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Seguimos en dictadura; sigue la Constituyente; aún hay presos políticos

9 Julio, 2017 resistencia Opinión 0

Miguel Ángel Camacho

Después de más de tres años de haber estado encarcelado en la prisión militar de Ramo Verde, para muchos, principalmente para su familia, es un logro que Leopoldo López esté en su casa. Sin embargo, la condena injusta de casi 14 años de prisión sigue en firme. Y aunque es muy diferente pagar una condena en la casa que en prisión, las cosas no cambian mucho, no olvidemos que Antonio Ledezma, exalcalde de Caracas, también está en prisión domiciliaria, pero el contacto que tiene con los medios es extremadamente limitado.

Lo que ocurrió hoy con López puede ser considerado por muchos como un logro de la ciudadanía, que por más de 90 días ha estado exigiendo que sea restituida la libertad en Venezuela. Pero hay que ser precavidos, podría ser una de las tantas estratagemas, usuales de la dictadura de Nicolás Maduro, para mejorar su imagen a nivel internacional y enfriar las calles.

Y es que resulta extraño que el Tribunal Supremo de Justicia, en manos de Maduro, decidiera darle prisión domiciliaria a López justo días después de que el mundo viera las imágenes de paramilitares, adeptos a Maduro y a Diosdado Cabello, ingresando al parlamento venezolano y agredir a los diputados pertenecientes a la oposición. Esto ocurrió justo el día en que la Asamblea Nacional decidió aprobar el plebiscito en el que se le va a preguntar a los venezolanos si quieren que la Constituyente inconstitucional propuesta por Maduro se lleve a cabo.

¿Es una estrategia para distraer a la opinión pública o una muestra de apertura al diálogo? Si fuera la segunda opción, Maduro hubiera decidido cancelar la constituyente que le otorgaría, de forma “legal”, el poder absoluto sobre Venezuela. Esa sería la mejor muestra de estar dispuesto a dialogar con la oposición. Esto deja solamente la primera opción. Pero no es una distracción simple la que busca Maduro. Quiere mostrarle, infructuosamente, a la comunidad internacional que en Venezuela hay una independencia de poderes. Pero sabemos que eso no es así.

No es que quiera con esto minimizar la fuerza que tienen los ciudadanos que durante meses han salido a las calles a protestar sabiendo que en cada esquina está la muerte vestida de policía, de militar o de paramilitar. Pero no olvidemos que el año pasado Maduro logró embaucar a la oposición con unos supuestos diálogos. Diálogos que, al final, terminaron dejando por el suelo la imagen de la MUD y del Vaticano por permitir que el régimen les metiera los dedos a la boca.

No olvidemos que Venezuela está bajo una dictadura que ha empleado todas las estrategias posibles para seguir en el poder: tortura, secuestro, asesinatos, desaparición forzada, censura de medios, robos, etc. Es por eso que es preferible desconfiar de lo que a primera vista sería una muestra de cordialidad y que lo que pretendería es enfriar las calles.

Así que tengamos presente lo siguiente: pese a lo ocurrido hoy con Leopoldo López, en Venezuela nada ha cambiado, aún hay una dictadura; aún está convocada una Constituyente inconstitucional; aún hay cientos de presos políticos; la cifra de muertos sigue en aumento; los paramilitares siguen fuertemente armados; el TSJ y la Defensoría del Pueblo, que deberían ser independientes, siguen en manos de Maduro; aún uno de los jefes del narcotráfico sigue fungiendo como vicepresidente y aún hay países que o no se han pronunciado contra la dictadura de Maduro o que lo han hecho débilmente.

Por último, es necesario tener presente el siguiente interrogante: si a los paramilitares chavistas les fue fácil entrar al parlamento venezolano, ¿no les sería igual de fácil ingresar a la casa de Leopoldo López? Muchos podrán decir que dicha acción sería una mala jugada de Nicolás Maduro, pues lo dejaría mal parado. Pero, por favor, no olvidemos que estamos hablando de un dictador que no se caracteriza por su maravillosa inteligencia.

Siempre hay que estar preparados para enfrentar el peor escenario, así se sabrá cómo actuar.

Vía PanamPost

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Siete razones por las que julio marca el ambiente de los “días finales” de Nicolás Maduro

9 Julio, 2017 resistencia Opinión 0

Pedro García Otero

Julio ha llegado, y con él, la cuenta regresiva para que los venezolanos logren desembarazarse de una dictadura cada día más “de manual”, como ha señalado Felipe González. Aunque las señales de la agonía del régimen de Nicolás Maduro cada día crecen más, el gobierno también opone una resistencia mayor a un final que se asoma estrepitoso, lamentablemente.

¿Cuáles son esas señales? Hacemos un análisis de lo que está pasando y, finalmente, cuáles son los escenarios para un país que ha tenido que convertirse en un ejemplo de todo lo que no se debe hacer para unos vecinos que asisten horrorizados al espectáculo, pero que aún no se animan a aumentar la presión sobre un régimen cada día más militarizado y siniestro: un “Estado de terror“, como lo ha calificado la hoy disidente chavista fiscal Luisa Ortega Díaz.

1) El quiebre del chavismo ya se está dando

El alcalde Freddy Arenas, del municipio Bolívar del Estado Aragua, se pronunció en televisión en contra de la Asamblea Nacional Constituyente al mediodía del jueves pasado. Menos de doce horas después fue expulsado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Arenas es apenas la expresión visible del descontento que están capitalizando, principalmente, Ortega Díaz y Miguel Rodríguez Torres al interior del chavismo. Un descontento que ha llevado a que Maduro esté a la defensiva sobre quien es el “heredero” de Hugo Chávez y que haya puesto toda la maquinaria mediática del gobierno a decir que es él.

Sin embargo, eso pareciera no estar rindiendo frutos. Entonces, estamos hablando de un movimiento político que, según encuestas, oscila entre el 20 % y 10 % de las preferencias del público, pero que, simultáneamente, se está encogiendo y se está fracturando. La tan anticipada fractura entre “chavismo” y “madurismo” se está produciendo. El gobierno intenta satanizar a Rodríguez Torres o a Ortega Díaz, y les levanta la popularidad. Mientras tanto, sus voceros cada vez tienen que estar más custodiados. Toda una señal.

En la medida en que Maduro siga intentando imponer su impopular Constituyente (incluso más impopular que su gobierno), y que se acerque la fecha de la realización de esta, la contracción y la fractura se van agudizando. Se habla de otros funcionarios de alto rango que comienzan a manifestarse: Hugo Carvajal (se dice que es del grupo de Rodríguez Torres) e incluso de Rafael Ramírez.

2) Maduro ha decidido “sentarse sobre las bayonetas” y se le pueden doblar

Es innegable que el Gobierno de Maduro conoce de su falta de apoyo popular. Sus actos cada vez son en lugares más cerrados, y Maduro, como ya he dicho, parece confinado a dos espacios: el palacio de Miraflores o el Fuerte Tiuna, el cuartel militar más importante del país. Mientras escribo estas líneas, realiza un acto en un parque de Caracas, muy retirado, con control de asistencia, con no más de 40 personas. Además, en diferido: mientras en su discurso es de día, en la ciudad es de noche.

Es decir, Maduro no tiene apoyo popular. Por lo tanto, cada vez más recurre a actos con el Ejército. Su lugarteniente, Diosdado Cabello, señala, a propósito de que el coronel Vladimir Lugo empujara a Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, que ahora “los militares no estamos supeditados a unos diputados”; Maduro condecora a Lugo. En los actos de Cabello, la mayor parte del público son militares. El porcentaje de ministros militares del gabinete de Maduro alcanza el 40 %, el más alto en 18 años. La presencia militar en las ciudades es constante y ostensible. Si esto no es una dictadura militar…

3) Su apoyo parece ser mucho más el de la GNB que el del resto del Ejército

Los actos de Maduro parecen limitarse a la presencia de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Sorprende, mucho, que el Ministerio de Defensa no haya emitido un comunicado por el sobrevuelo del helicóptero del Cicpc Óscar Pérez; y también, que Vladimir Padrino, ministro de defensa, no se haya referido al tema. Los actos de esta semana del mandatario parecen ceñirse, cada día más, a la GNB; prácticamente no se advierte presencia del ejército, por no decir de la armada o la aviación.

Al interior de la fuerza armada se comentan, mucho, los ascensos militares antes del 5 de julio, así como el descabezamiento del alto mando militar. Se comenta aún más el hecho de que tales ascensos “ya fueron inútiles”.

