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Tema del Traidor y del Héroe

Cultura • Política

Lo que fue el Realismo Mágico para la literatura latinoamericana lo es el mito para la historia. Y mucho más en un medio como el nuestro plagado de héroes inventados y traidores solapados. ¿Cómo entender que Francisco Paula de Santander, autor intelectual del magnicidio contra Bolívar en septiembre de 1828, sea considerado el padre de la patria de la Colombia actual? ¿O el general Flores, padre de la patria del Ecuador, y principal sospechoso en instigar la emboscada en Berruecos en contra del mariscal Sucre? No desdeñamos la apariencia y sustancia pecadora intrínseca en el ser humano, los momentos de debilidad y las caídas irremediables, lo que cuestionamos es la persistencia del mito sobre una memoria ultrajada al servicio del poder oficial. El recuerdo conveniente que encubre realidades abominables junto a los sacerdotes del culto supremo: historiadores al servicio del Estado, en realidad, panegiristas.

Sólo intelectuales libres e inteligentes, practicantes de una autonomía creativa, son capaces en desnudar la verdad, aunque ésta siempre sea imperfecta. Quienes nos dedicamos a escribir la historia, una forma muy especial de literatura al fin y al cabo, tenemos la responsabilidad de ser precisos y justos. Con todo, el trabajar con la memoria, es lidiar con lo precario, de ahí que la ficción se confunda con la realidad: “Nosotros como seres humanos hemos desarrollado sistemas de memoria que tienen fallos, fragilidades e imperfecciones” (Oliver Sacks).

En nuestro predio no son muchos, aunque atrincherados en la Universidad libre, han podido ejercer una historia crítica a contracorriente de muy valiosa consideración. Tal es el caso de un Germán Carrera Damas (1930) y su libro paradigmático: “El culto a Bolívar” (1970) que todo estudiante de historia y ciencias sociales está obligado a leer y debatir.

Otro autor que fue capaz en deshilachar las imposturas que hay en la historia y sus héroes fue Jorge Luis Borges (1899-1986) a través del cuento: “Tema del traidor y del héroe” que incluyó en la colección “Ficciones” del año 1944. En el cuento, el héroe revolucionario, el  irlandés Fergus Kilpatrick, en su lucha contra el ocupante inglés, ordenó su propia ejecución al descubrirse que en el complot que él mismo estaba liderando había un traidor que era él mismo. Los compañeros del jefe conspirador para no abortar la causa y perder el fervor popular decidieron: “que el condenado muriera a manos de un asesino desconocido, en circunstancias deliberadamente dramáticas, que se grabaran en la imaginación popular y que apresuraran la rebelión. Kilpatrick juró colaborar en ese proyecto, que le daba ocasión de redimirse y que rubricaría su muerte”.

En Kilpatrick hubo la conjunción del héroe y del traidor, como en los casos de tantos prohombres de la estirpe de los guerreros, príncipes, sacerdotes y sátrapas como Santander, Páez, Julio César, Napoleón, algunos Papas como Alejandro VI, Petain, Juan Vicente Gómez, Stalin, Hitler, Mao, Truman, Castro, Pinochet, Chávez, Franco, Pol Pot, Idi Amin, Gadafi y centenares más cuyo recuerdo está asociado a la tragedia colectiva desde la indecencia de sus actos. Eso sí, tanto en vida como en el más allá, sus territorios son tercamente resguardados por los oficiantes y aplaudidores de turno. El mito se enseñorea en la historia, incluso, teniendo especial debilidad por los malevos.

Angel R. Lombardi Boscan  –  @LombardiBoscan

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“Los corazones” de Rayma o cuando el exilio es un latido de amor y solidaridad

MI01. MIAMI (EE.UU.), 05/03/2019.- La caricaturista venezolana Rayma Suprani posa junto a su obra “corazón venezolano” durante una entrevista con Efe este martes, en Miami, Florida (EE.UU.). Suprani, exiliada porque los “regímenes dictatoriales no tienen sentido del humor”, afirma que en Miami se siente “más útil” para ayudar a sus compatriotas, a los que literalmente les ha dado su corazón. Rayma, como la conocen los venezolanos por los 19 años en los que hizo caricatura y humor gráfico para el diario El Universal, diseñó en 2014 un corazón como “concepto positivo de la venezolanidad”. El jueves 7 de marzo los corazones de Rayma, que buscan unificar a los venezolanos en un mismo latido, serán entregados a personas e instituciones que han sido “incondicionales” a la causa de la libertad en Venezuela, dice Rayma. EFE/Ana Mengotti

EFE

Reconocida por su trazo valiente y reflexivo, desde su “me fueron” -como ella llama el exilio que vive en Miami-, la caricaturista ayuda a las madres y recién nacidos venezolanos a través de lo que recauden sus “corazones”, elaborados en acrílico con los colores y estrellas del tricolor nacional 

La caricaturista venezolana Rayma Suprani, exiliada porque los “regímenes dictatoriales no tienen sentido del humor”, afirma que en Miami se siente “más útil” para ayudar a sus compatriotas, a los que literalmente les ha dado su corazón.

Rayma, como la conocen los venezolanos por los 19 años en los que hizo caricatura y humor gráfico para el diario El Universal, diseñó en 2014 un corazón como “concepto positivo de la venezolanidad”.

Aquel dibujo se hizo viral y ahora se ha transformado en una pieza de arte en serie con ayuda de una empresa de diseño de propiedad de la también venezolana María Eugenia Ulivi y sus socios, con la que espera recaudar fondos para la Fundación + is More, que se encarga de proporcionar leche y fórmulas lácteas para recién nacidos en Venezuela que no pueden ser amamantados por sus madres.

El jueves 7 de marzo, los corazones de Rayma, que buscan unificar a los venezolanos en un mismo latido, serán entregados a personas e instituciones que han sido “incondicionales” a la causa de la libertad en Venezuela, dicen Rayma y Ulivi a EFE.

Además se podrán a la venta para que + is More tenga más ingresos y pueda mandar más de las 20 o 30 cajas al mes con latas de leche que ahora envía a Venezuela y ayudar así a más niños.

Rodeada de estos corazones, con los colores y las estrellas de la bandera venezolana, hechos en acrílico y con el mismo diseño estampado en la camiseta que lleva puesta, esta venezolana de origen italiano habló sobre su país, su oficio y la igualdad de la mujer, entre otros temas.

A su juicio, es innegable que ha habido cambios en el terreno de la igualdad de género, aunque “todavía el machismo impera y a veces el feminismo se comporta como un machismo generado por mujeres”.

El mejor mensaje para las niñas es que “sean ellas mismas” y a las mujeres les dice: “tenemos que darnos la oportunidad de ejercer y asumir con valentía y profesionalismo las nuevas áreas que nos están esperando”.

Cuando piensa en los cambios en el mundo femenino se acuerda de su abuela, que “con seguridad hubiera sido invitada a visitar el manicomio”, si “se hubiera hecho caricaturista, fuera librepensadora y no se hubiera casado ni tenido hijos”.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se acerca, pero otra fecha, la de hoy, 5 de marzo, le trae recuerdos a Rayma, pues es el sexto aniversario de lo que define como la “muerte decretada” del presidente venezolano Hugo Chávez.

