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La pobreza como política de Estado en Venezuela

Opinión

POR: GUILLERMO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ – ENE 20, 2018, 11:17 AM

(Primicias)En medio de una profunda y prolongada recesión inflacionaria, la condición de la economía venezolana es de grave depresión hiperinflacionaria. (Primicias)

Inflación y controles de precios no son novedad. Inflación es incremento del circulante que supera al de la oferta de bienes y servicios. La velocidad de creación de circulante en Venezuela es tal que la Casa de la Moneda no imprime papel moneda al ritmo de desvalorización del existente. Escasea el papel moneda mientras crece el circulante exponencialmente. Son las últimas consecuencias de una política monetaria destructiva.

Hiperinflaciones suelen ocurrir en sociedades cuya institucionalidad se ha desmoronado. En socialismos revolucionarios hiperinflaciones fueron menos frecuentes que hambrunas. Pero el primer socialismo revolucionario que alcanzó el poder este siglo hundió a Venezuela en una hiperinflación. El chavismo amalgama posmoderno marxismo cultural con totalitarismo leninista. Llegó al poder por medios electorales y avanzó taimadamente a la destrucción institucional y el empobrecimiento general. Miseria y dependencia son pilares usuales del totalitarismo. Destrucción institucional y caos son objetivos comunes del poder revolucionario. Lo inusual es que los alcancen sin la toma violenta del poder.

La camada de socialistas radicales que alcanzaron el poder en Hispanoamérica durante la bonanza de materias asumió al populismo clientelar como demoledor de la institucionalidad. Pero pocos alcanzaron la dictadura. Pocos lograron empobrecer a la población mediante el socialismo al grado en que la mayoría dependiera materialmente del racionamiento clientelar para no morir de hambre. Es el modelo del socialismo en el poder en Venezuela. Una hiperinflación es funcional a una política de destrucción para imperar sobre las ruinas de la miseria. Permitirse una hiperinflación –planeada o no– encaja en su alucinada estrategia de equidistancia entre el totalitarismo y el Estado fallido.

Cagan explicó la hiperinflación como un fenómeno cualitativo de destrucción del dinero. En La dinámica monetaria de la hiperinflación habló del 50 % mensual al que se aferran muchos economistas como criterio cualitativo. Otros prefieren un 100 % anual o más, recurrente por 3 años, establecido por la Asociación de Contadores Internacionales; o la variación de 500 % anual propuesto por Reinhart y Rogoff. Pero el fenómeno subyacente es cualitativo y depende de expectativas.

Cuando las personas están convencidas de que su dinero pierde valor tan rápidamente que “les quema las manos” y desean cambiarlo lo más rápidamente posible por cosas o divisas extrajeras: hay hiperinflación. Expectativas inevitables cuando el circulante crece geométricamente. Incontrolables cuando crece exponencialmente; como en Venezuela. En medio de una profunda y prolongada recesión inflacionaria, la condición de la economía venezolana es de grave depresión hiperinflacionaria.

Hanke Inflation Venezuela

El profesor Steve Hanke de la Universidad John Hopkins –reconocido experto en el estudio de hiperinflaciones– explica que para julio de 2015 la inflación venezolana alcanzaba un record del 816 % anualizado; en agosto del 2016 escalaba al record de 1.828 % anualizado; en diciembre de 2017 a 4.651 % anualizado y para el 15 de enero de 2018 a 5.067 % anualizado. Para detallar a muy corto plazo esas alucinantes cifras, el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico CEDICE Libertad –ONG con más de tres décadas de investigación y divulgación económica en Venezuela– indica que para el 30 de noviembre de 2016, el consumo básico promedio de una familia de tres costaría poco más 4.254.000 bolívares. Y que en los 30 días, comprendidos entre el 30 de octubre y el 30 de noviembre, los precios tuvieron una variación del 65,47 % –50,9 % en alimentos, 100,25 % en alimentos servidos, 96,13 % en servicios, 111,53 % en recreación, 115,12 % en productos de higiene personal y 24,89 % en transporte–.

A inicios de noviembre de 2017 el sueldo mínimo mensual, fijado por decreto presidencial, subió de de 136.543,40 a 177.507 bolívares. Al sueldo formal se suma obligatoriamente un bono de alimentación, incrementado en el mismo decreto a 189.000 a 279.000 bolívares; así el llamado salario mínimo “integral” quedó en 456.507 bolívares. A ese incremento salarial del 30 %  –quinto y último del 2017– siguió un incremento de precios que lo duplicó en 30 días. Y nuevamente CEDICE nos indica que el 30 de diciembre de 2017 el precio de la cesta de 61 bienes y servicios en modesto consumo promedio de una familia de 3 personas, había escalado hasta poco más de 8.751.000 bolívares. La inflación de precios del mes de diciembre fue del 105,69 %  –133,35 % en alimentos, 123,73 % en alimentos servidos, 3,54 % en servicios, 55 % en recreación, 86,18 % en productos de higiene personal y 71,74 % en transporte–. Gran parte de esa variación concentrada en la primera quincena; 62,36 % en apenas 15 días.

La contracción venezolana es tan profunda que en 17 años de Gobierno socialista radical desaparecieron cerca de dos tercios de lo que éramos como economía. Más del 60 % de la población económicamente activa está en el sector informal, gran parte con ingresos inferiores al salario mínimo. De los ocupados en el sector formal no se aleja mucho del mínimo la abrumadora mayoría. Así, lo que cobra un profesor en uno de los centros de educación superior en que doy clases cayó en 2017 de cerca de 14 centavos a poco más de un centavo de dólar por hora académica.

Quienes sufrieron otras hiperinflaciones se asombran cuando constatan que en Venezuela el Estado insiste en una creciente regulación de precios que se traduce en creciente escasez y un alucinante control de cambios diferencial que –en el marco de la inviable economía socialista– impiden a los venezolanos resistirse a los efectos del empobrecimiento hiperinflacionario, transformando inmediatamente sus salarios en bienes de consumo y ahorrando en divisa foránea.

No es accidental, el empobrecimiento es política de Estado de la dictadura socialista en Venezuela. Un empobrecimiento rápido y profundo para el que el socialismo se está sirviendo de una hiperinflación que en medio de la improductividad y descoordinación propias de la inviable economía socialista nos acercan a que Venezuela sufra la primera gran hambruna del siglo XXI.

Guillermo Rodríguez GonzálezGuillermo Rodríguez González

Guillermo Rodríguez G. es investigador del Centro de Economía Política Juan de Mariana y profesor de Economía Política del Instituto Universitario de Profesiones Gerenciales IUPG, de Caracas, Venezuela.

