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La enfermera ‘fugitiva’ de Hugo Chávez se esconde por aquí

CRÓNICA

  • 18 ABR. 2018 17:03

Al capitán Adrián Velásquez (38 años) y a su mujer Claudia Díaz Guillén (44) se les acusa de expoliar las arcas de Venezuela: no menos de 2.000 millones de dólares para ellos. Y habrían ayudado a ‘boliburgueses’ y ‘bolichicos’ a desfalcar miles de millones más.

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Y con ella su marido, que llegó a ser el jefe de guardaespaldas del difunto presidente

Esta semana fueron noticia no por aparecer en los ‘Panamá Papers’ con miles de millones sacados de Venezuela. El fiscal general de Maduro llegó a presumir de que los ‘saqueadores’ habían sido detenidos en España

No era verdad. A Claudia y Adrián se les vincula también con la filtración de los papeles de la supuesta financiación bolivariana de Podemos

Claudia Patricia Díaz Guillén se acercó a Hugo Chávez como las sanguijuelas a la piel caliente. Chávez estaba débil. Política y anímicamente. Crecían los rumores de un golpe de Estado. Y veía enemigos en todas partes. Necesitaba nuevas gentes en quien confiar. Y ella soltó, parafraseando una canción cubana, las palabras precisas, la sonrisa perfecta. «Oiga, comandante. La victoria está cerca», le dijo. Y así se ganó su confianza. Ella, que había sido sólo instrumentista en el Hospital Militar, enfermera en un hotel… pasó al año siguiente de esta frase a ocupar un puesto único. Dos, en realidad. Fue nombrada la número dos de la Oficina Nacional del Tesoro de Venezuela. Y enfermera personal del presidente. No dudó en aceptar ni uno, ni otro cargo. El primero implicaba un puesto tan importante como estar entre los que tomaban decisiones en la «unidad especializada en la coordinación y planificación financiera del Sector Público Nacional, encargada de captar y custodiar los fondos valores pertenecientes a la República, hacer los pagos autorizados por el presupuesto». Miles de millones de dólares del petróleo. Era 2003. El inicio del último gran expolio del que fuera el país más rico de Sudamérica.

Claudia Patricia con su esposo, el capitán Adrián Velásquez Figueroa, alias Guarapiche, jefe de la seguridad de Chávez, son claves para explicar cómo un país así de poderoso económicamente ha terminado mendigando comida, con un éxodo de más de un millón de personas… Ambos están siendo buscados en España. Aquí se refugian huyendo de la Justicia de su país. Esta es su historia: Miles de millones saqueados, casas de lujo, coches deportivos, #PanamaPapers, intercambio de información del régimen por impunidad: incluyendo negociar papeles sobre una -supuesta- financiación ilegal de Podemos, su cacería policial en el País Vasco…

Carlos Tablante, autor del libro El gran saqueo, acusa a los dos de tener, como mínimo, 2.000 millones de dólares en paraísos fiscales. Un milagro económico considerando que, por ejemplo, Velásquez Figueroa cobraba 170 dólares al mes. Y su mujer no mucho más. ¿Cómo pasó? Patricia se convirtió en la mano derecha de un Chávez ciclotímico e hipocondríaco. Acudía a Claudia hasta para que le echara colirio en los ojos. Lo hizo en el propio Kremlin, a donde la llevó. Después, en 2011, coincidiendo con el diagnóstico de cáncer de Chávez, la ascendió a presidir la Oficina Nacional del Tesoro y el Fondo de Desarrollo. La que fuera una humilde enfermera tenía en sus manos buena parte del dinero de los venezolanos. El pago por los servicios prestados a un casi desahuciado Hugo Chávez. El precio por su silencio.

¿Cómo lo hicieron? Lo explica la periodista venezolana Tamoa Calzadilla, hoy en EEUU, una de las que mejor ha investigado la corrupción del régimen chavista: «Durante su gestión como tesorera, Díaz Guillén custodió los valores e inversiones de la República Bolivariana de Venezuela. También manejó los excedentes petroleros y las divisas de la banca pública, en medio de un estricto control cambiario, vigente desde 2003. Esa restricción permitió que algunas personas cercanas al gobierno chavista se beneficiaran con un sistema que les daba acceso a dólares preferenciales, que luego cambiaban en el mercado negro, fuera del país». Son las piezas claves del ascenso de los bolichicos y los boliburgueses. Sí, esos que hoy están comprando pisos y empresas en España con el dinero manchado del hambre de los venezolanos.

Claudia Patricia tenía información de primera mano de la inminente muerte de Chávez. La pareja, desde el año de su nombramiento, comenzó a crear, a nombre del capitán Velásquez, empresas pantalla en Panamá. Un movimiento de Guarapiche delata lo cerca que estaba el fallecimiento de Chávez. El 21 de enero de 2013, el marido de Claudia acude a una notaria del país centroamericano para firmar su puesto de presidente de la Sociedad Crasqui Holding. Chávez fallece oficialmente el 5 de marzo. Nicolás Maduro le releva en el cargo el 19 de abril de 2013. Nuevo presidente, nuevas reglas, nuevos aliados. Pero ellos ya habían preparado la escapada.

Un día antes de que Maduro asumiera el poder, Velásquez Figueroa funda una empresa llamada Bleckner Associates Limited en Seycheles, ese paraíso fiscal y terrenal, que buscaba fuera su salvación. Para su constitución utiliza al buffet panameno Mossack Fonseca. Las propias comunicaciones internas del despacho demostraron que había un conflicto de intereses, una gran sospecha del origen de su fortuna: «La información encontrada muestra que es ex jefe de Seguridad del Palacio de Miraflores, en la presidencia [de Hugo Chávez]… Entre las investigaciones encontré que él es responsable de la seguridad del hijo del ex presidente Chávez. Y aunque no es un dato oficial la noticia dice: “también dedicado a los negocios ilegales con comida y minerales”». El email era de agosto de 2013. El destino de la enfermera y el segurata era una mansión con vista al mar en República Dominicana. Todos sus secretos volaron por los aires el 3 de abril de 2016. Estalló el escándalo #PanamaPapers cuyo epicentro era Mossack Fonseca, fundada por el hijo de un nazi. El propio Nicolás Maduro levantó la veda contra los antiguos cómplices de Chávez.

A finales de abril, quisieron negociar, a cambio de la nacionalidad española, documentos que ellos decían probarían la financiación ilegal de Podemos con fondos venezolanos. Nada resultó consistente para sus interlocutores de la Policía. Les consideraron testigos de poca credibilidad.

Se activó una orden internacional que les obligó a huir. Acorralados, aprovecharon los contactos que tenían para conseguir que, en diciembre, una juez anule la petición a Interpol de perseguirlos a nivel mundial. Les duró poco. El fiscal de Venezuela Tarek William Saab les ha puesto en la mira. Caza mayor.

Son para él, la punta de lanza para explicar el expolio de 25.000 millones de dólares. Saab se adelantó y anunció que el lunes 9 de abril de 2018 habían sido capturados en España. Se ha filtrado que su escondite estaba en el País Vasco, una de las comunidades autónomas donde menos venezolanos residen. Cobardes, buscaban evitar que les señalaran por la calle. Las autoridades españolas confirman a Crónica que sí los están buscando pero que aún no han sido capturados… En el registro de sus casas en Caracas encontraron incluso cajas de diamantes. Ese es el nivel del saqueo de estas sanguijuelas, unas que negociaban hasta con la comida que su país no tiene.

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Dámaso Jiménez El vértigo económico venezolano

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By biendateao

marzo 26, 2018

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La primera vez hasta encendieron las marquesinas como si se tratara de un show de comedia bufa.

Entonces se pretendía una reconversión para cambiar toda la galaxia monetaria con impresiones de lujo realizadas por costosas empresas en el exterior, cintillos de seguridad hechos con papel de plata, marcas de agua solo detectadas por la luz negra, olvidados rostros de personajes marginados en la epopeya independentista convertidos en socialistes révolutionnaires, una costosísima campaña de marketing, expertos foráneos traídos por Ignacio Ramonet desde Le Monde Diplomatic, para dar explicaciones al común desentendido criollo sobre la nueva épica del bolívar fuerte y un ministro de finanzas trujillano que juró a viva voz que quitar tres ceros a nuestra moneda solo traería un efecto psicológico para nuestra economía.

Nadie creería que después de 5 años de crecimiento sostenido (2003-2008), inmensas cantidades de dólares ingresando sin control directamente de Pdvsa a Miraflores sin pasar por el BCV, ni Contraloría, ni AN y con un cartel de crudo entre 90 y 100 dólares por barril, la Venezuela posterior a la primera reconversión terminaría quebrada, en default, endeudada vergonzosamente con el comercio internacional.

Con buques de crudo embargados en aguas internacionales, transnacionales históricas y líneas aéreas cerrando sus instalaciones luego de años de importantes operaciones en el país. Con el efectivo convertido en mercancía a merced de los carteles del contrabando, narcotráfico y lavado. Sin servicios públicos, ni alimentos, sin medicinas, con gente muriendo en hospitales abandonados por falta de atención, debiendo hasta la médula a los países del “eje del mal” que lideran Rusia, China, Irán, Cuba y Corea del norte, dueños absolutos de la riqueza minera y petrolera a futuro, con 80 % de la población en pobreza trabajando por el salario más ínfimo del planeta, una hiperinflación descontrolada y volátil que cambia sus precios exorbitantes de la mañana para la tarde y un éxodo sin precedentes hasta de venezolanos, que una vez creyeron en un proyecto social y que ahora huyen del hambre y la miseria a pie.

