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LA MAFIA DEL AZUCAR EN PORTUGUESA

23.09.17, 7:43 am / Editor /


Veraz…

Mafia disfrazada de sindicato en el Central Portuguesa

Una mujer sabia pone un grano de azúcar a todo lo que le dice a un hombre, y toma un grano de sal a todo lo que le dice el a ella. Helen Rowland

El carácter mafioso de las actuaciones de los actuales directivos sindicales del Central Azucarero Portuguesa, C.A. representa el verdadero legado del castro-chavismo a nivel empresarial: el asalto de corporaciones por una pandilla de maleantes que deterioró el aparato productivo nacional, versados en corrupción, ratería y mezquindad, con un resultado indeseado para ellos, nadie los quiere ni respeta, porque una cosa diferente es el temor que infunden con las prácticas autoritarias y trampas que aplican con la intención de seguir exprimiendo la teta que se niegan a soltar. En ese sentido, los actuales directivos del Sindicato Obrero de Trabajadores del Central Azucarero Portuguesa (SOTRACAP), sin la dignidad de las trabajadoras sexuales se vendieron al patrono, que para no perder el capital invertido ni la infraestructura de la compañía permitió en esa empresa el juego político depravado del chavismo-madurismo que mermó la producción de azúcar y la poca que producen sería “propiedad del gobierno”, y debe ser así porque desaparece abultando los bolsillos del empresario y sus dóciles sindicalistas.

Viernes 15/09/2017, siendo las 03:00 p.m., Rafael Calle, candidato del Psuv a la Gobernación del Estado Portuguesa, superó a los beatos venezolanos en lista para ser beatificados, obró un milagro en el Central Portuguesa, sí, así como suena, un ¡MILAGRO!, bueno eso fue lo que escuché de una joven, quien no pudo ocultar su asombro cuando les anunciaron que les entregarían la azúcar que según el contrato colectivo les corresponde por derecho y que hacía tiempo no veían. La alegría duró poco. Los trabajadores tenían que escuchar el discurso de Rafael Calle para ver hecho realidad un derecho pisoteado desde hace tiempo ya, los ejecutores de la medida fueron los sindicalistas al ver que pocos trabajadores estaban en disposición de asistir a la actividad programada con ese candidato, si Hitler los hubiese visto se asusta con la rudeza y desvergüenza con que impusieron la obligación de escuchar al supuesto líder regional. Si pensaban endulzar al candidato, los directivos de Sotracap le amargaron el semblante a Calle, tanto como a los que se negaron a ser manipulados con esa argucia propia de estos revolucionarios de pacotilla que abundan en todas partes.

Los directivos de Sotacrap, que juegan con la azúcar para enriquecerse y hacer política burdamente, como hay elecciones sindicales el 25 de octubre en el Central Portuguesa, para estar en sintonía con los jerarcas del Psuv emplean las mismas trampas que éstos vienen haciendo en complicidad con el CNE, eligieron la Comisión Electoral de manera fraudulenta en una asamblea donde todo mundo fue endulzado posteriormente, sometiendo bajo amedrentamiento hasta a los zafreros y contratados, obligándolos a votar por quienes previamente fueron seleccionados y recompensados por Edgar Gordillo y su combo. Así como sucede con las comadres del CNE, los miembros electos están totalmente parcializados con la directiva actual, muestra de ello es que han rechazado todas lasy impugnaciones que ha realizado un numeroso grupo de trabajadores ante irregularidades relacionadas con el listado preliminar de votantes, en el que incluyeron a zafreros fuera del tiempo reglamentario, luego de terminar la zafra, es decir, después que esas personas habían perdido la filiación con la empresa, en fin el proyecto electoral está viciado de nulidad. Ante la notoria y manifiesta parcialidad de la Comisión Electoral, se impugnó el proceso por ante la oficina regional del CNE con sede en Guanare, donde en fecha reciente le pasaron una información inquietante a los impugnantes, los hermanos Torrealba, principalmente el constituyentista Francisco Torrealba, habría girado instrucciones en el sentido de que la decisión sea desfavorable para quienes exigen transparencia y rectitud.

Como siempre Edgar Gordillo, Joel Hernández, Wuil Andrade, Ignacio Parra, Ricardo Galindo, Javier Antonio Yari Villamizar, Waldemar Rojas, Franyer Torrealba, Luis González, Irvin López, Asdrúbal Peraza, Rafael Hernández y Rosalba León, directivos de Sotracap, empezaron a decir que se trata de una campaña difamatoria, cuando en realidad se trata del rechazo colectivo a una gestión caracterizada por atropellos y violaciones a los derechos de la masa trabajadora. Si antes su consigna era: “Sotracap consigue beneficios para todos los trabajadores”, hoy día sus negocios turbios, enriquecimiento ilícito y prepotencia confundida con el inexistente nivel político que presumen son una pésima carta de presentación dentro y fuera del central, con consecuencias que rayan en la perversidad, a las pruebas me remito, ante un despido injustificado el trabajador Juan Rivero demandó al Central Portuguesa en el año 2012, ganó en el Tribunal Supremo de Justicia hace 1 año, 5 años de lucha en buena lid que lo hacen acreedor del reenganche, el cual no se ha hecho efectivo a causa de intereses inconfesables de los directivos de Sotracap que lo han bloqueado y saboteado al punto de propiciar la desaparición del expediente respectivo.

