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Elecciones: el gran engaño… por Gustavo Tovar-Arroyo

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VAD Redacción AP

19 agosto, 2017

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Preguntas sin respuesta

Seamos lógicos (sólo un poquito): si el argumento para participar en elecciones, pese a que son fraudulentas, es que hay que “recuperar espacios” o que hay que luchar en todos los terrenos, ¿por qué nuestros genios políticos no participaron en las elecciones para formar parte de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC)?

¿No se supone que debemos luchar en todos y cada uno de los terrenos? ¿Ese no era tan sólo otro de los terrenos? ¿Las dictaduras no salen con votos?

¿Como Pérez Jiménez o Gómez?

Más preguntas

¿Cuál es la diferencia entre las elecciones regionales y las constituyentistas, que las primeras eran constitucionales y las segundas no?

¿Y el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) también son legítimos y constitucionales? ¿Por qué en un año y medio no se escogieron -como obligaba la Constitución- a sus nuevas autoridades? ¿Participaremos en las elecciones regionales con el CNE que cometió el “fraude más grande la historia”? ¿No es el mismo CNE que llamó a la ANC? ¿Por qué es aceptable para unas elecciones y para otras no? ¿No debimos participar y seguir participando para ocupar espacios como lo hicimos con la Asamblea Nacional (AN)?

¿Quién es el genio político detrás de tanta incoherencia?

La casi dictadura

Mientras el reino del terror chavista se instala en la ANC, en Venezuela todavía existen genios babosos que no se atreven a llamar a la peste chavista: “dictadura” (por El Universal fumea). Más que increíble es desgraciado, como desgraciados son quienes así se han pronunciado y se pronuncian.

Les llaman “intelectuales” y pienso en la definición que el autor mexicano Gabriel Zaid ofreció: “Intelectual es el escritor, artista o científico que opina en cosas de interés público con autoridad moral entre las elites.” Descartando entre ellos a “los taxistas, peluqueros y otros (¿doños histéricos?) que hacen lo mismo que los intelectuales, pero sin el respeto de las elites.”

Los “intelectuales” -entre babas y balbuceos- no aceptan que en Venezuela haya una dictadura, las lagañas y el perenne ratón les impiden ver los centenares de muertos, los miles de heridos, los encarcelados y torturados, las empresas confiscadas o el arrebato de medios, tampoco la violación de jueces ni el asalto sangriento y criminal a los diputados de la AN. No ven nada, se tiñen el pelo para rejuvenecer su mediocridad y mientras cuidan el aspecto trágico de sus babosadas, el país profundiza el aspecto atroz de su ruina.

Algunos intelectuales venezolanos serían más respetados como peluqueros.

Ni una piñata

Como si no tuviéramos suficiente con nuestros “intelectuales” de peluquería y té canasta, además importamos perfectos “don nadie”, ignorantes e ignorados, que para impresionar a incautos le muestran sus venas abiertas americanas. Personajillos infelices que han encontrado en el desmadre venezolano la única oportunidad de sus vidas para ser escuchados por una audiencia de alelados y necios.

No son capaces -don nadies e intelectuales- de organizar una piñata en sus casas, pero se sienten competentes para guiar los destinos de un país. ¿No serán sus consejos en gran medida los causantes de nuestro extravío de décadas?

En esta ocasión, sin cuidar si quiera las formas, nos recomiendan ir a votar sin condiciones electorales porque se deben repetir los “logros” obtenidos cuando se ganó la AN.

¿Logros?

El organizador de fiestas mexicanas

Mucho menos lúcido que nuestros peluqueros intelectuales, más cimarrón y llano, durante este tiempo dictatorial venezolano en el que han atentado contra mi vida y la de mis hijos, intentado encarcelarme, confiscado mis bienes, perseguido por conspirador y organizador de fiestas mexicanas, donde mis amigos están presos, han sido torturados o asesinados por creer -cosas de fiestas- en la libertad, he tenido la precaución y la suerte de poder acercarme con auténticos paladines de la lucha por la libertad en el mundo: Havel, Walesa, Popovic, Suu Kyi, Sharp, Fox, Uribe, Felipe González, entre otros, para aprender de sus experiencias y tratar de dilucidar vías propias para que nosotros podamos liberarnos de nuestra “casi dictadura” de narcotraficantes. Según ellos, que no están tan preparados ni tienen tanta experiencia como nuestros doños intelectuales y sus colegas don nadie, sólo la movilización social, la presión popular y la protesta activa, combinadas con acciones de la comunidad internacional, nos liberarán de la dictadura.

Espero que la intelligentsia de peluqueros excuse mi atrevimiento de indagar entre personas que han cambiado el destino de sus naciones, pero después de casi 20 años de chavismo empiezo a desconfiar -entre elecciones y mediocres logros- de sus consejos.

El gran engaño

Nadie quiere violencia y todos añoraríamos salir de esta narcodictadura militar a través de los votos, pero seamos lógicos, un poquito lógicos, ¿lo podemos hacer en las condiciones actuales? ¿No será que debemos recuperar la escalada final de la protesta hacia los poderes públicos?

¿No será que el tema de las elecciones ha sido un gran engaño?

Habrá que preguntarle a Jorge “la hiena” Rodríguez.

¿QUE PASA CON QUIEN SE CANSA?

Redacción 8/12/2017 05:36:00 a. m.

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¿Qué pasa con quien se cansa?

Las pavorosas condiciones de vida

No soy abstencionista, jamás lo he sido. Pienso, como activista de la noviolencia, que las elecciones pueden ser un estímulo para movilizar social y políticamente a las sociedades que padecen dictaduras. Las sociedades tienden a paralizarse y tullirse ante la represión dictatorial. La movilización es liberadora.

Las dictaduras no se derrocan con elecciones (siempre manipuladas y fraudulentas), sino con movilización social y política. Una acción combinada de ambas (voto y calle) podría marcar el fin de una dictadura siempre cuando la sociedad se organice y movilice para defender los resultados electorales.

El problema ocurre cuando el pueblo siente que participar en unas elecciones es inútil, que no se logra nada ni cambian sus pavorosas condiciones de vida, que por el contrario empeoran, como ocurrió con las elecciones de la Asamblea Nacional (AN) de 2015 o con el llamado al plebiscito del 16J.

La frustración y el desencanto desmovilizan a los pueblos en su lucha por la libertad, que es lo peor que puede ocurrir en la lucha noviolenta.


¿Las regionales?


Entre demócratas discrepancia no significa enemistad, significa debate. En política conciencia crítica no es hostilidad, es libertad. Había decidido no escribir sobre las elecciones regionales pero lo haré dada la polémica que levantaron mis palabras entre amigos cuando llame “mendigos” y “recolectores de migajas” a quienes se sumaran a ellas.

Las regionales como están planteadas en Venezuela: encarcelamiento de magistrados y alcaldes; chantaje, extorsión y tortura; represión asesina; asalto a mano armada de los poderes públicos; ocurrido públicamente el fraude electoral más grande de la historia de Venezuela y posiblemente del mundo (crearon 5 millones de votos fantasmas); más que movilizar a la población la paralizará. Se sentirá engañada, manipulada, ultrajada por la dirigencia. Participar en semejantes condiciones no es una ingenuidad ni una traición, es un suicidio.

