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Retroceso democrático

opinión

José Lombardi

23 octubre, 2017

Todas las acciones humanas responden generalmente a intereses particulares o generales que a excepción de los imponderables tienen una explicación. Es mucho lo que se ha escrito sobre lo ocurrido en las elecciones del pasado 15 de octubre de 2017, sin embargo, una reflexión adicional puede contribuir al debate nacional sobre los resultados de tan importante evento electoral.

No cabe duda de que el gran triunfador de esta contienda es el presidente Nicolás Maduro y todo los intereses nacionales e internacionales detrás de él. El resultado le ha servido hasta ahora para limpiar una imagen de bisoño de dictador de Hugo Chávez, logró superar el dudoso triunfo presidencial frente a Henrique Capriles en el año 2013, legalizó y legitimó una Asamblea Nacional Constituyente llena de vicios y dudas, derrotó a todos los originarios del 4F, los efectos de la crisis económica y adicionalmente a los dirigentes más importantes de la oposición.

Ahora bien, todo el mundo se pregunta cómo es posible que un hombre como Nicolás Maduro con un 25% de popularidad, con una crisis económica a cuestas y 90% de la población aspirando un cambio haya logrado los resultados exitosos del domingo 15 de octubre. A mi modo de ver estos resultados tienen dos respuestas: 1) Abuso y uso del poder del Estado secuestrado por el partido de Gobierno (Psuv), y 2) División, falta de objetivos claros, arrogancia, triunfalismo y subestimar al enemigo por parte de la oposición.

Lamentablemente la lucha política hoy en Venezuela se ha reducido al poder per se, tanto Gobierno como Oposición están centrados en una pelea de baja calaña que dista mucho de una confrontación política decente y civilizada cuyos objetivos sean el interés nacional, mientras todo esto ocurre hay un pueblo que sufre, lleno de calamidades se aleja peligrosamente de sus intereses y valores democráticos, sin importar el sistema político la vida termina girando en sobrevivir.

La única esperanza democrática que le queda al país son los jóvenes, en ellos el futuro y la posibilidad de revertir todo el dañino proceso que ha sido el socialismo del siglo 21, para ello será necesario que surjan desde espacios distintos a los partidos políticos ya establecidos o dentro de ellos intentar romper los esquemas anacrónicos de ejercer la política, la política del siglo 21 es inteligente, creativa, libre, abierta e impregnada de valores, solo se puede aspirar a una sociedad desarrollada y justa cuando estén presentes “cultura, ciencia y educación centradas en el ser humano”

La política en Venezuela tiene que dejar de ser un medio para hacer negocio. El Estado tiene que separarse definitivamente de los partidos políticos y la Democracia tiene que superar el concepto electoral para convertirse en un sistema de participación social heterogéneo que permita a todos los sectores de la sociedad aportar sus capacidades en función del desarrollo de la nación y sus integrantes.

@lombardijose

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Entramado diabólico

opinión

Pedro Segundo Blanco

23 octubre, 2017

Cuando se trata de lidiar con regímenes de corte autoritario plenamente identificados con la delincuencia organizada, los luchamos para echarlos del poder y restituir la democracia, el Estado de Derecho y la constitucionalidad debemos poner los pies sobre la tierra y delinear estrategias que den los resultados deseados por la mayoría de la sociedad.

El caso venezolano será digno de estudio y analizado por el mundo, porque es sencillamente increíble que un régimen rechazado por el 80% de los ciudadanos, que sufrió una aplastante derrota en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015 y sus habitantes han visto empeorar todos los males que padecíamos para la época pueda salirse con la suya y cantar un resultado electoral favorable el 15 de octubre.

Muy sencillo: debió ocurrir una secuencia ininterrumpida de vagabunderías, trampas, violación de las leyes electorales, inhabilitaciones, abuso de poder, migraciones en estados y municipios, eliminación de centros de votación, compra de conciencia, chantajes, extorsiones, reparto de dinero, bolsas de comida y ofrecimientos engañosos y combinarse con la miopía, errores, carencia de una estrategia coherente, el triunfalismo, sectarismo y la actitud arrogante y exclusionista de una dirección opositora, que recibió el apoyo y el mandato de los venezolanos para producir el cambio político desde la Asamblea Nacional y que no sólo no cumplió con ese mandato dado, sino que prefirió estirar la arruga, cohonestar nombramientos de magistrados ilegítimos en diciembre 2015, aceptar la desproclamación de los diputados de Amazonas, permitir la inexistente figura del desacato del parlamento impuesta por el TSJ y la anulación de todos sus leyes y actos, para luego acatar al cuestionado organismo electoral que mató el referéndum revocatorio, evadió las elecciones regionales de diciembre de 2016, pero les ordenó validar los partidos, mientras montaba la olla de la Constituyente, que es la mampara, con la que montaron la celada contra todo tipo de elección que les sea adversa.

Como he sostenido, aquí se ha instaurado un entramado diabólico basado en perversidades y malandrajes, porque al ritmo de la llamada revolución bolivariana está la definitiva decisión de Maduro y la narcodictadura de aferrarse y mantenerse en poder a costa de lo que sea, con votos o sin votos. Frente a ello es necesario que redefinamos el rol y la estrategia de los factores democráticos venezolanos.

No podemos seguir usando métodos convencionales e ineficaces frente a este enjambre corrompido y perverso, la sociedad venezolana requiere de una nueva conducción y un liderazgo que entienda que hay que incluir y no excluir, que incorporar y ampliar y no reducir, que privilegie la participación de todos, sin barreras ni vetos, que se entienda de una vez por todas, que todos somos necesarios para sacar al país de esta desgracia, que no es suficiente un arreglo de siglas para procurar candidaturas o cuotas, que debemos combinarlas con los más talentosos, los más capaces y sobre todo con aquellos que estén suficientemente claros de la dimensión y la gravedad de esta crisis política, que no tiene precedentes en nuestra historia republicana. La lucha por nuestra Venezuela no puede detenerse, tenemos que reflexionar profunda y sabiamente, sobre la nueva ruta a diseñar y emprender.

Quienes defienden el derecho a la vida de asesinos, avalan la pena de muerte de ciudadanos inocentes

Ex parlamentario del Estado Sucre

Correo electrónico petersecond1@hotmail.com
Cuenta Twitter @pedrosegundoABP

Levantarnos una vez más

opinión

23 octubre, 2017

En poco más de una semana se cumplirán 43 años de “The Rumble in the Jungle” (“La Pelea en la Selva”). El 31 de octubre de 1974 se llevó a cabo en Zaire (hoy República Democrática del Congo) una “batalla” de boxeo épica. Para muchos entendidos, está considerada la mejor de todos los tiempos: Muhammed Ali contra George Foreman.

