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Norberto Fuentes: "El aparato de seguridad cubano sostiene a Maduro"

CRÓNICA

Entrevista

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  • 11 AGO. 2017 14:48

/ RUI FERREIRA8Ver comentarios

Biógrafo de Fidel y autor de ‘Dulces guerreros cubanos’, Fuentes recibe a ‘Crónica’ en Miami

Hace poco más de 28 años Fidel Castro fusiló a dos de sus “hermanos del alma”. Desde entonces lo del escritor cubano Norberto Fuentes es una eterna misión de desentrañar las interioridades, razones, odios y miserias que llevaron a la muerte al general Arnaldo Ochoa, al coronel Antonio de la Guardia y otros dos oficiales de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior.

Fue un proceso que fragmentó los cimientos del castrismo. Para Fuentes fue el momento en que perdió la Revolución. La vida no volvió a ser la misma en la empobrecida isla caribeña que, una vez, puso a Estados Unidos en jaque en medio de su juego de ajedrez con la fallecida Unión Soviética, enviando tropas al continente africano o creando focos guerrilleros en Latinoamérica. Llegado al exilio a finales de los 80, Fuentes se puso a trabajar en un libro que desvelara lo que realmente sucedió durante la llamada Causa 1, la que condujo al fusilamiento de sus amigos.

En 1999 salió a la luz Dulces Guerreros Cubanos. La primera edición se agotó de inmediato pero no fue nunca más reeditado. Hasta ahora. Una editorial novel decidió apostar por este autor, uno de los que mejor conoce las interioridades del castrismo y por una obra que, pese al silencio editorial, es ya un clásico del reportaje cubano. Norberto Fuentes vive en Miami, escribe arropado por Jerry Lee, un perro raza cocker muy especial, y rodeado de los recuerdos de sus hermanos muertos. Apagada la grabadora, confiesa: “Nos estamos muriendo todos pero no se puede borrar la memoria”.

Dulces Guerreros Cubanos es, quizá, uno de los más importantes libros suyos. Fue el primero que habló claramente del Caso Ochoa, sin embargo estuvo apartado de las librerías por más de 18 años, ¿por qué?

Por la mano de Cuba. Y en el caso de Dulces Guerreros… antes de que saliera, por la mano de Miami. Estuvieron llamando desde aquí a Planeta, a Destino, Seix Barral… y Cuba metió la mano porque no hay que olvidar que la orden de Fidel Castro conmigo era de silenciarme, que no pudiera ganarme la vida como escritor.

Entonces este libro sale ahora porque Fidel ha muerto?

No, el libro sale ahora porque un editor me lo pidió. Una editorial que está publicando a través de internet. El libro físico lo venden a través de Amazon. Comenzaron con otro libro mío, una serie de ensayos sobre los últimos años de Fidel, llamada El último disidente. Tuvo éxito y se decidieron a publicar Dulces Guerreros… Me lo estaban pidiendo muchos, los ejemplares de uso que hay en internet tienen un precio abusivo, como 40 dólares. Con esto tenemos un precio accesible. (En la primera edición) Se imprimieron 40.000 ejemplares y estuvo 13 meses en el listado de los más vendidos según reportes de prensa. Los tengo allí. Fue número uno de ventas en Miami. Es increíble y, aunque él diga que no, le costó el puesto a Basilio Baltasar (el primer editor del libro en Seix Barral). Y después, cuando Destino me publicó otro libro pasó lo mismo, sacaron a un editor y al director…Es un libro importante en la historiografía de la Revolución Cubana, un libro muy desenfadado, que cuenta los preámbulos de la Causa 1 desde dentro. Y da una visión de la vida de ese grupo desde mi punto de vista. Un amigo me dijo un día que es una mezcla de John Reed con Henry Miller. Creo que esa es una descripción exacta.

¿Le van a enterrar en Moscú?

No, no… ni en Moscú ni en ningún lado. Que hagan un batido con mis cenizas.

En estos 18 años ha habido dos generaciones. Se supone que al momento de los hechos eran niños…

Fíjate que cosa más interesante. El libro fue colocado en Amazon el domingo por la tarde y por la noche era ya primero en ventas en la zona de las Américas.

O sea, ¿qué hay un interés despierto por lo de Fidel?

Es que ese fue el momento más importante, el momento en que la Revolución Cubana se dividió en dos hemisferios. Un momento traumático para el país. Recuerdo que en esos días en que, teóricamente, estaba arrestado en prisión domiciliaria, (el ex jefe ideológico, Carlos) Aldana me fue a ver dos veces. Y en la segunda me dijo, “tú estás consciente que a partir de ahora comienza una nueva etapa”. Esa era la visión que ellos tenían desde el poder. A partir de ahí las cosas cambiaron para mucha gente. Es vox populi el dicho de que “si Fidel Castro es capaz de matar a sus mejores hombres, es capaz de cualquier cosa”… Hubo procesos que marcaron hitos pero ninguno tan traumático como la Causa 1.El caso anterior a este fue el de Marquitos (una pelea con los viejos comunistas) pero en ese momento Castro hizo una llamada a la unidad. El Caso Ochoa, no. Todo lo contrario. Lo que si fue un caso signado por la perestroika, para no cometer lo que, a ojos de Fidel, fueron los errores de la URSS.
¿Si no hubiera habido perestroika, hubiera existido el Caso Ochoa de todas formas?

No lo creo. Porque él y Cuba estaban en una posición mucho más fuerte. El problema es que todo eso se tambaleaba. El campo socialista se tambaleaba y Fidel vio eso. Y además, tu tenías el Ministerio del Interior en Cuba, que se convirtió de pronto en un enemigo potencial y, de hecho, lo era. Que los americanos en Miami crean que eso fue un proceso de narcotráfico están equivocados. Fue un proceso de represión interna.

¿Qué habían hecho ellos para sufrir esa represión?

¿Ellos? Nada. Fue un proceso de represión que podía hacer Fidel Castro, que se anticipó por lo que pudiera pasar. Fidel puede pensar que comete un error o no, pero de por sí ya resuelve el problema. Tienes el caso de los intelectuales. El caso (del escritor Heberto) Padilla. ¿Qué hizo Padilla? ¿Qué hicieron los intelectuales? Podían hacer, podían hacer. Invocas la soledad, vulnerabilidad lo que sea, pero ese es el viejo axioma leninista de que “la Revolución vale lo que sabe defenderse”. Y eso Fidel lo aplica sin contemplaciones. Fidel Castro fusiló a su general más valiente. Para Fidel, Ochoa era el símbolo de la valentía. Cuando el viaje a Chile, él regresa por Perú y Ecuador, hace una escala en Ecuador y hubo un momento en que la situación se puso muy tensa, y Fidel dijo que se da cuenta de la tensión porque Ochoa metió mano por la pistola bajo la chaqueta. Y si Ochoa metía la mano por la pistola era que estaba caliente la cosa. Era un hombre muy valiente. Y lo demostró. Yo soy quien le digo a Ochoa lo que está pasando.

¿Qué le dijiste?

Le dije: “Arnaldo, te lo voy a decir todo”. Y le conté que había 200.000 dólares de los nicaragüenses que estaban perdidos y que estaban detrás de él. Y mira, yo estoy convencido de que si hubo un hombre en el mundo que vio temblar a Arnaldo Ochoa, ese fui yo. Se quedó tieso. Apenas me dijo: “Estoy perdido”. Se recompuso, yo le dije: “Arnaldo, no digas a nadie quién te lo dijo pero esto lo supe por Alcibiades Hidalgo (entonces jefe del despacho civil de Raúl Castro)… “. Y no habló, no dijo nada a nadie. Si no me hubiera afectado a mi. No habló. Se llevó eso. Pero no habló Ochoa ni habló nadie. Escucha esto: cuando despertaron a Ochoa para decirle que el Consejo de Estado había rechazado la clemencia y que lo iban a fusilar. Él dijo: “¡¿Qué?! ¿Me han despertado para esta mierda?”. Devolvió el papel y dijo. “Bueno, ya que me han despertado, ¿ustedes no creen que puedan hablar con el cocinero para que me haga unos huevos bien blanditos?” (se ríe). O la mejor de todas. El día que lo iban a fusilar les dijo, “es hoy pero quiero que me traigan a la nicaragüense”. Se la llevaron, lo estaban filmando, lo estaban grabando. ¿Te imaginas que te van a fusilar ahorita, son las 12 de la noche y tu pides una mujer, te acuestas con ella? ¿De qué está hecho ese hombre?

Han pasado 28 años y se habla de que Raúl Castro se va en febrero.

(Raúl) Me dijo que él se retiraba. Recuerdo una conversación en casa de García Márquez. Dijo: “El gran problema de los países socialistas son estos jefes de despacho. Porque nos dicen que sigamos, que vamos muy bien, pero el jefe se va descojonando y mientras siguen ellos”. Y comentó que después ellos son los que lo sustituyen. Eso dijo Raúl Castro y agregó: “Yo me voy a retirar pero, claro, siempre con un pie en el estribo”. Eso es lo que va a pasar. Va a ser el tipo que controla porque, además, lo ha hecho siempre. Siempre dijo que “a mi no me gusta eso del figurado de Fidel. A mi lo que me gusta es controlar los hilos”. Y él va a controlar los hilos. Hasta que se muera.

¿En términos prácticos qué puede mejorar o cambiar?

Pero es que ya ha cambiado y mejorado muchísimo. Ahora, ¿quiere la contrarrevolución la victoria? Eso no va a pasar… Es que ese Gobierno es más seguro que el de Trump, que es una panacea de Gobierno. Cada día la gente pide más y le van a dar más porque ese es el desarrollo. Lo que no va a suceder es ir para atrás, como muchos querían. A ver, lo único que el país quiere es que haya trabajo y dinero. El tiempo de la contrarrevolución ha pasado. Los primeros que están de acuerdo son los americanos, quieren tranquilidad en Cuba…

¿Esta alteración político social en Venezuela es del agrado de Raúl Castro?

