Publicaciones de la categoría: EDITORIALES

Los tumbos de la MUD

Agosto 17, 2017 5:50 am

Hay un hecho evidente, que se puede constatar en los sucesos recientes de todos los días: la MUD ha perdido mucho del favor popular que antes la acompañaba. Basta con mirar las reacciones de la ciudadanía en las redes sociales para darse cuenta de una pérdida de reconocimiento que, si no es avasalladora del todo, no deja de ser preocupante. Los soportes que tenía se han debilitado, y los afectos que la acompañaban son ahora cada vez más tibios y renuentes. Ojalá se trate de un hecho pasajero, para bien de la sociedad democrática que todavía no ha ganado su batalla contra la dictadura.

Pero, para que se enderecen las cargas hace falta una rectificación de la propia MUD. Los amores no son eternos, sino inconstantes. La fe puede ser inamovible, pero no deja de estar sujeta a los vaivenes de la inconstancia. Los apoyos se cultivan, porque se pueden marchitar cuando parecen vigorosos y florecientes. Nada es seguro en el campo de la política, que es la más cambiante entre las vicisitudes de la sociedad, o un oficio condenado a la muerte si no se ejecuta con la lucidez que necesita.

Si miramos hacia hechos que desfilan desde hace poco ante nuestros ojos para ver cómo la MUD ha perdido la brújula, o no ha cumplido los compromisos que anunció a sus seguidores, encontramos explicaciones de más sobre el declive. Veamos algunas evidencias que saltan a la vista. La falta de respuestas convincentes ante el fraude perpetrado por el CNE en la elección amañada de una constituyente ilegal y traída por los cabellos. La debilidad, o la inacción escandalosa, en la defensa y custodia de espacios fundamentales para la soberanía popular y para lugares simbólicos en sentido republicano, como es el predicamento del Capitolio manejado a su antojo por el oficialismo, o sometido a un condominio aceptado sin mucha incomodidad por los directivos de la Asamblea Nacional y por los diputados en pleno.

La aceptación automática de la decisión sorpresiva del oficialismo para convocar elecciones regionales, conducta que hace ver a los líderes de la oposición como juguetes de una maniobra frente a la cual no han podido reaccionar con la seriedad requerida por el desafío.

Puede ser que las cosas tengan explicación, que las omisiones se puedan comprender de veras, que lo que parece incompetencia, error y precariedad sea lo contrario, pero la MUD no se ha tomado el trabajo de explicar su conducta. O, mucho peor, no ha sabido comunicarla. ¿Ha perdido la herramienta esencial de los políticos, que es el cultivo de la fe de sus seguidores para que no se salgan del redil?

Una sociedad que ha demostrado su madurez en los últimos tiempos, y un coraje cívico pocas veces visto en el pasado, merece el respeto que los líderes de la oposición le están negando. Si quieren mantener el apoyo masivo que han tenido hasta hace poco, los líderes deben examinar con seriedad sus posiciones y, en especial, la efectividad de su lucha contra la dictadura. Cada vez hay menos borregos en la viña de la oposición, lo cual implica la correspondencia del respeto y del compromiso de quienes han ejercido hasta ahora su dirigencia.

Editorial de El Nacional

Trump y nosotros

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15 DE AGOSTO DE 2017 12:09 AM

Ha bastado poco tiempo para que Trump nos acostumbre a sus estridencias. Un grito aquí y una pose allá se han vuelto cosas rutinarias en Estados Unidos, pero también en los países que no pueden negar, sin pasarse de tontos, la influencia de la Casa Blanca en situaciones alejadas de su territorio inmediato. Los republicanos y los demócratas saben cómo se bate el cobre de los negocios políticos, es decir, cómo es más la bulla que la cabuya  en el predicamento de un jefe deslenguado y egocéntrico, pero aquí tenemos ganas de tomarlo en serio. De allí la necesidad de los comentarios que se leerán a continuación.

Primero: estamos ante una nueva bravata en la que caemos como unos incautos. Cuando Trump asoma la posibilidad de una intervención militar en Venezuela, nos mete en el saco de sus intemperancias como para no dejar de aparecer en primera plana. Seguramente ha oído cosas de la dictadura que nos asfixia y de las carencias materiales que nos ahogan, pero quizá sin saber de veras lo que nos está sucediendo. Por consiguiente, no podemos pensar en que ya tiene decisiones tomadas e irreversibles para enviar una tropa marinera mañana por la mañana.