El gran favorito era Foreman quien había ganado sus últimas 40 peleas. Ali, por el contrario, no sólo había peleado poco los últimos años, sino que venía de dos sonadas derrotas, contra Joe Frazier, el 8 de marzo de 1971 y contra Ken Norton, el 31 de marzo de 1973. Foreman, por lo tanto, parecía estar en mejor forma y años más tarde confesó que pensaba que noquearía a Ali en el primero o segundo round. De hecho, había ganado sus últimas ocho peleas antes del segundo asalto.

En Wikipedia se lee:

“La velada fue patrocinada por el entonces presidente de Zaire, Mobutu Sese Seko” (el dictador se gastó la friolera de $100 millones mientras su pueblo moría de hambre. Suena familiar, ¿verdad?) “y fue una de las primeras experiencias de Don King como promotor de boxeo.

El combate comenzó a las 04:00 de la madrugada, debido a que la cadena estadounidense propietaria de los derechos de televisión del combate para Estados Unidos pagó una generosa cantidad de dinero al dictador de Zaire para adecuar el horario al público estadounidense. El combate, por contra, no lo compró la Oficina Zaireña de Televisión, única cadena que emitía en Zaire, y por lo tanto no se pudo ver en el país”.

Frente a más de 100 mil personas comenzó la pelea. Ali soportó el primer round. También el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto, el sexto, el séptimo. Foreman golpeaba, Ali soportaba. Mientras, iba agotando a su contendor. En el octavo –y ante la sorpresa de todo el mundo- de un poderoso golpe a la mandíbula, Ali noqueó a Foreman.

Manila, Filipinas, 1 de octubre de 1975. “Thrilla in Manila” (“Suspenso en Manila”): Muhammed Ali enfrenta a Joe Frazier. Ferdinand Marcos, presidente de la República, como el año anterior había hecho Mobutu Sese Seko, ofreció el patrocinio de la pelea en un intento de distraer la opinión pública que hervía ante la ley marcial que había impuesto Marcos contra sus opositores. Nuevamente sería Don King el promotor de la contienda.

Joe Frazier había despojado a Ali de su título como Campeón Mundial de los Pesos Completo cuatro años antes. Pelearon en una atmósfera de más de cuarenta grados de temperatura y durante catorce rounds en los que se golpearon brutalmente. Ali quería retirarse, pero su entrenador, Angelo Dundee, en una suerte de mantra, lograba que round tras round se volviera a levantar. Lo mismo hacía Eddie Fuch, entrenador de Frazier. El round 14 fue particularmente violento. Frazier estaba ciego del ojo derecho y con la mandíbula seriamente dañada. Ali estaba bastante maltrecho también, pero pudo propinarle a Frazier unos buenos golpes. Al irse a su esquina, Ali le dijo a Dundee que tirara la toalla, que no podía más. Dundee le dijo “al menos párate en el medio del ring”. Ali sacó fuerzas de donde no las tenía (en su biografía escribió “fue lo más cercano que he estado jamás de morir”) y se levantó. En ese momento Fuch tiró la toalla de Frazier. Una de las mejores contiendas boxísticas de todos los tiempos.

Compatriotas venezolanos: que estas historias de un grande como Ali nos sirvan para entender que siempre –no importa cuán grave sea lo que nos haya sucedido- podremos levantarnos una vez más.

@cjaimesb

Solidaridad con Andrés Velásquez

opinión

23 octubre, 2017

Es difícil reflexionar serenamente. En estos días existen demasiados elementos contradictorios. Dificultan arribar a conclusiones definitivas. Todos los días, a cada hora, aparecen nuevos datos o se confirman anteriores intuiciones con relación a hechos o a la actuación de protagonistas de todos los bandos.

Increíble la forma en que Venezuela y el mundo estaban convencidos de que el régimen estaba acorralado, vencido, acomplejado y hasta dispuesto a negociar la retirada generando celebraciones de variada naturaleza en los sectores verdaderamente democráticos, con olvido de aquel viejo dicho: “los rusos también juegan”.

Todo lo sucedido era previsible, fue dicho por calificados voceros dentro y fuera del país y los datos que ahora se hacen públicos como expresión de la protesta, son parte de un golpe de estado de ejecución progresiva ejecutado en todas las áreas, una de las cuales es el fraude electoral, por cierto, telegrafiado desde el poder y anunciado con la debida antelación. Sin embargo las cosas sucedieron como sabemos y el régimen ahora luce, no más fuerte, pero sí más estabilizado y confiado en sí mismo para mantener el control férreo del Estado.

Podría extenderme mucho en estas consideraciones, pero siento que son innecesarias. El pueblo venezolano, el ciudadano común, el que no vive de la política, ni de los partidos, ni de las dádivas del gobierno, pareciera estar más claro que todo el mundo. Demuestra una vez más ser superior a los dirigentes de todos los bandos. En estos días se encuentra abatido, desalentado, confundido sobre el qué hacer y el cómo hacerlo una vez despejada la duda inicial. No diría que resignado, al contrario, a la espera de líneas de acción claras para reiniciar una lucha que no se puede dar por pérdida definitivamente.

Digo todo esto para expresar, una vez más, mi respaldo total a Andrés Velásquez en la lucha existencial que está librando en el Estado Bolívar ante el despojo inaudito, el atropello inaceptable de la barbarie gubernamental regional y nacional que lo acosa y pretende hacerlo desaparecer de la escena.

Personifico en él mi respaldo a todos los candidatos a gobernadores de la oposición que fueron elegidos según el gobierno como ha dicho el CNE. De una u otra forma están siendo atropellados los pueblos que los eligieron. También a muchos de los candidatos que no fueron proclamados. Algunos tiraron la toalla demasiado pronto aceptando dudosas derrotas y otros con su inacción y silencio dejan mucho que pensar.

Conozco a Andrés como político y como persona humana. Fuimos de los primeros gobernadores electos directamente por nuestros pueblos. Compartimos experiencias útiles nacionales e internacionales. Sé perfectamente bien el poder de las mafias, de las estructuras del crimen organizado en Guayana y del coraje de Andrés para combatirlas. Adelante amigo, no estás solo.

oalvarezpaz@gmail.com
@osalpaz

¿Así, o más claro?

opinión

Pablo Aure

23 octubre, 2017

“Para lo último que se debe utilizar la informática es para unas elecciones” Bill Gates

No sé qué hace falta ver para que todos los venezolanos entendamos dónde estamos parados. No nos llamemos a engaños, la solución frente a un régimen que está dispuesto a todo para evitar salir del poder, no está en las urnas electorales. Lo de urnas es un decir, porque lo que se ha implementado en los últimos años es algo más macabro que la expresión “urna”, me refiero a las “maquinitas” envenenadas con el software que siempre adulterará los resultados de acuerdo a las instrucciones del régimen. Para eso dispone de una data con electores fantasmas quizá encriptada en el registro electoral que solo la conocen ellos.

