La oposición, el madurismo y las alianzas

JUNIO 26TH, 2017 FERNANDO MIRES

Si te gustó, ¡comparte!

Pinterest

La oposición, el madurismo y las alianzasOPINIÓN

SIGA LEYENDO
Frente único en defensa a la Constitución
Batalla Espiritual
País famélico

¿Existe el madurismo? La pregunta puede parecer académica pero no lo es. Por lo menos no lo es en sus consecuencias. Y no lo es porque determina –sí, determina- la política de alianzas de la oposición en momentos cuando esa oposición a través de su órgano de representación institucional, la Asamblea Nacional, y en conformidad con los artículos 333 y 350, ha decidido desconocer la legitimidad del gobierno Maduro al haber este traicionado a la Constitución de todos.

En Venezuela existe una dualidad de poder. Un gobierno anti-constitucional por un lado y otro representado por una oposición constitucional. Como se dijo en un artículo anterior, en Venezuela hay muchos partidos, pero solo hay dos campos: el de la anti-Constitución y el de la Constitución. Este último campo, absolutamente mayoritario, incluye de modo creciente a sectores divergentes del régimen a los que hemos llamado  “chavismo constitucional”. Su figura emblemática es actualmente la fiscal Luisa Ortega Díaz.  En contra de ella está apuntando toda la artillería del gobierno inconstitucional.

De este modo, desde una perspectiva objetiva, si no existe una alianza entre el chavismo constiucional y la oposición, existe por lo menos un punto objetivo de convergencia: la defensa irrestricta de la Constitución del 99. Ese punto es –o debería ser- el origen de una alianza política de dimensiones nacionales.

Una alianza tiene lugar entre por lo menos dos entidades las que al reconocer un enemigo común deciden sumar fuerzas para derrotarlo. Para que una alianza tenga lugar se requiere por lo tanto de las diferencias. Por lo mismo, las diferencias, lejos de ser un obstáculo, son la condición de una alianza.

Entre dos fuerzas similares no se requieren alianzas precisamente porque son similares. La aceptación de las diferencias es el requisito esencial de una política de alianzas, y esta última a la vez, es condición esencial de la política como tal. La política es, entre otras cosas, el arte de sumar y multiplicar y no de restar y dividir. Eso es lo que no logran entender algunos sectores anti-políticos de la oposición cuyo poder de difusión es afortunadamente menor a su poder político real. Los hay en dos matices: a un lado los puristas, al otro los aperturistas.

Los puristas son aquellos que bajo ninguna condición aceptan acuerdos con el chavismo constitucional. Para ellos chavismo es chavismo, el madurismo no es diferente al chavismo y pactar con grupos disidentes es traición. De más está decir que con esos opositores –en verdad, opositores a la oposición-  no hay ninguna posibilidad de comunicación política.

Problemático es también el sector de los aperturistas. Los hay también en dos versiones. Una versión dura y otra suave. Unos sustentan la tesis de que hay que aceptar al sector chavista disidente, pero solo bajo determinadas condiciones, entre ellas que reconozcan sus pecados originales, que realicen una autocrítica y no pretendan en ningún caso imponer condiciones cuando llegue el momento de actuar juntos. El sector más suave en cambio, afirma que hay que recibir a los chavistas disidentes con los brazos abiertos, algo así como al hijo pródigo regresado al hogar después de haber errado su camino. Ambas posiciones parten, sin embargo, de un supuesto falso.

Ese supuesto falso está sustentado sobre la premisa de que el chavismo constitucional intenta sumarse a la oposición constituida y por lo tanto de lo que se trata es de recibirlos o de no recibirlos. El problema es que hasta el momento no se conoce a nadie dentro del chavismo constitucional que haya hecho una solicitud de ingreso a la MUD, o algo parecido. Todo lo contrario. En sus declaraciones los chavistas antimaduristas intentan diferenciarse de la MUD. Después de haber roto con lo que ellos llaman, desde su perspectiva, el madurismo, se entienden a sí mismos como una fuerza equidistante entre la MUD y el madurismo, algo así como la tercera fuerza de la política venezolana.

En otras palabras, los chavistas constitucionales no son saltadores de talanquera. Son chavistas. Pero a la vez son, o intentan ser, fundadores de un tercerismo político que busca un espacio de acción dentro del espectro político venezolano. El dilema, por lo tanto, no es aceptarlos o no. Se trata solamente de reconocerlos en lo que son –o de lo que desean ser- y por medio del diálogo buscar con ellos algunos puntos de convergencia que puedan llevar a una alianza táctica en función del objetivo de los objetivos: restaurar en Venezuela a la Constitución del 99. Más sería demasiado.

Stalin no pidió a Churchill que se hiciera comunista ni Churchill exigió a Stalin que se convirtiera en un demócrata. Ambos concertaron una alianza frente al enemigo principal, Hitler, y gracias a esa alianza lograron derrotarlo. Eso es una alianza política: la unidad circunstancial de dos o más posiciones diferentes.

La historia del chavismo constitucional es muy distinta a la historia de la MUD. Por esa misma razón ambas entidades mantienen un relato diferente con respecto a la misma historia. Los chavistas constitucionales, a diferencias de la oposición, han realizado una ruptura epistemológica que ha terminado siendo, como suele suceder, una ruptura política. No así la oposición la que, por supuesto, no ha necesitado de ninguna ruptura para oponerse primero a Chávez y después a Maduro.

Una ruptura epistemológica, en el sentido acordado por Gastón Bachelard al término (en su texto clásico “Filosofía de las Ciencias”) tiene lugar cuando en una narración es introducido un concepto que interrumpe y altera la continuidad discursiva. Ese nuevo concepto interruptor se llama, para el chavismo constitucional, “madurismo”.

