Los Ron Paul del planeta nos empujan a una guerra binacional Colombia-Venezuela

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¿Para Ron Paul mejor guerra binacional que intervención multilateral?

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Los Ron Paul del planeta nos empujan a una guerra binacional Colombia-Venezuela (EFE)

Ron Paul: el derecho de rebelión y el apoyo extranjero

Ron Paul está de acuerdo con el porte de armas incluso como mecanismo disuasorio frente a los gobiernos. Un pueblo armado podría alzarse en rebelión frente al tirano nacional de turno que quisiera imponerse. Claramente un pueblo desarmado queda a merced de la represión estatal.

En eso estamos de acuerdo, el problema empieza precisamente cuando al pueblo se le ha desarmado lentamente, y cuando algunos empiezan a entender la posibilidad de la rebelión tienen que acudir a agentes externos para armarse, ahí la postura de Ron Paul podría ser inconsistente.

Está bien que el pueblo tenga armas para ejercer su derecho de rebelión, pero ¿está mal que el pueblo consiga armas de un actor externo? ¿y si puede conseguir armas de un actor externo puede recibir también apoyo de personas de otros países? ¿y si pueden ir extranjeros a apoyar a los rebeldes pueden esos extranjeros tener apoyo de sus gobiernos en el apoyo de esa rebelión?

Obviamente en ese camino se puede ir en otra vía, ¿pueden gobiernos de otros países promover rebeliones en un país argumentando que el régimen de ese país no cumple un estándar moral mínimo? Todas las quintacolumnas que a modo de guerrillas patrocinaron los países comunistas estaban actuando en ese contexto.

Las FARC en Colombia seguían la línea Moscú, con mayor o menor grado de autonomía, y obviamente el ELN que sigue la línea de La Habana. Esas y otras guerrillas pro-comunistas argumentaban que las democracias eran incompletas, dirigidas por oligarquías explotadoras y que era un deber de los gobiernos correctos apoyar con entrenamiento, armamento, inteligencia e incluso personal para avanzar en la cruzada ideológica.  Conflictos, muertos y tragedias que no se habrían dado si rebeldes en un país no involucraran apoyos de otros países.

Ahora bien, no es un tema nuevo, ¿habría existido Estados Unidos si los padres fundadores no hubieran buscado apoyo de los enemigos de Inglaterra? Por mucho menos de lo que pasa en Venezuela se alzaron en armas contra la corona británica George Washington y sus aliados. Incluso contaron en sus filas con extranjeros, uno de hecho un venezolano de tamaño continental: Francisco Miranda.

La mezquindad del interés petrolero

Paul, con la experiencia maravillosa que ha acumulado en Washington sabe que los intereses económicos fomentan aventuras militares en todo el planeta. Y es importante nunca perderlo de vista. Los gobiernos extranjeros apoyan rebeliones en los países no solamente o quizás casi nunca por afinidades ideológicas, lo hacen en general por los mucho más tangibles intereses económicos.

De hecho, el interés de fomentar el que una facción política termine convertida en gobierno generalmente va de la mano de acceder a un recurso natural o alguna facilidad comercial. Se puede argumentar que por ejemplo el apoyo de Cuba al régimen socialista no es solamente un apoyo de afinidad ideológica, claramente los millones de barriles de petróleo que ha recibido tienen un efecto profundo en la dependencia que la isla tiene de que se mantenga el régimen en Venezuela.

Porque se entiende que Ron Paul siempre esté alerta a que los políticos estadounidenses vayan de la mano de corporaciones para acceder con ventaja tras botines geológicos en el campo petrolero. ¿Pero a fuerza de tener un martillo no estará el excandidato presidencial confundiendo un clavo con un tornillo? Ron Paul no puede estimar en todo lugar y en todo tiempo como principal interés el tema petrolero porque puede caer en la trampa mental de tener un sesgo que le haga perder un cambio profundo de condiciones. O peor aún que se le acuse a él de tener demasiado interés por el tema petrolero.

¿Ron Paul puede señalar todo proyecto de intervención militar estadounidense como la búsqueda de una ventaja petrolera pero no podría decirse también que su oposición permanente podría estar basado en mantener el status quo de la industria? Detesto desarrollar esta línea de argumentación porque admiro profundamente a Ron Paul pero dado que él hace el señalamiento vale la pena profundizar en la otra vía.