Así como se habló mucho del quiebre del chavismo, también se ha hablado del quiebre militar. Y aunque no se puede afirmar que esté ocurriendo, hay señales por todas partes.

4) Internacionalmente, es un paria

El canciller Samuel Moncada (parecía imposible resultar ser peor como ministro de Exteriores que Delcy Rodríguez, pero aparentemente Moncada lo ha logrado en dos días), convocó al cuerpo diplomático a que evaluara los “daños” que había causado la incursión del helicóptero en el Tribunal Supremo. Acudieron unos 20 embajadores, y todos políticamente comprometidos con el Gobierno: Turquía, Cuba, Nicaragua, Bolivia… y algunas islas del Caribe. Moncada afirma que “hay una campaña para ocultar el ataque terrorista“.

En tanto, España y Estados Unidos se reúnen para evaluar cómo “aumentar la presión” sobre el régimen de Maduro. Los fiscales de Mercosur, así como la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, muestran su respaldo a la fiscal Luisa Ortega Díaz; el Vaticano comparte con España su “profunda preocupación” por el país, como respuesta al comunicado de Maduro pidiéndole que condene “el uso de niños en protestas”.

Además, el 28 de junio se pronunciaron EE. UU. y España, México, Colombia, Francia y Honduras, entre otros, exigiendo el cese de la militarización y la convocatoria a elecciones reales, no el parapeto que está montando Maduro con su Asamblea Constituyente.

La represión de sus funcionarios y la obcecación del régimen con la farsa constituyente le están mermando los pocos apoyos que podía tener. Adicionalmente, notables personalidades de la política, las artes y el deporte están exigiendo a los líderes mundiales que actúen frente a lo que ocurre en Venezuela. El aislamiento internacional de Maduro es el mayor que ha tenido el continente latinoamericano desde, al menos, los últimos tiempos de Augusto Pinochet en Chile.

5) Económicamente, la situación se está agravando

¿Hace falta ahondar en esto? La inflación de mayo fue del 17,5 %; la gasolina ha comenzado a escasear constantemente, incluso en Caracas; el petróleo está en descenso, tanto de producción como de precios; Maduro ha enfrentado en estas últimas dos semanas innumerables protestas porque no llegan las “cajas CLAP”; la escasez, que había bajado, aún comprando productos a precios de estraperlo, está nuevamente en ascenso. El coronel estadounidense Ralph Peters ha afirmado que la situación venezolana es incluso peor a la que enfrentó la Unión Soviética en sus últimos tiempos. Y Peters llega a la conclusión de que el destino final del chavismo será igual al del comunismo soviético.

6) La represión ya ha pasado de brutalidad a sadismo

El Gobierno parece haber entrado en una nueva fase represiva. La cantidad de fallecidos esta semana (pasan de diez) y la manera como están muriendo, incluyendo los cuatro asesinados por colectivos en Barquisimeto, estado Lara, este mismo viernes, cuando el ministro del Interior Néstor Reverol afirma que está “controlando la situación” desde esa misma ciudad, dan mucho que pensar. Son al menos tres las ciudades dejadas al vandalismo de “colectivos” esta semana. “Colectivos” que ni actúan por casualidad ni tampoco son reprimidos.

Además, está el tema de la detención de estudiantes universitarios el jueves. Con un nivel de brutalidad inconcebible. Los muchachos permanecen detenidos. Pareciera que el “Plan Zamora” que emula al cuatrero Ezequiel Zamora, “héroe” de la Guerra Federal venezolana (la única guerra civil de alta intensidad que vivió el país, a mediados del siglo XIX), parece tomada de una frase que se atribuye a este hombre que el chavismo ha asumido como símbolo: “Hay que matar a todos los que sepan leer y escribir”.

7) Hay la convicción, en todo el país no convocado, de que la situación no da para más

Nueve de cada diez venezolanos señalan que no hay recuperación posible del país con Nicolás Maduro en el poder, y tres de cada cuatro consideran que debe abandonar el gobierno este mismo año. Más de la mitad de los venezolanos aprueba las protestas. La Constituyente no tiene respaldo, al punto de que el gobierno hace una campaña multimillonaria en los medios para intentar reducir la abstención, y al tiempo amenaza con cárcel al que la sabotee. Todo ello en medio de una situación económica dantesca. Este punto resume los anteriores. Y como dijo hace poco Henrique Capriles, con la convocatoria a Constituyente, Maduro le puso fecha al desenlace. La tensión está en ascenso.

Un comentario final: los escenarios

Diversas publicaciones han venido especulando sobre en cuáles escenarios se mueve Venezuela. La exministra venezolana Beatrice Rangel, en un foro en el American Jewish Comittee de Miami, en Estados Unidos, planteó cuatro escenarios, que podemos definir con otros tantos países:

a) “Chile”: se produce una salida ordenada de Maduro del poder, con una transición más o menos prolongada, y el país logra superar esta grave coyuntura pacíficamente. La experta le da un bajo margen de probabilidades a este escenario.

b) “Rumania”: se produce un golpe de Estado, por la presión de las protestas y el deslave al que está sometido el “chavismo”. Es un escenario que contaría con un apoyo militar que a este momento se desconoce. Maduro es depuesto, y nuevamente, hay una transición con orden.

c) “Cuba”: Maduro logra imponer la Constituyente, y esta, en medio de una represión y una brutalidad que harán palidecer las que hasta ahora han tenido que soportar los venezolanos, instala, formalmente, una dictadura.

d) “Somalia”: lamentablemente, a este escenario es el que Rangel le ve mayor probabilidad de ocurrencia. El país se convierte en un Estado fallido con una guerra civil. ¿Con o sin Maduro en el poder? Eso parece ser lo de menos.

Las líneas sobre cómo está Venezuela apuntan a cualquiera de los escenarios. Tras tres meses de protestas, es cierto que Maduro se ha debilitado enormemente, pero no lo es menos que sigue controlando todas las palancas del poder real.

En lo particular, quien les escribe esto todavía ve lejos (pero acercándose) un escenario como el de “Somalia”. Aún el país mantiene ciertos resortes morales que, sin embargo, se están debilitando día tras día.

También ve improbable el escenario “Chile”, aunque Maduro pudiera estar acariciándolo. Sus llamados constantes a la negociación, especialmente con Estados Unidos, podrían indicar estas posibilidad.

Lamentablemente, parece cumplirse aquella frase de Spengler: “Al final, siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado a la humanidad”.

Es triste, pero en Venezuela, nuevamente, buena parte de la solución parece radicar en las fuerzas armadas, unas fuerzas armadas que, aún, guardan silencio; un silencio que a estas alturas luce más cómplice que ninguna otra cosa.

¿Hablarán?, ¿o seremos Cuba o Somalia?

Vía PanamPost.

Cuatro posibles escenarios de por qué Maduro le otorgó “casa por cárcel” a Leopoldo López

9 Julio, 2017 resistencia Opinión 0

Pedro García

Fueron 1.235 días con sus noches las que pasó Leopoldo López en prisión. Tres años, cuatro meses y 19 días, contando el 29 de febrero de 2016 (año bisiesto), los diez días que mediaron entre el 18 de febrero de 2014 (cuando se entregó a las autoridades) y los siete días de julio de 2017, hasta que el Tribunal Supremo de Justicia, el mismo que preside el muy cuestionado Maikel Moreno, decidió darle el beneficio de “casa por cárcel” del que tanto se había hablado.

Y aunque en Venezuela hay una alegría natural para miles de venezolanos porque López –víctima de uno de los procesos judiciales más injustos que se recuerden en la historia del país– está nuevamente con su familia, nunca puede uno dejar de preguntarse, con un régimen como el de Nicolás Maduro, por qué. Y más que por qué, incluso, por qué en este momento.

Aunque la información está demasiado fresca, aquí van unos apuntes, sobre un modelo de escenarios, sobre qué puede estar pasando en el agonizante régimen chavista para que se haya tomado una decisión de esta naturaleza.

Los escenarios están planteados desde los más simples hasta los más retorcidos, sin que esto signifique, como en el caso de la navaja de Ockham, que, en igualdad de condiciones, la teoría más simple sea la más factible. Tampoco que las teorías se contradigan entre sí: muy probablemente se complementan.

¿Qué enredo, verdad? Allá vamos.

Escenario 1: Maduro está aceptando una negociación de bona fide

No se rían todavía.