De acuerdo al relato histórico del chavismo constitucional, el concepto de madurismo, entendido en discontinuidad con el de chavismo es producto de una ruptura epistemológica que antecedió a la ruptura política que hoy está teniendo lugar. O dicho así: lo que desde la perspectiva de la oposición constituida es percibido como continuidad, desde la perspectiva del chavismo constitucional es percibido como ruptura.

Por lo demás, la lógica de los chavistas constitucionales posee cierta coherencia. El chavismo del madurismo, se quiera o no, terminó siendo diferente- y en algunos casos, opuesto- al chavismo de Chávez. Las diferencias entre el chavismo y el madurismo son, para los disidentes chavistas, fundamentalmente cuatro.

La primera diferencia dice que, mientras el de Chávez era un gobierno que contaba con la mayoría absoluta de la ciudadanía, el de Maduro es un gobierno radicalmente minoritario.

La segunda dice que, mientras el de Chávez era un gobierno político-militar, el de Maduro se constituyó como un gobierno militar-político para llegar a ser después lo que ahora es, una dictadura puramente militar.

La tercera dice que mientras la fuente del poder de Chávez era electoral, la de Maduro es anti-electoral.

La cuarta dice que, pese a que Chávez faltaba a la Constitución, nunca renunció a ella como ha ocurrido con Maduro.

Que chavismo y madurismo son dos formas de un mismo régimen –como sostiene la oposición- es cierto. Pero también es cierto que mientras el primero correspondía a una forma ascendente, el segundo corresponde a una forma descendente. Si Chávez habría hecho lo mismo que hoy hace Maduro, o que Maduro es un Chávez sin plata, también puede ser cierto. Pero no es comprobable. Afirmaciones de ese tipo no tienen más valor que el que se deduce de simples conjeturas. Mucho más cierto es que Maduro está vivo y Chávez está muerto; y esa diferencia es muy comprobable.

Tanto en la vida profesional como en la pública debemos realizar alianzas, incluso con personas e instituciones que no nos gustan. Las hay a largo, a mediano y a cortísimo plazo. Puede ser que la que se pueda gestar entre el chavismo constitucional y la unidad opositora corresponda solo a la tercera categoría.

Tal vez ni siquiera sea una alianza sino un simple acuerdo puntual. No por eso menos necesario. En cualquiera de los casos, lo importante para que actúen fuerzas convergentes es reconocer, aceptar y respetar las diferencias que las separan. Exigir como condición para una acción común la renuncia a esas diferencias es condenarse a sí mismo a la más absoluta soledad. Dicha premisa vale tanto para la oposición como para el chavismo constitucional.

Sin alianzas no hay política.

Primero fue el verbo

JUNIO 26TH, 2017 MIBELIS ACEVEDO DONÍS

Si te gustó, ¡comparte!

Pinterest

Primero fue el verboOPINIÓN

SIGA LEYENDO
AN, conteo regresivo
La inviolabilidad del hogar
Venezuela al borde del abismo

El fantasma de las previsiones de Orwell insiste en mortificarnos cuando advertimos los biliosos giros de la distopía venezolana. El logos vaciado, el significado invertido, el lenguaje opresivo que busca alojarse en cada resquicio, multiplicado en cada pantalla; la dominación, como fin último. “No habrá risa; no habrá arte; ni literatura ni ciencia; sólo ambición de poder”: un gobierno que dice “paz” cuando quiere decir guerra, que dice “democracia” cuando quiere decir sumisión, mientras desmantela el Estado de Derecho o hace de la confrontación su fetiche. El discurso de odio no deja de alentar dogmas: la patria es botín exclusivo de quienes eligen el lado de la revolución, el resto son intrusos que toca “aniquilar”. La exclusión del otro mediante su descalificación y etiquetado, en fin, ha sido pecado corriente en un país que hoy resiste los fieros estertores del socialismo del siglo XXI.

Cuan devastadores son los códigos del autoritarismo. Si una voz desentona, si hiere, es lanzada automáticamente al cotarro del “enemigo”, sin ningún chance de reparos. Revolución afanada en vencer, no en convencer, obsoleto coletazo de la prepolítica. Lamentable y obvio es que la malignidad del mensaje opuesto al discurso de la libertad, prendió en ciertos sectores como hiedra ponzoñosa. “Antirrevolucionario”, “demente”, “terrorista”: así golpea la palabra que se incrusta con saña en seres de carne y hueso, esa que muta al final en violencia, en muerte. ¿Cómo saber si, en efecto, sólo son “casos aislados” los excesos por parte de miembros de los cuerpos de seguridad del Estado, cuando estos han sido consistentemente acribillados por esa espina de furia? ¿Qué otra clase de respuesta calculamos cuando desde la autoridad se acosa, se deshumaniza, se aísla, se ridiculiza, se amenaza, se anula simbólicamente al disidente?

El fanatismo, sin embargo, no deja de empantanar la disección de la anomalía: “Que los funcionarios disparen es culpa de quien convoca”, opinaba en días recientes un dirigente del PSUV. Mundo al revés, donde la víctima debe pagar el costo de la brutal embestida. Lo más grave es que estando al tanto de la eficacia del lenguaje para construir la realidad –lo cual implica que, usado para distorsionar percepciones, también es capaz de invocar la destrucción- no se perciban gestos de moderación por parte de los mandones. Lo contrario. Más que nunca, la palabra que desgarra como saeta, que se encaja como puño, que busca aturdir, que atiza la discriminación contra el que piensa distinto y cancela toda posibilidad de diálogo, es replicada frenéticamente.