No tengo la menor idea de lo que va a pasar en Venezuela, no lo puedo prever. Creo que los cubanos tienen tomadas todas las medidas para afrontar un descalabro. Siempre pueden apretar el cinturón, es lo que han hecho siempre en crisis y lo saben hacer bien. Es la educación más legitima que han tenido en los más de 50 años de este proceso. Ahora, al contrario de Fidel Castro que le gustaban las situaciones violentas, Raúl las prefiere más calmadas. Fidel hacía la Revolución en el caos, incitaba al caos. Raúl es todo lo contrario. Así siempre ha sido en Cuba y siempre se reflejó en las relaciones internacionales y más aún en el caso venezolano. Es que Raúl es la reforma, de alguna manera es la contrarrevolución perfecta, él no cree en líos, quiere negociar, cree en la república y en los sistemas. El otro era un maestro en el caos social. Y en eso mantuvo el país todo el tiempo. Cuando el país alcanzaba una tranquilidad Fidel agitaba el gallinero. Pero Raúl tiene la experiencia del hermano, sabe cómo lidiar con los americanos, por algo secuestró a los infantes de marina en la Sierra Maestra. Es así como a Nicolás Maduro lo veo a medio camino entre las herencia de Fidel y el pragmatismo de Raúl. Si Obama era la negación del drama, Raúl Castro aun menos está ahí. Pero esto no quita que sea un gran conspirador. No creo que un próximo Gobierno venezolano vaya a eliminarlos del todo, ahí están los médicos. La gran presencia cubana es el aparato de seguridad. Un equipo altamente profesional y el único aparato de inteligencia del continente que tuvo un enfrentamiento victorioso con los americanos. Ganaron siempre, ¡siempre! Y esa es la gente que sostiene a Maduro. Están en las limusinas, lo rodean. Todo eso fue la gran creación de Fidel que Raúl ha mantenido.

¿Y si se acaba todo esto?

Bueno, si los venezolanos entrenados alrededor de los cubanos aprendieron bien la lección eso es eterno. No importa un referendo o una constituyente, ni nada. Pero creo que Raúl siempre busca la negociación, él es un gran negociador. Con su Gobierno logró reunir al papa Francisco y al Kiril Ortodoxo, por primera vez en la historia, en una reunión en La Habana. Es un artista de la diplomacia. Raúl no está en otra guerra que no sea la no guerra, no el conflicto sino la negociación. Muchas veces me lo dijo: “A mi lo que me gusta es conspirar, mover los hilos”. Y es lo que ha estado haciendo en Venezuela, negociando siempre. Sea petróleo o la tranquilidad.

¿Ha cambiado Raúl con la muerte de Fidel?

Dicen que está cansado. Siempre he pensado que está cansado hace muchos años. Esto no es lo que él quería ser, él quería ser un gallero, comerciar y jugar gallos. Una vez cuando fui a París, por el libro sobre Hemingway, me pidió que le trajera “una botella de vino como la que toman los franceses”. Y me agregó: “Mira Norberto, los días más felices de mi vida los pasé en París”. Eso es lo que Raúl quiso hacer siempre. Fiestear, juerguear, hacer apuestas. Pero lo convirtieron en un ministro de Defensa, un hombre despiadado y cruel.

¿Para ti qué fue lo que cambió para siempre con el destino de los Dulces guerreros cubanos?

Que perdí la Revolución.
ENTREVISTA
Nombre

Norberto Fuentes (La Habana).

Estado civil

Casado, cuatro hijas.

Edad

74 años.

Proyecto

Acaba de terminar un texto sobre el ‘caso Padilla’, llamado ‘Plaza sitada’.

Libro

Depende de la época. Ahora en verano, ‘El gatopardo’, de Tomasi di Lampedusa. Le han reeditado su libro ‘Dulces Guerreros Cubanos’.

Película

‘Río Bravo’, de Howard Hawks.

Nicmer Evans: Por qué la Constituyente es una estafa al país

Nicmer Evans: Por qué la Constituyente es una estafa al país

Hasta en las Fuerzas Armadas hay sectores que no apoyan la propuesta

Incluso el gobierno de Maduro publicó un texto escolar que contradice lo que hoy proponen

Oliver Parra

Cuando el politólogo Nicmer Evans declara que la Constituyente propuesta es una gran estafa al país, Carlos Croes le preguntó.

-Aquí hay un artículo tuyo que dice: “La estafa constituyente”. Como diría un compatriota suyo, Miquilena, ¿con qué se come eso?

-Mira, se come de la siguiente manera. Es lamentablemente tan estafa lo que se está planteando en cuanto al mecanismo constituyente; hay que observar lo siguiente y es importante: la Asamblea Nacional Constituyente como mecanismo establecido en la Constitución, es absolutamente constitucional. El problema no es que se convoque una Asamblea Nacional Constituyente, el problema es cómo se está convocando, los objetivos para la convocatoria y fundamentalmente, el mecanismo. El hecho de que se niegue que hay que generar un referéndum para generar la convocatoria, va en contraluz, va en contravía, incluso de los mismos preceptos del presidente Chávez. Pero más grave aún, quise traerte una prueba de cómo el mismo gobierno, sus mismos pensadores, reflexionan desde el gobierno a través de este libro que se llama Venezuela y su gente, que es el libro con que se da clases en quinto grado en el área de Ciencias Sociales en los colegios públicos. En la página 142, en un párrafo de manera, diríamos nosotros, avepánicamente, explica de manera taxativa cómo es el procedimiento en relación a la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente. Y en sus últimas dos líneas dice: “La convocatoria la aprobará o la niega el pueblo mediante un referéndum consultivo. Cuando la mayoría de votos es ‘sí’, se aprueba la convocatoria. En caso contrario, no se convoca”. Este es un libro editado, por cierto, esta es la cuarta edición, ya hay una quinta. Esta cuarta edición es del gobierno del presidente Maduro, por supuesto la primera fue del presidente Hugo Chávez Frías, pero esto está revisado por la gente del Ministerio de Educación, en el período del presidente Maduro. Y es tan estafa –volvemos al tema—que hay una profunda contradicción entre lo que es una interpretación cuando se hace de una perspectiva democrática y otra cuando se hace con el objetivo de tratar de preservar el poder a toda costa.

-¿A dónde nos lleva esto?

-Esto nos va a llevar al punto más extremo en el cual gobierno alguno ha tratado de poner a la sociedad venezolana, porque hoy, incluso, los que acompañamos al gobierno del presidente Chávez en su momento, en una gran mayoría se han empezado a dar ese proceso de goteo que ya se convierte en un gran chorro. Estamos en contra de la forma como se ha convocado la Asamblea Nacional Constituyente y así lo han expresado algunos de sus voceros, desde Héctor Navarro, que fue presidente encargado del presidente Chávez en su momento, hasta la más reciente mención que ha hecho la que fuera Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, pasando por Rodríguez Torres, Clíver Alcalá y una serie de personalidades que han formado parte y formaron parte del gobierno del presidente Chávez; incluso, con la crítica de Maripili Hernández, que llega a una crítica en un segundo nivel, no se mete tanto con la convocatoria, pero sí con el gran temor que genera declaraciones como las de Elías Jaua, la de Aristóbulo Istúriz, la de Héctor Rodríguez, de que la Asamblea Nacional como es supraconstitucional, decidirá ella misma si convoca a un referéndum para aprobar la Constitución que se desarrolla en esa Asamblea Nacional Constituyente. Hasta incluso Maripili, que todavía forma parte del gobierno, está criticando poderosamente lo que está sucediendo. No hay intelectual en este país que esté apoyando esto de manera certera y decente, y no hay político que haya estado involucrado en el desarrollo de la democracia participativa en este país, que pueda estar de acuerdo con este estado. La Constitución de 1999 es muy buena, es perfectible, pero hoy son las reglas del juego que han aceptado la mayoría del país. Incluso aquellos que lo adversaban en su momento, que rompían la Constitución, que la quemaban en su momento, hoy dicen defenderla. Creo que no necesitamos una nueva Constitución. Necesitamos una Constitución que se cumpla, que es distinto. En uno de los sostenes y los pilares fundamentales del gobierno del Presidente Maduro, que es el alto mando de la Fuerza Armada, se ha filtrado el descontento que existe en relación a una mayoría en ese alto mando militar en relación con la Asamblea Nacional Constituyente.

ENTREVISTA A LA PERIODISTA VENEZOLANA ELEONORA BRUZUAL

“Venezuela vive una narcotiranía que deja tras de sí un baño de sangre”

Periodista Digital, 03 de julio de 2017 a las 07:24

La escritora y periodista venezolana Eleonora Bruzual.PD

MUNDO | AMÉRICA LATINA

Dos palabras pueden definir gráficamente la situación que atraviesa Venezuela: caos y muerte. Hasta el momento, 102 personas han fallecido en el marco de los enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas y la sociedad en las calles, creciendo día a día la violencia política.

En diálogo con diario Hoy, la escritora y periodista venezolana Eleonora Bruzual contó cómo es vivir en el país caribeño en medio de tanta represión y descontrol.

Además, realizó un duro análisis acerca de la labor de los organismos militares de su país y sobre el poder que está tejiendo el narcotráfico organizado en las tierras de Simón Bolívar.

-¿De qué manera puede definir la situación que atraviesa su país?

-Es terrible, nuestros niveles de angustia son altísimos y vivimos situaciones extremas. Quien no se encuentra aquí no puede comprender lo que significa tener miedo a enfermarse porque los hospitales no cuentan con insumos para atender a pacientes; o dedicar casi todo el tiempo a la búsqueda desesperada de alimentos, que cada vez escasean más; o temer salir a la calle porque el hampa desatada y apoyada por el régimen puede secuestrarte y asesinarte. Es siniestro lo que estamos afrontando.

