Publicado en ENTREVISTAS, Internacionales,

Hermann Tertsch: «Sin una amenaza creíble, Maduro jamás dejará el poder»

 

El PanAm Post entrevistó al reconocido periodista, escritor y eurodiputado del partido Vox. “La oposición venezolana es una especie de ministerio del régimen”, dijo

El reconocido periodista español se refirió a la crisis venezolana y su propuesta para resolverla. (Hermann Tertsch)

Hermann Tertsch es un hombre libre. La primera vez que lo leí fue a principios de 2017 en un artículo publicado en el diario ABC en el que blandía una defensa de los grandes valores y denunciaba, asimismo, el totalitarismo intrínseco a los movimientos islámicos. Desde entonces, los textos de Tertsch se volvieron obligatorios para mí.

Uno de los periodistas más reconocidos de España, se ha perfilado como alguien que no teme a la verdad. Cuenta con dos novelas y tres ensayos publicados. Fue corresponsal de guerra, subdirector del diario El País y columnista por décadas del mismo medio; dejó El País para escribir en ABC y, finalmente, se alejó del periodismo para, desde el cuadrilátero político, defender los principios que lo han impulsado siempre a escribir y alzar la lanza en el frente de batalla.

 

Hoy representa al novel pero incontenible partido político español Vox en el Parlamento Europeo. Desde su tribuna ha empuñado una defensa casi colérica de la nación española, la moral, los valores y, con particular tozudez, la libertad en Venezuela y Cuba. Asimismo, ha sido un crítico implacable de las mañas europeas y, lo que ha llamado, su «complicidad» con regímenes comunistas.

«Por desgracia usted representa ese papel lamentable que hemos tenido, que ha impedido que hubiera momentos en los cuales se hubiera podido acortar el sufrimiento de los venezolanos. Creo que hablamos de una banda, no de políticos o de una dictadura ideológicamente marcada, sino de criminales. Una banda de criminales protegida por un centro de mando que está en Cuba, al que se ha protegido también desde esta Cámara y la Unión Europea», le dijo Hermann Tertsch a la alta representante de Europa, Federica Mogherini, en un discurso que se viralizó.

Pude conversar breve con Tertsch sobre aquello que nos corresponde e importa. Se trata de la libertad de América y, marginalmente, de Europa. Lo urgente hoy. Hablamos sobre la cobardía y la corrupción. Sobre las decisiones difíciles que tendrán que tomar los países para enfrentarse al socialismo y sus amenazas. También sobre el Gobierno interino de Juan Guaidó y la posibilidad de una intervención en Venezuela que deponga a Nicolás Maduro.

«En realidad la oposición venezolana, la que funciona como supuesta oposición, es una oposición de dentro del régimen chavista. Es una especie de ministerio del régimen», dijo el reconocido escritor y periodista al PanAm Post.

Usted ha escrito largo al respecto. Recientemente le publicamos en el PanAm Post un fantástico hilo sobre Europa y sus demonios. Le quería preguntar, ¿qué tan cobarde cree usted que es Europa?

Cobarde ha sido Europa en realidad siempre. Recuerde lo que pasó en los conflictos en el siglo XX. Europa ha reaccionado ante sus propios fantasmas con cobardía. Las élites europeas han fracasado siempre. Muy parecido a lo que ha sucedido con las élites iberoamericanas, ¿no?

Pero siempre ha fracasado en los momentos claves de la historia. Lo vimos en la Primera Guerra Mundial, lo vimos en la Segunda, lo hemos visto cuando se abandonó ante Stalin a media Europa también, por el curso de la Guerra Fría. Y luego la Guerra Fría como tal. Hasta que llegó Juan Pablo II y se creó la constelación con Ronald Reagan, con Thatcher. Pero no se le había logrado realmente hacer frente y cuando se le hizo frente se vio que se le podía derrotar. Y cuando se le derrotó, al día siguiente de haberlos derrotado ya se volvió a construir nuevamente el frente comunista y el frente de la izquierda. Y otra vez las élites se pusieron a pensar en otra cosa y han dejado avanzar todo eso.

Aquello se trasladó al Foro de Sao Paulo, en Iberoamérica. Y tenemos allí lo que tenemos. Y en Europa pues tenemos una especie de régimen que durante las vacas gordas ha funcionado, pero que estamos viendo que están imponiendo una especie de mensaje permanente, ideológico, socialdemócrata que nos lleva con su frente radical, digamos, izquierdista; pero el mensaje general es un frente socialdemócrata del control total de la persona, de los individuos, de los individuos intercambiables. De la pérdida de identidad, liquidación de las naciones y las ideas…

¡Y completamente totalitario!

Es un proceso que sus últimas consecuencias son totalmente totalitarias.

Y usted ha denunciado la complicidad europea con el socialismo iberoamericano. ¿Por qué se da esa complicidad al final? ¿Hoy se reduce a la figura de Mogherini o es algo inherente al europeísmo?

No, no… Pobre Mogherini, no le demos tanta importancia a la señora. Pobre… La señora Mogherini es una izquierdista clásica, de clase media-alta. Es decir, de los que nunca ha tenido un problema de bienestar, que ha vivido siempre en plena libertad, en pleno bienestar…

Socialista de café…

Y ha jugado muy bien con las revoluciones en otros países. Para que sufran los otros. Para que el hombre nuevo y los experimentos se hagan —no con insectos, pero con latinoamericanos, con iberoamericanos—. Porque se sufre menos aquí. Y por eso, por ejemplo, a la señora Mogherini le parece muy bien que los cubanos vivan bajo una dictadura.

Estos altos funcionarios europeos que viven perfectamente, de hotel en hotel de cinco estrellas; que viven con una opulencia absoluta. Todos pueden presumir que el socialismo no ha fracasado en todas partes. Dicen que sigue habiendo una serie de espacios épicos, para recurrir a la nostalgia o a la melancolía. O al romanticismo. En fin, esas son inmoralidades puras de una sociedad como la europea que ha perdido en gran parte los referentes de lo que es el sacrificio, de lo que es ser fuerte y de lo que es la libertad.

¿Qué cree que debería hacer Europa con respecto al caso venezolano? ¿Qué recomendaría?

Hombre, yo creo que ningún criminal que controla una fuente ilimitada de ingresos va a dejar esta fuente de ingresos si no tiene una amenaza inminente, de que algo peligra gravemente —y que debe ser su vida—.

Sin esa amenaza creíble, sin una presión que sea una amenaza absolutamente creíble, de liquidación física, los dirigentes venezolanos jamás dejarán su sitio, jamás dejarán el poder y perpetuarán el régimen como lo lograron perpetuar los cubanos.

Yo pienso, y por lo que veo usted podría coincidir, es que, dada la experiencia y los hechos, la única forma de que Nicolás Maduro (entendiéndolo como cabeza de una banda delincuencial y narcotraficante) salga del poder, es con la fuerza…

¡Sin duda!

Y solo hay dos opciones. La doméstica o la foránea.

No hay realmente… Es que hay varias cosas que han hecho los comunistas y la izquierda de una forma muy efectiva y eficaz para ellos mismos. Y ahora esto que diré sonará como un sacrilegio, pero la forma interna queda segada porque todos los militares que podían haber intervenido para detener a este régimen y liberar a su país y encauzarlo en un proceso largo —en un proceso dificultoso, sin duda, pero encauzarlo por el orden hacia una democracia—, esos militares están asustados de que… Pues tienen el síndrome Pinochet…

Porque el señor Pinochet, que tuvo un éxito absoluto porque impidió que se instalara una dictadura cubana en Chile donde hoy Chile seguiría siendo un satélite cubano y estaría en la misma miseria que Venezuela y que Cuba, logró que su país fuera próspero. Paró el proyecto cubano, comunista. Lo recondujo, con dolor y con muchos excesos que podían haber sido algunos, quizá, evitables, pero con relativamente pocas bajas al lado de las que ha habido en otros países… Recondujo el país y Chile, dieciséis años después del golpe, pasaba a la democracia con una economía próspera. Mientras, tenemos a Venezuela que veintipico de años después está como está. Y tenemos a Cuba, sesenta años después.

Pero como a Pinochet las democracias lo trataron después, no como un militar que cumpliera con su deber al parar un proceso comunista que se estaba produciendo con Allende sino como un golpista monstruoso que resumía todos los males de este mundo (y que acabó como acabó, muriendo como un perro acosado por las democracias), pues ya no hay ningún general que se arriesgue a ponerse en frente de un equipo, una serie de corajudos personajes, de valientes militares —como los ha habido, pero que aislados han fracasado todos—.

Quien pudo haber jugado este papel hace varios años, que era Padrino, hoy es uno de los jefes de la mafia, ¿no? Porque se siente más seguro en la mafia que levantándose contra el dictador.

Entonces ese es uno de los dramas que hemos tenido. Que la defensa de la democracia, del Estado y de la nación, que es uno de los deberes del Ejército, se ha querido liquidar y se ha paralizado gracias al síndrome de Pinochet, que se terminó imponiendo gracias a las democracias europeas. Europeas…

Entonces, dado esa realidad, como única salvación nos queda la fuerza externa. ¿Qué papel pudiera jugar Europa con respecto a ello?

Europa no tiene fuerza externa. Lo que podía haber es ayudado a que los Estados americanos se hubieran unido para amparar y coordinar con grupos del Ejército venezolano, que se hubiera detenido a los principales cabecillas de la mafia de Maduro y del partido del PSUV. Que hubieran sacado al régimen y, luego de un plazo medio de estabilización y de imponer el orden público y la seguridad ciudadana, lograr unas elecciones realmente libres, con una junta electoral que merezca el nombre… En fin, un proceso limpio.

Pero eso no ha sucedido porque los europeos fueron los primeros que empezaron a poner piedras en el camino a cualquier tipo de intervención norteamericana. Y los norteamericanos la ofrecieron como jamás se ha ofrecido a nadie. Con la generosidad y la franqueza que se ofreció. «Son ustedes los que nos tienen que decir. Ustedes que se han declarado la oposición a la dictadura los que tienen que decir en dónde los podemos ayudar». No se han atrevido porque en realidad la oposición venezolana, la que funciona como supuesta oposición, es una oposición de dentro del régimen. Es una especie de ministerio del régimen y como tal ha funcionado durante todos estos años. ¡Y ha sido enormemente práctica para mantener al chavismo!

Quiero tocar ese punto, pero antes de alejarme del tema de la fuerza le quiero preguntar: ¿ve posible esa salvación? ¿Que desde afuera se pueda construir esa amenaza creíble? Siendo realmente honestos, tomando en cuenta la postura de Trump y sus conflictos internos; las posturas de Bolsonaro e Iván Duque, que son los aliados principales. ¿Ve realmente posible que se dé ese escenario? 

Pues yo creo. Yo creo que todos van a ver, tarde o temprano, lo que hoy vemos en Ecuador, Bolivia o Perú. Vemos cómo se crece y se vuelve a exportar la inestabilidad. ¡Son un peligro regional! No va a haber paz nunca en el hemisferio mientras exista el régimen cubano y un satélite tan poderoso de Cuba como lo es Venezuela dentro del continente.

Yo creo que tarde o temprano todos se van a dar cuenta de que van a tener que neutralizar ese foco canceroso, de miseria, dolor, terrorismo y subversión.

Pasará, pero lo que no sabemos es cuándo y a qué costo. Porque lo que definitivamente no va a haber es una aventura unilateral norteamericana. Los norteamericanos están en otras cosas. Y al contrario, los norteamericanos se están retirando de los focos de conflicto, eh. O sea que los norteamericanos solo irán si sus intereses responde a ello.

Ellos no quieren que arda la región en guerrilla y en nuevos levantamientos de comunistas. No quieren que vuelvan regímenes como el de Correa o que se radicalicen los regímenes como el de Morales, que ya lo está. Todo eso va en contra de los intereses de los norteamericanos también. Pero va en contra de los intereses colombianos, los intereses argentinos, brasileños y de todos los países que tengan un proyecto decente de vida.

Yo creo que tarde o temprano se tomará una decisión. Lo que digo es que a costa de qué. ¡Cuánto sufrimiento llevamos! ¿Cuántas generaciones perdidas en el dolor, el menester, el sufrimiento, la necesidad, la emigración? ¡Todo eso era evitable! ¡Todo eso era innecesario! ¡Todo eso no tenía por qué haber pasado en un país como Venezuela! Y ha pasado por unas ideas criminales y erróneas.

Inevitablemente la realidad se va a terminar imponiendo y se van a tener que tomar las decisiones que correspondan.

Algo se tendrá que tomar. Si no nos enfrentamos, el continente convulsionará, se desestabilizará. Y perderá, una vez más, el tren de la modernidad. Se trata de eso. Y en Europa, con problemas radicalmente distintos, también se está perdiendo por otras cuestiones ideológicas que tienen que ver. Es decir, con la socialdemocracia, la ideología, el pánico climático, de todas las mentiras de la izquierda. La ideología de género… Todos esos recursos de la izquierda para coaccionar a los individuos, someterlos a la obediencia del Estado o las leyes ideológicas.

Volviendo al tema de la oposición venezolana. ¿Cómo evaluaría al Gobierno de transición encabezado por Juan Guaidó? Ya llevamos más de ocho meses en esto. Todos, en un principio, nos entusiasmamos. Creo que hubo un consenso en el respaldo a ese proceso, pero que lamentablemente se ha venido degradando. Llevamos meses y hemos visto que la cabeza de este proceso, Guaidó, ha decidido incursionar en aventuras como los diálogos auspiciados por Noruega, ha mantenido relaciones con partidos presuntamente opositores pero que guardan vínculos económicos con el chavismo y hoy habla más de «elecciones» que de «cese de la usurpación». ¿Qué piensa de todo esto?

Pues mire, yo lamentablemente creo que todos dimos un cheque adelantado. Vimos una esperanza en que este proceso lograra por fin unificar a la dramática situación de la nación para que hubiera una reacción. Que hubiera probidad absoluta, firmeza y se aprendiera de los errores pasados. Hemos visto que no ha sido así. Que hemos vuelto a la política del cambalache que, sin duda, es la política preferida y que necesita el régimen, con Zapatero y sus ayudantes, para eternizarse.

Unas elecciones en las condiciones actuales las gana otra vez Maduro. ¿Y la gente tiene que comer o no? Si es que, ¿de qué estamos hablando? ¡¿De qué estamos hablando?! Plantear siquiera unas elecciones en las condiciones actuales en Venezuela es una inmoralidad. Y además es un cheque a la dictadura para eternizarse.

¿Y qué recomendaría a los venezolanos que se oponen al régimen de Maduro?

Pues que sea honrada y que aprenda de lo que ha pasado. Que llevamos veinte años así, por Dios. Que si hay alguien honrado, que se separe de los que viven del régimen. Que yo vivo en Madrid y veo a la gente, que veo cómo viven con dinero que no tenían antes, por Dios.

¿Gente de la oposición?

