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Cada día se deslegitiman más

Política

HENRIQUE CAPRILES
Escrito por HENRIQUE CAPRILES

Los resultados del domingo son una burla, ni ellos se los creen. Sabemos en el caso de Miranda que no llegan a la Gobernación como consecuencia de un modelo transparente, la arrebataron. El 15 de octubre enfrentamos al sistema más corrupto del planeta y decidimos desafiarlo. No se trata de buscar culpables, porque el único culpable es el sistema y quienes se sostienen en él.

Hubo muchas barreras. Las elecciones regionales fueron inducidas por el CNE, desde la inhabilitación de líderes de la Unidad, pasando por la no sustitución de los candidatos que ganaron en las primarias, y terminando en la nucleación y reubicación de centros de votación a tan horas de celebrarse las elecciones. Sólo en Miranda nos movieron unos 224.000 electores, de los cuales 122.384 son votos que obtuvo la Unidad en 2015.

Fue una contienda electoral en las peores condiciones, lo sabemos, el gobierno hizo una campaña para arrebatarle el voto a los venezolanos, pero la inacción no era una opción. El fraude deslegitima aún más al gobierno, más que no hacer nada.

Porque no solo quedó en evidencia la elección del domingo, sino que el pueblo venezolano dejó en evidencia el fraude Constituyente. ¿Dónde están los 8 millones de votos del 30 de julio? ¿Me van a decir que de la noche a la mañana el gobierno perdió 3 millones de votos?

Entonces, ¿qué deslegitima más al gobierno, que haya fraude o que no haya lucha? Yo creo que el fraude los deslegitima más. Claro, nos toca frente a él decidir los próximos pasos.

Yo siempre preferiré hacer algo que no hacer nada. Eso lo hemos demostrado siempre. Si nos encogiéramos ante las adversidades no hubiéramos podido gobernar a nuestra querida Miranda. Desde que asumimos la Gobernación de Miranda desde el gobierno nacional lo que han lanzado son torpedos para hacernos tambalear, pero siempre salimos adelante.

En el 2008, cuando llegamos a Miranda, inmediatamente nos empezaron a quitar competencias. Pretendieron dejar a los mirandinos sin un sistema de salud que respondiera ante sus emergencias, y con el decreto No. 6.543 de la Presidencia de la República ordenaron la transferencia al Ministerio de Salud de todos los establecimientos y unidades móviles de atención médica adscritos a la Gobernación de Miranda. Nos quitaron 19 hospitales y la red de 250 ambulatorios que tenía en ese momento el estado.

De la misma manera que en salud actuaron en otras áreas vitales para los mirandinos. Se llevaron todos los urbanismos del instituto de vivienda y los recursos para la construcción de los mismos; para dejar a tantas familias sin la posibilidad de una vivienda que llevaban tiempo esperando.

También transfirieron la competencia en materia de vialidad al Ministerio de Transporte Terrestre, pasando las principales vías de nuestro estado, como la Panamericana, la Regional del Centro, la Troncal 9, la Gran Mariscal de Ayacucho, la Petare-Guarenas y la autopista a Higuerote, a manos del gobierno nacional; después de un trabajo de recuperación que habíamos hecho llegando a la Gobernación. Así como nos quitaron la competencia de la administración del aeropuerto de Higuerote, que era uno de los puntos de control que tenía la Gobernación en los operativos de temporadas.

Posteriormente crearon una Corporación paralela a la que entregaban todos los recursos pero que en su haber no tiene ni un solo logro. Mientras tanto en la Gobernación de Miranda nos reinventábamos para poder salir al paso al estrangulamiento que desde el gobierno nacional nos hacían al no bajar los recursos.

Hagan esta cuenta, cuando llegamos en 2008 el presupuesto del estado era de 908 millones 333 mil dólares y este año 2017 el presupuesto fue de 7 millones 776 mil dólares. En un país donde la inflación se come el presupuesto, al igual que en los bolsillos de ustedes, en los de nuestro estado.

Es por eso que el día jueves quedaron en evidencia. Para empezar ya no existirá la Corporación paralela que había en nuestro estado, pero Maduro no solo retorna competencias sino que además le garantiza todos los recursos que necesite y no solo en bolívares, también en dólares; cuando durante tantos años han frenado los recursos para el progreso de los mirandinos. Igual ustedes verán que serán una copia fiel de Maduro y su desastre.

Maduro entrega el sistema de transporte del estado, que comprende la Misión Transporte, el ferrocarril de los Valles del Tuy y El Metro de Los Teques, además de pedir que se culmine el Metro de Guarenas y el tramo La Encrucijada-Valles del Tuy. Después de tantas promesas rotas vienen con promesas recicladas para los mirandinos. Llegan a Miranda mintiendo, como es su patrón de conducta.

Pero también llegan a Miranda chantajeando. El Carnet de la Patria y todas las misiones sociales para que se gestionen a través de la Gobernación. Nosotros logramos tener una institución al servicio de todo el pueblo mirandino, no de un sector de la población ni los fieles a un partido político.

Hablan de que en Miranda estén 100% pensionados a través de la Gran Misión En Amor Mayor, cuando ni siquiera han cumplido con la Ley aprobada por la Asamblea Nacional para el beneficio de todos los pensionados del país. Además una pensión destruida por la inflación, de eso no se ocupan ni se ocuparán.

Siguen con sus mentiras y chantajes porque ni ellos mismos se creen haber llegado a Miranda, porque con todo y las trampas que realizaron dudaban que fueran suficientes para llegar.

Y es que ellos también saben que la foto del domingo no es Venezuela. El proceso del domingo es un proceso completamente deslegitimado, lleno de vicios, tan evidentes que la comunidad internacional no avala los resultados. Se lo veníamos advirtiendo desde 2013. Después de las elecciones hicimos una gira para mostrar las trampas del proceso electoral de 2013, pero en aquel momento los países de nuestra América Latina prefirieron no involucrarse. Hoy la historia es otra. Hoy el gobierno ha cometido tantos atropellos y tantas violaciones a nuestra Constitución que nadie duda de la conducta dictatorial que hoy gobierna nuestro país. Ahora la comunidad internacional si nos escucha y debemos seguir gritando con fuerza. Más temprano que tarde tanto esfuerzo rendirá sus frutos.

No hay una recuperación del gobierno nacional tras las elecciones del domingo pasado. Lo que el gobierno quiere es que usted sienta eso para que pierda la esperanza, para que tire la toalla. El gran problema es la corrupción del sistema. El sistema más corrupto del mundo es lo que hemos estado enfrentando y es sin duda el principal objetivo a cambiar para lograr que este país tenga una solución.

Nos tocará reinventarnos, tomar decisiones, decidir una ruta y sumar a todos los venezolanos en ella. Porque el sentimiento de cambio está allí y no es una opción rendirnos. Nosotros queremos cambiar este país, y tenemos que seguir luchando para lograrlo. Seguimos adelante por Venezuela y por los venezolanos. Nuestra Venezuela bien vale la pena. Nos veremos en las entrañas de nuestra patria, desde allí estoy seguro encontraremos muchas respuestas a todas esas preguntas que hoy nos hacemos y nos dará claridad para mostrar el camino.

