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La peor de las guerras

Política

Ene 22, 2018

por Mibelis Acevedo Donís

Mibelis Acevedo Donís

Escrito por Mibelis Acevedo Donís

Someter al enemigo sin combatir es el colmo de la habilidad”, escribía Sun Tzu, aludiendo al talento para ganar todo sin arriesgar nada, apenas estrujando la debilidad del adversario, su falta de preparación, sus grietas, su incapacidad para calar el contragolpe, para preservar su acribillada psiquis o juntar fuerzas contra el agresor. “Toda guerra se basa en el engaño… muestre señuelos para incitar al enemigo, aplástelo, busque irritarlo”, recomendaba el honorable Maestro Sun: no en balde el control de la información es uno de los temas tácticos que más impacta en las pujas por el poder. Las lecciones de “El arte de la guerra”, sin duda, brindan hoy una perspectiva valiosa a los estrategas de toda traza, pero pueden mutar en inspiración macabra cuando son adoptadas groseramente por quienes ven en la política no una oportunidad para la acción plural o la gestión civilizada de conflictos, sino un coto de combate donde se impone la “acclamatio”, la homogeneidad, la ocupación, la manipulación de la verdad como vía para destruir al “enemigo”, a cualquiera que se atreva a pensar libremente o desmentir al encumbrado mandón: “simplemente ese otro que está en contra de mi posición”, como declararía Carl Schmitt.

En esa contienda desigual nos encontramos, víctimas del forcejeo con bandos de naturaleza del todo opuesta a la republicana. Por un lado, esa mayoría apaleada por la crisis, devastada física y moralmente por la mengua, la desconfianza y el miedo; cuantitativamente robusta y con historial de conquistas democráticas, pero malbaratada en su potencia, sin guía clara, desorientada; por otro, el gesto del “chacal prohijado” que tan descarnadamente dibujó Miguel Hernández; esos “que entienden la vida por un botín sangriento”, una minoría feroz que aprovecha al máximo sus trucos, sus apetitos y dientes para aniquilar a sus antagonistas. En ese sentido la hegemonía comunicacional sigue asegurando la metralla de artificios, una tan inclemente que ha logrado perforar incluso las certezas más inquebrantables, y “destruir la resistencia del enemigo, sin pelear”.

El boquete en el espíritu se ensancha por estos días, tras los excesos que costaron la vida de hombres y mujeres durante el operativo policial efectuado en El Junquito. Son los modos explícitos de una violencia cuya simbólica deformidad, también en el post scriptum, rebasa todo miramiento. Pues no sólo se trata de la resbaladiza información oficial, del dato fragmentario y falaz, la neolengua, la vaga argumentación, las omisiones grotescas, el eufemismo y su crueldad, sino la obvia intención de despachar los hechos para dar prioridad a las “sensaciones”, la subjetividad que calza como verdad y toma partido de la incertidumbre, el inagotable afán por quebrarnos la moral, sembrar letal cizaña y dividirnos, una y otra vez. “En el marco del diálogo algunos dirigentes dieron información importante sobre la ubicación de este grupo terrorista”, ha deslizado el ministro del Interior, Justicia y Paz. Afirmación -ya desmentida- que es todo menos azarosa, todo menos casta. Una carnada infecta para que los “avispados” caigan. Para el opresor, toda eventualidad constituye insumo útil para su guerra, una guerra que también se libra desde el lenguaje y sus vigorosas representaciones.

El factum pasa a ser así un volátil referente: la gente cree en lo que quiere creer, y eso lo saben bien los carceleros. Se ha demostrado que a merced de la rabia o el miedo la habilidad crítica colapsa: que si la persona afectada escucha o lee opiniones que refuerzan su visión del mundo -no importa de dónde provengan- es mucho más proclive a creer sin cuestionar. La terca voluntad, conectada a la emoción, tiende entonces a ponerse por encima de la razón. La creencia minuciosamente urdida de un establishment soportado por la colaboración de la dirigencia opositora, en este caso, se ha vuelto un artilugio que opera limpiamente a favor de los victimarios, potenciado además por el caótico envión de las redes sociales. Lograda por esta vía la dislocación política del enemigo, no hay pérdida, sólo renta para el ávido depredador.

¿Cómo combatir esa andanada, cómo sobrevivir a la brutal ofensiva contra nuestra psique? Nada fácil. Pero aferrarse a las claves del Pensamiento Críticoquizás pudiese brindar algún alivio en esta coyuntura, hasta que una estrategia sólida surja y nos contenga: aprender a dudar, por cierto, de la narrativa del autócrata, someter incluso nuestras creencias al escrutinio constante; detectar las celadas de la mentalidad gregaria, asirse a los criterios de verdad, superar la tara del prejuicio, vigilar la adecuación entre lo que se dice y lo que es; entender que la verdad no es algo privado, sino que requiere ser compartida por otros; renunciar a la evasión de la mentira feliz, los cepos del pensamiento mágico. Jamás bajar la guardia. Frente a la perversidad que nos acorrala, cuidarse de pisar cada mortífera mina supone una tarea agobiante, sí, pero también absolutamente necesaria.


Mibelis Acevedo Donís  –  @Mibelis

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Con la Iglesia has topado, Nicolás

Política

Ene 21, 2018

por Fernando Ochoa Antich

Fernando Ochoa Antich

Escrito por Fernando Ochoa Antich

La frase “Con la iglesia hemos dado Sancho” pronunciada por Don Quijote a su escudero en la obra de Cervantes; modificada ligeramente, a través del tiempo, “Con la Iglesia hemos topado Sancho”, ha sido utilizada para significar las delicadas consecuencias que se pueden afrontar al enfrentar a la Iglesia Católica.  Nicolás Maduro, por lo que se ve, no la conoce. Al injuriar  a monseñor Antonio López Castillo, arzobispo de Barquisimeto, y a monseñor Víctor Hugo Basabe, obispo de San Felipe, para responder a sus homilías pronunciadas con motivo de los recientes actos celebrados en honor a la Divina Pastora,  ofende, injustificadamente, a la mayoría de los venezolanos que profesamos la fe católica. Afirmar calumniosamente, en cadena nacional, que: “uno de ellos nos llamó a todos nosotros peste, llamó al pueblo chavista, peste. Habría que ver…si las palabras emitidas por alguno de estos personajes corresponden a verdaderos delitos de odio…Ese mensaje pretende generar enfrentamiento entre los venezolanos: violencia, muerte, exclusión y persecución y demuestran la maledicencia de los funcionarios católicos, su maldad, su veneno, su odio, su perversidad. Nadie cree en estos diablos con sotana, que vinieron a llamar al enfrentamiento entre venezolanos, a la guerra civil”

