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Buscando trabajo, en qué?

Sociedad

LASZLO BEKE
Escrito por LASZLO BEKE

Todos nos preocupamos por cómo podría cambiar en lo que trabajamos hoy, pero todavía más por cuáles serán las carreras de nuestros hijos.  Es cierto que a futuro la mayoría de las ocupaciones cambiarán, pero muchas veces son los robots los que generan los temores de desempleo masivo.  En una escala global, la sola adopción de tecnologías actualmente existentes se estima que puedan  eventualmente afectar el 50% de la economía global, a 1.200 millones de empleados y a US$14.600 billones en sueldos. El proceso es lento, la automatización ha estado trasladando a gente desde trabajos rutinarios, tales como los de fábrica,  hacia trabajos no rutinarios, particularmente los que requieren habilidades cognitivas y sociales.

Las nuevas tecnologías tienen el potencial para transformar radicalmente la forma en que las personas trabajan, pero la disrupción es una oportunidad al igual que es un reto. El progreso tecnológico causará un desplazamiento en la naturaleza de los empleos disponibles y las habilidades que estas requieren. Sin embargo, es imposible conocer con certeza cuales serán estos nuevos empleos y estas tecnologías también plantean preguntas difíciles con respecto al impacto más amplio de la automatización en los empleos, los ingresos y la naturaleza misma del trabajo.

La realidad actual de los empleos, los ingresos y las habilidades

  • Los ingresos económicos en los países más avanzados se han estancado o caído, alimentando el descontento público. Allí la mayoría de las personas perciben sus ingresos a través del empleo y estos han disminuido para aproximadamente dos tercios de todas las familias en el período 2004-2015.
  • Los mercados de trabajo están bajo presión y el talento está siendo sub-utilizado en un 35% a nivel mundial.
  • Las oportunidades para muchos se han limitado por no lograrse la conjunción de habilidades, empleos y localización.
  • Los sistemas educativos no han ecolucionado al ritmo del cambio de la naturaleza del trabajo.

Nuevas ocupaciones – en diferentes profesiones

  • Energía renovable – 108% de crecimiento en los técnicos de servicio de turbinas eólicas.
  • Envejecimiento de la población – crecimientos de 43% en los roles de asistentes para terapia-ocupacional, 41% terapia-física, 38% salud-en-el-hogar y  27% optometristas.
  • Corporaciones acumulando data sobre clientes y operaciones – crecimiento de 34% para Estadísticos y 30% para analistas de Investigación de Operaciones.
  • Corporaciones creando chatbots – requieren especialistas para las reglas de negocios y poetas y comediantes para la creación de contenido.
  • Vehículos Autónomos – necesitarán grandes cantidades de técnicos y staff de soporte.

Cómo automatización y tecnología afectan el trabajo

  • Muchas de las actividades actuales tienen el potencial de ser automatizables:

o    La proporción de las ocupaciones actuales totalmente automatizables es baja, menos del 5%. Sin embargo, agregando las parcialmente automatizables y proyectando hacia el futuro el impacto se sentirá no solamente en los trabajadores en las fábricas, sino también en los jardineros paisajistas, técnicos dentales, diseñadores de moda, representantes de ventas de seguros y hasta en los CEO.

o    La tecnología puede ayudar a los mercados de trabajo – Las plataformas digitales mejoran el emparejamiento empleo-candidato, creando transparencia y eficiencia y potencialmente aumentan el Producto Territorial Bruto. Así pueden aumentar la participación laboral y las horas de trabajo, donde la evidencia alrededor del mundo indica que existe gente que quiere trabajar más horas si es posible.

  • La tecnología está creando nuevas ocupaciones y formas de ingresos – Un tercio de los trabajos creados en Estado Unidos en los últimos 25 años no existían antes y cubren áreas como Desarrollo de Software, manufactura de Hardware, creación de Apps y Gerenciación de Sistemas de TI. En Francia, Internet ha destruido 500.000 trabajos en 15 años, pero simultáneamente ha creado otros 1,2 millones.
  • El trabajo independiente habilitado digitalmente está en aumento, en Estados Unidos y la Unión Europea el 20%-30% de la población en edad laboral está involucrado en trabajo independiente. Los que buscan está forma de trabajo en general están satisfechos, los que lo hacen por necesidad están menos satisfechos por la variabilidad en los ingresos y la falta de beneficios.

    Laszlo Beke  –  @Laszlobekes

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Cuán importante es la interacción social?

Sociedad

LASZLO BEKE
Escrito por LASZLO BEKE

Las ciencias médicas por décadas han ido demostrando que la “Interacción Social” es un componente críticamente importante para la salud y la longevidad, así como para el éxito en el trabajo. Las personas que se sienten conectadas a otras tienden a tener niveles menores de ansiedad y depresión.  El aislamiento social también está a la par con la presión alta de la sangre, la falta de ejercicio o el fumar como un factor de riesgo para enfermedades y para una muerte temprana. Es más, estudios realizados demuestran que las personas que interactúan socialmente también tienen mayor autoestima, más empatía con otros y son más confiados y cooperativos y como consecuencia son más abiertos a que otros confíen y cooperen con ellos.

El manejo de las interacciones sociales con los colegas en el trabajo puede hacer la diferencia entre éxito o fracaso en una carrera profesional. Independientemente de los conocimientos de la persona en su área de experticia, si no se es capaz de entenderse con otro, su trabajo tendrá poco impacto.

Estudios – resultados

  • Las personas que tienen relaciones satisfactorias con la familia, los amigos y su comunidad son más felices, tienen menos problemas de salud y viven más tiempo.
  • En un estudio que duró nueve años, las personas que estaban desconectadas socialmente tenían una probabilidad tres veces mayor de morir durante el mismo que aquellos con fuertes lazos sociales. Esta diferencia fue constante independientemente de la edad, el sexo, la dieta o el estado físico de la salud.
  • Dentro de 2.320 sobrevivientes de un ataque al corazón, aquellos con conexiones sociales fuertes tenían solo un cuarto del riesgo de muerte en los tres años subsiguientes con respecto a los que no tenían conexiones sociales.

Características

  • Existen evidencias consistentes que enlazan la falta de interacción social con múltiples condiciones: enfermedades cardiovasculares, ataques cardíacos repetidos, desórdenes autoinmunes, alta presión sanguínea, cáncer y la curación lenta de heridas.
  • Las personas que carecen en forma crónica de contactos sociales tienen mayor probabilidad de sufrir de niveles elevados de estrés y de inflamaciones.
  • También puede afectar la salud mental, ya que el apoyo emocional provisto por las conexiones sociales puede propiciar significado y propósito a la vida.