¡Dios bendiga a todos los venezolanos!


Henrique Capriles  –  @hcapriles

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El colapso del gobierno de Nicolás Maduro

Política

FERNANDO OCHOA ANTICH

II

En la primera parte de este artículo señale los errores políticos cometidos por Nicolás Maduro desde que el chavismo perdió la mayoría popular. La derrota que sufrió el PSUV en las elecciones parlamentarias no fue nunca asimilada ni interpretada por los incapaces capitostes del régimen. No entendieron que esa derrota indicaba que había sido un gravísimo error  no rectificar la equivocada orientación política y económica del régimen mantenida por Hugo Chávez, apenas Nicolás Maduro asumió la presidencia, mediante un muy dudoso triunfo electoral. Sus últimas jugadas políticas, la criminal represión a la protesta ciudadana, la elección fraudulenta de una inútil Asamblea Nacional Constituyente Comunal, la utilización del presidente dominicano Danilo Medina para que  invitara a un nuevo diálogo gobierno-oposición y la intempestiva convocatoria a las elecciones regionales, lo único que han logrado es evidenciar aun más, que la precariedad de su gobierno no le permite enfrentar, con una mínima posibilidad de éxito, la  grave crisis nacional.

Esta visión del colapso del régimen madurista  fue ampliada desde el punto de vista económico por Ricardo Hausmann en los siguientes términos: “La catástrofe económica de Venezuela eclipsa cualquier otra de la historia de Estados Unidos, Europa Occidental, y América Latina… Claramente una disminución del 40 % del PIB per cápita es un hecho muy poco frecuente…, pero también hay que considerar que el declive del ingreso nacional, incluyendo el efecto de la caída del precio petrolero, es del 51%… El despilfarro en la época de las vacas gordas dejó pocos activos que se pudieran liquidar en el periodo de las vacas flacas, y los mercados no estuvieron dispuestos a otorgar créditos a un prestatario con tal exceso de deuda. Entre 2012 y 2016, los ingresos fiscales no petroleros se desplomaron en un 70% en términos reales y durante el mismo periodo, la aceleración de la inflación hizo que los pasivos monetarios del sistema bancario cayeran en un 79%  a precios constantes. En dólares el declive fue del 92%…Inevitablemente, también colapsó el nivel de vida…”

Tan grave situación demuestra que el gobierno de  Nicolás Maduro no tiene ninguna capacidad de respuesta a los ingentes problemas que aquejan a la sociedad venezolana.  Su permanente irrespeto al orden constitucional y la constante violación de los derechos humanos han comprometido totalmente su escasa legitimidad de origen. Es tal la gravedad de lo ocurrido que los gobiernos de los Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y la gran mayoría de los países de América Latina han decidido aplicar sanciones económicas en contra del gobierno de Maduro y de algunos de sus funcionarios. Esta situación, aunada al desconocimiento nacional e internacional de la ilegítima e ilegal Asamblea Nacional Constituyente Comunal, así como el pleno reconocimiento de la Asamblea Nacional, han fortalecido significativamente a la oposición democrática. La creciente crisis social, política y económica, en medio de un indetenible descontento popular, son delicados factores que muestran la necesidad de que en Venezuela se produzca urgentemente un trascendente cambio político.

Los venezolanos están más que convencidos de esa imprescindible solución. El desacuerdo en la opinión pública surge en la determinación de la forma de lograrlo. En este sentido, existen actualmente  tres visiones sobre la vía para forzar el ansiado cambio político: la protesta de calle, la cual se desarrolló con gran fuerza durante 4 meses, pero, a pesar de que logró desenmascarar a la dictadura ante la opinión pública internacional, disminuyó progresivamente debido a la criminal represión del régimen, dejando en la conciencia de nuestro pueblo el recuerdo de los numerosos muertos que sacrificaron su vida en defensa de la libertad y la democracia; la intervención militar en sus dos formas de acción: la presión como factor de poder, con la finalidad de alcanzar un determinado fin político y la negativa de los cuadros militares al cumplimiento de órdenes inconstitucionales. Esta posible solución  siempre tiene un número importante de partidarios. Nuestro pasado histórico la fortalece. La tercera forma de acción es el camino electoral. La cercanía de las elecciones de gobernadores obliga a una más larga discusión sobre sus ventajas y desventajas.

El régimen madurista tiene una marcada tendencia totalitaria, militarista y anti-democrática. No existe la menor duda al respecto. Sin embargo, a pesar de que su triunfo electoral dejó mucho  que desear y la duda sobre su resultado no se ha disipado, éste fue finalmente aceptado ante la ausencia de poderes públicos libres e imparciales que atendieran los justos reclamos del sector opositor, pero también, esa circunstancia lo obliga a someterse a los procesos electorales establecidos en la Constitución Nacional. Sus triquiñuelas son más que conocidas. Ellas se mantendrán, pero ha quedado demostrado que si se vota masivamente y la oposición se activa efectiva y eficazmente en la defensa del voto, las posibilidades de realizar trampas disminuyen de manera  importante. Así se demostró en las elecciones parlamentarias de 2015. Es verdad que después se cuestionó la mayoría calificada de la oposición, pero el éxito internacional y la legitimación de la oposición se originan fundamentalmente por el resultado de esa elección.

Estoy convencido que el pueblo venezolano, víctima de la ineficiencia y la corrupción de Nicolás Maduro y su camarilla, no se va a dejar  embaucar con las desgastadas campañas de manipulación y guerra sicológica implementadas en la Sala Situacional de Miraflores para desmotivar y desmoralizar a los electores. Analicemos algunas de ellas. “Los gobernadores electos deben subordinarse a la Asamblea Nacional Constituyente”. Totalmente falso. En primer lugar, los nuevos gobernadores estarán subordinados  a la Constitución Nacional y a la voluntad popular; además, todos los candidatos opositores han manifestado su rechazo a esa espuria Asamblea. Delcy Rodríguez, la flamante presidente de una Asamblea Nacional Constituyente Comunal no reconocida en su legitimidad por la mayoría de nuestro pueblo y por más de ochenta países, mantiene que dicha Asamblea fue la convocante a las elecciones regionales. Absolutamente falso. Esa asamblea no está en capacidad de ordenar nada por sí sola. La verdad es que esas elecciones fueron convocadas por el CNE a instancias de Nicolás Maduro pensando que esa sorpresiva convocatoria lo favorecería. Se equivocó una vez más.

