Socióloga Stelling: Nadie maneja la realidad del país sino relatos o narrativas

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Socióloga Maryclen Stelling, profesora UCAB

20/09/2018 | 07:20 pm 


CARACAS.- La socióloga y profesora universitaria, Maryclen Stelling, opinó que en estos momentos “nadie” maneja la realidad del país, sino relatos o narrativas construidas por los políticos y medios de comunicación porque, a su juicio, “el ser humano necesita vivir en armonía, en consonancia cognitiva en vez de disonancia cognitiva”.

“Yo creo que nadie tiene la verdad, lo que compramos son relatos o narrativas (…) en los medios hay una clasificación de importancia de acuerdo a la postura política (…) las redes sociales le están ganado la batalla a los medios tradicionales, eso se denomina poder transmediático. Quien está llevando la batuta son las redes”, dijo en entrevista a Vladimir Villegas al programa La entrevista que transmite Unión Radio.

Stelling explicó los fenómenos que considera influyen en la respuesta brinda por la ciudadanía ante distintas situaciones y las valoraciones obtenidas a partir del medio que transmite los hechos.

https://audioteca.unionradio.net/audio-player/?audioid=https://audioteca.unionradio.net/wp-content/uploads/2018/09/URN-2018-09-20-LA-ENTREVISTA-MARYCLEN-STELLING.mp3&title=Declaraciones%20de%20la%20soci%C3%B3loga,%20Maryclen%20Stelling&album=ur.pngJean Carlos González/ Unión Radio

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“Venezuela es un desastre humanitario de proporciones tremendas”

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2 de septiembre de 2018

Kurt Tidd



E
n diálogo exclusivo con la Revista DEF, el jefe del Comando Sur de los EEUU habló sobre la colaboración para la cumbre del G20, la influencia de China en la región, la crisis venezolana y los caminos para la integración regional en materia de seguridad y defensa.

El responsable del Comando Sur de los EE. UU., almirante Kurt Tidd, visitó la Argentina en el marco de la Conferencia Sudamericana de Defensa 2018 (SOUTHDEC, por sus siglas en inglés), un encuentro anual de jefes militares de todos los países de la región. Este año el tema convocante fue “Contribuciones militares sudamericanas hacia la paz global”.

Lo cierto es que la visita de Tidd se dio apenas un par de semanas después del paso por el país de James Mattis, secretario de Defensa de los EE. UU., lo que marca la buena sintonía y el trabajo conjunto entre ambos países en un área tan sensible de cara a la próxima cumbre del G20.

DEF Online
DEF fue el único medio que pudo acceder a una entrevista con el almirante Tidd, quien se refirió a algunos de los principales temas de la agenda regional: el crimen trasnacional, la crisis humanitaria venezolana y la influencia de China en América Latina. Incluso, tuvo palabras elogiosas para la labor del ministro Oscar Aguad en relación a la reforma del sistema militar argentino.

-¿Qué balance hace de las reuniones que mantuvo en Buenos Aires?
-Fueron muy importantes. Nos dieron la oportunidad de reunir a los líderes militares más importantes para discutir temas como seguridad y estabilidad de toda la región, y de encontrar oportunidades para trabajar en conjunto de una forma positiva.

-Durante su paso por Buenos Aires se reunió con el ministro Oscar Aguad. ¿Hablaron sobre la ayuda que brindarán los EE. UU. para la próxima cumbre del G20?

Kurt Tidd fue recibido por el ministro de Defensa Oscar Aguad

-Como sabrá, el secretario James Mattis estuvo aquí recientemente. En la reunión con el ministro seguimos algunas conversaciones que tuvieron ellos en esa oportunidad. Pero, más que nada, fue una oportunidad para trabajar con el ministro y con el general Bari del Valle Sosa [jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF. AA. argentinas] y de entender todo el trabajo extraordinario que Argentina viene haciendo para preparar este G20. Pensamos que es absolutamente genial el liderazgo que está ejercitando Argentina como sede del G20. Si hay algo que podamos hacer, pueden contar con ello.

–¿La ayuda será provista por el Comando Sur?
-Sí, seremos nosotros los que estaremos afectados a las tareas.

-¿Puede darnos algún detalle?
-Eso se lo dejaré a las FF. AA. de Argentina. Lo que les dijimos fue: “¿cómo podemos ser útiles?”.

-América Latina es percibida como una zona de paz. ¿Qué fuentes de potenciales conflictos existen?
-Difícilmente veamos enfrentamientos entre estados en América Latina en el futuro. Pero la región todavía enfrenta desafíos ligados a las redes criminales transnacionales. Es una buena oportunidad para ver cómo podemos compartir información de manera más efectiva, para entender exactamente cómo operan estas redes y, aunque afecten a nuestros países de manera diferente, asegurarnos prevenirlas de manera conjunta en un frente unido.

-¿Cómo observan la crisis de Venezuela?
Kurt Tidd entrevista
-Es un desastre humanitario de proporciones tremendas. Está afectando a toda la región. Estamos viendo a millones de venezolanos “votando con sus pies” al irse del país, expresando su insatisfacción con el gobierno. Esto está teniendo un fuerte impacto en los países de la región, incluyendo Argentina, pero sobre todo en aquellos que rodean a Venezuela. Estamos interesados en ver cómo ayudar a nuestros amigos y vecinos mientras lidian con esta crisis humanitaria.

-¿Esa crisis puede devenir en un conflicto entre países?
-Nuestro foco está puesto en el sufrimiento de los venezolanos. Precisamente, por esa razón el secretario Mattis anunció el despliegue de nuestro buque hospital USS Comfort. Esta nave vendrá a la región durante un par de meses e invitamos a nuestros socios a proveer personal médico para que trabaje a bordo. De esta manera, la región en general podrá trabajar en conjunto y colaborar para tratar de aliviar el sufrimiento de los venezolanos. Así es como los EE. UU. expresan su solidaridad y amistad, tratando de aliviar el sufrimiento.

-Después de muchos años de negociaciones, Colombia avanzó con los acuerdos de paz. ¿Se mantendrá la ayuda que los EE. UU. prestan a este país?
-Por supuesto. Hemos estado lado a lado por décadas. El difícil trabajo de lograr la paz es un trabajo que continuará. Seguiremos hombro a hombro con nuestros socios en Colombia, mientras trabajan muy duro en producir los frutos de esa paz. Cabe destacar que, a propósito de la catástrofe humanitaria de sus vecinos, se están invirtiendo recursos del gobierno colombiano que esperaban ser utilizados para afianzar la paz.

-¿Hay terrorismo activo en América Latina?
-Los atentados que sufrió Argentina en los años 90 responden su pregunta. Seré sincero, todos los países están experimentando fenómenos de radicalización vía Internet. No solo en EE. UU., sino también en otros países encontramos este encanto seductor del mensaje terrorista. Debemos trabajar en conjunto para intercambiar información para saber de dónde viene esta radicalización, cómo lidiar con ella y cómo detener los mensajes que están haciendo que la gente se enganche en actos terroristas, aparentemente inspirados en los terribles mensajes de ISIS y otras organizaciones extremistas.

-¿Cómo evalúa la influencia de China en la región?
-China tiene una influencia económica enorme. Hay preocupación, porque la influencia económica a veces encierra motivos ulteriores. El punto crítico consiste en que cuando se observa la relación de los EE. UU. con los países de toda la región, preferimos hablar de la sociedad duradera y las oportunidades que tenemos a futuro de seguir trabajando juntos de forma muy positiva. Eso es lo que charlamos con el ministro Aguad, el general Sosa y el resto de los pares de la región.

-¿Tiene el Comando Sur una opinión sobre la base espacial que tiene China en territorio argentino?
-Eso es cuestión del gobierno de Argentina y de sus FF. AA.

-Se habla de una base estadounidense en Neuquén.