Terapia conductiva del comportamiento

El manejo de las reacciones psicológicas en situaciones sociales de trabajo y sus efectos sobre el estado de ánimo y la conducta son un importante área de estudio. Se han creado modelos que ayudan a las personas a enfrentar la ansiedad social, a prevenir los nervios y a realzar la confianza. Al tener que enfrentar una situación de trabajo que requiere interacción social particularmente compleja (conferencias, cursos de inducción) es conveniente tomar en consideración: (1) Las suposiciones de la persona – Puede ocurrir que la persona se esté haciendo exigencias poco realistas a sí misma, entre ellas la de  necesariamente lograr una buena primera imagen y (2) Cómo la persona se ve a sí misma en situaciones sociales – Tener la confianza para evitar la búsqueda de señales (como las faciales) que muestren que el otro ha detectado torpeza social inicial en el encuentro.

Estrategias para el éxito en situaciones sociales en el trabajo

  • Enfocar hacia afuera no hacia adentro – Concentrarse en la otra persona y en lo que están diciendo, así como en el ambiente que los rodea.
  • Aplicar escucha activa – Se debe tratar de ser espontáneo en la respuesta y evitar (1) el ensayo mental de lo que se quiere decir, (2) el monitorearse a medida que se habla y (3) hacer el “post-mortem” sobre cómo se hizo esto.
  • Evitar “comportamientos de protección”- Un ejemplo es tomar alcohol en exceso o las numerosas visitas al baño o al bar.
  • Operar fuera de la zonas de confort – Si se hace con frecuencia, ello inevitablemente aumentará la autoconfianza en el manejo de interacciones sociales en el trabajo.

Se hace referencia a “Social Interaction Is Critical for Mental and Physical Health” http://nyti.ms/2s2xl0S y “The psychology of social interaction at work” http://bit.ly/2zsKJSv.  También aparece en mi blog http://bit.ly/2BoiNwG.


Laszlo Beke  –  @Laszlobekes

El alma del periodismo

Política • Sociedad

RAFAEL MARRÓN G.
Escrito por RAFAEL MARRÓN G.

Ante un Estado desertor, el primer sustituto social es la prensa”.  Fabio Ladetto

He tratado de explicarles a los jóvenes periodistas y estudiantes de periodismo, que su carrera no es una “consagración académica, sino  una concreción profesional”, para usar una frase feliz de Ángel Osorio y Gallardo, cuya fuente es la realidad – un periodista es un realidista –  tal como es, directamente vivida, en particular en la vida social y en el desarrollo de la historia. Por lo que al ponerse al servicio de los intereses del gobierno se corrompe, y corromperlo es el intento permanente del gobierno para que la sociedad no descubras sus pústulas. Por ello, sólo quien tenga la conciencia inteligente necesaria para, a través de la ética, fortalecer su espíritu, lo que le permitirá, por encima de cualquier tentación subalterna, indignarse con la injusticia, la indiferencia y la corrupción, será periodista. Siento pena por algunas juveniles individualidades, de escasa experiencia en el ramo, que se suman a las directrices de sus patrones gobierneros y sirven de arietes contra quienes defienden a la sociedad. El tiempo, quizá los encauzará debidamente, sino serán, desgraciadamente, la inconsciente generación de relevo del palangrismo. Y quizá jamás entiendan que el periodismo es una profesión de medios, no de resultados y que es una carrera para llevar una vida modesta y austera, pero envidiablemente digna.

El Alma del Periodismo: Ética

(“La ética debe acompañar al periodista como el zumbido al moscardón”. Gabriel García Márquez). Asumo a la ética como el compromiso del individuo con su propia historia y, por ende, con la sociedad, y a la justicia como el compromiso de la sociedad con el individuo. Ese compromiso del individuo con la sociedad, en el periodista es su deber ser e incluye la honestidad intelectual que pasa indefectiblemente por la actualización intelectual. Basado en la ética como compromiso del individuo con su propia historia y con la sociedad es necesario fundir al individuo con el periodista por la introyección del paradigma del progreso por el desarrollo del sujeto que integra la sociedad, esa fusión es un deber ontológico. No es posible un periodista que, por intereses sujetivos, partiditas, económicos o políticos, engañe a la sociedad, o se preste para engañarla bajo supuestos revolucionarios, como no puede admitirse que un periodista, en el ejercicio de sus funciones profesionales, conocedor de la historia política de la humanidad y en posesión de evidencias irrefutables sobre lo criminal de los gobiernos totalitarios y militaristas, sirva de órgano de difusión de ellos, en un estúpido ejercicio de disonancia cognitiva. Tampoco es ético un periodista desactualizado en una tribuna pública, porque confunde y deriva mensajes desactualizados en detrimento de su credibilidad, único capital sustantivo de un periodista. Y bajo la definición de ética como compromiso del individuo con su historia y con la sociedad, es que debe asumirse el periodismo como contrapoder. Por lo tanto el periodista informa y tiene clara la diferencia entre información y noticia  y debe opinar sobre la información para generar opinión pública.

Democracia

La democracia es un pacto político para evitar la tiranía, de allí que el periodismo, hasta por elemental sentido de supervivencia, debe ser un defensor de la democracia porque el Estado de Derechos es el único escenario posible para su ejercicio. Por ello el periodista es un importante componente para la perfectibilidad del sistema de libertades que englobamos bajo la definición de democracia, es decir que es en su deber ser un activista de la filosofía política, un político no partidista, porque al partidizarse deja de ser periodista.

Sencillez

El principal enemigo del periodista es el vedetismo. Un periodista que se crea noticia o actor de la noticia pierde todo cuanto pueda definirlo ante la sociedad, y suele caer fácilmente en las trampas del poder. Practicar la humildad, como capacidad de nivelarse con el interlocutor, es una virtud redituable. Y dentro de esta sencillez profesional el lenguaje no debe reflejar distancia ni asepsia quirúrgica, el lector debe sentir que el periodista también ha sido afectado por la noticia, y que le transmite esa sensación de intimidad con un lenguaje humano.

Pasión suicida por la verdad

La verdad es científica. Y en su enunciado filosófico es “ausencia de contradicciones”. Y es la realidad la que impone su sello de certificación a la verdad, no los boletines oficiales, por ello es la realidad el escenario de confrontación cotidiana donde el periodismo se ejerce y de donde emerge la verdad. No de los despachos oficiales ni de sus salas situacionales, excelente nombre para sustituir el eufemismo “oficina de prensa”, dedicadas a elaborar la publicidad del gobierno.