Segundo: se trata de una ligereza ante la cual se debe responder sin vacilación, con la firmeza propia de los habitantes de una comarca que se ha proclamado como república independiente desde 1811 y que se ha batido en buena lid para mantener su autonomía. Aun cuando estemos ante una declaración irresponsable, debemos rechazarla en forma inmediata y enfática.

Tercero: la declaración le viene como anillo al dedo a Maduro. El muchacho que llora y la mamá que lo pellizca. Las palabras del plutócrata convertido en inquilino de la oficina oval alimenta la retórica agotada del sujeto sin ideas que pernocta en Miraflores.

Ahora puede divulgar la imagen del gran garrote que ha formado parte de sus peroraciones sin sentido. Ahora pueden tener un poco de sentido, un poquito nada más,  porque la voz de un iracundo Tío Sam supuestamente dispuesto a meter en cintura a los “revolucionarios” le ofrece ingredientes para un menú capaz de mantener la atención de los comensales por unos días más.

Cuarto: pese a la trivialidad del amenazador, ciertamente se sigue con atención en Estados Unidos lo que pasa en Venezuela, según lo prueban las medidas tomadas por el Departamento del Tesoro contra numerosos burócratas de la dictadura que, hasta ahora con total impunidad, han violado derechos humanos y han cometido numerosas tropelías contra la sociedad. En consecuencia, los organismos fundamentales del gobierno estadounidense le pueden dar sustento a las palabras de un jefe que hasta ahora se ha hecho célebre por el tremendismo de sus apariciones públicas.

Quinto: los países latinoamericanos relacionados con la crisis venezolana han manifestado su desacuerdo con la amenaza de Trump. Ya pasó el tiempo del gran garrote y de las invasiones armadas, han declarado al unísono. Se trata de una conducta que no puede pasar inadvertida en el norte, ni entre los venezolanos.

Faltan otras consideraciones frente a las declaraciones de Trump, tal vez muchas más importantes, pero las que ahora se ofrecen pueden permitir una comprensión adecuada de lo que dijo.

Trump y nosotros

Agosto 15, 2017 5:24 am

Ha bastado poco tiempo para que Trump nos acostumbre a sus estridencias. Un grito aquí y una pose allá se han vuelto cosas rutinarias en Estados Unidos, pero también en los países que no pueden negar, sin pasarse de tontos, la influencia de la Casa Blanca en situaciones alejadas de su territorio inmediato. Los republicanos y los demócratas saben cómo se bate el cobre de los negocios políticos, es decir, cómo es más la bulla que la cabuya  en el predicamento de un jefe deslenguado y egocéntrico, pero aquí tenemos ganas de tomarlo en serio. De allí la necesidad de los comentarios que se leerán a continuación.

Primero: estamos ante una nueva bravata en la que caemos como unos incautos. Cuando Trump asoma la posibilidad de una intervención militar en Venezuela, nos mete en el saco de sus intemperancias como para no dejar de aparecer en primera plana. Seguramente ha oído cosas de la dictadura que nos asfixia y de las carencias materiales que nos ahogan, pero quizá sin saber de veras lo que nos está sucediendo. Por consiguiente, no podemos pensar en que ya tiene decisiones tomadas e irreversibles para enviar una tropa marinera mañana por la mañana.

Segundo: se trata de una ligereza ante la cual se debe responder sin vacilación, con la firmeza propia de los habitantes de una comarca que se ha proclamado como república independiente desde 1811 y que se ha batido en buena lid para mantener su autonomía. Aun cuando estemos ante una declaración irresponsable, debemos rechazarla en forma inmediata y enfática.

Tercero: la declaración le viene como anillo al dedo a Maduro. El muchacho que llora y la mamá que lo pellizca. Las palabras del plutócrata convertido en inquilino de la oficina oval alimenta la retórica agotada del sujeto sin ideas que pernocta en Miraflores.

Ahora puede divulgar la imagen del gran garrote que ha formado parte de sus peroraciones sin sentido. Ahora pueden tener un poco de sentido, un poquito nada más,  porque la voz de un iracundo Tío Sam supuestamente dispuesto a meter en cintura a los “revolucionarios” le ofrece ingredientes para un menú capaz de mantener la atención de los comensales por unos días más.