¿No estará un político de un estado petrolero interesado en que se mantenga los precios del petróleo alto y por lo tanto no intentará evitar que cambie la matriz de oferta petrolera? Si Ron Paul puede acusar a otros de que su interés por la intervención es el petróleo no se puede decir que su interés por la no intervención es precisamente el petróleo.

De hecho, lo que demuestra que desafortunadamente el Dr Paul ha reflexionado poco y se ha informado menos de la situación venezolana es que no se ha dado cuenta que si hubiera una razón para que los países no intervinieran es precisamente para no abrir el grifo de la producción venezolana. No le interesaría por esa razón a EEUU que vive un auge gracias al fracking, ni mucho menos a Colombia que depende tanto fiscalmente del precio del petróleo. No, alguien tiene que explicarle a Ron Paul que si algo demuestra que la solidaridad libertaria internacional va más allá de lo económico es justamente el notorio y contradictorio efecto en ese tema que el esgrime como motivo principal de una acción militar a gran escala.

Y es una lástima que no pueda tomar distancia y mirar con ojos precisos una situación tan delicada, porque en el esfuerzo de extrapolar afirmaciones proyectando acusaciones no se avanza en debates más profundos. Por ejemplo, la pasividad de la comunidad internacional con Venezuela, y en particular de EEUU, tiene que ver clarísimamente con la desafortunada intervención en Irak y como precisamente los errores cometidos en ese país se están pagando con creces en el mismo continente americano. Ron Paul debería entender que la situación venezolana refuerza su argumento para haberse opuesto a la intervención en Irak pero que eso no implica que frente a la situación venezolana la decisión sea la pasividad.

¿Para Ron Paul mejor guerra binacional que intervención multilateral?

En América Latina tenemos que avanzar en el debate con EEUU frente al tipo de supremacía que ha ejercido en el continente, sin duda. El sentimiento antiestadounidense en Colombia arraigó fuertemente a principios del siglo XX por la separación de Panamá y la arrogancia política de un Theodore Roosevelt afirmando que la había tomado. El gobierno de EEUU hizo su trabajo en la primera mitad de ese siglo para alimentar un rechazo que fue común a todo el espectro político, conservadores, liberales y socialistas.

Sin evadir el que otras potencias animaban ese espíritu antiyanqui, desde la Alemania de preguerras en los circuitos más conservadores hasta la URSS después de la revolución, lo cierto es que gran parte de los impulsos de “sustitución de importaciones” e incluso los brotes comunistas se alimentaron de torpeza diplomática, para no hablar de lo que hizo en la región el que el departamento de estado promoviera la constitución de bancos centrales y crear monedas “soberanas” que generarán dependencia a los préstamos de Wall Street. La historia de fracasos financieros, monetarios y económicos en nuestros países también tiene relación con la “ayuda técnica” de Washington incluida la Alianza del Progreso.

De hecho, sin duda no hay mayor intervención militar en el continente que la que se hace con excusa de la guerra contra las drogas, y por lo mismo a todos los libertarios nos debe preocupar el aumento desproporcionado del aparato militar estadounidense especialmente cuando ese elemento está presente, en el caso de Venezuela está indiscutiblemente ligado. Pero también y por lo mismo debemos cuidarnos de ser doctrinales y no dogmáticos. Vincular en una reflexión principal de prudencia sobre una acción militar que no desencadene un aumento de la intromisión coactiva gubernamental en el continente.

Por eso al reconocer el rechazo de personas como Ron Paul y otros posibles aliados tanto en Estados Unidos como en otros países y reconocer también que existen razones de peso para que el liderazgo militar de las fuerzas estadounidenses puedan crear condiciones indeseables no tanto en la operación como tal, en la que sin duda serían avasalladoras, sino y sobre todo en la reconstrucción posterior, quizás a lo que nos estén llevando sea a una situación más de guerra binacional que a uno de intervención multinacional. Quizás sea lo mejor. Quizás. Pero sin duda Mr Paul no será por petróleo… aunque tampoco será gratis…  pero más costosa que la inacción imposible.