Entre otras mentiras, Nicolás Maduro se ha dedicado a mantener engañosamente que existe un acuerdo entre gobierno y oposición. La oposición democrática aceptó la invitación del presidente Danilo Medina de manera acertada y prudente. No hacerlo podía comprometer el apoyo internacional. A la segunda convocatoria no asistió. El comunicado fue terminante: “no asistiremos a una nueva reunión mientras el gobierno nacional no libere a los presos políticos y se inicien las gestiones para permitir el acceso de donaciones de alimentos y medicinas a Venezuela”. En este momento no existe diálogo entre gobierno y oposición. Esa es la verdad. Lo demás son intrigas de baja monta para hacerle creer a los venezolanos que existen componendas a sus espaldas y desmotivarlos en su deseo de participar en la elección. Afortunadamente, el impacto negativo que tuvo esa campaña ha disminuido vertiginosamente y la tendencia se ha revertido hacia la participación. La encuestadora Datos, en su último sondeo concluye: si vota el 65 % de los venezolanos, la oposición gana todas las gobernaciones; si vota 55 % gana 19; si vota el 50 % gana 17;  si vota el 45 %  queda empatada.

Los venezolanos debemos entender que nuestra participación, en esta nueva justa electoral, representa no solo la legítima expresión de nuestra voluntad sobre la designación de un gobernador en particular, sino también, la voluntad de manifestar firmemente ante el mundo nuestro rechazo a la oprobiosa dictadura de Nicolás Maduro y su corrupta camarilla. Así, que todos a votar. Sería casi un suicidio no aprovechar la oportunidad para demostrar el rechazo generalizado al deplorable régimen madurista.

Caracas, 8 de octubre de 2017.


Fernando Ochoa A.  –  @FOchoaAntich

¿Votar o no votar? No es la cuestión

Política

SIMÓN GARCÍA
Escrito por SIMÓN GARCÍA

A pesar de las jugarretas que atravesarán los sectores del régimen o la minoría extremista que delira con el abstencionismo y la pretensión de sustituir a la MUD, el pueblo puede alcanzar una hazaña similar a la de diciembre de 2015. Y si los golpes enseñan, presionar solidariamente a nuestra dirección política para que viejos errores no desnaturalicen una nueva victoria.

La verdadera disyuntiva no es dividir al mundo entre quienes van a votar y los que no. Ambas decisiones pueden ser justificadas racionalmente por quien las tome. Lo que está en juego es si la sociedad va a defender la democracia o va a rendirla a la tentativa totalitaria. La verdadera cuestión es ¿se quiere que esta tragedia siga o se desea que termine?

A la gritería extremista le da volumen el dato de que la abstención promedio en regionales es de un 30%, hecho que los anima a adueñarse de ese resultado que no tiene que ver, políticamente, con ellos. Actúan como el pícaro que no podía hacer una caravana y luego de detener su carro en medio del puente de entrada, cruzó el pueblo encabezando una larga cola de carros.

Los mariscales con binóculo, que “dirigen” las luchas campaneando un tuiter, viven la fantasía de un triunfo de Maduro que descarte la lucha pacífica y abra paso a una ficción insurreccional o una de Coroneles a falta de la de vaqueros. Pero la cucaracha ya no puede caminar.

Todo ese pelotón de guerreros contra la oposición, sin gente ni batallas, no entiende que lo que separa al país es si va a decidirse a sacar de sus regiones a los gobernadores nocivos para sus Estados. El objetivo, se por votos, protestas o presión internacional, es lograr un país diferente al que nos impone una cúpula que resiste al cambio porque quiere conservar sus privilegios y negociados ilegales. La meta es conquistar otro futuro.

El significativo porcentaje de venezolanos insatisfechos y molestos con la MUD van a votar para castigar a los que destruyen el país, para descentralizar la política y democratizar importantes espacios regionales. Su interés fundamental es mantener la lucha por el rescate de la Constitución desde condiciones de mayor fortaleza y ampliar un liderazgo que se mida en su calidad para expresar y unir a las sociedades regionales.

Votar es acercar la formación de un nuevo gobierno nacional y proporcionarle anticipadamente el soporte de una mayoría de gobernaciones. Votar es también reforzar las iniciativas de gobiernos del mundo y organismos internacionales que desean que los venezolanos encontremos, con urgencia y hechos concretos, un camino común para resolver pacíficamente el problema de una transferencia del poder nacional bajo la aplicación de normas de convivencia democrática.

Esto es posible porque hay un renacimiento de la cultura cívica y porque la política ha comenzado a ser oficio de vivir, empeño de actuar con honestidad y dignidad, como lo dijo Pavese al reflexionar sobre su literatura.


Simón García  –  @garciasim

La moral de la responsabilidad

Política

RAFAEL MARRÓN G.
Escrito por RAFAEL MARRÓN G.

Aunque parezca utópico este país nuestro no tendrá salida política evolucionaria – asumo el término – hasta que su población esté integrada, en su más amplia mayoría, por ciudadanos, y que esta condición prive sobre toda otra consideración, porque solo así la política ejercida por ciudadanos, y no por codiciosos ávidos de poder ni por furibundos consumidores de migajas ni por ejemplares del determinismo económico, se usará en su sentido filosófico para transformar y crear mundos nuevos para el hombre. Solamente en este vehículo de primer orden es posible crear  nación, lo que hasta ahora se ha tratado de desarrollar en torno a la figura histórica de Bolívar con resultados catastróficos para el país, que sí existe y es un compendio de posibilidades que no han servido de mucho para el progreso, pues el desarrollo de su gente ha sido muy segmentado. Y solo una nación, componente humano integrado por individuos conscientes de su responsabilidad consigo, con los suyos, con la sociedad, puede enrumbar al país hacia el disfrute pleno de la democracia liberal como sinónimo de civilización, que al ser ejercida por ciudadanos garantiza que su mayoría circunstancial no será usada para oprimir a la minoría transitoria. Ser ciudadano es nada más que introyectar el valor responsabilidad – compromiso, voluntad, persistencia, puntualidad –  como el deber del serfrente al oportunismo degradante del estar. La moral que impera en la esfera social de los Estados Unidos es el altruismo, pero la filósofa del capitalismo Aynd Rand insistía en el interés propio como única expresión moral del individuo – “el hombre como ser heroico con su propia felicidad como el objetivo moral de su vida”. El socialismo, por su parte, impone como dogma la solidaridad automática, como deber moral de la sociedad devenida en masa sin aspiraciones individuales, sin considerar que el individuo es esencialmente un conjunto indivisible de información genética, histórica, cultural y social que lo constituye irrepetible y de talento singular. En oposición, considero, que la moral del individuo, que es la célula fundamental de la sociedad y por ende de la familia, que conforma su pluralidad, debe ser la de la responsabilidad, consigo y con los suyos, o sea con los próximos, – interés propio – y con la sociedad – altruismo, solidaridad, filantropía -, pues no puede sobrevivir un individuo filantrópico o solidario, la diferencia depende de su capacidad económica, sin observar debidamente el interés propio, pero tampoco uno que prescinda de sus deberes sociales por egoísmo negativo. El humanismo debe ser su Norte, sin obviar el humanitarismo, necesario mientras el hombre no desentrañe su condición humana. La moral de la responsabilidad no puede ser metafísica – razonamiento delegado en la mística –ni esperanzada – aspiración en el azar – es eminentemente pragmática, solo acepta lo que puede ser verificable, y por ello asume las consecuencias de sus actos y responde por ellos ante las instituciones de la sociedad, basado en la convicción de estar contribuyendo con una sociedad en la cual impera la ley y la justicia.