Cuarto: pese a la trivialidad del amenazador, ciertamente se sigue con atención en Estados Unidos lo que pasa en Venezuela, según lo prueban las medidas tomadas por el Departamento del Tesoro contra numerosos burócratas de la dictadura que, hasta ahora con total impunidad, han violado derechos humanos y han cometido numerosas tropelías contra la sociedad. En consecuencia, los organismos fundamentales del gobierno estadounidense le pueden dar sustento a las palabras de un jefe que hasta ahora se ha hecho célebre por el tremendismo de sus apariciones públicas.

Quinto: los países latinoamericanos relacionados con la crisis venezolana han manifestado su desacuerdo con la amenaza de Trump. Ya pasó el tiempo del gran garrote y de las invasiones armadas, han declarado al unísono. Se trata de una conducta que no puede pasar inadvertida en el norte, ni entre los venezolanos.

Faltan otras consideraciones frente a las declaraciones de Trump, tal vez muchas más importantes, pero las que ahora se ofrecen pueden permitir una comprensión adecuada de lo que dijo.

Editorial de El Nacional

¿Opción militar?

AGOSTO 14TH, 2017 Analítica ANALÍTICA

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¿Opción militar?EL EDITORIAL

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Venezuela y la hiperinflación: cinco perspectivas sobre la crisis económica
¡Gracias por tanto!
Unidad

No hay opción militar que solucione la crisis de un país. La única ruta que puede lograr cambios perdurables en una determinada sociedad es la búsqueda, por afanosa que sea, de consensos.

La historia de nuestro continente ha estado, lamentablemente, plagada de intervenciones militares de todo género, desde los clásicos golpes de Estado que impusieron a diversos países unas férreas dictaduras encabezadas por personas del –o ligadas al- sector castrense.

Desde su fundación, Venezuela es un claro ejemplo de república independiente en la que los militares han sido los protagonistas principales de nuestra historia, situación que solo se comienza a modificar temporalmente a partir de 1945, y en forma más permanente a partir de 1958, para retroceder de nuevo y llevarnos a donde estamos hoy.

La otra cara de las opciones militares, de la cual nuestro país se ha salvado, hasta ahora, es la de la intervención militar externa, que en cambio sí ha afectado a varios países de la región.

No se puede creer que en pleno siglo XXI ocurra una intervención militar foránea en nuestro país. Más bien pensamos que los discursos políticos que se refieren a una posible o eventual opción militar, son mecanismos de corte dialéctico para ejercer presión en búsqueda de una solución negociada. Las guerras, sean esta internas o internacionales, no resuelven la crisis de manera definitiva, más bien pueden alejar aún más una solución.

En un país tan convulsionado como el nuestro y con un polarización política tremendamente perjudicial para el bienestar de la población, no se vislumbra otra opción que la utilización de todos los mecanismos de presión necesarios para lograr que se de una negociación asistida por países amigos, a través de la cual las partes encuentren una manera racional de superar la crisis y restablecer el vulnerado orden constitucional.

Cualquier tipo de acción militar que conduzca a un enfrentamiento bélico abrirá las puertas a un conflicto interminable donde lo único seguro sería el creciente número de muertos y pobreza, pudiendo haber evitado estas pérdidas humanas de existir la voluntad de una negociación antes de que nos empezáramos a disparar los unos a los otros.

Es hora de reflexionar y de detener una tragedia de la cual nadie saldrá victorioso. Seguir como estamos hoy es inviable, por lo tanto no queda otra que iniciar un proceso de negociación. Y si no somos capaces de entenderlo, entonces serán los mecanismos de presión internacionales los que forzarán a las partes a sentarse a la mesa y buscar una solución definitiva a la crisis venezolana que pareciera haberse convertido en un problema para toda la región.