No pretendo erigirme en defensor de los obispos mencionados. Ellos tienen sobrada autoridad ética y moral, así como suficiente sabiduría para hacerlo. Lo que  sí deseo es expresar la verdad sobre los hechos ocurridos. Sus homilías estuvieron orientadas por firmes e indubitables principios cristianos y expresaron sentidas palabras de solidaridad con el pueblo que sufre las iniquidades de un régimen que lo ha sumido en la tragedia y la desesperanza. Monseñor López Castillo, en medio de profundas palabras de fe,  expresó: Yo como Pastor siento un dolor muy grande porque ustedes no tienen comida ni medicina, porque se mueren niños y ancianos por falta de medicamentos. La mayoría de nuestro pueblo no cree en el comunismo socialista que ha llevado al país a la miseria. Yo no callaré jamás, hablaré siempre por el bien común del pueblo. Debemos respetar la Constitución para que no sea parcializada como muchas veces se hace. Les ruego a mis feligreses que oren para propiciar los profundos cambios que necesita Venezuela”. La emotiva respuesta que produjeron sus palabras expresó el agradecimiento de la inmensa multitud que asistió  a dichos actos al demostrar su conocimiento sobre sus penurias y estar dispuesto a acompañarlos en su lucha por conquistar la libertad.

Igualmente, monseñor Basabe, además de resaltar los principios marianos, el amor a Dios e invitar a la feligresía a renovar nuestro amor y confianza en la Virgen María, expresó lo siguiente: “Ante la verdad de la migración, insisto también en llamar la atención a los jóvenes que están pensando en la posibilidad de marcharse del país. A ustedes les repito las palabras que tantas veces en mis encuentros con los jóvenes de Yaracuy he pronunciado…No son ustedes muchachos los que tienen que irse. Si alguien tiene que irse de Venezuela, es quién es responsable de este desastre… Si alguien tiene que irse es quién es responsable de que miles de niños hayan ya atravesado la frontera de la desnutrición severa. Si alguien tiene que irse, es quién es responsable de que haya miles de venezolanos hurgando en la basura…Si alguien tiene que irse, es quién es responsable de la corrupción que condena a los enfermos a morir de mengua por falta de atención en los hospitales, escasez de insumos médicos y medicamentos. Si alguien tiene que irse de Venezuela, es quién está empeñado en pisotear la dignidad de los venezolanos al pretender convertirnos en mendigos y pordioseros”…

Conviene reflexionar sobre las reales causas de esa desproporcionada reacción de Nicolás Maduro. La razón política es otra totalmente distinta. Ese mismo día las autoridades militares del estado Lara se vieron obligadas a abandonar una tarima especialmente dispuesta para su uso, desde la cual se podía observar el paso de la tradicional procesión, debido al abucheo de los feligreses, muchos de los cuales lanzaron frutas y botellas de agua en contra de los uniformados, a la vez que gritaban consignas antigubernamentales. La mencionada tarima fue posteriormente ocupada por los feligreses para esperar a la santa imagen de la Divina Pastora. Las autoridades eclesiásticas hicieron énfasis  en volver al origen y la religiosidad de la procesión. Sin embargo, los comentarios de prensa resaltaron: “el tema político hizo acto de presencia. Diversas pancartas pidiendo libertad con consignas No + muertes; No + hambre se pudieron observar durante el recorrido”. Esa noticia debe haber corrido como pólvora en los cuarteles de toda Venezuela.

No hay duda que esa gran mayoría de militares institucionales, que aspira ver a la Fuerza Armada Nacional regresar a sus funciones profesionales y apolíticas, debe de haber concluido que el camino señalado por Hugo Chávez y mantenido por Nicolás Maduro, con la complicidad de todos los altos mandos de estos trágicos dieciocho años, es absolutamente desacertado, porque compromete el futuro del país, de la Institución y de las futuras generaciones militares. No está demás recordar que la Fuerza Armada Nacional es una institución del Estado “al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política”.  No se dejen engañar. El rechazo de millones de  venezolanos a  la Institución Armada, en la procesión de la Divina Pastora, no es consecuencia del contenido de las  homilías de los obispos López y Basabe y, mucho menos, que la Iglesia Católica siembre odios y resentimientos. En verdad, es el inmenso repudio popular a los desmanes de un gobierno corrupto, inepto, cobarde y criminal.

Se puede entender que Nicolás Maduro esté desesperado, pero toparse absurdamente con la Iglesia no es el mejor camino para enfrentar la compleja situación venezolana. Tampoco, violar flagrantemente los derechos humanos: no se puede olvidar el elevado número de muertos y heridos producto de la cruel represión de los primeros meses de 2017, ni la muerte de Oscar Pérez y de los otros venezolanos que fueron cobardemente asesinados en un sangriento operativo en El Junquito, cuando era público, a través de las redes sociales, su clara intención de rendirse. También hay que rechazar el uso de la fuerza para imponer unos precios artificiales que sólo conducirá a incrementar el hambre de los venezolanos. Para colmo, la irresponsable declaración del ministro Reverol provocó la protesta de la delegación venezolana y la suspensión de las negociaciones en Santo Domingo. Estos hechos constituyen la confirmación de que el madurismo está convencido que la única manera posible para  mantenerse en el poder es mediante el uso de la fuerza y la violación flagrante y permanente de la Constitución Nacional. Por todo esto creo también necesario y urgente, hacer un llamado a la dirigencia política opositora, para que tome conciencia, deponga cualquier ambición personalista y actúe solo en beneficio de las grandes mayorías nacionales. No nos defrauden.


