23 de enero de 1958: El clero en la lucha

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POR Gabriel García Márquez

22/01/2019

El 1° de mayo del año pasado (1957) —fiesta del trabajo— los curas párrocos de Venezuela leyeron en los púlpitos una carta pastoral del arzobispo de Caracas, Monseñor Rafael Arias. En ella se analizaba la situación obrera del país, se planteaban francamente los problemas de la clase trabajadora y se evocaba en sus términos esenciales la doctrina social de la Iglesia. Desde Caracas hasta Puerto Páez, en el Apure; desde las solemnes naves de la catedral metropolitana hasta la destartalada iglesita de Mauroa, en el territorio federal amazónico, la voz de la Iglesia —una voz que tiene 20 siglos— sacudió la conciencia nacional y encendió la primera chispa de la subversión. Monseñor Rafael Arias, un hombre macizo y apacible que habla con la misma sencillez y la misma cadencia criolla de cualquier venezolano corriente, había meditado mucho antes de escribir la primera línea de aquella pastoral. La idea nació del conocimiento general que tenía el arzobispo de la realidad del país, por apreciación directa y por las conversaciones con sus párrocos. En un estudio económico de las Naciones Unidas, que recibió por correo, se enteró de que la producción per cápita de Venezuela había subido al índice de 500 dólares, pero que esa riqueza no se distribuía de manera que llegara a todos los venezolanos. “Una inmensa masa de nuestro pueblo —observó en una de sus primeras notas— está viviendo en condiciones que no se pueden calificar de humanas”. Poco antes, el cardenal Caggiano, legado pontificio al II Congreso Eucarístico Bolivariano, había planteado ese problema en la sesión extraordinaria que celebró en su honor el Concejo del Distrito Federal. “Venezuela —dijo en esa ocasión Caggiano— tiene tanta riqueza que podría enriquecer a todos, sin que haya miseria y pobreza, porque hay dinero para que no haya miseria”.

No había una fecha prevista para la publicación de la pastoral. Monseñor Arias se había hecho el propósito de que fuera un documento breve, claro, directo e invulnerable. Al principio del año pasado ordenó a la Juventud Obrera Católica adelantar una encuesta que le permitiera formarse un juicio sereno de la realidad nacional. El sondeo duró dos meses. Con una completa documentación en el despacho, después de haber conversado no sólo con los párrocos de Caracas sino con los que vinieron expresamente de las más remotas aldeas de provincia, el arzobispo inició la redacción de sus notas, de su puño y letra. En 45 días de trabajo, de consulta con sus asesores, la primera copia definitiva —11 hojas a máquina, a doble espacio— estuvo lista en la primera semana de abril. Entonces pareció muy apropiada para su publicación la fecha del 1° de mayo, día del trabajo, fiesta del patriarca carpintero, San José.

Se precisó de una actividad extraordinaria para que la Pastoral estuviera en todas las parroquias de Venezuela en la fecha convenida. Fue dada, sellada y refrendada en Caracas a las 10:30 am del lunes 29 de abril. Dos días después se leyó en los púlpitos. A fines de la semana le había dado la vuelta al país y trascendido al exterior, donde se consideró como una brecha en el cinturón de acero creado por la censura de prensa. La primera edición —repartida gratuitamente por los párrocos— se agotó en ocho días. Algunos especuladores se hicieron de un considerable número de ejemplares y los vendieron a 10 bolívares.

Una semana antes Pérez Jiménez pronunció un discurso espectacular en el Congreso, en el cual hizo una apoteósica enumeración de la obra material adelantada por su gobierno y se refirió a los elevados salarios del obrero venezolano. Ese día la Pastoral estaba hecha. Pero el ministro del Interior, Laureano Vallenilla Lanz, no entendía esa clase de argumentos. En su opinión, la pastoral del 1° de mayo era una réplica al discurso presidencial del 24 de abril.

El jueves 2 de mayo, a las 11:00 am, citó a su despacho al arzobispo de Caracas, no en una nota especial, sino por teléfono. Monseñor Arias concurrió a la convocatoria esa misma tarde y tuvo que esperar en la desierta antesala del Ministerio del Interior. Vallenilla Lanz solía recordar aquella entrevista con un orgullo evidente. “Me di el gusto —decía— de hacer esperar al arzobispo durante hora y media”. En realidad, monseñor Arias —que es un hombre humilde— no esperó más de media hora. A las 3:30 pm pasó al despacho del ministro del Interior, donde se le comunicó el pensamiento oficial.

Vallenilla no iba a misa pero conocía los sermones

Fue una entrevista breve, en la cual Vallenilla Lanz habló casi todo el tiempo, y casi exclusivamente de la obra material del Gobierno. Cuando monseñor Arias abandonó el despacho se le había hecho saber que el Gobierno haría publicar en los periódicos una respuesta a la pastoral. Pero esa respuesta no apareció jamás. A cambio de ella, el ministro del Trabajo dirigió al arzobispo una carta privada —con fecha 10 de mayo— que era una edición corregida y aumentada del discurso de Pérez Jiménez. El argumento más poderoso contra la carta pastoral, según el ministro del Trabajo, era la construcción de la Casa Sindical y del balneario de Los Caracas. Los párrocos de Venezuela sabían desde ese momento cuál era su deber: predicar la doctrina social de la Iglesia. Cada domingo, en los púlpitos de Caracas, se pronunciaban sermones cuyo rumor inquietaba, el lunes en la mañana, el desayuno de Vallenilla Lanz.

Particularmente uno de los sacerdotes de Caracas —el padre Jesús Hernández Chapellín— asumió una posición combativa. Joven, de una salud a toda prueba y un notable valor personal, el padre Hernández Chapellín, director de La Religión, se sentaba todas las noches frente a su máquina de escribir a ejercer su doble ministerio de sacerdote y periodista. El 13 de agosto, Vallenilla Lanz —bajo el pseudónimo de R. H—publicó en El Heraldo una interpretación atolondrada y arbitraria de la justicia social. Al día siguiente, el padre Hernández Chapellín publicó una réplica que no mandó a la censura porque sabía que la censura no la habría dejar pasar: “Orientaciones a R. H.”. A las 10:00 am, una llamada telefónica del Ministerio del Interior lo despertó en su residencia particular. El propio Vallenilla Lanz estaba al teléfono. “Padre —dijo el ministro, sin preámbulos— es necesario que usted modifique su actitud”. También sin preámbulos, el director de La Religión respondió: “Mis editoriales los pienso y los medito bien, luego los escribo y los lanzo y me importa poco lo que ustedes piensen de ellos”.

Vallenilla Lanz no respondió nada, sino que citó al padre Hernández Chapellín a su despacho, esa tarde a las 5:00 en punto. El sacerdote llegó con cinco minutos de retraso.

En hora y media, el padre Hernández se hizo conspirador

La entrevista duró un poco más que la de monseñor Arias y esta vez fue el sacerdote quien habló casi todo el tiempo. Vallenilla Lanz, vestido de gris y un poco pálido, no había tenido tiempo de iniciar el diálogo, cuando el director de La Religión tomó la iniciativa. “Voy a hablar —dijo—más que todo como sacerdote que sólo teme a Dios. Con el régimen que ustedes tienen en Venezuela casi todo el pueblo los odia y los detesta”.

Vallenilla Lanz enrojeció:

—¿Por qué?— preguntó tímidamente.

—Porque ustedes tienen un régimen de pánico con la Seguridad Nacional. Es la espada de Damocles sobre la cabeza de cada venezolano. Las lágrimas y la sangre y la cantidad de muertos…

—¿Cuáles muertos?— interrumpió Vallenilla Lanz, con un aire de cándida inocencia.

El padre Hernández Chapellín enumeró, con sus nombres propios, 10 víctimas del régimen. “Y los que no sabemos”, agregó. “¿Y los exilados políticos?”

Vallenilla Lanz empezó a reaccionar.

—Usted llama exilados políticos a bandidos como Rómulo Betancourt, dijo.

—Betancourt y yo —replicó el padre Hernández Chapellín— estamos en trincheras opuestas, como otros muchos exilados. Pero ellos también son venezolanos y aquí deben estar para que les demos la pelea en el terreno ideológico.

