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Cóctel explosivo, por José Dionisio Solórzano

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Publicado  Enero 22,  2018


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Autor: José Dionisio Solórzano / @jdionisioss


En este artículo vamos hablar de la elaboración de un cóctel explosivo, el mismo que fue creado en los laboratorios revolucionarios del socialismo venezolano.

El primer ingrediente es: la inflación. El Gobierno nacional, a través de su afán de destrucción del aparato productivo, logró con las expropiaciones, las devaluaciones constantes del bolívar, la elaboración sin pausa ni medida de billetes y circulante, un tejido inflacionario que se devora los ingresos familiares de los venezolanos.

El primer ingrediente es: la inflación. El Gobierno nacional, a través de su afán de destrucción del aparato productivo, logró con las expropiaciones, las devaluaciones constantes del bolívar

La inflación se transformó en un monstruo de mil cabezas que se traga las esperanzas de todo un pueblo. Un engendro económico parido por este régimen y que se expresa en una locura de precios que hace imposible vivir bien en este país.

La inflación se ve reflejada en el cuerpo corroído y enflaquecido de una sociedad que solo sobrevive en medio de la férula roja que llama revolución.

Además de la inflación, tenemos que resaltar, como segundo ingrediente del cóctel explosivo, a la especulación.

En medio de la crisis que vive Venezuela algunos vendedores se aprovechan de la situación para hacer su agosto durante todo el año. Se lucran con la escasez y se burlan de la necesidad del ciudadano de a pie.

El incremento de los precios, ya de por sí exorbitantes, se disparan aún más debido a la mano de los propios expendedores y de los denominados bachaqueros a quienes no les tiembla el pulso para remarcar tarifas y precios sin ningún dolor, ni sentimiento.

El tercer ingrediente sería: los saqueos. Todos los demás factores van a producir una reacción popular de carácter violento y radical que normalmente trae consecuencias nefastas para todos, tanto para el empresario, el comerciante y para al consumidor final.

Los saqueadores los tenemos de dos tipos, aquellos que se expresan de esta forma movidos por el desespero del hambre y de la gravísima situación que se sufre en todos los rincones de Venezuela, y segundo a aquellos que se aprovechan de las circunstancias para extraer de forma indebida productos que ni siquiera son de primera necesidad.

Es decir, que entre la inflación, la especulación y los saqueos la República se perdió y el resultado es una convulsión que se expresa en la anarquía que se viven en las calles del país.

El cóctel explosivo terminará explotándole en la cara a aquel que lo creó. Nicolás Maduro revolvió aquel trago y ahora todos los venezolanos nos toca esperar el “boom” del estallido social.

Durante 18 años agitaron las pasiones del pueblo, pensaron que los recursos del petróleo iban a permanecer estáticos en 100 dólares por barril; creían que el clientelismo se podía mantener y el abuso de poder ocultar hasta el final.

Maduro cual fargallón, se ha caracterizado por ser una especie de “elefante en cristalería“, sus declaraciones y acciones reflejan su torpeza política y su corta mirada en asuntos económicos. Sin mencionar que su testarudez ideológica ha condenado al pueblo a pasar hambre.

Y, debido a esto ya observamos cómo va explotando las primeras burbujas de fuego social en varias zonas del país. Ya se observa como el malestar popular crece en la medida que se agudiza la crisis de abastecimiento de alimentos y medicinas.

La explosión del pueblo pareciera un hecho, y más cuando el boato de los enchufados cada vez es más grotesco ante los ojos de aquellos que carecen de todo.

¿Hasta cuándo creen que durará este cóctel batiéndose antes que explote? ¡Señores! ¿Quién apuesta?

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Tres maestros, tres historias, por Tulio Ramírez

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Publicado  Enero 22,  2018


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Autor: Tulio Ramírez | @tulioramirezc


El 15 de enero pasado fue el Día del Maestro. Los horribles sucesos ocurridos en El Junquito ese mismo día, desviaron la atención de toda Venezuela. Ver en vivo y directo el asesinato de cinco hombres y una mujer embarazada que se entregaban a viva voz a una treintena de funcionarios y paramilitares armados hasta los dientes, no es cosa de todos los días. Evidentemente el Día del Maestro pasó a un segundo plano. Aunque, como ha sucedido en los últimos 18 años de gobierno chavista, no había motivo alguno para que el gremio docente celebrara. Tampoco hubo espacio para dar a conocer las precarias condiciones en que se encuentran nuestros educadores.

La autocensura cómplice de algunos medios no solo silenció la hoy denominada Masacre del Junquito, sino también los actos de protestas de los maestros. Solo tuvo cobertura la presentación de la “Memoria y Cuenta” ante la impresentable Asamblea Nacional Constituyente donde se anunció, entre otras cosas, el aumento de sueldo a los educadores, el reconocimiento de deudas derivadas del contrato colectivo y el aporte para mejorar servicios de un Ipasme, que hace años se convirtió en un elefante rojo. O sea, curitas usadas para crear la sensación de que el enfermo ahora si mejorará.