La caricaturista, un “oficio” en el que hay muy pocas mujeres, recuerda lo mucho que le costó crear el dibujo de El Universal para el día 6, porque “hacer caricatura en paralelo de la Historia de un país tiene una responsabilidad”.

En su celular muestra la fotografía: simplemente un rey de ajedrez de color rojo, caído como en un jaque mate.

Haber “deconstruido” la firma de Chávez para convertirla en un electrocardiograma con el que ilustrar la crisis del sistema de salud en Venezuela le costó el despido de El Universal.

Perdió su empleo, tenía problemas con la Fiscalía por sus caricaturas, recibía insultos y amenazas, incluso de muerte. Todo eso hizo que dejara Venezuela. “Me fueron”, dice Suprani.

“La caricatura es el termómetro de la libertad de un país”, afirma esta mujer de 49 años, que estudió periodismo para equilibrar su capacidad de comunicación, que hasta entonces tenía que ver casi exclusivamente con lo gráfico.

Rayma afirma que ha sido “muy duro” haber tenido que dibujar a diario “los 20 años de destrucción” que ha supuesto el chavismo para Venezuela, un país que a su juicio está “en guerra”, una guerra no convencional pero con el mismo resultado: “la fatalidad del pueblo”.

Ante la situación actual de Venezuela siente un “optimismo realista” y cree que si se produce el cambio habrá “mucho por hacer” y todos los que están afuera querrán “regresar y aportar cosas”.

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Miguel Bosé, Alejandro Sanz y 4 artistas venezolanos celebran el regreso de Guaidó

Por Daniel Gómez

Martes 05 de marzo de 201918:00h

Daniel Gómez (ALN).- De los 32 artistas que acudieron al Venezuela Aid Live, seis están verdaderamente entregados a la causa de Juan Guaidó. Se vio este lunes, cuando estallaron de alegría celebrando el regreso del presidente encargado. Esos fueron los españoles Miguel Bosé y Alejandro Sanz, y los venezolanos Carlos Baute, Chyno Miranda, Reynaldo Armas y Jorge Glem.

Miguel Bosé sigue mostrando su compromiso con la causa venezolana / Foto: @BoseOfficial

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Miguel Bosé sigue mostrando su compromiso con la causa venezolana / Foto: @BoseOfficial

Para Richard Branson la vida sigue. El magnate británico es un aventurero. Y después de organizar en tiempo récord el Venezuela Aid Live, se lanza hacia nuevos desafíos. Como llegar al espacio, potenciar el consumo de energías limpias y financiar startups.

La causa venezolana sigue en la agenda de Branson, pero no es prioridad. La prueba es que en redes sociales no ha reseñado el regreso del presidente encargado, Juan Guaidó, a Venezuela.

Se le perdona. No es un tema que le toque de lleno como sí le toca a un venezolano. No obstante, sí que cuenta con una responsabilidad: la web de donaciones para la ayuda humanitaria, que sigue abierta, no está siendo promocionada en sus redes sociales. Más aún sabiendo que, a falta de 40 días para que acabe el plazo que fijó, están lejos de lograr el objetivo de 100 millones de dólares. Apenas han recaudado tres millones.

Esta actitud no es exclusiva de Branson. Al concierto por Venezuela en la ciudad fronteriza de Cúcuta fueron 32 artistas. Muchos de ellos, como es el caso de la banda mexicana Maná, insistieron en no politizar el evento. “Se trata de dejar pasar la ayuda humanitaria”, dijo Fernando Olvera, voz del grupo.

Apenas 2 presidentes celebran el regreso de Guaidó

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Ya se sabe: la ayuda humanitaria fue bloqueada por el régimen de Nicolás Maduro. También se sabe que muchos de los artistas no quisieron meterse en el tema político, y por ese motivo, su actuación fue una mera cuestión humanitaria. Por este mismo motivo también se entiende que la mayoría pasara por alto la llegada de Guaidó.

Lo cierto es que de los 32 que participaron en el Venezuela Aid Live, sólo seis reseñaron el gran evento político de este lunes. La llegada del presidente encargado por la puerta grande. Por el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Maiquetía. Por donde el régimen dijo que no iba a pasar.

Guaidó no entró solo, sino que le acompañó el pueblo de Venezuela, y un cuerpo de escoltas de primer nivel: los embajadores de ArgentinaBrasilCanadáChilePerúEcuadorEstados UnidosAlemaniaEspañaFranciaPaíses BajosPortugal y Rumania.

Fue una nueva demostración de fuerza tras una semana en la que reinó la incertidumbre. Una semana en la que Maduro parecía reponerse, pero que terminó con el tirano celebrando solo el carnaval. Su apoyo ese día cupo en un tuit con un par de fotos. Guaidó, además de contar con el aliento de toda Venezuela, recibió el ánimo de seis artistas de lujo. Cuatro de ello compatriotas.

Los 4 artistas venezolanos que apoyaron a Guaidó

“Recuerden este momento para que se lo cuenten a sus nietos. Hoy 4 de marzo día que el presidente interino de Venezuela llegó a su tierra desafiando al régimen de Maduro y su intención de encarcelarlo. ¡Viva Venezuela Libre!”, celebró Chyno Miranda en Instagram.

“Eres esperanza pura y bendición para todos. Te queremos mi querido Juan Guaidó”, publicó en Twitter Carlos Baute, citando un tuit del mandatario.

Carlos Baute

@carlosbaute

Eres esperanza pura y bendicion para todos
Te queremos mi querido @jguaido

Juan Guaidó

@jguaido

En respuesta a @jguaido

Gracias a todos por el cariño y el calor inmenso con el que nos recibieron.

Convoco al país a movilizarse nuevamente este sábado #9Mar . Todo el apoyo que hemos recibido y el respaldo que necesitemos dependerán de que nos mantengamos en las calles.

¡Vamos muy bien, Venezuela!

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“Pronto volveremos todos los venezolanos a cantar nuestra música tradicional en nuestro país. ¡Gracias presidente! Hoy más que nunca estoy convencido de que seremos una Venezuela libre, unida, próspera y en verdadera paz”, apuntó Jorge Glem, cuatrista cumanés residente en Nueva York.

Jorge Glem@jorgeglem

Pronto volveremos todos los venezolanos a cantar nuestra música tradicional en nuestro país.
¡Gracias Presidente! Hoy más que nunca estoy convencido de que seremos una Venezuela libre, unida, próspera y en verdadera paz.
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Reynaldo Armas, icono de la música llanera, también tuvo un detalle con Guaidó retuiteando el reencuentro del presidente encargado con su madre.

Video insertado

Cristian Crespo F.@cristiancrespoj

El reencuentro del presidente de Venezuela, Juan Guaidó, con su madre tras su llegada a Venezuela.