Lo que vimos el jueves fue a Maduro sacando de su chistera un viejo truco de magia ya usado por Chávez para desaparecer otros 3 ceros a un bolívar devastado, desahuciado y secuestrado por los carteles de la mentira y la especulación.

Cosa curiosa: El bolívar no vale nada, pero a su vez el efectivo impreso por la maquinita del BCV se convierte en dinero costoso en el mercado negro por su inducida escasez. Es una falta de lectura porque ante cada nueva devaluación el pueblo se ve obligado a quitar infinidad de ceros a las erradas políticas económicas del modelo. Pero también una burla hasta la saciedad para  cualquier venezolano obligado a sufrir los embates de tamaña política criminal. Más que magia, es delito.

CARTA DE UN PADRE SUICIDA VENEZOLANO

ForoLibertad / marzo 25, 2018 / Carta de un padre suicida venezolano</CLASS=”PANEL”>

Por Eliécer Hernández

Queridos familiares:

Ya no puedo seguir guardando este secreto. Me siento abatido como persona, como profesional, como padre, esposo y amigo. El país me ha consumido. Estoy vacío, enfermo y no tengo fuerzas para seguir remando a contracorriente. Me duele no poder dar a mis hijos lo esencial para vivir: ya no puedo llevarlos a comer la pizza que tanto les gusta. A duras penas llegamos a fin de mes con el fruto de mi trabajo y mi amplia experiencia en la carrera que tanto amo. Me duele no poder comprarles todas las cosas que necesitan, porque, a final de cuentas, para eso estamos los padres: para formar y complacer a nuestros hijos, regalándoles sonrisas a lo largo de su vida. Hoy es imposible para un hombre como yo poder cubrir, al menos, esa pequeña obligación.

Me cansé de estudiar para nada: tengo dos carreras universitarias, cuatro diplomados, una especialización y obra escrita. Nada de esto me ha servido para darle a mi familia lo primordial. En mi trabajo, los aduladores son mejor premiados que nosotros, los que llegamos de primero a la oficina y nos vamos al último. La ingratitud de mis jefes me causa repulsión.

Siento que fallé como esposo: no puedo ser el hombre proveedor, ese que mi esposa esperaba que fuera cuando nos casamos. Ni siquiera puedo satisfacerla como mujer desde hace meses por esta maldita enfermedad que hoy me aqueja, y que le he escondido con la excusa del “estrés laboral” para evitar preocuparla. Ese hombre que un día prometió estar con ella en las buenas y en las malas, hoy, ya no está. Va muriendo a medida que escribe estas líneas.

Y si, esposa mía, estoy enfermo. Tengo cáncer en el estomago y no pretendo someterme a ningún tratamiento: primero, porque no hay medicamentos para poder sanarme; segundo, porque los que hay son casi inaccesibles para un trabajador como yo; y tercero, porque sé que moriré y no quiero que carguen con el peso de una deuda gigante por mi tratamiento, ese que, a final de cuentas, me habrá sometido a un gran dolor a cambio de unos pocos días más en este país cruel. Si algo tenemos seguro en la vida es la muerte, y hoy no temo en que me arrope con su cobija. Tengo más que perder si permanezco “vivo” más tiempo. Menos mal pude contratar un seguro funerario para ahorrarles ese gasto.

Amigos míos, lamento no poder haber tenido la fortaleza para hablar con ustedes y contarles sobre mi enfermedad, nunca sentí esperanza alguna de curarme: los trabajadores en este país estamos condenados a morir en la peor de las inopias. Sé que estarán diciéndose entre ustedes cuando lean esta carta “¿Por qué no nos pidió ayuda económica? Nosotros pudimos haberlo ayudado”. No, amigos, sé que ustedes, trabajadores como yo, también pasan por la misma situación, y precisamente para evitar molestias, he decidido abandonar este mundo en paz y sin más dolor.

A todos les pido que me perdonen por abandonarles de esta forma, pero ya no puedo soportar un día más de oprobio. Me siento inútil e improductivo y, antes de llegar a ser un parásito, me despido de ustedes, recordando los mejores momentos que viví con cada uno. Todos le dieron sentido a mi vida.

A mis hijos los amaré por el resto de la eternidad. Si hay otra vida luego de esta, procuraré buscarlos para darles lo que no pude darles siendo lo que hoy soy: un trabajador venezolano más.

Javier Ignacio Mayorca: Los presos verdes del presidente Maduro

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By biendateao

marzo 25, 2018

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CAR07. CARACAS (VENEZUELA), 13/03/2018.- Funcionarios policiales detienen al exministro venezolano de Interior Miguel Rodríguez Torres tras una reunión política hoy, martes 13 de marzo de 2018, en Caracas (Venezuela). Un grupo de funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) detuvo la tarde de hoy en Caracas al exministro de Interior Miguel Rodríguez Torres que ahora es crítico con el Gobierno de Nicolás Maduro, del cual formó parte. EFE/Miguel Gutiérrez

Los militares, y especialmente los civiles, deben entender que el futuro de todos los oficiales detenidos por participar en conspiraciones, reales o ficticias, está exclusivamente en manos del Presidente

La detención y el posterior enjuiciamiento en los tribunales de Fuerte Tiuna de los oficiales que supuestamente lideraban y participaban en el autodenominado Movimiento de Transición de la Dignidad del Pueblo es una decisión que recae directamente sobre el presidente Nicolás Maduro.

Estos presos son suyos, así como los de los complots anteriores, reales o ficticios, y de los que puedan venir. En este sentido, la privación de libertad al mayor general retirado Miguel Rodríguez Torres es también una determinación del Jefe del Estado.

Esto no es un juego retórico. La justicia militar, me explicó una vez el coronel retirado Antonio Guevara, es de comando. Contrario a lo que supone la justicia civil ordinaria, en cuanto a su configuración clásica como instancia independiente del Ejecutivo, en las fuerzas armadas los tribunales operan como un órgano más de este poder. Esto es algo difícil de entender para los civiles, aún en países como Venezuela donde los juzgados ordinarios han sido cooptados por el Gobierno.

El artículo 54 del Código Orgánico de Justicia Militar lo dice con claridad, cuando enumera las atribuciones del Presidente de la República: 1) ordenar, por medio del ministro de la Defensa, el enjuiciamiento de los oficiales generales y almirantes; 2) ordenar que no se abra juicio militar en casos determinados; 3) ordenar el sobreseimiento de los juicios militares; 4) conceder indultos, y 5) conmutar las penas establecidas por sentencia ejecutoriada por otra menor que la señalada en el propio código.

De manera que el Presidente no solo es el comandante en jefe de la FAN, sino también la primera autoridad de la justicia militar. El ministro de la Defensa, en este caso Vladimir Padrino, es simplemente un ejecutor de sus designios.

Se podrá señalar que Rodríguez Torres ya estaba retirado y que los demás implicados en el movimiento sedicioso no eran generales sino tenientes coroneles, primeros tenientes e incluso algún sargento. Eso no importa, puesto que la autoridad militar que ordena el procesamiento de todos ellos termina siempre agachando la cabeza ante Maduro. Siempre será un subalterno del Comandante en Jefe.

Si todo sale bien para el Presidente, el día de mañana reafirmará su autoridad en las filas castrenses. Para eso fue diseñada la justicia militar, para que cunda la disciplina por vía del ejemplo, en positivo o en negativo. Pero si las cosas no le salen como él pensaba, él será a los ojos de la oficialidad el primer responsable por lo que ocurra cuarteles adentro.
Lo que sucede actualmente dentro de la FAN solo tiene un precedente desde que Chávez llegó al poder, y fue la convulsión militar que desembocó en la crisis de abril de 2002.

Pero entre aquel episodio y este hay diferencias fundamentales. Hace 16 años se manifestó abiertamente contra el Presidente un conjunto mayoritario de oficiales generales de los cuatro componentes armados. Pero en la oficialidad media y subalterna prevalecía la afinidad hacia Chávez. Esto facilitó la retoma del poder, el 13 de abril.

Ahora se percibe un movimiento en el que participan exclusivamente comandantes de batallones del Ejército, sin auxilio de otras fuerzas militares. Es la cabeza de los “comacates” (comandantes, mayores, capitanes y tenientes). Las informaciones iniciales, conocidas extraoficialmente, indican que se habían involucrado 18 unidades. Las cuentas no cuadran. Ante los tribunales fueron presentados los jefes de cinco unidades. ¿Dónde quedó el resto? Tal parece entonces que Maduro y Padrino han intentado un “control de daños” a lo interno del Ejército. Solo el futuro inmediato dirá si la jugada les salió como querían.

Breves

*El contrabando de extracción de combustible no cesa en la frontera del estado Apure. Fuentes de la zona indica que esta actividad se ha organizado de tal forma que prácticamente involucra a funcionarios de todos los organismos del Estado, en especial a los militares, tanto del Ejército como de la Guardia Nacional, capaces de reconocer a simple vista cuáles automóviles, camionetas y camiones están “alineados”, como se le dice en el argot local. Los vehículos, convenientemente adaptados, están en capacidad de trasladar desde 210 litros hasta 600 litros. La carga de gasolina suele llevarse a cabo en Mantecal o Elorza. Para evitar confusiones, se establecen palabras que son utilizadas como “santo y seña” para cada jornada en la que está abierta la ruta. Un vehículo con 200 litros de combustible puede generar 180.000 pesos colombianos, cancelados en efectivo apenas al pasar al departamento de Arauca. Saquen cuentas.