Fernando Ochoa A.  –  @FOchoaAntich

El canciller Calvani

Política

Ene 21, 2018

por LUIS D. ÁLVAREZ V.

LUIS D. ÁLVAREZ V.

Escrito por LUIS D. ÁLVAREZ V.

El pasado viernes 19 de enero se cumplieron cien años del natalicio de Arístides Calvani Silva, una importante figura de la diplomacia venezolana y que a lo largo de su vida estuvo ligado a diversas iniciativas de paz, al fortalecimiento de los asuntos sociales y a la promoción de la democracia cristiana como movimiento.

Más allá de lo polémico que pudieron ser algunas de sus posiciones y tratos hacia ciertas personas, es innegable que fue un personaje que marcó pauta y que llevó el nombre de Venezuela en alto. Tal vez su enfoque de pluralismo ideológico pudo desplazar a la interesante Doctrina Betancourt en cuanto a la promoción de la democracia, pero Calvani defendió con sustento y pasión sus puntos de vista, llegando a convertirse en una referencia mundial.

Aún se recuerdan las imágenes de un angustiado Vinicio Cerezo Arévalo, entonces Presidente de Guatemala, cuando le tocaba dar la noticia de que había fallecido en un accidente aéreo Calvani, un día antes de arribar a los 68 años de edad. Moría el ex canciller venezolano haciendo lo que más anhelaba, buscar la paz de la región levantando las banderas en las que siempre creyó.

Se ha discutido mucho sobre cierto carácter divino de Arístides Calvani para estudiar su obra. Por el contrario, lo que se necesita es estudiarlo en su dimensión humana, a los efectos de poder asimilar su actuación y hacer una valoración acorde a su existencia con miras a recuperar la tan necesaria memoria histórica que las dos últimas décadas de culto a la personalidad y de movida cotidianidad, han quitado a Venezuela.

Distintas organizaciones, entre las que están IFEDEC, la Fundación Alberto Adriani y el Instituto de Estudios Parlamentarios “Fermín Toro”, se han propuesto aprovechar el centenario de Calvani para analizar su acción, editar su obra y debatir en torno a sus ideas, convenientes o no. Lo cierto es que la ocasión es propicia para entender un período y seguir ahondando en el que sin lugar a dudas es el más fructífero de todos los períodos de la historia republicana, el que va de 1958 a 1998.


Luis D. Álvarez V.  –  @luisdalvarezva


Salir del bajón

Política

Ene 19, 2018

por SIMÓN GARCÍA

SIMÓN GARCÍA

Escrito por SIMÓN GARCÍA

La reconstrucción de la democracia es impensable sin partidos y el fortalecimiento de estos sólo es políticamente eficaz dentro de una estrategia unitaria. La unidad debe ahora traducirse en actividades para acompañar y orientar a la gente en el infierno que es ganarle la mano cada día a la subsistencia. Los partidos necesitan ir a una inmersión social.

El mundo inevitable, sentido y sufrido es el de las necesidades.  El mundo, más distante y a veces ajeno, es el de la política. Sus aristas se tocan, pero la tendencia es a coexistir como ámbitos separados. Una de las misiones de los partidos es religar estos dos mundos, generar espacios para crear ciudadanos y proporcionarle a las bregas materiales, un horizonte político. Una tarea más efectiva que mil menciones en tuiter.

Pero los partidos pueden ser aislados por sus burocracias, extraviados por un patriotismo de fracción que se cree superior a la gente. Ese piso ilusorio estimula liderazgos que sin tener votos ni balas hablan como si les sobraran. Representan un pensamiento extremista que llama a la calle sin concierto, sueña mágicamente con un levantamiento popular o delira con una huelga general cuya realización no está a su alcance y sobre cuyas consecuencias ni se detienen. Practican la política como lance, decretando paradas con irresponsabilidad.

Existen otros que rechazan las balas, pero cuyo bajo caudal de votos y el temor a ponerlos en riesgo, los lleva a no enfrentar al pensamiento extremista, a inhibirse y dejarse llevar por la sobrerealidad que nace desde las redes sociales. No dirigen.

Finalmente hay quienes, aún en medio de la debilidad general de los partidos, rechazan las respuestas violentas que induce el gobierno y saben que la democracia no nace de la boca de los fusiles. Persisten en conquistar, entusiasmar  y crear conciencia en nuevos seguidores a partir de estimular su participación, representarlos y defenderlos, aunque no resulte fácil ni pueda lograrse sin enfrentar la ola de falsos radicalismos y de propuestas extremas para pescar en la desesperación y el desencanto de la gente.

Estos últimos son la esperanza y hay que prestarle más apoyo porque, nos simpaticen o no, forman parte de la vanguardia útil que ha sido indoblegable en su enfrentamiento al régimen. Cierto que después de convertirse en mayoría, social y electoral, no evitaron un proceso de desacumulación de fuerzas. Pero sin una articulación de su concurso no es viable convertir el descontento en energía de cambio.

La peculiaridad es que la pérdida de la mayoría por parte de la oposición no ha significado que el oficialismo tenga ahora mayor respaldo social. Su fuerza es producto de la estatización de la sociedad. Pero por dentro lo que crece en la sociedad es la rabia contra los gobernantes y el escepticismo frente a la oposición.

Ese estado de ánimo obliga a las fuerzas de cambio a redefinir el papel, la estructura y el funcionamiento de la MUD. A encontrar coincidencias para ser consecuentes con una estrategia que saque al pueblo opositor del bajón. Sin unidad no hay salidas ni final para la crisis que nos destruye a todos.


Simón García  –  @garciasim

Bolívar el mito

Política

Ene 18, 2018

por RAFAEL MARRÓN G.

RAFAEL MARRÓN G.

Escrito por RAFAEL MARRÓN G.

Una mañana conversaba en mi programa radial sobre la vida de Bolívar y sus mitos y un oyente me llamó para defender la supuesta predestinación consciente del futuro Libertador que, según sus palabras “de niño jugaba con soldaditos de plomo simulando batallas por la libertad comandadas por su precocidad, preparándose así para el futuro que pacientemente esperaba mientras crecía”.

