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Ricardo Hausmann: Es hora de que Brasil actúe en Venezuela (entrevista)

POSTED BY: ADMIN ENERO 21, 2018

Ene 21, 2018 10:00 pm
Publicado en: Destacados, Internacionales

Ricardo Hausmann / foto EFE

Para el venezolano Ricardo Hausmann, profesor en Harvard, los brasileños tienen una obligación moral de acabar con la tragedia en curso en el país vecino.

Por Eduardo Salgado desde Crambridge para la revista Exame (Brasil) | Traducción libre del portugés por lapatilla.com

Ricardo Hausmann es uno de los pocos profesores que pueden llenar el aula más grande de la Kennedy School, la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard . El interés suscitado por el ex Ministro de Planificación Venezuela tiene que ver con que la metodología que ayudó a desarrollar para identificar las barreras para el desarrollo económico, ahora se utiliza en las principales agencias internacionales. A pesar del prestigio del que goza en Estados Unidos, Hausmann se dice exasperado con las penurias de su pueblo y con la necesidad de una comenzar a reconstruir a Venezuela. Este fondo ayuda a entender por qué el profesor escribió un artículo a principios de enero pidiendo la intervención de una coalición militar extranjera – con la participación de los países de América Latina como Brasil – para sacar del poder al régimen de Nicolás Maduro . La idea fue clasificada como “pura y simplemente un delirio” por Aloysio Nunes, el ministro brasileño de Relaciones Exteriores. En una entrevista a EXAME en su sala en el Centro para el Desarrollo Internacional de Harvard, Hausmann argumentó por qué cree que los brasileños no pueden quedarse pasivos ante la tragedia venezolana.

¿Cuál es la situación en Venezuela?

Nunca hubo en América Latina nada que esté a la altura de la catástrofe que está ocurriendo actualmente en Venezuela. Estoy hablando de hambre y de muertes de niños por desnutrición. Para mí duele más porque yo sabía que eso iba a suceder. Se produjo un colapso de la producción agrícola y de las importaciones de alimentos. Hoy no hay proteínas ni suficientes calorías para alimentar a la población. Y el gobierno se niega a recibir ayuda humanitaria. Este mismo gobierno anuló al Poder Legislativo después de que la oposición ganó dos tercios de la Asamblea Nacional y usa a las Fuerzas Armadas para reprimir a las personas que piden una solución.

¿Cuál es su propuesta para solucionar la crisis venezolana?

Propongo que el Poder Legislativo vote el impeachment de Maduro por violación de la Constitución, como dice la Organización de los Estados Americanos, y pida ayuda militar internacional.

¿Eso se haría sobre la base de qué antecedente histórico?

Los países son libres para pedir asistencia militar. Sólo es necesario obtener el permiso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cuando un país quiere invadir otro, pero ese no es el caso en Venezuela. Se trata de una petición de ayuda de los venezolanos a los países latinoamericanos, europeos y a los Estados Unidos y Canadá para conseguir que se cumpla la propia Constitución. Algo similar ocurrió en Albania en los años 90, cuando países europeos formaron una fuerza internacional para restablecer el orden en el país.

¿Por qué Brasil debería interferir en un problema interno de un país vecino?

Si Brasil fuese vecino de Ruanda o de Bosnia, ¿Brasil habría ido contra la intervención en esos países cuando ellos fueron víctimas de masacres? Los países intervienen en los asuntos unos de otros porque existe una obligación moral. Cuando se escriba la historia de este período que estamos viviendo, los brasileños no tendrán como decir que no pudieron hacer nada mientras los venezolanos morían. Aún hoy se discute por qué los aliados no bombardearon Auschwitz, la red de campos de concentración en Polonia. Tanto por parte de padre como de madre, soy hijo de sobrevivientes del Holocausto. Conozco esa historia por la ósmosis. Mi madre recordaba como uno de los días más felices de su vida aquel en que los soldados estadounidenses llegaron para liberar el lugar donde estaba escondida en Bélgica. Ella contaba que sintió una felicidad enorme, pero, como no hablaba inglés, no podía expresarse. Entonces corrió a tomar flores para dar en agradecimiento. Los estadounidenses siguieron hacia el norte, pero no consiguieron liberar a Holanda en aquel septiembre de 1944. La consecuencia de eso fue que hubo un hambre en Holanda que dejó secuelas históricas. Hay estudios sobre el impacto de la desnutrición en los niños nacidos entre 1944 y 1945 y en los hijos de esas personas. El hambre en Venezuela actualmente es peor que la de los Países Bajos de aquellos años.

¿Cuál es la magnitud de la crisis humanitaria en Venezuela?

La población no tiene acceso a una serie de medicamentos, los hospitales tienen equipos obsoletos y la gente está muriendo por tonterías. Cuando nace un bebé y la madre no puede amamantarlo, ese bebé muere porque no hay fórmula láctea industrializada. El periódico The New York Times publicó un artículo en diciembre al respecto. El gobierno no publica números hace aproximadamente un año.

En los medios diplomáticos, se teme que un eventual apoyo brasileño a su idea abra el precedente para más tarde, a una fuerza internacional para invadir Brasil bajo el alegato de protección a la Amazonía. ¿Cuál es tu opinión?

¿Brasil va a dejar que mueran miles de venezolanos por temor que en el futuro tal vez sea atacado? Esta no es una posición moralmente sostenible. El derecho internacional habla de la defensa colectiva de la democracia y de la universalidad de los derechos humanos. ¿Vamos a dejar la defensa de esos puntos siempre a las grandes naciones, o Brasil alguna vez va a elevarse al nivel de los países que tienen alguna responsabilidad internacional? ¿Hasta cuándo los brasileños están dispuestos a quedarse de brazos cruzados mientras ocurre una tragedia en un país vecino y hermano?

¿Por qué usted quiere convencer a los brasileños a intervenir si antes es necesario convencer a los estadounidenses?

Reconozco que no soy un actor político. Soy un profesor. Y mi función es crear un marco para que podamos pensar en la naturaleza del problema. Veo que las alternativas que están hoy sobre la mesa no son lo suficientemente fuertes para cambiar la realidad. Las conversaciones en curso entre el gobierno y la oposición no van a ninguna parte. Y lo peor, la persecución a la oposición sólo aumenta. Estoy tratando de pensar fuera de la caja. Si hay una amenaza real de intervención internacional, creo que Maduro va a aceptar una negociación política. El Ejército venezolano fue desmantelado. Los tanques, las radios y los barcos no funcionan. Si mi idea no es buena, estoy abierto a escuchar otras. ¿Cuáles son las propuestas de los brasileños? Pero hay que actuar pronto. Cuanto más se espera, más aumenta el número de muertos y refugiados.

¿Cuando usted pensó en una fuerza internacional?

Confieso que estoy viviendo una crisis existencial. La situación económica en Venezuela se deteriorará mucho más si no se hace nada. Será mucho más terrible. Terminé mi doctorado en 1981, ya trabajé en más de 50 países y estudié a otros tantos. No recuerdo haber visto una situación similar a la de Venezuela.

Fuente Original:

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Asdrúbal Oliveros: “No hay política clientelar que valga”

ECONOMÍA ENTREVISTA

POR Hugo Prieto

07/01/2018

Quien controla la renta en dólares —valga decir la cúpula chavista— es inmune a la crisis. Quizás tenga capacidad de maniobra en el corto plazo, pero la población venezolana se enfrenta a un tsunami inimaginable, impulsado por la hiperinflación y la tozudez ideológica del gobierno, que impide un cambio en el modelo económico e incluso elecciones competitivas.

Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica, dice que el reto del gobierno se resume en una pregunta: ¿Cuánta política clientelar puedes hacer en medio de la hiperinflación?, es decir, ¿Cuántas bolsas CLAP vas a repartir? ¿Cuántos aumentos de sueldo vas a decretar? Los números, la herramienta de trabajo de Oliveros, no dan. Con los niveles actuales de producción petrolera, el barril tendría que sobrepasar los 100 dólares para igualar las importaciones de 2016. Un año malo, pero cómo lo estamos extrañando.

Venezuela es un témpano de hielo a la deriva, sin anclaje institucional o de política económica. La única salida es una consulta electoral, pero no cualquier consulta. “No puede ser como la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, ni como las elecciones regionales, mucho menos como las elecciones de alcaldes”. No puede ser un tiro al piso para el gobierno. Tiene que haber unas bases para unas elecciones medianamente competitivas.

Oliveros, además, es integrante de la comisión asesora de la MUD. “Lo pensé mucho, pero lo hice porque el país lo demanda. Suena muy a clisé, pero efectivamente es eso. Yo creo que es una oportunidad de pasar de las palabras a la acción, de contribuir a buscar una salida electoral a la crisis que, a mi juicio, es la de menor costo posible”. Lo que sigue es su visión de lo que probablemente va a empeorar en la economía venezolana.

Por donde se mire, los principales indicadores de la economía venezolana muestran el fracaso del gobierno. El PIB, la inflación, el endeudamiento, la producción petrolera, entre otras. ¿Esas variables están en estado comatoso? ¿Cómo las ve usted?

Uno lo ha dicho con insistencia, pero no por eso hay que dejar de decirlo. Venezuela vive la peor crisis de su historia contemporánea en términos numéricos. No es una frase hecha, que uno repite al voleo. Efectivamente, cuando tú revisas el desempeño económico de Venezuela, la palabra crisis ha estado presente en el ideario del venezolano desde el viernes negro (1983), pero numéricamente estos últimos cuatro años han sido los peores. Hemos perdido 35% en el PIB (la capacidad de producción de un país),  y eso sólo lo ves en países que han pasado por conflictos bélicos o desastres naturales de gran magnitud. No hay casos, en el mundo moderno, que se le puedan atribuir a los hacedores de la política económica, como ocurre en Venezuela. La segunda variable es la inflación. Tener una economía en hiperinflación —que era algo impensable para un país petrolero, es otro record del chavismo—, esconde un terrible drama social. Lo que eso nos está diciendo es que el proceso de empobrecimiento de la gente no se va a detener, sino que se va acentuar. Mañana será mucho peor. Si no resuelves el problema hiperinflacionario, esto no se va a arreglar, ni siquiera institucionalmente.

Aquí se tomaron una serie de medidas políticas que incidieron en la economía, pero al cabo de unos años, parece que estamos recorriendo el camino a contravía. Ahora es la economía la que está exigiendo que se tomen una serie de decisiones políticas, todas muy duras y dilemáticas. ¿Se volteó la tortilla?

No es tan fácil, por la naturaleza de este gobierno, que ya no es democrático, sino autoritario, dictatorial. Hemos llegado a este deterioro de la economía, porque el único objetivo del gobierno ha sido mantenerse en el poder y ha supeditado todo para lograrlo. Es decir, al chavismo le vale madre, me disculpas la expresión, los indicadores macroeconómicos, que creo que son relevantes, y para cualquier otro presidente latinoamericano es clave, pero mientras ellos se aseguren la permanencia en el poder, eso, sencillamente, es secundario. Aquí, por ejemplo, se han dejado de publicar cifras desde el año 2014. Este es un país que está a la deriva en términos de su información estadística. Cuando el presidente habla de victoria, yo creo que lo mide en mantenerse un año más ahí, sentado en Miraflores. A pesar de que el PIB, sólo en 2017, cayó en 15%, la inflación llegó casi a 3.000%, el déficit fiscal es de 17 puntos del PIB, perdimos 700.000 barriles producción petrolera, bajo la gestión de Maduro, pero él sigue siendo presidente, en eso es que mide su éxito. Entonces, no es tan fácil decir: Ahora que la economía está tan mal, eso va a marcar el rumbo y el cambio del gobierno de Maduro. No es tan sencillo. Creo que eso va a ocurrir sí y solo sí las condiciones económicas provocan unos cambios institucionales, sociales y de grupos de poder, que pongan en peligro la continuidad del gobierno de Maduro, del madurismo o del chavismo. Si esas condiciones no se dan, los números pueden seguir siendo muy malos.

Maduro reclama la victoria, el éxito de su gestión, sobre los escombros y las cenizas de la sociedad venezolana. Napoleón en Moscú, pues. Sin embargo, usted habla de cambios que pudieran provocar ciertas condiciones económicas. ¿Cuáles serían esas condiciones? ¿Qué le permite hacer esa aseveración?

Al final del día, la permanencia en el poder amerita estabilidad, incluso en regímenes totalitarios como el de Cuba, que no tiene una crisis de la magnitud que tiene Venezuela. El tema claro acá es si la crisis se profundiza y se le va de las manos al gobierno, en término de dos variables que son fundamentales para analizar este “éxito”: uno, los mecanismos institucionalizados para ejercer control social —carnet de la patria, CLAP, gasto público, los aumentos salariales— , y dos, la represión. Si con esas dos herramientas, el gobierno no es capaz de contener el malestar social, entonces tú podrías ver a un chavismo que pudiera tratar de enmendar los errores en materia económica, con algo parecido a una visión pragmática, lo que no tengo claro es si esto va a ocurrir este año. Es más, te lo digo en un tono muy pesimista. No es descabellado pensar que Maduro logre la reelección en medio de esta crisis inédita. Maduro, además de los problemas que te mencioné, control social y represión, tiene que demostrar liderazgo frente a los grupos de poder.

¿A los grupos de poder que han surgido dentro y fuera del chavismo?

Hay una diferencia fundamental que no quiero dejar pasar con respecto a lo que fue Chávez. Si bien Maduro es hijo de Chávez, como él se hace llamar y representa el legado de Chávez, no tengo dudas de eso, hay diferencias importantes. Chávez tenía un liderazgo clave sobre las diferentes facciones, porque el chavismo no es monolítico. El chavismo son diferentes grupos que, a lo largo de los años, se han hecho poderosos —unos más que otros— y han adquirido poder y, por lo tanto, impunidad y autonomía. Pero Chávez los controlaba y lo que dijera Chávez era santa palabra. La disidencia no existía o era irrelevante, con Maduro no. Maduro tiene grandes dificultades para imponer cambios profundos en el modelo, porque es una presa de esos grupos de poder.

Usted dice que no tiene claro si los cambios se van a producir este año. Ahí está lo paradójico del modelo petrolero, porque este país avanzó en una época apalancado en el petróleo y ahora enfrenta el declive, el colapso, amortiguado por el petróleo. Se perdieron 700.000 barriles en la producción petrolera, pero la orden en PDVSA es elevar la producción. ¿Eso se puede hacer?

Eso es significativo porque efectivamente aquí hay un colapso del modelo petrolero y la famosa frase de Luis Herrera, el ángel de la guarda de Venezuela habla árabe o dicho de otra forma, si el precio del petróleo subía, aquí se acaban los problemas, pues el chavismo acabó con eso. Aquí la gente podía no saber de economía, pero si el precio del petróleo aumentaba, sabía que eso se iba a traducir en buenas noticias para el país. El hecho cierto es que a finales de 2016, y a lo largo de 2017, la política de la OPEP y ciertos elementos del mercado, hicieron que el petróleo subiera algo, pero nosotros no aprovechamos nada, porque perdimos producción. Entonces, hay un colapso del sector petrolero y, lamentablemente, lo que pudiera ser una sensación de bienestar no la vamos a ver. Te lo puedo poner en términos numéricos por el trabajo que hacemos, para que Maduro pueda ejecutar el gasto en importaciones de 2016, que por cierto fue un año malo…

…Pero cómo lo estamos extrañando.

