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ALFREDO MICHELENA: El mundo se une contra Maduro, ¿y nosotros?

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El mundo se une contra Maduro, ¿y nosotros?

Por Alfredo Michelena

Maduro sigue en el poder, pero también siguen en ascenso  la presión internacional y las sanciones.  Como es sabido, el objetivo de estas sanciones, sean hacia individuos o hacia el régimen, es debilitarlo y contribuir a llevarlo a la mesa de negociación a fin de que al final tenga que aceptar unas “elecciones libres y justas”.

Esto último ha sido confirmado por el Grupo de Contacto, integrado fundamentalmente por gobiernos europeos y latinoamericanos, un tanto independientes del Grupo de Lima.

El Grupo de Contacto pide “elecciones presidenciales creíbles con observación internacional, reinstitucionalización de los poderes públicos y garantías que permitan la coexistencia política”.  Este grupo exige, además, que las partes “regresen a una negociación creíble, representativa y seria sobre la base de la agenda original y de las últimas propuestas presentadas bajo la facilitación noruega”;  descarta las negociaciones de la “mesa nacional”, creada por el régimen y un grupúsculo de partidos que se consideran opositores; y  asegura que “la crisis sistémica no se resolverá sin elecciones democráticas, sin el respeto de los derechos de la Asamblea Nacional, y sin el retorno a un sistema independiente de controles y contrapesos”.

Los de la Mesa Nacional protestaron y Guaidó reafirmó que ya había una propuesta sobre la mesa. Recordémosla: creación de Consejo de Gobierno de Transición, donde no participaría ni él ni Maduro, y que terminaría con unas elecciones “libres y justas”; acción inmediata de organismos internacionales para palear la crisis humanitaria y el ingreso inmediato de la ayuda internacional; y la liberación de los presos políticos.

Adicionalmente, viene un aumento de sancionados venezolanos por la Unión Europea, como lo anunció el próximo responsable de la política internacional del grupo y lo pide el senado francés. También los europeos junto a Naciones Unidas realizaron una conferencia sobre el tema de las migraciones de venezolanos y lograron recoger  unos US$130 millones. Además, nuevos países europeos, fuera de la Unión,  se han incorporado a las sanciones.

Por su parte, los miembros del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) están preparando listas de asociados del gobierno de Nicolás Maduro que pueden estar sujetos a sanciones por los miembros del grupo como ya se comprometieron a anunciarlas.

En cuanto al   Grupo de Lima, que se reunirá en Brasil, viene con nuevas ideas para forzar a Maduro a permitir elecciones y coordinar con el Grupo de Contacto, en especial en cuanto al  tema electoral.  Este grupo de países americanos, que ha resentido la ausencia de México y ahora de Argentina, seguramente incorporará a dos nuevos socios: El Salvador y Ecuador, y a mediano plazo pudiera incorporarse Uruguay.

La lucha en el frente internacional sigue sin pausa, perdiendo y  ganando espacios. Así las cosas. Es imperativo que la presión interna aumente significativamente en Venezuela. Guaidó ha convocado una marcha para el 16 de noviembre y ella debería ser clave para replantear la lucha doméstica y mostrar al mundo que Venezuela está con ellos, como ellos han demostrado que están con el pueblo venezolano.

Lamentablemente, mientras en el mundo internacional aumenta la presión y se suman nuevos países, en Venezuela la campaña anti-Guaidó sigue su marcha impulsada por el castrochavismo y algunos “tontos útiles” y otros más bien “vivos, vivísimos”,  que quieren pescar en río revuelto. Pero también los hay que no entienden o no quieren entender, en su irredentismo, que estamos en la coyuntura del apoyo inteligente. Es decir, no es momento de profundizar tonalidades, que las hay. El país está dividido en dos grandes fuerzas: la que lidera Guaidó y la que lidera Maduro. Se debilita o apoya a Guaidó, o se debilita o apoya  a Maduro. No hay medias tintas.