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El papa Francisco y su silencio político

Opinión

POR: MARÍA TERESA ROMERO @MT_ROMERO – ENE 21, 2018, 7:05 PM

PapaPapa Francisco: “Pienso en la querida Venezuela, que atraviesa una crisis cada vez más dramática y sin precedentes”. (Youtube)

Desde antes de iniciarse la sexta gira del papa Francisco por América Latina, esta ya había generado polémicas, las cuales continuaron durante su parada en Chile y Perú, y seguramente seguirán cuando deje nuestra región.

Aparte de las críticas y protestas específicas en los países visitados por asuntos domésticos y eclesiásticos, uno de los cuestionamientos más reiterados es aquel que señala que el sumo pontífice, como en otras muchas oportunidades, ha preferido no tocar asuntos políticos que ensombrezcan su viaje esencialmente pastoral, centrado en temas como el abuso de menores por parte de sacerdotes y la inmigración, además de llevar esperanza para aliviar los problemas espirituales que angustian a millones de fieles.

Para muchos, es inconcebible que Francisco omita ir a los países más críticos, como Venezuela, así como pronunciarse en forma clara y directa en contra de los regímenes dictatoriales, violadores permanentes de los derechos humanos y de las leyes nacionales e internacionales. De modo que los epítetos en su contra, tales como el de llamarlo “papa comunista, populista, izquierdoso y nacionalista”, no hacen sino proliferar.

La verdad es que las circunstancias de este nuevo viaje papal podrían estár dadas para un pronunciamiento suyo, duro y contundente. Su visita se enmarca no solo en un panorama sombrío, tanto en esos países suramericanos que visitará como en general en toda la región, sino, también, en la evidente profundización de la debacle política, socioeconómica venezolana

Solo las dos primeras dos semanas de 2018 han significado para Venezuela una creciente hiperinflación; hambruna; migraciones masivas a otros países, incluso en balsas; saqueos y protestas populares; un diálogo frustrado entre Gobierno y parte de la oposición, y hasta la ejecución del expiloto y expolicía Óscar Pérez y su grupo opositor.

Es cierto que el papa Francisco manifestó su preocupación por nosotros antes de su gira, al decir: “Pienso en la querida Venezuela, que atraviesa una crisis cada vez más dramática y sin precedentes”, pidió el respeto de los derechos humanos en nuestro país, al tiempo que expresó su deseo de que se creen las condiciones para que las elecciones previstas durante este año logren dar inicio a la solución de los conflictos existentes. Además, durante su pasado mensaje de Navidad, el pontífice le confió a Venezuela al Niño Jesús “para que se pueda retomar un diálogo sereno entre los diversos componentes sociales por el bien de todo el querido pueblo venezolano“.

Asimismo, es cierto que durante su primera estadía de su gira, en Chile, lanzó varias frases y reflexiones que podrían ajustarse a la Venezuela de hoy e interpretarse como una crítica indirecta al régimen genocida y narco-comunista de Nicolás Maduro. Tal es el caso de las palabras que pronunció durante la misa que celebró en la Araucanía chilena, frente a miles de indígenas mapuches. Allí afirmó:

“No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto es lo único que despierta es mayor violencia y división. La violencia llama a violencia, la destrucción aumenta la fractura y la separación. La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa. Por eso decimos no a la violencia que destruye”.

Pero no, el papa se ha cuidado mucho en este nuevo viaje de emitir cuestionamientos contra, y ni siquiera recomendaciones directas, el régimen de Maduro. Francisco y sus estrategas del Vaticano siguen prefiriendo no decir ni pio y dejar que sea la Iglesia católica venezolana la que emprenda esa lucha. Un prolongado combate que en estos días de visita papal se encuentra al rojo vivo, ya que los prelados venezolanos se han convertido nuevamente en blanco preferido de los improperios gubernamentales, quien ya no tiene contención ante las molestias que le producen las acusaciones de las arbitrariedades y abusos cometidos por Maduro y sus acólitos.

Así, por ejemplo, el pasado 15 de enero el dictador, totalmente endemoniado, profiriendo desde la ilegal Asamblea Nacional Constituyente, y en cadena nacional, los peores insultos y amenazas, y evidenciando una vez más el control que ejerce sobre todos los poderes públicos, solicitó a la Fiscalía, a la Contraloría y al Tribunal Supremo de Justicia “revisar las homilías” del arzobispo de Barquisimeto, monseñor Antonio López Castillo, y del obispo de San Felipe, Víctor Hugo Basabe, quienes un día antes habían celebrado misas durante la masiva procesión de la Virgen de la Divina Pastora en la capital del estado Lara.

Todo ello para verificar si los obispos cayeron en “delitos de odio” porque –en sus palabras– “Nadie cree en estos diablos con sotana”. Todos estos insultos y amenazas de posible juicio solo porque los prelados señalaron las verdades sobre las actuales calamidades de Venezuela en alta voz. El obispo Basabe, sin ambages ni filtros denunció en la catedral larense que “es la hora para decir que muchos venezolanos están con hambre, sedientos, enfermos, desnudos, presos y forasteros…”, al tiempo que pidió a los jóvenes no irse del país, pues “quien tiene que irse de Venezuela, es quien es responsable de este desastre al que nos han conducido”.

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) rechazó el reciente hostigamiento del régimen hacia estos dos obispos y se solidarizó con ellos. La CEV afirmó contundentemente: “podrán contar con toda la Iglesia que peregrina en Venezuela ante cualquier acción que ponga en peligro su integridad de vida y su libertad de pensamiento y de acción”.

Maduro también ha arremetido –y no solo este nuevo año, sino desde que llegó al poder siguiendo la línea de confrontación de Hugo Chávez– contra todas las valientes voces de reconocidos sacerdotes como Luis Ugalde, quien en su más reciente artículo denunció la “manipulación electoral del hambre, la enfermedad y la miseria de la población” por parte del régimen que está decidido a perpetuarse en el poder, impidiendo que se lleven a cabo, como corresponde, elecciones presidenciales transparentes y limpias.

¿Se imaginan ustedes que hubiera pasado, cómo sería el enfrentamiento, si algunas de estas palabras las hubiese pronunciado el papa Francisco en cualquiera de sus homilías o en esta nueva gira? No solo ya estaría bajo amenaza de ser sometido a investigación para un posible juicio, si eso fuese posible, sino que todos los aliados narco-comunistas actuales estarían aprovechando para hacer un nuevo show mediático nacional y global del cual beneficiarse.

La estrategia neocomunista antirreligiosa, en especial la de atacar permanentemente a la Iglesia católica y sus miembros, por todos los medios posibles, no es nueva ni tiene nada de gratis. Se trata de la aniquilación de la fe religiosa en el pueblo deslegitimando a sus sacerdotes, dividiendo a los prelados y a los fieles, creando dudas y divisiones en las iglesias y en las comunidades de creyentes.