Moral de la responsabilidad, imperio de la ley

La más extraordinaria de las revoluciones sería aquella que, por voluntad personal, introyecte en el individuo el sentido de responsabilidad por las consecuencias de sus actos. Por ejemplo, Venezuela está llena de hijos sin padre. Una lesión terrible al cuerpo social, pues por estupidez se suele considerar a los hijos legales superiores a los nacidos sin la previa legalización del acto sexual, que es lo que significa la palabra matrimonio. Cuando la única diferencia entre ambos es la responsabilidad con los primeros y el abandono y hasta desprecio de los segundos, lo que genera el resentimiento que produce distorsiones morales de consecuencias irremediables. Por eso soy liberal, porque además de su exigencia de un gobierno mínimo y de su premisa sobre la libertad como única vía ascensional de la humanidad, es la responsabilidad con las consecuencias de sus actos lo que fortifica el carácter ciudadano de los integrantes de la sociedad. Y el imperio de la ley es el supremo defensor de esa condición política, económica y social.

El humanismo es la solución

La base de la moral de la responsabilidad es el humanismo, que se caracteriza por colocar al ser humano, en cuanto posibilidad, en el epicentro del accionar político. El humanitarismo, consecuencia de la falta de humanismo, es responsable de reparar los estragos causados por la inhumanidad, que tiene su paradigma en este manifiesto absurdo: “mientras más conozco al hombre más quiero a mi perro”, por ello es hora de elevar a nivel de consciencia al humanismo, para detener la épica bélica que construye héroes sobre montañas de víctimas inocentes, por el capricho de algún desaforado ávido de reconocimiento histórico. Venezuela necesita con urgencia que sus calles y plazas y parques honren el humanismo, con estatuas e instituciones dedicadas a los hombres y mujeres que se han destacado por su labor en pro de la ciencia, la cultura y la intelectualidad. Dejando la monumentalidad heroica para referencia de lo que no puede volver a suceder. Pues no es posible que Venezuela, en este preciso instante del más portentoso presente de la historia de la humanidad, esté convocando a su juventud a morir por la patria. ¿Qué patria es esa que no cesa de inmolar a su juventud en la hoguera del crimen? Eso es inmoral. Irresponsable. Y decadente. La juventud debe ser convocada al crecimiento intelectual y filosófico, además de científico y tecnológico,  para que sus profesionalización no se pierda en el vacío conceptual – un profesional sin lógica es un azote – hagámosle caso a Platón: “habrá mal en las ciudades hasta que la raza de los filósofos no llegue al poder, o hasta que los jefes de las ciudades, por una especie de gracia divina, no se pongan a filosofar” – ¿qué es un profesional sin sentido crítico,  sin razonamiento, sin mirada contextualizada? ¡Un operario! Mano de obra universitaria. Lo que estamos viviendo hoy es un claro ejemplo de esta falencia. Algún día la ciencia tendrá el valor de reconocer que esa actitud, incomprensible para la lógica, es por la falta de desarrollo del cerebro racional, motor de la inteligencia, ese que comenzó a surgir en la Grecia de Sócrates e hizo eclosión en el Siglo XX, en el cual la humanidad pasó del carro de mulas a la exploración espacial, en un vertiginoso salto… para regresar contrita al populismo medioeval. Por culpa de la ausencia de la moral de la responsabilidad.


Rafael Marrón G.  –  @RafaelMarronG

Totalitarismo y un biquini diminuto

Política

NARCISA GARCÍA
Escrito por NARCISA GARCÍA

El director de teatro y cineasta Kirill Serebrennikov fue apresado por la policía rusa junto a sus actores mientras ensayaba en el Teatro Gogol a finales de mayo de 2017, siendo puesto en libertad únicamente luego de que importantes figuras de las artes de Rusia –entre ellas el bailarín peligrosamente cercano a Occidente, Mijaíl Barýshnikov– escribiesen una carta al Padrino, Vladimir Putin, abogando por su libertad. “Estaban siendo estúpidos” fue la respuesta al director del Teatro de Naciones, Yevgeny Mironov, de parte de la manito que mece el Kremlin. Nacido de madre ucraniana y padre judío (un indeseable para el régimen del nieto del cocinero favorito de Stalin), Serebrennikov pasó de graduarse en Física a ser el director artístico del Centro Gogol, en Moscú, hasta visitar el Festival de Cannes este año con su más reciente película, El estudiante(2017, Serebrennikov). Perdido en la traducción, el título de este drama tiene en idioma original doble significación gracias a la letra entre paréntesis: (M)uchenik sin m quiere decir estudiante; con ella quiere decir mártir.

La historia es sencilla: un adolescente ruso se entrega a la fe cristiana ortodoxa y sigue las escrituras de manera literal, declarándole como corresponde la guerra al Occidente de moral relajada en una suerte de cruzada. La primera en recibir la ira de Veniamin (Pyotr Skvortsov, de rasgos afilados, con un parecido al principal de Tenemos que hablar de Kevin) es, como debe ser, su madre: la casa que ha decorado (o dejado de redecorar) es tan agobiante como puede serlo él, recargada de estampados florales oscuros en paredes, sofás, manteles, alfombras; ella además se ha separado del padre de Veniamin, no se aclara si por haber tenido un romance con el psiquiatra de su hijo o por las vagabunderías del padre. O ambas. Esto merece entonces la primera condena lanzada desde el pedestal moral que se ha inventado este muchacho para sí mismo, seguido por aquella dedicada a una jovencita del instituto inquieta y desvergonzada que se le acerca demasiado para su dogma (y poco para su deseo) en un biquini diminuto y camisetas sin ropa interior.

El asunto no es que haya un muchacho que se tome las escrituras al pie de la letra en el año 2017. Es que, como a un flautista de Hamelín energúmeno e hipócrita –besa a la chica que le seduce, miente y más y peor– los alumnos, docentes y otros adultos a su alrededor, incluyendo un Padre, lo siguen puerilmente hechizados por su histrionismo y firmeza [me pregunto a quién emula Serebrennikov con este personaje…] en una suerte de encantamiento y capacidad para dejarse llevar por cualquiera que les diga qué hacer y qué no. [De nuevo, el asunto en Rusia: qué hacer con la libertad]. Así, la directora del colegio prohíbe los biquinis y obliga a todos a llevar traje de baño entero, y hace que Elena (espléndida Viktorya Isakova), la profesora de biología, “congenie” hechos científicos evolutivos con el creacionismo, luego de que el poseso de Veniamin se disfrace de mono y brinque de pupitre en pupitre saboteando la lección de Darwin del día. Con suerte, Elena será el personaje con el cual se identifique el espectador [a menos que se trate de un espectador humanista, racional, solidario, rousseauniano: uno que quiere nuestro bien y nuestra paz, que “muere (o mata) por sus creencias”, como dice Veniamin al Padre en una de las muchísimas escenas frustrantes donde el adulto falla al tratar de contener al engendro, paradójicamente vestido de gorila, de “buen salvaje”]. Elena no solo se niega a seguirle. Lo ataca con su propia arma: la Biblia. La respuesta del muchacho es la ira más infantil y malcriada posible, pues se limita a gritar “mentira” mientras salta preso de furia en una pataleta más que vergonzosa. Pero de nada sirve que Elena contraataque. La frustración del espectador se compara solo con cintas como Falso culpable, de Hitchcock, o La caza, de Vinterberg; la verdad sola ante la maldad y la mentira.

