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Jesús Alexis González: 25 años sin Economía Política y Políticas Económicas, y no se visualizan cambios

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Fran Tovar 01-04-2018 El pizarrón Opinión0

La Economía Política hace referencia a la parte de la ciencia económica que se encarga de estudiar sus Leyes y de actuar sobre ellas para modificarlas en favor de la sociedad a la luz de la instrumentación de Políticas Económicas que regulan los hechos económicos; equivalente a la forma como el Estado interviene en la vida económica con el fin ulterior de desarrollar el bien común mediante la aplicación de las leyes de producción, distribución, cambio y consumo como medios para alcanzar el bienestar social en respuesta a las relaciones voluntarias de los ciudadanos en pro de mejorar su forma de vida.

Las Políticas Económicas, son aquellas estrategias que aplica un Gobierno en aras de conducir la economía del país hacia resultados específicos con visión de progreso socio-económico, haciendo uso de variadas herramientas relacionadas con la Política Monetaria:  conjunto de medidas emitidas por la Autoridad Monetaria (Banco Central) teniendo como objetivo principal alcanzar y mantener la estabilidad del valor del dinero, como requisito  para equilibrar los precios y consecuentemente controlar la inflación; con la Política Fiscal: conjunto de instrumentos que aplica el Estado para recaudar ingresos que luego destina a la función pública con el propósito de darle solidez al sistema económico mediante el impulso al empleo productivo a través de los recursos dirigidos a inversiones públicas en aras de un aumento de la renta nacional; con la Política Cambiaria: lineamientos  instrumentados para regular el comportamiento de la moneda nacional con respecto a las externas, al tiempo de controlar el mercado cambiario de divisas con la finalidad de administrar el tipo de cambio; con la  Política de Deuda Pública, vinculada con el conjunto de directrices y orientaciones que rigen el aumento o disminución de las obligaciones financieras del Estado a la luz de distintas modalidades como Letras del Tesoro, Bonos y Obligaciones; así como para armonizar su horizonte de pago. Es de acotar, que en una situación de déficit fiscal el Gobierno en lugar de aplicar profundos ajustes económicos,  se limita, en la mayoría de los casos, a la destructiva  emisión suplementaria de moneda nacional sin el obligatorio respaldo de divisas y/o bienes producidos en el paíscausando de tal forma una devastadora presión inflacionaria; con la Política de Inversión: conjunto de directrices establecidas a efectos de regular la adquisición, monto y destino de bienes y servicios por parte del Estado, en pro de la modernización o ampliación de la estructura pública nacional a fin de contribuir con el incremento del patrimonio nacional muy especialmente a lo atinente a la generación de riqueza.

A tenor de lo expuesto, y  apegados a la historia entendida como un estudio sistematizado de los hechos más importantes y trascendentes del pasado, así como desligados de cualquier sesgo político-partidista; puede afirmarse que en Venezuela, prácticamente, el único y último Plan aplicado en aras de la intervención del Estado para conducir la economía en favor del bienestar social sustentado en la simbiosis (relación de apoyo mutuo) Economía Política-Políticas Económicas fue el instrumentado  durante el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez (1989-1993), teniendo como norte la reducción del tamaño del Estado y a la  expansión del aparato productivo privado nacional en un contexto de eficiencia que les permitiera la inserción competitiva en el comercio internacional.  Es así, que en febrero 16 de 1989 el Presidente de la República, luego de transcurridos 14 días de su mandato anunció un Plan de Medidas Económicas en conjunto con un Programa Social Compensatorio  en un escenario de compleja problemática económica, social y de inestabilidad política que hacía necesario la inmediata aplicación de reformas radicales. Vale citar, que la instrumentación del “gran viraje” sufrió severos contratiempos tal como el denominado Caracazo acaecido entre el 27/02 al 08/03 de 1989 a solo 25 días de iniciado el período presidencial; y los dos golpes de Estado de 1992 (4 de febrero y 27 de noviembre); a pesar de lo cual a la mitad del período presidencial ya se notaban efectos positivos.

El Plan de Medidas Económicas de CAP contemplaba, entre otras, las siguientes: refinanciamiento y reestructuración de la deuda pública externa; eliminación del control de cambio; eliminación de la Oficina de Régimen de Cambios Diferenciales (RECADI); congelamiento de cargos en la administración pública; incremento del precio de la gasolina; reforma fiscal; disminución de aranceles; reducción del proteccionismo industrial; impulso a la descentralización, incremento en el precio del transporte público; liberación de las tasas de interés; liberación de precios (a excepción de 18 renglones de la cesta básica); reducción del déficit fiscal a un 4%; privatización de algunas empresas del Estado. En el Programa Social Compensatorio se incorporó: creación de la Comisión Presidencial para la lucha contra la pobreza; subsidio directo a los productos de la cesta básica; beca escolar; beca alimentaria estudiantil; cargos en la administración pública para bachilleres; dotación gratuita de uniforme y útiles escolares; hogares de cuidado diario; plan de consolidación de barrios; plan de préstamos a microempresas; ampliación y consolidación de la red ambulatoria de salud; mamá arepa; vaso de leche escolar; suministro gratuito de leche en polvo; entre otros.

En contraste, y cara al hasta ahora “simulacro electoral”, en materia de la formulación de un Plan para la reconstrucción de Venezuela se observa tanto un silencio cómplice por parte de quien solo puede mostrar una catástrofe nacional; como un reduccionismo conceptual estratégico de aquellos otros que asumen que en política es más importante la percepción que la realidad y por tanto se limitan a expresar de forma descontextualizada “atractivas” propuestas cargadas de inviabilidad temporal y de populismo demagógico, tales como: Paquete Económico Expansivo (¿?); dolarización de la economía y el salario;  generar salarios altos hasta por un mínimo  de US $ 400/mes; desmontar con inmediatez el control de cambio; flexibilizar los controles de precio; subsidio directo a la familia mediante una “tarjeta solidaria”; estimular la inversión privada en la industria petrolera y eléctrica;  solicitud de préstamos a los organismos internacionales por al menos US$ 12.000 millones para reactivar PDVSA; reducir el pago del servicio de la deuda mediante conversaciones con los tenedores de bonos; negociar préstamos en dinero con China, Rusia e India sin compromisos colaterales; entre otras.

Reflexión final: Con la llegada al poder del castro-chavismo-madurismo, se interrumpió lo que durante 30 años fue un modelo de democracia estable y consolidada que “nos hacía felices sin darnos cuenta”, a la cual renunciamos en favor de una utopía socialista-comunista-totalitaria reductora de libertad y progreso. Aún estamos a tiempo de unirnos para recuperar nuestra DEMOCRACIA.

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Venezuela entre el peligro moral y el quemeimportismo – Jesús Alexis González

Resulta una verdad de perogrullo (una cosa tan sabida y conocida que resulta tonto decirlo), señalar que durante los veinte años de la pesadilla socialista-comunistaVenezuela dejó de ser un país de “productores” para convertirse en un país de “consumidores”, al punto de haberse despilfarrado (derrochado) la riqueza natural y estar en el presente al borde de la ruina en un escenario de hiperinflación, desempleo con una moneda destruida hasta configurar una “hiperestanflación”(estancamiento económico con alza permanente de los precios y salarios) equivalente a una bestia económica desatada. Tal realidad, fue impulsada por la populista y diabólica estrategia chavista-madurista de promover el consumismo a la luz de perfilar una socialización del desastre bajo el consentimiento o aprobación de una mayoría poblacional convertida en consumista bajo la aspiración y/o ilusión de serles transferido dinero directa o indirectamente, hasta generarle la convicción que todo es “gratis” ya que esa población asume que disfruta de muchos beneficios sin tener, en apariencia, que pagar por ellos. Es así, que ese comportamiento dificulta su discernimiento (juicio por cuyo medio percibimos y declaramos la diferencia que existe entre varias cosas) en relación a la intención soterrada (poner una cosa de modo que no sea vista) del gobierno: instaurar la dictadura comunista bajo la rectoría del Estado sobre la economía con el firme propósito de acabar con la libertad empresarial; mientras que en acción conjunta, se proponen mantener el poder político de manera “constitucional” mediante simulacros electorales que esconden trampas e irregularidades no susceptibles de ser calificadas legalmente como fraude.