Así como Juan Rivero, son muchos los trabajadores atropellados, entre ellos destaca Armando López, quien fue agredido físicamente por Rafael Hernández, Vocero de Sotracap, “por el simple hecho de tener diferentes maneras de pensar y disentir de la actual organización sindical”, hizo la denuncia respectiva ante los organismos correspondientes e hizo un llamado público a la empresa a “garantizar la seguridad y la paz laboral”, ante el cual la gerencia del central, particularmente Martín Campos, como el Red Bull, parece haberle dado más alas a Edgar Gordillo y su gente. Insisto en el hecho de que en este caso concurren conductas tipificadas como delito en el Código Penal Venezolano, es decir, estaríamos ante delincuentes que al igual que sus mentores políticos en el Psuv muy bien pueden ser objeto de procesos judiciales dentro o fuera del país.

Robert Alvarado  –  @robertveraz

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Tulio Hernández: Asunto de nuevos pobres

17.09.17, 3:47 am / Editor /

I

En abril de 1948, en los puertos venezolanos se encontraban 20 barcos cargados de emigrantes canarios esperando una decisión del gobierno para ser aceptados en el país. Durante los primeros días de diciembre de 1949 se contabilizaron 23. En 1950 se produjo un acontecimiento que conmovió a la opinión pública. La llegada a La Guaira a bordo del Telemaco, un motovelero con capacidad para 25 personas que había salido de La Gomera, Canarias, con 170 hombres y una mujer. Es decir, desbordado 7 veces por encima de su capacidad.

Es lo que cuenta en su libro La emigración española en América: historia y lecciones para el futuro, María de Los Ángeles Sallé Alonso. Venezuela era el destino soñado por buena parte de los emigrantes europeos. Especialmente portugueses, italianos y españoles que llegaron por miles. Luego, en los años sesenta y setenta, vinieron  oleadas de  colombianos, más peruanos y ecuatorianos, y más tarde  el exilio político de las dictaduras militares del Cono Sur.

En Venezuela había condiciones fundamentales para rehacer la vida. Trabajo, buenos salarios, posibilidades de crear empresas y, después de 1958, para los suramericanos, una democracia abierta que condenaba los golpes de Estado y los gobiernos militares.

Entonces éramos un país receptor de inmigrantes.

II

El 13 de septiembre de 2017 el diario La Opinión, el más influyente de la ciudad de Cúcuta, la capital del departamento Norte de Santander, titulaba “70.000 venezolanos han cruzado la frontera”. Se refería a los que cruzaron para quedarse a vivir en Santander. Porque las cifras indican que más de 2 millones han entrado en búsqueda de alimentos y medicinas y, luego, retornado al otro lado del río Táchira.

Acá la inmigración venezolana, como en el resto de Colombia, se ha convertido en tema recurrente en los medios. La semana pasada, en su edición del 3 de septiembre,  el diario El Tiempo de Bogotá presentaba un análisis llevado a cabo por la Universidad del Rosario con base en las encuestas de hogares del DANE, la institución estatal  de estadísticas. El equipo del Rosario encontró que en dichas encuestas se han detectado casi 350.000 venezolanos asentados en el país a partir de 2011. Se refiere, por supuesto, solo a los asentados legalmente.

Por la tarde, frente al centro comercial Ventura Plaza, una de las atracciones turísticas de la ciudad y su templo de consumo, nos encontramos con una familia venezolana que pide ayuda. Mamá, papá y dos niños, creo, entre 2 y 5 años de edad, creo. No parecen indigentes. Pero obviamente mendigan.

En vez de dinero piden pañales. O “un pancito”. O, y en ese momento tragué amargo, “una bolsita de Harina PAN”. Pienso: mientras los nuevos ricos rojos pasean sus 4×4 gigantescas en las calles de Caracas, los nuevos pobres venezolanos piden ayuda humanitaria a los colombianos.

Una señora cucuteña regresa adonde la madre. Una mujer morena, pequeña y enjuta de aproximadamente 30 años. En vez del pañal que le pidió, la cucuteña, setentona creo, le trae una bolsa completa. La venezolana se pone a llorar. La cucuteña, con esa dulzura que tiene el habla santandereana le dice: “Tranquila mija, ya pronto vamos a salir de eso”. Y la abraza.

Ahora somos un país de emigrantes. Y de nuevo pobres.

III

Hoy es jueves 14 y mientras escribo esta columna escucho la radio. Un empresario habla del esfuerzo que están haciendo los dueños de restaurantes para darles almuerzo a los venezolanos “de calle”. El embajador de Brasil en Colombia hace una visita al puente internacional, el que une San Antonio con La Parada. Ha venido, declara a la entrevistadora, a “aprender cómo los santandereanos resuelven el problema humanitario con los desplazados venezolanos”. 26.000 venezolanos, dice Tarsicio Costa, se han ido a Brasil, especialmente a los estados de Amazonia y Roraima, buscando mejores condiciones de vida. Y en una frase que me conmueve, agrega: “Los brasileños queremos hacer que no la pasen tan mal”.

Venezuela ya no se divide entre chavistas y antichavistas. Venezuela se divide entre nuevos ricos y nuevos pobres. Las señoras de los pañales en Cúcuta lo saben bien. Jorge Rodríguez de compras por las más sifrinas calles de Ciudad de México también.  

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Leonardo Padrón: Entre huracanes te veas

17.09.17, 3:46 am / Editor /

Los venezolanos hemos vivido un exceso de adversidades en los últimos tiempos. El entrenamiento ha sido extenuante y sin pausa. La política y la ruina se han unido en una misma frase. La muerte se ha vuelto asunto cotidiano y sórdido. El hambre. El narcotráfico y la dictadura. Los enchufados y la ruindad. Tantos escombros en el camino. Tanto episodio turbio en estos tiempos.

