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ARMANDO DURÁN @aduran111 | ¿SE ACERCA EL FINAL?

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10 DE ABRIL DE 2018Screen Shot 2018-04-09 at 8.59.09 PM

Basta mirar en torno nuestro para tener la certeza de que pronto la pesadilla llegará a su final. Y que al despertar, ¡aleluya!, el dinosaurio no seguirá allí donde ha estado desde hace años. ¿O no?

En este punto crucial de nuestra historia, la convicción que se impone dentro y fuera del país es que vivir en Venezuela bajo las condiciones actuales pasa necesariamente por aceptar que a pesar de todo lo que hacemos para eludirla, la muerte, individual y colectiva de los venezolanos, nos aguarda a la vuelta de la esquina. Y aunque bien sabemos que nadie se muere la víspera, también sabemos que haga el régimen lo que haga para impedirlo, la Presidencia de Nicolás Maduro tiene los días contados.

En el plano doméstico, las miserias que devastan a Venezuela, hasta el día de ayer espejo político y económico en el que los latinoamericanos se miraban con justificada envidia, nos han convertido en una nación que parece estar a punto de desaparecer. La escasez de todo lo esencial para la vida humana, desde alimentos y medicamentos hasta billetes de banco, desde el colapso de todos los servicios públicos hasta el hecho inaudito de que Venezuela sea una nación secuestrada por el hampa, sin suministro normal de electricidad y agua, sin libertad de prensa ni contrapesos institucionales que garanticen los más elementales derechos del ciudadano, nos obligan a pensar que lo que tenemos entre manos no es siquiera una dictadura de ideología implacable, la del comunismo estalinista en su versión cubana, sino un cataclismo político sin precedentes. Una realidad que es el sórdido producto de la suma de un gobierno que a pesar de operar según el más riguroso modelo del ordeno y mando cuartelario no gobierna y de una oposición que siempre ha preferido mirar hacia otra parte para no correr el riesgo de ser expulsada de un juego en el que en definitiva jamás ha logrado participar.

Dígase lo que se quiera, sobre todo si lo dice esa oposición claudicante, la crisis venezolana es la consecuencia más cabal de esa alianza de cúpulas políticas incapaces y corruptas que con absoluta impunidad hace, deshace y legitima los antojos más viles del régimen, como acaba de suceder en el hospital infantil J. M. de los Ríos. El efecto más visible de esta gran tragedia nacional es que buena parte de la población escape o trate de escapar de Venezuela, o se desespere aún más porque no puede hacerlo. Incluyendo en ese lote de ciudadanos descorazonados a numerosos miembros de esa supuesta dirigencia política de oposición, que en las últimas semanas, con la falsa excusa de explicarle al mundo las coordenadas de una catástrofe que ningún gobierno necesita que le expliquen porque la conocen hasta en sus más mínimos detalles, se han incorporado a la desbandada de un pueblo que ya no resiste los efectos generados por el desmoronamiento sistemático de Venezuela como nación democrática y relativamente feliz.

    En el plano internacional, las recientes decisiones tomadas por un país siempre tan neutral en todo como Suiza, por Panamá y por las naciones del continente agrupadas en el llamado Grupo de Lima para cerrarle a Nicolás Maduro las puertas de la VIII Cumbre de las Américas por impresentable, son pruebas indiscutibles de que el mundo observa con creciente malestar la tragedia venezolana y enjuicia severamente al régimen chavista por las consecuencias demoledores de su gestión sin atenuante alguna.

   En el marco de esta penosa encrucijada, Jorge Rodríguez hace pocos días nos sorprendió al declarar que él se niega a aceptar que la situación de Venezuela sea catastrófica. Y uno no puede sino preguntarse: ¿Simple expresión retórica de un siquiatra arrogante y nada más? ¿O insinuación, como la que hizo Luiz Inácio Lula da Silva instantes antes de ingresar a prisión, cuando sostuvo  que la muerte de un combatiente no para la revolución, de que la única manera de salvar a un régimen que agoniza inexorablemente es que él sustituya a Maduro, como tercer presidente del régimen chavista, antes de que sea demasiado tarde? ¿Será este final negociado lo que en verdad discuten los representantes del régimen y de la alianza MUD-Frente Amplio, teledirigidos por Washington y La Habana con la mediación de José Luis Rodríguez Zapatero?

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MILAGROS SOCORRO @MilagrosSocorro | El estudio de Radio Continente #UNAFOTOUNTEXTO

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8/4/2018Screen Shot 2018-04-09 at 12.20.06 AM

Las manos parecieran reorientar el micrófono, pero en realidad arañan la sombra. Son palmas. El fotógrafo, Jorge Humberto Cárdenas, apretó el obturador en el instante en que ¿el productor? alzó las manos para chasquear y con ello estimular el aplauso en el atestado estudio de radio.