En el ínterin, han dilapidado el ingreso petrolero por la vía de un ineficiente y populista gasto público y de una pronunciada corrupción, lo cual obligó a emitir deuda tanto para continuar el desenfrenado gasto como para pagar deuda en una aberrante conducta que en la actualidad no encuentra oportunidad ante la dificultad de obtener recursos en el extranjero mediante la colocación de bonos, habida cuenta de la percepción de riesgo que priva ante un inminente impago propiciado por pésimas o inexistentes políticas públicas que terminaron por crear problemas mucho peores que los que intentaron resolver hecho que crea desconfianza; siendo una verdad que supera en mucho el efecto de las sanciones y acuerdos internacionales las cuales, en todo caso, están más orientadas a un hecho político (procurar el rescate de la democracia) y a hechos delictivos (incorrectas conductas personales de prominentes funcionarios haciendo uso del US$); y ahora al haberse cerrado el flujo del financiamiento internacional hace su aparición el Petro que en la práctica es simplemente otro mecanismo de endeudamiento y más.

La “Democracia” legal e ilegítima de la Venezuela del presente, tiene muy poco (o casi nada) que ver con la representatividad del pueblo en las políticas públicas al extremo de haber degenerado en un sistema corrupto donde las prebendas se materializan a cambio de votos, o lo que es lo mismo se ha convertido en un mercado de dádivas (donativos gubernamentales) donde los ciudadanos son tratados como clientes en el entorno del denominado Estado de Bienestar (EB) o Estado de lo “gratuito”. El EB, tiene como idea central el paternalismo político según el cual el Estado asume que los ciudadanos no pueden ser libres de pensamiento y acción habida cuenta, sostienen, de ser considerados ignorantes, irresponsables, limitados en su capacidad de planificar su existencia, y de razonablemente decidir sobre su elección de gasto y consumo; al punto que el Estado se permite abrogar (dejar sin efecto una práctica) el derecho ciudadano de decidir sobre lo que considera bueno y malo, hasta convertir al “presidente” (minúsculas intencionales) en un déspota(quien gobierna con un poder total sin someterse a leyes ni a limitaciones) que aspira transformar al país a su propia imagen ideológica.

Más temprano que tarde, el EB crea incentivos perversos en el comportamiento de los miembros de la sociedad lo cual es denominado por los economistas como “Peligro Moral”, en atención a que las consecuencias de los errores y malos juicios del gobierno son “pagados” con los ingresos públicos razón por la cual los burócratas que generan esos errores o actos de mal juicio no tienen ningún incentivo para aprender de sus errores y corregirlos, al igual que para actuar cara al futuro con prudencia y eficiencia evitando que se sigan cometiendo actos imprudentes e irreflexivos en materia de políticas públicas (cuando existen); adicionalmente se envía una señal a la sociedad en cuanto a que ellos también pueden actuar de forma irresponsable ya que el gobierno, en acción populista, “pagará” tanto por sus errores como por su falta de voluntad para emprender acciones en procura del dinero, bienes materiales y para, lo más importante, “comprimirles” el deseo de activarse para exigir el respeto a la Carta Magna como condición para la existencia de democracia, progreso y libertad. La actitud en contrario, emana cuando los ciudadanos esperan que el Estado les defina y planifique su vida, les satisfaga sus necesidades básicas, les imponga la educación de los hijos, les garantice un empleo, les imponga que comer, que beber, que mirar, que leer y hasta donde y cuando divertirse lo cual repercute en una falta de motivación para ser responsables de ėstas y todos los aspectos de la vida cotidiana; o lo que es lo mismo no existe incentivo para ser responsables y productivos ya que asumen que el Estado Benefactor les resolverá la vida en su actuación po pulista de papá gobierno.

Al final del camino, se encontrará una sociedad empobrecida ya que una muy mínima parte de los ingresos se orientó a la acumulación de capital como requisito para impulsar la creación de un tejido empresarial generador de riqueza y empleos productivos, a la par de inducir mejores niveles de vida reales en contraposición a una ilusión monetaria del salario que a diario se desmorona por el impacto de la inflación, de la escasez y el desabastecimiento, todo ello como consecuencia de haber desligado el ingreso público de la economía productiva, que gran parte de ellos debieron haber sido capitalizados en inversiones y usos productivos para generar riqueza; en un accionar con total soslayamiento (evitar un asunto que implica dificultad) del pensamiento económico sobresaliente tal como la Ley de J.B. Say que en esencia señala que la prosperidad de un país está basada en el trabajo duro, en la creatividad humana que lleva a la innovación, en el ahorro que permite formar el capital para ponerlo a producir y generar la producción; a tenor de lo cual se infiere (evaluación que realiza la mente entre proposiciones) que si se desea que una sociedad prospere se hace obligatoria la presencia de muchos industriales, empresarios y negocios, sustentado en la obviedad que si se trabaja y produce se tendrán los medios para comprar lo que se produce ya que habrá más empleos y dinero para comprar dicha producción; lo cual requiere de un marco de desenvolvimiento social que abandone el quemeimportismo entendido como una actitud de indiferencia y apatía ante los asuntos político-sociales para asumir, con especial énfasis, una presión ciudadana en aras de exigir el cumplimiento de la Constitución lo cual es suficiente para orientar el horizonte deseable y posible.

Reflexión final: En lo que respecta específicamente al caso venezolano, no ha de existir duda alguna en cuanto a la urgencia de forzar la ruptura del actual simulacro de modelo económico, instrumentado por un régimen voraz destructor del capital, para propiciar la reversión (restituir de forma mejorada el comportamiento que tenía) del nefasto enfoque económico pro-comunista en pro de propiciar crecimiento económico y empleos, haciendo retornar la prosperidad del país y la sonrisa al rostro del apesadumbrado pueblo.

Economista Jesús Alexis González

Feb/26/2018

Hambre, caída del PIB y fatídica tiranía

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Febrero 10, 2018

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JesusAlexisGonzalez

Jesús Alexis González.- De forma sencilla, el PIB (Producto Interno Bruto) es la cifra que refleja el valor monetario de la actividad económica de un país (usualmente expresada en US $) a la luz de lo que ha sido capaz de producir a lo largo de un año; razón por la cual se corresponde con el valor del ingreso total de los miembros de una economía: A.- Los hogares (compran y consumen bienes y servicios), y B.-Las empresas (producen y venden bienes y servicios). La evolución del PIB (crecimiento o decrecimiento) se identifica con su tasa de variación interanual e inter-trimestral, al punto que cuando dicha tasa de crecimiento se comporta de forma negativa durante al menos dos trimestres seguidos se genera una recesión económica con obvia pérdida de empleos y disminución del poder adquisitivo de la gente, hasta afectar negativamente el PIB per cápita entendido como la relación que existe entre el PIB y la cantidad de habitantes, siendo el principal indicador utilizado para medir el nivel de vida y la capacidad de compra de los ciudadanos.

En cuanto al caso venezolano se refiere, el inicio de la desaceleración económica se ubica al 2Trimestre 2012 cuando evolucionó desde 5,9% a un 5,8% para luego caer un -18,6% en 2016 luego de haber decrecido durante 16 trimestres consecutivos: -3,9% en 2014 y -6,2% en 2015, para luego  continuar la disminución generalizada de su actividad económica hasta Diciembre 2017 cuando la caída fue de un -15%  propiciando la presencia de veinte trimestres consecutivos de decrecimiento; siendo que durante el lapso 2014-2017 Venezuela vio desvanecer un poco menos del ¡¡50% del PIB!!; lo cual  equivale a señalar que el país se encuentra en una ¡super recesión! en un contexto  de ¡cósmica inflación!