Y allí el avieso nudo. La cordura nos dice que el momento no admite más desenfreno, que el fuego sólo atrae más fuego, pero esa certeza se esquiva como si la lucha agonista diese motivos para la dañosa reorganización mental de la realidad. Desde el poder se tilda indistintamente de “terrorista” y “guarimbero” al adversario, una y otra vez, y el convencimiento del peligro se trasfunde, prospera, se hace tangible. Quienes protestan no son personas; menos que lobos… ¡son enemigos! Un discurso que mutila así toda capacidad para percibir a los otros, que prescinde del ejercicio de conciencia, que confina el pensamiento al estrecho cuartico de la sujeción y suprime por tanto la autonomía, termina legitimando los modos extremos de la violencia activa.

En ese marco, el “uso progresivo y diferenciado de la fuerza” deviene en noción movediza. ¿Se instruye al centinela a resguardar prudentemente el orden público en manifestaciones, o se le empuja, en circunstancia “excepcional”, a enfrentar terroristas? ¿Qué manda a la hora de sofocar protestas: la prohibición de portar armas letales o lo que, según indica la Resolución 8610, califica como “situación de riesgo mortal”, frente a la cual el funcionario “aplicará el método del uso de la fuerza potencialmente mortal, bien con arma de fuego o con otra arma potencialmente mortal“? La responsabilidad individual se enreda así en confuso ovillo de discrecionalidad. ¿Puede una decisión tan crítica desentenderse del alud de signos que la ha manoseado previamente? ¿Qué atroz cañón apunta hacia ciudadanos inermes, cuando la protesta se criminaliza en el lenguaje de forma expresa?

Ante el anuncio de la MUD de abrazar los artículos 333-350 y seguir en las calles, no está de más anticipar los riesgos de tanto odio cultivado. De ese daño llegan ecos tremendos: basta revisar los comentarios que circulan en redes por parte de adeptos al régimen para notar el largo calado de sus raíces. Sí; junto con la amenaza, justificaciones de “legítima defensa” o propuestas con tintes de “solución final”, baila muy a menudo la palabra “Terrorista”. Nada casual.

El verbo, principio y fin, ha dejado en este tiempo su holladura. Dice Octavio Paz: “Cosas y palabras se desangran por la misma herida”. No en balde añade que cuando la palabra se corrompe y los significados se vuelven inciertos, también el sentido de nuestros actos zozobra, se hace inseguro.

@Mibelis

Frente único en defensa a la Constitución

JUNIO 26TH, 2017 Analítica ANALÍTICA

Si te gustó, ¡comparte!

Pinterest

Frente único en defensa a la ConstituciónEL EDITORIAL

SIGA LEYENDO
La oposición, el madurismo y las alianzas
El desenlace se acerca
Cabello pide organización para la defensa de los centros de votación el 30 de julio

En diversos países que iniciaban su tránsito hacia la democracia, y en los que no había organizaciones políticas dominantes, surgieron organizaciones de la sociedad civil que permitieron reagrupar a inmensos sectores de la población para impulsar cambios democráticos.

Alguno de los ejemplos más notorios fueron: la llamada Revolución de Terciopelo en Checoslovaquia, el Nuevo Foro en la Alemania del Este y el Foro para el restablecimiento de la democracia (FORD) en Kenia.

En Venezuela, después de casi 90 días de protesta en contra del intento del gobierno de forzar una Asamblea Constituyente violatoria de la Constitución vigente, se impone -para poder restablecer el interrumpido hilo constitucional- crear un frente común en defensa de la Constitución integrado por la MUD, la sociedad civil y el chavismo crítico.

Una de las tareas de este frente unido deberá ser detener la realización de esa Constituyente que viola flagrantemente lo dispuesto en nuestra carta magna que establece, de manera clara y precisa, que toda modificación a su contenido debe ser aprobada mediante votación directa universal y secreta por el pueblo.

Además, este frente deberá asegurarse que cesen otros intentos de transgredir la institucionalidad, así como velar por el cumplimiento de las obligaciones, además de vigilar el estricto cumplimiento de todo lo previsto en nuestra Constitución para el respeto y la salvaguarda de los derechos humanos de todos los venezolanos.

Alexander Cambero: El eterno Pompeyo Márquez

26.06.17, 4:21 am / NoticieroDigital.com /

opinión

26 Junio, 2017

Ha muerto Pompeyo Márquez. La tierra por la que tanto luchó lo cobijará como al preclaro hijo de la libertad. Una vida llena de sacrificios en pos de un país con mayor probabilidad para la inclusión social, sus firmes convicciones siempre fueron robustas reafirmaciones de los principios indeclinables. No existió evento histórico en la Venezuela contemporánea que no tuviese alguna participación de este verdadero personaje de la transformación necesaria. Un pensamiento frondoso, que tiene la frescura de las ideas que despuntan con la fortaleza de aquel que no claudicó ante la tiranía.

Pompeyo Márquez siempre será una reserva moral de esta nación. Tuvo la grandeza de no dejarse confundir con estatuas silentes de resplandeciente brillo; jamás buscó eternizarse para revolcarse en los odiosos egos. Su meta fue siempre llevar un mensaje que convocara pueblos y abriera caminos para soñar con un mundo mejor.

Desde joven comenzó a luchar por una nación distinta. Siempre sembrando ideas en la conciencia, jamás huyó del compromiso ciudadano. Un revolucionario integral que tuvo la grandeza de enfrentar las duras vicisitudes, batallando en cada rincón en donde el pueblo lo reclamase. El valiente Santos Yorme de la dictadura que hizo del amor por Venezuela su impronta imperecedera. No tuvo reposo para luchar desde adentro en contra del oprobio que ensombreció la patria, prefirió el sobresalto personal, la persecución incesante; que permanecer pasivo frente al autoritarismo militar.

