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Relatos del Absurdo | Peregrinar por una batería

 

Por Relatos del Absurdo

Fecha: 25/03/2017

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Los repuestos para automóviles son escasos y costosos en Venezuela. Por eso adquirir un acumulador no solo es asunto de tener dinero, sino de contar con buena suerte

Por David González para Relatos del Absurdo*

El motor del automóvil apenas tosió como un paciente agónico con el primer intento de encendido. El carraspeo fue menor en la segunda oportunidad y en la tercera apenas se escuchó un click. No podía haber peor noticia para comenzar la mañana. La batería había quedado sin carga suficiente para encender el vehículo. Ya presentaba fallas, ya había dejado recados de urgencia, ya se sabía que era inevitable, pero cada día de funcionamiento, así fuera precario, era como una dulce prórroga que llegaba de la mano de la buena fortuna. Esa suerte, sin embargo, se había agotado y no quedaba otra opción sino enfrentar la hora de la verdad:  había que reemplazarla.

¿Por qué recelar de algo que no representaría una grave dificultad en país alguno de América Latina? ¿Por qué ese empeño en exprimir cada mínimo amperio de ese cubo que despacha electricidad al automóvil? Una pista vale para responder esas preguntas: cuando se vive en Venezuela puede tornarse azaroso el acto cotidiano de comprar desde un medicamento contra la hipertensión arterial hasta harina de maíz, el ingrediente básico de las arepas, el plato que representa la seña más sólida de identidad nacional. ¿Qué podía esperarse entonces de buscar una batería? ¿Cómo sería salir a comprarla en la Caracas de finales de 2016, capital de un país que tuvo ese año una inflación de aproximadamente 480 por ciento y donde 8 de cada 10 productos básicos llegaron a escasear según la encuestadora privada Datanálisis?

Pasara lo que pasara no podía evadirse la realidad. Una opción era caminar de vuelta desde el estacionamiento a la casa, paralizarse frente a las circunstancias y dejar el carro aparcado por meses a la espera de un repuesto como le ha sucedido a cientos de propietarios de vehículos que se les ha dificultado obtener una pieza, bien porque escasea o por sus altos costos. Otra alternativa era pensar en algún revendedor ilegal –de los que son conocidos como “bachaqueros”– ante la evidencia de que los pequeños distribuidores comerciales carecen de inventarios. La última de ellas era probar un camino que podía no dejar resultados: llamar por teléfono a la principal fábrica para confirmar si esa mañana podía tenerse un golpe de suerte como el que vive un defensa, digamos Sergio Ramos, que anota el gol de la victoria en el minuto 94 o como el que experimenta un bateador de Grandes Ligas, como Miguel Cabrera, quien con un jonrón en el último inning se lleva la gloria en un bolsillo.

La suerte de las estrellas favoreció ese día. “Venga rápido”, dijo una representante de ventas, al otro lado de la línea. “Hoy nos quedan, pero mañana quién sabe”. Era una buena noticia y había aún algo de dinero en la cuenta. Correspondió entonces cancelar las reuniones de trabajo de la mañana. No hizo falta urdir excusas complicadas, sino tan solo explicar la verdad. “Me quedé sin batería y me dijeron que si iba ya podía comprar una”. Así terminaba un modelo de texto despachado por la mensajería del teléfono. Lejos de respuestas con recriminaciones, llegaron líneas de apoyo y con los mejores deseos: “Te entiendo, buena suerte”.

La solidaridad vía WhatsApp y Telegram fue como un soplo inspirador para dar el siguiente paso. Pedir ayuda de un vecino para empujar el diminuto Renault y encenderlo. Cuando las baterías tienen mínimas cargas, es posible echar a andar un vehículo estándar si se le hace avanzar con suficiente velocidad y se cuenta con destreza para coordinar el embrague, la palanca de cambios y el encendido. El carro reaccionó y así se hizo el trayecto rumbo a la fábrica. ¿Por qué era necesario llevarlo para hacer la compra?  Sí; hay que aclararlo. Por regulaciones del Gobierno para evitar el mercado negro, la empresa solo vende a quienes acuden a ella con su vehículo y con una batería evidentemente desgastada. No puede presentarse cualquier conductor, sino específicamente el propietario del automóvil con los documentos originales que así lo acrediten. Si el comprador ha sido víctima de un hurto, entonces se debe mostrar la denuncia policial. En casos como esos, es frecuente que el vendedor pida al afectado una batería en mal estado así haya sido de otro vehículo. El requisito, ilógico para muchos que han recibido la visita de la delincuencia, ha hecho prosperar de modo inesperado la venta de acumuladores inservibles. Es el tipo de negocios fértiles en una economía donde hay mayor abundancia de controles que de bienes.

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La oferta de baterías tuvo una reducción sustancial en el país luego de la intervención estatal en el mercado a finales de 2013.

(Foto: Ana V. Fernández)

El camino rumbo a la fábrica, en la zona industrial de Los Cortijos, se logró sin contratiempo. Llegar con cierto retardo supuso una desventaja ante quienes habían arribado mucho antes. Desde las puertas de la instalación había una fila de 136 automóviles. La esposa del conductor que estaba justo delante se tomó el trabajo de contarlos uno por uno. Eran las 9:30 a.m. y ella quería calcular si para las 3:00 p.m. habría terminado para poder buscar a sus hijos que esa hora concluirían sus actividades en el colegio. “Ojalá nos alcance el tiempo”, dijo resignada después de concluir el inventario. No bien había terminado de decir la frase cuando llegaron más vehículos a la última posición de la hilera. En los primeros segundos fueron dos o tres, pero en cuestión de una hora, 40 se sumaron a la espera. Después dejó de ser importante reconfirmar cuántos automóviles había allí ese día.

Lo único relevante, en cambio, era recorrer aproximadamente el medio kilómetro que faltaba para llegar a la meta. El motor del pequeño Renault estaba encendido pero por una maniobra descuidada se apagó y esta vez no fue posible prenderlo de nuevo de nuevo. Así que no existió otra alternativa sino la de empujarlo a lo largo de un trayecto que se completó en casi cinco horas bajo el generoso sol caribeño. Para nada resultó un consuelo confirmar que había otros conductores que hacían lo mismo con vehículos y camionetas bastantes más pesados y voluminosos. ¿Una grúa para remolcarlos? Ni pensarlo: en ese caso es un gasto suntuario.

Pueden pasar muchas cosas en un período equivalente a un cuarto de día. Las conversaciones de trabajo que no pudieron ser reprogramadas, tuvieron lugar vía telefónica en los momentos durante los cuales la hilera no avanzaba. Si por casualidad había que hacer adelantar el carro, bastaba una advertencia: “No cuelgues. Dame un segundo y retomamos la conversación”. También fue posible, como sucede con frecuencia en esperas tan largas, trabar una nueva amistad. Sucedió con el anciano que conducía una Toyota Terios y quien ayudó a empujar al diminuto Renault a lo largo del camino.

Una frase estrenó la conversación. “Somos afortunados”, dijo él. Sus palabras, desde luego, deben ser entendidas en su contexto. No reflejaban resignación: eran la constatación de un hecho. En los meses precedentes, era difícil que cinco horas en una cola bastaran para comprar una batería en la fábrica. Era necesario llegar de madrugada a las puertas de la industria, dormir allí, resistir el sereno y rogar a Dios que ningún delincuente se aproximara, como más de una vez ocurrió, a robar a mano armada a los conductores que pernoctaban para buscar baterías. Las colas recientemente se han reducido mucho más por el ascenso de los precios que han hecho a los conductores incluso desistir de intentar la compra, al punto de hacer lucir despejados algunos centros de ventas donde no hay colas aunque el predicamento de los consumidores no desaparece.

Hace cuatro años comenzaron a aparecer los síntomas del desbalance en el mercado. Fue entonces cuando se desplomó la entrega de dólares preferenciales por parte del gobierno para los principales importadores de baterías que cubrían entre 30 y 40 por ciento de las necesidades del país. La parte restante era atendida y aún lo es por una empresa privada nacional, Inversiones GB, cuyas fábricas no han sido capaces de abarcar toda la presión de la demanda interna, según lo han explicado sus voceros. Un hito de 2013 quedó grabado en la memoria de los consumidores como el momento cuando nunca más fue posible adquirir una batería sin las dificultades que después se hicieron rutinarias. Ocurrió en noviembre de ese año cuando el gobierno ejecutó una medida de ocupación temporal en las instalaciones de la compañía fabricante y les obligó a reducir los precios de sus productos en 25 por ciento. Luego de esa intervención, los inventarios se agotaron y a la larga los consumidores enfrentaron las semanas más difíciles de acceso, se multiplicaron las colas maratónicas y proliferaron los hurtos: dos años más tarde policías y transportistas afirmaban ante reporteros de sucesos que conocían más de 100 denuncias semanales solo en Caracas.