Es una manifiesta claridad, que una caída del valor total de la producción de bienes y servicios finales se traduce en una reducción de la capacidad económica de los ciudadanos hasta empujarlos hacia la ¡pobreza! Es de acotar, que si el PIB disminuye un 1% en un año luego tendría que crecer un 0,4% durante tres años consecutivos por cada año de decrecimiento para retornar a la situación original,  a lo cual debe agregarse un 2% de crecimiento poblacional para situar el “crecimiento de recuperación” en un 2,4% anual por tres años (por cada uno de decrecimiento) para recuperar el PIB per cápita precedente. En términos reales para Venezuela, y estimando que en 2018 el PIB caerá un -15% se requeriría  de un “crecimiento de recuperación” de un 36% anual por tres años consecutivos, lo cual se aleja plenamente de la ortodoxia económica que estima en un 3% la tasa de crecimiento con la cual empieza a crecer el empleo mientras que para disminuir el desempleo es necesario crecer un deseable 7,5% anual.

El escenario anterior se torna más dramático, con solo pensar que de no producirse en 2018 un cambio en la conducción política y socioeconómica y continúe la emisión incontrolada de dinero inorgánico para financiar, entre otros aspectos, un populista aumento sistemático del salario mínimo integral que en lo específico del año 2017 se decretaron seis aumentos salariales hasta situarlo para Enero 2018 en Bs 797.510,41 para un incremento porcentual de 3.108% desde Marzo 2016; todo ello dentro de un marco de veinte aumentos aplicados durante el fracasado ensayo socialista-comunista ahora de perfil tiránico, que solo ha inducido una “ilusión salarial” acompañada de hambre. Es de acotar, que en la Gaceta Oficial No 6.342E del 22/11/2017,  se publicó la Ley Constitucional de Precios Acordados que,  contiene entre otras finalidades, “Garantizar  la seguridad y soberanía alimentaria, así como el abastecimiento soberano” (¡sin comentarios!), e igualmente consagra que los precios serán acordados para asegurar el acceso de las personas a los bienes y servicios, el costo de reposición y la ganancia ordinaria (¿cinismo?), así como que el Estado se reserva la competencia de establecer los precios cuando lo requiera el interés general y social (¿burla?).

Hemos de suponer, que la aprobación de tan endulzada ley respondió a la necesidad de mitigar con “ilusión jurídica” (en complicidad con los aumentos salariales) el malestar popular que ha venido impulsando el alza permanente de los precios. Es así, que con nostalgia y rabia podemos aproximar una “lista de precios comparadas”, citando parcialmente la lista de precios publicada el 12/Mayo/2014 por la Superintendencia de Precios Justos: Pollo beneficiado entero y/o picado: Bs 43,00/K; Pechuga de pollo con hueso: Bs 83,00/K; Pechuga de pollo sin hueso: Bs 123,00/K;  Alas de pollo: Bs 47,00/K; y café tostado y molido: Bs 46,6/K; contrastada dicha lista con la del 05/01/17: Pollo beneficiado entero y/o picado: Bs 850,37/K (incremento 1.877,6%); Pechuga de pollo con hueso: Bs 1.120,88/K (incremento 1.250,4%); Pechuga de pollo sin hueso: Bs 1.475,15/K (incremento 1.099,3%); Alas de pollo: Bs 447,16 /K (incremento 851,4%); y café tostado y molido: Bs 1.938,00/K (incremento 4.058,8%). Tan despiadado escenario se desarrolló en ¡tres años! NOTA: El pescuezo de pollo alcanzó en 2017 un precio de Bs 119,24/K similar al de la pechuga de pollo sin hueso del año 2014: Bs 123/K.

Reflexión final: El costo para preparar una sencilla receta de Pabellón Criollo, puede, con eficiencia en la compra de los ingredientes, alcanzar Bs 257.000,00 para un hogar de cinco personas: 1/2K de carne de res, 1/2K de caraotas negras, 2 cebollas, 1 taza de arroz, 2 plátanos, 2 pimentones, y 2 tazas de aceite (olvidándose del ají dulce, el ajo, la pimienta, el orégano y el cebollín); lo cual representa una insuficiencia de -3,4% del salario mínimo y/o destinar el 32,2% del salario mínimo integral (incluye Bs 549.000 de Ticket de Alimentación). En fin, de mantenerse en el poder durante los comicios del año 2018 los actuales “conductores” del proceso económico (con evidente desaceleración del PIB), inevitablemente se hará presente una ¡hambruna colectiva!

@JesusAlexisGo10

Destrucción creadora vs negociación política ilegítima

Diciembre 2, 2017

JesusAlexisGonzalezJesús Alexis González.- A efectos del presente artículo, intentamos trasponer (poner una cosa en un lugar diferente al que ocupa) hacia el análisis político el esquema orientado a la economía originalmente formulado por el sociólogo alemán Werner Sombart que luego popularizó J. A. Schumpeter, enfatizando en el proceso de innovación que tiene lugar en la economía de mercado donde los nuevos productos destruyen viejas empresas y modelos de negocios, habida cuenta que la innovación de los emprendedores constituye la fuerza detrás de un crecimiento económico sostenido a largo plazo.

La competencia en los mercados (léase: en el sistema democrático), destruye a las empresas (léase: partidos políticos) menos eficientes en favor de aquellas que son capaces de innovar y adaptarse a los cambios. Los procesos que destruyen, al propio tiempo crean valor y por tanto regeneran y dotan de vitalidad al sistema económico (léase: sistema político); razón por la cual las intervenciones limitadoras de la competencia (léase: negociaciones políticas con intereses secundarios) resultan contraproducentes ya que perpetúan sistemas de producción (léase: regímenes gubernamentales) ineficientes.

Tal acontecer, es “animado” por la presencia de partidos políticos que muestran una marcada ausencia de eficiencia adaptativa entendida como la inclinación a adquirir conocimientos, a aprender, a inducir innovación, a correr riesgos (léase: costo político), a resolver problemas y, muy especialmente, a mantener una actividad creadora. Por el contrario, el escenario que se observa es un fragmentado mapa político que dificulta integrar las expectativas y preferencias ciudadanas, e igualmente incapaz de propiciar pactos y coaliciones estables ante el uso disociador (que manipula a otros para lograr sus objetivos individuales) de discursos de confrontación elemental de corte degenerativo (desgaste de una estructura). Es claro, y de obviedad manifiesta, que a pesar de su deterioro los partidos  son vitales para el desenvolvimiento del sistema político (forma de gobierno que engloba las instituciones políticas para conducir una nación) en aras de la alternancia en el poder (cambio de gobierno a la luz de los mecanismos constitucionales) y de la renovación de los liderazgos en un marco de estabilidad razonable. A tenor de ello, es preferible “renovar los partidos a derrumbarlos” en un contexto de destrucción creadora para que “algunos puedan nacer, y otros tengan que morir”.

Tal y como es bien conocido, política es tanto la ciencia para gobernar un Estado como el arte de negociación para conciliar intereses; mientras que una crisis política ha de entenderse como un proceso donde se rompe el normal funcionamiento del sistema político y de las relaciones entre los actores políticos y sociales, al punto de producir inestabilidad institucional y ruptura de la legitimidad  hasta perfilar desconfianza y desaprobación de los representantes políticos. Negociación, por su parte, ha de entenderse como una oportunidad para reconducir las relaciones entre partes en conflicto en un marco apuntalado por la denominada doctrina Harvard: enfréntese a los problemas, no a las personas; es decir trascender lo personal para centrarse en el análisis y las ideas en procura de un arreglo satisfactorio para ambas partes. A tales fines, se hace obligante evaluar si las personas que están negociando son las más adecuadas para hacerlo, ya que a veces es preferible separar a ciertas personas del problema y no al revés.