La realidad de este “destino manifiesto” es que fue conformado en la mente del pueblo, durante generaciones, por homéricos maestros, fabuladores histriónicos, tipo Eduardo Blanco, y poetas ditirámbicos que así lograron masificar un infalible Bolívar sobrehumano, invencible y delirante a cuya visionaria elocuencia temblarían los anales del futuro cuyos siglos asombrados penderían de la profusa dimensión de sus pensamientos validados en broncíneas citas indiscutibles, que, como triste resultado, lo alejó del pueblo y lo colocó en inútil adoración perpetua, al servicio de los intereses políticos de las ambiciones de turno, de ayer y de hoy.

El bronce ocultó al Bolívar humano

El bronce y el mármol y el sortilegio de los mitos divinizantes transmigraron la dimensión demasiado humana del Bolívar real, altivo,  humilde, vengativo, autoritario, cruel,  bondadoso, inquieto, justo, injusto, enamorado, inflexible, terco  y genial.  Sencillamente un hombre de carne y hueso, con debilidades, fortalezas,  defectos y virtudes, al que los llaneros llamaban “culo e´ fierro” y los granadinos “longaniza”;  el que se impuso al resto de los  prohombres de la independencia americana, además de por su conocimiento de Europa, por la lucidez y coherencia de su pensamiento y acción dirigidos hacía un objetivo irrenunciable; el de la indoblegable  persistencia, fortaleza de carácter, capacidad de  sacrificio e  indomable  fuerza  de  voluntad; el romántico revolucionario de profundas contradicciones que aprendió en la amargura que una cosa es el ideal y otra muy distinta la realidad; el que se sacudía el polvo de las derrotas para levantarse al aliento de su humana voluntad y continuar la lucha a pesar del alerta de las heridas, convencido de que “Dios concede la victoria a la constancia”. Este es el Bolívar, que despojado del oropel artificioso del altar, es útil al pueblo como egregia referencia de la capacidad del hombre, varón y varona, para llevar a cabo aquello que como tal se propone.

Una estatua para el Bolívar derrotado

No existe una sola estatua que recuerde al Bolívar derrotado del año 14, al de la Emigración a Oriente, al del exilio de Jamaica, al abandonado de Ocumare, al desorientado del Rincón de los toros,  al desconsolado viudo de 20 años o al moribundo de Santa Marta que como Alonso Quijano deliraba “Vamonós, vamonós, que esta gente no nos quiere”. Todos quieren al Bolívar triunfador, de cegante mirada alucinada, fulgurante de medallas que jamás usó; el de la frente abatida por el dolor y el fracaso a nadie interesa, sin entender que el Bolívar de la estrella centellante surgió del Bolívar derrotado y fugitivo de la Carta de Jamaica que en Cartagena expresara: “…El que lo abandona todo por ser útil a su país no pierde nada y gana cuanto le consagra (…) Me iré a vivir lejos de mis amigos y de mis compatriotas, y no moriré por la patria (…) infeliz de mí que voy a morir lejos de Venezuela, en climas remotos…”. Con el maestro Bellorín diseñamos una estatua del Bolívar derrotado, sentado en una hamaca, descalco con la camisa abierta y mangas remangadas, apoyando su frente en la mano izquierda mientras sostenía con la derecha una carta que le informaba infaustas noticias. Algún día alguien recogerá el guante y se atreverá a realizarla.

Inicio del mito

Los mitos que rodearán la biografía escolar de Bolívar comienzan en su estadía en México, camino a España, en 1799, a los 16 años, negando su incultura y defectuosa educación evidenciada en aquella su primera carta desde el puerto de Veracruz que muy mal parados deja a sus maestros de entonces. Según  versión difundida  por O’leary,   oyó en la casa del  Virrey  Asanza, hablar  de  la Revolución Francesa y emitió una  opinión  que ofendió  al  Virrey que molesto suspendió la  conversación  y aconsejó  al  Oidor  “que hiciera seguir su viaje a aquel muchacho”, y debió partir inmediatamente para  Veracruz. Resulta muy difícil de creer que un adolescente de  dieciséis años, sin títulos nobiliarios por añadidura, pudiera  discutir de  alta  política  nada menos que con un Virrey en pleno absolutimo.  El   historiador  Augusto  Mijares  opina  en  su  obra   “El Libertador”:  “Aunque  esta anécdota es  muy  seductora,  nos parece  absolutamente  inadmisible.  Es  preciso  ignorar  la cautela  con que se habla en los regímenes  despóticos  sobre cualquier tema que toque la política, para aceptar que en  el palacio  del  virrey de México, y ante personas de paso, se discutiera el delicado tema de la revolución francesa. Menos verosímil  aún  es  que el niño  Bolívar,  que  pasaba  tantos trabajos  para  escribir una carta a su tío, se  atreviera  a opinar  a lengua suelta, sobre acontecimientos que apenas  se conocían en América por algunas publicaciones clandestinas;  y finalmente, llega al absurdo suponer que dentro de la  rígida etiqueta  de  la época se le permitiera  hacer  aquello  ante personas  mayores y de tal jerarquía, sin que a lo  menos  se recurriera  a  cambiar inmediatamente la conversación  a  las primeras palabras del entremetido forastero”.

Mitos para el orgullo de la clase dominante

Otra de  estas leyendas lo sitúa jugando pelota con el príncipe de  Austria, futuro Fernando VII, tres años mayor que él, y especulan  que en  una  jugada  le  tumbó el  sombrero  de  un  pelotazo,  y pretenden  ver en este accidente un augurio de lo que  en  el futuro perdería Fernando, ya rey, con Bolívar. También  se le coloca en la Guardia de Honor de  la  princesa María  Luisa,  futura reina de Etruria, pero  tampoco  existe evidencia  alguna  de esta posición en la  corte.  Además  es difícil aceptar que un desconocido de ultramar, indiano  para más  señas,  pudiera  desplazar en tan disputado cargo a  los hijos y protegidos de los nobles españoles. Estas  anécdotas falsas que colocan al futuro  Libertador  en íntima  relación  con la corte española, son producto  de  la mentalidad  aristocrática pueblerina que trata de imponer  la tesis del Bolívar  redentor de los oprimidos, pero manteniéndose como  digno exponente de la superioridad de su clase.