REGULACION PRECIOS DE BATERIAS PARA AUTOMUVILES

La demanda desbordó a los fabricantes nacionales de baterías en vista de la caída de las importaciones

(Foto: William Dumont/ Cortesía El Nacional)

A días como esos, cuando las esperas interminables alcanzaron el cénit, se refería el viejo conductor de la Toyota Terios cuando afirmaba que, después de todo, se sentía con suerte por no tener que realizar un madrugonazo. Aguardar junto con él hizo la jornada más llevadera. Entre un avance y otro, él habló de su trabajo, de su familia y de la época, para nada lejana, cuando comprar una batería era una transacción rutinaria que no merecía un recuerdo especial. Esa historia sí sonó como una postal de los buenos tiempos. De tanto en tanto el viejo conductor miraba adelante y repetía en voz alta el número de vehículos que restaban antes de llegar a la entrada del centro de servicio de la fábrica, donde son reemplazadas las baterías. “Nos quedan 30 adelante”; “Nos quedan ocho”; “¡Llegamos!”. Era un alivio: no nos cerrarían las puertas en el rostro.

Uno de los técnicos de la compañía está en la entrada con un aparato para recargar por última vez las baterías de quienes han empujado su carro con paciencia hasta llegar allí. Será la última carga, suficiente para encender el vehículo y estacionarlo en un punto donde será cambiado el repuesto. Antes hay que pasar por la caja y pagar. El monto que toca hoy, cuando no ha terminado 2016, es 27 veces superior al que gobierno estableció tres años antes cuando ocupó la empresa y en vano intentó controlar por decreto lo que no era posible con racionalidad económica. Los precios en los primeros meses de 2017 siguieron aumentando. Reemplazada la batería, el diminuto Renault se activa otra vez como un caballito brioso. Oír el sonido del motor da alivio y cuando el vehículo comienza a rodar es imposible no pensar que es verdad, que esa mañana fuimos afortunados por una razón: porque buscábamos una batería y no un alimento para un bebé o una medicina para un enfermo.

* Relatos del Absurdo es una iniciativa periodística liderada por IPYS Venezuela y CONNECTAS, que busca ofrecer insumos informativos para entender las dificultades que vive la sociedad venezolana hoy. Vea todo el especial acá http://connectas.org/relatos-del-absurdo/

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El hambre y los días

 

CRÓNICA

Fotos Andrés Kerese

 

Un estado paralizado por el hambre



Por Diego Marcano

Abel sólo ha comido un mango en lo que va de día y ya son pasadas las dos de la tarde. Todavía no sabe si volverá a comer algo antes de acostarse. Está sentado en una silla de plástico azul, detrás de una mesa sobre la cual descansan los jugos que vende a media cuadra del Hospital de Carúpano.

Abel debería estar en el colegio, pero la difícil situación económica que atraviesa su familia lo empujó a dejar los estudios para ayudar a sus padres a conseguir comida. Lo que gana vendiendo jugos naturales apenas le alcanza para comer una o dos veces al día. “Cuando consigo mango, trato de guardar uno hasta la noche pa’ quitarle el ruido al estómago y poder dormir más tranquilo”.

En medio de una aguda crisis de escasez de alimentos, los habitantes de la Península de Paria han dado con un nuevo nombre para el mango: lo llaman “el quitarruidos”. El término se ha popularizado y ya es de uso común para designar tanto a la fruta como a su poder de neutralizar, al menos durante algunas horas, el ruido de las tripas.

La gente de Paria ha empezado a llamar al mango con un neologismo que pone en evidencia la crisis de alimentos que se vive en la provincia

Nadie se acostumbra a convivir con el hambre, pero cuando aparece un término en el habla popular nunca es por casualidad. En el estado Sucre la comida escasea y los habitantes de la zona han reestructurado su dieta a base de verduras como el ñame y la yuca o, como bien lo describe una frase ya muy repetida, “con lo que se consiga”.

El país con la reserva probada de petróleo más grande del mundo no puede garantizar la seguridad alimentaria de su población. Los bajos niveles de producción hacen a Venezuela dependiente de las importaciones de comida, que se han visto afectadas por la rápida disminución de ingresos del país. El 96% de las divisas que entran dependen del petróleo, cuyo precio en el mercado internacional ha caído vertiginosamente, dejando al Banco Central de Venezuela sin liquidez para importar alimentos con la libertad de otros años.

La falta de comida es la principal causa de las manifestaciones que se producían a diario en 2016 en Paria. Cumaná, la ciudad capital del estado Sucre, fue militarizada luego de la ola de saqueos que empezó el 14 de junio del año pasado, cuando más de setenta comercios se vieron afectados. Aquellos disturbios se originaron cuatro días después de que una protesta por alimentos en El Cerezal, una comunidad de Cariaco, fuera fuertemente reprimida por los cuerpos de seguridad y dejara el saldo de un muerto y doce heridos.

Durante el año 2016, distintas comunidades del estado Sucre protagonizaron episodios relevantes de violencia y protestas por la escasez de alimentos en los anaqueles

Con las protestas en pleno ejercicio, en Río Caribe las bolsas de los CLAP se expedían por un monto de 2.500 bolívares, mientras que en El Pilar las vendieron en 4.500 y en Cumaná en 4.600. Los precios variaban dependiendo de los productos que contengan y los beneficiados del sistema no pueden elegir lo que necesitan comprar: el contenido de las bolsas ha sido dispuesto previamente por el CLAP, así que lo toman o lo dejan.

LAS PROTESTAS

Jefferson Figuera vive en Quebrada de Piedra. Es padre de tres hijos y participó en varias de las protestas. Con indignación describe el contenido de la última bolsa que recibió de los CLAP. “Nos mandaron dos jabones, un desodorante y dos paquetes de harina P.A.N.,  ¿y yo qué iba a hacer? ¿Comerme una arepa con jabón?”.

Según testimonios del fallecido presidente Hugo Chávez, en 2012 el estado Sucre producía el 60% de la pesca en Venezuela. A falta de fuentes proteicas, la sardina había tomado el rol protagónico como medio para paliar el hambre en la región y también ha conseguido un nuevo nombre: “En vez de sardinas le decimos bluyín, porque pega con todo”.

“A mí no me gustaba la sardina, pero tengo que comerla” Celsa Tovar

“Me gustaba comer de todo… carne, pescado, pollo. Pero ahora ni huevos se encuentra y el sueldito no alcanza”. Celsa Tovar parece no recordar cuál es su comida favorita, tiene el rostro huesudo y cuando habla muestra los tres dientes que le quedan con un tono de resignación: “¡Ay, mijo! A mí no me gustaba la sardina, pero tengo que comerla porque no se encuentra más nada”.

El Mercado Municipal de Carúpano es el principal mercado de la ciudad y de Paria. Abría a las cinco y media de la mañana y cerraba a las cinco y media de la tarde y atendía diariamente entre cuatro y cinco mil personas. Sin embargo, la crisis económica y la inseguridad han impactado en su actividad y ahora cierra al mediodía.

Además, los vendedores deben evitar ser víctimas de robos durante la noche. Por ejemplo, Marina Ávila se lleva lo que no vende durante el día. “Roban los locales de madrugada, le quitan el pescado a las personas que lo dejan congelado y si quedan pescados de un día para otro se los quitan”. Marina teme sufrir una pérdida total por la inseguridad reinante. Ella misma afirma que no sólo en su casa están pasando hambre sino en “toda Venezuela” y ésa es la explicación que consigue para entender que los ladrones no estén robando dinero: “Ahora están robando comida”.

Una vendedora corta pescado en   el Mercado Municipal de Carupano

Hace cuarenta años que Félix Villarroel es vendedor en el mercado. Está apoyado en su estantería y, aunque no dice su edad, tiene arrugas en el rostro y por los costados de su gorra se asoman mechones de canas. Son las seis y media de la mañana y es el único vendedor de las mesas. Exhibe un solo producto en venta: cambur. “No hay luz en este mercado. Tampoco hay seguridad. Uno pide seguridad y dicen que no hay presupuesto. Acá roban todos los días”.

“Yo me comía dos arepas, compai, pero hoy… hoy estoy fallo: no he comido nada”. En las hileras de mesas, algunas embaldosadas y otras en cemento crudo, donde alguna vez se ofreció pescado fresco, calamares, carnes, verduras, hortalizas y legumbres, hoy no hay mercancía. Incluso hay gente durmiendo encima de ellas.

Félix Villarroel es el único con mercancía para vender en la mesa que ocupa en el mercado

Luisa Salazar vende pescado en el único puesto medianamente surtido de todo el mercado, un centro que antes abastecía a Carúpano y a los pueblos cercanos. Tiene cinco montoncitos de peces: corocoro, bonita blanca, pargo, lamparosa y tahalí. “Las ventas han disminuido con la crisis que se vive en el país. Lo que la gente está comprando es el famoso bluyín, porque es lo que está más económico”.

En otros tiempos, el sancocho de pescado era uno de los platos más populares de Oriente. Incluso un viejo dicho popular que se escuchaba a lo largo de toda la península de Paria dice: “Un sancocho ‘e pescao no se le niega a nadie”. El refrán se hizo popular por las facilidades que existían para reunir los ingredientes del sancocho, para agasajar a quien llegara por un plato de comida, pero la crisis lo ha dejado en el olvido.