La salida política a una crisis, apuesta por un acuerdo negociado en el que consientan las partes y que en lo atinente a Venezuela está profundamente condicionado por la celebración de elecciones libres, justas, legítimas y dignas de confianza organizadas por un órgano imparcial que facilite la expresión autónoma y fiel de la voluntad del pueblo que es la base de la autoridad del poder público, tal y como está establecido en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 en su Artículo 21. Vale resaltar, que las elecciones desempeñan un papel muy importante pero ellas solas no crean la democracia y, por tanto, deben formar parte de un compromiso a largo plazo en aras del fortalecimiento de las instituciones nacionales y de los procesos democráticos.

A la luz del “diálogo dominicano”, que posiblemente se lleve a cabo en pocos días, que a nuestro parecer es una negociación ilegítima ya que no goza de transparencia, surge una interrogante: ¿es posible conciliar los siguientes intereses? (A) Aspiraciones de los “dialogantes” no gubernamentales: (1) reconocimiento de la Asamblea Nacional, (2) liberación de los presos políticos, (3) instrumentación de un canal humanitario de administración no gubernamental, (4) designación de un nuevo CNE como condición para la celebración de elecciones libres y justas en 2018, (5) ¿más nada?. (B) Aspiración del totalitarismo: (1) reconocimiento de la ANC, (2) colaboración activa de la “oposición” para suspender las sanciones internacionales, en especial de EEUU y la Unión Europea, (3) aprobación de refinanciamiento/ reestructuración de la deuda pública por parte de la AN, desconociendo lo dispuesto en las sanciones internacionales, (4) designación de un CNE con tres Rectores pro-gobierno (incluida la Tibi) y dos no “comprometidos”, (5) impunidad ante la corrupción y otros crímenes financieros.

Sea propicio recordar, que entre 1999 y 2014 Venezuela recibió más de US$ 1 trillón que en mucho se “diluyó” debido a la corrupción pública a la vista de la actividad petrolera; tal y como se recoge en un informe de la ONG Freedom House (Washington DC) de octubre 2017, que entre otros señalamientos afirma que PDVSA se convirtió en una compleja organización criminal usada por organizaciones mafiosas nacionales e internacionales para una amplia gama de delitos, tal como operaciones de lavado de dinero por un monto superior a los US$ 2 billones a través de la Banca Privada de Andorra (BPA), así como de otras cuentas que manejaron sin transparencia fondos hasta por US$ 4 billones; e igualmente se diseñaron esquemas de corrupción que facilitaron sacar del país más de US$ 11 billones en contratos obtenidos ilícitamente con PDVSA.

Reflexión final. Ante la posible negociación ilegítima revestida de “diálogo dominicano”, cuyos “intereses en conflicto” parecieran estar formulados para NO alcanzar un arreglo satisfactorio, surge la percepción de ser un “montaje” para refrescar al régimen totalitario bajo la intención soterrada de quítate tú para ponerme yo.

 

@JesusAlexisGo10

Default y destrucción del bolívar en pro del totalitarismo

Noviembre 25, 2017

JesusAlexisGonzalezJesús Alexis González.- Iniciemos subrayando una verdad por demás conocida (y callada): Hugo Chávez estimuló (1) una profundización de la presencia del Estado en el sector productivo, (2) un control del mercado como mecanismo de distribución de lo producido, y (3)  la tutela de la tierra; en un accionar que mostraba sin tapujo (disimulo con que se disfraza la verdad) la intención política de su naciente gobierno  (que continúan transitando con mayor nivel de incoherencia) más allá de la hueca expresión de socialismo del siglo XXI, ya que en realidad la aspiración soterrada era (y es) avanzar tanto hacia la mutilación de las libertades económicas como a la centralización del resto de las actividades, a la luz de una  estrategia para alcanzar la propiedad estatal de los medios de producción en un contexto propiciador de la subordinación económica del pueblo y de la dependencia y sumisión política en tránsito a la instauración de un régimen totalitario. A tenor de ello, se han apoyado fundamentalmente en las expropiaciones y nacionalizaciones (todavía en 2017 “expropian” panaderías), en la inflación con la finalidad de propiciar una pérdida creciente en el valor del bolívar y restarle su función de medio de cambio, y en el racionamiento en torno a un  Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP) siendo una figura similar a las fracasadas Juntas Vecinales de Abastecimiento y Precios impuestas en Chile bajo el mandato de N. Allende.

La hiperinflación venezolana (con perfil de exclusividad mundial), es a todas luces una estrategia de los “socialistas del siglo XII” para propiciar el colapso de la economía (como en efecto lo están logrando) mediante  la destrucción del bolívar, con la finalidad de instaurar un totalitarismo luego de haber pulverizado la moneda (reducir a polvo una cosa sólida) al igual que dejar caer el valor de los bienes privados al tiempo de inducir pobreza y miseria, momento a partir del cual la sociedad se hace dependiente del Estado. Así expresado, y en contrario al pensamiento común, la pobreza se convierte en el arma vital del totalitarismo para propiciar la degeneración de la democracia (pasar a un estado peor del original por perder progresivamente cualidades que tenía) utilizando la impresión de moneda en pro de la descapitalización de las empresas productivas (la inflación desestimula la inversión de capital a largo plazo), y, de tal modo, estructurar una sociedad y economía de control total en un contexto de confiscación de la riqueza.

A tenor de lo expresado, vale citar a Lenin: “Por un continuo proceso de inflación, los gobiernos pueden confiscar, secretamente y de manera inobservada, una importante parte de la riqueza de los ciudadanos. No hay una manera más sutil, ni medio más seguro de destruir la base actual de la sociedad, que mediante la destrucción de la divisa. El proceso envuelve a todas las fuerzas escondidas de las leyes económicas en el lado de la destrucción,  y lo hace de tal manera que ni un hombre entre un millón es capaz de diagnosticar”. Por su parte, J.A. Schumpeter (economista austro-estadounidense, profesor de la universidad de Harvard hasta su muerte y ministro de Finanzas en Austria) advirtió que la inflación puede conducir a un mundo asfixiante de políticas económicas totalitarias.

El totalitarismo, y siguiendo a la filósofa judío-alemana Hannah Arendt, se orienta hacia la fusión del Estado y la sociedad y ha sido conceptualizado como la existencia de una lealtad total,  incondicional e inalterable a través de la fuerza, las mentiras, la propaganda y el terror en procura de homogeneizarlos en el marco de un “espacio totalitario” con una estructura dual: Partido-Estado, siendo que el Estado se funde en el partido al extremo que “el verdadero jefe de Estado es el jefe del partido”. El partido asume el rol de guiar, controlar y monopolizar la acción política mediante el empleo del terror como arma política y de la propaganda como estrategia, en aras de destruir la memoria colectiva. El terror, donde todo es posible, constituye la esencia de la dominación totalitaria expresada en la destrucción de (1) la personalidad jurídica entendido como la desarticulación y exterminio de la voluntad individual hasta hacerlos sentir como personas sobrantes e incapaces de articularse en torno a una causa colectiva para exigir sus derechos; (2) la conciencia moral equivalente a perder la posibilidad de elegir entre el bien o el mal moral; y (3) la individualidad que hace referencia a exterminar totalmente la voluntad humana de iniciar algo a partir de sus propios recursos.

Reflexión final: Permítasenos una referencia histórica sobre la maligna hiperinflación, habida cuenta de haberse instalado en Venezuela. En la Alemania de 1922-1923, cuando la hiperinflación disparó los precios de forma escalofriante desde un aumento de 3.670% en enero 1922 hasta 278.500% en enero 1923; Max Bern, un anciano, gastó sus ahorros de toda la vida en un pasaje de tren, después de ese último viaje, se encerró en su apartamento y murió de inanición.

Tristes historias como la anterior, ya son habituales en Venezuela y evitar que continúen pasa por interrumpir la dominación totalitaria mediante una articulación colectiva de ciudadanos  con su voluntad individual recuperada, al haber asumido como válido que el terror es el alimento de la bestia y que igualmente el principal objetivo del Príncipe no es tanto hacer el bien, sino mantener el poder. (Maquiavelo)

 

@JesusAlexisGo10

Reestructuración y/o refinanciamiento de deuda ¿para cuál régimen?