Los dos hombres estaban solos en el despacho. El sacerdote, con ese entusiasmo un poco estudiantil con que habla con sus amigos en la redacción de su periódico, siguió enumerando las razones por las cuales el régimen de Pérez Jiménez era una maquinaria de terror. Dijo: “Si cuando el general se tomó el poder hubiera hecho elecciones libres en vez de proseguir y de trancarle la voz a la prensa, se hubiera inmortalizado. Pero la realidad es otra. Se quedó en el poder por un golpe de estado al derecho de sufragio”.

El padre Hernández Chapellín abandonó el despacho a las 6:30 pm, cuando ya habían salido los empleados del ministerio. Con un cinismo inconmovible, Vallenilla Lanz lo acompañó hasta la puerta, lo despidió con un abrazo y le dijo: “Las puertas de mi despacho estarán siempre abiertas para usted”. Pero el padre Hernández no volvió a franquearlas. Siguió librando la batalla desde su modesta oficina de periodista. Pocas semanas más tarde, su robusto y combativo colega, Fabricio Ojeda, se presentó en la redacción de La Religión.

—Padre —dijo Fabricio Ojeda— vengo a decirle una cosa como si fuera una confesión: yo soy el presidente de la Junta Patriótica.

A partir de ese día, el padre Hernández Chapellín no fue solamente un sacerdote dispuesto a sacar adelante la doctrina social de la Iglesia ni solamente un periodista de la oposición. Fue también un conspirador.

Lluvia de volantes en la Catedral

Estrada acechaba en su plácido despacho de la catedral metropolitana, de espaldas a un estante atiborrado de libros que cubre toda una pared, el padre José Sarratud recibió el 11 de julio, a las 2:00 pm, una llamada telefónica del Ministerio de Justicia. El padre Sarratud, que es muy joven pero que parece más joven de lo que es, no tenía motivos para conocer la voz del ministro: era la primera vez que la escuchaba. En pocas palabras, el ministro le dijo: “Padre, usted está atacando al Gobierno en sus sermones”. El padre Sarratud, sin levantar la voz, sin el menor indicio de alteración, respondió: “No hago otra cosa que predicar la doctrina social de la Iglesia”.

Durante un mes entero, no modificó el tono de sus sermones. En septiembre volvió a llamarlo el ministro de Justicia, y el padre Sarratud volvió a responder: “Señor ministro, no hago otra cosa que predicar la doctrina social de la Iglesia”. Poco tiempo después, un incidente habría de llevar el nombre del padre José Sarratud hasta el sombrío despacho de Pedro Estrada. Ocurrió el 12 de diciembre: durante una manifestación de mujeres, a un costado de la Catedral, un hombre gritó: “Abajo Pérez Jiménez”. Tratando de alcanzarlo, un policía se abrió paso entre las mujeres y agredió a una de ellas, encinta. Seis hombres atacaron al agente. De pronto, sin que nadie hubiera sabido en qué momento, millares de volantes contra el Gobierno cayeron sobre la multitud. Habían sido lanzados desde la torre de la Catedral.

Pedro Estrada hizo averiguaciones y descubrió que aquellos volantes habían sido impresos en el multígrafo de la Catedral, puesto al cuidado del padre Sarratud. El director de la Seguridad Nacional esperó un momento propicio para actuar.

Ese momento propicio se presentó el 1° de enero, a raíz del levantamiento de Maracay. Desde cuando volaron los primeros aviones sobre Caracas, Estrada se asiló en la Embajada de Santo Domingo. Pero al día siguiente, cuando supo que el golpe había fracasado, se instaló en su despacho de la avenida México, a dirigir personalmente las represalias. El 3 de enero, el arzobispo le dijo por teléfono al padre Sarratud que Pedro Estrada lo estaba buscando desde hacía tres días. El sacerdote, que no se había escondido, se echó al bolsillo el breviario y se dirigió en automóvil a la SN. Lo recibió Miguel Sanz, quien sin formular juicio lo mandó a la celda. En el cuarto piso de la Seguridad Nacional se llevó una sorpresa: allí había, detenidos, cuatro sacerdotes más. Se les acusaba de que sus sermones eran la causa moral del levantamiento militar.

Cinco sacerdotes presos: El Gobierno se cae a pedazos

Al padre Alfredo Osiglia lo fueron a buscar cuatro detectives armados, en la mañana del 2 de enero, hasta la iglesia de la Candelaria, donde acababa de decir la misa. A las 3:00 pm, monseñor Delfín Moncada, después de almorzar en su casa de Los Chaguaramos, llegó en su modesto automóvil negro al despacho parroquial de Chacao, y allí lo esperaba un hombre de apariencia humilde. Era un enviado de Pedro Estrada. Monseñor Moncada se comunicó con el arzobispo por teléfono y se dirigió, solo, a la Seguridad Nacional. Lo condujeron al despacho de Sanz. Sentado en un rústico banco de madera, ese sacerdote sólido y sanguíneo, pero de edad avanzada, esperó al segundo de Pedro Estrada durante siete horas, minuto a minuto. Había ido con el propósito de dejar una constancia, pero dos guardias armados de ametralladoras le comunicaron que estaba detenido. Al atardecer, monseñor Moncada pidió permiso para ir al baño. Los guardias lo acompañaron, encañonándolo, y no le permitieron cerrar la puerta.

A las 11:00 pm, rodeado de sus guardaespaldas, entró Miguel Sanz. “Usted —dijo, dirigiéndose a Monseñor Moncada— encabeza la lista de cinco sacerdotes que son los autores morales del cuartelazo de Maracay”. Luego, sin solución de continuidad, agregó:

—Además, usted se ha mostrado desatento con el Presidente.

—En los afectos no se mete ni Dios, respondió Monseñor Moncada.

—Vaya a predicar eso allá arriba, replicó el negro Sanz.

Allá arriba, en el cuarto piso, estaba desde el mediodía el padre Jesús Hernández Chapellín, el único de los cinco sacerdotes que fue sentenciado personalmente por Pedro Estrada. Para el director de La Religión, la Seguridad Nacional destacó ocho detectives: cuatro en su oficina y cuatro en su casa. El padre Hernández Chapellín, que no quiso presentarse a la seguridad antes de hablar con el Arzobispo, eludió los sitios habituales y almorzó en casa de unos parientes suyos, en el Cementerio. De allí se comunicó por teléfono con monseñor Arias, quien envió a un sacerdote para que lo acompañara hasta la avenida México. A las 2:00 pm, impecablemente vestido de azul claro y con corbata blanca, Pedro Estrada lo hizo pasar a su despacho:

—Padre —le dijo— usted está complicado en el golpe militar de ayer. Ese es el resultado de sus editoriales que son incendiarios, revolucionarios, y que no parecen de un ministro de Dios.

Pedro Estrada no levantó los ojos en ningún momento de la entrevista. Hablaba con la cabeza inclinada, eludiendo sistemáticamente la mirada segura del padre Hernández Chapellín.

—No refuto lo de Maracay —respondió el director de La Religión— porque me parece infantil. En cuanto a mis editoriales, le diré que me tiene sin cuidado lo que ustedes piensen y no es mi culpa si ustedes se ven retratados en ellos.

—¿Usted no está de acuerdo con el régimen?— preguntó Pedro Estrada.

—No. Estoy en completo desacuerdo.

Estrada no se atrevió a hacerse responsable de su detención. Dijo que tenía órdenes superiores. El padre Hernández Chapellín fue conducido al pabellón destinado a los cinco sacerdotes. Sólo uno de ellos salía todas las noches a dormir a su casa, el padre Pablo Barnola, de la Universidad Católica. Querían que se asilara para que abandonara al país. Pero el padre Barnola no lo hizo. Sus compañeros de prisión le llamaban “el semi interno”. La única visita que se les permitió fue la del doctor Guillermo Altuve Carrillo, enviado personal de Pérez Jiménez, el domingo 5 de enero. Trató de convencerlos de que modificaran su actitud en relación con el Gobierno. Pero ellos se mostraron inflexibles. El doctor Altuve Carrillo, furibundo, les lanzó una amenaza:

—Sepan que no tumbarán al Gobierno.