Pero los que por casualidad o destino andamos en estos días en Miami nos estrenamos en otro evento de dimensiones tan abismales como inéditas. Se trata de la señora naturaleza en uno de sus peores alardes. Irma, el huracán con categoría de monstruo. Irma, la inmensurable. Irma, la terrible. Sé qué hay muchos venezolanos residentes de Florida que ya son veteranos en el tema. Algunos tienen dos, tres, hasta cinco huracanes en su haber. Este vecindario, lo sabemos, es zona de huracanes. Pero para quienes andamos de paso o quienes estrenan sus primeros días como residentes la experiencia resultó abrumadora. Nunca, en mi caso, había presenciado un despliegue de información y advertencias tan intenso. Particularmente resultaba impactante oír a Rick Scott, el gobernador de Florida, quien aparecía con preocupante frecuencia en las pantallas de TV anunciando con tono sombrío y grave la inminencia de un evento apocalíptico. Era imposible no ponerse nervioso luego de escucharlo. Urgía a la población de Miami Dade County a evacuar la zona, hacía una minúscula pausa, levantaba la vista directamente a cámara y enfatizaba: “Now!“. Las advertencias provenían también de los propios narradores de noticias y otros personeros del estado, pero ninguno tan enfático como Rick Scott (no olvidaré su nombre). Su tono era gélido, mortuorio. Y a cada tanto sumaba más condados a su alarma. “Mandatory evacuation” era el estribillo que nadie quería oír, pero él insistía en decirlo. Era un mandato. Una obligación. Irse. Huir cuanto antes. Lo más rápido posible. “NOW!”, volvía a decir, elevando el tono. En algún momento llegó a decir que todo el estado- más de 20 millones de personas- debía estar preparado para partir hacia tierras más seguras: “All Florida residents should be prepared to evacuate”. La histeria general se activó y fueron muchos los que tomaron carretera sin destino fijo. Irma, todopoderosa e impredecible, se burlaba de los miles y miles de personas en fuga cambiando su rumbo, extendiendo su cono mortal, ensayando cambios de velocidad y giros inesperados. Hubo gente que transitó dos días de carretera en colas dignas de Julio Cortazar para igual terminar en una comarca vapuleada por los vientos, la lluvia diluviana y la ausencia de luz eléctrica.

Así como los venezolanos que vivimos el terremoto de 1967 en Caracas, aquí hoy todo el mundo tiene su testimonio, su cuento, su costal de anécdotas de cómo vivió la experiencia de Irma, la inabarcable. En mi caso, luego de ver cómo se vaciaban los supermercados, y tener un obvio deja vu revolucionario, no tuve más remedio que  abandonar Downtown  para huir hacia el condado más cercano. Ya no había vuelos hacía ninguna parte. Ya no había gasolina. Las rutas de escape se agostaban. El tráfico de la peregrinación era desusadamente lento. Tus amigos más persistentes te azuzaban a huir más lejos. Mientras tanto, Irma se acercaba, dejando con su furia convertidas en escombros a buena parte de las islas de Barbudas y Saint Martin. Sin duda lo peor de la experiencia -para quien no sufrió pérdidas de vidas humanas, casas o vehículos- fue la agobiante espera de la llegada del descomunal huracán, catalogado como el más grande que habría surcado alguna vez el Atlántico.  Los superlativos eran numerosos para referirse a Irma. No había medias tintas. Y entonces vino esa otra instancia del evento: la clausura del lugar que habitas.  Ese colocar maderas o láminas de metal (los llamados shutters) para tapiar todas las ventanas. Ese quedarse sin ojos hacia el exterior. Esa ceguera voluntaria. Ese replegarse hacia adentro, ya sin luz eléctrica, sin internet, sin Rick Scott y sus énfasis, sin comunicación alguna con el exterior, y estar a expensas de un solo sentido: el oído. Porque en la oscuridad todo es sonido. Viento ululante. Revuelo de hojas y ramas volando. Crujir de tallos que caen. Y uno preguntándose de qué tamaño será la voracidad del monstruo cuando llegue al lugar que habitas. Si todo se inundará. Si el blindaje aguantará. Si la comida alcanzará. Si de verdad todo será tan apocalíptico como predicen. Todas esas interrogantes oscilaban sin cesar entre las siete personas que nos refugiamos en el segundo piso de un apartamento en Weston, dos niñas y un perro incluido. Por largas horas nuestra única rendija para observar el mundo exterior fue el ojo mágico de la puerta. Así de minúsculo. Nunca conseguimos las dos pilas que nos faltaron para tener radio y todo se volvió incertidumbre. Ante un momento de calma, la pregunta era, ¿ya pasó todo o acaso estamos justo dentro del ojo del huracán? Ese momento de ceguera general es quizás el más apremiante. Por eso en un rapto de ansiedad, mi pareja y yo decidimos salir de la casa y correr hacia el carro para prender la radio y saber algo, lo que fuera, de lo que estaba ocurriendo sobre nuestras cabezas. Durante esos eternos cinco minutos dentro del carro, los árboles que nos rodeaban se mecían frenéticamente de un lado a otro. Como fieras. Como latigazos coléricos del viento.