Noviembre 18, 2017

JesusAlexisGonzalezJesús Alexis González.- Latinoamérica durante los años 80, enfrentó una crítica situación de su sector externo en un período que hoy se referencia como la “década perdida” que indujo para la siguiente década profundos cambios estructurales del sector público como condicionante para la reestructuración de la deuda externa, que consistió esencialmente en un canje de la deuda antigua por nuevos títulos (bonos) a la luz de haber asumido previamente el compromiso de instrumentar reformas económicas como condición para establecer nuevos términos en el pago y tipo de interés de la deuda en un marco de reescalonamiento (cambios en las cantidades anuales a pagar), con el trascendente añadido que los nuevos bonos ¡contaron con la garantía del Tesoro de los Estados Unidos!

Deuda Pública Externa hace referencia al conjunto de pasivos que un gobierno mantiene con no residentes (deuda emitida para ser tomada por no residentes), con relevancia en la naturaleza del deudor y en la residencia del acreedor haciendo abstracción de la moneda en la que dicha deuda es contraída a mediano y largo plazo mediante la emisión de bonos con un valor nominal dado y determinadas condiciones para su reembolso y a una tasa de interés que se fija en el mercado en función a la preferencia temporal y el nivel de riesgo denominado “riesgo soberano” asociado con las posibilidades de insolvencia del Estado denominado “riesgo-país”, entendida como el “premio por riesgo” que pagan los bonos ante la calificación que le otorgan las agencias especializadas con base en un conjunto de indicadores (solvencia, liquidez, etc).

Desde un ángulo complementario, se hace necesario entender a qué se refieren los conceptos de reestructuración y refinanciamiento de la deuda. Reestructuración hace referencia a la modificación en los términos de un compromiso financiero, usualmente, en el plazo y la tasa de interés y en ocasiones en un cambio en el monto del capital; siendo un proceso que puede conducir a un incremento de dicha deuda, salvo que la combinación de un período largo de vencimiento de la deuda con una pronunciada disminución de la tasa de interés se traduzcan en la disminución del monto total de la deuda. Refinanciamiento, por su parte, está referido a la sustitución de la deuda por una nueva emisión de deuda (sustitución de una deuda por otra) teniendo por objeto resolver necesidades financieras inmediatas que enfrenta el gobierno de turno (incluidos potenciales eventos electorales) al tiempo de soslayar la instrumentación de medidas para procurar solucionar los problemas estructurales emanados de un modelo económico deficiente, como es el caso venezolano, con nefastas políticas fiscales, monetarias y de control de cambio en el marco de un obsoleto enfoque ideológico que entre muchos otros males ha impulsado un incremento superior al 100% de la deuda en bonos en los últimos diez años hasta superar los US$ 130.000 millones (a pesar de ello sostienen la existencia de una “guerra económica” y de un “saboteo financiero”) al compás de un escenario hiperinflacionario que según el Fondo Monetario Internacional para el 2017 de los diez países con la mayor inflación en el mundo ocho son africanos y dos de América, ocupando Venezuela el primer puesto a nivel mundial con una tasa de 1.133% (y una predicción de 2.349% para 2018) y Sudan del Sur el segundo puesto con 111%, mientras que Argentina se sitúa en octavo puesto con un 22%; siendo notorio en el caso venezolano el impacto negativo sobre la calidad de vida como consecuencia de la “ilusión salarial” que se origina ante la escasez de bienes muy especialmente de alimentos y medicamentos, que en mucho responde a un “modelo de hambre y enfermedad” (que pasa por la destrucción del aparato productivo nacional) instrumentado por el régimen con la intención de doblegar la voluntad del pueblo, así como para estimular la emigración de “anti-revolucionarios capacitados”.

Es de resaltar, que la intención del régimen por procurar un refinanciamiento a costo elevado (tasas altas) es una estrategia segura para que la expectativa de no pago se convierta en realidad habida cuenta que los prestamistas conceden dicho refinanciamiento a sabiendas que no todo el pasivo será honrado, sino que habrá una quita (reducción parcial de la deuda) lo cual aceptan los acreedores en aras de facilitar el abono del resto de la deuda; es decir el acreedor acepta la rebaja con el fin de evitar el impago de la totalidad frente a una situación de default dentro de un marco de negociación que integra prórroga de plazos, tasas de interés crecientes, postergación del pago del principal, y de la capitalización de parte de los intereses; siendo muy factible la aparición de los denominados buitres tal como los tenedores de bonos de PDVSA que intentarían no postergar su cobro y optar por la vía judicial a sabiendas que pueden intentar embargar activos de la petrolera en el extranjero. La aguda crisis política y económica que en la actualidad experimenta Venezuela, obligará, más temprano que tarde, a una declaración de suspensión de pagos de la deuda (default) hasta tanto se concrete un plan de canje de bonos, como aspiración del régimen, con implícita reestructuración y ampliación de los plazos de pago (sin la aprobación de la AN) en un escenario de fantasía ya que la cúpula dictatorial no lo vinculará con un desempeño económico favorablemente medido por el crecimiento del PIB y una elevación de las reservas internacionales (hoy en su nivel histórico más bajo en los últimos 20 años); y en su defecto apelarán al chantaje internacional de señalar a las sanciones estadounidenses como responsables del “fracaso revolucionario”.

Reflexión final: Venezuela, ante la estrepitosa caída tanto de la producción petrolera desde más de 3 millones de b/d en 1999 hasta menos de 2 millones en 2017, como de las reservas internacionales, aunado a un aumento constante de la percepción del “riesgo-país” que congela la aparición de “temerarios” tenedores de bonos nacionales, se dirige, a menos que lo evitemos constitucionalmente, a un modelo experimental de deuda externa tipo “quita y pon”.

Quita, a la luz de “convenir” rebajar una deuda intencionalmente elevada previamente. Pon, bajo la figura de entregar la riqueza nacional (yacimientos petroleros y mineros) como medio “alternativo de pago”; esquema donde Rusia y China se encuentran como Caimán en boca de Caño mientras que Cuba hace tiempo está dentro del caño.

 

@JesusAlexisGo10

Totalitarismo por soterramiento en la MUD y apoliticismo incitado

Octubre 28, 2017

JesusAlexisGonzalezJesús Alexis González.- La función básica de los partidos políticos, en su condición de asociaciones voluntarias de ciudadanos es contribuir con la estabilidad de la democracia, y para lo cual han de fijarse como objetivo principal alcanzar y ejercer el poder con el propósito de representar e integrar los múltiples intereses de la sociedad, al tiempo de actuar como intermediarios entre el Estado y el sistema político con especial relevancia cuando están ejerciendo las funciones de gobierno. De igual modo, y cuando se encuentran en el lado opositor, han de participar en el control de la acción gubernamental formulando criticas estructuralmente coherentes y propiciando la movilización de masas para garantizar la soberanía estimulando la presencia ciudadana en el proceso político.

En simultaneidad con la actividad de los partidos políticos, participan tanto los denominados grupos de presión que son organizaciones que directa o indirectamente intentan influir en las decisiones de dichos partidos y en la opinión pública sin pretender ejercer cargos en los órganos del Estado (grupos religiosos, económicos, sociales, culturales, etc); así como los grupos de interés constituidos por individuos o instituciones que conforman una organización para procurarse beneficios ideológicos o materiales, que en mucho se convierten en grupos de influencia cuando se incorporan a la acción política por intermedio de entes gubernamentales en pro de alcanzar sus objetivos grupales (y en muchos casos sus objetivos personales). Es de manifiesta obviedad, la estrecha relación que existe entre algunos partidos políticos y ciertos grupos de influencia a pesar de sus diferencias esenciales , habida cuenta que los partidos se integran a la política nacional en favor de plantear soluciones globales a la sociedad a diferencia de los grupos de influencia que responden a un interés particular o sectorial.