Espíritu de justicia

Este valor, que también llamamos equidad, y que incluye la sensibilidad, se sustenta en el sentimiento de lo que consideramos que es justo o injusto como conforme a lo que exige la justicia ideal. El periodista no es abogado ni juez. Para su percepción la justicia tiene en cuenta más el espíritu que la letra de la ley, y que puede pronunciarse a veces contra ésta última si viola el derecho natural o un derecho constitucional o si simplemente es injusta, o, según Aristóteles, “corregir la ley en la medida en que se muestra insuficiente, dado su carácter general”.

Capacidad de renuncia o fuerza interior

Si por perversiones de un momento político determinado, el compromiso de un periodista con la sociedad lo condena a la pobreza, éste debe estar dispuesto a correr ese riesgo. Su fuerza interior debe ser tal que no pueda ser doblegado por las amenazas del poder, ni represivas ni económicas. Y no hay nada que produzca más fuerza interior que la convicción de estar haciendo lo correcto. Y para estar seguro de estar haciendo lo correcto simplemente se analiza si se está dentro de los parámetros de los principios. Dentro de los principios de honestidad, verdad y libertad, todo, fuera de ellos nada.

Responsabilidad

Es la responsabilidad, en sinonimia con la honestidad, como bastión de la credibilidad del periodista, valor sustantivo de su ejercicio profesional, lo que derivará en la veracidad razonable de la información o noticia transmitida, aunque pueda estar equivocado, ya que lo verídico corresponde dilucidarlo a otras instancias y no al periodismo.

Preguntar, dudar, investigar

La única respuesta a la intención totalitaria del pensamiento único y la verdad oficial es el periodismo comprometido que pregunta, duda e investiga. Un periodista conformista que no profundice ni indague ni sospeche es un cómplice de las mentiras o medias verdades del oficialismo y por lo tanto un traidor a la sociedad. Así como la lectura debe ser hipertextual, porque cada dato de un libro nos lleva a una investigación que nos remite a otros libros, así debe serlo el periodismo comprometido. Preguntar, dudar e investigar es el mandato del periodismo.

Cultura

Adiestrar sus sentidos hacia la percepción decantada de la calidad del hacer humano es un deber de todo periodista. Un profesional inculto es fácil presa de la estridencia de lo falso.

Eficacia

Por la misma dinámica efímera de la noticia, el periodista debe ser eficaz, es decir operar de manera efectiva. No confundir con eficiente. Que la información o la noticia cumplan con su función de generar una reacción en la sociedad. El tratamiento banal de las noticias produce un letargo en las reacciones hasta hacerse “normal” lo que debería alarmar.

¿Hasta dónde la libertad de expresión?

Hasta donde el periodista quiera o pueda ejercerla, sin más compromiso que con la verdad, la libertad y la honestidad, y sin más  consecuencias que las establecidas en la constitución. En el caso de la política, el periodista tiene el deber ético de informar al público de las características de quienes pretendan ejercer la autoridad. Y también es su responsabilidad ineludible vigilar la actuación administrativa de quienes ejercen la función pública y denunciar oportunamente las desviaciones y abusos de poder, así como las violaciones a los derechos humanos cometidos por el poder. Y allí la libertad de expresión es ilimitada. Los gobiernos de tendencia totalitaria, aunque se cobijen en la democracia, propenden a imponer leyes de “desacato” que en Venezuela se llaman  de “vilipendio” para proteger a los funcionarios públicos, violando la igualdad establecida en la constitución. Por otra parte, es un crimen de lesa sociedad que un periodista descubra las inclinaciones pervertidas de un sujeto que pretenda ser alcalde o gobernador o presidente y no las revele a tiempo. El pervertido podrá demandar al periodista y ese es el único riesgo que debería amenazar a éste, pero aquel no será autoridad. La autocensura por diversas razones, entre ellas la cobardía, limita más la libertad de expresión que las leyes de desacato o que la novedosísima y totalitarísima ley del odio que nos remite a una profunda reflexión, pues si es lamentable un país que necesite héroes, cómo será uno que necesite una ley como esta, absurda por liberticida, cuya ejecución es una guillotinada a la libertad de expresión, porque es absolutamente arbitraria la posibilidad de calificar cualquier opinión política contraria a la línea gubernamental o crítica a la actitud  del liderazgo oficialista, como odio. Tendremos ahora una nueva especialidad en la abogacía, la odiología, y los odiólogos serán, por supuesto, designados por la poderosa ANC, integrada por los más conspicuos eruditos en la materia, ya que su práctica, reforzada por el resentimiento social, la fealdad moral y la ignorancia que los mantiene aferrados a la superstición, es consustancial a su ser chavista. Y no lo digo por odio, por si acaso, sino que a las pruebas me remito. ¿Verdad Iris?

Pero…

No deja de ser paradójica esta ley que les es aplicable en su totalidad a cada uno de los jerarcas del chavismo, incluyendo al difunto, y las pruebas de su odio por toda la humanidad que no les sea afín están en los archivos del mundo, pero como ellos sufren del síndrome de eternidad creen que jamás llegará el día de ajustar cuentas con la justicia, pero sí llegará, como les llegó a los gomecistas y perejimenistas, y entonces esa ley servirá, con las grabaciones de sus expresiones de odio para encarcelarlos. Escupir para arriba es otro síntoma de estupidez.  Y le juro por esta que no es odio, sino arrechera y el deseo supremo  de descoñetarle la vida a esta satrapía infame tal como ella lo ha hecho con el país. Una juez chavista dictó jurisprudencia en el caso Silva-Otero con que calificar a cualquiera de hijo´eputa es libertad de expresión. Así que esa ley del odio no es más que una hijo´eputada más de este régimen que pasará a la historia por el paludismo, la difteria, el hambre y porque la pobreza lleve sus difuntos al cementerio en el trasporte público. Sale pa´llá Maduro & Cia. Y no es por odio. Lo juro.


Rafael Marrón G.  –  @RafaelMarronG

Un Nerd puede manejar una gran corporación?