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El respaldo de Miguel Bosé y Alejandro Sanz

No sólo los venezolanos están volcados con Guaidó. También los españoles. En especial, dos artistas como Miguel Bosé y Alejandro Sanz. 20 años lleva el chavismo, y 20 años llevan ellos luchando por su extinción.

Por eso muestran a Guaidó un respaldo pleno, y otros como Bosé, no tienen miedo a saltarse las normas del decoro y exigirle a la alta comisionada de los Derechos Humanos de las Naciones UnidasMichelle Bachelet, que “mueva sus nalgas” a Venezuela para que contemple el desastre de Maduro.

Bosé, convencido de su lucha, expresó en Twitter su satisfacción con una publicación celebrando el regreso de Guaidó con un vídeo, mayúsculas y muchas exclamaciones.

Video insertado

Miguel Bosé

@BoseOfficial

BIENVENIDO PRESIDENTE A VENEZUELA!!! TODOS CONTIGO HASTA EL FINAL DESDE TODAS PARTES DEL MUNDO. VAMOOOOOOSS!!! @jguaido

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Alejandro Sanz no fue menos. En Instagram, en la sección de historias, hizo de periodista. Además de compartir imágenes de su regreso, de celebrar que estuviera sano y salvo en Venezuela, comentó cómo Guaidó entraba al país.

Los ausentes

Si el Venezuela Aid Live fue un festival por la ayuda humanitaria, es cierto que se colaron algunos mensajes políticos. Algunos fueron coherentes con el movimiento, pues siguieron apoyando la causa de Guaidó. Son los seis casos anteriormente expuestos. Pero, ¿qué pasa con el resto?

Por ejemplo: ¿Qué pasa con José Luis Rodríguez ‘El Puma’? Este artista venezolano actuó en el festival. Dedicó cinco minutos de su tiempo a condenar las miserias del chavismo. A criticar al régimen. Pero tras esa intervención, no se le conoce otra muestra de condena.

Lo mismo ocurre con el excompañero musical de Chyno, Nacho. Ambos se reconciliaron en el Venezuela Aid Live. Se unieron por el país. Pero si el primero siguió como activista por Guaidó, el segundo desistió en los esfuerzos.

Podría decirse lo mismo de Lele Pons. Esta cantante, bailarina e influencer venezolana, con más de 30 millones de seguidores en Instagram, rompió en lágrimas en el escenario del concierto. La emoción la desbordó en ese instante, pero no ha manifestado más apoyo a la causa.

¿Y qué pasa con Reymar Amoroso? No reseñó la llegada de Guaidó al aeropuerto. Y esto es un tema que le debería tocar de cerca. Ella es la venezolana que compuso el himno del éxodo. Con Me Fui alcanzó la fama. ¿Compondrá Volví? Y si vuelve, ¿tendrá en cuenta que el presidente encargado también volvió?

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Cómo construyó Stalin la figura del gran escritor oficial de la Unión Soviética

Mijail Sholojov (1905-1984) fue el autor más celebrado durante el stalinismo y también en los años posteriores. Su estética obedecía a los lineamientos del llamado “realismo socialista”, diseñado por el líder soviético. En 1965 recibió el Nobel de Literatura. Una nueva biografía cuenta su historia

Iosif Stalin y Mijail Sholojov

Iosif Stalin y Mijail Sholojov

En su libro Obra de arte total Stalin, el ensayista germano-ruso Boris Groys postula una teoría según la cual la construcción de la Unión Soviética se correspondía con la de la producción de una obra de arte cuyo demiurgo habría sido Iosif Stalin. La cuestión sería así: Stalin había proclamado, ante el fracaso de la revolución en Alemania, el triunfo del socialismo en un solo país: no sólo se había implementado el socialismo, sino que se marchaba a paso redoblado hacia el comunismo. Tal era la obra de arte que, para ser tal, necesitaba cierta armonía. Esa cualidad en la concepción de Stalin no se lograba tan sólo con la eliminación de toda corriente de pensamiento político que se le opusiera, sino con el fusilamiento en masa de los adherentes a este tipo de “desviaciones” del oficialismo, su encarcelamiento en el “gulag” y la persecución de esas corrientes más allá de las fronteras (como sucedió en España, donde la GPU, servicio de espionaje internacional, reprimió y asesinó a dirigentes anarquistas y trotskistas o en México, donde el mismo León Trotsky fue asesinado por uno de sus agentes). Una armonía que se manifestaba en los grandes desfiles militares y las muestras de amor de su pueblo. Y en un arte depurado de toda desviación crítica, es decir, la implantación del “realismo socialista”, una estética, según sus promotores, propia de la nueva sociedad dirigida por el conductor de los pueblos Iosif Stalin.

Mijail Sholojov (1905-1984) fue el escritor más celebrado en la Unión Soviética durante el stalinismo y en los años posteriores también. Fue uno de los más importantes exponentes del “realismo socialista” y cobró fama masiva a partir de su primera novela, que fue publicada en cuatro entregas a lo largo de veinte años, El don apacible. Nacido en 1905 en una familia cosaca (los cosacos eran un pueblo con sus propias características nacionales que se había opuesto, en un primer momento, al gobierno bolchevique y que brindó combatientes al Ejército blanco, que respondía a los enemigos de la revolución), se unió al Ejército rojo a su paso por el Don, antes de emigrar a Moscú, donde comenzaría a escribir.

MIjail Sholojov, el favorito de Stalin

MIjail Sholojov, el favorito de Stalin

Era muy joven, tenía 23 años, cuando en 1928 publicó el primer volumen de El Don apacible, que ganó el favor del público con fervor. Máximo Gorki (cuya residencia en una isla de Capri había acogido muchas veces a revolucionarios rusos exiliados, incluso LeninTrotsky o Bogdanov, entre otros) había superado las diferencias con el gobierno bolchevique y Stalin había hecho todo lo posible por congraciarse con el escritor que opinó sobre su colega cosaco: “A juzgar por el primer volumen, Sholojov tiene talento” y lo había convertido en su protegido, elogiándolo en público en varias oportunidades.

El Don apacible trata sobre el amor entre un hombre y una mujer cosacos con el fondo de la guerra civil post revolución de 1917 en la que los protagonistas toman partido por el bando blanco (opuesto al nuevo gobierno bolchevique). El espíritu cosaco que atraviesa la novela la convierte no sólo en una pieza literaria, sino antropológica ya que permitió que se conocieran las costumbres de un pueblo que, hasta 1925, había sido declarado como enemigo interno de la revolución.

Máximo Gorki

Máximo Gorki

El éxito de ventas fue extraordinario, como extraordinaria fue la polémica tanto por las reprimendas de los escritores oficialistas que le recriminaban que el héroe no fuera un cosaco comunista como por las acusaciones de plagio que recibió y seguiría recibiendo esa publicación. Feoktist Berezovskii, uno de sus primeros editores, se preguntaba: “¿Cómo podría alguien creer que una persona de 23 años sin ninguna educación podría escribir un libro con tanta profundidad psicológica y verdad?”. Dos años antes, el editor le había rechazado un cuento a Sholojov, con el argumento de que tenía problemas técnicos.

