Publicaciones de la categoría: EDITORIALES

Democracia si, fanatismo no

    Pinterest

Democracia es el debate público y abierto de ideas. La democracia es la arena en la que combaten, cual gladiadores, los adversarios políticos, que, sin embargo, nunca son considerados enemigos.

En nuestro país, estamos viviendo un nivel tal de intolerancia, que lo que se está convirtiendo en normal es considerar como un enemigo, un traidor, un vendido, al que piensa diferente, añadiendo adjetivos en la medida que la pasión obnubila las mentes.

Ahora la lucha no se centra en la confrontación democracia vs dictadura, sino en una auténtica cacería de brujas, con la que se pretende aniquilar al que disiente, lo que se puede convertir en un auténtico suicidio democrático.

Es hora de que se entienda que si bien disentir es natural en democracia, hacerlo en una situación extrema como la que vivimos hoy, solo sirve para mantener al régimen en el poder.

Habrá tiempo para ejercer la democracia, pero para que ello sea posible es indispensable superar la intolerancia y la animosidad y luchar juntos para recuperar la institucionalidad en Venezuela.

Anuncios

¿De qué trata el fraude?.- Editorial El Nacional

Para contestar a esta pregunta hay que ir al núcleo mismo de la cuestión: un organismo electoral que no es ni autónomo ni independiente de la política es, por definición, fraudulento. Que haya un Consejo Nacional Electoral – CNE– donde cuatro de sus cinco rectores responden a los intereses y lineamientos de la dictadura, hace que ese organismo sea, en lo esencial, ilegítimo, engañoso, profundamente falaz. El CNE de Tibisay Lucena, Sandra Oblitas, Socorro Hernández y Tania D’Amelio no es más que un despacho al servicio de la dictadura de Maduro y el PSUV.
Que no es un organismo al servicio de la sociedad venezolana, lo prueban sus conductas a lo largo de los años. No ha habido ni un proceso electoral bajo su conducción que no haya estado precedido de decisiones técnicas y administrativas a favor de los candidatos del gobierno. La lista de irregularidades acumuladas a lo largo de los años, muchas de ellas realizadas con descaro, requeriría de varios volúmenes impresos (es muy probable que ya haya expertos escribiendo el libro del CNE chavista y madurista, que tanta falta hace).
Más importante en esta coyuntura, una vez que decenas y decenas de portales y medios de comunicación han publicado con prolijo detalle cómo se ejecutó el fraude de las elecciones del pasado 15 de octubre, es promover una discusión política y legal, dentro y fuera de Venezuela, sobre la condición ilegal e ilegítima de la actual directiva del Consejo Nacional Electoral.
Hay que recordar que hay rectoras con el período vencido, que fueron legitimadas violando la ley, en una decisión fuera de sus competencias por el Tribunal Supremo de Justicia. En su fondo, y esto es fundamental, la directiva actual del CNE es ilegal, ilegítima y sus decisiones son írritas.
Esa entidad ilegal, ilegítima e írrita, y esto es algo que no debemos olvidar, fue la que impidió a los venezolanos la realización del referéndum en 2016, para evitar lo que todo el país, incluido el gobierno, anticipaba: que la inmensa mayoría del país echaría a Maduro del poder. Insisto: el CNE presidido por Tibisay Lucena impidió a los venezolanos ejercer su más sagrado derecho político, que es el derecho al voto.
Esa entidad ilegal, ilegítima e írrita fue la que, violando todos los procedimientos, violando la Constitución y pisoteando el principio fundamental de la cultura y la tradición democrática –el de “un ciudadano, un voto”– autorizó la creación de un monstruo jurídico, la asamblea nacional constituyente, también ilegal, ilegítima y fraudulenta, que pretende erigirse en la supraentidad rectora de los destinos venezolanos.
Insisto: el Consejo Nacional Electoral ilegal, ilegítimo e írrito es el padre de esa criatura también ilegal, ilegítima y fraudulenta sobre la que pesa el testimonio de su contratista predilecta, la empresa Smartmatic, de haber inventado la existencia de millones de votantes que no existieron el 30 de julio. Por lo tanto, cuando hablamos de fraudulento, ello incluye al CNE y a la ANC por partes iguales.
La directiva actual del CNE tiene el mismo carácter que la asamblea nacional constituyente. Comparten una misma naturaleza. Y así como la comunidad internacional y la inmensa mayoría de las instituciones venezolanas la han desconocido, es imperativo dar comienzo, ahora mismo, a una lucha que conduzca al establecimiento de una nueva directiva del organismo electoral venezolano que, por una parte, se concentre en la labor de facilitar y no obstaculizar el voto, y, por la otra, respete la voluntad expresada por cada votante

La fragilidad de Maduro

¿Dueño y señor?