Sin duda, y según están afirmando todos los analistas políticos de Venezuela, la liberación de Leopoldo López es un producto de la labor de dos años, paciente –y a menudo denostada–, de José Luis Rodríguez Zapatero, quien, tras un arduo proceso, convenció a López de irse a su casa (recuerden que muchas veces afirmó, u ordenó, que afirmaran en su nombre, que él sería “el último preso político en ser liberado”) y al tiempo, convenció a Maduro de liberarlo, y de que aceptara negociar cierto retorno a la normalidad en el país, en línea con las exigencias hechas por la mediación del Vaticano –y recordadas por este recientemente–: libertad de los presos políticos, retorno de las competencias de la Asamblea Nacional, apertura de un canal humanitario y elecciones justas y competitivas.

Nadie puede dudar de que el gobierno venezolano está bajo una presión extrema, sobre todo internacional, que se ha agravado en la última semana. Tampoco cabe duda de que liberar a Leopoldo representa un beneficio gigantesco en términos de relaciones públicas de cara al exterior, mientras en lo político –en tanto y en cuanto López no salga en libertad plena– tiene un costo bajo. Digamos que Maduro estaría haciendo lo mínimo indispensable para mantener un canal abierto con los negociadores y los interlocutores.

Esta teoría podría reforzarse si en las próximas horas, y como se especula en esta mañana en Caracas, se concretan las liberaciones de Yon Goicoechea y los 14 policías de Chacao que están presos en el Sebin, la infame policía política del régimen de Maduro, y que además tienen boleta de excarcelación por parte de los tribunales.

Maduro puede estar tentado a dejar el poder si no hay consecuencias. Es un bon vivant. No se le conocen obcecaciones. Y tiene cómo negociar. Esto es algo que no se puede decir de nadie más (o de casi nadie, con excepción de Vladimir Padrino López) dentro del régimen.

Escenario 2: es una ficha en la lucha interna del “chavismo”

El miércoles, a pocas horas del sangriento asalto a la Asamblea Nacional, en Panam Post nos planteábamos una pregunta de rigor: si Maduro condenó el ataque mientras se estaba produciendo, ¿por qué fueron más de seis horas las que se tardaron las autoridades de la Guardia Nacional en permitir la salida de los diputados? ¿Puede ser llamado presidente de un país un hombre que no logra algo tan sencillo como parar un ataque de 200 desadaptados a un Parlamento? ¿Sabía Maduro lo que estaba sucediendo? ¿Lo había autorizado?

A juzgar por esta liberación, la respuesta, al menos a las últimas dos preguntas, es “No”. Y la respuesta de Maduro a una jugada de Tareck El Aissami y, sobre todo, de Diosdado Cabello para desprestigiarlo y obligarlo a radicalizarse (no olvidemos que fundamentalmente López es un preso de Diosdado Cabello), es, a través de Maikel Moreno (ficha del presidente, y más aún, de la primera dama Cilia Flores) liberar a su preso emblemático. Es decir, la pelea a lo interno del chavismo, como se asomaba en ese artículo, es dura y a cuchillo: y no está mejorando, sino todo lo contrario.

Este miércoles, a horas del asalto a la Asamblea, Cabello decía –reiteraba, en realidad, porque lo dice en todos y cada uno de sus programas–, que “Leopoldo está tranquilito, lo tenemos guardado en Ramo Verde, y de allá no va a salir más nunca”. ¿Qué puede estar pensando hoy este energúmeno de la política venezolana, que en mala hora adquirió un poder que jamás mereció?

El régimen está débil; la pelea interna lo debilita más. La presión internacional es brutal… Desde España se rumora que este país podría ofrecer una residencia a Maduro, a cambio de que abandone el gobierno. Esto es, un salvoconducto; Maduro da una señal que desautoriza a los radicales. ¿Qué se juega en este momento en Venezuela que no sabemos?

Escenario 3: ¿es López el “Mandela venezolano”?

De la liberación de López destaca el comentario de uno de sus abogados españoles, Javier Cremades, quien señaló que aunque el preso político continúa confinado, ahora en su casa, “podrá tener actividad política”, es decir, recibir gente y formular declaraciones. Aunque cuesta creerlo (a ningún preso político venezolano, ni siquiera los desconocidos, se le han otorgado tales concesiones). Si esto fuera cierto (que, insisto, lo dudo), marcaría un golpe gigantesco para Maduro.

En tiempos de telepolítica, un Leopoldo López activo, enviando tres o cuatro mensajes diarios por Periscope, comentando el país todos los días, recibiendo gente, sería tan demoledor para Maduro (o casi) como si estuviera en las calles dando mítines. Leopoldo López es, con Henrique Capriles, el político mejor valorado del país. Para más, sus tres años largos de cárcel le dan una pátina que ningún otro líder tiene en Venezuela.

En 1990, tras 27 años de presidio, Nelson Mandela salía de la cárcel –donde ya estaba en condiciones muy ventajosas–, ya no era la “isla Robben”, y con Frederick De Klerk comenzaba la transición hacia una Sudáfrica democrática, donde cada hombre valía un voto, y donde negros y blancos tenían iguales derechos y deberes.

¿Es esto factible? ¿Es López un Mandela? Aún más difícil, ¿es Maduro comparable en lo más mínimo a De Klerk? Seguramente no. ¿Hay una transición en marcha? Eso es más difícil de responder en este momento. La prueba de que Maduro quiere un retorno a la normalidad sería devolver las competencias a la Asamblea Nacional y retirar la propuesta de una Constituyente, y en este momento es impensable. Pero los acontecimientos se precipitan. Lo más seguro es que quién sabe.

Escenario 4: “ya se vendió”

El que López se haya mostrado siempre tan firme en sus convicciones (primero se entregó, ha pasado tres años en condiciones durísimas, siempre ha dicho que sería “el último preso en salir”), se convierte, en este momento e irónicamente, en un hándicap.

En un país en el que una parte de la oposición (a la que algunos llaman “la oposición de la oposición”) ve permanentemente un motivo de sospecha, y atribuye al chavismo dotes no solo de ajedrecista, sino de Gran Maestro (siempre piensa que Maduro, o el G2, o los cubanos, ven 16 jugadas delante de la oposición), el que se libere al líder de esta tiene, forzosamente, que traer aparejada una negociación. “Negociación” que se ha convertido, per se, en una mala palabra.

¿Pudo haber negociado algo Leopoldo López? ¿Qué puede ser esto? ¿Va a salir Leopoldo López a hacer campaña a favor de Maduro o la Constituyente?

Por supuesto que esto no es viable, está en contra de toda la historia de este dirigente y mucho más allá, si lo hiciera, los sólidos 50 puntos de confianza que tiene en las encuestas caerían a cero en dos semanas. Su primer comunicado tras salir de prisión (leído por Freddy Guevara) lo desmiente de medio a medio.

Por el momento, los principales dirigentes de su partido ya han señalado que la lucha de calle sigue, y que esto no es una muestra de fuerza de Maduro, sino una de gigantesca debilidad.

Otra cosa sería lo que podría hacer el “efecto Leopoldo” en una Mesa de la Unidad Democrática ya bastante dividida y en la que este podría llegar a reclamar un dominio. Quizás esto sí sea un anhelo del chavismo, y muy particularmente, de Maduro. ¿Sucederá? Tal vez.

A guisa de conclusión

Creo que de todo este largo análisis se puede sacar un puñado de conclusiones fundamentales:

  • El régimen de Maduro sigue extremadamente débil. Esta liberación no lo fortalece, sino lo contrario.
  • ¿Puede la liberación de Leopoldo López desmovilizar a la oposición? En este momento no lo parece.
  • ¿Es el comienzo de un intento serio de Nicolás Maduro de negociar una salida y dejar colgados de la brocha a sus radicales, los que no tendrían nada más que negociar si la prisión es federal o estatal en Estados Unidos, o en una cárcel venezolana? Quizás, aunque si es así, lo que está entregando es relativamente poco.
  • ¿Hay presiones internacionales brutales contra Maduro? ¿Es esta liberación un (tibio) intento de respuesta a estas presiones? Sin ninguna duda…

En los próximos días, algunas de estas preguntas podrían tener respuesta.

Esperemos.

La narco-barbarie venezolana

9 Julio, 2017 resistencia Opinión 0

Asdrúbal Aguiar

La perspectiva épica que acompaña la gesta por la independencia en Venezuela y le domina desde la caída de la Primera República en 1812, deja oculto un hecho crucial de nuestra historia: el de la guerra fratricida que tiñe de rojo nuestro ingreso al concierto de las naciones y tiene como telón de fondo el “affaire” de Antonio Nicolás Briceño.