“La madre”, célebre obra de Gorki

“La madre”, célebre obra de Gorki

En 1932 Stalin proclamó la nueva estética oficial, el “realismo socialista”, y decretó la necesidad de la “reconstrucción de las organizaciones literarias y artísticas”. Se fundó la Unión de Escritores Soviéticos para su promoción y la nueva política fue consagrada por el I Congreso de Escritores Soviéticos de 1934, para ser a partir de entonces estrictamente aplicada en todas las esferas de la producción artística. El objetivo de los apologistas del “realismo socialista” era expandir la conciencia de clase y aportar de este modo a las tareas de la revolución con sus propios materiales. El realismo era el paradigma estético de los “socialistas” de entonces y cualquier desviación podía ser considerada como contrarrevolucionaria. En nombre del realismo el teórico Georg Lukács condenaba a Franz Kafka por su pesimismo burgués, por ejemplo.

La entronización de tal estética como “oficial” llevó a grandes polémicas, debido al uso panfletario y propagandístico del régimen stalinista que practicaban sus cultores y la condena política y el ostracismo cultural al que eran sometidos quienes no se plegaban a la línea oficial que, según el propio Stalin, le otorgaba a los escritores el rol de “ingenieros del alma humana”. Por ejemplo, desde el exilio, León Trotsky –que había sido uno de los líderes de la Revolución de Octubre y jefe del Ejército rojo luego de la toma del poder por parte de los bolcheviques, entre otras tareas, y que había sido la cabeza de la Oposición de Izquierda enfrentada a Stalin dentro y fuera de la Unión Soviética– señaló: “El estilo de la pintura soviética es presentado como ‘realismo socialista’. La definición sólo pudo haberla inventado un burócrata encargado de dirigir un departamento de Bellas Artes. El realismo consiste en imitar daguerrotipos provincianos del último cuarto de siglo pasado, y el estilo ‘socialista’ en utilizar trozos de fotografía retocada para representar sucesos que nunca han ocurrido. No se pueden leer sin repugnancia y horror los poemas y novelas, o ver pinturas y esculturas en los que funcionarios armados de plumas, pincel, o cincel, y vigilados por funcionarios armados de pistolas, glorifican a los ‘grandes jefes geniales’ en los que no hay una sola chispa de genio o de grandeza. El arte de la época de Stalin quedará como la expresión más notable de la más profunda decadencia de la revolución proletaria“.

León Trotsky

León Trotsky

Trotsky había analizado, durante los descansos en los años de la guerra civil, las corrientes artísticas que actuaban en la Unión Soviética y había polemizado con ellas en el libro Literatura y revolución, de 1923.

A fines de 1929 la revista literaria Nastoiashchee publicó una serie de artículos que atacaban a Gorki y también a su protegido Sholojov. Una nota titulada “¿Por qué Sholojov complace a las Guardias Blancas?” comparaba El Don apacible a otros textos condenados por el Partido Comunista. “Incluso con las mejores intenciones subjetivas, Sholojov objetivamente
llevó a cabo la misión de los kulaks“. Los kulaks eran aquellos campesinos ricos que se oponían a la colectivización y que habían ayudado durante la guerra civil al bando blanco. Alexander Fadeev, director de la revista Octubre, comenzó a publicar los nuevos materiales de la novela de Sholojov a partir de enero de 1930 pero en octubre discontinuó la tarea. Para Fadeev le hacía faltaban protagonistas comunistas o, al menos, comprometidos con la causa. Por el contrario, el héroe de la novela se alejaba cada vez más del comunismo. Entonces la publicación cesó. “No puedo transformarlo en un bolchevique comprometido al final de las páginas –le escribió Sholojov a un amigo–. Preferiría dejar de publicar”. Adelantándose a los hechos, Sholojov escribe una carta a Stalin en defensa de su obra y le pide una cita a Gorki para que interceda por la continuidad de la publicación de su novela.

Tapa del libro de Brian Boech

Tapa del libro de Brian Boech

En su libro Stalin’s Scribe: Literature, Ambition, and Survival: The Life of Mikhail Sholokhov, el historiador estadounidense Brian Boech, estudioso de Rusia y la ex Unión Soviética, reconstruyó un encuentro en la casa de Gorki, ya instalado en Moscú, al que fue invitado Sholojov, quien se encontró al ingresar, sentado junto al hogar, al propio Stalin. Luego de las introducciones y amabilidades que recomienda todo manual de buenas costumbres, comenzó el diálogo.

Mijail Sholojov

Mijail Sholojov

–¿Por qué representó al general Kornilov de manera tan suave? –le preguntó el Padre de todas las Rusias al escritor. Kornilov había sido el militar que más empeño había puesto para dirigir las tropas contrarrevolucionarias desde 1917 en adelante–. ¿Cómo alguien que fue preparado para derramar sangre del pueblo no es representado más duramente?
–Objetivamente, claro que Kornilov fue un enemigo que estaba preparado para derramar la sangre del pueblo, pero desde una perspectiva subjetiva, era un hombre valiente que era fiel a los principios de su casta –dijo Sholojov.
–¿Pero cómo usted le dio tal trato humano a un enemigo como Kornilov? –insistió Stalin.
–Kornilov se distinguió en el frente austríaco con actos de valentía, fue capturado por el enemigo y escapó para retornar a Rusia. Podía ser descripto, incluso, como ‘honorable’ –continuó Sholojov, que sabía que debía mostrarse seguro de su obra ante Stalin.
–¿Honorable? ¿Un hombre que actuaba contra el pueblo? Un hombre así nunca podría ser considerado honorable.
–Subjetivamente hablando, él era honorable. Desde el punto de vista de su clase se comportó honorablemente. Estaba motivado por un fuerte sentido del deber. Poseía el sentido del honor de los oficiales. Arriesgó su vida para regresar a Rusia. Amaba a su patria. Pero también reseño cómo Kornilov dio órdenes de linchar por entero al soviet de obreros y soldados de Petrogrado. Demuestro que, al final, hasta los cosacos mismos estaban en su contra –se defendió Sholojov.
–¿Cómo podría un libro objetivo acerca de los cosacos servir a la causa soviética? –preguntó Stalin.
–Al retratar a los generales blancos objetivamente demuestro el logro de nuestros comandantes rojos. Le mostré a los lectores qué difícil era vencer a enemigos tan comprometidos, bien entrenados y militarmente capaces.
–Yo conocí a un oficial blanco que se convirtió en un distinguido comandante rojo. Se unió a nosotros durante la batalla de Tsaritsyn –recordó Stalin, ablandado–. Tomé el riesgo y se convirtió en un valiente comandante rojo. Él tiene altas responsabilidades en nuestro ejército aún hoy.
–Camarada Stalin, todo lo que escribí acerca de la rebelión es fiel a la historia. Las historias de la guerra civil reconocen su importancia pero dicen poco sobre sus causas –dijo Sholojov.
–¿Entonces puede probarle a sus críticos que los cosacos fueron perseguidos por nuestro bando? –dijo Stalin.
–Nuestros archivos están llenos de materiales acerca de esos eventos, pero los historiadores evitan esos documentos en sus estudios de la guerra civil –respondió Sholojov–. Incluso hoy todavía no hay nada impreso sobre las causas de la rebelión. Yo representé las realidades brutales cuando hablé de las violencias arbitrarias y de cómo excesos sin sentido inflamaron la hostilidad no sólo hacia los extremistas errantes en nuestras filas, sino hacia toda la idea del poder soviético.