Esa estrategia es feroz cuando se trata de países que tienen, creen y respetan a sus líderes religiosos. Y nadie en Venezuela ignora que la Iglesia católica es la institución que detenta la más sólida credibilidad entre todas las existentes desde hace años, debido al profundo sentimiento antipolítico existente y por ser la iglesia la más cercana a los problemas de la gente, sobre todo de la más humilde y necesitada, que siempre levanta su voz para denunciar los abusos y atropellos desde el poder.

Sin duda, creo que es mejor que el papa Francisco no caiga en las “revolucionarias” provocaciones; que siga evitando la posible utilización política de su persona y de la religión católica, que se mantenga callado y deje en las valientes y firmes manos de la jerarquía venezolana la lucha contra el régimen. El papa, por ejemplo, nunca podría calificar de “horrible masacre” –como hoy lo ha hecho la CEV venezolana– al más reciente operativo militar y policial en el que fueron ejecutados extrajudicialmente nueve personas, entre ellas el exfuncionario del Cicpc, Óscar Pérez, después de haberse rendido. Si lo hiciera, tendría más seguidores, pero el costo político, a la larga, sería muy alto.

María Teresa RomeroMaría Teresa Romero

Periodista con Maestría y Doctorado en Ciencias Políticas, especializada en política internacional. Es profesora titular de la Universidad Central de Venezuela, escritora en varios periódicos venezolanos e internacionales, y autora de varios libros. Síguela en Twitter: @MT_romero.

Muro de dignidad

Es totalmente falso que somos una sociedad de borregos, que vamos de rodillas tras bolsas de comida

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La crisis venezolana ha exigido lo mejor de muchos venezolanos. Me atrevo a decir lo mejor de la mayoría de nosotros. Es totalmente falso que somos una sociedad de borregos, que vamos de rodillas tras bolsas de comida y que nos vendemos por un carné. Que todos somos unos Pedro Pistolas dispuestos a matar a alguien por zapatos o darle trompadas por un celular. En un país donde el Estado es comprobadamente fallido, donde los jueces no juzgan, la policía no investiga, los fiscales no acusan, donde la impunidad judicial supera el 90% según cifras reconocidísimas, si fuésemos una sociedad de parásitos y vivianes, el saldo de las páginas rojas fuera exponencialmente muy superior. Pero no. A pesar de tener el gobierno forajido y criminal que tenemos, la ciudades, pueblos y caseríos siguen su curso. Al menos 13 millones de venezolanos salimos todos los días a trabajar, más de cinco millones a estudiar y unos tres millones y medio procuran en sus hogares lo mejor para sus familias. A ganarse el derecho de vivir en buena lid. Inundamos aceras, avenidas y autopistas, autobuses, metros y por puestos, con nuestro mejor rostro muy a pesar ―dije― de la barbarie oficial. Llenamos escuelas, liceos y universidades. Fábricas, comercios y negocios. Oficinas públicas y privadas. Hacemos la vida de una nación.

Entonces, ¿por qué repetimos hasta la depresión que somos un país de parásitos y vivianes? Porque la camarilla de Miraflores tiene la magia de multiplicarse, y no solo en votos. Porque un saqueo en Anaco o una bolsa clap en Artigas hace más ruido que centenas de miles de muchachos en clases con sus profesores. Porque el país que ellos promueven y quieren es uno de trashumantes que vagan como mejor puedan adaptarse a las migajas que regalan. Porque necesitan programarnos hasta que creamos que ya dejamos de ser, irremediablemente, lo que realmente somos. Para eso utilizan todos los recursos que disponen y los seguirán usando. Sin embargo, lo cierto es que en todas partes siempre hay gente que se lamenta de la «satrapía» socialista. La queja es tan extensa e intensa que hasta pegan carteles en ministerios donde prohíben maledicencias al gobierno. Hasta los chavistas saben que no hay nada mejor para la catarsis en la cola del mercado que hablar mal de Maduro y Diosdado.

Por tanto, en su proyecto de corrupción moral, el colmo es que también nos utilicen a nosotros. Que creamos que Venezuela es lo que ellos son y sigamos repitiendo, en nuestros hogares y trabajos, que somos un país de fracasados. Les aseguro, amigos lectores, que no tengo la menor idea de cuándo vendrá la intervención humanitaria que aspiran unos, ni las elecciones presidenciales que buscan otros. Eso no depende de mí y seguramente tampoco de ustedes. Pero ser lo mejor que podemos ser en todo lo que nos corresponde hacer, solo depende de cada uno de nosotros: ser mejor hijo, mejor padre y hermano, ser mejores esposos y amigos, ser mejor vecino y mejor compañero de estudios o de trabajo. En fin, ser mejores ciudadanos. Salvemos la decencia y la bondad que tenemos. Reafirmemos nuestra humanidad. Ese el principal «muro de dignidad» para contener la opresión y preservar la libertad.

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La peor de las guerras

Política

Ene 22, 2018

por Mibelis Acevedo Donís

Mibelis Acevedo Donís

Escrito por Mibelis Acevedo Donís

Someter al enemigo sin combatir es el colmo de la habilidad”, escribía Sun Tzu, aludiendo al talento para ganar todo sin arriesgar nada, apenas estrujando la debilidad del adversario, su falta de preparación, sus grietas, su incapacidad para calar el contragolpe, para preservar su acribillada psiquis o juntar fuerzas contra el agresor. “Toda guerra se basa en el engaño… muestre señuelos para incitar al enemigo, aplástelo, busque irritarlo”, recomendaba el honorable Maestro Sun: no en balde el control de la información es uno de los temas tácticos que más impacta en las pujas por el poder. Las lecciones de “El arte de la guerra”, sin duda, brindan hoy una perspectiva valiosa a los estrategas de toda traza, pero pueden mutar en inspiración macabra cuando son adoptadas groseramente por quienes ven en la política no una oportunidad para la acción plural o la gestión civilizada de conflictos, sino un coto de combate donde se impone la “acclamatio”, la homogeneidad, la ocupación, la manipulación de la verdad como vía para destruir al “enemigo”, a cualquiera que se atreva a pensar libremente o desmentir al encumbrado mandón: “simplemente ese otro que está en contra de mi posición”, como declararía Carl Schmitt.

En esa contienda desigual nos encontramos, víctimas del forcejeo con bandos de naturaleza del todo opuesta a la republicana. Por un lado, esa mayoría apaleada por la crisis, devastada física y moralmente por la mengua, la desconfianza y el miedo; cuantitativamente robusta y con historial de conquistas democráticas, pero malbaratada en su potencia, sin guía clara, desorientada; por otro, el gesto del “chacal prohijado” que tan descarnadamente dibujó Miguel Hernández; esos “que entienden la vida por un botín sangriento”, una minoría feroz que aprovecha al máximo sus trucos, sus apetitos y dientes para aniquilar a sus antagonistas. En ese sentido la hegemonía comunicacional sigue asegurando la metralla de artificios, una tan inclemente que ha logrado perforar incluso las certezas más inquebrantables, y “destruir la resistencia del enemigo, sin pelear”.