Exactamente, por eso lo pongo de ejemplo. Para que tú puedas tener el mismo nivel de importaciones del año 2016, con la producción que hoy tiene Venezuela, tú necesitas que el precio del barril sea de 105 dólares. Eso supone que el precio internacional alcance un rango de 120 dólares el barril. Eso no lo ve nadie en este momento. Es difícil pensar que el petróleo va a recuperar esta economía y ahí Maduro tiene un gravísimo problema.

¿Se acabó la capacidad de maniobra en el corto plazo?

Exactamente. Pero no por eso se puede pensar que la economía le puede marcar la pauta a Maduro. Insisto, tendrían que darse condiciones políticas para ello, porque ya este no es un gobierno democrático. Sí estuviéramos hablando de México o de Colombia, incluso de Ecuador, diría sí, pero estás hablando de un gobierno autoritario que, de alguna manera, construyó toda una estructura para quedarse allí. Un gobierno que es capaz de traspasar cualquier límite. Eso te hace pensar que los mecanismos de arreglo son diferentes a los de un país normal.

Aquí se combinaron dos factores. Uno, el factor económico, como muchos pensaron, no le pasó la cuenta a Maduro; el gobierno ganó varias elecciones. Dos, las recientes protestas, que tienen como emblema el pernil, sugieren que hay un mar de fondo social. ¿Hasta qué punto puede prolongarse esta situación?

Ahí entra un punto fundamental que es la hiperinflación que, en esencia, es un hecho político. ¿Qué te dice la hiperinflación?  Que no hay fondo, que no hay anclas institucionales, ni anclas de política económica. Tú estás a la deriva. Es un deterioro que arrasa con todo el mundo. Entonces, el reto que tiene el chavismo es cómo haces política clientelar con hiperinflación. Ese es el meollo del asunto. ¿Cuántas cajas CLAP vas a tener que repartir? ¿Cuántos aumentos salariales vas a tener que dar? ¿Cuántas importaciones vas a tener que enfrentar con tasas de inflación que ya se acercan al 100% mensual? Entonces, no hay política clientelar que valga. La hiperinflación, por lo general, tiene dos consecuencias políticas. Una. Han forzado salidas y cambios de gobierno, porque generan quiebres en la coalición gobernante. Dos. En el grueso de los países que han pasado por ahí, la hiperinflación provoca un cambio de dirección en la economía, bien sea por políticas ortodoxas, bien sea porque renuncias a tu moneda y haces esquemas tipo dolarización. 

Si esa es la disyuntiva que enfrenta el país, ¿Qué podría ocurrir?

El primer punto es: ¿Cuánto vamos a durar en hiperinflación y lo que eso significa en términos de deterioro, de muertes, de sufrimientos, de las cenizas de las que estamos hablado? Y el segundo punto es una característica propia del modelo petrolero, ¿Cómo se puede dar un supuesto quiebre en la coalición gobernante cuando la coalición gobernante capta renta en dólares y no en bolívares que es lo que se está cayendo? Sí yo soy del grupo de poder que controlo la renta en dólares que da el tema petróleo, de alguna manera soy inmune al deterioro que sufre el resto del país, porque en bolívares es una cosa y en dólares es otra. Conclusión, ese esquema de hiperinflación en el que la política clientelar colapsa y la gente queda a la deriva, a la buena de Dios, en el sálvese quien pueda, puede durar bastante. 

Puede durar bastante para la gente, digamos, para la sociedad venezolana, pero lo que uno advierte en la calle es que hemos llegado al límite y ese factor también juega.

Absolutamente, pero al final va a depender de dos condiciones por el lado del gobierno. Una, que ya mencioné, la capacidad para reprimir, si pueden contener o no el malestar, la protesta social, y dos, la capacidad de la política clientelar. En mi opinión, vas a tener que apoyarte más en lo primero que en lo segundo. Insisto, la política clientelar en hiperinflación poco puede hacer.

Aquí no hay señales de cambio, por el contrario, el gobierno insiste en que la respuesta es profundizar el socialismo.

Esto apenas está empezando, el chavismo está respondiendo con más socialismo en el primer estadio de la hiperinflación. Tú empezaste con un símil médico, yo voy a hacer lo propio. En los primeros estadios del cáncer, a ti te dicen que tienes que someterte a quimioterapia, pero tú empiezas con medicina homeopática o apelas a un brujo, porque los dolores no son muy fuertes, pero en la medida en que eso no te da resultados y el cáncer avanza y consecuentemente los dolores y el sufrimiento, probablemente tengas que considerar analgésicos y otro tipo de tratamiento. Aquí pasa algo similar. Nosotros estamos viendo el inicio de la hiperinflación. El segundo semestre de 2017 fue el preludio de la crisis inflacionaria. No estamos en el peor momento, vienen momentos mucho más duros en términos de hiperinflación.

¿No hay forma de ponerle un palo a la rueda para que se detenga ese proceso?

Obviamente, pero ocurre que la tozudez ideológica del gobierno va a profundizar la hiperinflación. Te lo pongo de esta forma. Yo no he escuchado, ni en público ni en privado, lo cual es peor, a ningún vocero de alto nivel del gobierno del presidente Maduro, hablar de hiperinflación. No hay un reconocimiento real del problema. Lo que esto te dice es que el deterioro va a seguir su curso inevitable, porque la economía no es como la autoayuda, que con las ideas positivas crees que la cosa va a desaparecer. No, esto se va a seguir deteriorando. Te lo pongo en números, porque yo trabajo con números. Al principio de 2017 la inflación no llegaba al 20% mensual; pero al término del año llegó al 81%. Eso significa que la inflación mensual se multiplicó por cuatro, en un año y, seguramente, al final de este año, ese 81% nos parecerá poco. Ya empezamos a ver los primeros síntomas, entre otros, el colapso de la actividad comercial, porque no se puede garantizar los costos de reposición; la aparición del trueque y de sustitutos del efectivo, por eso estás viendo esta moneda comunal en el 23 de Enero; el uso de otras monedas para pagar bienes y servicios, incluso los más elementales, como el pago en dólares de una carrera en taxi o de una remodelación del apartamento. Todos esos elementos son síntomas de una enfermedad hiperinflacionaria y se van a seguir profundizando.

¿Si en estos primeros estadios el chavismo se niega a introducir cambios, qué va a pasar cuando la enfermedad se vuelva intratable?

La evidencia histórica te dice que ningún gobierno queda inmune a la hiperinflación. O sale el gobierno o cambia la política. La pregunta es si el chavismo va a ser el primer caso que resista la hiperinflación, sin cambiar de política. Yo, la verdad, lo veo poco probable.

Hay otro factor que no hemos abordado, pero que va a incidir, de hecho ya lo está haciendo, que es la ingobernabilidad, de la cual también estamos viendo los primeros síntomas. Todavía no hemos llegado al sálvese quien pueda, pero es un hecho que cada quien está por su cuenta.

Por eso es que yo te hablaba de que esto puede durar mucho. Hay gente que dice que Maduro no aguanta el 2018. No me atrevo a decir eso. Yo sé que esto va a terminar en el colapso de este sistema, pero no es fácil saber cuándo ni cómo va a ser el nuevo esquema. Puedes salir de la hiperinflación, pero sin una institucionalidad fuerte, donde el chavismo puede seguir siendo gobierno, donde el deterioro es brutal, porque corriges inflación, pero no corriges desigualdad ni pobreza. Eso fue lo que pasó en Zimbabue. Tampoco es que la salida es un cuento de hadas. Esto lo quiero conectar con el tema de la negociación, que está siendo atacada y sobre la cual hay reticencias,  incluso desconfianza. Pero lo que se quiere rescatar un poco es gobernabilidad. ¿Qué es lo que estás negociando en República Dominicana? La construcción de una ruta consensuada para que haya una salida electoral a esto. Es decir, que sea la gente, el pueblo, el que decida, porque eso es lo fundamental en una democracia. Si esto fracasa, será el fracaso de la política, que te va a llevar a un proceso de ingobernabilidad, de muchísima incertidumbre, cuyo desenlace sería muy difícil de caracterizar.

Cuando plantea el meollo de las negociaciones en República Dominicana es casi una cuestión existencial, digamos, en su acepción shakesperiana. ¿Esto es una democracia o no? La negociación puede ser objeto de crítica, pero la pregunta es fundamental.

Claro, en los cuatro puntos que llevó la oposición a República Dominicana, el tema electoral es fundamental. ¿Por qué está el gobierno sentado en la mesa de negociación? A mi juicio, por dos razones. Uno, por la presión de la comunidad internacional, no de la oposición y dos porque necesita legitimidad en su aspiración de mantenerse en el poder. Eso es así. Y la oposición está sentada en Santo Domingo porque quiere acceder al poder. ¿Cómo resuelves ese conflicto? ¿Uno se quiere quedar y el otro quiere acceder? En elecciones. Pero no en cualquier elección, no como fue la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, ni como fueron las elecciones regionales y mucho menos como fueron las elecciones municipales. Esas elecciones las va a ganar siempre el gobierno. No soy ingenuo, en Venezuela no va haber elecciones 100% competitivas, porque el que controla el Estado ya tiene una ventaja importante. Pero si unas condiciones bases que permitan dirimir el conflicto. Eso es lo que está en discusión en República Dominicana.

Roberto Patiño: “Mi generación no se va a quedar en las lamentaciones”

ENTREVISTA

POR Hugo Prieto

Fotografías de Roberto Mata

TEMAS PD
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17/12/2017

Antes de iniciar la conversación periodística, Roberto Patiño y quien escribe hablamos de economía. De ese largo camino que empieza en la filosofía y transita por las páginas de dos obras opuestas, de dos hombres que representan las visiones en las que se debatió la humanidad durante el siglo XX. Adam Smith, La Riqueza de las Naciones y Carlos Marx, El Capital. Prueba fehaciente de que la política y la economía vienen siendo la misma cosa.

De esa vertiente viene una cabeza brillante. El filósofo y economista brasileño, Roberto Mangabeira Unger. Su libro, La Alternativa de la Izquierda, no tiene nada que ver con el llamado “socialismo real” o con el injerto y a la vez anacrónico “Socialismo del Siglo XXI”. No hay galimatías en esas páginas. Mangabeira Unger es profesor de la Universidad de Harvard. Su planteamiento trasciende el dogma de la igualdad. La apuesta pasa por estimular, propiciar, cambios radicales que se puedan inscribir en lo que conocemos como experiencias exitosas —palabra alérgica para la izquierda mineralizada—, que mejoren las condiciones de vida de los sectores menos favorecidos. “Ah, yo vi clases con él”, dice Patiño con una sonrisa en los labios. ¿Cuánto de la subsidiaridad hay en los planteamientos del economista brasileño? No lo sé, pero seguramente hay mucho más coincidencias que otra cosa. Mangabeira Unger asesoró a Lula durante su primer gobierno, luego se retiró discretamente. Lula, como toda esta “izquierda progresista”, ávida de dinero y corrupta, se decantó finalmente por el letrero de Odebrecth y Petrobras.

Finalmente, de forma inevitable, —la diferencia innegable— abordamos las motivaciones, los paradigmas, de una Venezuela hundida en la crisis y una Venezuela que pugna por romper el maleficio. Ya se sabe, la nostalgia no puede competir con la esperanza.

El chavismo, como modelo de cambio social, fracasó. No lo digo yo, lo dijo Edgardo Lander, sociólogo y estudioso del proceso político que se inició en Venezuela en 1998. Ante las manifestaciones más rudas de la crisis, no funcionó la solidaridad y la organización política, sino la respuesta individual y competitiva. “Si tengo que bachaquear, bachaqueo”. Sin embargo, ustedes están hablando de solidaridad y convivencia social. ¿Cómo enmarca usted ese concepto en medio de la realidad, del desastre, que estamos viviendo?

Para empezar, diría que la crisis fundacional que tenemos en Venezuela, es una crisis de credibilidad. Que no sólo se refleja en el país, sino en muchas partes del mundo. Ahí, donde las instituciones y los liderazgos políticos han perdido su capacidad de ser creíbles para la gente. En nuestro caso, creo que ese problema viene dado por dos fuerzas, dos dinámicas, que son características. Una es la violencia, cuya expresión política y sociológica es el militarismo. La segunda es el rentismo: la competencia por acceder a los recursos que provienen del petróleo, que a veces son abundantes y que a veces son escasos, como ocurre actualmente. Ante esa crisis de credibilidad, lo único que nos permite construir nuevos puentes, nuevas relaciones, es el hacer, concretar en proyectos una visión.

Esas fuerzas, esas dinámicas son las que han prevalecido. ¿Cuál sería la forma que ustedes plantean para abordar la crisis?

En realidad, hay cuatro formas de abordar la crisis. Una, el bachaqueo, es la forma individualista, que se parece mucho al rentismo. Dos, la aproximación violenta, de la que bebe el militarismo; todo lo relacionado, digamos, a las formas de dominación del Estado, con las bolsas CLAP como expresión muy concreta y con el carnet de la patria, herramienta que mide y cuantifica la lealtad política que se exige en tiempos electorales. Tres, la caridad tradicional, donde no hay un reconocimiento del otro como un igual, sino una posición de jerarquía, sin intención de establecer una relación, digamos, horizontal. ¿Lo estás haciendo por el otro o lo estás haciendo por ti mismo? La cuarta opción, la que nosotros asumimos, es la solidaridad, que en nuestra perspectiva, en nuestro accionar, implica corresponsabilidad, implica un ejercicio de empatía, ponerse en los zapatos del otro. Desde ahí estamos dando una respuesta a la violencia social, a los problemas que estamos viviendo.

Usted habló de una acción, pero no ha dicho como se convierte en una realidad.

Para nosotros es una acción integral que tiene varios elementos, uno político-organizativo; otro social, que tiene que ver con el impacto en las comunidades. Cuando hablo del primer elemento, estoy hablando de organización, de empoderamiento, de discurso y de visión compartida; cuando hablo de criterio social, estoy hablando de la identificación de una necesidad sobre la cual ejecutamos nuestra acción. Es decir, nosotros no entendemos el trabajo social en función de objetivos partidistas. Nosotros atendemos a la comunidad en función de criterios relacionados con sus necesidades. En particular a un sector de la población que para nosotros representa la mayor injusticia, que es un niño que no come. Ese niño que no come es el ejemplo más concreto de la promoción de la desigualdad. Un niño que no come no va a desarrollar su capacidad intelectual, su capacidad física y muy probablemente no va a romper el círculo de la pobreza. Un tercer elemento de la integralidad, son los proyectos de empoderamiento y desarrollo económico.

En su libro de memorias, Henry Kissinger, definía a Bangladesh como un país que dependía de la ayuda internacional. Pero un proyecto como el Banco Grameen, creado por el nobel Muhammad Yunus contribuyó en mucho a erradicar esa visión determinista. El acceso al crédito pasaba por una valoración de la gente y de sus recursos, una vivienda amoblada —con una mesa y dos sillas, por ejemplo—, se consideraba un activo, así como la posesión de dos aves de corral. Aquí el Estado reparte; en el pasado planchas de zinc y sacos de cemento. Actualmente, bolsas de comida y un pernil navideño ¿Cuándo usted habla de proyectos productivos que sean sustentables de qué está hablando?