*Entre los grandes beneficiarios del contrabando de combustible en Apure también figuran los individuos que anteriormente lideraban los frentes del Bloque Oriental de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el área limítrofe, ahora dedicados exclusivamente a actividades ilegales, aquí y allá. El nombre que más suena es el de Noé Sánchez, alias Grannobles, hermano del extinto Germán Briceño, mejor conocido como Mono Jojoy, quien fue el jefe militar del grupo guerrillero. Hay viejos informes de la policía judicial que advierten que algunos centros de acopio de combustible, establecidos en fincas del municipio Rómulo Gallegos, son también utilizados como puntos para la carga de alijos de drogas en avionetas. En esto jugaría un papel fundamental Germán Arturo Rodríguez Ataya, conocido como el piloto de las FARC. Este hombre, de unos 48 años de edad, fue detenido por agentes de la policía judicial en el hato San Rafael de Apure, pero una decisión de la Sala Penal del TSJ ordenó liberarlo en junio de 2015.

El caso de las residencias Metro traerá cola
*Está en desarrollo un enfrentamiento entre la policía judicial y la Policía Nacional. Luego del incidente del 12 de marzo en las residencias Metro de la avenida Sucre, cuando agentes de la División contra Homicidios intentaron de manera infructuosa la detención de un grupo de oficiales adscrito a la Fuerza de Acciones Especiales de la PNB (FAES), hay en ambas instituciones una expectativa de ver quién del otro cuerpo comete un desliz. En unidades de la PNB han recibido la orden de vigilar las actividades de Cicpc. Los de este organismo, mientras tanto, adelantan diversas pesquisas sobre el involucramiento en delitos de oficiales del “cuerpo pionero” del nuevo modelo policial. En el último caso conocido, agentes de la División contra Robos detuvieron a 3 PNB por estar supuestamente implicados en el asalto a viajeros que llegan por el aeropuerto de Maiquetía. Más de esto se verá en los próximos días. Es posible que estemos ante una secuela de la masacre de El Junquito, en la que elementos de la FAES actuaron sin contemplaciones contra el grupo liderado por el inspector jefe de Cicpc Oscar Pérez, cuando éste ya había manifestado su intención de rendirse.

*Las últimas informaciones conocidas públicamente indican la existencia de un acelerado proceso de incorporación de policías y militares a actividades delictivas. Este punto ha sido tocado en este mismo espacio, pero la cosa pareciera agravarse cada día que pasa. El fin de semana, un sargento de la Guardia Nacional casi fue linchado cuando intentó asaltar a residentes de los edificios Rio Arriba en Mérida. La comunidad enardecida finalmente lo entregó, ensangrentado y semidesnudo, a una comisión de la zona de defensa integral. En ese momento, solo vestía un pantalón corto con el logo de la Fuerza Armada. El día anterior, cinco detectives del Servicio Bolivariano de Inteligencia y un oficial de la Policía Nacional fueron apresados luego de perpetrar un robo masivo a un centro de juegos en Acarigua, estado Portuguesa. En Anzoátegui, cinco guardias nacionales y dos civiles fueron apresados por conformar una banda de asaltantes de fincas y vehículos en las carreteras. En Yaracuy, dos oficiales de la policía regional fueron detenidos pues hurtaron la pistola reglamentaria Beretta 9 mm a un compañero de trabajo, aprovechando que se encontraba ebrio, y la negociaron con delincuentes. En Vargas, son consistentes las denuncias sobre extorsión a los viajeros por oficiales que instalan puntos de control en la entrada al aeropuerto, mientras que adentro los guardias nacionales son fotografiados por cuando supuestamente reciben coimas de viajeros que intentan llevar todo tipo de mercancías en vuelos a La Habana. Cicpc tampoco se salva. El hacinamiento de detenidos en oficinas administrativas no aptas para esta función ha generado un pequeño mercado de paso de teléfonos. Tres agentes han sido detectados en ese plan, y uno se pregunta cuántos más continúan haciéndolo. Esto por referir solamente lo conocido desde la segunda quincena de febrero hasta ahora. Tantos casos y tan seguidos dicen mucho de lo deficiente del proceso de reclutamiento y selección, y de los peores procesos de supervisión, que no permiten la detección temprana de los agentes corruptos, de manera que los correctivos se imponen generalmente por vía jurisdiccional, cuando la sangre ya llegó al rio. Desde luego, un proceso como este merma la confianza en los cuerpos policiales, y hace que la gente desista de denunciar los hechos en los que ha sido víctima. Por eso, cuando el ministro de Relaciones Interiores dice satisfecho que el delito está bajando, lo que sucede en realidad es que cada día los organismos de seguridad conocen menos denuncias. Y ahora andan a ciegas.

*La Fuerza Armada todavía no ha comenzado los eventos preparatorios para la Operación República correspondiente a la elección presidencial, fijada para el domingo 20 de mayo. Cuando la fecha de los comicios era en abril, lo primero que hicieron fue instruir a la tropa sobre los distintos delitos electorales. Eso, desde luego, tiene un efecto residual con miras en este evento. Sin embargo, fuentes militares aseguran que en esta oportunidad habrá un despliegue castrense masivo, cuyo propósito esencial será disuadir cualquier tipo de manifestación contra la jornada de votación, cuya legitimidad ha sido ampliamente cuestionada por la mayoría de los sectores políticos del país y la comunidad internacional. En la FAN, al parecer, manejan escenarios de protestas callejeras, tanto en los días previos a los comicios como durante la propia jornada.

*El 19 de marzo el Departamento de Estado divulgó el último informe de “estrategia internacional para el control de narcóticos”. Como es tradicional, el extenso documento consta de dos partes. La primera se refiere a los controles aplicados por los distintos países en cuanto al flujo de drogas ilícitas y las sustancias químicas utilizadas para fabricarlas. El segundo tomo tiene que ver con la cooperación para investigar, prevenir y reprimir el lavado de dinero. Según este informe, las regulaciones establecidas por el Gobierno a los distintos mercados del país ocasionan que “muchos comerciantes legítimos contacten a actores ilegales para obtener acceso a dólares estadounidenses, facilitando así el lavado de dinero”. El mercado negro del dólar fue calificado de “robusto”, y de acuerdo con el documento se nutre de divisas obtenidas del tráfico de drogas y de manipulaciones cambiarias. Se hace referencia a una variación del método conocido como el “mercado negro del peso colombiano”. Consiste en que los traficantes de drogas entregan el producto de sus ventas a contrabandistas, agentes de viajes e inversionistas, a cambio de pesos colombianos, que luego son transformados en bolívares en la frontera, a la tasa de cambio paralela, y utilizados posteriormente para comprar dólares a través de los esquemas establecidos por el Gobierno, como son las subastas y las ventas de bonos. En resumen, se usa al aparato estatal para la legitimación de capitales. El capítulo referido a Venezuela reitera que desde 2006 no hay intercambio de información entre los órganos de EEUU y este país encargados de regular e investigar la legitimación de capitales, presumiblemente debido a una infidencia de las autoridades nacionales.

@javiermayorca

http://crimenessincastigo.blogspot.com

José Gil: Plan que arruinó a la URSS se aplica en Venezuela

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By biendateao

marzo 23, 2018

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Lo que produjo la ruina de la extinta Unión Soviética se viene aplicando, casi con el mismo guion, en Venezuela. Gobernantes y pregoneros de ideologías fueron los artífices de una estafa que terminó por disolver la destartalada economía soviética, apropiándose de sus empresas básicas. Tres décadas más tarde, otros actores parecen seguir una hoja de ruta similar para apoderarse de empresas medulares en Venezuela, y el Petro parece ser el arma definitiva para lograr ese objetivo.

Desde Rusia sin amor: hace casi 15 años tuve la oportunidad de visitar Rusia, en la que una serie de coincidencias permitieron una larga, incluso amena, conversación con el entonces embajador de Venezuela en esa nación. Recuerdo que mientras caminaba frente a una taberna “El Che”, aquel conocedor del tema ruso compartió realidades que me eran desconocidas. Altos funcionarios, en especial del gobierno de Boris Yeltsin, quienes eran parte del ala dominante del partido comunista (el alto Soviet), deliberadamente dejaron de dar mantenimiento y atención a las empresas del sector energético y servicios. Las quebraron. Luego, con la llamada “apertura”, esos mismos gobernantes “comunistas” se aliaron con capitales foráneos para comprar esas empresas básicas, incluida ;a de Electricidad nacional, a precios de gallina flaca. En solo cuestión de días esas mismas empresas se cotizaban en bolsas de valores hasta por 8 veces del que ellos pagarían a la nación. ¿Los beneficiados? Los herederos de la cacareada revolución bolchevique de 1917. ¿Los castigados? Los no enchufados que hasta el sol de hoy tienen hasta tres trabajos para poder sobrevivir en una ciudad como Moscú.

