Liberación cambiaria a paso de morrocoy

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Agosto 14, 2018

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Aurelio F. Concheso.- Luego de varios meses desojando la margarita, el gobierno se ha demorado otro mes más en tomar una medida tímida de despenalización del cambio libre o paralelo, por la vía tortuosa de un “decreto-ley” sancionado por la ANC y el TSJ, cuando un simple Convenio Cambiario entre el Ejecutivo y el BCV hubiera sido suficiente para corregir el entuerto que 15 años de cambios diferenciales controlados le han producido a la economía nacional. La medida tomada ha generado más interrogantes y dudas que respuestas en cuanto a que es lo que significa en concreto. El día después de la publicación en gaceta, el Banco Central continuaba con los simulacros de subastas denominadas Dicom en las que ese ente se limita a informar cual es la tasa mínima a la que se cruzó una que otra minúscula operación entre entes públicos, sin decirle la verdad a los agentes económicos, en cuanto al promedio a que se efectúan las operaciones, o la cota máxima de las mismas que todos sospechan que es a la cual se fija otro engendro gubernamental: la tasa Dicom remesas.

No puede uno menos que preguntarse el porqué de ese lento ritmo de avance hacia algo que todo el mundo sabe que es inevitable: una reforma monetaria que de una vez y por todas libere a la economía de ese asfixiante cepo que la ha sumido en la hiperinflación más severa que recuerde el Continente Americano. En lo único que parece haber acuerdo hacia adentro del gabinete económico y el “alto gobierno” es en mantener firme la instrucción al BCV  de continuar produciendo dinero electrónico sin respaldo a un ritmo exponencial: para la semana del 27 de julio según informa la propia autoridad monetaria, el aumento de liquidez virtual era de 12% intersemanal, 61% intermensual, y 10,500% interanual.

Pero el gobierno mientras más imprime menos tiene para gastar en términos de valor constante y se aproxima a tener prácticamente cero, ahora por dos vías: por la pulverización del valor del bolívar con dale que te dale a la maquinita del BCV, y por si fuera poco, con la exención de impuestos sobre la renta para 2018, nada menos que a la industria petrolera. En ese estado de cosas solo parecen quedarle tres vías para arbitrar ingresos reales: el aumento del precio de los combustibles, sincerar los precios de los servicios públicos y reprivatizar empresas estatizadas como CANTV, SIDOR, las cementeras, entre otras, con la esperanza que alguien esté dispuesto a pagar por adelantado una parte de lo que algún día valían antes de ser mal administradas por años en manos públicas.

Pero el margen de maniobra se va reduciendo, y el no enfrentar el colapso con un plan coherente en la secuencia correcta, implementado con rapidez y ampliamente explicado en sus detalles a la población, no es algo que esperará para siempre a que las distintas facciones de la coalición gobernante decidan ponerse de acuerdo para apoyar lo inevitable.

Algunos analistas, ven las cifras y así como hace unos meses nos decían que “todavía” no estábamos en hiperinflación, la nueva verdad revelada es que, ahora que estamos en ella, esta situación puede continuar por muchos meses más sin que haya consecuencias colaterales. Esa forma de ver la situación pareciera darle al gobierno un margen de tiempo para seguir haciendo las cosas mal e implementando los cambios de manera glacial sin que eso lleve a un punto de quiebre. Es posible que tengan razón, pero por definición un fenómeno como el que estamos padeciendo, un desquiciamiento exponencial de las variables económicas y los precios relativos, no es proclive a resolverse con pañitos calientes, medidas aisladas o programas “graduales”, por lo que pareciera que estamos cerca del momento en que una reforma integral, veloz y profunda será poco menos que inevitable.

 

@aconcheso

 

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Una lluvia de ceros sin valor

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Julio 31, 2018

Aurelio-Concheso-1

Aurelio F. Concheso.- No es difícil perderse entre la lluvia de ceros con los que nos tiene bombardeada la inclemente e incesante creación de dinero electrónico sin respaldo a que nos tiene sometido la irresponsabilidad monetaria de los ductores de esa política. Solamente en los últimos doce meses la liquidez ha aumentado Bs,2,345,000,000,000,000, 2,345 billardos diría el Dr. Caldera si hubiera estado presente para observar semejante desastre, o en notación científica, esa que se usa cuando de medir la distancia entre los astros se trata 2.3 por diez a la quince es decir, con 15 ceros a la derecha de la cifra.