Bolívar no era aristócrata

Olvidan que Bolívar no  fue  aristócrata,  su familia  era  de  antigua  prosapia caraqueña,  descendiente  de  encomenderos, fundadores  y funcionarios provinciales,  y poseía bienes de fortuna que la nivelaba económicamente con la nobleza, pero que provenía de provincias pobres de España.  Eran funcionarios de la  corona en  Venezuela que,  a diferencia de la Nueva  Granada,  Perú, México,  o Argentina, que eran virreinatos, era  una  humilde Capitanía General. En aquella época el dinero sin sangre azul de  nada  servía,  mientras que la sangre  azul,  aunque  sin dinero, obtenía siempre privilegios.  Bolívar,  por  lo  tanto, no tenía el  libre acceso  a  los privilegios  cortesanos  que se le adjudican; y no  sólo  él, tampoco  los  tenían sus tíos Palacios y  Blanco,  furibundos realistas.

Y más mitos

En  diciembre  de 1804, según otro mito de O’leary, Bolívar y que recibió  del embajador español una invitación para asistir a la coronación de  Napoleón  en la Catedral de Notre Dame, se  dice  que  la rechazó y se encerró en un cuarto. Imagínense ustedes, por lo selectivo que es en sus invitaciones un tropical acto protocolar de la toma de posesión de un intrascendente Presidente latinoamericano, como sería lo difícil de lograr una invitación para la coronación de un megalómano emperador victorioso como Napoleón. Los más conspicuos nobles y jefes de Estado se disputaban el derecho a estar presentes,  y va a recibir un joven indiano sin relaciones con el Estado una invitación nada menos que del Embajador de España en Francia. Bolívar sí presenció la coronación pero confundido entre el público callejero. Refiriéndose al acto, posteriormente diría el  10 de mayo de 1828 a  Perú  de Lacroix:  “Vi en París, en el último mes  del  año 1804,  la  coronación de Napoleón. Aquel  acto  magnífico  me entusiasmó, pero menos su pompa que los sentimientos de  amor que un inmenso pueblo manifestaba por el héroe.(…) La  corona que  se puso Napoleón sobre la cabeza la miré como  una  cosa miserable  y de moda gótica; lo que me pareció grande fue  la aclamación  universal y el interés que inspiraba su  persona. Esto, lo confieso, me hizo pensar en la esclavitud de mi país y  en  la gloria que conquistaría el que lo  libertase;  pero cuán  lejos  me  hallaba  de  imaginar  que  tal  fortuna  me aguardaba“.

Y otra leyenda

Otra leyenda de O’Leary, que no  dudamos en considerar falsa, cuenta que durante su estancia en  Roma, Bolívar,  también y que por invitación de  la  embajada  española, visita al Papa Pío VII quien le tiende el pie derecho calzado  con una lujosa sandalia con la Cruz bordada  en oro, para que se  lo besara, Bolívar se niega indignado, el Papa desairado dice “dejen al indiano hacer lo que le plazca”. Augusto  Mijares,  pionero en estas  lides desmitificadoras, opina  que lo que narra O’Leary sobre la actitud  de  Bolívar frente  a  Napoleón  y esta  anécdota  tienen  semejanza  muy sospechosa, y  acota:  “…es imposible admitir que el joven caraqueño,  sin ninguna categoría especial, ocupara el primer puesto al  lado del embajador”.

Mitos para el personalismo

Atado al carro de los mitos bolivarianos se erigió el personalismo político en Venezuela, inaugurado por el “autócrata civilizador”, Antonio Guzmán Blanco, fundador del culto bolivariano, para justificar su propio culto. El Panteón nacional, la moneda y las plazas y calles Bolívar en todo el territorio nacional, derivaron en religión paroxística con el chavismo. Bolívar, particularmente, despreciaba el personalismo y la única medalla que uso con orgullo fue la de George Washington, regalada por la viuda del héroe estadounidense al héroe sudamericano, por eso no puedo aguantar la risa cuando veo el medallero cuajado en el pecho de algún general de batallas perdidas con la dignidad.

En conclusión

Mitos, mitos que deifican las acciones superiores del hombre, condenando al héroe a un eterno gravitar sobre pueblos encadenados por la ignorancia y los vicios estimulados por la recurrente demagogia, con la promesa imposible de una redención que en realidad está en la voluntad individual como ejemplifica magistralmente la inmensa obra del Bolívar humano.


Rafael Marrón G.  –  @RafaelMarronG

Lecciones Traumáticas

Política

Ene 17, 2018

por Reinaldo J. Aguilera R.

Reinaldo J. Aguilera R.

Escrito por Reinaldo J. Aguilera R.

Para quienes están logrando dormir medianamente bien en Venezuela, no les es adversa la situación que ocurre, pues como quien les escribe a punta de medicamentos es que se concilia el sueño, la realidad de los acontecimientos diarios simplemente abruman y desconciertan.

Luego de ver como personas rodean a unas vacas y al mejor estilo de “The Walking Dead” las atacaron y descuartizaron, al igual que el vil asalto a un señor vende plátanos, no podemos dudar que existen dos realidades muy distintas conviviendo en uno solo país. Lo peor de todo es que aunque muchos lo duden, sí es Venezuela, la que se ha convertido de aquel país que contaba con el potencial más grande de crecimiento y desarrollo del hemisferio, al desastre que es hoy en día luego de la llegada del Chavismo y el cuento de la revolución.

Para tener una idea de lo que les digo, solo piensen en que entre 1920 y 1978 fuimos la economía de más rápido crecimiento, con la menor inflación y la moneda más sólida en el mundo, hoy no queda duda alguna de que vamos en flagrante retroceso y aunque hace 20 años existían problemas, nunca eran como los actuales, que tanto seguidores del “proceso” como a los opositores nos tiene entre la espada y la pared, marcándonos por el mayor cúmulo de irregularidades y arbitrariedades de nuestra historia.