Ante la imposibilidad de que en la Venezuela revolucionaria y socialista los maestros puedan dar a conocer los motivos por los cuales están dejando las aulas para irse a otros oficios o marcharse definitivamente a tierras extranjeras, dedicar el espacio para presentar tres breves historias de maestras y maestros que se vieron en la imperiosa necesidad de renunciar a sus puestos de trabajo para ir en búsqueda de mejores oportunidades. Son tres historias que pueden resumir el drama que viven cientos de miles de educadores en un país donde el solo anuncio de un aumento de sueldo, se convierte más en una amenaza que en una buena noticia.

Son tres historias que pueden resumir el drama que viven cientos de miles de educadores en un país donde el solo anuncio de un aumento de sueldo, se convierte más en una amenaza que en una buena noticia

La primera historia es la de Martha (obvio que es un nombre ficticio). Sus 23 años como maestra en una escuela pública en Petare, la convirtieron en un ser muy querido en el humilde Barrio donde imparte el magisterio. Un día dejó de asistir a clases. La contactaron y esto fue lo que contó: “vivo en la Urb. Paulo VI cerca de El Llanito, la buseta me cobra 1000 bs hasta la Redoma de Petare y de allí debo pagar 2000 Bs. al jeep que me lleva hasta la escuela. Igual monto pago para regresar, eso hace que gaste 6.000 Bs. diarios en pasajes, o sea 120.000 Bs al mes. Yo cobro con los descuentos 98.000 Bs al mes. Aunque quisiera, no tengo como ir a trabajar”.

Ramón (otro seudónimo) es profesor de química en un Colegio privado, es una referencia en ese colegio por los años de servicio, su don de gente y su calidad docente. El lunes 8 de enero con el inicio de clases se presentó en la Dirección y anuncio que trabajaba hasta el día 11 de enero. La Directora quedó en shock. Conseguir un profesor de química ya es difícil, y bueno como Ramón, casi imposible. El argumento de Ramón fue el siguiente: “Ante todo soy un caballero y me apena colocarla en este trance, pero tengo esposa y 3 hijos, y en diciembre no pude comprarles estreno, ni hacer hallacas, ni visitar familiares, y me cansé de poner excusas para que no me visitaran por no tener nada que ofrecer. El 5 de enero me pagaron la quincena y cobré 28 mil bolívares. Dígame, ¿usted, en las mismas condiciones, no renunciaría?”.

Ingrid (tampoco es su verdadero nombre), ha pasado 12 años como maestra de 3er grado en una escuela pública. Sufre de la tensión y no consigue las medicinas. Le trajeron unas pastillas de Colombia y se la están cobrando en dólares o en bolívares al cambio del innombrable. Está obligada a comprarlas y el monto es de 9 millones de Bs. Fue al ministerio a solicitar adelanto de sus prestaciones y no ha tenido respuesta, el Ipasme no puede ayudarla. Tomó la decisión de renunciar e irse a Colombia a trabajar “en lo que sea”. Durmió con sus hijas en un terminal de autobuses en Cúcuta y llegó a Medellín a emplearse como doméstica. En un correo le comentó a una colega: “Nunca pensé hacer esto, pero me obligaron a escoger entre mi vocación y mi vida, escogí por mi vida”. Son tres maestros, tres historias.

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Barbarie y negociación, por Juan Páez Ávila

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Publicado  Enero 22,  2018


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Autor: Juan Páez Ávila | @jpaezavila


Los delitos de lesa humanidad cometidos por funcionarios militares, policiales y paramilitares afectos al gobierno, condenados por la opinión pública democrática nacional e internacional, no sólo hace más difícil la negociación entre representantes oficiales y la oposición, con el objetivo de tratar de encontrar una solución a la grave crisis que sufre el país, sino también que aumenta la incredulidad en la palabra del gobierno, que cada día confirma una política de la mentira.

La negativa de los representantes de la oposición a asistir a la reunión que estaba programada para el 18 de este mes de enero, en la República Dominicana, como consecuencia de un señalamiento irresponsable, como lo calificó Henry Ramos Allup, Secretario General de Acción Democrática, del Ministro de Interior, Justicia y paz, acerca de una supuesta infidencia de parte de alguno de los miembros de la delegación opositora, en torno al paradero del ex Inspector del Cicpc, Óscar Pérez, quien fue asesinado después de manifestar su decisión de rendirse y entregarse a las autoridades, cierra la posibilidad de continuar el diálogo y la negociación en lo inmediato.

Los representantes de los Partidos Políticos de la oposición que han asistido a varias reuniones con los funcionarios del gobierno enviados por el Presidente Nicolás Maduro, consideran que es intolerable sentarse en una Mesa de Negociación, después que el Ministro del Interior, Justicia y Paz, le coloca una bomba de tiempo, con claros fines de boicot a la misma.

La violación de los Derechos Humanos de un adversario o enemigo, en condiciones de rendición, como sucedió con Óscar Pérez y quienes le acompañaban en su aventura política, equivocada de acuerdo a la experiencia mundial, y contraria a la política pacífica, electoral y constitucional de los integrantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ha tenido una condena a escala mundial, porque hasta en la guerra está establecido que a un soldado u oficial rendido se la garantizan sus Derechos Humanos, como sucedió con la rendición el extinto Presidente Hugo Chávez cuando el 4 de febrero del 1992, se vio derrotado y se entregó a las autoridades militares que comendaba el ex Presidente Carlos Andrés Pérez. A todas las personas informadas en torno a lo que pasó después, les consta del trato respetuoso y humanitario con el que se le trató.