Pero la realidad es terca y no hay como eludirla escondiéndose detrás de retórica ideológica o medidas de intención efectista y resultados ineficaces. No hay como esconder que para la semana del 13 de julio, el total de billetes en circulación medidos a la tasa oficial más asequible, el Dicom remesas de Bs. 2.900.000 por $ ¡no llega a diez millones de dólares!, y que la liquidez total es tan solo de $ 810 millones de dólares. Para poner es cifra en perspectiva, en julio de 1999 al inicio del experimento del SS21 el dinero en circulación era $2,251 millones y el circulante total $ 21,300 millones. Cifras, por cierto muy similares a las que había en el momento de la última reconversión monetaria, la eliminación de tres ceros en 2007/2008.

Dicho de otra forma, los billetes en circulación, que han descendido un 99.5% a valor constante en solo diez años, representan tan solo 33 centavos de dólar per cápita y el circulante, que ha descendido un 96% lo que representa uno bajón per cápita de $ 710 a unos meros $ 27. No solo es que la economía se ha quedado sin billetes, cosa que esa a la vista de cualquier ciudadano que haga el infructuoso peregrinar a los cajeros automáticos, sino que en términos de valor monetario real, se ha quedado también sin dos terceras parte el circulante que necesitaría para que la economía funcione. Esto último probablemente escapa a la comprensión de quienes siguen empeñados en continuar creando dinero electrónico con abandono. Mientras más dinero crean más rápido se deprecian esos bolívares, y el resultado es que la velocidad de circulación o rotación de ese dinero tiene que incrementarse para suplir su escasez.

Es por eso que los bancos se han visto forzados a limitar las transacciones en puntos de venta a, por ejemplo una o dos diaria o a unos meros Bs 40 millones (escaso $ 15,00) al día pues literalmente se están quedando sin dinero. Es decir no son los bancos sino la economía la que se está quedando sin dinero, y el poco que hay tiene que usarse y reusarse a mayor velocidad, colapsando el sistema de pagos. Prueba de que quienes tiene la responsabilidad de remediar esto no entienden lo que pasa, es que hayan conminado a la Asociación Bancaria a “incrementar las operaciones de punto de venta al máximo” lo cual solo contribuye a acelerar el colapso.

El problema es que la economía, clocada en una camisa de fuerza cambiaria que ha estrangulado sus medios de pago necesita revertir de manera urgente esa situación ¿Pero cuál es la solución? No hay otra alternativa sino permitir que la economía venezolana se conecte directamente con la del resto del mundo por la vía de reabrir sin contemplaciones el mercado cambiario, permitiendo la libre circulación de monedas alternativas al tan depreciado bolívar que oxigenen los medios de pago. Llámese dolarización, o caja de conversión o como se quiera, esa decisión tiene que ser contundente, y no puede venir condicionada a la circulación de una quasi-criptomoneda como el mítico Petro, pues si no se toma con cierto criterio de premura, al volverse insignificante el circulante, el país corre el riesgo de verse reducido al trueque propio de las economías primitivas

 

@aconcheso

“Quitar ceros a la moneda no reducirá la inflación”

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Foto: Referencial

Foto: Referencial

Zulay Camacaro F | camacarozulay@gmail.com

Luego del anuncio del presidente de la República, Nicolás Maduro, de aplazar la reconversión monetaria para el 20 de agosto y restarle cinco ceros a la moneda, los expertos en finanzas consideran que las medidas anunciadas no detendrán el espiral inflacionario del país.

El economista y diputado a la ANJosé Guerra, desestimó la medida y dijo: “Quitarle los cinco ceros a la moneda no va a reducir la inflación, porque lo que se está haciendo es un cambio de escala en la métrica en la moneda, pero no hay medidas fundamentales para corregir las causas de la hiperinflación que son de orden fiscal y monetario”.

Indicó Guerra que cuando se anuncia un programa económico lo primero que hay que tener claro es que tiene unos objetivos a alcanzar para poder ser evaluados posteriormente, para lo que también se necesita definir un conjunto de instrumentos que hagan factibles la consecución de esos objetivos.