-¿En qué etapa cree que ha entrado el gobierno de Nicolás Maduro?

-Venezuela vive una narcotiranía que deja tras de sí un baño de sangre como no hemos visto los latinoamericanos en ningún país de este continente. Maduro transita su final y tendrá que responder por sus crímenes. Ellos no imaginaron nuestra respuesta y el coraje de nuestra gente. Apostaron a nuestra partida, pero aquí seguimos millones, enfrentando la barbarie y acorralando a unos asesinos que tendrán que responder en tribunales internacionales por sus atrocidades.

-¿Cuál fue el legado político que dejó Hugo Chávez para su país?

-El chavismo deja un país saqueado y sin ley, donde te matan por un teléfono celular o porque no entregas un vehículo. Su legado consiste en una pandilla de ladrones con poder que muestran fortunas mal habidas. El chavismo es hambre, violencia y muerte. Lo confirma este país, convertido en un infierno. Todo el mundo puede verlo a través de imágenes televisivas.

-Usted ha escrito mucho sobre los militares y el ascenso al poder en Venezuela. ¿Qué siente cuando los ve disparando contra civiles desarmados?

-Es en esta área donde se encuentra la mayor corrupción de estos tiempos. Las cuatro fuerzas (Ejército, Aviación, Marina y Guardia Nacional) forman un nido de delincuentes. Más de cien personas han sido asesinadas en estos tres meses que lleva esta nueva protesta ciudadana contra la narcotiranía de Maduro y su pandilla. Las hordas chavistas y los militares han resultado más letales que cualquier hampón.

-En el marco de la corrupción, ¿qué delitos han sido perpetrados por militares?

-Son ellos quienes sostienen a ese ser maligno que es Nicolás Maduro y quienes han contribuido a convertirnos en un narcoestado. Muchos ubican dentro de ese estamento militar a cárteles de drogas tan peligrosos como los que vemos en Colombia y México. Todos han escuchado del “Cártel de los Soles”, llamado así porque lo integran generales de las cuatro fuerzas (los generales venezolanos portan insignias en forma de sol).

-¿La droga y el narcotráfico han cubierto la realidad venezolana?

-Lo que ven es la actuación de unos peligrosos delincuentes defendiendo su guarida, en eso han transformado a Venezuela. La familia de Maduro está salpicada por el narcotráfico: los sobrinos de su mujer están siendo juzgados en Estados Unidos, donde se demostró que la droga salía por la rampa presidencial del Aeropuerto Simón Bolívar con la ayuda de aviones militares y de Pdvsa, que han servido para ese tráfico.

-¿Podrá Venezuela salir de la crisis en la que se encuentra sumergida?

-Lamentablemente, soy escéptica respecto a la posibilidad de que se pueda imponer la Justicia y sean juzgados los culpables de esta tragedia. No obstante, también veo a una ciudadanía en lucha tenaz, que sin duda será victoriosa. Además, este horror nos deja un aprendizaje, que frenará cualquier pretensión de imposición de formas gatopardianas.

El periodismo, en tiempos difíciles

Debido a la censura y la persecución permanente, Venezuela se ha convertido en un lugar difícil para hacer periodismo. Autora de los libros Favoritos del Diablo, Militares, ¿héroes o cobardes? y Los hombres que erotizó Fidel,Eleonora Bruzual se ha convertido en una de las voces críticas de la prensa caribeña.

“Los periodistas venezolanos, en gran mayoría, hemos asumido los riesgos que conlleva ejercer nuestra profesión en una tiranía brutal que no conoce límites ni respeta leyes, Constitución ni Derechos Humanos”.

“En muchos casos y sobre todo antes de que quedara desenmascarada la narcotiranía, hemos sido la voz constante en denuncias y señalamientos. No solo con Nicolás Maduro, sino desde que llegó al poder Hugo Chávez con sus violaciones a la Constitución. Estuvimos, estamos y estaremos presentes”.

Mantener el poder a toda costa

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha lanzado la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que se instalará el 30 de julio, la cual es rechazada por la opositora Mesa de la Unidad Democrática.

Para Eleonora Bruzual, “esto se ubica dentro de su última y desesperada maniobra para conservar el poder. Es parte del plan que integra la disolución del Poder Legislativo mayoritariamente opositor elegido masivamente por los votantes”.

“Es el secuestro de la ley a través de un poder judicial que preside un hombre con un prontuario delincuencial. El Tribunal Supremo de Justicia en Venezuela lo preside un tipo juzgado por asesinato como Maikel Moreno. Es borrar una Constitución que no coincide con sus planes e imponer otra que sea de la talla de sus fechorías. Son delincuentes confesos y juzgados, malandras reconocidos, saqueadores, terroristas. Es terrible lo que vivimos”.

Vladimir Villegas reflexionó sobre el ejercicio actual del periodismo y la situación del país

Fuente: GV 01-07-2017 08:00AM

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El periodista Vladimir Villegas ofreció una entrevista exclusiva a Vanesa Davies y fue publicada por el portal Contrapunto en la cual hizo algunas reflexiones sobre el periodismo y fijó posición sobre la situación actual del país.

A continuación lea la entrevista completa aquí:

Más años tiene Vladimir Villegas como periodista que sin serlo. Si llegó a los 55 y ejerce el periodismo desde 1983, saque usted la cuenta de una trayectoria que incluye rutas tan diversas como las de Tribuna Popular, El Nuevo País, El Universal y Últimas Noticias.

El Villegas de hoy es el rostro de un incisivo programa de entrevistas que se transmite de lunes a viernes, entre 1:00 y 2:00 pm, por la televisora privada Globovisión. Y es la voz de otro no menos incisivo programa que llega a todo el país, entre 6:00 y 7:30 pm, por Unión Radio 90.3 FM.

Políticamente están en aceras opuestas, pero la relación con su hermano Ernesto Villegas, periodista y ministro de Comunicación e Información del Gobierno del presidente Nicolás Maduro, ha sobrevivido a las diferencias. Vladimir lo explica de este modo: critica al ministro de Comunicación, no a su hermanito querido, al menor de la camada de los Villegas.

Asegura que no ha recibido presiones de los dueños de Globovisión ni de Unión Radio, pero sí, del Gobierno por sus múltiples extensiones. La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) le abrió un procedimiento a Globovisión por una entrevista que Villegas le hizo al diputado opositor Freddy Guevara. “Creo que Conatel como que no hace evaluaciones endógenas de los medios del Estado. No he visto que Conatel le haya abierto un procedimiento a La Hojilla, por ejemplo; o a las declaraciones que hace Pedro Carreño. Es un ente que no da el ejemplo. La ley resorte no entra por casa”, diagnostica.

La Constitución de 1999 une a los periodistas

-Usted dice que la Constitución une a los venezolanos. ¿La Constitución une a los periodistas también?

-Yo creo que sí.

-¿En qué?

-Esa Constitución contiene un conjunto de derechos y garantías en materia de ejercicio de la profesión del periodismo. Tiene que ver con la libertad de expresión, tiene que ver con el derecho del pueblo a estar informado puntual, verazmente, de manera oportuna. Y, además, establece una garantía que no establecían otras constituciones, ni de Venezuela ni del mundo: el hecho de que el derecho a la información está protegido aún en estado de excepción. Se incluye entre aquellos derechos que no pueden ser limitados, restringidos ni siquiera en estado de excepción. Es decir, es una Constitución garantista y, además, establece la obligatoriedad que tienen los funcionarios de informar acerca de las responsabilidades que ocupan.

-¿Pero eso se está cumpliendo?

-Eso no se cumple, pero el hecho de que no se cumpla no quiere decir que no sea una buena Constitución. La culpa no es de la Constitución, sino de quienes no la respetan. Claro, cuando se habla de una Constitución que une a los venezolanos es porque esta Constitución se legitimó en la práctica. ¿A qué me refiero? Primero hubo un sector que llamó a votar contra ella; luego, vino el golpe del 11 de abril (2002) y fue derogada esta Constitución y el pueblo salió a defenderla. Después vino la reforma del año 2007: el pueblo rechazó esa reforma. Es decir, es una Constitución que unificó, en el año 2007, el pueblo chavista y el pueblo no chavista. Ambos sectores de la población rechazaron la reforma propuesta por el presidente Hugo Chávez en aquel momento, aunque después se aprobaron las leyes constituyentes, que es harina de otro costal.

-¿Hay polarización en los periodistas como la hay en la vida política nacional?

-Claro. Los periodistas no somos marcianos; somos seres humanos que vivimos y padecemos los problemas de todo el mundo.

-¿En qué estamos polarizados?

-Estamos polarizados en la visión que tenemos acerca del país. Hay periodistas que tienen una visión acorde con la del Gobierno, y hay periodistas que tienen una visión distinta, e incluso confrontada con la del Gobierno, y eso es natural en una sociedad. El tema está en cuanto al ejercicio de la profesión. Es válido que un periodista tenga una visión ideológica, una visión política. Los hechos son los hechos y la opinión es libre.

-¿En este momento qué está ocurriendo? ¿Hay hechos o hay opinión?

-En muchos casos hay más opiniones que hechos, y en otros casos no se ven los hechos. Si nosotros vamos a Venezolana de Televisión (VTV) pues todos quisiéramos vivir allí, porque allí no hay inflación, no hay inseguridad, no hay alto costo de la vida, no hay desabastecimiento de medicinas ni alimentos. No hay corrupción. No hay represión.

-Pero en otros medios el chavismo no existe.

-También es cierto. Pero en otros existen ambos. En Venezuela hay para todos los gustos. Lo que ocurre es que el canal de todos los venezolanos debería ser el canal de todos los venezolanos realmente y no de una cúpula, que es el problema que tenemos realmente.

-El canal lo dirige su hermano.