Ya desde el día anterior se leían en las redes noticias desconcertantes, surrealistas: como la presencia de tiburones girando en las vueltas  del huracán, sacados de cuajo del mar (una noticia falsa, obviamente) o caimanes y serpientes cruzando calles y semáforos (una noticia cierta en un lugar que está cimentado sobre pantanos), o el evento convocado en Facebook por una persona invitando a la gente a dispararle al huracán como si se tratara de un intruso que puedes derribar con un fusil de asalto AR-15 o con una Glock 37. Esto último, por cierto, animó a más de 25 mil personas a decir que lo harían e hizo que las autoridades emitieran un comunicado alertando de la inutilidad y a la vez del peligro de disparar balas a un huracán. Cada noticia era más extravagante que la anterior, cada ancla del Weather Channel preocupaba más que el otro. Y la ausencia de información sobre la devastación ocurrida en Cuba – la antesala a la Florida- hacia todo más incierto. En ese largo desfile de horas en encierro forzado se desempolvaron los juegos de mesa, las conversaciones pendientes, el humor terapéutico y el tamaño del miedo de cada quien. La naturaleza nos ponía a prueba de una forma escandalosa e inolvidable. Fueron muchos los destrozos a lo largo de todo el estado de la Florida, aún hay millones de hogares sin luz eléctrica y las pérdidas materiales siguen siendo una peripecia aritmética aun incalculable. Pero ni siquiera llegó a ser como se temía. No se hundió Miami, a pesar de que los adjetivos de alerta que desgranaban los periodistas eran dramáticos. “Catástrofe” fue una de las palabras que más atravesaron por los tímpanos de cada habitante del estado. Se esperaba lo peor y no ocurrió con esa magnitud. Felizmente. Para muchos incluso fue una experiencia leve, benigna. Para los habitantes de los Cayos, el punto más al sur de la Florida, en cambio, la tragedia se cumplió como estaba prevista. Quizás lo más impresionante en el después del huracán ha sido el sol inmediato que se asomó en el cielo de Miami, como si todo hubiera sido una película y te hubieras salido repentinamente del cine. Y luego la caravana de camiones de la compañía eléctrica que llenaban las autopistas dispuestos a sustituir transformadores caídos o cables hundidos en las aguas.  Con inusitada rapidez las autoridades comenzaron a limpiar escombros, apartar la inmensa selva de árboles que se derrumbó y atenuar los daños en la medida de lo posible.

Vivir esta experiencia con ojos venezolanos te hace establecer analogías inmediatas. Era inevitable entonces pensar en lo que sucedería en Venezuela si una contingencia de tal magnitud nos ocurriera. Nosotros, tan improvisados, tan desguarnecidos , tan precarios. Y uno no podía dejar de recordar el horror de la vaguada que asoló al estado Vargas en 1998 y la arrogancia de un recién estrenado presidente, aquel llamado Hugo Chávez, que imitando torpemente a Simón Bolívar retaba a doblegar a la naturaleza a punta de verbo y soberbia. Ocurrió exactamente lo contrario. La naturaleza le calló la boca al fatuo teniente coronel y sabemos que todavía hay cadáveres bajo el lodo de aquella tragedia. Desde entonces, quedó girando dentro del país y destruyendo todo -paso a paso- ese mísero huracán que ha sido la revolución bolivariana. Ya todo el mundo ha hecho la comparación. El huracán Nicolás. Tibisay ha sido peor que Irma y otros etcéteras parecidos. No agrego nada nuevo. Lo que me inquieta es pensar cuándo dejaremos de estar bajo el ojo del huracán y cuánto tiempo emplearemos luego en recuperarnos de la devastación.

Dieciocho años de huracán no es sobredosis. Es apocalipsis. No otra cosa.

Leonardo Padrón

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Elías Pino Iturrieta: La dictadura y las regionales

17.09.17, 3:46 am / Editor /

La elección de gobernadores obedece a una iniciativa gubernamental. Después de negarse a realizar las votaciones para el ámbito regional en el plazo que legalmente correspondía, de pronto nos invita a hacer cola. No tomó la decisión por los reclamos de la oposición, que desatendió de forma olímpica cuando los formuló a través de múltiples canales y en todos los tonos posibles. No respondió a las multitudes que llenaban las calles, debido a que solo consideró su existencia para reprimirlas hasta el extremo de asesinar a más de un centenar de jóvenes que las animaban. Sin embargo, cuando nadie lo esperaba, la dictadura ordenó a sus mucamas del CNE que nos dieran la licencia de sufragar en los estados. Solo la candidez puede explicar la maroma como producto del apego a la legalidad, asunto que jamás ha importado a los “revolucionarios”, o como el advenimiento de una sensatez con la cual jamás han fraternizado. Deben existir otros motivos, sobre los que se hará de seguidas una aproximación.

La clave de la condescendencia se encuentra en la apuesta realizada para la creación de una constituyente espuria. Acorralada por el rechazo de la sociedad y por la influencia de los diputados de la oposición en el desarrollo de una cadena de vibrantes protestas, la dictadura quiso fabricar un reducto ilegal para resguardarse de la realidad y logró el cometido. No encontró valladares insuperables, sino todo lo contrario. La oposición careció de fuerzas para evitar el atropello de un engendro ilícito, o no quiso encontrarlas. La sociedad presenció unas elecciones sin fundamento constitucional ni presencia de electores, porque no pudo detenerlas. Ni siquiera se ocupó de ventilar cabalmente el engaño que caracterizó la mascarada. A la Asamblea Nacional no le quedó más remedio que convivir con el adefesio, pese a lo que tiene de monstruosidad. Fueron fulminantes las reacciones de las democracias de América Latina y Europa ante el desafuero de un parlamento forajido, si las comparamos con las aguadas conductas de los líderes de la oposición y de los partidos que representan.

Según esperaba la dictadura, que para eso cuenta con laboratorios de última generación, las actitudes de la dirigencia produjeron desencanto en las mayorías de la sociedad, cuyos integrantes sentían que el fuelle de las protestas de la víspera bastaba para adelantar pasos prometedores hacia la democracia. Como sucedió exactamente lo contrario, como el gozo se fue al pozo en cuestión de semanas para que Maduro echara con confianza los dados de la constituyente, por fin tenemos permiso para ejercer un derecho que se nos había negado. El dictador aprovecha las vacilaciones del adversario, mientras se maquilla de demócrata ante la mirada foránea, en una operación de parapeteo de la cual espera salir de la precariedad en la cual se encuentra. Seguramente no aspira al triunfo arrollador que le niega su pésimo gobierno, pero puede sobrevivir sin el ahogo de sus horas más oscuras.