Estoy hablando, por ejemplo, de uno que acabamos de ejecutar, que nace además de la convivencia social y de los valores del programa. Nosotros tenemos 10 comedores en zonas populares del oeste de Caracas. En esta ocasión, uno de mis tíos propuso la idea de hacer 3 mil hallacas con gente de la comunidad. De tal manera que garanticemos que cada niño se pueda comer su hallaca en Navidad y las otras 2 mil las vendemos para generar recursos. Eso lo hicimos. Montamos dos líneas de producción, una en La Vega y otra en Antímano, junto con las madres del programa Alimenta la Solidaridad. Tuvo, además, una gran receptividad en la gente, que sentía que estaba apoyando financieramente el programa. Al mismo tiempo, estábamos fortaleciendo las capacidades de esas madres, para que pudieran ser emprendedoras. Yo creo mucho en esa visión, he aprendido de ella. Allí está la experiencia de Bangente, un banco formado por el grupo social Cesap, y del cual he sido directivo en los dos últimos años. Un poco inspirado en la idea de Yunus, Bangente ha otorgado más de 50.000 microcréditos en todo el país. He podido ver, de primera línea, un banco de desarrollo. Son experiencias que existen en Venezuela. Pero hace falta enfocarlas para que puedan tener un impacto positivo en el marco de la crisis.

El Estado debe propiciar las condiciones para que el emprendimiento tenga posibilidades de éxito, un entorno en el que la gente pueda desarrollar sus propias capacidades. Sin ese escenario, es poco lo que se puede avanzar.

Sin duda, pero al final lo que estás planteando es un cambio político. Para que la cultura de empoderamiento en todo sentido —social, político y económico—, pueda surgir, es necesario el cambio político, pero la vía no puede ser la violencia o el uso de la fuerza bruta para llegar al poder.

No ha mencionado otras dificultades que limitan o impiden el trabajo que vienen adelantando en las comunidades. ¿Qué barreras han encontrado, digamos, sobre el terreno?

Muchas de las madres que trabajan con nosotros, por ejemplo, son amenazadas. Si siguen trabajando con esos escuálidos van a ser excluida de los beneficios. Tenemos madres que han resistido, porque entienden que este trabajo es necesario por los niños, por la solidaridad, y es más importante que la caja de los CLAP, pero hay otras que se han alejado. No han podido mantener su participación en el proyecto. La violencia es otro factor. En la Cota 905 hemos vivido varios episodios donde sube la OLP y le cae a plomo a la gente, de una manera indiscriminada y brutal. En la Red Convive tenemos datos que apuntan a que el 40% de los homicidios son cometidos por funcionarios adscritos al Estado. También hay dinámicas vinculadas a bandas que son limitantes, que son perjudiciales para generar esta visión de solidaridad, de trabajo y de encuentro conjunto, que hacemos más allá de posiciones políticas o clases sociales. Sumadas esas dificultades, está también la escasez de productos. Miles de personas nos han dado donaciones y semanalmente compramos a camiones que vienen de Los Andes. Tenemos que adaptarnos a la realidad. Ser flexibles en cuanto a lo que es nuestro menú, siempre y cuando mantengamos los componentes nutricionales.

Contribuir a que la gente sea protagonista de su propio destino choca con estos esquemas latinoamericanos de dominación y de concentración del poder. ¿Cómo romper con esas estructuras anquilosadas? En Perú, por ejemplo, se han creado estructuras productivas en el sector textil, en el sector alimenticio, que no son propiamente los esquemas empresariales que conocemos. Esta visión, estos modelos, tienen que tener un espacio en el cambio político. Tiene que tener apoyo institucional. Pero hay grandes dudas, porque si algo sobra en este país son promesas y más promesas incumplidas.

Quisiera vincular un poco esa pregunta a mí experiencia personal. Estudié en la Universidad Simón Bolívar y entre 2007 y 2011, año en que me gradué, fui dirigente estudiantil, pero no me inscribí en ningún partido. Yo tenía esa desconfianza, esa percepción antipolítica. Sin embargo, tomé dos decisiones. Ayudé a fundar el Movimiento Mi Convive, que me iba permitir hacer el tipo de trabajo del que estamos hablando. Y la segunda fue que decidí entrar en Primero Justicia. Básicamente porque el partido tiene un valor que es la subsidiaridad. Un valor que si bien es de origen cristiano, hoy en día es asumido por la Comunidad Europea. Fundamentalmente, podemos resumir la subsidiaridad en dos cosas. Tanta sociedad como sea posible y tanto Estado como sea necesario. Cuando hablamos de la sociedad, no me estoy refiriendo sólo al mercado, sino a los aspectos organizativos, económicos y políticos, que no necesariamente dependan del Estado. Lo segundo es que las soluciones deben ser planteadas y protagonizadas desde lo local.

Ese es el modelo que impera en los países escandinavos, ¿no?

El modelo escandinavo tiene mucho de subsidiaridad en sus planteamientos, yo creo profundamente en eso. Además, he visto un tránsito en Primero Justicia, Henrique Capriles, uno de los principales referentes del partido, ha adoptado este modelo de fomentar proyectos comunitarios. Para mí eso es muy significativo. Hace cinco años, coordiné a los jóvenes en la campaña presidencial de Capriles. Hoy estamos viendo que él está replicando, en un gesto que me parece de humildad y generosidad, un proyecto que iniciamos nosotros.

Los errores de la MUD también son los errores de Primero Justicia. Esa es la percepción que, finalmente, cuenta más que la realidad. El país, además, está encerrado en la supuesta competencia de dos visiones que cada día están más alejadas de la gente, ¿Cómo van a hacer ustedes para que la sociedad valore la diferencia de criterios y valore el concepto de subsidiaridad?

Yo creo que de los errores se aprende y mucha gente me ha sugerido, en mi corta carrera política y social, incluso en la Universidad, que nos planteáramos la posibilidad de construir un partido. ¿Por qué no hacen borrón y cuenta nueva? Parte del problema que observo en Venezuela es que no hemos apostado por las instituciones. Mientras yo considere que en Primero Justicia hay espacios para plantear mis ideas, para que sean escuchadas e inclusive para que sean tomadas en cuenta —este proyecto ha sido replicado en Petare, en Anzoátegui, incluso ha trascendido a otras organizaciones, el diputado Juan Andrés Mejía está impulsando una iniciativa similar en los barrios de Baruta— seguiré trabajando en el empoderamiento de la gente. Sí, se han cometido muchos errores, pero también hay que reconocer que ha habido un sacrificio y una apuesta por el país de parte de ese liderazgo que hoy está cuestionado. Tenemos el caso de Julio Borges, en el parlamento le partieron la cara, no hay que olvidarlo; Capriles estuvo al frente en las movilizaciones. Otras personas de otros partidos también lo han hecho. Para poder construir un país y para salir de esta crisis tan brutal que estamos viviendo, todos somos necesarios. Inclusive los que hoy adversamos.

Aquí hay un problema grave, porque esta película parece que necesita episodios épicos. Usted habla de sacrificios y de líderes que se la jugaron y pusieron en riesgo su integridad física. ¿Será que Roberto Patino está apelando al discurso de la heroicidad? ¿No se contradice cuando habla de institucionalidad? Porque si hay instituciones fuertes, que funcionen, se cierran las posibilidades para que aparezca un iluminado, un héroe.

Absolutamente, cuando refiero esos ejemplos concretos —podría mencionar a líderes de otros partidos—, no los veo como mesías que van a resolver la totalidad de los problemas del país. Mencioné esos nombres por los cuestionamientos que hay por los errores. Sí, han cometido errores, se han equivocado y yo los he criticado. Frente a ciertos eventos políticos, donde pareciera que no hay una postura firme, he criticado el silencio. La política tiene que mostrar un camino, una senda, una opción. Soy crítico con toda la MUD y por eso se ha perdido, en gran medida, la credibilidad. Hablé de los sacrificios, de las apuestas que se han hecho, para decir: Sí, son seres humanos. Justamente, no son mesías. Se han cometido errores. Al final no lo veo de la misma manera. No creo que la forma de derrotar esta dictadura, este proyecto de dominación, sea a través del mesianismo de un individuo, sea quien sea. Salir de esta crisis pasa por el trabajo de todos, en un esfuerzo que tiene que ser de abajo hacia arriba.

Este país está hundido en una crisis que, si no es terminal, tiene todos los síntomas. Aquí no hay una sola institución que le inspire confianza a alguien, que funcione, que responda. Este país tiene un problema de gobernabilidad muy preocupante. Estamos sumidos en un marco político estéril. Han transcurrido muchos años, no sólo las dos décadas del chavismo, podríamos ubicar el punto de partida en el año 83. Yo creo que la generación que yo represento fracasó en las tareas que había que asumir y que estaban pendientes en Venezuela. Quizás porque pensamos que nos merecíamos, digamos, la sociedad del conocimiento. Y las cosas no se merecen, se gana. Hace falta una visión distinta.

Creo que hace falta la reflexión que nos ha llevado a nosotros a actuar desde lo local y lo organizativo. Si bien pareciera el camino más largo, más limitado, si construimos iniciativas similares (empoderamiento popular), podemos restituir tejido social y construir una red, que tenga un sustento verdadero. Parte de la falta de credibilidad y la desestructuración de la sociedad, es cuando alguien viene y dice: yo tengo la solución para los problemas del país. Es mentira, lo sabemos. La solución se construye desde lo local, desde lo inmediato, desde lo concreto, desde los proyectos, desde el empoderamiento, en caso contrario estamos repitiendo el mismo esquema. Estamos esperando a un líder que nos diga a todos cómo es que se construye un país.

¿Por qué cree que la película que ustedes están tratando de hacer —con un guión que todavía no está terminado, con actores que no son profesionales, con una producción que no podríamos decir que es hollywoodense, sino más bien artesanal—, va a funcionar?

Yo no tengo certezas. A mí me gusta mucho hacer referencia a un discurso de Václav Havel, que él dio en Hiroshima en 1997. Se llama El futuro de la esperanza. Para mí la esperanza, tal como lo decía Havel en esa oportunidad, no es la certeza en el futuro. Nadie tiene una bolita mágica para decir si va a hacer exitoso o no, si tiene la razón o no. La esperanza es tener la convicción de que lo que tú estás haciendo tiene sentido. Que para ti es correcto. Y en mi caso, para mi tiene sentido levantarme todos los días, ir a la Cota 905, ir a la parte alta de La Vega, a Carapita, a Las Mayas, y trabajar con las madres de esos sectores, tratando de juntar puntas con gente que comparte el mismo sentimiento de solidaridad y atraerlo a los comedores para que contribuyan también y podamos dar respuesta a una necesidad imperiosa que es hoy, el presente, el de un niño que si no come, no se desarrolla y si es así, perpetuamos la desigualdad en Venezuela. Eso para mí tiene sentido.

Vamos a dar por ciertas sus palabras, que esa opción está ahí… Ah, pero eso significa autonomía, eso significa negociación, eso significa que voy a lidiar con gente que no sé hasta dónde está dispuesta a participar en un proyecto de organización social, cuya naturaleza, en un sentido más amplio, es política. Eso no encaja con el papel reservado al héroe, digamos, con “el conductor de victorias”, Nicolás Maduro, que dispone de la hacienda pública y endeuda al país sin controles y como le da la gana, ¿por qué voy a sacrificar esa opción, que me funciona, por una convivencia insumisa, respondona, contestataria, que potencialmente me va a proponer conflictos?

La posibilidad de que en esta lucha por democratizar a Venezuela, asuma un liderazgo con las características que has mencionado, significaría para mí la ruptura. Si en el marco de la lucha democrática, nos encontráramos con un liderazgo que tenga esa visión, yo lo adversaría, por la sencilla razón de que iría en contra de lo que pienso, de lo que creo y de lo que estoy construyendo. Y esa actitud también aplica para mí mismo. Yo estoy impulsando liderazgos sociales que vienen del 23 de enero, de La Vega, de Antímano, entonces, ¿yo les voy a decir lo que tienen que hacer? Lo importante es que todo esto no dependa de mí. No soy indispensable. Al final, lo importante es que nosotros hayamos generado tantos liderazgos locales, con capacidades, con proyectos, con testimonios de vida, con una narrativa que se ancla en la realidad, de una experiencia que no ha sido fácil, porque hemos sido víctimas de la violencia, víctimas de un proyecto de dominación, pero que no nos quedamos en lamentarnos, sino en hacer cierta la decisión que tomamos nosotros, con valores como la solidaridad, la corresponsabilidad, para dar respuesta. Eventualmente, yo estoy construyendo mi propia salida.

Me pregunto, ¿Qué pensará el señor Patiño de la generación que yo represento, que metió al país donde lo metió? ¿Por qué tiene una conexión con gente que hizo lo que hizo? A fin de cuentas, lo que se asocia a mi generación es el país que él no quiere. Que hizo de la política la antipolítica… lo que usted aborrece. ¿Por qué ustedes, los jóvenes, no desplazan a quienes son parte del problema y no de la solución? El liderazgo es como la cuña del whisky, se tiene o no se tiene. La gran pregunta es esa, ¿por qué no ejercen ustedes el liderazgo?

Uno de los principales referentes en mi vida es mi abuelo, que este domingo cumple 90 años. ¿Por qué lo digo? Porque es un testimonio de vida que ha reflejado los valores en los que yo creo. Por el reconocimiento que él hace de mi trabajo, porque me ha dicho, con la mayor sinceridad, que ellos lo tuvieron que hacer, que no bastaba con dedicarse a los asuntos privados, que había que involucrase en lo político, que en su época, en su momento, era visto como algo sucio, como algo corrupto, como algo que no era para una persona que había alcanzado un nivel de formación. Y que él ahora, que es una persona que admiro, que respeto, por su testimonio de vida, por su legado como persona, haga ese reconocimiento. Esa es la síntesis que nosotros estamos buscando. No creo, como generación, que somos unos iluminados y que ahora sí le traemos las soluciones a Venezuela. Yo creo que en este país se han hecho cosas muy buenas, empezando por la educación pública. Yo estudie en la Universidad Simón Bolívar y todo lo que soy se lo debo a este país.

“En Venezuela no hay salida si no salen Cuba, Irán, Siria, Rusia y China de ese país” [ENTREVISTA]

La periodista venezolana María Angélica Correa entrevistó al analista de seguridad Joseph Humire sobre la utilización de Venezuelacomo base logística del terrorismo hemisférico.

Joseph Humire

Joseph Humire, analista sobre seguridad hemisférica. (USI)

María Angélica Correa
MARÍA ANGÉLICA CORREA

La actual crisis venezolana se quedaría corta si damos por ciertas las conclusiones del analista sobre seguridad hemisférica, Joseph Humire, director del ‘Center for a Secure Free Society’ en Washington, Estados Unidos, quien muestra en esta entrevista un panorama más amplio sobre la compleja situación de Venezuela, que estaría siendo utilizada como base logística hasta convertirla en la Siria de América para llegar al objetivo final: los Estados Unidos, siendo Colombia el país más afectado en la región.

Para Humire, parte de la situación que se ha generado en Venezuela es una estrategia acordada con Irán y Siria para ir introduciendo “refugiados” (miembros del Hezbolá y de otras organizaciones terroristas que han sido provistos de documentos de identificación) en países objetivos dentro del continente.

“Cuando Maduro salió en televisión a inicios de 2017 y dijo estamos entrando en la primera fase verde del plan Zamora, era una orden a la Guardia Nacional y a las milicias para generar disturbios en el país como pretexto que les permitan sacar “refugiados” –que realmente son miembros de Hezbolá– y así introducirlos a sus destinos predestinados en los distintos países”, apunta el analista sobre seguridad hemisférica.