-No importa. Él es parte de esa cúpula. Lo cierto es que, lamentablemente, es el canal de un sector de la sociedad. No es el canal de todos los venezolanos. Pudiéramos decir “VTV, el canal de todos los venezolanos” y con un letrero pequeño que diga “ciertas condiciones aplican”. Fui presidente de VTV, y en determinado momento éramos parte de una confrontación política, y había medios que se comportaban como partidos políticos.

-¿Y ahora?

-Esa situación ha cambiado. No puedes decir que la Globovisión de hoy, por ejemplo, donde yo trabajo, es igual a la Globovisión de Ravell. Sería un despropósito afirmar eso, porque no es verdad. Este es un canal plural, con sus defectos como cualquier medio, pero que les da cabida a los diferentes puntos de vista. Cosa que no ocurre en el canal del Estado. Y sus propietarios no eran parte de una coalición política, como era durante la época de Alberto Ravell.

Ahora estamos en peores condiciones

-¿No hay guerra mediática contra el Gobierno? El Gobierno dice que la hay.

-El Gobierno considera guerra mediática cualquier crítica. Considera guerra mediática que se haga la cobertura de una cola para comprar pollo o papel de baño, por ejemplo. Eso es guerra mediática. Y por ese lado lo que se busca es el pensamiento único y la hegemonía comunicacional. Es más: el Gobierno debería entender que en una democracia de verdad el periodismo tiene que cumplir una labor de contrapoder. Esa es la labor que le corresponde.

-¿Es posible cumplirla ahora?

-Imposible, porque no están dadas las condiciones para ello. Te pueden hostigar, tienes la amenaza de que te cierran los programas. La concesión es un mecanismo de presión y de inducción a la autocensura. Cuando no le renuevas la concesión a un canal, o cuando se la das por un año o por dos años, lo estás sometiendo realmente a una situación en la que no puede planificar el futuro, no puede hacer inversiones, no puede actuar con total libertad. El espectro radioeléctrico, que les pertenece a todos los venezolanos, es manejado discrecionalmente por un ente gubernamental que no siempre actúa con los mismos parámetros.

-¿Los periodistas estamos trabajando en mejores o peores condiciones que antes?

-Creo que en peores condiciones en cuanto a la fragilidad de la libertad de expresión con la cual podamos contar. Por ejemplo, cuando se agarra una cámara de Globovisión o de cualquier otro medio y se lanza desde un segundo piso de una autopista contra el pavimento, este no es solamente un problema con un bien material, que ya lo es de por sí, porque es una propiedad de una empresa privada y es un instrumento de trabajo. La cámara es el vehículo a través del cual el ciudadano se informa. Y cuando se destroza una cámara, cuando se le roba el celular a un periodista, estás afectando la libertad de expresión. Esa es la situación que tenemos en Venezuela.

-¿Cómo evalúa el comportamiento de las redes sociales?

-Lo cuestiono, porque ambas situaciones representan peligro. La paranoia del Gobierno con el tema de la libertad de expresión, la hipersensibilidad que tienen muchos funcionarios –sobre todo cuando se trata de temas como la corrupción, por ejemplo, o la represión- son amenazas contra la libertad de expresión. Por ejemplo, cuando se pretende estigmatizar a los periodistas porque hicieron una pregunta o tomaron una gráfica en una marcha opositora, y se les agrede y se les amenaza con quemarlos o expulsarlos a golpes, eso es tan terrible como una bomba molotv lanzada contra ellos, o una bomba lacrimógena lanzada por la Guardia Nacional. Hay muchas formas de amenazas a la libertad de expresión que en medio de un conflicto están presentes. Cuando hay un conflicto de baja, media o alta intensidad evidentemente que los periodistas están en medio de un fuego cruzado, que es lo que nos ocurre en este momento. Estamos en medio de una situación en la cual hay una sociedad protestando contra el Gobierno y un Gobierno reprimiendo.

-¿Cómo debemos hacer nuestro trabajo en esa situación que usted describe?

-Cumpliendo con nuestra obligación de informar. Tratar de cumplir con esa misión a pesar de los riesgos. Y hacerlo dentro de lo que manda la ley y lo que manda el código de ética de la profesión. Tenemos un marco jurídico…

-¿Lo estamos haciendo así?

-En gran medida, sí. Los jóvenes periodistas están haciendo una labor que yo creo que es muy valiente. Hay que ver lo que es salir a la calle en un día como hoy, cuando te pueden quitar una cámara, te pueden detener, te pueden golpear o te pueden matar. Todos esos riesgos están presentes en una sociedad en conflicto.

-¿Eso empeoró con el presidente Maduro, si lo compara con la gestión del presidente Chávez?

-Evidentemente que empeoró.

-¿A qué lo atribuye?

-Con Chávez la situación del país no estaba tan caotizada como está ahora. Y hay que reconocer que Chávez, con todas las diferencias que yo tuve a partir del año 2007, tenía un liderazgo definido, y además era el gran decisor. Aquí pareciera que no hay un solo decisor. Hay factores que uno pudiera pensar que a veces le sabotean la gestión al decisor principal, que es el presidente Maduro. Hay sectores que promueven la intolerancia, que incluso promueven un lenguaje de odio. Lo vemos a través de los medios del Estado, diferentes medios y diferentes programas. Son productores del odio, de la discriminación y de la amenaza a la libertad de expresión. De la estigmatización de muchos periodistas. Eso ocurre, no sé si con la venia o no del Presidente, pero ocurre. No es que antes no ocurrieran episodios lamentables, pero ahora hay cosas que han roto los límites de lo socialmente y políticamente aceptable.

Entre los funcionarios y el derecho a la información

-¿Los medios de comunicación han dejado convenientemente de lado algunos casos registrados en las protestas, como el de la persona quemada en Altamira, el de la señora que mataron con un botellazo en la cabeza?

-No se puede tratar a los medios por igual. Hay medios que tienen su énfasis. No se puede comparar La Patilla con Notiminuto, por poner dos ejemplos de medios digitales. No vas a comparar el periodismo que hace Últimas Noticias con el periodismo que hace, incluso, El Universal. O el trabajo que hace Radio Nacional de Venezuela con el que hace Unión Radio. Son cosas distintas. Hemos visto casos como esos dos, que han sido minimizados en algunos medios pero sobreexpuestos también por los medios del Estado en detrimento de los otros 75 casos (de fallecidos en las protestas), por ejemplo. Hemos visto que la política informativa en los medios del Estado va dirigida a obtener provecho político de este tipo de informaciones, y no a obtener una cobertura equitativa. Todos los muertos para mí son iguales. Nos duelen todos los muertos que han ocurrido en estos meses de confrontación. Pero no puede ser que unos sean utilizados para resaltar la culpabilidad de la oposición o de factores opositores, y los otros, la gran mayoría de esos asesinatos, para silenciar y ocultar la responsabilidad de los cuerpos de seguridad del Estado.

-¿En los otros medios cómo ha sido la cobertura?

-Yo no puedo meter a todos los otros medios en un mismo paquete, que es lo que el Gobierno quiere hacer. El Gobierno quiere hablar de una guerra mediática como si se tratara de dos bloques homogéneos.

-¿Usted descarta esa guerra mediática?

-La descarto, porque realmente lo que hay es, precisamente, una lucha entre el derecho a la información de los ciudadanos y el deseo que tienen muchos funcionarios del Gobierno de que ese derecho no se ejerza. Ese es el problema central de la sociedad venezolana. Y, por supuesto, los dueños de medios tienen sus líneas editoriales. Eso es cierto. En este momento no se puede decir que es la misma. No es como en la época del paro (año 2002), por ejemplo, que estaban cartelizados los medios. Esa no es la realidad hoy. Aquí hay mucha diversidad de medios, muchos tonos. El diario 2001, por ejemplo, tiene su propio tono. El Universal tiene su propio tono. Los medios del interior. Panorama tiene su propio tono.

-¿El Gobierno habla de una guerra mediática que, en su opinión, ya no existe?

-Para mí no existe como tal una guerra mediática. Lo que existen son medios con una política contraria al Gobierno definidamente, medios que se asumen como opositores. Y eso es válido. Yo trabajé en Tribuna Popular, que es un periódico del Partido Comunista. Y era un periódico de oposición. Pero había decenas de periódicos: muchos, favorables al Gobierno, y otros ni favorables ni desfavorables. Simplemente hacían su trabajo. Creo que esa realidad la tenemos hoy en Venezuela también. Cuando tú golpeas la libertad de expresión, no pretendas que los periodistas se conviertan en tus aliados. Cuando tú limitas un medio para que no compre papel, no pidas que ese medio le chupe las medias al Gobierno.

-Usted habla de odio en la sociedad. ¿Hay odio entre los periodistas también?

-A veces sí. Lo vemos, por ejemplo, en lo que dicen algunos colegas de otros. Hay expresiones de desprecio, de exclusión, y eso va de aquí para allá y de allá para acá. Es decir, es bidireccional.

-¿Eso nos puede llevar a qué?

-A que los medios puedan llegar a cumplir un rol, medios públicos o privados, como lo ocurrido en Ruanda, que estimularon el odio entre los ciudadanos, y promovieron hechos realmente violentos. Ese es un peligro que tenemos en Venezuela. Ahora, como me gusta decir a mí, en esta fiesta el Presidente es el DJ. Él es el que pone la música, el ritmo a bailar.

El DJ debe cambiar la música

-¿Qué le diría al Presidente, al DJ?

-Que tiene que poner música para la paz y no una música para la confrontación. Cuando hablo de eso me refiero a las políticas que se llevan a cabo. Decir hoy que esa constituyente que están proponiendo es una constituyente para la paz es decir que el chicharrón de cochino es bueno para el colesterol. Es decir, esta es una constituyente que genera más confrontación, que genera más división entre los venezolanos, que genera exclusión, que genera ventajismo y diferenciación entre los venezolanos.

-¿Usted le diría que la congele?