 

 

 

Después de los resultados ofrecidos por el CNE sobre la elección de los gobernadores, Maduro se presenta como dueño y señor de los venezolanos. Siente que ha recibido un espaldarazo, o así lo quiere comunicar. Llama la atención sobre el respaldo de los candidatos del PSUV, que le permite proclamar una victoria debido a la cual se considera bendito por el favor popular. Puede ser una confianza excesiva, sin embargo.

 

 

 

Todos sabemos cómo salieron triunfantes los candidatos del régimen. Un proceso amañado los ha conducido al control de la mayoría de las entidades federales. Las ventajas escandalosas  que permite el ejercicio desembozado del poder  desembocaron en  maniobras descaradas para favorecer a los nominados de la dictadura. La oposición quedó pésimamente parada, desde luego, pero como consecuencia de los delitos cometidos por el CNE y por la violencia de los activistas pagados por el régimen. Todo lo conduce a pensar que lo puede todo, y que aumentará las presiones para una hegemonía total sobre la sociedad.

 

 

 

Pero debe tener cuidado. Tiene la sartén por el mango debido al truco y al delito. Es una especie de monarca plebeyo porque se valió de ventajas inadmisibles en un país democrático para asentar un trono que solo en apariencia se ve fuerte. En la atmósfera no le sopló el buen viento que se necesita para una navegación honrada, sino las ráfagas empujadas por el trabajo de sus siervas de la oficina electoral. Su cetro es una vara de cartón piedra y su palacio un castillo de naipes.

 

 

 

La inflación sube hasta escalas inimaginables. Los sueldos dan risa, o más bien dolor, cuando se acaban en la aventura de los primeros cinco minutos de mercado. La atención de la salud es cosa del pasado, si recordamos la carencia de medicamentos y el estado cada vez más ruinoso de los servicios hospitalarios a los cuales nos enfrentamos todos los días. Una calma chicha domina el paisaje, porque el golpe de la mentira ha sido muy fuerte y todavía no se han despertado las frustraciones que debemos a la monarquía socialista que ahora bate palmas desde las alturas.

 

 

 

No hubo alegría por el triunfo de la burocracia roja rojita, sino silencio e indiferencia. ¿No lo advirtió Maduro? No, por supuesto. Así como nos trata de engañar con la proclamación de un triunfo electoral sin sustento en la realidad, también se suministra la cucharada de patrañas que necesita para levantarse el ánimo. O miente, como siempre, para no perder el hábito. Que vuelva a cambiar la realidad con sus palabras no es cosa extraña, pero más peligrosa que antes por la dificultad que implica mentir en la orilla de un precipicio inevitable que no guarda relación con los bombos y los platillos de la alegría sin eco divulgada en cadena nacional.

 

 

La fragilidad de Maduro es ahora más evidente, porque tienen como soporte un fraude electoral y el crecimiento masivo del descontento popular. Su poder es, por lo tanto, débil y hueco, aunque parezca lo contrario gracias a las trapacerías del CNE. La persistencia de ese discurso, y el crecimiento del descontento popular, demostrarán dentro de poco que ni siquiera es dueño de su destino personal.

 

 

 Editorial de El Nacional

Marriot da la espalda al pueblo de Venezuela

Luego de que en 2015 se produjera la firma de un convenio mixto entre la Gobernación del estado Aragua, que estaba en manos de Tareck El Aissami -sancionado y señalado de vínculos con el narcotráfico por el Gobierno de EEUU- y representantes del Grupo Marriott, el emblemático Hotel de Golf Maracay pasó a formar parte de la conocida cadena hotelera.

Sin dar a conocer los detalles de ese “convenio mixto”, que en su momento fue reseñado por el diario venezolano El Universal y la prensa de ese país, hoy es evidente que una vez que ha sido reinaugurado el hotel en la capital del estado Aragua, ubicado en el centro-norte del país, se necesita esclarecer en qué consiste ese “convenio mixto”.

¿Está la cadena estadounidense dándole parte de las ganancias obtenidas al régimen venezolano? ¿Haber firmado un convenio con el sancionado El Aissami no es al menos un motivo para revisar ese contrato? ¿Por qué si hay unas sanciones que prohíben hacer negocios con el exgobernador de Aragua y actual vicepresidente de Venezuela, éste no se ha revisado?