¿Por dónde salieron esos “refugiados”? 
-Se han verificado varias rutas, una de ellas por Maicao (Guajira colombiana) hacia Costa Rica y a Republica Dominicana. Cuando Maduro dio esa orden salieron como 80 operativos de Hezbolá por esa ruta. Antes de que salga Maduro, ellos quieren tener implementada toda esta primera fase de su Plan Zamora. Todo lo están manejando desde la capital Caracas y la ciudad de Maracay (Edo. Aragua) donde tienen la base de operaciones de la parte militar.

De acuerdo con los análisis que ustedes han realizado, ¿puede asegurar que Venezuela está invadida por fuerzas extranjeras?
-Sí, correcto. Hay fuerzas del exterior que están controlando la situación dentro de Venezuela y también en la región.

¿Cuáles son?
-Fuera de Cuba, principalmente Irán, Rusia y China han construido una Alianza del Siglo XXI. Ellos la llaman una Fuerza Multipolar. Principalmente Cuba, Irán y Rusia están manejando la situación del día a día.

Chávez

Imagen del 2010. Bashar al-Assad, en Caracas, condecora a Chávez. (Reuters)

¿Por qué les interesa Venezuela?
-Porque Venezuela representa una posición geoestratégica en el hemisferio occidental, entre norte y sur América. Desde hace tiempo les ha interesado. Cuando Hugo Chávez empezó la Revolución Bolivariana les invitó para que tuvieran más presencia en Venezuela. Firmaron acuerdos, hicieron inversiones, tanto formales como informales.

¿A qué se refiere cuando habla de acuerdos informales? 
-Él (Chávez) informalmente empezó a trabajar con grupos nefastos de esos países: Irán con Hezbolá, Rusia con la mafia y China con sus grupos del crimen organizado.

Desde hace tiempo se ha mencionado la presencia de Hezbolá en Venezuela.
-Hezbolá es muy fuerte en Venezuela.

¿Después de Nicolás Maduro quedaría en la presidencia el actual vicepresidente Tareck El Aissami?
-Ese es el plan.

Pero tengo entendido que, según la Constitución Siria, el vicepresidente tiene nacionalidad siria, aunque haya nacido en Venezuela.
-Hay varios venezolanos que tienen doble nacionalidad sirio-venezolano. Cuando Tareck viajó a Siria en 2009, visitó una ciudad al sur-occidente que se llama as-Suwayda, mejor conocido como “la pequeña Venezuela” en Siria. Se llama así porque hay alrededor de 200,000 a 300,000 venezolanos que viven en esa región y tienen doble nacionalidad. El padre de Tareck es uno de ellos. Él –Tareck- ha dicho varias veces soy iraquí, pero se refiere a Siria. Es Druso. Él mismo se considera parte de ese pueblo y lo ha dicho varias veces.

¿Por qué fue escogido El Aissami para que asuma en esta nueva fase la presidencia en Venezuela? 
-Porque tiene la habilidad política y las conexiones en el Medio Oriente. Su familia no solamente está conectada con Hezbolá, sino también ha estado conectada con los más grandes ejes de poder en el Medio Oriente, antes de que empezara la Revolución Iraní, antes de que surgiera Hezbolá. Por ejemplo, su tío abuelo Shibli El Aissami, tío de su padre Zaidan El Amin (alias ‘Carlos’), fue uno de los fundadores en Francia del movimiento Panárabe en el Medio Oriente que funciona como partido Baaz, al que perteneció Sadam Husein y, actualmente, Bashar Al Asad.

A esto se le agrega que el padre de Tareck, Zaidan El Amin El Aissami, estaba con Hugo Chávez antes de que fuera presidente. Esto va mucho antes de lo que conocemos ahora. Cuando Chávez dio el golpe de Estado en el 92 (contra el presidente Pérez) se conocían, se comunicaban. ‘Carlos’ Zaidan El Aissami estaba en Mérida y construyó parte de la red estudiantil que apoyo ese golpe de Estado. El hermano de Hugo Chávez (Adán) estaba con esos grupos estudiantiles. Él también fue profesor de la Universidad de los Andes en Mérida, en conexión con la guerrilla colombiana las FARC y con Cuba. Cuando Chávez llegó a ser presidente los llevó a tener presencia en el gobierno.

Tareck el Aissami

El vicepresidente venezolano, Tareck el Aissami. (Efe)

¿Tareck El Aissami es una ficha importante de las mafias de Medio Oriente y también en América Latina?
-Correcto. Es parte de una red que empezó a formalizarse en los años 60. Otro pariente de Tareck estaba involucrado en la famosa “Fuga del Cuartel San Carlos” de 1967 donde escaparon ex guerrilleros. En Venezuela su familia ha estado muy bien posesionada dentro de grupos revolucionarios antes de que surgiera Chávez, y él se posiciona dentro de la Revolución Bolivariana en 2003, cuando fue nombrado jefe de la Misión Identidad (emite documentos de identificación).

¿Esto puede significar un peligro para Colombia? 
-Es muy peligroso. Entre todos los países de la región, Colombia es el más afectado. No solo por el tema de los “refugiados”, sino porque todos los que están trabajando en Venezuela, están en colaboración y comunicación con la guerrilla en Colombia.

¿Hay colaboración entre las FARC, el ELN y Hezbolá?
-Históricamente hay colaboración entre las FARC y Hezbolá. Recientemente, encontramos colaboración del ELN y Hezbolá. En los últimos años, las FARC ha cuidado sus movimientos. Sabemos que están sacando oro ilegalmente de Venezuela.

Por el proceso de paz, las FARC entró en el mapa político colombiano. ¿Hay interés por parte de ese grupo de que exista presencia iraní en Venezuela? ¿Hay una triangulación?
-Sí. No puedo decirte detalles 100% de que las FARC están con Hezbolá o con Irán, pero lo que sí se sabe es que todos ellos estaban en Venezuela en el mismo tiempo con las mismas conexiones.

¿Irán tendría interés por Colombia? 
-¡Demasiado interés! Colombia ha sido muy importante para la red de Irán y Hezbolá en América Latina. Por ejemplo, la embajada de Irán tuvo un rol en el atentado a la AMIA en Argentina, en 1994. Uno de los acusados de ese atentado fue un colombiano-libanés de nombre Samuel Salman El Reda El Reda, quien estuvo a cargo de la logística de ese atentado moviendo armas y explosivos desde Colombia a la triple frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina. Se sabe que ahora El Reda tiene una posición muy alta en la jerarquía de Hezbolá y sigue activo en la región.

¿Irán colaboró con las negociaciones del Tratado de Paz?
-Eso se sospecha, sí. Pero no se puede comprobar.

FARC

Las FARC, otrora grupo armado, alcanzó un acuerdo de paz. (AFP)

VENEZUELA LA BASE LOGÍSTICA

¿Qué interés tienen en Venezuela el régimen de Siria y el de Irán?
-Venezuela se ha convertido en base logística para ellos. El gobierno de Siria está apoyado principalmente por Irán y Hezbolá. Siria para ellos es una zona logística, un puente entre los dos países (Irán y Líbano). Ellos no van a dejar caer esa base logística. Jamás van a aceptar que haya otro gobierno que vaya en contra de sus intereses. Pueden aceptar que no sea Bashar Al Asad o Nicolás Maduro, pero no van a aceptar a alguien que no responda a sus intereses. Igual en Venezuela, que se convirtió en un puente para Irán, Siria y Hezbolá al hemisferio occidental.

¿Entonces el objetivo es que Venezuela sea su base logística en América Latina?
-No es que Venezuela sea. Venezuela ya lo es. Ellos están protegiendo esa base logística. Irán no va a dejar que haya una salida en Venezuela, tanto que no van a dejar que haya una salida en Siria, sin que ellos no estén negociando esa salida.

¿Esa negociación la manejan directamente con Cuba? 
-Absolutamente. Ellos son los dos actores principales que están manejando la situación.

¿Cuál es el objetivo de que Venezuela sea una base logística?
-Para Irán es una forma de tener presencia en el hemisferio occidental donde podrían amenazar a EE.UU. Ellos ven que van a tener mayor poder de negociación, si EE.UU. siente que tiene una amenaza creíble en su patio trasero.

¿Hay penetración de iraníes en las fuerzas armadas venezolanas?
-Absolutamente.

¿De qué forma y desde cuándo?
-A través de Cavim (Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares). Después de 2004, el presidente de Irán y Chávez construyeron alianzas entre las fuerzas armadas, pero no era para hacer ejercicios militares juntos, era una alianza logística para mandar y recibir lo prohibido a Irán por la comunidad internacional por su programa de misiles y nuclear.

¿Irán le ha proporcionado armas a Venezuela?
-Armas como tal no creo, porque Rusia y China les dan suficientes armas. En el tema militar por parte de Irán, Venezuela recibe conocimientos sobre elementos de potenciales capacidades técnicas, misiles balísticos, hasta nuclear. También reciben entrenamiento en defensa interna y defensa integral.

Se dijo que en el estado Aragua se estaba construyendo un misil.
-Creo que había informes que salieron de Alemania sobre bases de misiles o un bunker de misiles en Paraguaná. Yo no pudiese asegurar que eso es cierto. Pero sí puedo asegurar la existencia de varios proyectos militares secretos, de Doble Uso, que en la superficie parecen proyectos aparentemente normales, pero con una función encubierta.

OPERADORES INTERNOS CHAVISTAS

Partiendo del hecho de que los cubanos son los que designan al presidente de Venezuela, quiero precisar la relación de El Aissami con el gobierno cubano y con los actores del chavismo. ¿Él tiene el apoyo del régimen cubano?
-Sí. Él fue discípulo de Adán Chávez. El régimen de Venezuela está entrando a una nueva fase de su revolución. El 2017 es la captura completa de la sociedad y un avance en sus objetivos con los otros países que he mencionado. El 14 de enero iniciaron un ejercicio militar llamado Zamora 200 con apoyo de Cuba y de Irán. Si miras los videos, Maduro lo dice. Lo que no dice es que también tiene el apoyo de China y Corea del Norte. Fue un ejercicio para consolidar las fuerzas no solo militares, sino también las fuerzas paramilitares –milicias, colectivos y civiles– que están apoyando esta nueva fase.

¿Se podría decir que esta fase es para llevar a Venezuela a ser la Siria de América Latina?
-Absolutamente. Es otra Siria. Los mismos actores que hicieron el conflicto en Siria, son las mismas que están haciendo el conflicto en Venezuela: Rusia e Irán. Ellos están manipulando las circunstancias económicas y humanitarias en el país, para impulsar lo que ellos denominan “anarquía popular”, porque es parte de su plan, construir lo que algunos llaman guerra civil.

Pero esa población no está armada.
-Hasta el momento. Los manifestantes peleando de una forma asimétrica se van a cansar. Grupos que son pacíficos cuando no llegan a ningún resultado en cambios políticos que esperan se vuelven más militantes y van a querer armarse. Esto no sería una guerra civil orgánica, limpia. Yo no descarto que el mismo régimen, o los cubanos, o los rusos, mediante una maniobra, den las armas a la oposición, porque ellos quieren ese conflicto.

María Angélica Correa

En 2008 guerrilleros colombianos informan a María Angélica Correa que portaban uniformes de las FF.AA. venezolanas suministrados por el gobierno chavista. (Correa).

¿Ellos están buscando ese conflicto siga o no siga Maduro en el poder?
-Sí. Porque Maduro va a salir del poder. Él ha sido desde la muerte de Chávez un gobierno interino. No estaba escrito que su figura fuera permanente. Él hizo su papel muy fiel a la causa de ellos. La idea es subir a Tareck, la forma en que lo hagan, no la sé.

¿Por qué necesitan desarrollar el conflicto?
-Tienen que construir esta anarquía popular, porque la única cosa que el régimen no puede controlar, ni Irán, ni China, ni nadie, es la situación económica.

Hay pagos de deuda externa en octubre y noviembre muy importantes, y van principalmente a China. Pero ellos no tienen el dinero, es imposible que Venezuela haga ese pago. Todos los economistas como analistas de mercados financieros han dicho que Venezuela ya debería de estar en default, misteriosamente han cumplido su último pago en abril, nadie sabe cómo llegó ese dinero, unos especulan que fue del narcotráfico. Creo que ellos llegaron a un acuerdo con todos los actores que hemos hablado (Irán, Rusia y China), para que ellos cubran la deuda.

¿A cambio de qué?
-Empecemos con Irán; que necesita que Venezuela construya esta anarquía popular porque ellos necesitan que hayan más refugiados que salgan de Venezuela, y ya Irán tiene las rutas por toda América Latina (México, Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana) para –igual que Siria– infiltrar sus terroristas. No es coincidencia para mí que en el mismo momento que esto está pasando en Venezuela, los operativos de Hezbolá se están expandiendo en otros países de la región. Históricamente Irán y Hezbolá han usado los refugiados como los Caballos de Troya.

Rusia gana tremendamente con la venta de armas, el 75% de las armas que vinieron de Rusia a América Latina está en Venezuela. Y China controla territorio, el espacio aéreo y marítimo. Hasta el momento, no han podido controlar terreno. Pero hay países que han tenido que pagarles con tierras, incluyendo Venezuela.

Los tres países están construyendo una capacidad militar en Venezuela –sin que los venezolanos lo sepan– para presentar una amenaza creíble a Estados Unidos y obligar a Estados Unidos a que intervenga.

¿Qué similitud existe entre dos conflictos tan distintos como el de Siria y el de Venezuela?
-En Siria antes de la guerra civil no había agua, eso impulsó todo. En Venezuela no hay comida. Digamos que 2017 para Venezuela es lo que era 2011 para Siria. En Venezuela tenemos más o menos medio millón de refugiados, principalmente entre Brasil y Colombia. Ese número se está incrementando. Para que llegue a dos millones (no tiene que ser exactamente) es imposible que ocurra en un año si no hay un conflicto armado, que la gente se esté muriendo. Cuando llegue a ese número, la conversación internacional va a ser humanitaria: quién va a recibir a todos estos venezolanos, pero también de contraterrorismo.

¿Entonces, cuál es el plan final de ellos?
-Ellos esperan que EE.UU. intervenga. Ellos quieren construir varios Iraq por todo el mundo. Ya tienen uno en Siria, la situación de Corea del Norte se está calentando y en América Latina está Venezuela. Eso obliga a EE.UU. a tomar decisiones difíciles, e intervenir, a pesar de que saben –con lo que aprendieron en la guerra de Iraq– que el público estadounidense no aguanta más conflictos o guerras y también saben que nuestra economía se afecta por estas acciones militares.

¿Colombia sería el primer país afectado en AL?
-Exactamente. Ellos saben que si EE.UU. quisiera intervenir en Venezuela lo haría a través de Colombia, que va a estar en una situación difícil, entre ayudar a los venezolanos que están sufriendo en este conflicto, y proteger a sus propios ciudadanos ante la filtración de grupos que van a construir caos en su propio país. Colombia ya tiene la infraestructura para mover terroristas entre los refugiados. Las FARC la construyó. Es una buena logística para este tipo de movimiento.