Los boletines siempre estarán inflados a su favor dependiendo del número real de votantes. Les da igual que la gente vote o no, ellos manejan el sistema, y créanlo, lo disimulan mucho más cuando hay un mayor número de electores. A mayor participación más fácil manipularán los resultados. Esto no es especulación; expertos en la materia lo han venido explicando desde el año 2004. De hecho, en el 2005 no se participó porque se había denunciado el fraude y una de las condiciones que desde aquella época se exigía para volver a participar fue cambiar los rectores del ente comicial y la depuración del Registro Electoral.

En efecto, las agrupaciones políticas opositoras solicitaban la data para poder verificarla. Esto es, conocer sus direcciones y dejar claro que no se trataba de electores fantasmas. Es indispensable conocerlo, es la única manera que tienen las agrupaciones políticas de hacerle un seguimiento a los inscritos. Recordemos que el registro civil también lo maneja el CNE, y denuncias de múltiples cédulas hay a montón.

Historia triste y ¿sin final?

Pues bien, no ha sido posible el cambio de rectores y ni siquiera examinar el Registro Electoral, sin embargo seguimos participando.

Algunos dirán: “con ese mismo CNE y ese mismo RE hemos participado y ganado algunas gobernaciones, alcaldías y el 6D/2015 ganamos la mayoría en la Asamblea Nacional”. Cierto, pero nada se ha logrado con esos espacios porque en la práctica sigue haciéndose la voluntad del dictador.

Con las gobernaciones y alcaldías se adjudican selectivamente ciertos espacios para aparentar un sistema democrático que no lo hay, y para contrarrestar el efecto de la Asamblea Nacional el régimen se valió del Tribunal Supremo de Justicia. Recordemos que aquel diciembre del 2015 se nombraron los magistrados que se encargarían de anular cualquier decisión de la AN. Y como si eso fuera poco, el 30J manus militare nombraron una supuesta asamblea nacional constituyente y la erigieron como el súper poder. Sin rubor alguno los demás poderes, con la excepción de la AN se subordinaron a esa espuria institución. Si bien es cierto que la Asamblea Nacional no se subordinó, también es verdad que sus facultades ya habían sido castradas por el TSJ de la tiranía.

Maniobra electoral

En esta última campaña electoral vimos extrañas actuaciones de algunos candidatos, siendo el más vistoso Rafael Lacava, quien desde la semana pasada ya se encuentra despachando en el Capitolio carabobeño.

Nada fue improvisado, todo obedeció a una campaña propagandística de alto impacto, con claros objetivos motivadores. Motivó al elector opositor para expresar su rechazo pero, también caló en el oficialista. Llegar en un burro a Globovisión le dio el empuje mediático que le faltaba para hacer presencia en aquellos sitios donde todavía no lo conocían. La misma oposición se los presentó.

La verdad sobre los resultados finales será imposible determinar. Lo único que recordaremos fue la estrafalaria campaña del candidato oficialista que lo catapultó a la gobernación.

Es inoficioso seguir insistiendo en el tema de las actas porque las actas reflejarán exactamente lo mismo que imprimió la macabra “maquinita”. Las migraciones 48 horas antes de las votaciones, solo sirvieron para asegurar la estocada. Amigos, repito: el fraude se viene cometiendo desde mucho antes del 2004. Esto quiere decir que salida electoral no habrá mientras no se modifiquen las condiciones. O sea, cambiar el CNE, depurar el RE y la presencia de garantes internacionales confiables en los eventos electorales, de lo contrario, en cada elección estaríamos asistiendo al sacrificio de las esperanzas de cambio.

Elecciones con las mismas condiciones significan un suicidio colectivo.

Mientras del lado opositor democrático representado por la sociedad civil, esa que no milita en partidos políticos y que además es la mayoría, aferrados a la esperanza, digan que una y otra vez asistirían a los procesos electorales que les indiquen sus dirigentes, el régimen seguirá frotándose las manos y haciéndosele agua la boca, porque en ese terreno nadie les ganará. ¿Cómo ganarle al dueño de un casino o a quien apuesta con los dados cargados? Olvídense de elecciones, la agenda tiene que ser otra.

¿Cuál es la agenda?

Preguntarme cuál es la salida ha sido reiterativo en las últimas semanas. ¿Y tú que propones? En honor a la verdad, la respuesta es quizá muy difícil de explicar mientras no entendamos la magnitud de lo que hemos hecho.

Por eso, lo primero que les respondo es manifestándoles cuál sin lugar a dudas no es la ruta: votando no será la salida. De seguidas, apelo a la coherencia que debe existir en las luchas. La estrategia no podemos cambiarla a cada momento. Si el 16J ya habíamos decidido lo que haríamos, nunca pude entender el cambio desacertado. Desde la AN y en las calles se gritaba a todo pulmón: ¡desobediencia, desconocimiento 333 y 350!, pero solo fue necesario la convocatoria a un circo electoral, para que inmediatamente se aceptara ir al matadero de las elecciones de gobernadores. Por eso no participé.

Entiendo la preocupación de quienes preguntan mi propuesta, pero no hay otra que la resistencia y la perseverancia. Los puentes indispensables con sectores civiles y militares, organizaciones nacionales y extranjeras.

No pretendo desalentarlos sino advertirles que todavía faltan otros escenarios por venir.

No será la ruta electoral la que le entregará la carta de despedida al tirano, a Maduro y todo lo que él representa, lo despedirán, aquellos que en su momento hicieron posible que se instaurara en el país esta plaga roja que hoy lo carcome.

Asonada popular

Sonaban a lo lejos cañones de inconformidad popular, hoy retumban en nuestros oídos. La hambruna, la terrible situación inflacionaria que impide no solo a los sectores más vulnerables económicamente sino también a la clase media, acceder a cualquier producto alimenticio o médico, aunado a la aparición de enfermedades que ya habían sido erradicadas mucho tiempo atrás y la frustración colectiva que percibimos en todas partes, desencadenará en la inevitable defunción del Socialismo del Siglo XXI. Siendo esto así, es indispensable orientar ese malestar para que produzca el menor daño posible.