Cuenta con la aceleración que le ha dado al proceso para que apenas se organicen los opositores, con los pleitos de los partidos durante el desarrollo de las elecciones primarias, algunos realmente grotescos; con unas nominaciones que seguramente carecerán de aprobación entusiasta debido a la medianía de muchos candidatos, con la servidumbre de las mentadas fámulas del departamento electoral y con la apatía que se ha apoderado de grandes masas de electores. Maduro quiere salvar los muebles que están al borde del incendio y en ese trance se mueve con las pocas fuerzas que le quedan. Ve en las elecciones regionales un bombona de oxígeno obsequiada por los que van a competir con sus menguados ánimos dentro de un mes escaso.

Pero los líderes de la oposición no lo refrescaron a propósito, en un empeño colaboracionista. Las cosas se les fueron yendo de las manos hasta meterse en los apuros de la actualidad, que no son el prólogo de una derrota sino la obligación de volver a la ruta triunfal. Si hasta hace poco fue su obra un vínculo eficaz con la ciudadanía, el mapa espera el retorno del itinerario mientras la dictadura subsiste gracias a una respiración artificial. Con un adversario cuya potencia es solo de fachada, treinta días han de bastar para poner las cosas en su sitio.

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Noel Álvarez: Muertos en vida

04.09.17, 7:05 am / Editor /

Noél Álvarez  @alvareznvNoél Álvarez @alvareznv

Corea del Norte vive hoy en el año 106 de Juche. Este pensamiento es un sistema filosófico, religioso e ideológico cuya formulación se atribuye al presidente Kim Il-sung y su desarrollo a Kim Jong-il. Según algunos sectores este sistema es una desviación del leninismo, del cual surge con el objetivo de adaptarse a la cultura norcoreana y a las necesidades del propio gobierno. Para la dictadura las personas no son consideradas como tales, sino como soldados al servicio del Gran Líder. En cada hogar tienen acoplado un altavoz a través del cual cada familia recibe una ración diaria de propaganda adoctrinante.

A pesar de los controles de la dictadura, la periodista Suki Kim nacida en Corea del Sur y criada en EE.UU, logró infiltrarse en Norcorea aprovechando la oportunidad que le brindaron de trabajar como docente en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pyonyang, durante 6 meses ejerció su cargo y producto de sus investigaciones escribió un libro titulado: “Sin ti no hay nosotros”. Allí revela información sobre la vida de los universitarios más aventajados del país. El testimonio es sorprendente porque, a pesar de que estos jóvenes provenían de la élite norcoreana, todos tenían profundas carencias intelectuales.

La autora cuenta que al llegar a Norcorea le quitaron el pasaporte, el teléfono y todo sistema que permitiera comunicación con el exterior. La enviaron a un campus universitario aislado y cerrado en el que convivió con 270 jóvenes pertenecientes a familias de altos jerarcas del régimen. Durante aquel medio año, cuyo final coincidió con la muerte de Kim Jong-il, padre del actual mandatario, las otras universidades del país fueron cerradas y sus estudiantes enviados a centros de entrenamiento.

La periodista revela que “los estudiantes no sabían que era internet; desconocían que los televisores pueden emitir más de un canal; preguntaban que era una tarjeta de crédito e ignoraban lo que ocurría en el resto del planeta. Allí existe una cosa llamada intranet donde solo se puede ver, lo que el Gobierno ha cargado previamente. Existe un solo canal de televisión cuya función principal es emitir loas al Gran Líder”. Según ella los estudiantes pensaban que en todo el planeta se hablaba coreano y que su país era uno de los más avanzados del mundo.

Kim dice “En Norcorea existe la figura del pensador, que es una especie de guía que controla todos tus movimientos y te dice lo que puedes y lo que no puedes hacer o decir. Esto aplica no solo para los visitantes, sino también para los nativos”. Aterrada por la idea de ser descubierta, Kim cuenta que iba anotando sus vivencias en un diario que guardaba en un pendrive del que nunca se separaba.

En las sociedades sometidas por regímenes autocráticos, se instaura un sistema de mentiras como mecanismo de supervivencia. Todo el mundo miente. Las autoridades le mienten al pueblo a través de la propaganda y la gente se miente entre sí cuando ensalza a los autócratas. Nadie se atreve a decir lo contrario, por su bien. Estos sistemas basados en el miedo calan tanto, que la gente acaba creyéndose sus propias mentiras. “Corea del Norte es un cementerio de 25 millones de muertos en vida”, concluye Kim.

Coordinador Nacional de IPP-Gente
@alvareznv

La destrucción de Venezuela

04.09.17, 5:30 am / Editor /

Pancho Aguilarte

Desde Barcelona.- El hombre está conformado por una trilogía inseparable aunque cada uno de sus elementos puede actuar de manera individual.

Cuerpo físico, espíritu y alma son los componentes de cada persona. Así lo conciben las más importantes religiones del mundo, con algunas diferenciaciones conceptuales pero unidas en lo fundamental: La esencia sobrenatural del hombre.

El comunismo pregona solo una de esas características: El hombre es un ser material que sólo es impulsado por lo económico.

Es un ser material que puede ser condicionado por el determinismo económico. De allí que la destrucción de la economía en cuanto vehículo para la satisfacción de los bienes inmateriales es un punto de inflexibilidad en la concepción dialéctica del comunismo, o marxismo, leninismo, castrismo. Da igual, todas obedecen al mismo patrón ideológico.