El mismo evoca cuanto ahora vemos y presenciamos –80 jóvenes asesinados por las huestes serviles de Nicolás Maduro y el premio que este le otorga a uno de sus sicarios: coronel Bladimir Lugo, por maltratar al presidente de la Asamblea Nacional y orinarse sobre la soberanía popular que en número de 14.000.000 de votantes se expresó en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015.

Briceño, próximo al Libertador Simón Bolívar, mientras se organiza desde Cúcuta la invasión a Venezuela y como proemio del Decreto de Guerra a Muerte, redacta la Providencia N° 9. Su texto es emblema de la barbarie: “Se considera ser un mérito suficiente para ser premiado y obtener grados en el ejército el presentar un número de cabezas de españoles europeos, incluso los isleños; y así, el soldado que presentare veinte cabezas de dichos españoles será ascendido a alférez vivo y efectivo; el que presentare treinta, a teniente; el que cincuenta, a capitán”.

La queja posterior de Bolívar frente a Briceño es que mal puede hacer lo que propone sin su previa consideración, sobre la gravedad del caso y su ajuste a las leyes. Pero nada más.

Manuel del Castillo y Rada, coronel cartagenero y segundo al mando, reacciona con vergüenza republicana ante la primera baja que provoca el dispositivo: “Me ha estremecido el acto violento que Usted ha ejecutado (…); pero me ha horrorizado más el que, deponiendo todo sentimiento de humanidad, haya usted comenzado a escribir su carta con la misma sangre que injudicialmente se ha derramado”. Y concluye lapidario: “Devuelvo la cabeza que se me remitía. Complázcase usted en verla, y diríjala a quien tenga el placer de contemplar las víctimas que ha sacrificado la desesperación”.

Maduro y la corte de rufianes militares que lo mantienen alelado por lo visto se solaza como Briceño por los actos de violencia primitiva que promueve. Pero la diferencia con el pasado, sin que se justifique ese pasado, es proverbial.

A los hombres de espada de la Independencia anima, quizás, el quítate tú para ponerme yo: que salgan los peninsulares para que gobiernen los españoles criollos, sin que ello signifique la verdadera libertad del pueblo, hasta que en 1830 el catire Páez, otro general, devuelve las espadas hacia las haciendas o fundos de sus detentadores para que las luces, la ilustración civil, dibujen la república naciente. Se hace célebre, entonces, el altercado del sabio y rector José María Vargas con Pedro Carujo, otro coronel felón como Lugo: “El mundo es del hombre justo. Es el hombre de bien, y no del valiente, el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia”.

A la dictadura hoy imperante en Venezuela, desnuda tras los golpes de Estado sistemáticos que propina: desde el desconocimiento de la Asamblea en 2016 hasta el mamotreto de su narco-para-constituyente inconstitucional en 2017, en las antípodas de la historia comentada, apenas le importa la consolidación, a rajatabla, de su empresa colonial y cubana de narcotráfico y lavado de dineros, disimulada tras las banderas del socialismo marxista.

No hay barbarie más extrema que pueda concebirse que la cocinada en las hornillas del mal absoluto, del tráfico internacional e interno de drogas, sobre todo cuando involucra una política de Estado sistemática y coludida. Y es en este punto en el que cabe abrir los ojos de la opinión pública, para que entienda lo agonal de la tarea agónica de libertad que tiene por actores a las generaciones más jóvenes de venezolanos, a sus vidas ofrendadas en holocausto.

Solos no podrán llevar a término su propósito, que no es político sino de liberación del secuestro que sufren a manos de una delincuencia criminal hecha gobierno. Con la solidaridad de la comunidad internacional ello será posible, pronto. Y esa solidaridad crece, a pesar de los tropiezos, como el habido recién en la OEA. Allí los representantes de los países que menos representan, pues suman apenas 1,81% de la población de las Américas, impidieron por razones leguleyas que los gobiernos cuyas poblaciones suman 850 millones de habitantes se pronunciasen de manera concluyente en contra del cártel de los Maduro-Flores y Cabello-Reverol.

Los gobiernos huidizos al castigo de Maduro deben ser sometidos, por ende, a severo escrutinio. No por haber adoptado una decisión soberana, sino por la razón de fondo que la anima: ¿Acaso hacen parte de la estructura logística del negocio de la muerte los gobernantes de Bolivia, Dominica, Nicaragua, St. Kitts, St. Vicent, Surinam, Trinidad, Haití, Granada, El Salvador, Ecuador, Antigua y República Dominicana?

El narcotráfico es sinónimo de muerte. Ya suman 29.000 los homicidios promedio de cada año, que se inician de modo selectivo y por órdenes del Palacio de Miraflores desde que Hugo Chávez firma su pacto de alianza con las FARC, en 1999.

Cuando se abra la caja de Pandora el capitán Diosdado Cabello, el actual presidente del Supremo Tribunal, y ex fiscal general Isaías Rodríguez, tendrán mucho que cantar. Entonces hablarán, por boca de otros, los muertos del silencio: El fiscal Danilo Anderson (2004), Gamal Richani (2005), Arturo Erlich y Freddy Farfán (2004 y 2009), Richard Gallardo y Luis Hernández (2008), el gobernador William Lara (2010), Nelly Calles (2011), el gobernador y capitán Jesús Aguilarte (2012), la embajadora Olga Fonseca (2012), el general Wilmer Moreno (2012), el diputado Omar Guararima (2013), el capitán Eliézer Otaiza, el colectivo José Miguel Odremán y el diputado Robert Serra (2014), por lo pronto.

Vía El Nacional.

Factor Malaver: Venezuela la gobierna el primer cártel narcosocialista de la historia: el “Cártel de los Soles”

9 Julio, 2017 resistencia Opinión 0

Ya sucedió en Colombia y México cuando carteles que se hicieron con un inmenso poder a través del tráfico de cocaína, y de otros estupefacientes, se declararon en guerra contra el Estado y durante años activaron organizaciones militares y paramilitares que cometieron crímenes y desafuero atroces.


Y sucede en Venezuela, donde una mafia de narcotraficantes conocida como el “Cártel de los Soles” tomó hace 17 años el Estado desde dentro, lo utiliza como instrumento de la delincuencia organizada, y lenta, pero implacablemente, liquida instituciones, recrudece la represión y cada día es más una mafia en abierta rebelión contra la Constitución y las Leyes que “algo” a lo que se pueda llamar “gobierno”.


De modo que, las diferencias con el “Cártel de Medellín” de Colombia y el “Cártel de Sinaloa” de México son obvias, pues mientras Pablo Escobar y el “Chapo” Guzmán se alzaron en armas para tomar el Estado desde afuera y perdieron, el “Cártel de los Soles” empezó tomando el Estado y desde ahí lleva a cabo “su” guerra contra la democracia, la libertad, Venezuela y de todos quienes se les opongan.


Lo preside “formalmente” un ex líder sindical que fue electo presidente de Venezuela hace tres años mediante un gigantesco fraude electoral documentado en instancias nacionales e internacionales, pero sus jefes reales son una mafia de militares activos y retirados que empezaron participando, unos, en una intentona golpista fracasada, otros, uniéndoseles antes o después de tomar el poder, pero todos estructurados en una organización criminal, corrupta y terrorista profundamente implicada en el lavado de dinero, el narcotráfico y el terrorismo, ya denunciada y acusada en tribunales y cortes globales que los esperan para que den cuentas de sus fechorías.


No se piense, sin embargo, que el títere Maduro que se hace llamar “presidente” no esté incurso en los delitos de que acusan a sus jefes, pues el año pasado fueron detenidos en Haití dos sobrinos suyos cuando intentaban trasladar ocho toneladas de cocaína a los Estados Unidos y durante el juicio que se les hizo en una corte de Nueva York no se olvidaron de señalar que su “tío” estaba al tanto de sus actividades.


No hay, de todas maneras, acuerdo sobre quién es el capo di tutti del “Cártel de los Soles”, pues mientras algunos especialistas se sienten inclinados a concederle el mando principal al mayor, Diosdado Cabello, otros piensan que lo detenta el general, Néstor Reverol, y los más, un oscuro capitán perdido en una oscura gobernación de un estado llanero:  Ramón Rodríguez Chacín.


Pero, lo más seguro, es que sea una jefatura compartida, y hasta pro tempore, pues si hay que buscar en el mundo contemporáneo pruebas de la sinuosidad, e incluso, opacidad con que puede operar el delito, es en la República Narcosocialista de Venezuela.


