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Ibsen Martínez: Petróleo, Maduro y la mafia militar

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Emisora Costa del Sol FM 25-04-2018 Opinión0

Las dos más grandes contratistas petroleras del mundo, Halliburton y Schlumberger, se han resignado a arrojar a pérdidas más de 1.300 millones de dólares de sus operaciones en Venezuela. Es lo que afirman los más recientes informes de ambas transnacionales. Las dos colosales corporaciones han decidido prescindir, en los balances presentados a los accionistas, de todos sus activos en la patria del socialismo del siglo XXI. Se trata en su mayor parte de cuentas por cobrar.

En el caso de Halliburton, el reporte del último trimestre de 2018 habla de 385 millones de dólares; Schlumberger estima su pérdida contable para el mismo período en 938 millones. Según las agencias de noticias, otras muchas empresas dedicadas a los imprescindibles menesteres de servicio y mantenimiento petrolero están pasando por la misma crujía financiera. Todas ellas atribuyen sus ahogos a la dramática reducción de la actividad de los taladros en el país. Y a la imposibilidad de cobrar las obligaciones contraídas con las compañías por la cleptocracia venezolana. La noticia se añade a todos los cotidianos indicios de que la actividad petrolera no solo se ha contraído —en términos de cifras de producción— a niveles que hablan de una inminente extinción de todo lo que el petróleo alguna vez significó para el país, sino que esta llegará acompañada con el apocalíptico estruendo de una implosión. Y dentro de muy poco tiempo. La corrupción y la inoperatividad de la industria petrolera ofrece un panorama de incendios en las refinerías, merma de taladros en operación, expolio, sobornos en colusión con potencias extranjeras, lavado de dinero y cuentas en Andorra y Suiza digno de una serie del tipo de Netflix, que explorase los mecanismos de la corrupción populista latinoamericana de alto vuelo. El informe de Halliburton, con la habitual contención que rige el lenguaje corporativo, señala que la empresa “gestiona activamente su relación estratégica y continuará enérgicamente con los esfuerzos por cobrar a medida que mantiene sus operaciones”. Algo que no trasluce en los informes contables es que preservar las relaciones estratégicas y adelantar las cobranzas entraña entenderse nada menos que con los elementos más corruptos de la Venezuela chavista: la alta gerencia petrolera y los militares. Hubo un tiempo, en los ya remotos inicios de la era chavista, en que ambos estamentos se estorbaban mutuamente, por no decir que abiertamente rivalizaban.

Pero en los cinco años durante los cuales Nicolás Maduro ha extremado los alcances del designio militarista de Hugo Chávez, generales y super gerentes se han fundido en la casta que ha saqueado criminalmente a PDVSA, la estatal petrolera, y empujado a la población del país a una pavorosa ordalía de hambre, escasez, hiperinflación, violencia criminal y masiva emigración forzada. De esa proterva alianza entre petroleros y militares, el factor más musculado y voraz es sin duda el militar. Desde que Maduro, sanguinario rehén de los generales, consolidó en 2016 un pool de 17 empresas militares que controlan, sin excepción, absolutamente todos los sectores productivos de la economía, la preservación de la dictadura estuvo garantizada en el tiempo. La concreción de este esquema de poder que otorga hegemonía empresarial a los generales ha sido el aporte decisivo de Raúl Castro a la consolidación de la dictadura.

Ciertamente, la amalgama de petroleros y militares no se ha alcanzado sin violencia. Las purgas a las que Maduro ha sometido a la corrupta cúpula petrolera, prohijada durante tres lustros por el hoy fugitivo expresidente de PDVSA Rafael Ramírez, dan cuenta de ello. El efecto neto de estas purgas ha sido apuntalar a los generales en el control de la única actividad que, mal que bien, a pesar de una creciente e indefectible disminución, aún genera recursos a la dictadura. La semana pasada, Maduro firmó, entre gallos y media noche un decreto presidencial que faculta al general Manuel Quevedo, ministro de Energía y Petróleo y presidente de la empresa estatal, para “crear, suprimir o efectuar modificaciones a las empresas del sector público industrial petrolero, incluida Petróleos de Venezuela S. A., y sus empresas filiales”. También reserva a los generales del petróleo la potestad de disolver la estatal con miras a fundirla con empresas extranjeras o, sin más, liquidarla cuando llegue la hora de rematar el desguazado astillero de Onetti en que el chavismo ha convertido la que alguna vez se contó entre las seis transnacionales petroleras más exitosas del planeta.

@ibsenmartinez

Publicado originalmente en el diario El País (España)

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Alberto Benegas Lynch: El debate objetivismo-subjetivismo

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Emisora Costa del Sol FM 25-04-2018 Opinión0

En una oportunidad participé de una acalorada discusión entre quienes se decían partidarios de la Escuela Austríaca y los que se identificaban como randianos (partidarios de Ayn Rand). Antes de intervenir naturalmente presté debida atención a lo que cada uno alegaba. Después de un rato me percaté que argumentaban en una dirección perfectamente conciliable, la confrontación se debía a que argumentaban en planos bien distintos. En realidad la coincidencia era plena, por lo menos en este tema ya que en otros hay discrepancias de fondo.