Sholojov recibió el Nobel en 1965

Sholojov recibió el Nobel en 1965

Las explicaciones del escritor parecieron complacer a Stalin, que lo convirtió a su vez en el escritor de la nación. A mediados de los treinta se publicó una nueva edición de El Don apacible, sin embargo, algunas de sus páginas habían sido cercenadas: aquellas que nombraban a León Trotsky, convertido en el enemigo principal de la Unión Soviética. Era la época de las purgas, en las que decenas de miles fueron fusilados. El realismo socialista ascendía como tendencia estética oficial del antiguo país de los soviets.

Sholojov, el mayor representante del “realismo socialista”

Sholojov, el mayor representante del “realismo socialista”

Sholojov acompañó las decisiones del poder cuando condenaba a sus colegas, y adhirió en todo momento a la línea oficial gubernamental. Fue elegido como diputado del Soviet Supremo. En 1941 ganó el premio Lenin, entregado por Stalin en un gran acto. Más tarde, en 1965, ganó el premio Nobel de Literatura, convertido en un trofeo que respondía más a la diplomacia internacional que a los valores literarios. Sholojov fue un polemista contra todo aquel que se opusiera a la línea oficial del gobierno estalinista. Ingresó al Comité Central del Partido Comunista en 1961. Conservó ese cargo hasta su muerte en 1984.

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#LESDACONTODO Ex Guerrillero Salvadoreño al chavismo: El dominó venezolano por Joaquín Villalobos

El chavismo asesinó a la gallina de los huevos de oro, los subsidios al izquierdismo se acabaron y lo que estamos viendo ahora son los efectos. El dinero que sostenía al Gobierno de Nicaragua se terminó y por eso estalló el conflicto actual

La tragedia venezolana no tiene precedentes en Latinoamérica. Algunos consideran que Venezuela puede convertirse en otra Cuba, pero lo más probable es que Cuba acabe pronto convertida en otra Venezuela. Estamos frente a la repetición del efecto dominó que derrumbó a los regímenes del campo socialista en Europa Oriental, cuando hizo implosión la economía soviética. Las relaciones económicas entre estos Gobiernos funcionaban bajo lo que se conocía como Consejo Económico de Ayuda Mutua (CAME). Fidel Castro copió el CAME y se inventó la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) para salvar su régimen con el petróleo venezolano. La implosión económica de Venezuela ha desatado un efecto dominó que pone en jaque a los regímenes de Nicaragua y Cuba y a toda la extrema izquierda continental.

Las economías de los ocho regímenes de Europa del Este y Cuba sobrevivían por el subsidio petrolero y económico soviético. Cuando este terminó, los países comunistas europeos colapsaron a pesar de contar con poderosas fuerzas armadas, policías y servicios de inteligencia. Cuba perdió el 85% de su intercambio comercial, su PIB cayó un 36%, la producción agrícola se redujo a la mitad y los cubanos debieron sobrevivir con la mitad del petróleo que consumían. Castro decidió “resistir” con lo que llamó “periodo especial” para evitar que la hambruna terminara en estallido social. En esas circunstancias apareció el subsidio petrolero venezolano que salvó al socialismo cubano del colapso. El dinero venezolano, a través de ALBA, construyó una extensa defensa geopolítica, financió a Unasur, a los países del Caribe y a Gobiernos y grupos de izquierda en Nicaragua, Ecuador, El Salvador, Honduras, Chile, Argentina, Bolivia y España.

Pero, como era previsible, la economía venezolana terminó en un desastre, resultado de haber expropiado más de 700 empresas y cerrado otras 500.000 por efecto de los controles que impuso al mercado. El chavismo destruyó la planta productiva y perdió a la clase empresarial, gerencial y tecnocrática del país. Este desastre terminó alcanzando al petróleo, con la paradoja de que ahora que los precios subieron, la producción se ha derrumbado porque Pdvsa quebró al quedarse sin gerentes y técnicos. El chavismo asesinó a la gallina de los huevos de oro, los subsidios al izquierdismo se acabaron y lo que estamos viendo ahora son los efectos. Más de 3.000 millones de dólares venezolanos parieron la autocracia nicaragüense, pero, cuando el subsidio terminó, el Gobierno intentó un ajuste estructural y estalló el actual conflicto. En mayo de este año Venezuela ¡compró petróleo extranjero! para seguir sosteniendo al régimen cubano.

La economía global está totalmente regida por relaciones capitalistas. La idea de que Rusia y China pueden ser la salvación es un sueño. Rusia es un país pobre con una economía del tamaño de la de España, pero con tres veces más población, y China es un país rico, pero, como todo rico, mide riesgos, invierte para sacar ganancias y si presta cobra con intereses. En la economía mundial, ahora nadie regala nada; Hugo Chávez fue el último Santa Claus y eso se acabó. No hay quien subsidie ni a Venezuela, ni a Cuba ni a Nicaragua. Quizás encuentren apoyos diplomáticos, pero lo que necesitan para no derrumbarse es dinero regalado no diplomacia compasiva.

La consigna para la economía cubana no es socialismo o muerte, sino capitalismo o muerte

Nada va a cambiar a favor, la única esperanza sería que se recuperara la economía venezolana y eso es imposible. El despilfarro y la corrupción hicieron quebrar a Pdvsa, ALBA y Unasur. Hay miles de millones de dólares perdidos y robados. Venezuela está en bancarrota y vive en un caos. Maduro se ha enfrentado a más de 5.000 protestas en lo que va de 2018, los venezolanos sufren hiperinflación, una criminalidad feroz, escases de comida, medicinas, gasolina y dinero circulante; los servicios de transporte, energía y agua están colapsados. En medio de un severo aislamiento internacional la cohesión del bloque de poder se acabó, Maduro está reprimiendo al propio chavismo, a los funcionarios de Pdvsa y a los militares, los tres pilares fundamentales de su poder. Este conflicto está dejando despidos, capturas, torturas, muertos y hasta un confuso atentado contra Maduro.

La brutal represión en Nicaragua acabó la confianza que había generado en el mercado y abrió un camino sin retorno que está arrasando con la débil economía del país. El Gobierno ha regresado a las expropiaciones poniendo terror al mercado y se estima que 215.000 empleos se han perdido; ya no habrá crecimiento, sino más pobreza, más crisis social, más emigración, más descontento, y un irreversible y creciente rechazo al régimen. En Cuba apenas empiezan a hablar de propiedad privada con cambios lentos y torpes hacia una economía de mercado. El régimen teme que el surgimiento de una clase empresarial rompa el balance de poder y tiene razón. En la Unión Soviética las primeras reformas obligaron a más reformas que terminaron derrumbando el sistema. La lección fue que no se podía reformar lo que es irreformable. Paradójicamente ahora la consigna para la economía cubana no es socialismo o muerte, sino capitalismo o muerte, los jóvenes cubanos no resistirán otra hambruna. Sin el subsidio venezolano, la crisis cubana está a las puertas y la débil autocracia nicaragüense flotará sin recuperarse hasta quedarse sin reservas para pagar la represión.