*En ruta a la Bolivariana*: podría pensarse que haya sido mala gestión la que ha llevado a una condición destartalada a la infraestructura nacional en salud, educación, seguridad, vialidad, servicio eléctrico, servicios bancarios, y pare de contar. Sin embargo, no pocos analistas sugieren que todo es parte de un plan concebido para quebrar las empresas con algún propósito innoble. Vale recordar el dicho que _“una cosa es un mal gobierno y otra cosa es un gobierno maligno”._ Recientemente, expertos en el tema eléctrico venezolano han planteado como hipótesis que la quiebra de Corpoelec obedece a un macabro plan para postrarla. Lo mismo puede pensarse de PDVSA, del abandono de carreteras nacionales, el suministro de agua, el gas, y hasta el Metro de Caracas. ¿Sera casual que sea el mismo esquema que se utilizó en Rusia? Es tiempo de considerar que no lo es.  _Alerta, alerta, alerta que camina…dinero de chavistas por un territorio en ruinas._

El Petro: no es una moneda ni un activo, es una figura de papel con respaldo del Estado, lo mismo que los billetes. Sin embargo, el Petro puede ser comodín para que la boli-burguesía compre con los dólares que se robaron, y a precio de gallina flaca, las destartaladas empresas de la nación. Sus capitales fueron expatriados pero las medidas de presión internacional han puesto en aprietos, por lo menos a los de menor rango, los más descarados, o a quienes no cuentan con la “amistad” de cabildeos en otras latitudes. Una forma en que podrían intentar lavar ese dinero es comprando Petros (en dólares) al gobierno. Entonces, con esos Petros que la revolución venderá, con placer orgásmico, adquirirían todo lo que luzca destartalado, o sea casi todo el país. En caso de un cambio de gobierno se presentarían como los _“amos del valle”_ con la cara lavada y sus mal habidas fortunas preservadas.

Conclusión: esto puede parecer una novela de ciencia ficción-terror, pero en la URSS sucedió. Existen denuncias en redes sociales sobre la existencia de unas 500 empresas que ya están preparándose a comprar Petros en dólares. Saber quiénes son los propietarios de ellas puede requerir una bola de cristal a prueba de balas, pero si revisamos la historia de Rusia encontraremos que allá los testaferros fueron personeros civiles -y militares- de alto rango en el gobierno que quebró a las empresas.

Una cosa es cierta, si el Petro es la figura con la que la revolución piensa lavar el dinero sustraído, implicaría escenarios de violencia entre ellos en la repartición del botín. En todo caso, el más golpeado volverá a ser el ciudadano honesto que terminará sometido, preso, muerto o exiliado.

Una elección y una derrota

CRÓNICA

POR Federico Vegas


08/03/2018

No soy un político de oficio gracias a Manuel Puyana. A veces me pregunto si su intervención fue providencial o truncó una vocación provechosa. ¿Cómo saberlo? La política es la más irracional de las ciencias y la más implacable de las artes.

La historia que voy a contar ocurre en 1966, cuando se inicia en el colegio San Ignacio la campaña para la elección de quienes iban a dirigir el Centro de Estudiantes, con el aburrido panorama de que se había presentado una sola plancha. La posibilidad de participar nunca nos había llamado la atención, pues era un aquelarre en el que solo participaban los de quinto año de bachillerato. Pero ahora estábamos en cuarto y, el estar lindando con quinto, más el aburrido panorama de que había una sola opción, nos hizo decir con el tono de quien propone una excursión a la montaña:

—¿Por qué no le echamos bolas y hacemos una plancha?

Estos súbitos arranques a veces funcionan. Sergio Fajardo era un profesor de matemáticas en la ciudad más violenta de Colombia, cuando un buen día, reunido con varios compañeros en la cafetería de la universidad, les dijo sin pensarlo mucho:

—¿Por qué en vez de quejarnos tanto no agarramos la alcaldía?

El resto es historia. La Facultad de Arquitectura le había dedicado años a hacer propuestas para resolver los problemas de Medellín y, cuando Fajardo ganó las elecciones para alcalde, ya contaba con muchos de los proyectos que hacían falta. Luego fue gobernador y ahora es candidato a la presidencia.

Hay también extremos traumáticos. Ya en tiempos de Chávez, un empresario fue con un famoso teniente y dos capitanes a ver unos silos de arroz por Acarigua. Volviendo a Caracas, en medio de esos sopores de autopista, el teniente exclamo de pronto:

—¡No joda! ¡Vamos a cogemos esta vaina!

El empresario se asomó a la ventana y lo único que se veía era monte y culebra, por lo que preguntó con total inocencia:

—¿Cuál vaina?

El teniente respondió como si fuera algo tan obvio que no valía la pena decirlo:

—¡El país, coño, el país enterito!

El asunto de participar en una elección nos pareció un gran programa y empezamos a hacer planes con gran alegría. En otras culturas un “programa” es algo tan serio como un “Programa de Gobierno”, e implica una ideología y unas metas a cumplir. Para mi generación, un “programa” equivale a algo muy divertido que anuncia gozo y entretenimiento. Recuerdo a madres preocupadas porque sus hijas no tenían programa para el fin de semana, un síntoma que las perfilaba como solteronas. El diminutivo “programita” se refiere a algo más serio, pues suele tener connotaciones sexuales.

De manera que la faena de hacer una plancha era para nosotros una promesa de felicidad. Este deseo de felicidad, que parece fatuo e irresponsable, está en la base de una de las constituciones más estables y fructíferas que se han escrito. Debe haber sido Jefferson quien durante la redacción de la Constitución norteamericana cambio la frase “the pursuit of wealth” por “the pursuit of happiness”. La búsqueda de la felicidad como un derecho del hombre ha sido manipulada hasta para justificar la acumulación de riquezas, pero no por esto deja de ser una propuesta posible e inspiradora.

Esa mañana de 1966, cuando en un recreo de quince minutos hicimos una plancha y un programa, fuimos deliciosamente felices, a pesar del susto que sentí cuando los fundadores del partido, tres o cuatro amigos, me postularon en una elección interna como nuestro candidato a la presidencia del Centro de Estudiantes.

No duró mucho nuestro estado de pureza. En el siguiente recreo nos tocó asomarnos a las bajas maniobras de la política, cuando se nos acercó el Pelón Hernáiz, miembro de la plancha opositora, a la que habían llamado la “2”, para no sonar tan únicos. El Pelón era de quinto año, pero éramos buenos amigos. Pelón tenía, por cierto, pelo de sobra y también muchos bríos, presencia y argumentos. Pensando en esas cualidades le pregunté:

—¿Y por qué no eres tú el presidente de la dos?

—Los curas me tienen miedo —respondió poniéndose serio, y con evidentes ganas de cambiar el tema.

Acto seguido leyó nuestra lista de los integrantes de la recién creada plancha y comenzó a soltar alegres carcajadas, mientras nos decía:

—Qué vaina tan buena… ¿Por qué no agregan a Pata de Columna y a Cara de Grifo? —preguntó, como si se tratara del elenco de Radio Rochela.

Si los recreos hubiesen sido más largos, Pelón hubiera sido más sutil, pero tenía prisa y fue fácil captar su propósito. Nuestra plancha era para nuestros adversarios una payasada, pero una payasada peligrosa, y la única manera de desarmar su imprevisible carga era exagerarla, llevándola a un nivel de absurdo indiscutible. Justo antes del timbre para entrar a clases, pude soltar mi primera frase de dirigente político:

—Pelón, seremos novatos pero no pendejos.

Mis compañeros se asustaron con mi respuesta, pues supieron que lo de ganar iba en serio. Pelón me miró a los ojos y aceptó que había comenzado la campaña y no la iban a tener fácil. Éramos rivales, pero seguimos siendo igual de amigos.

El que salió más trastornado del lance fui yo. Me sentía sumergido en un aire extraño, enrarecido. Todo lucía distinto, más lento, más distante. Algo me empujaba o me jalaba, y no en la misma dirección. Nada era natural, normal. A cada pregunta debía responder con una frase importante.

—¿Vamos a ser la 1? ­—preguntó mi jefe de campaña.

—Vamos a ser la 3. A la tercera va la vencida.

Estaba tratando de tomarme en serio algo que no iba conmigo. Alguna vez, estando en primer año, asistí a un debate donde reinaba el hijo de Rafael Caldera, una suerte de presidente vitalicio quien hacía una imitación del padre desconcertante por lo fidedigna. Aquellas sesiones eran obras de teatro en las que los actores iban envalentonándose al descubrir que era posible reproducir los mismos giros y entonaciones de un adulto consagrado. Era, en definitiva, un ejercicio de prematuro envejecimiento.

Esa misma tarde sería el primer debate. El salón de actos del colegio San Ignacio debe ser modesto, pero yo lo recuerdo, como suele suceder con los espacios de la niñez y la adolescencia, inmenso, intimidante. Nos sentaron en el escenario. Desde mi punto de vista, estábamos del lado izquierdo; para el público, a la derecha.

Primero habló el presidente de la 2, Pérez Ayala. Venía de la tradición de los hijos de Caldera y tenía el mismo acento copeyano, con esa musicalidad que bordea el sermón y una superioridad religiosa. Creo que además leía unas hojas recién arrancadas a un cuaderno. Yo observé a mi grupo y éramos un desastre hasta en las posturas. No lucíamos derrotados, pero sí indiferentes, marginales, mientras los del otro extremo parecían posar para un grabado del 5 de julio.