-Se lo planteé en un editorial mío en el canal: que la retire; y si no, al menos, que la congele, por el bien del país. Están corriendo las horas, los días, las semanas de aquí al 30 de julio. Yo tengo temor de esa fecha. Tengo temor de que vayamos a una confrontación en los centros de votación, o incluso en los días previos, cuando se pretendan instalar las mesas. Tengo temor de que, con una constituyente hecha a la medida, como un traje prêt-a-porter, el Gobierno comience a conculcar derechos conquistados por el pueblo y que están plasmados en esa carta de 1999 que hoy yo la considero casi moribunda. Hoy la moribunda es “la bicha” de Chávez, lamentablemente, producto del intento de hacer una constituyente de espaldas al interés nacional. No se le ha consultado a la gente. A la gente no se le preguntó “señor, ¿usted quiere una constituyente?”. Tampoco se le va a preguntar sobre el resultado de la constituyente.

-¿Qué cambios cree que va a introducir la constituyente para el trabajo periodístico?

-Puede implicar, por ejemplo, restricciones a la libertad de expresión.

-¿Por ejemplo?

-La criminalización del periodismo. Puede incluir eso. Temo que elimine ese derecho que tenemos los periodistas y los ciudadanos: que el derecho a la información no pueda ser incluido entre los derechos restringidos en estados de excepción. Imagínate tú: si ahorita, en teoría con garantías constitucionales, se restringe ese derecho, se limita el derecho a la información, imagínate tú en un estado de excepción, bajo nuevas normativas. Y con una constituyente que tiene varias características: para mí la fundamental es que pareciera que es el mecanismo que ha encontrado el Gobierno para eludir el contarse con el resto de la sociedad, validarse ante el resto de la sociedad. Es decir, les temen a unas elecciones regionales, mucho más le temen a cualquier otra consulta que ponga en evidencia que hoy el chavismo gobernante es minoría.

-¿Cómo vamos a trabajar los periodistas en un escenario como ese?

-Me lo imagino con muchas dificultades. Si se va a restringir el ejercicio pleno del periodismo, si vamos a tener restricción de derechos políticos, si vamos a tener un clima de mayor represión, obviamente que el ejercicio del periodismo va a ser algo muy complejo, y una profesión de más alto riesgo que ahora. Ojalá yo esté equivocado, y si estoy equivocado, lo diré. Pero no tengo ninguna razón para pensar que la Constitución que viene, o los cambios que se van a producir, van a ser mejores que lo que tenemos en este momento.

Se conocen desde hace muuuuucho tiempo, pero Vladimir Villegas no mantiene contacto con el presidente Maduro: “En este momento no tenemos ningún contacto. Él es el Presidente de la República, yo soy un periodista”.

-La relación con su hermano… la entrevista que usted le hizo en Globovisión fue tensa…

-Mi conflicto no fue con mi hermano, fue con el ministro de Comunicación e Información. Entre hermanos, ¿cómo no lo voy a querer? Ese es mi hermano. Lo quiero mucho. Lamento que sea el ministro de Comunicación e Información de este gobierno. Yo lo lamento, por la tarea que le ha tocado cumplir. Cada quien asume su responsabilidad. Él lamentará que yo tenga esa postura crítica que yo tengo. Eso es válido entre hermanos. Mi conflicto no es con mi hermano Ernesto Villegas, sino con el ministro de Comunicación de un gobierno que lamentablemente no ha tratado muy bien el periodismo en Venezuela.

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Entrevista a Antonieta Mendoza: Mi hijo Leopoldo no negocia su libertad

Entrevista a Antonieta Mendoza: Mi hijo Leopoldo no negocia su libertad

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Entrevistas

JUNIO 17TH, 2017 EDITOR CONTENIDO ENTREVISTAS

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“El Gobierno está consciente de que la voz de Leopoldo llama a la calle y la gente lo sigue” / “Cuando Carmena me invitó me sentí reconocida como madre de un preso político”.

Antonieta Mendoza es venezolana de nacimiento y española por decreto. En diciembre de 2015 el Consejo de Ministros le concedió la nacionalidad junto a su marido ya que “su situación personal y familiar está afectada por la persecución política y judicial que sufren, tanto su hijo, como su cónyuge”. Su esposo vive aquí ante la imposibilidad de volver a Venezuela por una orden de captura en su contra. Pero ella sigue en el otro lado del charco, donde su hijo cumple condena desde hace más de tres años.

Mendoza es la madre del dirigente opositor preso Leopoldo López, sentenciado a casi 14 años en una prisión militar por su participación en las marchas contra el Gobierno de Nicolás Maduro de febrero de 2014. Recientemente, Mendoza pasó más de un mes sin poder ver a su hijo y se rumoreaba que estaba muerto. “Fueron días muy…”, recuerda sin ofrecer un adjetivo.

A principios de junio el Gobierno ofreció a López cambiar a arresto domiciliario, pero él rechazó la proposición, según afirmó su esposa. Al conocerse la noticia, el chavismo aseguró que había iniciado un diálogo con López y que el preso quería continuar su condena en casa pero no lo hizo por intervención de su mujer y la oposición.

Mendoza acusa al Gobierno de “manipular” los hechos en Venezuela a través de la propaganda y la censura para crear “climas de opinión falsos” y subraya que su hijo “nunca aceptaría la casa por cárcel a cambio de callar a la calle”.

La semana pasada Mendoza se reunió con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que prometió organizar un acto público para apoyar la liberación de López, a quien la portavocía del Consistorio calificó de “preso político”. Este jueves Mendoza no sabía todavía cuándo se produciría el acto ni en qué forma, pero confiaba en que tuviera lugar antes de su regreso a Latinoamérica.

Antigua vicepresidenta de Asuntos Corporativos de Petróleos de Venezuela (PDVSA), Mendoza se dedica ahora a reclamar la liberación de los opositores presos y el respeto a los derechos humanos en la República Bolivariana, que vive más de dos meses seguidos de protestas después de que el Tribunal Superior de Justicia extirpara los poderes a la Asamblea Nacional. Mendoza es además madre de dos hijas y abuela de siete nietos.

¿Cuándo fue la última vez que vio a su hijo en prisión y cómo se encontraba él?

Fue el domingo 28 de mayo. Bien. Yo misma me sorprendo del compromiso de Leopoldo con su sacrificio: estar aislado y separado de su mujer y sus dos hijos pequeños. Leopoldo Santiago cuando [su padre] entró en la cárcel tenía un año. Ahora tiene cuatro. Manuela tenía cuatro años cuando su papá entró en la cárcel. Ahora ya es una niña de ocho años. Él se pierde esa cotidianidad de los niños creciendo. Es muy duro.

Leopoldo el día que entró en la cárcel estaba aislado. Y de esos 1.200 días, al menos 700 ha estado aislado en solitario, es decir, que ni su familia directa ni sus abogados han podido entrar. Sus abogados desde el 6 de abril no ven a Leopoldo. Le están negando su derecho al debido proceso.

Entonces, ¿cuando se le ofreció el arresto domiciliario a Leopoldo sus abogados no pudieron hablar con él?

No pudieron.

¿Por qué piensa que el Gobierno le ofreció a su hijo la posibilidad de cumplir condena en casa?

Yo creo que hay un reconocimiento por parte del Gobierno del liderazgo de Leopoldo. El Gobierno está consciente de que la voz de Leopoldo llama a la calle y la gente lo sigue. Leopoldo está preso desde el 2014 justamente por llamar a una protesta pacífica constitucional. Y cuando empezaron las protestas a principios de abril, cuando se rompe el hilo constitucional cuando el Tribunal Supremo de Justicia le arranca las competencias a la Asamblea Nacional, Leopoldo manda mensajes a través de su esposa, Lilian, en su cuenta de Twitter, sumándose. Y ahí empieza el aislamiento de Leopoldo.

Supongo que una casa por cárcel era [para que] Leopoldo mande mensajes para que la calle se aplaque. Y Leopoldo no negocia su libertad, ni negocia casa por cárcel por la libertad de Venezuela. Y además Leopoldo no se merece casa por cárcel, Leopoldo merece libertad plena. Es inocente, fue sometido a un juicio que es una farsa. El mismo fiscal que lo acusa se va de Venezuela para poder denunciar que el juicio fue montado [el fiscal Franklin Nieves salió del país y desde el extranjero dijo que había sido presionado para defender pruebas falsas].

El Gobierno está consciente de que la voz de Leopoldo llama a la calle y la gente lo sigue

Y usted, como madre, ¿está de acuerdo con su hijo en no aceptar el arresto domiciliario?

Es una pregunta muy difícil para una madre. Yo como madre me encantaría que Leopoldo estuviera en libertad plena y, si no, casa por cárcel. Lo aceptaría. Pero no bajo condicionamiento. Yo opino exactamente igual que Leopoldo. Él no aceptó casa por cárcel y la familia lo apoya totalmente.

Por ejemplo, el alcalde metropolitano [de Caracas] Antonio Ledezma, que sigue preso. Él estuvo preso con Leopoldo en Ramo Verde, tuvo una situación de salud complicada y lo sacaron, fue a un centro privado donde se sometió a una operación quirúrgica y de ahí lo mandaron a su casa. Pero no fue a cambio de nada.

Que quede claro: yo estoy absolutamente de acuerdo con que Leopoldo no haya aceptado casa por cárcel.

¿La oferta fue explícita?

No te lo puedo decir. Me encantaría saberlo. Algún día me lo contará.

Su hijo divulgó a través de Twitter dos vídeos desde su celda en las últimas semanas. En uno llama a los venezolanos a manifestarse y en el otro reclama a las fuerzas de seguridad que no repriman las protestas ¿Sabe si ha cambiado la situación de su hijo en la cárcel desde la divulgación de los vídeos?

Leopoldo está solo en una torre, aislado. En una celda de 2×3. Y del otro lado del penal están 250-300 presos que conviven, conversan. Leopoldo no tiene esas facilidades. O sea, un trato absolutamente discriminatorio. Pero aparentemente sí hubo requisas muy violentas después de esos vídeos. Cómo logró grabar no me lo preguntes, porque no lo sé.