Son muchas las maneras en que los regímenes dictatoriales obtienen recursos y el turismo es uno de ellos. Este puede ser solo un ejemplo de los distintos convenios y contratos que pueden involucrar a empresas transnacionales o estadounidenses con el régimen de Maduro.

En agosto de 2015, tras la firma del convenio, El Aissami sostuvo que con esta alianza mixta se daba inicio a nueva historia de la “Aragua Potencia”, tal como señaló una nota publicada por El Universal. “No es solamente el hecho de que una de las operadoras de mayor prestigio mundial, como es el caso de Marriott, asuma la remodelación, restauración y modernización de esta maravillosa infraestructura, sino también lo que eso significa para el impulso económico y productivo del estado Aragua”, dijo.

Legalmente tendrán que revisarse esos convenios para determinar si se están incumpliendo con las sanciones a funcionarios y al régimen de Maduro, pero moralmente es condenable que empresas de otros países, que viven y se benefician de la democracia, vean oportunidades en convenios con un régimen que asesina, castiga, reprime, empobrece y restringe las libertades de su pueblo.

Votar, esencia del ciudadano

    Pinterest

La revolución francesa rescató el concepto de ciudadano, porque hasta entonces la mayoría de las personas eran súbditos de un monarca que reinaba por derecho divino.

El ciudadano es el miembro de una polis y, por serlo, tiene el derecho de elegir a los que lo gobiernan. Esto se logra a través del voto y esta ha sido la norma en la inmensa mayoría de los paises desde el siglo XIX hasta la fecha , aún en aquellos que no creen en la democracia como forma de gobierno que lo instrumentalizan y lo falsifican pero afirman públicamente que realizan elecciones.

No ejercer el derecho al voto, aún en las situaciones más complejas, como es el caso de las dictaduras, es renunciar a la condición de ciudadanos y convertirse inconscientemente en súbdito. El arma de los ciudadanos es el voto, y en la situaciones más extremas es su manera de expresar su protesta frente a cualquier restricción de la libertad.

Sostener que votar en dictadura la legitima, es actuar como el avestruz que ante el peligro esconde su cabeza bajo la tierra. En ningún caso conocido no ejercer el derecho del voto ha logrado el objetivo de derrotar a un gobierno, y menos aún de deslegitimarlo. Por el contrario, cuando los paises han enfrentado pacíficamente a un régimen usando las diversas manifestaciones de la protesta, es cuando deciden votar que han terminado sacando del poder a los que abusan de él. Son muchos los ejemplos pero solo para recordar algunos: Filipinas, Polonia, Georgia, Chile,Nicaragua, Ucrania , El Salvador, Perú…

No votar como forma de protesta, y aún así querer sacar a un gobierno del poder, carece de sentido. En muchos casos hay en los que proponen esta solución como una esperanza de que alguien vendrá y les sacará las castañas del fuego con una acción militar, bien sea interna o externa.

El camino de los demócratas es tal vez más lento, pero es el de la civilidad que aborrece que los destinos de un país solo puedan ser resueltos mediante las armas. Por eso cada vez que exista la posibilidad de votar hay que hacerlo, ya que solo así se puede construir la paz y la armonía necesaria para hacer país.

La olla del Visir

La expresión “falso positivo” es de uso corriente en estadística, informática y medicina.  Hace referencia a una realidad aparente o una verdad que no es tal. En Colombia, la locución se usó con profusión durante el mandato de Uribe para etiquetar irregularidades que involucraban a militares y paramilitares, y eran atribuidas a personas u organizaciones ajenas al desaguisado.

En tales casos, y para regocijo de Chávez, se decía que el gobierno del país hermano sembraba falsos positivos. Regocijo que le permitía arrojar piedras al vecino sin reparar en que su techo era de vidrio, pues, desde su llegada a Miraflores hasta su partida al mar de la felicidad donde bañan sus penas las ánimas rojas, fueron incontables las conspiraciones y planes de desestabilización y magnicidio fraguados por los laboratorios de agitación, propaganda y contrainteligencia de La Habana para que el comandante se fuese de la lengua contra enemigos invisibles.

En Venezuela, donde el vocabulario del habitante promedio no llega a 150 palabras –no necesita más porque cuenta con la polisémica vaina, mágico comodín que da para todo–, el concepto no tuvo feliz acogida. Aquí se montan ollas. Y es lo que han venido haciendo sin parar el sucesor y su inepta compañía, que de gobernar no sabrán, pero sí, ¡y bastante!, de falsos positivos.