Unos sostenían que las cosas son independientemente de lo que circunstancialmente se opine que son y los otros mantenían que el valor de las cosas depende de criterios subjetivos. Efectivamente, una cosa es me gusta o no me gusta, prefiero o no prefiero y otra son las propiedades de las cosas que siguen siendo tales no importa como se las describa.

En otros términos, en este caso y circunscripto a este tema, a ambos lados les asistía la razón solo que el aparente enfrentamiento, como queda dicho, era debido a que estaban apuntando a planos distintos. Como veremos enseguida, el problema serio reside en el subjetivismo y el objetivismo radicales y no en lo que se pretendía debatir en esa ocasión.

Es pertinente recalcar que el relativismo epistemológico no solo convierte en relativo al propio relativismo sino que elimina de un plumazo toda posibilidad de investigación ya que no habría nada que investigar, solo gustos dispares y circunstanciales.

En esta línea argumental debe subrayarse que el conocimiento tiene el carácter de la provisionalidad sujeto a posibles refutaciones. No es que no haya verdades que aprehender, sino que la faena es de prueba y error en un proceso evolutivo que no tiene término. Somos seres imperfectos y limitados por lo que nunca llegamos a una meta final en el conocimiento puesto que la ignorancia siempre será mayor de lo que logramos conocer.

Respecto del subjetivismo, reiteramos que una cosa es la teoría del valor donde cada uno tiene sus gustos y preferencias y otra cosa es lo que se ha denominado un “subjetivismo radical” que puede ejemplificarse con economistas (que en otras áreas han realizado contribuciones importantes a la economía) como George L. S. Shackle, Ludwig M. Lachmann, Don Lavoie y Alexander H. Shand quienes con mayor o menor énfasis sostienen que lo subjetivo lo abarca todo puesto que no solo el valor es subjetivo sino las características de las cosas también lo son. Desde esta perspectiva las cosas son según lo que cada cual piensa que son, incluso la comprensión en la comunicación es subjetiva (al contrario de lo que nos han enseñado maestros como Umberto Eco y John Ellis respecto de los textos, sobre lo que he escrito antes en detalle).

En otra oportunidad también he escrito sobre los ejes centrales del subjetivismo radical que ahora reitero parcialmente. Pensamos que de los autores mencionados en este problema medular del radicalismo subjetivista, quien mejor resume el tema es Don Lavoie por lo que brevemente centramos nuestra atención en su pensamiento que pretende vincular su tesis a la antes mencionada Escuela Austríaca.

En uno de sus ensayos de mayor significación (“Understanding Differently: Hermeneutics and the Spontaneus Order of Comunicative Process”) aparece como acápite un dictum del hermeneuta Hans-Georg Gadamer en el que Lavoie se inspira: “Por tanto, la comprensión no es un procedimiento de reproducción sino más bien uno productivo […] Es suficiente decir que uno entiende de modo diferente cuando uno entiende como tal.” En aquél ensayo de Lavoie en el que conecta el tema a la economía, mantiene que su enfoque “implica el tratar las acciones humanas como ‘textos’ sujetos a interpretación. En este plano encontramos no sólo el tema de cómo los economistas entienden las acciones de los agentes de la economía, sino también el tema de cómo los agentes se entienden unos a otros.”

A continuación Lavoie la emprende contra quienes sostienen que el hermeneuta debe tomar el texto como un proceso de copia, lo más cercano a lo que es un scanner puesto que dice que la comunicación no es un proceso de suma cero por el que se reubica información sino de suma positiva, “un proceso creativo”, ya que no se trata de un fenómeno pasivo. Según este criterio se trata de un proceso de “dar y recibir”, un fenómeno bidireccional y no meramente unidireccional.

Para utilizar un concepto muy central a la teoría de los juegos, la comunicación genera un resultado de suma positiva pero, aunque parezca paradójico, en base a lo que, dentro de lo posible, resulte lo más cercano a la suma cero de los mensajes que se intercambian. Nunca aparecería la suma positiva si cada uno interpreta cosas distintas de lo que el otro quiere significar. La conversación fructífera nada tiene que ver con la atrabiliaria idea de interpretar el mensaje como le venga a uno en gana, porque entonces no sería un proceso de “dar y recibir” puesto que lo que se da y lo que se recibe se tornarían en mensajes desfigurados y desdibujados debido a interpretaciones caprichosas. De acuerdo a su hermenéutica, “una comunicación exitosa necesariamente se lleva a cabo de manera que un agente entiende lo que se comunica de modo diferente al otro. Hablando estrictamente, la precisión no sólo resulta imposible sino que no es deseable” (sic).

En esta última cita, resulta difícil concebir que se exprese con tanta claridad una aberración como la allí contenida, la cual, de tomarse al pie de la letra, terminarían con toda posibilidad de comunicación. Pero más grave aún es la interpretación retorcida que pretende Lavoie de los trabajos de Carl Menger -el fundador de la Escuela Austríaca- en gran medida en consonancia con Ludwig Lachmann (también inspirados por Gadamer, Richard Rorty, Paul Ricoeur y William James). Dice Lavoie que “Ser un mengeriano no consiste en (mecánicamente) copiar algo con la mayor fidelidad posible desde la cabeza de [Carl] Menger a la nuestra, sino (creativamente) interactuar con él y aprender de sus palabras […] El punto de Menger sobre el subjetivismo puede describirse como un obvio proceso hermenéutico […] Es un tipo de proceso que Menger, si lo pudiéramos imaginar hoy con nosotros, llamaría de orden espontáneo […] Entender la economía de Menger, para parafrasearlo a Gadamer, necesariamente quiere decir entenderlo de manera diferente de la que Menger lo hubiera entendido cuando escribió”.