Gente de todo tipo. De todo tipo. Lo que digo es que, por Dios, que sepan que los criminales no se van voluntariamente de ningún sitio.Y que quien les diga que los criminales están deseando hacer algo por la patria, les está mintiendo. Porque no es jamás así.

Y en ese sentido pues espero que algunos países reaccionen. Que se castigue, en lo que se pueda, que se persiga a los saqueadores de Venezuela y se les quite el dinero que tienen fuera de Venezuela. Que se les quiten las casas que están comprando en el centro de Madrid. Que se les arrebaten las fincas que compran, las casas en Baleares. Todos sus patrimonios de lujo que compran sin siquiera discutir los precios, porque como el dinero les ha llegado sin ningún tipo de esfuerzo no tienen problemas.

Perseguir al régimen allá y aquí. Y desde luego, ninguna tregua. Y al final, una alianza de los honrados. Que se alíen con la población y que esta no se deje engañar. Son muchos supuestos, pero es lo necesario para salir de ese infierno.

De acuerdo, Hermann. Y, por último, ¿a quiénes deberían escuchar los venezolanos?

Yo no voy a ser propagandista ni daré consejo para nadie determinado.

Yo tengo una serie de amigos, pero desde luego están entre aquellos que no hacen concesiones al régimen, que no se sientan en Barbados ni en ninguna parte con ellos. Y que creen que es absolutamente incompatible negociar algo con ellos que no sea, de momento, su exilio y después ya se verá.

Publicado en ENTREVISTAS

María Yanes Herrera: “La crisis de la salud está totalmente visibilizada”

ENTREVISTA

 

POR Hugo Prieto

María Yanes retratada por Ernesto Costante | RMTF

María Yanes Herrera: “La crisis de la salud está totalmente visibilizada”

30/09/2019

De esta historia, la doctora María Yanes Herrera, médico internista y nefrólogo, tiene perfecto conocimiento. La crisis de los hospitales ya era un hecho en 2007 y pese a los ingentes recursos que recibió el país producto del boom petrolero (con un barril a 140 dólares) no se invirtieron los recursos necesarios para garantizarle a los venezolanos un acceso oportuno y de calidad en los centros de salud.

Yanes Herrera presidió la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas y la Sociedad Médica del Hospital José Ignacio Baldó (mejor conocido como el Algodonal). En Venezuela nunca se ha invertido en salud lo que recomienda Naciones Unidas (el 5 por ciento del producto PIB). La emigración forzosa, producto de la emergencia humanitaria compleja, se traduce en un déficit alarmante de personal en los centros hospitalarios, desde médicos hasta enfermeras, pasando por laboratoristas. El drama que viven los pacientes de enfermedades crónicas es una tragedia que se mide en muertes que pudieron prevenirse.

Las cifras son extraoficiales debido al apagón estadístico que impera en Venezuela.

Más de 16 millones de venezolanos acuden al servicio público de salud, cuyas condiciones, en 2018, eran las siguientes: 53 por ciento de pabellones o quirófanos inoperativos; 88 por ciento de escasez de medicamentos; 94 por ciento de fallas en los servicios de rayos x y 100 por ciento de fallas en los servicios de laboratorio. ¿Qué significa esto?

Lo primero que quisiera decir es que Venezuela atraviesa por la peor crisis de su historia republicana. No solamente en el contexto de la salud, porque la crisis sanitaria que tenemos ya llegó a un punto de quiebre. Pasamos de crisis humanitaria, en 2013, a emergencia humanitaria compleja, que es lo que estamos viviendo actualmente. Esta emergencia abarca todas las variables que intervienen en la vida de los venezolanos y uno de los factores que más incide en el derecho a la vida es, fundamentalmente, el derecho a la salud, como lo establece los artículos 83 y 84 de nuestra Constitución. Eso es lo que más ha afectado la vida de los venezolanos.

Usted ha trabajado en distintos hospitales del sistema de salud público. ¿Cuál es el drama que viven los enfermos? ¿Cuál es el drama que se vive en los hospitales?

La crisis hospitalaria comenzó en 2007. Yo conozco esa historia, porque era la presidenta de la Sociedad Médica del Algodonal. Actualmente, ningún hospital se salva a escala nacional. No sólo estoy hablando de los nueve centros hospitalarios, los más importantes, del Distrito Capital. Me refiero a todos los hospitales en sus diferentes clasificaciones, desde el tipo 1 hasta el tipo 4, esa clasificación depende del número de camas. Los hospitales de mayor envergadura, es decir los que tienen más de 300 camas —el Clínico Universitario, El Algodonal, el Pérez Carreño—, no las tienen todas operativas y el paciente, pese al esfuerzo de los médicos y del personal de salud en general, no recibe una atención oportuna y de calidad. ¿Por qué?, porque no hay los instrumentos, no hay herramientas y las fallas, prácticamente, son a nivel general.

¿Cómo se puede planificar las llamadas operaciones electivas, digamos, una hernia inguinal, una operación de cataratas? ¿Dónde entra el paciente?

Usted entra a lo que llamamos la mora quirúrgica a escala nacional (alrededor de 300.000 casos). El paciente tiene que esperar hasta seis meses para que pueda ser operado en una cirugía electiva. Venezuela, de acuerdo a lo que establece la Constitución, debería tener un sistema de salud intersectorial, con principios de gratuidad y equidad, pero eso no existe, porque el sistema de salud se pulverizó, se desintegró. El paciente tiene que traer todos los insumos —desde gasa hasta algodón, pasando por el catéter que le van a poner, cualquiera que sea—, tiene que llevar un kit de cirugía y, en muchos casos, no tiene la capacidad para comprarlos. Es decir, no hay la dotación que tiene que tener un hospital para atender al paciente.

¿Si a un paciente le detectan una hernia umbilical en un módulo de salud de Barrio Adentro, digamos, si tiene un diagnóstico temprano, ¿qué sigue?

No tiene la capacidad de resolverlo. ¿A dónde lo vas a enviar? ¿A un hospital? ¿A un centro de salud tipo 3 que tenga esa especialidad? Ahí se va a topar con la falta de dotación y de insumos. Todos sabemos que Barrio Adentro es un sistema de salud paralelo que comenzó en 2003, donde se iba a impartir la atención primaria. Pero la medicina preventiva no sólo es la prevención de la enfermedad, también es la educación y la promoción de salud. Eso es lo que debería prevalecer. A Barrio Adentro se dirigió la atención, los recursos, en desmedro del sistema tradicional.

¿Diría que Barrio Adentro fracasó?

En mi opinión es un sistema fracasado, donde no se ven los resultados para lo cual fue establecido. Es decir, un sistema de atención primario y de prevención. Eso fracasó. De hecho, la mayoría de los famosos módulos hexagonales están abandonados.

El país se ha vaciado de profesionales de la más variada índole. Otros países de América Latina han fortalecido su sistema de salud con la participación de médicos venezolanos. ¿No resulta paradójico?

Ese es uno de los contextos que entra en la emergencia humanitaria compleja en lo que se refiere a la salud. No sólo hablo de los médicos. Hablo, inclusive, del personal de enfermería, del personal de bioanálisis. Hay un déficit de recursos humanos impresionante en los hospitales. Más de 25.000 médicos se han ido del país. Esa es la cifra que manejamos. Todos formados en las universidades tradicionales y reconocidas. Porque así como tenemos un sistema de salud paralelo, lamentablemente también tenemos una educación paralela en la medicina, como lo es el médico comunitario integral. Hay un pénsum de estudio que no cumple con las horas académicas para que un estudiante opte por un título de médico. De la emigración forzosa que sale del país por el puente Simón Bolívar —más de 5.000 venezolanos cada día—, no se escapan los profesionales y el personal de la medicina.

¿Cuáles son las especialidades más afectadas?

Yo diría que ninguna especialidad se salva. Pero son más los recién graduados e inclusive los que terminan su residencia de posgrado. Aquí no se salva ninguno. Afortunadamente, en otras latitudes, esos médicos han demostrado lo bien que han sido formados. Pero no hay garantías de que siga siendo así. Recientemente se quiso implementar un instructivo en el Hospital Clínico Universitario, que no sólo atentaba contra su autonomía, sino contra la formación académica de los estudiantes. Una cosa muy grave, porque ese hospital es el brazo derecho de la Escuela de Medicina Luis Razetti. La reacción inmediata de la comunidad hospitalaria en general lo impidió. Pero esa amenaza sigue latente.

La gente que emigra se va quedando, se va quedando… hasta que un día no vuelve. Eso le va a pasar a muchos médicos. Esa idea de que la gente va a regresar, no la veo tan factible. ¿Qué daño se ha producido? ¿Cuánto tiempo va a tomar, por ejemplo, volver al nivel que teníamos en 2013, año en que empezó la crisis humanitaria?

Hay gente que está trabajando en un plan para recuperar el sistema de salud en términos generales. Un factor importante de ese plan es la recuperación del personal que se perdió debido a la migración forzosa que produjo la emergencia humanitaria. Se perdieron todas las condiciones de trabajo. Se perdieron todas las condiciones de seguridad social. No hay una contratación colectiva. Todo eso se perdió. No será de un día para otro. El grupo Médicos Unidos del estado Aragua, por ejemplo, presentó un plan para esa entidad, que pudiera extrapolarse a escala nacional. Ese plan establece metas y objetivos a alcanzar en un plazo de 90 días, seis meses, un año y dos años. Ese plan lo debemos tener para cuando se produzca el cambio que todos queremos y que sabemos cuál es. Me estoy refiriendo —para no hablar de otras cosas—, al sistema que prácticamente ha destruido la salud en Venezuela. Yo tengo esperanza, tengo fe, de que cuando se produzca el cambio muchos médicos van a regresar.

Los recursos que se invierten en salud han caído en forma sostenida. En 2015 representaban el 3,1 por ciento del PIB y en 2018, apenas el 1,9 por ciento —data de la Organización Mundial de la Salud—. No sólo es un sistema fracasado sino inviable financieramente.

Eso no es nada. Antes de la debacle económica del 2013, a Venezuela le entraron recursos muy importantes por exportaciones petroleras. El precio del barril llegó a 140 dólares. Incluso entonces, el gasto en salud era ínfimo. Nunca llegó a los niveles que recomienda la OMS (5 por ciento del PIB). Aquí lo que está impactando es el caos y la crisis económica que hay en Venezuela. Lo primero que tiene que haber es una recuperación económica para poder aportar en salud los recursos que se necesitan. El gobierno no previó, para nada, el impacto que el desastre económico tuvo y tiene en el sector salud.

El otro tema tiene que ver con las enfermedades crónicas y los pacientes oncológicos. Uno de cada 10 venezolanos, por ejemplo, puede comprar los medicamentos para tratar el dolor que produce el cáncer. Más de seis mil venezolanos se han ido del país para poder comprar las medicinas que hacen falta para tratar el VIH. Dentro de la realidad sombría que estamos viviendo, ¿qué les queda a estos enfermos?

Es muy triste, porque uno como médico vive el día a día de estos pacientes y conoce la realidad. En Venezuela hay alrededor de 300.000 personas que padecen enfermedades crónicas de diversa índole. No solamente son los pacientes oncológicos, también son los pacientes que no tienen ni los recursos para adquirir las medicinas, o sencillamente no las hay o no llegan al país. En ambos casos, simplemente, son pacientes que corren el riesgo de morir. Es una cruda, una trágica realidad la que se vive en Venezuela con los pacientes de enfermedades crónicas.

Se puede decir, sin menoscabo a la verdad, que el Estado está condenando a estos pacientes a una muerte anticipada.

A una muerte que pudo haber sido prevenible, porque no es solamente el paciente oncológico o el paciente con VIH, es el paciente hipertenso que puede morir por causa de un infarto o un ACV, es el paciente diabético que puede morir porque no tiene la insulina, es el paciente con esclerosis múltiple que tiene tres años sin recibir los medicamentos de alto costo para todas esas enfermedades. Si bien estamos viendo más medicinas por vía de la Cruz Roja Internacional, no son suficientes. El drama de los pacientes trasplantados que han fallecido porque no hay inmunosupresores. Y los pacientes en diálisis, más de cinco mil han fallecido en los dos últimos años, de acuerdo a las declaraciones del expresidente del IVSS, porque no hay los insumos en diálisis. O porque el paciente no tiene los medicamentos para atenderse y muere por complicaciones de su enfermedad renal crónica. Es un drama terrible.

¿Por qué el gobierno niega la existencia de una emergencia humanitaria? ¿Por qué el representante del gobierno va a Bruselas y dice tal cosa?

Eso tiene su lógica, ¿qué se puede esperar de una persona que forma parte de este sistema? Eso es lo que tiene que decir y reiterar, que aquí no hay ninguna emergencia humanitaria compleja. Pero afortunadamente, el sol no se puede tapar con un dedo. Y así lo demostró el informe de la doctora Michelle Bachelet (alta comisionada de los Derechos Humanos de la ONU). Un informe que se presentó por primera vez el pasado 5 de julio y al que se le hizo una actualización el pasado 9 de septiembre. Ahí se demostró la violación a los derechos humanos en Venezuela, incluido el derecho a la salud y a la vida. Ya está totalmente visibilizada la crisis de salud que hay en el país. Me preocupa que no haya habido una respuesta ni del gobierno del señor Maduro ni de la comunidad internacional. La ayuda que llega a través de la Cruz Roja Internacional es insuficiente, tampoco está llegando al número de personas que realmente la necesitan. ¿Qué se importen medicamentos? Muy bien, pero que sean de calidad y debidamente registrados en el país, cosa que no está ocurriendo.

Vivimos una secuencia de enfermedades transmisibles —sarampión, difteria, hepatitis A, y de malaria, donde Venezuela ha retrocedido más de 40 años.

Para este año los expertos pronostican un millón de casos nuevos de malaria. Yo creo que la malaria es el reflejo del fracaso de las políticas sanitarias desde el punto de vista epidemiológico. Desde 1936 salía el Boletín Epidemiológico y es bajo este régimen que dejó de publicarse, creo que en 2008 se publicaron varios boletines, luego en 2016, hasta que se publicaron las cifras de mortalidad materna y mortalidad infantil que son los indicadores más fehacientes de que un país está o no saludable. Tenemos una crisis epidemiológica en falta de políticas y de controles para poder erradicar esas enfermedades. La erradicación del vector que propaga la malaria no está funcionando, así como las políticas de prevención y control de riesgos. Lo que ha habido es un gran retroceso. En la difteria, por ejemplo, el último caso fue en 1992 y en octubre de 2016 regresa, ¿por qué? Porque la cobertura en vacunación no llegó al 50 por ciento cuando debía ser del 95 por ciento, al menos en niños. Eso te dice que aquí no hay, en lo absoluto, políticas sanitarias para controlar esas enfermedades. Sarampión, en lo que va de año, ya van más de 5.000 casos.

Esas enfermedades, no sé si con la espada de Bolívar, van recorriendo toda América Latina.

Esa tragedia de enfermedades emergentes y reemergentes —sobre todo estás últimas— nos muestran como un país en franco atraso y retroceso. Nos hemos convertido en un país exportador de enfermedades a otros países. Ya Venezuela implica un problema regional en salud.