“(…) no se delineó nada, solo se anunciaron unas medidas específicas, lo que no representa un programa económico propiamente, pues son medidas sueltas, aisladas, lo que refleja el estado de desorganización y la incoherencia del gobierno sobre lo que se debe hacer para enfrentar la hiperinflación”, recalcó.

Aseguró que el anclaje del bolívar soberano al Petro representa una medida osada pues se está fijando o estableciendo un valor de una moneda con una divisa que nadie conoce y que es inexistente.

Luís Vicente León, director de Datanálisis, dijo en su cuenta de Twitter: “Un anuncio de reconversión monetaria quitando 5 ceros, además de operativamente engorroso, indica que no hay moneda nueva ni tiempo para tenerla el 20 de agosto. Esta será una reconversión virtual”.

Por su parte, Henkel García, director de Econométrica, indicó en Twitter: “1) Es prácticamente imposible tener la nueva reconversión lista para el 20/08. 2) Lo anunciado agravará la crisis de efectivo, porque no hay billetes de baja denominación. 3) Es muy difícil la convivencia del cono actual con el nuevo, su manejo sería en extremo confuso”.

El economista José Toro Hardy, expresó a través de Twitter que “Nuevamente aplazan el nuevo cono. Se trata de una “re contra reconversión” en la que en vez de 3 le quitarán 5 ceros al Bolívar. Su valor estará vinculado a un Petro que falleció antes de nacer”.

Es especialista en economía Asdrúbal Oliveros, considera que con estas medidas se evidencia que no hay una visión integral de atacar el problema económico de Venezuela que tiene dos elementos centrales que es la hiperinflación y una agresiva depresión económica que lleva ya cinco años.

“Estas son unas medidas inconexas con poca profundidad, muchas de ellas muy poco bien explicadas y para poder atacar los problemas de la economía se necesita generar confianza porque la hiperinflación tiene muchas aristas y una de ellas es la expectativa de los agentes económicos sobre los precios a futuro para salvaguardad su patrimonio”, detalló.

Oliveros lanzó a través de la red social Twitter una serie de interrogantes con respecto al nuevo cono monetario. 2¿La cantidad de bolívares va a depender de los petros? ¿Cuántos petros hay? ¿Cómo se controla su emisión? ¿A qué variables obedece? ¿Cuál es la meta fiscal?¿Cómo va a actuar la política monetaria en ese marco? Preguntas que Maduro y su equipo no van a responder…”, indicó.

Asímismo, la organización civil Cedice Libertad indicó que “la nueva reconversión monetaria será superada por la hiperinflación y requerirá de sucesivas reconversiones si no se toman las medidas correctas para frenar la inflación”.

Luís Oliveros reflexionó: “Maduro decreta el final del modelo rentista petrolero, pero anuncia que la nueva moneda va a depender de una supuesta crypto-moneda que fija su precio al precio del petróleo. Consiste la cosa”, escribió en Twitter.

Análisis de EFE: Sueldos en Venezuela condenan a los trabajadores a la pobreza extrema

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En los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) la ONU, explica que la pobreza extrema es medida por un ingreso diario inferior a 1,25 dólares estadounidenses