El esfuerzo mengeriano por explicar la teoría subjetiva del valor que revolucionó la ciencia económica hubiera quedado totalmente opacada si se hubiera seguido la interpretación de Lavoie, quien deriva de la teoría marginalista un relativismo inaceptable para Menger, tal cual como se desprende no sólo en sus dos obras más conocidas sino que expresamente refutó el relativismo en la célebre disputa sobre el método (Methodenstreit) con el representante más conspicuo de la Escuela Histórica alemana (Gustav von Schmoller).

A través de esta singular interpretación que intenta Lavoie se revertiría uno de los aportes más significativos de Menger y, por tanto, de la Escuela Austríaca respecto de la pretensión de recurrir al caso histórico como sustituto del método de la ciencia económica. El relativismo de la Escuela Histórica negaba la universalidad de los postulados de la ciencia económica y sostenía que, según la nación y “la raza”, debían aplicarse distintas recetas y, aun en el mismo lugar, las teorías debían ser diferentes según el momento histórico. Rechazaban la posibilidad de conocimientos abstractos, en favor de procedimientos casuísticos.

En cuanto al orden espontáneo a que alude Lavoie, Menger lo refiere de un modo muy distinto. Por ejemplo, cuando aplica el concepto a la evolución del dinero, se refiere a procesos que son consecuencia de millones de arreglos contractuales que no son el fruto del invento o construcción deliberada de nadie y que tienen lugar debido a intereses muy fragmentados que producen como resultado un orden no-diseñado conscientemente. En el mercado, el orden espontáneo resultante constituye un proceso de coordinación que tiene lugar a través de la información dispersa que trasmiten los precios.

Antes de proseguir con la materia objeto de nuestro estudio, dada la importancia del tema, detengámonos un instante en el significado de la mencionada coordinación de información dispersa. Es frecuente que esta coordinación del orden espontáneo no sea percibida y se sostenga que si no interviene el aparato de la fuerza el resultado será el más completo desorden: ¿y si todo el mundo decidiera estudiar ingeniería y no hubieran médicos? ¿y si todos producen pan y no hubiera leche? Estas y otras preguntas se formulan debido al desconocimiento de procesos tipo “mano invisible”, sin percibir que el desorden precisamente tiene lugar cuando una junta de planificación concentra ignorancia en lugar de permitir que el sistema de precios recoja la antes aludida información dispersa.

Y no se trata de que la información es mucha y muy compleja. No es un problema de almacenamiento de información o de insuficiente memoria en los ordenadores. Esta es una cuestión posible de resolver, el asunto estriba en que la información no está disponible ex ante. Si a alguno de nosotros nos pidieran que hiciéramos una conjetura de lo que haríamos en caso de quiebra podríamos, por ejemplo, elaborar una lista de prioridades respecto de los activos que venderíamos, pero llegada la situación de quiebra cambiaríamos la lista puesto que las circunstancias se modificaron. No sabemos lo que nosotros mismos haríamos en un futuro inmediato, no sabemos qué conocimientos tendremos dentro de cinco minutos, no podemos manejar lo que ocurre en nuestro propio cuerpo porque excede nuestra capacidad analítica y, sin embargo, se tiene la arrogancia de pretender el manejo de vidas ajenas.

Entonces, el orden espontáneo no guarda relación alguna con lo que interpreta Lavoie, haciéndole decir a Menger lo que no ha dicho. Las consecuencias no previstas o no queridas que surgen de la acción, nada tienen que ver con dar rienda suelta a la imaginación para interpretar textos que no dicen lo que el intérprete circunstancial quiere que digan. Se trata de una extrapolación ilegítima de un plano para el cual fue concebida una explicación a otro plano de naturaleza sustancialmente distinta.

En resumen, el debate que mencionamos al abrir esta nota entre objetivistas y subjetivistas no tiene asidero a menos que se trate del subjetivismo radical o que el objetivismo pretenda abarcarlo todo -objetivismo radical- y así desconocer la teoría subjetiva del valor, retrotrayéndonos a interpretaciones erradas de antaño que rechazaran la utilidad marginal que tantas penurias costó su parición.

Teódulo López Meléndez: Mi voto por Falcón

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Fran Tovar 25-04-2018 El pizarrón Opinión0

Lo dije en dos análisis previos: la discusión no era votar o no votar. El orden era establecer un Frente Nacional, elegir un candidato por consenso e inscribirlo, con la muy seria posibilidad de retirarlo. No hicieron nada de eso. Se enfrascaron en la mezquindad imposibilitando esa selección y procedieron, a posteriori, a crear un Frente Amplio que no es ni frente ni es amplio.