Sociedad

LASZLO BEKE
Escrito por LASZLO BEKE

Nerd es un término con connotaciones peyorativas y comúnmente se refiere a una persona con una inteligencia mayor a la media, con dificultades para relacionarse socialmente y asociada al mundo de la tecnología. Existe el mito que la programación es realizada por Nerds,  hombres solitarios que solo pueden pensar y actuar  en forma racional y que solo saben comunicarse con sus computadoras. Ese estereotipo del ermitaño, le hace daño a la industria de la tecnología, ya que puede disuadir la entrada de gente talentosa a la industria.  Si dicho perfil es el de los que trabajan en la industria, también puede llevar a la conformación de equipos disfuncionales y además se puede terminar creando productos inapropiados.

Las habilidades interpersonales como colaboración, comunicación, empatía e inteligencia emocional son hoy en día requisitos para los programadores. Además, puede sorprender a muchos, que s CEO´s de las empresas más exitosas del mundo califican como Nerds. La lección aprendida parece ser que para dirigir una empresa de tecnología es preferible ser un Nerd y los inversionistas además lo entienden así.

Características del trabajo en tecnología

  • La construcción de un sistema de software puede incluir decenas, centenares o hasta miles de ingenieros trabajando sobre la misma base de código y para que ello ocurra se necesitan equipos multidisciplinarios y habilidades sociales.
  • Ya que no todos somos iguales, para el trabajo en equipo se requiere empatía.
  • Empatía también es crucial para entender las necesidades de consumidores y así minimizar las probabilidades de falla en el diseño de productos.
  • La comunicación con otros es determinante, así como intuir lo que estos puedan necesitar o entender.
  • Los problemas aparecen cuándo los ingenieros llegan a un punto en su carrera que deben demostrar habilidades sociales.

El creación del Nerd

Desde temprana edad, los niños que se sienten menos cómodos con la interacción social son canalizados hacia las ciencias y la ingeniería. Los maestros tienden a focalizarse en los aspectos técnicos y no en los interpersonales. Por ello, el resultado es un campo repleto de gente con aversión a las interacciones sociales y que además están siendo premiados por ello.

La cultura de la Industria de la tecnología estimula el fenómeno del Nerd, ya que las habilidades técnicas son valorizadas por encima de las habilidades de negocios y de las blandas. Uno de los ejemplos típicos es la distinción en la remuneración y reconocimiento entre los ingenieros que trabajan el front-end, donde se construyen los productos que interactúan con los consumidores, y los del back-end, que construyen los aspectos sin vista al público, como almacenamiento o escalamiento.

Problemas generados

  • Habilidades técnicas sin empatía han resultado en productos que han fracasado en el mercado, por carencia de la habilidad para imaginar lo que otros puedan pensar y sentir.
  • La empatía también impacta a la selección de los productos que se crean.
  • Los juicios que se aplican en la construcción de los algoritmos que determinan lo que uno lee, los préstamos que se consiguen o con quién se sale en una cita.

Nerds como CEO

Las lista de Nerds que manejan grandes corporaciones de tecnología es larga e incluye a: Satya Nadella – Microsoft,  Mark Zuckerberg – Facebook, Tim Cook- Apple, Larry Page – Google y  Jeff Bezos – Amazon. Ninguno de ellos siguió el camino tradicional para llegar a la cima.

El hecho que tantas empresas de tecnología exitosas sean dirigidas por Nerds, probablemente indica que ser más técnico provee una mejor visión y relevancia en el mundo de la tecnología. Adicionalmente un Nerd seguramente tendrá más respeto de parte de otros Nerds, ya que todos hablan el mismo idioma y entienden sus problemas. Pero las habilidades sociales deben estar presentes.


Laszlo Beke  –  @Laszlobekes

Detalles que pueden arruinar una presentación!

Cultura • Sociedad

LASZLO BEKE
Escrito por LASZLO BEKE

Presentaciones en público son relevantes en la vida cotidiana empresarial, profesional y académica y se han convertido en una herramienta importante para transmitir y compartir información y están asociadas al crecimiento del profesional.  La audiencia ama a la persona que hable claro, sea serio y no les haga perder tiempo. De parte del  presentador se requiere: planificación, preparación de material atractivo y capacidad de transmisión. Sin embargo, el efecto de una presentación extraordinaria con el mejor material posible se puede perder por detalles del manejo de la reunión.

En una presentación, no es fácil lograr la atención inmediata de un público, pero si es factible fácil perder a ese público en los primeros momentos de una presentación e incluso más adelante. La mayoría de las personas aprenden a corregir sus fallas a través del tiempo y de los errores cometidos.  Estas son algunas de las acciones y expresiones verbales que se deben cuidar:

Etapa de inicio

  • El audio: Me escuchan? – La responsabilidad del audio es del presentador y su equipo y si existen dudas es preferible probarlo previamente.  Mientras se corrige una falla, hay que mantener la sonrisa frente a la audiencia y transmitir confianza.
  • Excusas de inicio: Desfase de horario/cansancio/resaca – La audiencia no está realmente interesada en escuchar ese tipo de comentario como inicio de la presentación.  La audiencia espera lo mejor del presentador, si este no se siente bien y no puede dar lo mejor de sí es posible que este deba cancelar la intervención.
  • Apaguen los dispositivos! – No siempre se puede solicitar que apaguen todo tipo de dispositivo. Por ello, lo mejor es lograr que la presentación sea tan inspiradora que ignoren sus laptops.
  • La iluminación: No los veo! – Cuando se está en un escenario, las luces son brillantes y calurosas y es muy difícil ver a la audiencia, pero ellos no necesitan enterarse de esto.  Hay que mirar fijamente hacia la oscuridad, sonreir con frecuencia y actuar con naturalidad.

El desarrollo de la reunión

  • Lo pueden leer? – La regla general es que el Font de la letra debe ser dos veces más grande que el tamaño de la audiencia. Si se espera que haya 40 personas, se recomienda un Font de 80.
  • Prometo hablar poco, la presentación será corta – Esa promesa casi nunca se cumple, pero generalmente se ofrece.  Es preferible decir “Esta presentación cambiará su vida” o “Esta presentación está programada para 30 minutos, pero se hará en 25 minutos para que puedan aprovechar mejor el tiempo.”.
  • Permítanme leerles esto! – No se debe colocar texto en exceso en las láminas de manera que obligue al público a leer y a dedicarle atención a una lámina. Hay que usar títulos cortos y memorizar cualquier texto que se desee que la audiencia escuche.
  • No hace falta escribir nada o tomar fotos, la presentación la tienen en línea! – Para muchas personas el acto de escritura representa una manera simple de memorizar lo que están escuchando.