La alianza de casado del palmero le roba un destello a la poca luz del lugar. Y es ese mínimo fulgor, que parece el pico de la pequeña ave cuya cola blanca vemos brotar de las manos juntas, el que constituye el vértice de un triángulo. Son muchos los elementos de esta fotografía, pero en ella destaca una pirámide cuyo ápice es el mástil del que pende el micrófono. Todo lo demás es fondo. Esa pirámide tiene en el cénit unas manos que nos recuerdan, más que por su tendencia a la elevación, por su forma de ave, a la representación del Espíritu Santo, una paloma que corona la escena.

A la izquierda, el tubo del micrófono traza uno de los lados del triángulo; y a la derecha, la línea es virtual, ya sea porque la completamos por Gestalt (ese afán de simetría que nos lleva a organizar el caos con el troquel de formas precedentes) o por esa escalera de luz que deja iluminado al grupo encabezado por la muchacha de perfil (de esplendente blusa blanca), a la que sigue el muchachito de flux y facciones como dibujadas en un kimono, hasta terminar con las dos cabezas de cabello muy negro.

La foto es una trinidad, composición típicamente renacentista por cuyo orden las figuras instauran un triángulo equilátero que fomenta una movilidad sin tensiones. En el eje central de esta geometría, delineando una vertical limpia y luminosa, está la joven estrella de radio Continente, la cuarta emisora de radio fundada en Venezuela, cuya primera transmisión fue el 4 de julio de 1939.

La venus hertziana está demasiado bien vestida (y enzapatada) para estar allí cantando solo una rifa. Detengámonos. Hemos dicho “rifa” por la muchedumbre que plena el auditorio. Qué hace allí ese muchachero acompañado por señoras que deben ser maestras. ¿Será que es un programa de concursos y han citado para ese día a los finalistas, provenientes de muchos planteles? El gentío le aporta al conjunto un aire no menos clásico: es el triángulo equilátero entrelazado con un trifolium (el triángulo puesto sobre un trébol; hoja que es, por cierto, el esbozo que destaca en la blusa de la mujer de espaldas, sentada en la segunda fila de sillas). No sabremos por qué llenaron el estudio con lo que entonces se llamaba “la muchachada” (palabra en desuso porque ahora esa veta de la población es pasto de la estadística, pero eso es otra historia). La venus hertziana, decíamos, está cantando una canción. La acompaña el joven de la corbatica percutiendo unas maracas de plata. ¿Pero eso existe? Están en la foto. Míralas. Justo debajo de la esquina izquierda del cartel de Radio Continente. Son como manzanas huecas rellenas de semillas. Manzanas de bronce bruñido.

Insistimos, ella está cantando. Un bolero que la hace soñar. Los ojos cerrados lo indican con claridad. Lleva la música por dentro, de manera que no le falta una orquesta ni más apoyo que esas manzanas sincopadas.

Pero hay otro punto que ejerce gravedad en esta imagen. Es el muchachito que se ha vuelto a mirar al fotógrafo. Recuerda a los ángeles que pululan en las pinturas de la Trinidad para formar un contorno representativo del cosmos. En este caso, el fotógrafo quedó encantado por un hecho –literalmente- divino: el borde de la cara del adolescente encaja perfectamente con la silueta de la cantante, como los márgenes de África y Suramérica parecen el resultado de un tajo que hubiera desunido ambas porciones de tierra y ahora estas vagan por el océano con las orillas descosidas pero listas para acoplarse de nuevo. Como un solo continente.

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FERNANDO MIRES @FernandoMiresOl | Arturo Pérez-Reverte -He perdido el respeto por muchos seres humanos, pero jamás por los perros

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abril 6, 2018Screen Shot 2018-04-09 at 12.32.31 AM

Los perros duros no bailan es una novela especial, dotada de la fuerza que caracteriza la obra de Arturo Pérez-Reverte, pero que conserva un rasgo excepcional: es una historia de supervivencia, protagonizada y narrada por canes. Es un policiaco narrado por perros. Es un libro revertiano, asegura Pilar Reyes, quien atestigua que este libro llegó a sus manos como una joya del mejor oficio literario de Arturo Pérez-Reverte.

KARINA SAINZ BORGO

Arturo Pérez-Reverte y Pilar Reyes. Foto: Jeosm

El escritor ha presentado en Madrid su nueva novela, publicada por Alfaguara: Los perros duros no bailan.

Arturo Pérez-Reverte ha publicado tres novelas en menos de tres años. Desde la saga protagonizada por su más reciente criatura, Lorenzo Falcó, que comenzó en noviembre de 2016 con el libro inaugural y al que siguió Eva, en otoño de 2017, hasta Los perros duros no bailan, una novela que Pérez-Reverte ha presentado ante la prensa este jueves 5 de abril junto a Pilar Reyes, jefe editorial de Alfaguara.

Presentación del libro en la Casa de América. Foto: Jeosm

Se trata de una novela policíaca al uso, contada por Negro, un mastín español mezclado con fila brasileño. Un tipo duro. Un perro con pasado de peleador y asesino en los combates clandestinos organizados por delincuentes y que volverá a ese infierno para rescatar a sus amigos, a quienes sospecha han secuestrado para usarlos a ellos también como peleadores. Ese es el punto de partida.