Según se puede calcular a partir de la visita a distintos mercados de Carúpano y sus alrededores, el costo de elaborar un sancocho de pescado para cinco personas, un sueldo mínimo o una pensión de vejez no pueden costear cuatro sancochos al mes.

Su nombre es Lissandra Santana. Le entregó su hija de 8 años al padre porque no podría garantizar su alimentación

El carro que nos lleva se detiene al dar con decenas de autos orillados a un lado de la carretera. Los conductores apagan sus vehículos. Algunos permanecen adentro, otros se bajan para estirar las piernas. La parada obligada no será corta y a cientos de metros más adelante se encuentra la explicación del evento: otra tranca por comida.

El bloqueo en Quebrada de Piedra duró más de 10 horas. Vecinos de la zona demandaban comida a las autoridades

Esta modalidad de protesta que se ha institucionalizado en el estado Sucre consiste en trancas orquestadas por la comunidad de algún pueblo, demandando la presencia de una autoridad gubernamental para que traiga bolsas de comida y las reparta entre la población o se comprometa a traerlas al día siguiente. Cuando los funcionarios no cumplen, la tranca continúa. Este bloqueo de camino en Quebrada de Piedra, vía El Pilar, es con palos y cauchos. Los manifestantes están sentados en mitad de la vía, impidiendo el tránsito de los carros. Uno de los manifestantes sabe lo que quiere decir.

Así, la vida en el pueblo se paraliza. Un autobús se detiene al encontrar la barricada y descienden grupos de estudiantes de la Universidad Politécnica Territorial de Paria, quienes deben pasar el bloqueo a pie para tratar de encontrar transporte a Carúpano y asistir a clases. Madres con bebés en brazos superan la barrera caminando para evitar que sus hijos permanezcan horas bajo el sol. La temperatura hoy es de 32 grados.

Odalys Díaz Miranda es una de las persona manifestando. Ella y su familia sólo pudieron realizar una comida

Una patrulla de la Guardia Nacional llena de efectivos avanza hacia la tranca. El conductor baja el vidrio de su ventana y ordena que los dejen pasar. Uno de los manifestantes niega con el dedo. El vehículo acorta distancia, acelera y frena repetidas veces, acercándose a la barricada en forma retadora. La escena es de película de suspenso.

Desde la barrera emergen los gritos del grupo de manifestantes que dicen: “¡Tranca es tranca! ¡No pasa ningún carro!”, pero la Guardia Nacional se sigue acercando, tanto que ya uno de los manifestantes le da un golpe con la mano al capó exigiendo que se detenga. El vehículo se queda estático. Los guardias no se bajan. Permanecen en silencio frente al bloqueo. También ellos son espectadores conformes. Contemplan lo que pasa. En un rato comenzarán a bostezar.

En esta carretera nadie se mueve. Ni civiles ni uniformados. Estamos trancados y ya.

Ahora es un taxi lo que se aproxima al epicentro de la tranca. Lleva una mujer embarazada rumbo al Hospital de Carúpano. Se desata un debate entre los manifestantes hasta que deciden cederle paso. El vehículo de la Guardia Nacional sigue estacionado en el mismo punto frente a la barricada. No se mueve, pero ahora tampoco le da paso al taxi, que termina haciendo una maniobra enrevesada para evadirlo y pasa a través del hueco que le abrieron los manifestantes. Si tiene suerte, ese bebé nacerá hoy en una cama de hospital.

A Luis Marín, un camionero flaco y jovial, le preocupa que una tranca lo agarre en medio de un monte donde no haya lugares para comprar comida. El camionero cuenta que los bloqueos de vías en protesta por escasez de alimentos han proliferado y se pueden dar hasta cuatro o cinco en un solo día. “Las trancas pueden durar hasta ocho horas y más. Depende de si la alcaldía les responde a los manifestantes. Normalmente no les llevan la comida de una vez. Todo queda en promesa para el día siguiente”.

Rodando por la Troncal 10, Marín se percata de una moto en la que van dos oficiales de policía. Uno maneja y el otro sostiene una escopeta que sobresale por encima de sus cabezas. Hoy en día los camiones de carga suelen ir escoltados por motorizados armados para evitar ser saqueados por los manifestantes. Explica Marín que cuando la Guardia Nacional tiene información de que hay protestas en el camino, detienen las gandolas alrededor de las alcabalas para protegerlas de posibles saqueos.

Marín viaja cada vez menos. La empresa para la que trabaja debe presupuestar hasta cuatro trancas semanales, considerando los viáticos y el hospedaje para cuando sus empleados se quedan a mitad de camino. Mientras las autoridades no pudieron garantizar la seguridad en las rutas de transporte, los camiones que llevaban el alimento al estado Sucre fueron cada vez menos y las trancas terminaron siendo un factor de aislamiento aún mayor para la región.

Desmayos patrióticos

Esta maestra ha pedido que se proteja su identidad. Por eso la llamaremos Consuelo. Teme que su testimonio le ocasione represalias.

“En otras escuelas se ha sabido que los niños se desmayan cantando el himno. Se desvanecen”, dice temerosa Consuelo, docente en un colegio bolivariano del estado quien ha pedido que le cambiemos el nombre para proteger su identidad. Acá los salones de la escuela no tienen ventanas, sino rejas. La profesora gesticula con sus brazos huesudos, mientras evalúa cómo la situación de escasez de alimentos afecta a sus alumnos. “Al principio la escuela daba desayuno, almuerzo e incluso merienda. De un tiempo para acá eso fue aminorándose: o se daba desayuno o se daba almuerzo. Pero finalmente, el almuerzo solo alcanzaba para tres días de la semana. El alimento que traen no alcanza para la cantidad de niños”.

La profesora Consuelo Pérez dedica la mayor parte de su tiempo a la educación. Trabaja de lunes a viernes en la escuela bolivariana y utiliza las tardes de la semana para dar un refuerzo extra a los niños que lo necesitan, cobrando cien bolívares a los alumnos que lo pueden pagar, porque la gran mayoría lo recibe gratis. La mezcla del desabastecimiento con los precios disparados y las protestas por comida impacta todas las esferas de la vida en el estado Sucre. Y la educación no escapa a esta realidad.

Una generación de niños crece comiendo de a poquito y yendo al colegio con el estómago vacío. ¿Quién puede aprender con hambre?

Danny Díaz, padre de dos niños, afirma que ya no se puede confiar en que la escuela va a ayudar con la alimentación de sus hijos. “Los míos estudian en el colegio de El Rincón. El año pasado les daban. Uno veía que era buena la comida. Pero últimamente lo que les pueden dar es arroz solo, o una ración de caraotas sola. Y no es la idea. Ahí no deben estar todos los nutrientes que requiere la dieta de un niño”.

Lo que más le genera ansiedad a la profesora Consuelo es que los niños asistan a clases sin desayunar. “Uno los ve tristes, apagaditos. Uno les hace preguntas para estar pendiente. Al no estar alimentados y no dormir bien, su capacidad intelectual, su parte cognitiva no funciona bien, así como su memoria. Su atención está centrada en su estómago; no en el libro o en la pizarra”, sostiene. La maestra no está exenta del drama que afronta la península. “Yo con mi sueldo a veces me quedo corta, porque en los mercados no se consigue nada y tengo que comprarlo todo a precios dobles, triples, exorbitantes, porque tenemos que comer. No puedo dejar a mis hijos sin comer”.

Consuelo tiene dos hijos. Desde temprana edad se ha esmerado por inculcarles el valor de la educación. El hijo mayor estudia en la universidad, mientras que el segundo acaba de pasar a cuarto año de bachillerato, pero ya no le encuentra sentido a los estudios. Quiere desertar. La maestra hace una pausa y dice a modo de confesión: “Mi hijo me dice: tantos años trabajando y trabajando, y ahora no tienes ahorros. Mamá, tú no tienes nada. ¿Para qué voy a estudiar?”.

Fiel a sus principios, la educadora trata a toda costa de disuadir a su hijo. Quiere convencerlo de que la educación vale la pena, de que es el único medio para superarse, de que una vida estudiando tiene recompensa al final del camino. Después de todo, es a lo que ha dedicado su vida. Pero el hambre pone en riesgo su proyecto de vida. Y su muchacho menor quiere abandonar.

Consuelo es presa de la ansiedad que le genera la falta de alimentos que padecen en casa. “Todos hemos adelgazado… mi familia, mis hermanos, mis sobrinos se pusieron delgaditicos porque no están consumiendo ni las grasas ni los carbohidratos necesarios”.

Comida de las maestras para celebrar el fin del año escolar 2016

Un punto de no retorno

Isira Josefina Malavé vive en un rancho de bahareque. Bajo uno de los pocos bombillos de la casa, que se sostienen atados por cuerdas, está la olla donde más temprano sancochó el ñame que almorzaron sus once hijos. Uno de los niños duerme en el piso sobre una cobija arrugada, a un paso del gato que lame minuciosamente su pelaje. Aunque duerme, el pequeño parece estar desmayado. Sus piernas son tan delgadas que el pañal le queda grande. Es uno de los trillizos que Isira tuvo hace dos años y medio. Los tres padecen un estado de desnutrición severa, mientras que otros de sus cinco niños, que tienen entre 6 y 11 años, presentan desnutrición moderada, según lo indicó un estudio que se realizó en la escuela de los niños.