Todo parece indicar, por lo expresado por los representantes de los Partidos Políticos que asistían al diálogo y la negociación con los del gobierno, que mientras no se aclaren los hechos que condujeron a la muerte de Óscar Pérez y sus acompañantes, y el gobierno no desmienta al Ministro del Interior, Justicia y Paz, en torno a la acusación que le hizo a algún miembro de la delegación opositora, no se reanudarán la reuniones, con el peligro de que la conducta represiva y mentirosa del oficialismo, propicie el retroceso del país hacia una escalada de barbarie.

Todo parece indicar, por lo expresado por los representantes de los Partidos Políticos que asistían al diálogo y la negociación con los del gobierno, que mientras no se aclaren los hechos que condujeron a la muerte de Óscar Pérez, no se reanudarán la reuniones

Y finalmente frente a un panorama de mayor violencia oficial, la oposición tiene la obligación de buscar alternativas, en el marco de la Constitución Nacional, para presentarle a la nación y al mundo democrático, las propuestas requeridas para producir un cambio democrático de gobierno, que frene la hiperinflación, la escasez de alimentos y medicinas, la inseguridad de las persona y los bienes, y en general que restablezca el Estado de Derecho, que libere a los presos políticos, regrese a los exiliados, abra un canal humanitario e impulse la recuperación de la economía nacional, para acabar con el hambre y otros males que afecta a la mayoría de los venezolanos.

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Oscar Pérez sigue en acción, por Gregorio Salazar

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Publicado  Enero 21,  2018


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Autor: Gregorio Salazar | @goyosalazar


Cumplida con sevicia la sentencia de muerte, Oscar Pérez y sus compañeros se adentran ahora en otros ámbitos. Despojados de todo vínculo terrenal, ya no precisan de los pasos calculados ni de extremar la cautela, de armas ni de chalecos protectores. Nada dependerá ahora de sus movimientos. Despegarán simplemente adonde quiera elevarlos un imaginario popular dramáticamente ayuno de ejemplos inspiradores. Y que vive momentos del más profundo descreimiento.

Del 27 de junio pasado al 15 de enero de este año transcurrieron los 203 de su cruzada voluntarista, quijotesca y definitivamente suicida desde que decidió humillar el soberbio engreimiento de un aparataje policiaco-militar poderoso, sanguinario, desnaturalizado como no ha tenido precedentes en Venezuela.

Los amos del poder respondieron a su atrevimiento como a una vendetta personal cuando volcaron la violencia represiva hacia sus padres, ajenos a los planes del piloto y policía, para destruirles su vivienda. Desde ese instante si fue una acción en nombre del Estado, se trató de terrorismo de Estado, lo que terminó envolviendo todo el carácter de la arrasadora operación final.

Paradójicamente, haber concretado sus desafíos de manera limpia e incruenta, con un extraño halo de facilidad e impunidad como lo recogían los registros audiovisuales que inundaron las redes sociales, levantaron en torno a su figura el muro de la sospecha, la creencia de que sus acciones obedecían a una maniobra engañosa, distraccionista, un peón que se prestaba a otro perverso montaje de la dictadura.

¿Cómo pudo sobrevolar en helicóptero una zona que concentran tantos poderes como el centro de Caracas sin que lo derribaran ni lo apresaran? ¿Cómo pudo tomar por asalto un comando militar sin disparar un tiro? ¿Quién ha dicho que policía se levanta en armas? Y ya que ha sido actor, ¿cuánto le estará pagando el gobierno por esa pantalla de falso rebelde?

Aún en sus últimas horas, en pleno Gólgota, cuando su rostro salpicado de sangre y sus angustiosos mensajes en tiempo real no dejaban dudas de que marchaba definitivamente hacia el martirio, se mantenían los hervores de la desconfianza en las redes sociales. Divulgada la noticia de su muerte, se exigía la foto de su cadáver. Sólo faltó algún Santo Tomás del tuiter exigiendo hundir los dedos en los agujeros de sus balazos.

Los doscientos días de la epopeya de Oscar Pérez ha calibrado bien esa postración del ánimo nacional, ese sentimiento de frustración y desconcierto por los reveses políticos que ha invadido al venezolano, impotente ante el aplastante cerco político y el asedio del hambre, la falta de medicinas y necesidades de todo orden. No cree en nada ni en nadie.

Para una cúpula de ambición totalitaria que después de dos décadas en el poder maneja con maestría la construcción política del miedo, tener rodeadas a sus presas, disponiendo de una inmensa ventaja numérica y un poder de fuego descomunal, el pequeño grupo rebelde era un manjar irresistible para un odio tan bien incubado, una ocasión demasiado propicia yprovocativa como para no dejar sentado un atroz escarmiento de sangre.

Y enseguida ha venido la impúdica amenaza: quien siga el camino de Pérez y su gente correrá su misma suerte.

Cuando habían pasado 96 horas de la Masacre de El Junquito, ninguno de los cadáveres del grupo disidente había sido entregado. Esos cuerpos deben estar hechos añicos como quedó el chalet donde se refugiaban. El alto gobierno ya debe haber contemplado en versión digital el macabro resultado de su orgía criminal. Y sabe que exponerla a los ojos del público potenciará la condena y el repudio mundial. Cremarlos, desaparecer esa evidencia sería el objetivo, pese a la desesperada resistencia de los familiares.