Screen Shot 2018-04-09 at 12.39.44 AMLos perros duros no bailan es una novela especial, dotada de la fuerza que caracteriza la obra de Arturo Pérez-Reverte, pero que conserva un rasgo excepcional: es una historia de supervivencia, protagonizada y narrada por canes. Es un policiaco narrado por perros. Es un libro revertiano, asegura Pilar Reyes, quien atestigua que este libro llegó a sus manos como una joya del mejor oficio literario de Arturo Pérez-Reverte. Y así es: este libro está hecho de la sustancia de su obra. Está contada por alguien roto, alguien como aquellos que Arturo Pérez-Reverte conoció en sus años de reportero de guerra y que ha volcado en sus obras desde hace más de veinte años: héroes con fisuras que se mueven, en esta ocasión, como un trasunto canino del mundo.

Presentación del libro en la Casa de América. Foto: JeosmEs una novela policiaca canónica, porque es corta, seca. Tiene humor, tiene ironía, tiene guasa, pero también el lado amargo y triste: las peleas de perros como escenario de crueldad. No era mi objetivo denunciar nada, pero están presentes en el fondo de la novela,dice Arturo Pérez-Reverte hincando el diente en lo importante: la naturaleza de este libro que guarda relación con un tema para él capital. Como ya había asomado en Perros e hijos de perra (Alfaguara), aquel volumen de textos en los que el escritor volcó su amor y admiración por los canes, en Los perros duros no bailan, Arturo Pérez-Reverte emplea la ficción para recrear la nobleza de unos seres de cuya lealtad muchas veces son indignos los humanos que se dicen sus amos. He perdido el respeto por muchos seres humanos, pero jamás por los perros, asegura  Arturo Pérez-Reverte al dirigirse al auditorio lleno de periodistas.

Screen Shot 2018-04-09 at 12.39.58 AMSus lectores pueden dar fe de lo que significan los perros para el escritor y académico de la lengua, que esta mañana no puede evitar señalar lo que, a su juicio, es una realidad contra la que hay que luchar: En España el maltrato animal sale casi gratis. La ley española  es la más infame en Europa, deja indefensos a los animales. Los abusos y torturas que señala Arturo Pérez-Reverte quedan reflejados no sólo en Negro, que se ve obligado a regresar a aquel infierno para rescatar a sus dos amigos, Teo y Boris el Guapo, sino también en los otros personajes que sufren de la violencia y la crueldad de los humanos. Perros secuestrados o abandonados a su suerte, reclutados para luchar en una arena sucia, rodeados de hombres dispuestos a pagar su muerte o cobrar la de su oponente.

A lo largo de los diez capítulos que narran las pesquisas de Negro para conseguir a sus camaradas, Arturo Pérez-Reverte despliega una galería de razas caninas. A cada una de ellas atribuye un rasgo en el que resuena una alegoría humana: desde el dogo noble y leal o el galgo español cazador, hasta versiones llenas de humor como los dóbermans neonazis, los perros narcotraficantes o un teckel majara que disfruta zurrándolos. Una maravillosa logia de secundarios en los que Pérez-Reverte despliega la más refinada técnica e imaginación y que dotan la lectura de belleza y genialidad, además de una buena dosis de humor e incorrección política. Y ése es otro tema que surge entre las preguntas de los periodistas.

Screen Shot 2018-04-09 at 12.40.10 AMCon cintura de peso welter, el escritor esquiva los anzuelos con los que la prensa pretende pescar un titular de actualidad. Está fino, está rápido y no deja pasar ni una. Ni Cataluña, ni migrantes, ni ostias. El hueso duro de roer está bien sujeto en sus mandíbulas: esta novela. Eso no le impide a Pérez-Reverte señalar asuntos que tocan directamente temas como el buenismo y sus aquelarres, entre otras cuestiones que guardan relación con esta obra, llena de humor e incorrección política. Asumir la voz de un perro permitía a Pérez-Reverte escribir con más libertad sobre temas que hoy, por los linchamientos morales que surgen en redes, son más complejos de abordar. Aunque eso a Pérez-Reverte le trae sin cuidado, y lo dice abiertamente esta mañana. No deja de preocuparle al escritor, eso sí, efecto que esa caza de brujas 2.0 que pueda tener en los periodistas. Peor que la crisis económica ha sido la autocensura en los medios por la corrección política, ha dicho.

Arturo Pérez-Reverte. Foto: Jeosm

Otro tema surge en la batería de preguntas de esta mañana: la naturaleza humana de Los perros duros no bailan. Si los hombres y mujeres que cobran vida en los libros de Arturo Pérez-Reverte están rotos, cómo no iban a estarlo sus perros. Los héroes revertianos tienen cicatrices: Lucas Corso, Diego Alatriste o la Teresa Mendoza de La reina del sur. Todos se han hecho en el combate, ocurra éste en el siglo XVI, el XX o en un descampado donde los humanos apuestan dinero mientras dos sabuesos se despedazan a dentelladas. Es una novela muy revertiana, cualquier lector mío reconocerá en ella los rasgos y el tipo de personajes que se suelen mover en mis novelas, dice el escritor. Yo ya no puedo escribir de otro tipo de personajes, cada quien es rehén de su propia vida. Me interesa el héroe cansado, tipo Alatriste. Me interesa los personajes que tienen una historia y a quienes la vida les ha dejado marcas.