Base norteamericana
-Lo explicamos muchas veces. Se trata de un Centro de Respuesta a Crisis Humanitarias que fue solicitado. Está enfocado en atender a civiles ante una catástrofe humanitaria. No tiene ningún componente militar. Aunque tratamos de explicar la verdad, la historia vuelve a surgir una y otra vez…

-Argentina está reorganizando su instrumento militar y de defensa. ¿Qué dice EE. UU. en ese sentido?
-Esto es una sociedad de iguales. Tenemos tanto que aprender de nuestros socios como de lo que tenemos para compartir en términos de conocimiento y entendimiento. La clase de desafíos a la seguridad nacional que se enfrentan en el siglo XXI son muy diferentes de lo que se enfrentaban hace 50 años. La necesidad de compartir ideas sobre cómo las FF. AA. pueden tener un rol constructivo apoyando los elementos de la seguridad, ya sean fuerzas policiales, judiciales o diplomáticos. Todos tenemos que trabajar juntos de manera colaborativa. Saludo los esfuerzos que están liderando el ministro Aguad y el general Sosa en virtud de transformar el elemento militar para ser capaces de enfrentar los riesgos que Argentina enfrenta en el siglo XXI.

Entrevista realizada por el periodista 
Juan Ignacio Cánepa

Hausmann: No hay crisis en Latinoamérica que la historia recoja y llegue a los niveles de lo que vive hoy Venezuela”

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agosto 15, 2018 10:40 pm
Se necesitan montos récord para eventual “plan rescate” a Venezuela

Una estimación reciente plantea donaciones y créditos que llegarían a los 80 mil millones de dólares.

Ricardo Hausmann, exministro venezolano. Foto: Archivo El País

No hay crisis en Latinoamérica que la historia recoja y llegue a los niveles de lo que vive hoy Venezuela”, afirma el economista Ricardo Hausmann, ex ministro de su país (1992-93) y actualmente docente en Harvard. Asegura que un plan de rescate que permita, para 2030, recuperar aunque sea los niveles de vida de 2012, sería un enorme éxito. A continuación, un resumen de la entrevista, en  el País de Uruguay

—¿Qué evaluación hace de la actual coyuntura?

—Según las estadísticas disponibles, nunca ha habido en América Latina un colapso comparable con lo que ocurre en Venezuela. El PIB ha caído en más de 45% con respecto a 2013. Las importaciones lo han hecho en más de 80%. Las importaciones del sector privado en más de 90%. Ha salido más del 10% de la población del país en menos de 4 años. De los que utilizaban twitter y solo tuiteaban desde Venezuela entre febrero y abril del 2017, para febrero-abril del 2018, 9,7% dejaron el país.

Los venezolanos están perdiendo peso a pasos agigantados. El salario mínimo, que en 2012 compraba 72.000 calorías al día, hoy no compra ni 800 si se usara el 100% de este para comprar la caloría más barata, que es la yuca. Para comprar proteínas alcanza para 1 huevo al día. En el país no están las calorías, las proteínas ni las medicinas para que sobrevivan 30 millones de personas. Por eso, de acuerdo a la Encuesta de Condiciones de Vida realizada por las 3 universidades más prestigiosas del país y con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, más del 80% de los venezolanos están en condición de pobreza y han perdido más de 25 kilos de peso en los últimos 2 años.

Insisto en que es el momento de mayor deterioro de la historia de América Latina. Es más del triple de la caída del PIB del Uruguay a principios de los 2000 y más del doble que la del Uruguay en la década de los 80. La hiperinflación, que ya excede el 50% mensual (definición formal de hiperinflación) todos los meses desde septiembre del año pasado, es de las más largas del mundo. Es mayor a las de Nicaragua, Bolivia, Perú y mucho más grande de las que se vieron en Argentina o Brasil en los años 80.

—¿Qué condiciones debería reunir un eventual “plan de rescate”?

—Un plan de rescate tiene que pasar por un cambio de régimen. No veo como esta dictadura pueda hacer nada que sea creíble para la población, para los agentes económicos que tienen que creer en la recuperación y para la comunidad internacional. Tiene que reempoderar a la sociedad con los derechos económicos más elementales, como el derecho a la propiedad, a adquirir divisas en el mercado, a fijar precios según la oferta y la demanda, en fin, a volver a dejar que funcionen los mecanismos de mercado para que las necesidades de unos se conviertan en las oportunidades de ingreso de los que estén dispuestos a suplir esas necesidades. Es necesario acabar con la escasez de divisas y resolver el sobre-endeudamiento de la economía: Venezuela es el país con la relación deuda externa pública a exportaciones más alta del mundo por amplio margen, pues el gobierno usó el período del boom petrolero para endeudarse en vez de ahorrar y ahora producimos 1/3 del petróleo que Venezuela producía cuando Chávez llegó al poder. Además, se necesitará una fuerte inyección de divisas para financiar la importación de materias primas, insumos intermedios, repuestos y medicinas necesarios para impulsar el sistema productivo y el de salud.

—¿Cuáles son los costos a afrontar?

—La sociedad no puede pagar costos netos adicionales y mucho menos en el corto plazo. Para salir del foso, no podemos pensar en un programa que implique sacrificios a corto plazo para obtener beneficios posteriores. Es necesario un plan que implique una recuperación de los niveles de vida desde el primer día. Para ello, es imprescindible una moratoria y una renegociación de la deuda pública externa con un recorte (haircut) que va a tener que ser muy grande. Además, necesitaremos donaciones, especialmente en los 2 primeros años por montos que deberán estar en el entorno de US$ 20.000 millones. Y finalmente un programa de financiamiento internacional liderado por el FMI de unos US$ 60.000 millones en los primeros 3 años. Tendremos que tener una reestructuración muy profunda del sector petrolero que en este momento se encuentra totalmente quebrado tanto financiera como operativamente.

—¿Quiénes podrían o deberían sumar su apoyo en un plan como el que plantea?

—Hará falta ayuda de muchos. Unión Europea, Canadá, EE.UU., Japón, China y América Latina. Creo que de haber una transición política legítima, va a haber mucha buena disposición. Y cuando se sepa la realidad del país, una vez salido este régimen que miente y desinforma, el mundo tomará conciencia de la catástrofe humana que representa el país hoy.

—¿Cómo se detiene la inflación y se restablecen condiciones creíbles para el tipo de cambio?

—La inflación entre julio 2018 y julio 2017 alcanzó 82.766% según la Asamblea Nacional. El FMI cree que va hacia 1.000.000% para fin de año. La inflación del mes de julio 2018 con respecto a junio 2018 fue de 125%. Esto corresponde a una tasa anualizada de 1.683.311%.

Lo fundamental para detener la inflación es financiar el déficit fiscal con recursos reales. Eso permite parar la emisión inorgánica de dinero, que representa hoy las partes del ingreso fiscal. Esto se podrá lograr con las donaciones y la financiación del FMI. Dado esto, los detalles del régimen cambiario —qué tan fijo o qué tan flexible— son aspectos de segundo orden.

—¿Y el aparato productivo? Venezuela dejó de producir mucho de lo que consume…

—El colapso de la producción en Venezuela se debe al colapso de las importaciones. Esto dejó a las empresas sin materia prima, insumos intermedios y repuestos, lo que produjo el descalabro de la producción desde 2012. Estas importaciones van a ser financiables con los mismos recursos en divisas que mencioné anteriormente: el gobierno tiene gastos principalmente en moneda local, pero se va a financiar con donaciones y préstamos multilaterales. Para hacerse de moneda nacional, el gobierno tendrá que vender esas divisas a los importadores a cambio de la moneda nacional. Con esas divisas el aparato productivo podrá arrancar. Así sucedió con el Plan Marshall en 1948.

Además, hay un problema de destrucción de derechos de propiedad que hay que volver a garantizar. Y es imprescindible recuperar las empresas expropiadas que han sido destruidas en el sector acero, cemento, supermercados, manufacturas, servicios agrícolas y petroleros entre otros.

—En un escenario de recuperación, ¿qué papel juega el petróleo?

—Este gobierno destruyó a Petróleos de Venezuela (Pdvsa). La recuperación de la producción de petróleo en el país va a tener que hacerse fuera de Pdvsa, pues esta empresa no tiene ni los recursos ni la capacidad de endeudamiento para aumentar la producción. Tendremos que adoptar una estrategia que se asemeje mucho más a la de Colombia, México y Brasil. La inversión privada en petróleo va a ser una fuente muy importante de recuperación.

—Cualquier plan de salida condiciona el futuro. ¿Hay condiciones para asumir compromisos a largo plazo?