Hay un charco de sangre a los pies de la silla presidencial. Su ocupante se dice victorioso, pero ahora es cuando más le teme a esos cuerpos hoy acribillados, pero no fuera de juego. Y eso es porque aún equivocado en su vía armada, iluso o soñador insensato, Oscar Pérez vuelve a la acción redimido por su martirio ante los ojos de un pueblo que como cualquier otro se rinde ante el heroísmo de quien ofrenda su vida en plena juventud y en nombre de la libertad.

Es el simbolismo que aterra y perseguirá a Maduro, Cabello y otros, pero que al mismo tiempo convoca al pueblo a creer en sí mismo y en su capacidad para perseverar en la irrenunciable lucha por una Venezuela de libertad, justicia y dignidad.

La Nomofobia, por Carlos Montenegro

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Publicado  Enero 21,  2018


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Carlos M. Montenegro | carlosmmontenegro22@gmail.com


Desde que el ser humano existe el mundo no ha dejado de progresar, aunque a veces con notables traspiés. A partir de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso Terrenal por contrariar al supremo hacedor al darle un mordisco a una manzana, ya ven qué tontería, la humanidad empezó su imparable andadura progresando en todos los aspectos, y mirándolo bien con resultados en general más que satisfactorios. Claro que las cosas buenas no suelen ser regaladas y el formidable progreso en esta parte del universo desde entonces hasta nuestros días no ha sido gratis, para qué entrar en detalles.

Los avances de la humanidad, unos fortuitos y otros gracias a la inteligencia de los humanos y por qué negarlo, también de las humanas, ha ido con una velocidad, aunque con sus baches, uniformemente acelerada logrando cosas que nuestros antecesores jamás lo hubieran imaginado y mucho menos comprendido. Y no me refiero a aquellos seres anteriores al arca de Noé, no, sino a la generación recién pasada y si me aprietan un poco hasta la mía en mi niñez.

Pues bien, lo indudable es que la humanidad ha progresado y sus logros, inventados o encontrados han servido para que vivamos cada vez mejor, qué duda cabe, y a los que piensen que eso no ha sido tan fácil como lo cuento, debo darles un buen trozo de razón, pero no toda.

Es cierto que entre los seres humanos hay verdaderos monstruos, auténticos seres malignos, que a pesar de sus denodados esfuerzos no han conseguido destruir la civilización que empezó cuando nuestros primeros padres traspasaron el umbral del Edén, cerrando la puerta desde afuera. Todo esto viene a cuento al ver cómo la mayoría de los grandes inventos creados para mejorar nuestra forma de vivir, fueron con mucha frecuencia utilizados también para el mal.

Me viene a la cabeza el caso de la radio, que al poco de ser inventada, Goebbels el ministro nazi la usó con gran efectividad para “imbecilizar” a las masas, o el invento del aeroplano que no tardó en usarse para ametrallar a la gente y bombardear ciudades.

El vino y las bebidas alcohólicas, tan estupendas, sin embargo pueden ser muy malas, no solo por producir borracheras y resacas, sino que pueden causar una grave adicción llamada alcoholismo y desarrollar diabetes entre otros males.

Cosas tan vitales y exquisitas como la comida, que en exceso produce también adicciones que pueden afectar al corazón y muchas cosas que sé porque las leo, si no, consulte a los médicos. Y qué decir del café, Johann Sebastián Bach no podía vivir sin consumirlo era tan adicto que incluso compuso su Coffee Cantata. Napoleón en su lecho de muerte pidió una cucharada de café y lo masticó; en su autopsia se descubrieron los restos del café en su estómago. Una de sus frases famosas fue: “Preferiría sufrir con café a ser insensible”.

La adicción es considerada una enfermedad, en la que se busca el bienestar mediante estímulos externos, que suelen ser algunas conductas o sustancias. Esta patología afecta al individuo de manera que modifica su conducta y sufre del síndrome de abstinencia cuando no consigue lograrlo si no cuenta con el motivo, objeto o producto de su adicción.

Además de la comida, la cafeína y el alcohol hay adicciones de muy variadas clases como a la nicotina (tabaquismo), los juegos de azar y los videojuegos (ludopatía), a los ejercicios físicos, a las compras o alas drogas. En este último grupo están entre otras la marihuana, cocaína, heroína y opiáceos en general, metanfetamina, metadona, ketamina, esteroides, medicamentos recetados o no (como algunos jarabes).

Algunas pueden parecer leves, inocuas, apetitosas y divertidas, mientras otras lucen terriblemente peligrosas, pero no hay que llamarse a engaño. Es como los complejos, que los de superioridad parecen ser más graves que los de inferioridad, lo que es falso, ya que ambos son enfermedades.

Las adicciones pueden llevar a causar estragos, lo mismo una droga dura que una ruleta de casino, aunque por caminos y en tiempos diferentes.

Desde hace unas décadas las nuevas tecnologías han traído aparejadas a su innegable utilidadnuevas e insospechadas adicciones, por ejemplo a las redes sociales, con la consiguiente dependencia de Internet o ciberadicción, término que se refiere a una patología que supone un uso desmedido de Internet, a través de diversos dispositivos (ordenadores, teléfonos, tabletas, etc.), interfiriendo con la vida diaria.

