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REGIONALES

Redacción 8/12/2017 09:52:00 a. m.

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Regionales

«Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; … la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia.»(Simón Bolívar. Discurso de Angostura).

Asombra leer en las redes sociales las piruetas mentales de quienes defienden lo indefendible: concurrir a elecciones regionales dirigidas por Tibisay Lucena desde el CNE y por Vladimir Padrino desde el sector militar (Plan República), cuando aún está caliente el cadáver de la democracia brutal y definitivamente asesinada el 30 de julio, ante la incrédula mirada del mundo.

Pero aún más sorprendente que el esperado megafraude de Tibisay, fue el anuncio de Ramos Allup de que Acción Democrática concurriría a las elecciones regionales, aduciendo la necesidad de defender espacios y no entregar a la dictadura la totalidad de las gobernaciones. Esa sería una justificación más que suficiente si viviéramos bajo un régimen democrático, pero siendo la verdad que padecemos una tiranía feroz, donde concurren la injerencia cubana y el narcotráfico internacional, la concurrencia es un claro acto de traición y un engaño que supera a todos los anteriores.

Para algunos, entre los que me cuento, la decisión de Ramos Allup no fue del todo sorpresiva, después de su anodino paso por la Presidencia de la Asamblea Nacional. Durante ese año, la AN no tomó una sola decisión que golpeara con contundencia al régimen y solamente queda para el recuerdo el rocambolesco episodio de la expulsión de los retratos de Chávez, que benefició –exclusivamente– a su autor, quien logró amplia cobertura de prensa, nacional e internacional.

Pero es que nuestros políticos se hacen cada vez más descarados, ante el éxito de sus engaños. Para muestra, basta un botón:

Con motivo de las elecciones legislativas del 6 de diciembre de 2015, se nos hizo creer que habíamos obtenido una gran victoria, cuando lo que en verdad hubo fue un gran esfuerzo popular que la MUD se encargó de

despilfarrar. Nada ganó el pueblo con su abrumadora votación a favor de los candidatos de la MUD, si bien lo hicieron creer que le había dado una paliza al régimen; no cayó en cuenta el desprevenido ciudadano de buena fe, que las verdaderas triunfadoras fueron las cúpulas partidistas que se alzaron con una gruesa suma de diputados y, por ende, con una gran fuerza para negociar acuerdos subalternos con el régimen o ¿Acaso podemos pensar que la pasividad de la presidencia de Henry Ramos fue gratuita?

Nos invitaron a votar, a quienes eligieron las cúpulas, bajo las siguientes promesas (citas textuales):

1. Podremos tener un TSJ dedicado a la justicia y no sólo a la política.

2. Podremos tener un CNE imparcial

3. Garantizar elecciones justas

4. Detener la inseguridad, las muertes y los robos

5. Combatir la inflación y el alto costo de la vida

6. Desmantelar los grupos armados que generan violencia política

7. Acabar con la escasez y eliminar las captahuellas

Dos aspectos a resaltar con respecto a esta lista y a otras similares que corrieron por las redes, en su oportunidad:

a) Ni una sola vez se hace mención a la salida del régimen y al logro a una democracia real;

b) Ninguna de las siete promesas transcritas fue cumplida.

Y otra cosa que tengo desde hace tiempo en el tintero: ¿Cómo es que el CNE, después de incurrir en trampas como la de la presidencial de 2013, reconoció la soberbia paliza? ¿Acaso Tibisay y compañía fueron presas de un repentino ataque de honestidad y de desobediencia al amo o ya todo estaba acordado con la MUD para insuflar carácter democrático a Maduro? ¿Qué ganamos –en realidad– con tan abrumador «triunfo»?

Ahora bien: los mismos por los que votamos entusiásticamente el 6D, nos piden que los llevemos a las gobernaciones de estado. Desde mi punto de vista, esa es una falta de respeto y una manera de llamarte pendejo. A mí, particularmente, no me gusta que me llamen así.

Dulce María Tosta   @DulceMTostaR

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turmero_2009@hotmail.com

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DESPRESTIGIO

Redacción 7/22/2017 12:31:00 p. m.