El régimen sabe muy bien que esa asonada o rebelión popular está muy cerca. Aquí el llamado es a la verdadera unidad, no para escoger quién asumirá el poder cuando los ciudadanos enardecidos sacudan las puertas de Miraflores, sino para definir la estrategia de participación en esos convulsivos acontecimientos. ¿Así o más claro?

@pabloaure

Yo quiero privatizar lo que no sirve en Venezuela

opinión

Leocenis García

23 octubre, 2017

El bloque comunista del Este cayó, desmantelando al comunismo, entre otras cosas, por una desestabilización del sistema monetario. Sin estabilidad monetaria, el sistema de libertad económica no puede obrar. El modelo neoclásico constituye una teoría general del funcionamiento de la economía de mercado.

Las perturbaciones que la apartan de su senda derivan de las acciones de los gobiernos. No es el mercado sino el gobierno el que inicia los llamados círculos económicos de alteración de la estabilidad monetaria, requisito previo esencial de la estabilidad económica.

Durante una buena del siglo XX la planificación central de la economía fue considerada más eficiente y más productiva que el capitalismo de economía de mercado libre. Sin embargo, como el tiempo demostró, una autoridad central operando un Estado socialista desarrollado sin propiedad privada, mercados y competencia, no podía construir una economía productiva y eficiente.

En el año 2000 Francis Fukuyama, declaró en la Revista Time: “Si por socialismo entendemos un sistema político y económico en que el gobierno controla una buena parte de la economía y redistribuye la riqueza para producir igualdad social, entonces creo que se puede decir con toda seguridad que la probabilidad de que se produzca su retorno en algún momento de la próxima generación es casi nula” (2000: 111).

Fukuyama no había escuchado de las ideas que entonces empezaban a germinar en estos aventureros a los que una Venezuela cansada, les había endosado un cheque en blanco en las elecciones, dos años antes de esta profecía.

El régimen destruyó el país literalmente, a partir de entonces. Venezuela era uno más de los sitios donde las ideas del poder omnímodo del Estado hacían estragos.

Después de que un país cae tan hondo, y todo se pone en manos del Estado, el primer paso para volver a encaminarse es privatizar todo cuando se puso en manos del Estado.

Son las privatizaciones, nunca bien defendidas, el principal argumento de los enemigos del liberalismo, para satanizarlo. Sin embargo la historia de las privatizaciones es muy atractiva.

Las privatizaciones cobraron impulso bajo el mandato de la primer ministro británica Margareth Thatcher. Y fue el gurú de la gestión Peter Drucker, quien escribió acerca de “La enfermedad del Gobierno” (1969: 234), para referirse a las nacionalizaciones del estatismo.

Los gobiernos han demostrado hacer tres cosas bien: combatir en la guerra (sacrificar a sus ciudadanos), inflar la cantidad de dinero (matar a sus ciudadanos sin enviarlos a la guerra). Y establecer los impuestos.

En todo lo demás el gobierno es un fracaso. Cuando gestiona empresas, proporciona servicios públicos, paga pensiones de los jubilados o se ocupa del bienestar de los pobres, el gobierno es un fraude. Drucker decía que: ‹‹El gobierno moderno se ha convertido en ingobernable›› (Drucker 1969: 220).

Para ayudar a resolver los problemas de una sociedad con vocación por el crecimiento no encuentro otro camino que el retorno a la iniciativa privada por su ventaja natural a la hora de gestionar el cambio, la innovación, y responder a las necesidades de los consumidores. La iniciativa privada es la única institución que asume riesgos y puede abandonar lo que no funciona o dirigir sus recursos donde funcionan.

El gobierno, por el contrario, es mucho menos ágil y le lleva mucho más tiempo abandonar servicios que cuestan demasiado o que no muestran los resultados apetecidos. El gobierno no produce nada, no sabe nada de negocios, lo único que sabe es gastar.

Las grandes empresas están mejor preparadas para asumir responsabilidades sociales, como proporcionar puestos de trabajo seguros que valoran el talento y el mérito de las personas, así como en la formación profesional y otros beneficios.

El economista israelí Shlomo Maital decía que “la solvencia y riqueza de un gran número de negocios personales –pequeños, medianos y grandes- determinan la solvencia y la riqueza de una nación. Cuando esos negocios se llevan a cabo con éxito sus gestores crean riquezas, renta y puestos de trabajo para un gran número de personas (…) son los que se mueven en el mundo de los negocios los que crean riqueza, no los países como tales o los gobiernos. De los negocios depende el que nuestra situación sea mejor o más o menos próspera” (Maital 1994: 6).

Lo que nosotros defendemos es que las sociedades para cubrir sus necesidades económicas y sociales, puedan apoyarse más en la iniciativa de los negocios privados que en los gobiernos. Se trata de tener más fe en la gente que en el Estado.

Bajo el mandato de Margaret Thatcher el gobierno comenzó a desprenderse de las industrias nacionalizadas, comenzando por la British Petroleum en 1969. La “Dama de Hierro” tuvo su prueba de fuego en 1984 con la venta de British Telecom. Los británicos fueron animados a comprar acciones a bajo precio y el público apoyó con energía y entusiasmo la privatización. Los precios de las acciones subieron en la bolsa con fuerza. Hasta entonces, el servicio telefónico británico estaba anticuado, pasaban largos meses para conseguir una línea de teléfono, y muchos teléfonos públicos permanecían años fuera de servicio, sin ser reparados. Todo esto cambió cuando BT comenzó a ser una compañía propiedad de los ciudadanos y sus acciones cotizadas en la bolsa de Londres.

Madsen Pirie, en “Blue for a Resolution” publicado por el Adam Smith Institute (1992), había realizado un análisis vibrante sobre el proceso de privatización impulsado por Thatcher, y desde entonces tanto Madson Pirie como Edmond Butler, se pusieron a la cabeza de las esperanzas de privatización de todo el mundo.

En Londres, tanto los trabajadores como consumidores se convirtieron en accionistas de las empresas que antes eran propiedad del Estado. El apoyo ciudadano a la privatización se amplió considerablemente. El gobierno incrementó sus ingresos. Las compañías se hicieron más rentables. Tras el éxito del programa de privatización británico, su industria global se ha convertido en una industria moderna, plenamente desarrollada.

El mundo está girando y debemos girar con él. En el caso de Venezuela, el país debe salir del modelo mixto, impulsado por los partidos después del Pacto de Punto Fijo, con las empresas en manos del Estado que hizo ley el gobierno socialista a partir de 1998.