Publicado en ENTREVISTAS

Luisa Pernalete: “Voy a promover el premio al heroísmo escolar”

Entrevista

 

por Hugo Prieto

Luisa Pernalete retratada por Ernesto Costante | RMTF

TEMAS PD
23/09/2019

Lo confieso, me ha dejado sin palabras. ¿Cómo es que el tsunami de la crisis humanitaria ha barrido con la educación venezolana y guardamos silencio? El hambre se ha instalado en las zonas populares y ha disparado la violencia intrafamiliar. Luisa Pernalete, coordinadora de Educación para la Paz en Fe y Alegría, tiene 45 años involucrada en todos los asuntos de la educación de niños y adolescentes. Conoce el poder de la palabra y como docente lo valioso que puede ser una anécdota. En este caso, un balde de agua fría que congela la sangre.

¿Cómo impacta la emergencia humanitaria en la educación y en la escuela?

La emergencia educativa se produce cuando pierdes la rutina escolar debido a una catástrofe natural, un conflicto bélico o una sequía prolongada. Eso es lo que dice la literatura y lo que yo me he aprendido de memoria, de tanto decirlo. ¿Qué es la rutina escolar? Que tú cumplas con el calendario de clases, que en Venezuela son 200 días, que tengas un horario que se pueda predecir y que los alumnos y los maestros vayan a la escuela todos los días. La rutina escolar la hemos perdido desde hace tres años.

¿Para qué hablar de la calidad de la educación si no cumplimos 180 días de clase?, interpelaba Ramón Piñango, sociólogo y conocedor como pocos de este tema. ¿Alcanzar esa meta no sería un buen comienzo?

Te voy a contar una anécdota. A raíz de la fuga de un malhechor muy peligroso del penal de El Dorado, en el estado Bolívar, cerramos nuestra escuela que queda muy cerca de ese centro carcelario. El peligro que había era la toma de rehenes y el secuestro de nuestros niños y maestros. Esa situación se prolongó por un lapso de 15 días ¿Qué hicimos? A los padres y representantes que vivían en los alrededores de la plaza les pedimos prestadas sus casas para poder dar clases. Y así se hizo. Entonces, para nosotros, un día de clase es muy importante. ¿Qué ha pasado últimamente? Aquí se suspenden clases por todo. En 2017 tuvimos cuatro o cinco eventos electorales y en cada uno de esos eventos las clases se suspendieron por cinco días. Yo tengo 45 años en Fe y Alegría y anteriormente perdíamos un solo día de clases, el lunes, y era para limpiar la escuela.

¿Cómo los ha afectado los cortes de electricidad y el suministro de agua potable?

Después del apagón, la autoridad ordenó que se suspendieran las clases en las tardes. ¿Cómo es eso? ¿Al niño que tiene clases en las tardes se le suspende el derecho a la educación? No puede ser. Vamos a tener un horario especial, vamos a cumplir con el ahorro energético, pero también vamos a dar clases en las tardes. Este debe ser el único país del mundo donde la autoridad te ordena que no trabajes. Aquí se han suspendido clases por cuantas cosas se le ocurre al gobierno. Eso no puede ser, porque a la educación se le considera un derecho puerta para otros derechos.

Digamos que a las razones que pudiera invocar el gobierno —las que fueren—,  se agrega la crisis del transporte público y el tema del hambre.

A mí me han contado madres que despiertan a los muchachos tarde para ahorrarse el desayuno. Es una cosa terrible. Las cantinas escolares han desaparecido porque no pueden con los costos. Una ahijada que tengo en Maracaibo, me dice: ¿Cómo les subo la empanada y el vaso de jugo a los muchachos? No, profe. Yo voy a cerrar. La alimentación es un factor que afecta tremendamente la asistencia escolar, entre otras cosas, porque la letra con hambre no entra. ¿Qué hacemos? Hemos iniciado un programa de alimentación en varias de nuestras escuelas, en Barquisimeto, por ejemplo, la escuela Monseñor Romero, mantiene una alianza con la organización Esperanza Activa, que a su vez mantiene un programa llamado Haré—Paz, porque ellos promocionan la paz. Comenzamos con 100 desayunos diarios, pero gracias al monitoreo que realizamos en todas nuestras escuelas para saber cuáles niños se encuentran en estado de vulnerabilidad (desnutrición, entre otras cosas), ellos pudieron llevar esa cifra a 500 desayunos diarios. A los tres meses empezamos a ver los resultados. Mejoró la asistencia a clases y también el rendimiento escolar. Era previsible, pero créeme que no es lo mismo decirlo que cuando compruebas que, efectivamente, es así.

Ha puesto las cosas en orden al empezar por el hambre, ¿Pero cuáles serían los otros factores?

Los cortes de agua corriente, sobre todo en Maracaibo. A una mamá le oí decir: ¿Si no tengo como lavar el uniforme cómo mando a mi hijo  al colegio? Profe, mi muchacho será pobre pero es digno. Y algo similar ocurre en Barquisimeto, tú tienes que comprar regularmente camiones cisternas o una pipa, que en el Zulia cuesta entre 8.000 y 10.000 bolívares. Si fuese un solo día… ¿Pero cómo haces si cada tres días tienes que lavar uniformes? El agua, según la más reciente encuesta Encovi, es uno de los factores que mayor inasistencia genera. El otro factor es el transporte público, porque ni todos los niños ni todos los maestros viven cerca de las escuelas. Entre el hecho de que no hay unidades y no hay efectivo, ¿Cómo haces? Y el cuarto factor, que es el más angustiante para nosotros, es la renuncia de los maestros. El sueldo no da ni para pagar los pasajes. Esa es la verdad. Yo comenté como una broma algo que voy a promover en serio: El premio al heroísmo escolar. Nosotros tenemos maestros que caminan hasta una hora y media para llegar a sus centros de trabajo. Estoy pensando en un joven maestro de Bachaquero (Zulia), esa ciudad que tantos recursos le ha dado al país. Treinta minutos en bicicleta. ¿Eso no es un acto heroico?

Hay regiones más afectadas que otras por la crisis humanitaria. ¿Qué mapa podría trazar, de acuerdo a la información que usted maneja?

El Zulia, probablemente, es el estado más afectado. Los cortes eléctricos pueden durar 12 horas. Me decía una mamá: ¿Usted sabe lo que es pasar la noche en vela porque no tenemos ventilador? Entonces, amanecemos cansados. Es una cosa terrible. Vivimos en un país esquizofrénico. La escasez en las zonas fronterizas es menor, en Santa Elena de Uairén, por ejemplo, consigues de todo, pero allá lo que funciona es el real (la moneda brasileña). Yo vi la lista de precios. Una malta, dos reales; un pancito pequeño; un real; un jugo, cinco reales. No, no, pero en bolívares —porque yo quise preguntar. Un momentico, señora. Fulano, ¿cuánto cuesta la malta en bolívares? 10.000, porque ese día el real estaba a cinco mil bolívares. No hay escasez, pero hay mucha carestía. Nuestros maestros se van a las minas los días viernes para vender cualquier cosa y así no renunciar el día lunes. La carestía en Bolívar, probablemente, sea la peor de las que yo conozco.

Quisiera…

No. Hay otro factor que también influye en la crisis y no puedo dejar de mencionarlo. Son los llamados niños dejados atrás. No son niños abandonados, son niños cuyos padres, uno de ellos o los dos, se fueron del país para poder enviar dinero a sus familias. En la literatura de la crisis humanitaria se les llama así, niños dejados atrás, ¿Por qué los empezamos a monitorear? Bueno, cuando tienes cuatro o cinco, eso no dispara las alarmas, pero cuando tienes 100 muchachos dejados atrás, esos niños necesitan una atención especial, ¿Por qué? Porque esos niños se desmotivan, se entristecen, no entienden lo que ocurre, así los padres envíen dinero. Sí, lo digo claramente, los niños se deprimen, eso es una enfermedad. Me decía una mamá, cuyo esposo llamaba todos los días: Ven hijo, habla con tu papá. No, yo no quiero hablar con él, mi papá me abandonó. Esa experiencia no la teníamos en Venezuela.

¿Qué cifras arroja el monitoreo que ustedes han realizado?

En julio de 2017 teníamos 4.444 niños dejados atrás, la cifra no se me olvida porque es fácil de recordar, ¿verdad? En julio de 2019, pasábamos de 10.000.

¿Cuál es la plantilla escolar de Fe y Alegría?

En este momento tenemos alrededor de 110.000 niños, en 160 centros educativos.

La cifra equivale al 10 por ciento y es congruente con la población venezolana que ha emigrado.  

Según el Servicio de Refugiados de los Jesuitas (SJR) las regiones con mayor migración forzosa, porque así se llama, migración forzosa, en el occidente del país, son la Gran Caracas, Aragua, Carabobo y Lara. Es la población que emigra por los lados de Cúcuta.

¿Qué podría decir del oriente del país?

No sé las regiones, pero según el SJR que trabaja en Brasil, las principales ciudades son: Tucupita, El Tigre, Maturín y Ciudad Guayana. Tenemos hasta 100 niños dejados atrás en una escuela de Maracaibo. En apenas un año la cifra se triplicó. Es un caso que conozco muy bien, porque yo tengo contacto con todos los directores. ¿Qué pasa? Que tú no tienes servicios de atención psicológica, porque todo eso se ha ido desmantelando. Es un drama con tres actores. Sufre el niño que se quedó, que no entiende lo que pasa. Sufre el padre o la madre, porque se van llorando, sufre la persona a la que le dejaron el muchacho. Y eso ocurre en todas las clases sociales. Lo que pasa es que yo trabajo en zonas populares. Esos niños se quedan con la abuela, con la tía, con la hermana mayor que tiene 15 ó 17 años o con los vecinos que les dan una vueltecita. Eso también es crisis humanitaria. Entonces, ¿Por dónde agarramos la escuela?, no lo sé y eso me angustia.

Quisiera, ahora sí, preguntarle por qué es necesaria la rutina escolar.

Por tres razones principales. Uno, el niño, niña, y adolescente necesitan de rutinas para crearse los hábitos. Entre cero y siete años el niño aprende por modelaje, por lo que ve. La recomendación del Banco Interamericano de Desarrollo es que si usted tiene poca plata, inviértala en la educación inicial, ¿Por qué? Porque esa es la base. Dos. La memoria de corto plazo necesita el repaso, repetir lo que aprendiste el lunes a lo largo de la semana. Si no repites mi mamá me ama el martes, miércoles, jueves y viernes, el próximo lunes… se me olvidó. Entonces, necesitas el refuerzo escolar. Tres, la rutina escolar es necesaria para la función socializadora. Eso no lo puedes delegar en la tableta, ni en la pantalla del teléfono, ni en la guía para la casa. Eso no les sirve a los muchachos de primaria, ni a los adolescentes. ¿Cómo interactúas con tus pares, con tus panas, en una habitación? ¿Cómo puedes sustituir las clases con la Internet tan mala que tenemos aquí?

La deserción escolar —cabe anticiparlo— es producto de la crisis humanitaria, ¿Pero qué ocurre con la deserción de los maestros? Un maestro no se improvisa y no todo el mundo está dispuesto a dar clases. También de maestros se ha vaciado el país.

Sin maestros no hay escuelas. Puedes dar clase debajo de un árbol, eso no es rollo para nosotros. Pero sin maestros no. Durante mucho tiempo nuestro cuerpo docente era bastante estable, porque invertíamos mucho en formación y porque cuidábamos a nuestro personal, cuidar a los cuidadores, se llama eso. Pero en los últimos tres años hemos tenido muchas renuncias. El año pasado lo terminamos con 10 por ciento de vacantes, pero ahora mismo las vacantes podrían ser de 20 por ciento. Eso nos está afectando muchísimo, porque nosotros hemos invertido mucho tiempo y dinero en la formación de nuestros maestros.

¿Qué signos preocupantes advierte en la violencia escolar?

Cifras no tenemos. Pero lo que sí sabemos, por Cecodap y la Red de Derechos del Niño, en la que estoy metida, es que la violencia intrafamiliar ha crecido. ¡Cómo tú estás muy angustiado, no sabes manejar la ira! Si la niña te pide comida, la violentas verbalmente o le das un golpe. Muy pronto vamos a publicar los resultados de un estudio cualitativo que hicimos en cuatro ciudades del país, en el que preguntamos cosas como esta. ¿Qué hace tu mamá cuando te portas mal? El papá regaña y la mamá golpea. ¿Quiere que le diga cómo golpea? Pero en este país, así como en Costa Rica, el castigo físico es un delito. La madre no sabe qué hacer. Por eso el programa Madres Promotoras de Paz. ¿Por qué estamos tan peleones? Porque a mí papá no le alcanza el sueldo y por eso pelea con mi mamá, que al final termina dándome una pela y como yo no puedo pegarle a mi mamá, le pego al primer compañerito que me encuentro en la escuela.

Hay una erosión imparable de los principales indicadores sociales del país, pero pareciera que en lo sucesivo seguiremos tocando fondo porque en realidad no hay fondo, el fondo es el que tocamos mañana ¿Usted qué piensa?

No vemos ningún indicador que te diga que esto va a mejorar. Es una situación muy preocupante. ¿Qué estamos haciendo? Nos estamos abriendo a alianzas que nos permitan ayudar a nuestros maestros, a nuestro personal en general. Ayudarlos con el transporte, con bonos especiales. Nosotros tenemos una ventaja: Conocemos a nuestro personal. Sabemos que mengano vive a tres cuadras, pero que sutano vive a 10 kilómetros. Entonces, que mengano camine. En los comedores, dígannos lo que nos digan, estamos permitiendo que el maestro coma. Son cosas que no hacíamos antes. Estamos mejorando el salario social prestando servicios a nuestro alcance. Cursos de resiliencia en tres pasos, por ejemplo, que permita que el maestro tenga más fortalezas como persona. Acompañar más a los directores. Estamos en plena campaña Un Cuaderno y un lápiz para Fe y Alegría. Aquí vino un señor muy humilde con un lápiz en la mano. Este es mi aporte. ¿Cuánto cuesta un lápiz? Entre 3.000 y 10.000 bolívares. Nosotros estamos valorando lo que sea.

Publicado en ENTREVISTAS

Susana Raffalli: “Como sociedad dejamos de tener hambre de bienestar”

ENTREVISTA

POR Hugo Prieto

Susana Rafalli retratada por Andrés Kerese | RMTF

TEMAS PD

Susana Raffalli: “Como sociedad dejamos de tener hambre de bienestar”

16/09/2019

En las líneas que siguen no van a encontrar un bálsamo contra la crisis. Todo se ha trastocado y la dirigencia chavista, a diferencia de Evo Morales, apostó por el hambre y la precarización para legitimizarse.  El soporte es el CLAP, ahora territorializado, que no es, de acuerdo a Susana Raffalli, consultora en Seguridad Alimentaria y Gestión de Catástrofes, “un programa alimentario, sino un programa de dominación y control social”. Es una perspectiva sombría, como sombría es el hambre y la pobreza.