Al terminar el discurso de nuestro oponente, aplaudimos con obediente sumisión, o más bien nerviosismo, porque seguimos dando palmadas cuando ya el auditorio se había callado esperando nuestro turno. Un primer punto a nuestro favor, pues algunos creyeron que era una burla a lo engolado y previsible del discurso inaugural de Pérez Ayala, y hubo algunas risas.

El director de debates pidió silencio y me anunció con nombre y apellido. Caminé hacia el micrófono como quien se acerca a un poste de luz para apoyarse. La base estaba algo baja y subí el micrófono a la altura de mi mentón con bastante maestría, pero justo cuando iba a comenzar a hablar, volvió al nivel anterior como un ser vivo. Más risas. Lejos de intimidarme, saqué el aparato de la base como los cantantes de rock y dije como si acabara de llegar y me sorprendiera el gentío:

—Buenas tardes.

Sabía que debía ser distinto. No tenía el fuelle ni las ideas para subir el tono y cerrar el puño golpeando el aire. Conté lo que había sucedido en el recreo como si la súbita ocurrencia se hubiera dado en ese mismo momento y terminé mi breve turno más o menos así:

—…Entonces pensamos que sería fantástico ofrecer una alternativa. Creo que va a ser muy divertido y todos vamos a aprender mucho.

Ese era, en resumen, nuestro programa de gobierno.

La palabra “alternativa” fue clave. Hoy sigue siéndola. Estamos divididos entre un gobierno al que todos odian y una oposición a la que todos desprecian. En este enfrentamiento el odio tiene la ventaja de inspirar desde temor hasta terror; el desprecio no pasa del asco y la burla. Este hundimiento en dos callejones sin salida se ha dado por una falta crónica de alternativa. Vemos a nuestro alrededor y en toda Latinoamérica se percibe el significado, el provecho, la renovación, la justicia que ofrece la posibilidad de alternar, de tener, como establece el diccionario, la “opción entre dos o más cosas”.

Esa tarde utilicé ambas manos, estirando los brazos y presentándolas igual de abiertas y a la misma altura, expresando, o descubriendo, que más importante que una, o la otra, era su franca y justa coexistencia.

El final del debate fue apoteósico. Años más tarde, Pelón me confesó que habían pensado en retirarse para no sufrir una derrota vergonzosa. Yo no pude percibir los gritos del auditorio a nuestro favor. Estaba cada vez más sumergido en un destino que no comprendía, en una comedia que me parecía falsa y a la vez insoportablemente verdadera.

Comenzó la campaña sucia. Alguien señaló que con pocos trazos un 2 se convertía en un pato, y los afiches de la plancha 2 se llenaron de plumas. Una treta vergonzosa.

Cuando fui saliendo de mi estupor empecé a soltar decenas de promesas, pues puedo ser incontenible. Anuncié que tendríamos, clases de ajedrez, de mecanografía, de boxeo y de karate, concursos de cuento y poesía, un club de teatro y un laboratorio de fotografía. Cuando me dijeron que un laboratorio de fotografía era muy costoso, respondí:

—Entonces será de cine.

Usaba mucho el “entonces”, que sonaba a cuento con un final feliz. Esa era la base de mi campaña: felicidad, alternativas y realización. La política era una herramienta, un medio, ya no más un fin para jugar a ser políticos. Yo estaba convencido, sin saberlo, de que la política como meta en sí misma es una enfermedad. Lo importante es ofrecer alternativas y libertad para realizarlas.

Me fui poniendo cada vez más ambicioso, y anuncié que eliminaríamos la misa diaria, una práctica medieval y despiadada a la que nos sometían incluso los sábados, obligándonos a estar arrodillados el 90% del tiempo. Y finalmente alcancé la cresta de la demagogia: lograr que el colegio fuera mixto. No había mujeres ni entre los profesores. Una sola vez tuvimos una profesora de biología, y era muy bonita, pero la sacaron porque un alumno le propuso ver una gota de semen en el microscopio y accedió.

No estaba errado. Me aseguran que hoy el San Ignacio tiene más niñas que varones y solo hay una misa opcional los viernes.

Y entonces apareció Manuel Puyana. Estudiaba en primer año, que era el segmento más amplio, pues aún no estaba sometido a la predica jesuita de apartar las manzanas podridas, una práctica que nos iba diezmando. Manuel era cien veces más amigo mío que de cualquiera de la plancha 2, pero en un segundo debate hizo su aparición y fue inclemente. Aún tengo pesadillas en que me señala con el dedo y me llama irresponsable, improvisado.

Manuel seguiría metido en política. Ha apoyado y cuidado a Teodoro Petkoff con un cariño y una fidelidad que lo enaltece. Y ha sido castigado por su lealtad. ¡Qué extraña paradoja el que te prohíban salir del país que amas, de la tierra que mejor conoces y donde has sido más feliz!

Manuel se convirtió en el líder de primer año y lo que iba a ser una barrida se convirtió en una victoria de la plancha 3 por catorce votos. Yo no podía creer en que se había convertido una ocurrencia en un recreo. Bajo el mareo de la victoria, acepté la última carta que se jugarían los de la 2. Un grupo de segundo año estaba en un retiro espiritual en el seminario de Los Teques. No habían asistido a la campaña, pero tenían derecho a votar. Allá nos fuimos en comisión. Con la suma de ese inesperado lote perdimos por un voto.

Hace unos dos años le pregunté a Puyana por qué había apoyado a la 2 con tanto fervor. Me respondió apoyando mis viejos principios:

—Era más divertido. Ustedes la tenían ganada y yo siempre voy al perdedor.

En esa faena seguimos inmersos los dos.

FEDERICO VEGAS

José Ignacio Hernández: ¿Qué hacer con respecto a las elecciones presidenciales de Venezuela?

By biendateao

marzo 4, 2018

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Desde que la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente (ANC, por sus siglas en inglés) convocó a elecciones presidenciales anticipadas, pospuestas desde ayer hasta el 20 de mayo, surgió un debate político, un debate binario con solo dos opciones: ¿participar o quedarse en casa?

Es la forma incorrecta de enmarcarlo. En mi opinión, el verdadero objetivo es socavar el régimen y aumentar las posibilidades de cambio constitucional. La forma de hacerlo es organizando acciones coordinadas basadas en la no violencia y la no cooperación.

Esa estrategia puede perseguirse a través de una de dos tácticas diferentes: participar en las elecciones con el único propósito de organizar manifestaciones u organizar un boicot electoral.

Un boicot electoral no es lo mismo que “no participar”. No significa “quedarse en casa”. Significa tomar la temporada de elecciones y el día de las elecciones como un momento para actuar, para organizarse activamente en torno a una agenda de protestas diseñada para persuadir a la gente a no votar.

Al final, una oposición dividida no está haciendo ninguna de las dos cosas. El grueso de la oposición decidió no presentarse , en una decisión que fue apoyada por diferentes líderes políticos y organizaciones de la sociedad civil . Pero en lugar de un boicot activo, parece estar llamando a la gente a no hacer nada.

Ni está unido. Según el Consejo Nacional Electoral, para el 27 de febrero, seis candidatos se habían inscrito para participar, incluido el presidente Maduro y el ex gobernador del estado de Lara, Henri Falcón. A pesar de que Falcón se consideraba un representante de la oposición, el MUD dijo enérgicamente que Falcón está ahora fuera de la Unidad , ignorando su posición única.

Falcón, sin embargo, no lidera una candidatura de protesta. Su objetivo no es galvanizar la protesta contra un voto obviamente amañado, no está liderando una campaña no violenta de no cooperación. Él solo está liderando una campaña.

Un boicot electoral no es lo mismo que “no participar”. Significa tomar la temporada electoral como un momento para organizar activamente una agenda de protesta.

Es una posición que con razón hace que la gente sospeche. Existen razones más que suficientes para dudar de que la elección sea justa. La clara violación de la Constitución venezolana por parte de la asamblea constituyente fraudulenta; la falta de independencia del Consejo Nacional Electoral; las prohibiciones políticas arbitrarias sobre los partidos políticos y los líderes de la oposición; el sesgo político del Tribunal Supremo; la ausencia de responsabilidad electoral y los poderes supraconstitucionales de la asamblea constituyente ilegítima: todos estos están establecidos. Además, la comunidad internacional, de los Estados Unidos y la Unión Europea a Colombia, Argentina y Perú, ya han dicho que no reconocerán tales elecciones. Incluso considerar la participación en este flagrante fraude de una elección convocada por el ANC es indignante.

También sé la réplica estándar: votar es un derecho que define el espíritu democrático de los ciudadanos. Llamar a la abstención es una negación de la democracia. En las elecciones parlamentarias de 2005, la oposición promovió la abstención y el único resultado fue una Asamblea de partido único. En julio de 2017, la oposición promovió otra abstención y, nuevamente, el resultado fue un ANC de partido único. La mera abstención no ha resuelto ninguno de los problemas de Venezuela.

Ambos parecen argumentos razonables. Enmarcado como una cuestión de “votar” o “quedarse en casa”, podría estar de acuerdo con cada uno.

Pero ese es el marco equivocado.

En un artículo de 2007 , J. Tucker (un científico político de NYU) analizó la mejor estrategia para enfrentar una elección fraudulenta. Él encuentra que decirle a la gente que se quede en casa no es la decisión más eficiente.