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Desprestigio

Hace pocas horas, tuve la oportunidad de leer un tweet de Manuel Rosales donde achaca el desprestigio de la MUD a quienes opinamos en las redes sociales, sin obedecer otra línea que la dictada por nuestra conciencia y por los compromisos adquiridos desde niños con la libertad y la decencia.

Si bien no es primera vez que oigo o leo tal desatino, al venir del jefe de unos de los partidos angulares de la Mesa y ex candidato presidencial y al quedar evidenciado que no tiene propósito de enmienda ni ánimo de superación ética, me veo en la necesidad de hacer algunos comentarios.

La Mesa de la Unidad Democrática nace de la necesidad de unir fuerzas para contrarrestar la avasallante fuerza electoral del chavismo; decaída ésta, la MUD pierde paulatinamente su razón primigenia de ser y va derivando hacia un arreglo entre partidos para la obtención de beneficios políticos y burocráticos. Con el transcurrir de los acontecimientos, percibió que el desastroso gobierno chavista era el mejor ambiente para su crecimiento y facilidad de alcanzar el poder.

De ahí que si alguien tiene interés de que este régimen se mantenga hasta las elecciones presidenciales del 2018, son los jefes de la MUD con apetitos presidenciales. Correr la arruga «de a poquito», prometer hoy e incumplir mañana, repartir esperanzas como se reparten caramelos en fiestas de niños y dejar que el tiempo continúe su paso inexorable, es la táctica de los ambiciosos precandidatos.

La gente siente que la MUD es una de las patas del trípode que sostiene al régimen que nos agobia y su desprestigio deriva de hechos, absolutamente inexcusables.

Con su conducta durante el descarado fraude electoral que dio la victoria a Maduro en 2013, al apelar a vías «legales» que de antemano se sabía que eran inocuas desde todo punto de vista, inició el descenso por el barranco que hoy la tiene en el pozo. Un pueblo listo para la batalla no ocultó su estupor ante el anuncio de Capriles de que apelaría al muy chavista Tribunal Supremo de Justicia.

El desprestigio de la MUD obedece a quienes producen sus verdades y no a quienes las narran. Está desprestigiada porque no ha explicado ni explicará el por qué se negó a apoyar «la salida» propuesta por Leopoldo López y que hoy quedó demostrado que era el camino correcto; desprestigiada está por las reuniones secretas en República Dominicana, donde actuaron como dueños de la voluntad de sus conciudadanos; desprestigiada está por atacar a todo aquel que no se someta a sus líneas y despreciar a la muchacha heroica que ha regado con valor y sangre las calles del País.

Desprestigio produce la presencia militante de Timoteo Zambrano y Juan Carlos Caldera, ingratamente recordados por sus fechorías.

La MUD goza de merecido desprestigio porque aceptó pasivamente que a María Corina Machado le arrebataran su curul de forma arbitraria e inconstitucional; no es prestigio lo que ganó cuando el gorilato gobernante le arrancó a la Asamblea Nacional los tres diputados de Amazonas, provocando apenas unas cuantas protestas sin destino.

Casi raya en traición a la Patria al aceptar el reglamento del CNE que -en la práctica- hizo de los referendos revocatorios metas inalcanzables y, lo que es peor, al llamar al firmazo para revocar a Maduro, cuyo verdadero y logrado objeto era inscribirse como grupo de electores.

Imposible que resultara prestigioso el incumplimiento de todas las promesas que hizo para lograr la avalancha de votos en las elecciones legislativas de 2015, y la sumisa aceptación de las arbitrarias medidas que contra la Asamblea ha tomado el Ejecutivo, tal como negarle el dinero requerido para el pago de los diputados.

La sociedad civil aún espera explicación convincente sobre las razones que llevaron al secretario general de la MUD, Jesús Torrealba, a dar por concluida la multitudinaria marcha del 1° de septiembre pasado, a las dos de la tarde y sin haber logrado el menor objetivo. También espera explicación clara sobre lo expresado el 9 de mayo de 2014, por la subsecretaria de Estado Roberta Jacobson en el senado estadounidense, acerca de la oposición de la MUD a la aplicación de sanciones económicas a funcionarios venezolanos violadores de derechos humanos.

Sería bueno saber las razones del desapego de la MUD a las dignas gestiones de Aristiguieta Gramcko sobre la nacionalidad de Maduro o de su ensordecedor silencio ante la barbarie ensañada con el digno general Ángel Vivas y su familia.