De acuerdo a la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), el valor agregado de la Agricultura en el Producto Interno Bruto fue del 5 por ciento en 2015, pero en 2017 disminuyó al 1,36 por ciento. ¿Qué significa eso?

Eso significa una destrucción masiva del componente nacional del abastecimiento alimentario. Pero también va en consonancia con la caída del PIB en general que, desde 2012, se contrajo en 58 por ciento. Es la incapacidad para producir alimentos a escala nacional.

¿Cuáles rubros son los más afectados?

Los rubros de caída más estrepitosa han sido los de proteína animal (ganado bovino, caprino, entre otros), incluido el subsector lácteo; el segundo más importante es caña de azúcar, muy emblemático, porque Venezuela tiene innegables ventajas comparativas, y sigue el maíz. Estamos hablando —entre azúcar y maíz— del componente energético nacional. Estos son los rubros más críticos de acuerdo a estadísticas de gremios empresariales (Fedeagro y Fedenaga). En maíz, por ejemplo, estamos produciendo el 18 por ciento de lo que se consume, en azúcar el 21 por ciento.

¿A qué se refiere cuando habla del componente energético?

En los llamados países del tercer mundo (sociedades desiguales) la disponibilidad energética per cápita debería ser de 2.100 calorías, según la FAO. Solo entonces podemos hablar de seguridad alimentaria plena. Venezuela la tuvo, hasta 2014. De hecho llegamos a manejar 3.800 calorías per cápita. De ahí el comentario de Delcy Rodríguez: En Venezuela tenemos comida para tres países. Pero el soporte venía dado, en gran medida, por las importaciones. La alimentación se convirtió en un negocio. ¿Qué ocurrió? las importaciones cayeron y por tanto la disponibilidad energética (menos de 2.100 calorías per cápita). Los primeros en dar la alerta fueron Alejandro Gutiérrez y Juan Luis Hernández, quienes afirmaron que por primera vez (desde 1958) Venezuela cayó en inseguridad alimentaria. Eso fue hace dos años. Ahora mismo la FAO ha dicho que Venezuela tiene al 21 por ciento de su población en situación de hambre. O lo que es lo mismo: 6.8 millones de venezolanos no comen lo suficiente.

El otro tema es el acceso a los alimentos: la llamada canasta alimentaria. En 2017 el costo de la canasta era de nueve salarios mínimos. La actualización del informe de Bachelet ―dado a conocer el pasado 9 de septiembre― menciona 41 salarios mínimos. 

Debe ser un poco más, porque ese dato corresponde al costo de la canasta alimentaria para el mes de julio. Debe ser de 49 salarios.

¿Qué significa eso?

Eso significa que el trabajo, como medio de sustento, ya no es un referente. No puede ser que el salario mínimo alcance para comprar 12 huevos y aquí no haya un estallido social. ¿Pero de qué habla eso? De que la gente está resolviendo, suponemos que por el efecto de las remesas. Tener acceso o no a dólares es el nuevo rasero de la desigualdad. Además, hay claros indicios de que el Sistema Alimentario Nacional se convirtió en un cártel del crimen organizado con conexiones internacionales. Empezamos a ver un mayor abastecimiento, pero no en los establecimientos donde solíamos comprar la comida sino en los bodegones, donde se paga con dólares o en los revendedores donde el alimento se convierte en una mercancía con la que se especula como mejor pueda. Perdimos la red habitual de distribución de alimentos.

Pero los supermercados están abastecidos. 

Ahora mismo sí, pero a unos precios elevadísimos. Lo más preocupante es lo que está ocurriendo con los sectores más vulnerables. Allí están pasando tres cosas. La primera es que con las sanciones disminuyó la capacidad de compra del gobierno; están metiendo menos productos en las cajas CLAP, pero la cobertura ni muerta la van a bajar, porque el CLAP no es un programa alimentario, sino un programa de penetración y dominación social. La segunda cosa es que cada vez más se orientan no necesariamente para que la gente que no puede comer lo haga, entonces tenemos el CLAP de los milicianos, el CLAP obrero, el CLAP de la Misión Vivienda, el CLAP dirigido a las enfermeras que protesten  para que se callen… y la tercera, anunciada la semana pasada, es la territorialización del CLAP, cada vez más atado al Carnet de la Patria. Si estás inscrito en Caracas, pero te vas a Mérida para cuidar a un familiar enfermo, no te toca CLAP. Hay gente que se ha movilizado para el Arco Minero con la idea de buscar un vivir allí, pero como están inscritos en otro lugar, no les llega la caja, lo que ha aumentado la desnutrición en el estado Bolívar.

Ustedes hacen un alerta sobre casos de desnutrición en niños menores de dos años, a una tasa de 60.000 niños cada año. ¿Cómo es esta bola de nieve?

La bola de nieve tiene que ver con la escala —la cantidad de niños— pero también con la privación nutricional. Hace dos o tres años teníamos la desnutrición aguda —la que eventualmente le produce la muerte a un niño que ha dejado de comer en un lapso de seis a ocho semanas— y está la otra, la desnutrición crónica, que se sobrepone a la primera. El niño come, pero de forma insuficiente y al cabo de dos o tres años, en términos de nutrición, lo ves en acumulación de daños: el niño deja de crecer, pierde el potencial de crecimiento. Esa ventana, que se llama los primeros mil días de vida, se desaprovechó. La desnutrición crónica, de acuerdo a Cáritas, está afectando a un poco más del 30 por ciento de nuestros niños, que vienen ya con una talla baja, que significa por dentro rezago cognitivo, rezago productivo en 10, 20 años.

Hay una relación directa entre la desnutrición de la población de un país y la incapacidad para crear riqueza (PIB). 

Directa, es un tema documentado. La desnutrición crónica que actualmente registra Venezuela puede significar entre el 7 y el 13 por ciento de disminución del PIB en los próximos 20 años. Es uno de los principales temas en Naciones Unidas. De ahí el compromiso de reducir la desnutrición crónica asumido por los presidentes y primeros ministros de todo el mundo. ¿Qué hipotecamos? El futuro del país.

De acuerdo con los economistas Miguel Angel Santos y Douglas Barrios, si Venezuela se propone alcanzar el PIB que tenía en 2013 debería crecer a una tasa de 4,7 por ciento durante 10 años consecutivos (la estimación se hizo para la década 2017-2027). Es una meta ambiciosa difícil de alcanzar, pero a las limitaciones económicas habría que agregar el daño antropológico que usted menciona. 

No sabría decir cuál es el aporte que realizan los estratos D y E de la población al crecimiento económico. Pero allí hay mano de obra, clase obrera, además de talento y emprendimiento. Son fuerzas productivas. Además, hay que considerar el gasto social que implica la desnutrición crónica. Un niño desnutrido le representa al Estado 14 dólares adicionales en términos de los gastos salud, porque el niño crece con la tarjeta madre descontrolada y son los obesos, los hipertensos, y el paciente cardiovascular de la adultez. Eso va a hacer una carga sanitaria brutal para el país. Y si es una niña va a ser la madre de un niño desnutrido.

El cuerpo social de Venezuela tiene un peso muerto. 

Un peso muerto, esa es una palabra tremenda. Sí, es un lastre. En el mejor de los casos, si creas una burbuja para disminuir el retardo del crecimiento, mediante la implementación de los mejores programas estatales —soporte alimentario, agua potable, escolaridad, inmunizaciones, desparasitantes— tal como se hizo en Guatemala, apenas logras una reducción de 1,8 por ciento. Bajar el 35 por ciento que tenemos en Venezuela, a una tasa similar, nos va a tomar 15 ó 20 años revertirlo. Es un daño irreversible. El énfasis habría que hacerlo en las mujeres embarazadas, para que esos niños desarrollen su potencial de crecimiento.

¿Cómo calificaría el hambre en Venezuela?

Hay un hambre que se monitorea en las cuentas nacionales, pero también hay un hambre simbólica. Hay cinco indicadores que definen una hambruna, pero afortunadamente no los tenemos aún. No hay un hambre catastrófica. Algo debe estar compensando. Previsiblemente, las remesas y esta cosa tropical que, donde quiera que vayas, encuentras un racimo de cualquier fruto. Lo otro es el hambre simbólica, lo mismo que le está pasando a los niños que dejaron de crecer le está pasando al país.

¿A qué se refiere?

Yo siento que como sociedad dejamos de tener hambre de bienestar. Cualquier cosa que nos den, nos satisface. Es el hambre que más preocupa. Estamos muy destituidos como sociedad. Vengo de recorrer el país y en un lugar tras otro, tras otro, tras otro, lo que encontré fue gente esperando a gente viviendo de una ilegalidad, del contrabando, de lo lícito e ilícito. El apetito por un oficio, por un quehacer se perdió. Es gente destituida de su base de sustento familiar. Hablamos de inseguridad alimentaria cuando un espectro te dice… empieza a pedir prestado, cambia tus patrones de compra, ahora come pellejo, endéudate y cuando no tengas nada que vender, vende tu cuerpo. A mí una niña en el Amazonas me dijo que su mamá le pintaba las uñas los días viernes (…) A esa madre no le quedó más remedio que prostituir a su hija.

¿Cómo enfrentar el daño que causa ese espectro?

Vengo de hacer entrevistas por el sur de Venezuela para implementar un programa que no sólo se ocupe de la banda nutricional, sino que ayude al sustento familiar. Le pregunto a la gente, ¿cuántas gallinas te quedan? ¿Cuánto te pueden dar por ellas? ¿Qué puedo hacer para que no las vendas? ¿Te pueden dar 15 ó 20 dólares? Entonces, uno le hace una transferencia monetaria equivalente a 30 dólares, para evitar esa destitución, pero como actor humanitario puedo sostener ese programa por seis meses, por un año como máximo. Pero no puedo llenar el déficit que el Estado ha dejado de llenar. Te estoy hablando de cosas que veo en mi trabajo, ese es mi trabajo.

En Petare, antes del triunfo de Chávez, un sacerdote se lamentaba porque la gente en el barrio comía espaguetis con sardina. ¿Y ahora?

¡Ah, eso es un banquete!  No sabría qué responderte. Perdimos la capacidad de decidir, antes comer sardinas o atún era fácil y barato y los que estaban bien comían corazón de lomito. Ahora todo está trastocado, no hay un solo indicador. Nos hemos ido precarizando de tal forma que comer por preferencia, por ejemplo, ya no es un valor.

Para utilizar las palabras de Feliciano Reyna: “esto puede empeorar, pero no es sostenible en el tiempo”. 

¿Cuándo termina una emergencia humanitaria? ¿Qué tan peor puedes estar? No lo sé, porque siempre va a haber un espacio para que esto empeore, lo que va a pasar es que cada vez se te muere más gente, más gente y más gente, hasta que te estabilizas en un nivel de precariedad tolerable, como ocurre en Cuba, en Zimbabue, Angola y Myanmar. Es un nivel en el que el Estado se complace con tres cosas: Uno. Lo poco que puede producir. Dos. Las remesas que envían las personas que, en muchos casos, han huido por la crisis que provocó el propio Estado. Tres. La bombona de oxígeno que provee la cooperación internacional.

¿Hay otros países de América Latina que han revertido la desnutrición crónica?

El segundo o tercer país en desnutrición crónica era Bolivia. Pero estamos empezando a hablar del milagro nutricional no ya de Bolivia, sino del milagro de Evo. Cuando analizas las políticas de Bolivia supera en mucho la política de hambre cero de Lula. Se implementaron políticas de protección social, transferencias monetarias directas con base a una acertada categorización del país. En Bolivia y también en Guatemala, tienen mapeadas perfectamente a las familias más vulnerables. Pero aquí no sabemos cuáles son los criterios de asignación del CLAP, se los dan a los milicianos, a este, al otro, y nunca está claro a quién se los asignan.

¿Por qué el milagro de Evo, siendo un gobierno afín al chavismo, no tuvo eco en Venezuela? ¿Por qué los señores del chavismo no fueron a Bolivia para dar con la política que acaba con el hambre?

Yo creo que la principal diferencia es que Evo Morales no ha tenido necesidad de hambrear a la gente para mantenerse en el poder. Evo apostó por otra forma de legitimidad, que fue el bienestar. El año pasado, por ejemplo no fue uno sino dos aguinaldos los que le dieron a la clase trabajadora. Entonces, uno. Se apostó más por el bienestar que por la precarización. Dos, el control militar sobre el sistema alimentario no es ni parecido al de Venezuela. Tres. Hay una participación decisiva del sector privado en la producción de alimentos. Una sugerencia que, por cierto, le hicieron los chinos al ministro Castro Soteldo. Ustedes necesitan a los mejores en la producción de alimentos, ustedes necesitan los establecimientos comerciales llenos. Pero aquí se hizo todo lo contrario. Pero no por usar la mandarria y destruir la producción del campo dejaron de crear una neo burguesía agrícola que la ha denunciado el Partido Comunista de Venezuela. Son dos modelos diferentísimos. Aunque el mercadeo verbal sigue siendo el Socialismo del Siglo XXI, la letanía de los pobres. Pero lo cierto es que Evo, a los productores privados, no los tocó.

¿Cuál es su perspectiva de futuro?

Mi conclusión es que pudieron con nosotros y hasta que no asumamos que nos destituyeron de todo tipo de libertades y hasta de las ganas de vivir mejor no vamos a reacomodar las fuerzas para enfrentar esto. A mí me gustaría tener una clase política que, en este momento, esté analizando el censo socialista, ¿qué significa la territorialización de los CLAP, qué significa la penetración del Estado comuna? Estamos distraídos por los potes de humo y la penetración subterránea del modelo chavista es abrumadora. Yo vengo de caminar por las barriadas del sur del país y no transcurrían dos horas cuando se me acercaba alguien de las Ubeche o de los consejos comunales para preguntar ¿Qué hace usted aquí? ¡Ah, esto está tomado! Tenemos que pedir permiso a todas estas formas del poder popular que están… afinaditas.

Publicado en DESTACADOS, ENTREVISTAS, OPINIONES, Sin categoría

Simonovis caminando entre verdugos

Saber que tiene que caminar junto a sus verdugos chavistas por las mismas calles, en el mismo país libre al cual los chavistas llaman “imperio”, no es una tarea fácil

Simonovis no es el único a caminar entre verdugos. (Foto: Flickr)

«Si algo no tuvo el juicio que nos hicieron, fue legalidad. Estuvo plagado de todo tipo de ilegalidades. Para empezar, la jueza Maryori Calderón Guerrero, no nos olvidemos de ese nombre, era una pieza clave del chavismo. De hecho, su esposo trabajaba con el régimen. Por otro lado, las manipulaciones que se hicieron (…) y este señor, Amado Molina, fue cómplice de toda esta cuestión. Él mismo dijo que era pagado por José Vicente Ranel, que era parte del Gobierno. La fiscal líder de todo esto era Luisa Ortega Díaz, y la fiscal designada era la hermana de Tarek El Aisami. ¿Cómo puede decir alguien que este juicio estuvo dentro de la legalidad, dentro del respeto a los derechos humanos?».