¿Cuando habla de refugiados, se refiere a terroristas que se hacen pasar por venezolanos?
-Sí. La mayoría de refugiados son víctimas de la crisis en Venezuela, pero entre esa crisis hay una oportunidad para los terroristas. Hay refugiados terroristas que van a infiltrar como lo hicieron en Siria. Ya tienen 10,000 personas saliendo a Colombia. Entre ellos hay terroristas del Medio Oriente. Van a llegar donde hay presencia de las FARC, Hezbolá y a los sitios donde van a ser entrenados. Irán, Cuba y las FARC en Colombia van a encargarse. Más allá de eso, hay un gran número de desplazados, y desorientados de su identidad, a quienes se les puede organizar y armar para otra resistencia.

¿Qué salida le ve a Venezuela?
-Es necesario que el pueblo tenga la habilidad de no construir esa violencia. Fuera de eso, Venezuela es un problema regional, no solo es un conflicto interno de Venezuela, es un conflicto de actores extra regionales que amenaza la región. Es un conflicto diseñado para exportar. La gente en Venezuela que está sufriendo tiene que entender que no hay salida si no salen Cuba, Irán, Siria, Rusia y China de su país.

Queda muy poco para salir de este gobierno

by SABRINA PAZ RIESGO<?XML:NAMESPACE PREFIX = “[default] http://www.w3.org/2000/svg” NS = “http://www.w3.org/2000/svg” />0

Leopoldo Castillo, “El Ciudadano”, entrevistado en Miami para Zeta, coloca la nota optimista en una situación donde concede importancia a la Declaración de Lima firmada por los principales gobiernos de América Latina y el viaje informativo de la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz. Para todos, Venezuela ya es catalogada como un “Estado forajido” y así, no puede durar.

En el mundo del periodismo venezolano, hay pocos profesionales tan cercanos, en cierto sentido figurado, a la población venezolana como lo es Leopoldo Castillo, mejor conocido como “El Ciudadano”.

Por más de doce años, Castillo acompañó a los venezolanos a través del emblemático y reconocido espacio televisivo “Aló Ciudadano”, que nació como contra parte de “Aló Presidente”, programa del fallecido Presidente Hugo Chávez.

Sin embargo, además de su reconocido rol como comunicador, Castillo también es Abogado y Doctor en Ciencias Políticas, dos campos característicos su precisa manera de informar día a día a los ciudadanos, sin miedo a aquellos que ocupan los cargos más altos, tanto en el gobierno de Chávez, como en el de Maduro.

De hecho, la opinión de actualidad de Castillo siempre ha resonado fuertemente con la audiencia venezolana, sobre todo con aquellos de tendencia opositora, ya que ha reflejado de cierta manera el sentir más profundo del ciudadano común, que sufre diariamente la crisis y sólo aspira una Venezuela mejor – y el sentir del periodista sobre la realidad venezolana de hoy en día, no es una excepción.

Zeta conversó en exclusiva con “El Ciudadano” en la ciudad de Miami, donde ofreció su análisis sobre la situación actual del país y su visión sobre una posible salida democrática – o no democrática – al régimen madurista.

“Yo creo que hay varios ejes que tenemos que tomar en cuenta en Venezuela. El eje de la sociedad civil, por ejemplo, para mi está pegada contra la pared por dos factores: hambre y salud”, explicó Castillo. “No se han resuelto. Se han venido agudizando con el tiempo. Eso hace que la población esté cada día más molesta con el gobierno”.

Pero, además de la posible percepción interna que tengan los ciudadanos venezolanos sobre el desempeño del gobierno actual en la nación, Castillo también explica por qué Venezuela podría ser percibida en todo el continente como un “Estado fallido”, en gran parte debido a su crisis socioeconómica.

“Un Estado fallido es aquel que no puede satisfacer las necesidades de la colectividad, como es alimentación y salud, que son derechos constitucionales”, comentó Castillo. “Además, es un Estado forajido, porque está al margen de las leyes, porque no respeta la democracia, porque su territorio sirve para albergar cualquier ejemplar de los que hoy en día son considerados un peligro para la humanidad. Entonces, era cuestión de tiempo para que el mundo cayera en cuenta de esto”.

Adentrándose más en materia de relaciones externas, Castillo explica cómo los acontecimientos regionales de las últimas semanas podrían afectar negativamente al régimen actual.

“Creo que la Declaración de Lima, que se efectúa de los principales países de América Latina hace dos semanas, es el comienzo del final del gobierno, sin tomar en cuenta el respaldo que le han dado a esta declaración dos países muy importantes en América, como son Canadá y los Estados Unidos de Norteamérica”, añadió Castillo.

El periodista explicó también que, en su opinión, el gobierno actual de Venezuela no ha caído aún porque no es un gobierno “normal”, es un gobierno “que está sostenido fundamentalmente por el narcotráfico”, lo que lo diferenciaría de otras dictaduras que han ocurrido en la región Latinoamericana.

“Hay un convencimiento de que el gobierno de Venezuela es un gobierno dictatorial, que no es democrático y que constituye un peligro para el resto de América Latina y del mundo. ¿Por qué? Por el factor narcotráfico”, agregó Castillo.  “No solamente por el factor narcotráfico y de ser un puerto importante para la droga, sino por el tema del lavado de dinero”.

Sin embargo, considera que algunos individuos de origen interno en la nación, podrían jugar un papel fundamental en la crisis gubernamental que atraviesa el gobierno madurista, como podría serlo la Fiscal General Luisa Ortega Diaz, quien logró llegar esta semana a Brasil, huyendo de la persecución política por parte del gobierno de Nicolás Maduro.

“Yo creo que ella es un factor importante, porque para todas las autoridades del mundo Luisa Ortega Díaz sigue siendo la Fiscal General de la República”, añadió Castillo. “Si tú no aceptas la Asamblea Nacional Constituyente, como no la acepta la comunidad internacional, no puedes aceptar este chiste del Defensor del Pueblo que pasa ahora al que tiene la acción pública”.

Sin embargo, a pesar de la crisis institucional, internacional y social que atraviesa el país, Castillo confía en que todos estos factores logren crear una pronta salida al régimen.

“Creo que en un tiempo muy corto al gobierno venezolano lo van a asfixiar todos estos factores internacionales. ¿La fórmula cuál va a ser? ¿Un golpe de Estado, un proceso de diálogo, vía electoral? Yo no lo sé. Pero de que vamos a salir, y muy pronto, de este gobierno, vamos a salir”, concluyó Castillo.

SABRINA PAZ RIESGO

Norberto Fuentes: "El aparato de seguridad cubano sostiene a Maduro"

CRÓNICA

Entrevista

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  • 11 AGO. 2017 14:48

/ RUI FERREIRA8Ver comentarios

Biógrafo de Fidel y autor de ‘Dulces guerreros cubanos’, Fuentes recibe a ‘Crónica’ en Miami

Hace poco más de 28 años Fidel Castro fusiló a dos de sus “hermanos del alma”. Desde entonces lo del escritor cubano Norberto Fuentes es una eterna misión de desentrañar las interioridades, razones, odios y miserias que llevaron a la muerte al general Arnaldo Ochoa, al coronel Antonio de la Guardia y otros dos oficiales de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior.

Fue un proceso que fragmentó los cimientos del castrismo. Para Fuentes fue el momento en que perdió la Revolución. La vida no volvió a ser la misma en la empobrecida isla caribeña que, una vez, puso a Estados Unidos en jaque en medio de su juego de ajedrez con la fallecida Unión Soviética, enviando tropas al continente africano o creando focos guerrilleros en Latinoamérica. Llegado al exilio a finales de los 80, Fuentes se puso a trabajar en un libro que desvelara lo que realmente sucedió durante la llamada Causa 1, la que condujo al fusilamiento de sus amigos.

En 1999 salió a la luz Dulces Guerreros Cubanos. La primera edición se agotó de inmediato pero no fue nunca más reeditado. Hasta ahora. Una editorial novel decidió apostar por este autor, uno de los que mejor conoce las interioridades del castrismo y por una obra que, pese al silencio editorial, es ya un clásico del reportaje cubano. Norberto Fuentes vive en Miami, escribe arropado por Jerry Lee, un perro raza cocker muy especial, y rodeado de los recuerdos de sus hermanos muertos. Apagada la grabadora, confiesa: “Nos estamos muriendo todos pero no se puede borrar la memoria”.

Dulces Guerreros Cubanos es, quizá, uno de los más importantes libros suyos. Fue el primero que habló claramente del Caso Ochoa, sin embargo estuvo apartado de las librerías por más de 18 años, ¿por qué?

Por la mano de Cuba. Y en el caso de Dulces Guerreros… antes de que saliera, por la mano de Miami. Estuvieron llamando desde aquí a Planeta, a Destino, Seix Barral… y Cuba metió la mano porque no hay que olvidar que la orden de Fidel Castro conmigo era de silenciarme, que no pudiera ganarme la vida como escritor.

Entonces este libro sale ahora porque Fidel ha muerto?

No, el libro sale ahora porque un editor me lo pidió. Una editorial que está publicando a través de internet. El libro físico lo venden a través de Amazon. Comenzaron con otro libro mío, una serie de ensayos sobre los últimos años de Fidel, llamada El último disidente. Tuvo éxito y se decidieron a publicar Dulces Guerreros… Me lo estaban pidiendo muchos, los ejemplares de uso que hay en internet tienen un precio abusivo, como 40 dólares. Con esto tenemos un precio accesible. (En la primera edición) Se imprimieron 40.000 ejemplares y estuvo 13 meses en el listado de los más vendidos según reportes de prensa. Los tengo allí. Fue número uno de ventas en Miami. Es increíble y, aunque él diga que no, le costó el puesto a Basilio Baltasar (el primer editor del libro en Seix Barral). Y después, cuando Destino me publicó otro libro pasó lo mismo, sacaron a un editor y al director…Es un libro importante en la historiografía de la Revolución Cubana, un libro muy desenfadado, que cuenta los preámbulos de la Causa 1 desde dentro. Y da una visión de la vida de ese grupo desde mi punto de vista. Un amigo me dijo un día que es una mezcla de John Reed con Henry Miller. Creo que esa es una descripción exacta.

¿Le van a enterrar en Moscú?

No, no… ni en Moscú ni en ningún lado. Que hagan un batido con mis cenizas.

En estos 18 años ha habido dos generaciones. Se supone que al momento de los hechos eran niños…

Fíjate que cosa más interesante. El libro fue colocado en Amazon el domingo por la tarde y por la noche era ya primero en ventas en la zona de las Américas.

O sea, ¿qué hay un interés despierto por lo de Fidel?

Es que ese fue el momento más importante, el momento en que la Revolución Cubana se dividió en dos hemisferios. Un momento traumático para el país. Recuerdo que en esos días en que, teóricamente, estaba arrestado en prisión domiciliaria, (el ex jefe ideológico, Carlos) Aldana me fue a ver dos veces. Y en la segunda me dijo, “tú estás consciente que a partir de ahora comienza una nueva etapa”. Esa era la visión que ellos tenían desde el poder. A partir de ahí las cosas cambiaron para mucha gente. Es vox populi el dicho de que “si Fidel Castro es capaz de matar a sus mejores hombres, es capaz de cualquier cosa”… Hubo procesos que marcaron hitos pero ninguno tan traumático como la Causa 1.El caso anterior a este fue el de Marquitos (una pelea con los viejos comunistas) pero en ese momento Castro hizo una llamada a la unidad. El Caso Ochoa, no. Todo lo contrario. Lo que si fue un caso signado por la perestroika, para no cometer lo que, a ojos de Fidel, fueron los errores de la URSS.
¿Si no hubiera habido perestroika, hubiera existido el Caso Ochoa de todas formas?

No lo creo. Porque él y Cuba estaban en una posición mucho más fuerte. El problema es que todo eso se tambaleaba. El campo socialista se tambaleaba y Fidel vio eso. Y además, tu tenías el Ministerio del Interior en Cuba, que se convirtió de pronto en un enemigo potencial y, de hecho, lo era. Que los americanos en Miami crean que eso fue un proceso de narcotráfico están equivocados. Fue un proceso de represión interna.

¿Qué habían hecho ellos para sufrir esa represión?

¿Ellos? Nada. Fue un proceso de represión que podía hacer Fidel Castro, que se anticipó por lo que pudiera pasar. Fidel puede pensar que comete un error o no, pero de por sí ya resuelve el problema. Tienes el caso de los intelectuales. El caso (del escritor Heberto) Padilla. ¿Qué hizo Padilla? ¿Qué hicieron los intelectuales? Podían hacer, podían hacer. Invocas la soledad, vulnerabilidad lo que sea, pero ese es el viejo axioma leninista de que “la Revolución vale lo que sabe defenderse”. Y eso Fidel lo aplica sin contemplaciones. Fidel Castro fusiló a su general más valiente. Para Fidel, Ochoa era el símbolo de la valentía. Cuando el viaje a Chile, él regresa por Perú y Ecuador, hace una escala en Ecuador y hubo un momento en que la situación se puso muy tensa, y Fidel dijo que se da cuenta de la tensión porque Ochoa metió mano por la pistola bajo la chaqueta. Y si Ochoa metía la mano por la pistola era que estaba caliente la cosa. Era un hombre muy valiente. Y lo demostró. Yo soy quien le digo a Ochoa lo que está pasando.

¿Qué le dijiste?

Le dije: “Arnaldo, te lo voy a decir todo”. Y le conté que había 200.000 dólares de los nicaragüenses que estaban perdidos y que estaban detrás de él. Y mira, yo estoy convencido de que si hubo un hombre en el mundo que vio temblar a Arnaldo Ochoa, ese fui yo. Se quedó tieso. Apenas me dijo: “Estoy perdido”. Se recompuso, yo le dije: “Arnaldo, no digas a nadie quién te lo dijo pero esto lo supe por Alcibiades Hidalgo (entonces jefe del despacho civil de Raúl Castro)… “. Y no habló, no dijo nada a nadie. Si no me hubiera afectado a mi. No habló. Se llevó eso. Pero no habló Ochoa ni habló nadie. Escucha esto: cuando despertaron a Ochoa para decirle que el Consejo de Estado había rechazado la clemencia y que lo iban a fusilar. Él dijo: “¡¿Qué?! ¿Me han despertado para esta mierda?”. Devolvió el papel y dijo. “Bueno, ya que me han despertado, ¿ustedes no creen que puedan hablar con el cocinero para que me haga unos huevos bien blanditos?” (se ríe). O la mejor de todas. El día que lo iban a fusilar les dijo, “es hoy pero quiero que me traigan a la nicaragüense”. Se la llevaron, lo estaban filmando, lo estaban grabando. ¿Te imaginas que te van a fusilar ahorita, son las 12 de la noche y tu pides una mujer, te acuestas con ella? ¿De qué está hecho ese hombre?

Han pasado 28 años y se habla de que Raúl Castro se va en febrero.

(Raúl) Me dijo que él se retiraba. Recuerdo una conversación en casa de García Márquez. Dijo: “El gran problema de los países socialistas son estos jefes de despacho. Porque nos dicen que sigamos, que vamos muy bien, pero el jefe se va descojonando y mientras siguen ellos”. Y comentó que después ellos son los que lo sustituyen. Eso dijo Raúl Castro y agregó: “Yo me voy a retirar pero, claro, siempre con un pie en el estribo”. Eso es lo que va a pasar. Va a ser el tipo que controla porque, además, lo ha hecho siempre. Siempre dijo que “a mi no me gusta eso del figurado de Fidel. A mi lo que me gusta es controlar los hilos”. Y él va a controlar los hilos. Hasta que se muera.

¿En términos prácticos qué puede mejorar o cambiar?