Lo hecho por Acción Democrática y Copei, al alentar las asociaciones mixtas entre empresarios vividores del estatismo y el gobierno, es una corrupción no solo lingüística sino económica. No hay mayor anticoncepto que la pretendida asociación entre empresa y gobierno, entre la producción y la fuerza.

No importa cuál sea el camuflaje verbal, ese ablandamiento de la libre empresa, esa intervención de la fuerza como elemento básico y árbitro último de todas las relaciones humanas, consiste en convertir a algunos miembros de la sociedad (los realmente productivos) en bestias de carga.

Tampoco (esa es la verdad) se les podía pedir mucho a un grupo de jóvenes aventureros que les tocó vivir en una Venezuela atrasada, donde apenas llegaban los libros en 1958. La inmensa mayoría no sabía leer ni escribir.

Cuando el 19 de enero de 1994 el gobierno de Caracas rescató al Banco Latino a un costo de casi 1.800 millones de dólares, aquello no era sino la obra en cuerpo entero del modelo del socialcristianismo y la socialdemocracia. Su empresario estrella, el parásito que había creado, el apóstol Pedro Tinoco, un tipo que en una sociedad de libre mercado hubiera ocupado el puesto de un mendigo, estaba ahí asociado a una verdadera vergüenza, al estasis nauseabundo de la copulación entre bárbaros y empresarios parásitos.

En el Latino no solo estaban depositados ahorros de la población (1,2 millones de depositantes) sino también fondos del Estado. Durante los cuatro años en los que su ya antiguo presidente Pedro Tinoco (¿empresario?), fungió como director del Banco Central en el gobierno de Pérez, el Banco Latino se convirtió en el segundo del país y en un símbolo de la ostentación y la corrupción del gobierno de Carlos Andrés Pérez.

El 4 de febrero de 1994, el prestigioso diario estadounidense The Wall Street Journal recogía el asunto así en una nota: ‹‹probablemente ningún otro banco del mundo tenía más miembros de su junta directiva que sean dueños de jets privados. El presidente del Latino, Gustavo Gómez tenía tres››. 25 años después Gustavo Gómez se prestó para darle legalidad a una operación donde los socialistas de Hugo Chávez se hicieron con dinero del Estado del diario El Universal, de Venezuela.

La mano del Estado creando sus parásitos “empresarios”, manejando empresas, gestionando servicios, fracasó en Venezuela en 2015. El país era una vieja cafetera echando humo, movida como un barco por agua y humo. El Estado había fracasado en su promesa de traer modernidad. Al crear una estructura industrial protegida bajo el manto de petrodólares y el Estado. El país cayó en el foso.

El asunto había empezado mal cuando a partir de 1936, el general Eleazar López Contreras, sucesor de Gómez, decidió que el Estado multiplicara sus funciones, guiado por el ‹‹Programa de Febrero››. Las funciones del Estado, restringidas hasta entonces a la defensa nacional y al mantenimiento de la integridad territorial y a la paz pública, se amplían a la dirección y regulación de la economía, prestación de servicios sociales, y manejo de la educación.

El Estado acabó con todo cuanto manejó. A la fecha, el sistema eléctrico está en manos del Estado, sin embargo Venezuela es un país lúgubre, cuyos pueblos (el interior del país) apenas si se abastecen de cinco horas diarias de energía eléctrica. Los centros comerciales han sido obligados a cerrar antes de las siete de la noche, en diciembre, para ahorrar electricidad y contribuir a minimizar los apagones, de una corporación eléctrica en manos de ineficientes burócratas.

En el caso de las comunicaciones telefónicas, la CANTV (Compañía Nacional Telefónica de Venezuela), que Hugo Chávez había estatizado, pasó a tener el nada honorable primer lugar como el peor servicio de internet del continente americano. No se pueden hacer llamadas de larga distancia de manera óptima. Si el servicio falla, hay que ponerse en posición de loto y rogar a Buda que obre un milagro.

La estatización de empresas no puede funcionar, porque un burócrata estatal, no puede manejar eficientemente una empresa por la ausencia de cálculos económicos en sus gestiones. Reciben mandatos que están sujetos a los objetivos del poder y no de satisfacer a los usuarios. Sus objetivos son políticos no económicos.

El único mandato que el director de una empresa privada da a los encargados en el momento en el que les trans ere una autonomía en la gestión es tender a la máxima utilidad económica.

El tema neurálgico es que en una empresa pública estatal, los puestos de trabajo son favores por militancia política.

¡Vuelvan caras!

opinión

23 octubre, 2017

La banda gobernante ya abandonó cualquier prurito de vergüenza que le diese apariencia de legalidad a sus actos. Con impudicia desplegó la suma de obstáculos, maniobras, engañifas y abusos que sustanciaron el fraude electoral del pasado 15 de Octubre. Ya es su estilo, es el mismo descaro con el que cometen sus fechorías administrativas. Para su despecho, esta sumatoria de ardides no le alcanzó para tapar la grotesca mentira de los ocho millones de votos en la elección de la comparsa constituyente. Ahora es mayor la percepción de ilegalidad y abuso del régimen ante las instituciones y gobiernos democráticos del mundo.

Ciertamente, la abstención fue un factor concomitante; es lamentable que la campaña contra el voto terminara haciendo causa común con la fullería oficialista. De nuevo, brilló la postura de quienes se consideran reservados solo para grandes batallas épicas, aunque nunca bosquejan cómo emprenderlas. Nada loable o útil agitar ahora su bandera del “yo se los dije”.

Este régimen es un ente deleznable sin otra promesa para su invocado pueblo que la de asfixiante inflación. De líder de la llamada Alba se ha convertido en la mayor mentira de esa coalición fundada por Chávez. Basta comparar su indigente desempeño que ha encogido el tamaño de nuestra economía en más de 30% en los ultimos tres años, mientras Bolivia y Nicaragua, crecen a tasas sostenidas superiores a 4% anual e inflaciones anuales inferiores a 5%.

Frente a esta banda sembradora de pobreza, pero con notable habilidad para maniobrar desde el poder, la lucha continuará sin vacilación. Pero es imperativo hacer un alto para la autocrítica y corrección del rumbo de la oposición; para cuestionar la ingenuidad y el legalismo empleados hasta hoy; para reconstituir una fueza gravemente fragmentada, para una dirección ampliada, más representativa, para revisar críticamente el modo de comunicarse con la gente, para menos corto-plazo y más estrategia…

¿Qué hacemos con el elefante?

opinión

Omar Ávila

23 octubre, 2017

Según la fábula hinduista de “Los seis sabios ciegos y el elefante”, cada uno de los invidentes tocó una de sus partes: un costado del animal, un colmillo, una pata, la trompa, la cola, la oreja. Ellos estaban convencidos, de manera individual, que habían descubierto la “verdad” basada en su experiencia con el animal. Cada observación sobre el paquidermo era “correcta”, pero sólo describían e interpretaban una parte; ninguno pudo percibir el todo.