Se decidió que Guaidó será el presidente interino de Venezuela hasta el cese de la usurpación. Él, en su doble carácter de presidente de un cuerpo colegiado y de presidente interino, es reconocido como el líder de la Venezuela democrática por la comunidad internacional.  Y necesita de todo nuestro apoyo para mantener esa coalición y dirigir la presión interna hacia el régimen. No tratemos de sacarle punta a una bola de billar.

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Caos (rojo) con olor a gasolina (verde)

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La burocracia se trago al gobierno. En consecuencia, devino en un exagerado y grosero burocratismo que terminó urdiendo a Venezuela entre los más funestos ejemplos de lo que puede contener una dictadura por dentro. Tan craso problema, convertido en insoportable crisis política, económica y social, y que jamás se pensó fuera a radicarse en las entrañas de un país de aferrado apego democrático como Venezuela, ha contado con los elementos de carácter estructural que han hecho posible la transición entre realidades de opuesta condición.

Primero, fueron razones de factura político-ideológica las causantes de algunas fracturas cuyas escisiones dejaron al descubierto graves distorsiones acumuladas a consecuencia de fallos que venían alterando la institucionalidad en toda su composición jurídico-legal. Posteriormente, jugaron parte del entramado ciertas causas relacionadas con determinados repartos de poder. Esto hizo que se afectaran condiciones políticas y administrativas que dieron al traste el esfuerzo mediante el cual, la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado, COPRE, llegó a establecer los lineamientos exigidos por la desconcentración y descentralización en su estrecha relación con la gobernabilidad requerida en la Venezuela que apostaba a su futuro, con plena firmeza, en las postrimerías del siglo XX.

Bastó que el país político cayera rendido ante la convocatoria del proceso electoral de 1998, para que el fenómeno de la “antipolítica” excediera las limitaciones que para entonces funcionaban como reguladores del comportamiento político que regía la movilidad del país en su contextualización político-partidista. Fue así como ese mismo país político, se vio confundido o ganado por una oferta electoral engañosa que supo cultivarse entre una población de escasa cultura política. Y que resultó fácil presa de prebendas que sedujeron el ego de quienes, ilusamente, apoyaron la causa militarista que para entonces alcanzó el triunfo electoral.

Desde tan palmario momento, el país entró en la vía que lo condujo al declive más trágico que la historia política puede describir. Fue así como comenzó a declinar la productividad nacional. Siendo el peor de los daños, el que afectó la industria más representativa de Venezuela toda vez que había logrado el despegue de su economía por encima de condiciones que igualmente podían ser distintivas de las capacidades de las cuales se ufanaba el país económico.

Luego de casi trece años de mal gobierno, pero particularmente en los inicios del aludido régimen, dicha industria que no era otra que la encargada de explotar y comercializar el recurso que abundaba en el subsuelo venezolano: el petróleo, cayó en desgracia. Todo a consecuencia del incipiente manejo de su estructura administrativa. Pero igualmente, como resultado de la brusca sacudida de la que fue objeto su más excelso plantel profesional, cuyo éxodo causó el más duro golpe que pudo atestársele a la PDVSA del siglo XXI.

Su estructura quedó tan despojada del conocimiento y de la dilatada experiencia adquirida, que su funcionalidad no soportó mayores exigencias. Había comenzado a ver empobrecida su capacidad de refinación, explotación, elaboración, distribución y comercialización del producto obtenido. Sus industrias asociadas, de las cuales dependía su dinámica operativa, también “hicieron agua”. O sea, presentaron signos de debilidad y fracaso. Fue lo que ocurrió con las empresas prestadoras de los servicios de electricidad. Justamente, por el problema que originó la sustracción de sus recursos económicos y financieros por parte de quienes tenían injerencia en sus operaciones. Es decir, la corrupción acabó con ellas.

Así que al cabo de veinte años de oprobiosa revolución bolivariana, encauzada por un penoso e improvisado socialismo, o a la inversa, la Venezuela presuntamente “potencia” como la calificó el agorero “plan de la patria”, se vino a pique. Naufragó su concepción determinada por la Constitución sancionada en 1999. De forma que luego de tanto discurso altisonante que enarboló banderas de libertad, paz y progreso, no se logró otra cosa distinta que la desvergüenza convertida en ejercicio de gobierno.