Hace algunos años vino hasta Duaca para una asamblea popular. Los jóvenes estudiantes lo rodearon en la antigua casa del MAS, para escuchar aquel hombre contando sus orígenes de fuego. Como un amoroso padre fue describiendo los eventos históricos con una maestría incomparable. En un momento se confundió con ellos para llevar los valores venezolanos hasta el fondo de aquellos corazones ávidos de buenas orientaciones. Después conversó con obreros y profesionales en un almuerzo organizado como acto central del aniversario de la organización naranja. El concejal José- Peñita- Colmenares, fue quien me lo presentó en aquel día. En una amena plática con algunos de los organizadores manifestó el riesgo que corría el país si caía en manos de un aventurero. El descontento social puede hacer germinar en el ánimo venezolano una suerte de líder mesiánico que puede ser peor el remedio que la enfermedad, sentenció Pompeyo con la certeza de aquel que sabía leer los síntomas de los tiempos. Pasaron algunos años hasta que una noche arrebatadora de febrero del año 1992 apareció el espectro del que hablaba el conductor político en una suerte de presagio histórico nueve años antes. Posteriormente los pudimos saludar en Caracas en un acto en el Poliedro en apoyo a la candidatura presidencial de Teodoro Petkoff, recordó su visita a Duaca, teniendo a su lado al premio nobel Gabriel García Márquez y al malogrado líder político colombiano Luis Carlos Galán Sarmiento, y un poco más allá, al dramaturgo José Ignacio Cabrujas en amena conversa con Freddy Muñoz. Aquel brevísimo saludo fue el último de nuestras vidas.

Un buen amigo me refirió esta ilustrativa anécdota. Se realizaba en Caracas el tradicional desfile del 1 de mayo. Una gran cantidad de sindicatos y organizaciones obreras habían convertido la actividad en un acto multitudinario, un verdadero río humano que mostraba el extraordinario poder de convocatoria de la CTV de la década de los setenta. El presidente Carlos Andrés Pérez observaba desde un balcón la nutrida actividad. De repente el primer mandatario nacional bajó hasta la avenida para saludar con gran respeto a Pompeyo Márquez, de quien señaló que era una reserva moral de Venezuela, que estaba por encima de cualquier bandería política. Después de hacerlo volvió hasta su balcón, un adversario ideológico que desde las alturas del poder mostraba el respeto por un hombre indeclinable.

Pompeyo: un país se pone de pie para abrazarse a tu causa. La claridad de su pensamiento democrático y libertario es una senda que recorrerán generaciones de ciudadanos que sienten que hombres como tú no morirán jamás…

[email protected]
@alecambero

Pedro Luis Echeverría: No a la Asamblea Constituyente

26.06.17, 4:21 am / NoticieroDigital.com /

opinión

26 Junio, 2017

He sido, soy y siempre seré opositor a este nefasto régimen que ha dividido y engañado al país con el subterfugio de hacer creer que el modelo social que ofrecía era el camino para la redención e inclusión de los más necesitados. Los pésimos y desastrosos resultados obtenidos en todos los órdenes de la vida nacional, después de más de tres lustros de gobierno, nos indican que el proyecto totalitario del chavismo-madurismo ha sido una perversa quimera que le ha costado demasiado al país y que por ello es nuestra obligación ciudadana hacerlo terminar.

Estoy convencido que lo que nos estamos jugando en estos procelosos tiempos es nuestro presente, nuestros valores, y nuestro derecho al porvenir. No nos jugamos cosas menores. Nos jugamos la vida, la vida del hombre pleno, su libertad de conciencia, de pensamiento, de religión, de trabajo, de asociación, de movilización, de libérrima búsqueda de su propio destino. Esa libertad plena que queremos rescatar tiene un gran enemigo. Se llama, totalitarismo – el Estado es todo sobre la tierra-. Nos estamos confrontando con esa visión absolutista y negadora de la maravillosa aventura que es la vida y las ansias naturales del hombre por su progreso individual. Y lo hacemos porque en esa visión totalitaria de la sociedad se conjugan el odio, la aberrante exclusión y la pérdida del derecho a la libertad. De modelos similares a las creencias de Maduro y sus adláteres, nacieron modelos de sociedad que llevaron a la miseria, la cárcel, la muerte, al exilio y a la intransigente división ideológica a millones de personas en todo el mundo como, en su momento lo hicieron el nazismo, el fascismo, el comunismo y la más reciente infeliz síntesis: el socialismo del siglo XXI.

No olvidemos que la libertad es la condición insustituible que le da sentido a la sociedad humana; por eso la libertad debe ser plena y hay que defenderla hasta con las uñas. A los pueblos no se los puede conducir con el látigo, la prebenda y la mentira porque esa es la negación del ser humano. Hay que respetar la libertad de todos: La de disentir, opinar y realizar, sin presiones e imposiciones de ninguna naturaleza, aquello que consideremos compatible con nuestros principios y valores Solamente la libertad creativa ha hecho grande el mundo en el que todavía vivimos. ¿Y qué fue lo que los humanos encontramos desde tiempos inmemorables para lograrlo? Descubrimos que las sociedades deben vivir dignamente, sin aceptar la sumisión que mediante repudiables prácticas, se les trata de imponer mediante el ejercicio de la fuerza bruta. Sin la libertad integralmente conceptuada no hay nada. Es la garante de la paz y el progreso de la sociedad. Observando y ejerciendo el principio y concepto de la libertad, tenemos el derecho inalienable de elegir soberanamente el tipo de sociedad que queremos y el tipo de relacionamiento con el Estado y con nuestros conciudadanos que estaríamos dispuestos aceptar. El rol del Estado debe ser regular adecuadamente esa relación en lo que fuere estrictamente indispensable, impidiendo que el más poderoso aplaste al débil, pero colocando y privilegiando la capacidad creativa y de acción del ciudadano como el centro de todo el universo existencial pacífico.