Esto también puede decirse acerca de las perspectivas e interpretaciones de las distintas agrupaciones partidistas que constituyen la Mesa de la Unidad Democrática frente a la crisis que atraviesa Venezuela y las urgentes soluciones que demanda el país.

Desde Unidad Visión Venezuela estimamos que nos sería muy útil encontrar una manera de construir una síntesis integradora que pueda explicarnos ese “elefante” en que se nos ha convertido nuestra dolorosa Venezuela, y cuya población subsiste en las más precarias de las condiciones económicas, educativas, culturales, políticas y de inestabilidad legal e institucional.

La tragedia de Venezuela no podrá resolverse desde la anacrónica e irresponsable “caja de herramientas” de una minoría de partidos políticos que juegan a lograr y sostener “la ventaja” político electoral, frente al resto de los integrantes de la Unidad.

Las elecciones del domingo 15 de octubre resultaron en un repentino relámpago en una noche oscura y lluviosa, que iluminó instantáneamente la esencia y los contornos de la MUD. Sin embargo, los comicios develaron las profundas divisiones, contradicciones, incapacidad de respuesta y acción concertada de esta organización multipardista.

Esta realidad fue percibida por los analistas políticos y por todos los venezolanos; en especial los opositores. Esa, nuestra masa principal de votos, se abstuvo en un porcentaje determinante, en gran parte por desencanto y sospecha de la inutilidad del voto para resolver los problemas reales del país.

No estamos integrando e interpretando al “elefante” y menos al país. No estamos ofreciéndoles a los venezolanos vías y soluciones viables, congruentes que generen confianza a los ciudadanos de una nación que día a día se hunde en la precariedad, en la miseria, en el hambre.

Ese grupo de cuatro partidos continúa trabajando “en la sombra”. La opacidad de sus decisiones, si es que se discuten, alimenta sospechas de su lealtad al país, a la democracia, al rescate de las instituciones y una economía sólida que garantice el bienestar de la población.

No dudo de la lealtad al país de eso partidos, pero cuestiono su forma de operar cerrada, inconsulta, excluyente y soberbia. O nos reinventamos en la MUD, o nos condenaremos a convertirnos en una nota a pie de página en la realidad histórica de la Venezuela contemporánea.

Diputado a la Asamblea Nacional

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Regionales 2017, todo un acto de realismo mágico

opinión

María Auxiliadora Dubuc

22 octubre, 2017

El triunfo del oficialismo en las pasadas elecciones regionales en Venezuela, el 15 de Octubre, da al traste con la esperanza que teníamos los venezolanos de una pronta salida pacífica y electoral a la profunda crisis política y económica que vive el país.

Este proceso electoral regional se celebra luego de las elecciones de una Asamblea Nacional Constituyente, totalmente oficialista, elegida el 30 de julio, que de acuerdo al Gobierno, trajo consigo la paz y la armonía al país, en virtud del cese de la calle que mantenía caliente la oposición durante los meses de abril a julio, marchas convocadas por la MUD para exigir la salida de Maduro, que dejaron un triste saldo de más de 125 muertos.

Luego de que el CNE diera el primer boletín, Nicolás proclamó una “victoria arrasadora” del PSUV, con 17 gobernaciones, contra solo cinco que obtuvo la oposición, del total de 23 estados que conforman la Nación. De este proceso electoral, solicitado insistentemente por la oposición, en virtud que tenían ya un año de retraso, se dicen muchas cosas, en primer término la Mesa de la Unidad Democrática, acusa al Consejo Nacional Electoral (CNE) de prestarse al juego del régimen, desconocen los cómputos, no reconocen los resultados y piden una “auditoría total” del proceso.

Resulta muy difícil analizar los resultados electorales partiendo de las dos posibilidades binarias que circulan en la opinión. Por un lado, se atribuye el fracaso a la abstención, pero si realmente pensamos que hubo abstención opositora entonces el sistema electoral es limpio. Es curioso, porque la abstención de la que se habla no se refiere en especifico al votante que se abstuvo, sino que más bien se atribuye al discurso político alrededor del tema, se refiere a los promotores políticos de la oposición que se deslindaron del proceso, cuyo discurso los exime sin duda de cualquier responsabilidad sobre los resultados. Sin embargo, quieren capitalizarlo, así como sus consecuencias, pero nadie lo dice con orgullo, sino que campantemente se lavan las manos. Debemos empezar por reconocer que sin lugar a dudas aquí se promovió la abstención, pero que va, no se admite.

Con relación a este tema, debemos entender que muy por el contrario a lo que se dice, realmente la abstención se trata de una expresión ciudadana espontánea, que lógicamente tiene unas causas. Sin embargo, analizando la realidad es que en las elecciones regionales del 2012 la abstención en el Estado Miranda, por poner un ejemplo, fue igualmente de un 41%; en Vargas fue de 58%; en Carabobo fue de 51% y en Lara fue de 43%. Además, el promedio nacional de abstención en elecciones de gobernadores ha sido tradicionalmente superior al 50%, de tal manera que no el resultado actual no debe extrañarnos para nada, por lo que en mi opinión continuar atribuyendo la derrota a la abstención no solo es una simple equivocación, sino que además, desdibuja la realidad. Por otro lado, hay quienes, hasta cierto punto, presumen que la oposición es la causa fundamental de la abstención dada la emigración, al no haber cobrado en 2013, teniendo pruebas de haber ganado, y en consecuencia no haber evitado la crisis que padecemos.

Por otro lado, tenemos el tema del fraude, lo cierto es que hay una situación inocultable y que ya sabíamos desde hace rato de modo que no estamos descubriendo el agua tibia, tenemos un sistema electoral absolutamente viciado, controlado por unas autoridades que están manifiestamente parcializadas. Así podemos observar que en este proceso se cometieron un montón de irregularidades, más allá de los tradicionales delitos electorales en flagrancia que ya conocemos y que fueron realmente pocos, irregularidades estas que se gestaron previo al acto comicial en sí.

En este sentido podemos mencionar que hubo menos centros y más votantes por mesa, de manera que se propició una reducción de la infraestructura electoral todo lo cual impactó en la dinámica electoral de la votación. Por otro lado, hubo menos control del voto asistido, este “acompañamiento profesional de votantes” al ser eliminado el Sistema de Información al Elector, el derecho a solicitar ayuda para votar, se convirtió en un proceso de monitoreo del voto en los centros apoyándose en que no existen testigos debidamente formados ni capacitados. Adicionalmente la negativa del CNE a permitir la participación del Observatorio Electoral Venezolano (OEV), como garantes, a pesar de tratarse de una de las organizaciones de monitoreo nacional, limitó el control independiente de la votación.

