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La lavandería de la vía Condotti

Imagínese, estimado lector, que para llegar a su casa debe transitar por una calle estrecha, de adoquines muy viejos y desgastados, con aceras pequeñas en las que cabe una sola persona.

Imagine que esa calle es además muy transitada y está llena de gente día y noche. Al final de la calle está una tremenda atracción turística en la que todos quieren ser fotografiados. La vía es bulliciosa a toda hora.

Imagine además que está flanqueada por edificios que, aunque pequeños y bien mantenidos, son viejos. A nivel de la calle hay tiendas, pero no de cualquier tipo. Si le decimos que son establecimientos que representan a diseñadores de la alta moda la cosa cambia.

Termine con la visualización de su casa en esa importante calle como un pequeño pero lujoso apartamento que costó 4,8 millones de euros, pero la compra no la hizo usted sino su pareja a nombre de una compañía inglesa. ¡Ah! Y si es hombre, le informamos que su esposa tiene 25 años de edad, es italiana y aspirante a modelo.

No se trata de un ejercicio de pura ficción. La calle es la vía Condotti. La ciudad es Roma. El apartamento fue incautado por la Guardia de Finanza italiana y forma parte de un botín que manejaba un ciudadano colombiano identificado como Alex Nain Saab Morán. Su esposa, la bella modelo, se llama Camilla Fabri.

Estas dos personas manejaban 1,8 millones de euros y tenían en el apartamento obras de arte que fueron también decomisadas. ¿Cuál es el delito de vivir en esta calle tan exclusiva y manejar tanto dinero? Las autoridades italianas han determinado que tienen relación con dinero mal habido.

A Saab Morán y a Fabri se les relaciona con una red de corrupción y lavado de dinero. Tampoco esto diría mucho, pues de este tipo de maleantes está lleno el mundo. Lo relevante es que la vinculación es con Nicolás Maduro y con su programa de repartición de alimentos para los venezolanos más necesitados.

Los famosos CLAP vuelven a dar un show, pero esta vez en Europa. Las redes de corrupción de este programa se extienden por todo el mundo y manejan ingentes cantidades de dinero. Da para todo, y al parecer todos cobran.

Hay que agradecer a las autoridades italianas que hayan actuado como la ley de ese país lo indica. La corrupción es uno de los males que más arraigados están en Venezuela, a pesar de que fue una bandera del propio Hugo Chávez, que en la campaña presidencial de 1998 insistía en que la erradicaría.

El chavismo y el actual régimen son la madre de todas las corrupciones. Y sus tentáculos llegan muy lejos. Mientras ellos roban y hacen negocios, los venezolanos mueren de hambre. Es, además, criminal.

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Terrorismo de exportación

El jefe del régimen amenaza. Es lo único que puede hacer, porque está muy lejos de llevar a cabo lo que dice. Asegura que está listo para hacer que Juan Guaidó cumpla su ley, y debe ser que no se ha dado cuenta de que el presidente interino está respaldado por la gran mayoría de venezolanos que quiere un cambio.

Hoy es una gran jornada. Todos saldrán a expresar su descontento y lo harán pacíficamente, porque esa siempre ha sido la manera en la que las marchas se han convocado. Los venezolanos no salen a la calle con la idea de vandalizar propiedades privadas ni herir a sus coterráneos. Esos son grupos minoritarios que han crecido en la violencia.

Solo los violentos, los delincuentes, los que viven del terror que generan con sus acciones son capaces de crear caos y desasosiego en medio de una marcha pacífica. Y tal parece que el jefe del régimen conoce a unos cuantos, pues el nuevo ministro del Interior de Bolivia ha dicho que apresaron a cuatro venezolanos en manifestaciones.

¿Qué hacían estos sujetos en tierras bolivianas propiciando el desorden y la violencia? ¿Es el nuevo rubro de exportación del régimen?

Con razón Maduro “denuncia” que desde Colombia quieren enviar a “terroristas” al país. Eso es un caso típico de proyección del que tanto hablan los psiquiatras, cuando una persona acusa a los demás de hacer o de pensar lo que él piensa o hace.

Gente pagada por el régimen ha encontrado nueva fuente de trabajo que incluye pasaje y viáticos en divisas para ir a países vecinos a desestabilizar lo que podrían ser protestas pacíficas. Pero cuando le toca el turno a Venezuela, comienzan a ver fantasmas desde todas las fronteras.