¿Gobernadores para qué? ¿Para que los persigan, metan presos y torturen? ¿Para que huyan o tengan que vivir en la ingrata clandestinidad o en el exilio?

No tiene sentido.

La humillación como política

Entiendo que la Mesa de la Unidad (MUD) tenía dos opciones ante las regionales. La primera era la que habían anunciado y llevaban heroicamente librando por más de cien días: la rebelión nacional total; la segunda era humillarse e inscribir candidatos para cumplir el trámite “táctico”.

Se optó por la segunda opción: la humillación electoral, además con una desfachatada soberbia, sin explicar nada, a empujones. Patética y dañina incoherencia. El giro ha sido brutal para el pueblo, que se encuentra frustrado, incrédulo, desmovilizado. ¿Nos podremos levantar?

Más temprano que tarde las bofetadas de realidad nos llevarán otra vez a la única opción noviolenta que le queda a Venezuela: la rebelión popular nacional y total.

Espero que no sea demasiado tarde.


¿Qué harás tú?


Las elecciones en tiempos chavistas, todas, han sido fraudulentas. Fraudulentas: uso de todos los recursos y medios del estado a favor del narcochavismo; extorsión a empleados públicos; malversación de fondos para sus candidatos; control absoluto y tergiversado del proceso electoral; corrupción en el padrón de electores; proceso electrónico viciado y un largo etcétera de irregularidades y fechorías. Sólo un tarado se atrevería a decir lo contrario.

Cuando las hemos ganado ha sido porque hemos estado dispuestos a todo para reivindicar la victoria. Nos hemos movilizado. El problema es que una vez ganadas, pese a ser casi un noventa por cierto de venezolanos los que aborrecemos la dictadura y que llegamos a contar con dos tercios de los diputados de la Asamblea Nacional (AN), nos dejamos arrebatar el espacio conquistado sin luchar. Inconcebible, pero cierto.

En semejantes condiciones, ¿volveremos a votar? ¿Le lavaremos la cara a la dictadura y a sus meretrices del Consejo Nacional Electoral?

¿Qué harás tú?

La nación secuestrada


Venezuela está secuestrada por unos narcotraficantes, los venezolanos también lo estamos. Cuando escuché al diputado de Un Nuevo Tiempo (UNT) Enrique Márquez lamentar las sanciones contra los asesinos, violadores de derechos humanos y corruptos miembros del chavismo porque “como venezolano no se puede alegrar de este tipo de acciones de un gobierno extranjero hacia un compatriota”, lo entendí cabalmente. Su despropósito equivale a decir que lamenta que asesinos y criminales como el Chacal o los narcosobrinos sean encarcelados porque son venezolanos. Una persona medianamente sensata no puede mandarse semejante disparate. Simplemente, no puede.

Lo que pasa es que Márquez como la mayoría de los venezolanos está chantajeado, extorsionado, atemorizado y perseguido por la dictadura. La situación es gravísima. Ojalá la MUD lo entienda y rectifique, hay que volver lo antes posible al escenario de la rebelión popular total, a la toma masiva de todos los poderes públicos.

Sé que estamos frustrados y agobiados, que nos sentimos engañados y ultrajados, pero debemos levantarnos y luchar. Tenemos que hacerlo.

¿Qué pasa con quien se cansa?

Gustavo Tovar-Arroyo @tovarr

“Las imagenes que salen en la portada, no son de responsabilidad del autor del escrito”

¿Y AHORA QUÉ?

Redacción 8/05/2017 05:50:00 a. m.

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¿Y ahora qué?

La Emigración hacia nosotros mismos


Hemos sido derrotados en esta batalla, qué duda cabe. Engañarnos es peor. Yo no lo haré. No acostumbro mentir, mucho menos a mí mismo.

En momentos como el actual recuerdo siempre uno de los episodios más trágicos de la historia de Venezuela conocido como la Emigración a Oriente. Simón Bolívar, derrotado y correteado salvajemente por Boves en Caracas, huyó con miles de citadinos hacia Barcelona para salvar su vida. En el trayecto la gente vivió penurias tan dramáticas como las que estamos padeciendo en la actualidad: hambre, enfermedad, represión, desconsuelo y muerte. La descripción de aquella tragedia eriza los pelos y encoge el espíritu cuando uno la lee, en su huida el Libertador convivió durante largos días fatales entre reclamos, gritos, desesperación, angustia y un tormento ensordecedor.

¿Se rindió Bolívar después de aquella espeluznante derrota? Bolívar no se rindió y hoy llevamos orgullosamente el gentilicio de ser venezolanos porque no lo hizo, ni siquiera ante la más brutal y desconsoladora de las derrotas.

El que tiene sangre venezolana no se rinde.

El error


Pero si queremos salir de esta peste histórica llamada chavismo, si queremos liberarnos y vivir en democracia, con bienestar y prosperidad, tenemos que luchar y luchar en el terreno que más le duele y afecta a la dictadura: la calle. Cuando lo hemos hecho, los hemos arrinconado; cuando no, ellos nos han arrinconado a nosotros.

El gran error de la lucha en las calles es que ha planteado objetivos falaces: canal humanitario, reconocimiento de la Asamblea Nacional (AN), liberación de los presos políticos, etc. Y no abierta y públicamente el único objetivo real que se persigue: la sustitución de la dictadura narcotraficante y un cambio radical del sistema.

El error básico es no plantear con franqueza el verdadero y único objetivo que anhelamos: la libertad de Venezuela.

La victoria moral


La autoflagelación no es buena consejera. Pese al desconsuelo que nos impone la derrota –por ahora– de la lucha política no podemos desconocer la verdadera y gran victoria que ha impuesto la lucha en la calle en estos últimos cien días: la moral. Nunca antes habíamos elevado tanto nuestra autoestima como venezolanos, admirado tanto a nuestra gente y a nuestros luchadores como ahora.

Ha sido épico nuestro esfuerzo, admirable en todo sentido. La moral de la lucha, pese a mamarrachadas y traiciones (no hablaré de las regionales, que de ellas hablen los mendigos), está más elevada que nunca.

No sólo los venezolanos nos hemos encontrado –y admirado– con lo mejor de nosotros mismos (hecho inédito en el último siglo), los gobiernos del mundo están de nuestro lado, la opinión pública internacional nos aúpa y celebra. El narcochavismo está señalado, perseguido y acorralado mundialmente, si persistimos en la lucha en las calles, si resistimos y seguimos, la victoria moral pronto será la victoria política de la libertad.

Reorganicémonos y luchemos, el pueblo venezolano tiene que ocupar masivamente todos los poderes públicos. Todos.

Estuvimos cerca de lograrlo, no desfallezcamos.

¿Profetas del desastre o visionarios?


La claridad meridional y coherencia con que Juan Carlos Sosa ha expuesto sus ideas de libertad en los últimos meses lo ha convertido en un referente ineludible de este tiempo. Hay que escucharlo con detenimiento. No improvisa, habla con lucidez y conciencia crítica.

Juan Carlos Sosa además de ser un entrañable hermano, ha sido y es un compañero de lucha. Desde el año 2002 advertimos al país, junto a Gonzalo Himiob y Alfredo Romero, sobre las características criminales del régimen chavista y anunciamos –¿profetas del desastre o visionarios?– que Venezuela sería una ruina si permitíamos que el chavismo escalara en su poder hegemónico.