Y en los últimos años ha aparecido la novísima adicción a los teléfonos móviles de tecnología “inteligente” o “smart phones”, que están empezando a ser considerados como de riesgo social. Los síntomas en esas personas consisten en que están la mayor parte del tiempo libre, tanto en sus casas como en lugares públicos, aislados de la realidad (excepto la virtual) y no se puede hablar normalmente con ellos al estar embebidos con el móvil, por ejemplo.

Lo que aparentemente era una afición desmedida se ha convertido en una nueva enfermedad llamada Nomofobia.

La Nomofobia es “una enfermedad propia de la nueva era y consiste en el temor extremo a prescindir del celular”. Ciertamente parecería una broma tonta para una reunión de amigos, de no ser porque diversas organizacionescomo la OMS entre otras, están tomando cartas en el asunto y hay científicos asegurando que es algo muy serio.

Al igual que lo que sucede con todas las fobias, la Nomofobia es irracional. La palabra viene de la expresión inglesa “No-Mobile-Phone-Phobia” y consiste en sentirun miedo irrefrenable asalir de casa habiendo olvidado el teléfono celular.

Esta patología surgió en el Reino Unido y quedó reflejada a través de un estudio que se realizó en el año 2011. Se analizaron a 2.163 personas y se comprobó que el 53% de los usuarios de telefonía celular sufren de ansiedad cuando pierden su aparato, se les agota la batería, el crédito, o no tienen cobertura en la red. El estudio también concluyó que el 58% de los hombres y el 48% de las mujeres sufren de esta fobia y que un 9% se siente estresado cuando sus celulares se encuentran apagados.

El 55% de quienes se sienten de esa forma ante la incapacidad de comunicarse por su celular, sostienen que reaccionan de esa manera por el miedo a estar “aislados” de las posibles llamadas o mensajes de familiares y amigos. Sólo el 10% confiesa que la causa es por su trabajo, que les exige estar conectados todo el tiempo.

Según los expertos, los jóvenes son quienes se encuentran más vulnerables a padecer de Nomofobia debido a sus costumbres y formas para relacionarse con sus amigos. El estudio indica sin embargo, que esto está constantemente cambiando.

La adicción puede ser tan grave que abundan casos donde los usuarios han necesitado terapia para superar sus problemas de dependencia. Lo siguiente, que hetomado, resumiéndolos groso modo, de uno de los informes que explican que los síntomas de un nomofóbico son de:

ANSIEDAD: Siempre deben tener cerca su smartphone. Si por casualidad se queda sin batería, su preocupación se incrementa considerablemente.

AISLAMIENTO: Si no dispone de Wifi para acceder a Internet, su mente está perdida. Sólo piensa en cómo o desde dónde tener acceso a la Red.

ADICCIÓN: Entra en sus perfiles de redes sociales múltiples veces al día para ver sus notificaciones. El número de “followers” y/o amigos pasa a ser una obsesión.

DEPENDENCIA: los nomofóbicos han pasado a ser seres completamente dependientes del smartphone, tableta o computadora. Poco a poco se van sugestionando con que hoy en día si no estás conectado “no existes”. El gesto de mirar el móvil para ver si tiene nuevos mensajes se repite constantemente durante cada jornada.

EGO: Inicia un camino de construcción de su marca personal en la red, cuidando su identidad digital como ha cuidado su imagen durante todo el tiempo.

ESTRÉS: La carrera en la comunicación, por “ser el primero en publicar” y estarconectado 24/7, desencadena un fuerte estrés a la persona nomofóbica.

INSOMNIO: Llega a su casa conectado desde el smartphone, y tras dejarlo cargando para el día siguiente, se conecta a través de la computadora. En muchos casos, el adicto se mete en la cama con el “computer” a su lado para seguir conectado el resto de la noche y la madrugada.

A pesar de todo bienvenidas sean las nuevas tecnologías, que además de su gran utilidad, hoy por hoy también son la única forma de poder escabullirnos, por ejemplo, de las mordazas y de esos que pretenden ocultar todas las atrocidades que están sucediendo, escamoteándonos la verdad.

La mirada de Chávez, por Américo Martín

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Publicado  Enero 21,  2018


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Autor: Américo Martin | @AmericoMartin


“Culto a la persona” fue la conclusión del XX Congreso del PCUS que en 1956 quiso renovar el totalitarismo soviético. “El deshielo” –vocablo tomando de una novela de Ilya Erhenburg- fue dirigido por Jruschov, un líder carismático extraviado en las mareas doctrinarias.

En manos de Dzhugashvili Stalin la revolución de Lenin alcanzó su máxima perversidad. El feroz georgiano, el dictador más homicida que se recuerde, aprovechó todo el potencial totalitario de la doctrina bolchevique. El “leninismo” de Stalin fue en realidad el “estalinismo” de Lenin.

Inspirada en Stalin y Hitler, Hanna Arendt escribió su famoso clásico “Los orígenes del totalitarismo” cuya celebridad reconfirmarían la Revolución Cultural china, el sanguinario Pol Pot en Camboya y los disidentes rusos en establecimientos siquiátricos. La limitación que pudiera apreciarse en la impresionante obra de Arendt, es que relaciona el totalitarismo solo con la represión extrema.