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#Opinión: El Manejo Oscuro de los Puntos de Venta por Giancarlo Di Martino @GCDimartino

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Gian Carlo Di Martino

Politólogo, profesor, abogado. Ex-Alcalde de Maracaibo. Cónsul de Venezuela en Milán – Italia.

  giancarlodimartino2017@gmail.com

#Recomendado #Opinión: David Martínez, el buitre amigo de @NicolasMaduro que está detrás de los anuncios

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Esta nota fue publicada originalmente en CuentasClarasDigital el 20 de agosto de 2018.-  Unificación cambiaria, aumento de la gasolina, incremento en la tasa del IVA, impuesto al débito, adelanto en el cobro del impuesto sobre la renta, anclaje nominal, no mas emisión de dinero inorgánico, compromiso de déficit cero.

Todo suena a que el régimen de Maduro finalmente se convenció de hacer algo en materia de estabilización macroeconómica y abandonar su tesis de que todo era producto de una conspiración contra él.

Es verdaderamente patético escuchar a Maduro ahora hablar que se acabó la emisión de dinero inorgánico y que hay que comenzar con una devaluación, que en los hechos valida el nivel del mercado paralelo, hasta hace poco innombrable.

Es evidente que alguien convenció a Maduro, aunque no estamos muy seguros que lo hizo con su equipo económico, a juzgar por las caras de asombro de sus ministros y su ansiedad por asimilar sus palabras durante la alocución del pasado 17 de agosto.

En los anuncios pareciera mediar el desorden y la imprecisión en la que múltiples interpretaciones pueden ser válidas. Pero es claro que  alguien lo convenció de la gravedad de la situación y la urgencia de ensamblar un programa de estabilización.

¿Quién lo convenció y cuáles son la posibilidades de éxito de un programa anunciado en medio de ese enorme desorden?

Respondamos la primera pregunta. El ventrílocuo detrás de los anuncios no es otro que el multimillonario mexicano David Martínez, quien ya estuvo el año pasado tras el anuncio de la declaración de moratoria de la deuda, y ahora se desenvuelve con gran familiaridad en los despachos de Castro Soteldo y Tareck el Aisami.

Martínez hizo mucho dinero en la reestructuración de la deuda argentina, como asesor de los Kirchner. Es un personaje que poco le importa la suerte de sus asesorados y su principal preocupación es como maximizar sus beneficios, como demostró en el caso argentino, y ahora en el caso venezolano su interés también es claro: el enorme negocio de la reestructuración de la deuda venezolana, mas de 70 mil millones de dólares en pasivos en forma de bonos. Pero David Martínez tiene claro que debe mantener el paciente vivo, sabe que este episodio de la hiperinflación venezolana es una enfermedad terminal. Es por ello que desde hace tiempo financia a un grupo de economistas ecuatorianos y mexicanos que han ayudado al gobierno de Maduro a ensamblar un boceto de programa de estabilización, en buena medida inspirado en la experiencia del plan real brasileño de 1994.

Cualquier programa de estabilización necesita de un ajuste que reduzca el financiamiento monetario del déficit fiscal y de un enorme esfuerzo comunicacional que permita anclar las expectativas de los agentes económicos.

Con la hiperinflación ocurre que el dinero, en este caso el bolívar, pierde sus tres funciones básicas: medio de pago, unidad de cuenta y acervo de valor. Restituir la confianza en la moneda requiere en muchos casos de medidas extremas, como la dolarización, o como en el caso brasileño, la introducción de una nueva unidad de cuenta, – como fue primero el real brasileño, que luego se convirtió en una moneda de curso legal- que permitan la restitución de la confianza en la moneda. En las experiencias de estabilización en situaciones de hiperinflación es cierto que no hay recetas mágicas, pueden funcionar fórmulas heterodoxas como ortodoxas, pero no hay nada que funcione sin reducir el déficit fiscal. En Brasil tuvo éxito dejar fluctuar el tipo de cambio e introducir un ancla virtual que sirvió de unidad de cuenta. Muchos economistas, incluyendo los del Fondo Monetario Internacional pensaban que no iba funcionar. Al final fue una experiencia exitosa.