Isira vive en una casa de bahareque con sus once hijos. Ocho están desnutridos, entre ellos los trillizos de tres años.

De acuerdo con la Organización Mundial de La Salud (OMS), la desnutrición puede afectar a todos los grupos de una comunidad, pero los infantes y niños menores de 5 años son los más vulnerables porque necesitan una dieta de alto nivel nutritivo para su crecimiento y desarrollo cognitivo.

La voz de Isira es débil. Apenas se escucha por encima de la música que sale de una radio encendida. La madre de los once niños dice: “Sardina es lo único que se consigue. Cuando hay ñame, se hace ñame. Si no, yuca. Cuando se consigue para comprar maíz pilao, se les hace la arepa. Ahorita la cosecha está sembrada nueva y no se puede usar”.

En ocasiones, los trillizos no van al colegio porque amanecen con fiebre. A su edad, José Miguel, Miguel José y Mariana del Valle, deberían pesar alrededor de 12 kilogramos, pero apenas rondan los 7 kilos.

Los daños que causa la desnutrición en niños menores de 5 años son irreversibles. Según la ONG Child’s Best Start, dedicada a mejorar la condición nutricional de niños en estado de vulnerabilidad, la desnutrición afecta el crecimiento al corto plazo, pero también puede limitar el desarrollo total de los huesos de una persona. Y a nivel cognitivo, puede causar déficit de atención, disminución del rendimiento escolar, baja del coeficiente intelectual, deficiencia en la memoria, dificultades de aprendizaje, reducción de las habilidades sociales, dificultad para el desarrollo del lenguaje y disminución de capacidades mentales para resolver problemas.

Isira Malavé con uno de sus once hijos.

Isira sale a buscar los medicamentos que le recetaron para ayudar a sus hijos a ganar peso, pero en Paria el ácido fólico y el Intafer aparecen muy de vez en cuando. Hasta ahora ha resultado imposible mantener el tratamiento de forma continua. Si los niños lograran recuperarse de la desnutrición, quizás ya sería demasiado tarde.

Danny Díaz, el padrino de los once niños, está tratando de arreglar su carro desde hace dos meses para volver a transportar pasajeros entre los distintos pueblos de Paria. Pero la falta de repuestos no le permite saber cuándo lo logrará.

Con la ayuda de Díaz, el padre de los niños logró sembrar más de mil palos de yuca y maíz como posible solución que garantizara la alimentación de sus familias. Pero unos ladrones entraron al conuco y se llevaron la cosecha. Díaz se lamenta. Dice que están desamparados. “¿Ante quién va uno y pone la denuncia? Antes uno iba y en cualquier lugar te prestaban atención. Al menos iban al sitio a ver qué era lo que había pasado. Hoy en día sacan papel y lápiz. Y más nada. Estamos sobreviviendo con un poquito de maíz pila’o que se consigue: se compra un kilito y uno lo estira. Antes uno se comía dos arepas y ahora se come solo una… o media, para que la masa pueda durar hasta que podamos conseguir para comprar otro kilo… y así”.

Danny Díaz, no ha podido reparar el carro que representaba su única fuente de ingresos por la escasez de repuestos

Si hubiera que describir el ambiente en la Península de Paria, podría hablarse de un clima apocalíptico. Las trancas, sumadas a la escasez de alimentos, hacen del hambre la única certeza. El padrino de los once hijos de Isira dice que han podido aguantar porque son “un pueblo de casta”, pero mientras intenta reparar su carro confiesa su preocupación por lo que vendrá cuando no haya mangos para quitarle el ruido al estómago. “Estamos sobreviviendo con el quitarruidos y el bluyín, pero cuando se acaben, no sé qué vamos a hacer”.

Las cicatrices

Abel en su puesto de jugos, cerca del Hospital de Carúpano

Cerca del Hospital de Carúpano, Abel, el mismo muchacho que vende jugos y guarda mangos para calmar el hambre, se baja el cierre de la camiseta y muestra una larga cicatriz en el centro del pecho. Fue operado del corazón cuando tenía apenas 9 años. Desde entonces tiene que tomar digoxina de por vida. “Tengo tiempo que no consigo el Lanitop y es por eso que no me lo tomo”, dice el joven, consciente de que si no toma la medicina su corazón empezará a fallar. Sentirá fatiga, su frecuencia cardíaca disminuirá y el riesgo de sufrir un infarto, una angina de pecho o un accidente cerebro vascular será cada vez mayores.

En la precariedad de su situación dice que hace rato dejó atrás el miedo a que se le detenga el corazón. Abel no tiene tiempo para pensar en eso: lo que le preocupa es otro órgano vital. El estómago. Cada mañana abre los ojos y tiene una sola misión: llevar comida a la barriga. La comida, sostiene Abel, será lo único que le permitirá tener un día más con vida. Mientras tanto, como muchos habitantes de la región, Abel come mango en las noches. Y aguanta.

En Sucre, los mangos se dan entre los meses de abril y septiembre, en los árboles al borde de las mismas carreteras que fueron trancadas por los manifestantes pidiendo comida. En los alrededores del mercado donde solo hay sardina y cambur también hay mangos. En las escuelas donde los niños ven clase sin haber desayunado también hay mangos.

Al final de la temporada, cuando ya no caen quitarruidos, el sonido de Paria, aquel sitio donde Colón desembarcó por primera vez creyendo haber llegado al Paraíso terrenal, será el estruendo de muchos estómagos vacíos rugiendo al unísono.

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PRESENTACIÓN

LOS DATOS Y LAS CAUSAS

TESTIMONIOS

por Roberto Mata

CRÓNICAS

ENTREVISTAS

por Víctor Salmerón

@Copyright 2017 Prodavinci

Créditos

¿Quiénes escriben los discursos de los políticos?

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DOCUMENTOS. REPORTAJE

 

José Luis Barbería9 MIN.

ÓSCAR LLORENS

Negros. ‘Logógrafos’. Escritores fantasma. Creadores de frases para la historia. Están detrás de las consignas de Kennedy, Churchill y Luther King. Dan forma y emoción a las palabras de líderes que no tienen tiempo para redactarlas o cualidades para afrontar la hoja en blanco. Al contrario de lo que sucede en el mundo anglosajón, en España viven bajo la sombra del anonimato.

DOMINGO 26 DE FEBRERO DE 2017

DETRÁS DE las grandes figuras políticas, hay orfebres de las palabras, albañiles de discursos, forjadores de conceptos, fabricantes de revestimientos intelectuales que, en ocasiones, llegan a acuñar ideas-fuerza o imágenes poderosas llamadas a perdurar. Y es que no todas las palabras de los discursos, mítines y conferencias políticas se las lleva el viento de la historia; algunas continúan en nuestra memoria porque crearon huella en contextos singulares y conservan el sentido decenios después. Ahí está la ensoñación de Martin Luther King: “Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación donde serán juzgados no por el color de su piel, sino por su carácter”; la descarnada confesión de Winston Churchill ante el Parlamento británico: “No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”; la reconvención de John F. Kennedy: “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país”; la exhortación de Ronald Reagan a Mijaíl Gorbachov ante la puerta de Brandeburgo: “Derribe ese muro”.

Son frases-sentencia que han quedado indefectiblemente asociadas a quienes las pronunciaron. Aunque, en realidad, casi ninguna de ellas nació de sus mentes ni cobró forma en sus manos. Ennoblecieron y encumbraron a esas personalidades, a veces de forma inmerecida, pero fueron creadas por escritores especializados en discursos. Las imágenes de la serie House of Cards que muestran a Frank Underwood (Kevin Spacey) construyendo laboriosamente su arenga presidencial resultan improbables dado que las celebridades políticas carecen del tiempo material suficiente para hacer frente a sus múltiples compromisos discursivos y, a menudo, tampoco poseen las cualidades necesarias. Eso no significa que carezcan de talla política. Hay buenos políticos poco cultivados y torpes de expresión, de la misma manera que existen pésimos gobernantes que disponen del “poder retórico”. De hecho, ni Adolfo Suárezescribía –sus mejores frases salieron de la pluma de Fernando Ónega– ni tampoco lo hacía John F. Kennedy.

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Houston Chronicle Newspaper Content

Martin Luther King, el día que pronunció en Washington su célebre “I have a dream” (tengo un sueño, 1963). En la otra imagen, el presidente de EE UU John Fitzgerald Kennedy, en 1962, cuando anunció el arranque de los viajes a la Luna, “no porque sea fácil, sino porque es difícil”. / AP

Pensemos en nuestro país y en las intervenciones públicas del Rey, el presidente del Gobierno, los ministros y altos cargos institucionales, los líderes políticos y hasta los alcaldes de los grandes municipios. Lo habitual es que supervisen los borradores que les presentan y, en todo caso, efectúen algún retoque o modificación. ¿Saben los españoles que ninguno, prácticamente, de los discursos y manifestaciones políticas de alcance que han escuchado a lo largo de su vida fueron construidos por quienes los pronunciaron? Desde el “Puedo prometer y prometo” de Adolfo Suárez en la Transición hasta el último discurso de Navidad del rey Felipe, pasando por “Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir” del rey Juan Carlos tras su cacería en Botsuana; el “Váyase, señor González”, “España va bien” de José María Aznar; “No estamos tan mal” de Rodríguez Zapatero en el congreso del partido que le aupó a la secretaría general del PSOE; “la niña de Rajoy”, y “asaltar los cielos” de Pablo Iglesias.