Quizás esto explique el porqué de la destrucción de las fuerzas productivas, de las instituciones y de las relaciones de producción. No creamos que Venezuela ha sido destruida institucionalmente, moralmente, económicamente como consecuencia de la ignorancia y la incapacidad de quienes hoy nos gobiernan.

La destrucción de Venezuela ha sido meticulosamente calculada por el castro comunismo y por el difunto comandante. Este último fue convencido por su maestro Fidel Castro de la conveniencia de instaurar un modelo comunista en la patria de Bolívar.

Hoy podemos decir que han tenido éxito en la empresa emprendida. Cada vez más los venezolanos dependemos de lineamientos del régimen en lo económico y la vida en sociedad.

Todos los días somos más pobres. Los servicios públicos son conducidos adrede para su mal funcionamiento. El internet y las redes sociales, las que el régimen considera contrarias a la alienación y al dominio del estado están cada vez peor.

Ellos saben de la ineficiencia de la Cantv, de Corpoelec, del pésimo suministro y distribución del agua, del gas y de todos los servicios que dan calidad de vida.

Ellos alientan, contrario a lo que suponemos, la ineficiencia y la corrupción en los entes públicos. Por eso no hacen nada por mejorar ni por corregir las fallas en el desempeño de la administración pública. Por más que nos cueste creerlo eso es así. La idea es que podamos subsistir entre la miseria y las carencias.

Reducir al mínimo nuestras potencialidades espirituales es la misión trazada. Terminar con todo vestigio de calidad de vida es parte fundamental del modelo escogido. Ya lograron destruir el aparato económico, también la institucionalidad y la idea de justicia.

Ahora el próximo paso es dar por terminada cualquier expresión de propiedad privada. Para ellos al hombre solo hay que garantizarle que medio coma.

La vida, que la conciben como una sola, sin más allá, sin espíritu y sin alma pues poco importa de qué manera finaliza, si por hambre, por ausencia de medicinas o simplemente de manos de un asesino.

Es el comunismo ateo en su máxima expresión. Es la sustitución del concepto y de la idea de Dios. La eliminación de la fe católica y de la esperanza de una vida mejor más allá de esta.

Entiende usted amigo lector de que se trata. Entiende usted que la destrucción de Venezuela no se debe a la ignorancia e incapacidad de un grupúsculo, mismo que se procuró dotarse de las mayores riquezas para protegerse de la crisis que él mismo provocó.

Es el reto más grande que se le haya podido hacer al supremo creador. Es poner en duda su existencia y su poder. Estamos en la puerta del abismo empujados por seres diabólicos y sólo contamos con la fuerza de Dios para que nos devuelva la sociedad que perdimos.

Es una tarea gigante. Es de nuevo la raza humana tratando de sobrevivir. Como en el antiguo Egipto, esperamos en Dios la liberación y el castigo de estos nuevos faraones. Contra él nadie ni nada puede.

Presidenciales de 2018

04.09.17, 5:30 am / Editor /

Leopoldo Puchi

Desde Caracas.- En reciente rueda de prensa con medios internacionales, el presidente Nicolás Maduro insistió en señalar que a finales del año entrante se celebrarán las votaciones presidenciales.

Desde el punto de vista de los eventos políticos previstos este es el más importante, porque está en juego el Ejecutivo nacional, de modo que habría que prestarle la mayor atención.

A los precandidatos les correspondería competir en primarias hacia mayo o junio del próximo año y para la fecha de la votación faltarían unos 15 meses. En otras palabras, es un proceso que está encima.

La celebración de estas elecciones representa el medio más indicado para canalizar la situación conflictiva que ha vivido el país, por lo que hay que proceder desde ya a crear las condiciones para que sean un instrumento útil para la estabilización de la vida política de la nación.

Para ello no bastaría con la organización misma del proceso, la preparación del cronograma o los acuerdos procedimentales que brindan garantías a los competidores, sino que es necesario enmarcar ese proceso electoral en un horizonte mucho más amplio, que visualice el período constitucional 2019-2024 como parte de un acuerdo de coexistencia y de gobernabilidad de los factores en pugna, lo que a su vez permitiría mayor fluidez en el caso de una alternancia que resultaría de un triunfo de la oposición, lo que hoy se ve como muy probable.

De modo que si se apunta en esta dirección habría que comenzar desde ya las negociaciones sobre las votaciones, puesto que la experiencia indica que las alternancias sin rupturas y sin violencia cuando hay antagonismos pronunciados requieren un trabajo laborioso de conversaciones, para hilvanar acuerdos y tejer compromisos.

Por supuesto, hay sectores muy importantes de la oposición que no son partidarios de una alternancia sin rupturas. En este caso las opciones son las de un derrocamiento del gobierno antes de diciembre de 2018. Desde esta perspectiva estratégica en los últimos años se han realizado varios intentos.

El último de ellos ha sido el que comenzó en abril y que finalmente no dio los resultados esperados por sus promotores.

La otra opción en la que actúan quienes consideran que no se debe esperar hasta el año entrante, es la de una intervención extranjera.

En función de ello estimulan un embargo comercial y financiero, que va a generar mayores dificultades económicas al país, de las que ya tiene, lo que provocaría más penurias en la población y pudiera traducirse en una explosión social.

Gustavo Coronel: Memo a Ernesto Villegas (Asunto: La indignidad)

04.09.17, 7:05 am / Editor /

Gustavo CoronelGustavo Coronel

Villeguitas:

Sus declaraciones del sábado pasado se agregan a su ya voluminoso prontuario de adulante y mentiroso. El pudor que protege a los seres humanos del ridículo es desconocido para usted. Nos dice, al comentar las sanciones de USA en contra del narco-régimen del cual usted forma parte: “Han pretendido castigar a este pueblo por su victoria heroica y hermosa del 30 de julio”.