Enumerar los montajes que durante su ejercicio han servido de pretexto a Maduro para gobernar de espaldas a la bicha, comenzado por la fulana “guerra económica”, sería tedioso y repetitivo. Nos conformaremos con el más reciente, el que acaba de sacar del horno Tareck el Aissami, que vincula a Leopoldo López y Freddy Guevara con Óscar Pérez y un tal Manuel Chacín Díaz –en su casa lo conocen–, y con un “plan de sabotaje para crear ingobernabilidad en el país y evitar las elecciones regionales pautadas para el próximo 15 de octubre”.

El presunto plan buscaba sabotear el sistema eléctrico, el servicio de agua y los cajeros automáticos, así como atentar contra dirigentes opositores para inculpar a los cuerpos de seguridad, y como represalia a la MUD por participar en las elecciones regionales.

En sus inquietantes declaraciones, el Visir se refirió al uso de explosivos –decomisaron 7 tumbarranchos al señor Chacín– al estilo del más depurado terrorismo. Él sabe de lo que habla. Sus presuntas relaciones con Hezbolá y el Estado Islámico (dicen las investigaciones internacionales) le confieren autoridad y conocimiento de causa para tratar el asunto. Además, el gobierno está lleno de enchufados que de jóvenes fueron entrenados en Cuba para administrar el terror. No es el caso de López y Guevara, cuyos conocimientos de la materia se reducen a saltapericos, triquitraques, luces de bengalas y los fuegos artificiales que de la China roja rojita vienen a alegrar la Navidad.

Son, más que inverosímiles, ridículas las revelaciones del Visir. Se ven por todas partes las costuras de su chilaba y queda claro que al gobierno ya nada le están gustando los comicios que se avecinan. Ante la imposibilidad de imponer su estrategia abstencionista, busca, apelando a razones de seguridad nacional, ponerle freno al proceso en curso. ¡Vaya falso positivo!

Moral y luces son nuestras primeras necesidades

    Pinterest

No lo planteamos como lo hizo Bolívar en Angostura, porque no se trata de establecer un poder moral, sino de predicar la necesidad de un comportamiento apegado a la ética, en el que los valores esenciales de nuestra sociedad sean el norte que debe regir en el futuro de nuestro país. Demasiados años llevamos tolerando y auspiciando la cultura del más vivo, que en el fondo es el acicate perfecto para justificar la corrupción como medio del que se dispone para enriquecerse sin tener que trabajar. Es la típica historia del que cree que no necesita luces para progresar, porque sabe que medrando y con menos esfuerzos podrá alcanzar lo qué tal vez necesitaría años de preparación y dedicación para lograrlo.

Por eso, si queremos que Venezuela surja después del cataclismo, es imperativo llevar a cabo reformas educativas profundas que capaciten a nuestra juventud en los conocimientos y destrezas necesarias para poder competiren lo que se denomina  a nivel mundial la sociedad del conocimiento. Pero esto por si solo no será suficiente sin sembrar en las familias los conceptos de solidaridad, responsabilidad y honorabilidad que hacen del individuo un ser útil a la sociedad.

Si de verdad queremos a Venezuela, como lo decimos fácilmente en canciones, tenemos que demostrarlo trabajando, siendo honestos, dejando de lado la mal llamada viveza criolla y hacernos responsables de nuestros actos y los de nuestros hijos. Querer a Venezuela es cuidarla, no destruirla, es aprovechar sus riquezas para convertirlas en oportunidades para todos y no sólo para algún que otro enchufado con el gobierno de turno.

Para triunfar hay que recordar la famosa frase de Winston Churchill en la Segunda Guerra Mundial, cuando su nación estaba al borde de la derrota, al señalar que para vencer solo le podía ofrecer a su pueblo, sangre, sudor y lágrimas y, sobre todo, una palabra que raramente citan de su frase, toil: esfuerzo.

Ya nos dimos cuenta que la riqueza de una nación no son sus recursos naturales, sino el trabajo y los principios de su gente. Si estos años de sufrimiento han de servir para algo es para que cambiemos de actitud y nos demos cuenta de que lo hecho hasta ahora no ha servido de nada sino para enriquecer a unos pocos y empobrecer en todos los sentidos a nuestra nación

Maduro contra Rajoy.- Editorial ElNacional

El controvertido referéndum que busca la independencia de Cataluña ha provocado la atención de Maduro, en unos términos que merecen un comentario. No se trata ahora de involucrarse a través de estas líneas en un proceso que incumbe al gobierno de España y a todos los españoles, sino solo de llamar la atención sobre la presencia de un interesado y tendencioso espontáneo en asuntos que no le incumben.