En el caso venezolano, como siempre el diablo está en los detalles. Resulta que al final el aumento de la gasolina va tener un subsidio que puede alcanzar hasta el 70% del parque automotor. El gobierno cree que el asunto es el contrabando, cuando en realidad es el precio interno. El aumento del IVA es solo para bienes suntuarios, de tal manera que la ganancia en recaudación es mínima .El impuesto al débito es solo para contribuyentes especiales. Aunque suene injusto, hay que aumentar el IVA a un universo mayor.

Por si fuera poco, el aumento del salario mínimo, mas su efecto en las pensiones, sencillamente se lleva todo el esfuerzo de aumento en los ingresos.

El ventrílocuo y su equipo de asesores probablemente no sacaron bien las cuentas, quizás en medio del desorden tampoco tenían toda la información necesaria. Seguramente tampoco contaron con que el presidente y su equipo le agregarían algunos giros a sus palabras, los cuales distorsionaron el mensaje original. Las marionetas en este caso son políticos y no seres inermes.

No hay que ser un profesional de la macroeconomía para pronosticar que un programa de esas características no tiene posibilidades de éxito. Eso, David Martínez seguramente lo sabe, pero en el camino conoce que puede hacerse mucho dinero con la volatilidad. Lo importante es contar con información privilegiada y David Martínez esta en el sitio apropiado.

Fuente: Redacción CuentasClarasDigital

Liberación cambiaria a paso de morrocoy

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Agosto 14, 2018

Aurelio-Concheso-1

Aurelio F. Concheso.- Luego de varios meses desojando la margarita, el gobierno se ha demorado otro mes más en tomar una medida tímida de despenalización del cambio libre o paralelo, por la vía tortuosa de un “decreto-ley” sancionado por la ANC y el TSJ, cuando un simple Convenio Cambiario entre el Ejecutivo y el BCV hubiera sido suficiente para corregir el entuerto que 15 años de cambios diferenciales controlados le han producido a la economía nacional. La medida tomada ha generado más interrogantes y dudas que respuestas en cuanto a que es lo que significa en concreto. El día después de la publicación en gaceta, el Banco Central continuaba con los simulacros de subastas denominadas Dicom en las que ese ente se limita a informar cual es la tasa mínima a la que se cruzó una que otra minúscula operación entre entes públicos, sin decirle la verdad a los agentes económicos, en cuanto al promedio a que se efectúan las operaciones, o la cota máxima de las mismas que todos sospechan que es a la cual se fija otro engendro gubernamental: la tasa Dicom remesas.

No puede uno menos que preguntarse el porqué de ese lento ritmo de avance hacia algo que todo el mundo sabe que es inevitable: una reforma monetaria que de una vez y por todas libere a la economía de ese asfixiante cepo que la ha sumido en la hiperinflación más severa que recuerde el Continente Americano. En lo único que parece haber acuerdo hacia adentro del gabinete económico y el “alto gobierno” es en mantener firme la instrucción al BCV  de continuar produciendo dinero electrónico sin respaldo a un ritmo exponencial: para la semana del 27 de julio según informa la propia autoridad monetaria, el aumento de liquidez virtual era de 12% intersemanal, 61% intermensual, y 10,500% interanual.

Pero el gobierno mientras más imprime menos tiene para gastar en términos de valor constante y se aproxima a tener prácticamente cero, ahora por dos vías: por la pulverización del valor del bolívar con dale que te dale a la maquinita del BCV, y por si fuera poco, con la exención de impuestos sobre la renta para 2018, nada menos que a la industria petrolera. En ese estado de cosas solo parecen quedarle tres vías para arbitrar ingresos reales: el aumento del precio de los combustibles, sincerar los precios de los servicios públicos y reprivatizar empresas estatizadas como CANTV, SIDOR, las cementeras, entre otras, con la esperanza que alguien esté dispuesto a pagar por adelantado una parte de lo que algún día valían antes de ser mal administradas por años en manos públicas.

Pero el margen de maniobra se va reduciendo, y el no enfrentar el colapso con un plan coherente en la secuencia correcta, implementado con rapidez y ampliamente explicado en sus detalles a la población, no es algo que esperará para siempre a que las distintas facciones de la coalición gobernante decidan ponerse de acuerdo para apoyar lo inevitable.