En la modernidad, con el impulso de la globalización apuntalada por nuevas técnicas de información y comunicación (incluida la aparición de “politólogos del teclado en redes sociales”), en la mayoría de las democracias del mundo los partidos políticos han visto disminuir su protagonismo como “vocero exclusivo” de la sociedad frente al Estado, sin que ello signifique una pérdida de su vigencia ya que no puede existir un régimen democrático sin partidos políticos lo cual se enmarca en una perogrullada (afirmación superflua por ser una verdad muy evidente); pero resulta igualmente valido afirmar (como en nuestro caso hacemos) que la democracia pierde legitimidad cuando los partidos actúan con un soterramiento implícito (llevar algo debajo de la superficie para ocultarlo y permitir que se desarrolle enterrado), en un escenario que puede estimular en la cúpula del poder el diabólico pensamiento de su eliminación (v.g. Venezuela) para abrirle espacio al totalitarismo (régimen político que controla todos los aspectos del Estado y de la vida de los ciudadanos) en tránsito hacia una dictadura (régimen político donde gobierna una sola persona con poder total, sin someterse a ningún tipo de limitaciones.

El más perverso efecto que está induciendo en la conducta de una mayoría de venezolanos el soterramiento de algunos partidos, es una desconfianza por el “pluralismo político MUD” ejercido en torno a una mesa a puertas cerradas en abierto abandono de su rol de gestor de conflictos ciudadanos, a quienes “arrinconan” en torno a una solidaridad incondicional (principio que expresa el compromiso de ayuda mutua, y su ejercicio supone la pertenencia a una comunidad de intereses compartidos) a la luz de un chantaje emocional (forma de control que recurre a la culpa, la obligación o al miedo) en función a una supuesta unidad por la democracia que le ha permitido a un minúsculo número de partidos (de escuálida militancia) comportarse como una vitrina constitucional: “dentro de la MUD todo, fuera de la MUD nada”, en un enfoque que niega la existencia de un sistema de partidos (interacción entre las unidades partidistas) para dar paso al oportunismo (acomodarse a las circunstancias para obtener provecho, subordinando sus propios principios); tal desconfianza, ha incitado (influir vivamente en una persona para que haga cierta cosa) un apoliticismo (actitud pasiva, indiferente o discrepante ante cualquier pronunciamiento político) y un crecimiento constante del totalitarismo en un marco de fraude sistémico: Venezuela como un todo.

Al propio tiempo, ha surgido otro tipo venezolano: impotente, humillado, dependiente, impaciente, decepcionado, inseguro, sin sentido de futuro, y más; que para colmo está obligado a escuchar calladamente (so pena de una “excomunión MUD”) que estamos cerca de una pronta salida (¿?); mientras tanto crece la desarticulación del tejido social y productivo ante una población extremadamente “confundida” que rechaza en simultáneo tanto al deslegitimado gobierno de NMM como a la MUD en razón al desequilibrio emocional que propicia el soterramiento de agendas particulares en acción “inconveniente que no nos ayuda en nada en este momento, y por lo tanto “deben repensar” su actitud (plagio parcial intencional).

El malestar colectivo con implícito apoliticismo, se acrecienta ante la presencia de un país secuestrado (y una cúpula de poder “auto-secuestrada”) y convertido en narco Estado donde las instituciones políticas se encuentran influenciadas por el narcotráfico y muchos funcionarios gubernamentales (y militares) son al mismo tiempo miembros de las redes del tráfico de drogas narcóticas ilegales, que luego legitiman sus fechorías con un universo de testaferros y de cooperantes financieros encubiertos, hasta emerger un Estado fallido (país signado por el fracaso social, político y económico, inducido por un gobierno ineficaz que muestra altos niveles de corrupción y criminalidad).

Reflexión final: Nos limitamos a expresar un QUÉ debemos hacer: imponer un sistema electoral que fije las reglas según las cuales los electores expresarán sus preferencias políticas mediante el voto sin que sean manipulados para desviar su voluntad. El CÓMO por su parte, ha de emanar de una estrategia de doble entrada: (1) Dejar de lado el soterramiento partidista y personal; y (2) Iniciar de inmediato la recopilación metodológica de todas las trampas que han propiciado históricos fraudes no demostrables, en aras de tratar de impedir su repetición sin caer en una ilusión de cambio ético y moral por parte del totalitarismo. ¡¡El resto lo hace el pueblo!!

 

@JesusAlexisGo10

Experimento revolucionario: ruta hacia la desgracia

Octubre 7, 2017

JesusAlexisGonzalezJesús Alexis González.- Los dramáticos acontecimientos, acaecidos en la Unión Soviética entre 1936 a 1938 como un camino para forzar el cambio violento de la sociedad, excelentemente reseñados en “El Gran Terror” (Conquest Robert, Oxford University, 1990), hechos que ya había anticipado Lenin en el Congreso del Partido (1921) cuando señaló: “Nosotros hemos fallado en convencer a las amplias masas….ningún movimiento profundo y popular ha tenido lugar sin su cuota de suciedad, sin aventureros y testaferros, sin elementos pedantes y ruidosos…un partido gobernante inevitablemente atrae oportunistas y muchas deformidades burocráticas….las semillas de la espiga comunista carecen de cultura general”. Es así, que la trascendente reflexión de Lenin ha sido históricamente soslayada por los “procesos revolucionarios” que han emergido basados en los “postulados” de la hoy desaparecida Unión Soviética (tal como el indeseable socialismo del siglo XXI del caso venezolano), mediante el uso de una “fraseología marxista” (que en lo conceptual una minoría apenas la entiende) donde se escudan a efectos de no reflejar su incapacidad de pensamiento en función de ir más allá de procurar la “destrucción del capitalismo” (sistema de mercado) sin tener la menor idea de cuál ha de ser “nuevo” orden socioeconómico que ha de instaurarse.

La denominada Revolución de Octubre de 1917, no fue un alzamiento popular– las masas trabajadoras se mostraron neutrales– siendo que la toma del poder fue una operación casi puramente militar en un país que no estaba listo para un gobierno “proletario y socialista” apuntalado por un “centralismo democrático” perfilado por una disciplina partidista con implícita aceptación y sumisión a la línea del partido, en complemento con la siniestra aplicación de algunas leyes. Desde el inicio, se intentó imponer un estricto control a la economía-incluido un Departamento de Economía con responsabilidades de seguridad similares al Departamento de Policía Secreta- convencidos que la abolición de los ingresos provenientes del capital era el único principio necesario de moralidad social. En tal contexto, se fundamentó la colectivización (convertir en colectivo) de la agricultura (equivalente hoy en Venezuela a la “colectivización de la economía”) para imponer la voluntad del partido sobre el campesinado formulando un “plan” de 2 años para alcanzar una completa colectivización, siendo que en los primeros 3 meses el número de propiedades campesinas incorporadas a las granjas colectivas pasó de 4 millones a 14 millones (en mucho nos recuerda el indeseable “exprópiese” aplicado en la naciente dictadura de Venezuela), mientras que más de la mitad de todos los hogares campesinos fueron colectivizados en 5 meses. Tal acción, propició que entre 1932 y 1933 Ucrania, el Cáucaso Norte y el Bajo Volga sufrieran una terrible hambruna-terror que indujo la muerte de más de 7 millones de personas (otras estimaciones la elevan a 10 millones) que, sostienen algunos autores, fue organizada por Stalin completamente consciente y de acuerdo a lo planeado, en aras de aplastar al campesinado para imponer el sistema de granjas colectivas, que la valió ser descrito como el genio demoníaco de la Revolución quien actuaba motivado por un deseo de poder y venganza adherido a ideas abstractas, absolutas y fundamentalmente utópicas (Venezuela retorna al pensamiento), y en la práctica no tenía criterio distinto al éxito lo cual significaba violencia y exterminio físico y espiritual (por cierto, veía “enemigos”, “gente de doble cara” y “espías” en todas partes) siempre apuntalado por una camarilla de oportunistas, aduladores y lacayos (de nuevo se muestra el caso venezolano); quienes en sumisión al líder condujeron a la Revolución al borde de la ruina ante la absurda obsesión de tener un Estado rico pero una población pobre.