Las respuestas

  • Regresaré a eso más tarde – Si la audiencia está ávida de aprender e interactuar hay que aprovecharla. Si alguien es lo suficientemente valiente para levantar su mano y hacer una pregunta, hay que felicitarlo e invitar al resto de los participantes a seguir el ejemplo.
  • No compartir la pregunta – La pregunta que el presentador captó de inmediato no necesariamente ha sido escuchada o entendida por todos. Por ello es conveniente repetir la pregunta para todo el público antes de  responder.

El cierre

  • No tengo más tiempo? Me faltan 15 láminas!! – Una presentación inconclusa o apurada al final no deja una buena impresión. Hay que practicar la presentación para que se complete en el tiempo previsto y así cerrar con fuerza..

Laszlo Beke  –  @Laszlobekes

“Exorcismo y purgante” por @herreravaillant

PolíticaSociedad

May 25, 2017

por ANTONIO A. HERRERA-VAILLANT

ANTONIO A. HERRERA-VAILLANT

Escrito por ANTONIO A. HERRERA-VAILLANT

Lo que sucede en Venezuela no es nada nuevo. Es otro episodio más en una larga lucha entre civilización y barbarie, claramente ilustrada por el gran Rómulo Gallegos.

Los pioneros que con romántico idealismo promovieron la forja de las naciones libres del sur de las Américas inspiraron sus propuestas políticas, económicas y sociales en modelos de libertades y prosperidad de la declaración francesa de los derechos del hombre, y de la historia y Constitución de los Estados Unidos de América, con su declaración de derechos universales.

Intentaron construir instituciones estables, lograr un equilibrio de poderes, preservar libertades individuales y económicas, y obtener prosperidad para todos.

Trágicamente, al paralelo del civilizado proyecto liberal de los libertadores, surgió una tendencia bárbara de caudillismo militar absolutista y a su vez disociador: La prédica de odios y venganzas inspirada en la guillotina y la sanguinaria escabechina de Haití. Fue aquella guerra de castas y razas, dirigida por Boves y sus cuadrillas asesinas.

Esa demagógica y violenta tradición suma-cero de rencores, reconcomios y vindictas permeó en distintos sectores y estamentos, e irrumpió periódicamente en nuestra historia con personajes tan siniestros como Zamora y episodios como la devastadora Guerra Federal.

El más reciente asalto de aquellas viejas, venenosas y corrosivas prédicas ha sido el absolutismo disociador y vandálico impuesto aquí durante estos primeros años del siglo XXI, potenciado por un populismo socialista totalitario, apoyado en el más primitivo caudillismo castrense, armado del mayor “boom” petrolero que ha conocido la historia de Venezuela, y aliado a cuanta fuerza en el mundo promueve odio y violencia.

Por fortuna, una gran mayoría de población más educada, civilizada, moderna y decente se ha resistido tenazmente a este nuevo imperio de la barbarie; y la civilización lucha por imponerse de la mano de nuevas generaciones decididas a no perder su futuro a manos de los perennes fracasados del pasado.

Quizás sepan poco de historia muchos jóvenes que hoy luchan y dan sus vidas por una Venezuela mejor; tampoco la conocerán mucho esos bisoños tarugos que los mandan a reprimir – pero quiera Dios que toda la destrucción y sufrimiento de los últimos tiempos sirva de lección y exorcismo al maldito veneno de Boves.

Que sea aprendizaje y purgante, para que una nueva generación extirpe para siempre la ponzoña de Boves, Zamora y sus actuales secuaces “socialistas”, y que jamás vuelva a levantar su insidiosa cabeza en esta tierra de libertadores.


Antonio A. Herrera-Vaillant  –  @herreravaillant

Extremos en la crisis: unos “como si nada” y otros “como si todo” por @deoliveira2112

PolíticaSociedad

May 24, 2017

por HERNÁN DE OLIVEIRA

HERNÁN DE OLIVEIRA

Escrito por HERNÁN DE OLIVEIRA

Los terroristas intentan modificar nuestro comportamiento

provocando miedo, incertidumbre y división en la sociedad.

Patrick Kennedy

            53 días han transcurrido desde que iniciaron las protestas en esta nueva etapa histórica del país. Y lo cierto es que la realidad que se lee en las noticias, las imágenes vistas a través de las redes o participar directamente en una manifestación, sea de concentración o movilización, genera en cada mente humana una experiencia que amerita un proceso de “digestión mental”, debido a que los recursos cognitivos y afectivos no son iguales en todos, además de la velocidad con la que podemos procesar las cosas.

            El punto de hoy tiene que ver con percepciones sociales creadas desde frases reenviadas por whatsapp como imágenes que aluden a tales percepciones, trayendo como consecuencia estados afectivos que exigen una aproximación al respecto. Me refiero a dos cosas en concreto: la primera de ellas, relacionada con las acciones ejercidas en determinadas regiones del país, introduciéndose una suerte de separación que no hace sino complicar más la situación, ya que el país necesita con urgencia unidad y esto lo da claridad de los objetivos y los recursos disponibles.

            La segunda cosa, ligada con la anterior, es la queja que hace parte de la población cuando observamos que ciertos sectores, regiones o personas no están participando (aparentemente) en ninguna convocatoria, tanto de un lado como del otro. Abordaré el tema en conjunto.

            Recogiendo las percepciones, se regó como pólvora el fin de semana, una queja hecha en voz alta donde los andinos y mirandinos están “combatiendo y resistiendo” contra la represión mientras que en Caracas la cosa está como si nada. Y las imágenes aludidas son realmente sorprendentes. Por otro lado, es cierto, aún hay personas asistiendo al cine, comiendo helados y hasta haciendo fiestas hasta altas horas de la madrugadas. Viven “como si nada”.

Del otro lado, ejemplo, los muchachos de la resistencia, ciertas personas mayores, extranjeros que huyeron de guerras en sus países de origen, intelectuales, en general, están pendientes de cuanta noticia aparece, leen ávidamente, los temas de conversación se reduce a la conflictividad. Viven “como si todo”.

El ser humano en su complejidad mental, disponemos de un proceso conocido como “mecanismos de defensa”, que en la definición proveniente del psicoanálisis, consiste en respuestas de orden inconsciente, que permiten a la persona eliminar o reducir el malestar mental proveniente tanto de sí mismo como del ambiente. Estos mecanismos tienen diferentes niveles de origen, maduración y desarrollo, por lo que explica en parte por qué las personas reaccionamos tan distinto ante una misma situación.