Screen Shot 2018-04-09 at 12.40.24 AMCon la edad, asegura Pérez-Reverte, la vida ha ido quitándole las palabras con mayúsculas. Sólo le quedan dos: la lealtad y dignidad, las únicas que los perros aún poseen y encarnan. Con Negro quise simbolizar la lealtad y el coraje, el valor y la dignidad. Enfrentarte y pelear, aún sabiendo que no vas a ganar. Estoy muy orgulloso de este personaje, de Negro. Me gusta ese perro. Me hubiese gustado que fuera mío. Lleva razón Arturo Pérez-Reverte: todos los perros de esta historia —incluso los cobardes—, son luchadores. Se redimen en su atávica naturaleza. El instinto como espacio de libertad. Es la llamada de lo salvaje. Esa genética cuya fuerza estos personajes no consiguen apaciguar ni adormecer y que convive con la más elemental y hermosa nobleza.

Pérez-Reverte firmando. Foto: Jeosm

Porque ésta es también, una novela de lucha, que recuerda que hay que estar continuamente ganándose la libertad,explica el escritor. Los perros duros no bailan es una novela de supervivencia, dotada de humor, crueldad y ternura, atributos acaso enfrentados que el escritor reúne gracias a la musculatura del oficio literario que exprime hasta la última gota. Esta novela bebe del espíritu de El coloquio de los perros de Cervantes, pero también de Jerry de las islas, de Jack London y el Rudyard Kipling de El libro de selva, títulos y autores que Pérez-Reverte leyó desde muy joven y que, con el paso de los años, dejaron en él la impronta de escribir una novela policiaca protagonizada por sabuesos. Admite también el escritor haber hecho un guiño a Norman Mailer y a su novela Los tipos duros no bailan. Porque mis perros son así, son duros. No bailan. Este personaje es muy mío. Es muy Pintor de batallas. Su mirada nunca podrá ser inocente y simpática porque ha visto cosas que no ha querido ver. Escrita en apenas un mes, durante el mes de agosto del verano pasado, Los perros duros no bailan surgió con la naturalidad de las historias que se escriben desde hace años en la mente. Un libro que confirma que Arturo Pérez-Reverte está en su mejor momento. En perfecto estado de gracia.

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CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ @CarlosRaulHer | Los angelitos de Victoria Secret´s 2007

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8/4/2018Screen Shot 2018-04-08 at 8.33.19 AM

Una operación tenazas, una persecución en dos frentes. Lo acosa la revolución, que rompe cabezas, huesos y cartílagos en un rincón de Catia. Y por otro lado, resacas opositoras que dedican sus menguantes energías a desacreditarlo en las redes. Unos lesionan el físico, otros van por la moral. Unos, autores materiales, otros intelectuales. El gobierno logró que apuntaran la artillería contra Henri Falcón, quien al encono no dedica tiempo, aunque a veces gasta inútilmente bits para responder a algún pellejo. Y, en paños menores quedaron los angelitos de Victoria Secret’s 2007, luego de su hazaña de 130 muertes, que a coro gritan “Falcón renuncia. Viene el trancón”.

Las siete plagas de Egipto resumidas en dos Caterpillar que arrasaron el campo y ahora se voltean contra él. Si fue una hazaña de Hércules que el gobierno destruyera la economía con mayores reservas mundiales de petróleo, también lo es convertir en esquirlas la muralla de hierro electoral de 2015. Los expertos se preguntan azorados… “¿cómo lo lograron… cómo pudieron incinerar siete millones y medio de votos y pulverizar una Asamblea Nacional con amplia mayoría?”. Pero un conocido Mefistófeles anduvo de sede en sede soplando orejas. Ahora su lengüita susurra “Renuncia Falcón. Viene la Hora Cero”.

Encabezaron la insurrección boba de 2016-2017 con la que mataron la AN, y en vez de dar ejemplo y renunciar, piden renuncias. Midas al revés en las calles, lo que tocaron se convirtió en carbón. Y por despecho amenazan con el arma solo mata gente, la que  desvanecería cualquier vestigio de oposición y de esperanza: la abstención y su carnal no-soy-abstencionista-pero-me-abstengo. Sansón desgarrado por Dalila, derrumbar el templo para llevarse a todos en su fracaso. El Mujhaidín forrado de TNT que explota ochenta personas en un mercado al grito de Alla ákbar, “Dios es el más grande”.

Ausencia de malicia

El liderazgo capitalino nacido para enfrentar al chavismo, fracasó pese a sus abundantes recursos y ahora se puso el chaleco explosivo. Generaron el caos por ingenuidad mente de pollo, que los lanzó a derrocar al gobierno.