Lo cierto es que de este lado de la historia no hay miedo. Los venezolanos siguen empeñados en lograr la libertad que se ha visto tan elusiva. Estuvieron aletargados por un tiempo, concentrados en la supervivencia propia, pero es tiempo ya de despertar, de recordar todo lo que desean recuperar, de reclamar todo lo que se merecen los hijos de esta tierra. Pero sobre todo, hay que salir a decirle al mundo que los venezolanos no queremos tener como gobernantes a este gente que por 20 años ha cometido toda clase de delitos dentro y fuera de nuestras fronteras.

Los terroristas de Maduro pueden volver al país para enfrentar, ellos sí, la justicia, pues es tiempo ya de limpiar esta tierra de todo lo malo y comenzar a florecer de nuevo.

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No es una simple marcha

La rapidez con la que se han deteriorado las condiciones de vida del venezolano. La vertiginosa destrucción de un sistema de salud otrora modelo de Latinoamérica y que ahora no puede curar ni una gripe. El declive espantoso de una economía que como Saturno se devora a sus hijos. El inmenso vacío en el corazón de cada uno que ha despedido a un familiar y que tiene tiempo sin verlo.

No reconocernos entre nosotros. No tener tiempo para admirar nuestras bellezas sino para sobrevivir. Vivir con miedo, encerrado. Presenciar hechos abominables desde la impotencia del desprotegido.

Se pueden escribir millones de palabras sobre las calamidades que enfrenta el venezolano de a pie cada minuto de su vida. Tanto los que están en esta hermosa tierra como los que han tenido que huir. Todas esas son razones para tener unas ganas urgentes de gritar.

Pero cuando el grito se hace colectivo es escuchado por más personas, suena más duro y es más liberador. Esa es la oportunidad que se presenta este sábado 16 de noviembre.

Poco importa quién convocó la marcha. Lo importante es lo obvio, lo innegable, los venezolanos están hartos de que los dejen morir de hambre y nada pase. Esa tiene que ser la motivación de la movilización. Una motivación individual que debe convertirse en colectiva.

Para decir “Ya basta” hay que estar dispuesto a hacerse escuchar. Contamos con el ejemplo de los bolivianos. Salieron a la calle con la convicción de que debían hacerse respetar y al final consiguieron su objetivo. En pocas semanas podrán expresarse de nuevo en las urnas.

Eso es lo que quieren los venezolanos, la oportunidad de un cambio democrático, pero con todas las garantías, como pasó en Bolivia. Quieren unas fuerzas armadas que piensen en el país y no en sus intereses. Quieren líderes que antepongan el bienestar de la nación antes que el propio.

Por eso hay que salir a manifestar a viva voz que queremos cambio, para que no quepan dudas de que estamos dispuestos a derrotar la tiranía y el crimen organizado que se ha enseñoreado en este país.

No importa quién nos llame, nos debe llamar nuestra propia conciencia, porque los venezolanos somos gente de bien que merece vivir en paz.

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El esplendor de La Habana

Una visita “muy ansiada”, parece que dijo el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, cuando llegó el rey Felipe VI a La Habana. La presencia de la pareja real española coincide con el inicio de la celebración de los 500 años de la capital cubana y significa para el régimen una validación muy importante.

El rey Felipe VI y la reina Letizia tuvieron incluso oportunidad de romper con el protocolo y salir a caminar por La Habana Vieja, el centro histórico lleno de edificios coloniales y viejas casonas convertidas en vecindades en donde viven hacinados los cubanos.

La visita real a La Habana sucede horas después de las elecciones en España en la que salieron fortalecidos los líderes del Partido Socialista y el mismo día en que Pedro Sánchez firmó un acuerdo con Pablo Iglesias.

Aunque la región está convulsionada, y pareciera que existe un pulso entre la derecha y la izquierda continental, la madre patria decide marcar un rumbo que coincide más con los representados por Evo Morales o Hugo Chávez. No en vano invitaron al líder de Podemos a participar en el gobierno.

La Habana sigue siendo, después de todos los años de “revolución”, un bastión importante de la izquierda mundial. Mucho es lo que se le critica al régimen cubano en tantos años de férreo gobierno, pero sobre todo, el irrespeto a los derechos humanos.

El canciller español, Josep Borrell, declaró a las agencias de noticias que en la entrevista que sostuvo el rey Felipe VI con el presidente cubano, Díaz-Canel, se habló de todo, incluyendo el respeto a los derechos fundamentales de los cubanos.

Es importante que, por más que los pueblos sientan afinidades y sus líderes expresen amistad mutua, no se olviden de señalar los errores que ven en cada uno.

La llamada de atención que pudiera hacer Felipe al régimen cubano en su propia tierra tiene mucho peso. Y es importante que se oigan sus comentarios a este respecto, pues el pueblo cubano merece gozar de todas las libertades.