Con el permiso de la academia, pretendo no ser exhaustivo ni tan riguroso con el concepto de “Disociación”, empleándolo porque desde que Chávez estuvo en vida, lo empleó con el adjetivo de “psicótica”, cosa que es incorrecta pero que sin embargo caló en su momento.

La Disociación es un mecanismo de defensa que permite a la persona tomar distancia de la realidad, con recursos como la fantasía, la distracción, pero el sujeto “sabe que ocurre más cosas en la realidad”. Como mencioné líneas arriba, esto permite a la gente aminorar dolores y sufrimientos psíquicos. Salir al cine podría ser un ejemplo. Algunas otras personas emplean otro mecanismo conocido como “Negación”, que es el rechazo de algo que causa dolor. El discurso oficial cunde de este mecanismo al afirmar férreamente que “estamos en paz”, cuando al encender cualquier medio de información se aprecia confrontaciones armadas entre efectivos militares y ciudadanía. Finalmente tenemos otro conocido como “splitting”, donde la persona asume las cosas entre bueno y malo, anulando el aspecto que le resulte inútil, inservible.

El uso prolongado de estos mecanismos suelen ocasionar trastornos psicológicos, por lo que es menester aportar diferentes vías que le permita a la población echar mano como recursos y conservarse dentro de la salud mental.

El trabajo de los líderes políticos acudiendo a los sectores del Municipio Libertador de Caracas, animándolos a participar es un imperioso recurso. Ampliar la participación de diferentes estratos es otro. Insistir en la actitud cívica y pacífica de las manifestaciones, pese a las represiones sufridas y las bajas ocasionadas, es vital para que se mantenga el sentido y propósito de este capítulo en proceso de experimentación.

Para aquellos que se hayan disociados, darles tiempo y espacio para que en su momento se incorporen saludablemente; para aquellos que están imbuidos en la conflictividad, recordarles que es sano apartarse por momentos para mantener una fluidez mental adecuada: siguen pasando cosas buenas que no deben dejarse de lado, la gente cumple años, hijos obtienen buenas calificaciones, recordamos eventos familiares agradables. Nada de eso debe perderse. Integrar ambas cosas es la tarea.


Hernán De Oliveira  –  @deoliveira2112

“El pobre en su choza” por @herreravaillant

PolíticaSociedad

 

May 23, 2017

por ANTONIO A. HERRERA-VAILLANT

ANTONIO A. HERRERA-VAILLANT

Escrito por ANTONIO A. HERRERA-VAILLANT

Por mucho tiempo se ha insistido que Venezuela saldrá de la tiranía tan solo “cuando los barrios se levanten”, colocando ese acontecimiento como condición indispensable para el renacer de la Venezuela democrática, libre, pacífica y progresista.

Se trata de una premisa sumamente negativa que postula una condición casi imposible de alcanzar y en consecuencia hace que el resultado deseado quede por siempre frustrado. Aquello que Karl Marx despectivamente llamó “lumpen” jamás inició y propulsó los grandes cambios. La historia lo refrenda.

Hay razones prácticas para que eso sea así. En primer término, el horizonte de la gente marginal que batalla por llegar de día en día casi siempre se limita a la supervivencia, a los problemas inmediatos de su entorno. No se asoman al futuro, ni manejan conceptos abstractos. Desesperadamente se aferran a todo lo que les suministre oxígeno para continuar viviendo.

No son “vendidos” como despectivamente dicen muchos: es que se agarran de cuanto les permita atenuar su triste marginalidad. Muchos agradecen y todos temen perder lo que reciben, así de simple. Quién posee solo una camiseta se pone otra que le den, sin importar el color.

Se trata de ese “pueblo niño” que identificó el Padre Taparelli en el siglo XIX. Por eso es que en tiempos más felices Jóvito Villalba exhortó a sus seguidores margariteños: “coge todo lo que te den los adecos y vota por URD.”

En materia de entorno, los de más abajo viven en barrios sin plazas ni avenidas donde salir a protestar, comunicados por estrechos pasadizos, rodeados de malvivientes y “mototerroristas” del régimen. Una cosa es sonar cacerola en una urbanización o en el relativo anonimato de un edificio residencial, y otra muy distinta intentarlo en un rancho hacinado entre muchos otros, donde te pueden acribillar a ti y a los tuyos.

Hay zonas de Caracas a las que la policía no entra desde hace más de 40 años. Barrios donde las encuestadoras deben negociar con matones para que les dejen entrar. ¿Qué validez tiene una respuesta donde el encuestado no mira al que pregunta sino a la bestia que se para atrás de brazos cruzados?

La leyenda de “cuando bajan los cerros” persiste en el imaginario colectivo y quizás rememora al grupo que salió a protestar el 4-1-58 luego que el coronel Hugo Trejo fracasara en un primer intento de derrocar a Pérez Jiménez. Pero las verdaderas multitudes salieron a las calles el 23 de enero – después y sólo después que unos uniformados sacaron a otro uniformado – pues les dejaron saquear mansiones y linchar esbirros.

Otros señalan el 27 de febrero 1989 cuando también salieron a saquear – aprovechando un momentáneo vacío de autoridad y estimulados por quienes actualmente mandan, como éstos mismos han reconocido.

Ahora algunos barrios populares han comenzado a protestar, lo que subraya la gravedad de las condiciones. Pero lo hacen limitados por la sombra y el terror de un hampa armada y motorizada para atacar impunemente y a mansalva a todo el que se rebele contra la dictadura.

Mas los “cerros” no suelen tomar iniciativas – como en las películas – para promover cambios políticos. Si por privaciones fuera hace rato que hubiesen desaparecido las aberraciones que oprimen Cuba y Corea del Norte. Si fuese por miseria la mayor parte de China, India y Brasil ardería en llamas. El hambre puede traer saqueos de abastos y supermercados, pero no busca cambios de régimen.

Los grandes cambios de la historia provienen de las clases medias y de los sectores emergentes, de todos los que tienen aspiraciones. Eso es exactamente lo que hoy se experimenta en Venezuela: La rebelión de lo más progresista de su población contra la hez de la sociedad.

Los que viven en zonas populares pero con visión de futuro, los que desde muy abajo que luchan por superarse, y los muchos empobrecidos en lo económico más no en lo intelectual – esos sí salen – y se suman a la clase media para formar esa mayoría del pueblo venezolano que tenazmente plena avenidas y plazas.

Del denominado “lumpen” jamás se debe prescindir. En primer término por elementales razones de humanidad, solidaridad, caridad, y responsabilidad social. Pero la meta debe ser su inclusión social para que se eleven a formar parte de una clase media pensante – no para meramente ponerlos a votar como ganado con un diluvio de falsedades y bajo amenaza de perder alguna limosna.