Mire Villeguitas, lo ocurrido el 30 de Julio en Venezuela distó mucho de ser una victoria,  heroica o hermosa. Dice usted tres mentiras en una breve frase. Lo que ocurrió el 30 de julio en Venezuela fue un fraude denunciado por la misma empresa utilizada para la votación, una denuncia que era innecesaria porque toda Venezuela presenció ese triste evento, tipo velorio, que creó la Prostituyente.  Al definir esta payasada como una victoria solo leyó las instrucciones de La Habana, reafirmando así su condición de agente de un país extranjero. Y digo reafirmando porque su conducta traidora tiene ya largos  años. Ha sido usted ministro de información dos veces, recordando con sus patéticas mentiras a aquel ministro de información de Sadam Hussein quien negaba por TV la presencia de tanques estadounidenses en Bagdad en el momento en el cual los tanques le pasaban por su lado.

En su primera etapa como ministro de información usted llevó la voz cantante para desinformar al país sobre la salud del fallecido sátrapa. Según usted el difunto “mandaba más que un dinamo” cuando en realidad agonizaba en La Habana, si es que ya no había muerto. Usted daba partes médicas imaginarias sobre la condición del difunto, prostituyendo su condición de periodista, cuyo código de ética lo obliga a decir la verdad. Hoy, usted ya ha perdido todo rastro de dignidad y honor.

Luego agregó usted : “Aquí no hay medias tintas,  aquí se está con la patria o se está contra la patria, aquí se está con Chávez y Maduro o se está con Trump y los marines norteamericanos.  Allá los candidatos de Trump, de la invasión, de la antipatria”. Esto es un insulto para los millones de venezolanos decentes y amantes de la democracia y la libertad. Trata usted de obligarnos a elegir entre una invasión militar estadounidense y el iletrado reposero que ocupa hoy de manera ilegítima la presidencia de Venezuela. Contra Maduro está un 85% de la población venezolana, según todas las encuestas, excepto las que usted paga a mercenarios.  Estamos contra el narco-régimen, contra la pandilla de ladrones y asesinos que integran ese régimen, contra la mediocridad de sus miembros. Nunca Venezuela había tenido gente tan ignorante, cruel y rapaz en el poder como hoy.

Usted, Villeguitas, tuvo una etapa modesta, esencialmente anónima, pero decente. Era un tranquilo y buen periodista.  Usted cambió a partir de ser incorporado al gobierno del difunto. Le tomó afición al poder y a los privilegios que le acompañan. Su apego al poder lo ha llevado a irse despojando progresivamente de toda decencia, de todo escrúpulo. Hoy es parte del cogollito del narco-régimen desde donde exhibe su desprecio por la verdad y su carencia total de vergüenza.

El narco-régimen agoniza. ¿Qué hará usted cuando  deba salir del poder y sea acusado como miembro importante de una pandilla que arruinó a Venezuela? ¿Qué excusas tendrá? Algunos roedores podrán saltar del barco pero no todos.  Dicen que la vida en Zimbabue no es placentera.

Su peor castigo será el haber enlodado el apellido del cual se mostraba usted tan orgulloso.

Pedro Vicente Castro Guillen: La lucha es por el alma de Venezuela

04.09.17, 7:05 am / Editor /

Pedro Vicente Castro Guillen @pedrovcastrogPedro Vicente Castro Guillen @pedrovcastrog

La lucha actualmente planteada es sin duda por el alma de Venezuela, para derrotar esta kakistocracia madurista atrasada sin ningún sentido de país, nación o patria, porque aunque se usan estos términos como sinónimos no son lo mismo. Cuando hablo de alma no me refiero al sentido aristotélico del término, de una noción de alma como sustancia, más bien me refiero a recuperar el sentido del proyecto histórico de Venezuela que se define después de la Guerra Federal. Que no es otro que el proyecto Republicano y democrático que con sus vicisitudes sólo pudo realizar una primera experiencia exitosa en la segunda mitad del Siglo XX.

Hoy asistimos en pleno Siglo XXI a un retroceso que nos lleva casi al siglo XVIII, cuando las instituciones pre modernas y las jerarquías por razones políticas y de ingreso eran lo común en la vida política y civil bajo el dominio de la Corona Española. A estas alturas de la evolución del socialismo en el siglo xxi donde está claro que la pretensión de los gerifaltes del madurismo es mermar por no decir eliminar la escogencia de los gobernantes por el voto popular directo y secreto, como ocurrió con la imposición de la asamblea comunal, está claro que existe la pretensión de modificar las bases de la soberanía popular y las bases de todo lo que ha constituido la conquista de los derechos humanos, ciudadanos y económicos de los venezolanos.

Hoy vivimos bajo un régimen de opresión biopolítica en donde el hambre, la pobreza, la inexistencia del derecho a la vida, la precariedad material entendido en el más amplio sentido, son los instrumentos de control del régimen, aquello de que se valen para pretender permanecer eternamente en el poder. Los venezolanos hemos sido despojados de los niveles civilizatorios que hoy disfruta América Latina y de la cual fuimos un país de avanzada hasta hace apenas dos décadas.

El reconquistar la democracia y la vida civilizada pasa por entender las enormes dificultades de tal tarea, y, afortunadamente la ciudadanía ha ido alcanzando un entendimiento claro de la naturaleza del régimen y de la calaña de los gépidos que lo regentan. Los venezolanos hoy sabemos que el castro-madurismo no dejara el poder por las buenas, que están dispuestos a usar la fuerza sin ninguna contención, medida o escrúpulo, porque confían en las interdicciones éticas del campo democrático, que el camino político escogido para sacarlos del poder es constitucional y electoral.