La MUD jamás se ha pronunciado sobre el carácter extranjero del régimen que nos desgobierna, a pesar de que desde los tiempos de la colonia no habíamos tenido un Capitán General tan conspicuo como Maduro, atento a las órdenes de sus amos extranjeros.

Quizás el hombre de las «peras al horno» desconozca que el prestigio es directamente proporcional a la rectitud de la conducta, y que –en política– generalmente está asociado a la admiración de un pueblo agradecido.

Dulce María Tosta   @DulceMTostaR

turmero_2009@hotmail.com

http://www.dulcemariatosta.com 19 de julio de 2017

OFENSIVO PLEBISCITO!

miércoles, julio 12, 2017

Por: Dulce María Tosta

turmero_2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

La MUD, que parece no tener propósito de enmienda, nos ha sorprendido recientemente con un llamado a plebiscito sin fundamentación ética ni política. Este llamado tiene el mismo estilo de las mega-marchas (entre las que destaca la del 1 ° de septiembre pasado) y las de otras actividades que desde su inicio se sabía que no llegarían a nada.

Los que hoy convocan a esta bufonada son los mismos que se opusieron a “La Salida”, vendiéndonos en su defecto un revocatorio que no tuvieron el valor de defender y que, en definitiva, insufló oxígeno al régimen y desesperanza a las masas populares.

En resumen, la MUD convoca al pueblo para preguntarle si está de acuerdo con el gobierno de Maduro o si desea salir de él. ¿Acaso esta pregunta no está respondida por los héroes que perdieron la vida en nuestras calles, por millares de heridos, humillados y apaleados que ya son lugar común en las redes sociales? ¿Acaso millones de emigrantes que convirtieron nuestros aeropuertos en lugares de llanto y despedida no satisfacen la recién nacida curiosidad de la MUD?

Desde tumbas gloriosas y honorables calabozos, esa pregunta ya fue contestada. Es ofensivo para Bassil, para Redman, para Pernalete y decenas de mártires más, preguntar lo obvio y, sobre todo, someter a consulta la procedencia de sus sacrificios.

La curiosidad MUDica debería estar más que satisfecha por la bravura de los venezolanos durante los últimos cien días, con sus ciento ocho inmortales, setecientos diecisiete heridos, quince mil lesionados, mil doscientos cuarenta y ocho presos y trescientos cuarenta y un civiles presentados ante tribunales militares, según diversas fuentes.

Cada día se hace más obvio que a la autotitulada «Unidad» le interesa cohabitar con la tiranía, con fines estrictamente electorales. Más pendientes de ponerle la mano al «coroto» que de libertar a Venezuela, ya hablan de gobierno de unidad nacional donde ellos son la unidad y el término «primarias» brilla por su ausencia.

Ladinamente, el combo AD, PJ, UNT y VP utilizan la desesperación popular para acrecentar su base política. Marchas sin destino, plantones sin objetivo y cacerolazos sin efectos no han logrado quebrantar la férrea voluntad del pueblo de ser libre; junto a esa determinación crece por instantes la desconfianza en el liderazgo político y el criterio de que solo el pueblo salva al pueblo, muy parecido al expresado en los carteloncitos de carretera «Solo Cristo salva».

Si acaso el propósito cierto es realizar una gran movilización nacional pletórica de eventos de calle, lo procedente hubiese sido llamar a firmar un documento dirigido a Maduro exigiéndole su renuncia, fundamentándose en el artículo 51 de la Constitución, que consagra el derecho de representar o dirigir peticiones ante cualquier autoridad y obtener oportuna y adecuada respuesta.

También hubiese resultado más honorable haber designado el evento del 16 como «Revocatorio Popular» o algo similar, pero organizarlo como plebiscito es tan disparatado como adelantar una encuesta para preguntarle a los niños si quieren helados o si les gustan los caramelos.

Pero lo verdaderamente preocupante de esta absurda convocatoria es que está dirigida a enfriar la recalentada opinión internacional en contra de la tiranía venezolana. No parece ser casual que cuando el Grupo de los 20 (que contiene al grupo de los siete (G7) países más poderosos del mundo) se pronuncia fuertemente sobre la situación de este País, la oposición resuelva indagar sobre lo que quiere el pueblo o, en otras palabras, se interese en aclarar dudas sobre el apoyo popular al madurismo, pues lo que se sabe no se pregunta. El resto lo hará la inmensa maquinaria propagandística del régimen.