Aquella amenaza no duró mucho tiempo. El 13 de enero, el Gobierno empezó a caerse a pedazos. Pedro Estrada abandonó el país. El coronel Teófilo Velasco, quien lo reemplazó, puso en libertad a los cinco sacerdotes.

El padre Álvarez, de La Pastora, un conspirador de rueda libre

La ciudad que ellos encontraron al salir de la cárcel había sufrido una transformación sensacional. Todo el mundo, desde el industrial en su gerencia hasta el vendedor ambulante en la calle, estaba conspirando. En la humilde parroquia de La Pastora, el padre Rafael María Álvarez Flegel —156 centímetros cargados de un dinamismo incontenible— estaba comprometido hasta los huesos en la conspiración. En los primeros días de enero, un sobrino suyo, Ramón Antonio Álvarez Cabrera, estudiante del colegio Carabobo, le informó confidencialmente que estaba actuando en contacto con la Junta Patriótica. Necesitaban un multígrafo. El padre Álvarez no se conformó con compartir el secreto y prestar el multígrafo de la parroquia para reproducir los volantes clandestinos, sino que hizo las copias en su máquina y trabajó personalmente en la impresión. Usaba guantes para evitar las huellas digitales. Durante los primeros 15 días del año, sin ningún contacto directo con la Junta Patriótica, el padre Álvarez ocupó la jornada entera en su ejemplar trabajo de conspirador espontáneo. Los muchachos llevaban el papel en la mañana y volvían en la noche por las copias. En varias parroquias se adelantaba una actividad semejante. Apenas salido de la cárcel, el padre Sarratud entró en contacto con otros grupos estudiantiles que celebraban reuniones en una dependencia de la Catedral e imprimían allí volantes clandestinos.

A medida que se acercaba el martes 21, el padre Álvarez sentía que los días le quedaban cortos. La huelga general estaba preparada, pero el efervescente párroco de La Pastora en su solitario y escueto despacho, sin otro contacto con el gigantesco mecanismo de la conspiración que su grupo de estudiantes, sentía que algo faltaba: un ultimátum a Pérez Jiménez, con condiciones concretas. En la noche del 19 redactó él mismo, por su cuenta y riesgo, el último volante, y se tomó la libertad de firmarlo: “La Junta Patriótica”. No se conformó con imprimirlo, sino que puso al correo urbano en sobres cerrados una copia para Pérez Jiménez y cada uno de sus ministros. En su cuarto, debajo de la estrecha cama de hierro pintada de azul, quedaron 500 ejemplares que los muchachos irían a buscar esa noche. Los esperó hasta las 11:00 pm. Antes de acostarse dio orden al sacristán de no quitar las cuerdas de las campanas para que los huelguistas pudieran tocarlas al día siguiente, a las 12:00 en punto. Se durmió a la media noche después de escuchar los últimos boletines en la radio. A la 1:30 am varios golpes a la puerta lo despertaron sobresaltado. Una voz masculina gritó: “Padre, acompáñenos, para que bautice un niño que se está muriendo”. El padre Álvarez abrió la puerta y vio al resplandor de las bombillas del patio cuatro hombres oscuros, con las manos en los bolsillos. Eran agentes de la Seguridad Nacional.

Las campanas de la mayoría de las iglesias de Caracas anunciaron a las 12:00 el principio de la huelga general. La policía había destacado agentes para evitarlo, pero los sacristanes tenían órdenes terminantes de facilitar la entrada de los huelguistas. A monseñor Moncada lo visitó el prefecto de Chacao, a las 11:00 am, para advertirle que sería sancionado si tocaba las campanas. El sacerdote respondió que la policía no podía prohibir la costumbre secular de dar las 12 seguidas por un breve repique. Protegido por el pueblo, el sacristán repicó tres minutos por cuenta del párroco y tres minutos más por su propia cuenta.

En la Candelaria, la policía estuvo a punto de enloquecer con unas campanas que sonaban sin campanero. El párroco había instalado a los altoparlantes una cinta magnética, que giró —repicando— durante varias horas. El párroco contempló el espectáculo desde el abasto de enfrente, vestido de civil.

Al padre Alvarez le habría gustado tocar las campañas con sus propias manos. Pero a esa hora estaba detenido en el convento de los Padres Benedictinos de San José del Ávila. Los agentes de la SN habían pasado la madrugada en su dormitorio, esperando instrucciones. Uno de los estudiantes llamó por teléfono y fue un detective quien respondió: “¿A qué hora es la misa?”, preguntó el estudiante. “No hay misa”, respondió el detective, sin saber que aquello era una clave. Por esa respuesta supieron los muchachos que el padre Álvarez estaba en poder de la Seguridad Nacional. Acompañado por el arzobispo, el coronel Velasco se dirigió a La Pastora a las 6:00 am y se opuso a que el párroco fuera conducido a la seguridad. Desde su celda conventual, el padre Álvarez oyó las campanas, las cornetas y los pitos de las fábricas, y supo entonces que su labor no había sido inútil y que antes de 48 horas estaría de nuevo en su púlpito.

En la Iglesia profanada, el párroco herido esperaba…

El arzobispo se encontraba en una situación difícil: no podía intervenir directamente en política, pero tampoco podía —ni como miembro ilustre de la Iglesia ni como venezolano— impedir el trabajo subversivo de sus párrocos. Las relaciones entre Venezuela y el Vaticano habían llegado a un peligroso grado de tirantez. El nuncio apostólico había protegido en la Nunciatura al político Rafael Caldera y a un oficial del levantamiento de Maracay. Monseñor Jesús María Pellín —cuyo despacho es una biblioteca blindada de 14.000 volúmenes— había pronunciado un sermón sobre el prevaricato y se había visto precisado a abandonar discretamente el país. Como miembro, varias veces reelecto, del comité de Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) había firmado una declaración en la cual se condenaba el régimen de Pérez Jiménez por haber amordazado a la prensa.

En todos los frentes la Iglesia participaba en la resistencia. Los colegios dirigidos por religiosos estuvieron entre los primeros que echaron sus alumnos a la calle para que manifestaran contra el régimen. El régimen lo sabía, pero ya en enero habría podido encarcelar a todos los sacerdotes de Venezuela sin ningún resultado. La fuerza democrática se había desencadenado. Monseñor Hortensio Carrillo, párroco de Santa Teresa, tenía informes de que la policía y la seguridad, a espaldas del coronel Velasco, tenía preparado un asalto a su templo. Sólo se esperaba una oportunidad.

Monseñor Carrillo no podía renunciar a su deber. El martes 21, un poco antes del mediodía, estaba diciendo su misa ordinaria cuando una manifestación de médicos perseguida por la policía se refugió en la iglesia. En la confusión, la misa fue interrumpida, y agentes uniformados y civiles irrumpieron en el recinto, armados de fusiles y ametralladoras. En un instante la iglesia de Santa Teresa se impregnó de gases lacrimógenos, pero los policías impidieron la salida de las 500 personas —hombres, mujeres y niños— que se asfixiaban en el interior. Una bomba estalló a pocos metros de monseñor Carrillo. Los fragmentos se le incrustaron en las piernas y el párroco, con la sotana en llamas, se arrastró hasta el altar mayor. A pesar de la confusión, un grupo de mujeres mojaron sus pañuelos en el agua bendita de la sacristía y apagaron la sotana del párroco.

Cuando la iglesia fue evacuada, la policía se opuso incluso a que las ambulancias se llevaran oportunamente a los heridos. El arzobispo llamó por teléfono al comandante de la policía, Nieto Bastos, cuando todavía la iglesia estaba sitiada. Nieto Bastos respondió: Son ellos quienes están acribillando a la policía.

Monseñor Carrillo no pudo ser conducido al hospital. Con las piernas inutilizadas por los fragmentos de la bomba fue llevado al despacho parroquial, hasta donde logró penetrar, al atardecer, un médico que le prestó los primeros auxilios. El sacerdote fue sentado en un escritorio frente a una puerta que da directamente sobre la calle. Una patrulla de policía hizo tres descargas contra la puerta: un tiro de fusil, otro de revólver y una ráfaga de ametralladora. La bala de fusil perforó la puerta, atravesó el despacho y se incrustó en la pared del fondo, a 20 centímetros sobre la cabeza de monseñor Carrillo.