El desastre económico y el estancamiento político fruto de la evidente incapacidad, no fue aprovechado por la oposición para salir al frente pese a considerar el liderazgo de Stalin como catastrófico, ya que aconsejaban esperar con paciencia un cambio en el modo de actuación del Partido desperdiciándose inefectivamente en sus propias preconcepciones (¿diálogo con la dictadura?); en armonía con la visión-obviamente comprometida-de los afectos al Partido quienes señalaban que la lealtad hacia Stalin (año 1932) estaba basada principalmente en la convicción de que no había nadie que pudiese ocupar su lugar, y que cualquier cambio de liderazgo era extremadamente peligroso por tanto debía continuar su curso ya que detenerlo o intentar una retirada significaría la perdida de todo.

Afortunadamente para el pueblo ruso, la URSS entró en el periodo de GLASNOST (Apertura, en ruso) que enfatizó en la verdad y mostró los desastres económicos y sociales, señalando claramente que el sistema de economía centralmente planificado sustentado en una interminable coerción había sido un total fracaso encontrándose en un punto muerto y por tanto requería ser desmantelado; aunado a la lamentable muerte de cerca de 40 millones de personas la mitad de ellas en el terror campesino de 1929 a 1933, y la otra mitad desde 1937 a 1953. Hoy día, Rusia que heredó la mayoría de las bases industriales de la Unión Soviética, es el primer productor de gas natural a nivel mundial con unos 44.770 de metros cúbicos/mes (provee más del 30% de todo el gas natural importado por la Unión Europea) y uno de los primeros productores de petróleo del mundo.

Venezuela, en contraste, y a la luz de unos 18 años de un “proceso marchando” hacia un socialismo del siglo XXI de indefinido sostén ideológico y en contracorriente a la historia, nos ha conducido a la ¡desgracia! (acontecimiento que provoca sufrimiento o tristeza) a la luz de una profunda crisis de progreso y bienestar con marcada relevancia de una ¡crisis humanitaria! signada por un “terror alimentario-medicinal” que, en lo mínimo, está afectando la estabilidad emocional de la familia al tiempo de experimentar una explosiva mezcla de rabia y desesperanza. Tal acontecer se desarrolla, luego que el país experimentó la “fuga” de unos US$ 300.000 MILLONES por los caminos de la corrupción durante los doce primeros años de la “revolución”; monto al cual debe añadirse los últimos seis años (y ojalá sean los finales)

Reflexión final: “El remedio inventado por Lenin y Trotsky, la supresión general de la democracia, es peor que el demonio que se suponía que iba a curar”, Rosa Luxemburg.

 

@JesusAlexisGo10

“Yuan-BO”: una bravuconada frente al aislamiento

Septiembre 23, 2017

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JesusAlexisGonzalez

Jesús Alexis González.-

Una moneda de reserva, es aquella universalmente aceptada por los Gobiernos, Bancos Centrales y Organismos Multilaterales (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional) en pro de mantenerlas como parte importante de las reservas internacionales, al tiempo de cumplir con las funciones de (1) Medio de intercambio, (2) Alternativa de inversión, (3) Unidad de cuenta, y (4) Mercado de renta fija; siendo al propio tiempo la más utilizada para fijar precios a los productos transados internacionalmente (petróleo y otros minerales, oro, materias primas, alimentos y más) y de servicios (transporte internacional y costos financieros), cumpliendo con facilitar las operaciones de comercio internacional.

A partir de Julio 1944, en la Conferencia de Bretton Woods, EEUU, se estableció el dólar estadounidense como la principal moneda de reserva haciendo referencia al oro para fijar su precio, lo cual se eliminó en 1973 luego de derrumbarse dicho sistema sin afectar la posición del US$, al tiempo que las principales monedas pasaron a un régimen de cambio flotante. El US$, mantuvo su posición habida cuenta de las bondades y ventajas que confiere una sólida moneda de reserva a la seguridad y continuidad del comercio internacional al igual que propicia la liquidez mundial. La intención de reemplazar el US$ como moneda de reserva (más por razones políticas que económicas-financieras) ha estado siempre latente (el euro y el yuan lo han intentado con logros muy parciales); y de igual modo se han perfilado estrategias en ese sentido como por ejemplo que los países petroleros cambien el precio y su moneda de transacción a otra moneda (a fin de cuentas es su producto y están en su derecho); e igualmente China, que cuenta con la gran mayoría de los Bonos del Tesoro estadounidenses, intente de manera unilateral variar la composición de monedas incluidas en sus reservas internacionales con una simple operación de venta de sus US$, lo cual obviamente induciría una devaluación de dicha moneda y por ende de las reservas estadounidenses.

Resulta pertinente recordar, que a partir del 1 de Octubre 2016 el FMI incorporó el Renmimbi chino (RMB) popularmente conocido como yuan a la cesta de monedas que componen los Derechos Especiales de Giro (DEG) cuyas funciones son: activo oficial de reserva, moneda de uso financiero y medida de valor, y pueden ser intercambiados por monedas de libre uso para proporcionar liquidez al sistema económico mundial siendo que a partir de ese momento se considera al yuan como una moneda ampliamente utilizada y activamente negociada conforme a la definición de moneda de libre uso contenida en el Convenio Constitutivo del FMI; para sumarse al US$, al Euro (reemplazó en 1999 al Marco alemán y al Franco francés), al Yen japonés, y a la Libra Esterlina británica en el entendido que el DEG es un activo de reserva complementario creado en 1969 a efectos de complementar las reservas oficiales de los países miembros. El US$ se utiliza en el 40% de los pagos a nivel mundial, el Euro en un 30%, y el Yuan en un 1,78%.

Durante este Septiembre 2017, el gobierno venezolano (¿?) asomó la pretensión de no seguir haciendo uso del US$ en sus operaciones comerciales a nivel internacional en favor del Yuan, al igual que reorientar las subastas de divisas complementarias (DICOM) hacia esa misma moneda lo cual, sin duda alguna, impulsará la tendencia alcista en el precio del US$ en el mercado doméstico hacia niveles desorbitantes con evidente impacto hiperinflacionario. Tal pretensión, aunque totalmente legitima, no deja de ser a nuestro parecer una cínica bravuconada (simulación de valor, fanfarronada) gubernamental que pudiere generar males adicionales en un país como Venezuela que se encuentra aislado de potenciales fuentes de financiamiento externo en momentos de aguda crisis; aunado a que EEUU es el principal comprador de nuestro petróleo y por tanto el más seguro y casi único “suministrador” de divisas, las cuales tendrían que ser convertidas en yuanes sin la existencia de una cotización que emane de un promedio de muchas transacciones (prácticamente no efectuamos), ni por equivalencia de otras monedas con relación al yuan ya que muy pocos países utilizan la moneda china en sus operaciones internacionales. Es claro, que Venezuela está en el derecho de exigir a cualquier país el pago en yuanes (que con seguridad no tienen) por el petróleo que les exporta, siendo una situación que puede revertirse en: (A) Una contracción en la ya disminuida demanda mundial de nuestro crudo; (B) Una dependencia hacia China, ya que los pocos yuanes que recibirá el país solo podrán ser utilizados para efectuar operaciones comerciales con ese país (¿imperio chino?); y (C) Un brusco descenso de las ya disminuidas reservas internacionales venezolanas. Complementariamente, merece la pena acotar algunos aspectos del acontecer chino como que teniendo una línea de swap que asciende a unos US$ 430.000 millones casi nunca se utiliza, que la posesión extranjera de Acciones chinas es de un 0,8% y la de Bonos de un 2%, que la tenencia de yuanes en los Bancos Centrales del mundo como divisa es de 1% (el US$ es de 64%), que Australia su mayor socio comercial apenas factura en yuan el 0,5% de sus exportaciones, que los extranjeros prácticamente no compran Bonos Corporativos chinos, y que en Hong Kong apenas un 5% de los depósitos bancarios están en yuan y más de un 38% en US$.