Hoy, lo que fue un país petrolero en toda la extensión de la palabra, se redujo a un país de migajas. De eunucos políticos. Un país que no aguanta nada pues luce consumido en medio del terreno de los cuentos “de nunca acabar” inspirado por el populismo demagógico. El realismo de la magia negra, lo achicó hasta casi desaparecerlo del mapa geopolítico que signó la dinámica política y económica en tiempos en que las realidades diferían de las actuales por las dificultades que entonces presentaban. Y sin embargo, sus niveles de productividad, eran mayores a los que ahora presenta.

Lo poco que quedó, se lo granjean quienes se ufanan de portar las armas de la República. La corrupción envolvió todo lo que la vista alcanza a reconocer. Es la característica que mejor define toda visceral dictadura. Y en Venezuela, se tiene el ejemplo más dramático de lo que esto significa. Tanto que ahora se padece de la más inusitada improductividad. En todos los sentidos. Según el discurso presidencial, cualquier bagatela vale más que la lección que puede aportar mil libros. Y es que no hay otras palabras para definir lo que es todo esto en la Venezuela del siglo XXI. O sea, el país se transformó, con la impudicia que las realidades políticas permitieron, en un caos (rojo) con olor a gasolina (verde).

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ALFREDO MICHELENA: ¿Quién vendió el Esequibo?

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¿Quién vendió el Esequibo?

 

Por ALFREDO MICHELENA

Aquí no hay nada que dudar: los que vendieron el Esequibo fueron Chávez y Maduro, así como Delsy Rodríguez,  para nombrar los más conspicuos. Y esto no se hizo por negligencia sino para alinearse con la posición castrista que siempre apoyó a los guyaneses.

Delsy Eloína  Rodríguez y Maduro, quienes casualmente tuvieron –y tienen- en sus manos la política internacional del régimen, se rasgan las vestiduras y acusan al gobierno (interino) de Juan Guaidó de vender al Esequibo. Y ordenan que se le procese  por traición a la patria. ¡Qué desfachatez!, cuando fueron ellos y su Comandante Eterno, quienes entregaron el territorio en reclamación a sus panas “socialistas”.

El mensaje de voz de la señora Newman, tomado ilegalmente, que presentó la ex-“cancillera”, (si es que es cierto pues el régimen nos tiene acostumbrados a denuncias sin fundamento y pruebas trucadas), solo reflejaría una opinión, la cual por cierto está descalificada con los hechos, en especial por la aguerrida acción de la “Comisión Mixta en Defensa del Esequibo y la Fachada Atlántica  de la AN” y el cambio de posición del Grupo de Lima (punto 9 de la declaración del 4 enero pasado) en relación al Esequibo, emitida antes de la creación del gobierno interino. De paso, lo que la señora Newman, según esa dudosa grabación, habría recomendado, es “to drop the topic”, es decir “no hablemos de esto” por un tiempo- como se hizo con el Protocolo de Puerto España -pero como vimos esto no se aplicó.

Todos tenemos derechos a nuestras opiniones, lo vital es que, si esa es o fue su opinión, esta no ha sido la posición oficial del gobierno interino, como han dejado claro los hechos. Por su parte, ella fue enfática en asegurar: “Jamás he recomendado cambiar la posición histórica de mi país Venezuela sobre el Esequibo”.

Lo que sí realmente es traición a la patria, fue lo que a voz en cuello y públicamente dijo Hugo Chávez en la sesión plenaria de la XX Cumbre del Grupo de Río de Jefes de Estado, en Santo Domingo, 2008, cuando calificó nuestra justa reclamación como una “vieja reclamación que casi nadie recordaba” y que ella era un orquestado plan imperialista para “invadir Guyana en nombre de aquel reclamo territorial, para derrocar el gobierno de Forbes Burnhamm, un hombre de izquierda”. O cuando en 2004 permitió que Guyana actuara sobre el territorio Esequibo, algo que reconoció la misma Guyana, por boca de su embajador, cuando agradeció a  Chávez que no objetara “las inversiones extranjeras traídas por Guyana al oeste del Esequibo”, lo que valoró como, “un avance positivo en las relaciones entre ambos países”.