Durante toda la noche, mientras el párroco sufría en su dormitorio del primer piso, presa de terribles dolores, la policía disparó contra la iglesia para dar la impresión de que allí había grupos atrincherados. Energúmenos, subrayaban las descargas con toda clase de expresiones obscenas. Pero monseñor Carrillo, a pesar de su estado, sabía que aquel asedio no podía durar mucho tiempo. Así fue. El heroico pueblo de Caracas, con piedras y botellas, descongestionó el sector a la mañana siguiente. Horas después, el párroco experimentó una inmensa sensación de alivio. La misma sensación de alivio que experimentó Venezuela. Era la madrugada del 23 de enero. El régimen había sido derrocado.

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Publicado en la Revista Bohemia en marzo de 1958. Tomado con autorización del blog del Centro Gumilla

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Venezuela: cronología de los últimos 20 años

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1998 – Diciembre 6

Ante la desilusión de los venezolanos por los partidos tradicionales, Hugo Chávez Frías es electo presidente de Venezuela en elecciones libres, por el Partido MVR.

1999 – Diciembre 15

En referendo popular, el electorado venezolano aprueba una nueva constitución que sustituye a la de 1961. (La nueva Constitución de 1999, que es la Constitución vigente promovida por Hugo Chávez, es la que el presidente Nicolás Maduro quiere cambiar a través de una Asamblea Nacional Constituyente convocada para el 30 de julio de 2017.)

2001

El presidente Chávez se vale de una Ley Habilitante para poner en práctica medidas de redistribución de tierras. A empresas privadas y algunos sectores laborales les preocupa que Chávez esté tratando de concentrar poder político y económico en el estado.

Chávez intensifica la retórica anti-Estados Unidos particularmente a raíz de los ataques terroristas en Nueva York y Washington, en septiembre.

2002 Abril

Luego de marchas y protestas que dejaron muertos y heridos el 11 de abril, el Alto Mando Militar anuncia que Hugo Chávez renuncia a la presidencia. Si Chávez realmente renunció o no sigue siendo tema de debate. El Presidente de la agrupación empresarial Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, asume el poder y disuelve los poderes del Estado. El golpe militar fracasa y el 14 de abril Chávez vuelve al poder.

2002 Diciembre -2003 Febrero

Paro petrolero promovido por Fedecámaras, la directiva y trabajadores de Petróleos de Venezuela, PDVSA, los partidos de oposición de la coalición Coordinadora Democrática, la Confederación de trabajadores de Venezuela, organizaciones como Súmate, y medios de comunicación privados.

2004 Agosto 15

Hugo Chávez gana referendo para completar los restantes dos años y medio de su período presidencial.

2005

Chávez decreta reforma agraria para beneficiar a las clases menos favorecidas de las áreas rurales. Los hacendados argumentan que se trata de un ataque a la propiedad privada.

Nuevas regulaciones impuestas a los medios de comunicación estipulan fuertes multas y hasta cárcel en caso de difamación a figuras públicas.

2006 Julio

Chávez firma un acuerdo de armas con Rusia por tres mil millones de dólares, incluyendo un acuerdo para la adquisición de aviones caza y helicópteros en lo que significó un alejamiento de los suministros de armas de Estados Unidos.

2006 Diciembre

Chávez gana un tercer período en las elecciones presidenciales con 63% de los votos.

2007 Enero

Chávez anuncia que las principales compañías energéticas y de comunicaciones serán nacionalizadas.

2007 Mayo

El gobierno se niega a renovar la licencia de transmisión del canal de televisión RCTV, crítico del presidente Chávez, lo que genera protestas masivas a favor y en contra del cierre de la planta televisiva y una fuerte condena internacional.

2007 Junio

Dos petroleras estadounidenses, Exxon Mobil y ConocoPhillips se niegan a entregar la mayor parte del control de sus operaciones en la Faja del Orinoco y el gobierno procede a expropiarlas.

2007 Diciembre

La oposición gana el llamado referendo constitucional de Venezuela de 2007 que fue una propuesta hecha inicialmente por el presidente Chávez y luego ampliada por la Asamblea Nacional de Venezuela con el propósito de modificar 69 artículos de la Carta Magna de 1999, entre los cuales estaba el de conformar al país como un Estado Socialista. La propuesta chavista perdió la consulta.

2008 Septiembre

Venezuela y Rusia firman un acuerdo de cooperación en las áreas de gas y petróleo. Buques rusos se dirigen al país sudamericano para maniobras militares conjuntas. También se firma un acuerdo de cooperación nuclear de tipo civil.

2008 Noviembre

La oposición logra victorias en las elecciones regionales y gana la alcaldía de Caracas. Los aliados de Chávez retienen el control de 17 de 22 gobernaciones.

2009 Febrero

Chávez gana un referendo en el que los venezolanos aprobaron la “Enmienda número 1” a la Constitución para abolir los límites a los períodos en el cargo para presidente, gobernadores estatales, alcaldes y diputados a la Asamblea Nacional.

El presidente Chávez envía 15.000 soldados a la frontera con Colombia argumentando hechos de violencia por parte de grupos paramilitares colombianos.

2010

Chávez declara emergencia nacional en el sector eléctrico en medio de la peor sequía en medio siglo que seca el agua de las represas hidroeléctricas.

La oposición logra avances en las elecciones parlamentarias de septiembre.

En diciembre, la Asamblea Nacional concede a Chávez poderes especiales para enfrentar los efectos de las inundaciones, desatando en la oposición el temor de un cada vez mayor autoritarismo.

2012

El canal de noticias Globovisión paga una multa de 2 millones cien mil dólares para evitar que sus equipos sean confiscados. El ente regulador de medios impuso la multa al canal por la cobertura de los disturbios en las prisiones.

2012 Noviembre

Chávez gana un cuarto período en el cargo con el 54% de los votos y una asistencia a las urnas del 81%. El líder opositor Henrique Capriles Radonski reconoce la victoria de Chávez.

2012 Diciembre

Chávez anuncia que regresa a Cuba para continuar un tratamiento contra el cáncer e insta al país a que vote por Nicolás Maduro –si algo le llegara a pasar. Finalizando 2012 circulan fuertes rumores de su muerte cerebral. Chávez había sido sometido a varias operaciones en Cuba.

2013

El gobierno venezolano anuncia que el presidente Chávez falleció el 5 de marzo, a los 58 años.

2013 Abril

Se realizan las elecciones en las cuales Nicolás Maduro gana por estrecho margen. La oposición pelea los resultados.

2013 Septiembre

Un gigantesco apagón deja al 70% del país sin servicio eléctrico. Maduro acusa del apagón a “saboteadores de la extrema derecha”.

2013 Diciembre

El gobernante Partido Socialista y sus aliados ganan elecciones locales con un margen del 10% en unos comicios interpretados como una prueba de cómo el gobierno maneja la continua crisis económica.

2014 Febrero

El líder opositor Leopoldo López, acusado por el gobierno de instigar actos de violencia, se entrega a las autoridades. Al menos 28 personas mueren en actos de violencia.

2014 Noviembre

El gobierno anuncia reducciones en el gasto público ya que los precios del crudo llegan a su nivel más bajo en cuatro años.

2014 Diciembre

La Fiscalía acusa formalmente a la líder opositora María Corina Machado de conspirar para asesinar al presidente Maduro.

2015 Febrero

Antonio Ledezma, alcalde opositor de Caracas, es acusado de planificar un golpe de estado con el apoyo de Estados Unidos. Ledezma lo niega y acusa al gobierno de no permitir las críticas.

2015 Diciembre

La coalición opositora Unidad Democrática gana las dos terceras partes de la Asamblea Nacional, poniendo fin a 16 años de control del Partido Socialista sobre el parlamento.

2016 Enero

Tres diputados de la Unidad Democrática renuncian a la Asamblea Nacional bajo presión del Tribunal Supremo de Justicia, dejando a la coalición sin la mayoría necesaria para bloquear legislación propuesta por el presidente Maduro.