Pero no se puede ni se debe exigir al pasivo colectivo marginal que tome la iniciativa: ese motor de arranque estará casi siempre en la clase media, con los osados estudiantes siempre a la vanguardia caminando siempre hacia el futuro.

Simón Bolívar y todos los libertadores del continente entendieron la palabra “pueblo” como una ciudadanía cívica y consciente, no como masa incivilizada. El sueño del Libertador – y de cuanto dirigente decente haya tenido nación alguna – ha sido y es rescatar a los que se encuentran sumidos en la miseria y encaminarlos hacia la superación, no rebajar las naciones al mínimo común denominador.

Solo unas pocas mentes enfermas y tenebrosas tratan de mantenerlos arranchados por generaciones para fabricar un utópico “hombre nuevo” que sólo existe en las desquiciadas imaginaciones de un Jorge Giordani (“No debemos eliminar la pobreza, ese es nuestro capital”) y de otros que aún deliran con las fracasadas teorías comunistas.

Hoy vemos un insólito ministro y-que de Educación del régimen insistir en que: “No vamos a sacar a gente de la pobreza para llevarla a clase media, para que después aspiren a ser escuálidos (opositores).” A confesión de parte, relevo de pruebas.

Al componer el Himno Nacional de Venezuela, el doctor Vicente Salias -prócer y mártir de la Independencia- con clarividente realismo identificó como “bravo pueblo” a los ilustrados ciudadanos que se decidieron a lanzar el yugo del imperio español. Previendo que después les apoyara ese pobre infeliz que -desde el interior de su choza- libertad pidió.


Antonio A. Herrera-Vaillant  –  @herreravaillant

“Lo que nos enseña la Guerra de Siria” por @lecumberry

PolíticaSociedad

 

May 22, 2017

por LEOPOLDO MARTÍNEZ

LEOPOLDO MARTÍNEZ

Escrito por LEOPOLDO MARTÍNEZ

Quizás muchos hayan olvidado los hechos que dieron origen a la Guerra de Siria. Desde aquellos días de marzo de 2011, todos los horrores posibles se han posado sobre esa región. Lo que comenzó como un amplio movimiento de protestas de la mayoría suní, contra el régimen de Bachar El Asad, miembro de los alauí, ha derivado en los peores horrores vistos desde Segunda Guerra Mundial. Tras la brutal represión que las fuerzas del gobierno ejercieron contra quienes protestaban, algunos sectores de la oposición decidieron responder haciendo uso de las armas. Así, lo que era un capítulo de la llamada primavera árabe, se convirtió en el más grande infierno, hasta ahora, del siglo XXI.

Seis años después, la Guerra de Siria alcanza una complejidad con tantas ramificaciones, piezas e intereses sobre el tablero, que la sola comprensión de lo que allí ha ocurrido se ha convertido en una especialidad del análisis internacional. Además de la acción del gobierno sirio, de ISIS y de Al Qaeda, -que han protagonizado atrocidades comparables al holocausto durante la II Guerra Mundial, o el caso de genocio en Bosnia más recientemente- se suma la brutalidad de los métodos de exterminio usados por las fuerzas militares del régimen de Bachar El Asad, y operan milicias que responden al mandato de tribus regionales, milicias kurdas, milicias chiíes, tropas turcas, milicias de Hezbolá, las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) –que son parte de la coalición de las Fuerzas Democráticas Sirias-; a lo que se agrega la participación directa e indirecta de Irán y Arabia Saudí en el conflicto, además de la conocida presencia de Rusia y Estados Unidos.

Muchas de las perversiones registradas en Siria no son nuevas, sino reediciones de antiguas y salvajes prácticas en los modos de matar. La primera de las lecciones es harto conocida: cuando las armas se oponen a las armas no hay modo de saber cómo evolucionará el conflicto, ni quiénes lo liderarán, ni cuándo finalizará, ni cuál será el costo del mismo.

Cuando comenzaron las protestas masivas, en las que cientos de miles de sirios salieron a las calles, nadie estimó que los grupos del extremismo salafista lograrían apropiarse de la revuelta para dar paso a una yihad que ha servido de marco para degollamientos, amputaciones, muerte por fuego, desmembramientos, linchamientos y otro amplio inventario de formas de matar con métodos concebidos para el mayor sufrimiento en una larga agonía de los condenados.

Nadie imaginó tampoco que el conflicto escalaría al rango de tierra arrasada, que ha significado la reducción a escombros de no menos de 54% de la infraestructura de Siria; y que escuelas, hospitales, geriátricos y centros culturales serían borrados del mapa. Las desgarradoras imágenes de lo que acontece en la ciudad histórica de Alepo son una diana destinada a los oídos de todo aquel que piense que no hay alternativa al conflicto, y que no hay rutas negociadas para resolver diferencias políticas entre gentes de una misma nación o destino histórico.

Pero hay cuestiones todavía más estremecedoras: es probable que ninguno de los cientos de miles que, en abril o mayo de 2011, repitieron la palabra guerra en reuniones o en el fragor de las concentraciones públicas, hubieran imaginado que seis años después, léase bien, por favor: ¡más de cinco millones de personas se han convertido en refugiados!, que, en situaciones de extrema desesperación y precariedad, han debido huir a países vecinos como Líbano, Jordania y Turquía; de los cuales casi un millón están pidiendo asilo en países de Europa, principalmente Alemania, situación que ha creado una crisis de carácter político, una de cuyas consecuencias ha sido el crecimiento del populismo en varios países.

Dentro del propio territorio, más de siete millones de sirios se han visto obligados a desplazarse a otros poblados, a zonas inhóspitas, a vivir en cavernas o a la pura intemperie, con secuela de hambre, enfermedades y sufrimientos inenarrables. Una vez más, como en todas las guerras, las peores conductas de lo humano han salido a la superficie, así como no pocas demostraciones de coraje, de sacrificio y de reivindicación de la solidaridad.

Hasta ahora, no se conoce con exactitud la cifra de muertos. Entre quienes han seguido el conflicto día a día desde el propio país, la estimación nos deja mudos: más de 500 mil personas han sido asesinadas, lo que incluye familias, niños, mujeres y ancianos. Este horror no termina aquí: no han sido identificados todos los cadáveres. Tampoco se sabe cuántos están enterrados en fosas comunes, ahora que se ha hecho pública la denuncia del Departamento de Estado, fundamentada en fotos satelitales, que revelan que en Saidnaya, al noreste de Damasco, hay una instalación dedicada a matar y a cremar los cadáveres de opositores.