La búsqueda de un sistema para garantizar la paz, construido sobre la libertad creativa del entendimiento entre los hombres, las organizaciones sociales y la institucionalidad del Estado son los principios que nos inspiran y que la oposición defiende con denuedo, tesón y encomiable entrega. Como hemos visto, a pesar de la brutal represión gubernamental, en nuestro empeño de recuperar los preceptos para una pacífica existencia no se ha utilizado ningún arma distinta a la de nuestra inteligencia, convicción y voluntad de progreso.Tratamos de rescatar ese único principio que ha sido rector del progreso de los pueblos, su derecho al libre albedrio, condición ésta fundamental para regir las relaciones entre los hombres.

Se nos acaba el tiempo político y material para reflexionar y asumir nuestras responsabilidades ante la terrible perspectiva que se instaure una Asamblea Constituyente. Debemos focalizar nuestra atención en el repudio a tal aberración. Simplemente, al hacerlo, debemos tener en mente que, con nuestra actitud, vamos a expresar un grito redentor: ¡no podemos, no queremos, ni nos vamos a entregar a la vesania totalitaria!

Los venezolanos de raigambre democrática debemos ser fieles a nuestros acendrados valores y no podemos autoexcluirnos de jugar un rol fundamental en la lucha por eso que se llama libertad, sociedad moderna y democracia plena; sin dudas ni vacilaciones construyamos un frente de dignidad contra los bárbaros que la oprimen, la pretenden destruir y la irrespetan.

Hagamos lo que tenemos que hacer y que sean la historia y nuestra conciencia las que nos pidan cuentas si fuimos o si resultamos inferiores a ese destino.

    Ramón Peña: País famélico

    26.06.17, 4:26 am / NoticieroDigital.com /

    opinión

    26 Junio, 2017

    Mientras el espacio noticioso es copado por los asesinatos, saqueos, robos y allanamientos de la Guardia Nacional Bolivariana, la silente procesión del hambre avanza, se profundiza y atormenta sin pausa a la población y, de manera dramática, a ese 82% de los hogares venezolanos en situación de pobreza. No hay acción alguna, ni subsidios ni protección social por parte del régimen. Solo indolencia e insensibilidad oficial, tan criminal como los disparos a quemarropa de sus esbirros.

    Los ciudadanos reciben los perdigones del hambre, enflaquecen y se enferman. La inanición causada por la precaria oferta de alimentos y la espantosa inflación, hace que muchos se vayan a la cama sin comer, que padres dejen de hacerlo para que puedan alimentarse sus hijos, que niños se desmayen en los salones de clase, que deserten de la escuela para añadir algo al ingreso familiar, o escarben por comida en los sacos de basura, todo a la vista indiferente de capitostes que cada día se exhiben más rollizos.

    Esta desgracia alimentaria es concurrente con la Gran Misión de Abastecimiento Soberano y Seguro, operada por jerarcas militares y cuya máxima titularidad la ejerce el Ministro de la Defensa.

    La inflación de este año es de 1.200% y ascenderá a 2.300% según cálculos del FMI. El régimen no promete nada. No puede prometer. No conoce otro esquema económico, otra política. No habrá salida a este morbo mientras el país se hunda en el pantano de esta caricatura marxista. Hoy, la lucha ciudadana se centra en impedir la fraudulenta intentona de una constituyente. Batalla que ha de llevarse hasta el final. Pero independientemente de su resultado, la perspectiva inmodificable es de más hambre. La exclusiva y concreta solución humanitaria a este drama es desalojar del poder a esta banda cuya única oferta de futuro es la de un país famélico

    JORGE VILLASMIL|Alerta sobre la política de la represión desmedida

    26 de Junio de 2017

    Y la necesidad del fin de los eufemismos…

    Todo intento de análisis político expresado en un informe o artículo de opinión para consumo masivo tiene, claro está, un marcado componente subjetivo y especulativo en el que el autor -incluso sin quererlo- expresa sus gustos y antipatías sobre las situaciones o personajes abordados en el análisis, espacio hermenéutico que busca a fin de cuentas aportar luces para la debida comprensión de una realidad y sus variados fenómenos constitutivos. Esta dimensión subjetiva está presente, en mayor o menor medida, hasta en la actividad científica, razón por la cual, a nivel epistemológico, se entiende que en todo proceso de producción de saberes interactúan lo objetivo y lo subjetivo en igualdad de condiciones, de ahí que los marxistas señalar el condicionamiento social del conocimiento.

    Sin embargo, el análisis no se limita a lo subjetivo únicamente, sino que debe revisar la evidencia empírica concreta que se expresa en variados indicadores que dan cuenta de la esencia distintiva de lo que se quiere explicar, de ahí que todo autor responsable debe tener la capacidad meta-crítica necesaria para procesar debidamente las fuentes a su disposición, diferenciar entre sus opiniones y los hechos en referencia y, al mismo tiempo, soportar sus aseveraciones en elementos concretos que puedan ser contrastados y verificados por otros, todo ello en un plano de honestidad. De no ser así, el análisis sería un producto poco riguroso y, a lo sumo, una simple opinión personal con nulo valor estratégico.