El tiempo trágicamente nos dio la razón.

La tesis de Juan Carlos Sosa


Juan Carlos y yo no siempre estamos de acuerdo y nuestras discusiones, subidas de tono muchas veces, al margen de la inquebrantable hermandad, mantienen un rigor esencial: el anhelo de libertad para Venezuela.

Quizá la única diferencia de visión entre Juan Carlos y yo en cuanto al drama venezolano, sin que la una difiera de la otra en el objetivo: derrocar al chavismo, es la manera como cada quien postula salir de él.

Para mí –más activista social que estadista– la solución radica en una rebelión popular noviolenta acompañada por una masiva desobediencia militar. Para Juan Carlos –más estadista que activista– esa misma solución debe estar acompañada por la alianza con gobiernos extranjeros.

La tesis de Juan Carlos no es del todo descabellada si tomamos en cuenta que un gobierno extranjero (Cuba) es el principal aliado de la narcotiranía chavista. Puede ser que nos resulte alarmante y antipática la tesis, pero lo cierto es que lo necesitaremos tarde o temprano (incluso liberados del chavismo) para combatir el terrible flagelo criminal que ha secuestrado el país.

Mientras algunos se caen a mordiscos por unas improbables elecciones regionales y, en todo caso, por unas gobernaciones o alcaldías que serán confiscadas en su momento, ¿no será bueno que nos vayamos adelantando a los hechos y busquemos aliados? Esa respuesta te la dejo a ti.

De cualquier modo, para lograr la libertad debe permanecer viva la llama de la rebelión popular en las calles. El objetivo único es derrocar al chavismo.

¿Seguimos?

Gustavo Tovar-Arroyo @tovarr

¿LUCHAMOS O NOS RENDIMOS?

Redacción 7/29/2017 05:31:00 a. m.

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¿Luchamos o nos rendimos?

El animal que se muerde la cola

La oposición –me incluyo– es como un animal que gira sobre sí mismo frenéticamente para morder su propia cola. En vez de plantarse frente a la perra tiranía para desafiarla, clavarle los colmillos de la justicia en el cuello y vencerla, persiste en dar extravagantes vueltas en círculo para evitar lo inevitable: la confrontación final con el chavismo para erradicarlo del poder.

Llevamos casi veinte años evadiendo el reto, veinte años que han sido ruinosos y que han desarrollado en Venezuela condiciones de vida cada día más devastadoras y perversas. Ni siquiera, la aterradora realidad, el caos total y la anarquía, causadas exclusivamente por la perra tiranía chavista, nos impulsa a dar el paso definitivo de derrocarlos.

¿Qué nos pasa?

Victorias y avances imaginarios


La situación es inconcebible, si no la estuviésemos viviendo no lo creeríamos. Cuando tenemos a la tiranía arrinconada y jadeante, cuando ya vacila y se tambalea, cuando todas las condiciones están dadas para que salga derrotada y podamos liberarnos al fin de ella, se las ingenia para extorsionarnos, chantajearnos, engañarnos o simplemente burlarse de nosotros y así cubanamente permanecer en el poder. Lo escribo y aún no lo creo.

La oposición vuelve sobre el círculo vicioso: da vueltas frenéticas sobre sí misma para morderse la cola y permanece titubeante e inmóvil en el mismo sitio, se lamenta de los errores o se engaña frente al espejo sobre victorias y avances imaginarios, el país mientras tanto cae cada día en un más oscuro y hondo abismo.

El ciclo fatal se repite mientras el pueblo languidece y muere.

Voluntad política y liderazgo


Poco podemos analizar o agregar a lo alcanzado, poco podemos desarrollar o perfeccionar, poco podemos mejorar en la extraordinaria lucha que hemos desarrollado hasta ahora, es el momento de actuar y hacerlo en esta etapa de la lucha es vencer.

Las condiciones objetivas están dadas para la libertad: caos nacional, movilizaciones y protestas en todos los municipios del país, apoyo total de la comunidad internacional, y lo más importante: una incontrovertible y multitudinaria mayoría del pueblo venezolano que añora libertad y democracia.

¿Qué falta? Liderazgo y conducción política para completar la proeza.

Sólo eso.


Las dos MUD


Ha sido un sector mayoritario de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) el que ha conducido, junto a los estudiantes y la resistencia (los niños héroes), el proceso de rebelión civil que está activo en Venezuela. No reconocerlo sería mezquino, sin embargo llega un momento crucial en el que no pueden recular ni desobedecer el mandato popular que se dio en el plebiscito; pero insospechadamente lo están haciendo. Otro sector minoritario y contrahecho de la MUD cuyas figuras más visibles son Manuel Rosales y Henry Falcón, quienes inalteradamente han permanecido sumisos y enmudecidos ante las ferocidades sangrientas de la dictadura, impone su agenda. Nadie puede creerlo, pero es así.

Si deseamos que este momento histórico mantenga su talante noviolento y no caiga en la anarquía debe ser liderado por la voluntad de la mayorías. Y el liderazgo y conducción política deben alcanzar el destino de la rebelión popular: la libertad; no evadirla.

El pueblo lo exige.

¿Cómo se conquista la libertad?

La lucha noviolenta para ser exitosa debe ser multitudinaria, nacional: total. Millones de personas movilizadas con un solo objetivo: la libertad. Para que sea exitosa, además, debe amenazar con ocupar u ocupar no sólo los espacios públicos (avenidas, calles o plazas), sino los poderes públicos (Miraflores, Gobernaciones, alcaldías, CNE, TSJ, La Carlota, VTV, etc.). Mientras eso no se haga no habrá cambio.

Entre la arenga política y la acción política de la MUD hay una distorsión que los que conocemos de lucha noviolenta identificamos como falaz. Mientras no amenacen los pilares de apoyo de poder dictatorial (los poderes públicos) lo único que lograrán es engañarse a sí mismos (morderse la cola), haciendo trizas las ilusiones de un pueblo que anhela liberarse.

Yo confío en el liderazgo opositor porque lo conozco. Tienen miedo, mucha angustia y aprehensión a ser derrotados, emociones que son absolutamente normales en este tipo de desafíos históricos.

Lo importante, lo esencial, lo vital es superar el miedo y actuar.

¿Lo haremos?

La hora brillante de la resistencia


En el año 2007, en las elecciones de la Reforma Constitucional, en la única ocasión que fue derrotado Hugo Chávez en vida, no fue la Coordinadora Democrática (antigua MUD) la que planificó y organizó la victoria, fue el movimiento estudiantil. Yo participé en la traza estratégica y organización de ese evento, es decir, sé de lo que hablo.

Días antes de las elecciones, la Coordinadora había aceptado la supuesta derrota, se habían entregado y dado por vencidos. Nosotros hicimos caso omiso –literalmente los mandamos para el carajo– a su postura. Trabajamos de manera paralela y nos organizamos para derrotar al chavismo. Los sorprendimos y vencimos a Hugo Chávez en su apoteosis. Nunca nos perdonaron haberlo hecho, por eso hemos sido perseguidos, encarcelados y torturados.