El estudiante está filmada muy inteligentemente en planos secuencia. No solo alargan la ansiedad y frustración del espectador con cada arremeter de Veniamin, sino que se trata de la ideología del montaje opuesta a la del cine soviético eisensteniano: este fragmentario y dialéctico, “fulminante de la realidad” (Barthes), frente a un montaje baziniano, con la menor cantidad de cortes posibles, la representación que no atenta en contra de la realidad sino que supedita su criterio de verdad a la existencia de Dios. Los planos largos y sin cortes, en movimiento –una cámara libre que incluso se tira al agua junto al personaje–, revela la intención de Serebrennikov de dar cuenta de la supeditación de las instituciones a la irracionalidad suicida y homicida propia del yihadismo, esa hipocresía nihilista, que representa el personaje de Veniamin. Elena se las canta a todos: “¡Necesitan un padre que les diga las cosas! ¿No se dan cuenta de que eso es una dictadura totalitaria?” –elocuentemente fotografiada con el retrato del pequeño Putin colgado en la pared al fondo–. Una sentencia bastante obvia: la Rusia moderna no es sino la vieja Unión Soviética, más parecida ahora que nunca, a partir de la unión de Estado e Iglesia gracias a la mafia kremliniana, en la entrega de su libertad a una creencia que pide la muerte del otro “que no esté conmigo”. [Cuidado, dirán: si alguien va a matar “infieles”, esos somos nosotros]. La fotografía con un resplandor recurrente tal vez venga a señalar la verdadera luz divina, la que anuncia la fuerza y conciencia de Elena hacia el final de la cinta para seguir resistiendo, mientras que los encuadres cada vez la aíslan más, la condenan a ocupar un pequeño espacio con la realidad aplastándola.

La última vez que un director de teatro fue arrestado en Rusia, cuenta Karina Orlova, periodista del diario en línea The American Interest, fue en 1939 durante la Gran Purga, cuando Vsevolod Meyerhold fue detenido por razones políticas. Tanto el ministro de Cultura, Vladimir Medinsky, como el vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, han negado que la detención de Serebrennikov haya sido por una razón política. Serebrennikov es, junto a Andréi Zvyágintsev (Leviatán) y Yuri Bykov (El idiota), de los cineastas rusos que resisten al régimen, y con qué talento. Con El estudiante ya no hay vuelta atrás. Ver al joven Veniamin poseso predicando entre sus compañeros es ver a Lenin entre el pueblo, más de cien años atrás, llevando a todos la palabra de (papá) Marx [el padre, sí: del genocidio moderno], diciéndoles qué hacer.


Narcisa García – @pedrovaalcine

La permanente manipulación de Oscar Schémel

Política

Sep 24, 2017

por FERNANDO OCHOA ANTICH

FERNANDO OCHOA ANTICH

Escrito por FERNANDO OCHOA ANTICH

Desde el mismo momento en que Oscar Schémel fue electo miembro de la írrita Asamblea Nacional Constituyente Comunal, en representación del sector empresarial, mediante un monumental fraude jamás visto en nuestra historia, comenzó a emitir un conjunto de curiosas declaraciones y opiniones, sugiriendo una trascendente modificación en la política económica del régimen madurista. Estoy convencido de que esa audaz posición en un comunicador y encuestador de su experiencia y conocimiento de la realidad nacional solo busca proteger sus beneficios personales y el de fuertes grupos económicos, enriquecidos a la sombra del chavismo en estos dieciocho años, que han llegado a la conclusión que de no ocurrir una inmediata rectificación de los lineamientos económicos establecidos en el Plan de la Patria, la catástrofe electoral de Nicolás Maduro sería inevitable. Esa es la razón por la cual considero de interés analizar esos planteamientos para interpretar sus verdaderos objetivos y a la vez determinar sus posibles equivocaciones.

A los pocos días de ser electo fue invitado a una sesión del Consejo Nacional de Economía Productiva, en la cual expuso en una ponencia sobre la crisis económica lo siguiente: “En la Asamblea Nacional Constituyente todavía no hemos entrado a debatir las líneas estratégicas de la Carta Magna. Hoy, las demandas de soluciones y respuestas con respecto a los problemas de desabastecimiento e inflación se han acentuado. El foco vuelve a estar en la gestión, el foco vuelve a estar en la economía y en la esperanza de una solución. La gente quiere respuestas. La población está sufriendo los embates de una inflación desmedida. La mayoría de los venezolanos aprueban una economía mixta  y están de acuerdo con un consenso entre el sector privado y público. El Estado debe conducir la economía, que gobierne con el mercado y no contra el mercado. Si se posterga este debate puede ser determinante en el resultado de las elecciones regionales y comprometer gravemente el triunfo del chavismo”.

Para fortalecer su planteamiento empezó a utilizar su programa “Análisis Situacional” y editoriales  casi diarios, orientados a presionar un cambio en la  política económica del gobierno de Nicolás Maduro. En ellos trató aspectos aún más delicados y contrarios a las medidas económicas recientemente establecidas por el propio Nicolás Maduro. Entre ellos resaltan: “Es imperativo revisar los controles. Los controles no han servido porque no controlan nada. El control cambiario no ha logrado controlar el precio del dólar, el control de precios no ha servido para dominar la inflación, si se establecen  excesivos controles y se prolongan en el tiempo, generan corrupción e improductividad.  Es necesario establecer garantías a la propiedad privada y respetar las leyes económicas”. Como se podrá apreciar, sus propuestas parecen más las de un economista neoliberal que las de un militante convencido de las bondades del Socialismo del Siglo XXI, pero ¿es sincera su intención de contribuir en la solución de nuestros graves problemas económicos?