Una vez más la MUD traiciona a quienes dice defender y abusa del desespero y de la ingenuidad política de los que le otorgarán su confianza el 16 de julio. El juicio de la historia que sobre ella pesará la colocará –a lo Dante– en los lugares más inclementes del infierno.

Etiquetas: Derechos Humanos, MUD CORRUPTA, Plebiscito

posted by Aserne Venezuela @ 5:58 p.m.

PLEBISCITO.

Redacción 7/10/2017 03:11:00 p. m.

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Plebiscito

La MUD, que parece no tener propósito de enmienda, nos ha sorprendido recientemente con un llamado a plebiscito sin fundamentación ética ni política. Este llamado tiene el mismo estilo de las mega-marchas (entre las que destaca la del 1 ° de septiembre pasado) y las de otras actividades que desde su inicio se sabía que no llegarían a nada.

Los que hoy convocan a esta bufonada son los mismos que se opusieron a “La Salida”, vendiéndonos en su defecto un revocatorio que no tuvieron el valor de defender y que, en definitiva, insufló oxígeno al régimen y desesperanza a las masas populares.

En resumen, la MUD convoca al pueblo para preguntarle si está de acuerdo con el gobierno de Maduro o si desea salir de él. ¿Acaso esta pregunta no está respondida por los héroes que perdieron la vida en nuestras calles, por millares de heridos, humillados y apaleados que ya son lugar común en las redes sociales? ¿Acaso millones de emigrantes que convirtieron nuestros aeropuertos en lugares de llanto y despedida no satisfacen la recién nacida curiosidad de la MUD?

Desde tumbas gloriosas y honorables calabozos, esa pregunta ya fue contestada. Es ofensivo para Bassil, para Redman, para Pernalete y decenas de mártires más, preguntar lo obvio y, sobre todo, someter a consulta la procedencia de sus sacrificios.

La curiosidad MUDica debería estar más que satisfecha por la bravura de los venezolanos durante los últimos cien días, con sus ciento ocho inmortales, setecientos diecisiete heridos, quince mil lesionados, mil doscientos cuarenta y ocho presos y trescientos cuarenta y un civiles presentados ante tribunales militares, según diversas fuentes.

Cada día se hace más obvio que a la autotitulada «Unidad» le interesa cohabitar con la tiranía, con fines estrictamente electorales. Más pendientes de ponerle la mano al «coroto» que de libertar a Venezuela, ya hablan de gobierno de unidad nacional donde ellos son la unidad y el término «primarias» brilla por su ausencia.

Ladinamente, el combo AD, PJ, UNT y VP utilizan la desesperación popular para acrecentar su base política. Marchas sin destino, plantones sin objetivo y cacerolazos sin efectos no han logrado quebrantar la férrea voluntad del pueblo de ser libre; junto a esa determinación crece por instantes la desconfianza en el liderazgo político y el criterio de que solo el pueblo salva al pueblo, muy parecido al expresado en los carteloncitos de carretera «Solo Cristo salva».

Si acaso el propósito cierto es realizar una gran movilización nacional pletórica de eventos de calle, lo procedente hubiese sido llamar a firmar un documento dirigido a Maduro exigiéndole su renuncia, fundamentándose en el artículo 51 de la Constitución, que consagra el derecho de representar o dirigir peticiones ante cualquier autoridad y obtener oportuna y adecuada respuesta.

También hubiese resultado más honorable haber designado el evento del 16 como «Revocatorio Popular» o algo similar, pero organizarlo como plebiscito es tan disparatado como adelantar una encuesta para preguntarle a los niños si quieren helados o si les gustan los caramelos.

Pero lo verdaderamente preocupante de esta absurda convocatoria es que está dirigida a enfriar la recalentada opinión internacional en contra de la tiranía venezolana. No parece ser casual que cuando el Grupo de los 20 (que contiene al grupo de los siete (G7) países más poderosos del mundo) se pronuncia fuertemente sobre la situación de este País, la oposición resuelva indagar sobre lo que quiere el pueblo o, en otras palabras, se interese en aclarar dudas sobre el apoyo popular al madurismo, pues lo que se sabe no se pregunta. El resto lo hará la inmensa maquinaria propagandística del régimen.