Los estudiantes de entonces equivalen a quienes hoy lideran la resistencia. Representan el idealismo, los sueños nacionales, la irreverencia, el desafío noviolento, la poesía y el amor por la libertad. Ante las vacilaciones de la MUD, ante las traiciones y las dudas, debe ser la resistencia quien lleve la vanguardia e imponga la victoria contra el madurismo. No será fácil, pero será. El destino está escrito. No hay poder tiránico que pueda con un pueblo que lucha multitudinariamente por su libertad.

La resistencia eres tú, soy yo, somos todos, la resistencia es Venezuela.

Por eso alzo la voz y pregunto: ¿quiénes somos? Venezuela. ¿Qué queremos? Libertad.

¿Luchamos o nos rendimos?

Gustavo Tovar-Arroyo @tovarr

ASESINOS CONTRA LIBERTADORES: ¿QUIÉN VENCERÁ?

Redacción 7/22/2017 01:01:00 p. m.

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Asesinos contra libertadores: ¿quién vencerá?

¿Prisioneros y esclavos?

Esta quizá sea la entrega más delicada que haya escrito en mi vida, la escribo angustiado, muy angustiado. Debo pensar cada palabra, medir cada sentimiento, alzar la mirada, cerrar los ojos, respirar profundo, profundísimo, y escribir…, manchar mi pluma en el tintero de mi alma venezolana, reflexionar mientras humedezco mis ideas, mientras las aireo, y escribir…, escribir con angustia pero firmeza.

No sé si todos los venezolanos estén conscientes de los aterradores días que se aproximan, no sé tampoco si han figurado la maldad criminal que el chavismo –asesino de niños– impone con sus balas y sus tanques a nuestro tiempo histórico, no sé si estemos dispuestos a mantener la disciplina noviolenta y la resistencia pacífica (urjo a que las mantengamos), sólo sé que si no los enfrentamos y vencemos, Venezuela no sólo será un tristísimo charco de sangre, sino además algo mucho, muchísimo peor, será una ruin cárcel atiborrada de prisioneros y esclavos.

Paz sin libertad es esclavitud, ¿seremos esclavos?


El grito es ¡unidad!


He leído y escuchado no sin estupor la ferocidad con que algunos sectores de oposición se aferran a atacar a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y a los miembros de la Asamblea Nacional (AN) en estos días tan complejos y críticos. Creo que esos sectores no tienen la más remota idea del penoso conflicto político que se avecina la semana que viene y actúan con una indolencia y una frivolidad desconcertantes.

Llevamos años urgiendo un cambio de actitud en la estrategia opositora, más desafiante, menos electorera y sumisa, y ahora que lo urgido está sucediendo: movilización, nombramiento de nuevos poderes públicos, protestas en las calles, cometemos la escandalosa ingenuidad de criticarlos por razones a un tiempo vanas y mezquinas. ¡Basta, por dios, basta!

El grito es ¡unidad!


Aparece y desaparece, asesinando


Hugo Chávez mostró su jeta abominable en la historia de Venezuela el fatídico el 4 de febrero de 1992 asesinado despiadadamente a centenares de venezolanos inocentes (no gringos, ni españoles ni canarios, venezolanos). Paradójicamente, su chavismo desaparece haciendo exactamente lo mismo: asesinando venezolanos y con especial maldición a los niños héroes de la libertad.

Nuestros líderes políticos (diputados, activistas, voluntarios) han sido encarcelados, torturados, heridos de muerte y hasta asesinados, y seguimos exigiéndoles muestras de valor y coraje. ¿En serio? ¿Después de las criminales coñazas que han recibido en las calles o en la AN? ¿Las desgarraduras o el pavoroso maltrato que padeció Lilian no cuentan?

La banalidad no puede seguir exigiendo exceso de sangre como prueba de valor o dignidad.


Los libertadores y su mayoría


El liderazgo opositor –incluyo a Henry Ramos Allup, quien heroicamente le cayó a patadas a los símbolos del chavismo– de Julio Borges y Freddy Guevara (partidos antagónicos), de los diputados, de Capriles y López, de Ocariz y Smolansky, de Lilian y de María Corina, unidos al coraje memorable de los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (los legítimos), a la fuerza espiritual y convicción de los estudiantes y del pueblo, unidos, nos han traído hasta aquí, si no nos mantenemos unidos será muy difícil alcanzar la añorada libertad.

Entiendo la frustración, la indignación y el hastío, la incredulidad y la duda, son demasiados años de yerros y desaciertos, demasiados años de sumisión y blandura, comparto las rabias de todos, las vivo, las sufro, las he vociferado, pero enfrentamos el más empinado desafío de nuestras vidas en las próximas horas, si la solidaridad y unión no son inquebrantables no habrá manera de salir de la –esa sí– inquebrantable maldad chavista.

El chavismo, esa minoría asesina, se juega el todo por el todo para conservar su dictadura narcotraficante; nosotros, la mayoría demócrata: los libertadores, también. Para arrinconarlos y derrotarlos debemos articular un multitudinario y total esfuerzo común. Que no haya duda.

La fuerza fue y será la unión.

¿Libertad o esclavitud?


Soy enemigo de las alucinaciones y de los espejismos, cuando en el año 2002 levantamos la voz para advertir que con el chavismo enfrentábamos a una dictadura criminal como jamás habíamos conocido en Venezuela o América Latina, no improvisábamos ni especulábamos, hablábamos desde el conocimiento y la conciencia, sabíamos que un holocausto caribeño vendría seguro.

Bueno, ya llegamos a él y por segunda vez en esta larga historia de cinismo y perversión, de criminalidad y narcotráfico, de esta tiranía que devino el chavismo, la estamos enfrentando con la bravura que le dio gloria a nuestro pueblo, que nos hizo insignes frente al mundo, no nos distraigamos en banalidades ni mezquindades, superemos resentimientos y rencillas, que todas las fuerzas vivas de nuestra extraordinaria nación se unan para librar la batalla moral más importante de todos nuestros siglos, la batalla contra lo peor de nosotros mismos, la batalla contra la miseria y el rencor, la batalla contra la peste chavista.

Cuando el terror se apoderé de las calles, cuando las fuerzas abominables del chavismo muestren otras vez su jeta asesina, entenderán mi angustia y mi grito de ¡unidad!, pero entenderán algo mucho más vital y dramático: nuestra ineludible urgencia de salir vencedores. No podemos fallar, simplemente no podemos.

Para lograr la victoria la angustia tiene que ser superada por nuestra firmeza y la firmeza venezolana es harto conocida, gracias a ella hoy llevamos el orgulloso gentilicio de ser venezolanos.

Ejercito de Venezuela, los necesitamos.

¡Unámonos!

Gustavo Tovar-Arroyo @tovarr

HORA CERO: SÉ LIBERTADOR

Redacción 7/15/2017 05:03:00 a. m.

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Hora cero: sé Libertador

La hora sublime


Todas las interrogantes de este tiempo se amontonan en un solo acto: la rebelión civil. ¿La lograremos? Pienso que sí, pienso que Venezuela entrará pronto en el siglo XXI. Llegamos tarde, pero al fin llegamos.

Nuestra nación –preñada de ideales– se pare otra vez a sí misma, el futuro muestra su rostro, emerge del vientre ensangrentado de nuestra madre historia; y con manos temblorosas y vacilantes los venezolanos recogemos ese sueño de libertad que renace entre nosotros.