Durante varias semanas he tratado de encontrar respuesta a esta inquietud. He leído con detenimiento sus editoriales.  En ellos se repiten algunos aspectos de interés: “el triunfo arrollador de la oposición en la elección de la Asamblea Nacional se debió a un voto castigo contra Nicolás Maduro  por el mal desempeño en el terreno económico”; “la oposición sigue en su discurso tradicional de hace 20 años, discurso basado en la denuncia y la crítica, que antes no funcionaba por los altos niveles de valoración positiva de la gestión  de Hugo Chávez. Hoy es un discurso, que de alguna manera interpreta el descontento y el malestar que existe en el país”; “el chavismo debe actualizar su discurso, las banderas de hace 15 años, no son las mismas de hoy”. Creo conveniente aclarar, que no era la valoración positiva de Hugo Chávez, sino los altos niveles de los precios del petróleo, los que opacaban el contenido del discurso opositor. Además, estos criterios me hacen pensar que el objetivo del sector empresarial boliburgués  es presentar un mensaje renovador que logre penetrar en los sectores de clase media para obtener algún beneficio electoral en los próximos comicios regionales.

Estoy convencido que esa estrategia, la cual quiere presentar como  bandera  una engañosa propuesta económica, va a fracasar estruendosamente. Los venezolanos conocemos perfectamente bien que para lograr superar la tragedia venezolana se requiere, antes que nada, reemplazar el gobierno de Nicolás Maduro y su corrupta camarilla. Además, sus propuestas no son nada novedosas. Numerosos economistas opositores han planteado repetitivamente la necesidad de desmontar el control de cambio y el control de precios, garantizar la propiedad privada y el predominio del mercado, sin que  se le haya prestado atención, ni mucho menos los haya apoyado el Sr. Schémel. En todo caso, estos aspectos coincidentes no son suficientes para lograr superar la tragedia venezolana. Se necesita además fortalecer las reservas internacionales a través de importantes créditos y fundamentalmente crear confianza para que puedan regresar las inversiones extranjeras y venezolanas. Estas dos condiciones son imposibles de alcanzar en la  dictadura chavista.

Pero si eso fuera posible, existe otro riesgo: que el chavismo trate de  imponer el modelo chino. Una dictadura totalitaria de partido único, sin libertad individual ni pluralismo político, en medio de una sociedad de mercado que respete la propiedad privada.  Esa solución, es la aspiración de  Raúl Castro para Cuba: restablecer relaciones comerciales con los Estados Unidos sin debilitar la dictadura castrista y el partido único. Llego a creer que en definitiva esa es la aspiración de Oscar Schémel y de los empresarios chavistas: preservar el chavismo, limitar los derechos políticos individuales y mantener el control de la riqueza del Estado para continuar enriqueciéndose a sus expensas. Los venezolanos tenemos aspiraciones distintas: reinstaurar un régimen democrático, con absoluto respeto de los derechos humanos y de las libertades ciudadanas, con una sociedad de mercado en pleno desarrollo, en donde impere la libertad de comercio y la honestidad.  Además,  cómo olvidar lo ocurrido en estos dieciocho años. La tragedia de nuestro pueblo, sin importar la clase social, se resume en hambre, muerte, inflación, delincuencia, violación de derechos humanos y diáspora. La única solución posible es un cambio de sistema político. Esta verdad la conoce perfectamente bien Oscar Schémel.

Sin embargo, en el supuesto de que la propuesta del señor Schémel fuera sincera y yo estuviera equivocado, entonces me permito sugerirle que amplíe su planteamiento a Maduro y a su camarilla, sobre la necesidad de dar respuestas apropiadas a todos los problemas nacionales  que mencioné anteriormente. Solo así, reconocería su sincera contribución a la solución de esta insoportable tragedia nacional.


Fernando Ochoa A.  –  @FOchoaAntich

Con la Constituyente el pranato se entrampó

Política

Sep 22, 2017

por ALFREDO MICHELENA

ALFREDO MICHELENA

Escrito por ALFREDO MICHELENA

Las sanciones al pranato se incrementarán en la medida en que la Constituyente Cubana (CC) exista y no se cumpla la Constitución, por eso ella le da más poder de negociación a la MUD que a ellos mismos.

El anuncio de exploraciones, diálogos o negociaciones en República Dominicana (RD) alborotó el país y comenzaron las acusaciones contra una MUD que de nuevo la madrugaron a fin de dividirnos. Hay que entender que contactos siempre existen, que las negociaciones son secretas y solo se deben conocer sus resultados, y que ellos de darse, en nuestro caso, serán aprobados por un referéndum. En democracia las diferencias se dirimen con elecciones. En dictaduras y pranatos la salida es la negociación o la fuerza.

Muchos ven en las negociaciones una entrega y tienen parcialmente razón: en una negociación ambas partes tienen que ceder. Qué y cuánto es lo clave. No entienden que las capitulaciones, armisticios o  acuerdos de rendición solo se dan después de ganar la guerra. Aquí el pranato tiene la fuerza del Estado y el Ejército, más sus paramilitares, bandas delincuenciales, guerrilla, etc. Y la oposición, la de una MUD azotada por el divisionismo, una AN y una calle que como siempre lucha y se enfría, aunque más de un 80% estemos dispuestos a sacar a Maduro y acabar con el pranato por la vía electoral.

Aquí lo que ha cambiado es la presión externa, producto no solo de la acción internacional de la AN y la diáspora sino de la heroica resistencia de más de 100 días que nos puso en la opinión pública mundial y reveló el rostro siniestro de la “revolución”, esto agravado con su peor movida: la Constituyente Cubana (CC).

Con lo anterior generaron una unidad internacional en su contra y sanciones al pranato y al “alto pranato” obligándolos a negociar en República Dominicana. Que no puedan disfrutar de sus fortunas, que todos sus negocios se descubran y que comenzara una persecución global no es un buen negocio. Tampoco hay negocio si la renta petrolera sigue en caída libre y se cierran las opciones de financiamiento.

A estas alturas el pranato tiene poco que negociar. Por ejemplo, ya no pueden retrasar las elecciones regionales ni menos las presidenciales, sin que las sanciones se vuelvan más severas. No se negocia lo que es constitucional. Por eso tiran sobre la mesa la ilegítima CC y piden su reconocimiento. Lo confirma el sesgado “mediador” Leonel Fernández. Creían que con ella legitimarían cambios para atornillarse en el poder y acceder al crédito internacional. Pero se entramparon. Mientras ella exista nada de eso pasará y su salida se acelera. Ella permitió y mantiene esta coalición de países occidentales que les pone todos los días más presión. Irónicamente es la MUD la que tiene el poder sobre la CC y el pranato no tendrá más remedio que ceder para evitar mayor presión internacional. La única salida para aceptarles un “qué y cuanto” es que la comunidad internacional sea garante de una salida rápida, democrática y electoral y los venezolanos la aprobemos. Dejémonos de necedades, de acusaciones de traición y de creer que sabemos más que los que están negociando. Eso sí advirtámosle de los errores que creemos que vemos sin propiciar divisionismo, que es la otra carta que tiene el pranato para derrotarnos. Y no abandonemos la calle ni otros frentes de lucha como el electoral.