2016 Febrero

Maduro anuncia medidas para combatir la crisis económica, incluyendo la devaluación de la moneda y el primer aumento en el precio de la gasolina en 20 años.

2016 Septiembre

Cientos de miles de personas protestan en Caracas exigiendo la renuncia de Maduro.

2017 Abril

Inicia ola de protestas a nivel Nacional que para mediados de julio ya han cobrado la vida a más de 90 personas.

Los manifestantes exigen elecciones presidenciales tempranas y la suspensión de una Asamblea Constituyente, prevista para fines de julio, que cambie la Constitución de 1999. Maduro ordena a los empleados públicos a votar por la Constituyente.

2017 Junio

Estados Unidos denuncia al gobierno de Venezuela por la represión de las protestas y hace un llamado a elecciones libres argumentando que no se le debe permitir seguir el rumbo de las dictaduras como la del líder sirio Bashar Al Assad.

Los ministros de la OEA reunidos en Cancún no logran ponerse de acuerdo sobre una resolución en el caso de Venezuela.

2017 Julio 16

La oposición venezolana convoca a una consulta popular sobre la situación en Venezuela y en rechazo a la Asamblea Constituyente.

2017 Julio 30

El gobierno de Nicolás Maduro convoca a la Asamblea Nacional Constituyente.

El juego del general que sostiene a Maduro y también es ficha del poder ruso

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Por Pedro Benítez

Viernes 14 de diciembre de 201812:00h
Pedro Benítez (ALN).- Para que el apoyo militar ruso a Nicolás Maduro sea más que un gesto, el Gobierno tiene que pagar. Esto tiene un precio. Una fuente son los recursos mineros de la Venezuela profunda, al sur de río Orinoco. Pero hay un obstáculo: las comunidades indígenas. El operador ante los rusos y las minas de oro, es la misma persona, el ministro de la Defensa de Venezuela, el general Vladimir Padrino López.
Padrino López juega al poder múltiple / Foto: @vladimirpadrino

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Padrino López juega al poder múltiple / Foto: @vladimirpadrino

La presencia de dos aviones militares (Cisnes Blancos) de la Fuerza Aérea Rusa en la pista del aeropuerto internacional de Maiquetía (el principal de Venezuela) ha llamado la atención de la prensa mundial. Ese ha sido el más reciente gesto de desafío de Vladímir Putin a Estados Unidos y de respaldo a Nicolás Maduro.

Esta historia que recuerda los acontecimientos de la Guerra Fría ha encubierto otra más dramática con la que está directamente relacionada: la resistencia (y represión) de las comunidades indígenas al sur del río Orinoco, concretamente del pueblo Pemón, contra la explotación minera que promueve el gobierno de Maduro.

En el medio de las dos situaciones se encuentra la misma persona, el general en jefe Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa de Venezuela.

Pero mantener ese interés ha implicado un esfuerzo. En tal sentido, el principal operador de esa relación ha venido siendo Padrino López, quien ha efectuado en los últimos dos años cuatro viajes de carácter oficial a Rusia (aparte de los otros donde ha acompañado a Maduro). Allí ha establecido una cordial relación con su contraparte y también general Serguéi Shoigú. Al parecer, a Padrino López se le tiene en alta estima en Moscú. Lo consideran un regular visitante de Moscú.

La cooperación militar con Rusia ha hecho de Venezuela su principal cliente en este lado del mundo. De hecho entre 2010 y 2016 Venezuela adquirió 80% de todas las armas que ese país le vendió a América Latina (Leer más:

En Rusia ya desconfiaban de la capacidad de pago del gobierno de Maduro).

Según el Instituto Internacional de Estudios para la paz de Estocolmo (SIPRI por su sigla en inglés), Rusia suministró 66% del armamento que llegó a Venezuela entre 2008 y 2012. Pero con el inició de la debacle económica venezolana las deudas impagadas se han acumulado con el aliado ruso.

Sin embargo, en medio del creciente aislamiento internacional para Maduro es fundamental ese apoyo, que Putin (por sus propias razones) le está dando.

Pero mantener ese interés ha implicado un esfuerzo. En tal sentido, el principal operador de esa relación ha venido siendo Padrino López, quien ha efectuado en los últimos dos años cuatro viajes de carácter oficial a Rusia (aparte de los otros donde ha acompañado a Maduro). Allí ha establecido una cordial relación con su contraparte y también general Serguéi Shoigú. Al parecer, a Padrino López se le tiene en alta estima en Moscú. Lo consideran un regular visitante de Moscú.

No obstante, todos saben que toda la operación no es ni puede ser gratuita. Los rusos esperan que se les pague para seguir suministrando material militar. ¿De dónde saldrá el dinero en un país donde la principal fuente de divisas (el petróleo) se ha venido a menos?

Hace dos años Nicolás Maduro puso sus ojos en otra mítica fuente de recursos al sur del país. Así fue como nació el polémico Arco Minero del Orinoco en febrero de 2016.

El más alto jefe militar chavista ha decidido ser el aliado de Rusia en el Caribe

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Un proyecto de gran escala para explotar un área de 111.800 kilómetros cuadrados, 12% del territorio venezolano, correspondiente a buena parte del estado Bolívar y en menor proporción a los estados Amazonas y Delta Amacuro, que según las estimaciones oficiales cuenta con enormes de reservas de oro, cobre, diamante, coltán, hierro y bauxita.

Es curioso que un Gobierno que admite como su único fracaso no haber podido romper con “el rentismo petrolero”, insista en buscarse otra fuente de renta.

Pero esta no es la única contradicción. Desde que se promulgó la vigente Constitución, el chavismo asumió como una de sus banderas “visibilizar a los pueblos originarios” y dignificarlos.

Se les ha visibilizado, pero no porque el Estado nacional haya construido más escuelas o mejorado sus condiciones de vida, sino porque ahora las comunidades indígenas de esa zona de Venezuela se han convertido en el principal obstáculo para la explotación minera promovida desde Caracas.

La verdad es que hace tiempo ya que el general Padrino López decidió ser un doble factor. Ser aliado de los rusos y ser el sostén de Maduro.

Afectados como el resto de la población por la debacle nacional, muchos se han visto obligados abandonar sus tierras y cruzar hacia Brasil, otros se han dedicado a la minería artesanal.

Y así, lo que primero fueron advertencias, se han trasformado en denuncias bien sustentadas sobre la destrucción de un hábitat frágil y único en el planeta, así como los atropellos que se han venido cometiendo contra la población de la región.

El diputado opositor ante la Asamblea Nacional (AN) Américo De Grazia se ha erigido en el más visible crítico de las consecuencias de la política oficial, advirtiendo cómo la violencia en la región se ha disparado por las disputas por el control de las minas entre distintos grupos mafiosos y por las acciones del Ejercito.

El Gobierno concedió la explotación de los recursos de la región a la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (CAMINPEG), una empresa estatal controlada por los militares. O sea, por los subalternos del general Padrino López, quien por su parte ha asumido la responsabilidad de imponer el orden en un extenso territorio al que las decisiones del gobierno de Maduro, ha llevado a la anarquía. Esto ha puesto al jefe militar en el medio del conflicto.

El pasado sábado 8 de diciembre una incursión militar en el Parque Nacional Canaima (declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994) terminó con tres heridos y un fallecido, todos de la comunidad Pemón.

Los pemones señalaron a funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) del asesinato y la agresión en un intento por ingresar en las minas de oro.

Al día siguiente quemaron un campamento de la empresa eléctrica estatal, cerraron una pista de aterrizaje e impidieron la realización de las elecciones locales en el municipio Gran Sabana (frontera con Brasil).

Tres días después el ministro de la Defensa admitió el operativo militar, pero atribuyó los heridos y el deceso a “un enfrentamiento”.

No obstante, un comunicado escrito y difundido por las redes sociales por el Consejo de Caciques del Pueblo Pemón desmintió su versión y le hace graves acusaciones directas.


Hay que indagar mucho en la historia latinoamericana para dar con el caso de un alto jefe militar a los que una comunidad indígena le haga tales imputaciones.

Por cierto, si lo que ocurre hoy al sur de Venezuela se diera en cualquier otro país de la región, la izquierda y la prensa mundial pondrían en grito en el cielo.