Pero es que ya ha cambiado y mejorado muchísimo. Ahora, ¿quiere la contrarrevolución la victoria? Eso no va a pasar… Es que ese Gobierno es más seguro que el de Trump, que es una panacea de Gobierno. Cada día la gente pide más y le van a dar más porque ese es el desarrollo. Lo que no va a suceder es ir para atrás, como muchos querían. A ver, lo único que el país quiere es que haya trabajo y dinero. El tiempo de la contrarrevolución ha pasado. Los primeros que están de acuerdo son los americanos, quieren tranquilidad en Cuba…

¿Esta alteración político social en Venezuela es del agrado de Raúl Castro?

No tengo la menor idea de lo que va a pasar en Venezuela, no lo puedo prever. Creo que los cubanos tienen tomadas todas las medidas para afrontar un descalabro. Siempre pueden apretar el cinturón, es lo que han hecho siempre en crisis y lo saben hacer bien. Es la educación más legitima que han tenido en los más de 50 años de este proceso. Ahora, al contrario de Fidel Castro que le gustaban las situaciones violentas, Raúl las prefiere más calmadas. Fidel hacía la Revolución en el caos, incitaba al caos. Raúl es todo lo contrario. Así siempre ha sido en Cuba y siempre se reflejó en las relaciones internacionales y más aún en el caso venezolano. Es que Raúl es la reforma, de alguna manera es la contrarrevolución perfecta, él no cree en líos, quiere negociar, cree en la república y en los sistemas. El otro era un maestro en el caos social. Y en eso mantuvo el país todo el tiempo. Cuando el país alcanzaba una tranquilidad Fidel agitaba el gallinero. Pero Raúl tiene la experiencia del hermano, sabe cómo lidiar con los americanos, por algo secuestró a los infantes de marina en la Sierra Maestra. Es así como a Nicolás Maduro lo veo a medio camino entre las herencia de Fidel y el pragmatismo de Raúl. Si Obama era la negación del drama, Raúl Castro aun menos está ahí. Pero esto no quita que sea un gran conspirador. No creo que un próximo Gobierno venezolano vaya a eliminarlos del todo, ahí están los médicos. La gran presencia cubana es el aparato de seguridad. Un equipo altamente profesional y el único aparato de inteligencia del continente que tuvo un enfrentamiento victorioso con los americanos. Ganaron siempre, ¡siempre! Y esa es la gente que sostiene a Maduro. Están en las limusinas, lo rodean. Todo eso fue la gran creación de Fidel que Raúl ha mantenido.

¿Y si se acaba todo esto?

Bueno, si los venezolanos entrenados alrededor de los cubanos aprendieron bien la lección eso es eterno. No importa un referendo o una constituyente, ni nada. Pero creo que Raúl siempre busca la negociación, él es un gran negociador. Con su Gobierno logró reunir al papa Francisco y al Kiril Ortodoxo, por primera vez en la historia, en una reunión en La Habana. Es un artista de la diplomacia. Raúl no está en otra guerra que no sea la no guerra, no el conflicto sino la negociación. Muchas veces me lo dijo: “A mi lo que me gusta es conspirar, mover los hilos”. Y es lo que ha estado haciendo en Venezuela, negociando siempre. Sea petróleo o la tranquilidad.

¿Ha cambiado Raúl con la muerte de Fidel?

Dicen que está cansado. Siempre he pensado que está cansado hace muchos años. Esto no es lo que él quería ser, él quería ser un gallero, comerciar y jugar gallos. Una vez cuando fui a París, por el libro sobre Hemingway, me pidió que le trajera “una botella de vino como la que toman los franceses”. Y me agregó: “Mira Norberto, los días más felices de mi vida los pasé en París”. Eso es lo que Raúl quiso hacer siempre. Fiestear, juerguear, hacer apuestas. Pero lo convirtieron en un ministro de Defensa, un hombre despiadado y cruel.

¿Para ti qué fue lo que cambió para siempre con el destino de los Dulces guerreros cubanos?

Que perdí la Revolución.
ENTREVISTA
Nombre

Norberto Fuentes (La Habana).

Estado civil

Casado, cuatro hijas.

Edad

74 años.

Proyecto

Acaba de terminar un texto sobre el ‘caso Padilla’, llamado ‘Plaza sitada’.

Libro

Depende de la época. Ahora en verano, ‘El gatopardo’, de Tomasi di Lampedusa. Le han reeditado su libro ‘Dulces Guerreros Cubanos’.

Película

‘Río Bravo’, de Howard Hawks.

Nicmer Evans: Por qué la Constituyente es una estafa al país

Nicmer Evans: Por qué la Constituyente es una estafa al país

Hasta en las Fuerzas Armadas hay sectores que no apoyan la propuesta

Incluso el gobierno de Maduro publicó un texto escolar que contradice lo que hoy proponen

Oliver Parra

Cuando el politólogo Nicmer Evans declara que la Constituyente propuesta es una gran estafa al país, Carlos Croes le preguntó.

-Aquí hay un artículo tuyo que dice: “La estafa constituyente”. Como diría un compatriota suyo, Miquilena, ¿con qué se come eso?

-Mira, se come de la siguiente manera. Es lamentablemente tan estafa lo que se está planteando en cuanto al mecanismo constituyente; hay que observar lo siguiente y es importante: la Asamblea Nacional Constituyente como mecanismo establecido en la Constitución, es absolutamente constitucional. El problema no es que se convoque una Asamblea Nacional Constituyente, el problema es cómo se está convocando, los objetivos para la convocatoria y fundamentalmente, el mecanismo. El hecho de que se niegue que hay que generar un referéndum para generar la convocatoria, va en contraluz, va en contravía, incluso de los mismos preceptos del presidente Chávez. Pero más grave aún, quise traerte una prueba de cómo el mismo gobierno, sus mismos pensadores, reflexionan desde el gobierno a través de este libro que se llama Venezuela y su gente, que es el libro con que se da clases en quinto grado en el área de Ciencias Sociales en los colegios públicos. En la página 142, en un párrafo de manera, diríamos nosotros, avepánicamente, explica de manera taxativa cómo es el procedimiento en relación a la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente. Y en sus últimas dos líneas dice: “La convocatoria la aprobará o la niega el pueblo mediante un referéndum consultivo. Cuando la mayoría de votos es ‘sí’, se aprueba la convocatoria. En caso contrario, no se convoca”. Este es un libro editado, por cierto, esta es la cuarta edición, ya hay una quinta. Esta cuarta edición es del gobierno del presidente Maduro, por supuesto la primera fue del presidente Hugo Chávez Frías, pero esto está revisado por la gente del Ministerio de Educación, en el período del presidente Maduro. Y es tan estafa –volvemos al tema—que hay una profunda contradicción entre lo que es una interpretación cuando se hace de una perspectiva democrática y otra cuando se hace con el objetivo de tratar de preservar el poder a toda costa.

-¿A dónde nos lleva esto?

-Esto nos va a llevar al punto más extremo en el cual gobierno alguno ha tratado de poner a la sociedad venezolana, porque hoy, incluso, los que acompañamos al gobierno del presidente Chávez en su momento, en una gran mayoría se han empezado a dar ese proceso de goteo que ya se convierte en un gran chorro. Estamos en contra de la forma como se ha convocado la Asamblea Nacional Constituyente y así lo han expresado algunos de sus voceros, desde Héctor Navarro, que fue presidente encargado del presidente Chávez en su momento, hasta la más reciente mención que ha hecho la que fuera Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, pasando por Rodríguez Torres, Clíver Alcalá y una serie de personalidades que han formado parte y formaron parte del gobierno del presidente Chávez; incluso, con la crítica de Maripili Hernández, que llega a una crítica en un segundo nivel, no se mete tanto con la convocatoria, pero sí con el gran temor que genera declaraciones como las de Elías Jaua, la de Aristóbulo Istúriz, la de Héctor Rodríguez, de que la Asamblea Nacional como es supraconstitucional, decidirá ella misma si convoca a un referéndum para aprobar la Constitución que se desarrolla en esa Asamblea Nacional Constituyente. Hasta incluso Maripili, que todavía forma parte del gobierno, está criticando poderosamente lo que está sucediendo. No hay intelectual en este país que esté apoyando esto de manera certera y decente, y no hay político que haya estado involucrado en el desarrollo de la democracia participativa en este país, que pueda estar de acuerdo con este estado. La Constitución de 1999 es muy buena, es perfectible, pero hoy son las reglas del juego que han aceptado la mayoría del país. Incluso aquellos que lo adversaban en su momento, que rompían la Constitución, que la quemaban en su momento, hoy dicen defenderla. Creo que no necesitamos una nueva Constitución. Necesitamos una Constitución que se cumpla, que es distinto. En uno de los sostenes y los pilares fundamentales del gobierno del Presidente Maduro, que es el alto mando de la Fuerza Armada, se ha filtrado el descontento que existe en relación a una mayoría en ese alto mando militar en relación con la Asamblea Nacional Constituyente.

ENTREVISTA A LA PERIODISTA VENEZOLANA ELEONORA BRUZUAL

“Venezuela vive una narcotiranía que deja tras de sí un baño de sangre”

Periodista Digital, 03 de julio de 2017 a las 07:24

La escritora y periodista venezolana Eleonora Bruzual.PD

MUNDO | AMÉRICA LATINA

Dos palabras pueden definir gráficamente la situación que atraviesa Venezuela: caos y muerte. Hasta el momento, 102 personas han fallecido en el marco de los enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas y la sociedad en las calles, creciendo día a día la violencia política.

En diálogo con diario Hoy, la escritora y periodista venezolana Eleonora Bruzual contó cómo es vivir en el país caribeño en medio de tanta represión y descontrol.

Además, realizó un duro análisis acerca de la labor de los organismos militares de su país y sobre el poder que está tejiendo el narcotráfico organizado en las tierras de Simón Bolívar.

-¿De qué manera puede definir la situación que atraviesa su país?

-Es terrible, nuestros niveles de angustia son altísimos y vivimos situaciones extremas. Quien no se encuentra aquí no puede comprender lo que significa tener miedo a enfermarse porque los hospitales no cuentan con insumos para atender a pacientes; o dedicar casi todo el tiempo a la búsqueda desesperada de alimentos, que cada vez escasean más; o temer salir a la calle porque el hampa desatada y apoyada por el régimen puede secuestrarte y asesinarte. Es siniestro lo que estamos afrontando.

-¿En qué etapa cree que ha entrado el gobierno de Nicolás Maduro?

-Venezuela vive una narcotiranía que deja tras de sí un baño de sangre como no hemos visto los latinoamericanos en ningún país de este continente. Maduro transita su final y tendrá que responder por sus crímenes. Ellos no imaginaron nuestra respuesta y el coraje de nuestra gente. Apostaron a nuestra partida, pero aquí seguimos millones, enfrentando la barbarie y acorralando a unos asesinos que tendrán que responder en tribunales internacionales por sus atrocidades.

-¿Cuál fue el legado político que dejó Hugo Chávez para su país?

-El chavismo deja un país saqueado y sin ley, donde te matan por un teléfono celular o porque no entregas un vehículo. Su legado consiste en una pandilla de ladrones con poder que muestran fortunas mal habidas. El chavismo es hambre, violencia y muerte. Lo confirma este país, convertido en un infierno. Todo el mundo puede verlo a través de imágenes televisivas.

-Usted ha escrito mucho sobre los militares y el ascenso al poder en Venezuela. ¿Qué siente cuando los ve disparando contra civiles desarmados?

-Es en esta área donde se encuentra la mayor corrupción de estos tiempos. Las cuatro fuerzas (Ejército, Aviación, Marina y Guardia Nacional) forman un nido de delincuentes. Más de cien personas han sido asesinadas en estos tres meses que lleva esta nueva protesta ciudadana contra la narcotiranía de Maduro y su pandilla. Las hordas chavistas y los militares han resultado más letales que cualquier hampón.

-En el marco de la corrupción, ¿qué delitos han sido perpetrados por militares?

-Son ellos quienes sostienen a ese ser maligno que es Nicolás Maduro y quienes han contribuido a convertirnos en un narcoestado. Muchos ubican dentro de ese estamento militar a cárteles de drogas tan peligrosos como los que vemos en Colombia y México. Todos han escuchado del “Cártel de los Soles”, llamado así porque lo integran generales de las cuatro fuerzas (los generales venezolanos portan insignias en forma de sol).

-¿La droga y el narcotráfico han cubierto la realidad venezolana?

-Lo que ven es la actuación de unos peligrosos delincuentes defendiendo su guarida, en eso han transformado a Venezuela. La familia de Maduro está salpicada por el narcotráfico: los sobrinos de su mujer están siendo juzgados en Estados Unidos, donde se demostró que la droga salía por la rampa presidencial del Aeropuerto Simón Bolívar con la ayuda de aviones militares y de Pdvsa, que han servido para ese tráfico.

-¿Podrá Venezuela salir de la crisis en la que se encuentra sumergida?

-Lamentablemente, soy escéptica respecto a la posibilidad de que se pueda imponer la Justicia y sean juzgados los culpables de esta tragedia. No obstante, también veo a una ciudadanía en lucha tenaz, que sin duda será victoriosa. Además, este horror nos deja un aprendizaje, que frenará cualquier pretensión de imposición de formas gatopardianas.

El periodismo, en tiempos difíciles

Debido a la censura y la persecución permanente, Venezuela se ha convertido en un lugar difícil para hacer periodismo. Autora de los libros Favoritos del Diablo, Militares, ¿héroes o cobardes? y Los hombres que erotizó Fidel,Eleonora Bruzual se ha convertido en una de las voces críticas de la prensa caribeña.

“Los periodistas venezolanos, en gran mayoría, hemos asumido los riesgos que conlleva ejercer nuestra profesión en una tiranía brutal que no conoce límites ni respeta leyes, Constitución ni Derechos Humanos”.

“En muchos casos y sobre todo antes de que quedara desenmascarada la narcotiranía, hemos sido la voz constante en denuncias y señalamientos. No solo con Nicolás Maduro, sino desde que llegó al poder Hugo Chávez con sus violaciones a la Constitución. Estuvimos, estamos y estaremos presentes”.

Mantener el poder a toda costa

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha lanzado la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que se instalará el 30 de julio, la cual es rechazada por la opositora Mesa de la Unidad Democrática.

Para Eleonora Bruzual, “esto se ubica dentro de su última y desesperada maniobra para conservar el poder. Es parte del plan que integra la disolución del Poder Legislativo mayoritariamente opositor elegido masivamente por los votantes”.

“Es el secuestro de la ley a través de un poder judicial que preside un hombre con un prontuario delincuencial. El Tribunal Supremo de Justicia en Venezuela lo preside un tipo juzgado por asesinato como Maikel Moreno. Es borrar una Constitución que no coincide con sus planes e imponer otra que sea de la talla de sus fechorías. Son delincuentes confesos y juzgados, malandras reconocidos, saqueadores, terroristas. Es terrible lo que vivimos”.

Vladimir Villegas reflexionó sobre el ejercicio actual del periodismo y la situación del país

Fuente: GV 01-07-2017 08:00AM

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El periodista Vladimir Villegas ofreció una entrevista exclusiva a Vanesa Davies y fue publicada por el portal Contrapunto en la cual hizo algunas reflexiones sobre el periodismo y fijó posición sobre la situación actual del país.