Por varios años, muchos analistas alertamos sobre la falta de mecanismos de control que garantizaran la transparencia en los procesos que adelantaba el gobierno de Hugo Chávez y ahora los de Nicolás Maduro, pero con mayor razón los del primero, ya que desde aquella nefasta campaña del famoso “Exprópiese” hasta los desatares de la regaladera de petróleo a los países del caribe, son los que entre otras cosas nos han llevado a la situación actual.

Así pues en una nueva ocurrencia de Chávez durante un programa de “Aló Presidente” en un vergonzoso acto despótico, se ocupó de tejer una legislación que le permitió expropiar cualquier propiedad privada a su antojo y así lo hizo; las consecuencias las estamos viviendo en éste momento.

Por otra parte, con ocasión de lo que les explico, cabe destacar lo importante de las lecciones y enseñanzas, las cuales se encuentran en todos los niveles de nuestras vidas, empezando por el hogar, por los valores familiares que luego van migrando hacia las enseñanzas de maestros en nuestras escuelas, hasta llegar al nivel óptimo de formación personal, eso es justamente lo que por una generación se ha perdido y lo que hay que rescatar.

No es función de gobernantes o de políticos el hacer el cambio necesario, es obligación ciudadana, de cada uno el iniciar esa conversión para volver a ser la sociedad pujante que fuimos, recuperar la mística por el trabajo honrado y no por lo fácil y regalado, el cambio inicia por nosotros mismos y luego se reflejara en el país.

Visto lo anterior, debemos enfocarnos en lo positivo, estamos obligados a hacerlo para extraer un beneficio real de las experiencias verdaderamente traumáticas que estamos viviendo actualmente. Vivir un acontecimiento traumático es sin duda uno de los trances más duros a los se enfrentan algunas personas y muchísimos están pasando por eso mientras ustedes leen estas líneas; esas experiencias deben hacer que todos veamos la oportunidad para tomar conciencia y reestructurar la forma de entender nuestro entorno, reconstruir el sistema de valores sociales, políticos, económicos, científicos y culturales para avanzar.

Finalmente y a manera de reflexión, quiero decir que el ambiente y el escenario que nos rodea, nos obliga a analizar muy bien la situación. Venezuela ya no es la de antes y no volverá a serlo, tenemos que mirar al futuro y aprender de lo que sucede ahora para que no se vuelva a repetir.

Hay que aprender de las lecciones traumáticas y de todo lo que está ocurriendo,  que nos obliga a seguir luchando y a continuar defendiéndonos de lo que es un ataque a nuestra forma de vida como ciudadanos, aún con temor o preocupación, es un deber seguir adelante y no perder la esperanza por obtener lo que es justo y esto no es más que una Venezuela prospera, con oportunidades para todos. Así de simple y sencillo.


Reinaldo J. Aguilera R.  –  @raguilera68  –  @pjcontrolelecto

Hermanos venezolanos, no podemos rendirnos. Desde mi celda levantaré mi voz hasta el final | Por Lorent Saleh

“Debemos sentir desde lo más profundo del corazón cuán cara es la libertad” (Foto: Cristian Hernández @FortuneCris)12/01/2018 3:30 PM

Lorent Saleh

Preso Político del régimen chavista. Víctima del gobierno de Juan Manuel Santos, quien lo entregó al régimen venezolano. Presidente de la ONG Operación Libertad.

A muchos de ustedes no conozco en persona, pero afortunadamente el dolor en ocasión sirve al bien. En este caso nos llevó a encontrarnos y sabernos en esta causa que a todos nos supera, y que no es cualquier causa, es la noble causa de alcanzar la libertad de nuestra amada Venezuela.

Inicié junto a varios compañeros de la universidad las luchas del movimiento estudiantil en el 2007, hace ya más de una década -cuán rápido pasa el tiempo. En ese momento decidimos pintar las manos de blanco, levantar la señal de resistencia no-violenta y gritar a viva voz “¿Quiénes somos? ¡Estudiantes!… ¿Qué queremos? ¡Libertad!…”.

Recuerdo que antes de salir a la calle, el país había -como hoy- dejado de creer. Entonces irrumpimos en la política con sueños de colores y nos abrimos paso entre los partidos y sus políticos, y cuando nadie creía que podríamos, lo logramos. El 2 de diciembre del 2007 derrotamos al tirano Chávez. Recuerdo que esa madrugada los políticos (los mismos que hoy nos entregaron) nos pedían rendirnos porque “Chávez había ganado y no había nada por hacer”. No lo aceptamos, nos mantuvimos en la calle. Teníamos mucho miedo, pero resistimos y nos empezamos a preparar para combatir en cualquier terreno, éramos unos niños, pero teníamos los sueños grandes y el corazón cargado de amor. Llegamos a sentirnos invencibles, entonces… En el medio de la tensa calma de la madrugada inició la cadena nacional y salió el dictador con su mejor cara de descontrolado y sus puños hinchados y dijo “han ganado, es una victoria de mierd…”.

Luego de eso nada ha sido fácil, han sido muchos los traspiés y las caídas, las desilusiones y las traiciones. No ha habido tiempo para descansar. Muchos se rindieron, otros se entregaron al sistema y se convirtieron en los nuevos politiqueros que tanto habíamos enfrentado.

En el 2014, luego de que la dictadura asesinara a Bassil, a Redman y a muchos más, fui traicionado y entregado, esa vez fue diferente. Me metieron en una celda a 5 pisos bajo tierra en un lugar llamado “La Tumba”. Fue muy difícil, llegué a desear la muerte y preferí cortar mis venas y colgarme con una sábana antes de entregar a mis hermanos. Pude sobrevivir a todo eso y aún sobrevivo a este infierno.