Es de recordar, que nuestras reservas internacionales tienen su origen en las exportaciones del sector público (fundamentalmente petróleo), y en las inversiones extranjeras y los préstamos provenientes del exterior (inexistentes en ambos casos); mientras que su destino se vincula con las importaciones de bienes y servicios, pago de deuda externa (pública y privada), y con los gastos de viajeros y turismo (al ritmo que vamos se ausentarán las líneas aéreas); y su composición se estructura con oro (más del 76% del total sin saber dónde se encuentran las barras), con Derechos Especiales de Giro por un remanente de un 6% del total ( ya que el país no presenta información ante el FMI), con efectivo un 14% aproximadamente, y con otros activos como depósitos a la vista y a plazos en bancos extranjeros (del Estado no de los corruptos y otros) por un 3,8% aproximado. Vale citar, que el manejo eficiente de las reservas en función a procurar un adecuado desenvolvimiento económico, ha de responder a tres criterios (1) Seguridad (activos de calidad), (2) Liquidez (activos que se puedan negociar fácilmente) y (3) Rentabilidad (activos que provean un rendimiento adecuado); criterios estos que han venido siendo altamente desatendidos y que ahora pretenden eliminarlos en su totalidad.

Reflexión Final: Muy simple, ¡¡Vamos de mal a peor!!

@JesusAlexisGo10

Patriotismo contra EEUU ¿y Cuba?

Septiembre 9, 2017

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JesusAlexisGonzalezJesús Alexis González.- El patriotismo, suele referenciarse como un Valor que procura cultivar el respeto y amor que debemos a la Patria materializado en un trabajo honesto y la contribución personal al bienestar común. En similitud de enfoque, otras corrientes lo definen simplemente como el Valor que propicia cultivar el respeto y amor a la Patria mediante un comportamiento honesto.

Por su parte, José Joaquín de Mora señala que “Amor a la Patria es un sentimiento más templado y menos activo que el patriotismo. Amar a la Patria no es lo mismo que sacrificarse en su servicio. Ama a la Patria el que, ausente de ella, vive triste y deseoso de restituirse a sus hogares. Tiene patriotismo, el que consagra a la Patria su hacienda, sus servicios y su existencia”; mientras que Patriota es toda persona que ama y defiende a su país a diferencia de un patriotero que alardea de patriotismo con ostentación y afectación.

El patriotismo como valor social, ha de entenderse como un sentimiento que vincula a los seres humanos con su país natal o adoptivo al cual se enlazan a través de la ley, de la cultura, de la historia y de los valores humanos que cultivan como integrantes de la sociedad, al punto de generar cohesión social y nacional sin aproximarse, por un lado al “chauvinismo” y a la xenofobia que son rechazos infundados hacia personas y países foráneos, ni por otro lado al entreguismo que es un antivalor definido como la tendencia a vender los intereses patrios a poderes extranjeros, ni a un nacionalismo exagerado que desprecia en su pensar, sentir y actuar a otras Países.

El “patriotismo populista” venezolano, sustentado en la externalidad de EEUU como “enemigo externo” ha sido una constante del régimen instaurado en 1998 luego de las fallidas intentonas de golpe de Estado; tal y como sucedió en Febrero 2006 cuando H. Chávez expulsó al Agregado Militar de EEUU por “espía” al tiempo de advertir que retiraría (como en efecto sucedió) a toda la Misión Militar, e igualmente en Septiembre 2008 el mismo H. Chávez le dio 72 horas al Embajador de EEUU para salir de Venezuela expresando: ¡Váyanse al carajo, yanquis de mierda!

El “territorio libre de yanquis” de los últimos diez años, no contribuyó en lo más mínimo con la calidad institucional de Venezuela y muy por el contrario hemos transitado hacia una poderosa corrupción gubernamental y tráfico de narcóticos, que luego transfieren, principalmente, al sistema financiero e inmobiliario estadounidense. Es así, que p.ej. el 23/Ago/2017 un recientemente juramentado por la AN como Magistrado del TSJ experto en la materia de legitimación de capitales, aseguró contar con los soportes que involucran a más de cien personas que en los recientes 18 años han “lavado” unos US$ 800.000 millones en una mezcla de delincuencia organizada infiltrada en el Estado vinculada con corrupción cambiaria, negocios de suministros a diferentes entes del Estado, construcción de viviendas y a la negociación con oro; astronómica cifra que holgadamente supera los US$ 100.000 millones ( 12,5% del total) que requiere la desvalijada Venezuela, para ponerse en marcha según cuantifica un reconocido grupo de expertos nacionales e internacionales. En el mismo tenor, el Presidente de la Comisión de Contraloría de la AN declaró (24/Ago/2017) que el gobierno nacional (¿?) destinó más de US$ 22.000 millones para adelantar 12 obras con la empresa brasileña ODEBRECHT que luego de 11 años no han sido culminadas, en “evidente corrupción por sobornos e intereses particulares”, sentenció. A tan indeseable escenario, ha de agregarse que a PDVSA le deben US$ 11.603 millones a la luz de cuentas por cobrar “por ventas de petróleo crudo y sus productos, en el marco de los acuerdos y convenios suscritos con gobiernos de otros países” (Informe Auditado de PDVSA, 2016).

Retornando a lo que el gobierno (¿?) denomina “injerencia yanqui”, el Vicepresidente de EEUU hablando en Doral, Miami FL (23/Ago/2017) expresó enfáticamente que su país está dispuesto a hacer uso de todo su poder e influencia para ayudar a los venezolanos a recuperar la democracia, al tiempo de afirmar que “son muchas las opciones que tenemos para Venezuela y seguiremos ejecutándolas junto a los países de la Región, hasta que sean libres. Estados Unidos no permanecerá de brazos cruzados en momentos que Venezuela se desmorona”. De igual modo, planteó los problemas de lavado, financiamiento del terrorismo, de narcotráfico y de la crisis institucional en el país, señalando al mismo tiempo que EEUU usará su fuerza diplomática y económica para restaurar la democracia en Venezuela, habida cuenta que como “un Estado fallido amenaza la seguridad del hemisferio”, reiterando que EEUU “no se quedará cruzado de brazos mientras pasa lo que pasa en Venezuela” en una situación que mencionó como “una tragedia”. Por su parte, el Presidente del Parlamento Europeo en fecha 28/Ago/2017 expresó: “creo que hay que tomar medidas contra el régimen antidemocrático de Maduro”; mientras que el 29/Ago/2017 el Presidente de Francia calificó como dictadura el régimen venezolano y en simultaneo sostuvo: “Nuestros conciudadanos no entienden cómo algunos han podido ser tan complacientes con el régimen que se está instaurando en Venezuela. Un dictador que intenta mantenerse en pie al precio de un sufrimiento humano sin precedentes y de una radicalización ideológica preocupante”.

En lo atinente a Cuba, y en concordancia con datos que maneja quien fuera Jefe de Telecomunicaciones de la Casa Militar entre 2001 y 2003, afirmó que entre 1997-1998 entraron a Venezuela 167 cubanos con la intención de colaborar con H. Chávez en su campaña electoral presidencial, cifra que aumentó luego del 2002 con más de 3.000 Agentes de Inteligencia. Otra fuente señala, que con posterioridad al Convenio Integral de Cooperación entre Cuba y Venezuela (año 2000) se conformó un “ejercito de asesores” que ya para el 2014 superaba los 44.000, de los cuales un 25% provienen de los Comités de Defensa de la Revolución de Cuba expertos en labores de vigilancia contra la disidencia; adicionalmente a unos 3.000 Agentes del G2.

Reflexión final: En esta oportunidad, dejamos este espacio para uso del amable lector en cuanto a deslindar qué país tiene mayor nivel de injerencia en Venezuela: ¿EEUU o Cuba?

@JesusAlexisGo10