Así mismo con las elecciones pasadas. Fueron derrotados y la cobardía los llevó a abstenerse en las municipales y la cobardía a anunciar abstención que no es abstencionismo, según la jeringonza inventada, en la presidencial. “Buscar condiciones” se convirtió en el decorado del escenario como si alguien a voluntad las suministrase contra sí mismo o por un convencimiento súbito de entrega.

La candidatura de Henri Falcón lo que ha demostrado de manera fehaciente es que el camino de seleccionar un candidato era el correcto. Falcón ha hecho lo que los demás no tuvieron valor para hacer. Ese mismo gobernador de Lara, por el cual hoy no se puede votar por sus antecedentes chavistas, lo fue de su estado con el apoyo irrestricto de la MUD, lo que muestra una galopante hipocresía. Ese mismo Falcón fue jefe de campaña de Capriles.

Sabemos perfectamente de las condiciones actuales. He dicho en las redes del criterio de Villalba frente a 1952 y del documento de Luis Herrera Campins, desde Múnich, frente a las de 1957. Ahora aquí, los que no son abstencionistas pero se abstienen, callan, no hacen nada, se solazan en el silencio esperando una milagrosa intervención del mundo exterior. Nadie niega la importancia de lo internacional, pero para que respalde nuestras decisiones y presione, no para que resuelva lo que no está en sus manos.

No soy electoralista ni abstencionista per se, pues ambas posiciones irreductibles son sólo muestra de falta de análisis y de incapacidad para fijar estrategias. Estamos frente a una elección cuyas características conocemos, a menos que alguien piense que somos unos idiotas sin remedio. Frente a ellas tengo la convicción de participar. El país no puede pagar los platos rotos de las indecisiones y omisiones de una clase política mezquina. Cumpliré lo que creo mi deber y el 20 de mayo iré a votar por Henri Falcón.

teodulolopezm@outlook.com

Jaime García: Muerte lenta de los pensionados del IVSS

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Fran Tovar 25-04-2018 El pizarrón Opinión, Hay que leer0

Nunca, jamás, desde la fundación del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales los pensionados del IVSS habían sido tan ninguneados a su mínima expresión.

Ciertamente el IVSS, fue fundado el 09/10/1944, hace 73 años como un ente rector de  garantías y cumplimento por parte del Estado venezolano de asegúrales a sus miembros atención medica, medicamentos, pensiones económicas dignas y suficientes para que sus afiliados vivieran el resto de sus vidas sin sobresalto alguno, desde el punto de vista médico asistencial, Social y económicamente.

Las pensiones son un beneficio de ley, el Estado venezolano a través del IVSS está obligado a proteger de contingencias a los venezolanos de manera oportuna e integral, en otras palabras si el IVSS cumpliera a cabalidad sus funciones para lo que fue creado en 1944, la protección de la seguridad social de los pensionados y jubilados estaría garantizada,

Con mucha tristeza e impotencia observamos que la misión y visión del IVSS se ha desvirtuado en el más amplio sentido. Los centros de atención medico hospitalario están muy deteriorados en cuanto a infraestructura física, falta de insumos médicos, etc., y los más patético e inhumano son las pírricas pensiones que les asigna el IVSS mensualmente a los pensionados.

A la fecha la pensión que se le ocurrió por decreto al señor presidente de la republica para los pensionados es de Bs. 549.705,04 Cantidad insignificante para la subsistencia. Un espejismo de vida.

Desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia de la republica en abril 2013, las pensiones se han ido quedando relegadas con respecto al salario minino integral. La insensibilidad del señor presidente ha quedado en entre dicho. ¿Qué le han hecho los pensionados del IVSS al presidente Maduro?

Cada día los pensionados mueren lentamente por falta de alimentos, asistencia médica adecuada y falta de medicamentos. ¿Quién lleva estas estadísticas?.

Cada día que pasa morimos un poco, cada instante es un paso hacia la vejez, Señor presidente póngase en los zapatos de los pensionados que viven únicamente de ese ingreso para subsistir. La mayoría de los pensionados no tienen más opciones de vida.

Leopoldo Puchi: Escenas y escenarios políticos

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Fran Tovar 25-04-2018 El pizarrón Opinión, Hay que leer0

En el proceso político en curso pueden observarse diversas escenas que van delineando escenarios futuros, es decir, hipótesis sobre la evolución posible de los acontecimientos. La situación es la convocatoria de la elección presidencial para el 20 de mayo, que se celebrarán en medio de un cuadro de grandes dificultades económicas que afectan fuertemente las condiciones de vida de la gente.

Los actores que más destacan sobre las tablas son los candidatos Nicolás Maduro, Henri Falcón y Javier Bertucci, así como las organizaciones y grupos que los acompañan. La masa electoral también está representada allí, y las encuestan reflejan que la sumatoria de la votación tradicional de la oposición más el descontento pudiera dar como vencedor a Henri Falcón. Pero no hay una definición clara, porque existe un fuerte desánimo y rechazo hacia la dirigencia, luego de que en escenas anteriores de intentos de derrocamiento del Gobierno en 2017 la oposición no logró el resultado buscado.