El mayor beneficio del fin de las dictaduras de izquierda será para la izquierda democrática

La defensa estratégica de Cuba ha sido alentar conflictos en su periferia para evitar presión directa sobre su régimen. Por eso apoyó siempre revueltas en todo el continente. Los conflictos en Venezuela y Nicaragua son ahora la defensa de Cuba, ha puesto a otros a matar y destruir mientras su régimen intenta reformarse. La salvaje represión que sufren y la compleja lucha que libran los opositores venezolanos y nicaragüenses no es casual. No se enfrentan a un Gobierno, sino a tres, y con ellos a toda la extrema izquierda. El destino de la dictadura cubana y de toda la mitología revolucionaria izquierdista está en juego. Los opositores sufren dificultades en el presente, pero los Gobiernos a los que enfrentan no tienen futuro. Son regímenes históricamente agotados, luchando por sobrevivir, pueden matar, apresar, torturar y ser en extremo cínicos, pero eso no resuelve los problemas económicos, sociales y políticos que padecen ni los libera del aislamiento internacional.

No hay una lucha entre izquierda y derecha, sino entre democracia y dictadura, en la que el mayor beneficio del fin de las dictaduras de izquierda será para la izquierda democrática que durante décadas ha pagado los costos del miedo y sufrido el chantaje de ser llamados traidores si se atrevían a cuestionar a Cuba. La izquierda democrática debe luchar con los pies en la tierra y asumir sin pena y sin miedo la democracia, el mercado y el deseo de superación individual que mueve a todos los seres humanos. No tiene sentido luchar por ideales y terminar defendiendo a muerte privilegios personales. No hay razones ni morales ni políticas, ni prácticas para defender algo que, además de no funcionar, genera matanzas, hambrunas y dictaduras.

Joaquín Villalobos fue guerrillero salvadoreño y es consultor para la resolución de conflictos internacionales.

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Cinco poemas de Ernesto Cardenal que parecen escritos hoy

CULTURA

Ernesto Cardenal en su habitación. Foto: Franklin Villavicencio | Niú

Jóvenes que han sido secuestrados y asesinados por la Guardia Nacional, barricadas que se levantan, estos versos renacen en una nueva resistencia cívica

Antiguos poemas de Ernesto Cardenal han retomado vigencia en estos días. Sus versos sobre una dictadura sangrienta parecieran escritos hace algunos días e inspirados por las últimas muertes y la represión actual. Pero no. Estos nacieron en el siglo pasado bajo una de las últimas dictaduras en Latinoamérica: la de los Somoza.

Los versos de Ernesto Cardenal, de Ricardo Morales Avilés, Gioconda Belli y de otros poetas nicaragüenses son desempolvados y leídos con estupefacción por una nueva generación de jóvenes que hoy salen a las calles. En estos días, por seguridad, algunos han dejado las plazas y persisten protestando desde barricadas o en las redes sociales, consideradas por muchos como otra herramienta de la actual rebelión cívica en Nicaragua.

poemas de Ernesto Cardenal
Portada del libro “Antología”, de Ernesto Cardenal. Foto: Franklin Villavicencio | Niú

Desde su casa, ubicada en Altamira, Ernesto Cardenal mantiene la vida de monje. Pasa por las mañanas recostado en su hamaca, mientras lee libros y revistas de divulgación científica que le llegan todos los meses. Aunque la nueva revolución no le ha sido indiferente.

El 30 de abril, a dos semanas de las protestas, el poeta escribió: “Y ahora repentinamente en todo el país han surgido los jóvenes en protestas tomándose las calles. Algo que no se esperaba, porque la juventud parecía dormida, o que sobre ella había caído una losa sepulcral” y terminó con una frase que durante el somocismo la utilizó muchas veces: “¡Levántense todos. También los muertos!”

En esta lista, recopilamos algunos de sus poemas que, para el tiempo de la insurrección contra los Somoza, eran leídos en las radios como protesta. Hoy inundan un nuevo medio: las redes sociales, donde miles de jóvenes nicaragüenses reportan los ataques y las muertes de las nuevas víctimas de la represión.

Muchachos de La Prensa

Muchachos que salían a diario fotografiados en La Prensa acostados
con los ojos entrecerrados, los labios entreabiertos
como si se estuvieran riendo, como si estuvieran gozando.
Los de la horrenda lista.

O bien salían serios en sus fotitos de carnet, de pasaporte,
tal vez profundamente serios.
Muchachos que aumentaban a diario la lista del horror.

Uno fue a dar una vuelta por el barrio
y lo hallaron tirado en un predio montoso.
O salió para el trabajo, de su casa del barrio San Judas,
y no volvió más.
El que salió a comprar una Coca Cola a la esquina.
El que salió a ver a su novia y no volvió.
O sacado de su casa
y llevado en un jeep militar que se hundió en la noche.
Y después encontrado en la morgue,
o a un lado de la carretera en la Cuesta del Plomo,
o en un basurero.
Con los brazos quebrados,
los ojos sacados, la lengua cortada, los genitales arrancados.
O simplemente nunca aparecieron.
Los llevados por la patrulla del “Macho Negro” o de “Cara e’ León”
Los amontonados en la costa del lago detrás del Teatro Darío.

Lo único que quedó a las mamás de sus físicos,
la mirada brillantes, la sonrisa, planas, en un papel.
Cartulinas que las mamás mostraban como un tesoro en La Prensa.
(La imagen grabada en las entrañas: en esa cartulinita chiquita).
El del pelambre despeinado.
El de los ojos de venado asustado.
Este risueño, picaresco.
La muchacha de mirada melancólica.
Uno de perfil. O con la cabeza ladeada.
Pensativo uno. Otro con la camisa abierta.
Otro con bucles. O con el pelo en la cara. Con boina.
Otro borroso sonriendo debajo de sus bigotes.
Con la corbata de graduación.
La chavala sonriendo con el ceño fruncido.
La chavala en la foto que andaría su novio.
El muchacho en pose en la foto que le daría a su novia.

De veinte, de veintidós, de diciocho, de diecisiete, de quince años.
Los jóvenes matados por ser jóvenes. Porque
tener entre los quince y los veinticinco años en Nicaragua era ilegal.
Y pareció que Nicaragua iba a quedar sin jóvenes.
Y después del triunfo hasta me sorprendí a veces, de pronto,
ante un joven que en una concentración me saludaba
(yo preguntándole en mi interior: “¿Y vos cómo escapaste?”)
Se les temió por jóvenes.

Ustedes los agarrados por la guardia. Los “amados de los dioses”.
Los griegos dijeron que los amados de los dioses mueren jóvenes.