—Tenemos que pensar en un gobierno de transición relativamente breve y un retorno a la normalidad democrática. Ese gobierno de transición va a necesitar implementar un plan de estabilización y recuperación, de la mano de la comunidad internacional. Hay muchos temas de largo plazo que tendrán que ser decididos por el sistema político una vez se retome la normalidad democrática. Por ello, el gobierno de transición debe ocuparse de lo impostergable y preservar la libertad de los venezolanos de construir su futuro.

—¿Cuánto se incrementa el costo social y económico de un proceso de recuperación en la medida en que se mantiene la actual situación?

—El costo social y económico de cada día de gobierno de Maduro es indescriptiblemente alto. En el mes de julio del año pasado hicimos un ejercicio numérico del plan de recuperación. Cuando lo rehicimos en días recientes tomamos nota de la magnitud de la destrucción adicional: la producción petrolera ha caído 30% en 12 meses. El PIB total cayó 15% más. El dólar, que hace 1 año estaba en 8.000 bolívares, hoy está por encima de los 4.000.000. Hay cientos de miles de nuevos refugiados en el último año. Y temo que cuando sepamos las cifras de mortalidad nos daremos cuenta que esta crisis probablemente haya costado casi 1 millón de muertes.

—¿Qué horizonte se puede trazar para pensar en una recuperación, que tiempo puede llevar?

—El país va a pasar muchos años antes de que regrese a niveles de vida que conoció en su pasado reciente. Un plan que recupere los niveles de vida del 2012 para el año 2030 sería uno de los más exitosos jamás visto. Pero eso no debe deprimirnos. Lo importante es que las cosas mejoren permanentemente. Y que la sociedad aprenda algo realmente valioso de la catastrófica aventura chavista en la que se metió.

En los ‘90, la sociedad venezolana no entendió que tenía que cambiar

—¿Qué enseñanzas deja este proceso?

—Creo que en la década del 90 la sociedad no entendió que tenía que cambiar. Entre 1920 y 1980 fuimos la sociedad con mayor crecimiento en el mundo. Pero este crecimiento estuvo basado en el petróleo. Cuando yo nací en 1956, Venezuela era un país de 7 millones de habitantes que exportaba 3 millones de barriles de petróleo. Hoy es un país de 30 millones que exporta 1 millón de barriles. Ese empobrecimiento el sistema político y la gente no supo entenderlo y enfrentarlo.

Chávez lideró la oposición a los cambios necesarios y la sociedad le dio el poder. Cometió todos los errores económicos conocidos e inventó unos cuantos. Espero que el país, luego de esta experiencia, entienda que crear valor requiere empoderar a la gente para que pueda crear valor, no darle derechos sobre lo que no tenemos.

—¿Qué otras reformas necesita implementar el país?

—Hay muchísimas cosas que hacer, pero no todas tienen el mismo nivel de urgencia y lo que se destruyó en 20 años de chavismo no se va a solucionar en un año. Al principio, es imprescindible recuperar la producción. Se necesita importar semillas, fertilizantes, agroquímicos y repuestos para aumentar drásticamente la producción de comida, porque 30 millones de personas no pueden vivir de la filantropía internacional. Hay que recuperar la producción de electricidad y agua. Poner a producir el aparato productivo que teníamos, garantizar la seguridad y recuperar el sistema de salud.

PERFIL

Ricardo Hausmann

Director del Centro para el Desarro-llo Internacional y profesor de Eco-nomía del desarrollo en la Kennedy School of Government de la Univer-sidad de Harvard. Ministro de Planifi-cación de Venezuela (1992-1993). Economista jefe del BID (1994-2000).

 

LUIS CUSTODIO – LCUSTODIO@ELPAIS.COM.UY

 

“La fortaleza fundamental que se requiere es ética”

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ENTREVISTA A MARÍA CORINA MACHADO
La exdiputada de la Asamblea Nacional y coordinadora de Vente Venezuela no cree en medias tintas. “Hay solo dos posiciones. Estás con la dictadura o estás contra ella”, asevera. En esta entrevista para El Pitazo confiesa que ser cómplices o corruptos “es una línea de división y forma parte del sistema, no importa de qué color se pongan sus camisas”

Julio 22, 2018

Por: Andrea Tosta

Un jarrón le sirvió a María Corina Machado para explicar la situación actual del gobierno de Nicolás Maduro. Lo tomó de una esquina de su escritorio, lo puso frente a ella e introdujo “factores” con sus manos: acciones internacionales, protestas de calle, un alzamiento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en el exilio, el desconocimiento de los mercados y las instituciones. “Eso es presión, presión, presión. Así salen las dictaduras, mucho más las narcodictaduras”, explicó a El Pitazo desde la sede de Vente Venezuela, organización al margen de la Unidad.

Para la exdiputada de la Asamblea Nacional, las protestas gremiales dentro de Venezuela contribuyen a que la cúpula gubernamental abandone el poder, o que su jarrón artesanal rebose. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social documentó 5.315 protestas en el primer semestre de este año. “Aquí a la gente ya le cayó la locha, está totalmente clara entre el problema y su solución”, argumenta Machado. Además, confía en que el mundo también lo está: “Cuando se lo advertimos, los países dijeron ‘qué exagerados’. Pero pasó, y pasó mucho peor de lo que no nos querían creer cuando lo advertimos hace muchos años”.

Pero su jarrón, cada vez más lleno, tiene un riesgo que define como “válvulas de escape”. Y Machado las detectó desde la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en 2017. Tanto el diálogo en República Dominicana como las sucesivas convocatorias electorales “bajaron la tensión, porque legitimaron una dictadura que hay que desnudarla en lo que es”, alega. No se sorprende al descubrir la existencia de venezolanos “engañados y traicionados, no solamente por el régimen”. Los invita a creer en sí mismos primero, y después en confiar que hay tantos otros “que queremos lo mismo y que no nos desviamos ni nos callamos”.

Aunque confiesa no creer en cualquier encuestadora, está segura de que más de 90% del país desaprueba la gestión del actual mandatario, reelecto según los resultados que arrojó el Poder Electoral el pasado 20 de mayo. Lo percibe en las protestas que encuentra en sus recorridos por Venezuela, cuando el discurso de “¡queremos gas!” muta a “¡fuera Maduro!”, según atestigua.

Sí, ha encontrado un país en pedazos, con “una gran urgencia, angustia, indignación”, mientras hace lo que llama su labor y lo que asegura haber hecho desde hace 20 años: escuchar a los venezolanos, donde estén, sin pretensiones electorales. Fue entonces cuando descubrió que la resiliencia era intrínseca al gentilicio. “Quienes están aquí tienen una fortaleza física y espiritual admirable, y yo un enorme respeto por cada uno de ellos. Yo siento que hay un pueblo con enorme fuerza, no está para nada entregado o rendido. Todo lo contrario”, indica la líder de la plataforma Soy Venezuela.

En esta entrevista para El Pitazo, confiesa que no se rinde frente al sistema. Está determinada en que vivirá Venezuela en libertad. Incluso, se enorgullece en afirmar que su fuerza se concentra en su “absoluta convicción de que vamos a vencer, de que esta lucha la vamos a ganar”. Lo dice sin titubeos, pero con la seguridad de lo que viene “no es sencillo”..

¿Sientes que va a quedar en manos de la misma sociedad civil esta presión al gobierno? Desde la Mesa de la Unidad o de otros partidos que hacen vida en la oposición venezolana no se ve un alto nivel de convocatoria. 

–Porque se cerró ese capítulo. Eso ya no existe. El 20 de mayo (de 2018) fue el remate del 16 de julio (de 2017), que ya cumplió un año. El 16 de julio tuvo lugar el acto de desobediencia que ha habido en la historia de la humanidad, no solo en Venezuela. Fue espectacular. Los venezolanos dimos un mandato, que fue desconocido por un sector importante de la dirigencia política. Ahí se produjo un quiebre y la gente dijo “no más”. Yo arriesgué mi empleo, puse mi pellejo porque yo confié.

La sociedad venezolana entendió claramente que aquí queda una sola ruta, y de enorme fuerza, y donde obviamente es un tema ciudadano, no de partidos políticos. Pero también tenemos una responsabilidad y no la he dejado. Por eso voy a donde me piden que vaya, así me toquen 24 horas de carretera, porque asumo la responsabilidad de ratificar eso que los venezolanos están diciendo, que estos tipos no van a salir por las buenas. Hay que sacarlos.