El boquete en el espíritu se ensancha por estos días, tras los excesos que costaron la vida de hombres y mujeres durante el operativo policial efectuado en El Junquito. Son los modos explícitos de una violencia cuya simbólica deformidad, también en el post scriptum, rebasa todo miramiento. Pues no sólo se trata de la resbaladiza información oficial, del dato fragmentario y falaz, la neolengua, la vaga argumentación, las omisiones grotescas, el eufemismo y su crueldad, sino la obvia intención de despachar los hechos para dar prioridad a las “sensaciones”, la subjetividad que calza como verdad y toma partido de la incertidumbre, el inagotable afán por quebrarnos la moral, sembrar letal cizaña y dividirnos, una y otra vez. “En el marco del diálogo algunos dirigentes dieron información importante sobre la ubicación de este grupo terrorista”, ha deslizado el ministro del Interior, Justicia y Paz. Afirmación -ya desmentida- que es todo menos azarosa, todo menos casta. Una carnada infecta para que los “avispados” caigan. Para el opresor, toda eventualidad constituye insumo útil para su guerra, una guerra que también se libra desde el lenguaje y sus vigorosas representaciones.

El factum pasa a ser así un volátil referente: la gente cree en lo que quiere creer, y eso lo saben bien los carceleros. Se ha demostrado que a merced de la rabia o el miedo la habilidad crítica colapsa: que si la persona afectada escucha o lee opiniones que refuerzan su visión del mundo -no importa de dónde provengan- es mucho más proclive a creer sin cuestionar. La terca voluntad, conectada a la emoción, tiende entonces a ponerse por encima de la razón. La creencia minuciosamente urdida de un establishment soportado por la colaboración de la dirigencia opositora, en este caso, se ha vuelto un artilugio que opera limpiamente a favor de los victimarios, potenciado además por el caótico envión de las redes sociales. Lograda por esta vía la dislocación política del enemigo, no hay pérdida, sólo renta para el ávido depredador.

¿Cómo combatir esa andanada, cómo sobrevivir a la brutal ofensiva contra nuestra psique? Nada fácil. Pero aferrarse a las claves del Pensamiento Críticoquizás pudiese brindar algún alivio en esta coyuntura, hasta que una estrategia sólida surja y nos contenga: aprender a dudar, por cierto, de la narrativa del autócrata, someter incluso nuestras creencias al escrutinio constante; detectar las celadas de la mentalidad gregaria, asirse a los criterios de verdad, superar la tara del prejuicio, vigilar la adecuación entre lo que se dice y lo que es; entender que la verdad no es algo privado, sino que requiere ser compartida por otros; renunciar a la evasión de la mentira feliz, los cepos del pensamiento mágico. Jamás bajar la guardia. Frente a la perversidad que nos acorrala, cuidarse de pisar cada mortífera mina supone una tarea agobiante, sí, pero también absolutamente necesaria.


Mibelis Acevedo Donís  –  @Mibelis

JESÚS CASTILLO|Me voy

22 de Enero de 2018

En la Venezuela de hoy la frase “Me voy” se ha puesto de moda en todas partes, desde las instituciones educativas, clínicas, hospitales, ambulatorios, gobernaciones, alcaldías, empresas, ministerios, hasta en los supermercados, siendo los motivos más comunes: “no me alcanza el sueldo ni para los pasajes”, “gasto más de lo que gano solo en ir a trabajar”, “no hay efectivo”, “ya no vale la pena”, generando así renuncias colectivas las cuales se conectan con la emigración de miles de venezolanos.

El insostenible costo de los alimentos, medicamentos, repuestos ahuyenta al más preparado. La situación del país está muy complicada lo que debería ser considerado de manera fehaciente por el gobierno, porque es el único que puede iniciar un plan de acciones para recuperar la economía y frenar la inflación.

El gobierno sigue con su plan de campaña para las próximas elecciones presidenciales, en la actualidad está ocupado repartiendo dadivas que muy poco logra mermar la crisis económica familiar, siendo su utilidad, en muchos casos, para canjear efectivo y luego venderlo para obtener altos rendimientos. Y es que, un cartón de huevo cuesta Bs. 360.000, un kilo de carne alcanza los Bs. 380.000, un paquete de pan de sándwich Bs. 150.000, un paquete de salchicha Bs. 400.000, un pasaje del transporte público alcanza los Bs. 7.000, un pastelito Bs. 25.000, una hamburguesa barata Bs. 250.000, una carrera de taxi (mínima) Bs. 50.000, un par de calzado de la marca nacional Rs21 para niños Bs. 5.460.000, para adultos  Bs.6.650.000, una resma de papel bond carta Bs. 1.000.000, un cambio de aceite para vehículo Bs. 4.000.000, una batería de vehículo Bs. 5.500.000, y con estos precios, habría que hacerle una pregunta inocente al gobierno, ¿Cómo se puede vivir en Venezuela y cubrir sus mínimas necesidades  con un ingreso menor a Bs. 10.000.000? y lo más dramático quien podría pagar ese monto. Toda esta situación trae como consecuencia incremento de robos, hurtos, estafas, corrupción, extorsión, reventas de productos. Y mientras tanto, el gobierno sigue sacando bolívares inorgánicos lo que incrementa la demanda de dólares en el mercado paralelo que hace subir su precio, y este a su vez, hace incrementar el precio de todos los productos por encima del 3000%.

Se debería dar el premio de la ineficiencia al equipo económico del gobierno nacional por el desastre que han provocado al presupuesto familiar. Por mucho que el gobierno regale bonos, aumente las pensiones, aumente el salario mínimo las veces que quiera, si no rectifica no hay manera de evitar un colapso total. Muchos tienen la curiosidad de por qué el gobierno no hace lo correcto en materia económica, sin embargo, sobran los diagnósticos y propuestas para darle solución y atraer los capitales que permitan reactivar la producción interna, la única explicación lógica de no querer rectificar es que el objetivo sea quebrar al país por completo. No hay excusa para no rectificar, el gobierno tiene a su favor el 95% de gobernaciones y alcaldías, tiene todos los poderes públicos, las fuerzas armadas, la estructura de finanzas del Estado.

Y en la realidad es que el único capaz de solucionar todo el problema y la crisis económica del país es el gobierno, pero éste se encarga de señalar culpables y ya el cuento de la guerra económica no se lo cree nadie, las encuestas son claras, solo el 3% de la población piensa que hay una guerra económica y el 70% piensa que se está en una economía de guerra.

El éxodo podría superar, para finales del año 2018, los 4 millones de venezolanos en distintos países por el mundo desde el año 2000. Ante todo esto nace otra interrogante ¿por qué la oposición política venezolana sigue tan dividida? y ¿por qué el gobierno está enfocado y trabajando para iniciar la campaña presidencial en seis semanas y convocar las elecciones para el domingo 22 de abril de 2018?  Como lo dijo María Antonieta Gil “Para quebrar un país solo hace falta un mal administrador y una oposición política complaciente”.