Sé que nos parece incierto, dudamos, la incredulidad nos agobia, pero llega, se siente, la libertad pega su primer grito, ¿se escucha?, ¿la bautizamos?

Se llama Venezuela y eres tú.


La estirpe que muerde


El chavismo, ya lo hemos dicho, es una peste, la lepra más repugnante de nuestro siglo, plagó sus miserias y depravaciones sobre nosotros, nos envenenó y apestó, pero no nos venció, no estamos muertos, no fuimos su carroña, logramos desembarazarnos de sus pérfidos males, lo combatimos y estamos a pocos días de vencerlo. A pocos días. La decadencia chavista muestra su jeta final.

El estar vivos –los venezolanos– y más decididos que nunca de alcanzar la libertad habla bien de nuestra estirpe. No todos nos doblegamos, no todos caímos en la depresión ni nos vencimos, no todos nos cansamos ni perdimos; pese a las traiciones, no todos nos vendimos, fueron pocos, muy pocos, hoy la inmensa mayoría le ruge a la tiranía y la desafía, le muestra los dientes, la muerde.

Las condiciones están dadas: seremos libres.



La reivindicación de los admirables


Es fundamental que dejemos de autoflagelarnos. No lo hagamos más. Es comprensible la incredulidad y la duda. Pero estamos ante el último reto y dependerá de todos y cada uno de nosotros el lograrlo. Tengamos confianza, creamos, vivimos una aurora, ha despertado nuestra conciencia.

La tarea ha sido obra de muchos, seamos realistas, o mejor, obra de todos, desde Neomar a Lilian; Capriles, López, Borges, Machado o Ledezma; Guevara y Requesens, Pizarro y Smolansky; Ramos Allup o Delsa; Gabriela Montero o Hausmann; Yon, Ceballos y Graffe, Jakubowicz o Laureano; los niños héroes y las amas de casa; los pata en el suelo y las damas de sociedad; los taxistas y los médicos; el deportista y el músico; los artistas y los campesinos, todos, gloriosamente todos; tuya y en mucha menor medida mía.

Sí, ha sido obra de todos la posibilidad de llegar hasta aquí. Sigamos sumando, el destino común es la libertad.

Lo mejor de nosotros ha renacido, somos una nación que se enamora de sí misma otra vez y se admira cada día más. Pasan los cien días de protestas, nuestro pueblo –su sangre, sus perfiles heridos, su hambre y su rabia– se enaltece en cada acto, se encumbra. Creamos en nosotros mismos. Lo vamos a lograr. Ya lo logramos.

Faltan los militares, ¿se lavarán de la mancha histórica o se sumarán a la libertad?


¿Qué es la hora cero?


Lo único vergonzoso, el asco restante: el chavismo, permanece atado con sus armas y su inmoralidad al poder. Hay que sacarlos, hay que erradicarlos, hay que abominarlos por todos los siglos. Llegó su final, pero ese final se tiene que sudar y conquistar.

¿Cómo?

Ya unida toda Venezuela, lo más excelso y admirable de ella, invocado un destino común: la libertad, cuando se dé el llamado político: la hora cero, tendremos que movilizarnos para ocupar todos los poderes públicos, es decir, la Casona y VTV, las gobernaciones y las alcaldías, Tves, el CNE y el TSJ, La Carlota, el Fuerte Tiuna y Miraflores. Todos.

El pueblo venezolano –todo– deberá salir a las calles para ocupar lo que le pertenece y que le fue usurpado por la tiranía chavista: el poder.

Llegó la hora.



Sé Libertador


Desde la antigüedad hasta la modernidad, siempre, la rebelión civil ante una tiranía se logra cuando los pueblos ocupan los espacios de poder. Negada la democracia, pervertido el voto popular, no hay ni habrá rebelión sin ocupación efectiva de los poderes públicos. Pensar algo distinto es iluso, irrisorio, falaz.

Hemos decidido hacerlo de manera noviolenta, resistiendo y desafiando de manera pacífica, con nuestros cuerpos como escudo, pero en esta nueva fase de lucha si deseamos vencer tendremos que usar todos los instrumentos posibles –noviolentos, insisto– para desvanecer los pilares de apoyo de la dictadura.

La hora cero es la ocupación masiva, multitudinaria, nacional y total de los poderes. Se tendrá que hacer al mismo tiempo y con astucia, usando camiones, tractores, autobuses, obstaculizando las vías, cercando a los tiranos (sus casas, sus oficinas), interrumpiendo el paso indiscriminado de los esbirros, hostigándolos, arrinconándolos, impidiendo el ejercicio de su maldad asesina.

Llevamos años construyendo este momento, que la consulta popular sea una apoteosis de libertad. Venezuela debe renacer. Después de firmar prepárate para tomar el poder.

Sé el prócer de ese renacimiento.

Sé Libertador.

Gustavo Tovar-Arroyo @tovarr

La batalla final Por Gustavo Tovar-Arroyo @tovarr

01.07.17, 6:30 am / Redacción /

Gustavo Tovar-Arroyo @tovarrGustavo Tovar-Arroyo @tovarr

Intoxicados de dolor

No sé qué estén expresando otros articulistas sobre el horror venezolano. No me interesa. No los leo, he decidido no hacerlo, no quiero intoxicarme de dolor, más dolor, tengo suficiente con el mío.

Un dolor que crece cuando nos cachetea frente al espejo la memoria de las advertencias desoídas, de los clamores obviados, de los avisos burlados. ¿Exagerábamos? Qué carajo íbamos a estar exagerando, nos quedamos cortos: nunca imaginamos que la manera chavista de acabar con los niños de la calle era asesinándolos vilmente con disparos en la cabeza o en el corazón.

De cualquier modo, sabíamos que el chavismo nos arruinaría, lo expusimos, lo gritamos, nos llamaron “radicales”, “apocalípticos”, sin embargo, Venezuela hoy es un radical Apocalipsis.

Y lo que falta.

El momento de la rebelión

Es demasiado tarde para quejarse, es vano hacerlo, el holocausto venezolano –causado por el chavismo– cunde cada espacio de nuestra existencia. No nos queda más remedio que luchar; luchar y vencer.

¿Lo haremos? Pienso que sí, me genera dudas la actitud del Ejercito, pero pienso que la solidez y convicción, la fuerza moral, con que se está luchando en cada rincón de Venezuela nos hace imbatibles. Lo multitudinario y nacional de las protestas complica que las fuerzas asesinas del chavismo las dominen.

Va a llegar el momento de llamar a la rebelión nacional total y no habrá fuerza capaz de detener a toda Venezuela en las calles ocupando los poderes públicos y clamando libertad.

El chavismo tiene fecha final: el 30 de julio de 2017.

¿Fin del chavismo?

En los próximos meses se define el destino del chavismo –y de Venezuela– que pareciera llega a su final. La única manera que tiene de conservar el poder sería una masacre humana sin precedentes en nuestra historia reciente.

La rebelión popular contra la peste chavista después de casi cien días de lucha está intacta y crece. Ha sobrellevado todas las dificultades y penas con certeza y heroísmo, algo nunca pensado ni visto. Pareciera que nada detiene la rebelión popular, ni siquiera la consternación y angustia que nos producen las decenas de muertos.