Y hay que organizarse para el día después. Hay gente que dice que está es una Venezuela destruida, que faltarán generaciones para recuperarnos. Nada que ver. No es así. Es muy importante que los venezolanos sepamos que al día siguiente –y estoy siendo literal, a las 24 horas que Maduro salga del poder– comienzan a llegar a Venezuela alimentos, medicinas, insumos médicos, repuestos para el transporte. Está lista una operación.

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–¿Se ha conversado?

–Claro, el mundo lo sabe. Mucho habría llegado aquí si el régimen lo hubiera permitido, pero como todos sabemos, el hambre y la miseria la provocaron a propósito. Ellos quieren que los venezolanos se vayan y que los que nos quedemos aquí nos convirtamos en unos esclavos, con la mano extendida, todo el día corriendo, porque así no tienes fuerza para enfrentar la dictadura. Eso les funcionó a los cubanos, y eso es lo que quieren reproducir. Pero hay un país de pie y de héroes, déjame decirte. ¿Cómo vamos a entregar nuestro país a una cuerda de corruptos criminales? Los que se tienen que ir son ellos, no nosotros, y este es el momento del remate.

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–Hay muchos políticos que dicen que para que un régimen de estas características pueda, en efecto, irse, tienen que bajarse los costos de salida y tiene que existir algún tipo de negociación. ¿Piensas lo mismo?

–Totalmente. Acá tiene que haber incentivos claros para el quiebre de los sectores que han ido conformado esta red dentro del régimen. Que les quede claro que el que no lo haga será sancionado y tendrá un alto costo. Por eso las sanciones son tan efectivas. Pero que les quede claro que aquellos que deciden ponerse del lado de la Constitución, las leyes y el pueblo de Venezuela, también será valorado su aporte. Por eso yo muchas veces he dicho, estás a tiempo. Y yo creo que eso ha quedado muy claro dentro de la Fuerza Armada y muchos sectores dentro del oficialismo.

Tenemos que reencontrarnos alrededor de una ruta muy clara en la libertad, que parte por el desconocimiento total y la desobediencia total. Las dictaduras se sostienen en la obediencia de la gente. Si desobedecemos todos esto cae, y con la plena conciencia de que no estamos solos y que son fuerzas poderosas que están articuladas entre sí y que se están articulando con nosotros, porque esto sí es un tema de vida o muerte. Los Estados forajidos y fallidos no tienen fronteras. Mira cómo el drama de los venezolanos está llegando también a Colombia, Brasil, las islas. Son enfermedades, epidemias descontroladas, crimen, violencia. Venezuela tiene que regresar muy pronto, y lo vamos a hacer, a una nación ordenada, cohesionada y a una economía estable. Solamente así se va a detener esta hemorragia y haremos que regresen los que se han ido y Venezuela será un lugar de arraigo, donde nunca más alguien piense en irse.

Ahora, hay que hacer las cosas muy distintas y hay que asumir las lecciones. El socialismo no sirve, no funciona, ni aquí ni en ninguna parte del planeta. Tenemos que ir a una sociedad abierta, donde se estimule el mérito, el esfuerzo, el trabajo, la innovación. Esa es la Venezuela donde en cada rincón del país va a haber un emprendimiento, un mercado en desarrollo, donde van a venir inversiones inmensas. Nosotros necesitamos 20 mil millones de dólares al año nada más en el sector energético. ¿Te imaginas lo que eso puede generar en empleo y riqueza? Porque el petróleo bajo tierra vale “0” si no lo puedes sacar y convertir en bienestar, empleo y en otros productos que tienen valor comercial. Esa es la gran lección.

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–Hablando de lecciones y reencuentro, ¿es posible algún acuerdo mínimo, al menos, entre la dirigencia opositora de la Mesa de la Unidad, esta nueva coalición de Henri Falcón, y la plataforma de Soy Venezuela, para encauzar las demandas sociales actuales?

–Tiene que haber un gran acuerdo entre los ciudadanos. Esto no es un tema de siglas. Cada uno de nosotros como venezolanos tiene que tomar una decisión. Si estás con la dictadura o estás contra ella. No hay términos medios. Hay solo dos posiciones.
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¿Piensas que dentro de la Mesa de la Unidad hay medias tintas?

–No voy a hablar de ninguna organización, ni siquiera de ningún partido. Creo que en todos los partidos hay gente honorable y gente que se ha quebrado. Al final cada uno de nosotros tiene que tomar una decisión de qué lado estoy. Eso se está creando y por eso surgió Soy Venezuela, con todo venezolano que esté comprometido y que no se vaya a quebrar ni desviarse de la ruta. Que dice “vamos a echarle pichón con los brazos abiertos”. No importa cuál haya sido tu posición en el pasado, pero es una coalición alrededor de principios, y por eso yo soy tajante en ese sentido. Todos, menos dos categorías: ni cómplices ni corruptos.

 

–¿Ha habido acercamientos desde Soy Venezuela con otros factores de la oposición?

–Ha habido todos los contactos que te puedes imaginar. Yo voy recorriendo el país y no te puedes imaginar cómo se me acercan dirigentes de otras organizaciones políticas, de gente que te dice “yo no estaba de acuerdo contigo, pero ahora creo”, y nos abrazamos. El tema no es mirar para atrás, sino seguir adelante. Pero eso sí, no podemos olvidar o desestimar que este régimen juega duro y tiene la tutela cubana y hace cosas perversas para quebrar. Las cosas más oscuras que hacen no son públicas, las hacen por detrás. Las amenazan, las chantajean, ofenden, hieren. La fortaleza fundamental que se requiere es ética, espiritual, que estamos convencidos que aquí nos unen convicciones. Podemos tener posiciones ideológicas muy distintas, como gente que creyó en el chavismo, pero que hoy sabemos que esto no puede continuar, que hay que pararlo ya. Estamos con los brazos abiertos a luchar juntos, pero ni cómplices ni corruptos. Eso es una línea de división y forma parte del sistema, no importa de qué color se pongan sus camisas. No voy a entrar en nombres porque no viene al caso.


–A un año de la consulta popular, las tres preguntas planteadas por la MUD parecen no haberse materializado, salvo en la designación de los 13 magistrados del Poder Judicial, ahora en el exilio. ¿Cuál pudo haber sido la razón por la que no se ejerció este mandato? Siendo, además, el último momento en que se vio a la oposición unida. 

–Y estuvimos a un paso de lograr el quiebre. La tragedia es que hubo debilidad y desconfianza por parte de cierta dirigencia opositora en la fuerza de la sociedad venezolana. Ese fue el quiebre. Ahí nosotros dijimos hasta aquí, con relación a la MUD, cuando se desconoció el mandato del 16 de julio. Dijimos que era el momento de cumplirle a la gente y de reivindicar el mandato y el espíritu de ese día. Desde entonces es lo que hemos estado haciendo y lo que hacemos todos los días.

Eso sí fue una elección, fue un plebiscito con todas las fuerzas alrededor del mundo. Lo reconocieron 50 países alrededor del mundo mientras no reconocieron la farsa de la constituyente. ¿Y qué pasó? Salieron a participar en una farsa electoral convocada por la constituyente, violando el mandato del 16 de julio, y se sentaron en un diálogo que claramente era un engaño y que le dio tiempo y oxígeno a la dictadura. Yo tengo que enfrentar a esos venezolanos, yo sí les veo la cara y yo sí me siento corresponsable. Por eso, con más fuerza, hemos continuado. El 16 de julio efectivamente se tenía que cumplir.

Y por supuesto que iban a perseguir a los magistrados del TSJ. Eso era previsible, porque es una dictadura, pero son legítimos. Ahora, lo que es inconcebible es que la Asamblea Nacional que los eligió no les dé todo el respaldo que hoy requieren, cuando el mundo comienza a reconocerlos porque son legítimos.

Hay que hacer valer ese mandato y eso fue lo que la gente hizo el 20 de mayo. El 20 de mayo fue una ratificación del 16 de julio. Esa es una fecha que la tenemos que convertir en la fecha de nuestra nueva liberación, de la definitiva.

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–¿Piensas que esta liberación de Venezuela pueda durar otros seis años más?