@castillomolleda|articulosjesuscastillomolleda@gmail.com

S.H. Jesús Castillo Molleda (Profesor Universitario, Emprendedor, Politólogo, Coach Político, Locutor)

El Junquito, crímenes de guerra

opinión

Pedro Segundo Blanco

Pedro Segundo Blanco

22 enero, 2018

Venezuela, en medio de la crisis más espantosa de nuestra historia republicana, además de haber pasado las más dolorosas navidades y recibir con frustración y tristeza la llegada del año 2018, ha sido testigo de un dramático y espeluznante episodio, que por su naturaleza dantesca quedará grabada para siempre en la conciencia de nuestra sociedad.

Nunca olvidaremos la acción criminal y premeditada de un régimen que sólo le faltaba cometer una atrocidad de la naturaleza de la masacre de El Junquito para dejar claro ante el mundo, que son asesinos en el poder, capaces de exterminar a quien sea y como sea, para mantenerse en el poder; así los asesinatos estén caracterizados por las Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional y el estatuto de Roma como delitos de lesa humanidad y estos violen hasta el sagrado derecho de la inviolabilidad de la vida,que rige para todos los países que formamos parte de la ONU.

Desplegar un millar de hombres armados hasta los dientes, utilizar tanquetas y un arma de guerra como el RPG-7 (un lanzacohetes que se usa para neutralizar tanques de guerra porque al hacer contacto con el objetivo activa su carga, penetra y toda su energía demoledora se expande liberando metrallas, devastando el interior y desmembrando sus ocupantes); demuestra inequívocamente que la acción de comando ordenada y ejecutada por el régimen tenía como único norte el asesinato a mansalva de los compatriotas en rebeldía que estaban ocultos en el interior de esa casa de la parroquia caraqueña.

Pero si a ese abominable acto agregamos que, gracias a las redes sociales que no existían en los tiempos de Hitler, Mussolini, Castro, Hussein, Kadaffi y Nasser, Venezuela y el mundo pudieron constatar que los compatriotas cercados por los cazadores de Maduro manifestaron rendirse y plantearon entregarse llamando el alto al fuego y exigiendo la presencia de un fiscal del ministerio público para hacerlo, a lo que sólo respondieron con más plomo. De allí no queda otra conclusión, que se trató de ejecuciones y crímenes de guerra, también expresamente contemplados en el estatuto de Roma.

Si a los 153 compatriotas asesinados el año pasado por protestar y exigir libertad, democracia, alimentos, medicinas, derecho al voto y elecciones libres, agregamos las monstruosas ejecuciones del 15 de enero de este año en El Junquito, no cabe ninguna duda que si la justicia internacional actúa justa y oportunamente, el Tribunal de la Haya (CPI), tendrá que emitir en los próximos días órdenes de captura contra los responsables directos de esos asesinatos y contra quienes dieron las órdenes de la masacre; aun cuando es del dominio público que, paralelamente a los sangrientos hechos, magistrados del TSJ de Venezuela con prontuario policial estuvieron de visita en esa instancia de justicia internacional, obsequiando regalos a los altos magistrados de ese tribunal. Por eso exigimos al Grupo de Lima que se reúne el próximo 23 de enero que conjuntamente con el Secretario General de la OEA Luis Almagro, interpongan la solicitud de enjuiciamiento y condena de Maduro y los responsables de tan deleznables crímenes ante esa sagrada corte. La Justicia es justicia sí y solo sí es justa y oportuna.

“Quienes defienden el derecho a la vida de asesinos, avalan la pena de muerte de ciudadanos inocentes”

Exparlamentario del estado Sucre

Correo Electrónico petesecond1@hotmail.com
Cuenta Twitter @pedrosegundoABP

¡Rechazamos la pena de muerte!

22 Enero, 2018

Por:

Aixa López

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Los hechos ocurridos en el Junquito son repudiables. ¡Rechazamos la pena de muerte!, afirma la secretaria femenina nacional de AD Aixa López.

A partir del 15 de enero de 2018 ha quedado instaurada la pena de muerte en nuestro país, tras los hechos ocurridos en el Junquito, donde se ejecutó al comisario Oscar Pérez y a sus compañeros, entre ellos una mujer. Cabe resaltar que Oscar Pérez y su gente, tras videos que circulan en las redes, se rindió para que les garantizaran la vida. Todos sabemos el desenlace de esta historia. Todos están muertos tras la acusación de que son “terroristas”.

En toda guerra, cuando una de las partes pide deponer sus armas a cambio del perdón de sus vidas, esta es aceptada; pero aquí no sucedió así. Se decidió dar de baja a estos llamados “terroristas”, sin mediar un juicio previo ni garantizarles el derecho fundamental de sus vidas.

Cabe recordar cuando para aquel entonces el teniente coronel Hugo Chávez Frías  se rindió aquel 4 de febrero, su vida fue respetada, y fue él quien pidió a los otros alzados que depusieran sus armas. Chávez se rindió. Fue recibido con respeto y consideración; luego fue preso y recibió visitas, entre ellas: gente del pueblo, sacerdotes, periodistas, amigos, políticos y familiares. Tuvo acceso a revistas, libros y periódicos. Por ello, lo sucedido en el Junquito debe llamar a la reflexión. Allí no solo se consumó  la liquidación de  supuestos “terroristas”. Allí se consumó la pena de muerte, la cual no existe en Venezuela.

Asesinar, masacrar a más de nueve venezolanos que estaban dispuestos a deponer sus armas y lo que recibieron fue una lluvia de plomo, es preocupante. Allí imperó el odio, la sed de venganza y no la legalidad; por eso cuando narré arriba el episodio de Chávez es para recordar que él participó en una asonada militar que dejó cientos de muertos y que faltaron a su deber de respetar la Constitución y las leyes. Mientras que los llamados “terroristas” del Junquito no  mataron a nadie. Solo alzaron su voz en desacuerdo con este Gobierno, pero la orden fue matarlos.

Lo grave de esta situación que ha salido a la luz pública es que el Defensor del Pueblo no defiende a nadie, y el Fiscal -como garante de la legalidad y las leyes- no ha hecho pronunciamiento alguno. Ni siquiera se apersonaron en el lugar, una vez conocida la situación que se estaba suscitando para mediar y garantizar que se les respetaran sus derechos y fueran precisamente los tribunales los que aplicaran la justicia. Igualmente vimos con estupor cómo el Gobierno se negaba a entregar los cuerpos de Oscar Pérez y de los caídos, un derecho que tienen sus familiares de darles cristiana sepultura.

Nuestra Constitución garantiza el derecho a la vida, el cual fue vulnerado una vez más con el cruento y vil asesinato de estos venezolanos.