Será, pienso yo, porque los siempre quedaron jóvenes.
Los otros podrán envejecer mucho pero para ellos
aquellos estarán siempre jóvenes y frescos,
la frente tersa, el pelo negro.
La romana de pelo rubio que murió quedó siempre rubia en el recuerdo.

Pero ustedes, digo yo, no son los que no envejecieron
porque quedaron jóvenes (efímeramente) en el recuerdo
de los que también morirían.
Ustedes estarán jóvenes porque siempre habrá jóvenes en Nicaragua
y los jóvenes de Nicaragua serán ya todos revolucionarios, por
las muertes de ustedes que fueron tantos, los matados a diario.
Ellos serán ustedes otra vez, en vidas siempre renovadas,
nuevos, como nuevo es cada amanecer.

Escuchá el poema:

De pronto suena en la noche una sirena

De pronto suena en la noche una sirena
de alarma, larga, larga,
el aullido lúgubre de la sirena
de incendio o de la ambulancia blanca de muerte,
como el grito de la cegua en la noche,
que se acerca y se acerca sobre las calles
y las casas y sube, sube, y baja
y crece, crece, baja y se aleja
creciendo y bajando.
No es incendio ni muerte:
Es Somoza que pasa.

Salmo 1

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido ni
asiste a sus mítines
ni se sienta a la mesa con los gánsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans

Será como un árbol plantado junto a una fuente.

Barricada

Fue una tarea de todos.
Los que se fueron sin besar a su mamá
para que nos supiera que se iban.
El que besó por última vez a su novia.
Y la que dejó los brazos de él para abrazar un Fal.
El que besó a la abuelita que hacía las veces de madre
y dijo que ya volvía, cogió la gorra, y no volvió.
Los que estuvieron años en la montaña. Años
en la clandestinidad, en las ciudades más peligrosas que la montaña.
Los que servían de correos en los senderos sombríos del norte,
o choferes en Managua, choferes de guerrilleros cada anochecer.
Los que compraban armas en el extranjero tratando con gánsters.
Los que montaban mítines en el extranjero con banderas y gritos
o pisaban la alfombra de la sala de audiencias de un presidente.
Los que asaltaban cuarteles al grito de Patria Libre o Morir.
El muchacho vigilante en la esquina de la calle liberada
con un pañuelo rojinegro en el rostro.
Los niños acarreando adoquines,
arrancando los adoquines de las calles
—que fueron un negocio de Somoza—
y acarreando adoquines y adoquines
para las barricadas del pueblo.
Las que llevaban café a los muchachos que estaban en las barricadas.
Los que hicieron las tareas importantes,
y los que hacían las menos importantes:
Esto fue una tarea de todos.
La verdad es que todos pusimos adoquines en la gran barricada.
Fue una tarea de todos. Fue el pueblo unido.
Y lo hicimos.

Escuchá el poema:

Salmo 5

Escucha mis palabras oh Señor
Oye mis gemidos
Escucha mi protesta
Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores
ni partidario de su política
ni te influencia la propaganda
ni estás en sociedad con el gángster.

No existe sinceridad en sus discursos
ni en sus declaraciones de prensa

Hablan de paz en sus discursos
mientras aumentan su producción de guerra

Hablan de paz en las Conferencias de Paz
y en secreto se preparan para la guerra

Sus radios mentirosos rugen toda la noche

Sus escritorios están llenos de planes criminales
y expedientes siniestros
Pero tú me salvarás de sus planes

Hablan con la boca de las ametralladoras
sus lenguas relucientes
son las bayonetas…
Castígalos oh Dios
malogra su política
confunde sus memorándums
impide sus programas

A la hora de la Sirena de Alarma
tú estarás conmigo
tú serás mi refugio el día de la Bomba

Al que no cree en la mentira de sus anuncios comerciales
ni en sus campañas publicitarias, ni en sus campañas políticas
tú lo bendices
lo rodeas con tu amor
como con tanques blindados.

Escuchá el poema:

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César Vallejo, el poeta que pronosticó su propia muerte

CULTURA

Se cumplen 80 años del fallecimiento del gran autor peruano. Sus libros “Los heraldos negros” y “Trilce” son celebrados clásicos de la vanguardia y la experimentación latinoamericana

Por Gabriela Saidón 15 de abril de 2018

Un día como hoy, hace ochenta años, moría el poeta peruano César Vallejo. En realidad, no fue un día como hoy. Fue un viernes de la primavera boreal, en París, más precisamente el 15 de abril de 1938. La efeméride es doble: hace cien años, en 1918, el llegaba a la imprenta su primer libro de poemas: Los heraldos negros, una oda al modernismo, con claras influencias de otro latinoamericano, el máximo representante de esa escuela, el nicaragüense Rubén Darío.

Nació como César Abraham Vallejo Mendoza en Santiago de Chuco, Perú, el 16 de marzo de 1892. Fue el último de los once hijos que tuvieron Francisco de Paula Vallejo Benites y María de los Santos Mendoza y Guerreonero. La profusión de apellidos se explica porque sus abuelos fueron sacerdotes españoles y sus abuelas, indígenas peruanas. Esa ascendencia explica su tez morena, su pelo negro, su nariz de boxeador, esa violación originaria explica además cierto desgarro característico, que el poeta atribuye al destino, explícito en los versos que cierran su primer libro: “Yo nací un día / Que Dios estuvo enfermo, / Grave.”

Dios: sus padres lo querían sacerdote, también sus abuelos. Él eligió la literatura. Y las mujeres. La primera fue María Rosa Sandoval, una joven de la que estuvo perdidamente enamorado y que lo dejó de un día para el otro. Mucho después, se supo que lo había abandonado para morir, lejos de él, de tuberculosis. María Rosa fue la musa inspiradora de Los heraldos negros.

En 1915, ya egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Libertad, en Trujillo, conoció a Mirtho (Zoila Rosa Cuadra), una chica de quince años (él tenía veinticinco), con quien tuvo un breve romance apasionado que terminó con un intento de suicidio del poeta. En 1917 se instaló en Lima. Un año después, la muerte de su madre lo hizo volver a su ciudad natal, donde fue acusado de instigar el incendio de la casa de una familia de contrabandistas y explotadores: el 7 de noviembre fue encarcelado y salió en libertad en febrero de 1921.

En 1922 publicó Trilce, un libro vanguardista y experimental, donde rompió a pedazos la gramática y se paró contra el orden lingüístico, más allá del surrealismo de la época. Esta vez, la musa fue otra adolescente de quince años: Otilia Villanueva, objeto de poemas de alto misticismo erótico. Un ejemplo donde todos estos elementos confluyen:

“Pienso en tu sexo, surco más prolífico / Y armonioso que el vientre de la Sombra, / Aunque la Muerte concibe y pare / De Dios mismo. / Oh Conciencia, /

Pienso, sí, en el bruto libre que goza donde quiere, donde puede./ Oh, escándalo de miel de los crepúsculos./ Oh estruendo mudo. / ¡Odumodneurtse!