–Por supuesto que no. La situación es humanamente intolerable, moralmente inaceptable. Aquellos que dicen que en Venezuela no está pasando nada, será que no ponen un pie fuera de sus casas. Te lo puedo decir yo que viajo por carretera. Aquí hay más de 80 protestas diarias y la mayoría de la gente ni se entera porque no hay internet, los teléfonos ni funcionan, no hay luz o no hay medios que las reporten. Pero este es un país que está en ebullición y la gente está más clara, más unida y más decidida. Yo veo mucha indignación y tenemos el desafío de dirigir esa indignación hacia el responsable: Nicolás Maduro. Que sea todo el país unido contra estos criminales para que entienda que se tiene que ir y que toda Venezuela unida va a reconstruir una nación. Pero tenemos que haber aprendido las lecciones de estos años tan dolorosos.
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Fiscal en el exilio denuncia genocidio en Venezuela, por @EstrellaOnline

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sábado, 14 de julio de 2018

 

Nubia Aparicio S. 12 de julio de 2018

@EstrellaOnline

El miedo es el peor obstáculo que puede enfrentar una persona cuando quiere alcanzar un propósito. La fiscal general de Venezuela (en el exilio), Luisa Ortega Díaz, no tiene miedo. Asegura que precisamente por no temer es que está ahora exiliada en Colombia, haciendo su trabajo hasta las últimas consecuencias.

Agrega con énfasis que por no tener miedo fue que se enfrentó a Nicolás Maduro y sus secuaces, a sabiendas de todo lo que le iba a suceder. Afirma que igual que ella, su equipo de trabajo, integrado por doce personas, la mayoría abogados, tampoco tiene miedo. Son valientes, guerreros…

En una oficina pequeña que le han acondicionado ‘amigos’ de Colombia, la fiscal Ortega Díaz ejerce sus funciones acompañada de su equipo. A pesar de sus limitaciones y de estar lejos de sus hijos, ella confiesa que no desmayará ante su meta, la cual es contribuir para que la justicia, la libertad y la democracia vuelvan a su país.

‘Estoy segura de que vamos a lograr importantísimas decisiones que van a influir en la vida democrática venezolana; es decir, en el retorno de la democracia y las libertades’, expresa con tono firme Ortega Díaz, quien lleva varias investigaciones contra Nicolás Maduro, entre ellas una por su supuesta vinculación con el caso Odebrecht.

El Tribunal Supremo de Venezuela en el exilio ya dijo que existe mérito para enjuiciar a Maduro por los delitos de corrupción y lavado de dinero relacionados con la empresa Norberto Odebrecht, S.A. La Asamblea Nacional (legítima) autorizó al alto tribunal realizar el juicio al presidente.

El monto, según la acusación, está estimado en la suma de $2.5 mil millones. ($2,500,000,000,000.00). De acuerdo con la fiscal Ortega Díaz, Maduro ha estado vinculado a hechos irregulares en la ejecución de más de 15 obras de infraestructura en territorio venezolano.

El fraude incluía sobornos, pago de coimas y tráfico de influencias. Además, en la acusación queda establecido que el Gobierno hizo pagos recurrentes para obras que jamás fueron ejecutadas o concluidas.

Como consecuencia de las investigaciones que llevaba a cabo, la fiscal Ortega Díaz se vio obligada a huir de su país en una lancha rápida hasta llegar a Aruba, donde tomó un avión que la llevó a Bogotá, lugar en el que permanece exiliada junto a parte de su familia, después de que la Asamblea Constituyente ilegítima, que gobierna el país en forma interina, la destituyera de su cargo y ordenara su enjuiciamiento por supuesta conspiración.

‘Una cosa es tener miedo y otra es dejar que te maten o te desaparezcan, porque ellos así lo deciden’, afirma la fiscal, quien sin titubeos denuncia que en su país existe una nueva forma de genocidio: ‘se está exterminando a la población’.

¿ES VERDAD QUE USTED CONSPIRABA CONTRA MADURO Y SU GOBIERNO?

Lo que estaba y continúo haciendo es el trabajo que me corresponde como fiscal. Si conspirar significa investigar a los delincuentes, entonces seré una conspiradora…

SABEMOS QUE HAY UN PROCESO CONTRA EL SEÑOR MADURO, QUE TIENE QUE VER CON LA EMPRESA ODEBRECHT QUE ESTÁN SIGUIENDO LAS AUTORIDADES LEGÍTIMAS DE VENEZUELA, Y EN EL QUE USTED ES LA FISCAL ACUSADORA. ¿DE QUÉ SE TRATA EL CASO Y POR QUÉ DECIDIÓ HACER ESA INVESTIGACIÓN?

Desde hace algún tiempo tengo enfrentamientos con el Ejecutivo; incluso, estando en Venezuela, desde el año 2015. La situación se exacerbó en el 2017, cuando se produce la ruptura definitiva y ellos asaltan militarmente al Ministerio Público. Además, crearon una asamblea constituyente ilegítima donde Maduro se robó la soberanía del pueblo… la única decisión que toma esa asamblea, una vez instalada, es destituirme, porque yo venía haciendo una serie de denuncias.

El caso Odebrecht ya lo teníamos adelantado en Venezuela, y los fiscales que fueron a Brasil no pudieron regresar al país. Yo estaba todavía en mi país cuando ellos venían con las pruebas y los amenazaron. Les hicieron saber que apenas entraran a Aduanas, los iban a encarcelar. Se tuvieron que quedar en Colombia. Yo tuve que pedir ayuda al fiscal general de este país, para que nos protegiera.

¿QUÉ PRETENDÍAN CUANDO ASALTARON MILITARMENTE AL MINISTERIO PÚBLICO?

Destruir todas las pruebas que los comprometían en caso de corrupción, narcotráfico y violación de los derechos humanos.

¿USTED TIENE LAS PRUEBAS?

¡Claro! Todas están incorporadas al expediente donde acusamos a Maduro por el caso Odebrecht, por corrupción, por haberse apropiado del dinero de los venezolanos. Nosotros hemos intentado varias acciones contra Nicolás Maduro, y su entorno, los generales, ese grupo que no gobierna, porque todo lo que ocurre allá es un desgobierno. Nosotros intentamos la acción ante la Corte Penal Internacional por violación a los derechos humanos contra Nicolás Maduro y cinco generales, entre ellos, el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol.

También presentamos una acusación ante el Tribunal Supremo de Justicia legítimo, por corrupción en el caso de Odebrecht. Este es un caso muy sonado en todo el continente, por el que han procesado presidentes, expresidentes y altos funcionarios. Uno de los pocos países donde no se ha hecho nada por ese caso es Venezuela; tuvimos que hacerlo fuera del país, porque allá no es posible hacer justicia. Hay una impunidad y una complicidad del poder Judicial para proteger al poder Ejecutivo.

¿DE CUÁNTA PLATA ESTAMOS HABLANDO?

El monto de lo pagado a Odebrecht está por el orden de los $2,500 millones, en obras que no se ejecutaron. Estamos hablando de trece obras… a la mayoría solo se le hizo el acto de la ‘primera piedra’. El Estado desembolsó esa suma de dinero. Tenemos conocimiento de que Maduro recibió hasta $50 millones.

Nosotros comenzamos esta investigación en Venezuela en el 2015 y el año pasado pensábamos accionar, ya con las pruebas que venían de Brasil, pero los fiscales no pudieron entrar, y por eso lo intentamos ahora en el exilio.

¿USTED TRABAJÓ CON EL SEÑOR CHÁVEZ, VERDAD?

No. Yo trabajé durante su gobierno, pero en ese tiempo el Ministerio Público era un poder autónomo en Venezuela. Trabajé durante su mandato. Comencé mi gestión en el 2008.

PERO, ¿QUÉ LA HIZO CAMBIAR? SABEMOS QUE MADURO ES UNA CONSECUENCIA DE CHÁVEZ…

Es correcto, pero yo siempre me opongo a las injusticias, a las violaciones de los derechos humanos y a la corrupción. Comencé a cuestionar todo eso. Siempre fui una fustigadora de todos los delitos, pero fundamentalmente de la violación a los derechos humanos. Todos los hechos de los cuales yo tenía conocimiento estaban siendo investigados y, eso, obviamente, no les gustó.

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE EL GOBIERNO DE CHÁVEZ Y EL DE MADURO?