  • EFE

22/07/2018 05:30 am

Caracas.- El salario mínimo en Venezuela, fijado por el Gobierno, condena a los trabajadores del país a la pobreza extrema, pues se ubica en 1,20 dólares diarios, por debajo del umbral de la miseria que estableció la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) la ONU, explica que la pobreza extrema es medida por un ingreso diario inferior a 1,25 dólares estadounidenses, y como tarea primaria, llamó a los estados miembros a erradicar esta problemática más tardar en 2030.
Venezuela, el país con mayores reservas probadas de petróleo del planeta, ofrece a su sector productivo un ingreso que le mantiene en la miseria, justo en medio de una severa crisis económica, que se traduce en hiperinflación, escasez generalizada, y la depauperación de todos los servicios públicos, según reseña Efe.
El control de cambio que se rige desde 2003 en el país suramericano, que otorga el monopolio de las divisas al Estado, ha arrojado al menos dos formas de comparar el poder adquisitivo de los ciudadanos, según la tasa oficial y de acuerdo al mercado paralelo que se define en la actualidad, casi la totalidad de la actividad económica.
Así, un dólar estadounidense cuesta desde el viernes 144.000 bolívares, según el Banco Central (BCV), por lo que el salario mínimo integral -5.196.000 bolívares- equivale a 36 dólares, casi la mitad de la relación oficial entre la moneda estadounidense, y la local del mes pasado, este monto mensual ha sido subido cuatro veces este año.
En junio el Gobierno autorizó las operaciones a tres casas de cambio privadas, que desde entonces compran pero no venden monedas convertibles, y donde un dólar se paga hoy en 2 millones 500 mil bolívares, 17 veces más que el oficial Dicom, y es el más cercano al precio de estos días en el mercado paralelo ilegal.
Con este complejo panorama, el salario mínimo integral podría calcularse en 2 dólares mensuales si se usase la cotización de las casas de cambio, pero estas operadoras no venden divisas, y el Estado solo reconoce una única tasa; la oficial Dicom.
No obstante, este mecanismo que arrancó en febrero y que consiste en asignación de divisas mediante subasta, dejó de informar hace semanas quiénes resultaron merecedores de los billetes “preferenciales”, y solo se limita a indicar el precio oficial del euro y el dólar en Venezuela.
Con un salario mínimo no se come
La Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (AN), asegura que el Gobierno no está asignando divisas a ningún ciudadano o empresa privada por lo que casi todas las importaciones se están haciendo con dólares comprados en el mercado paralelo, que luego se traducen en productos más caros.
Desde cualquier punto de vista, más de la mitad de los trabajadores del país caribeño, que devengan el salario mínimo, son incapaces de cubrir sus necesidades más básicas, sin mencionar las consecuencias que esto conlleva para las familias con un único ingreso mensual.
A modo de ejemplo, un obrero que trabaje 30 días no podrá pagar a final de mes ni siquiera un kilo de carne de res que está por encima de los 5.196.000 bolívares, y cuyo precio aumenta 2,8 % cada día en medio de la espiral hiperinflacionaria, según datos del Legislativo.
Por motivos como este, miles de empleados públicos protestan desde hace 27 días en Venezuela, en el marco del conflicto laboral más grande que le haya tocado enfrentar al jefe del Estado, Nicolás Maduro, desde que asumió el poder en 2013, y sin que hasta ahora haya soluciones a la vista.
La llamada revolución bolivariana, que esta en el poder desde 1999, ha sido premiada por la ONU en materia de alimentación, la crisis del último quinquenio dio un giro en este sentido por lo que el Gobierno reabrió 3.000 casas de alimentación, 300 de “recuperación nutricional” y otros 50 comedores atendidos por un “equipo multidisciplinario”.
Según los datos de la Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi), que realizan anualmente las principales universidades del país, el 64 % de los consultados reportó haber perdido un promedio de 11 kilos en 2017 por no poder acceder a los alimentos.

Desigualdad de ingresos no significa pobreza

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La riqueza global, medida por crecimiento económico, es un pastel siempre creciendo y ofreciendo mayores pedazos para cada uno

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Desigualdad de ingresos no significa pobreza (BancoMundial)

Durante años he publicado columnas sobre desigualdad, entre ellas: “Huyendo de la igualdad”, “Injusticia redistributiva”, “Los ricos no existen”, y otras reproducidas en mi libro “Reflexiones sobre la Libertad”. Invariablemente, este tema crea la correspondencia con más odio que recibo. Determinado, trataré nuevamente, motivado esta vez por el excelente análisis de Steven Pinker en su último libro “Ilustración Ahora”.

Comencemos definiendo los términos, como demandaba Voltaire. Defiendo solamente la desigualdad resultante de creación legítima de bienes y servicios. Es importante cómo surge la desigualdad. Ganancias resultantes de privilegios gubernamentales, prácticas comerciales injustas, deshonestidad, corrupción, favoritismo, etc. son ilícitas y deben perseguirse vigorosamente. No me ofende la desigualdad como tal, sino la que surge de ingresos ilícitos.

Tomaré un ejemplo ofrecido por el Dr Pinker. J K Rowling es la novelista británica que creó las series de Harry Potter que vendió más de 400 millones de copias. En su historia “de harapos a la riqueza”, Rowling fue de vivir de beneficios del Estado a ser el primer autor billonario. Es una de las personas más ricas del mundo y ha donado mucha de su fortuna a obras caritativas.