Pero la voluntad destructiva va más lejos. Gritan “Falcón renuncia que viene el 350” y prefieren a Maduro. No le perdonan que haya sobrevivido mientras ellos se pusieron la soga al cuello, sin el mínimo instinto para mantenerse vivos. Metropolitanos y acomodados, sacrificaron a la provincia en sus decisiones y acabaron con todo.

Menospreciaron a los dirigentes regionales y locales, los problemas de la gente del interior y abandonaron la elección de gobernadores, a cambio de un ilusorio y suicida RR en 2016 y “elecciones adelantadas” en 2017, las mismas que el gobierno impuso hoy. Ahora les es rudo que un provinciano domine sobre las elites tradicionales. Sueñan un nuevo 23 de enero para que un Estado Mayor Conjunto restituya la democracia, legalice los partidos y los dirigentes retornen a sus posiciones.

No parece que será así. Muchos de dentro y de fuera se equivocan y quienes las trágicas locuras demuestran que no tenían con qué. Quitarse esta camisa de fuerza socialista ha sido mucho más complejo y doloroso. Ahora el odio de dos lados se vuelca sobre quien, cerrados los otros, hace su propio camino.

El drama está en que, en una memorable reunión, los sectores que menos saben de política en Venezuela impusieron a los partidos que se abstuvieran de lanzar candidato (“no tendrán financiamiento”).

Poderes fácticos

Nadie previó que alguno desafiara la veda y cuando lo hizo, pensaron que sería un finteo. El argumento para abstenerse, la ausencia de condiciones, entrará sin duda en la Historia de la estupidez humana, la obra de Paul Tabori. No pierden las esperanzas de ver al irreverente Falcón abatido, a ese provinciano que se atrevió a ignorar las directrices de los poderes fácticos.

La dura verdad es que en la elección de gobernadores de 2017 unos perdieron porque sacaron menos votos y otros porque incumplieron su trabajo elemental: no cubrieron las mesas con sus testigos. Culparon las “condiciones”.

Algunos perdedores quisieron así justificar su fracaso, y el fracaso se convirtió en política. Quienes van a procesos electorales desde 1999 caracterizados por el abuso de poder, la violencia, el ventajismo, el chantaje y el terror, y obtuvieron legendarias victorias, de un momento a otro se transforman en princesas que quieren votar en Dinamarca o Suecia. Todos saben que no se gana la elección con condiciones sino con votos y testigos, y que el coraje democrático está en ir a la pelea sin lloriqueos.

Gimotea la niña malcriada que quiere su muñeca de condiciones. Así Walesa no hubiera aplastado la dictadura comunista polaca, Tancredo Neves a los militares brasileros, ni Chamorro a los sandinistas. Casi todas las dictaduras han caído porque el liderazgo civil, lejos de refugiarse en excusas y sollozar en los retiros, decidió votar y ganar, como ocurrió aquí hasta la involución de hoy. El candidato Falcón debería clausurar de manera terminante cualquier idea de retirarse a nombre del mito espurio de las condiciones.

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ENPaís | Pregunta | Frases | FelipeGonzález… -RafaelPoleo 8|4|18

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Reapareció JURATE ROSALES | La destrucción del tejido social

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KARL KRISPIN @kkrispin | CAP y el Sistema

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3 DE ABRIL DE 2018Screen Shot 2018-04-04 at 4.29.39 AM

En su ensayo La historia en Venezuela: usos, abusos y desusos, el recordado Simón Alberto Consalvi desarrollaba la tesis de que los gobernantes disponen de la historia a su conveniencia.

Stalin se hacía incluir en sucesos en los que no había participado y alrededor de la guerra de la Independencia se ultimó una manipulación de modo de  concebir una edad de oro indiscutible para forjar un dogma de fe republicano.

Consalvi citaba al dictador portugués Salazar para quien los pueblos felices carecen de historia. Peor es cuando a los pueblos se les impone una historia retorcida para justificar un presente igualmente retorcido.

En eso consiste nuestra suprema infelicidad ontológica: el presente ha viajado al pasado para impugnarlo. La historia se convierte en un patrón con el cual se confeccionan los engaños de hoy. Enumerar las mentiras construidas en los últimos 20 años es un ejercicio fatigoso y perverso que ya encararán los historiadores del futuro en su rol de humoristas.

Ejemplos sobran como que Bolívar fue socialista (hoy sería un neoliberal, concepto inventado igualmente), que Cipriano Castro defendió el petróleo de los compañías extranjeras, que los americanos impusieron a Juan Vicente Gómez en el poder o que la misión militar estadounidense daba las pautas a los locales. Otra de las grandes mojigangas fue que el predecesor del actual presidente nacionalizó el petróleo, una impostura cómica e ilusa.

Continuando con los desusos de la historia y a propósito del reciente fallecimiento de José Antonio Abreu, los abundantes homenajes en su honor coinciden en olvidar que el sistema de orquestas fue creado por el presidente Carlos Andrés Pérez en 1975, siendo su ministerio de adscripción el de la Juventud, cuyo titular para ese entonces era Alfredo Baldó Casanova.