También se presentó una confusión con los miembros de mesa, ya que no se realizó el sorteo ciudadano para escoger a quienes prestarían el servicio electoral, ello porque el organismo decidió utilizar para estas funciones a los ciudadanos que fueron seleccionados para la elección parlamentaria del año 2015. Por otro lado en cuanto al tema de las sustituciones, es de todos bien sabido que incidió sobre los votos válidos y nulos, dada la negativa del CNE de respetar el contenido de los artículos 62 y 63 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales, todo lo cual provoca que 45 aspirantes de oposición que se inscribieron preventivamente antes de que se realizarán las primarias de la alternativa democrática y que posteriormente presentaron su renuncia, permanecieran en los instrumentos de votación.

Por otro lado, tenemos la denuncia de Smartmatic, la cual generó una profunda desconfianza, ya que después de la votación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) la empresa, acusó a la Presidenta del CNE de informar al país resultados distintos a los que fueron contabilizados por el sistema. Para poder comprobar si la cifra de participación anunciada por Tibisay Lucena fue cierta es necesario conocer, las actas de cada mesa de votación y compararlas con los resultados por centro y mesa de votación, asunto que a la fecha no ha ocurrido.

Finalmente esta el tema de los Centros de Votación eliminados y nucleados a última hora, esa última decisión del CNE aumento considerablemente la tasa del voto opositor perdido, ya que argumentando básicamente razones de seguridad, el organismo comicial eliminó 251 centros de votación en 16 estados, todo lo cual complicó el ejercicio del derecho al sufragio de los ciudadanos inscritos en estos centros, si se toma en consideración que los nuevos centros asignados no contaban con la capacidad operativa para recibir un número tan alto de votantes, y sin contar su ubicación en zonas de difícil acceso o en donde las condiciones de seguridad ciudadana son mucho más complejas que en las zonas en donde se ubican los centros cerrados.

Producto de este análisis, entonces concluimos que ni la abstención como causa, ni el fraude como origen, eximen a la Unidad de la responsabilidad mayor como liderazgo principal. En este sentido, existen otros elementos que nos negamos a analizar y que tienen que ver sin duda con la actuación de la oposición en general, por lo que pienso que llegó el momento de reconocer con humildad nuestros errores, y enmendarlos en la medida de lo posible.

En primer lugar, debemos entender que no hemos construido una relación íntima y cercana con los ciudadanos, y por lo tanto, el crecimiento del que hablamos no es tal, no es más que un auto engaño. De tal manera que si bien es cierto que Maduro carece de popularidad, la gente ve a la oposición como un grupo de personas absolutamente incoherentes entre su discurso y su accionar; porque simplemente se limitan a convertirse en una suerte de “aspirantes” a los cargos públicos. Buscan votos cada vez que hay una elección, pero no se preocupan sinceramente por los problemas o necesidades del pueblo y sus soluciones. Son líderes que para completar, se agreden entre sí, dejando ver las costuras y las ansias de poder.

No existe una propuesta real de cambio para el ciudadano común, nada con la que la gente pueda identificarse, que las incluya y beneficie, sino únicamente proyectos personales particulares e intereses grupales, de modo que ante la ausencia de esta verdadera conexión con los sectores populares, aún descontentos con el gobierno, no ven a la oposición como una opción real de mejora para ellos.

En este sentido los partidos políticos del país, se han convertido en simples “clubes de candidatos” en los que siempre aspiran los mismos, de tal modo que quien es diputado puede abandonar el cargo sin pestañear, para dedicarse a intentar llegar a ser Gobernador o Alcalde, así dejan los curules y se burlan de la voluntad del pueblo, demostrando que no es precisamente su vocación lo que motoriza el asunto. Se reciclan una y otra vez, dejando entrever sus intensiones, desmoralizando a la población que votó por ellos y generando así, una suerte de incredulidad y vacío de liderazgo inocultable. En este orden, los partidos cada día que pasa pierden confianza y credibilidad, no crecen, no se multiplican y la gente realmente valiosa que los integra, cansada de tanta desazón, huye por la derecha.

Por otro lado otro, nos topamos problemas aun mas graves: la indudable desorganización y desestructuración en la oposición, el desprecio por lo técnico, por la formación, todo lo cual acarrea consecuencias graves en la oportunidad electoral y desde luego un grave conflicto en la comunicación. En esta elección, no hubo defensa del voto y los padrones electorales de los testigos resultaron un verdadero desastre.

Analizando fríamente, pienso que se ha malinterpretado el sentir de los ciudadanos al haber tomado unilateralmente la decisión de ir a unas elecciones, después de esa maravillosa demostración de la Consulta Popular: el Plebiscito y la inacción por parte de las autoridades opositoras de cara a sus resultados, además de la reacción del gobierno y el triunfo del mismo, al instalar la Asamblea Nacional Constituyente.

El oficialismo ya tenía 20 gobernaciones y aun cuando perdió tres, significa sin duda, un triunfo mayúsculo, arrebatarle a la oposición estados como Miranda y Lara, aun cuando los resultados de este proceso electoral parecen procedentes de un acto de magia, ya que son absolutamente inconsistentes.

Este proceso electoral era visto como una oportunidad para la oposición de demostrar su fuerza de cara a los incipientes acercamientos de un diálogo con mediación internacional. En virtud de lo ocurrido, ahora la vía de la negociación se rompe indefectiblemente, ya que según las propias declaraciones opositoras no habrá dialogo, por el contrario, el asunto es considerado una agresión, por lo que la situación presagia más confrontación, y sin duda mayor radicalización política por parte del gobierno que se considera triunfador, aun cuando Maduro enfrenta una impopularidad del 80% -según la firma Datanálisis- ante la abrumadora situación económica que agobia a los venezolanos.

Hoy más que nunca la frustración y las divisiones afloran en la oposición dificultando y perjudicando su consolidación, colocando a cada uno en su esquina. Mientras tanto Nicolás, convirtió estos comicios en una validación de su Constituyente, desconocida por la MUD y por países de América y Europa por considerarla “fraudulenta” e “ilegal”, de manera que la solución a la crisis, coinciden los analistas, no solo no está cerca sino que peor aún, el país tiende a adentrarse en “un callejón sin salida”.