Manuel Felipe Sierra: “Esos muchachos del 27 de noviembre de 1992 me deben la vida”

opinión

Mario Valdez

Mario Valdez

22 enero, 2018

“General, no permito que en este canal de televisión donde yo soy el presidente, masacren, ni golpeen, ni maten a nadie. Esos muchachos ya se rindieron, están entregados, ya son prisioneros de guerra, hay que respetarle sus derechos humanos”, “General, honor al caído, esos muchachos merecen respeto a su vida”. Esas fueron las palabras que el doctor Manuel Felipe Sierra, le dijo al General que estaba al frente de la operación militar que recuperó Venezolana de Televisión (canal 8 cuando intentaron dar el Golpe de Estado el 27 de noviembre de 1992, a las 5 y 30 de la madrugada.

En un espacio largo cerca del estacionamiento se encontraban tirados en el suelo, amarrados de pies y manos, aparejados unos a otros, aproximadamente 20 hombres que formaban parte de los insurrectos rebeldes que habían sido apresados por los militares. Cuando Manuel Felipe vio ese cuadro de prisioneros rendidos, unos con uniforme de camuflaje y otros de civil, muchos de ellos golpeados y con los soldados encima rodeándolos y apuntándolos con los fusiles (existe una fotografía del teniente Jesse Chacón que le dio la vuelta al mundo donde él aparece tirado en el suelo con un fusil apuntándole la cabeza). El “Movimiento 5 de Julio” había tomado por la fuerza las instalaciones de VTV, los rebeldes se habían dirigido al país, en la pantalla del televisor todos recuerdan el gordito de la franelita rosada a quien José Ignacio Cabrujas inmortalizó (Diario de Caracas, 6 diciembre 1992), llamando al pueblo a la calle para apoyar la insurrección cívico militar contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, y le hicieron un llamado a los militares para que depusieran las armas.

Los militares habían hecho la retoma del canal con una arremetida feroz, logrando rescatarlo y doblegar a los insurrectos, algunos se rindieron, otros se entregaron o fueron capturados, lo cierto es que en el momento que hicimos acto de presencia, ya eran prisioneros. Tiempo después Manuel Felipe, me dijo “Esos muchachos me deben la vida, hicimos valer el honor del hombre caído”.

“Mario, búsquese un juez y un Fiscal del Ministerio Público”

Todas las calles estaban militarizadas, no nos daban paso al canal, Manuel Felipe insistía en entrar, al final recibieron una orden y dejaron pasar al presidente de VTV con su abogado. En la garita principal estaba el vigilante Vegas, baleado tirado en el piso sin vida, en el salón principal habían otros muertos, en el techo y en el piso estaban regados los sesos y las vísceras de los hombres que habían sido asesinados esa triste noche, las paredes parecían un colador de huecos y todo estaba destrozado, debo confesar que estábamos consternados ante dramático hecho. Hubo un cruce de palabras entre el presidente Sierra y el militar, ya que Manuel Felipe insistía en que había que dejar constancia de lo sucedido y el castrense señalaba que eso formaba parte del secreto militar, el presidente le dice: “Lo responsabilizó a Usted, de lo que le pase a esos muchachos, de todo lo sucedido que se encarguen los tribunales de justicia”. Yo era su abogado y dice: “Mario, búsquese un Juez y un Fiscal del Ministerio Público, vamos a hacer una inspección judicial para dejar constancia de los muertos y los destrozos”. El Juez Penal de Caracas que hizo la inspección judicial fue el doctor Cristóbal Ramírez Colmenares junto a fiscales del ministerio público y un representante de la Cruz Roja.

Se les respeto y protegió la vida de los rebeldes, fueron presentados a tribunales y en menos de dos años todos salieron en libertad, muchos de ellos han sido gobernadores, ministros, embajadores, diputados, empresarios, etc. En un estado de derecho eso es lo que se hace, ya que todos los ciudadanos indistintamente de quien sea, inclusive los criminales más grande del mundo, tienen derecho a un juicio justo, a ser oído, con todas las garantías de la constitución y las leyes.

Entre médanos, cardones y tunas

El 20 de diciembre de 1943, en la calle Garcés número 123, a cuadra y media de la plaza Bolívar y la catedral de la ciudad de Coro estado Falcón, Venezuela, ciudad mariana, de médanos y leyendas, rodeada por los cuatros costados de cardones y tunas, al pie de la sierra falconiana escenario de grandes luchas de montoneras y guerrillas, nació Manuel Felipe Sierra Graterol, es el mayor de tres hermanos Cruz y pedro. Sus padres fueron Pedro Sierra Cuartín (poeta, filólogo y oficinista del MOP) y doña Chiquinquira Graterol. Desde niño se interesó por el conocimiento de los personajes y los hechos, sus descendientes habían hecho historia. Estudió la primaria en el colegio Pio XII, en su tierra natal. El bachillerato lo estudió en el liceo Cecilio Acosta y en el liceo Pedro Emilio Coll, de Caracas. Es periodista y analista político, ha sido reportero, corresponsal internacional, director de medios impresos y audiovisuales, autor de varios libros y monografías. Actualmente junto a Macky Arenas dirigen el programa “La Hora Cero” por Globovisión, y es director del circuito Radio Venezuela, que agrupa decenas de emisoras de radio en el país. Es articulista permanente en varios medios de comunicación social. Está casado con María Gabriela Márquez Perdomo de Sierra.

Manuel Felipe Sierra sigue siendo un ferviente defensor de la democracia y la ruta electoral, el pasado viernes 19 de enero, fue orador de orden para dirigir las palabras sobre la vida de Pompeyo Márquez, en el 47 aniversario del Partido Político Movimiento Al Socialismo (MAS), acto realizado en el Hotel President de Caracas.

Agustín Graterol peleó en la Guerra Libertadora

Manuel Felipe es nieto de Agustín Graterol, un joven quien apenas con 16 años de edad, cerró filas como lugar teniente del general José Gregorio Riera, destacado combatiente y corajudo que peleó en la Guerra libertadora. Su tío Agustín Graterol fue el hombre que enfrentó a Rafael Simón Urbina (personaje y temido guerrillero falconiano autor del magnicidio contra el presidente Carlos Delgado Chalbaud) y a Gustavo Machado (líder fundador del Partido Comunista venezolano) en la toma de Curazao, el año 1929. El año 1931, Agustín Graterol volvió a vencer a Rafael Simón Urbina en la población de Capatarida estado Falcón, cuando éste invadió Venezuela con los guerreros mexicanos de Pancho Villa. Como podremos darnos cuenta Manuel Felipe, tiene sangre de lucha por la libertad de los pueblos.