El concepto quedó mejor aviado por escritores de ficción. George Orwell en su agobiante novela “1984” ofrece el modelo totalitario más perfecto. Todos los contrapesos institucionales destruidos o absorbidos. Los espacios autónomos copados por la voluntad del Big Brother.

El único refugio, mientras las técnicas de manipulación no terminen de invadirlo, es la intimidad de la conciencia. Orwell culmina su obra con un pasaje monstruoso. El último disidente del pensamiento se rinde al opresor. Lágrimas aromatizadas de ginebra ruedan por sus mejillas, llora de felicidad al ver la imagen embigotada del dictador. Finalmente ha comprendido que ama hasta la devoción a aquel hombre.

Los ojos del barinés –diseñados por un publicista brasileño financiado por Odebrecht, según don Marcelo- rastrean la subjetividad para que no haya disenso chavista ni durante el sueño.

El totalitarismo es un movimiento. Ocupa espacios aprovechando la abstención o cansancio del otro. Los ciclones cubren vacíos atmosféricos. Se abandonan escenarios por motivación al gesto en lugar de motivarse al logro, pero la democracia es el movimiento que los defiende y amplía.

Se lucha por espacios todo el tiempo: medios, libertades, DDHH, salud, educación, universidades, sindicatos, elecciones, escaños y opinión internacional, cuya importancia es excepcional.

En una situación como la venezolana el Poder no puede cerrar el círculo totalitario ni evitar problemas en su retaguardia. Aparecen nuevas formas de disidencia. El entrelazamiento de agonías detona por todos lados. No comparto los métodos del asesinado Oscar Pérez pero la brutalidad ensañada contra un hombre dispuesto a entregarse despierta indignación mundial. Ese mundo que se solidariza con la Venezuela democrática pero brinda al régimen la oportunidad de soltar el timón en atmósferas constitucionales, sin sangre, sin violencia. Las garantías constitucionales incluidas en la agenda dominicana serán honradas.

Al torpedear el diálogo, el gobierno se suicida. No descifra la crucial disyuntiva ante la cual está situado: someterse al abrigo constitucional o entregar el alma a la fiera irracionalidad de las Furias helénicas.

Negociación y calle, por Simón García

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Publicado  Enero 21,  2018


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Autor: Simón García | @garciasim


La MUD tomó la acertada decisión de no asistir a República Dominicana. El gesto demuestra que la negociación no es un acto aislado de la situación del país. Revela claramente que la oposición tiene como objetivo ponerle fin a unas políticas del gobierno que destruyen al Estado democrático y que condenan a la sobrevivencia a millones de familias venezolanas.

La principal propuesta de la MUD para salir de la crisis es realizar unas elecciones justas, libres y transparentes que permitan la sustitución democrática de Maduro por un gobierno que reconquiste la vigencia de la Constitución, la reconstrucción de la economía y la recuperación del derecho a vivir y convivir en un país de todos.

A todo el país, sean seguidores de la oposición o del gobierno, le interesa y conviene evitar que grupos minoritarios sigan usando el poder contra la Constitución y para preservar el enriquecimiento criminal. La negociación es el rechazo a la violencia y a la sustitución de la política por la militarización.

El rescate de la democracia y la derrota de las políticas de hambre no es hoy una aspiración exclusiva de la oposición: las calamidades económicas se hacen insoportables también para un pueblo chavista que siente rabia y no se resigna a seguir con el estómago vacío.

Ha llegado el momento de asumir la negociación como el medio para practicar la unidad como una reunificación del país que desea progreso económico con solidaridad, justicia social con libertad y superación de un modelo económico que sólo genera y profundiza una crisis que nos está dejando a todos sin futuro.

Relacionar la negociación con la calle no debe conducir a la oposición a retomar una protesta que traslade la división y el enfrentamiento al seno del pueblo y nos aísle del sentimiento de la mayoría. La calle hoy está llena de una angustia, de una desesperación y distintas reacciones de protesta al empobrecimiento y a la pretensión gubernamental de controlar a la población mediante el uso del hambre. Hay que convencer a la minoría de la oposición, abandonando la estéril práctica de la descalificación, que llamar retóricamente a la radicalización política no es la salida.

La suspensión temporal de la negociación expresa la indignación que produjo la masacre de El Junquito. La brutal y deshonrosa aplicación de la pena de muerte a un grupo que manifestó su voluntad de rendirse revela la calaña delictiva de los gobernantes y su resistencia a comportarse democrática y legalmente.

No compartimos los métodos que Oscar Pérez, consecuente con su visión de cómo enfrentar al régimen, aplicó con coraje. En sus acciones no hubo el ánimo terrorista que cínicamente le atribuye el gobierno, mientras ejecuta, de distintas maneras, una política de exterminio de la población.

El norte seguro es construir una amplia, plural y organizada calle que se convierta en una votación masiva con la eficacia necesaria para derrotar las provocaciones y trampas destinadas a eternizar a Maduro en el poder.

La calle no es el saqueo ni la guarimba vanguardista. Es ganar la confianza de la mayoría en otro país posible. Es actuar, junto con la gente, para manejar y superar el asedio de la crisis.

En lontananza la “Esperanza”, por Rafael Viloria

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Publicado  Enero 19,  2018


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Autor: Rafael Viloria


“lontananza”: Lejania: “Lejos, a lo lejos”.