Hasta ahora no hay atisbo de un acuerdo de paz. Las anunciadas zonas de seguridad todavía no son más que meras intenciones. Los ataques perpetrados contra caravanas de refugiados atizan todavía más los odios. La palabra guerra se sigue enarbolando como si no bastara con tanto sufrimiento.

La violencia solo engendra violencia, nunca será suficiente lo que insistamos en ello. Y cuando se entra en una espiral de violencia, las consecuencias son impensables e inimaginables, hasta concluir en negociaciones que bien pudieron tenerse en aquellos orígenes hoy olvidados, mucho tiempo antes de tanta devastación.


Leopoldo Martínez  –  @lecumberry

“La máquina roja de matar” por @pedrovaalcine

CulturaSociedad

 

May 22, 2017

por NARCISA GARCÍA

NARCISA GARCÍA

Escrito por NARCISA GARCÍA

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El cineasta camboyano Rithy Panh (conocido por La imagen perdida, 2013) fue testigo de la muerte de su familia. Esta pereció en las largas caminatas que obligaban hacer a los citadinos hacia los campos los jemeres rojos, mientras hacían su tan cara revolución. El pequeño Rithy, de once años, fue enviado a un “campo de rehabilitación” –una prisión donde el Partido buscaba “eliminar los vicios de la burguesía”– con otros niños que se habían quedado solos, y escapó con la llegada de los vietnamitas en el setenta y nueve a Tailandia y luego a Francia, esa paridora de revolucionarios tan cercana a la negación. Panh estudió cine y ha dirigido el documental de nombre tan elocuente La máquina roja de matar (2003) sobre el genocidio camboyano.

El Número Uno, ese joven camboyano educado en La Sorbona que se hizo llamar Pol Pot, estableció un régimen comunista de corte maoísta en su territorio natal, reduciendo su población de siete a poco más de cinco millones en cuatro años de revolución. [La francesa Denise Affonço, quien vivió en carne propia el hambre del genocidio camboyano –y lo cuenta en El infierno de los jemeres rojos https://www.viceversa-mag.com/el-infierno-de-los-jemeres-rojos/– se encontró a su vuelta a Francia con un profesor francés que le comentó que los jemeres habían hecho bien a su pueblo, para la indignación suya y nuestra]. El edificio de una escuela de Nom Pen  (y no de otro sitio: otra imagen muy elocuente) fue convertido en la sede del S21, la policía política de los jemeres, centro de torturas y asesinatos. El documental reúne algunos guardias, torturadores y víctimas sobrevivientes en este edificio para que cuenten el horror.

“Sangre roja cubre nuestros campos/ la sangre de hombres y mujeres/ combatientes revolucionarios”. Así reza la canción camboyana que suena al inicio de la cinta. Y de inmediato, estamos ante el tema más importante de esta obra: uno de los torturadores declara que ellos no eran los malos en realidad, sino que “la maldad provenía de los hombres que daban las órdenes”. Cómo no tomar en cuenta, sobre todo después del siglo veinte, la maldad del ser humano. Y sin embargo es completamente posible si se está convencido, como un socialista, de que el mal solo existe en los otros.

El pintor Vann Nath es uno de los sobrevivientes que aparece en el documental, y quien lleva el hilo narrativo de la cinta. Cuenta que no sabe por qué lo mantuvieron con vida. Se pregunta por qué él, había mejores pintores y todos fueron asesinados. Es de los pocos que increpa a los torturadores, preguntándoles lo que el otro sobreviviente, Chum Mey, hace en un ataque de llanto al inicio de la película: “¿por qué tuvo que pasar aquello?” [¿Por qué? Es la pregunta que se hace Martin Amis en Koba el temible, aludiendo entre tantas cosas a un facilitador de Stalin enviado a fusilar por el Padrecito: “¿por qué, Koba? ¿Por qué?”]. Las respuestas casi no son tales. “Éramos jóvenes”. “Angkar (el Partido) dijo que esos eran los enemigos de la patria”. “Cumplíamos órdenes del S21” [y una más cercana, que recorre las redes sociales: “nosotros no queremos hacer esto”. Y sin embargo, con qué saña se hace].

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Panh ha filmado todo dentro del edificio y ha hecho que los guardias reproduzcan las acciones que llevaban a cabo todos los días, sus rutinas del horror, de manera muy similar a como lo ha hecho Joshua Oppenheimer en El acto de matar. La película de Panh es mucho más austera y claustrofóbica. Un plano secuencia magistral muestra a uno de los guardias entrar a la celda, describiendo que esta se encontraba repleta de prisioneros hambrientos y putrefactos, sujetos con grilletes y obligados a permanecer en silencio. El guardia entra y sale con cada tarea, darles agua de arroz en una lata inmunda, llevarles una caja para que measen o cagasen, azotarlos si se quejaban y mandarlos a callar. La cámara permanece junto al guardia –“a distancia de toque” ha dicho Panh–, pero se detiene en la puerta y muestra lo que sucede dentro de la celda desde una ventana. No debe entrar porque pisaría a los detenidos, dice Panh. Con esta simple decisión de ubicación de la cámara el director asume a su vez su postura moral en la cinta. Y vemos en la secuencia lo que el propio Panh refirió como la memoria del cuerpo de los torturadores. Cuenta que logró acceder a una recreación natural de sus rutinas luego de haber fallado pidiéndoles que se las describiesen con palabras. Lo que no se podía hacer ver mediante el lenguaje articulado, lo vemos cuando el cuerpo accede con familiaridad a la memoria de esos movimientos habituales. El cuerpo joven como ejecutor. “El corazón y la mano estaban de acuerdo, eso era la tortura”, dice uno de ellos.

¿Por qué?, pregunta Amis. Por qué se cumplen órdenes asesinas, por qué se tortura, por qué se mata de hambre a los hombres. Por qué siempre hay un grupo listo para ejecutar. ¿Por qué?, llora Chum Mey. Entre muchas razones, hay una clave que tiende a olvidarse, a menudo voluntariamente. Los hombres son también malvados, y disfrutan haciendo el mal. [Hay un jipismo socialista al que no le interesa lidiar con esto.] Que no se pase por alto: la máquina de matar es roja, como los jemeres, como la bandera socialista, como el charco de sangre que Occidente ha dejado correr.


Narcisa García  –  @pedrovaalcine