    Aclarado esto, entremos al delicado tema que nos ocupa el día de hoy, concerniente a la muerte de más de 90 jóvenes venezolanos en la dinámica de protestas iniciadas desde el primero de abril del año en curso (consultar: http://runrun.es/rr-es-plus/306415/infografia-y-mapa-muertos-en-protestas-en-venezuela.html), contra el gobierno de Nicolás Maduro. Estos más de noventa muertos no son una cifra, sino que deben ser considerados como seres humanos con legítimas aspiraciones de progreso que salieron a la calle a protestar en ejercicio de su derecho constitucional, ante las catastróficas consecuencias cotidianas del fracaso de un modelo político y económico (el socialismo del siglo XXI), que ha empobrecido material y moralmente al pueblo venezolano en su totalidad, tal como lo demuestran entre otros indicadores: a) la monstruosa devaluación del bolívar; b) la inflación más alta del mundo; c) la carencia de bienes y servicios básicos como medicamentos; d) la reducción del aparato productivo nacional y; e) la privación del goce y disfrute de derechos fundamentales como el derecho al voto. La muerte innecesaria de estos jóvenes luchadores deja familias profundamente afectadas que en la mayoría de los casos no podrán superar fácilmente sus irreparables pérdidas.

    Hasta en contextos de calamidad extrema como este, los venezolanos somos muy dados a asumir posturas acomodaticias que niegan o endulzan circunstancias dramáticas para no tomar responsabilidad en lo concerniente a la construcción colectiva de la realidad que queremos –que no se va a realizar con bonitas oraciones y mente positiva únicamente-, de ahí que en vez de asumir las cosas como son, en su total crudeza, optamos por discursos eufemísticos que maquillan las dramáticas realidades y nos mantienen pasivos en nuestras zonas de confort ¿Cuánto no le costó a algunos colegas profesores universitarios reconocer el carácter dictatorial del régimen chavista-madurista? En efecto, ya se acabó el tiempo para caernos a cuentos y debemos estar a la altura del desafío de la más profunda crisis de la Venezuela contemporánea, en la que la estructuración de un Estado totalitario está a la vuelta de la esquina en paquete de constituyente.

    Yo no creo que la mayoría de estas muertes referidas sean un hecho fortuito o aislado, opino que se puede plantear la hipótesis de la configuración de una política deliberada para neutralizar sistemáticamente a los jóvenes que día a día salen a protestar, bien sea porque se les dé la orden a los cuerpos de seguridad del Estado, de anular a los factores sumados a la desobediencia civil -contemplada en el artículo 350 constitucional- o, porque en casi dos décadas de adoctrinamiento de las FAN se les haya convencido definitivamente de que la oposición es el “enemigo interno” que hay que detener a como dé lugar, tal como sucedió en su momento con las sangrientas dictaduras del cono sur que no toleraron ninguna forma de disidencia u oposición política.

    De cualquier manera, la política de la represión desmedida que es la máxima expresión de violencia institucional opuesta a la Dignidad Humana, le proporciona grandes beneficios al régimen, porque aumenta significativamente en la opinión pública el precio de ir a manifestar, ya que la gente termina temerosa no solo por su libertad sino por su vida misma, lo más precisado que hay. Lo que significa que ir a manifestar puede terminar en la muerte a manos de los Colectivos de los cuerpos de seguridad, según el caso y las circunstancias.

    De modo similar, la política de la represión desmedida tiene también sus costos penales ya que degenera en violaciones graves a los Derechos Humanos. El Estatuto de Roma, por ejemplo, fue adoptado en Venezuela, mediante ley aprobatoria del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, publicado en Gaceta Oficial N° 5.507 Extraordinario del 13 de diciembre de 2013 como lo señala Pedro González (2015). Este instrumento legal tiene como finalidad específica conocer –a través de la Corte Penal Internacional- de crímenes de Genocidio, Lesa Humanidad, Crímenes de Guerra y Crímenes de Agresión. No hay que ser un genio de las ciencias jurídicas para reconocer que, la política de represión actual aunque todavía no tiene el alcance de un genocidio encaja muy bien con lo que el estatuto entiende por crímenes de lesa humanidad: “Los cuales se cometen como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque destacando entre otros la tortura (…)” (citado por González, 2015).

    Todo indica que lo que llamamos la política de la represión desmedida no va a parar y es que, ella es el principal soporte de un Gobierno que perdió toda legitimidad y respaldo popular, y se niega a acatar las reglas del juego democrático como lo son, entre otras, las elecciones universales, directas y secretas que le permitan al soberano decidir conforme a su voluntad cual es el proyecto de país en el que quiere transitar ahora. Se acabó muy a nuestro pesar el tiempo de los eufemismos ya que como diría el maestro Gustavo Cerati: “Esta al borde la cornisa casi a punto de caer…” o quizás ya caímos y debemos hacer grandes sacrificios para salir de esta atolladero, toda vez que la democracia no es una concesión sino el resultado de una lucha histórica constante de la sociedad civil organizada.

    @villasmil564|Historiador|Politólogo|Profesor de la Universidad del Zulia

    Director de Formación Política e Ideológica de PUENTE

    Editor de la Revista Cuestiones Políticas

    EFRÉN GUTIÉRREZ|Diseño centrado en lo humano

    26 de Junio de 2017

    Otra importante herramienta para la solución de problemas; aunque, en este caso, más orientado hacia lo social, la constituye el denominado Diseño Centrado en lo Humano (Human-Centered Design), impulsado desde 2011 por IDEO.org, organización sin fines de lucro, creada por IDEO para mejorar la vida de la gente en las comunidades pobres y vulnerables, a través del diseño. Entre sus socios, destacan: United Nations Development Programme, American Red Cross, The Bill and Melinda Gates Foundation, Bezos Family Foundation, The Rockefeller Foundation y Unilever.

    El Diseño Centrado en lo Humano (DCH), significa creer que todos los problemas, incluso los que parecen insuperables como la pobreza, la igualdad de género y el agua limpia, tienen solución. Por otra parte, significa creer que las personas que se enfrentan a esos problemas todos los días son los que tienen la clave de su respuesta. Se basa en siete mentalidades: Empatía, Optimismo, Iteración, Confianza Creativa, Hacerlo, Abrazar la Ambigüedad y Aprender de los Fallos.