Porque, ciertamente, si existieron palabras o conceptos como “revolución” y “socialismo” que en algún momento de la historia del siglo XX pudieron contar con cierta respetabilidad, y hasta venerabilidad, en Venezuela solo han servido para encubrir una enorme y gigantesca operación delictiva que ha implicado partidos,  gobiernos y países enteros, y con la cual, el Estado, las instituciones y los recursos de un país rico como Venezuela se usaron para destruir la democracia, la libertad y la honradez en el continente.


De la misma manera que, en Colombia y México, a nivel nacional, intentaron hacerlo Pablo Escobar y El “Chapo” Guzmán, solo que con un poco más de respetabilidad, de sinceridad y hasta de “honradez” con los delitos que cometían. Por eso, al Estado y la nación colombiana y mexicana les fue relativamente fácil denunciar y encontrar la solidaridad nacional e internacional en sus guerras contra los carteles de Medellín y Sinaloa, y por diversas vías, en un caso, el de Colombia, derrotar a Escobar y sus ejércitos de sicarios, y en el de México aislar, apresar y tener al borde del colapso a los carteles de Tijuana y Sinaloa.


No ha sido el caso de Venezuela, donde los orígenes del “Cártel de los Soles” pueden rastrearse en los cuarteles y, más específicamente, en las intentonas golpistas del 4 de febrero y del 27 de noviembre  del 92, y no porque, necesariamente, estuviera en las intenciones de Chávez y sus cómplices instaurar un estado narcosocialista, sino, porque habiendo fracasado el movimiento militar y derivado hacía un partido  político civil sin ideología ni tradición de lucha, pero marcadamente izquierdizado, fueron presa fácil de aliados como la narcoguerrilla de las FARC, y de una dictadura como la cubana que, desde sus inicios, jugó con y para todos los equipos de la ilegalidad.


Aclaremos, sin embargo, que cuando nace el chavismo, ya existía un “Cártel de los Soles” original, fundado en un cuerpo de las FAN, la Guardia Nacional, que era la que había derrotado al Ejército en los golpes de Estado del 4 de febrero y del 27 de noviembre del 92, pero que posteriormente, al plegarse al chavismo después de la toma de poder en el 98,  va desplazando al Ejército y a otras fuerzas en su “utilidad” al narcosocialismo y  termina incorporando al cártel a la mayoría de los oficiales mafiosos de la FAN que, no tienen empacho en intercambiar revolución por narcotráfico y socialismo por delincuencia organizada.


Hoy, por ejemplo, el excomandante de la Guardia Nacional, general, Néstor Reverol, acusado en tribunales internacionales de ser el jefe del “Cártel de los Soles”, es el militar más poderoso del país, ministro del Interior y Justicia, auténtico ministro de la Defensa detrás de un títere, Padrino López y vicepresidente detrás de otro títere: Tareck El Aissami.


Pero hay más: la Guardia Nacional, que fue el cuerpo de las FAN que derrotó los golpes militares chavistas del 4 de febrero y del 27 noviembre del 92 -y que en el programa de gobierno de los golpistas debía desaparecer “por corrupta, puntofijista y narcotraficante”- es ahora la columna vertebral de la dictadura del “Cártel de los Soles”, y su principal beneficiaria, defensa y garante.


De modo que, la actual crisis política, social y económica que hoy sacude a Venezuela -y que comenzó cuando el lunes pasado la Asamblea Nacional destituyó al capo Maduro “por abandono del cargo” y continúa en la oleada represiva que al momento de escribir estas líneas desata el “Cártel de los Soles” contra oposición- tiene que verse intrínsecamente y fundamental como la guerra entre la Venezuela decente representada en el Poder Legislativo, y la mafiosa y narcosocialista representada en el Poder Ejecutivo y sus adláteres el Poder Judicial, el Electoral y la Fiscalía.


Despojándola de los atuendos institucionales y constitucionales que el sistema híbrido creado por el fundador del narcosocialismo,  Chávez, le creó en un evento constituyentista con el cual intentó cubrir – y lo logró por mucho tiempo-una dictadura que se autoelegía a través de fraudes electorales y ejecutaba toda clase de corruptelas e ilegalidades a nombre de los pobres y de una seudo revolución.


Lo que surgió y quedó de todo ello, sin embargo, fue la ruina cabal y absoluta de la otrora eficiente y solvente economía venezolana, la de otras economías del subcontinente como la argentina y la brasileña, y una gigantesca red de corrupción nacional, continental y global que hace años es noticia en las crónicas rojas de los medios y redes de todo el mundo.


Los “bolichicos”, la “boliburguesía”, los “narcosobrinos”, el “narcosocialismo”, son palabras que solo  han podido crearse en una realidad extremadamente corrupta y pútrida como la chavista y madurista y que, como dijera el periodista, historiador y filósofo mexicano, Enrique Krausse, “aún no termina de mostrarnos toda su podredumbre”.Pero, sobre todo, hace historia con el “Cártel de los Soles”, porque es la primera vez que una pandilla de narcotraficantes, corruptos y malvivientes toma un Estado, lo destruye y con sus astillas comienza a destruir la libertad, a la democracia y las instituciones.


Representado en un Poder Ejecutivo, su presidente, sus ministros y sus cuerpos armados, en un sicariato que anoche encarceló al digno general Raúl Baduel, que hoy amenaza con encarcelar a Lilian Tintori, la esposa del líder opositor, Leopoldo López, a diputados, alcaldes y ciudadanos que rebelan amparados en la Constitución, contra una mafia que ha destruido las riquezas nacionales y ha convertido a Venezuela en un país de hambrientos, enfermos y exilados.


El país que quiere denunciar hoy ante el mundo que es víctima y lucha, no contra un gobierno, sino contra un cártel, el primer cártel narcosocialista de la historia: el “Cártel de los Soles”.

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Carta Abierta a la MUD por UNA DIGNA Y FIRME RESISTENCIA

3 Julio, 2017 resistencia Opinión 0

Carta Abierta a la MUD

La RESISTENCIA ha estado presente en distintas asambleas de ciudadanos llevadas a cabo por la MUD y lo que llaman CRD. (Y que infeliz coincidencia esas siglas con las cubanas CDR)
Es alarmante escuchar sus discursos. Discursos que rayan en lo telenovelesco cuando hablan de que los guardias nacionales y demás cuerpos represivos del régimen no están ahí porque quieren y que sólo obedecen órdenes, desmintiendo la saña y fundamentalismo con el que se comportan estos cuerpos adoctrinados por la DICTADURA. Cuerpos que están torturando de formas inimaginables a los presos de conciencia. Alarmante que quieran trasmitir este mensaje y crean escenarios de novela del guardia llegando a su casa y su hijo pequeño preguntarle si hoy le disparó a un anciano y el guardia en cuestión sienta arrepentimiento. Los guardias están acuartelados hace meses. ¿Por qué les quieren lavar la cara?
Alarmante también es que digan que después que desconocieron al régimen vía art 350 propongan marchas al CNE porque hay que seguir intentando que estas personas recapaciten. ¿En serio? ¿Todavía jugando a la súplica mientras siguen asesinando a los jóvenes en las calles? No somos idiotas.
El señor Pizarro en una asamblea dijo algo extremamente preocupante. Así se ha repetido en varias otras desde otros voceros. “Hay que desconocer el fraude de la constituyente” “Que los miembros de mesa no se presenten”. Es decir: vamos a llegar ese fatídico día y el discurso quiere vender la idea de que los miembros de mesa tendrán la opción de desconocer el proceso. Desmienten nuevamente la cualidad del régimen que evidentemente controlará todo el proceso, incluyendo sus leales miembros de mesa. NO SOMOS IDIOTAS.
Por otro lado se atribuyen el empoderamiento ciudadano que protesta como un logro político de ustedes. Desmienten nuevamente que aquí la ciudadanía está dispuesta a la calle sin retorno desde hace años y que ustedes la han frenado. Para recordar ejemplo reciente: Toma de caracas, toma de Venezuela exigiendo referéndum revocatorio. Mandaron a la gente a su casa. NO SOMOS IDIOTAS.
Es nuestra opinión que se está manipulando al ciudadano con discursos novelescos, llevándonos al desgaste extremo, al punto que en esa famosa recta final que hablan se propongan unas elecciones y por desesperación el ciudadano diga: ¡Si! ¡Lo que sea pero que se acabe esto! Y MUCHA ATENCIÓN CON ESTO. Nuestra dignidad ha sido violentada de todas las maneras posibles. Unas elecciones generales sin JUSTICIA no resuelven nada. Unas elecciones generales sin TRANSPARECIA no resuelven nada.
Ahora nos dirigimos a los ciudadanos que lean estas líneas. DEFIENDA SU DIGNIDAD. No se puede prescindir de la JUSTICIA en nombre de la paz y reconciliación. Las heridas quedarán sangrantes, se infectarán y se repetirá la historia. Incluso la Fiscal Luisa Ortega, ahora tan “coherente” debe pagar por los crímenes cometidos en años anteriores (se podrá amortiguar la pena, etc.. pero debe someterse también a la justicia). Luisa Ortega está rescatando al socialismo chavista del siglo XXI y la MUD la apoya ciegamente. ALERTAS TODOS. El socialismo populista fue lo que nos trajo a este atolladero, comunismo disfrazado.
En el supuesto caso de unas elecciones generales, se debían dar las condiciones para que nuevos partidos se inscribieran, presentaran sus propuestas e ideologías. No podemos permanecer bajo una ideología monolítica socialista como son todos los partidos actuales. Los diversos movimientos de resistencia que se han consolidado a lo largo de estos años merecen un espacio.
MUD: NO OLVIDAMOS Y SOMOS VIGILANTES DE LA LIBERTAD.