Alfredo Michelena  –  @Amichelena

Teodoro Petkoff

Política

septiembre 07, 2017

VeneAnalítica

Por Leonardo Morales P. @LeoMoralesP /

No tiene Petkoff la necesidad ni razones para fugarse del país. Su estatura política que ya no ejerce, y la intelectual, que perdurará en el tiempo, no le permite huir de unos contratantes de claques que abusan de medidas innobles para esconder la tragedia en la que han sumido al país.

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La insania metal del régimen lo ha llevado a echar mano de cualquier ardid para desviar la atención acerca de los importantes y graves problemas por lo que atraviesa el país.
Este es un gobierno que tiene muchas dificultades que se mecen de lo económico a lo político y a lo social, pero en particular tiene serías riñas con la ética y la moral. Para este régimen, el sentido de la moral se da por entendida en la medida que favorece los intereses particulares, particularísimos, de los jerarcas rojos y todo lo que contra ellos atente, aun cuando favorezca a las grandes mayorías, lo convierte en un objeto de su desafuero.
Que un buen día a un juez, de esos que sirven obcecadamente las directrices gubernamentales o de particulares, aparezca para verificar por qué un señor de 85 años, sometido a presentación ante los tribunales, haya dejado de cumplir una medida judicial unos cuantos meses atrás, es definitivamente ridícula.
Este es un gobierno que dice saberlo todo: graba audios, vídeos y fotografía, claro menos a aquellos que toman Cuarteles Militares o que se pasean en helicópteros por las llamadas zonas de seguridad. Con esa extraña destreza, cómo es que no saben las condiciones de salud de un ciudadano que mantuvo una vida pública intensa y respecto del cual todos sus cercanos saben de sus padecimientos. No necesitamos acercarnos  a su casa para verificar que su otrora ímpetu ha cedido notablemente. De no ser así, lo viéramos titulando Tal Cual, dictando conferencias y con algún texto político ocupando las vidrieras de las pocas librerías que quedan.
Pero, Teodoro es un individuo particular, en 1978 en una entrevista para El País, el periodista Rafael Fraguas señalaba: “…Petkoff, con un pasado repleto de actividades políticas, guerrilleras -estuvo tres años en la cárcel, protagonizó varias fugas- y parlamentarias, se hizo mundialmente célebre por su libro Checoslovaquia, el socialismo como problema, cuando en el curso del XXIV Congreso del PC de la Unión Soviética, Leónidas Brejnev lo incluyó entre los desertores del socialismo, junto a Roger Garaudy, el grupo de Il Manifesto y el austríaco Fisher.” Luego, Proceso a la izquierda hasta “El chavismo como problema”, donde señala que con el fallecido presidente no se produjo ninguna revolución y advierte que el sistema político instaurado es “un régimen autocrático, no existe separación real de poderes.”
No tiene Petkoff la necesidad ni razones para fugarse del país. Su estatura política que ya no ejerce, y la intelectual, que perdurará en el tiempo, no le permite huir de unos contratantes de claques que abusan de medidas innobles para esconder la tragedia en la que han sumido al país. No tiene el gobierno como justificar estas actuaciones infames.
Qué habrá querido esconder el gobierno y si lo pudo hacer, es una cuestión que estará por verse. Lo cierto es cada día que pasa se reduce la hoja de parra, detrás de la cual se escuda el régimen. No existe modo en que pueda ocultarse la tragedia que vive Venezuela; la destrucción nacional ha sido demasiado grande para que unas medidas efectistas logren distraer la atención y calmar los padecimientos de los sectores más vulnerables de la población, hoy más amplia que antes.
Teodoro no necesita de sus fuerzas para defenderse. Su historia es su propia defensa, pero, si aquello no fuera suficiente, bien debe saber este descocado régimen que en sus años de vida, que como se sabe no son pocos, cosechó una enorme legión de amigos, compañeros de proyecto y admiradores de su obra que están dispuestos a ejercer la defensa de un hombre con una estatura intelectual que de manera podría sería conseguida en las filas- en palabras de Teodoro- de esta izquierda borbónica que, por lo pronto, se ha apoderado del país.

Soberanía y traición a la patria

Política

agosto 28, 2017

VeneAnalítica

Por Richard Casanova @richcasanova

El país en una crisis pavorosa, el pueblo pasando hambre y sin medicinas, sufriendo terribles calamidades y el régimen despilfarra miles de millones en ejercicios militares dizque para enfrentar al imperio: una gran payasada con el pomposo nombre de “Soberanía Bolivariana 2017”.  Nada nuevo, los comunistas han vivido su existencia manipulando al pueblo con un enemigo externo y ahora los cubanos han impuesto en Venezuela la cartilla que a ellos les funcionó en el marco de la guerra fría. Por fortuna, Bahía de Cochinos y la Crisis de los Misiles de 1962 no se repetirán, la realidad es otra… Pero más bien ocupémonos de develar la grosera manipulación que subyace en la retórica populista del gobierno. ¿De cuál soberanía estamos hablando?  Por su desempeño, pudiéramos inferir que esta “revolución” asume el concepto de soberanía de las monarquías absolutas, recogido en la expresión de Luis XIV: “El Estado soy yo”; de ahí que el monarca fuera El Soberano, así le decían.  Obvio, hay una gran diferencia: a Luis XIV lo llamaban “El Grande” y era objeto de adoración, nada que ver con el repudio y la mísera estatura de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Raúl Castro o quien crea ser “El Estado” en este caso.  Y a propósito de las dificultades de hoy, recordemos también la frase del obispo de París en su oración fúnebre al monarca: ¡Solo Dios es grande!
Las dictaduras modernas prefieren manipular el concepto que heredamos de la Constitución Francesa de 1793: “la soberanía reside en el pueblo”, máxima trillada por quienes usurpan el poder en Venezuela.  Por supuesto, para ejercer la soberanía es indispensable un pacto social y formas de expresar la voluntad colectiva. De esta realidad derivan dos modalidades: la “soberanía popular” sustentada en el sufragio universal y la “soberanía nacional” que reside en un parlamento legítimamente electo. De ellas dos emanan todas las competencias –sin excepción- de los poderes públicos. Entonces ¿de cuál soberanía hablamos, si la dictadura convocó a una Constituyente vulnerando la soberanía popular y luego instaló ese fraudulento parapeto para violar la soberanía nacional?  De la clásica definición de Jean Bodin (1576) tomamos que la soberanía “es el poder absoluto y perpetuo de una república” y es así, solo que en Venezuela el régimen cubano-militar ha destruido a la república.
La dictadura pretende hacer creer que los promotores del cambio estamos aliados a intereses foráneos y apostamos a una invasión yanqui. Aquí los únicos que están a favor de una intervención extranjera son los que entregaron el país al poder cubano, facilitando su acceso a altas esferas del Estado, incluyendo la FAN. Traidores a la patria son los que han sextuplicado la deuda externa, hipotecando el país a los chinos, rusos, iraníes y demás socios de las cúpulas podridas. Vende patria son los corruptos insaciables que defalcaron a PDVSA y nos convirtieron en una potencia del narcotráfico; los que hablan de “soberanía alimentaria” y destruyeron el aparato productivo para enriquecerse con el guiso de las importaciones.  Miserables los que hablan de soberanía para justificar la opresión y utilizan el principio de autodeterminación de los pueblos para mancillar derechos humanos fundamentales.  A ellos el pueblo los desprecia, no a los gringos, ni al resto de la comunidad internacional que expresa su angustia por la pérdida de libertades y por las penurias que hoy sufre el pueblo venezolano.