    La Empatía es la capacidad de introducirse en la vida de las otras personas, ponerse en sus zapatos para entender sus vidas, y empezar a resolver problemas desde su perspectiva.  El DCH se basa en la idea de que las personas para las que estás diseñando son tu Hoja de Ruta para soluciones innovadoras. Entonces, todo lo que tienes que hacer es ser empático, entenderlos y traerlos junto a ti en el proceso de diseño.

    IDEO considera que el diseño es inherentemente Optimista. Para asumir un gran desafío, especialmente uno tan grande y difícil como la pobreza, hay que creer que el progreso es incluso una opción. El optimismo es abrazar la posibilidad, la idea, de que incluso si no conocemos la respuesta, ella está ahí afuera y podemos encontrarla.

    Iterar, iterar, iterar. Los diseñadores centrados en el ser humano, adoptan un enfoque iterativo para resolver problemas que recoge los comentarios de las personas con quienes se está diseñando sobre cómo se evoluciona hacia una solución. Iterar continuamente, refinando y mejorando el trabajo, nos pone en un lugar donde tendremos más ideas, probemos una variedad de enfoques, desbloqueemos nuestra creatividad, y lleguemos más rápidamente a soluciones exitosas.

    Con respecto a la Confianza Creativa, el  DCH considera que, cualquiera puede acercarse al mundo como un diseñador. De que, a menudo todo lo que se necesita para desbloquear el potencial como solucionador de problemas dinámico es un poco confianza creativa y esta no es más que la creencia de que todo el mundo es creativo, y que la creatividad no es la capacidad de dibujar o componer o esculpir, sino de entender el mundo.

    Hacerlo. Los diseñadores centrados en el ser humano, hacen, porque creen en el poder de la tangibilidad.  Saben que hacer una idea real, revela mucho más que la mera teoría. Que, cuando el objetivo es obtener soluciones de impacto en el mundo, no se puede vivir de abstracciones. Hay que hacerlas reales. Eso hace que los diseñadores centrados en el ser humano sean hacedores, gitanos, artesanos y constructores.

    Abrazar la Ambigüedad,  significa que, los diseñadores centrados en el ser humano siempre parten por considerar que no saben la respuesta al problema que están buscando resolver. Y que, en una cultura que está demasiado centrada en ser el primero en tener la respuesta correcta, esta no es una posición confortable. Pero para comenzar, están forzados a salir al mundo y hablar con la gente a quien se está buscando servir. También deben abrirse creativamente, a perseguir muchas ideas diferentes, y llegar a soluciones inesperadas. Abrazando esa ambigüedad y confiando en que el DCH los guiará hacia una respuesta innovadora, en realidad se dan el permiso para ser fantásticamente creativos.

    Por último, aprender de los fallos está relacionado con considerar que, el fracaso es una herramienta increíble para el aprendizaje. Que diseñar experimentos, prototipos e interacciones y probarlas está en el corazón del DCH.  Que, como se busca resolver grandes problemas, se está obligado a fallar. Pero si se adopta la mentalidad correcta, inevitablemente se aprenderá algo de esos fracasos. El DCH parte de no saber cuál es la solución del desafío de un diseño dado. Sólo escuchando, pensando, construyendo y refinando se encuentra el camino hacia una respuesta que funcione para la gente que se está tratando de servir. “Fallar temprano para tener éxito pronto” es un estribillo común alrededor de IDEO, y parte de su poder es el permiso que da para conseguir algo incorrecto.

    Por otra parte, el DCH se ejecuta en tres fases: Inspiración, Ideación e Implementación.

    En la fase de INSPIRACIÓN, se aprende a cómo entender mejor a la gente. Se observarán sus vidas, se escucharán sus esperanzas y deseos, y se obtendrá la inteligencia de sus desafíos.

    En la de IDEACIÓN, se tendrá sentido de todo lo que se ha escuchado, se generarán toneladas de ideas, se identificarán la oportunidades de diseño, y se probarán y refinarán las soluciones.

    Por último, la fase de IMPLEMENTACIÓN, es la oportunidad de traer la solución a la vida. De descubrir cómo conseguir llevar la idea al mercado y cómo maximizar su impacto en el mundo.

    Toda esta serie de ideas y principios del DCH, se encuentran recogidos en trabajos como: Guía de Campo del Diseño Centrado en lo Humano (Field Guide to Human-Centered Design). Asimismo, a través de portales como Acumen y Coursera, se pueden realizar cursos gratuitos, en varios idiomas, que enseñan a manejar esta herramienta, incluyendo el llamado “Design Kit” .

    Entre los principales productos creados, hasta ahora, a través del DCH se encuentran: Easy Latrine (letrina), el desfibrilador HeartStart, el Super Tunsai (filtro de agua), los productos antibacterianos naturales CleanWell y el Sistema de Donantes de Sangre para la Cruz Roja.