Editorial: La ruptura que estaba rota

Editorial

María Corina Machado declaró,ante la ausencia de marchistas en la manifestación convocada el viernes 4,que la MUD debería “hacer una autocrítica”.Vendría muy bien pero hay malos precedentes sobre eso de las autocríticas. En general,cuando los comunistas pedían hacer eso,era con el fin de pasar la maquinaria sobre algún grupo. Sin embargo, la autocrítica en este caso es fácil: un sector al que Machado pertenece viene con la idea de derrocar al gobierno con muchachos desarmados y alborotos callejeros.Ninguna cabeza en orden podría pensar eso,pero se le añade un ingrediente fantasmal: unos espectros militares que intervendrían para restablecer la democracia.No es solo una tontería sino dos por el mismo precio, terriblemente alto a juzgar por las decisiones que tomó la constituyente en su primer pinino. La gente salió a las calles a jugarse la vida con la idea de que “faltaba poco” para “doblarle el brazo al gobierno”,salir de Maduro y tener “elecciones generales este año”. A cambio de ello hay constituyente,115 cadáveres, dirigentes inhabilitados,presos,alcaldes destituidos y lo que venga.Es la crónica de una paliza buscada.
Machado ha tenido una relación muy utilitaria con la Unidad.Fue flamante diputada por un fácil municipio, puro lomito, el menos riesgoso de Venezuela,que se ganaba sin mover un dedo. Igual cuestionaba a quienes consiguieron los votos para llevarla allí,porque ella no tiene.Luego perdió la curul por una torpeza injustificable,al no darse cuenta de lo que hacía cuando quiso sentarse en el puesto de Panamá en la OEA para cuestionar al gobierno venezolano. Pese a semejante pifia la Unidad la volvió a lanzar de candidata pero el régimen la inhabilitó. En atropello a la verdad y la lealtad, acusó descabelladamente a la MUD que tanto la había soportado, de ser “responsable” de lo que le había sucedido por su error. Encabezó “la salida” en 2014,una acción divisionista que pretendía “reventar” a la Mesa y que ocasionó demasiadas tragedias. A partir de ahí se dedicó a sabotear las candidaturas de la plataforma unitaria en 2015, e hizo que la alianza perdiera cuatro diputados. Pese a eso se presentó como parte de la victoria. Afortunadamente, la autocrítica ya comenzó con el regreso a una compleja elección de gobernadores que dependerá de que la ANC autorice que se haga. Pese a que la Unidad adoptó sus ideas en los últimos meses y la hizo vocera, ahora Machado dice separarse de aquello a lo que nunca estuvo unida.Posiblemente sea positivo su deslinde porque así podrá seguir practicando sus planteamientos hasta que la lleven hasta donde la tengan que llevar. La Unidad regresa así a lo que ha debido ser la política desde el 6D de 2015 en 20 meses de derrotas innecesarias.Desde aquel momento se sacrificó a la provincia que quería y quiere elegir sus autoridades.Pero muchos de los estrategas dijeron que para qué gobernadores, si el mundo era nuestro.Solo hacía falta sacar adolescentes a las calles.

13 Agosto, 2017

Tabaré al desnudo

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11 DE AGOSTO DE 2017 12:30 AM

No hay dudas sobre la importancia de la batalla que los demócratas venezolanos han ganado en el plano internacional. La dictadura de Nicolás Maduro y su camarilla civil y militar están arrinconadas y sometidas a críticas rotundas que le llueven por todas partes. Incluso, a la “izquierda caviar” europea no le ha quedado otra alternativa que dar pasos atrás y refugiarse en las viejas acusaciones que por rancias ya no convencen a nadie.

Ya no quedan sino pequeños bolsones de resistencia en Italia y España. Buena parte de los partidos italianos siguen apegados a viejos esquemas y poco les importa la suerte de los ciudadanos itálicos que llevan vida en Venezuela con decencia, sudor y trabajo incansable.

A veces, en épocas electorales, los políticos se acuerdan de ellos y recorren suelo venezolano para trajinar algunos votos; pero hoy, en verdad, no hacen presencia activa para proteger a los miles de italianos y sus descendientes que están siendo expropiados y perseguidos por Maduro y su camarilla. Como ovejas cegatas han comprado el invento fascista de Maduro que tilda a la oposición de ultraderecha. Basta con preguntarle a cualquier italiano que viva en Venezuela si ha presenciado un acto de la extrema derecha parecido a lo que inquieta a Europa y a Italia.

Deberían mirar el caso de España que lleva en sus entrañas el virus de un lumpen ilustrado que imita en su vestimenta casual a una revolución de fachada, pero que han sido mercenarios bolivarianos antes que españoles. Insurrectos contra el capitalismo, pero que no desdeñan el pago en dólares porque les hace ascos el euro.

Sin embargo, la prensa española se ha mostrado generosa y solidaria con la resistencia venezolana, incluso más allá de cualquier compromiso lógico y civilizado porque conocen de dictaduras y de atropellos militaristas. Aquí Maduro se ha ensañado contra la colectividad española sin que existan razones para ello. Todo lo contrario, españoles, italianos y portugueses han sido un motor de nuestra economía desde que llegaron aquí a sembrar otra vida, y así se les ha reconocido hasta que llegó el socialismo militar, destructor y corrupto.