Lo primero que llama la atención es la forma descarada de meterse en temas ajenos. Un individuo que se queja a diario de la injerencia de los gobiernos extranjeros en asuntos venezolanos se lanza de lleno a la crítica de una situación foránea y a la declaración de sus entusiastas simpatías por uno de los bandos en pugna. Maduro no quiere que las autoridades de otros países opinen o dictaminen sobre política nacional, pero él se arroja a la piscina ibérica como si estuviera en el baño de su casa.

No solo estamos ante una flagrante contradicción, sino, especialmente, ante la reiteración de una manera irresponsable de mostrarse ante la opinión pública. La salsa que es buena para el pavo también es buena para la pava, dice el refrán, aunque el pavo se llame Mariano y se apellide Rajoy, pero el mandatario venezolano adereza su menú sin considerar que la mezcla de los ingredientes lo deja pésimamente parado.

En especial porque se refiere a un tema que le toca de cerca y sobre cuya ejecución tiene responsabilidad grave: la represión. Arremete contra Rajoy a voz en cuello por la conducta de la Guardia Civil y de la Policía Nacional ante los votantes de Barcelona y de otras localidades de la Generalitat. Considera inadmisible la conducta de las fuerzas del orden, a cuyos miembros llena de reproches. Demasiada brutalidad, exclama. Uso excesivo de los recursos del poder, agrega mientras se rasga las vestiduras.

El comandante en jefe de la GNB, es decir, el responsable de las muertes y las tropelías infinitas de los esbirros contra manifestaciones de la sociedad civil en la república que gobierna, se exhibe como custodio de la paz y del respeto de los derechos humanos de los catalanes. Farsa lamentable, sainete indigno de representación en el más arruinado de los teatros.

¿Cuál es el motivo de la desfachatez? La necesidad de hablar sin pensar, en primer lugar, según nos tiene acostumbrados y en la cual insiste pese a las goteras que se le cogerán a sus palabras en el extranjero. Las ganas de verse retratado en la cámara de las izquierdas del mundo, pese a que los trajines de la catalanidad guardan poca relación con las luchas de los pueblos oprimidos contra la burguesía y el imperialismo. La alegría que le produce la manera catalana de hacer referendos, en segundo lugar, un modelo de ventajismo, descontrol y desorden que quisiera él para las elecciones venezolanas.

Sin que nuestras afirmaciones signifiquen una intromisión en la política española, es evidente la burla de la voluntad popular en el caso del referéndum catalán, saltan a la vista los vicios encerrados en la opacidad del proceso. ¿No sueña Maduro con amaños semejantes en las elecciones que debe enfrentar en el futuro? ¿No anhela una especie de CNE de cuño catalán, que tuerza con descaro la voluntad de los pueblos? ¡Visca PSUV!

Dialogar con bandidos  

Resulta poco menos que infeliz la declaración de los representantes de la oposición sobre la exigencia de “un gesto de Maduro” para retomar el diálogo con el gobierno. Es pedirle demasiado a un régimen que siempre juega sucio y que nunca ha negociado nada en términos transparentes, por lo menos hasta lo que va de gobierno del PSUV.

Más que un gesto, lo correcto sería desprenderse de cualquier esperanza de llegar a un acuerdo que permita desentramar este enredo que el mismo gobierno se ha encargado de oscurecer con fines específicos y particulares. Pensar que Maduro es capaz de oír las súplicas de la oposición y corresponder civilizada y políticamente para que los acontecimientos marchen en la dirección correcta y se pueda salir de la crisis es pecar de ingenuo y, peor aún, aceptar mansamente las reglas de un adversario que en ningún momento se siente dispuesto a ceder ni un ápice.

Sería estúpido pensar que se trata de una férrea voluntad de Maduro. Al contrario, indica la precariedad de las alianzas al interno de la cúpula del poder que impide al jefe del gobierno tomar iniciativas que no sean aprobadas por el entorno que lo aprisiona. En ese escenario quienes asumen las decisiones es el entorno militar y civil en pleno. ¿Entonces, qué se puede hacer, se preguntarán con toda justicia los opositores? ¿Cómo actuar ante un escenario cuyos actores obedecen a intereses de grupo y, al mismo tiempo, a presiones muy particulares de los personajes del poder?