Según Tucker, “cuando un régimen comete un fraude electoral, el cálculo de un individuo con respecto a participar en una protesta contra el régimen puede cambiarse significativamente”. Incluso un voto fraudulento puede crear una oportunidad para organizar manifestaciones públicas que puedan galvanizar las protestas. En otras palabras, no “gana” una elección amañada “ganando”. Lo ganas al usarlo como un punto de apoyo para galvanizar las protestas callejeras que desestabilizan el régimen.

Tucker luego concluye que participar en una elección fraudulenta a menudo es la mejor estrategia.

Tenga en cuenta que Tucker no está hablando de una participación real. La idea no es nominar a un candidato con un fabuloso programa electoral, jingles pegadizos y eslóganes maravillosos. Esto será inútil porque, no olvidemos, la elección está amañada.

Pero hay otra estrategia. Según Gene Sharp , un reciente boicot, un boicot electoral también puede convertirse en un instrumento no violento de protesta contra las elecciones fraudulentas que pueden socavar los pilares de un régimen autoritario. De nuevo, la clave aquí es que un boicot no se trata de lo que no se hace, sino de lo que se hace . La falta de cooperación activa para desafiar las elecciones fraudulentas ciertamente no significa quedarse en casa sin hacer nada. Significa levantar un infierno contra un sistema que amañó el sistema de votación.

La clave, ya sea que llame a las personas a votar o no, es organizar un movimiento no violento basado en la falta de cooperación.

Tenga en cuenta que, en Venezuela, tendemos a usar la palabra abstención en lugar de “boicot”, y de todos modos los tratamos como sinónimos burdos. Eso es preocupante. La abstención es pasiva: se trata de no hacer algo. Un verdadero boicot, por el contrario, es una gran cantidad de trabajo: organizar un movimiento de base contra las elecciones fraudulentas es un desafío enorme.

La clave, ya sea que llame a la gente a votar o no, es organizar un movimiento no violento basado en la no cooperación, para socavar el régimen autoritario. Como Chenoweth y Stephan : “una fuente crítica del éxito de la resistencia no violenta es la participación masiva, que puede erosionar o eliminar las principales fuentes de poder de un régimen”.

En su estudio empírico, Chenoweth y Stephan muestran que los cambios políticos en los regímenes autoritarios requieren, como condición básica para un cambio político exitoso, la planificación de demostraciones coordinadas que, a través de instrumentos no violentos de no cooperación, destruyen el poder del régimen. Otras condiciones, como la presión diplomática, también son importantes. Pero sin una participación masiva en la acción interna, el cambio político es poco probable.

¿Cuáles son las condiciones básicas de un boicot electoral que aumentan la probabilidad de un cambio político exitoso? ¡En Blueprint for Revolution , Popovic, fundador del Otpor de Serbia! movimiento que derrocó a Milosevic – lo resume en una sola frase: “¡Es Unidad, Estúpido!”

En opinión de Popovic, la unidad “no es solo uno de los elementos más importantes de una acción no violenta exitosa sino también la más difícil de lograr”. Particularmente en Venezuela, agrego, como vemos con consternación las recientes grietas en la oposición.

De vuelta en nuestra Tierra de Gracia , una estrategia similar a la movilización que Otpor! tan brillantemente organizado ayudará. Pero hacer un llamamiento a las personas para que se queden en casa pasivamente durante toda la campaña y el día de las elecciones no hará nada para socavar el régimen, y tampoco tratará de “ganar” una elección que absolutamente todos pueden ver manipulada.

No obstante, poner en el arduo trabajo que supone organizar la participación masiva en un movimiento de protesta no violenta de no cooperación podría serlo.

José Ignacio Hernández – Caracas Crhonicles

@ignandez

12 de febrero de 2014, entre "La Salida", protesta, violencia y las balas

En algunos casos hay detenidos y sentenciados mientras en otros la investigación sigue en curso

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Año 2014, la oposición venezolana llama a sus seguidores a marchar hacia el centro de la ciudad de Caracas, el objetivo: la sede del Ministerio Público (MP), lugar en el que esperaban ser atendidos por la para entonces fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz. Se iniciaría entonces “La Salida”, iniciada por el miembro del partido Alianza al Bravo Pueblo, Antonio Ledezma, hoy exiliado y prófugo de la justicia venezolana, la dirigente del movimiento político “Vente Venezuela”, María Corina Machado, y el coordinador nacional del partido Voluntad Popular, Leopoldo López, hoy preso, acusado por los hechos violentos del 2014.

Los hechos

Los líderes opositores llegaron a las puertas del MP, una vez entregado el oficio, le pidieron a  sus seguidores que se retiraran pues habían cumplido el objetivo de la manifestación, acción que fue acatada por unos e ignorada por otros, quienes se apostaron en las adyacencias de la sede principal de repartición de justicia.

Lea: Ortega Díaz saluda examen preliminar sobre Venezuela que inició la Corte Penal Internacional

En cifras

Según informe de la Fiscalía General de la República fueron:

43 fallecidos

Que incluye a seguidores oficialistas, opositores y funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana

Más de 486 heridos

1.854 detenidos

18 acusaciones que involucran a 40 funcionarios de policías municipales y efectivos de los organismos de seguridad del Estado, en la mayoría de los casos por el delito de trato cruel

33 casos de tortura(Según el Foro Penal Venezolano)

10 asesinados de impactos de bala en la cabeza

Caso Leopoldo López

Fue acusado por su presunta responsabilidad en la comisión de los delitos de instigación pública, asociación para delinquir, daños e incendio a edificación pública y bienes del Estado en grado de “determinación”. Más tarde, la juez que lo procesó, Ralenis Tovar, denunció que fue obligada a firmar dicha decisión, dijo que firmó esa orden judicial “por miedo a salir presa y al sentirse amedrentada”.

Actualmente continúa su condena, pero en arresto domiciliario.

Los caídos:

Juan Montoya

Es la primera víctima confirmada por el Gobierno.

53 años de edad.

Pertenecía el colectivo “Leonardo José Pirela del 23 de Enero”.

Asesinado de un disparo en la cara en La Candelaria, entre las esquinas de Monroy y Trocadero, Caracas.

Por el caso: fue condenado a 29 años y 6 meses de prisión el comisario del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) José Ramón Perdomo Camacho de 43 años, también responsable de la muerte del joven Bassil Da Costa.

Bassil Alejandro Da Costa

Estudiante de Mercadeo en la Universidad Alejandro Humbolt (UAH).

23 años.

Asesinado de un tiro en la cabeza durante una manifestación en la esquina Tracabordo de La Candelaria.

Por el caso: fue condenado a 29 años y 6 meses de prisión el comisario del Sebin, José Ramón Perdomo Camacho, también responsable de la muerte de Juan Montoya, asimismo a seis años de prisión el oficial de la Policía Nacional Bolivariana, Andry Yoswua Jaspe López (28).

Roberto Redman

Fue uno de los que ayudó a levantar el cuerpo de Bassil Da Costa.

31 años.

Estaba recién graduado de piloto privado.

Asesinado en la avenida Arturo Uslar Pietri de Chacao, de un tiro en la cabeza.

Caso “en investigación”.

17 de febrero

José Ernesto Méndez

Murió en la avenida Perimetral de Carúpano debido a graves lesiones craneales.

17 años.

Estudiante de Ingeniería Naval

Arrollado por una camioneta conducida por un funcionario de Pdvsa

Por el caso: fue acusado Roberto Pazo. Fue sentenciado a casa por cárcel el 23 de marzo de 2015. “Desde esta fecha el caso está congelado”. Denunció su madre.

18 de febrero

Génesis Carmona

Miss Turismo 2013.

21 años.

Recibió un impacto de bala en la cabeza durante una manifestación en Valencia.

Por el caso:  Ministerio Público ordenó el pase a juicio del estudiante de Economía de Universidad de Carabobo y dirigente juvenil del PSUV, Juan Maza, por su presunta complicidad en la muerte de Carmona. Se le dictó medida cautelar de presentación cada 15 días en la instancia judicial

19 de febrero.

Julio Eduardo González

Murió en un accidente automovilístico.

Trató de esquivar una barricada en la avenida Cuatricentenaria, en la ciudad de Valencia.

Fiscal del estado Carabobo.

20 de febrero

Alexis Martínez

Hermano del diputado de la Asamblea Nacional (AN) Francisco Martínez

Asesinado en la avenida Hermann Garmendia de Barquisimeto, frente a la sede de la Universidad Fermín Toro (UFT), mientras ayudaba a despejar barricadas.

Por el caso: Ante las pruebas presentadas por el Ministerio Público fue condenado a 27 años de prisión Héctor Doménico Cusati Martínez, de 28 años.

Asdrubal Rodríguez

26 años.

Detenido por funcionarios de Polichacao en Altamira, alegan que desvalijaba una moto.

Trasladado a la Cota Mil y los policías le habrían disparado a Rodríguez para impedir que huyera.

Por el caso:  están privados de libertad dos funcionarios de la Policía Municipal de Chacao.

21 de febrero

Doris Elena Lobo

40 años

Murió a consecuencia de graves lesiones sufridas, cuando la moto en la que viajaba cruzó una barricada

Elvis Rafael Durán

Murió en la avenida Rómulo Gallegos al intentar pasar una barricada en su moto y fue sorprendido por una guaya que lo degolló.