A continuación lea la entrevista completa aquí:

Más años tiene Vladimir Villegas como periodista que sin serlo. Si llegó a los 55 y ejerce el periodismo desde 1983, saque usted la cuenta de una trayectoria que incluye rutas tan diversas como las de Tribuna Popular, El Nuevo País, El Universal y Últimas Noticias.

El Villegas de hoy es el rostro de un incisivo programa de entrevistas que se transmite de lunes a viernes, entre 1:00 y 2:00 pm, por la televisora privada Globovisión. Y es la voz de otro no menos incisivo programa que llega a todo el país, entre 6:00 y 7:30 pm, por Unión Radio 90.3 FM.

Políticamente están en aceras opuestas, pero la relación con su hermano Ernesto Villegas, periodista y ministro de Comunicación e Información del Gobierno del presidente Nicolás Maduro, ha sobrevivido a las diferencias. Vladimir lo explica de este modo: critica al ministro de Comunicación, no a su hermanito querido, al menor de la camada de los Villegas.

Asegura que no ha recibido presiones de los dueños de Globovisión ni de Unión Radio, pero sí, del Gobierno por sus múltiples extensiones. La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) le abrió un procedimiento a Globovisión por una entrevista que Villegas le hizo al diputado opositor Freddy Guevara. “Creo que Conatel como que no hace evaluaciones endógenas de los medios del Estado. No he visto que Conatel le haya abierto un procedimiento a La Hojilla, por ejemplo; o a las declaraciones que hace Pedro Carreño. Es un ente que no da el ejemplo. La ley resorte no entra por casa”, diagnostica.

La Constitución de 1999 une a los periodistas

-Usted dice que la Constitución une a los venezolanos. ¿La Constitución une a los periodistas también?

-Yo creo que sí.

-¿En qué?

-Esa Constitución contiene un conjunto de derechos y garantías en materia de ejercicio de la profesión del periodismo. Tiene que ver con la libertad de expresión, tiene que ver con el derecho del pueblo a estar informado puntual, verazmente, de manera oportuna. Y, además, establece una garantía que no establecían otras constituciones, ni de Venezuela ni del mundo: el hecho de que el derecho a la información está protegido aún en estado de excepción. Se incluye entre aquellos derechos que no pueden ser limitados, restringidos ni siquiera en estado de excepción. Es decir, es una Constitución garantista y, además, establece la obligatoriedad que tienen los funcionarios de informar acerca de las responsabilidades que ocupan.

-¿Pero eso se está cumpliendo?

-Eso no se cumple, pero el hecho de que no se cumpla no quiere decir que no sea una buena Constitución. La culpa no es de la Constitución, sino de quienes no la respetan. Claro, cuando se habla de una Constitución que une a los venezolanos es porque esta Constitución se legitimó en la práctica. ¿A qué me refiero? Primero hubo un sector que llamó a votar contra ella; luego, vino el golpe del 11 de abril (2002) y fue derogada esta Constitución y el pueblo salió a defenderla. Después vino la reforma del año 2007: el pueblo rechazó esa reforma. Es decir, es una Constitución que unificó, en el año 2007, el pueblo chavista y el pueblo no chavista. Ambos sectores de la población rechazaron la reforma propuesta por el presidente Hugo Chávez en aquel momento, aunque después se aprobaron las leyes constituyentes, que es harina de otro costal.

-¿Hay polarización en los periodistas como la hay en la vida política nacional?

-Claro. Los periodistas no somos marcianos; somos seres humanos que vivimos y padecemos los problemas de todo el mundo.

-¿En qué estamos polarizados?

-Estamos polarizados en la visión que tenemos acerca del país. Hay periodistas que tienen una visión acorde con la del Gobierno, y hay periodistas que tienen una visión distinta, e incluso confrontada con la del Gobierno, y eso es natural en una sociedad. El tema está en cuanto al ejercicio de la profesión. Es válido que un periodista tenga una visión ideológica, una visión política. Los hechos son los hechos y la opinión es libre.

-¿En este momento qué está ocurriendo? ¿Hay hechos o hay opinión?

-En muchos casos hay más opiniones que hechos, y en otros casos no se ven los hechos. Si nosotros vamos a Venezolana de Televisión (VTV) pues todos quisiéramos vivir allí, porque allí no hay inflación, no hay inseguridad, no hay alto costo de la vida, no hay desabastecimiento de medicinas ni alimentos. No hay corrupción. No hay represión.

-Pero en otros medios el chavismo no existe.

-También es cierto. Pero en otros existen ambos. En Venezuela hay para todos los gustos. Lo que ocurre es que el canal de todos los venezolanos debería ser el canal de todos los venezolanos realmente y no de una cúpula, que es el problema que tenemos realmente.

-El canal lo dirige su hermano.

-No importa. Él es parte de esa cúpula. Lo cierto es que, lamentablemente, es el canal de un sector de la sociedad. No es el canal de todos los venezolanos. Pudiéramos decir “VTV, el canal de todos los venezolanos” y con un letrero pequeño que diga “ciertas condiciones aplican”. Fui presidente de VTV, y en determinado momento éramos parte de una confrontación política, y había medios que se comportaban como partidos políticos.

-¿Y ahora?

-Esa situación ha cambiado. No puedes decir que la Globovisión de hoy, por ejemplo, donde yo trabajo, es igual a la Globovisión de Ravell. Sería un despropósito afirmar eso, porque no es verdad. Este es un canal plural, con sus defectos como cualquier medio, pero que les da cabida a los diferentes puntos de vista. Cosa que no ocurre en el canal del Estado. Y sus propietarios no eran parte de una coalición política, como era durante la época de Alberto Ravell.

Ahora estamos en peores condiciones

-¿No hay guerra mediática contra el Gobierno? El Gobierno dice que la hay.

-El Gobierno considera guerra mediática cualquier crítica. Considera guerra mediática que se haga la cobertura de una cola para comprar pollo o papel de baño, por ejemplo. Eso es guerra mediática. Y por ese lado lo que se busca es el pensamiento único y la hegemonía comunicacional. Es más: el Gobierno debería entender que en una democracia de verdad el periodismo tiene que cumplir una labor de contrapoder. Esa es la labor que le corresponde.

-¿Es posible cumplirla ahora?

-Imposible, porque no están dadas las condiciones para ello. Te pueden hostigar, tienes la amenaza de que te cierran los programas. La concesión es un mecanismo de presión y de inducción a la autocensura. Cuando no le renuevas la concesión a un canal, o cuando se la das por un año o por dos años, lo estás sometiendo realmente a una situación en la que no puede planificar el futuro, no puede hacer inversiones, no puede actuar con total libertad. El espectro radioeléctrico, que les pertenece a todos los venezolanos, es manejado discrecionalmente por un ente gubernamental que no siempre actúa con los mismos parámetros.

-¿Los periodistas estamos trabajando en mejores o peores condiciones que antes?

-Creo que en peores condiciones en cuanto a la fragilidad de la libertad de expresión con la cual podamos contar. Por ejemplo, cuando se agarra una cámara de Globovisión o de cualquier otro medio y se lanza desde un segundo piso de una autopista contra el pavimento, este no es solamente un problema con un bien material, que ya lo es de por sí, porque es una propiedad de una empresa privada y es un instrumento de trabajo. La cámara es el vehículo a través del cual el ciudadano se informa. Y cuando se destroza una cámara, cuando se le roba el celular a un periodista, estás afectando la libertad de expresión. Esa es la situación que tenemos en Venezuela.

-¿Cómo evalúa el comportamiento de las redes sociales?

-Lo cuestiono, porque ambas situaciones representan peligro. La paranoia del Gobierno con el tema de la libertad de expresión, la hipersensibilidad que tienen muchos funcionarios –sobre todo cuando se trata de temas como la corrupción, por ejemplo, o la represión- son amenazas contra la libertad de expresión. Por ejemplo, cuando se pretende estigmatizar a los periodistas porque hicieron una pregunta o tomaron una gráfica en una marcha opositora, y se les agrede y se les amenaza con quemarlos o expulsarlos a golpes, eso es tan terrible como una bomba molotv lanzada contra ellos, o una bomba lacrimógena lanzada por la Guardia Nacional. Hay muchas formas de amenazas a la libertad de expresión que en medio de un conflicto están presentes. Cuando hay un conflicto de baja, media o alta intensidad evidentemente que los periodistas están en medio de un fuego cruzado, que es lo que nos ocurre en este momento. Estamos en medio de una situación en la cual hay una sociedad protestando contra el Gobierno y un Gobierno reprimiendo.

-¿Cómo debemos hacer nuestro trabajo en esa situación que usted describe?

-Cumpliendo con nuestra obligación de informar. Tratar de cumplir con esa misión a pesar de los riesgos. Y hacerlo dentro de lo que manda la ley y lo que manda el código de ética de la profesión. Tenemos un marco jurídico…

-¿Lo estamos haciendo así?

-En gran medida, sí. Los jóvenes periodistas están haciendo una labor que yo creo que es muy valiente. Hay que ver lo que es salir a la calle en un día como hoy, cuando te pueden quitar una cámara, te pueden detener, te pueden golpear o te pueden matar. Todos esos riesgos están presentes en una sociedad en conflicto.

-¿Eso empeoró con el presidente Maduro, si lo compara con la gestión del presidente Chávez?

-Evidentemente que empeoró.

-¿A qué lo atribuye?

-Con Chávez la situación del país no estaba tan caotizada como está ahora. Y hay que reconocer que Chávez, con todas las diferencias que yo tuve a partir del año 2007, tenía un liderazgo definido, y además era el gran decisor. Aquí pareciera que no hay un solo decisor. Hay factores que uno pudiera pensar que a veces le sabotean la gestión al decisor principal, que es el presidente Maduro. Hay sectores que promueven la intolerancia, que incluso promueven un lenguaje de odio. Lo vemos a través de los medios del Estado, diferentes medios y diferentes programas. Son productores del odio, de la discriminación y de la amenaza a la libertad de expresión. De la estigmatización de muchos periodistas. Eso ocurre, no sé si con la venia o no del Presidente, pero ocurre. No es que antes no ocurrieran episodios lamentables, pero ahora hay cosas que han roto los límites de lo socialmente y políticamente aceptable.

Entre los funcionarios y el derecho a la información

-¿Los medios de comunicación han dejado convenientemente de lado algunos casos registrados en las protestas, como el de la persona quemada en Altamira, el de la señora que mataron con un botellazo en la cabeza?

-No se puede tratar a los medios por igual. Hay medios que tienen su énfasis. No se puede comparar La Patilla con Notiminuto, por poner dos ejemplos de medios digitales. No vas a comparar el periodismo que hace Últimas Noticias con el periodismo que hace, incluso, El Universal. O el trabajo que hace Radio Nacional de Venezuela con el que hace Unión Radio. Son cosas distintas. Hemos visto casos como esos dos, que han sido minimizados en algunos medios pero sobreexpuestos también por los medios del Estado en detrimento de los otros 75 casos (de fallecidos en las protestas), por ejemplo. Hemos visto que la política informativa en los medios del Estado va dirigida a obtener provecho político de este tipo de informaciones, y no a obtener una cobertura equitativa. Todos los muertos para mí son iguales. Nos duelen todos los muertos que han ocurrido en estos meses de confrontación. Pero no puede ser que unos sean utilizados para resaltar la culpabilidad de la oposición o de factores opositores, y los otros, la gran mayoría de esos asesinatos, para silenciar y ocultar la responsabilidad de los cuerpos de seguridad del Estado.

-¿En los otros medios cómo ha sido la cobertura?

-Yo no puedo meter a todos los otros medios en un mismo paquete, que es lo que el Gobierno quiere hacer. El Gobierno quiere hablar de una guerra mediática como si se tratara de dos bloques homogéneos.

-¿Usted descarta esa guerra mediática?

-La descarto, porque realmente lo que hay es, precisamente, una lucha entre el derecho a la información de los ciudadanos y el deseo que tienen muchos funcionarios del Gobierno de que ese derecho no se ejerza. Ese es el problema central de la sociedad venezolana. Y, por supuesto, los dueños de medios tienen sus líneas editoriales. Eso es cierto. En este momento no se puede decir que es la misma. No es como en la época del paro (año 2002), por ejemplo, que estaban cartelizados los medios. Esa no es la realidad hoy. Aquí hay mucha diversidad de medios, muchos tonos. El diario 2001, por ejemplo, tiene su propio tono. El Universal tiene su propio tono. Los medios del interior. Panorama tiene su propio tono.

-¿El Gobierno habla de una guerra mediática que, en su opinión, ya no existe?

-Para mí no existe como tal una guerra mediática. Lo que existen son medios con una política contraria al Gobierno definidamente, medios que se asumen como opositores. Y eso es válido. Yo trabajé en Tribuna Popular, que es un periódico del Partido Comunista. Y era un periódico de oposición. Pero había decenas de periódicos: muchos, favorables al Gobierno, y otros ni favorables ni desfavorables. Simplemente hacían su trabajo. Creo que esa realidad la tenemos hoy en Venezuela también. Cuando tú golpeas la libertad de expresión, no pretendas que los periodistas se conviertan en tus aliados. Cuando tú limitas un medio para que no compre papel, no pidas que ese medio le chupe las medias al Gobierno.

-Usted habla de odio en la sociedad. ¿Hay odio entre los periodistas también?

-A veces sí. Lo vemos, por ejemplo, en lo que dicen algunos colegas de otros. Hay expresiones de desprecio, de exclusión, y eso va de aquí para allá y de allá para acá. Es decir, es bidireccional.

-¿Eso nos puede llevar a qué?

-A que los medios puedan llegar a cumplir un rol, medios públicos o privados, como lo ocurrido en Ruanda, que estimularon el odio entre los ciudadanos, y promovieron hechos realmente violentos. Ese es un peligro que tenemos en Venezuela. Ahora, como me gusta decir a mí, en esta fiesta el Presidente es el DJ. Él es el que pone la música, el ritmo a bailar.

El DJ debe cambiar la música

-¿Qué le diría al Presidente, al DJ?

-Que tiene que poner música para la paz y no una música para la confrontación. Cuando hablo de eso me refiero a las políticas que se llevan a cabo. Decir hoy que esa constituyente que están proponiendo es una constituyente para la paz es decir que el chicharrón de cochino es bueno para el colesterol. Es decir, esta es una constituyente que genera más confrontación, que genera más división entre los venezolanos, que genera exclusión, que genera ventajismo y diferenciación entre los venezolanos.

-¿Usted le diría que la congele?

-Se lo planteé en un editorial mío en el canal: que la retire; y si no, al menos, que la congele, por el bien del país. Están corriendo las horas, los días, las semanas de aquí al 30 de julio. Yo tengo temor de esa fecha. Tengo temor de que vayamos a una confrontación en los centros de votación, o incluso en los días previos, cuando se pretendan instalar las mesas. Tengo temor de que, con una constituyente hecha a la medida, como un traje prêt-a-porter, el Gobierno comience a conculcar derechos conquistados por el pueblo y que están plasmados en esa carta de 1999 que hoy yo la considero casi moribunda. Hoy la moribunda es “la bicha” de Chávez, lamentablemente, producto del intento de hacer una constituyente de espaldas al interés nacional. No se le ha consultado a la gente. A la gente no se le preguntó “señor, ¿usted quiere una constituyente?”. Tampoco se le va a preguntar sobre el resultado de la constituyente.

-¿Qué cambios cree que va a introducir la constituyente para el trabajo periodístico?

-Puede implicar, por ejemplo, restricciones a la libertad de expresión.

-¿Por ejemplo?