Una vez más la MUD traiciona a quienes dice defender y abusa del desespero y de la ingenuidad política de los que le otorgarán su confianza el 16 de julio. El juicio de la historia que sobre ella pesará la colocará –a lo Dante– en los lugares más inclementes del infierno.

Dulce María Tosta   @DulceMTostaR

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PARTIDOCRACIA

 

Redacción 2/28/2017 12:30:00 a. m.

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Partidocracia

Desde mis años mozos he oído decir que los partidos políticos son consustanciales con la democracia, que sin ellos esta forma de organización social y política es imposible y casi una herejía pretenderla; que los partidos son para la democracia y la libertad lo que el Nuevo Testamento es para los cristianos, la Torá para los judíos y el Corán para los musulmanes. Hemos llegado –entonces– a dogmatizar una afirmación que no por ser nutritiva para los intereses de algunos, resulta cierta universalmente.

El concepto de Democracia ha cambiado poco desde que el ateniense Pericles pronunciara su admirable Oración Fúnebre o Herodoto se refiriera a las tres formas de Constitución: monarquía, oligarquía y democracia; la democracia, billones de veces nombrada en prosa y en verso, encontró su mejor resumen en la sabana de Gettysburg en noviembre de 1863: «el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo».

El problema fundamental de la democracia en los tiempos modernos reside en la determinación de los mecanismos para que la soberanía popular sea ejercida debidamente; en la Atenas de Pericles, cada ciudadano ejercía de forma directa su representación, es decir, acudía a la asamblea popular, a la ekklesia, y emitía sus opiniones de viva voz, sin intermediación alguna. Con el crecimiento poblacional, esta práctica directa se tornó imposible y fue menester abordar la representatividad, de manera tal que los ciudadanos se hacían representar por un reducido número de ellos; de esta manera nace la democracia representativa o, en otros términos, la soberanía ejercida indirectamente a través de representantes libremente escogidos, sin que ello signifique traslado o disminución de la soberanía residente en todos y cada uno de los ciudadanos.

Recordemos el pasaje de la Oración Fúnebre de Pericles, donde definió la democracia: «Tenemos un régimen político que no se propone como modelo las leyes de los vecinos, sino que más bien es él modelo para otros. Y su nombre, como las cosas dependen no de una minoría, sino de la mayoría, es Democracia. A todo el mundo asiste, de acuerdo con nuestras leyes, la igualdad de derechos en los conflictos privados, mientras que para los honores, si se hace distinción en algún campo, no es la pertenencia a una categoría, sino el mérito lo que hace acceder a ellos; a la inversa, la pobreza no tiene como efecto que un hombre, siendo capaz de rendir servicio al Estado, se vea impedido de hacerlo por la oscuridad de su condición.»

Es impensable la existencia de un régimen democrático donde la soberanía no resida en el pueblo o donde esa soberanía se exprese por mecanismos tan tortuosos que –en definitiva­– resulte desviada, diluida o distorsionada. Ante la imposibilidad de volver a las grandes asambleas populares propias de la democracia directa, el foco de nuestra preocupación debe ser la idoneidad de los mecanismos de expresión de la voluntad popular. No basta decir constitucionalmente que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo y dejar al sector político la determinación de los mecanismos para ejercerla; esa dejación se ha ido convirtiendo, con el transcurrir de los años, en la madre de todos los vicios de nuestra política y ha dado paso a la grotesca situación de un pueblo que perdió la dirección de su destino y que resultó esquilmado por propios y extraños, al punto de ver morir a sus niños de hambre en las casas o de mengua en los hospitales.

En este laboratorio de maldades en que se ha convertido Venezuela, vemos como los intereses de los ciudadanos y de sus «representantes» marchan por caminos diferentes. Tristemente podemos decir que el 6D no constituyó un triunfo popular; fueron los partidos apiñados en la MUD los que se hicieron con la victoria y ahora actúan de espaldas al pueblo que, aun sin conocer los nombres de los candidatos, les dio su voto en un acto de fe más propio del mundo religioso que del político.