Como aficionados, hemos traspasado voluntariamente a Mrs Rowling una parte de nuestro capital por el placer de leer sus libros o ver las películas de Harry Potter. La hicimos muy rica y así incrementamos la desigualdad, pero esto no ha empobrecido a nadie. Lo mismo puede decirse de los productos creados por Microsoft de Bill Gates, Apple de Steve Jobs, y muchos otros que han mejorado nuestras vidas y les hemos agradecido financieramente.

La riqueza no es, como en la repetida analogía, un pastel de tamaño fijo que hay que repartir forzosamente para alcanzar alguna igualdad artificial. La riqueza global, medida por crecimiento económico, es un pastel siempre creciendo y ofreciendo mayores pedazos para cada uno. Aunque, de acuerdo, los pedazos no serán necesariamente del mismo tamaño para todos.

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Y aquí está la paradoja. Como destaca Pinker, la vida “debe haber comenzado en un estado de igualdad original, porque cuando no hay riqueza todo el mundo comparte pedazos iguales de nada”. Es solamente cuando se comienza a crear riqueza que algunos terminarán con más que otros. Cuando una sociedad comienza a crear significativas oportunidades para la riqueza, algunos indudablemente tomarán mayores ventajas de esas oportunidades.

“Sea por suerte, habilidades o esfuerzo”, las ganancias serán desproporcionadas. Ausente algún esquema artificial de redistribución de ingresos, la desigualdad “absoluta” es matemáticamente necesaria. Pongo “absoluta” entre comillas para distinguirla de la “relativa” desigualdad.

Desigualdad absoluta es la diferencia entre los más ricos y los más pobres. Cuando los países se enriquecen, algunos individuos se enriquecen más que otros, pero todos estarán relativamente mejor. Lo relevante es cuánto ingresamos o consumimos, no lo arriba o abajo que clasificamos comparados con otros.

La desigualdad de ingresos es notoriamente difícil de medir. Una de las mejores herramientas de medirla es el coeficiente Gini en varias versiones. El índice Gini trabaja más o menos así: un coeficiente Gini de 0 significa igualdad perfecta, por ejemplo, si todo el mundo tiene el mismo ingreso. Un coeficiente de 1 significa que una persona recibe todo el ingreso, desigualdad perfecta.

En la práctica, los valores Gini se mueven en un rango entre 0.25 para los países más igualitarios hasta 0.70 para aquellos con una distribución elevadamente desigual. Las naciones pobres africanas muestran gran desigualdad, mientras las ricas naciones escandinavas son más igualitarias.

Las medidas se complican cuando consideramos transferencias sociales como cupones de alimentos y otras asistencias para familias necesitadas. A finales de los 2000 el coeficiente Gini en EEUU antes de transferencias sociales era 0.486; después de las transferencias descendía a 0.378. Más interesante aún, si medimos el coeficiente Gini por lo que consumimos más que por el ingreso, el incremento de desigualdad reportado recientemente desaparece completamente.

El coeficiente Gini muestra que la desigualdad en el mundo declina, pero cometemos un error analítico y moral cuando nos enfocamos estrechamente en la desigualdad de ingresos. Lo realmente importante es qué tan bien están las personas, no su posición con relación a otras personas.

Los logros del Foro de Sao Paulo: muerte, hambre y pobreza continental

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Tanto en Centroamérica como en América del Sur se siente el impacto de la cubanización. Hay escasez, monopolio estatal y castigo forzoso contra quien reclama. En cuanto a la violencia, el aprendiz superó al maestro.

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Venezuela fue exprimida para alimentar el socialismo continental armado en el Foro de Sao Paulo con Lula y Fidel Castro a la cabeza. (Fotomontaje de PanAm Post)

América Latina se convirtió en el escenario para el rearme del proyecto socialista internacional gracias al Foro de Sao Paulo. La “nueva izquierda” definió que no solamente buscaría la revolución por medio de la lucha armada, sino que también lo haría utilizando la democracia.

En julio de 1990 el primer foro congregó, en Brasil, a agrupaciones de izquierda del continente y el mundo para enfrentar el derrumbe del Muro de Berlín y consigo la cortina de hierro que sostenía a la Unión Soviética. Uno de sus anfitriones, de la mano del Fidel Castro (ahora homenajeado), fue el líder sindical local que llegó a ser presidente y ahora se encuentra preso por corrupción, Lula da Silva .