Para mayor abundamiento, la creación de Fesnojiv el 12 de febrero de 1979 se realizó bajo la presidencia de CAP I. Parece que hay un empeño en borrar la historia y no recordar que Abreu fue ministro-presidente del Conac bajo la segunda presidencia del presidente Pérez.

El celebrado sistema de orquestas infantiles y juveniles fue una creación  de la democracia venezolana, y en particular del decidido apoyo de Pérez. ¿O es que de dónde se sacaron los dozavos? No sé si tampoco se recuerde que CAP fundó la Biblioteca Ayacucho, el Consejo Nacional de la Cultura, comenzó el teatro Teresa Carreño, creó el plan de becas Gran Mariscal de Ayacucho y la Galería de Arte Nacional. Su primer gobierno, aun bajo el influjo de un estatismo desorbitado, se empeñó en erigir un Estado protector de las artes. Aquella época sin duda luminosa no es la bochornosa sombra de nuestros días.  Porque ¿cómo puede existir protección al hecho cultural entre negadores de la civilización?
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Los Guevara huyen de Venezuela

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CLAUDI PÉREZ Cúcuta (Colombia) 3 ABR 2018Screen Shot 2018-04-04 at 1.50.42 AM

Screen Shot 2018-04-04 at 2.09.00 AMMiles de venezolanos cruzan a Colombia por el puente Simón Bolívar

-si el flujo no remite se teme una crisis humanitaria-

Imagine una ciudad del tamaño de Barcelona que hace unos años era relativamente rica y en la que hoy no hay comida en los supermercados ni medicinas en los hospitales, y donde quienes protestan son perseguidos: de eso escapamos. Susana Guevara tiene 25 años, el pelo agitado por un viento imaginario y unos ojos oscuros que miran como si acabaran de salir de una catástrofe misteriosa. O no tan misteriosa: salió huyendo de Caracas hacia Colombia a finales del año pasado con su madre y sus dos hijos. Ángel Gustavo tiene tres años y corretea entre las piernas de la fotógrafa; Ángel Gabriel, de cinco, solo aparece fugazmente al final de esta conversación. El pequeño presenta síntomas de malnutrición; el mayor tiene leucemia y raquitismo. Por eso nos vinimos: no había medicinas para tratarlo, dice su madre. Por eso y porque la represión política ya es inaguantable.

Guevara —paradójico apellido para huir de una supuesta revolución— es radióloga y empezó a protestar por la situación venezolana cuando tenía 17 años. Fue detenida varias veces. Uno de sus hijos fue víctima de un secuestro. Y ahí dijo basta: abandonó su casa después de la enésima visita de la policía con una maleta mal hecha a toda prisa, casi sin ahorros. Dejó atrás a un marido chavista del que no tiene ni quiere tener noticias. Y tras 30 horas de viaje, llegó al puente Simón Bolívar —el corazón que late en toda esta historia, en la frontera entre Venezuela y Colombia— y cruzó a Cúcuta, una ciudad que prácticamente besa la frontera. Junto a ella han llegado, cargados de maletas y de historias parecidas, en torno a un millón de venezolanos en el último año. Al principio alquilamos una habitación, pero se agotó el dinero y vivimos en la calle hasta que nos abrieron las puertas de un centro de acogida.

Su idea es llegar a Perú, donde confía en tratar la leucemia del niño. Sí, Perú: entre los refugiados se ven bocas desdentadas y rostros desencajados, pero sobre todo ojos ansiosos que siguen creyendo en la vida y contra todo pronóstico apuestan a la esperanza.

Screen Shot 2018-04-04 at 1.46.42 AMNo hay que entenderlo todo, pero no viene mal hacer el intento. Ocho de cada 10 venezolanos huyen porque sufren pobreza crónica o severa, porque la hiperinflación se come los ahorros —y los sueldos—, porque el PIB ha caído el 40% en tres años, porque la inseguridad alimentaria afecta al 90% de la gente y porque faltan medicamentos y hasta médicos: 6.700 licenciados en medicina engrosan las filas de la diáspora. Y, ante todo, y sobre todo, por miedo: El Gobierno arremete contra los críticos a través de represión a veces violenta en las calles, encarcela a opositores y juzga a los civiles en tribunales militares, dice un informe de la ONU.

El exilio es uno de los nombres del viaje. Si el exilio es forzado se convierte —en palabras del escritor Santiago Gamboa— en un viaje triste; en una suerte de condena. El puente Simón Bolívar es una continua sucesión de penitentes —4.000 diarios, muchos de ellos para no volver— en busca de un futuro mejor: los inmigrantes esperan que sus salarios se multipliquen entre cuatro y 12 veces, según David Miller, de Harvard. Pero Harvard queda lejos de Cúcuta. Aquí los venezolanos huyen de una pesadilla, pero cruzan a una ciudad con un 16,5% de paro y con una economía sumergida que supera el 50%. Los servicios públicos están colapsados: los primeros brotes de xenofobia obedecen a esas tensiones. Y la ciudad, estación de paso del narcotráfico, es una de las 50 más violentas del mundo por la presencia de grupos guerrilleros y paramilitares en toda la región.