28 años.

Caso “en investigación”.

Lea: Las ruinas urbanas de la revolución

22 de febrero

Geraldine Moreno

Falleció el 22 de febrero en Valencia tras recibir impactos de perdigón en la cara provenientes del arma de un Guardia Nacional.

Deportista.

23 años.

Danny Melgarejo

20 años.

Estudiante de comercio exterior en el Instituto Universitario Tecnológico de la Frontera.

Apuñalado por un adolescente en el sector Palo Gordo en Táchira.

Por el caso: “Los responsables de estas acciones fueron condenados ante las acusaciones presentadas por fiscales del Ministerio Público”, Según el MP en el año 2016.

23 de febrero

José Alejandro Márquez

Sufrió politraumatismo al recibir una golpiza por parte de Guardias Nacionales el 23 de febrero.

43 años.

24 de febrero

Jimmy Vargas

34 años

Murió el 24 de febrero en Las Pilas, estado Táchira al caer del segundo piso de su residencia, mientras escapaba de los disparos de Guardias Nacionales.

Wilmer Carballo

24 años

Recibió un disparo en la cabeza por motorizados armados el 24 de febrero en La Fundación de Cagua, estado Aragua.

Johan Quintero Carrasco

Presuntamente recibió un impacto de bala en un saqueo en El Limón, estado Aragua.

34 años.

Por el caso: “Los responsables de estas acciones fueron condenados ante las acusaciones presentadas por fiscales del Ministerio Público”, Según el MP en el año 2016.

Antonio José Valbuena

32 años.

Falleció en Maracaibo, estado Zulia al recibir un disparo en la cabeza cuando intentaba quitar los escombros de una barricada.

25 de febrero

Eduardo Anzola

Falleció tras impactar su moto contra una barricada en Valencia, Carabobo.

29 años.

27 de febrero

María Julieta Heredia

Sufrió un infarto en Yaracuy durante un fuerte cacerolazo en su vivienda, era madre del gobernador del estado.

89 años.

28 de febrero

Giovanni José Pantoja

29 años.

Recibió un disparo en el ojo.

Guardia Nacional.

Por el caso: existen cuatro órdenes de aprehensión contra personas presuntamente involucradas en sus fallecimientos, incluso con alerta roja internacional.

03 de marzo

Deivis Durán Useche

31 años

Murió en Altamira, cayó en una alcantarilla sin tapa, presuntamente retirada por manifestantes.

05 de marzo

Luis Gutiérrez Camargo

26 años.

Falleció en Rubio, estado Táchira al chocó su moto contra una barricada.

06 de marzo

José Gregorio Castillo

25 años.

Falleció en Los Ruices por herida de bala.

Acner Isaac Lyon

22 años

Recibió un disparo en la espalda durante un enfrentamiento entre vecinos, motorizados y GNB.

07 de marzo

Jorge Steven Colina

Recibió un disparo en el cuello

Funcionario de la PNB.

26 años.

Jonathan Enrique Martínez

Le cayó una valla encima en la avenida 16 del sector Palaima en Maracaibo y murió de forma inmediata

30 años

Glidis Chacón

25 años de edad y era funcionaria del Sebin.

Recibió un disparo en el cuello de miembros de Polichacao en la autopista Prados del Este, en Caracas. Vestidos de civil y a bordo de vehículos sin identificación

Por el caso: fue condenado un policía municipal de Chacao a 10 años de prisión. Además, otros dos funcionarios de ese organismo están acusados y en etapa de juicio.

09 de marzo

Giselle Rubilar

46 años

Murió en la avenida Los Próceres de Mérida

Recibió un tiro en el ojo izquierdo mientras retiraba los escombros de una barricada.

Por el caso: fue privado de libertad Steven García

10 de marzo

Daniel Tinoco

Falleció en San Cristóbal, estado Tachira al recibir un impacto de bala por parte de presuntos colectivos armados

24 años

11 de marzo

Ángelo Vargas

27 años.

Recibió un disparo en la cabeza en Guayana.

Dirigente estudiantil.

12 de marzo

Jesús Enrique Acosta

23 años

Falleció en La Isabelica, estado Carabobo. Recibió un disparo en la cabeza de un presunto grupo de motorizados armados.

Por el caso: se encuentra en fase de juicio el detective del Cicpc, Carlos Alfredo Ramos

Ramsor Bracho

36 años.

Recibió un tiro en el tórax en un enfrentamiento en Mañongo, estado Carabobo.

Guillermo Sánchez

Murió en La Isabelica, estado Carabobo.

Recibió un impacto de bala mientras se dirigía a su casa para buscar una brocha.

42 años.

Por el caso: “Los responsables de estas acciones fueron condenados ante las acusaciones presentadas por fiscales del Ministerio Público”, Según el MP en el año 2016.

17 de marzo

José Guillén

34 años.

Murió en Maracay al recibir un disparo en una protesta.

Guardia Nacional.

18 de marzo

Anthony Rojas

Estudiante

18 años

Murió en Táchira al ser tiroteado cerca de una barricada

Francisco Madrid

Recibió un tiro desde una camioneta en Caracas

31 años

Caso “en investigación”.

19 de marzo

Jhon Castillo

Guardia Nacional.

24 años.

Recibió un tiro en el estado Táchira, cerca de la Unefa.

Caso “en investigación”.

21 de marzo

Wilfredo Jaimes

Recibió un disparo en el brazo y la cabeza en el estado Táchira.

Transportista.

32 años.

22 de marzo

Argenis Hernández

Murió de varios disparos en el estado Carabobo.

Comerciante.

26 años.

Jesús Labrador

Recibió un tiro en la espalda en Mérida.

Trabajador de cooperativa.

39 años.

23 de marzo

Adriana Urquiola

Asesinada de dos disparos en el estado Miranda.

Intérprete de señas de Venevisión.

Tenía tres meses de embarazo.

Por el caso: se logró una condena de 17 años, 1 mes y 20 días de prisión contra Yonny Bolívar Jiménez de 37 años.

24 de marzo

Miguel Antonio Parra

Guardia Nacional.

Recibió un tiro en el cuello en el estado Mérida.

42 años.

Por el caso: tras las rejas el imputado Walter Mayorga

29 de marzo

Roberto Anesse

Murió en el Zulia al detonar un explosivo casero, tenía 33 años y era padre de familia.


Por Daniel Álvarez // @DanielAlvarezRo

CRÓNICA | Las siete horas que le toma a un venezolano ir al banco

Personas de todo el país se encuentran en la sede principal del Banco de Venezuela donde, desde hace dos meses, las colas no se acaban pues los usuarios toman la decisión de apostarse en el sitio para lograr ingresar a la entidad y obtener efectivo, sin importar la cola, el sol, los abusos y el desorden

Por: Génesis Carrero Soto- Caracas
Foto: Rayner Peña y Génesis Soto 

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Siete horas son suficientes para un buen descanso; siete horas puede tener una jornada de trabajo; igual, siete horas podría tomar hacer un viaje en autobús de Caracas a Barinas o a Mérida, pero en Venezuela siete horas es el tiempo que le toma a un ciudadano acudir del Banco de Venezuela, en Caracas, para hacer cualquier trámite u obtener 100.000 bolívares en efectivo.

Las casi 700 agencias que esta entidad bancaria del Estado tiene en todo el país convergen en su sede principal, ubicada en la esquina de Sociedad de la avenida Universidad de Caracas, donde todo ese bulevar sirve de sala de espera para las miles de personas que desde inicios de noviembre acuden a este sitio para lograr obtener el monto completo de su pensión en efectivo o 100.000 bolívares que le servirán a cualquier ciudadano común para movilizarse tres o cuatro días.

Al llegar, a las 7 am, ya la cola supera la cuadra y media y, cual si se tratara de un ciempiés humano, la multitud se extiende en una larga fila desde la entrada del banco hasta la Plaza El Venezolano, en el centro de Caracas. A los laterales de la entidad bancaria también hay cola, allí se aglomeran quienes quieren hacer uso de los cajeros automáticos dispuestos en las afueras y en la parte interna de la agencia.

Para ese momento, las colas para ingresar al banco están divididas en dos, una para los adultos mayores y otra para el resto de las personas que, a medida que van llegando, suspiran al ver el largo de la fila y se instalan a esperar. “Esperar, eso es lo que hay que hacer aquí. Yo vine ayer y estuve en la cola desde las 8 de la mañana y me tuve que ir a las 3 de la tarde porque aún no había pasado. Espero que hoy tenga más suerte y me vaya de aquí con dinero en mano”, comentó uno de los compañeros de fila.

Una pregonera de Ciudad Caracas se pasea por toda la cola y reparte uno, dos y hasta tres diarios a cada persona. Más adelante una señora con una Biblia en la mano predica la palabra y grita “¡el juicio final viene, viene ya!” a lo que alguien en la fila le responde: “¡cállate vieja, además de la cola tengo que calarme tu loquera!”.