Cuba necesitaba una nueva potencia de quien alimentarse y un punto estratégico para expandirse, por lo cual decidió llevar al resto del continente su revolución de miseria, escasez y represión.

Tras la creación de Foro de Sao Paulo, Castro enfocó sus fuerzas en Venezuela, debido a la riqueza petrolera de este país, logrando así financiar y expandir el plan de conquista regional con la llegada de Hugo Chávez al poder.

Tan clara era su dependencia del petroleo que después de que Chávez muriera Castro afirmó que “sin el petróleo venezolano la revolución fracasará. Maduro es nuestro hombre en Caracas”.

Ahora que el Foro cumple su aniversario número 28, y 24 de ejecución, se pueden evidenciar los logros del socialismo impulsado en América Latina. Luego de dos décadas el continente se tiñó de rojo, color que representa al socialismo, la sangre derramada por las guerrillas y la huella de las víctimas de la represión.

El Foro de Sao Paulo logró teñir de rojo al continente a mediados de los 2000. (Fotomontaje de PanAm Post)

Aunque el recientemente elegido partido de Gobierno en México, Morena, no aparece en los mapas más actualizados, sí está en la lista de los países miembros del Foro de Sao Paulo.

El próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), confesó que su ejemplo a seguir era Salvador Allende, el presidente que llevó a Chile, un país exportador, a ser incapaz de abastecerse a sí mismo.

Cuando Castro murió AMLO se refirió a él como un “luchador” que le dio a Cuba libertad y soberanía. Un año y medio después siguen los homenajes a quien reprimió las libertades individuales y económicas en Cuba. Legado que sobrevive.

“Mientras haya imperialismo habrá lucha. Mientras haya imperialismo en EE. UU., aunque esté en decadencia, habrá conspiración, habrá intriga contra los Gobiernos progresistas”, dijo Maduro frente al Foro de Sao Paulo 2018 durante el homenaje a Fidel Castro.

Por su parte, el presidente boliviano, Evo Morales, adscribió a este discurso en La Habana y reiteró términos como “enemigo”, en referencia a Trump y al país que este gobierna.

Socialismo del siglo XXI

El mensaje que se transmite entre los gobernantes es fundamental. Por ejemplo, “yo no soy socialista” dijo, Chávez —al igual que Fidel Castro— antes de asumir el mando, y lo remplazaron por un discurso humanista, con el que lograron captar la simpatía de muchos. Sin embargo, ya en el poder, ambos declararon y demostraron ser socialistas. Y en 2005, tras el triunfo de Rafael Correa en Ecuador, se empieza a consolidar el proyecto y consigo el término “socialismo del siglo XXI”.

El socialismo llevó a que en Venezuela, tras los continuos procesos de nacionalización de las industrias, inversores decidieran salir del país. Además, en cargos técnicos pusieron a personas que no estaban capacitadas para desarrollarlos. Por ello la producción petrolífera cayó de 3,3 millones de barriles diarios en 2006 hasta un poco menos de 1.400.000, según lo afirmado por la Asamblea Nacional de Venezuela.

Después del desplome del precio del petróleo en el último trimestre del 2014, el socialismo regional sufrió un duro golpe, pues el oro negro que había permitido la ampliación de un Estado dadivoso que creció acorde su presupuesto estaba colapsando.

Desde la caída del petróleo en el 2014 la pobreza en Venezuela pasó de afectar a la mitad de la población a la mayoría. (Fuente: Universidad Católica Andrés Bello)

El socialismo del siglo XXI perdió los medios para cumplir sus promesas a una población cada día más dependiente del Estado. Los malos manejos del país por parte de los socialistas causaron que la pobreza pasara del 48,4 % al 87 % actual. Es decir, poco después de la muerte de Chávez casi la mitad de los venezolanos eran pobres. Ahora lo es la mayoría.

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Hambre y violencia 

Actualmente, más del 60 % de los venezolanos se acuesta a dormir con hambre, 63,2 % de los adultos admitió que solo come dos veces del día para alimentar mejor a sus hijos. Por lo que muchos de los venezolanos perdieron en 2017 11,4 kilos. De acuerdo con la Encovi (Encuesta de Condiciones de Vida), el 70,1 % de los hogares no tienen dinero para comidas saludables.