Pasar quince años sin andar por las calles tranquilamente es algo que pocas personas han vivido. Suele ocurrir en países con regímenes autoritarios. La propia Venezuela, en varios momentos de su historia, estuvo llena de ciudadanos que no conocían a sus padres hasta después de adultos, pues no los dejaban entrar a las cárceles donde se encontraban por razones políticas. Muchos tuvieron la ruda situación de ver a sus padres como extraños cuando regresaron a casa, luego de largos períodos de cárcel o exilios. Famosa es la anécdota sobre Alberto Ravell (padre de Alberto Federico) al salir de la cárcel. Tanto tiempo estuvo preso reducido al trato vil de las cárceles de Gómez, que no sabía comer con cubiertos, sentarse en una silla o las mínimas normas de aseo. Lo habían convertido en un pobre hombre cavernario.

 

Hubo madres que no vieron nunca más a sus hijos, hijos que sabían de su padre por leyendas. La historia de Venezuela está llena de niños llorando frente a las cárceles en fechas difíciles, con visitas negadas. Un siglo y medio de presos políticos, de torturados y de verdugos. De carceleros, esbirros y calabozos. De injusticias, de venganzas y de justicia tardía, que es lo mismo que la injusticia.

«Quince años de prisión. Quince años de persecución a mi familia, quince años que me arrancaron, no es fácil. Todavía me despierto de madrugada, repensando lo que pasé, que viví, lo que pasó y vivió mi familia. Igual no soy una persona que mantiene la visión de la vida viendo por el retrovisor, veo hacia adelante».

De nada sirvió que al llegar cada hegemón político al poder, se dedicara a la tabula rasa histórica del tema, liberando presos del ancien régime y demoliendo las cárceles del oprobio. Demoler La Rotunda de Gómez no acabó con los presos políticos, pues la cárcel El Obispo y La Modelo serían levantadas con los mismos fines de escarmiento. Venezuela tiene una larga historia de demolición de cárceles como intento de borrar la historia que dentro de las paredes de los penales se vivía.

¿Y los verdugos, qué? Pues ahí, siempre. Normalmente, reciclados. Chácharos de La Sagrada, policía represiva gomecista, convertidos en Guardias Nacionales lopecistas. Ejemplo de ello es Pedro Estrada, quien fue director de La Cárcel Modelo en 1941, recién inaugurado el penal. Luego crecería en el escalafón del crimen hasta llegar a ser jefe de la Seguridad Nacional.

Los verdugos en las calles, sus víctimas también

«Me estaba tomando un refresco y tuve la desagradable sorpresa de ver a esta alimaña caminando por las calles de Miami, en chores, relajado. Me le acerqué con el teléfono y le dije: yo tengo que tomarte una foto, yo quisiera saber qué estás haciendo tu aquí. Hubo un intercambio fuerte de palabras. Le reclamé el hecho que él estuviese aquí paseando y haya sido parte de ese juicio nefasto que nos condenó a mí y a otros comisarios y funcionarios a 30 años de prisión por delitos que ninguno cometió. Un tipo que difundió en VTV el teléfono de mi esposa, quien esa noche no pudo dormir de la cantidad de amenazas que le hicieron, esos mismos días le lanzaron una bomba molotov a mi casa».

Iván Simonovis, quizás uno de los policías más conocidos de Venezuela, incluso mucho antes de asumir la Dirección de Seguridad de la Alcaldía Mayor, en tiempos de Alfredo Peña. No se hace conocido por ese cargo, sino al revés: llega a ese cargo gracias a la fama que le precedía, por sus actuaciones al mando de los comandos de acciones especiales de la Policía Técnica Judicial (la respetada PTJ de otrora, que a pesar de sus falencias, era objeto de admiración en cada «cangrejo» resuelto), como aquel que en los años noventa enfrentó a los comando dirigidos por Simonovis con un delincuente encañonando a una mujer embarazada, rodeado de policías y cámaras, negándose a liberar al rehén, dispuesto a matar al rehén.

Y de esa experiencia, Simonovis habla haciendo la alegoría con la Venezuela hoy secuestrada. Y lo afirma sin problemas: «El secuestrador quiere matar al rehén y debemos detenerlo». Es interesante saber esa opinión, hoy cuando ha asumido el cargo de consejero en materia de seguridad, adscrito a la embajada de Venezuela en Estados Unidos. Cargo en el que, además, ni desentona ni desafina, sabiendo que es precisamente su conocimiento el que más requiere un interinato con líderes carentes de conocimientos en el tema que él sí domina.

Pero al final, Simonovis es un ser humano también. Con sangre en las venas, con familia, con recuerdos, con traumas que no esconde y que explica con claridad. Y saber que tiene que caminar junto a sus verdugos chavistas por las mismas calles, en el mismo país libre al cual los chavistas llaman «imperio», no es una tarea fácil. A pesar de su talante.

«Ahí estaba él, asustado, como una hormiguita. Gritando que yo lo quería matar, ¡por favor! Ni me interesa».

El personaje al cual se refiere Simonovis es Amado Molina, abogado chavista puesto al servicio de José Vicente Rangel, entonces vicepresidente de la República, para actuar como acusador privado en el caso seguido contra los comisarios de la Policía Metropolitana y Simonovis. El sujeto, que paseó por todos los programas de VTV dando cátedra de derechos humanos, fue confrontado en las calles de Miami por una de las víctimas del juicio más infame que se haya visto en la historia de Venezuela. Si toda la historia fuese escrita por un guionista, sería el momento cumbre perfecto: el hombre que actuaba dentro del tribunal como abogado de las víctimas, pero que al salir del tribunal actuaba como jefe de las bandas criminales que hostigaban a los abogados de los acusados, al pasar del tiempo, creyéndose a salvo, se cruza en la calle con uno de esos acusados falsamente, escapado del país y ahora con responsabilidades políticas que le permiten ser ahora quien aplica la ley. Y no cualquier ley: la de los Estados Unidos en cuanto a personeros del régimen chavista.

«Él aduce que está en Estados Unidos resolviendo un problema familiar. Yo estaba muy molesto y exaltado, varias personas intervinieron para que yo me calmara. Aprovechando eso, se desapareció del lugar. En medio de los gritos, él me retaba diciendo ‘Sí, habla con Trump para que me saque, no me he ido porque no consigo pasaje de regreso’, ante lo cual le dije: ‘Sí te van a sacar, pero con las esposas puestas como debes estar tú, porque eres un delincuente’».

A nombre del gobierno interino, Simonovis informó a las autoridades de los Estados Unidos, según nos indicó, sobre la presencia del personaje en el territorio de ese país. Pero el asunto es sintomático, pues no es el único verdugo que anda en el mundo libre, caminando confundido entre las calles por donde caminan también sus víctimas. Lorent Saleh vive en un país donde se refugia la Defensora del Pueblo que se negó a defenderlo de las torturas de las cuales era víctima. La mujer que pide respeto a su condición de mujer luchadora caída en desgracia, Gabriela del Mar Ramírez, es la misma que se negaba a atender la lucha de Yamile Saleh por el respeto a los derechos de su hijo.

Los que robaron, los que mataron y los que persiguieron y en todos los casos, se arrepintieron, andan tranquilos, supuestamente «colaborando» con investigaciones. No sabemos qué tal van esas investigaciones, ni conocemos las condiciones que amparan a muchos de los «arrepentidos».

Pero hay casos de casos. Si revisamos el caso Simonovis, los principales participantes en el linchamiento judicial del que fue víctima, están caídos en desgracia dentro del chavismo y algunos mostrando arrepentimiento. Luisa Ortega Díaz, fiscal General actuante en su contra; Amado Molina, acusador privado; Isaías Rodríguez, exfiscal general bajado del barco chavista recientemente, todos mostrando recelo. Juan Barreto, otro perseguidor de su familia, igualmente se pasea por Venezuela diciendo ser opositor. Esbirros y jefes de esbirros, como Manuel Christofer Figuera, Eladio Aponte, Rafael Isea, Hebert García Plaza y otros más, están refugiados en Estados Unidos, donde también está Simonovis. Siente o podría sentir cualquier observador del hecho, que la impunidad ha ganado y, tomando en cuenta las expresiones del Gobierno interino llamando a la paz y a la reconciliación con chavistas, podría hasta afirmarse que la justicia no les llegará a los verdugos ni resarcirá a las víctimas. Simonovis, ante eso, lo deja claro: no se irán lisos ninguno de los verdugos.

«Christofer Figuera ha pedido disculpas, no así Luisa Ortega, Maryori Calderón o Gabriela Ramírez. Luisa Ortega Díaz, por ejemplo, bienvenida si en algún momento se dio cuenta de que todo en lo que participaba era ilegal, si ahora quiere contribuir a que todo esto termine. Pero ella en ningún momento, que yo sepa, ha reconocido que fue parte institucional como Fiscal General de la Nación en el gobierno de Chávez, en el enjuiciamiento o parte de las acusaciones que se le hicieron a personas que eran totalmente inocentes. Yo digo que con esa actitud, con el arrepentimiento, solo están reduciendo el número de años que les corresponde por los delitos que cometieron. Yo digo que esto será como Nuremberg. En algún momento los enjuiciadores serán enjuiciados. Tendrán que rendir cuentas por las decisiones que tomaron en el momento que estaban en el gobierno. A algunos les tocará menos años, otros quizás serán absueltos. Eso ya corresponderá a la justicia que nos corresponda en el futuro tener. Cada quien en su momento tendrá que rendir cuenta de sus acciones, quiéranlo o no».

Queda en mi mente el símil que el comisario Simonovis hace para explicar el asunto: un ladrón puede entregarse y arrepentirse, pero sigue siendo un ladrón, debe ser juzgado y debe cumplir su pena. Reducida por el arrepentimiento y la entrega, pero siendo un criminal, no se salvará del castigo.

Eso lo entendió Simonovis después de quince años de oprobio. Solo queda saber si veinte años después, la sociedad venezolana también lo entendió. Si la respuesta es positiva, al cese de la usurpación, lo acompañará el cese de la impunidad.

Caso contrario, en menos tiempo del que esperamos, los verdugos impunes gobernarán, otra vez.

Publicado en ENTREVISTAS

Feliciano Reyna: “La crisis política se paga con vidas humanas y el sufrimiento de la población”

ENTREVISTA

POR Hugo Prieto

Feliciano Reyna retratado por Ernesto Costante | RMTF

TEMAS PD
09/09/2019

Hace dos años, casualmente por estas fechas, entrevisté a Feliciano Reyna, presidente de Acción Solidaria y Civilis Derechos Humanos. 2017 fue un año de enormes turbulencias políticas. De manifestaciones en las calles y de una ola represiva nunca antes vista. Fue el año en que la Asamblea Nacional Constituyente, convocada por Nicolás Maduro, sin apego a lo establecido en la Constitución, llamó a elecciones en las que el propio Maduro salió electo, en un simulacro avalado por la institucionalidad creada y controlada por el chavismo.

También fue el año de la emergencia humanitaria compleja y de las conversaciones entre el gobierno y la oposición en República Dominicana, en las que por cierto participó Reyna como representante de la sociedad civil. Así que el entrevistado, que renovó su participación en los organismos de Naciones Unidas que insisten en el diálogo y la salida negociada, tiene mucho que decir.

En 2017, usted cifró a los venezolanos amenazados por el hambre en seis millones de habitantes y la los enfermos que deambulaban, sin éxito, en busca de medicamentes en cuatro millones. ¿Qué diría a la fecha de hoy?

¿Quién puede correr la ola de la hiperinflación de unos alimentos que superan en cuántas veces el salario mínimo, menos de dos dólares al mes? Yo creo que la supervivencia está comprometida desde hace años. Podría decirse que el 90 por ciento de la población venezolana pasa por situaciones de hambre y la absoluta mayoría no tiene acceso a una alimentación adecuada. En la calle, lo que uno ve son zapatos raídos, ropa en mal estado. Personas con pérdidas de peso más que evidentes. Aquí mismo hicimos un taller con jóvenes de ambos sexos del colectivo LGBTI y a mí me invadió una sensación de enorme tristeza. Jóvenes menores de 30 años en estados físicos muy deteriorados, no por el VIH sino por las condiciones generales de vida. De nuevo, la ropa, el calzado y, eventualmente, el aseo personal, porque no tienen acceso al agua corriente.

Viene a cuento lo que dijo en esa ocasión: “la emergencia humanitaria compleja está en la raíz del conflicto político”. Es lo más parecido a una condena.

La gran dificultad que hemos encontrado es la convivencia entre un camino que lleve a resolver la gravísima crisis política y otro, más expedito si se quiere, que lleve a la implementación de medidas que contribuyan a enfrentar la emergencia humanitaria. Y se llama emergencia porque son medidas para salvar vidas, para impedir muchos daños irreparables. Sólo para poner dos ejemplos: una persona con hemofilia, sin los factores de coagulación, tiene la articulación de sus miembros, valga decir, su movilidad, absolutamente deterioradas y si hubiera una recuperación, ya esos daños son irreparables. Perdiste una serie de capacidades físicas para desenvolverte en la vida cotidiana. O los 5.000 pacientes renales que fallecieron porque las máquinas de diálisis no funcionan.

El costo asociado a la grave crisis política es el sufrimiento de las personas y la pérdida de vidas humanas.

Digamos que el conflicto político tiene este camino, tiene estos actores y se necesitan estas soluciones, pero mientras se llega a unos acuerdos, y eso tiene sus lapsos, en los que hay presiones internacionales, sanciones individuales o de otro tipo, uno podría decir: abramos la vía para atender a las personas con necesidad. Eso no está pasando en la dimensión que hace falta. Muchas organizaciones de la sociedad civil estamos involucradas, pero también sobre exigidas en nuestras capacidades y el sistema de Naciones Unidas que, en mi opinión reaccionó muy tarde, empieza a implementar medidas poco a poco. Pero de nuevo es poco a poco. Nuestra preocupación sigue siendo la migración forzosa, a los 4,5 millones de venezolanos que se fueron del país, habrá que sumar otro millón y medio tal como lo señaló Eduardo Stein (comisionado de Naciones Unidas para los refugiados y la migración venezolana), creemos, como Stein, que esa cifra es factible.

El viernes 6 de septiembre el gobierno anunció la suspensión de los diálogos de Oslo. Seguimos en las mismas. 

Creo que deberían reanudarse a la brevedad. Los daños que está sufriendo la población exigen la continuidad de estos esfuerzos para resolver la crisis política y sus consecuencias humanitarias.

El informe elaborado por al Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, tiene claros antecedentes. A los allanamientos para amedrentar a la población siguieron 5.000 muertes violentas atribuidas a la fuerza pública. El miedo se convirtió en horror.  