Chávez es la consecuencia de lo que estaba viviendo el país en ese momento, en 1998. Él tenía un discurso populista, un discurso que llegó a la mente y al corazón de mucha gente que estaba esperanzada de que se buscara solución a todos los problemas que tenía el país. Después él comenzó con ciertos signos de autoritarismo, pero no como Maduro. El actual mandatario consolidó el autoritarismo chavista, al igual que su propia vocación autoritaria, tirana, de violación a los derechos humanos, de irrespeto a la vida, irrespeto a la dignidad de la persona. Conscientemente, ha diseñado un plan para acabar con la población venezolana, especialmente con sus detractores, con la oposición, con los que no se someten a sus designios. En Venezuela se vive una nueva forma de genocidio.

La seguridad ciudadana en Venezuela comenzó a ser abordada por los militares, con planes como la Operación Rondón, que decía que el ciudadano era un enemigo del país y había que perseguirlo, acorralarlo y exterminarlo. En la aplicación de esta operación se produjo una masacre en Venezuela, la masacre de Barlovento, que enseguida abordamos en el lugar de los sucesos y logramos recabar todas las evidencias y determinamos qué había ocurrido. El ministro de la defensa, Vladimir Padrino, se opuso a eso y públicamente dijo que yo estaba persiguiendo a las fuerzas armadas. Nosotros insistimos y logramos llegar hasta quienes habían cometido el hecho y confesaron. Logramos sacar los cuerpos de las fosas comunes donde los enterraron…

¿CUÁNTOS CUERPOS HABÍA?

Eran doce y cinco que habían desaparecido. Los mutilaron, los mataron a machetazos. Fue obra del ejército de Venezuela, bajo la dirección de Nicolás Maduro y del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López. Este último también está denunciado en la Corte Penal Internacional por violación a los derechos humanos. Padrino, bajo las órdenes de Maduro, emitió una resolución en el 2015, famosa en Venezuela, la 8610, en la que establecía que los militares, quienes iban a controlar las manifestaciones, tenían que usar armas de fuego, cuando nuestra Constitución prohíbe el uso de armas de fuego en las manifestaciones. Bajo esa resolución mataron a cientos de venezolanos.

¿CUÁNTOS?

Solo en el 2017 perdieron la vida 131 personas en manifestaciones. Y así como eso, implementaron la ya mencionada ‘Operación Rondón para la Liberación del Pueblo’, que eran planes para la supuesta limpieza de la población: tomaban barrios completos y allanaban casas sin órdenes de detención y sacaban a los jóvenes y los liquidaban en la calle, delante de todo el mundo… perdieron el pudor.

PERO, ¿ESO LO HACEN ACTUALMENTE?

Ahora es peor. Lo siguen haciendo en mayor grado y sin ningún tipo de control, porque antes estaba el Ministerio Público, estaba la fiscal y estaba un grupo de profesionales y se cuidaban un poco.

¿EL SEÑOR MADURO TIENE ORDEN DE DETENCIÓN POR ESTAS CAUSAS?

No. Nosotros solicitamos en nuestra denuncia ante la Corte Penal Internacional por violación de derechos humanos, una orden de captura contra Maduro, pero ellos están haciendo el examen preliminar. De iniciarse la investigación, podrían ordenar su captura. También en el caso de Odebrecht, acusación que presentamos ante el Tribunal Supremo que funciona en el exilio, pedimos la orden de captura contra él. El Tribunal Supremo tiene que oficiar a la Interpol, para que este organismo dé la orden de detención del mandatario.

¿USTED PIENSA QUE ESO ES VIABLE? ÉL NO VA A SALIR DE VENEZUELA…

Claro. Nuestras leyes dicen que cualquier autoridad o cualquier civil puede detener a quien ha cometido un delito; entonces los ciudadanos o cualquier autoridad, entendiendo la tragedia que vive Venezuela, de la que ellos mismos son víctimas, pueden proceder a capturar a Maduro y a cumplir la Constitución y las leyes… eso puede pasar.

A USTED, QUE ESTUVO DENTRO DE ESE MONSTRUO, LE PREGUNTO: ¿QUIÉN MANDA AHÍ?

Allí hay un grupo que maneja el poder. Están los hermanos Rodríguez: Jorge Rodríguez, que es ministro de Comunicación, y Delcy Rodríguez, la que fue presidenta de la Asamblea Constituyente y que ahora es vicepresidenta; ella odia y desprecia al pueblo. También están Tareck El Aissami, que fue vicepresidente y es otro de los que maneja el poder, y, Cilia Flores, la esposa de Maduro.

¿Y LOS MILITARES?

No, no. Ellos están subordinados a ese grupo. Vladimir Padrino es servil, por eso es que la mayoría de los militares se han rebelado contra eso. Hay más de 800 militares presos, entre ellos altos oficiales. Los han acusado de ‘conspiración’ y ‘traición a la patria’.

HAY MUCHOS QUE SE HAN REBELADO. Y CÓMO MATARON A ESE MUCHACHO…

Sí, a Oscar Pérez. Pero hay un militar que es del batallón Ayala, Juan Carlos Caguaripano, que lo torturaron. Fue tal la tortura, que le desprendieron los testículos. Él está incomunicado.

¿QUÉ SABE USTED DEL CARTEL DE LOS SOLES?… ¿EN QUÉ CONSISTE?

Se le da el nombre porque la jerarquía de los militares es por soles. Este cartel involucra a muchos generales. En Venezuela, como cosa planificada, ocurre que, por ejemplo, sobrevuelan aeronaves cargadas de cocaína y no son detectadas, porque en ese momento apagan los radares. Ahora seguramente los radares permanecerán apagados. Esto no es algo nuevo, pues Venezuela es un país de tránsito de drogas, e indudablemente eso ocurre por lo sucia que es la seguridad de Estado, y sus generales permiten que eso suceda.

O SEA, ¿ELLOS SON CÓMPLICES?

Son cómplices y Maduro también lo es. Por ejemplo, ocurrió un evento: Se cayó una avioneta cargada de droga. Afortunadamente, uno de los fiscales de droga pudo apersonarse al lugar del suceso y aprehender todos los teléfonos. Esos teléfonos eran satelitales y nosotros bajamos toda la información, porque teníamos laboratorios en el Ministerio Público. Bajamos toda la información y allí vimos las coordenadas de las pistas clandestinas. Esas coordenadas se las entregué a Vladimir Padrino, el ministro de la Defensa, y le dije: ‘estás son las pistas clandestinas. Este es el lugar donde están. Aquí están las coordenadas para que las destruyas’. Nunca las destruyó.

¿HASTA CUÁNDO PIENSA USTED QUE PUEDA DURAR TODO ESTO?

Yo deseo que sea hasta hoy, que hoy se caiga Maduro. Hay una situación de precariedad en Venezuela, no hay alimentos, no hay medicinas, los centros asistenciales no ofertan ninguna garantía para la salud de los venezolanos, la mayoría de los profesionales han abandonado el país. Tenemos una situación difícil, no hay dinero, la industria petrolera está desmantelada y la producción petrolera ha bajado. La inflación es una de las más altas del mundo. No hay inversión; todo es un desastre. Ellos están atrincherados en Venezuela y la situación que se vive puede implosionar de un momento a otro.

Nuestra gente migra por necesidad, porque tiene hambre y no tiene qué comer… no porque quiere irse, pues todos amamos nuestra Venezuela.

La circunstancia que vive Venezuela ha sido comparable con lo que vivieron los judíos en la Alemania nazi, ¿sabías?

¿SÍ?

¡Sí! Porque quieren el exterminio de la población. No solamente es que ‘quiero que te vayas’, sino que ‘quiero destruirte donde quiera que estés’, no importa que estés en otro país, allí ‘quiero que estés indocumentado, sin dinero, sin poderte comunicar’, o sea, ‘para que te mueras’. Es una perversidad, un odio con la población. Yo no sé si usted oyó lo que declaró la presidenta de la ilegítima Asamblea Constituyente y que ahora es vicepresidenta del país, que dijo que su venganza es contra el pueblo, ‘la revolución es nuestra venganza personal’… así dijo. No entiendo las razones por las que le tienen tanto odio hacia la población.

¿ESTARÁN ELLOS CONSCIENTES DE SUS ACTOS?

Por supuesto que lo están… lo que sucede es que tienen una perversidad sin límites. Ninguna institución funciona, pero aparte de eso, hay una anarquía absoluta, no hay cumplimiento de la ley.