Ahora han tenido que regresar a su patria para, luego de tantos sacrificios, retomar sus vidas que en ningún momento fueron dañinas para Venezuela. Nos duele esa estridencia de odio, mezquina y brutal que busca extirpar algo que significa mucho para nosotros: los amigos que llegaron del otro lado del océano y tendieron un puente histórico indestructible.

Pero siempre se descubre una oveja negra en el rebaño. Ayer la agencia AFP transmitía un despacho en el cual el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, admitía que “Uruguay aprobó la suspensión de Venezuela del Mercosur por temor a medidas comerciales de sus socios en su contra, en una entrevista publicada por el semanario Búsqueda”.

Explicaba Tabaré Vázquez su cínica posición de esta manera más propia de un magnate de Wall Street que de un mandatario democrático: “¿Qué pasa con el Uruguay si se mantenía en una situación intransigente dentro del Mercosur? ¿Y si lo aíslan a Uruguay del Mercosur?”. (…) ¿Y cuántos puestos de trabajo se pueden perder? ¿Y si hay acciones que pueden perjudicar a los trabajadores uruguayos, a los empresarios uruguayos”.  Menudo capataz capitalista tenemos entre nosotros.

Sanciones y lloradera

10.08.17, 6:18 am / Editor /

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a ocho altos jerarcas del gobierno madurista o vinculados a su entorno. No es una noticia que llene de orgullo a los venezolanos porque es una muestra más de que nuestro país está en manos de grupos de políticos y militares que hacen de las suyas sin importarles el destino de Venezuela. Lo triste es que desde el extranjero se impongan severas sanciones que, en sana lógica, deberían corresponder a las instancias judiciales de nuestro país.

Los señalamientos contra estos militares y políticos maduristas tienen que ver con la violación de los derechos humanos. Lo extraño reside en que el Estado venezolano ha firmado todos los tratados internacionales referidos a estos derechos que nunca deberían ser irrespetados. Aún más, en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, consultada y aprobada por el voto popular, quedan claramente establecidos las instancias y mecanismos adecuados no solo para garantizar estos derechos sino para elevar las quejas y denuncias de la población.

Después de tanta alharaca por la libertad, de citar a Simón Bolívar como si fuera el salvador universal de todos los males, de inventar un “poder moral” que el madurismo ha convertido en inmoral, de crear un defensor del pueblo que es un títere de Miraflores –y por tanto inútil para la población– y, por si fuera poco, escoger a un contralor general cuya única ocupación ha sido la de emplear a toda su familia, termina como guinda de la torta defenestrando a la fiscal general por el hecho de reclamar la independencia de criterio que es intrínseco a esa institución si se vive en democracia.

Después de cometer todos estos desaguisados y de hacerlos públicos como si fueran un trofeo obtenido en una feroz batalla, el madurismo la emprende contra los alcaldes, gobernadores y los medios de comunicación, a los cuales busca reducir por intermedio de medidas de fuerza o coerción que están estrictamente proscritos en un modo de gobierno democrático. Luego de tantas insensateces, propias del autoritarismo más perverso, pretenden que la comunidad internacional no se sienta en el deber de prestar ayuda o de solidarizarse con la sociedad venezolana que lucha por sobrevivir en medio de tanta ineptitud y narcocorrupción del poder.

Los venezolanos tenemos la fuerza y el coraje suficiente para dar la batalla democrática y vencer. No queremos una narco-Venezuela, no queremos a quienes solo piensan y ejercen el poder como una forma tenebrosa de enriquecerse sembrando en su camino la muerte de cientos de jóvenes.

Al contrario de lo que ocurre hoy y que nos llena de dolor y vergüenza, soñamos con una Venezuela respetada por la comunidad latinoamericana, con la fuerza moral suficiente para enderezar el rumbo y desinfectar el aparato del Estado, hacerlo eficiente y, por encima de todo, solidario con los más necesitados.

Como dijo la fiscal Luisa Ortega Díaz, tras conocer el apoyo recibido de los cancilleres de 13 naciones latinoamericanas: “Agradezco la solidaridad y el reconocimiento de los países que participaron en la cumbre de Lima”. En verdad, agregamos desde esta tribuna, el apoyo internacional es cada día más importante, pero esta batalla es nuestra y debemos ganarla nosotros.