Un periodista prematuro

A la edad de 12 años se inicia en el mundo del periodismo como colaborador de los diarios La Mañana y Jornada y en los radio periódicos de las emisoras Ondas de los Médanos y Radio Coro. En Caracas fue jefe de redacción de Punto, con Pompeyo Márquez. Participa con el equipo fundador del Diario de Caracas, fue director. Como corresponsal de guerra cubrió la crisis Irán – Irak, cubrió la guerra en Centro América, Nicaragua, El salvador; en 1980, cuando fueron expulsados más de 125.000 cubanos a Estados Unidos por el puerto de Mariel, ahí estaba Manuel Felipe cubriendo la noticia, igual como lo sigue haciendo en diversos Países latinoamericanos. Fue sub director del diario 2001, director de las revistas Numero y Viernes. De 1992 a mayo de 1994, fue presidente de Venezolana de Televisión. Forma parte del equipo de fundadores del semanario Quinto Día. Es analista político y colaborador de los diarios el Nacional, La hora, el semanario ABC, y otros medios nacionales y regionales. Diario El Venezolano de Miami y otros medios internacionales.

Como escritor es autor de varios libros destacan “Los hilos del poder”, “Biografía de Gustavo Machado”, Biografía de Marcos Pérez Jiménez”, otros. Ha participado en innumerables seminarios y conferencias en Chile, Guatemala, Colombia, Miami, otros.

En 1959 es elegido diputado por URD

El año 1958, Manuel Felipe entra a formar parte del partido Unión Republicana Democrática (URD), el secretario nacional juvenil era José Vicente Rangel, que estaba en la clandestinidad. Es en el año 59, sobre todo por la escritura que Manuel Felipe entra en contacto directo con José Vicente, ambos eran columnista del diario La Razón, los dueños de ese periódico eran los Abilahoud, el director era Marco Aurelio Rodríguez, quien era el gran editorialista de la época, ambos eran opuestos al presidente Rómulo Betancourt, quien termina expulsando del país, por conspiradores al dueño del periódico y al editorialista.

El año 1959, es elegido diputado como representante del partido URD, ante la Asamblea Legislativa de Falcón, en las primeras elecciones que se hicieron en la democracia.

Manuel Felipe, Fabricio Ojeda, Miquelena y José Vicente Rangel

El año 1961, Manuel Felipe tenía 16 años, José Vicente Rangel y Luis Miquelena le plantean que se venga a hacer política en Caracas. En el partido URD, el jefe era Jovito Villalba, junto a Amílcar Gómez, José Vicente Rangel y Luis Miquelena. Al llegar a la ciudad nota el cambio, las ráfagas de aire frio que bajan del cerro El Ávila, en contraste con el sol caliente y la brisa arenosa de los médanos. Vive un tiempo en la calle 13, de los Jardines del Valle en la casa de su tía Lola Graterol y Didalco Bolívar (padre), ahí compartía la habitación con su primo Didalco hijo (quien fue 15 años Gobernador del estado Aragua). En Caracas deja los estudios y se dedica a la política diaria, nace una amistad muy grande con Fabricio Ojeda, Luis Miquelena, que era una leyenda en Falcón y José Vicente Rangel.

Regresaré a Coro como Gobernador electo con votos

Después del 23 de enero de 1958, con el protagonismo que tuvo Fabricio Ojeda en la Junta patriótica, se convierte en un líder nacional. Fidel Castro lo cautivó y se lo llevó a la Habana donde recibió entrenamiento de lucha guerrillera, regresa a Caracas influenciado por la gesta de la Sierra Maestra, queriendo trasladar esa experiencia a la Sierra de San Luis en el estado Falcón. Comienza el reclutamiento para la incursión guerrillera en los 60 del siglo pasado, Fabricio Ojeda era diputado por URD al Congreso Nacional, es de los primeros entusiastas y le propone de mil maneras a Manuel Felipe que lo acompañe en esa cruzada que emprendería hacia la Sierra de Falcón, donde se encontraba Douglas Bravo. Sierra se niega a acompañarlo a esa excursión hacia la muerte, argumentándole: yo regresaré al pueblo de Coro, pero como Gobernador por la vía de los votos. Manuel Felipe acompañó a Jovito Villalba el día declaró “Votos Sí, balas No”, respondiéndole a Fabricio que había decidido irse a las montañas guerrilleras.

Son muchas mis anécdotas con Manuel Felipe

Con Manuel Felipe he recorrido ciudades y países, en todas partes han sido muchas las anécdotas, en 1993, tuve el honor de acompañarlo a Cartagena de Indias (Colombia) a la casa de Gabriel García Márquez (El Gabo), junto a Plinio Apuleyo Mendoza y Carlos Fuentes, tres de las mejores plumas de América, una velada hasta altas horas de poesía, cumbia y vallenato. Con García Márquez compartimos las veces que venía a Caracas, donde vivía su hermano Gonzalo. Siempre recordamos la atención que le hizo Carlos Fuentes en ciudad de México. Tantas otras que merecen un capítulo aparte.

Una tarde me encontraba de visita en la revista Número, de la cual Manuel Felipe era su director, también llegó a visitarlo el doctor Rafael Rivero, Contralor General de la República, y le dijo: “Amigo Sierra, véngase conmigo que aquí puede pasar cualquier cosa”, vivíamos los días violentos del año 1992.

Los corianos tienen fama de ser gente de pelea, aguerrida, de combate, dicen que cuando la mujer está dando a luz, el hombre se santiguaba y rezaba: “En nombre de Dios y que nazca varón, para que ayude a la familia y para defenderla”.

marioevaldez@gmail.com
@marioevaldez

Vladimir Villegas: ¿Enfrentamiento o Ejecución?

By biendateao

enero 22, 2018

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El comunicador social visitó Maracaibo invitado por la Asociación de Comerciantes e Industriales del Zulia. Foto: Iván Lugo – Diario La Verdad

El misterio, la oscuridad, las contradicciones, rodean el caso de Óscar Pérez y sus compañeros, abatidos en un operativo realizado hace una semana en El Junquito, y que fue descrito oficialmente como un enfrentamiento con un grupo terrorista.

Allí murieron, además de Pérez y su grupo, dos funcionarios policiales, Nelson Chirinos La Cruz y Andriun Domingo Ugarte, o Heiker Vásquez.

En un país con un parlamento en pleno ejercicio de sus facultades ya se estaría realizando una investigación con todas las de la Ley. El ministro del Interior, los directivos de los cuerpos que participaron en el operativo, los funcionarios actuantes, los testigos y todo aquel que tenga algo que decir sobre el caso ya estarían siendo interpelados. La actual Asamblea Nacional, por mucho que intente hacerlo, está de manos atadas, y la Asamblea Nacional Constituyente, electa de espaldas a la letra de la Carta Magna, obviamente ni lo piensa.