Lo más seguro es que la presencia de los reyes en tierras cubanas no signifique un cheque en blanco, pues España ha tenido siempre como principio inquebrantable el respeto a los derechos humanos, y esta no será una ocasión diferente. Esperemos que en Cuba escuchen lo que tiene que decir al respecto el rey Felipe VI.

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Destrucción de la confianza

 

noviembre 12, 2019 3:32 am

Estas páginas han estado siempre al servicio de la democracia; hemos apostado con vigor y tenacidad al éxito de Juan Guaidó como presidente encargado de la República. No nos hemos refugiado en la equidistancia ni en los manoseos con la tiranía. Tal conducta invariable nos da el derecho, como expresión de la opinión pública, de reclamar torceduras cuando se observan y se muestran protuberantes. No comulgamos con la idea difundida por las huestes del fenecido mandón, según la que no se le puede criticar, bajo la ignominia que reza “Aquí no se habla mal de Chávez”. Asimilar esa idea para el lado de la oposición ha conducido a muchos desatinos que la opinión pública que representamos no está dispuesta a asumir; no para “hablar mal” sino para el ejercicio ponderado y juicioso de la crítica que ayuda a enderezar rumbos equivocados.

 

 

De esta guisa resulta apropiado considerar lo que de manera desafortunada en el marco de la Asamblea Nacional ha ocurrido en relación con la eventual designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral. La oposición que domina esa legítima institución no parece tomar en demasiada consideración que así como se le ha considerado representativa de la voluntad nacional democrática, también se le exige cada día estar a la altura de esa responsabilidad. Resulta completamente contradictorio hablar del cese de la usurpación como fin del régimen y, al propio tiempo, no cerrar los portones de manera definitiva de una incomprensible y repudiada negociación que solo ha servido a los usurpadores para ganar tiempo, confundir a nuestros más firmes aliados y desmoralizar a muchos sectores populares que ahora solo ven la salida por la frontera.

 

 

En ese ambiente de ambigüedad se produce la tardía decisión de designar la Comisión Preliminar que se encargará de designar el Comité de Postulaciones Electorales para seleccionar los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral. Salta a la vista la contradicción que significa alentar la idea de que habrá elecciones y lanzar a la opacidad el cese de la usurpación como tarea primera de las fuerzas democráticas. La ansiedad crece cuando no se insiste más en el TIAR aprobado por la AN y se enfatizan unas metas electorales que carecen de sentido mientras el régimen usurpador siga imperando en nuestro sufrido país.

 

 

No sorprende que algunos sectores tengan interés en una cohabitación perversa, pues al fin y al cabo así se han amancebado por veinte largos años. Empero, los factores democráticos más consistentes y el propio presidente Guaidó construyó su liderato de enero y febrero sobre la exigencia de destronar el consorcio delictivo que regenta el país y no de entenderse con este, lo que solo significa prolongar el inaguantable sufrimiento del pueblo.

 

Las dudas se intensifican cuando el CNE no fue designado desde el momento en que se instaló la actual Asamblea Nacional en 2016 sino que se hace ahora, con diputados que perdieron su cualidad por haber aceptado cargos en otras instituciones, ministerios, alcaldías y hasta en la espuria, ilegal y fantasmal asamblea nacional constituyente. Este intento de formar ahora un CNE tiene el mal olor de reparto burocrático con quienes tiranizan al pueblo y no de la escogencia de ciudadanos de alta calificación, como manda la Ley Orgánica del Poder Electoral, la que, por si fuera poco, exige de sus miembros “no estar vinculada o vinculado a organizaciones con fines políticos”.

 

 

Si el presidente encargado no da un golpe, al menos de timón, para recuperar con nitidez el camino por él inicialmente trazado, la pérdida de la confianza no solo lo afectará como figura emblemática e institucional sino también menoscabará la fe de la colectividad. Los asuntos a los que está obligado el presidente encargado y la Asamblea Nacional son los de cesar las negociaciones con el régimen dentro y fuera de la Asamblea Nacional; enfocarse en el cese de la usurpación; insistir en el desarrollo de lo que implica el TIAR; y hacer buena la palabra empeñada en el acto de la juramentación popular.

 

 

Acariciar nuevamente la idea de participar en unas elecciones bajo el régimen tiránico es no solo ilusión inconveniente sino suicidio político.