Su hijo está encarcelado en Venezuela y su marido vive aquí. ¿Cómo es vivir así?

Complicado. Duro. Mi marido debería estar en Venezuela, no exiliado. Leopoldo [padre] tiene dos años y cuatro meses que no ve a su hijo. Una situación muy difícil y muy lamentable. Y Leopoldo [hijo] debería estar libre. Deberíamos de ser una familia normal luchando por la libertad de nuestro país.

Pero Leopoldo con su sacrificio nos ha llenado a nosotros como familia de una gran fortaleza y cada uno de los miembros de la familia lucha por lograr las libertades en Venezuela.

¿Y sus nietos cómo lo afrontan?

Manuela y Leopoldo Santiago son niños que están creciendo en total normalidad. Un gran esfuerzo que hacemos todos es ese. Tienen la grandísima suerte de que Lilian, mi nuera, es una persona sumamente optimista, llena de energía. Eso se transmite.

Esta dictadura ha roto las familias en Venezuela. Y nuestra situación no es única: hay 300 familias con presos políticos. Hay unos que están con una salud comprometida, otros que tienen boletas de excarcelación, como Yon Goicoechea, y el director del SEBIN [Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional] no lo deja salir.

La fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega, se ha vuelto ahora contra el Gobierno de Maduro. Sin embargo, también es responsable de que su hijo fuera a prisión. ¿Cómo ve su proceder?

La Fiscalía no permitió que el juicio fuese justo, con pruebas y testigos. [Fue] muy duro para nosotros como familia. Pero sí tengo que reconocer el paso hacia delante que ha dado la Fiscalía.

Estos procesos son complicados, cuando tienes dictaduras. Es donde la reconciliación juega un papel muy importante. Yo no he tenido oportunidad de hablar con Leopoldo sobre esto, pero estoy segura que tomaría una posición parecida.

Venezuela vive ya dos meses seguidos de protestas contra el Gobierno que han dejado decenas de muertos. ¿Piensa que la gente que demanda un cambio puede cansarse si no se produce pronto?

Esa es la gran pregunta. Hay 70 familias que están en duelo, que han perdido, la mayoría, a jóvenes. Pero hay una cosa impresionante de los familiares. Cuando ha habido manifestaciones por los caídos los ves fuertes, los ves diciendo “este sacrificio es por lograr una Venezuela mejor”. Esperemos que la protesta siga. La protesta no violenta es lo único que tiene el pueblo para avanzar, para lograr las libertades.

Hubo un llamado del ministro Vladimir Padrino hace semana y media exigiéndole a la Guardia Nacional que no reprimiera, pero parece que no le hicieron caso, porque los muertos siguieron. Está habiendo posiciones distintas dentro de las mismas Fuerzas Armadas.

La protesta no violenta es lo único que tiene el pueblo para avanzar, para lograr las libertades.

¿Y cuál cree que es la posición mayoritaria dentro de las Fuerzas Armadas?

Es difícil. Yo me remito al video de Leopoldo. Tiene dos mensajes principales. Primero, que tiene ya tres años en una institución militar y ha tenido oportunidad de intercambiar con oficiales, con soldados y él dice que mayoritariamente están en contra de la dictadura. Y después le hace un llamado a los soldados, a los guardias, que bajen las armas, que no repriman. Ojalá que se dé eso.

Respecto a las elecciones a la Asamblea Constituyente que el Gobierno ha convocado para el mes que viene. ¿Qué piensa que va a ocurrir?

La Constituyente no es Constituyente: es prácticamente la instalación en Venezuela de una dictadura a lo cubano. Yo espero, número uno, que el Gobierno rectifique. Es imposible imponerla, la gran mayoría de los venezolanos rechazan este fraude. Y, luego, que la gran mayoría de los venezolanos, que formamos parte de la oposición, nos mantengamos firmes en las actividades de calle e institucionales para evitar que esto suceda.

¿Y, a su juicio, debe la oposición participar en el proceso constituyente o rechazarlo y correr el riesgo de que se reescriba la Constitución sin ella?

Esta no. Esta es un fraude. Es imposible formar parte de esta. Lo lógico sería que se llame a unas elecciones generales, puede ser a través de una constituyente. Pero no esto. Lo que está en nuestra Constitución es un proceso en el cual el pueblo a través de un referéndum vota si quiere o no quiere una constituyente. Y eso no es lo que están intentando.

Nosotros debemos evitar que esto suceda. La actual Asamblea Nacional tiene una altísima responsabilidad porque es el poder del pueblo. Nosotros [la oposición] tenemos las dos terceras partes de la Asamblea Nacional, que es una victoria grandísima.

La Constituyente es prácticamente la instalación en Venezuela de una dictadura a lo cubano

Recientemente la alcaldesa de Madrid los recibió a usted y su marido y les prometió que celebraría un acto público en apoyo a los derechos humanos en Venezuela. ¿Cómo se sintieron al recibir la invitación?

Bien. Reconocidos como padres de un preso político y, no solamente por ser los padres de Leopoldo, [sino] por representar de alguna manera a todos los presos políticos del país.

Yo creo que lo más importante fue que un sector de Podemos, yo no puedo decir si es mucho o es poco, pero un sector representativo, reconocieron que en Venezuela hay violación sistemática de derechos humanos, que Leopoldo fue detenido arbitrariamente y que para poder avanzar en una transición es necesaria la liberación de los presos políticos.

¿Teme que la comunidad internacional y España, en concreto, puedan olvidarse de Venezuela antes de que la situación haya mejorado?

Haremos lo imposible para que eso no pase. Seguiremos recorriendo el país, el mundo… Esto tiene que acabar. No sé cuando. Creo que el momento está cerca.

No podemos seguir en estas crisis. Que un país en el siglo XXI con las mayores reservas petroleras y mineras del mundo, que podría ser líder de América Latina, esté ahorita sumergido en esta crisis política, social y económica en la que todos los venezolanos estamos presos… La comunidad internacional tiene que apoyar.

Ojalá, y yo espero, que en la reunión que se lleve ahora a cabo de la OEA [Organización de Estados Americanos] todos los países voten por una resolución, por la aplicación de la Carta Democrática. Esa resolución exigiría las elecciones. El 80% de los venezolanos quiere cambio, los chavistas y los no chavistas.

¿Y usted ve a su hijo presidente en un futuro?

Sólo los venezolanos decidirán si Leopoldo es presidente. Lo ideal es que pasemos de esta dictadura a una transición que llame a unas elecciones donde compitieran todos. Y si los venezolanos eligen a Leopoldo, pues me sentiría muy orgullosa.

Vía Diario El Español.

Reporte Estelar: Situación de Venezuela ante la OEA

Fuente: GV 06-06-2017 02:38AM

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La situación de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos se ha visto comprometida, es por ello que en programa Reporte Estelar, transmitido por Globovisión se ofrece información de la posición de los actores de este organismo.

(Lea también: Reporte Estelar: Renovación de partidos políticos)

La internacionalista Giovanna de Michele, expresó que la OEA “no fue concebida para atender este tipo de circunstancias”.

“La OEA fue concebida para armonizar políticas en el continente americano en épocas en que teníamos el mundo dividido de de dos hemisferios”, comentó.

Marcel Granier: Venezuela un día va a explotar

 

Emisora Costa del Sol FM 18 Mayo, 2017 Política, Titulares0

El presidente de Radio Caracas Televisión (RCTV), Marcel Granier, advirtió hoy que las tensiones en la sociedad venezolana y en las Fuerzas Armadas son tales que el país “un día va a explotar”.

EFE

“Hay odio en los dos lados, por lo que cualquier incidente puede encender la llama”, afirmó el empresario venezolano en una conferencia en el National Press Club de Washington.

En mayo de 2007, la cadena privada que preside Granier, de línea editorial crítica con el chavismo, tuvo que dejar de emitir en abierto después de que el Gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez no le renovara el permiso con el argumento de que era una compañía “golpista”.

Después, intentaron el cable, satélite e internet, encontrando siempre el “bloqueo” del Ejecutivo, por lo que ahora se dedican a la producción de contenidos a la espera de que haya un cambio de Gobierno que les permita volver a emitir en abierto.

Tras años esperando ese cambio, Granier no se atreve a hacer predicciones, pero considera que la situación en Venezuela es tan crítica que “un día va a explotar”.

“Nadie se ocupa de los problemas reales. La seguridad está fuera de control, no hay medicinas, no hay alimentos”, denuncia el empresario, quien sigue residiendo en Caracas porque prefiere “vivir asustado” en su ciudad que “avergonzado fuera de ella”.

En ese contexto, ve “mucha división” tanto en la sociedad en general como en el interior de las Fuerzas Armadas, que “en cualquier momento pueden colapsar”, alerta.

Granier considera que Venezuela “aún no está en una dictadura cerrada” porque el Gobierno “quiere mantener la apariencia de una democracia”, eso “le importa”, por eso “la represión es selectiva”.

Desde hace un mes y medio en Venezuela se suceden las protestas opositoras contra el Gobierno, en las que ya han muerto 45 personas y centenares han sido heridos o detenidos.

Además, señala el empresario, “muy pronto Venezuela va a necesitar mucha asistencia de alimentos, medicinas y seguridad”.

En ese sentido, considera que esa ayuda debe ser “multilateral” y que no puede hacerlo un solo país como, por ejemplo, Estados Unidos.

Granier considera que los Gobiernos estadounidenses de los últimos 20 años han sido “muy prudentes” sobre el tema venezolano y que “el empeño que tenían algunos presidentes por los derechos humanos parece que ha pasado de moda”.

Cree que el Gobierno de Donald Trump está siendo más contundente con el chavismo de lo que lo fue el de su predecesor, Barack Obama (2009-2017), pero aún así ve “contradicciones”, como el hecho de que el secretario de Estado, Rex Tillerson, “dijera que la protección de los intereses económicos es diferente de otras protecciones”.