Editorial de El Nacional

Editorial | El imperio contrataca —Sanciones y lloradera—

HomeOpinión → Editorial | El imperio contrataca —Sanciones y lloradera—

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Screen Shot 2017-08-10 at 4.57.04 AMJUEVES 10 DE AGOSTO DE 2017

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a ocho altos jerarcas del gobierno madurista o vinculados a su entorno. No es una noticia que llene de orgullo a los venezolanos porque es una muestra más de que nuestro país está en manos de grupos de políticos y militares que hacen de las suyas sin importarles el destino de Venezuela. Lo triste es que desde el extranjero se impongan severas sanciones que, en sana lógica, deberían corresponder a las instancias judiciales de nuestro país.

Los señalamientos contra estos militares y políticos maduristas tienen que ver con la violación de los derechos humanos. Lo extraño reside en que el Estado venezolano ha firmado todos los tratados internacionales referidos a estos derechos que nunca deberían ser irrespetados. Aún más, en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, consultada y aprobada por el voto popular, quedan claramente establecidos las instancias y mecanismos adecuados no solo para garantizar estos derechos sino para elevar las quejas y denuncias de la población.

Después de tanta alharaca por la libertad, de citar a Simón Bolívar como si fuera el salvador universal de todos los males, de inventar un poder moral que el madurismo ha convertido en inmoral, de crear un defensor del pueblo que es un títere de Miraflores ­y por tanto inútil para la población­ y, por si fuera poco, escoger a un contralor general cuya única ocupación ha sido la de emplear a toda su familia, termina como guinda de la torta defenestrando a la fiscal general por el hecho de reclamar la independencia de criterio que es intrínseco a esa institución si se vive en democracia.

Después de cometer todos estos desaguisados y de hacerlos públicos como si fueran un trofeo obtenido en una feroz batalla, el madurismo la emprende contra los alcaldes, gobernadores y los medios de comunicación, a los cuales busca reducir por intermedio de medidas de fuerza o coerción que están estrictamente proscritos en un modo de gobierno democrático. Luego de tantas insensateces, propias del autoritarismo más perverso, pretenden que la comunidad internacional no se sienta en el deber de prestar ayuda o de solidarizarse con la sociedad venezolana que lucha por sobrevivir en medio de tanta ineptitud y narcocorrupción del poder.

Los venezolanos tenemos la fuerza y el coraje suficiente para dar la batalla democrática y vencer. No queremos una narco-Venezuela, no queremos a quienes solo piensan y ejercen el poder como una forma tenebrosa de enriquecerse sembrando en su camino la muerte de cientos de jóvenes.

Al contrario de lo que ocurre hoy y que nos llena de dolor y vergüenza, soñamos con una Venezuela respetada por la comunidad latinoamericana, con la fuerza moral suficiente para enderezar el rumbo y desinfectar el aparato del Estado, hacerlo eficiente y, por encima de todo, solidario con los más necesitados.

Como dijo la fiscal Luisa Ortega Díaz, tras conocer el apoyo recibido de los cancilleres de 13 naciones latinoamericanas: Agradezco la solidaridad y el reconocimiento de los países que participaron en la cumbre de Lima. En verdad, agregamos desde esta tribuna, el apoyo internacional es cada día más importante, pero esta batalla es nuestra y debemos ganarla nosotros.

Editorial de El País: Torturas en Venezuela

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El diario español El País dedicó su editorial a cómo la ONU tomó en cuenta cientos de denuncias de arrestos, represión y torturas para acusar al gobierno venezolano de uso excesivo de  la fuerza

Protestas

MIGUEL GUTIÉRREZ / EFE

Miembros de la Guardia Nacional Bolivariana detienen a un manifestante

Por EL NACIONAL WEB

09 DE AGOSTO DE 2017 10:11 AM | ACTUALIZADO EL 09 DE AGOSTO DE 2017 11:42 AM

Tras las más de 100 muertes y la fuerte represión en contra de los ciudadanos ocurridos en las protestas, la Organización de Naciones Unidas se pronunció en contra del recrudecimiento de la violencia en  Venezuela y le atribuyó la responsabilidad a grupos afectos al oficialismo.

El diario español El País dedicó su editorial a las posibles consecuencias que traerá esta respuesta de la organización internacional, la cual fue publicada en un informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos.

La ONU también responsabilizó a los organismos de seguridad del Estado por reprimir a los ciudadanos que expresan su voluntad en las calles venezolanas y aclaró que los funcionarios militares y policiales cometen arrestos injustificados, tratos crueles y torturas.