¿Quiénes son estos escritores, denominados negros, en el argot literario español, logógrafos, como prefieren ser llamados los actuales fabricantes de discursos, ghostwriter (escritor fantasma) o speechwriter (escritor de discursos) en el habla anglosajona, que adaptan su talento y genio creativo para ponerse en la piel de los dirigentes políticos y mimetizarse en sus pensamientos? ¿Y quién es el verdadero creador del discurso? ¿El que lo escribe o el que lo pronuncia con ligeras modificaciones o sin ellas? Aunque se trata de un secreto a voces, muchos de los políticos de nuestro país, y de latitudes geográficas o culturales-lingüísticas cercanas, reaccionan con aprensión ante la posibilidad de que se conozca a sus suministradores de palabras.

“APLICAMOS EL MÉTODO TEATRAL QUE PRACTICABAN LOS ANTIGUOS GRIEGOS. ESTO ES UN ARTE. NO SE IMPROVISA”, DICE UN ASESOR

“Si le indicara para qué políticos he trabajado, dejarían de solicitar mis servicios”, señala el asesor de comunicación David Redoli. “Prefiero no hablar. A los políticos para los que he trabajado les molestaría que se supiera que ellos no escribían sus discursos”, indica otro logógrafo en activo. El tabú persiste, como si admitir estas ayudas resultara vergonzante, algo que conviene mantener en la penumbra, no vaya a socavar el crédito, la capacidad y posición del personaje. Al contrario de lo que ocurre en el mundo anglosajón, estos asesores viven entre nosotros bajo la sombra del anonimato, sin aplauso ni reconocimiento público y hasta negados en su existencia.

¿Alguien conoce al escritor de discursos de Felipe VI que más se prodiga en las intervenciones ordinarias? Se llama Frigdiano Álvaro Durántez Prados, tiene 47 años, es doctor en Ciencias Políticas y autor de varios trabajos sobre la creación de un espacio de “paniberismo” multinacional de los países de lenguas ibéricas u originarias de la península Ibérica. En La Moncloa, donde se supervisan previamente los textos que lee el Monarca, se elogian los escritos que envía La Zarzuela, pero se niegan a desvelar la identidad del “joven y cultivado” asesor del Rey. “Los textos de la Casa Real suelen estar impecablemente escritos”, afirma Jorge Moragas, director del Gabinete de Presidencia del Gobierno. “Casi nunca requieren de enmiendas, solo en contadas ocasiones les hacemos alguna sugerencia”. Frigdiano Álvaro Durántez apunta: “Solo soy un asesor más, este es un trabajo de equipo. El Rey es un hombre extraordinario, con conciencia y amplios conocimientos. Los discursos son suyos, él no necesitaría que se los elaboraran”.

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ÓSCAR LLORENS

En Estados Unidos es bien sabido que el actual guionista de Hollywood Jon Favreau ha sido uno de los colaboradores más preciados de Barack Obama. Nadie duda de que el historiador y filósofo Arthur Schlesinger y el abogado Ted Sorensen agrandaron la figura de John Fitzgerald Kennedy. Y que la periodista británica Charlie Fern escribió para George W. Bush esta promesa incumplida: “Lean mis labios; no más impuestos”. A nadie se le escapa al otro lado del charco que la también periodista Margaret Ellen Noonan, Peggy, dio a Ronald Reagan los párrafos más notables de sus intervenciones. Y en latitudes más cercanas, Philip Collins, periodista y ejecutivo de banca, cuenta en conferencias sus años como asesor de discursos del expremier británico Tony Blair; es de dominio público que Michael Dobbs, el autor de House of Cards, escribió precisamente para Margaret Thatcher discursos que la Dama de Hierro no siempre apreció; o que el diputado Henri Guaino es el autor de la polémica frase “África no ha entrado en la historia” que el expresidente de la República Francesa Nicolas Sarkozy pronunció en Dakar.

Guaino no ha sido el único asesor capaz de arruinar un discurso político. Basta recordar los “miembros y miembras” de Bibiana Aído y los “hilitos con aspecto de plastilina” que según Mariano Rajoy, entonces portavoz del Gobierno, salían del petrolero Prestige cuando se hundió en 2002 tras partirse en dos frente a la costa gallega. Los desaciertos y errores parecen avalar la tesis de que el autor último del discurso es quien lo asume como propio y lo pronuncia a riesgo de ser penalizado con el descrédito.

“No soy el autor del optimismo antropológico de ZP [José Luis Ro­dríguez Zapatero, expresidente del Gobierno]: hay crímenes que cometen los negros y otros que cometen los jefes de los negros”, bromea el diputado José Andrés Torres Mora. “El código de los negros establecido en España nos impide aparecer. Está muy mal visto que hablemos. Si lo haces, te machacan llamándote engreído y vanidoso, mientras que el negro de Bill Clinton publica un libro con sus discursos y a todo el mundo le parece normal. Aquí se supone que los políticos tienen que saber y hacer de todo”. A juicio de Torres Mora, está claro a quién corresponde la autoría del discurso: “Yo no puedo cargar con la gloria ajena. José Luis dijo que yo le había ayudado en los discursos sobre la guerra de Irak, pero eran suyos porque las emociones eran suyas y el que se la jugaba era él”.

Todos los presidentes del Gobierno han contado con escritores, aunque en el caso de Felipe González podía muy bien ocurrir que, fiándose de su facilidad para la oratoria y la improvisación, se limitara a ojear los borradores que le preparaban los politólogos del partido José Enrique Serrano, Julio Feo, Enrique Guerrero o el mismo Jorge Moragas, entonces asesor de protocolo de La Moncloa y ya iniciado en el campo del discurso. José María Aznar contó con los oficios del diputado Carlos Aragonés; del entonces secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos; del diputado Gabriel Elorriaga; del politólogo Pedro Arriola y del propio Jorge Moragas. “En uno de los discursos de Aznar sobre la situación vasca, nos inspiramos en la película El Padrino III y pusimos en boca del presidente algo así como: “Tienen un concepto de la política como la del Padrino: piensan que la política es saber cuándo hay que apretar el gatillo”, recuerda Moragas. Al asesoramiento de los politólogos del PSOE, Zapatero sumó al experto en comunicación Miguel Barroso, a su primo y profesor de Derecho José Miguel Vidal Zapatero y a José Andrés Torres Mora, entre otros.

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El expresidente de EE UU Barack Obama con Jon Favreau, su escritor de discursos y hoy guionista de Hollywood. / PETE SOUZA

¿Y quién le escribe a Mariano Rajoy? Nexo común circunstancial en el asesoramiento de tres presidentes, Jorge Moragas rompe ahora con el tabú de la reserva y señala a los periodistas Ignacio Peyró, José Ramón Barros y José Sánchez Arce. Conforman la llamada “unidad de discursos” de la Presidencia. Un equipo que reporta sus borradores al mismo Moragas y al jefe de gabinete, Abelardo Bethencourt, y estos los revisan o enmiendan. “Somos una fábrica de papel. También reescribimos los informes técnicos que nos vienen de los ministerios en cuestiones sectoriales. El presidente pronuncia al año más de un centenar de intervenciones a las que hay que sumar las de partido”, explica Moragas. A Rajoy le gusta disponer de los textos con antelación para hacer aportaciones, especialmente en temas económicos. “En eso es hasta maniático”, añade Moragas. “¿El estilo de Rajoy? Nada de florituras, ni licencias poéticas; prefiere un lenguaje sencillo y claro de frases cortas, sin grandes subordinadas y con cadencias cómodas de lectura. En lo escrito es menos irónico y elíptico, menos marianista, que en el habla”.

Los asesores de comunicación del palacio de la Zarzuela saben bien que el único discurso real que vale es el que el Monarca pronuncia efectivamente. De ahí, la advertencia: “¡Ojo, solo tiene validez cuando lo lea!”, que acompaña a los textos repartidos con antelación. A diferencia de su padre, Felipe VI improvisa y ajusta en función de las intervenciones que le preceden. “Es meticuloso, corrige y hace anotaciones en los textos”, señala una persona vinculada a la Casa del Rey. “El Gobierno no quita casi nada de sus borradores salvo en el discurso navideño, porque ahí suele pretender que el Rey pondere más los logros y transmita mayor optimismo”.

La Zarzuela tiene a su disposición a los funcionarios de la Administración del Estado y a las embajadas para recabar datos e informes, pero los discursos de enjundia y calado acostumbran a encargarse a especialistas en la materia. Francisco Tomás y Valiente, jurista asesinado por la banda terrorista ETA en 1996, y el ensayista Pedro Laín Entralgo escribieron muchos discursos para la Casa Real. Como también lo han hecho los presidentes de las academias de la Lengua y de la Historia; el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha; los diplomáticos Alberto Aza, Ricardo Díez-Hochleitner y Alfonso Sanz Portolés. “Hay directores de periódico y exministros que han escrito para el Rey, pero Felipe VI tiene también amistades en el ámbito cinematográfico que colaboran gustosos con él”, prosigue la misma fuente. “No me imagino a ninguna de esas personas pidiendo ser remuneradas; todo lo más desearían ser distinguidos con una audiencia, una condecoración”.