Hoy, esos legisladores elegidos por las cúpulas de los partidos y votados por el pueblo determinan el peso de los partidos de la MUD, de esos partidos que han tenido la desfachatez de concurrir a un diálogo frontalmente rechazado por la gente y de aceptar el papel de contrafiguras en este sainete político llamado revolución.

Dulce María Tosta  @DulceMTostaR

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FICCIÓN

 

Redacción 2/13/2017 11:06:00 p. m.

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Ficción
Si quisiéramos concretar en una sola palabra la característica principal de la política venezolana de los últimos lustros, creo que el término más adecuado sería ficción. Según el Diccionario de la Lengua Española, este término indica la acción y efecto de fingir, o bien la invención o cosa fingida, aplicándose también a una clase de obras literarias o cinematográficas, generalmente narrativas, que tratan de sucesos y personajes imaginarios.
Pues si bien en Venezuela hay pavorosas e incuestionables realidades como el hambre, la inseguridad, la carencia de medicinas y servicios públicos, la destrucción de las infraestructuras escolar y vial, etc., la forma en que son tratadas por la clase política se asemeja más a los cortometrajes de Tom y Jerry que a los cuentos de terror de Edgar Allan Poe, con los cuales tienen obvia semejanza.
Rechazo agruparme con los que afirman que todos los males de la República llegaron en el morral de Chávez, pues creo que la mamadera de gallo empezó tras la caída de Pérez Jiménez y la celebración del Pacto de Punto Fijo, que si bien se inició como un requerimiento vital para salvaguardar la democracia recién inaugurada, pronto derivó en un acuerdo subalterno dirigido a preservar un status quo donde los grandes beneficiarios eran A.D. y Copei, quienes lustro tras lustro jugaron un ping-pong político donde la pelota era Venezuela.
En esos tiempos empezaron las ficciones de la era moderna. A la democracia, que es una forma de vivir, se le empezó a adjetivar como formal, en descarada admisión de que eran las formas y no la sustancia las que prevalecían en la conducción política del País; también se le llamó democracia representativa, mediante la cual los partidos cogobernantes ejercían la soberanía y usufructuaban sus beneficios, dejando al pueblo ayuno de poder y convirtiendo a la institución presidencial en una suerte de monarquía medioeval, con reinas omnipotentes, pero ajenas al apellido del monarca.
La democracia que hoy, en medio de la hambruna, nos invitan a añorar, fue el preámbulo necesario de este desastre. Si en 1959 hubiésemos inaugurado una democracia sustancial, que no apañara casos de corrupción como el de la chatarra militar, ni asesinatos políticos como los de Jorge Rodríguez y Alberto Lovera, así como tampoco las burlas a la soberanía popular como el intento de desconocimiento del triunfo de Aristóbulo para la Alcaldía de Caracas o el cuarto lugar a que bajaron descaradamente a Andrés Velásquez en 1993, el 4 de febrero un pueblo enfurecido hubiese linchado al faccioso y enterrado al nacer al chavismo que hoy nos acogota. Pero no fue así; mientras Morales Bello en el Congreso pedía la cabeza de los golpistas, un pueblo agradecido aplaudía en la calle a los militares rendidos y luego, en los carnavales subsiguientes, disfrazaba a sus hijos de «chavitos».
Durante la campaña electoral de 1998, los reyes quedaron desnudos. Enloquecidos ante la inminente pérdida del poder disfrutado durante 40 años, perdieron impúdicamente todo vestigio de dignidad, al dejar a Irene Sáez y a Luis Alfaro Ucero colgados de la brocha.
En agosto del año que viene se cumplen 520 años de la llegada de Colón. Desde entonces hasta la fecha, el trueque de espejitos por pepitas de oro no ha cesado, si bien ha mutado: hoy nos ofrecen patria los mismos que la hipotecaron a rusos y chinos y la pusieron bajo el mando cubano; nos ofrecen democracia quienes no la practican en sus partidos y consideran las elecciones primarias un invento del diablo. Hemos vivido probando la dulzura de las promesas y la amargura de las decepciones.
Es terrible tener que admitir que el último régimen que mostró el queso de la tostada fue la dictadura de Pérez Jiménez. Aún Caracas juega béisbol y fútbol en los estadios que él construyo, estudia en la UCV y la atienden en el Hospital Universitario; viaja a Valencia por la ARC, sube al Ávila por su teleférico y baja a la playa por su autopista.
La riqueza diluvial que ha caído sobre Venezuela desde que reventó el Zumaque I en 1914, no se ve por ninguna parte; lo que si tenemos para mostrar en exceso son las promesas incumplidas, las esperanzas defraudadas y los sueños rotos.
Hoy, en un País donde los niños mueren de hambre en sus casas o de mengua en los hospitales, cuando el fantasma del cretinismo nos muestra su guadaña, se tornan vigentes las palabras de El Libertador ante los temores de entonces: «vacilar es perdernos».
Dulce Maria Tosta    @DulceMTostaR
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UNIDAD