-La criminalización del periodismo. Puede incluir eso. Temo que elimine ese derecho que tenemos los periodistas y los ciudadanos: que el derecho a la información no pueda ser incluido entre los derechos restringidos en estados de excepción. Imagínate tú: si ahorita, en teoría con garantías constitucionales, se restringe ese derecho, se limita el derecho a la información, imagínate tú en un estado de excepción, bajo nuevas normativas. Y con una constituyente que tiene varias características: para mí la fundamental es que pareciera que es el mecanismo que ha encontrado el Gobierno para eludir el contarse con el resto de la sociedad, validarse ante el resto de la sociedad. Es decir, les temen a unas elecciones regionales, mucho más le temen a cualquier otra consulta que ponga en evidencia que hoy el chavismo gobernante es minoría.

-¿Cómo vamos a trabajar los periodistas en un escenario como ese?

-Me lo imagino con muchas dificultades. Si se va a restringir el ejercicio pleno del periodismo, si vamos a tener restricción de derechos políticos, si vamos a tener un clima de mayor represión, obviamente que el ejercicio del periodismo va a ser algo muy complejo, y una profesión de más alto riesgo que ahora. Ojalá yo esté equivocado, y si estoy equivocado, lo diré. Pero no tengo ninguna razón para pensar que la Constitución que viene, o los cambios que se van a producir, van a ser mejores que lo que tenemos en este momento.

Se conocen desde hace muuuuucho tiempo, pero Vladimir Villegas no mantiene contacto con el presidente Maduro: “En este momento no tenemos ningún contacto. Él es el Presidente de la República, yo soy un periodista”.

-La relación con su hermano… la entrevista que usted le hizo en Globovisión fue tensa…

-Mi conflicto no fue con mi hermano, fue con el ministro de Comunicación e Información. Entre hermanos, ¿cómo no lo voy a querer? Ese es mi hermano. Lo quiero mucho. Lamento que sea el ministro de Comunicación e Información de este gobierno. Yo lo lamento, por la tarea que le ha tocado cumplir. Cada quien asume su responsabilidad. Él lamentará que yo tenga esa postura crítica que yo tengo. Eso es válido entre hermanos. Mi conflicto no es con mi hermano Ernesto Villegas, sino con el ministro de Comunicación de un gobierno que lamentablemente no ha tratado muy bien el periodismo en Venezuela.

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Entrevista a Antonieta Mendoza: Mi hijo Leopoldo no negocia su libertad

Entrevista a Antonieta Mendoza: Mi hijo Leopoldo no negocia su libertad

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JUNIO 17TH, 2017 EDITOR CONTENIDO ENTREVISTAS

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“El Gobierno está consciente de que la voz de Leopoldo llama a la calle y la gente lo sigue” / “Cuando Carmena me invitó me sentí reconocida como madre de un preso político”.

Antonieta Mendoza es venezolana de nacimiento y española por decreto. En diciembre de 2015 el Consejo de Ministros le concedió la nacionalidad junto a su marido ya que “su situación personal y familiar está afectada por la persecución política y judicial que sufren, tanto su hijo, como su cónyuge”. Su esposo vive aquí ante la imposibilidad de volver a Venezuela por una orden de captura en su contra. Pero ella sigue en el otro lado del charco, donde su hijo cumple condena desde hace más de tres años.

Mendoza es la madre del dirigente opositor preso Leopoldo López, sentenciado a casi 14 años en una prisión militar por su participación en las marchas contra el Gobierno de Nicolás Maduro de febrero de 2014. Recientemente, Mendoza pasó más de un mes sin poder ver a su hijo y se rumoreaba que estaba muerto. “Fueron días muy…”, recuerda sin ofrecer un adjetivo.

A principios de junio el Gobierno ofreció a López cambiar a arresto domiciliario, pero él rechazó la proposición, según afirmó su esposa. Al conocerse la noticia, el chavismo aseguró que había iniciado un diálogo con López y que el preso quería continuar su condena en casa pero no lo hizo por intervención de su mujer y la oposición.

Mendoza acusa al Gobierno de “manipular” los hechos en Venezuela a través de la propaganda y la censura para crear “climas de opinión falsos” y subraya que su hijo “nunca aceptaría la casa por cárcel a cambio de callar a la calle”.

La semana pasada Mendoza se reunió con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que prometió organizar un acto público para apoyar la liberación de López, a quien la portavocía del Consistorio calificó de “preso político”. Este jueves Mendoza no sabía todavía cuándo se produciría el acto ni en qué forma, pero confiaba en que tuviera lugar antes de su regreso a Latinoamérica.

Antigua vicepresidenta de Asuntos Corporativos de Petróleos de Venezuela (PDVSA), Mendoza se dedica ahora a reclamar la liberación de los opositores presos y el respeto a los derechos humanos en la República Bolivariana, que vive más de dos meses seguidos de protestas después de que el Tribunal Superior de Justicia extirpara los poderes a la Asamblea Nacional. Mendoza es además madre de dos hijas y abuela de siete nietos.

¿Cuándo fue la última vez que vio a su hijo en prisión y cómo se encontraba él?

Fue el domingo 28 de mayo. Bien. Yo misma me sorprendo del compromiso de Leopoldo con su sacrificio: estar aislado y separado de su mujer y sus dos hijos pequeños. Leopoldo Santiago cuando [su padre] entró en la cárcel tenía un año. Ahora tiene cuatro. Manuela tenía cuatro años cuando su papá entró en la cárcel. Ahora ya es una niña de ocho años. Él se pierde esa cotidianidad de los niños creciendo. Es muy duro.

Leopoldo el día que entró en la cárcel estaba aislado. Y de esos 1.200 días, al menos 700 ha estado aislado en solitario, es decir, que ni su familia directa ni sus abogados han podido entrar. Sus abogados desde el 6 de abril no ven a Leopoldo. Le están negando su derecho al debido proceso.

Entonces, ¿cuando se le ofreció el arresto domiciliario a Leopoldo sus abogados no pudieron hablar con él?

No pudieron.

¿Por qué piensa que el Gobierno le ofreció a su hijo la posibilidad de cumplir condena en casa?

Yo creo que hay un reconocimiento por parte del Gobierno del liderazgo de Leopoldo. El Gobierno está consciente de que la voz de Leopoldo llama a la calle y la gente lo sigue. Leopoldo está preso desde el 2014 justamente por llamar a una protesta pacífica constitucional. Y cuando empezaron las protestas a principios de abril, cuando se rompe el hilo constitucional cuando el Tribunal Supremo de Justicia le arranca las competencias a la Asamblea Nacional, Leopoldo manda mensajes a través de su esposa, Lilian, en su cuenta de Twitter, sumándose. Y ahí empieza el aislamiento de Leopoldo.

Supongo que una casa por cárcel era [para que] Leopoldo mande mensajes para que la calle se aplaque. Y Leopoldo no negocia su libertad, ni negocia casa por cárcel por la libertad de Venezuela. Y además Leopoldo no se merece casa por cárcel, Leopoldo merece libertad plena. Es inocente, fue sometido a un juicio que es una farsa. El mismo fiscal que lo acusa se va de Venezuela para poder denunciar que el juicio fue montado [el fiscal Franklin Nieves salió del país y desde el extranjero dijo que había sido presionado para defender pruebas falsas].

El Gobierno está consciente de que la voz de Leopoldo llama a la calle y la gente lo sigue

Y usted, como madre, ¿está de acuerdo con su hijo en no aceptar el arresto domiciliario?

Es una pregunta muy difícil para una madre. Yo como madre me encantaría que Leopoldo estuviera en libertad plena y, si no, casa por cárcel. Lo aceptaría. Pero no bajo condicionamiento. Yo opino exactamente igual que Leopoldo. Él no aceptó casa por cárcel y la familia lo apoya totalmente.

Por ejemplo, el alcalde metropolitano [de Caracas] Antonio Ledezma, que sigue preso. Él estuvo preso con Leopoldo en Ramo Verde, tuvo una situación de salud complicada y lo sacaron, fue a un centro privado donde se sometió a una operación quirúrgica y de ahí lo mandaron a su casa. Pero no fue a cambio de nada.

Que quede claro: yo estoy absolutamente de acuerdo con que Leopoldo no haya aceptado casa por cárcel.

¿La oferta fue explícita?

No te lo puedo decir. Me encantaría saberlo. Algún día me lo contará.

Su hijo divulgó a través de Twitter dos vídeos desde su celda en las últimas semanas. En uno llama a los venezolanos a manifestarse y en el otro reclama a las fuerzas de seguridad que no repriman las protestas ¿Sabe si ha cambiado la situación de su hijo en la cárcel desde la divulgación de los vídeos?

Leopoldo está solo en una torre, aislado. En una celda de 2×3. Y del otro lado del penal están 250-300 presos que conviven, conversan. Leopoldo no tiene esas facilidades. O sea, un trato absolutamente discriminatorio. Pero aparentemente sí hubo requisas muy violentas después de esos vídeos. Cómo logró grabar no me lo preguntes, porque no lo sé.

Su hijo está encarcelado en Venezuela y su marido vive aquí. ¿Cómo es vivir así?

Complicado. Duro. Mi marido debería estar en Venezuela, no exiliado. Leopoldo [padre] tiene dos años y cuatro meses que no ve a su hijo. Una situación muy difícil y muy lamentable. Y Leopoldo [hijo] debería estar libre. Deberíamos de ser una familia normal luchando por la libertad de nuestro país.

Pero Leopoldo con su sacrificio nos ha llenado a nosotros como familia de una gran fortaleza y cada uno de los miembros de la familia lucha por lograr las libertades en Venezuela.

¿Y sus nietos cómo lo afrontan?

Manuela y Leopoldo Santiago son niños que están creciendo en total normalidad. Un gran esfuerzo que hacemos todos es ese. Tienen la grandísima suerte de que Lilian, mi nuera, es una persona sumamente optimista, llena de energía. Eso se transmite.

Esta dictadura ha roto las familias en Venezuela. Y nuestra situación no es única: hay 300 familias con presos políticos. Hay unos que están con una salud comprometida, otros que tienen boletas de excarcelación, como Yon Goicoechea, y el director del SEBIN [Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional] no lo deja salir.

La fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega, se ha vuelto ahora contra el Gobierno de Maduro. Sin embargo, también es responsable de que su hijo fuera a prisión. ¿Cómo ve su proceder?

La Fiscalía no permitió que el juicio fuese justo, con pruebas y testigos. [Fue] muy duro para nosotros como familia. Pero sí tengo que reconocer el paso hacia delante que ha dado la Fiscalía.

Estos procesos son complicados, cuando tienes dictaduras. Es donde la reconciliación juega un papel muy importante. Yo no he tenido oportunidad de hablar con Leopoldo sobre esto, pero estoy segura que tomaría una posición parecida.

Venezuela vive ya dos meses seguidos de protestas contra el Gobierno que han dejado decenas de muertos. ¿Piensa que la gente que demanda un cambio puede cansarse si no se produce pronto?

Esa es la gran pregunta. Hay 70 familias que están en duelo, que han perdido, la mayoría, a jóvenes. Pero hay una cosa impresionante de los familiares. Cuando ha habido manifestaciones por los caídos los ves fuertes, los ves diciendo “este sacrificio es por lograr una Venezuela mejor”. Esperemos que la protesta siga. La protesta no violenta es lo único que tiene el pueblo para avanzar, para lograr las libertades.

Hubo un llamado del ministro Vladimir Padrino hace semana y media exigiéndole a la Guardia Nacional que no reprimiera, pero parece que no le hicieron caso, porque los muertos siguieron. Está habiendo posiciones distintas dentro de las mismas Fuerzas Armadas.

La protesta no violenta es lo único que tiene el pueblo para avanzar, para lograr las libertades.

¿Y cuál cree que es la posición mayoritaria dentro de las Fuerzas Armadas?

Es difícil. Yo me remito al video de Leopoldo. Tiene dos mensajes principales. Primero, que tiene ya tres años en una institución militar y ha tenido oportunidad de intercambiar con oficiales, con soldados y él dice que mayoritariamente están en contra de la dictadura. Y después le hace un llamado a los soldados, a los guardias, que bajen las armas, que no repriman. Ojalá que se dé eso.

Respecto a las elecciones a la Asamblea Constituyente que el Gobierno ha convocado para el mes que viene. ¿Qué piensa que va a ocurrir?

La Constituyente no es Constituyente: es prácticamente la instalación en Venezuela de una dictadura a lo cubano. Yo espero, número uno, que el Gobierno rectifique. Es imposible imponerla, la gran mayoría de los venezolanos rechazan este fraude. Y, luego, que la gran mayoría de los venezolanos, que formamos parte de la oposición, nos mantengamos firmes en las actividades de calle e institucionales para evitar que esto suceda.

¿Y, a su juicio, debe la oposición participar en el proceso constituyente o rechazarlo y correr el riesgo de que se reescriba la Constitución sin ella?

Esta no. Esta es un fraude. Es imposible formar parte de esta. Lo lógico sería que se llame a unas elecciones generales, puede ser a través de una constituyente. Pero no esto. Lo que está en nuestra Constitución es un proceso en el cual el pueblo a través de un referéndum vota si quiere o no quiere una constituyente. Y eso no es lo que están intentando.

Nosotros debemos evitar que esto suceda. La actual Asamblea Nacional tiene una altísima responsabilidad porque es el poder del pueblo. Nosotros [la oposición] tenemos las dos terceras partes de la Asamblea Nacional, que es una victoria grandísima.

La Constituyente es prácticamente la instalación en Venezuela de una dictadura a lo cubano

Recientemente la alcaldesa de Madrid los recibió a usted y su marido y les prometió que celebraría un acto público en apoyo a los derechos humanos en Venezuela. ¿Cómo se sintieron al recibir la invitación?

Bien. Reconocidos como padres de un preso político y, no solamente por ser los padres de Leopoldo, [sino] por representar de alguna manera a todos los presos políticos del país.

Yo creo que lo más importante fue que un sector de Podemos, yo no puedo decir si es mucho o es poco, pero un sector representativo, reconocieron que en Venezuela hay violación sistemática de derechos humanos, que Leopoldo fue detenido arbitrariamente y que para poder avanzar en una transición es necesaria la liberación de los presos políticos.

¿Teme que la comunidad internacional y España, en concreto, puedan olvidarse de Venezuela antes de que la situación haya mejorado?

Haremos lo imposible para que eso no pase. Seguiremos recorriendo el país, el mundo… Esto tiene que acabar. No sé cuando. Creo que el momento está cerca.

No podemos seguir en estas crisis. Que un país en el siglo XXI con las mayores reservas petroleras y mineras del mundo, que podría ser líder de América Latina, esté ahorita sumergido en esta crisis política, social y económica en la que todos los venezolanos estamos presos… La comunidad internacional tiene que apoyar.

Ojalá, y yo espero, que en la reunión que se lleve ahora a cabo de la OEA [Organización de Estados Americanos] todos los países voten por una resolución, por la aplicación de la Carta Democrática. Esa resolución exigiría las elecciones. El 80% de los venezolanos quiere cambio, los chavistas y los no chavistas.

¿Y usted ve a su hijo presidente en un futuro?

Sólo los venezolanos decidirán si Leopoldo es presidente. Lo ideal es que pasemos de esta dictadura a una transición que llame a unas elecciones donde compitieran todos. Y si los venezolanos eligen a Leopoldo, pues me sentiría muy orgullosa.

Vía Diario El Español.