Así, sobre los hombros del general en jefe Vladimir Padrino López, quien en su doble cargo de ministro de la Defensa y Comandante Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (CEOFANB) desde julio de 2014, ha sido el principal apoyo militar que ha sostenido a Maduro en el poder todos estos años, cae la múltiple responsabilidad de controlar la explotación minera de la que se supone saldrá buena parte de los recursos para cumplir con los compromisos con los aliados rusos.

El general es para Maduro lo que Rafael Ramírez (hoy exiliado y perseguido) en la presidencia de Petróleos de Venezuela lo fue para Hugo Chávez por más de una década. La verdad es que hace tiempo ya que el general Padrino López decidió ser un doble factor. Ser aliado de los rusos y ser el sostén de Maduro.

Cómo sobrevivió Nicolás Maduro al 2017

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Pedro Benítez

Artículos de Pedro Benítez

Periodista, escritor, historiador y politólogo venezolano. Profesor de la Universidad Central de Venezuela.

La razón, un peligro

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S:D:B Alejandro MorenoLa opinión de

31 de julio de 2018 12:14 AM

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En mi artículo anterior expuse una tendencia muy maligna, pero hay otra, no menos maligna, que expondré a continuación.

No quiero tener la razón, aunque sí quiero tener razón. Son dos cosas muy distintas tener la razón y tener razón. Lo primero es el encierro en las propias convicciones, la inmovilidad absoluta. Se tiene la razón cuando no se ve, ni se puede ver, la diversidad de argumentos y de opciones. Uno tiene la seguridad sin permitirse ninguna duda de que está en la verdad total y no puede dudar de ella porque tiene la convicción de que no hay ninguna posibilidad de que exista otra opinión válida.

El punto de partida está en la seguridad de que las premisas, afirmaciones inconcusas de partida, son completamente verdaderas. Una vez afirmada la solidez clara de las premisas, las deducciones y las conclusiones siguen como consecuencia mecánica de una lógica rígida que determina todo el proceso de deducción.

Modelo es el típico razonamiento del paranoico. Partiendo de la absoluta seguridad de que “yo soy Napoleón”, toda la conducta y el pensamiento del sujeto se siguen con perfección lógica, de modo que desde el lenguaje hasta la secuencia de sus acciones cotidianas corresponden, sin desviaciones, a la figura que ese yo tiene de Napoleón.

El fanático de una idea puede asemejarse en este sentido a la imagen del paranoico. Nunca duda de sus premisas y las sigue rígidamente cualesquiera sean las consecuencias para él mismo y para los demás, incluso la muerte más cruel.

Cuando un sistema de ideas perfectamente trabadas y rígidamente coherentes de modo que unas se siguen a las otras y todas se deducen, sin desviaciones, de una o unas premisas que se sostienen entre sí, quienes se adhieren al mismo no tienen ninguna duda, ni en su pensamiento ni en sus acciones, a pesar y no obstante cuanto la realidad pueda contradecirlas. Siempre se encontrarán razones para sostener la validez del sistema. Así, cuando se parte de que la sociedad y el Estado que la organiza está por encima de toda contradicción y de todo valor, el socialismo sin desviaciones se mantendrá a pesar de que por él se produzcan infinidad de muertes porque todos los que entren en contradicción con sus premisas y su proceso no son sino obstáculos que necesariamente deberán ser eliminados.

Los cambios no se producen sino desde dentro, cuando empieza la duda sobre las premisas. Esto puede lograrse desde fuera insistiendo en poner como premisa absoluta e indudable el valor de la persona, del ser humano y de  su vida por encima de cualquier otro valor.

12 de febrero de 2014, entre "La Salida", protesta, violencia y las balas

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En algunos casos hay detenidos y sentenciados mientras en otros la investigación sigue en curso

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Año 2014, la oposición venezolana llama a sus seguidores a marchar hacia el centro de la ciudad de Caracas, el objetivo: la sede del Ministerio Público (MP), lugar en el que esperaban ser atendidos por la para entonces fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz. Se iniciaría entonces “La Salida”, iniciada por el miembro del partido Alianza al Bravo Pueblo, Antonio Ledezma, hoy exiliado y prófugo de la justicia venezolana, la dirigente del movimiento político “Vente Venezuela”, María Corina Machado, y el coordinador nacional del partido Voluntad Popular, Leopoldo López, hoy preso, acusado por los hechos violentos del 2014.

Los hechos

Los líderes opositores llegaron a las puertas del MP, una vez entregado el oficio, le pidieron a  sus seguidores que se retiraran pues habían cumplido el objetivo de la manifestación, acción que fue acatada por unos e ignorada por otros, quienes se apostaron en las adyacencias de la sede principal de repartición de justicia.

Lea: Ortega Díaz saluda examen preliminar sobre Venezuela que inició la Corte Penal Internacional

En cifras

Según informe de la Fiscalía General de la República fueron:

43 fallecidos

Que incluye a seguidores oficialistas, opositores y funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana

Más de 486 heridos

1.854 detenidos

18 acusaciones que involucran a 40 funcionarios de policías municipales y efectivos de los organismos de seguridad del Estado, en la mayoría de los casos por el delito de trato cruel

33 casos de tortura(Según el Foro Penal Venezolano)

10 asesinados de impactos de bala en la cabeza

Caso Leopoldo López

Fue acusado por su presunta responsabilidad en la comisión de los delitos de instigación pública, asociación para delinquir, daños e incendio a edificación pública y bienes del Estado en grado de “determinación”. Más tarde, la juez que lo procesó, Ralenis Tovar, denunció que fue obligada a firmar dicha decisión, dijo que firmó esa orden judicial “por miedo a salir presa y al sentirse amedrentada”.

Actualmente continúa su condena, pero en arresto domiciliario.

Los caídos:

Juan Montoya

Es la primera víctima confirmada por el Gobierno.

53 años de edad.

Pertenecía el colectivo “Leonardo José Pirela del 23 de Enero”.

Asesinado de un disparo en la cara en La Candelaria, entre las esquinas de Monroy y Trocadero, Caracas.

Por el caso: fue condenado a 29 años y 6 meses de prisión el comisario del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) José Ramón Perdomo Camacho de 43 años, también responsable de la muerte del joven Bassil Da Costa.

Bassil Alejandro Da Costa

Estudiante de Mercadeo en la Universidad Alejandro Humbolt (UAH).

23 años.

Asesinado de un tiro en la cabeza durante una manifestación en la esquina Tracabordo de La Candelaria.

Por el caso: fue condenado a 29 años y 6 meses de prisión el comisario del Sebin, José Ramón Perdomo Camacho, también responsable de la muerte de Juan Montoya, asimismo a seis años de prisión el oficial de la Policía Nacional Bolivariana, Andry Yoswua Jaspe López (28).

Roberto Redman

Fue uno de los que ayudó a levantar el cuerpo de Bassil Da Costa.

31 años.

Estaba recién graduado de piloto privado.

Asesinado en la avenida Arturo Uslar Pietri de Chacao, de un tiro en la cabeza.

Caso “en investigación”.

17 de febrero

José Ernesto Méndez

Murió en la avenida Perimetral de Carúpano debido a graves lesiones craneales.

17 años.

Estudiante de Ingeniería Naval

Arrollado por una camioneta conducida por un funcionario de Pdvsa

Por el caso: fue acusado Roberto Pazo. Fue sentenciado a casa por cárcel el 23 de marzo de 2015. “Desde esta fecha el caso está congelado”. Denunció su madre.

18 de febrero

Génesis Carmona

Miss Turismo 2013.

21 años.

Recibió un impacto de bala en la cabeza durante una manifestación en Valencia.

Por el caso:  Ministerio Público ordenó el pase a juicio del estudiante de Economía de Universidad de Carabobo y dirigente juvenil del PSUV, Juan Maza, por su presunta complicidad en la muerte de Carmona. Se le dictó medida cautelar de presentación cada 15 días en la instancia judicial

19 de febrero.

Julio Eduardo González

Murió en un accidente automovilístico.

Trató de esquivar una barricada en la avenida Cuatricentenaria, en la ciudad de Valencia.