El periódico español también se refirió al incremento de la tensión social en el país luego de las elecciones de la asamblea nacional constituyente (ilegítima), en la que no se les garantizó a los participantes unos comicios transparentes.

El proceso electoral del pasado 30 de julio ya había generado dudas en la oposición, la ciudadanía y grupos oficialistas ajenos al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), pero la desconfianza fue reforzada cuando la empresa Smartmatic, encargada del proceso electoral electrónico en Venezuela, dijo que hubo manipulación en los resultados.

Toda esta inestabilidad le dio pie a la ONU para declarar que Venezuela está regida por un gobierno que usa la fuerza de forma excesiva y aprovecha su poder político para impedir la libre expresión de los ciudadanos y de líderes políticos de la oposición.

Puede leer el editorial completo en El País.

Dictadura paria y sin futuro

El Observador

Por El Observador

Agosto 7, 2017 05:00

TIEMPO DE LECTURA: 3 MINUTOS

La suspensión política del régimen chavista en el Mercosur es una de las pocas iniciativas que pueden acelerar el derrumbe del régimen

La suspensión política del régimen chavista en el Mercosur no liquida este oprobio continental pero convierte a Venezuela en un Estado paria cuyo futuro, tarde o temprano, será el colapso de una dictadura insostenible. Cada vez más aislado, no podrá mantenerse por mucho tiempo si naciones que todavía comercian con el gobierno de Nicolás Maduro disponen sanciones económicas.

Es un curso que agravará las penurias en que viven los venezolanos, sin alimentos ni medicinas, y es preferible que fueran sobre los personeros del régimen que sobre la nación. Pero es una de las pocas iniciativas que pueden acelerar el derrumbe de un régimen que ha perdido toda legitimidad por violar los derechos humanos y suprimir libertades.

Los cancilleres de los países fundadores del Mercosur acordaron la suspensión política bajo la cláusula democrática, profundizando la suspensión que ya le había sido impuesta por incumplimiento de normas del bloque. La medida fue aprobada por unanimidad, gracias a la tardía reacción de nuestro gobierno.

La administración Vázquez estuvo complaciente hasta último momento con Maduro y sus adláteres, reclamando un diálogo pacificador al cual el régimen de Caracas siempre se ha negado. El impostergable cambio de posición de Uruguay agravó disidencias internas, ya que lo rechazaron acerbamente los sectores que prefieren la dictadura a la vigencia de la democracia.

La gota de agua que rebasó la tolerancia fue la instalación fraudulenta de una Asamblea Constituyente, desoyendo llamados de gobiernos democráticos y del papa Francisco. Ese organismo no solo redactará una nueva Constitución en la esperanza de eternizar al chavismoen el poder, sino que desde el primer momento sustituyó al Parlamento legítimo y empezó a tomar decisiones que nada tienen que ver con los debates que corresponden a una Constituyente.

Como primera medida dispuso la destitución de la fiscal general Luisa Ortega, una exchavista que optó por defender la legalidad.

Con su habitual arrogancia Maduro rechazó la suspensión, que lo expone a sanciones económicas y eventualmente a igual exclusión en la Unasur y la OEA. En el organismo interamericano la mayoría necesaria para aplicar la cláusula democrática ha sido bloqueada hasta ahora por unos pocos países caribeños minúsculos que dependen del petróleo venezolano.

Y la Unasur mantiene la inoperancia que la caracteriza desde su fundación a instancias de Hugo Chávez, creador del ficticio “socialismo del siglo XXI” y responsable de haber nombrado a Maduro como su heredero. Pero la magnitud del desastre venezolano puede cambiar esa inacción. Por lo pronto, mañana habrá en Perú una reunión regional más amplia para tratar la crisis.

Sanciones económicas efectivas, especialmente si Estados Unidos suspende sus compras de petróleo, principal fuente venezolana de divisas, harán más insostenible la situación de un régimen que enfrenta este año una caída del PIB del 12%, según el FMI, y una hiperinflación de 1.000%. Y los casos de coroneles y otros oficiales que han intentado rebelarse apuntan a una fisura en la estructura militar que es el único sostén de Maduro. Aunque cada vez más aislada, su dictadura por ahora sobrevive pero se enfrenta a su colapso por la resistencia interna, las acciones del mundo democrático y su debacle económica.