PD: (2 de julio 2017)
El diario EL NACIONAL ha dado hoy a conocer que uds MUD tendrían en mente como parte del GRAN ACUERDO NACIONAL que piden que la sociedad apoye sin saber nada de él, que se plantearía el escenario de un plebiscito con tres preguntas: 1) si se quiere que Maduro continue en la presidencia, 2) si se está de acuerdo con la ANC y 3)Misterio.
Sepan señores de la MUD que esta estrategia la entendemos como una vil manera de darle tiempo el régimen. ¿En cuánto tiempo va a armar dicha logística? ¿quiénes serán las autoridades? ¿seguirán vendiendo la idea de que dictadura sale con votos? NO SOMOS IDIOTAS.
¿Es esto un inteligente intento de apagar la rebelión dándole esperanzas electorales? ¿Votos contra una mafia narcoterrorista? ¿A hacer preguntas sobre lo que ya ha sido desconocido?
Señores de la MUD: NO OLVIDAMOS
Se ha difundido un mensaje de alerta a toda la sociedad civil frente a esta bajeza.

Señores de la MUD: adiós

Firma: UNA DIGNA Y FIRME RESISTENCIA

Exportación de armas a Venezuela, innegable alimento a la violencia

3 Julio, 2017 resistencia Opinión 0

Es evidente que Venezuela, que gasta cuatro veces más en armamentos que en alimentos, debería reconducir recursos para aliviar la crisis humanitaria que incluye serios problemas de abastecimiento alimentario y de salud

Por Roberto García Moritán

El fin del espiral de violencia armada en Venezuela pasa por la recuperación democrática y la vuelta al Estado de derecho. También que los países exportadores de armas dejen de suministrar material que es utilizado para la represión y la violación de los derechos humanos. Medio millón de grupos de civiles armados por el gobierno que integran la Milicia Bolivariana se encuentra en las calles actuando como fuerzas parapoliciales. Ya hay casi un centenar de muertos por persecución política.

Esta grave preocupación llevó a que Brasil suspendiera recientemente la exportación de cerca de ochenta mil bombas de gas lacrimógeno a Venezuela. Lo mismo hizo España con armas antimotines. Es necesario que estos ejemplos sean más amplios y abarquen todo tipo de armamento. También que esa limitación a las transferencias de armamentos a Venezuela sea imitada por muchos otros países que abastecen de armas a las fuerzas de seguridad venezolanas. De acuerdo con la ONG Control Ciudadano, Rusia y China son las fuentes principales del suministro de armas a Venezuela. Irán también ha aumentado de manera sensible el flujo de armamento a través de la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (Cavin).

De acuerdo con el Instituto de Investigaciones de Paz de Estocolmo (Sipri), Venezuela se mantiene en el puesto 18 como el mayor comprador de armas a nivel mundial. En la última década ha gastado cerca de diez mil millones de dólares en compras militares que incluyen cien mil rifles de asalto AK 103 y 104. El abastecimiento a las fuerzas de seguridad ha oscilado en montos igualmente importantes pese a que su cuantificación resulta difícil por la falta de control parlamentario. A título de ejemplo del grado de proliferación de armas livianas, en el 2019 la fábrica rusa Kalashnikov empezará a funcionar plenamente en Venezuela para ensamblar y producir anualmente 50 mil fusiles de asalto AK 103, una versión modernizada del AK 47. También la fabricación de las municiones respectivas.

Es evidente que Venezuela, que gasta cuatro veces más en armamentos que en alimentos, debería reconducir recursos para aliviar la crisis humanitaria que incluye serios problemas de abastecimiento alimentario y de salud. Asimismo, los países que suministran armas deberían suspender los envíos de material que pueda exacerbar el grave clima social y ser utilizado para la violación de los derechos humanos.

El Tratado sobre el Comercio de Armas Convencionales, en vigor desde el 2014, establece claras limitaciones en ese sentido. De acuerdo con los parámetros humanitarios de dicho instrumento, el grado sustancial de inestabilidad social y de vulnerabilidad en derechos humanos que sufre Venezuela hoy no debería permitir ningún tipo de transferencia de armas y municiones.

Es alarmante que importantes productores mundiales de armas sigan abasteciendo al gobierno venezolano de armamento que es utilizado para la represión y otras manifestaciones contra los derechos humanos. En estas graves circunstancias, resulta indispensable que dichos países exportadores actúen con mayor moderación y responsabilidad.

Es hora de exigir que los criterios del Tratado sobre el Comercio de Armas Convencionales sean de alcance universal para Venezuela y así evitar que la dramática situación que enfrenta se convierta en un polvorín de violencia con consecuencias humanitarias mayores.

Rocío San Miguel habla de los cambios en el Alto Mando Militar y la pérdida de poder de Padrino López

21 Junio, 2017 resistencia Opinión 0

Nicolás Maduro movió sus piezas dentro de los componentes militares esta tarde. Uno de los cambios más resaltantes fue el de Vladimir Padrino López, quien fue ratificado como ministro de la Defensa pero removido de su puesto como jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb). Así perdió poder dentro del Alto Mando Militar, al dejar “el cargo más importante dentro de la FANB de carácter operativo”.

Los cambios en el ámbito castrense podrían conllevar a una radicalización en las medidas adoptadas por los militares, ya que el predecesor de Padrino, el almirante Regimio Ceballos, es “mucho más férreo”, alertó la abogada Rocío San Miguel, presidente de la ONG Control Ciudadano.

Rocío San Miguel comentó que sorprende la ratificación de Padrino López al frente de la cartera de Defensa, a menos que sea temporal, porque el tiempo que lleva en el cargo “rompe todos los precedentes históricos”. También agregó: “Hay que ver cuáles son los vínculos y pactos que atan a Padrino al sector Defensa”.

Especuló que tanto Padrino López como Néstor Reverol, ministro de Interior, Justicia y Paz, podrían ser candidatos en las elecciones regionales. Asimismo, la defensora de derechos humanos advirtió sobre la militarización del país y un posible aumento en las violaciones de los derechos humanos por parte de los militares.

Remoción de Benavides

Antonio Benavides Torres también fue removido del cargo de comandante general de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), trascendió que podría asumir el Ministerio de Petróleo y Minería para ejercer un mayor control sobre la explotación del Arco Minero. Fue reemplazado por el mayor general Sergio Rivero Marcano.

“Rivero Marcano tiene una hoja muy cuestionada en materia de derechos humanos. Se le vincula a los hechos en el barrio Kennedy, cuando ocurrió el secuestro y asesinato de los estudiantes; fue comandante de la Guardia del Pueblo, acusado de excesos en el plano electoral; y fue relacionado con hechos de torturas en la extinta DIN, actual Dirección General de Contrainteligencia Militar”, denunció San Miguel.

La presidente de Control Ciudadano expresó su preocupación por las designaciones de Maduro de este martes, con énfasis en el cargo que asumirá Rivero Marcano. A su juicio, habrá un aumento de la represión para controlar a la población a través de los militares.

40.000 funcionarios más

Nicolás Maduro adelantó que 40.000 nuevos efectivos se incorporarán a los cuerpos de seguridad del Estado: la mitad para la GNB y la otra para la Policía Nacional Bolivariana. Control Ciudadano ha alertado desde hace dos años sobre el acelerado mecanismo de formación para las tropas profesionales, obviando el tiempo necesario para la correcta formación.