    @efrengut|Economista|efrenguti@gmail.com

    JESÚS CASTILLO|Tortura colectiva

    26 de Junio de 2017

    La tortura es el acto de infligir dolor físico o psicológico por parte de una autoridad pública o de alguien amparado por ella. En la Venezuela de hoy la sociedad se encuentra en una tortura permanente debido al deterioro de la calidad de vida que provoca una espiral de miedo. Y en este sentido, sin pretender llevar las cosas al paroxismo, preguntémonos: ¿no es una tortura el no tener como alimentar a la familia?, no lograr conseguir medicamentos, ser víctima de la delincuencia, ser extorsionado hasta para sacar una solvencia, ser asesinados por miembros de los cuerpos de seguridad, ser cercenado el derecho a la manifestación pública, salir a buscar un repuesto (para reparar vehículos, motos, embarcaciones marítimas, aeronaves, línea blanca, tecnología, maquinaria industrial, agrícola, sistemas eléctricos) y debas pagar mucho más del valor que costó el bien al momento de ser adquirido, que para recibir un beneficio de una política pública social o programa social debas pertenecer a una organización política y hacer proselitismo. Y a la par, que el país cuente apenas con el 20% de la capacidad productiva, que el 37% del parque automotor industrial se encuentre paralizado, que el ingreso devengado por un salario no cubra la canasta básica, que 600 establecimientos hayan tenido que cerrar debido al vandalismo desatado en los últimos tres meses, que hasta para darle sepultura a un ciudadano los costos son de infarto, acaso no es tortura bañarse con un balde de agua, tomar agua de botellón, que el servicio eléctrico sea de tan bajo nivel, que el transporte público además de costoso sea muy malo, que no se recolecte el aseo urbano, que los gobernantes y dirigentes políticos estén más preocupados por sus pretensiones personales que por el bienestar colectivo, que para comprar un pollo, un kilo de arroz, 5 plátanos, un litro de aceite se necesiten treinta y seis mil bolívares (hoy, mañana puede ser el doble). Sin duda se está viviendo una tortura colectiva.

    El éxodo de venezolanos sigue en ascenso, la desesperanza está invadiendo al colectivo debido a que después de más de 80 días de protestas continuas los ciudadanos no ven resultados tangibles lo que desanima a la sociedad civil, mientras los voceros de la oposición política necesitan explicar cómo se aplica el artículo 333 y 350 de la Constitución. El colectivo desconoce cómo se aplican esos artículos. En tanto, se debe humanizar la protesta, iniciar un proceso que conlleve la realización de actividades en zonas populares para intentar conquistar a parte del 20% que todavía apoya al gobierno. Si los sectores políticos en conflicto se empeñan en no buscar puntos de entendimiento, encontrar la manera de llegar a acuerdos y ceder espacios, cuando el desabastecimiento se incremente al igual que el precio paralelo de la divisa extranjera y los productos que se encuentre en los anaqueles no puedan ser adquiridos y el hambre sea colectiva la sociedad civil se verá obligada en buscar diferentes caminos de solución que la sociedad política no pudo resolver.

    El gobierno sigue con sus dos objetivos claros mantenerse en el poder y lograr la elección de la Asamblea Nacional Constituyente; manteniendo una agenda paralela con el Consejo Nacional Electoral de preservar el llamado a la inscripción de los candidatos para las elecciones regionales entre los días 8 al 12 de agosto de 2017. El gobierno ha logrado mantenerse en el poder, (por la firmeza de las instituciones a su servicio), a pesar de las protestas de calles, disidentes, traidores, conspiraciones, rechazo popular, señalamientos internacionales, una economía quebrada, hambre y angustia. Pero, mientras el tiempo pasa los factores políticos de la MUD, que cuentan con 76% de respaldo, se la juegan entre juntas de gobierno, marchas, trancones, vigilias, protestas web 2.0, OEA, ONU, Haya, Parlamento Europeo, bloqueo económico, aplicación de los artículos 333 y 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), y mientras todo esto pasa los problemas de la gente se agudizan y el conflicto se radicaliza. Como lo dijo Doris Valenzuela “Si quieres vencer a tu adversario nunca lo confrontes en el escenario en donde es más fuerte busca enfrentarlo en donde es más débil sino siempre te vencerá”.

    @castillomolleda|articulosjesuscastillomolleda@gmail.com

    SIN ANESTESIA|Cuando los enanos crecen

    26 de Junio de 2017

    Con el respeto a las personas de estatura baja, en Venezuela los enanos crecieron, ahora los de baja estatura que están en el bufete del gobierno del heredero, continúan demostrando lo que son capaces de hacer para permanecer y preservar el poder, y lo han demostrado con todas sus sentencias y ahora en el juego de ir en contra de la fiscal general, quien abrió los ojos a la realidad y está haciendo un mea culpa de su actuación durante los últimos años.

    El pánico político que vive Maduro y sus delincuentes, generaron la idea del llamado desesperado a la prostituyente, ellos saben que se quedaron sin país y es por ello que los miembros de esa parte del partido rojo están cumpliendo con sus órdenes en las diferentes salas del tribunal supremo de injusticia, el mismo culpable de que en el país en todas sus dependencias sea considerado un estado delincuencial, en todo el sentido de la palabra.

    Los magistrados que ahora dejaron de ser enanos son parte de los culpables de la diáspora venezolana ya que han contribuido a que no exista seguridad jurídica ni seguridad ciudadana en el país, entiéndase seguridad en ningún sentido, porque el país vive en una miseria imposible de describir por la magnitud que ello significa, sin precedente alguno.

    La Sala Constitucional quien le sigue las ordenes al heredero, saben lo que significa el perder el poder y es por ello que buscan ganar tiempo controlando el poder, quieren imponer un modelo comunista en todos los sentidos para seguir mancillando la dignidad de un país, la imposición de la constituyente significaría la destrucción final de lo poco que nos queda de principios democráticos en el país.

    Debemos seguir la lucha porque un grupo de culpables no puede imponer por las vías de la prostitución jurídica someter a un pueblo a la desgracia de un grupo delincuencial que solo quiere poder y más poder, que solo impone su pensamiento para poder disfrutar por la vía del fraude una constituyente amañada y manchada de sangre por las muertes en las protestas en contra del golpe jurídico continuado de Maduro.

    Los enanos crecieron, pero el deseo de libertad y de democracia también continua creciendo, no habrá artimaña que les sirva para seguir destruyendo y humillando el país porque el miedo es libre y ellos saben que están de salida, se les acabo el tiempo.

    Germán Paredes|@germanparedesr|Germanparedes9@gmail.com