¿USTED NO TIENE MIEDO?

No. Por eso estoy, lejos de mi patria, haciendo lo que me corresponde. He tenido que salir con toda, absolutamente toda mi familia.

¿VALDRÁ LA PENA SU ESFUERZO?

Hemos hecho mucho. Nosotros hemos solicitado a los diferentes países congelación de cuentas. En Brasil hemos solicitado que actúen respecto a los venezolanos involucrados en el caso Odebrecht, porque no solo está Maduro, sino que también están Diosdado Cabello, Gustavo Gonzáles López, que es actualmente el jefe de la policía política, y quien es el primer violador de los Derechos Humanos en Venezuela, después de Maduro.

Tomado de: http://laestrella.com.pa/panama/nacional/fiscal-exilio-denuncia-genocidio-venezuela/24072692

Cocaína en Miraflores: una radiografía al Estado venezolano

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Este jueves, la periodista Maibort Petit estuvo en el programa Perspectivas con Gaby Perozo para ofrecernos todos los detalles sobre su libro “Cocaína en Miraflores”.

Petit afirmó que “en Venezuela existe un narcoestado” pero no es el único en la región, de acuerdo a su investigación en países como Bolivia y Nicaragua están presentes dichas organizaciones.

Asimismo, detalló que en su libro relata el caso de los sobrinos Flores, quienes “técnicamente no pudieron actuar bajo el desconocimiento de la pareja presidencial”.

Sin dudas, “Cocaína en Miraflores” es una radiografía del Estado venezolano visto desde una perspectiva internacional. Para ampliar todos los detalles disfruta de la entrevista completa.

Steven Pinker: “Los populistas están en el lado oscuro de la historia”

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Es una de las grandes figuras de la psicología cognitiva y un especialista en el binomio mente-lenguaje. Dialéctico incansable e innegociable, su nuevo libro, ‘En defensa de la Ilustración’, vuelve a cargar contra los profesionales del apocalipsis. Contra los irredentos de “el mundo va cada día peor y solo nosotros podemos salvarlo”. Hombre de ciencia y de pensamiento, el catedrático de Harvard ajusta cuentas con los populistas y con los enemigos del progreso.

HACE YA MUCHO tiempo que Steven Pinker(Montreal, 1954) mató a Dios. Fue en Canadá, al entrar en la adolescencia y descubrir que no lo necesitaba para nada. “Cuando empecé a pensar en el mundo, no le encontré sitio y me di cuenta de que no me servía ni siquiera como hipótesis”, explica. Arrancó entonces un idilio con la ciencia que 50 años después no ha dejado de crecer. Considerado uno de los psicólogos cognitivos más brillantes del planeta, sus trabajos académicos, centrados en el binomio lenguaje-mente, y sus obras de divulgación, como La tabla rasa (2002) y Los ángeles que llevamos dentro (2011), han roto tantos moldes que muchos le ven como un adelantado de la filosofía del futuro.

No es una descripción que le agrade a Pinker, pero es imposible sustraerse a ella al repasar su obra. Cada uno de sus libros ha generado ondas sísmicas de largo alcance. Debates globales en los que este catedrático de Harvard, firme defensor de las bases genéticas de la conducta, nunca ha rehuido el cuerpo a cuerpo y que le han valido la fama de dialéctico invencible. Desde esa altura, vuelve ahora a la carga con una obra mayor. Un trabajo que ha cosechado el aplauso internacional y que Bill Gatesha definido como su “libro favorito de todos los tiempos”.

En defensa de la Ilustración (editorial Paidós, 550 páginas, traducción de Pablo Hermida Lazcano) es ante todo un ajuste de cuentas con los enemigos del progreso. Aquellos que piensan que el mundo no deja de retroceder y que solo ellos pueden salvarlo. Son adversarios bien conocidos y temibles. Donald Trump, el Brexit, el populismo y los nacionalismos tribales forman parte de esa cohorte oscura, adversaria de los valores de la Ilustración.

“Los populistas se sienten inquietos frente a esa corriente gradual e inexorable que lleva al cosmopolitismo y a la liberalización de costumbres”

“Los ideales de razón, ciencia y humanismo necesitan ser defendidos ahora más que nunca, porque sus logros pueden venirse abajo. El progreso no es una cuestión subjetiva. Y esto es sencillo de entender. La mayoría de la gente prefiere vivir a morir. La abundancia a la pobreza. La salud a la enfermedad. La seguridad al peligro. El conocimiento a la ignorancia. La libertad a la tiranía… Todo ello se puede medir y su incremento a lo largo del tiempo es lo que llamamos progreso. Eso es lo que hay que defender”, explica Pinker.

Steven Pinker: “Los populistas
están en el lado oscuro de la historia”
ADAM GLANZMAN

Está sentado en su despacho de la Universidad de Harvard. A su alrededor se respira silencio. La novena planta del William James Hall, diseñado en 1963 por el arquitecto Minoru Yamasaki, es un estanque de luz líquida desde el que se contempla Cambridge (Massa­chusetts) y su lluvia de mayo. Dentro, en el departamento de Psicología Cognitiva, unos pocos alumnos merodean por la oficina del profesor. Hay libros especializados, moldes de cerebros y algún que otro ordenador. Dos sillones violetas invitan a sentarse. Pinker lo hace sin dejar de mirar a su interlocutor. Con su aspecto de rockero superviviente de los setenta, se le ve tranquilo, en su ambiente. Durante más de una hora, contestará a las preguntas con largueza. Curtido en mil debates, sabe que su propia calma refleja mejor que nada la fuerza de sus convicciones.

La Ilustración, en su definición, se vincu­la al capitalismo. Un concepto que ha entrado en crisis, ¿no? Ilustración y capitalismo van juntos, pero hay una confusión muy extendida. Muchos intelectuales entienden el mercado como el libre mercado, lo identifican con el anarcocapitalismo o el liberalismo extremo. Y no son la misma cosa. El propio Adam Smith fue claro al respecto.

Pero con la Gran Recesión, una parte importante de la población, sobre todo la más joven, ha llegado a la conclusión de que el capitalismo y las instituciones que lo sustentan les han fallado. Y han dejado de confiar, se sienten los perdedores de la globalización. ¿Qué les diría? Lo primero, que miren los datos. Ni la globalización ni los mercados les han empobrecido. La realidad es bien distinta. La pobreza extrema ha descendido un 75% en 30 años. Lo segundo, no hay incompatibilidad entre los mercados y las regulaciones. Por el contrario, la experiencia de la Gran Recesión nos mostró que se debe evitar el caos de los mercados desregulados. Lo tercero, hay que recordar el poder de los mercados para mejorar la vida. El mayor descenso en la pobreza de la historia de la humanidad se ha dado probablemente en China y se ha logrado no mediante la redistribución masiva de riqueza desde los países occidentales, sino por el desarrollo de instituciones de mercado.

“Los periódicos podrían haber publicado ayer que 137.000 personas escaparon de la pobreza. Eso ocurre cada día desde hace 25 años, pero nunca merece un titular”

Eso es mejora económica, pero no más libertad. La libertad económica suele ir acompañada a menudo de otras formas de libertad. Corea del Sur, aparte de gozar de una economía de mercado, es un lugar mucho más libre y placentero que su vecino del norte. Cuando los países abandonan el mercado, como Venezuela, se hunden en la miseria. Ocurrió con la Unión Soviética, la China de Mao, la Alemania del Este anterior a la caída del Muro…

Pinker, en su despacho del departamento de Psicología Cognitiva de Harvard.
Pinker, en su despacho del departamento de Psicología Cognitiva de Harvard.

Vale, el mundo es un lugar mejor y los mercados ayudan a ello. Pero entonces, ¿por qué asistimos a un ascenso del populismo? Nadie lo sabe con certeza. Seguramente la Gran Recesión contribuyó a ello. En Europa hubo además un factor añadido. Al tiempo que se registraba una fuerte corriente migratoria desde los países musulmanes, aumentaba el terrorismo yihadista y se exageraba su riesgo. El resultado fue que el miedo y el prejuicio anidaron en muchos ciudadanos y se generó una reacción. No es algo nuevo. Los populistas están en el lado oscuro de la historia. Se sienten inquietos y marginados frente a esa corriente gradual e inexorable que conduce al cosmopolitismo, la liberalización de las costumbres, los derechos de las mujeres, los gais, las minorías… Eso asusta a esos hombres blancos mayores que forman su núcleo, que apoyan a Trump, al Brexit, a los partidos xenófobos europeos.