Llama la atención que sobre la escena que observamos no se encuentran otros factores políticos que hacen parte del entramado que se juega. Se hallan ubicados en otro lado de las tablas y consideran que no debe participarse en el proceso electoral. Allí están organizaciones como PJ, AD, UNT, CEV, VP, M16J.

Del desarrollo de la trama, vale destacar que los reflectores apuntan hacia un núcleo de actores que hasta hace poco estaban relegados en la tarima, comenzando por el propio Henri Falcón.  Se desconoce cómo proseguirá el guion de la obra, pero ya se ha producido una modificación en el rol de los actores que sin duda impactará y se expresará en el futuro.

Un nuevo capítulo, todavía desconocido, puede desplegarse en el que los nuevos figurantes jueguen un rol más relevante. Es una hipótesis válida para un nuevo escenario: de ganar Maduro, podría darse una nueva dinámica Gobierno-oposición, con una oposición participacionista que ocuparía las plazas en el Estado (AN, TSJ, CNE, Consejos regionales y Concejos municipales) que hoy detenta el sector abstencionista, y quizás unas cuantas posiciones más.

Para el sector abstencionista sería suicida que una evolución como la señalada se mantuviera por un largo período, porque sus actores corren el riesgo de ser sustituidos. De modo que es lógico pensar que la decisión tomada tendría que contar con la promesa de un rápido desenlace en otra dirección: una salida abrupta de Maduro, bien sea por la vía de un alzamiento militar, o de una intervención extranjera

Si el tiempo es corto, los grupos abstencionistas preservarían su público aunque no participen en estas elecciones y en los escenarios institucionales inmediatos. Es como en la música, no es fácil que un público cambie de gustos o géneros, por más que en un instante –20 de mayo— escuche a otros. Pero si el asunto se prolonga, es distinto. El oído también se acostumbra. Entonces, ¿qué es lo que le han prometido a AD, PJ y UNT? ¿Qué información tienen que explique la decisión que han tomado?

José Ángel Borrego: La ¿nueva? Cuba

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Fran Tovar 24-04-2018 El pizarrón Opinión0

Ayer la más destacada bloguera cubana sugería la posibilidad del fin de la era Castro con la designación de Díaz-Canel al frente del gobierno de La Habana. Lo observamos como un exceso de optimismo por parte de esta joven que recorre al mundo a través de sus trazados, más románticos que realistas sobre lo que ella, e imagina uno que todos los cubanos con par de dedos de frente, aspira para su país. La transformación que amerita Cuba es tan profunda como la que exige Venezuela aunque aún aquí las elecciones al menos simulan ser universales. En el predio de los Castro (porque no ha dejado de serlo) deciden 600 personas por los millones de cubanos.

Cambiar ese esquema no es tarea de un hombre sino de la conciencia colectiva. No hablamos de política sino de realismo. De la cruda verdad que asfixia a la gente de ambas naciones, aquella por delirios mundialistas de Fidel y la nuestra por imitación que inició Chávez insuflado de egolatría desbordada y amor por el líder cubano. Hoy ambas naciones están quebradas en lo económico y ahogadas en lo financiero. No hay en el universo quien apueste un penique por ninguna de las dos. Es preciso que una y otra se abran a la inteligencia productiva y atraigan al factor promotor ajeno al devaneo político para que pueda confiar en que realmente hay una nueva Cuba.

Dentro de ese planteamiento un experto en el área intentó transmitir una propuesta harto conveniente para el turismo cubano a través del cónsul general de la isla en Caracas. La respuesta, muy inmediata, demuestra que el Trogloditismo Cubano campea por sus fueros al menos en áreas diplomáticas. Tanto propuesta y respuesta fueron remitidas a la bloguera para que a su vez las vocee. Se había sugerido al cónsul habanero de Caracas construir una red hotelera en Cuba sin que ese Estado deba acarrear el financiamiento y aun así los hoteles quedarían como patrimonio cubano. Eso molestó al “diplomático” consular imagina uno que perdido en su ignorancia.

Ya antes (se le dijo al personero) una representante del Ministerio de Turismo de Cuba habíase tomado la molestia de ofrecer analizar una propuesta similar. Eso no ocurrió, pero al menos hubo la comunicación cortés. Pese a ello, el proponente, con la mejor buena fe quiso reiterar lo que creyó una idea fraterna, no para los jerarcas de aquél país, sino con el sufrido pueblo cubano y entre otras plataformas se basó en lo que el mundo civilizado conoce como la “luna de miel” que se fomenta entre un nuevo gobernante, su país y buena parte del mundo. El “diplomático” asegura que en Cuba no existe esa luna de miel. Cuánto lo sentimos por el cubano de a pie..!

Leandro Uría: Ya nadie le cree a Daniel Ortega

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Fran Tovar 24-04-2018 El pizarrón Opinión0

¿Daniel Ortega llama al diálogo? Esa sí que es una imagen difícil de encontrar en los más de 20 años que el “Comandante Daniel” ha gobernado Nicaragua con puño de hierro.

Y es realmente noticia: Lástima que la prensa independiente de Nicaragua apenas pueda comentar sus implicancias, en un contexto en el que varios canales opositores fueron censurados por transmitir la ola de manifestaciones que desde hace días sacude al país centroamericano. Y por eso tampoco sorprende que nadie le crea.