Este malestar desencadenó en 2017 marchas antigubernamentales multitudinarias que fueron brutalmente reprimidas por la dictadura de Nicolás Maduro. En casi dos meses casi 130 opositores fueron asesinados y otros 2.000 fueron heridos por grupos paramilitares y fuerzas del Estado. Además, en la actualidad el régimen tiene a más de 260 presos políticos en la carcel

Según el Observatorio Venezolano de Violencia en 2017 se presentaron 89 asesinatos por cada 100.000 habitantes. 5.535 homicidios fueron obra de las fuerzas de Seguridad del Estado del total de 26.616 homicidios en el año.

Así Venezuela, de la mano del Foro de Sao Paulo, se consagró como el país más violento de América Latina debido a la pobreza, el hambre y a la hiperinflación más alta del mundo, que en 2018 podría superar el 13.000 %.

¿Y qué pasó en otros países donde se implementaron las ideas del foro?

La violencia a nivel político también ha afectado a otros países alineados. En la era Kirchner, llamado “década ganada” tanto en Ecuador como Argentina, al haber estado más de diez años en el poder fue asesinado un fiscal que preparaba una denuncia que vinculaba al Gobierno de Cristina Fernández de K. con el encubrimiento de un atentado terrorista. Además, la frágil estabilidad económica de Argentina se vio afectada por las políticas fiscales impulsadas en el Foro de Sao Paulo.

Incluso su aliado, Rafael Correa, acusado de ser el autor intelectual del secuestro a un diputado opositor -y de llevarlo a cabo con fondos públicos- dijo: “Si Cristina no tuviera inmunidad, ya estaría presa”.

Y es que bajo el Gobierno de Correa era tal la persecución política que incluso hubo órdenes de arresto por aplaudir. Por eso fue necesaria la creación de medios alternativos, por la presión contra medios tradicionales que hasta se enfrentaron a la justicia por demandas del mandatario.

En la parte Económica, Correa mintió en cuanto a la deuda externa y sobrepasó los límites estipulados en la Constitución ecuatoriana. Tras su llegada al poder, Lenín Moreno informó que había recibido al país en una situación económica difícil.

Mientas tanto, Evo Morales, otro supuesto héroe de los pobres, sigue en el poder en Bolivia y en honor a prolongación de su mandato, propio de un rey, se regaló un suntuoso palacio presidencial que costó USD $40 millones, sustraídos de los ciudadanos productivos. Un monto estrepitoso para un país con un PIB per cápita de USD $3.394 (para tener una referencia, el PIB de Costa Rica es el triple y el de Chile lo quintuplica).

Además, Morales, en contra de la voluntad de los ciudadanos, expresada en un referendo, afirmó que se volvería a postular como presidente, dejando ver su afán por aferrarse al poder, tal como lo hizo Castro, Chávez y Maduro.

Mientras mayor es la intromisión del poder del Estado en la economía, mayor es el margen de corrupción. Hecho que quedó demostrado en Brasil con el caso que removió del cargo presidencial a Dilma Roussef y llevó a Lula da Silva a la cárcel. Pues el manejo estatal del petróleo y la concesión de obras públicas condujo al enriquecimiento ilícito de los involucrados.

El caso más reciente es el de Nicaragua, donde el régimen de Daniel Ortega ha asesinado en un poco más de dos meses a más de 350 ciudadanos que se oponen a que continúe en el poder. Y donde más del 60 % de los nicaragüenses son pobres a causa del socialismo implementado por Ortega.

Justo el día de hoy, cuando se lleva a cabo en Cuba el Foro de Sao Paulo número 24, este ente decidió respaldar a Lula, Ortega y a Maduro, pese a los asesinatos, actos de corrupción y miseria causada en sus respectivos países.

Estos son los logros del Foro de Sao Paulo…

Impotencia: América Latina no responde

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El caso de Nicaragua no es único. Venezuela vive también bajo una dictadura implacable que no retrocede ante nada, una tiranía que ha llevado al país a la hiperinflación, el hambre y la miseria

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Impotencia: América Latina no responde (Twitter)

Nicaragua vive hoy una tragedia. Daniel Ortega y su esposa se resisten por todos los medios a abandonar el gobierno, ante protestas y manifestaciones de repudio que son brutalmente reprimidas por la policía y por los grupos paramilitares que ellos han organizado desde el poder.