En estos casos habría que actuar con la suficiente astucia para conocer las corrientes cambiantes que predominan en la cúpula del poder. Basta con recordar históricamente cómo fueron las etapas inesperadas que llevaron a la caída de la URSS, el susto que sufrieron los imbéciles jefes del aparato burocrático y luego su deplorable derrumbe psicológico y su naufragio en el alcoholismo más deplorable.

Hoy sabemos que la anarquía política predomina en el seno de la cúpula del gobierno, los odios y los enfrentamientos entre los militantes civiles y los militares no ha terminado de cuajar la unidad en el seno de la revolución. Al contrario, los intereses políticos y económicos determinan un escenario cada día más frágil, y lo que es algo más amenazante, en sus propias bases desencantadas por las promesas de un mejor vivir y de una escasez que los reduce a la misma escala de quienes hoy son objetos de las misiones para atenuar el hambre.

Cuando, según las agencias de noticias, la oposición venezolana reunida en la Mesa de la Unidad Democrática dejó claro que espera gestos del gobierno de Nicolás Maduro, como la liberación de opositores presos, para continuar con el diálogo político, los venezolanos nos preguntamos si podemos dialogar con bandidos, con gente tan audazmente delictiva que ha penetrado los más altos niveles de la justicia, con gente que captura líderes opositores para canjearlos por concesiones de la oposición, con cuerpos policiales que actúan en función de detener a candidatos que lucen ganadores y que deben ser “neutralizados”.

Por ello no hay diálogo posible si el gobierno y su figura principal, Nicolás Maduro, no se quitan la careta y dan la cara a la verdad.

Un drama en ciernes

Pinterest

Los trágicos acontecimientos recientemente ocurridos en EEUU , las islas del Caribe y México, son una advertencia de la naturaleza, producto en algunos casos tal vez del calentamiento global y en otros fenómenos recurrentes del desplazamiento de la corteza terrestre. Sin embargo, sea cual fuere el caso, generan enormes pérdidas materiales y ocasionan numerosas muertes.

En nuestro país tenemos, aparentemente un ciclo, con lapsos variables años, de más de 100 años hasta de solo 46 años, en el de 1812, en los que la tierra tiembla con furor y ha ocasionado grandes daños a nuestra ciudad capital, Caracas.

Es imposible prever cuando va a ocurrir un sismo, lo que si se sabe es que a medida qua pasa el tiempo, se incrementa la posibilidad de ocurrencia y las posibilidades de que sea mayor.

Los principales sismos que han sacudido a Caracas fueron en 1641, 1766, 1812, 1900 y 1967.

El terremoto de 1812 fue el que más daño causó, destruyó a Caracas, San Felipe, Barquisimeto y Mérida. El último de gran magnitud fue en 1967, cuando se celebraba el cuatricentenario de la fundación de Caracas. Ese sismo, que duró 35 segundos, dejó más de 300 muertos, numerosos heridos e inmensas pérdidas materiales.

Lo que suele matar a la gente en eventos de esta naturaleza es la mala construcción de las edificaciones y la ignorancia de la gente sobre qué hacer en esas circunstancias. Hace algunos años la Universidad de Columbia hizo un estudio sobre las medidas que debían adoptarse en Caracas para evitar pérdidas humanas en caso de ocurrir un nuevo terremoto. El arquitecto venezolano, Carlos Gomez de Llerena ha intentado, numerosas veces de hacerse escuchar por las autoridades, tanto nacionales como municipales, sobre las medidas de prevención que deben adoptarse, con base en el estudio de la universidad norteamericana. Una de las zonas más complicadas, según ese estudio, es Petare.

Hoy habría que agregarle las condiciones como se han construido apresuradamente algunas viviendas en la capital y en el litoral central, esperando que los constructores hayan aplicado debidamente las normas anti sísmicas recomendadas.

Creemos que una oportuna campaña informativa de qué hacer en caso de un nuevo e inevitable terremoto debe iniciarse lo antes posible, así como tomar las medidas necesarias para crear espacios en los barrios más congestionados, en los que puedan aterrizar helicópteros en misión de salvamento.

Estamos a tiempo para evitar una tragedia de dimensiones incalculables, pero para ello debemos dejar de lado la diatriba política y unir en una sola política la información y las medidas auxiliares requeridas para reducir las pérdidas humanas.