Polvo, mugre, enfermedad, miseria, contaminación, un paisaje humano convulso: Cúcuta es el destino irónico de miles de venecos que venden —literalmente— todo lo que tienen en sus calles. Hasta su propio pelo: una cabellera vale 70.000 pesos (20 euros).

Screen Shot 2018-04-04 at 1.38.24 AM

Hace 20 años eran los colombianos quienes emigraban a Venezuela. Hoy ocurre lo contrario. Prepararemos un plan para invitar a los venezolanos a volver, decía el ministro venezolano Jorge Rodríguez hace unos días en estas páginas. Pero es difícil consolar con caramelos retóricos a esta gente, que cuenta relatos turbadores de su peripecia. Peter Rojas, el nombre ficticio de un coronel de la policía de 42 años, salió huyendo con uno de sus hijos cuando recibió órdenes de suprimir a un miembro de la oposición. Tiene perfectamente documentada toda su historia: se le busca por traición e insubordinación. Le pueden caer 30 años. Tras un largo viaje desde Sucre, acaba de cruzar a Colombia con 400.000 pesos (120 euros) tras vender todo lo que llevaba encima en la frontera. Le prometieron pasajes hacia otro país: Me estafaron, dice, y ahora solo me queda pedir el estatuto de refugiado, pero eso me impediría trabajar durante un año: estoy desesperado, tengo dos hijos más allá.

A su lado hay una joven embarazada de gemelos que lleva días pidiendo en la calle para pañales.

358dcb4f-935a-4dec-9b70-668daac1051dEn el puente hay madres con recién nacidos en busca de las vacunas que no tienen en su país.

Y así ad infinitum.

El mínimo común denominador de todas esas historias es la necesidad y el miedo: a mediodía de un viernes cualquiera, en el cuaderno del periodista hay dos docenas de relatos parecidos. Hagan algo, se despide Susana Guevara con una mirada de desesperación que a la vez se las apaña para transmitir dignidad. Llegan cientos de venezolanos sin parar: a este ritmo la situación será en insostenible en algún momento no muy lejano, apunta Willinton Muñoz, director del Centro de Migraciones de la Fundación Scalabrini, en Cúcuta. La Comisión Europea y el Gobierno español acaban de recoger el guante —en una misión a la que ha sido invitado este periódico— con fondos para prestar asistencia en la zona.

Por necesidades de la representación iconográfica de la historia, la imagen de los jóvenes berlineses demoliendo el muro acabó simbolizando el final de la pesadilla comunista. No se vislumbra nada tan rotundo, tan visual en Venezuela, aunque la historia no suele llamar a la puerta para anunciarse. Lo más parecido a los martillazos contra el muro es esa muchedumbre que protagoniza el éxodo de una generación lanzada por el destino a una sacudida violenta como una catarata. Lo que se avecina, o a lo peor ya está ahí, es una crisis humanitaria de gran calibre. Y casi invisible: una de las leyes misteriosas de la vida es que siempre nos percatemos tarde de lo importante

CARLOS BLANCO @carlosblancog | Desembarco en las playas de Falcón

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Carlos Blanco copy14 DE MARZO DE 2018

Es posible que el chavismo de Henri Falcón sea menos concentrado que el del general Padrino López, pero sigue cargado de radiactividad. No hay que extrañar que mucho chavismo de la primera hora ahora encuentre atractivos en la figura que antes veían como la del sargento-con-suerte a la del sereno estadista, pero sin habilidades específicas.

Hay que suponer que Falcón, conocedor de las malas mañas del chavismo, del cual ha participado dentro, afuera y al lado, y que acaba de vivirlas con la almirante del Río Turbio, sabe que no tiene vida en el fraude electoral organizado por las otras almirantes de la Mar Océana del CNE. El hecho es que su participación –de mantenerse– le completa las piezas que a Maduro le hacen falta en su pretensión de alcanzar una nueva pátina de falsa legitimidad; es decir, Maduro lo necesita y por ahora depende de él para que al menos Pablo Iglesias, Ignacio Ramonet, Evo Morales y Dolores, la buena, puedan decir que hubo elecciones competitivas. Maduro, al corriente de la maniobra, procura que haya otros competidores provenientes de la ex MUD para no quedar en manos de Falcón como legitimador exclusivo del teatro electoral, sobre todo cuando este ya asomó que tal vez, a lo mejor, quién sabe, y se retira de la fiesta electoral.Screen Shot 2018-03-14 at 1.05.44 AM