Algunos analistas, ven las cifras y así como hace unos meses nos decían que “todavía” no estábamos en hiperinflación, la nueva verdad revelada es que, ahora que estamos en ella, esta situación puede continuar por muchos meses más sin que haya consecuencias colaterales. Esa forma de ver la situación pareciera darle al gobierno un margen de tiempo para seguir haciendo las cosas mal e implementando los cambios de manera glacial sin que eso lleve a un punto de quiebre. Es posible que tengan razón, pero por definición un fenómeno como el que estamos padeciendo, un desquiciamiento exponencial de las variables económicas y los precios relativos, no es proclive a resolverse con pañitos calientes, medidas aisladas o programas “graduales”, por lo que pareciera que estamos cerca del momento en que una reforma integral, veloz y profunda será poco menos que inevitable.

 

@aconcheso

 

Una lluvia de ceros sin valor

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Julio 31, 2018

Aurelio-Concheso-1

Aurelio F. Concheso.- No es difícil perderse entre la lluvia de ceros con los que nos tiene bombardeada la inclemente e incesante creación de dinero electrónico sin respaldo a que nos tiene sometido la irresponsabilidad monetaria de los ductores de esa política. Solamente en los últimos doce meses la liquidez ha aumentado Bs,2,345,000,000,000,000, 2,345 billardos diría el Dr. Caldera si hubiera estado presente para observar semejante desastre, o en notación científica, esa que se usa cuando de medir la distancia entre los astros se trata 2.3 por diez a la quince es decir, con 15 ceros a la derecha de la cifra.

Pero la realidad es terca y no hay como eludirla escondiéndose detrás de retórica ideológica o medidas de intención efectista y resultados ineficaces. No hay como esconder que para la semana del 13 de julio, el total de billetes en circulación medidos a la tasa oficial más asequible, el Dicom remesas de Bs. 2.900.000 por $ ¡no llega a diez millones de dólares!, y que la liquidez total es tan solo de $ 810 millones de dólares. Para poner es cifra en perspectiva, en julio de 1999 al inicio del experimento del SS21 el dinero en circulación era $2,251 millones y el circulante total $ 21,300 millones. Cifras, por cierto muy similares a las que había en el momento de la última reconversión monetaria, la eliminación de tres ceros en 2007/2008.

Dicho de otra forma, los billetes en circulación, que han descendido un 99.5% a valor constante en solo diez años, representan tan solo 33 centavos de dólar per cápita y el circulante, que ha descendido un 96% lo que representa uno bajón per cápita de $ 710 a unos meros $ 27. No solo es que la economía se ha quedado sin billetes, cosa que esa a la vista de cualquier ciudadano que haga el infructuoso peregrinar a los cajeros automáticos, sino que en términos de valor monetario real, se ha quedado también sin dos terceras parte el circulante que necesitaría para que la economía funcione. Esto último probablemente escapa a la comprensión de quienes siguen empeñados en continuar creando dinero electrónico con abandono. Mientras más dinero crean más rápido se deprecian esos bolívares, y el resultado es que la velocidad de circulación o rotación de ese dinero tiene que incrementarse para suplir su escasez.

Es por eso que los bancos se han visto forzados a limitar las transacciones en puntos de venta a, por ejemplo una o dos diaria o a unos meros Bs 40 millones (escaso $ 15,00) al día pues literalmente se están quedando sin dinero. Es decir no son los bancos sino la economía la que se está quedando sin dinero, y el poco que hay tiene que usarse y reusarse a mayor velocidad, colapsando el sistema de pagos. Prueba de que quienes tiene la responsabilidad de remediar esto no entienden lo que pasa, es que hayan conminado a la Asociación Bancaria a “incrementar las operaciones de punto de venta al máximo” lo cual solo contribuye a acelerar el colapso.