Ellos, nuestros mártires, han renovado nuestra convicción y fuerza.

Los niños héroes

Cada niño héroe asesinado es una lanza de rencor que se nos clava en el centro del pecho, una corona de espinas en la mirada, clavos que se incrustan en nuestras manos y nos crucifican en la cruz histórica que representa el chavismo.

Ellos, los niños héroes, han tenido que martirizarse por Venezuela, por nosotros. Ver cómo los atacan sin piedad, como los persiguen y encarcelan, como le disparan a mansalva, como los encierran y hacinan en un camión para intoxicarlos con gas y torturarlos, ver como les disparan en la cabeza o en el corazón para asesinarlos, ver sus rostros apagados o sonrientes cuando mueren, ha sido demasiado, simplemente demasiado.

Quien asesina un “niño héroe” entierra un ideal, aniquila un sueño familiar y deja sin respiración el futuro.

La batalla final

Tenemos hasta el 30 de julio de 2017 para dar fin al chavismo, esa peste bubónica que intoxicó nuestro siglo. Es una fecha culminante, podría ser un “ahora o nunca” para recuperar al país de las devastadoras y asesinas garras que nos ha impuesto el narcotráfico. Habrá que dar el todo por el todo.

No hay excusas, estamos ante la batalla final de la Venezuela libre. No será fácil librar esta última batalla, será dolorosa, cruel, inhumana, desgarradoramente triste, pero hay que librarla. No tenemos opción. La palabra libertad deberá sustituir a la palabra chavismo.

Yo volveré a Venezuela para participar en la gesta liberadora o para enterrarme en mi tierra. Pero confieso que soy optimista, estoy convencido de que alcanzaremos la anhelada libertad. Lo lograremos.

Millones de próceres estarán en las calles. Haremos historia. Venceremos. Para que el dolor cese. Para que el bienestar prevalezca. Nuestros niños héroes son nuestra fortaleza e inspiración.

El chavismo será el último de los enterrados…

La Patilla
Autor: dmoran

LA REBELIÓN DE LOS SERAFINES

Redacción 6/10/2017 05:01:00 a. m.

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La rebelión de los serafines

¿Quién es Dios?


Dios, en la era postmoderna, encarna en el bien común, es decir, en el respeto de los derechos humanos. Acercarse a Dios es llevar una vida apegada a valores y principios ciudadanos; es seguir los ritos sagrados de la justicia y la democracia; es ser devoto de la vida y de la libertad.

Los templos de Dios en la Tierra ya no son sólo iglesias, capillas u oratorios, donde uno hinca la rodilla y pena sus culpas; los templos de Dios, donde el ser humano ama a su prójimo como a sí mismo y a Dios por sobre todas las cosas, son las instituciones sociales, culturales y políticas, los teatros y los museos, las plazas públicas y las calles, espacios donde uno alza la frente y vocifera su sueño de libertad.

Estar cerca de Dios en esta era es enaltecer los derechos humanos contenidos en la Declaración Universal e inventar una nación que los promociona y respeta.

¿A qué se debe este catecismo?

La aldea de Venezuela


Las tinieblas de la tiranía chavista ennegrecen el firmamento venezolano. Nuestro país, como en el principio de las eras lo fue Sodoma y Gomorra, ha sido apestada por la lepra de la corrupción, del narcotráfico, por la violación totalitaria de los derechos humanos. El chavismo nos ha alejado de Dios.

Lucifer, encarnado en la figura siniestra de Hugo Chávez (podrida su alma, podrido su cuerpo), instaló su prostitución en todos los órdenes de la vida republicana de la aldea de Venezuela. La deformación monstruosa –física y moral– no sólo afecta a los guardianes de la peste: Tibisay Lucena, por ejemplo, ha penetrado en las instituciones que se pudren en la maldad, que muestran llagas repugnantes, que escupen pus en cada acto.

Asistimos a los peores tiempos de todas las eras en nuestra aldea, retozamos en la ciénaga de la violación de los derechos humanos, nos estigmatiza la falta de libertad, lloran sangre nuestros ojos civiles, el cinismo babosea su terror lacrimógeno y sus besos son balas cegadoras. La peste chavista nos sacudió.

¿Dios nos ha abandonado?

Los siete pecados capitales del chavismo, otra vez


Como era de suponer, habiendo instalado Chávez en sí mismo y entre sus guardianes los siete pecados capitales: lujuria (con su amado sucesor Nicolás); pereza (entre su oligarquía de parásitos: Jaua, el Aissami, etc.); gula (Diosdi, el cerdo feroz); ira (González López, Reverol y Padrino, los chacales de la muerte); envidia (Jorge Rodríguez y Delcy, hijos de la infamia); avaricia (el ave de rapiña Cilia Flores y sus narcofamilia de vampiros); soberbia (todo la manada de hienas que los compone); la miseria nos circundó y las manos tendidas implorando comida y medicina apestaron al país.

Estampa tétrica –por impensable– en este bello paraíso llamado Venezuela, tierra arrasada por la lengua corrosiva de la violación de los derechos humanos. Tus derechos.

Dios no nos abandonó, nosotros lo abandonamos a él.

La rebelión de los serafines tricolor


Por encima del Dios postmoderno de los derechos humanos, resguardándolo, parafraseando al profeta Isaías, están los serafines, que son ángeles –también postmodernos– que adoran y ejercen continuamente su libertad. Los vemos en las calles de Venezuela. Cada uno tiene seis alas; dos que cubren su rostro, dos que elevan sus pasos, dos que les permiten volar. Son ángeles insignes de la justicia, el cielo se abre por ellos, encarnan la luz que nos guía en la oscuridad.

Los serafines, como ejercito postmoderno de la libertad, comparten voces en el fragor de la batalla, voces que son alaridos de independencia y de fuerza vital; voces irreverentes que santifican la urgida democracia; voces que hinchan el aire y dan aliento a los desesperanzados aldeanos. A nosotros, los turbados de admiración.

En Venezuela, los serafines tricolor se han rebelado contra la oscuridad chavista, la han desafiado y arrinconado, con el fuego abrazador de su moral nos han ilusionado y purificado, no los defraudemos.

Son unos ángeles, lo son, Venezuela –la alada– emprende vuelo por ellos. Basta verlos con sus escudos de honor, con sus cascos de virtud, con sus antifaces insolentes a prueba de lágrimas. No se hincan, no penan culpas, no se dan golpes de pecho, levantan la frente, rugen. Son próceres de la moral.

Venezuela es Venezuela, otra vez, por ellos.

Al fin.

Volver a enamorarnos como nación


Nos hacía falta recuperar el amor por nosotros mismos como sociedad, admirarnos como ciudadanos, sentirnos enaltecidos como pueblo, enorgullecernos de ser venezolanos. Nos hacía falta, mucha falta, y los niños héroes, los serafines de la libertad y sus aladas hazañas lo han logrado. Sus proezas, sus cánticos, sus desnudos acribillados y sus violines imbatibles nuevamente nos encumbran.

Somos –otra vez– un pueblo enamorado de sí mismo. Hemos renacido de las cenizas, vibrantes, vitales, deslumbrantes como las estrellas que sellan el firmamento de nuestra bandera.