En paralelo, cada vez afloran más asesores de comunicación autónomos, como Fran Carrillo (La Fábrica de Discursos), Daniel Ureña (Mas Consulting), Luis Arroyo, David Redoli o María José Canel. Trabajan, indistintamente, para partidos y empresas. Los políticos españoles siguen primando la complicidad ideológica. “Haya o no afinidad política, lo importante es que el escritor conecte con el orador y sepa embellecer sus palabras, dotarlas de historia, garra y expresiones para cosechar el aplauso”, explica Luis Arroyo, que en su día trabajó en la campaña triunfante de Zapatero y para la exvicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. “Aplicamos el método teatral: dos o tres actos, cuatro máximo, y jugamos con las anáforas, las aliteraciones, las antítesis y las listas de tres –al modo ‘Dios, patria, justicia’– que ya practicaban los antiguos griegos. Esto es un arte. No se improvisa”.

Margaret Thatcher

Margaret Thatcher, primera ministra británica entre 1979 y 1990, tuvo como jefe de gabinete a Michael Dobbs, autor de la novela House of Cards, en la que se basa la serie de televisión homónima. / STANLEY SHERMAN (GETTY)

Para el responsable de discurso de Podemos, Jorge Moruno, 34 años, asesor de Pablo Iglesias desde los tiempos en que empezó a darse a conocer en la televisión, el discurso político es inseparable del análisis. Moruno otorga un significado fundacional al discurso de La marcha del cambio del 31 de enero de 2015. “La expresión ‘asaltar los cielos’ es de Carlos Marx y la frase ‘hay que creer en nuestros sueños con la obligación de llevarlos a cabo’ está tomada de la Revolución Francesa. ¿Que si Iglesias y Errejón modifican mucho los borradores que les pasamos? Son buenos comunicadores, revisan e incorporan sus cosas”.

José Luis Zubizarreta fue asesor del lehendakari vasco José Antonio Ardanza y hace honor al principio de que la grandeza de un discurso debe sostenerse en los valores, apuntar alto y llegar al corazón. Comparte con Ardanza el mérito de haber acuñado conceptos hasta entonces inéditos en el nacionalismo vasco. Suyos son el razonamiento autocrítico “los nacionalistas hemos creído que los vascos éramos solo nosotros”; la aseveración de que el problema de ETA no era un problema de España contra Euskadi, sino “de vascos y entre vascos”; así como la declaración “de ETA nos separan no solo los medios, sino también los fines” que abrió paso al Pacto de Ajuria Enea.

El exlehendakari figura en la selección de los 100 discursos más interesantes de la historia realizada por el historiador Antonio Rivera porque ante la Asamblea General del PNV y en el contexto del Pacto de Lizarra explicó que el terrorismo de ETA no era el resultado de ningún conflicto, sino el fruto de una mentalidad totalitaria. Aquello suponía atacar la buscada comunión entre el PNV y el abertzalismo violento. La trayectoria de Zubizarreta viene a avalar la trascendencia de los contenidos por encima del marketing. A la satisfacción silenciosa con que los escritores de discursos ven sus palabras brotar de la boca de los políticos, algunos pueden añadir el galardón de haber contribuido a la difusión de los valores.

¡Léalo! Periodista español narra cómo se le negó la entrada a Venezuela

 

26.01.17, 12:57 am / Redacción /

Un periodista nunca debe ser noticia. Por eso, en el último año cubriendo la crisis venezolana, quien escribe nunca se colocó en el centro del debate político, ni expresó su opinión sobre la situación del país. Mucho menos publicó informaciones hirientes. El domingo, sin embargo, se convirtió involuntariamente en noticia por haberle denegado el ingreso a un país. Las dos últimas ocasiones había entrado con la misma documentación, incluso entregándola en el Consulado a destiempo. Ésta vez, además, cumplía los plazos.

Al aterrizar al aeropuerto de Maiquetía (Caracas) y ser preguntado en el control migratorio sobre la ocupación, la respuesta fue clara: “periodista”. Por recomendación de varios compañeros venezolanos y en cumplimiento con el deber frente a las leyes bolivarianas, este redactor nunca ha tratado de ocultar el objetivo de sus visitas a Venezuela.

Era la sexta vez desde las elecciones legislativas de 2015 que viajaba a Caracas. En esta ocasión, con el objetivo de cubrir la marcha opositora y chavista de este lunes y realizar varios reportajes sobre el aumento de esterilizaciones y la puesta en circulación de los nuevos billetes. Así lo detallaba la carta de dos páginas firmada por el canal público alemán Deutsche Welle, televisión para la que en esta ocasión iba a trabajar como su colaborador.

El pasado lunes 16 había entregado la documentación completa (diez páginas) y en el plazo requerido (cinco días hábiles antes del ingreso) en el Consulado de Venezuela en Bogotá. El miércoles, la funcionaria encargada del caso me comunicó que había recibido la aprobación verbal del Ministerio de Comunicación. Sólo faltaba la autorización escrita por parte del Ministerio de Exteriores, que nunca respondió.

A mi regreso a Bogotá, la misma funcionaria del Consulado siguió sin poderme dar explicaciones sobre el motivo de por qué se había paralizado el trámite de autorización, que ni siquiera fue denegado. La propia funcionaria ha reconocido que en ningún momento me recomendó no viajar, y que es la primera vez que dejan sin respuesta el proceso de acreditación de un periodista. Hubiese sido impensable viajar para la TV pública alemana con una autorización rechazada.

En las dos últimas visitas (noviembre y diciembre) como enviado de Mediaset, nunca había viajado con dicha autorización. Tampoco nunca había tenido mayores inconvenientes para ingresar en el país. En noviembre, después de tres horas retenido, finalmente liberaron mi entrada. En aquella ocasión, la marcha opositora prevista para el día siguiente, se había suspendido horas antes.

Esta vez la marcha seguía convocada y tras una hora retenido a la espera de “recibir autorización del Ministerio de Exteriores”, el personal del SAIME (servicio migratorio) me comunicó que había sido “inadmitido”, entregándome una carta de expulsión concluyendo que: “No cumple los requisitos para ingresar al país”. Durante mi traslado desde la Aduana hasta la zona de embarque, ningún funcionario del SAIME concretó los motivos de la expulsión. Luego, pese a la insistencia en hablar con algún encargado, nadie apareció.

Durante la espera de siete horas hasta la salida del vuelo de regreso este redactor estuvo custodiado por tres agentes de la Policía Nacional Bolivariana y un miembro de seguridad de Avianca, aerolínea con la que viajaba. El trato con los agentes fue cordial y de total colaboración, excepto cuando el periodista se negó a dar su dirección en Colombia, una petición en la que los policiales tampoco insistieron. De nada sirvieron las gestiones de la Embajada española, la Embajada alemana, así como las denuncias de los medios venezolanos y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) por redes sociales.

Hasta el último momento pensé que se podría revertir la situación, como había sucedido en noviembre con la corresponsal de TVE en Bogotá, a quien finalmente permitieron entrar tras largas horas. En el último año habían expulsado a siete periodistas extranjeros, entre otros de ‘Le Monde’, Al Jazeera o el ‘Miami Herald’, la mayoría de ellos al intentar entrar días antes de una marcha opositora. Uno nunca piensa que será el siguiente.

Muchos de los medios afectados han denunciado enérgicamente esta obstaculización a la labor periodística y han recibido réplica por parte de Caracas, en muchos casos alegando falta de documentación o inexistencia de trámite alguno. En mi caso, el Ministerio de Comunicación aseguró a EFE que “el procedimiento de autorización no había culminado”. La pregunta es, ¿por qué aun cumpliendo todos los requisitos dentro del plazo, no expidieron esa autorización? No deja de ser, a final de cuentas, una decisión arbitraria, independientemente de seguir o no los trámites requeridos.

Durante este año de cobertura de la situación en Venezuela, este periodista siempre ha mantenido un perfil bajo con la intención de preservar su parcialidad profesional, pese a que la extrema polarización dentro y fuera del país dificulta cada vez más esa premisa. En estos momentos, la mayor preocupación de quien escribe es la posibilidad de volver a entrar a Venezuela, país donde tras tantas visitas se ha forjado un vínculo cercano tanto profesional como personal. El mayor deseo es poder seguir realizando la labor periodística a la que todos tenemos derecho. Siempre, cumpliendo con las exigencias del país, por complejas que resulten, como este periodista ha venido haciendo.

El Confidencial

¿Qué debería hacer el Estado venezolano con los sobrinos Flores?

 

Por Lorena Meléndez

Fecha: 18/01/2017

 

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Hace 14 meses que los sobrinos de la primera dama de Venezuela, Cilia Flores, fueron detenidos en Haití por estar vinculados a una operación de tráfico de drogas. Hace más de un año que la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York los imputó por conspirar para ingresar cerca de 800 kilos de cocaína a Estados Unidos. Hace dos meses que ellos, Efraín Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, fueron condenados en territorio norteamericano por ese delito.