Lo interesante de esta estratagema es que en busca de llenar el espacio que tuvo la MUD (constitucional, democrático, electoral, pacífico, etc.) los voceros de Falcón han soltado unos globos de ensayo llenos de hidrógeno, peligrosamente inflamables. Eduardo Semtei anunció los protoministros, Eduardo Fernández como canciller, Francisco Rodríguez en Finanzas y el impresentable Padrino López en Defensa. Suena difícil que Eduardo juegue ese juego cuando no le aceptó ser ministro a Rafael Caldera, pero quién sabe si deja rodar la bola para saber adónde llega. Lo de Padrino es exóticoporque asomar el nombre de quien ha simbolizado la destrucción de la FAN probablemente sea un juego macabro para terminar de convertirlo en chicharrón. Lo de Rodríguez es demasiado obvio desde que Torino Capital comenzó los arrumacos con Falcón. El economista ya lanzó la tesis de la dolarización, tema discutible desde luego, pero que significaría un shock brutal proveniente de una candidatura que quiere ser vegetariana.Screen Shot 2018-03-14 at 2.52.51 AM

Si hay elecciones con Maduro, habrá fraude, razón por la cual la mayoría se abstendrá. De todas maneras, si Falcón persiste, podrá argüir que no salió derrotado sino que llegó de segundo. ¿Es una ruptura con lo que fue la MUD o es la continuidad de la MUD por otros medios?

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IBSEN MARTÍNEZ @ibsenmartinez | Del Ur-Uribismo veneco

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14 MAR 2018Screen Shot 2018-03-14 at 2.25.52 AM

Veneco es coloquial colombiano, dicen que despectivo, pero a mis oídos siempre suena cariñoso

Quiere decir venezolano

Una mayoría abrumadora de los venecos de estratos 5 y 6 con quienes usted puede topar en Bogotá, Medellín, Bucaramanga o Barranquilla son uribistas por default.

La expresión estrato 5 describe a quien en Venezuela diríamos que está cómodo. Un estrato 6 ya es alguien que está resuelto y buchón. El estrato 6 venezolano, como decía, es uribista. Para usar la conocida categoría formulada por Umberto Eco, el venezolano estrato 6 es, más bien, Ur-Uribista.

Nuestros infelices desplazados que por decenas de miles cruzan a diario la frontera y viven sus angustias en Cúcuta o La Guajira, se corresponden con una capa que se halla virtualmente por debajo del estrato 1. No es gente, por cierto, que tenga como prioridad leer a Daniel Coronell, María Jimena Duzán o Salomón Kalmanovitz para orientarse.

No son uribistas ni petristas pero hay entre ellos muchísimos chavistas de escapulario que echan toda la culpa de la catástrofe humanitaria al cabeza de bombillo de Nicolás Maduro: son Ur-Chavistas.

Como para ellos, y pese a los desvelos de la administración migratoria colombiana (cuya diligencia y humanitarismo me constan), la vida tiene ahora color de zorro corriendo, no están para ponerse a preguntar qué será lo mejor para Colombia. Muchos ignoran que en mayo habrá presidenciales.

Entre ellos y sus hermanos en el exilio de estrato 6 se extiende la vasta comarca anegadiza de los venecos estrato 4 a quienes veinte años de socialismo del siglo XXI han despeñado desde la próspera y optimista clase media de uno de los petroestados más antiguos del planeta a las alarmas algo más que financieras del volver a empezar en Colombia, a los cuarenta y pico.

Sentada esta demografía, volvamos al uribismo veneco. Es algo que me intriga y subleva a la vez.

Considérese un compatriota mío como hay tantos, hombre perspicaz, con estudios, idiomas, bien viajado y mejor articulado al hablar. Sensible a las distinciones que cabe hacer entre, digamos, la gesticulación y la parla de los fundamentalistas del voto de la MUD, ahora reagrupados bajo un sedicente Frente Amplio que se pretende nuevo y más inclusivo que el cogollo que dialogaba con Zapatero en Santo Domingo, y las crudas verdades, las iluminadoras tesis con que el valeroso Luis Ugalde. S.J. ha venido normando el debate opositor venezolano en torno a las fraudulentas elecciones que la dictadura de Maduro pretende hacer valer, también en mayo.

Es alguien que sabe hallar, sin embargo, en las figuras de la MUD la virtud que singulariza a cada quien, disculpa sus errores y justiprecia sus aciertos. No se escandaliza, tampoco, si un amigo hace flotar dubitativamente en la conversación que acaso no sea mala idea votar por Henri Ramos.

Nuestro hombre, al contrario, trata de persuadir con buenas razones, haciendo valer motivos para la contención. Detrás de lo que se piensa está lo que se cree, dice Mairena, y mi paisano piensa que Henri Ramos es un torpedo Bangalore, una mina de demolición concebida para succionar votos opositores a través de una brecha en las murallas de la MUD, pero atiende también a sus tripas que le dicen quién sabe, bro, quién sabe.

¡Ah!, pero nombre usted en su presencia a Sergio Fajardo, a Claudia López, al senador Robledo, a Mockus, a Humberto de la Calle. De ratas criptochavistas no los baja. ¡Y pensar que, en su momento, este hombre votó por Hugo Chávez porque nada podía ser peor que lo que teníamos y Venezuela solo se arreglaba con una constituyente!

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