Lo que no fue el “drop the topic” sino que quienes realmente permitieron que Guyana siguiera avanzando en su empeño de apropiarse de la Guyana Esequiba, fueron los que no reclamaron a tiempo las concesiones mineras y petroleras, ni pararon las pretensiones guyanesas de expandir su plataforma continental, ni denunciaron la decisión del Secretario de General de la ONU de llevarnos al Tribunal Internacional contradiciendo la esencia y el espíritu del “Acuerdo de Ginebra” que establece una solución “práctica y satisfactoria” para las partes, es decir no judicial.  O que visitaban a sus panas socialistas “droping the topic” y que cuando el “topic” explotó, solo reaccionaron cuando la prensa independiente armó una alharaca. Incluso, olvidaron patrullar las bocas del Orinoco y nuestra salida al mar Atlántico; fue nuestra Armada la que a motu proprio actuó frente a los barcos exploradores en nuestro mar Esequibo. En un movimiento risible, sino fuera tan trágico, Delsy Eloina le reclamó al presidente de la Exxon que mandara los barcos cuando lo hacía por órdenes de sus panas de Guyana ¡Qué estupidez tan supina!

En fin, son muchos los hechos que ponen la culpabilidad de una posible pérdida del Esequibo en los  presidentes y cancilleres chavistas, como para que ahora con la muy dudosa prueba de  una grabación que nadie puede comprobar, se acuse a Guaidó de vender la patria. Es como cuando el ladón grita ¡allí va el ladrón!, para confundir a la policía.

Lo que despertó la búsqueda de las riquezas del subsuelo marino y terrestre en Guyana fue justamente la posición antiimperialista (claro no anti rusa o china) del régimen y su desastre económico, que expulsó a muchas  compañías internacionales que consiguieron en el país vecino lo que en Venezuela pudiera haberle dado para un beneficio común y les fue vetado. Lograron además que Guyana obtuviera el beneplácito de EE.UU., país que mantenía una favorable neutralidad en esta materia.

El régimen nunca logró en su momento el soporte de ninguno de sus aliados como Brasil, Argentina, Ecuador, Nicaragua o Bolivia, y el Caricom que quisieron comprar, terminó dividido en el apoyo al régimen.

El “Comisionado Presidencial de Relaciones Exteriores”, Julio Borges, fue muy claro al responderles: “Quienes entregaron el Esequibo fueron ustedes a cambio de apoyo político para el proyecto dictatorial y para desestabilizar… la región”.

No es tanto que vendieron el Esequibo a cambio del apoyo de Caricom en la OEA y otros organismos multilaterales, sino que lo hicieron para alinearse con el viejo proyecto de los Castro de expandir su revolución en la región y en el mundo. Y para mayor desgracia nuestra, al asumir el proyecto castrista, también asumieron  la visión cubana de apoyar la posición guyanesa en ese reclamo. Uno se pregunta si el apoyo cubano a Guyana ¿será para pagarles por su apoyo logístico en sus aventuras militares en África?

Si nos preguntamos ¿quién vendió el Esequibo?, la respuesta es muy clara: los vendepatria fueron Chávez, Maduro, Delsy Eloína, Chaderton y Arreaza, por nombrar los más conspicuos responsables. ¡Qué vergüenza! y ¡qué desgracia!

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ALFREDO MICHELENA: Llegando al llegadero. EE.UU. sigue apretando

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Llegando al llegadero: EEUU siguen aprtando 

 Por ALFREDO MICHELENA

Luego del bloqueo de los bienes del régimen en Estados Unidos, se le puso precio a la captura de El Aissami y se vislumbra un bloqueo naval.

Nuevas acciones están  -como en la hípica– en la gatera esperando que se dé la partida, en un momento histórico que parece acelerarse pues las opciones se agotan de lado y lado.

Cada día la prensa que comprime al régimen aprieta más. Las opciones de resistencia del mismo disminuyen. Da la impresión de que “el imperio” está dispuesto a atacar con todo y por todos los flancos. Pareciera que no solo la cosa va en serio, sino que así comienza a ser percibida también por el régimen de Nicolás Maduro.