Ni propios ni extraños: ahora los opositores creen que la marcha atrás en la reforma de la seguridad social por parte de Ortega -el desencadenante de la protesta- no es suficiente, mientras las fuerzas de choque del régimen los siguen aterrorizando en las calles como si él no hubiera dicho nada, en un juego perverso que ya ocasionó unos 30 muertos (uno de ellos periodista), según denuncian los organismos de derechos humanos.

Aunque una interpretación más plausible sería que Ortega -al colmo del descrédito- llama a pacificar al país mientras en realidad incrementa la represión, en un doble juego de consecuencias inciertas. No se trata -al menos por ahora- de que el país se le haya ido de las manos, sino de que está aumentando la represión en contra de su propio pueblo mientras intenta aparecer como una voz reflexiva que llama a pacificar Nicaragua. De hecho, los propios sandinistas encendieron la mecha a instancias del gobierno al atacar a grupos de manifestantes autoconvocados contra la reforma previsional draconiana del mandatario, que aumenta aportes patronales y laborales, y reduce en un cinco por ciento las ya raquíticas pensiones del segundo país más pobre de Latinoamérica.

Lejos de la revolución sandinista

¿Qué le queda a la oposición en ese escenario? Luego de que Ortega pusiera funcionarios del régimen al frente de partidos opositores y se hiciese reelegir en unas elecciones con rivales electorales testimoniales, parece que solo puede ventilar su descontento en las calles. Aunque a la luz de la represión, ni siquiera le queda eso: los opositores se refugian en lugares que hasta ahora parecían infranqueables para la policía, como sedes universitarias e iglesias.

Pero ya ni eso respeta este gobierno sandinista, cada vez más alejado de aquella revolución que echó del poder a la familia Somoza, y cada vez más parecido a esa familia en el ejercicio despiadado del poder. No por nada, Ortega controla lo que se hace y deshace en el país y quiere controlar lo que se dice a través de la censura y de una miríada de medios oficialistas a cargo de los hijos del presidente Ortega y de la vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo.

La comunidad internacional sería la única salida

Así las cosas, los estudiantes han sido atacados por la policía en predios universitarios y hasta en la catedral de Managua, donde el cardenal de la capital nicaragüense abogó por ellos, lo cual abriría un espacio para que la Iglesia católica intente mediar y ayude a corregir (al menos parcialmente) el desaguisado provocado por años de nepotismo y ejercicio de poder sin contrapesos por parte de la familia Ortega.

En otras palabras, nada indica que Daniel Ortega quiera realmente dialogar ni dar marcha atrás con la represión y su polémica reforma de la seguridad social. Al contrario. Todo podría darse vuelta de la noche a la mañana, con un presidente que controla la Justicia y el Parlamento, además de fuerzas antimotines expertas en eliminar la disidencia en las calles. Y que para peor se hace reelegir en elecciones arregladas. Otra vez la comunidad internacional sería la única salida para una oposición que desfallece. Y por lo visto en Venezuela, donde prácticas similares continúan a pesar de la condena regional y las sanciones aprobadas por Estados Unidos y la Unión Europea, se trata de una esperanza por demás incierta.

El trasfondo

Y ya que hablamos de Caracas: lo cierto es que la debacle económica de Venezuela está teniendo su impacto en Nicaragua. La mitad de la energía que consume el país centroamericano se produce en base a petróleo venezolano. Y Venezuela amplió los intereses que le cobra a su “aliado” a cambio del fluido en un contexto de caída del precio internacional del petróleo e hiperinflación, a lo que se suma ahora el impacto de las sanciones internacionales. Ortega, a su vez, multiplicó a partir de 2007 los subsidios de las tarifas eléctricas. Pero la bonanza está llegando a su fin y el régimen de Managua quiere prepararse para una etapa con menos subsidios. Y esto parece muy difícil de vender a la población y especialmente para la familia Ortega. Es lógico: los ciudadanos nicaragüenses no quieren pagar la factura de años de desmanejos y de corrupción por parte de sus opresores.

Nelson Bocaranda Sardi: Runrunes

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Emisora Costa del Sol FM 24-04-2018 Opinión0

HAMBRE ROJOPINTA:

De nuevo más turbulencia en lo que queda de las fábricas del sector básico guayanés expropiado por los regímenes de Chávez&Maduro. Esta vez en la planta Casima, otrora fuente segura de exportación y generadora de divisas produciendo acero, pero hoy en terapia intensiva como todas las empresas que producían para nuestro consumo -y exportación- en la República de Venezuela pero que la farsante “republica bolivariana socialista del siglo XXI” destruyó y nos retrocedió al menos 50 años. Su dirección sindical -afecta plenamente al PSUV- pide por escrito un incremento de un mil por ciento (1.000%) sobre el salario básico, más un bono mensual de Bs. 15 millones por alimentación o comedor “ante la realidad económica inflacionaria que viven los trabajadores”. En carta firmada, Alejandro Álvarez como Secretario General y Arjonio Farrera como Secretario de Trabajo y Reclamo, le listana las autoridades de la planta los productos de la canasta alimentaria “la cual sobre repasa los 52 millones de bolívares”. El otrora aguerrido sindicato guayanés señala en su muy motivada comunicación que su solicitud se hace con base al artículo 91 de la propia Constitución Bolivariana que tanto les ofreció falsas villas y castillos a los trabajadores, resultando todo en estatizaciones, cierres de empresas, desempleo, improductividad, malversación, corrupción y crímen entre bandas rojas. Los militares encargados del Complejo Siderúrgico Nacional, los varios ministros de Industria y Comercio que rodean inútilmente a Nicolas Maduro, en la írrita Asamblea Nacional Constituyente, en el Palacio de Miraflores, ¿qué dicen, cómo interpretan y qué van a hacer con este descomunal grito de los trabajadores?. “Nada, no harán nada”, afirma uno de los afectados, portador de la copia de la comunicación entregada. Farsantes, con doble moral, como nunca conoció Venezuela …