Aunque reconoce “la tentación” a comparar “líderes populistas”, cree que el caso venezolano es “distinto” del estadounidense, porque las instituciones democráticas del país norteamericano “son fuertes”.

Mientras que en Venezuela, el chavismo “atacó las bases de la democracia” y, entre ellas, “acabó con la libertad de prensa”, lamenta.

Fermín: La mejor política para acabar con las manifestaciones es cumplirle a la gente

 

Fuente: GV 18-05-2017 06:31AM

Claudio Fermín

Claudio Fermín – Captura GV

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El dirigente político Claudio Fermín, manifestó este jueves que “la mejor política para acabar con las manifestaciones es cumplir a la gente”, a propósito de las movilizaciones convocadas por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en el que han perdido la vida más de 40 personas.  

Durante una entrevista en Primera Página, programa transmitido por Globovisión, Fermín indicó que “en Venezuela hay un ambiente de tristeza y dolor, los ciudadanos independientemente de sus reclamos y puntos de vista, no puede ser que la sanción, la pena sea la muerte”.

(Lea también: Maduro responsabilizó a Borges y a Capriles de los hechos registrados en la Maternidad de Carrizal)

“Lamento que no percibo esa tristeza en ese gobierno. Su comportamiento es violento. Es inadmisible usar lacrimógena como proyectiles. Deben preservar la vida como gobierno.

Dijo que “el país hace bien en levantar su voz de protestas. Hago un llamado al lado humano (…) la GNB y la PNB no puede comportarse así porque ese sea la instrucción, es inadmisible”.

Llamado al ministro de la Defensa

Fermín exhortó al ministro de la Defensa, G/J Vladimir Padrino López a que detenga todas las acciones de la GNB, puesto que “no existe nadie con más poder que él para hacerlo”. 

(Lea también: Padrino López: Hemos decidido elevar a una segunda fase el plan Zamora en el Táchira)

Constituyente

El dirigente político indicó que “esta gran crisis que atraviesa el país no se resuelve con una Constituyente. Esta Constitución es perfectible”.

“El problema del país no es ese, Maduro debería decirnos qué es lo que está mal en esta Constitución. La intención es busca distraer el tema que aqueja a los venezolanos”.

(Lea también: Isaías Rodríguez aseguró que la salud en el país depende de la Constituyente)

Transición en Venezuela

Explicó que el país necesita una transición que comience con un “gran acuerdo nacional” y desmantele “todo este cúmulo de errores” que según su punto de vista ha tenido el gobierno durante todos estos años. 

Lo que dice un excancilller de Chávez sobre la Constituyente de Maduro

 

Fuente: Google

17/05/2017 Venezuela

A la sesión especial de la Asamblea Nacional de este martes, acudió Luis Alfonso Dávila, expresidente del extinto Congreso de al República, excanciller de Hugo Chávez.Varios años después de representar al Movimiento V República, Dávila regresó al Parlamento para expresar su rechazo a la Constituyente comunal que propone Nicolás Maduro.

En entrevista con El Pitazo, este Coronel en situación de retiro expresa que “al país uno lo ve descuadernao, destruido…todo lo que en un momento determinado aspiramos como recuperación de Venezuela no ha tomado cuerpo. La sociedad está absolutamente empobrecida lo que ha generado que hoy esté la gente en la calle, en plenas protestas, con mucho sentido de las necesidades que soporta el pueblo de Venezuela.

-¿Está usted de acuerdo con las protestas de estos últimos días, coronel Dávila?

– Sí estoy. Pero esas protestas tienen que tener un propósito determinado. El nuestro es el de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente originaria que es muy diferente a lo que planea Maduro. Él lanza su idea porque tiene el agua al cuello, el sol a sus espaldas y porque quiere permanecer en el poder además de darle rango constitucional al Plan de la Patria.

Advierte Dávila que la propuesta que impulsa, junto a abogados, políticos ex militares y analistas, “está circulando desde hace tiempo y quiere recuperar a Venezuela de la situación en la cual está. Debemos ser un país reconciliado que una vez fuimos para llevar adelante una serie de proyectos que tienen que ser considerados en este momento como la descentralización, la educación , la productividad. También planteamos que las Fuerzas Armadas vuelvan al cauce en donde les corresponde estar y no en el actual estado en donde se encuentran. Están volteando sus armas en contra de la población y nada les importa. Ese atropello a la gente es inaceptable. Como militar en situación de retiro me siento sumamente mal, me siento pésimo con esto que está pasando en el país. Conozco con propiedad a las Fuerzas Armadas. En el año 90 se considero mi ascenso de Coronel a General y yo no lo quise aceptar porque la situación del país era muy calamitosa. ahora es peor”.

Fustigó el papel de las Fuerzas Armadas y dijo que, “están arrodilladas ante un partido político y voltean sus armas en contra la población. Además, promueven la violación de la Constitución de la manera más flagrante posible”. Cuestionó la creación de milicias armadas “que no aparecen por ninguna parte de la Constitución”.

–¿Usted forma parte de la Mesa de la Unidad Democrática o de otro grupo que plantea una nueva Constituyente?

-Formo parte de un grupo de venezolanos preocupados por su país que dirige el ingeniero Enrique Colmenares Finol. Hemos debatido a cómo se llega a una Constituyente originaria y para qué se va convocar. Hay que rescatar a Venezuela. No hay ni una sola área en el país que esté bien. Nada funciona. Creemos que esta Asamblea Nacional, con mayoría simple, puede hacer del artículo 71 de la Carta Magna actual y someter a la consideración del pueblo de Venezuela si aceptan o rechazan esa propuesta de Constituyente bastarda que pretende imponer Maduro a martillazos.

Insistió en que el país “está conducido muy mal desde hace varios años. Soy venezolano integral que se preocupa por un país que está en el piso; algo tenemos que hacer. Hay que sentarse a definir la nación que queremos para los próximos 50 o 60 años”.

Añadió que “hemos creado una Alianza Nacional Constituyente hay una estructura conformada en casi toda Venezuela, con personas relevantes como Blanca Rosa Mármol, Luis Granados, Lourdes Colmenares, entre otros. Sobre esta alianza hemos creado una conferencia superior Constituyente en la cual han sido convocados profesionales como román Duque Corredor, Allan Brewer Carías, Gustavo Velázquez, Asdrúbal Aguiar, entre otros. Vamos a presentar al país una propuesta dada la gravedad de la situación”.

El Pitazo

En exclusiva: Entrevista a Michael Reid sobre Venezuela; por Mariano de Alba

Actualidad

 

 

Por Mariano de Alba | 3 de mayo, 2017

 

Michael Reid retratado por Kilder Díaz

Michael Reid retratado por Kilder Díaz

Cuando Michael Reid visitó por primera vez América Latina en 1980, las dictaduras en la región comenzaban a ser cosa del pasado. Durante ocho años trabajó desde Lima como corresponsal para The Guardian y la BBC, contando de primera mano el inicio de las transiciones a la democracia en varios países latinoamericanos. Justamente en el Perú, en 1977, una dictadura militar –en medio de un clima de crisis económica y movilizaciones nacionales– había aceptado convocar unas elecciones para conformar una asamblea constituyente que fue electa en 1978 y promulgó una nueva constitución en 1979. Este proceso desembocó en las presidenciales de 1980 donde se eligió a Fernando Belaúnde, iniciándose así un período de reconstrucción democrática; y demostrándose lo tortuoso que puede resultar el retorno a la democracia.

Hoy, treinta y siete años después, Reid es uno de los periodistas que mejor conoce los pormenores de la región. Sus análisis semanales desde la columna Bello en la revista The Economist –en la que comenzó a trabajar en 1990– son de referencia obligatoria, proporcionándole una ventana privilegiada a América Latina a personas de todo el mundo, incluyendo a los propios latinoamericanos. En esta entrevista, exclusiva para Prodavinci –y realizada en el marco de su Taller de Periodismo de Análisis organizado por la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano en Bogotá–, irónicamente aceptó conversar sobre el mismo tema que despertó su curiosidad sobre la región hace tantos años, pero sobre un país distinto, que para entonces acumulaba veintidós años de tradición democrática.

En su última columna sobre Venezuela, publicada a principios de marzo, usted se preguntaba si Nicolás Maduro tenía posibilidades de permanecer en el poder. Luego de las sentencias del Tribunal Supremo y las recurrentes protestas opositoras, la crisis parece haber entrado en una nueva etapa. ¿Cómo percibe los últimos acontecimientos?

Como muchas veces sucede en el caso de Venezuela, yo pienso que la dinámica de los acontecimientos es incierta. Hay un régimen que está atrincherado y que ha demostrado desde octubre de 2016 que está dispuesto a tirar la Constitución por la ventana. Ya no está gobernando según la Constitución y es claramente una dictadura que está en el poder sólo porque tiene el monopolio de la fuerza. Son las fuerzas armadas las que están sosteniendo al régimen, pese a sus violaciones a la Constitución y ante un descontento popular cada vez más grande.

Ante este escenario, es difícil que las manifestaciones de la oposición por sí solas logren desalojar al gobierno, obligarlo a convocar una elección o a respetar la Constitución, que es lo más importante. Pero ahora hay una combinación de factores que debilitan al régimen como nunca antes: las protestas en la calle, una oposición unida gracias a las medidas tomadas recientemente (como la inhabilitación de Capriles), por primera vez una reacción diplomática regional, señales de algunas fisuras en el chavismo como los casos notables de la Fiscal General y los tres militares que han solicitado refugio en Colombia, así como el episodio de unos manifestantes que, en un acto del propio gobierno, le tiraron huevos y otros objetos a Maduro.

¿Y qué opina de la propuesta de Nicolás Maduro de convocar una supuesta Asamblea Nacional Constituyente? Según lo planteado hasta ahora, esto se concretaría sin una elección universal y con el gobierno eligiendo al menos a una parte de los constituyentes a través de figuras inconstitucionales como las comunas y los consejos comunales.