Los vídeos que divulgó Óscar Pérez antes de ser abatido le dieron la vuelta al mundo y ponen en evidencia que él y su grupo estaban prácticamente rendidos, ante la manifiesta superioridad de fuego de los funcionarios que participaron en el operativo. ¿Qué pasó con la orden de preservarles la vida, supuestamente dada por el presidente Nicolás Maduro? ¿Acaso era imposible capturarlos vivos, aunque sean los presuntos responsables de la muerte de los dos funcionarios policiales, uno de ellos, Ugarte, integrante del colectivo “Tres Raíces”? ¿Por qué, según la presunta acta de defunción que ha circulado, tenían disparos en la cabeza? ¿Por qué se hizo tierra arrasada con la casa donde estaban “enconchados”? ¿Y los elementos de interés criminalísticos que deberían preservarse?

Y pudiéramos formular muchas más preguntas que busquen aclarar totalmente los hechos, y determinar responsabilidades materiales e intelectuales si, como buena parte del país presume, estamos ante una masacre. Para colmo de males, hasta la fecha, luego de una semana, ni la Fiscalía General de la República ni la Defensoría del Pueblo han
emitido algún pronunciamiento al respecto, lo cual le arroja más sombras a este hecho. Este silencio hace presumir que “algo está podrido en Dinamarca”.

O el Fiscal designado por la Asamblea Nacional Constituyente, Tarek William Saab, y su sustituto en la Defensoria del Pueblo, Alfredo Ruiz, están muy de acuerdo con el operativo y no tienen nada que agregar, o puede ser también que su silencio sea una forma de no
avalar lo ocurrido. Pero más allá de esa actitud silenciosa, vale la pena preguntarse por qué la ausencia, salvo prueba contundente en contrario, de funcionarios de ambas instituciones, en ese operativo, sobre todo cuando había un supuesto proceso de negociación para lograr la entrega de los sublevados. A todas luces no hay explicación para que tanto la Fiscalía como la Defensoría estuvieran y sigan al margen de todo lo ocurrido. Y, como ya es costumbre, tampoco se permitió el acceso a los medios de comunicación social.

Por ejemplo, ¿cuál ha sido la atención que alguna de esas instituciones le ha brindado a los familiares de Pérez y su grupo? ¿Hicieron algo para que esas familias no pasaran por el tormento de no poder recibir los cuerpos de sus deudos a la brevedad y darles un
entierro en un mínimo marco de dignidad y respeto por su dolor? ¿No merecen siquiera ser escuchados por instituciones que, en el papel, están obligadas a actuar ante hechos de esa naturaleza?

Lo cierto es que no solo la manera como fueron liquidados sino todo lo que hemos visto en los días sucesivos nos hace recordar el pasado, pensar en Yumare, Cantaura, El Amparo,y otros episodios que en la llamada cuarta República movilizaron la conciencia y activaron la indignación de los venezolanos, entre ellos muchos de quienes hoy
son gobierno y nada han dicho al respecto. La forma como fue sepultado uno de los funcionarios que murió en el operativo contrasta con lo que fue el sepelio de Pérez y su
grupo. Heiker Vázquez fue llevado al Cementerio del Este en camionetas
repletas de personas armadas y encapuchadas, pertenecientes a
colectivos que hacen vida en la capital. También se hizo presente una
brigada de las Policía Nacional. Allí recibió honores ¿militares o paramilitares? por parte de ese grupo de ese grupo de que portaba armas largas.Nadie explica cómo un funcionario de un cuerpo de seguridad del Estado es a la vez integrante de un grupo armado que
actúa al margen de la Ley . ¿O es que ahora se puede tener esa “doble
militancia”?

Pero ese entierro contrastó con el trato que le dieron a los alzados. Mientras los cadáveres de los funcionarios fueron entregados ipso facto por medicina legal, los familiares de Pérez y su grupo pasaron las de Caín. Para terminar enterrando sus muertos cinco días
después, en medio de una terrible soledad, obligados a hacerlo sin velatorio, sin recibir el pésame ni siquiera de los parientes màs cercanos. Sin la más mínima piedad que debería aflorar frente al dolor por la pérdida de un ser querido, independientemente de sus acciones.

“La Política y los hombres”, útil lectura para líderes de hoy, del lado que sean

22 Enero, 2018

Por:

Ramón Guillermo Aveledo

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“La acción política no es pastoreo de fantasmas, sino dura labor de realidades”, escribe Luis Beltrán Prieto Figueroa en «La Política y los hombres», útil lectura para líderes de hoy, del lado que sean.

Por más que dude, y no niego que dudo mucho, de las verdaderas intenciones del gobierno, no me cuento entre los que están ligando que la negociación en Santo Domingo fracase, por darme el gusto mezquino, necio y a la postre inútil de decir “se los dije” o que tenía razón.

Mis votos sinceros son porque ese esfuerzo de los representantes de la oposición democrática y unitaria, y de los cancilleres amigos y sus Estados, y el empeño que le ha puesto el gobierno anfitrión e incluso el facilitador dé resultado. Deseo también que quienes representan al oficialismo, puedan reclamar al final haber contribuido al logro común de un éxito político trascendente. Pues por más diferencias que tenga con ellos, y es claro que las tengo y muchas y de fondo, me cuesta creer que vayan a conformarse con el desplante, la pose, el zapatazo a lo Kruschev en la mesa de la ONU, cuando los venezolanos están pagando un precio tan alto por esa contumacia en sostener lo insostenible, parapetados tras la fuerza pura que, estemos claros, es muy improbable que pueda servirles por mucho tiempo más.

¿Por qué ese deseo? Le aseguro que no es por candidez y mucho menos por algún oscuro designio de esos que denuncian irresponsables y sin oficios, lo que el viejo Derecho Penal español llamaba “sujetos mal entretenidos”. Es porque tengo la convicción plena, por experiencia propia y ajena, por vida y por algunas lecturas, que una salida política a la crisis es infinitamente menos traumática, menos costosa, para este pueblo venezolano que ya ha sufrido tanto, que está sufriendo en una vida que se le encoge y empobrece minuto a minuto y, lo peor de todo, es que puede sufrir bastante más. Y, sinceramente, no hay derecho.

No se pudo el 11 y el 12 de este mes, llegar a un acuerdo razonable. El 13, en una jornada intensa, debe haber ocurrido algo que movió a convocar para el 18, aunque los cancilleres de Chile y México tuvieran que ser representados por altos funcionarios de su confianza. De entonces para acá, ni avanzó la perspectiva de un acuerdo y la negociación en sí recibió el disparo como de un obús ruso autopropulsado de 152 mm del Ministro de Interior con su declaración de insensatez inverosímil, después de la cual uno entiende que era imposible para la delegación de la oposición democrática unitaria sentarse sin testigos plurales al más alto nivel y una satisfactoria y pública explicación del lado gubernamental, como debo suponer que el gobierno anfitrión y el facilitador le habrán exigido, consideradas las implicaciones.

Y vuelvo al maestro margariteño: “Quien predica el desastre y lo propicia no merece gobernar, porque sobre el desastre no puede construirse”.