“Hace 17 años, en el inicio del nuevo milenio; Esto fue el encabezamiento del mensaje 2000.El próximo 31 de diciembre de 1999, cuando el reloj esté señalando las doce (12) de la noche, sus agujas estarán señalando también que el II milenio de la humanidad ha concluido definitivamente, este será un momento propicio para reflexionar aunque sea de manera efímera, acerca de cuánto hemos hecho y dejado de hacer hasta ahora en nuestra vida con nuestra familia y en la sociedad en que nos ha tocado vivir. Así mismo sería bueno y es necesario preguntarnos: ¿Pensamos en la situación en la que se desenvuelve el mundo actual? ¿Estamos satisfechos con las cosas que están ocurriendo? ¿Cuál ha sido nuestra contribución en el destino cierto o incierto de la humanidad?

Hace 17 años ¿Estaban frente a una “premonición”, una visión del futuro del país? Pareciera que no solamente estamos igual, sino peor que como estábamos.

Recién los venezolanos nos abocamos a la “Celebración” de la navidad y el fin de año 2017. Los medios de comunicación se encargaron de mostrarnos sus fantasía, un ambiente de aparente paz y deseos de celebrar, lo que no mostraba signo alguno que mereciera celebrar.

Estar cruzando en vivo y en directo una de las peores “Crisis sociales, económicas y políticas”; que jamás imaginamos, no creemos que inspire razones suficientes para desear celebrar diciendo “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres y mujeres de buena voluntad.”

No puede haber paz, alegría, deseos de sonreír, reír, disfrutar del encuentro en la familia en el seno de un pueblo que vive en carne propia la ausencia de sus hijos, padres, hermanos, amigos y ciudadanos en general hacia otros con fines mas allá de las fronteras patrias.

No puede haber paz en el seno de la sociedad venezolana donde su principal patrimonio social humano está mostrando signos de “Subsistencia, con el desarrollo incresendo de una salvaje Inflación que dio paso a una peor situación con la presencia, también incontenible de una “Hiperinflación con rumbo cercano o una estanflación”.

¿Quién en estos momentos se está planteando revisar las causas, efectos y consecuencias del origen de la situación presente? Pareciera que nadie. Ni por la izquierda, ni por la derecha.

Frente a la situación existente donde no aparecen signos reales de mostrar interés de quererlos resolver; una pregunta obligada: ¿Quién la resolverá? Especialmente en momentos en que la capacidad de tolerancia cruzó las líneas de la intolerancia; se perciben vientos contrarios a la paz, la concordia, la tranquilidad que ni siquiera en la navidad y el año nuevo pudimos mostrar.

Creo que aquello de que “Solo el pueblo salva al pueblo”, se convierte en obligación impostergable, indelegable que tenemos que hacer. Frente a ello hay que plantear la necesaria convocatoria de la unión de voluntades, hacia una causa común: la patria en pleno. Sin otra intermediación que la democracia social revolucionaria.

En lontananza se perfila la esperanza. Ello solo será posible en la unión de voluntades, para rescatarla fe, la confianza para construir un mundo mejor. Esa debe ser la “Misión” que el pueblo que tiene que salvar al pueblo; deberá cumplir en una causa que al margen de los intereses políticos y religiosos, en el marco la democracia social revolucionaria verdadera.

En lontananza se perfila la esperanza. Ello solo será posible en la unión de voluntades, para rescatarla fe, la confianza para construir un mundo mejor.

Los venezolanos, no pedimos; exigimos el derecho a vivir y compartir la “Paz social, económica y política” dentro del marco del Artículo 2º y 3º de nuestra constitución bolivariana de Venezuela.

La esperanza aunque se perfila en “lontananza”, habrá que salirle por travesía (Como dicen los llaneros) a los fines de acortar con nuestra voluntad y disposición; acompañados de fe y confianza en la construcción de un orden social, económico y político capaz de producir los cambios, las innovaciones y transformaciones necesaria de la sociedad venezolana. Entonces solo el pueblo salvara al pueblo… formado y capacitado dentro del orden de los Artículos 70º, 118º, 184º y 308º de la Carta Magna.

Ex Presidente de Ceconave

Los sueños, sueños son, por Marisa Iturriza

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Publicado  Enero 19,  2018


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Autor: Marisa Iturriza


Ya son las 5 am. Hay agua. Qué bueno. Y algo de café. Luz no, desde anoche. Leche tampoco y azúcar menos. Tiene que apurarse. Además de que los repuestos de autos están mucho más caros, con el aumento del pasaje pasan menos transportes porque muchos pasajeros no es que prefieran caminar es que no les queda otra. El Metro era una solución, no tan confiable ahora. Queda algo de pan duro, pero peor es nada y quien sabe cuándo volverá a conseguir. Y un restico de margarina. Sin ser muy mayor recuerda que antes compraba pan normalmente, sin sobresaltos y sin hacer colas. Anoche hubo alguna protesta. Oyó cacerolazos dispersos. Sonaron disparos. No muchos. A veces hay más. Menos mal que revisó el arroz que vino en el combo porque así pudo sacarle los gusanitos. Lo que hizo fue ponerlo en un sartén caliente y sacarlos uno a uno con una pinza cuando querían escaparse. Hasta el bichito más mínimo tiene instinto de conservación. Igual que quienes buscan en la basura algo de comer para no morirse. Ojalá la cosecha sea buena cuando llegue el tiempo de los mangos. A pesar de lo esporádicos que son, lo bueno que tienen los combos es que aprendió que Iztapalapa y Cuatitlan Izcalli quedan en México, de donde vienen bolsas con granos que antes eran de aquí.