El informe de Michelle Bachelet, al igual que el de Zeid Ra’ad Al Hussein —quien fue su predecesor— son de las evidencias más importantes que tenemos de la gravedad de la conducta del grupo que está en el poder, al que no podemos llamar gobierno porque un gobierno resuelve cosas. Las ejecuciones extrajudiciales que mencionas, empiezan a ocurrir en lo que eran los bastiones del chavismo. Son estas intervenciones de la OLP o el FAES, en las que se arrasa y se roba a gente pobre, se llevan el televisor que pudieran tener en la sala y la comida que tienen en la nevera. Además, montan unos supuestos enfrentamientos en las que terminan asesinados, más que todo, varones jóvenes.

Lo que queda del Estado venezolano es incapaz de garantizar la prestación de un solo servicio público. ¿Cómo se puede vivir en total ausencia de lo que es la vida cotidiana de la gente? ¿Pudo ser esta crisis algo deliberado?

Mi impresión es que pueden haber jugado contra las leyes de la economía cuando hubo mucho dinero. Que se podía prescindir de todo el ámbito privado de producción. Pero cuando se vio el descalabro cogió cuerpo la idea de dominación. En medio de la depauperación de los venezolanos y de la destrucción del país, nos quedamos en el poder al costo que sea. Ya no importa si se está sobre ruinas y cenizas, pero nos quedamos en el poder. Pero no creo que originalmente haya sido por diseño. La destrucción ha llegado a tal punto que afecta al grupo que está en el poder. Yo dudo que las familias de los militares, por ejemplo, estén viviendo por encima de las condiciones que nos afectan a todos. Se han visto contra la pared y pareciera que el espacio a la negociación comienza a abrirse, porque esto puede seguir deteriorándose, pero no es sostenible en estas condiciones.

¿Cuáles son las evidencias que marcan el deterioro? ¿Qué ha hecho la sociedad civil para enfrentar la crisis?

Varios indicadores: el incremento de la malaria, el aumento de la emigración forzosa y las cifras que comienzan a aparecer sobre suicidios, entre otras cosas. En 2017, justamente, comenzamos a trabajar con organizaciones aliadas de la sociedad civil, que juegan un papel muy importante en la implementación de nuestro programa humanitario. Ya son más 90 en todo el país. Estamos entregando más de 15.000 tratamientos al mes y hemos entrado a la callada en más de 40 hospitales públicos.

Puede ser una buena noticia, pero en realidad no lo es, porque las organizaciones sociales no tienen la capacidad del Estado para garantizar el derecho a la vida y otros derechos consagrados en la Constitución.

Si uno tiene en consideración el inmenso sufrimiento de los venezolanos, que sigue en aumento, más todo lo que significa la migración forzosa, es necesario decir, una vez más, que las personas que se quedan en Venezuela tienen comprometida su sobrevivencia, su alimentación y necesitan esos programas de ayuda humanitaria. ¿Qué sería lo deseable? Que se llegara a algún tipo de acuerdo en la negociación política, que lleva su tiempo, pero que ya, hoy, entre al país lo que hace falta, en la dimensión que hace falta, sin obstáculos de distribución y de atención para que tú salves vidas, para que evitemos más daños y para que evitemos que las personas sientan que la única opción es irse de Venezuela.

La ayuda humanitaria se politizó apenas arribó al país. La oposición montó una operación con camiones en la frontera y el gobierno la presentó como un logro en su aparato de propaganda.

Una cosa es el reclamo que hay que hacer y otra es tomarse las banderas para decir: … No, fui yo… No, fuiste tú… No, fuimos nosotros, vamos a ver si horadamos los espacios. Todo eso trajo un ruido que afortunadamente ha cesado y comienzan a entrar las ayudas, si bien tardías, de las agencias internacionales: Organización Panamericana de la Salud, Unicef, Acnur, Fondo de Población, Cruz Roja Venezolana. Además de muchas organizaciones de la sociedad civil que venimos trabajando con muchas restricciones. A nosotros (Acción Solidaria) nos han ofrecido un avión mensual y cargas portuarias. Pero no podemos aceptarla, porque no hay la apertura que haría falta.

¿Por qué la ayuda humanitaria se maneja políticamente a cuentagotas? ¿Por qué se obstaculiza el envío de insumos y medicamentos a las organizaciones de la sociedad civil?

El 5 de julio, la Alta Comisionada presentó el informe sobre Venezuela y yo estuve allí, presentando la visión de las organizaciones de la sociedad civil, pero ¿Qué dijo el representante del Estado? No hay en Venezuela una situación de crisis humanitaria. Siguen negándola. Mi impresión es que para el gobierno esto son pequeñas ayudas para unos grupos minoritarios que pueden traerla y qué bueno que sea así. Es algo totalmente alejado de la realidad. Es no entender que son millones de personas en estado de necesidad extrema. Lo que hemos planteado es que es imperativo que realmente se avance en un proceso de negociación de buena fe. Lo de República Dominica, desafortunadamente, no se hizo en esos términos. Quizás porque pensaron que no íbamos a llegar a esta situación tan grave. Pero sirvió para ganar tiempo, que se mide en vidas humanas y sufrimiento.

No veo señales de que en Barbados la cosa sea diferente.

Yo acabo de regresar de Bruselas y recientemente estuve en Nueva York trabajando en conjunto con la Oficina del Secretario General y del sistema de Derechos Humanos. Allí planteamos que es imperativo que esas negociaciones, que está facilitando Noruega, tenga un respaldo internacional muy amplio, pero con el propósito de que haya una salida real a esta crisis, de lo contrario seguiremos en este declive sostenido.

Vamos al extremo: a lo único que puede aspirar la oposición es a un proceso electoral que abra la posibilidad, y subrayo la palabra posibilidad, de que el chavismo arriesgue la pérdida del poder, en unas elecciones limpias.

Hay varios factores que han cambiado con respecto a República Dominicana. Se impusieron nuevas sanciones y quizás se impongan otras, si se advierte que no se negocia de buena fe. Tengamos en cuenta que Europa se ha contenido, por ejemplo. Y yo recuerdo, porque estuve en Santo Domingo junto con Francisco Valencia, más que nada para presentar la visión de las organizaciones civiles sobre la emergencia humanitaria, que la delegación de Maduro planteó con insistencia que había que quitar las sanciones individuales. Esa era una de las piedras de tranca, porque generan mucha presión. Quizás la ruta de la oposición (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres) tenga variaciones y muchos estarán en desacuerdo. Pero si no tienes los elementos para decir se van ya del gobierno, no te queda otra que avanzar en negociaciones, que no serán nada fáciles.

¿Será que Feliciano Reyna está pensando en el futuro? ¿Pero acaso puede pensar en el futuro si no tenemos presente?

Quizás por nuestro trabajo, uno va haciendo incidencias en el sistema de Derechos Humanos de Naciones Unidas, también en el sistema político, que está en Nueva York, digamos en el Consejo de Seguridad, así como en el sistema interamericano de Derechos Humanos. Uno ve grupos, países, trabajando en la idea de que Venezuela llegue a un tipo de salida del conflicto político y algo similar podría decirse en el plano interno, con todas las dificultades.

¿Será que usted tiene información crítica que no quiere compartir en esta entrevista?

Ojalá tuviese información más precisa. Más bien comparto una frustración. Me gustaría ver una conducta distinta en ciertos grupos internacionales. Venezuela está aspirando a un puesto en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Hay dos puestos para la región. El otro candidato es Brasil. Y es muy probable, si no se presenta la candidatura de otro país, que Venezuela entre al Consejo de Derechos Humanos. Lo otro es que hemos pedido una investigación para establecer responsabilidades en distintos temas, uno de ellos es la actuación de las FAES. Es posible que no se designe a la comisión investigadora y la manipulación podría ser tremenda.

Insólito, ¿cómo es que un Estado que está incurso en graves violaciones a los Derechos Humanos, incurso en crímenes que pudieran tipificarse como de lesa humanidad, se presenta como un paladín de los Derechos Humanos?

La información que uno maneja no deja de estar llena de desafíos, de frustraciones enormes, pero también adviertes que hay un terreno en la política internacional, para tener una percepción positiva. Me refiero a que el año pasado hubo una resolución que llevó al informe que presentó la Alta Comisionada, Michelle Bachelet. Y ahora debe venir una segunda resolución. Con antelación sólo había declaraciones. Son pasos que ponen presión sobre el grupo que está en el poder.

Seguramente Cuba pondrá al servicio de su gran aliado, el señor Maduro, toda su influencia en Naciones Unidas.

Hemos visto mucho de esa comunicación constante entre la representación cubana y la venezolana en las sesiones de Ginebra. Hay una experiencia de muchísimos años, como la hay en otros países que se han sostenido a pesar de las violaciones a los Derechos Humanos. Pero eso no quita que sigamos trabajando, tenemos grandes aliados en organizaciones civiles y en Estados democráticos con los que se puede influir y tener incidencia. Son procesos complejos, pero se pagan costos por cualquier error que se pueda cometer en el camino, que te hace retroceder y perder confianza en sectores de la población.

¿Está hablando del fiasco del 30 de abril?

Sí, yo creo que ese fue un paso muy preocupante. Pero retomando todo el proceso, hay una población que está determinada a seguir luchando por su país, por su democracia y por sus libertades.

Publicado en ENTREVISTAS, Internacionales,, VENEZUELA

Tamara Sujú: «Le diría a Guaidó que no se rodee de corruptos y criminales»

En entrevista con el PanAm Post, la reconocida activista y ex embajadora habló sobre una eventual transición y los vicios en la oposición venezolana. “Yo no he luchado veinte años para salir de Maduro sino del sistema”, dijo

(Casa de América)

Tamara Sujú es incansable. No hay quien la conozca que no destaque su valentía, honestidad y compromiso con sus principios. Abogada y especialista de derechos humanos con una trayectoria intachable, se ha dedicado desde el día uno a defender a las víctimas del chavismo. Su cruzada personal le provocó el exilio; pero al mismo tiempo la convirtió en una enemiga más inclemente del régimen.

Ahora el mundo es su tribuna y desde ahí se ha convertido en la gran vocera de las víctimas de violaciones de crímenes de lesa humanidad en Venezuela. La Haya, la Organización de Estados Americanos y otros espacios han sido caja de resonancia de sus denuncias. Recientemente designada por el Gobierno interino de Juan Guaidó como embajadora en República Checa, terminó renunciando el primero de agosto luego de argüir «conflicto de intereses». Es su postura inflexible, de hecho, la que hace que no trance con quienes fueron responsables de la gran tragedia que hoy padece Venezuela. Y eso la impulsó a apartarse del proyecto que en un principio acompañó.

 

Tamara Sujú es una de las voces más respetadas de la disidencia venezolana y hoy se sienta con el PanAm Post para conversar sobre los otrora chavistas que ahora se perfilan como aliados, el rumbo que asumió el Gobierno interino de Juan Guaidó, sus vicios, y un eventual proceso de transición.

«No necesitamos al chavismo que tiene manchada las manos de sangre, que ha sido corrupto y que además está metido en el narcotráfico y el lavado de dinero. Ellos no nos van a ayudar a salir del sistema», dijo al PanAm Post la reconocida activista de derechos humanos y ex embajadora Sujú.

¿Cómo va la denuncia contra el régimen de Nicolás Maduro en la Corte Penal Internacional?

El examen preliminar va viento en popa. Los venezolanos deben tener la seguridad de que pronto tendremos noticias. Quienes hemos denunciado casos contundentes y llevamos nuestros expedientes al día, sabemos cómo se avanza en esta fase

Ni visitas externas de personas que no tienen ninguna denuncia, ni presiones por redes, malponiendo a la Corte Penal Internacional y la Fiscalía, influyen. Solo hechos. Solo casos donde se demuestren los crímenes cometidos por la tiranía.

¿Ve posible una transición sin impunidad?

Yo creo que lo ideal sería que hubiera una transición sin impunidad, ¿no? Pero una transición con un Gobierno electo en las mejores circunstancias. Con todas las de la ley. En unas elecciones limpias, transparentes, con un nuevo Consejo Nacional Electoral, etcétera. Eso es lo que todos los venezolanos deseamos.

En ese entonces es cuando tú puedes reformar todo lo que es el aparato judicial. Porque así como necesitas limpiar el Consejo Electoral, necesitas limpiar el sistema judicial. Son muchos años de jueces, defensores y fiscales que han protegido a la tiranía. Son muchos jueces provisorios, tribunales cuyos jueces se han sometido y han terminado siendo herramientas de represión del régimen. Y para eso necesitas tiempo.

Yo no veo en estos momentos una transición si realmente no nos enfocamos en que haya un nuevo sistema judicial. Para eso, además de todo lo que te dije, necesitas reforzar las instituciones. Y necesitas gente proba, honesta y buena. Gente que no haya estado, de alguna manera, siendo cómplice u omitiendo acciones que favorezcan a la tiranía.

Quienes en su momento fueron cómplices, o no solo cómplices sino responsables de diseñar el proyecto totalitario del chavismo, hoy, cuando disienten, se perfilan como aliados. Se han apartado y han demostrado una supuesta voluntad de colaborar —porque además tienen las municiones para aparentemente colaborar—. Entonces se perfilan como aliados. Usted ha sido tajante frente a ellos y frente a la posibilidad de que nos acompañen en este proceso. ¿Son o no son aliados en este momento?

Yo siempre he clasificado a esta clase que tiene hoy secuestrado el poder en Venezuela —y lo ha tenido secuestrado durante 20 años; porque, Orlando, no te olvides; esto no es de ahora. Es una historia. Y para hacerle poder entender a la gente el porqué de mi posición, hay que contar la historia. ¡Y yo la tengo muy fresca! Y la tengo muy fresca porque tengo veinte años recogiendo testimonios de torturas y represión. Y a mí no se me olvida.

Yo, al contrario, como los documento, he documentado a sus víctimas y sigo documentando, sé quien es cada uno de esos que hoy creen o dicen ser aliados de esta oposición.

La destrucción de las instituciones en Venezuela ha sido un proceso. Y un proceso largo justamente para llegar a lo que estamos viviendo el día de hoy. Porque si tú no hubieras permitido que un Ministerio Público, que una Defensoría, una Contraloría, fueran totalmente sometidos al control del poder, no estuviera pasando lo que hoy ocurre.

Si tú hubieras tenido un Ministerio Público firme y, de alguna manera, hubieras tenido un sistema judicial firme para impedir esto; si lo hubieras denunciado con anterioridad y te hubieras parado firme; no estuviera pasando lo que hoy ocurre.

Por lo tanto, esos aliados, Orlando, aliados que tuvieron tantos años destruyendo al país, tantos años colaborando con la destrucción del país y en el lado de la justicia, utilizando las instituciones como herramientas para la represión (y no te hablo solo de los manifestantes, líderes políticos, alcaldes o gobernadores; te hablo del sistema económico, contra los productores, periodistas, medios, universidades), le han brindado al régimen la mesa para que ellos tengan hoy el control total del país.

Entonces, un Ministerio Público que acusaba, una Contraloría que no hacía su trabajo sino lo contrario, una Defensoría totalmente inservible… Y por ahí nos podemos pasear por el resto de las instituciones. Una Fuerza Armada que permitió que el chavismo y la política entrara a los cuarteles. ¡Que no se nos olvide la historia de cómo entró la política a los cuarteles! Cómo se permitió que los militares fueran unos activistas políticos hoy en día. Y que además fueran corrompidos y localizados en puestos administrativos, Orlando. Es decir: «No me pongan para comandar, a mí que me pongan donde hay».