Foto Cristian Hernández / EFE

“La GNB durante el mandato de Maduro ha aumentado y duplicado su pie de fuerza, ha subido a cifras sin precedentes en la historia (…) Un incremento precipitado trae problemas en materia de insubordinación y respeto a los derechos humanos”, dijo San Miguel en una entrevista con El Nacional Web.

Por último, advirtió que con la incorporación de los 20.000 efectivos asciende a casi 100.000 la cantidad de funcionarios castrenses. Además, recientemente se ha evidenciado la utilización de armas de fuego por parte de los militares en las manifestaciones, lo cual está prohibido.

“Queda de parte de los venezolanos cuidarse frente al uso de la fuerza militar. Esperemos que no saquen al Ejercito”, concluyó.

ABEL LÓPEZ vía El Nacional

No habrá olvido para nuestros héroes ni perdón para sus verdugos, que también son los nuestros

18 Junio, 2017 resistencia Opinión 0

Víctor Maldonado

Corría el año 431 a.C. Atenas vive su esplendor, aun cuando se encuentra en los albores de una guerra terrible, la guerra del Peloponeso, que iba a enfrentar dos potencias cuya fortaleza se basaba en dos ideales absolutamente contrapuestos. Toda guerra trae consigo la tristeza por los caídos. Pericles, Comandante en Jefe de la Liga de Delos, encabezada por Atenas, tiene el deber de razonar los terribles costos de la guerra. Y lo debe hacer en presencia de aquellos cuyo valor y honor se había expresado con el irremisible costo de la muerte. Una fría mañana se dirige al Cementerio de El Cerámico, situado al suroeste de la Acrópolis. Le corresponde el triste papel de enterrar a sus mejores hombres, y frente a sus deudos, justificar tan espantosos hechos.

La libertad, arguye Pericles, es un resultado. Generaciones enteras de los que aquí han vivido, han defendido con coraje su heredad, y con mucho temple han hecho prosperar el legado que nos ofrecen a los contemporáneos. No siempre resultó fácil, pero nuestros padres siempre tuvieron la disposición de defenderla para que nosotros, sus hijos, y los hijos de nuestros hijos, sintiéramos el orgullo de sabernos dignos de la herencia que recibimos, y que también estamos dispuestos a defender. La democracia es un invento que todavía luce precario. ¿Vale la pena el sacrificio de todos los allí presentes por una idea que recién se está estrenando?

La argumentación debe ser sublime. Allí, frente a las tumbas abiertas, tiene que encontrarle sentido al dolor que todos sienten. La democracia, es una gestión de lo público, que intenta favorecer a las mayorías. Es inédita en ese esfuerzo, y en su apertura a otros. Abrimos nuestra ciudad al mundo conocido, para que los demás aprendan que es posible un régimen de convivencia que, apegado a la ley, sea heraldo y garante de una vida fructuosa para cada uno de los ciudadanos. Pero que quede claro, todas estas instituciones, toda nuestra concepción de la política, descansa en la confianza que tenemos en el arrojo indómito de nuestros ciudadanos. Son muchos los peligros que afrontamos. No es despreciable la envidia, tampoco la negación a ultranza del compromiso que tenemos con lo que somos: hombres libres dispuestos a defender la libertad aun a costa del sacrificio de los mejores de entre nosotros. Solamente la libertad merece toda esta inmolación.

Nosotros, prosiguió el Estrategos, educamos para que cada quien pueda realizar sus deseos. Aquí, todos nosotros vivimos exactamente como nos gusta. No vivimos para la guerra. No existimos para la ciudad. Vivimos para nosotros, pero sabemos construir unidad cuando nuestra forma de ser se ve amenazada. En ese momento nos alistamos de inmediato y nos convertimos en un enemigo invencible, capaz de demostrar un compromiso inalienable. Por eso nos temen aquellos que nos envidian. No es indiferencia ni descuido. Vivimos para nosotros, pero estamos preparados para enfrentar cualquier peligro con esta doble ventaja: escapamos de la experiencia de una vida dura, obsesionada por la aversión al riesgo; y sin embargo, en la hora de la necesidad, enfrentamos dicho riesgo con la misma falta de temor de aquellos otros que nunca se ven libres de una permanente dureza de vida. Nosotros no vivimos para la guerra. Vivimos libres, y en caso de necesidad, morimos para que los que quedan, puedan experimentar la inmensa alegría de la libertad.

Entre nosotros y cualquiera de los demás que se nos enfrenta hay una notable diferencia. Nosotros no nos sometemos a la esclavitud de un amo. No queremos tener un soberano absoluto, no queremos ser obligados a prosternarnos en presencia de nadie. Lucharemos, independientemente de los costos, sin pensar en que nuestros adversarios sean muchos más, o que sus armas sean más letales. Nosotros solo tenemos como dueño el imperio de una ley soberana, a la que tememos, y frente a la cual comprometemos nuestros esfuerzos. No somos esclavos ni vasallos de nadie. Vivimos bajo nuestra responsabilidad, y asumimos nuestra existencia con simplicidad, esfuerzo y estoicismo. Cada cual es el dueño de su vida y de sus resultados. Todos debemos ser capaces de producir y provocar nuestra propia prosperidad con nuestro trabajo, a la par de estar pendientes de la suerte de nuestra ciudad. Nuestros hombres públicos tienen que atender a sus negocios privados     al mismo tiempo que a la política, y nuestros ciudadanos ordinarios, aunque ocupados en sus industrias, de todos modos, son jueces adecuados cuando el tema es el de los negocios públicos. Aquí nadie vive para nadie. Ninguno de nosotros es el destinatario del esfuerzo de los demás. Pero entre todos mantenemos a nuestra ciudad, como la mejor expresión de cómo queremos seguir viviendo.

El suave viento marino, refrescado por los árboles circundantes, coreaba las palabras del dirigente de Atenas. La historia no tiene sentido si es la narración de los desmanes de un tirano. Nosotros hemos inventado una forma de convivir donde la lucha es otra. Darnos a cada uno de nosotros la oportunidad de reflexionar sobre nuestra propia trascendencia. Nosotros somos los dueños de nuestro propio destino, donde lo único reprobable, la única desgracia, es el desánimo que nos hace pobres e incapaces de salir del foso de nuestras propias circunstancias. Todos nosotros somos capaces de juzgar nuestro acontecer histórico, y solo los mejores de entre nosotros, reciben la encomienda de dirigir nuestros acontecimientos. Nosotros hemos inventado el mérito que producen los resultados y el compromiso con la causa de la libertad.

Nadie puede sentirse libre si está eximido de debatir sobre las causas y consecuencias de nuestro actuar. Somos libres porque discutimos abiertamente, y no le guardamos respeto al silencio adulante. Somos libres porque desafiamos y exigimos a los que nos dirigen, sin que medie la actitud servil que siempre impone la tiranía. Somos libres porque entre todos definimos y demarcamos nuestro que hacer. Somos libres porque representamos el espectáculo singular de atrevimiento irracional y de deliberación racional en nuestras empresas: cada uno de ellos llevado hasta su valor extremo y ambos unidos en una misma persona. Los otros no han sido capaces de descubrir el sacrificio audaz y de pronto inexplicable, pero que se fundamenta en razones trascendentes. Entre nosotros la inmolación no es locura irreflexiva, es determinación de un compromiso total con una causa que vale la pena: el que nosotros, los que aquí quedamos, vivamos como queremos, aun al costo terrible de la sangre derramada de los que enterramos hoy.