Tres años después de estar en prisión, de ver como todo el país se consumía en la indiferencia, y con ello las posibilidades de un cambio, estaba muy deprimido y lloraba en silencio por las noches. Sentía que mi generación había sido derrotada por la dictadura y especialmente por los politiqueros de oposición; me preocupaba que no hubiera un relevo y me culpaba al respecto. De repente, cuando menos lo imaginé, pasó algo especial, realmente especial, a lo que llamé el Realismo Mágico de la juventud de Venezuela.

Quién imaginaría que 10 años después del nacimiento del movimiento estudiantil la dictadura iba a continuar aún más criminal, y, que aún así, saldría desde lo más profundo de las entrañas del país una nueva generación de hermosos y heroicos jóvenes como muchos de ustedes que sin miedo volvían a levantarse en resistencia, irrumpiendo en la realidad y haciéndonos creer nuevamente.

No ha sido nada fácil; sacrificios tras sacrificios han marcado esta ruta que decidimos embarcar, pero ¿saben algo?… La clave está en no rendirse. Ellos, los villanos, no son más fuertes ni mejores que nosotros, quienes amamos la libertad. ¿Quién dijo que sería fácil? ¿Acaso no sabemos que nada que valga la pena se consigue fácilmente?

La libertad es algo que vale la pena, quizás nada como ella vale más la pena. No será fácil, no tiene por qué serlo, no tiene por qué ser fácil. Y les confieso algo… No quiero que sea fácil alcanzar la libertad de nuestro país, ¿saben por qué? Porque debemos sentir desde lo más profundo del corazón cuán cara es la libertad, así la cuidaremos como lo más preciado que tendremos, existirá consciencia entonces y no dejaremos que nos la vuelvan a quitar nunca más. Sospecho que nuestros padres no supieron el valor de ella y por eso hoy nos tocó cargar sus cruces, ahora están ustedes huyendo por salvar sus vidas, unos tras las rejas y otros en el cielo.

En todo caso, ya no es tiempo para reproches, es el tiempo de secar las lágrimas, subir la mirada, respirar profundo, pintar las manos de blanco y levantar de nuevo nuestros escudos de cartón y abrirnos paso con honor entre los obstáculos y gritar ¡viva la libertad!

Llamo a todos aquellos jóvenes que aman Venezuela y que salieron con pasión a defender la libertad, a que no se rindan, a que vuelvan y nos levantemos nuevamente hoy cuando el país nos necesita más que nunca. Los llamo a que nos manifestemos pacíficamente y con contundencia, desde donde estemos, usando nuestro talento y conocimiento contra la dictadura y por la libertad del país. No será fácil, pero nada que valga la pena se conseguirá fácilmente, y es justamente la libertad lo que más vale en la vida de un hombre. Venezuela nos necesita, ¡no la dejemos sola!

Yo por mi parte, desde los calabozos levantaré mi voz hasta morir.

Lorent Saleh

8 de Enero.

Prisión SEBIN. Caracas, Venezuela.

Dictanarquia y charlataneria

Política

Ene 11, 2018

por Antonio A. Herrera-Vaillant

Antonio A. Herrera-Vaillant

Escrito por Antonio A. Herrera-Vaillant

El régimen y algunos “opositores” coinciden en promover derrotismo, abstención y emigración, pintándonos un régimen prácticamente invencible y una oposición cómplice.

La “dictanarquía” que padecemos es tan irresponsable y grotesca, y su remate se hace tan urgente, que para describirla no hay que recurrir a mitos, exageraciones o aderezos.

Un bolo propalado por ambos lados nos presenta a unas fuerzas armadas como bloque monolítico dentro de una dictadura totalitaria, obviando que eso implica eficiencia, orden, control e inflexible disciplina. Mas esa torpe amalgama de improvisación, chapucería, corrupción, y delincuencia desatada a todo nivel inexorablemente lleva a esas mismas fuerzas mercenarias a ser “leales” hasta el mero día en que dejen de serlo.

Otra “boutade” derrotista es atribuir el desplome de la economía a un deliberado y maquiavélico plan de someter a toda la población por hambre: Planteamiento insólito en un medio altamente parasitario que regala combustible, adicto hace décadas a todo tipo de subsidio petrolero – con un disparatado régimen que hasta hace nada quemó billones en divisas para alegres viajeros.

Esas dádivas son apenas deditos en el dique del deslave económico que viene: No compran docilidad, lealtad ni simpatías duraderas. Improvisar saqueos, “Petros”, “CLAPs”, y un atajo de medidas descabelladas son solo pancadas de ahogado en un desesperado intento de contener una conmoción social que a diario crece cual bola de nieve.

La arraigada práctica de buscar “culpables” ajenos a fallas propias abarca a esos charlatanes que en la oposición presumen de dirigentes, analistas o forjadores de opinión y luego culpan a otros por lo que se hace o deja de hacer ante el drama actual de Venezuela.

Hacen perfecto juego al régimen dividiendo, debilitando y desacreditando al movimiento democrático quienes hacen demagogia opositora señalando sin prueba alguna a importantes dirigentes – tan desarmados como ellos – por traidores, acomodaticios o cómplices cuando buscan salidas incruentas al drama actual.

Todo experto en delincuencia recomienda que una víctima inerme evite enfrentamientos violentos con un criminal armado y sin escrúpulos. Lo mismo ocurre cuando en la política se ejerce el arte de lo posible para evitar o postergar confrontaciones desventajosas.

El movimiento democrático venezolano responsable viene agotando todas las vías para buscarle a la nación una salida pacífica, democrática, constitucional y electoral. Su eventual fracaso solo puede satisfacer a charlatanes tan insensatos como la propia “dictanarquía”.


Antonio A. Herrera-Vaillant  –  @herreravaillant

¿Venezuela sin propósitos?

Política

Ene 6, 2018

por Brian Fincheltub

Brian Fincheltub

Escrito por Brian Fincheltub

Hay una gran diferencia entre lo que comúnmente llamamos “resolver” a lo que significa acostumbrarnos. Yo particularmente no me siento orgulloso de ninguno de los dos escenarios, pero frente a la crisis entiendo más al que improvisa para sobrevivir que al que naturaliza lo que jamás puede ser aceptado como normal.