Al principio las sanciones del Ejecutivo

Las sanciones al régimen se han ido profundizando. Las sanciones individuales pasaron de ser por vinculaciones con el terrorismo y el narcotráfico  a las de incluir a los violadores de derechos humanos y corruptos.

Luego, de allí se pasó a las sanciones financieras. Las primeras en 2017 para impedir que el sistema financiero norteamericano sirva de plataforma a operaciones financieras del gobierno de Maduro y de PDVSA, lo cual se hizo  al prohibir negociaciones y emisiones de deuda y de bonos , entre otras cosas. En marzo de 2018 se prohíbe a empresas y ciudadanos norteamericanos  las transacciones con el PETRO. En abril la prohibición fue a la compra de todo tipo de deuda al Gobierno venezolano y en noviembre fue a involucrarse en exportaciones de oro y otros sectores de la economía que puedan ser considerados turbios.

En enero del año actual, la administración estadounidense cede el control de CITGO al gobierno interino de Juan Guaidó. Y en agosto se da la orden ejecutiva 13884  que congela todos los activos del régimen en EE.UU., aunque hay excepciones para la ayuda humanitaria. Y aunque no penaliza a las transacciones  privadas, les advierte que pueden ser sancionados si ellas ayudan al régimen.

En la actualidad hay más de 100 funcionarios venezolanos sancionados y a ninguna empresa o ciudadano sea norteamericano o no, se le va a ocurrir relacionarse económicamente con algo que huela al régimen.  Las sanciones, como dijo el Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton,  buscan “ahogar financieramente” al régimen.

 

Bloqueo Naval

Bolton también ha señalado que ahora “Maduro está al final de su cuerda”, así como que hay que pasar a la acción. Y parece que en esto está EE.UU. al poner sobre la mesa una medida extrema, que es el bloqueo naval.  En realidad a la pregunta de si lo estaba considerando, la respuesta de Trump fue contundente “si lo estoy”. Luego se coló que lo había discutido con sus asesores.  No se sabe ni cuando, ni tan poco cuáles serían los alcances de una medida como esta. Pero lo que sí se sabe, es que, como dijo el Almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur, ellos están preparados para “hacer lo que sea preciso” en Venezuela.

La respuesta del régimen fue salir corriendo a concretar un acuerdo de cooperación naval con  Rusia.  Es que los rusos son el único refugio internacional poderoso y el régimen cree que hará algo por él.  Y quizás tenga razón, pues Moscú, que está negociando con Washington los términos de la salida de Maduro, tiene más poder de negociación que Maduro.

En todo caso un bloqueo naval es una medida de tipo militar extrema, que aunque no implica una invasión al territorio per se, de hecho cerraría las fronteras marítimas. Mucha gente ha descartado esto como otra de las fanfarronerías del presidente norteamericano Donald  Trump. Al que dude de esto, se le debe recordar las palabras del presidente (e) Juan Guaidó, quien al referirse al tema aseguró que se debe “entender que esto no es un juego (…), que hay consecuencias”.

 

Golpear al “pranato”

En el pasado habíamos asomado que entre las acciones contundentes, que no implican una invasión militar, está la interdicción, – como una parte del endurecimiento -, de las operaciones antinarcóticos, en las que actuaría  la Guardia Costera norteamericana en conjunción con la DEA.  Se calcula que por Venezuela pasa el 25%  del tráfico mundial de cocaína, unas 400 toneladas anuales. Ella  procede de  Colombia y en esto los grupos guerrilleros del ELN y las FARC, así como bandas criminales y carteles  que controlan las fronteras binacionales, son claves.  A esto habría que agregar la interdicción respecto a otros negocios ilícitos como el tráfico de oro y diamantes y otros metales tan codiciados como el coltrán.

Una política fuerte de interdicción sería un golpe duro para las finanzas del estado mafioso venezolano o “pranato” y estas alianzas. De implementarse, necesita más que la acción de EE.UU., pues se debe contar con  la cooperación militar y policial activa de los países vecinos.