Los serafines no mueren, nunca morirán, su rebelión nos ha abierto las puertas del cielo de los derechos humanos.

Honrémoslos, luchando…

Gustavo Tovar-Arroyo @tovarr

15 MIL HERIDOS…

Redacción 6/03/2017 05:06:00 a. m.

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15 mil heridos…

“Hay más de 15 mil heridos por la represión.”

José Manuel Olivares


Venezolanos heridos

Heridos de muerte, heridos de gravedad, heridos leves (pero heridos); heridos por perdigones, peinetas, balas, metras, arrollados por motos o por tanquetas, heridos por feroces golpizas; venezolanos heridos, muchos heridos, intoxicados, alcanzados por bombas lacrimógenas, por rolazos, por manos y patadas ensanchadas de brutalidad; heridos y además torturados, sodomizados, infamados con tratos despreciables e inhumanos, con tratos que definitivamente fueron impuestos por una mente criminal.

Heridos, venezolanos heridos, muchos, demasiados, asfixiantemente demasiados; heridos sin piedad, sin clemencia; heridos que sangran por la herida, que agonizan, que se arrastran, que se arrinconan, que huyen; heridos que no entienden tanta saña ni crueldad, tanta ceguera ni ofuscación; venezolanos heridos que lloran, que gritan, que mientan madres, que luchan entre disparos, gases y francotiradores; heridos pero vibrantes, dignos, admirables, invencibles.

15 mil venezolanos heridos porque tienen un sueño de libertad.

Hablar por la herida


La peor herida es la espiritual, la que atañe al venezolanismo desconcertado, a la hermandad abofeteada, a la camaradería pisoteada y ultrajada. La peor herida es la que se hunde en el alma y no cesa, la que se hinca más y más, la que se siembra en el corazón, se desarrolla y florece a modo de lágrimas, de alaridos, de estertores que imploran compasión y venezolanidad.

Sí, la peor herida es la de la indignación y de la incredulidad. La que sientes tú y también yo.

¿Por qué nos hieren?, ¿para defender a unos narcotraficantes?, ¿para mantener en el poder a un tarado castro–comunista, a un saltimbanqui traidor?, ¿para mantener la hambruna y la muerte de nuestros niños en los hospitales?, ¿para arruinar aún más a nuestro magnífico país?

¿Qué nos pasó como nación? ¿Quiénes somos? ¿Qué somos? ¿Por qué…, sí, por qué? ¿Qué piensan los mastines del chavismo? ¿Qué sienten? ¿Sienten?

La herida habla y pese a que su voz es introspectiva e íntima, nos ensordece, nos abruma.

Y los muertos…


Además de herirnos, nos matan.


Venezolanos (chavistas) asesinan a venezolanos (a secas). Venezolanos (chavistas) acribillan a venezolanos (a secas). Venezolanos (chavistas) enlutan a venezolanos (a secas).

Venezolanos contra venezolanos, ese es el único legado chavista, esa es la peste del siglo XXI, la peste que nos sacudió y devastó.

Lo que comenzó con una despreciable mortandad el 4 de febrero de 1992 termina igual.

Venezuela fue enlutada.

Latigazos de vergüenza y horror


Con el chavismo hemos transitado una de las crisis más extravagantes y sombrías que haya conocido nación latinoamericana –y probablemente del mundo– en su historia. Es un hecho sin precedentes lo que nos sucede y pese a que algunos lo alertamos desde sus inicios, muchos consideraron imposible esta devastación y se relajaron ante las crueles evidencias.

Han sido años pavorosos de desconcierto, tropiezo e incertidumbre encadenados a desconsoladoras traiciones que subrayan nuestra desgracia como sociedad, nuestro descarrilamiento político. Hoy expiamos nuestra ligereza con latigazos de vergüenza y horror.

Caldera sobreseyó a un asesino en serie, ¿qué podíamos esperar?


La palabra dictadura


Aunque la palabra dictadura fue pronunciada por unos pocos –nos llamaron exagerados, radicales, apocalípticos– en discursos, poemas, cantos, ensayos y expresiones de todo tipo, incluso a coro en manifestaciones y protestas, no fue suficiente. Nada era suficiente, ni las evidencias.

La palabra dictadura era encubierta sigilosamente debajo de la alfombra del oportunismo político o guardada en el lugar más clandestino de nuestro clóset discursivo porque no era popular ni políticamente correcta. La encuestología (magia negra que convierte tablas y diagramas en ingentes cuentas bancarias) y los inefables doños académicos –esos lagañosos borrachines de la conciencia crítica– inflamaban al sátrapa Hugo Chávez, a quien no se le debía confrontar porque “estratégicamente” no era conveniente. Ante nuestra frustración e incredulidad, clamaban con desparpajo: “No es una dictadura, es tan sólo un mal gobierno”.

Y aquí nos encontramos años después mentándole el coñísimo de su madre a su superficialidad.

Sin embargo, no hay tiempo para lamentos, hay que seguir.



La épica más excelsa


Estamos ante una masacre inhumana, como inhumana es la dictadura chavista que nos rige. Esa peste, como era de suponer, ha dedicado todos los recursos del estado, se ha organizado y ha dispuesto todo lo necesario –y más– para contener la rebelión popular, rebelión que le ha devuelto el sentido a la palabra dignidad y que protagoniza una de las épicas más excelsas de las que tengan memoria los pueblos que han combativo una dictadura. Los venezolanos, a pesar de las heridas y las desconsoladoras muertes, hemos vuelto a sentirnos entrañablemente orgullosos de nosotros mismos. Nos amamos como país, no estamos dispuestos a claudicar, el futuro nos pertenece.

Las estampas de la lucha son a un tiempo angustiantes y sublimes. Pese al dolor, pese a la hendida tristeza y las lágrimas, pese a la ronquera y la asfixia, el pueblo no se ha cansado, sigue. Ha logrado lo impensable: acorralar a la dictadura que babea su última furia metálica, que agoniza. Momento crucial que nos obliga a seguir hasta el final.

La palabra dictadura es una herida nacional, una agonía histórica, hay que derrotarla, erradicarla, extirparla.

Hacerlo depende de ti y de mí.

Seguimos…

Gustavo Tovar-Arroyo @tovarr

Como vaya viniendo vamos viendo

28.05.17, 11:21 am / Redacción /

Gustavo Tovar-Arroyo

Somos venezolanos, conocemos muy bien nuestras virtudes y nuestros defectos, nuestros alcances y límites. No nos destacamos precisamente –lo sabemos– por planificar en el mediano y largo plazo, cargamos con la permanente tara del “como vaya viniendo vamos viendo”. Así no se sale de una tiranía.
Aunque la voluntad, el multitudinario fervor, la creatividad y la moral cuentan, hace falta mucha planificación, organización y astucia para desentrañar del poder político una peste tiránica como la chavista.
Ya lo hemos hecho antes, hagámoslo otra vez.