El problema es que la economía, clocada en una camisa de fuerza cambiaria que ha estrangulado sus medios de pago necesita revertir de manera urgente esa situación ¿Pero cuál es la solución? No hay otra alternativa sino permitir que la economía venezolana se conecte directamente con la del resto del mundo por la vía de reabrir sin contemplaciones el mercado cambiario, permitiendo la libre circulación de monedas alternativas al tan depreciado bolívar que oxigenen los medios de pago. Llámese dolarización, o caja de conversión o como se quiera, esa decisión tiene que ser contundente, y no puede venir condicionada a la circulación de una quasi-criptomoneda como el mítico Petro, pues si no se toma con cierto criterio de premura, al volverse insignificante el circulante, el país corre el riesgo de verse reducido al trueque propio de las economías primitivas

 

@aconcheso

“Quitar ceros a la moneda no reducirá la inflación”

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Foto: Referencial

Foto: Referencial

Zulay Camacaro F | camacarozulay@gmail.com

Luego del anuncio del presidente de la República, Nicolás Maduro, de aplazar la reconversión monetaria para el 20 de agosto y restarle cinco ceros a la moneda, los expertos en finanzas consideran que las medidas anunciadas no detendrán el espiral inflacionario del país.

El economista y diputado a la ANJosé Guerra, desestimó la medida y dijo: “Quitarle los cinco ceros a la moneda no va a reducir la inflación, porque lo que se está haciendo es un cambio de escala en la métrica en la moneda, pero no hay medidas fundamentales para corregir las causas de la hiperinflación que son de orden fiscal y monetario”.

Indicó Guerra que cuando se anuncia un programa económico lo primero que hay que tener claro es que tiene unos objetivos a alcanzar para poder ser evaluados posteriormente, para lo que también se necesita definir un conjunto de instrumentos que hagan factibles la consecución de esos objetivos.

“(…) no se delineó nada, solo se anunciaron unas medidas específicas, lo que no representa un programa económico propiamente, pues son medidas sueltas, aisladas, lo que refleja el estado de desorganización y la incoherencia del gobierno sobre lo que se debe hacer para enfrentar la hiperinflación”, recalcó.

Aseguró que el anclaje del bolívar soberano al Petro representa una medida osada pues se está fijando o estableciendo un valor de una moneda con una divisa que nadie conoce y que es inexistente.

Luís Vicente León, director de Datanálisis, dijo en su cuenta de Twitter: “Un anuncio de reconversión monetaria quitando 5 ceros, además de operativamente engorroso, indica que no hay moneda nueva ni tiempo para tenerla el 20 de agosto. Esta será una reconversión virtual”.

Por su parte, Henkel García, director de Econométrica, indicó en Twitter: “1) Es prácticamente imposible tener la nueva reconversión lista para el 20/08. 2) Lo anunciado agravará la crisis de efectivo, porque no hay billetes de baja denominación. 3) Es muy difícil la convivencia del cono actual con el nuevo, su manejo sería en extremo confuso”.

El economista José Toro Hardy, expresó a través de Twitter que “Nuevamente aplazan el nuevo cono. Se trata de una “re contra reconversión” en la que en vez de 3 le quitarán 5 ceros al Bolívar. Su valor estará vinculado a un Petro que falleció antes de nacer”.

Es especialista en economía Asdrúbal Oliveros, considera que con estas medidas se evidencia que no hay una visión integral de atacar el problema económico de Venezuela que tiene dos elementos centrales que es la hiperinflación y una agresiva depresión económica que lleva ya cinco años.

“Estas son unas medidas inconexas con poca profundidad, muchas de ellas muy poco bien explicadas y para poder atacar los problemas de la economía se necesita generar confianza porque la hiperinflación tiene muchas aristas y una de ellas es la expectativa de los agentes económicos sobre los precios a futuro para salvaguardad su patrimonio”, detalló.

Oliveros lanzó a través de la red social Twitter una serie de interrogantes con respecto al nuevo cono monetario. 2¿La cantidad de bolívares va a depender de los petros? ¿Cuántos petros hay? ¿Cómo se controla su emisión? ¿A qué variables obedece? ¿Cuál es la meta fiscal?¿Cómo va a actuar la política monetaria en ese marco? Preguntas que Maduro y su equipo no van a responder…”, indicó.

Asímismo, la organización civil Cedice Libertad indicó que “la nueva reconversión monetaria será superada por la hiperinflación y requerirá de sucesivas reconversiones si no se toman las medidas correctas para frenar la inflación”.

Luís Oliveros reflexionó: “Maduro decreta el final del modelo rentista petrolero, pero anuncia que la nueva moneda va a depender de una supuesta crypto-moneda que fija su precio al precio del petróleo. Consiste la cosa”, escribió en Twitter.