La maldad del chavismo, y lo creó Chávez, fue un monstruo para apoderarse de Venezuela. Y esa estructura, ese andamiaje, necesitaba una base jurídica. Y esa base jurídica le puso a Venezuela a sus pies.

Entonces, a mí que no me vengan ahora como corderitos a decir que ellos son ahora disidencia y que están en contra de lo que está haciendo Maduro. Porque estuvieron a favor y aplaudieron lo que hizo Chávez. Y Chávez fue el promotor y el precursor y el dueño de lo que hoy vive Venezuela.

¿Crees que nosotros podemos continuar este proceso sin el apoyo de ellos, antiguos chavistas y hoy presuntamente aliados?

¡Por supuesto que podemos continuar! Por supuesto que podemos tener una Venezuela libre de esta clase criminal y delincuente que creció con el chavismo.

Debe haber, Orlando, en el chavismo, personas que no son criminales. Por supuesto que debe haber personas buenas. Gente que hasta hoy piensa que no todo fue tan malo y que fue engañada. No me preguntes cómo, pero todavía existe esa gente.

Yo siempre he dicho que Venezuela debe surgir con nuevas expectativas. Y no podemos tener mandando o conviviendo con nosotros —o con el nuevo Gobierno— gente narcotraficante, corrupta y criminal. Y lamentablemente este régimen tiene las tres clases.

¿Y cuáles son las tres? Y después tú buscas a un lado y consigues quienes reúnen dos de tres. Entonces, ¿con quién convivimos? ¿Con el corrupto y narco o con el criminal? En este momento si tú escoges al corrupto o al narco, te tapas la nariz con el criminal, que cometió crímenes de lesa humanidad…

Mira, el día de mañana todos van a ser juzgados. Y yo lo que siempre digo, Orlando, es que tienen que someterse a la justicia. Por ahí escuché a, como yo le digo, Luisa «la inquisidora», decir que ella no ha cometido…

¿Que ha cometido errores pero no delitos?

«Errores pero no delitos». Vaya, Orlando…

¿Errores? ¡Errores que han costado vidas, libertad, daños físicos y psicológicos a cientos de miles de venezolanos! ¿Esos son errores y ya? Porque no olvidemos que a ella la acusan también de corrupta y de que además pasaba raqueta con el Ministerio Público.

¿Ella fue forzada a que el Ministerio Público avalara detenciones arbitrarias, acusaciones y montajes falsos de expedientes? Donde todo el mundo fue acusado como hoy. Porque además, esa estructura que armó Jorge Rodríguez ayer donde mostró las foticos, el organigrama y todo eso… Eso existe desde el año 2004. O yo no sé si tú te acuerdas cómo Rodríguez Torres hacía todos esos montajes, con las foticos y los organigramas. Y el Ministerio Público y la fiscal acompañándolo.

Y todo lo que pasó con los presos políticos… El caso de la juez Afiuni. Yo quiero que a mí Luisa Ortega me diga quién violó a la juez Afiuni. Porque ella lo sabe. O yo quiero que ella me hable sobre la persecución de los estudiantes. O que me hable de todas esas bazofias de expedientes que armó por magnicidio, la fiesta mexicana o tantos cuentos que hubo.

Simplemente yo pienso que nosotros tenemos que fundar una nueva Venezuela con gente proba, inteligente, limpia, que además sobra gente así. Porque, Orlando, sobra gente buena en Venezuela. Gente que pueda fundar nuevas instituciones y que pueda ser útil para que esas instituciones sean sólidas el día de mañana. Eso es lo que necesitamos. No necesitamos al chavismo que tiene manchada las manos de sangre, que ha sido corrupto y que además está metido en el narcotráfico y el lavado de dinero. Ellos no nos van a ayudar a salir del sistema.

Porque no es salir de Maduro. Yo no he luchado veinte años para salir de Maduro o de Chávez. Yo he luchado veinte años para salir del sistema criminal que trajo al chavismo. Porque ellos lo que trajeron fue un proyecto de poder, no socialismo. Un proyecto de poder, Orlando. Y se apoderaron de todo.

Y como ya destruyeron la empresa petrolera, están destruyendo las minas. Están destruyendo nuestro ecosistema. Y se roban todo lo que pueden para seguir manteniendo su estructura represiva. Ahí están metidos los Flores, los Maduro, los Tareck El Aissami… Ahí está metido el DGCIM… ¡Está todo el mundo robando y sacando lo que pueden de nuestras minas!

Entonces nos mantienen distraídos con estas bazofias que sacan en la televisión con nuevos intentos de no sé qué y todas estas acusaciones. Eso solo sirve para paralizar a la oposición política.

Porque tú estás llevando a Venezuela a un diálogo, pero llevas al país con el hacha en el cuello, ¿no? Tú quieres que se sienten a negociar contigo, pero con el hacha en el cuello. Con presos políticos, con torturados, con nuevas acusaciones, con nuevos inventos y expedientes forjados.

Tenemos cuatro años en esto. ¡Tenemos cuatro años dialogando de la misma manera!

Sí…

Cuatro años dialogando con rehenes, Orlando. Y eso no lo podemos permitir.

No funcionó en el 2016, en el 2017, en el 2018 y, ¿vamos a seguir en el 2019? Porque cada vez que te sientas tienes un nuevo rehén. Tienes cuatro o cinco diputados menos. Entonces está visto que ellos lo que quieren simplemente es continuar con esta dinámica. Mientras más tiempo pasan ellos en el poder, más tiempo les da para sacar oro, diamante y todo lo que sacan de las minas. Más tiempo les da para armar guerrillas adentro de Venezuela. Más tiempo les da para continuar viendo cómo nuestro país se convierte en una base de experimento de tanta limaña que está llegando de afuera, no solamente para distribuirse la piñata de nuestras riquezas, sino para convertirse en una amenaza para el resto de la región.

¡Exacto!

Mientras más tiempo les damos, mientras más oxígeno les damos, más estamos permitiendo que eso suceda.

Además de que los días se cuentan en vidas.

Correcto. Eso es cierto. Es decir: mientras tú y yo estamos hablando aquí no sabemos cuántos niños, cuántos ancianos, cuántos presos están muriendo por desnutrición y por enfermedades.

Entonces, ni siquiera sabemos cómo está la situación en el interior del país. No sabemos cómo está el Zulia, el Táchira… Cómo está, por ejemplo, Delta Amacuro. Cómo está el estado Monagas.

Yo sé que la capital es ahora la meta de los venezolanos. Ya ni siquiera es irse de viaje sino llegar a Caracas porque por lo menos hay luz. Hay gente desesperada que no tiene ni para cocinar. Gente que no sabe lo que es la luz desde hace meses. Gente que carga agua por kilómetros como si estuviéramos en la época de Gómez. Mientras ellos, como te decía, están apoderándose del territorio, permitiendo que guerrillas, rusos, cubanos, ELN, FARC, etcétera, se terminen de rearmar y organizar y mantener a Venezuela en zozobra.

Mira, hace años, Orlando, yo recuerdo que cuando tenía la organización Damas de blanco, que aún existe, nosotros caminábamos por los presos políticos. Y un día se me acercó un grupo en el Táchira, de familiares de secuestrados, y me pidió que los ayudara a visibilizar sus causas. Mientras yo terminaba con ellos, con los familiares de los secuestrados y de los presos políticos, me enteré que el municipio Alto Apure estaba tomado por la guerrilla y tenían toques de queda. No dejaban salir a la población después de las seis de la tarde. ¡La guerrilla colombiana! Habían puestos de la Guardia Nacional y tú pasabas y te decían: «Más adelante te vas a conseguir un puesto del Frente Bolivariano de Liberación. Baje el vidrio y pase con cuidado y calladita». ¡La propia Guardia Nacional te decía que unos kilómetros más adelante había un puesto de la guerrilla! Y te hablo del año 2010.

Hoy, Orlando, todo eso es tierra de ellos. Todo el sur del país. Hoy el estado Bolívar, y todo lo que tiene que ver con el territorio minero, está en manos totalmente de ellos. Tomado por el DGCIM, el FAES, el CICPC, la Guardia Nacional, los cubanos, los iraníes, los rusos y toda la familia presidencial. Porque están ahí y se adjudicaron minas. Delcy Rodríguez tiene una mina, Cilia Flores tiene nueve, Nicolasito tiene dos, y así vamos… Entonces, ¿cómo crees tú que vamos a ir a una nueva Venezuela conviviendo con esto? Si eso es una mafia. Una mafia criminal. Que lo que están es defendiendo sus dividendos. Porque tú los dejas y las rutas de la droga, y las mafias de las minas, continúan. Porque eso es lo que ellos quieren.

(Casa de América)

Considerando esta realidad, que es trágica y habla del grado de descomposición en el que se encuentra Venezuela, usted ha mencionado que los procesos de diálogo de alguna forma terminan —ya que se han ensayado por tantas veces y el resultado ha sido el mismo— colaborando con el régimen. Es decir, los diálogos terminan siendo gestos de colaboracionismo con el régimen. ¿Eso es hoy el proceso de Barbados?

Yo espero y aspiro que el proceso de Barbados se haya acabado. Yo creo que ya la tiranía ha dado suficientes muestras de que no le interesa el proceso de Barbados. Yo lo que creo ahora es que ellos lo que están —o deberían estar— haciendo es negociar la salida de Maduro. Y para eso están todos los ofrecimientos internacionales y, hasta ahora, por lo que he leído, como que no lo aceptan. O sea, no les gusta un exilio en República Dominicana o en tal isla… Etcétera.

Yo lo que creo es que ahora es el momento de acorralarlos, Orlando. Y de acorralarlos trancándoles cualquier tipo de transacción económica que ellos puedan hacer y además trancándole su campo de acción. Es decir, trancándole la salida a los hijos, a las esposas, a las familias, de que no puedan llegar a países donde ellos están buscando su exilio dorado. Y yo soy de las que piensa, Orlando, que el Grupo de Lima tiene mucho más que dar, por ejemplo. Ya es hora de que el Grupo de Lima sancione a toda esta cuerda de corruptos. Que agarren esa lista que tienen Canadá y Estados Unidos, y sancionen a las mismas personas. Y además lo amplíen a su familia.

Yo creo que Europa ve lejos a América, Orlando. Y te lo digo yo que estoy viviendo en Europa. Europa tiene demasiados problemas con los inmigrantes que llegan de África o Medio Oriente. Y todavía ven que América no es un problema mundial. Ven el éxodo venezolano, sí; pero aparte de España, donde el flujo es grande, no hay un país que reciba tantas venezolanos en Europa. Pienso que todavía lo ven lejos. Por eso yo digo que Venezuela es un problema regional. Es un problema de América. Y sí tienen que verlo de esa forma los países latinoamericanos. Porque tienen el problema del narcotráfico… ¡Todas las rutas, Orlando, las aéreas, marítimas para sacar la droga, son algunas de las cosas que el chavismo más quiere conservar! Son miles de millones de dólares lo que pagan los narcos por esas rutas.

Después está el problema del terrorismo —o es que vamos a seguir haciéndonos los sordos, mudos y ciegos con Hezbollah, las FARC, el ELN—. Que además se reagrupan protegidos por el régimen de Venezuela. Los arma, secuestran y captan jóvenes de Colombia, Venezuela. Estás armando una nueva guerrilla y yo creo que ellos van a expandirse. Son una plaga que se expande por el territorio sudamericano.

Tenemos que ver que Venezuela es la puerta del terrorismo internacional. Cuántos terroristas internacionales no han sido atrapados con pasaportes venezolanos. Lo sabe Canadá, lo sabe Europa. Que hemos emitido pasaportes a terroristas. Tenemos una invasión cubana. Cubanos que se están metiendo en todas partes. Unos supuestos médicos que terminan siendo infiltrados y espías —aunque haya gente buena adentro—. Y es la explotación del régimen cubano de esta gente que casi que son esclavos.

Somos un problema regional. Y quitando la migración, Orlando. Que se estima que casi cinco millones más de venezolanos van a salir. ¡Cinco millones más! ¡Diez millones de venezolanos en menos de tres años! ¡De aquí al año que viene!

Nosotros estamos perdiendo un gran porcentaje de la población. ¿Cuántos son diez millones de venezolanos afuera?

Yo he escrito que nosotros, lamentablemente, no deberíamos ver a Europa como un potencial aliado, porque Europa tiene sus intereses que lamentablemente contrastan con los nuestros. Cuando Estados Unidos amenazó con robustecer las sanciones a Cuba, los primeros en protestar fueron los europeos, por sus intereses que tienen comprometidos con los de la isla, etcétera. Yo coincido con usted en que nosotros deberíamos virar a este lado de la región y deberíamos estar en completa sintonía con nuestros aliados, los que realmente padecen nuestra crisis. Pero usted debe saber, Tamara, que eso no ha sido así, al menos en estos últimos meses. El tema de Barbados, y a mí me lo dijo en mi cara Luis Almagro, y uno indignado y sin saber qué expresión poner por la vergüenza, sorprendió a la región. Almagro se enteró por la prensa. Y lo mismo fue en Nariño y lo mismo en Planalto. Y yo creo que son aliados claves. ¿Ha sido un error apartarse de estos aliados?

Quizá ha sido un error abrir distintos flancos creyendo que abriendo un abanico grande puedes tener más posibilidad de logros. Yo creo que haber dejado al Grupo de Lima sin enterarse de las negociaciones en Barbados —o en Oslo, para empezar, porque comenzaron en Oslo— tiene que haber sido un error. No informarles fue un error y muy mal llevado, además. Esto seguro no fue bien tomado por los países que han sido nuestros aliados.

Yo creo que el Grupo de Lima iba bien impulsado, Estados Unidos también iba bien impulsado y un aliado como el secretario general de la OEA, y, bueno… Yo creo que los venezolanos, antes que cualquier país de los aliados, al no enterarse de los diálogos, se sintieron muy defraudados.

Las cosas que son ocultas no funcionan bien. Y no funcionan bien cuando estás sentado frente a un criminal que tiene atrás ochenta años de historia, que son los cubanos. Y que no das un paso sin ellos, ¿no? Tú tienes, además, unos noruegos que han llevado un proceso de paz en Cuba, con los guerrilleros de las FARC. Y hoy vemos que los criminales no dejan de serlo. Que buscan para el monte.

Entonces, ¿qué pedían los venezolanos? Pedían claridad. ¡Piden claridad! Los venezolanos han sufrido mucho, Orlando. Es un pueblo muy sufrido. Y antes de tener unas elecciones, con Maduro y sin condiciones; o sin Maduro y sin condiciones; prefieren irse del país. Y eso es lo que está sucediendo hoy en día.