En este orden de ideas, el panorama político luce complicado, ningún Gobernador de oposición se juramentará ante la ANC, no como un acto de mera rebeldía sino en cumplimiento de la Ley, de modo que como mecanismo de presión el régimen coloca gobernadores temporales hasta que esto ocurra, así se profundiza la confrontación.

La ambigüedad política del mensaje Unitario, la falta de comunicación, las contradicciones, son asuntos que nos dejan perplejos y nos confunden a todos aun mas, la disparidad de agendas, deja entrever problemas con la Unidad, fracturada hoy más que nunca y el dibujo libre se impone. Sin embargo, Nicolás, ahora con los gobernadores electos, dijo estar listo para firmar acuerdos con la oposición y anunció que el PSUV publicará en su página las actas electorales para demostrar que no hubo fraude. Mientras diversas fuentes mencionaron el 10 de diciembre como la fecha para las elecciones municipales, enfatizando que con la oposición o sin ella, se realizarán estos comicios, en los que el PSUV prevé ganar 90% de las Alcaldías.

El llamado a la oposición es a la reflexión profunda y sincera, y a aceptar que los términos y condiciones de esta elección, fueron una locura y por ende sus resultados. Elecciones que se pierden por la confluencia de muchos errores del lado opositor, sumados a condiciones fraudulentas, como el uso de recursos públicos, el chantaje, el ventajismo y el desbalance creados por el gobierno.

Finalmente, se hace urgente la designación de los cinco nuevos rectores del CNE por parte de la Asamblea Nacional, ya esta se ha demorado suficiente por lo que es una responsabilidad ineludible, además del relanzamiento de un nueva Unidad, que aprenda a organizarse, a acercarse a la gente con humildad y generosidad, siendo más sinceros en el discurso y accionando en consecuencia. Llegó el tiempo del verdadero liderazgo, un líder se crece en la adversidad, mirando los problemas y las crisis como una oportunidad única para destacarse y accionar de manera distinta, para obtener resultados distintos.

Aquí lo triste del asunto, es que a la fecha continúan equivocados y en ese orden resulta muy posible volver a caer en la trampa electoral a la que ya estamos acostumbrados, dado el tema del espacio, solo que esta vez, me temo que será distinto, porque este proceso no solo nos conducirá a un nuevo y simple acto de magia por parte del organismo comicial en el mes de las brujas, sino que además podría significar el anclaje definitivo del régimen, porque no olviden la frase célebre de Joseph Stalin, “lo importante no es quién vota sino quien cuenta los votos….

@mauxi1

Abstención dio triunfo a Maduro

opinión

Alberto Jordán Hernández

22 octubre, 2017

Trampa, chantaje, artimaña, juego sucio, zanganeria y castigo por ejercer derecho inalienable no le dieron resultados esperados y ansiados a hijos de la acongojada Venezuela.

Clara advertencia la de Nicolás Maduro: todo quien salga a votar está respaldando a la fraudulenta Asamblea Constituyente, que en su farsante opinión fue convocada por ella. Sabido es que la facultad corresponde al Consejo Electoral.

Socorro Hernández, de ese órgano, aseguró en zalamería que gobernadores electos deberán juramentarse ante la Constituyente.

“Decir que los que voten en las elecciones estén aprobando la Constituyente y quienes salgan elegidos tienen que someterse a ella no es jugar limpio”, afirma Juan Manuel Santos, presidente de Colombia al rechazar posición de Nicolás Maduro. Coincide con unos veinte paises.

Todos los pronósticos serios señalaban triunfo de oposición el propio dia de las elecciones. En el mejor de los casos para el regimen le otogaban tres entidades.

Antes del “veredicto Lucena”, Gerardo Blyde de la Mesa de la Unidad Democrática ratificó que se cometió fraude.

En esa posición se declaró Luis Parra, candidato en Yaracuy, quien consideró que se perpetró fraude grotesco”. El de Carabobo, Alejandro Feo La Cruz dice tener cómo demostrar que la Lucena se equivoca.

Gobernador electo en el Zulia, Juan Pablo Guanipa, indicó que los resultados publicados por CNE no son los verdaderos, que en su estado la diferencia a su favor respecto a Francisco Arias Cárdenas es superior. Pero la presidenta del Consejo Legislativo, Magdely Valbuena, sostiene que debe juramentarse ante la Constituyente.

También entró el chantaje en acción en Táchira. El presidente del CLET, Omar Hernández, indicó que no tomarán como autoridad a la gobernadora electa de esa entidad Laidy Gómez, de no juramentarse ante la Constituyente.

Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, considera que los resultados expuestos por el CNE provocarán el fortalecimiento del radicalismo y una ruptura en el proceso de negociación.

Nicmer Evans asegura que hubo un sistemático y continuado fraude en la implementación de todo el sistema electoral.

“Tenemos que reconocer que 2 millones que votaron por nosotros en las parlamentarias el domingo no salieron. Tenemos que reflexionar”, sostuvo Simón Calzadilla, diputado por la MUD

Afirmó que en Bolívar Andrés Velásquez tiene una ventaja de más de 5 mil votos. Pero, según el periodista experto en la fuente electoral, Eugenio Martínez, se produjo una “manipulación evidente”. El CNE “le sumó al candidato del Psuv en 11 mesas (manualmente) 2.066 votos, suficientes para que ‘ganara”.

Salto de talanquera: el gobernador de Nueva Esparta, Alfredo Díaz, sorprende al anunciar su disposición de juramentarse en la Narconst. Es evidencia del confuso discurso de oposición.

Para inmensa reflexión está la declaración del Secretario General de la OEA, Luis Almagro: la oposición se convierte en parte esencial del fraude al haber acudido a elecciones.

Maduro prometió “auditoria completa 100% de las papeletas. De repente recuperamos gobernaciones que ganaron”.

Sin celebrar con la satisfacción triunfalista y la hacen consigna recordamos que en las ultimas columnas advertiamos lo negativo de la abstención: “Abstenerse es votar por Maduro”.

El regimen propició el voto nulo y la abstención. Mas del 65% del electorado participó en el proceso electoral.

Politólogo John Magdaleno consideró que la abstención es importante, pero esta vez estuvo muy por debajo del promedio histórico.

Destacamos en este comentario que lo que para buena parte de abstencionistas resulta maltrato para otros es coraje. Nada importa que el 90% valore como negativa la gestión de la narco dictadura militar castrocomunistas.

Al margen. Al conmemorar el 24 de octubre los 189 años del primer periodico aquí impreso: Gazeta de Caracas, bueno es palpar que el régimen nos retrotrae a la epoca.

Jordanalberto18@yahoo.com.