 

Editorial de El Nacional

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Editorial La Nación (Argentina): Venezuela, Navidad y hambre

Ajeno a la dramática realidad que vive el pueblo de Venezuela, el dictador Nicolás Maduro impuso por su sola voluntad el inicio anticipado de la Navidad. “Estas Fiestas se duplican: ahora son dos meses de alegría”, celebró la primera dama, Cilia Flores. Además, el anuncio incluyó el compromiso de donar perniles entre la población, promesa que incumplió en años anteriores, y la entrega del bono Venezuela Victoriosa para todos aquellos poseedores del carnet de la patria, quienes recibirán 75.000 bolívares, que no llegan a 4 dólares.

Por La Nación (Argentina)

Sin embargo, la caprichosa decisión esconde segundas intenciones, como apaciguar los ánimos abatidos social y económicamente e impedir cualquier atisbo de protestas, como se han sucedido en la región. Motivos para protestar no faltan: el salario mínimo que fija el gobierno se traduce en 2 dólares mensuales, una cantidad que no alcanza para comprar un kilo de carne y apenas para acceder a un cartón de 30 huevos.

Millones de venezolanos dependen de las entregas mensuales de cajas de alimentos subsidiadas por el gobierno para sobrevivir, además de ser una herramienta de control social y político. La entrega se ha vuelto cada vez más errática y el contenido de las cajas deja mucho que desear en cuanto al valor nutriente. Un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estimó que entre 2016 y 2018 un 21,2% de la población venezolana estaba desnutrida. En 2013, cuando Maduro llegó al poder, era 6,4%.

La nación caribeña enfrentará consecuencias de largo plazo por la desnutrición crónica. Millones de venezolanos sufrirán daños físicos y psíquicos irreparables que requerirán atención médica durante el resto de sus vidas. Según los datos de algunas organizaciones no gubernamentales, el peso y la estatura de los niños venezolanos han caído significativamente.

Lee también: La Unión Europea prorrogó las sanciones contra el régimen hasta el 14 de noviembre de 2020

El arzobispo emérito de Caracas, Jorge Urosa Savino, responsabilizó al régimen de Maduro por la grave crisis que atraviesa Venezuela y pidió a los dirigentes chavistas “que sean sensatos” y dejen el campo abierto a otros gobernantes.

La crisis de Venezuela se profundiza. A las graves carencias en alimentos y medicamentos se suma la falta de agua, y los apagones eléctricos son cada vez más frecuentes. El éxodo masivo, que este año se ha exacerbado según los informes de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), solo revela una agudización de la emergencia humanitaria.

El anuncio de la Navidad anticipada con el que Maduro busca tapar las miserias que sufre el pueblo venezolano es una burla para todos los que las padecen, hartos de las mentiras y de las violaciones de los derechos humanos.

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Régimen sin corazón

Los médicos del Servicio de Cardiología del Hospital J. M. de los Ríos anunciaron que cerrarán en diciembre. Esta es una noticia que debe dar la vuelta al mundo, porque quiere decir que miles de niños se quedarán sin atención en menos de un mes.

Es cierto que existe un hospital cardiológico infantil en el oeste de Caracas. Sin embargo, eso no puede ser excusa para dejar que un anuncio como este pase inadvertido.

Cada servicio que se cierra, cada médico que se va, cada hospital que deja de recibir pacientes es un golpe más a la salud de los venezolanos. En este caso, de los más pequeños.

La agonía del hospital lleva años. Y no es porque el personal profesional y obrero, los padres de los pacientes y hasta los niños no lo hayan gritado a los cuatro vientos. Al centro de salud se le va acabando la vida como a muchos pequeños que acudían para recuperar su salud y no encontraron recursos.

Parece que al régimen no le interesa leer que de más de 300 camas solo estén en condiciones 90. A los que gobiernan no les importa que el hospital de niños haya sido una referencia a escala regional en cuanto a especialidades pediátricas.

Se lo han dicho. Hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha dictado medidas que obligan al Estado a proteger este centro, pero no le han hecho caso.

Desde hace tiempo que los pacientes y sus familiares han alzado la voz para decir que no cuentan con la alimentación que requieren los enfermos; ahora no hay ni agua. Es cierto que las condiciones del J. M. de los Ríos no difieren de las de otros centros hospitalarios del país, pero eso no lo hace menos grave.

¿Les cuesta tanto sentir empatía con cada niño que sufre, con cada padre que quiere ver a su hijo sonreír de nuevo? El J. M. de los Ríos debe ser motivo de orgullo para todos los venezolanos, pues allí trabajan profesionales preparados en nuestras universidades que son reconocidos por sus pares en Latinoamérica.

Hubo un tiempo en el que el J. M. de los Ríos contaba con los recursos tecnológicos y los especialistas mejor preparados. A él acudían padres con hijos de todas partes de Venezuela y encontraban cura. Eso es lo que se merecen nuestros niños y es lo que se debe recuperar.