Tú generaste una esperanza. Y yo sí creo, Orlando, que Guaidó hoy en día sigue siendo nuestra esperanza. Él tuvo mi apoyo y lo tiene hoy en día. Yo creo en él. Y yo creo en él como lo dije en mi carta de renuncia. Porque ha sabido captar la esperanza de los venezolanos por su juventud, su forma de transmitir esa esperanza que todos necesitábamos, esa novedad que él transmite. Y creo que en el momento en que han salido cosas sobre las que no habló claro, como por ejemplo el proceso de Oslo, lamentablemente hubo gente que se sintió defraudada.

Hoy en día a lo mejor está transmitiendo un poco más, o a lo mejor no está transmitiendo todo lo que necesitamos escuchar. Yo creo que Venezuela necesita claridad. Y creo que los venezolanos necesitan que les transmitan esperanza. Y eso no es solamente pasearse el país sino ser claro en tu estrategia.

Tú puedes decir, «vamos bien»; y tú puedes ver que lo apoyan —y me alegra mucho que la población aún lo apoye—. Pero necesitamos saber, y quizá a lo mejor lo conveniente no es decirlo todo, pero mientras más tiempo se demora y mientras menos sabemos, más pierde la gente la esperanza.

Porque, como tú decías, los días se cuentan en vidas. Las horas se cuentan en vidas. Hay muchos venezolanos en nuestro país que no está pensando en diciembre, que está pensando en mañana. En cómo hacer para llegar a un país seguro y que su hijo pueda empezar un nuevo año escolar en un país seguro. Haciendo lo que sea para que los niños tengan qué comer, por lo menos.

Si nosotros no vemos la urgencia de la gente, vamos a tener cinco millones de personas más afuera y vas a tener diez millones de venezolanos en el 2020 fuera del país. Y por lo menos seis o siete millones votan y no se han podido inscribir en el sistema electoral.

Tú vas a tener una Venezuela con menos electores, el régimen va a tener una Venezuela con menos oposición y, ¡qué sabroso!, manteniendo a los que quedan adentro con remesas.

Es tan maléfico, tan maléfica la planificación de estos criminales, al mejor estilo cubano… Cómo mantenerse en el poder al menor costo social es dejando a la gente que se vaya…

Claro. O que se muera.

Que los familiares afuera mantenga a los que están adentro… «Que si los niñitos, no sé qué, se están muriendo con cáncer», «¡mándeles el tratamiento!»; «Que si nos los queremos llevar para tratarlos afuera», «¡llévenselos!». Mientras tanto, siguen robando todo lo que pueden. Y siguen planificando todo lo que puedan y metiendo presos a los líderes de la oposición. O manteniéndolos a la raya.

Hubo un episodio antes de Barbados que, a partir de ese momento, mucha gente que conozco, muy relevante, me dijo: «Orlando, esto fue el límite que estuve dispuesto a tolerar». Se dio lo del 30 de abril y después nos enteramos qué había realmente detrás de ese alzamiento. Usted hablaba al principio de cuáles son las concesiones o los límites que están dispuestos a tolerar los venezolanos y cómo un proceso de transición junto a criminales realmente no va a ser sino una alteración cosmética. Que se va a mantener esta dinámica delincuencial. El 30 de abril se pactó, lo supimos gracias a innumerables medios de alto nivel, un acuerdo con grupos criminales representados en Padrino López y Maikel Moreno. ¿Qué piensa de esto que se había acordado?

Una barbarie.

Por supuesto que nunca hemos tenido el papel en la mano, ¿no? Lo que ha salido no ha ofrecido una prueba como el documento del acuerdo. Pero, sea o no sea eso es una barbaridad.

Tener a un ministro de la Defensa que ha permitido crímenes de lesa humanidad, que los ha inducido con su omisión, con su silencio y que además ha permitido que los cubanos estén instalados en las oficinas del Ministerio de la Defensa, mandando y dando órdenes… Tener a un ministro de la Defensa que se ha comportado como un cobarde, como un traidor a la patria, ¡porque ese sí es verdad que es un traidor a la patria! Tenerlo en una transición es una barbaridad.

Y tener a un delincuente como Maikel Moreno, que llegó a presidente del máximo tribunal del país por palanca, porque con su prontuario jamás debió ser ni siquiera magistrado. Tenerlo, y además pidiendo plata —¡porque en eso andaba!— y pretendiendo mantenerse en el cargo… Para mí eso es una sinvergüenzura..

De verdad que gracias a Dios eso no tuvo éxito.

Coincido. De acuerdo.

Y yo espero que vayamos a una transición sin esos criminales, Orlando. Porque no habremos logrado nada con ellos.

Dentro de la Fuerza Armada Nacional y fuera del país, hay militares que son buenos y que pueden conducir a la Fuerza Armada hacia una reinstitucionalización. Ahí hay gente buena. Y, como te decía, en el campo jurídico sobran personas que pueden llevar un tribunal.

Y usted ha dicho algo clave, Tamara. Que es que nosotros nos enfrentamos a un sistema. Y el sistema va mucho más allá que la figura de Maduro. Es todo un entramado de narcotráfico, corrupción, terrorismo, etcétera. Y ese entramado termina, por su tamaño y la cantidad de recursos que tiene, afectándonos. Comprometiéndonos. Es un entramado que, estoy convencido, ha logrado diseñar a todos lo jugadores de la partida. Todos los jugadores de la partida han sido de alguna manera tocados y diseñados por el entramado para que el proceso se ajuste a sus intereses. Y ahorita se ha dado una discusión en el país por el tema de la corrupción y mucha gente a mí me ha dicho: «Hay que ser muy purista, o muy idealista, para suponer que nosotros vamos a curar eso, a apartarnos de eso ahorita; la verdad el objetivo es el chavismo y ya. Y hay que ignorar los vicios, porque este no es el momento». Yo no quiero ser tan explícito con nombres y demás, pero yo no sé si usted coincide en que aquí el problema es el sistema y que si no apuntamos y neutralizamos todos los elementos y actores del sistema, nunca vamos a salir de esto. Porque al final son los factores que tenemos dentro, los que por sus intereses impiden que esto avance. No sé si me expliqué y si coincide. 

Déjame ver si te entendí: el sistema tiene muchas ramificaciones, del lado nuestro y del lado de ellos. Es decir, el dinero que Venezuela produjo en los años dorados del petróleo que manejó Chávez, dio para todo.

Así como hay corrupción de un lado, la ha habido del otro. No es mi tema, pero sí sé que ha habido eso. Cuando empiece una transición en el país, luego de unas elecciones libres, es que viene lo bueno. Porque si tú no atajas la corrupción, el encompichamiento, no fundas o refundas las instituciones con gente proba, con gente buena, tú vas a tener a estos criminales y delincuentes de regreso, yo te apuesto, en menos de dos años.

Porque los vas a tener del otro lado, con dinero, armados, envalentonados y de oposición. Y además de eso tienes de este lado gente con vínculos directo con ellos.

¿Vamos a seguir siendo un país que no piensa en la gente, en la educación, en la reforma real, en el rescate de los valores morales y principios democráticos? Yo creo que los venezolanos, para que regresen al país, tú vas a tener que ofrecerles realmente un país con valores. Porque tú vas y le preguntas hoy en día a un venezolano, que tiene un trabajo en otro país, si regresa, te dirá que solo lo hará cuando haya una Venezuela de valores, real, de principios. Y para tener una Venezuela de valores tú necesitas gente, dentro de Venezuela, que con valores refunde la democracia. Y eso se tiene que dar en la Fuerza Armada, en todas las instituciones, en el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Así que la convivencia con personas inmorales, con falta de valores, criminales, narcos y corruptos no va a permitir que Venezuela surja o salga adelante. Y, además de eso, creo que la gente en general para volver a creer en los partidos necesita ver que esos partidos son reformados. Porque, además de eso —de apartar el populismo, porque ese es otro cáncer que tenemos—, hay que ofrecerle a la gente lo que necesita un país para progresar. Sanear la economía, la educación y todo el sistema. Si tú no refundas a Venezuela de esa manera, tú vas a tener chavismo u oposiciónismo tomando un país rico sin que el progreso llegue.

Como te decía, si tú le preguntas a un venezolano, a cualquiera, «¿tú quieres regresar?», te contestarán: «¿A dónde? ¿A Venezuela? ¿Para qué, si eso es una rebatiña política, de un lado y del otro?».

Sí necesitas hacer bases para que los venezolanos crean de nuevo en que sí hay política que sirve, ¿no? No sé si te respondí la pregunta.

Si, creo que fuiste sumamente transparente y lo agradezco mucho. Lo agradezco porque creo que hay que empezar a hablar de esto. Yo creo que nosotros no llevamos veinte años de chavismo pese a que lo hemos hecho todo; sino que llevamos veinte años de chavismo porque ha habido mucha complicidad, el proceso se ha pervertido mucho y hay muchos intereses comprometidos. Y, ya para ir terminando, quería hablar de esto. De cómo el proceso se puede pervertir. Yo, como usted y creo que todos los venezolanos, aspiro genuinamente a que Juan Guaidó triunfe. A eso le apuesto. Más allá de él como individuo, yo creo que él representa una plataforma y una oportunidad, no solamente para los venezolanos sino para la región. Del triunfo de él depende la estabilidad de la región y la supervivencia de los venezolanos. Pero yo aspiro es a que él triunfe, él como oportunidad, no a que triunfen quienes lo rodean. Yo, y esto es una percepción completamente personal, coincido con lo que ha dicho Diego Arria, que es que esto es un Gobierno colegiado donde Juan Guaidó funciona como vocero de los partidos, del G4. ¿Usted coincide con eso?

Mira, yo quiero pensar que Guaidó piensa con su propia cabeza. Y también quiero pensar que de alguna manera él tiene su propia estrategia. Yo deseo que eso sea así. Por supuesto que dentro de su grupo político, y acuérdate que ellos forman parte del Frente Amplio, ¿no? Y el Frente Amplio reúne a personas que le deben a la justicia, por ejemplo. Y, de alguna manera, está rodeado de personas que están viendo cómo cuidan su parcela.

Claro, claro.

Su parcela política. Y eso siempre ha sido así. Eso no es de ahora, Orlando. Eso ha sido así durante muchos años de nuestra historia. La parcelita política. Lo que ocurre es que antes cuidaban la parcela pero hacían. Hoy en día los del régimen cuidan la parcela para robar y seguir en el poder. Dejaron que el país se cayera a pedazos.

Yo creo en Guaidó, como dices tú. Yo creo que los venezolanos le hemos apostado, todos, para que en manos de él y de los que lo ayudan a salir adelante, tengamos una esperanza y la capacidad de salir de esta tragedia.

Yo le diría al presidente Guaidó que se rodee de gente buena. Que se rodee de gente que no sea corrupta y no sea criminal. Hay veinticinco o veintiséis millones de venezolanos en Venezuela de dónde escoger. De dónde hacer un buen equipo. Y de ahí llevar a los venezolanos a lo que todos queremos, ¿no?

No te quiero decir con esto que todos lo que lo rodean son de alguna manera malos. Por supuesto que no. Hay otra cosa que tenemos que tener en cuenta, Orlando, que es que la pelea la están dando allá.

Claro.

La pelea es allá. Y nosotros podemos de alguna manera desde afuera apoyar. Empujar o aconsejar. Pero la pelea es en Venezuela. Realmente la supervivencia del día a día es en Venezuela. La tiranía oprime es allá. Entonces, que arme o busque la forma de avanzar sin rodearse de gente que esté comprometida para que los venezolanos podamos tener esperanza de que sí vamos a salir; pero sí vamos a salir del sistema.

Yo creo que ha sido muy injusto no apoyarse o no sumar a, por ejemplo, María Corina Machado. María Corina Machado se ha ganado su puesto en la política porque ha sido una mujer valiente y porque continúa allá. Y yo creo que no tomarla en cuenta o no sumarla es muy ingrato. Porque aunque ella no forme parte del Frente Amplio, ella forma parte de la historia. De la historia de Venezuela. Y ha sido siempre frontal y ha denunciado problemas como el que vive hoy Venezuela, que es la ocupación de grupos terroristas en nuestro territorio.

Se deberían hacer llamados a personas que acompañan a María Corina Machado. Hay magistrados que la acompañan, como Blanca Rosa Marmol. Y personas buenas, vale, ¿sabes? Y no simplemente apartarlos. Porque yo lo que veo es que si tú estás de acuerdo y le dices que sí a todo y te amoldas a esa MUD amplia y te metes en el mismo espiral, eres bienvenido; pero si tú eres opuesto, pero eres opositor y tienes tus propias ideas y les dices que ese camino no es el correcto sino este, «no te vayas por allá que es por aquí», «atiéndeme que yo también pienso, que yo también tengo personas que me asesoran y que quieren también salir de esto», no te toman en cuenta. Simplemente no estás escuchando. Nos volvemos lo que confrontamos. Porque del otro lado solo le prestan atención a quienes tienen el cassette metido en la cabeza. Tú necesitas oposición en tu equipo. Que te diga cuándo lo estás haciendo bien y cuándo lo estás haciendo mal. Tú no necesitas alguien que te diga qué hacer a la manera de ellos, sino escuchar quién te contradice. Juan Guaidó necesita rodearse de ese tipo de personas. Porque escuchar tus errores y rectificar es de sabios.

Yo le diría al presidente que sume, pero que no sume gente que resta, como gente que está involucrada en el chavismo criminal. Que sume gente que suma, que es proba e inteligente. Y que realmente tiene la capacidad de visualizar una nueva Venezuela. Eso es lo que yo le diría al presidente.

¿Es optimista?

Quiero serlo. Oye, Orlando, yo lucho para que Venezuela sea libre, vale. Y sobre todo para que mis hijos el día de mañana aunque sea la puedan visitar con tranquilidad. Y los venezolanos puedan regresar. Porque yo sé que hay muchos venezolanos que tienen a su país en el corazón.

Y Venezuela es un país hermoso. Y yo me he recorrido tantos países y tú dices: «¡Pero es que lo tenemos todo! Todo para que Venezuela sea un país de primer mundo, vale». ¿Por qué nunca hemos sido un país de primer mundo? Porque somos unos avariciosos. Esa es una cultura, de hecho, del latino. Porque si hay algo que ha unido a Latinoamérica ha sido Odebrecht. La corrupción ha unido a Latinoamérica.

Yo soy optimista porque hay gente buena en Venezuela. Porque el venezolano, en su mayoría, es bueno, es trabajador, inteligente y valiente. Que ha dado una gran y larga pelea y que no podemos, ahora más que nunca, ni doblegarnos ni quebrarnos ni cesar. Porque ahora más que nunca es que hay que seguir luchando para que ellos salgan.

Pero eso sí, Orlando, hay que salir del sistema. De un sistema de corrupción. Salir de un sistema de corrupción, de destrucción y ansias de poder. Porque donde han puesto la mano, han destruido.

Convivir con ellos no es la manera. No es la forma.

¿Cuál es para usted, Tamara, el mayor valor? 

¿El mayor? ¿De todos?

De todos.

La honestidad.

La honestidad, la sinceridad y la valentía. Esas son las tres cosas que necesita Venezuela.

El poder del periodismo. La importancia de la verdad.