Por Trilce fue atacado. Incomprendido. En su artículo “El arte y la revolución”, escribió: “La gramática, como norma colectiva en poesía, carece de razón de ser. Cada poeta forja su gramática personal e intransferible, su sintaxis, su ortografía, su analogía, su prosodia, su semántica. Le basta no salir de los fueros básicos del idioma. El poeta puede hasta cambiar, en cierto modo, la estructura literal y fonética de una misma palabra según los casos.” Pese a la autodefensa, Vallejo no publicó más en vida un libro entero de poesía.

No era profeta en su tierra y en 1923 hizo el viaje iniciático: viajó a Europa para nunca más volver a Perú. La mayor parte de su exilio transcurrió en París, con un período en Madrid y tres largos viajes a Moscú. Y su principal fuente de ingresos (siempre magros e insuficientes) fue el periodismo (llegó a ser corresponsal del diario argentino La Razón).

En 1926 conoció a la que sería su mujer: otra adolescente, Georgette Marie Philippart Travers, luego Georgette Vallejo. Nacida en París en 1908, fue su compañera en la etapa europea del poeta, hizo el camino inverso que el peruano: lo sobrevivió y murió en Lima en 1984. Fue guardiana fiel de sus manuscritos, los salvó del efecto Farehnheit 451 durante la ocupación alemana de París y se dedicó a difundir su legado, a través de la edición de su Obra poética completa y de volúmenes sueltos.

Georgette, que fue vista por el entorno del poeta como una Yoko Ono antes de que se hiciera justicia por ella fue, además, cancerbera del cuerpo de su marido muerto: le cedió su tumba de Montrouge, se opuso con firmeza al intento de repatriación de sus restos veinte años después. Y en abril de 1970, trasladó la tumba de Vallejo al cementerio de Montparnasse donde grabó un epitafio genial: “He nevado tanto, para que duermas”.

El poeta había pronosticado su propia muerte en el soneto “Piedra blanca sobre piedra negra”. El título alude a una tradición popular de Santiago de Chuco con alto contenido simbólico: colocar una piedra blanca sobre una negra en los entierros, y el poema contiene algunos de sus versos más citados:

“Me moriré en París con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo. Me moriré en París —y no me corro— /tal vez un jueves, como es hoy, de otoño”

El pronóstico tuvo un acierto parcial: Vallejo no murió un jueves sino un viernes de primavera, aunque era otoño en su Perú natal y seguramente aquella saudade del exiliado nunca lo abandonó, y sí llovía en París el día de su muerte. El poema pertenece a su libro póstumo “Poemas humanos”, 76 poemas recogidos por Georgette, pertenecientes a la última etapa de la producción del poeta, que va de 1931 a 1937 y donde había abandonado el modernismo de la primera etapa, y la vanguardia surrealista, para volcarse a un estilo más llano, “que entendiera el pueblo”, después de su “conversión” al marxismo. Estilo que también forja en el póstumo “España, aparta de mí ese cáliz”, de 1931.

En una estrofa menos citada de aquel soneto, el poeta se queja de la falta de reconocimiento:

“César Vallejo ha muerto, le pegaban / todos sin que él les haga nada;/ le daban duro con un palo y duro/ también con una soga; son testigos / los días jueves y los huesos húmeros,/ la soledad, la lluvia, los caminos…”

Cerca de la Revolución

El contexto político en el que creció César Vallejo fue el de un Perú dominado por el Partido Civil, compuesto por una oligarquía terrateniente agroexportadora y sometida al capital (que en esos años viró de inglés a latinoamericano), latifundistas, dueños de ingenios de azúcar y mineras que usaban mano de obra semiesclava, en su mayoría de etnias originarias. Él mismo fue ayudante de cajero en un ingenio.

Como reacción, intelectuales anarquistas conocidos como la Generación del 900 comenzaron a hacer una fuerte campaña en el ámbito de la educación y el deporte. Sin embargo, y a pesar de la acción por la cual lo habían encarcelado, los grupos de pertenencia de Vallejo fueron otros, como el Grupo Norte, de intelectuales, y la conciencia social y política del poeta nació en España.

En 1931 publicó su novela ecológica sobre las mineras, El tungsteno, y su libro de crónicas Rusia 1931. Reflexiones al pie del Kremlin, que agotó tres ediciones en cuatro meses. Por entonces también escribió su cuento infantil Paco Yunque, que cuenta la historia de un chico pobre víctima de bullying por parte de un compañero, Humberto Grieve, hijo de los patrones de su madre. El cuento, que su editor rechazó por ser “demasiado” triste, se convertiría en texto de lectura obligatoria en las escuelas peruanas.

Vallejo se afilió al Partido Comunista español en 1932, formó una célula del PC peruano en París, por su actividad política fue expulsado y amnistiado más tarde. Escribió también ensayos, obras de teatro y hasta dos guiones de cine (“Charlot contra Chaplin” y “Colacho hermanos”), según consta en el libro César Vallejo en Europa. 1926-1938 (Ediciones Imago Mundi), una selección de textos breves donde puede verse bien la evolución ideológica del autor a partir de su adhesión al marxismo, sus contradicciones, sus polémicas con los surrealistas como André Breton, pero también con un pintor célebre como Diego Rivera, las transformaciones en su escritura. En el postfacio a esa edición, los argentinos Mónica Urrestarazu y Jorge Warley señalan: “Vallejo apunta sus dardos contra aquellos habitantes del quehacer intelectual que ocupan y usufructúan una posición de privilegio”, mientras defiende con una postura “casi gremial” el lugar del artista como “trabajador de la cultura”.

Durante la Guerra Civil, Vallejo se comprometió con la causa de la República española. En 1937 organizó el boletín Nueva España, para luego retirarse cuando su archienemigo Pablo Neruda se puso al mando. La “pica” entre el poeta chileno y el peruano se acentuó muchos años después. Fueron los críticos británicos los que revalorizaron a Vallejo. El poeta y biógrafo Martin Seymour-Smith lo hizo a través de una hipérbole, al considerarlo “el más grande poeta del siglo XX en todos los idiomas”. Y la crítica literaria Jean Franco, en su libro César Vallejo: la dialéctica de la poesía y el silencio (Sudamericana, 1976) lo reubicó en el canon literario latinoamericano “por encima” de Neruda. En una entrevista, la ensayista contó que, muerto Vallejo, conoció a su viuda, Georgette, en Lima. Vio a una mujer que cocinaba para sus ocho gatos, no hablaba nunca de su marido muerto y solo quería leer sus propios poemas. Franco se sintió aliviada cuando se fue de esa casa, pero luego entendió a la mujer que había vivido a la sombra de su marido, condenada al castigo eterno de agrupar y publicar la obra póstuma del poeta muerto. 

Cesar Vallejo fue, y es, aún leído hoy, un universo. Caótico, lacerado, perverso, contradictorio. Pero también: luminoso, sensible, inteligente. Vallejo es el que todo lo invierte: “Bien puede afincar todo eso. / Pero un mañana sin mañana, /Entre los aros de que enviudemos,/ Margen de espejo habrá / Donde traspasaré mi propia frente / Hasta perder el eco / Y quedar con el frente hacia la espalda.”