Más Runrunes

José Machillanda: No votar

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Emisora Costa del Sol FM 24-04-2018 Opinión0

La campaña electoral iniciada el 22 de abril muestra el fracaso de la imposición por parte de la fraudulenta e írrita Asamblea Constituyente y el inepto Consejo Nacional Electoral, cuando atónita Venezuela comprobó que el autobusero Maduro se encontraba en La Habana en representación del post-chavismo, quedando clara la confrontación con el chavismo que se quedó en Venezuela, con lo cual la confrontación chavismo vs. post-chavismo, militarismo vs. gansterismo, conduce a que la mayoría de los venezolanos tomen la decisión de NO VOTAR.

No votar significa una decisión libérrima de la masa de venezolanos decentes, que quieren un cambio político. Un cambio político se logra mediante la Participación Política Contendiente, que refleja la decisión libérrima del ciudadano de participar en la campaña electoral, incorporarse a los planteamientos del candidato y accionar de acuerdo a lo previsto en la Ley Orgánica de Procesos Electorales. Es decir, se cumple el constructo de participación política con la cual los ciudadanos no son espectadores, no son apáticos, sino que por lo contrario constituyen la savia, la energía y la determinación por y para seleccionar a quien se vota.

La campaña electoral, entonces, conduce al voto. Sufragio impone una responsabilidad ética entre los ciudadanos electores y la comunidad política. La comunidad política está determinada por los partidos políticos, se manifiesta en los grupos de interés y perfilan la importancia del sufragio para los ciudadanos. Desde el domingo 22 de abril queda claro que el venezolano que hoy vive la miseria exponencial como consecuencia del asalto al poder y la riqueza de Venezuela por un grupo de militares sediciosos, conspiradores e irresponsables, no tienen razón para intentar animar el voto ciudadano.

El voto es el extremo de una acción racional y no emocional del ciudadano cuando decide los destinos de la República. Lo que pretende la falsa electoral del 20 de mayo es darle continuidad a la más cruel y desgraciada situación que le ha tocado al país, en manos de un militarismo obsecuente, primitivo y desnaturalizado, que anclado en el heroísmo y la heroización ha sido gobierno, ha administrado las riquezas de la República para convertirse en un grupo ladrón, peligroso y putrefacto que avergüenza la historia de la Nación. No votar significa hoy salvar la República y dejar sentado que el venezolano promedio, eso que se señala como el 78%, no va a votar ni por el post-chavismo enfrentado al chavismo y, mucho menos, por quienes de manera inmoral y contra la ética del venezolano han aceptado en presentarse para que aparezca una mascarada de seudo-democracia.

No votar significa preparar a la ciudadanía democrática para reaccionar el 21 de mayo, como lo establece el planteamiento de la Resistencia Civil. Resistencia civil que no debe ser confundida con violencia, resistencia civil que significa responsabilidad para mantener la República, habida cuenta que quienes han montado la falsa electoral destruyeron el sistema político venezolano, pero no podrán contener la soberanía de los ciudadanos que están dispuestos a salvar la República. Salvar negándose a asistir el voto como explicación única que queda frente a quienes, como gobierno, intentan destruir a una sociedad que tiene el derecho legítimo de exigir un proceso electoral seguro, confiable, libre y en igualdad de condiciones.

No votar es, entonces, lo que representará en la historia de la posible transición política venezolana una decisión histórica, reflexiva, responsable que se niega al juego maniqueo de mercaderes de la política y de mafias corruptas, que ejercen de manera arbitraria el poder para su beneficio propio. No votar significa tener conciencia de la desgraciada coyuntura que vive Venezuela, que no es otra cosa más que una guerra civil. Guerra civil que muestra la más grande conflictividad entre los venezolanos, que registra un Estado Polémico que es instrumenta el hiato Maduro-Padrino y permanente intención hostil que a través de la violencia militarista intenta el aniquilamiento físico de los venezolanos.

No votar es dar el gran paso con rigurosidad ciudadana, con precisión sobre lo que se desea a partir del 21 de mayo y con fidelidad cierta sobre la Constitución. No votar es, definitivamente, exponenciar la crisis que nos mantiene atados a una tensión enfermiza y a un antagonismo insoportable como consecuencia de la maldición del militarismo, encarnado en un cuerpo de golpistas que cobardemente desde 1992 y después en 1999 tomados por la ideología del socialismo a juro, creen que son dueños de Venezuela.