Esto sin duda sería un avance, pues hasta ahora las sanciones implementadas por EE.UU. están referidas a las actividades legales y normales de un estado, es decir,  no se había tomado en consideración que se está frente a un conglomerado hamponil,  enquistado en el poder y que hemos llamado “pranato”. (En las cárceles, los jefes de bandas que se forman entre los presos son llamados en la jerga hamponil “los pranes”. De allí el término “pranato”.)

“Se busca, vivo o muerto”

Que yo sepa, tenemos el primer funcionario venezolano que ha llegado a los altares de esta ignominia, que es la lista de los criminales más buscados por EE.UU. Se trata de Tareck Zaidan El Aissami Maddah, quien fuera vicepresidente y ahora es Ministro de Industrias y Producción en el gobierno de Maduro,  y aparece acompañado en la búsqueda por el testaferro de El Aissami, Samark Jose Lopez Bello. Los carteles que veíamos en las películas de vaqueros de “Se busca, vivo o muerto”, ya no están vigentes, por lo de “o muerto”. Pero el pago de recompensa se utiliza en EE.UU. y en otros países como Colombia.  Y en este caso quien ayude a su captura podría obtener hasta US$10 millones.

La investigación fue hecha por el Grupo de Trabajo El Dorado, una de las 40 entidades y dependencias que en EE.UU. se encargan de prevenir e investigar el lavado de activos y la financiación del terrorismo. Lo que indica que EE.UU. también está trabajando fuertemente en el desmantelamiento de estas redes de lavado de dinero y de terroristas.

 

Una nueva etapa

Todo parece indicar que estamos en una nueva etapa en la que se está jugando, como siempre, en varios tableros: se negocia a varias instancias y no sólo en Oslo y Barbados, ni sólo entre el gobierno de Guaidó y el régimen; como se sabe EE.UU. conversa con altos capos del régimen sin incluir a Maduro y directamente con los rusos.  También se sanciona en varios niveles y se promueven nuevas y más duras medidas; en este sentido ya no es solo la administración Trump, sino que diferentes cortes estadounidenses están pidiendo la búsqueda de varios funcionarios venezolanos involucrados en acciones criminales.

Se acaba de destapar el caso de El Aissami, pero en esos juzgados hay órdenes de captura que no se han hecho públicas para no alertar a los indiciados; ¿se acuerdan el caso del “pollo Carvajal”? Las sanciones parecen funcionar a juzgar no sólo por el creciente número de contactos y negociaciones a todos los niveles que se vienen dando, sino, por ejemplo, a través del distanciamiento de empresas turcas y chinas, dos regímenes presumiblemente  aliados del gobierno de Maduro.

Se estima que la solución de esta tragedia debería estar cada vez más cercana, no sólo porque la presión aumenta, sino debido a que las opciones de uno y otro lado se agotan frente a una cambiante realidad internacional.  Fuentes bien informadas prevén una solución en los próximos meses, o el asunto se complicará aún más.

El mismo Juan Guaidó ha dicho que entrábamos en una nueva etapa, de mayor presión,  que son “ momentos importantes de definiciones, llegamos a una etapa máxima de cooperaciones internacionales”.  Esperemos, empujemos y recemos.

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RAFAEL SIMÓN JIMÉNEZ: La recuperación de Venezuela

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La recuperación de Venezuela

 

RAFAEL SIMÓN JIMÉNEZ

Tiempo de verdades – RAFAEL SIMÓN JIMÉNEZ

Luego de tres años sin publicar las cifras macroeconómicas de la Nación (a la que está obligado por mandato imperativo de la Constitución), el Banco Central de Venezuela, desdoblado en simple financiador del inmenso hueco fiscal que genera el desbocado gasto público del régimen, se ha visto obligado a dar los datos más relevantes de la economía venezolana. Estos aun manipulados, edulcorados y maquillados dan testimonio de la destrucción y el desastre propiciado por los disparates, los anacronismos, el pillaje y latrocinio de quienes en mala hora nos desgobiernan.