Por eso hoy celebramos el valor de los que pudiendo vivir, decidieron que morir valía la pena, porque la causa es Venezuela. Ellos, que disfrutaban de la vida, en su mejor momento, no retrocedieron ante el peligro, y ahora los vemos convertidos en símbolo de nuestra lucha. Una lucha que luce impostergable porque lo que está planteado es ganarlo todo, o perderlo todo de una buena vez. ¿Qué perdieron ellos para que nosotros tuviéramos una oportunidad de experimentarla? Ellos abonaron el fértil campo del poder ser libres para prosperar. Ellos lucharon para que la ley fuera el marco de la justicia. Ellos se inmolaron para que, en lugar de esta aplastante tiranía, todos pudiésemos convivir como ciudadanos dignos, dueños cada uno de su destino, al amparo de la ley, en libre competencia, con el respeto de lo propio, y de lo ajeno, al margen de la censura y el silencio autoimpuesto, sin miedo al otro, y sin el oprobio del hambre, la enfermedad, la ignorancia y la pobreza. Esta es la idea de país por la cual estos jóvenes, hombres y mujeres, han dado la vida, y por la cual muchos de nuestros mejores están sufriendo cárcel y destierro. Ellos lo han dado todo, y estoy seguro que los que aquí quedamos, para velar su heroísmo, estamos dispuestos a morir por la misma causa. La causa es Venezuela. Ellos lo invirtieron todo, por una idea. Ellos, nuestros mejores, lo terminaron siendo porque todas sus otras imperfecciones se lavaron en el altar de su propio sacrificio. Nadie los obligó, fue su propia ansia de no perder lo que, paradójicamente, muchos de ellos nunca tuvieron la oportunidad de experimentar plenamente. Para la mayoría, la experiencia de la libertad les fue confiscada por veinte años de trama autoritaria. Pero ellos, entre pecho y espalda, llevaban esas ganas de devolvernos a nosotros lo que ellos nunca tuvieron.

Y mientras se arrojaban hacia la esperanza de volcar la incertidumbre de la victoria, en la empresa que estaba frente a ellos, prefirieron morir resistiendo, en lugar de vivir sometiéndose. El esfuerzo de unos pocos, decían, será la oportunidad para muchos. No se cuidaron ellos, ni la tiranía les dio el chance. Pero nadie los vio retroceder. Algunos murieron incluso sonriendo, otros, sin dar crédito a la muerte que los invitaba irrevocablemente, susurraban palabras de libertad hasta el último aliento. Ellos huyeron solamente del deshonor. Y luego de un breve momento, que resultó la crisis de su fortuna, durante el cual pensaron en escapar, no de su miedo, sino de su gloria, enfrentaron la muerte cara a cara, por nosotros, y para que los que aquí quedamos tengamos algún chance de vivir en libertad.

¿Nos damos cuenta del compromiso que su sangre derramada nos impone a los que todavía sobrevivimos? Pericles tenía a la vista los cuerpos todavía insepultos, y al resto de la ciudad escuchando atentamente sus palabras. Los héroes tienen al mundo entero por tumba. Cada amante de la libertad, en cualquier época, en cualquier sitio, encontrará en nuestros héroes de hoy, el aliciente para seguir luchando. De esta forma su lucha será modelo y acicate a todos los desafíos que la libertad sufra en cualquier época.  Ellos, nuestros héroes, no optaron por la degradación de la cobardía, sino por la nobleza de ser, a partir de ahora, los protagonistas de una nueva gesta. Ellos son los libertadores del presente, y el aval moral para el futuro, que nosotros, en nombre de ellos, tendremos que labrar.

La tiranía acecha y asesina. Pretende reducirnos al criminal silencio de la opresión. Intenta ganar una batalla que, a lo largo de más de dos milenios, nunca ha podido ganar definitivamente. La tentación de lo absoluto siempre se estrella contra el pecho abierto de los que ni se resignan ni endosan su responsabilidad en la construcción de sus sueños. Muy malo tiene que ser el otro que derrama sin misericordia la sangre del que solo quiere vivir en paz para poder prosperar. Muy malo tiene que ser el que apunta a matar, sin saber que las ideas no mueren, y que la democracia, ese invento griego, es un ansia imbatible que se ha convertido en derecho adquirido por la lucha de nuestros mejores hombres. Los malos matan al hombre creyendo que con su muerte también asesinan sus convicciones. Los malos se equivocan. Las convicciones son imbatibles.

Pericles vivió su tiempo, su innovación política, y esa inmensa oportunidad de vivir las ideas y sus costos. Nosotros vivimos el nuestro, con el inmenso peso del yugo que cargamos, totalitario y astringente de cualquier posibilidad del vivir libres. Pero también somos espectadores y a la vez protagonistas de ese heroísmo que pocas veces reconocemos en nosotros, pero que ha estado allí siempre, y que se expresa con doloroso esplendor en los que, por nosotros, se han inmolado. Para ellos, solo una cosa no habrá: el olvido, como bien lo dijo Borges. Y cuando las batallas den paso a la victoria, que sean ellos las palabras que pronunciemos, la narración que contemos, y los héroes que aludamos. Porque ellos nos hicieron a todos libertadores, en esta gesta, que ojalá sea tan útil como para que nunca más caigamos .

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¡Fuera Maduro!

18 Junio, 2017 resistencia Opinión 0

Armando Durán Ache

El clamor recorre las calles de Venezuela, cada día con mayor intensidad, con mucha mayor indignación. “¡Fuera Maduro!”. Eso es lo que se escucha en todas partes. Lo mismo le ocurrió a Dilma Rousseff. En Brasilia, en Sao Paulo, en Río de Janeiro. La irritante consigna “¡Fora Dilma!” la acompañó, implacable, durante las últimas semanas de su mandato presidencial. La diferencia entre aquella experiencia y la nuestra es que en Brasil existía una sólida institucionalidad democrática y los poderes públicos pudieron enjuiciar y destituir a la presidenta Rousseff con absoluta libertad. Aquí, en cambio, esos poderes, con la única excepción de la Asamblea Nacional, secuestrados desde el año 2000, son simples oficinas al servicio exclusivo de Miraflores.

No obstante esta ingrata especificidad del régimen, los venezolanos no deben dejarse confundir. La suerte política de Nicolás Maduro ya está echada, también de manera definitiva, desde que el pueblo ha agrupado en ese “¡Fuera Maduro!” la suma de todos los reclamos políticos, económicos y sociales que acorralan a la población. O sea, que ya nadie protesta por la escasez de alimentos y medicinas, por el colapso de los sistemas de salud pública y educación, o por la costosa devaluación del bolívar y los efectos devastadores de la hiperinflación. Ni siquiera por la celebración de las elecciones y referendos que han sido cancelados porque sí. Lo que el pueblo demanda es libertad. Los ciudadanos han entendido que la solución del problema es más sencilla de lo que parece, porque la culpa de esta gran catástrofe nacional se concentra en Maduro.

Nada ni nadie podrá modificar esta convicción. Todo lo contrario. Cada día que pasa se agrava la crisis de Venezuela como nación. Y crece la certeza de que la solución pasa por la urgente sustitución de Maduro en la Presidencia de la República. Solo así tiene el país la posibilidad de detener su precipitada marcha hacia ese mar de la felicidad que los cubanos sufren desde hace casi 60 años. Por eso, “no queremos –gritan millones de venezolanos desesperados– una dictadura como la cubana. Queremos libertad”. A sabiendas de que el primer e imprescindible paso para hacer realidad esa ilusión de cambio político a fondo es la salida anticipada de Maduro de la Presidencia. Lo que nadie parece saber con precisión es cómo transformar el impulso indetenible de la marea humana que desde hace más de 40 días recorre las calles de Venezuela y demanda la salida inmediata de Maduro en una nueva y esperanzadora realidad política.

Hace bastantes años, en vísperas del referéndum revocatorio del mandato presidencial de Hugo Chávez en 2004, Heinz Dieterich, su entonces principal asesor político, se lo advirtió: “Quien pierda el referéndum lo pierde todo”. Chávez tomó las palabras del alemán con la seriedad del caso y sus múltiples amaños, para sorpresa de los dirigentes de la Coordinadora Democrática, le permitieron aquel 15 de agosto ganarlo todo. Maduro no necesita que le repitan ahora ese aviso. Sabe que quien pierda esta batalla que comenzó el pasado 2 de abril lo perderá todo. Para siempre. Y como Chávez entonces, ha decidido agotar todos sus recursos, incluso el insólito cierre de calles y avenidas con contenedores para cerrarles el paso a las marchas de protesta. Y sin importarle para nada que la represión desatada se haga cada día más brutal ni que cada día se cubra el asfalto de las calles con más y más sangre inocente.

Esta es la penosa contradicción de estos días. Si bien la rebelión pacífica de los ciudadanos que ocupan las calles de Venezuela no basta por sí sola para producir el anhelado cambio político, Maduro tampoco podrá permanecer en el poder más allá del plazo más corto. La dinámica desencadenada por este rotundo “¡Fuera Maduro!” tampoco ya la puede parar el régimen. En cualquier momento, tarde o temprano, al menos para salvar algo del naufragio que se avecina, los factores internos y externos del poder, al son de esa consigna terminante, terminarán por aceptar su sentido más estricto. Fuera Maduro. Ya.