No votar se constituye en la gran elección de todos los ciudadanos que, como oposición política, de manera firme y valiente sufren la miseria exponencial del chavismo y post-chavismo que, indeclinablemente, pudiera conducirnos a partir del 21 de mayo al cataclismo de la calamidad político-social.

@JMachillandaP

Gehard Cartay Ramírez: La oposición; Obstáculos y opciones

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Emisora Costa del Sol FM 24-04-2018 Opinión0

La lamentable división de la oposición democrática ante los supuestos comicios de mayo próximo y la fuerte tendencia a no participar por parte de sectores mayoritarios contrarios al régimen, son francamente preocupantes.

Lo primero que debe destacarse es la falta de unidad opositora. Este es un tema que afecta el desarrollo de una táctica exitosa para salir del régimen, objetivo estratégico fundamental e inmediato. Por desgracia, distintos motivos –algunos de ellos ciertamente despreciables y ominosos– la han venido fomentando, y sobre ellos, en su momento, habrá que producir una seria discusión.

En este sentido, pudiera decirse que, además de la falta de unidad, existe también una escandalosa falta de claridad entre alguna dirigencia opositora, donde existen sectores que no han terminado de entender la verdadera naturaleza totalitaria del régimen, al punto tal que se comportan –antes y ahora– como si viviéramos en una democracia funcional, lo cual no es cierto, desde luego.

Al parecer, todavía hay quienes no han entendido algo que sí ha comprendido la mayoría, aunque, por desgracia, para mal, al condenarse a la omisión frente al régimen. Me explico: el chavomadurismo ha convencido a mucha gente de que votar es irrelevante, o sea, “votas, pero no eliges”. Elegimos la Asamblea Nacional, pero inmediatamente el régimen y su tribunal supremo la inhabilitaron. Elegimos varios gobernadores, pero el régimen y su CNE los trampearon. Y aún así, hay quienes quieren participar en las próximas elecciones, sin garantía alguna y, lo que es más grave, sin atreverse a exigirlas, lo que además podría atraerles algunos abstencionistas.

Ha sido justamente esa falta de claridad opositora la que ha permitido la aceptación continuada del aparataje electoral del régimen, diseñado para cumplir sus siniestros propósitos. Y si bien es cierto que las oportunidades electorales nunca deben desaprovecharse para contactar la gente, la verdad es que, luego de 20 años en ese macán, lo sensato sería discutir si vale la pena insistir en esa vía sin exigir a cambio condiciones que garanticen que la voluntad de los venezolanos sea respetada, y no seguir como hasta ahora con una participación que vota pero no elige.

(Por cierto que no se entiende cómo una candidatura que pretende presentarse como alternativa frente al régimen no haya seguido insistiendo al respecto. Lo plantearon al principio, y hasta condicionaron su participación, pero luego olvidaron esa promesa. Hoy su mensaje de campaña parece más propio de los lejanos tiempos en que se respetaba la voluntad popular, y no el que debe plantearse en la situación excepcional que enfrentamos, y que no puede definirse de otra manera sino como lo que es: unas elecciones que no son competitivas, como gustan decir algunos politólogos y analistas.

Pero esa falta de claridad a veces resulta insólita. Por ejemplo, leí un tweet del 21 de abril, atribuido al candidato Falcón, donde afirma que el problema de Venezuela “es la economía y no la política”. Sorprendente diagnóstico porque ha sido el modelo politico castrochavista el que producido la tragedia que sufrimos desde hace tiempo. No creo que cueste mucho entender que la política condiciona todo lo demás, y muy especialmente la economía. Así, una democracia sólo se sostiene sobre una sólida economía social de mercado, y nunca en una economía comunista, estatizada y enemiga de la libre iniciativa.)

Otro motivo de preocupación en la difícil situación de la oposición lo constituye la falta de un liderazgo que nos una a todos. Hablo de liderazgo colectivo y, desde luego, de uno con rostro propio. Por ahora, carecemos de partidos fuertes y de líderes con arraigo popular que encausen el mayoritario descontento popular frente a la corrupcion, incapacidad e insensibilidad de actual régimen.

La situación, en este sentido, es tan dramática que la revela en toda su magnitud, como anotamos al inicio de estas cavilaciones, la existencia de dos sectores opositores, uno que no participará en los próximos comicios, y otro minoritario que sí lo hará, pero con una candidatura que, por cierto, presenta debilidades preocupantes, siendo la más grave su falta de credibilidad y de pegada opositora frente a un régimen que ha arruinado a los venezolanos.

Lo deseable sería que se continuara la lucha por las justas condiciones electorales que señalan la Constitucion, las leyes y la equidad. Que se lograra la convocatoria de las elecciones presidenciales para finales de 2018, conforme la Carta Magna. Y que, desde luego, la oposición unida y todos aquellos que rechazan el modelo chavomadurista puedan escoger una candidatura de consenso para enfrentar en condiciones justas y legales al empeño continuista del régimen.

Ojalá la dirigencia opositora en su totalidad pueda ver el bosque y no sólo los árboles, como reza un viejo adagio popular. No será fácil, pero hay que intentarlo.

@gehardcartay