Quizás muchas veces lo he repetido pero no me cansaré de repetir que no es normal que los venezolanos tengamos que resignarnos a padecer las consecuencias de un modelo económico que generó ruina y destrucción haciendo de las necesidades más básicas un verdadero privilegio. No es normal que sabiendo que la corrupción nos trajo aquí sigamos premiando al más vivo, que conociendo bien la tragedia que han significado los controles exijamos más, que creamos que el trabajo del Estado es darnos en lugar de generar trabajo.

La resignación es un estado mental, pero nuestras acciones también dicen mucho del país en el que nos estamos convirtiendo. No quiero generalizar, pero en muchos hogares en diciembre vi que la gente celebraba como en años anteriores, no porque la crisis no los haya tocado, sino porque sé acostumbraron a vivir en ella. Quizás sea polémico lo que escribo, pero el día que digamos basta en lugar de aceptar lo que no es normal quizás las cosas cambien.

No me siento orgulloso de la “inventiva” de la supervivencia que suplanta lo que la crisis nos robó por “lo que haya”. Esa economía del resuelve que no genera progreso sino que perpetúa a los pueblos en una miseria eterna. Eso no es “emprendimiento”, como no lo es el cubano que suplantó el refresco por un guarapo o el servicio de transporte digno por una guagua. No se trata de ver que es más sano o ecológico se trata de su libertad de elegir y vivir con dignidad.

Las sociedades que hoy progresan crean nuevas plataformas tecnológicas, nuevas medicinas, realizan descubrimientos científicos. Ningún pueblo avanza por descubrir la receta de la torta sin harina, azúcar ni mantequilla o jugando la lotería de los animalitos.

Se trata hoy de empezar el 2018 entendiendo que el único propósito debe ser cambiar y no sobrevivir, porque la resignación nos condena a la esclavitud del “resuelve” y a la mediocridad.


Brian Fincheltub  –  @BrianFincheltub

La Crisis Económica sigue sin Solución

Política

Ene 10, 2018

por Reinaldo J. Aguilera R.

Reinaldo J. Aguilera R.

Escrito por Reinaldo J. Aguilera R.

En reuniones, sean grandes, medianas o pequeñas, entre amigos, familiares por una celebración o de negocios e incluso entre desconocidos, las conversaciones terminan siempre girando en torno al mal que nos aqueja a la mayoría de los venezolanos y no es otro que el asunto económico.

Ya a pocos días de iniciado el nuevo año 2018, vemos cómo ni el anuncio catastrófico de aumento salarial, ha podido frenar la vorágine destructiva inflacionaria que persigue a todos por igual; en zonas como la emblemática ciudad de Guarenas en el estado Bolivariano de Miranda, dónde se encendió la chispa que desato el fenómeno social conocido como “El Caracazo” por allá en febrero de 1989, se observa a las personas deambulando con 2 plátanos o 3 huevos en una bolsita y a muchos otros con nada y mirando al horizonte, perdidos o quizás ya no tanto al ir entendiendo la realidad.

El Señor Maduro muy orgulloso escribe en su cuenta de la red social twitter o anuncia por medio de cadenas nacionales de radio y televisión que todo está de maravilla y que el país es una “potencia”; definitivamente estamos en países diferentes y la gente de a pie ya también lo está entendiendo así.

Sin ir muy lejos y efectuando un análisis simple de lo que sucede a nivel económico en Venezuela, podemos decir con seguridad que con la denominada hiperinflación existente en todos los niveles del entramado económico, aunado a la presencia de diversos controles, sin olvidar la escasez de múltiples productos básicos, también la pérdida del poder adquisitivo real, los graves desequilibrios macroeconómicos y el déficit fiscal a lo que hay que agregar la burocracia gubernamental exagerada, definitivamente son la mezcla para que ocurra la tormenta perfecta y ocurra una explosión social mucho mayor de las que se han vivido hasta el momento.

Ahora bien, sorprendente que con esas tendencias ya insostenibles, no se haya dado al traste con el modelo económico que de modo obligado mantiene el régimen actual sobre todos y hunde con el paso de las horas cada vez más al país en la pobreza.

El ritmo natural de las economías realmente funcionales del mundo, pasan entre otras por desarrollar todo bajo la óptica de un modelo económico basado en la producción de bienes desde los privados, en el marco de un mercado libre y competitivo, cosa que no puede hacerse en Venezuela mientras exista un mal gobierno como el actual, que ejecuta todo bajo mecanismos que benefician solo a quienes ellos designen.

Una muestra de esas decisiones es lo ocurrido con la pésima oferta y distribución en días recientes de la famosa pata de cochino, que generó revueltas y disturbios en varias zonas populares del país, mientras tanto en las llamadas viviendas en guarnición los perniles importados desde España sobraron para los privilegiados, que todos sabemos quiénes son.

Por otro lado mientras escribimos éste artículo, en muchas partes continúan las protestas, ya no solo por comida, lo hacen por agua, por gas, por falta de electricidad y persisten las colas en muchos sitios desde horas de la madrugada para que el Venezolano “normal” trate de adquirir 1 Kilogramo de arroz o 1 pasta dental; como vemos son los mismos problemas, las mismas situaciones y los mismos resultados los que están presentes y que no han cambiado en mucho tiempo, lo que hace pensar que no hay intención alguna de que eso ocurra.

Finalmente, es bueno aclarar que el tema Venezolano ya no es solo interno, los asuntos y problemas que afectan a la economía de nuestro país ya también involucra a otras naciones con las que hay compromisos y créanlo o no, lo que hasta ahora se sabe es solo la punta del iceberg, el asunto es sumamente complejo.

Las decisiones erróneas del mal gobierno nos siguen hundiendo en la pobreza como les mencione anteriormente, mantiene a millones de ciudadanos atrapados en lo que parece ser un camino sin salida, por lo que podemos afirmar contundentemente que a la fecha, iniciando un nuevo año la crisis económica sigue sin solución, esperemos por el bien de todos que  pronto aunque sea veamos el túnel para luego ver la luz, así de simple y sencillo.


Reinaldo J. Aguilera R.  –  @raguilera68  –  @pjcontrolelecto