EL INVIERNO RUSO
No me alargaré explicando lo que significó para Napoleón y para Hitler el invierno ruso, sólo destacaré que fue el agente militar que impidió la conquista de Moscú por ambos tiranos. Usado como elemento de guerra por los generales rusos desde la victoria de Pedro el Grande sobre Carlos XII de Suecia en el siglo XVIII, el invierno ruso ha sido un recurso fundamental al momento de planificar las que han significado las mayores victorias militares de Rusia.
Lo destaco para resaltar que a la hora de luchar contra una tiranía, aunque se haga a través de métodos noviolentos (resistencia, marchas, eventos simbólicos, cierres y plantones), siempre, siempre, siempre, se debe planificar cada detalle. A veces hasta el clima.
La improvisación es enemiga de la libertad.
¿Queremos ser libres?

2007, UN VOLCÁN MILAGROSO
Lo que representó para Carlos XII, Napoleón y Hitler el invierno ruso, sus derrotas más desconcertantes, lo representó para Hugo Chávez –ese sátrapa– el movimiento estudiantil de 2007.
Muchos ingenuos aún pueden considerar que aquel volcán milagroso a un tiempo histórico y poético (cultural) que representó el surgimiento de un nuevo rostro político en Venezuela, encarnado en el movimiento estudiantil, fue un hecho espontáneo, casi mágico de nuestra historia. No, no lo fue, se desarrolló con mucha planificación y visión estratégica, sólo así fue posible propinarle la única coñaza política y electoral que el sátrapa de Sabaneta recibió en vida. Sólo así.
No se improvisó sobre la marcha, se planificó y se actuó con astucia. Por eso ganamos.

EL VERDADERO ENTIERRO DE CHÁVEZ
Chávez en su apoteosis, recordemos, con el precio del petróleo por encima de los 100 dólares el barril, fue vapuleado por unos idealistas universitarios que sorprendieron al sátrapa (¿victoria de mierda?), acabaron con el mito de la invencibilidad y lo enterraron frente a la historia.
Sé de lo que hablo, participé cuando reventamos a Chávez en la Reforma constitucional. Junto al general Baduel (preso), el teniente coronel José Gustavo Arocha (quien fue encarcelado y torturado en La Tumba, de donde escapó de manera cinematográfica), Leopoldo López (preso) y Yon Goicoechea (preso), planificamos, organizamos y vencimos a Chávez y a los cubanos. Lo logramos. Eso nunca nos lo perdonarán.
El secreto de aquella puñalada moral a Chávez fue el desafío llevado al límite con sorpresa y astucia.

ÚNICO OBJETIVO CHAVISTA: CONSERVAR LA REVOLUCIÓN
Desde aquella inesperada derrota de Chávez en 2007 hasta la fecha, los cubanos –que no son pendejos– han planificado, organizado y actuado con feroz astucia para conservar el poder. Lograron convencer a Chávez y a su amado Maduro de que la única manera de conservar la “revolución” era usar todos los recursos del estado, la organización militar y el estamento paramilitar (milicias y colectivos) a su servicio. Todo debía estar al servició de la tiranía.
Cuando digo “todo” significa todo: dinero, petróleo, organización política, ministerios, cárceles, narcotráfico, corrupción, fuerzas armadas, en especial estas últimas.
Muerto Chávez y derrotado Nicolás frente a Capriles en 2013 esto se llevó al paroxismo, a niveles despreciables e inhumanos de desgracia social. Por eso la hambruna y la falta de medicinas, llevan al pueblo a una lánguida agonía para que no tenga fuerza con qué luchar ni otro interés que hacer colas para sobrevivir.
Increíble pero cierto. Así actúan las dictaduras criminales y la chavista lo es.

LA COMBINACIÓN ESTRATÉGICA
Lo único que ha hecho la tiranía desde la derrota de Chávez en 2007 hasta la fecha es prepararse para una rebelión popular. Lo único. Todo se ha organizado en torno a la conservación del poder.
Como dije antes, la hambruna, la falta de medicinas, el pánico que produce la inseguridad, el crimen, pero sobre todo, el despiadado entrenamiento de las fuerzas militares, su multimillonario equipamiento (en el orden de miles de millones de dólares), la ferocidad y combinación estratégica con que actúa la Guardia Nacional, la Policía Nacional y los colectivos como gremios asesinos y represores del pueblo de Venezuela, no buscan gobernar o mejorar las condiciones de vida de los venezolanos, lo único que aspiran es dominarnos, someternos, esclavizarnos.
Nadie se ha percatado, pero es así.

¿POR QUÉ NO HA CAÍDO NICOLÁS?
Todas las condiciones subjetivas (diagnóstico, lenguaje, unidad opositora, visión política) y objetivas (movilización social, apoyo internacional, impopularidad del régimen, etc.) están dadas para la libertad en Venezuela, sólo falta el apoyo de las fuerzas militares a la causa venezolana y no a la cubana para completar el objetivo.
¿Por qué no lo han hecho? ¿Por qué no se han sensibilizado para defender a Venezuela y no al narcotráfico y a Cuba? Sencillo, pero trágico, porque han sido entrenadas durante años, lavándole el cerebro a las tropas, comprando sus voluntades, sólo y exclusivamente para detener una previsible rebelión civil. Sólo para eso. No les importa nada más, si el pueblo muere de hambre o enfermo (esto lo promueven porque el hambriento o el enfermo no luchan), si hay inseguridad o crimen, si el país se cae a pedazos, no les importa, sólo aspiran conservar el poder.
Es despiadado pero es así. Nicolás no ha caído porque durante años los cubanos planificaron, se organizaron y actuaron con astucia, empleando todos los recursos del Estado necesarios, todos, para impedir una rebelión popular como la que actualmente protagonizamos. En ninguna otra parte del mundo ha sido así. Sólo los esfuerzos se han enfocado en una sola cosa: impedir la rebelión del pueblo.
No estábamos preparados para tanta vileza.

LA DERROTA ÚLTIMA DEL CHAVISMO
¿Quién duda que el chavismo ya está derrotado? Nadie. Nacional y mundialmente es aborrecido por todos. Eso era impensable hace tan sólo pocos años y meses.
Al principio dije que los venezolanos conocemos nuestros defectos, y uno de ellos no es esta saña despiadada que observamos en la Guardia Nacional o el descaro criminal de los colectivos, eso es castrista (ni siquiera cubano).
Para vencer a Maduro no sólo basta movilizarse y luchar, hace falta planificar, organizarse y actuar con más sensibilizad y astucia. Hay que llevar la lucha, siempre en le marco de la noviolencia, a la sorpresa, al sigilo, a la ocupación masiva de todos los poderes públicos por la población civil. La ingenuidad y la candidez deben quedar atrás. Ellos están muy preparados para lo que estamos viviendo. Si queremos prevalecer tenemos que estar más preparados que ellos.
La rebelión civil, el celebérrimo 350 de la Constitución, debe comenzar el único poder legitimado, es decir la Asamblea Nacional, deben nombrar un nuevo Consejo Nacional Electoral, un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, deben destituir a ministros y al vicepresidente, ¿por qué carajo no lo hacen? ¿Qué falta? Luego de eso todos los poderes públicos deben ser tomados, gobernaciones, municipios, TSJ y CNE, ese será el quiebre.
¿Quién tira la primera piedra estratégica? Planifiquemos y organicemos para eso. Todas las condiciones están dadas. Tiremos la última piedra, David venció a Goliat, la historia de la humanidad cambió.
El secreto fue la astucia. @tovarr
Gustavo Tovar-Arroyo