¿Cuál es la ideología de fondo de ese movimiento?Tienen en común una mentalidad tribal, la misma que conduce al nacionalismo y al autoritarismo. Sienten hostilidad hacia las instituciones, buscan un líder natural que exprese la pureza y la verdad de la tribu. Les cuesta aceptar la idea democrática e ilustrada de que el gobernante es un custodio temporal del poder sometido a deberes y limitaciones.

Es decir, rechazan el control de las instituciones democráticas. Efectivamente. El énfasis de la Ilustración en las instituciones parte de la idea de que, dejados a su naturaleza, los humanos acabarán haciéndolo mal, agrediéndose, luchando por el poder… Frente a esto, no procede intentar cambiar la naturaleza humana, como siempre han buscado los totalitarismos, sino utilizar la propia la naturaleza humana para frenarla. Como dijo James Madison [presidente de EE UU de 1809 a 1817], la ambición contrarresta la ambición. De ahí el sistema de contrapoderes. Por supuesto que los líderes pretenden maximizar su poder, pero si los tribunales y los legisladores, aunque no sean ángeles, se les enfrentan, se neutralizan y se previene la dictadura.

¿Les ve ganando el pulso? No sé si el populismo vencerá a las fuerzas de la Ilustración, pero hay razones para pensar que no. Aunque Trump se empeñe en ello, los avances son muy difíciles de revertir. El populismo tiene una fuerte base rural y se extiende por las capas menos cultas de la sociedad. Pero el mundo es cada vez más urbano y educado. La generación de Trump, de hecho, desaparecerá y tomarán el poder los millennials, poco amigos del populismo.

Y mientras eso llega, ¿no está el mundo en peligro con Trump? Pues sí. Su personalidad es impulsiva, vengativa y punitiva. Y tiene el poder de declarar una guerra nuclear. Esas son razones suficientes. Pero además se opone a las instituciones que han permitido el progreso. Rechaza el comercio global, la cooperación internacional, la ONU… Si en estas últimas décadas no hemos sufrido una guerra mundial se debe a una serie de compromisos mutuos que parten de la premisa de que somos una comunidad de naciones y tomamos decisiones en consecuencia. Trump amenaza todo ello. Ha abandonado la aspiración de Obama de un mundo sin armas atómicas, ha rechazado el pacto con Irán y ha modernizado el arsenal nuclear… Sus instintos autoritarios están sometiendo a un test histórico al mundo y a la democracia estadounidense.

¿Y cuál es su pronóstico? Pienso que vencerán las instituciones. Hay muchas fuerzas opuestas a lo que dice Trump y que le impiden materializarlo. Incluso han surgido líderes carismáticos que se alinean con los valores de la Ilustración, como Justin Trudeau y Emmanuel Macron…

No parecen suficientemente fuertes. Para vencer al populismo se debe además reconocer el valor del progreso. Hay un hábito muy extendido entre intelectuales y periodistas que consiste en destacar solo lo negativo, en describir el mundo como si estuviera siempre al borde de la catástrofe. Es la mentalidad del default. Trump explotó esa forma de pensar y no encontró resistencia suficiente en la izquierda, porque una parte estaba de acuerdo. Pero lo cierto es que muchas instituciones, aunque imperfectas, resuelven problemas. Pueden evitar guerras y reducir la pobreza extrema. Y eso debe formar parte del entendimiento convencional de cada uno.

Es usted un optimista. Me gusta más definirme como un posibilista serio.

Frente a ese posibilismo, después de dos guerras mundiales, la bomba atómica, la proliferación de armas y el terrorismo, mucha gente no cree que el mundo sea un lugar mejor. ¿Están completamente equivocados? ¿No es necesario cierto pesimismo para no caer en la complacencia? Hay que ser realistas. Las cosas siempre pueden ir a peor y es cierto que la complacencia impide ver los peligros. Un riesgo es el fatalismo, la idea de para qué hay que molestarse en mejorar el mundo si el mundo no hace sino empeorar; son aquellos que piensan: si no es el cambio climático, serán los robots los que acaben con nosotros. El otro es el radicalismo. Mucha gente joven ve acertadamente errores en el sistema. Y eso es bueno, pero si se acaba pensando que las instituciones son tan disfuncionales que no merece la pena mejorarlas, entonces se entra en el terreno de las soluciones radicales: todo puede ser destruido porque nada vale. Mejor edificar sobre las cenizas. Ese es un error terrible, porque las cosas se vuelven mucho peores.

¿Es el nacionalismo uno de esos factores de destrucción? Crecí en Quebec y las tensiones que hay en España no me son ajenas. El nacionalismo corre siempre el riesgo de hacerse maligno, pero puede ser benévolo, si funciona como un contrato social y se basa en la residencia, no en las creencias religiosas, clánicas o tribales. La mente humana, de hecho, tiene una categoría flexible de tribu: puede referirse a la raza, pero también a un equipo deportivo, a Windows contra Mac, a Nikon frente a Canon. Y además cabe su despliegue en múltiples niveles: uno puede estar orgulloso de ser de Harvard, de Boston, de Massachusetts y del mundo. Si nuestro sentido de nación coexiste con nuestro sentido de ser europeos y, más importante aún, de ser humanos y ciudadanos del mundo, puede ser benigno. El nacionalismo es pernicioso cuando se parte de una imposición tribal y se entiende como una suma cero: nuestra nación solo puede prosperar si a otras les va peor.

¿Ayudan las redes sociales al populismo? El populismo las ha usado. Ahora bien, no quiero echar la culpa de todo a las redes sociales. Eso se ha puesto muy de moda: hay un problema y se les atribuye la culpa. Las redes pueden ser usadas positivamente, como hizo Obama.

Leyendo su libro es casi imposible no ser optimista con el devenir del mundo. Pero cuando uno lo cierra y mira las noticias, el pesimismo vuelve. ¿Está el problema en los medios? El periodismo tiene un problema inherente: se concentra en acontecimientos particulares más que en las tendencias. Y le resulta más fácil tratar un hecho catastrófico que uno positivo. Esto acaba generando una visión distorsionada del mundo. El economista Max Roser lo ha explicado. Los periódicos podrían haber recogido ayer la noticia de que 137.000 personas escaparon de la pobreza. Es algo que lleva ocurriendo cada día desde hace 25 años, pero que nunca ha merecido un titular. El resultado es que 1.000 millones de personas han escapado de la pobreza extrema y nadie lo sabe.

Volviendo al principio. La Ilustración se apoya en el progreso. ¿Pero no es irracional ser tan optimista? A fin de cuentas, la creencia de que las cosas siempre irán mejor no es más racional que la creencia de que todo irá siempre a peor. Ser incondicionalmente optimista lo es, es irracional. Hay una falsa creencia, procedente del siglo XIX, de que evolución equivale a progreso. Pero la evolución, en un sentido técnico y biológico, trabaja en contra de la felicidad humana. La biosfera está llena de patógenos que están en constante evolución para enfermarnos. Los organismos de los que dependemos para alimentarnos no quieren ser nuestro alimento. La vida es una lucha. Y el curso natural de los acontecimientos es terrible. Pero la ingenuidad humana hace caso omiso a estos problemas. Hay una falacia muy común que conceptualiza el progreso como una fuerza mística del universo que destina a los humanos a ir a mejor. Siempre a mejor. Y eso, simplemente, no es así. Tenemos una esperanza razonable de progreso si las instituciones humanas sacan lo mejor de nosotros, si nos permiten adquirir nuevos conocimientos y resolver problemas. Pero eso no siempre ocurre. Hay muchas fuerzas que naturalmente empeoran las cosas.

Pinker, con una sonrisa tenue, ha terminado. Educadamente, se levanta y se encamina a la sesión de fotos. De lado y de frente, se deja llevar por el departamento de Psicología Cognitiva e incluso posa junto a una sinuosa masa color canela guardada en formol. Al terminar, la observa y comenta: “Este cerebro es real”. Los alumnos miran de reojo a su maestro y siguen trabajando en silencio. Fuera, llueve sobre Cambridge.