Admitir una inflación de ciento treinta mil por ciento, aun cuando organismos e instituciones especializadas la ubican en magnitudes  hasta diez veces superior, habla por sí solo del proceso de erosión del salario y el poder adquisitivo de nuestra moneda, y por supuesto de la tragedia social que ella genera en términos de pobreza, exclusión, miseria y éxodo para la inmensa mayoría de los venezolanos. Reconocer oficialmente que la economía venezolana se ha contraído durante cinco años consecutivos, generando la destrucción y achicamiento del 50 % en su tamaño, habla por sí solo del inmenso fracaso de unas políticas económicas depredadoras, que han significado el quiebre y cierre de miles de unidades productivas y por supuesto el desbarrancar a su suerte a millones de trabajadores obligados a subsistir en la precariedad.

El desastre y la destrucción propiciada en nuestra industria petrolera aparecen revelado cuando el ente emisor y guardián de la integridad monetaria y cambiaria de la República, reconoce en su tardío informe que las exportaciones petroleras de las que el país deviene el 98 % de sus ingresos en divisas ha caído año a año dramática e irreversiblemente, comprometiendo incluso la propia condición de país exportador de hidrocarburos, condición mantenida desde 1928. Las tradicionalmente menguantes exportaciones no tradicionales, es decir, no petroleras se reducen a cifras insignificantes revelando hasta dónde ha llegado la demolición de nuestra base productiva tradicional.

Por supuesto que la ruina económica ha menguado severamente el ingreso de divisas, por lo que resulta dramática la caída de las importaciones no petroleras, es decir, del conjunto de insumos, bienes y servicios requeridos para el abastecimiento de los sectores productivos y de la demanda de alimentos y medicinas, lo que explica la proliferación de la escasez, el desabastecimiento, la especulación y el bachaqueo que martiriza cotidianamente la vida de los consumidores.

La lectura del Informe del BCV, omitido arbitraria e ilegalmente durante más de tres años, constituye una requisitoria contra las políticas económicas y sus diseñadores y ejecutores, y pone en evidencia la magnitud de la crisis económica y social que padecemos  los venezolanos, así como sus verdaderos culpables y responsables. Si un ápice de vergüenza anidará en las conciencias de quienes con este informe del BCV validan desde el gobierno el reconocimiento de su fracaso, su publicación ha debido ir acompañada de sus renuncias, para dar paso a la reconstrucción económica, el relanzamiento productivo, y la inclusión social que marque la recuperación de nuestra saqueada Venezuela.

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Padre Román: De todos modos el diálogo era un “circo”

*Sacerdote pide a oposición “amarrarse los pantalones”

Redacción Central
Trinchera de la Noticia

El padre Edwin Román, párroco de la Iglesia San Miguel Arcángel de Masaya, dijo que el fenecido diálogo nacional fue “un circo”, retomando la frase del obispo de Estelí, Monseñor Juan Abelardo Mata mientras llama a la oposición a que se “amarre los pantalones como quiere el pueblo de Dios”.

“Lamentablemente nunca han estado sentados los que debieron haber estado sentados, no solamente los subalternos del gobierno. El señor y la señora dictadora, ellos debieran estar allí negociando. Debieran de aprender del gobernador de Puerto Rico, que el pueblo no lo quería y se fue inmediatamente”, señaló.

Agregó que la iglesia siempre abogó por un diálogo que diera fruto, hasta la fecha solo se dio oxígeno a la dictadura. La presión internacional ha sido muy grande, pero se necesita más presión internacional, el pueblo nicaragüense está resistiendo, pero se necesita más presión internacional.

En tanto, el exembajador socialcristiano José Dávila dijo que la cancelación unilateral es desoír a la Organización de Estados Americanos (OEA), que apuesta por una salida pacífica a la crisis.

“Lo más grave es que se complica más la crisis, se aleja el país de la recuperación económica, de la apertura democrática, de la estabilidad política, es lamentable, es deplorable y ojalá se retracte el gobierno”, expresó Dávila.

Descalifican a Porras

El presidente del Partido Conservador de Nicaragua, Alfredo César Aguirre, dijo que su partido rechaza la decisión del presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, de formar una supuesta comisión para estudiar las reformas electorales en el seno del parlamento.