Fiscal del estado Carabobo.

20 de febrero

Alexis Martínez

Hermano del diputado de la Asamblea Nacional (AN) Francisco Martínez

Asesinado en la avenida Hermann Garmendia de Barquisimeto, frente a la sede de la Universidad Fermín Toro (UFT), mientras ayudaba a despejar barricadas.

Por el caso: Ante las pruebas presentadas por el Ministerio Público fue condenado a 27 años de prisión Héctor Doménico Cusati Martínez, de 28 años.

Asdrubal Rodríguez

26 años.

Detenido por funcionarios de Polichacao en Altamira, alegan que desvalijaba una moto.

Trasladado a la Cota Mil y los policías le habrían disparado a Rodríguez para impedir que huyera.

Por el caso:  están privados de libertad dos funcionarios de la Policía Municipal de Chacao.

21 de febrero

Doris Elena Lobo

40 años

Murió a consecuencia de graves lesiones sufridas, cuando la moto en la que viajaba cruzó una barricada

Elvis Rafael Durán

Murió en la avenida Rómulo Gallegos al intentar pasar una barricada en su moto y fue sorprendido por una guaya que lo degolló.

28 años.

Caso “en investigación”.

Lea: Las ruinas urbanas de la revolución

22 de febrero

Geraldine Moreno

Falleció el 22 de febrero en Valencia tras recibir impactos de perdigón en la cara provenientes del arma de un Guardia Nacional.

Deportista.

23 años.

Danny Melgarejo

20 años.

Estudiante de comercio exterior en el Instituto Universitario Tecnológico de la Frontera.

Apuñalado por un adolescente en el sector Palo Gordo en Táchira.

Por el caso: “Los responsables de estas acciones fueron condenados ante las acusaciones presentadas por fiscales del Ministerio Público”, Según el MP en el año 2016.

23 de febrero

José Alejandro Márquez

Sufrió politraumatismo al recibir una golpiza por parte de Guardias Nacionales el 23 de febrero.

43 años.

24 de febrero

Jimmy Vargas

34 años

Murió el 24 de febrero en Las Pilas, estado Táchira al caer del segundo piso de su residencia, mientras escapaba de los disparos de Guardias Nacionales.

Wilmer Carballo

24 años

Recibió un disparo en la cabeza por motorizados armados el 24 de febrero en La Fundación de Cagua, estado Aragua.

Johan Quintero Carrasco

Presuntamente recibió un impacto de bala en un saqueo en El Limón, estado Aragua.

34 años.

Por el caso: “Los responsables de estas acciones fueron condenados ante las acusaciones presentadas por fiscales del Ministerio Público”, Según el MP en el año 2016.

Antonio José Valbuena

32 años.

Falleció en Maracaibo, estado Zulia al recibir un disparo en la cabeza cuando intentaba quitar los escombros de una barricada.

25 de febrero

Eduardo Anzola

Falleció tras impactar su moto contra una barricada en Valencia, Carabobo.

29 años.

27 de febrero

María Julieta Heredia

Sufrió un infarto en Yaracuy durante un fuerte cacerolazo en su vivienda, era madre del gobernador del estado.

89 años.

28 de febrero

Giovanni José Pantoja

29 años.

Recibió un disparo en el ojo.

Guardia Nacional.

Por el caso: existen cuatro órdenes de aprehensión contra personas presuntamente involucradas en sus fallecimientos, incluso con alerta roja internacional.

03 de marzo

Deivis Durán Useche

31 años

Murió en Altamira, cayó en una alcantarilla sin tapa, presuntamente retirada por manifestantes.

05 de marzo

Luis Gutiérrez Camargo

26 años.

Falleció en Rubio, estado Táchira al chocó su moto contra una barricada.

06 de marzo

José Gregorio Castillo

25 años.

Falleció en Los Ruices por herida de bala.

Acner Isaac Lyon

22 años

Recibió un disparo en la espalda durante un enfrentamiento entre vecinos, motorizados y GNB.

07 de marzo

Jorge Steven Colina

Recibió un disparo en el cuello

Funcionario de la PNB.

26 años.

Jonathan Enrique Martínez

Le cayó una valla encima en la avenida 16 del sector Palaima en Maracaibo y murió de forma inmediata

30 años

Glidis Chacón

25 años de edad y era funcionaria del Sebin.

Recibió un disparo en el cuello de miembros de Polichacao en la autopista Prados del Este, en Caracas. Vestidos de civil y a bordo de vehículos sin identificación

Por el caso: fue condenado un policía municipal de Chacao a 10 años de prisión. Además, otros dos funcionarios de ese organismo están acusados y en etapa de juicio.

09 de marzo

Giselle Rubilar

46 años

Murió en la avenida Los Próceres de Mérida

Recibió un tiro en el ojo izquierdo mientras retiraba los escombros de una barricada.

Por el caso: fue privado de libertad Steven García

10 de marzo

Daniel Tinoco

Falleció en San Cristóbal, estado Tachira al recibir un impacto de bala por parte de presuntos colectivos armados

24 años

11 de marzo

Ángelo Vargas

27 años.

Recibió un disparo en la cabeza en Guayana.

Dirigente estudiantil.

12 de marzo

Jesús Enrique Acosta

23 años

Falleció en La Isabelica, estado Carabobo. Recibió un disparo en la cabeza de un presunto grupo de motorizados armados.

Por el caso: se encuentra en fase de juicio el detective del Cicpc, Carlos Alfredo Ramos

Ramsor Bracho

36 años.

Recibió un tiro en el tórax en un enfrentamiento en Mañongo, estado Carabobo.

Guillermo Sánchez

Murió en La Isabelica, estado Carabobo.

Recibió un impacto de bala mientras se dirigía a su casa para buscar una brocha.

42 años.

Por el caso: “Los responsables de estas acciones fueron condenados ante las acusaciones presentadas por fiscales del Ministerio Público”, Según el MP en el año 2016.

17 de marzo

José Guillén

34 años.

Murió en Maracay al recibir un disparo en una protesta.

Guardia Nacional.

18 de marzo

Anthony Rojas

Estudiante

18 años

Murió en Táchira al ser tiroteado cerca de una barricada

Francisco Madrid

Recibió un tiro desde una camioneta en Caracas

31 años

Caso “en investigación”.

19 de marzo

Jhon Castillo

Guardia Nacional.

24 años.

Recibió un tiro en el estado Táchira, cerca de la Unefa.

Caso “en investigación”.

21 de marzo

Wilfredo Jaimes

Recibió un disparo en el brazo y la cabeza en el estado Táchira.

Transportista.

32 años.

22 de marzo

Argenis Hernández

Murió de varios disparos en el estado Carabobo.

Comerciante.

26 años.

Jesús Labrador

Recibió un tiro en la espalda en Mérida.

Trabajador de cooperativa.

39 años.

23 de marzo

Adriana Urquiola

Asesinada de dos disparos en el estado Miranda.

Intérprete de señas de Venevisión.

Tenía tres meses de embarazo.

Por el caso: se logró una condena de 17 años, 1 mes y 20 días de prisión contra Yonny Bolívar Jiménez de 37 años.

24 de marzo

Miguel Antonio Parra

Guardia Nacional.

Recibió un tiro en el cuello en el estado Mérida.

42 años.

Por el caso: tras las rejas el imputado Walter Mayorga

29 de marzo

Roberto Anesse

Murió en el Zulia al detonar un explosivo casero, tenía 33 años y era padre de familia.


Por Daniel Álvarez // @DanielAlvarezRo

Represión contra un demócrata

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07 DE FEBRERO DE 2018 12:01 AM

Enrique Aristeguieta Gramcko es un personaje conocido por los venezolanos. Ha tenido una participación relevante en los asuntos públicos, sobre la cual conocemos lo fundamental. Independientemente de lo que se pueda pensar sobre sus realizaciones, sobre los pasos que ha dado a la vista de todos, nadie lo puede relacionar con asuntos turbios ni con conductas oscuras o delictivas. Todo lo contrario, más bien ha llamado la atención por la rectitud de sus ejecutorias.