En la radio transmiten uno de los innumerables servicios públicos solicitando losartán y otras medicinas, todas escasas, interrumpido por la “cadena” matutina que impone el proceso. Las noticias reportan que ese que -eufemísticamente- el lunes decían había sido “dado de baja” fue ejecutado junto con otros y eso que estaba rindiéndose ante una horda apertrechada como para la guerra. Además, pronostican que la inflación aumentará a niveles astronómicos y que la comida desaparecerá…

Sueña despertar y ver la unión de toda la ciudadanía enfilada a salir de esa larga pesadilla cotidiana para que imperen paz y justicia y no corrupción y arbitrariedad. Sueña que los elegidos para coordinar la conducción del país se comporten como servidores y no como monarcas absolutistas. Que se acabe el nepotismo y el favoritismo y los cargos sean para quienes reúnan los méritos necesarios. Que se olviden enemigos imaginarios e ismos retrógrados que son excusa para el atraso basado en un pasado de glorias dudosas y un futuro más dudoso aún. Gracias al potencial que queda, aquí hay mucho por hacer, recuperar, investigar, crear, invertir, generando empleo y prosperidad. Tenga un sueño aconsejaba M. L. King. Ok. Pero hay que despertar, porque los sueños sueños son…

Odio sin ley, por Juan Vicente Gómez

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Publicado  Enero 19,  2018


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Autor. Juan Vicente Gómez


Con la masacre de El Junquito latente en el inconsciente colectivo, retumban mucho más las amenazas de Maduro de perpetuarse en el poder “por los votos o por las balas.”

En medio de tanta crispación por la situación socioeconómica del país, ni siquiera el operativo contra Óscar Pérez y su grupo ha logrado distraer del todo a la opinión pública de los suplicios diarios que hay que enfrentar en el día a día de la V República. Los saqueos persistentes y el hambre van retomando de nuevo la cima de nuestro ranking de calamidades, una realidad que hace rato se le fue de las manos a Maduro y su combo.

Como si todo lo irregular que estamos enfrentando no fuese suficiente, el uso desmedido de las fuerzas de choque del gobierno para contener a 7 personas no dejaba duda para vislumbrar cuál sería el final que le esperaba al pelotón subversivo: muerte o muerte. Probablemente nunca hubo ni siquiera la intención de hacerlos prisioneros. Luego de la brutal represión ejercida durante 2017 contra la población civil, los derechos humanos en este país no se le respetan ni al gato, y mucho menos si ese gato es tildado de “terrorista” por los reyes del plomo.

Fuentes presentes en El Junquito contabilizaron una fuerza militar y policial de 600 personas aproximadamente, una avasallante relación de 85 a 1 donde no valieron rendición, perdón, piedad ni misericordia.

Con todo a favor para poder apresar vivos a los sublevados, el ensañamiento de la represión militar y policial del régimen evidenció que preferían “eliminar el mal de raíz” aniquilando al grupo “en caliente”, e involucrando incluso a los colectivos en la matanza, otro giro de la historia que aún está por despejarse.

La presencia de Heyker Vásquez en medio de la acción tuvo este miércoles su primera explicación oficial por boca de Diosdado Cabello: “fue el mismo Óscar Pérez quien lo mandó a llamar. Nosotros lo autorizamos para negociar y después ellos lo mataron a traición”.

Cabello pareció considerar como algo natural recurrir al líder del Colectivo “Tres Raíces” como enlace en la operación, lo justificó durante la edición # 160 de “Con el mazo dando” y tampoco encontró nada irregular cuando los paramilitares trancaron Caracas para que desfilara el cortejo fúnebre que trasladó los restos de Vásquez entre el Bloque 40 del 23 de enero y el Cementerio La Guairita. El diario El Nacional inclusive señaló que los autobuses que se usaron durante el entierro fueron autorizados directamente por la Presidencia de la República.

El totalitarismo ejercido por el régimen y todos sus abusos de poder van dejando contradicciones groseras que tuvieron mucho contraste esta semana cuando Maduro sugirió aplicarle la Ley del Odio a los Obispos de Barquisimeto y San Felipe luego de sus intervenciones frente a la feligresía que le rindió culto a la Divina Pastora el domingo. Intolerante ante las críticas, el Presidente la emprendió contra los representantes de la Iglesia, seguramente presionado por el antecedente histórico del papel que jugó Monseñor Arias en el derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez.

A tan pocos días del 23 de enero la sombra de alguna “Vaca Sagrada” podría estar merodeando Miraflores porque las bases del gobierno actual están más endebles que nunca.

Grandes sectores del pueblo no van a seguir calándose esta situación y el único factor que quizás esté conteniendo un final violento es el miedo, el temor bien fundado a que la represión vuelva a ser la baraja preferida de quienes detentan el poder y las armas. Para muestra, un botón: el chatet de El Junquito.