Todavía no se conocen los detalles de lo que verdaderamente se está proponiendo. Puede ser que ni el mismo Maduro lo tenga claro y, por ende, esta iniciativa sea una especie de globo de ensayo. De todas maneras, demuestra una cierta desesperación; es un intento de huir hacia adelante. La propuesta en los términos que conocemos hasta ahora sería coherente con un camino: el tratar de replicar, de ser una copia del régimen cubano, pero en circunstancias mucho menos favorables que las que tenía Fidel Castro después de la revolución en 1959. El gobierno venezolano ya no va a lograr convencer a casi nadie internacionalmente. Posiblemente habrá una resistencia con respecto a esta iniciativa dentro del propio chavismo, y si la idea es suspender la Constitución de 1999, propuesta por Chávez, tendrá que finalmente hacerlo por la fuerza.

En febrero de 2016, el título de una columna Bello en The Economist fue “el fin del juego en Venezuela”. Pero catorce meses después aquí estamos, Nicolás Maduro sigue siendo presidente y no se vislumbra una resolución próxima a la grave crisis venezolana. ¿Cómo es posible?

Yo, y otros, nos hemos equivocado porque subestimamos hasta donde el régimen estaba dispuesto a violar su propia Constitución. Las recientes decisiones por parte del gobierno de inhabilitar a Capriles, retirarse de la OEA y convocar a una constituyente demuestran que el plan de Nicolás Maduro es crear una oposición a su medida, pero esta jugada no va a convencer a nadie, ni en Venezuela ni en la región.

Una opción es que el chavismo lleve a Venezuela a ser una especie de Cuba, un proyecto que yo pienso que a mediano plazo es inviable, pero lo podría intentar. La otra es que efectivamente las contradicciones, disensos y presiones sean tan grandes que provoquen un quiebre, especialmente si tenemos en cuenta que el apretón económico es cada vez más fuerte y va a ocasionar un crecimiento aún mayor en el descontento popular. Al final del día, la gran pregunta es si la represión ejercida por la Guardia Nacional contra las protestas opositoras se verá rebasada y si el régimen le tiene que pedir al ejército que salga a las calles a disparar. Si eso ocurre, será el momento de la verdad para el general Padrino López y el resto de las fuerzas armadas.

Michael Reid retratado por Kilder Díaz

Michael Reid retratado por Kilder Díaz

Se entiende entonces que la clave está en que la oposición mantenga su agenda de protestas, agenda que eventualmente podría ocasionar un quiebre en el seno de las fuerzas armadas. ¿Pero a dónde nos lleva finalmente esto? ¿A una nueva negociación entre el gobierno (o al menos un sector de él) y la oposición? Porque justo en esto momento, y considerando lo que ocurrió a finales de 2016, esa posibilidad parece más remota que nunca.

Debe pensarse muy bien cuál es el objetivo que se está buscando con las protestas. El fin debe ser una vuelta a un gobierno constitucional y democrático. Para mí sólo hay tres vías para lograr ese fin: revolución, golpe de Estado o negociación. Las dos primeras opciones conllevan el riesgo de mayor violencia. Además, no creo que la oposición tenga la fuerza para hacer una revolución y las fuerzas armadas no muestran la disposición para dar un golpe de Estado. Por ende, al final del día, una negociación es lo más posible y lo más deseable.

Está claro que la palabra “diálogo” se ha satanizado en la oposición. En primer lugar, porque el gobierno de Maduro, con la complacencia de Ernesto Samper y los tres expresidentes, claramente usó el diálogo de finales de 2016 como una forma de ganar tiempo. Yo percibí como un paso positivo cuando el Vaticano asumió un rol en el diálogo porque empezó a haber una negociación seria con agenda y temas. Y eran los temas correctos: liberación de presos políticos, renovación constitucional de las autoridades electorales y del Tribunal Supremo, el fin del desconocimiento a la Asamblea Nacional, un calendario electoral y la apertura de un canal humanitario. Esas siguen siendo las necesidades apremiantes en Venezuela. El diálogo de 2016 fracasó porque el gobierno no estaba dispuesto a llegar a un acuerdo sobre esos puntos, y si no hay voluntad para llegar a un acuerdo sobre esos puntos, entonces no hay un diálogo real. Yo no descarto que en el transcurso de este año pueda haber una nueva negociación, pero tendría que ser sobre bases reales y serias.

Uno de los puntos que más preocupa ante una hipotética nueva negociación es que no parecen existir interlocutores válidos. Incluso el Vaticano ha sido descalificado tanto por el gobierno como por sectores de la oposición. ¿Cómo lograr interlocutores válidos que sean de la confianza de ambas partes?

Eso pasa por la resolución de la crisis que está viviendo la UNASUR. Luego de la salida de Ernesto Samper en enero de este año, la organización carece de Secretario General. Hay intentos de nombrar un reemplazo, pero no se ha logrado llegar a un acuerdo. Si los doce países miembros no logran elegir un candidato serio, la UNASUR muere en vida y deja de ser relevante. Si la UNASUR logra nombrar un nuevo Secretario General, lo lógico es que se nombren nuevos interlocutores. No sé si el régimen los aceptaría, pero la negociación es la única modalidad para volver a un gobierno constitucional. Si el régimen no está dispuesto a aceptar una negociación, eso implica que va a seguir el conflicto en las calles, y que el descontento social y el aislamiento internacional crecerán.

¿Cómo interpreta el anuncio por parte del gobierno venezolano de que abandona la OEA? Esta medida y la fuerte represión que estamos viendo en muchas partes de Venezuela parecieran indicar que el régimen ha optado por la vía de la radicalización interna y el aislamiento externo. ¿En la actualidad es viable un gobierno latinoamericano aislado?

Me parece que el régimen decide salirse de la OEA pensando que el que pega primero, pega dos veces. Con esta acción, Maduro está reconociendo implícitamente que Venezuela ya no es una democracia, que está violando la Carta Democrática y que eventualmente Venezuela podría haber sido suspendida. Y eso es un gran cambio, comparado con la posición e imagen internacional que tenía hace apenas un año. Con esta decisión, efectivamente se abre la posibilidad que la estrategia de Maduro es tratar de convertirse en otra Cuba, dejando claro que en Venezuela no hay una democracia.

Yo pienso que es posible que Venezuela se convierta en un país aislado de la comunidad internacional, pero sólo en el corto plazo. El caso de Cuba es distinto porque es una isla geográficamente hablando. Por eso se mantuvo como una colonia española por setenta años más que el resto del continente y por eso el régimen castrista ha logrado mantenerse tanto tiempo en el poder. Pero Venezuela no es una isla. Nicolás Maduro lo tiene mucho más difícil que los Castro. No puede controlar los movimientos de población a través de sus fronteras y si se fortalecen disidencias dentro de las fuerzas armadas, uno podría concebir el surgimiento de una guerrilla en Venezuela. Obviamente no deseo eso, pero frente ante una dictadura asumida, hay la posibilidad de que finalmente la resolución de la crisis sea violenta. Hay que trabajar para que ello no ocurra.

Michael Reid retratado por Kilder Díaz

Michael Reid retratado por Kilder Díaz

Ante este grave y preocupante escenario que plantea, ¿cómo cree que va a reaccionar el resto de América Latina con la decisión de Nicolás Maduro de salirse de la OEA?

Creo que la reacción diplomática regional va a continuar, pero lo cierto es que hay límites a la capacidad de acción de la OEA. Yo pienso que en Venezuela –y en Cuba– el cambio va a venir de adentro y no puede venir de afuera. Ni los venezolanos ni los cubanos pueden esperar que el resto del mundo haga el trabajo que les corresponde. Pero la región sí debe mantener una posición clara sobre el hecho de que una nueva dictadura en América Latina hoy día no es aceptable y no puede ser un socio normal en la región.

Refiriéndose a Venezuela, casualmente la canciller colombiana declaraba hace algunas semanas que no se está “ante un país con el que se pueda tener una relación normal”. Esto lo dijo luego de la incursión de un contingente de las fuerzas armadas venezolanas en territorio colombiano. Luego de este hecho, un tuit del presidente Santos provocó que Maduro amenazara con revelar supuestos secretos de las conversaciones de paz con las FARC. ¿Cómo interpreta estos incidentes?

Por varios años, el presidente Santos tuvo sus manos atadas con respecto a Venezuela porque su objetivo estratégico eran las conversaciones de paz con las FARC y Venezuela era un país que facilitaba esas conversaciones. También había una presencia importante de retaguardia de las FARC en Venezuela. Por lo tanto, Santos necesitaba la colaboración de Venezuela. Logrado el acuerdo de paz, Santos tiene las manos mucho más libres para tomar la posición diplomática que corresponde a los intereses de Colombia, que es tener un vecino democrático, estable y con políticas económicas viables que no ocasionen una emigración masiva.

Finalmente, ¿cómo evalúa la posición del gobierno de Donald Trump con respecto a Venezuela? Algunos consideran que Trump está haciendo con Venezuela lo que debió haber hecho Barack Obama cuando era presidente.

Hasta ahora, más allá de algunos gestos como recibir a Lilian Tintori, la administración de Donald Trump no ha variado su política con respecto a Venezuela en comparación con Obama. Obviamente todavía es muy temprano para una conclusión definitiva. Pero por ahora ni siquiera ha nombrado funcionarios en los cargos cruciales de toma de decisiones con respecto a América Latina. Yo espero que el gobierno de Trump esté consciente que medidas unilaterales probablemente no van a tener ningún efecto real de cambio en Venezuela y que es mucho más sensato actuar conjuntamente con la región. También hay un sector de la oposición venezolana que ha querido por años que Estados Unidos haga el trabajo que les corresponde a ellos. Eso es un error y no está en los intereses de Venezuela. Es importante que los países de América Latina asuman un mayor protagonismo en solucionar sus propios problemas regionales.