El oportuno cambio de actitud de J.M. Santos hacia el régimen castromadurista

Política

Ago 31, 2017

por MARÍA TERESA ROMERO

MARÍA TERESA ROMERO

Escrito por MARÍA TERESA ROMERO

Las recientes denuncias que la Fiscal General venezolana Luisa Ortega Díaz hizo en Brasil durante la reunión de fiscales del Mercosur fueron posible, sin que quepa la menor duda, gracias al apoyo y protección que inicialmente recibió del gobierno colombiano de Juan Manuel Santos. El antiguo “mejor amigo” del chavismo la recibió en Colombia y le brindó todo el amparo necesario luego de  huir de Venezuela -casi como en una película de suspenso-  con las pruebas que dice tener con ella sobre la corrupción y los vínculos con el narcotráfico de Nicolás Maduro y su entorno, que bien podrían coadyuvar a la derrota definitiva del régimen.

Con esta protección a Ortega, que incluye posibilidades de otorgarle  asilo, Colombia desafía abiertamente a Venezuela cuyas primeras manifestaciones de ira no se hicieron esperar. El nuevo canciller venezolano, Jorge Arreaza, no sólo llamó “cínica” la decisión del vecino de proteger a la fiscal, sino que calificó a Santos como el “Caín de América”. El propio Maduro lo llamó “fracasado”, al tiempo que ordenaba que los canales colombianos  Caracol Televisión y El Tiempo Televisión fueran sacados del aire en Venezuela. Ello anticipa nuevos enfrentamientos entre Colombia y Venezuela que pudieran llegar a un rompimiento total de relaciones diplomáticas y tal vez comerciales. El mismo presidente Santos ha asomado esa posibilidad.

El colombiano fue también uno de los primeros países de la región que se manifestó claramente opuesto cuando el Tribunal Supremo de Justicia, en marzo de este año,  pretendió con uno de sus fallos prácticamente disolver la incómoda Asamblea Nacional opositora, al quitarle sus facultades. Un rechazo, por cierto, que también mostraron un grupo de gobiernos latinoamericanos que amenazaron con la aplicación de la Carta Democrática de la OEA, lo que llevó a Maduro a montar una pantomima de rectificación del TSJ.

A pesar de los insultos y fuertes críticas de Maduro, quien  ese momento llamó a Santos “ingrato” y “malagradecido”, las condenas desde Bogotá no cesaron cuando a partir de abril del presente 2017 se dio la inhabilitación del gobernador de Miranda,  Henrique Capriles, y cuando  las inmensas manifestaciones opositoras al inquilino de Miraflores arreciaron la brutal y violenta represión de las fuerzas policiales y militares del gobierno, la cual produjo más de 120 muertos y más de 600 detenidos ilegalmente por protestar.

Colombia también forma parte del grupo de once países, junto con  Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú y Uruguay que firmaron la “Declaración de Lima” este pasado 9 de agosto, por la que consideran que Venezuela “ya no es una democracia” y “son ilegítimos” los actos emanados de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente gubernamental. Este grupo también pidió a Venezuela que garantizara el derecho a las manifestaciones pacíficas convocadas por los partidos de oposición y exhortaron al gobierno de Maduro a que se definiera las fechas para dar cumplimiento a un cronograma electoral que permitiera “una pronta solución a la grave crisis que vive Venezuela”.

Ahora bien, llama la atención dentro y fuera de Colombia este significativo cambio de actitud que de un tiempo a esta parte el gobierno de Santos manifiesta hacia el régimen castromadurista,  luego de que por  varios años mantuviera un velado apoyo, al punto que no se hacía eco de las denuncias internacionales por la deriva cada vez más autoritaria del pupilo de Hugo Chávez.

Las conjeturas en torno a ese  viraje se multiplican. Para algunos, el mismo tiene que ver con  las próximas elecciones presidenciales colombianas del 27 de mayo de 2018. Santos bien pudiera estar cuidando a quien ya está designado como su candidato Humberto de la Calle, el exitoso negociador del Acuerdo de Paz con las FARC.  De la Calle bien podría verse perjudicado por la baja popularidad de Santos entre los colombianos – que según recientes encuestas llega al 80% de rechazo – que, entre otras razones, se debe precisamente por ese acuerdo con la guerrilla que fue rechazado por la mayoría de la población.

Es evidente que la elección del sucesor de Santos está no sólo en sus propios cálculos y claros cambios de posición, sino en los de la oposición colombiana, particularmente la del grupo de Álvaro Uribe, ahora en alianza con Andrés Pastrana, que no ha desperdiciado oportunidad para poner de manifiesto lo que consideró actitudes presidenciales  “tibias, cínicas y cómplices de la dictadura de Maduro”.

Otra razón de tal cambio de actitud, puede ser la finalización de las negociaciones de paz en Oslo y  La Habana en noviembre de 2016, en las que el régimen de Maduro jugó un papel importante. Logrado ese objetivo presidencial, que fue recompensado con el ansiado Premio Nobel de la Paz en diciembre de ese año, el pragmático mandatario consideró entonces muy oportuno dar la espalda a su incómodo vecino, quien recién iniciaba su proceso de golpe de Estado continuado, al impedir mediante  ardides jurídicos un referendo revocatorio en su contra.

Pero otra razón puede sumarse a las anteriores. Se trata del cambio de administración en los Estados Unidos, cuya estrategia política hacia el régimen venezolano es diametralmente opuesta a la del anterior gobierno de Barack Obama.  La férrea posición de Donald Trump por razones de interés nacional y regional,  no da cabida a posiciones ambiguas por parte de sus aliados latinoamericanos, menos aún de parte de uno tan  especial como el colombiano.

Cabe recordar que en suelo colombiano EE.UU mantiene siete bases militares desde las cuales, llegado un momento límite, podría lanzarse una acción militar en territorio venezolano, y que Colombia es un centro prioritario en la guerra contra el narcoterrorismo en el continente americano. De allí que el primer lugar visitado  por el vicepresidente norteamericano, Mike Pence, en su reciente gira regional, fuera Colombia, en la que ambos gobiernos reafirmaron sus estrechas relaciones bilaterales.

En fin,  cualesquiera que sean los motivos que le han llevado a Santos a dar este giro de 180 grados en su relación con su ya incómodo vecino, es previsible que su actitud se endurezca en lo que resta de su mandato y ante las crecientes atrocidades y violaciones castromaduristas. Ello, sin duda, será esencial en la ardua lucha democrática de la oposición venezolana.


María T. Romero  –  @mt_romero