Análisis de EFE: Sueldos en Venezuela condenan a los trabajadores a la pobreza extrema

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En los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) la ONU, explica que la pobreza extrema es medida por un ingreso diario inferior a 1,25 dólares estadounidenses

  • EFE

22/07/2018 05:30 am

Caracas.- El salario mínimo en Venezuela, fijado por el Gobierno, condena a los trabajadores del país a la pobreza extrema, pues se ubica en 1,20 dólares diarios, por debajo del umbral de la miseria que estableció la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) la ONU, explica que la pobreza extrema es medida por un ingreso diario inferior a 1,25 dólares estadounidenses, y como tarea primaria, llamó a los estados miembros a erradicar esta problemática más tardar en 2030.
Venezuela, el país con mayores reservas probadas de petróleo del planeta, ofrece a su sector productivo un ingreso que le mantiene en la miseria, justo en medio de una severa crisis económica, que se traduce en hiperinflación, escasez generalizada, y la depauperación de todos los servicios públicos, según reseña Efe.
El control de cambio que se rige desde 2003 en el país suramericano, que otorga el monopolio de las divisas al Estado, ha arrojado al menos dos formas de comparar el poder adquisitivo de los ciudadanos, según la tasa oficial y de acuerdo al mercado paralelo que se define en la actualidad, casi la totalidad de la actividad económica.
Así, un dólar estadounidense cuesta desde el viernes 144.000 bolívares, según el Banco Central (BCV), por lo que el salario mínimo integral -5.196.000 bolívares- equivale a 36 dólares, casi la mitad de la relación oficial entre la moneda estadounidense, y la local del mes pasado, este monto mensual ha sido subido cuatro veces este año.
En junio el Gobierno autorizó las operaciones a tres casas de cambio privadas, que desde entonces compran pero no venden monedas convertibles, y donde un dólar se paga hoy en 2 millones 500 mil bolívares, 17 veces más que el oficial Dicom, y es el más cercano al precio de estos días en el mercado paralelo ilegal.
Con este complejo panorama, el salario mínimo integral podría calcularse en 2 dólares mensuales si se usase la cotización de las casas de cambio, pero estas operadoras no venden divisas, y el Estado solo reconoce una única tasa; la oficial Dicom.
No obstante, este mecanismo que arrancó en febrero y que consiste en asignación de divisas mediante subasta, dejó de informar hace semanas quiénes resultaron merecedores de los billetes “preferenciales”, y solo se limita a indicar el precio oficial del euro y el dólar en Venezuela.
Con un salario mínimo no se come
La Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (AN), asegura que el Gobierno no está asignando divisas a ningún ciudadano o empresa privada por lo que casi todas las importaciones se están haciendo con dólares comprados en el mercado paralelo, que luego se traducen en productos más caros.
Desde cualquier punto de vista, más de la mitad de los trabajadores del país caribeño, que devengan el salario mínimo, son incapaces de cubrir sus necesidades más básicas, sin mencionar las consecuencias que esto conlleva para las familias con un único ingreso mensual.
A modo de ejemplo, un obrero que trabaje 30 días no podrá pagar a final de mes ni siquiera un kilo de carne de res que está por encima de los 5.196.000 bolívares, y cuyo precio aumenta 2,8 % cada día en medio de la espiral hiperinflacionaria, según datos del Legislativo.
Por motivos como este, miles de empleados públicos protestan desde hace 27 días en Venezuela, en el marco del conflicto laboral más grande que le haya tocado enfrentar al jefe del Estado, Nicolás Maduro, desde que asumió el poder en 2013, y sin que hasta ahora haya soluciones a la vista.
La llamada revolución bolivariana, que esta en el poder desde 1999, ha sido premiada por la ONU en materia de alimentación, la crisis del último quinquenio dio un giro en este sentido por lo que el Gobierno reabrió 3.000 casas de alimentación, 300 de “recuperación nutricional” y otros 50 comedores atendidos por un “equipo multidisciplinario”.
Según los datos de la Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi), que realizan anualmente las principales universidades del país, el 64 % de los consultados reportó haber perdido un promedio de 11 kilos en 2017 por no poder acceder a los alimentos.