Y por qué electoral porque la kakistocracia autoritaria que nos desgobierna no tiene ningún temor o recato moral en usar la fuerza –eso ya lo hemos experimentado- en asaltar conjuntos residenciales enteros como ocurrió en el recién finalizado brote de protestas callejeras. Pero lo que no sabe manejar, lo que los enreda es el voto y las elecciones. Usted me increpará iracundo con todo derecho por lo demás: cómo que no saben manejar el voto, lo han hecho con la trampa, el fraude electoral continuado, la manipulación de las reglas electorales, y otras cosas más. Así es, tengo que conceder. Pero también es verdad que esas prácticas también los han debilitado, erosionado y dividido. Porque en Venezuela la cultura del voto es muy fuerte -qué duda cabe de que Chávez la usó con sagacidad-. El chavismo cuando era una fuerza social homogénea siempre se legitimó con el voto.

A la oposición le corresponde salir a votar en las regionales a pesar de todo lo que sabemos que van a hacer: trampas, inhabilitaciones, encarcelamiento de los candidatos, alteración de las reglas electorales. Pero hay que ir a votar para que tenga que verse ante el país y el mundo como una fuerza política antidemocrática que desea perpetuarse en el poder a costa del sufrimiento de los venezolanos. Si no tenemos fuerza bruta y tenemos votos, estamos 90-10% según todas las mediciones de opinión, sería un verdadero disparate quedarse en casa mientras el chavismo se vuelve a coger las gobernaciones. Sé que me dirán: ¡pero es que si las ganamos nos las van a quitar! pero porque le vamos ahorrar el trabajo de que nos las quiten, a estos gépidos hay que ponerlos a trabajar en su propia destrucción, que el país y el mundo tengan permanentemente las pruebas de lo que son capaces y de la necesidad de salir de este régimen castro-madurista y reconquistar la Democracia y la República Libre y Soberana.

Pedro Vicente Castro Guillen               @pedrovcastrog

César Ramos Parra: Dios mío ¿qué hacer?

06.08.17, 6:05 am / Editor /

thumbnailCesarRamosParra

En Política hay una máxima: “El que no hace, le hacen…” creo que eso es un poco lo que ha sucedido de nuestro lado. Al ganar e instalar Asamblea Nacional, con un mandato claro del pueblo por su aplastante mayoría, no tuvimos una agenda política que determinara las acciones a seguir para salir de este caos. El oficialismo, en cambio, tuvo chance de maniobrar para neutralizar la Asamblea nacional y lo logró. Nos dedicamos más a las amenazas y bravuconerías con la política del parlante que a las acciones inmediatas que había que tomar para acorralar de inmediato al oficialismo. Igual sucedió después de la consulta del 16: un respaldo mayoritario del pueblo que obligaba a la consultante Asamblea Nacional a tomar acciones inmediatas sobre sus tres preguntas votadas afirmativamente por cerca de ocho millones de Venezolanos. Pero tampoco se ejecutaron acciones inmediatas. Las que se implementaron, como los integrantes del TSJ carecieron de eficacia y hoy, vemos presos o huyendo a los magistrados designados. Esto demuestra improvisación o que carecemos de una agenda con acciones de corto, mediano y largo plazo seria y coherentemente estructurada con sentido estratégico y que involucre UNITARIAMENTE A TODOS LOS FACTORES OPOSITORES. En tanto, el oficialismo vuelve a tomar la delantera, es decir, el oficialismo continúa marcando la agenda política y nos vuelve a colocar a la defensiva. Ahora vienen por la Fiscal, en una acción anunciada por ellos y cuáles previsiones se tomaron?. Ante estas dramáticas circunstancias, la mayoría popular, se perturba, pierde la fe y se MOLESTA, con razón. Nuestros líderes políticos caen en el juego del oficialismo. Sus trapo rojos: elecciones regionales? Y nos distraemos de nuestro objetivo acorde con la voluntad popular y su ardiente deseo: PONERLE FIN CUANTO ANTES, A LA CATÁSTROFE DE ESTE GOBIERNO!

Si tenemos el respaldo del pueblo y el apoyo internacional frente a un régimen totalmente desacreditado, por qué no actuamos con más contundencia? Ellos tienen las armas de nuestra FAN y de los facinerosos colectivos, los cuales deben ser neutralizados con el masivo apoyo popular en la calle, sin retorno. No hay más tiempo que perder. Este lunes y ojalá mañana domingo, la Asamblea Nacional actúe con firmeza ante el abominable régimen. Es ahora o YA!

Este régimen corrupto y degenerado solo saldrá, si los factores opositores actuamos auténticamente con UNIDAD, FIRMEZA Y FE.

UNIDAD: consiste en actuar honestamente con una sola agenda que es la del interés nacional y con una acción concertada en sus objetivos tácticos y estratégicos. Una sola conducta, un solo lenguaje! Abolir la desconfianza entre nuestros líderes y diferir cualquier aspiración.

FIRMEZA: avanzar con seguridad y certeza hacia nuestro objetivo con acciones firmes y claras ante el régimen y garantizando el invalorable respaldo internacional y de todos los factores internos, fundamentalmente, los medios de comunicación. La vida de nuestra gente vale mucho más que los intereses privados

FE: en Dios, en nuestro pueblo, como su genuina expresión, en nuestra justa causa por la cual luchamos, en nosotros mismos puesto que nos asiste la verdad y la razón para recuperar la libertad, la Constitucionalidad y la paz.

NO PERDAMOS MAS TIEMPO!