 

Redacción 1/11/2017 12:27:00 p. m.

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Unidad
Uso y abuso se ha hecho del término «unidad», como expresión de una cohesión inexistente entre los dirigentes del grupo de partidos que conforman la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
Hablamos de dirigentes porque las decisiones y acuerdos que allí se toman emanan de los líderes visibles de AD, PJ y UNT, dado que los demás solo cuentan a la hora de las apariencias, de las fotos y de la dilución de responsabilidades.
La palabra que nos ocupa, en manos de los cabecillas de la MUD, se asemeja más a una franquicia comercial, como puede ser Mc Donald o Arturo’s, que a la expresión de una realidad política o de un sentimiento popular. Para nuestra lengua, la franquicia es una concesión de derechos de explotación de un producto, actividad o nombre comercial, otorgada por una empresa a una o varias personas en una zona determinada.
Con la misma vesania con que el PSUV se apropió la palabra Patria, quienes se llaman sus opositores lo hicieron del término Unidad, pero un leve análisis nos permite concluir que ambos se asemejan en la antonimia de sus realidades: ni los del PSUV tienen patria ni los de la MUD unión.
¿Cómo pueden llamarse patriotas quienes son sumisos a potencia extranjera o unitarios quienes se asemejan a beodos peleando por una botella vacía? ¿Acaso no es de todos sabida la presencia e influencia cubana en nuestro País, o el permanente atajaperros entre los precandidatos presidenciales de la MUD?, cada uno de los cuales arrima la brasa para su sardina sin importarles la realidad de un pueblo al que el hampa le ha arrebatado centenares de miles de vidas y, lo que es peor, lo somete al riesgo de que las próximas generaciones sufran de cretinismo como consecuencia del hambre que trata de mitigar con la ingesta de basura, propia de los países más pobres del mundo.
Hablar de unidad en ausencia de unidad de propósitos es una estafa. La comunidad de objetivos es necesariamente previa a cualquier unidad de acción. No pueden marchar juntos quienes se dirigen a diferentes lugares, como absurdo es que partidos que sostienen la conveniencia estratégica de mantener a Maduro en el poder, compartan su andar con quienes promueven la salida como solución a buena parte de nuestros males.
Estos conflictos de fondo convierten a la MUD en un canceroso metastásico y terminal, por mucho que sus beneficiarios pretendan cambiarle el nombre y esconder a algunos hombres para que todo siga igual, en una jugada capaz de sonrojar de envidia a Giuseppe di Lampedusa, autor de El Gatopardo.
Tal como están las cosas, el mejor servicio que puede prestarle la MUD al País es su desaparición; no me refiero a las letras que conforman la sigla, sino a los hombres que le determinaron anteponiendo sus intereses particulares a los del colectivo y que ahora pretenden cambiar de camisa para parecer distintos.
Los que durante más de tres lustros jugaron ping-pong con el régimen, copando espacios que correspondían a otros, deben ser repudiados por todos y marcharse de la política venezolana. Hacen falta nuevas caras que impulsen nuevos procedimientos signados por los principios que diferencian a la democracia de los demás regímenes políticos; pero detrás de esas caras debe haber estadistas que estén más atentos a la próxima generación que la próxima elección.
En ausencia de propósitos comunes, cualquier organización se asemejaría a un grupo de borrachos empujando a un automóvil que se niega a prender, sin tomar en cuenta que unos lo hacen hacia atrás desde el capó y otros hacia delante desde la maletera, mientras piensan quién sería el bribón que escondió la botella que no sabe vacía.
Dulce María Tosta @DulceMTostaR
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