Trescientos muertos y varios miles de heridos ha dejado ya una represión despiadada que nada respeta, que arremete contra la Iglesia y contra los estudiantes, que espera que la gente retroceda y se someta ante su altanero y discrecional ejercicio del poder.

Y el caso de Nicaragua no es único. Venezuela vive también bajo una dictadura implacable que no retrocede ante nada, una tiranía que ha llevado al país a la hiperinflación, el hambre y la miseria. En este caso el drama no es ya solo político: se ha convertido desde hace meses en una tragedia humanitaria. No está de más recordar que Cuba languidece desde hace décadas soportando el totalitarismo comunista, mientras que Hugo Morales, en Bolivia, aspira a seguir el camino de estos sórdidos ejemplos.

Ante esta brutal realidad no parece haber una respuesta contundente, eficaz, que tenga la posibilidad de revertir la situación. Ni en el medio interno ni en el internacional, afloran acciones capaces de acabar con regímenes que se han consolidado en el poder y no respetan las mínimas normas de la convivencia civilizada.

La oposición en Venezuela –aparte de algunas figuras aisladas- ha dejado prácticamente de existir. En Nicaragua la situación es diferente, pero se carece también allí de un liderazgo bien estructurado y la población corre el riesgo de desgastarse en protestas y manifestaciones que no obtengan el resultado concreto que buscan, que no es otro que la terminación de la dictadura.

Las presiones y las sanciones internacionales son valiosas, no cabe duda, pero no son capaces de provocar cambios sustantivos. No conocemos ejemplos de que, por medio de ellas, se haya podido producir el fin de algún régimen tiránico y despiadado; el caso del Iraq de Saddam Hussein viene a nuestra memoria, recordándonos que solo una invasión extranjera pudo sacar a ese sátrapa del poder.

Por eso el título de estas líneas, porque siento auténtica impotencia ante el drama que, con horror, se va desenvolviendo ante nuestros ojos en varios escenarios latinoamericanos. De nada sirven, o de muy poco, las conversaciones y los diálogos que usan los dictadores solo para ganar tiempo, de nada sirven las declaraciones, las protestas, las quejas y las denuncias, si no van acompañadas de medidas y de acciones efectivas.

Porque a los dictadores poco les importa lo que se diga de ellos: saben que, una vez fuera del poder, no serán ya nada y posiblemente sean juzgados del modo más duro y justiciero. Por eso se aferran con desesperación a sus posiciones de mando. Solo por la fuerza pueden terminar estos sistemas, enquistados ya de tal manera que no reconocen ninguna presión pacífica o legal.

Pero la fuerza, me pregunto: ¿qué significa en la práctica? Se ha hablado en los últimos tiempos de golpes de Estado y hasta de invasiones internacionales, aunque nada se ha concretado en este sentido. Pero la dura realidad es que esas son las soluciones reales a este tipo de crisis, nos gusten o no.

Dos observaciones cabe hacer a este respecto: la primera es que debemos reconocer que las medidas de fuerza son moralmente justificables, ante la ineficacia de los medios pacíficos y la prolongación inhumana de los sacrificios de la población; no deberíamos permanecer de brazos cruzados ante situaciones que tan de cerca nos afectan.

La segunda es que debemos reconocer las peligrosas derivaciones que pueden tener estas acciones, pues cuando se inicia la violencia generalizada los resultados suelen ser impredecibles. Pueden darse resultados positivos, como cuando Panamá logró así deshacerse de la dictadura de Noriega y se encaminó hacia un destino de prosperidad, a pesar de la mucha sangre vertida. Pero otros casos no son tan alentadores, como el mencionado de Iraq o el de varias invasiones que se produjeron hace cosa de un siglo en nuestra misma región.

A pesar de los riesgos, a pesar de la incertidumbre sobre los resultados que pueden derivarse del uso de la fuerza, deberíamos pensar con frialdad y aceptar, de una vez, la dura realidad que enfrenta nuestra región. No es posible seguir engañándonos a nosotros mismos. Algo hay que hacer y todos tenemos la obligación de asumir la realidad tal cual es, por más desagradable que sea. De otro modo triunfarán la barbarie y la miseria, y lo harán por muchos años.