Sin embargo, pese a que las pruebas presentadas en los tribunales estadounidenses indicaron que parte de las reuniones “conspirativas” se llevaron a cabo en Caracas y que los Flores pretendían sacar la droga por el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, el Estado venezolano no se ha pronunciado sobre el caso. ¿Qué debe hacer la justicia nacional en este asunto? Dos abogados penalistas señalan lo que cabría esperarse del Poder Judicial.

“Lógicamente, luego de lo que ha ocurrido en Estados Unidos, donde ha habido todo un procedimiento, un juicio y una condena a estas personas, en Venezuela debería haber, y es algo que debe pedirse en forma vehemente, clara y seria, una declaración de los voceros oficiales”, sentenció el abogado Alberto Arteaga. “Lo menos que puede hacer el Ministerio Público es abrir una averiguación, sin prejuzgar, sobre estos hechos”, agregó.

Para el especialista en derecho penal, el análisis del caso debe centrarse en el tráfico de drogas dentro del entorno presidencial. La clave, según el experto, está en la realización de una investigación imparcial que indique si realmente hubo un uso de elementos, vías, rampas e instrumentos oficiales, y que revele quiénes fueron las personas que estuvieron implicadas en los hechos.

Lee más: Cronología del caso de los sobrinos Flores | De la cacería al juicio

Pero para Bayardo Ramírez, abogado penalista y ex presidente de la Comisión Nacional Contra el Uso Ilícito de las Drogas (Conacuid), una posible investigación sobre el caso está muy alejada de la realidad. Afirmó que mientras no haya Estado de derecho no habrá posibilidad de que la justicia se pronuncie sobre el tema.

“Todavía los políticos nuestros no comprenden que están bajo un régimen totalitario, porque esto no es una dictadura, es un totalitarismo como el de los nazis, el de los fascistas, el de los comunistas (…) Para ellos, el derecho es todo aquello que beneficia al poder, no al hombre como individuo (…) Mientras exista un estado totalitario, no se puede hacer nada. Ellos no vinieron a gobernar, vinieron a destruir democracias”, aseveró.

Leyes violadas

Esta historia comenzó cuando Campo Flores y Flores de Freitas, a través de un tercero, pidieron una reunión con un narcotraficante nicaragüense apodado “El Sentado”, con el fin de trasladar hasta ese país un cargamento de 800 kilos de cocaína, proveniente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que tendría a Estados Unidos como destino final. Lo que no sabían es que “El Sentado” era, en realidad, un informante de la Drug Enforcement Administration (DEA) y que, desde su primer hasta su sexto encuentro, serían seguidos, grabados y fotografiados para comprobar que, efectivamente, planeaban trasladar droga hasta Norteamérica.

Para Ramírez, la aplicación de las leyes venezolanas sería suficiente para abrir un procedimiento contra los Flores. “Ellos no son jóvenes que cayeron por liviandades, son traficantes que cayeron en eso hace mucho tiempo”, apuntó.

Arteaga recordó que el delito por el cual condenaron a Campo Flores y Flores de Freitas en Estados Unidos no fue el de tráfico de drogas, sino el de “conspiración” para transportar cocaína a territorio americano. “Eso quiere decir que se juzgó el acto preparatorio. Una conspiración es ponerse de acuerdo para un hecho”, agregó.

Lee más: Infografía | ¿Quiénes quedaron salpicados por el caso de los sobrinos Flores?

En Venezuela, de acuerdo con los abogados consultados, ese cargo de “conspiración” se traduce como “asociación para delinquir”, el cual está previsto y sancionado dentro de la Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada.

“Quien forme parte de un grupo de delincuencia organizada para cometer uno o más delitos de los previstos en esta Ley (se incluye el tráfico de drogas), será castigado, por el solo hecho de la asociación, con pena de cuatro a seis años de prisión”, se lee en el artículo 6 de esta normativa.

Según Ramírez, las faltas cometidas por los Flores también están contempladas dentro de dos tratados internacionales de las Naciones Unidas que fueron suscritos por Venezuela hace más de 15 años.

Uno de estos documentos es la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, al cual se adhirió Caracas en 1988. En su artículo 3, referido a los delitos y sanciones, establece que “la asociación y la confabulación para cometerlos, la tentativa de cometerlos, y la asistencia, la incitación, la facilitación o el asesoramiento en relación con su comisión”, deben ser tipificados como delitos penales dentro de las leyes de cada una de las partes que firmaron el tratado.

Más adelante, en el numeral 5 del mismo artículo, se añade: “Las Partes dispondrán lo necesario para que sus tribunales y demás autoridades jurisdiccionales competentes puedan tener en cuenta las circunstancias de hecho que den particular gravedad a la comisión de los delitos tipificados de conformidad con el párrafo l , del presente artículo, tales como: a) La participación en el delito de un grupo delictivo organizado del que el delincuente forme parte; b) La participación del delincuente en otras actividades delictivas internacionales organizadas; c) La participación del delincuente en otras actividades ilícitas cuya ejecución se vea facilitada por la comisión del delito; d) El recurso a la violencia o el empleo de armas por parte del delincuente; e) El hecho de que el delincuente ocupe un cargo público y de que el delito guarde relación con ese cargo”.

El punto “e” podría tomarse en cuenta en el caso de Campo Flores y Flores de Freitas, ya que de acuerdo con las grabaciones recogidas por la DEA, el cargamento saldría por la rampa 4 del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, destinada exclusivamente para el uso del Presidente de la República.

Lee más: ¿Por qué las declaraciones de los Flores sí conectan al Gobierno con narcotráfico y corrupción?

La conspiración por la que fueron condenados los sobrinos Flores está también contemplada en la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, conocida como Convención de Palermo de 2000, también suscrita por Venezuela.

En el artículo 5 de este documento, que trata sobre la “Penalización de la participación en un grupo delictivo organizado”, se indica que “cada Estado Parte adoptará las medidas legislativas y de otra índole que sean necesarias para tipificar como delito, cuando se cometan intencionalmente: (…) i) El acuerdo con una o más personas de cometer un delito grave con un propósito que guarde relación directa o indirecta con la obtención de un beneficio económico u otro beneficio de orden material y, cuando así lo prescriba el derecho interno, que entrañe un acto perpetrado por uno de los participantes para llevar adelante ese acuerdo o que entrañe la participación de un grupo delictivo organizado; ii) La conducta de toda persona que, a sabiendas de la finalidad y actividad delictiva general de un grupo delictivo organizado o de su intención de cometer los delitos en cuestión, participe activamente en actividades ilícitas del grupo delictivo organizado”.

Nuevamente, el punto “i” hace referencia a la asociación para delinquir por la que serían enjuiciados los sobrinos si se abriera un proceso judicial contra ellos en Venezuela.

Lee más: Lo que dicen las nuevas imágenes del caso de los sobrinos de Cilia Flores

ALGUNOS VICIOS DE LA POLÍTICA LATINOAMERICANA

 

Redacción 1/16/2017 12:24:00 a. m.

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Algunos vicios de la política latinoamericana

Es notorio que todo lo que rodea a la política atraviesa momentos difíciles en América Latina y el mundo en general. Esto afecta no sólo a los partidos políticos y sus dirigentes, sino también a las instituciones democráticas, como apuntan una y otra vez las encuestas que muestran sus bajos índices de aprobación y la falta de confianza popular.

Curiosamente, cuando se insiste en algunas cuestiones polémicas de la realidad latinoamericana siempre hay voluntarios dispuestos a responder con argumentos manidos del tipo: “cuidado, esto también ocurre en otros lados”, o “es verdad, estos roban, son corruptos o autoritarios, pero qué pasa en tal lugar o con tal persona”. Quienes así argumentan suelen ser partidarios de los criticados y los contraejemplos que ofrecen están en las antípodas políticas o ideológicas.

En estos casos, la comparación sólo sirve para reflejar cuestiones muy extendidas en el mundo globalizado, pero es estéril para profundizar en el caso analizado. Tampoco se puede olvidar la libertad del autor para escribir sobre lo que le venga en gana, sin responder a las presiones de lectores bienpensantes, ansiosos o con agendas ocultas (en realidad, muy visibles).

Esta Ventana se dedica a tres vicios políticos latinoamericanos. No son nuevos, pero por uno u otro motivo han sido informativamente relevantes en la última semana. Estos son: 1) la resistencia de las viejas glorias, especialmente presidentes, a retirarse de la primera línea, dificultando la renovación de la dirigencia y la regeneración partidaria, 2) la elección de outsiders para encabezar la gestión de sus países, provincias o ciudades, que terminan en un desastre total, dada su falta de competencia y 3) el ritornello de la reelección presidencial, con la consecuente modificación de las reglas de juego en mitad del partido en propio beneficio.