“Por una razón que tiene que ver con las sanciones, si el presidente nominal de la Asamblea Nacional está sancionado y hay una colita en las sanciones que dice que quien facilita la evasión de los efectos de las sanciones deben ser sancionados también. Mientras la comisión se cree bajo la presidencia nominal actual no podemos ser parte de esa comisión”, expresó.

Sin embargo, dijo que esto no le quita el derecho a presentar las propuestas del partido que son públicas desde mayo pasado y esperar en el plenario el dictamen de la comisión. En la consulta debe tomarse en cuenta lo que opina la Alianza, dijo César Aguirre.

“La comisión debe escuchar a los partidos políticos con representación en la Asamblea Nacional, a los partidos que no tienen representación en la Asamblea Nacional, a los movimientos políticos que no tienen personería jurídica o en proceso de adquirirla y a sectores amplios de la sociedad civil”, expresó.

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#OPINIÓN Un País Engañado por Jesús @CastilloMolleda

 

Un país engañado.

El deterioro en la clase política que gobierna y la que se hace llamar oposición, evidencia una escasez de políticos y dirigentes capaces de darle frente a la actual crisis.

Es impresionante como ambos sectores son capaces de mentir tanto, tanta veces seguidas y lo más increíble es que todavía encuentran a ciudadanos que le creen. Los discursos que se escuchan a menudo son un poco fantasiosos cuando el gobierno afirma que la economía se encuentra en crecimiento y en mejoría, esa afirmación es muy sencilla desmentirla cuando una ama de casa sale a comprar los alimentos, cuando el ciudadano sale a comprar un medicamento, repuesto, prenda de vestir, artículos de aseo personal. Sin importar lo que haga quien viva en Venezuela cada día siente que el dinero le alcanza menos y que hasta el dólar se está devaluando.

Otra fantasía es la que vende la dirigencia política opositora a diario, repitiendo el mismo discurso aburrido y desgastado, afirmando que el gobierno de Maduro le falta poco. De ser así deberían  ser más eficaces y menos habladores.

Otro vil engaño que mantiene el gobierno es cuando se excusa en una tal llamada guerra económica para justificar las fallas en el servicio eléctrico,  la falta de gasolina, la falta de agua, gas y efectivo.

La supuesta guerra económica es culpable que el gobierno lo haga tan mal y la oposición política es tan engañosa que teniendo de aliado al gobierno de los Estados Unidos y otros 50 gobiernos del mundo más, no han logrado derrocar a Maduro.

El engaño es un comodín muy utilizado por la dirigencia política del país. Se hace necesario innovar en la manera de hacer política. Los venezolanos se encuentran muy fatigados de enfrentar tantos problemas juntos y que nadie le de soluciones, lo que está provocando la huida masiva de venezolanos a otros destinos del mundo en las fronteras, terminales terrestres y aéreos.  Lo que más se escucha con frecuencia la famosa frase “Me voy porque no aguanto más”.

Es terrible todo lo que está ocurriendo. Es muy raro encontrar algo que funcione bien. Si un ciudadano que habite en Venezuela llega a tener en su casa agua potable, servicio eléctrico, internet, gas domestico, encuentra efectivo, todo al mismo tiempo y  logra cargar combustible a su vehículo de manera rápida y quien no tenga vehículo logre encontrar un servicio de transporte público digno, eso sería un milagro o habita en la ciudad de Caracas.

Para lograr contar con una mejor clase política se hace necesario contar con una mejor clase de ciudadanos capaces de ser exigentes y propulsores de soluciones.

Solo faltan 6 meses para que el año 2019 culmine. Los escenarios futuros son pocos alentadores  para lograr superar la crisis, por muchos cursos de motivación y autoestima que un ciudadano  logre hacer, la realidad lo devora y se hace necesario para recobrar la confianza en los políticos, poder observar avances y resultados que logren darle solución.

Como lo dijo Rigoberto Castellano “El más gran engaño en que un ciudadano puede ser víctima es pensar que ningún político los va engañar”.

articulosjesuscastillo@gmail.com                          @castillomolleda

Pol° Jesús Castillo Molleda      (Artículista)