De tales ejecutorias se tiene conocimiento desde la primera mitad del siglo XX, cuando su antagonismo frente a la dictadura  de Pérez Jiménez lo llevó a formar parte de la famosa Junta Patriótica cuyo trabajo fue fundamental para la restauración del régimen democrático a partir de 1958.

Logrado el objetivo, hecho un trabajo fundamental que dependió de cabezas lúcidas y de temperamentos valientes, Aristeguieta Gramcko sirvió a la sociedad en altos cargos de la administración, sin que su actividad dejara sombras o señales sombrías. Fue modelo de sobriedad, de honradez y eficacia en los despachos que atendió en la etapa fundacional de la democracia representativa.

Después de un recogimiento en el hogar, o de una presencia moderada en la actividad política, las atrocidades del chavismo lo obligaron a regresar a una lucha abierta y denodada. Sin relacionarse con propuestas violentas, sin vínculos con movimientos capaces de provocar situaciones de alarma colectiva, ocupó de nuevo un primer plano en la orientación de la ciudadanía. Habló frente a los micrófonos, escribió mensajes en las redes sociales, asistió a reuniones de grupos pequeños que buscaban el auxilio de su experiencia en el combate de la pasada autocracia, estuvo presente en los lugares que buscaban sus consejos. Terminó fundando, con dirigentes de las nuevas generaciones, una agrupación con el objetivo de restaurar la democracia.

Tal ha sido la actividad de Aristeguieta Gramcko en la última década. Estamos frente a un compromiso digno de respeto, ante un testimonio de servicio colectivo y de apego a valores fundamentales del civismo, pero fue detenido en su hogar por agentes del Sebin, en horas de la madrugada y sin autorización judicial, para que diera cuenta de actividades supuestamente reñidas con la legalidad y con la cohabitación pacífica.

Se le pidió cuenta detallada de su agenda, como si se moviera en las sombras de la noche. Se llevaron sus documentos personales y revisaron los asuntos guardados en una computadora de uso privado, sin el respeto a la privacidad que es de obligado resguardo según las leyes vigentes. Se olvidaron de que no metían en la jaula a un adolescente atolondrado, sino a un hombre de 84 años que merece respeto por todo lo que ha hecho en la vida.

La indignación que provocó su captura, el movimiento masivo de las redes sociales,  la ola de comentarios airados e indignados que circulaban en las calles y la protesta de los partidos políticos de oposición obligaron a dejarlo en libertad. Pero cometieron la alevosía, vieron peligros en un caso de dignidad y decencia, se llenaron de porquería ante la vista de la sociedad. Por fortuna, la vicisitud concluyó, por ahora, en las palabras edificantes del luchador que volvió a la paz de su hogar: “Utilizaré mis fuerzas para dejar a Venezuela libre”. Que así sea.

¿Es el cuatro de febrero una fecha patria?

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No existe comparación con las manifestaciones populares que ocurrieron en la caída del dictador Marcos Përez Jiménez el 23 de enero de 1958

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¿Por qué se recuerda la fecha del cuatro de febrero?

En 1992, hace 26 años, se produjo un fallido golpe de estado, encabezado por 5 tenientes coroneles, liderados por Hugo Chávez, a quien le correspondió tomar la plaza de Caracas y buscar al Presidente Constitucional, Carlos Andrés Pérez. Pero falló. El golpe se inició de madrugada. Desde Maracay partieron tropas hacia Caracas, y fueron tomadas exitosamente además las plazas de Valencia y Maracaibo.

¿De dónde salieron los sublevados?

Los tenientes coroneles del Ejército Francisco Arias Cárdenas, Yoel Acosta Chirinos, Urdaneta Hernández y Miguel Ortiz Contreras (ya fallecido), formaban con Chávez una especie de logia militar que tenía años de formada y se reunían con el plan de por medio. Su ideología era izquierda nacionalista. Varios civiles que formaron parte del “putsch” habían militado en el Partido de la Revolución Venezolana (PRV) fundado por el ex guerrillero Douglas Bravo. La jerarquía militar había detectado a Hugo Chávez como posible conspirador unos años atrás antes del golpe. Pero diferencias entre los militares hicieron que Chávez pudiera volver a obtener un cargo con responsabilidades directas sobre importante armamento y tropas.

¿Hubo muertos en la intentona?

Sí. Se contaron –en cifra oficial- una treintena de fallecidos durante los combates en Caracas, particularmente en Miraflores y en la residencia presidencial La Casona. Inicialmente se habló de 100 y 200 fallecidos.

¿Por qué fracasó el golpe?

Militarmente, el golpe se vino abajo en vista de que el Presidente Pérez resistió en el Palacio de Miraflores hasta que su casa militar logró sacarlo por la salida de prevención lateral del palacio para que pudiera llegar hasta Venevisión, desde donde dirigió dos mensajes al país. El mando está donde esté el Presidente. Sin embargo, todavía había escarceos en otras ciudades del país, por lo que en horas de la mañana se convenció a Chávez de su derrota y se le animó a enviar un mensaje a los sublevados en otras plazas. Correspondió presentarlo a su lado al almirante Daniels. Chávez habló por 70 segundos explicando que no pudieron alcanzar el objetivo, que vendrían otras situaciones y que “por ahora” debían deponer las armas. Así ocurrió.

¿Cuál era el ambiente político en el que ocurrieron los hechos?

El golpe se escogió cuando los partidos políticos se encontraban en desprestigio y se aplicaba un fuerte paquete de medidas económicas para reestructurar la economía y hacerla más competitiva, pero que fue un duro ajuste para toda la población. 3 años antes, en febrero de 1989, se había producido en Caracas una seria protesta con daños a la propiedad y motines que obligó a la salida del ejército a las calles, con pérdida de vidas humanas. Los golpistas aprovecharon ese escenario, pero, en realidad, el 4 de febrero el pueblo no salió a las calles en su respaldo ni tampoco en respaldo del gobierno constitucional.

¿Qué hicieron los parlamentarios mientras el golpe andaba?

El Congreso convocó a sesión conjunta y extraordinaria de sus cámaras para rechazar la intentona golpista y aprobar la suspensión de garantías constitucionales. La Comisión de Mesa, integrada por los jefes de fracción, se reunió previamente para acordar los términos del documento que sería aprobado. Se aprobó que no habría discursos. La sesión se transmitió en vivo desde avanzada la mañana, cuando ya estaba aplastada la asonada con la rendición de Chávez en el Museo Militar. La armonía política y parlamentaria fue quebrada por la intervención imprevista del senador vitalicio Rafael Caldera, quien dijo que no sentía el fervor del pueblo en favor de su democracia en esta amenaza, y que la respuesta no era dar los mismos discursos sino responder a su anhelo. Dijo al Presidente Pérez que es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y la democracia cuando esta no impide el alza en el costo de la subsistencia y la corrupción. Anunció que no votaba el acuerdo parlamentario. Esto disparó la popularidad de Caldera, quien ganaría la Presidencia de la República al año siguiente, y de otro personaje que salió esa tarde a decir cosas similares, el diputado Aristóbulo Istúriz, de La Cauda R, quien en diciembre de ese mismo año venció en las elecciones por la alcaldía de Caracas.

¿Cuáles fueron las consecuencias del fallido golpe militar?

-La intentona fue un fracaso militar pero un éxito político. El gobierno de Carlos Andrés Pérez perdió respaldo político y popular para seguir implementando su programa de restructuración económica y las relaciones con su partido AD se hicieron aún más tensas de lo que era normal antes del golpe. Copei entró al Gobierno con varios ministros y salió meses después por desacuerdos. Pérez no pudo culminar su mandato y salió del gobierno 15 meses después expulsado por un antejuicio debido a malversación de 17 millones de dólares de la partida secreta para financiar la seguridad de Violeta Chamorro, presidenta de Nicaragua.

¿Es el cuatro de febrero una fecha patria?

Rotundamente no. Solo una parte de la población reconoce y celebra este acontecimiento militar y político, debido a que sirvió para objetivos políticos posteriores de Hugo Chávez. Pero el hecho constituyó un atentado contra la Constitución que estaba vigente y la forma pacífica de convivencia que se daban los venezolanos entonces.

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  • Carlos Subero
    03/02/2018 – 6:43PM