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EX PRESIDENTE RICARDO LAGOS (CHILE)

Las viejas glorias

En Chile, la Junta Nacional del Partido por la Democracia (PPD) acaba de elegir su precandidato para las elecciones presidenciales. Por una abrumadora mayoría (158 votos contra 13) eligió al ex presidente Ricardo Lagos (78 años) para competir por la candidatura de Nueva Mayoría. Por ese puesto también compite el ex secretario general de la OEA José Miguel Insulza (73), del Partido Socialista (PS). Pero, las encuestas consideran al senador y ex periodista Alejandro Guillier (63) como el candidato de centro izquierda mejor situado. Guillier señaló recientemente: “Hay un tono de ajuste de cuentas de la sociedad con sus dirigentes políticos”. En la coalición de centro derecha el también ex presidente Sebastián Piñera (67) tiene aspiraciones similares y, de momento, encabeza las encuestas.

En Costa Rica hay un caso similar pero diferente. El ex presidente Óscar Arias (76 años) descartó en septiembre pasado ser el candidato del Partido Liberación Nacional (PLN) en las elecciones de 2018. Desde entonces se ha mostrado muy beligerante para cerrar el paso a su enemigo y ex presidente José María Figueres (62). Para ello ha decidido apoyar a Antonio Álvarez Desanti (58) en una campaña de tono catastrofista. Y al igual que en 2005, cuando era precandidato para las elecciones del año siguiente, que finalmente ganó, señaló que si en 2018 el PLN no gana las elecciones terminaría desapareciendo.

La tendencia de los ex presidentes latinoamericanos a mantener su protagonismo se ha convertido en un serio problema que afecta la renovación de las elites políticas. El fenómeno se vincula al excesivo presidencialismo, al caudillismo y los liderazgos carismáticos y a la deriva reeleccionista de los últimos 15 años. La reelección permanente ha sido un paso más en esta dirección.

JIMMY MORALES PRESIDENTE DE GUATEMALA

Los outsiders incompetentes

El presidente guatemalteco Jimmy Morales ha cumplido su primer año en el cargo. Mientras la población comparte un sentimiento de desánimo y frustración frente a todas las promesas incumplidas, el balance que de su mandato hacen analistas y periodistas es muy negativo. Morales, hasta entonces sólo un discreto cómico de televisión, ganó las elecciones tras el estrepitoso fracaso de Otto Pérez Molina y su Partido Patriota (PP), sumido en graves acusaciones de corrupción. El jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) afirmó: “El PP fue una empresa criminal dedicada al expolio del Estado”.

Morales, que compitió con el lema “Ni corrupto ni ladrón” ya ha enfrentado casos de corrupción donde se han visto implicados familiares suyos. Pero, lo peor es la parálisis de su gobierno, que no ha impulsado ninguna reforma para acabar con la corrupción y con la ola de violencia existentes. José Elías recoge en El País el testimonio de un académico guatemalteco: “Morales ha sido incapaz de abrir un horizonte para enfrentar la problemática. No ha formulado una sola política pública, su aparato gubernamental está atrofiado y tampoco ha cumplido la promesa de luchar contra la corrupción y establecer la transparencia. Ha sido un presidente anodino”.

A vueltas con la reelección

En Honduras y Paraguay estaba prohibida la reelección presidencial y sus anteriores presidentes, Manuel Zelaya y Fernando Lugo, cesaron traumáticamente. En Honduras, la intervención militar contra Zelaya buscó impedir la modificación constitucional que habilitaría la reelección. Tras declarar la Suprema Corte en 2015 inaplicables los artículos de la Constitución que prohibían la reelección, hoy se asiste a un escenario impensable meses atrás, ya que en los próximos comicios se enfrentarán el actual presidente Juan Orlando Hernández (48 años) y Manuel Zelaya (64). En Paraguay, los partidarios del presidente Horacio Cartes impulsan la reforma constitucional por la reelección. De consumarse, asistiríamos a una situación similar a la hondureña, una lucha de Cartes (60 años) contra Lugo (65). Otra vez se trata de forzar la ley y las instituciones en beneficio del que manda.

La reelección no es buena ni mala, sólo es una norma constitucional más que debe ser respetada. Pero, cuando se crea necesario introducirla, lo correcto sería que sólo estuviera vigente a partir del siguiente mandato. De este modo, el impulsor de la medida quedaría al margen de sus réditos inmediatos. Por otra parte, y para limitar las pulsiones que repetidamente llevan a los ex presidentes a competir electoralmente una y otra vez, se podrían limitar los supuestos de la reelección. Por ejemplo, una sola vez allí donde se permite un nuevo período de forma inmediata, o reducir a uno o dos los mandatos que hay que estar fuera del poder para volver a presentarse. Si bien los políticos y los partidos son necesarios para fortalecer a las democracias latinoamericanas, también hay que exigirles unos estándares mínimos de seriedad y honradez. 

Por Carlos Malamud @CarlosMalamud

Catedrático de Historia de América de la UNED. Investigador de América Latina del Real Instituto Elcano . Carlos Malamud ha sido designado como unos de  los 50 intelectuales iberoamericanos más influyentes.

Via Infolatam – imagen portada cortesia de primeraplana.com.ar 

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Milagros Socorro: Para Maduro, el hombre es Baduel

 

Por biendateao

enero 15, 2017

El Gobierno nos dice que el hombre es el general Raúl Baduel. Para muchos esto ha sido una sorpresa. Pero muy rápidamente la especie se ha regado en bisbiseos, en los corrillos y en las redes sociales. ¿Por qué no?, dicen los desesperados venezolanos, a quienes se les han cerrado todas las rendijas dejándolos atrapados en una situación infernal, que se agrava día con día y a la que no le ve salida porque todas las previstas por la Constitución han sido obliteradas por el régimen.
El martes en la noche, inmediatamente después de creado el “Comando Antigolpe”, -brazo represivo integrado, por cierto, por quienes podrían atentar contra la institucionalidad, esto es, los militares-, efectivos del Sebin y la Dirección de Contrainteligencia Militar rodearon la casa de Baduel, en la urbanización Villas de Aragua, en Maracay, por orden emitida por la juez militar de Control del estado Vargas, capitán Jamilet Salazar. La acción tiene lugar dos meses antes de que se extinga la pena a la que fue condenado, tras ser detenido el 2 de abril de 2009 por orden de un tribunal militar, y seis años después, el 12 de agosto del 2015, salió de Ramo Verde para tener casa por cárcel. Cuando lo allanaron estaba a punto de recuperar su libertad… y el goce pleno de sus derechos políticos.
Este cambio en la circunstancia del compadre de Chávez no estaba en el tapete.

Probablemente, con excepción de su abogado y de su familia, nadie estaba al tanto de que en pocas semanas Baduel estaría en posibilidad de lanzarse al ruedo político, si ese es su deseo, cosa de la que no tenemos certeza porque no se ha pronunciado públicamente ni ha comentado sus planes.
No sabemos de él. Pero el régimen, al parecer, sí. Y el reciente hostigamiento nos lleva a concluir que, según los informes recibidos por Maduro, Baduel, quien salió hace una década del Ministerio de la Defensa, despacho que encabezó entre 2006 y 2007, todavía tiene suficiente ascendiente moral, institucional y de toda una vida como oficial dentro de las fuerzas armadas como para ejercer alguna influencia en los uniformados.
Deben tener razones para temerle. Si hay algo de lo que el régimen se ocupa es de recabar información, del tráfico de datos y el espionaje. Qué sabrán.
La respuesta debe estar en los hechos de la víspera. Declarado el abandono del cargo por la Asamblea Nacional, con argumentos irrebatibles que configuran una adulteración flagrante de las funciones presidenciales; y dado que no hay ninguna duda de la potestad del Parlamento para hacer esa declaratoria, el ejercicio de la Presidencia es ilegal y se justifica desalojar a Nicolás Maduro del poder por cualquier medio constitucional. Las fuerzas armadas podrían asumir que a partir de este momento no reconocen a Maduro como comandante en jefe. Esto no lo va a hacer el Alto Mando Militar, comprometido como está con todas las irregularidades, por decir lo menos. Tendría que salir del seno de las Fuerzas Armadas otro grupo de oficiales que manifieste su inconformidad con lo que ha venido ocurriendo y exija retomar la senda constitucional, el respeto a los poderes elegidos y, sobre todo, el derecho de la población a expresarse mediante el voto, que también ha sido cancelado por Maduro.
De los atropellos a Baduel se infiere que el régimen tiene conocimiento de que la figura que podría poner en marcha estas iniciativas es él. Baduel no es un oficial retirado más. Fue él quien evitó el derrocamiento de Chávez, en abril de 2002. Tiene moral para decirles, a los oficiales activos y a quienes entonces le obedecieron, que aquello era anticonstitucional y que así como él se plantó en aquel momento, ahora les toca a ellos exigir el cumplimiento de la Constitución. Sus antecedentes permiten prever que Baduel no llamaría a un golpe ni a ninguna felonía, sino que optaría por una iniciativa apegada a la ley.
En fin, los cubanos deben haber advertido que la liebre puede saltar por Maracay. Habrán espiado alguna reunión. Alguien murmuró algo en un cuartel. O están equivocados… pero ahora ya por Venezuela se dice que el hombre es Baduel.

@milagrossocorro

El carabobeño