Las colas sobrepasan las 3 cuadras y dan la vuelta a toda la manzana cercana al banco

Entren que caben cien

E

l banco abre sus puertas a las 8 de la mañana, pero a las 7:45 am comienza a moverse la fila de los adultos mayores y aunque entran a la agencia más de 100 abuelos, los viejitos parecen multiplicarse como los peces de Jesús, pues la cola nunca mengua. “Uno viene para acá porque en los días de pensión solo atienden a los de la tercera edad y nos dan prioridad. Por eso uno prefiere echarse este viaje y cobrar la prensión completa, mija. En los pueblos se pasa mucho trabajo porque donde hay agencias es una sola y nunca hay efectivo”, comentó Martha Guillén, una abuela de Barinas que relató a sus compañeros en la cola que viajaba una vez al mes para cobrar su pensión en Caracas.

“Lo que pasa es que no hay planificación. La población ha crecido y bueno por eso uno puede pasar aquí hasta 3 horas”, le respondió el señor Antonio Aparicio a la señora Martha.

Aparicio es de Santa Teresa del Tuy; dos personas más atrás esperaba Jaime Rodríguez de Carúpano. En la cola de al lado había gente de Mérida, Monagas, Aragua, Valles del Tuy, Carabobo y Guárico. Todos viajan seguido a Caracas para poder hacerse del efectivo que necesitan, no sin antes hacer su cola y “esperar con paciencia”.

“De las agencias en los pueblos nos mandan para esta a resolver cualquier cosa, buscar tarjetas, obtener libretas nuevas, cualquier cosa que solo en esta sede pueden resolver. En este país el sistema financiero es caótico y en los pueblos se pasa hambre”, dijo Henry Rojas, residente del estado Sucre.

A las 7:50 de la mañana la cola general, llamada también de los comunes, se mueve por primera vez unos cuantos centímetros, pero allí se queda estancada y la gente, ya fastidiada de esperar, se pone audífonos y escucha música, conversa entre sí, toma café o come algo que tiene en su bolso. Y, no es sino hasta las 9 de la mañana, una hora después de abierto el banco, que la cola se mueve casi media cuadra.

Ya a las 10:30 de la mañana a muchos los vence el cansancio y el aburrimiento. Hay gente sentada en el piso y la multitud asemeja a la de un concierto. Los vendedores ambulantes se aprovechan, venden tostones, cotufas, café, chupis y cigarros.

A esa hora comienzan a pasar al banco, de cinco en cinco, personas de la fila común, pero “hay demasiada gente y esta cola no se mueve si pasan solo cinco cada media hora y de la cola de viejos pasan tres grupos de 20 personas”, comentó molesto Alfredo, un obrero que pidió el día libre en su trabajo para poder ir al banco a sacar efectivo.

Alfredo cuenta que ir al banco “ya no es como antes”, ahora necesita perder todo un día de trabajo para poder hacer cualquier trámite bancario. “Uno tiene que pasar aquí todo el día, pero tienes la seguridad de que vas a salir con dinero, por eso es que tanta gente se arriesga a hacer esta cola, porque así estemos aquí desde las seis de la mañana y pasemos a las 5 de la tarde, a esa hora nos van a dar los 100.000 bolívares”, explicó.

Desmayos y escándalos

E

l gentío es tal, que desde hace unas tres semanas instalaron un puesto de primeros auxilios de los bomberos de Distrito Capital en el sitio. Los dos funcionarios reportan que atienden a unas 30 o 40 personas a diario que se desploman en medio de la cola, por “los efectos de estar tanto tiempo de pie. Algunos se vienen sin comer o tienen más de 5 horas allí y cuando empieza a pegar el sol la gente no encuentra donde meterse”, comentó uno de los bomberos.

Reportan que las descompensaciones, hipertensión y deshidratación son los casos más atendidos. “Esta cola está así todos los días y así va a seguir estando por los problemas del efectivo, por eso no tenemos órdenes de retirar la unidad de este espacio hasta nuevo aviso”, comentó otro de los funcionarios.

En el sitio se mantienen también funcionarios policiales y de inteligencia, pues es común que se armen alborotos por “coleados” a cualquier hora. Incluso —según cuentan los usuarios frecuentes— la policía ha debido intervenir en varias ocasiones a las 6 pm cuando el banco anuncia el cierre de sus puertas y la gente que sigue afuera haciendo cola se molesta e intenta ingresar por la fuerza.

A pesar del alboroto y el desorden las personas se aferran a su necesidad de tener efectivo y permanecen en la cola. Ya a las 12 del mediodía, cuando el sol arrecia, quienes llegaron a las 7:00 de la mañana alcanzan el cordón rojo que separa la cola y la transforma en tres, para quienes van a atención al cliente, los que acuden a taquilla y los adultos mayores.

Haciendo gala de la famosa “viveza criolla” hay muchísima gente intentando pasar sin haber sufrido la espera de la fila, algunos lo logran y otros, no tan suertudos, son sometidos al escarnio público. Otros se aprovechan de su amistad con vigilantes y funcionarios de la entidad bancaria para pasar y saltarse la cola en las narices de quienes tienen ya cinco horas esperando su turno.

“Por eso es que aquí nunca nada va a cambiar, porque preferimos ser malandros, arrechos y abusadores que hacer las cosas como son”, gritó una señora al ver cómo el funcionario que controlaba la cola en la entrada del banco le permitió el acceso a dos muchachas con carnets de una institución del Estado.

Pero, con todo y los “coleados” a la 1:00 de la tarde unas 20 personas de los que llegaron a las 7:00 am ingresan a la agencia principal. Apenas el trabajador del banco dice que pueden entrar, todos marcan un paso apurado y se adentran, aún en fila, hasta la máquina que emite los números de turno, donde pasan unos diez minutos más, mientras cada uno (abuelos, jóvenes y hasta niños), ingresa su cédula al aparato y obtiene su número.

Dentro del banco, el panorama no es muy distinto al que se vivía en la calle. En la sede principal del Banco de Venezuela ya no existen las acostumbradas normas que prevalecen en cualquier entidad bancaria. Allí la gente puede hablar por teléfono, puede sentarse en el piso, puede recostarse de las paredes, puede estar al lado de la taquilla aunque estén atendiendo a otro e, incluso, puede sacar su almuerzo y comerlo en las sillas de espera o en el suelo.

Una vez adentro, todo avanza un poco más rápido y las 21 taquillas habilitadas no paran de llamar. En algunos momentos el proceso se hace pesado, pues es hora de almuerzo y al menos 6 cajas dejan de funcionar. Hay usuarios que denuncian que algunos cajeros entregan más de 100.000 bolívares a quienes les dan “algún dinerito extra” y retrasan la atención por hacer trámites a funcionarios del banco o amigos que les pasan “bajo cuerda” cheques o libretas.

A la 1:50 minutos, siete horas después, se pasa a la taquilla en donde hay que esperar otros 10 minutos antes de ser atendida, pues una empleada estaba cobrando un cheque. Desde allí se pueden corroborar las denuncias de tantos usuarios:

—¿Usted que desea hacer? —pregunta la cajera.

—Quiero depositar este cheque de 220.000 bolívares y ver si me puedes pagar este de 125.000.

—Pero el límite a pagar son 100.000 bolívares señorita.

—Oye, pero tengo muchas horas haciendo cola. ¿Puedes hacer algo por mí? Yo te doy algo.

—Bueno, voy a hacer una excepción…

A las 2:10 de la tarde la usuaria salió de la entidad bancaria con 120.000 bolívares, de los 125.000 que había cobrado y 7 horas que se restaron a su vida, dedicadas a la larga espera.

Relatos del Absurdo | Peregrinar por una batería

 

Por Relatos del Absurdo

Fecha: 25/03/2017

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Los repuestos para automóviles son escasos y costosos en Venezuela. Por eso adquirir un acumulador no solo es asunto de tener dinero, sino de contar con buena suerte

Por David González para Relatos del Absurdo*

El motor del automóvil apenas tosió como un paciente agónico con el primer intento de encendido. El carraspeo fue menor en la segunda oportunidad y en la tercera apenas se escuchó un click. No podía haber peor noticia para comenzar la mañana. La batería había quedado sin carga suficiente para encender el vehículo. Ya presentaba fallas, ya había dejado recados de urgencia, ya se sabía que era inevitable, pero cada día de funcionamiento, así fuera precario, era como una dulce prórroga que llegaba de la mano de la buena fortuna. Esa suerte, sin embargo, se había agotado y no quedaba otra opción sino enfrentar la hora de la verdad:  había que reemplazarla.

¿Por qué recelar de algo que no representaría una grave dificultad en país alguno de América Latina? ¿Por qué ese empeño en exprimir cada mínimo amperio de ese cubo que despacha electricidad al automóvil? Una pista vale para responder esas preguntas: cuando se vive en Venezuela puede tornarse azaroso el acto cotidiano de comprar desde un medicamento contra la hipertensión arterial hasta harina de maíz, el ingrediente básico de las arepas, el plato que representa la seña más sólida de identidad nacional. ¿Qué podía esperarse entonces de buscar una batería? ¿Cómo sería salir a comprarla en la Caracas de finales de 2016, capital de un país que tuvo ese año una inflación de aproximadamente 480 por ciento y donde 8 de cada 10 productos básicos llegaron a escasear según la encuestadora privada Datanálisis?

Pasara lo que pasara no podía evadirse la realidad. Una opción era caminar de vuelta desde el estacionamiento a la casa, paralizarse frente a las circunstancias y dejar el carro aparcado por meses a la espera de un repuesto como le ha sucedido a cientos de propietarios de vehículos que se les ha dificultado obtener una pieza, bien porque escasea o por sus altos costos. Otra alternativa era pensar en algún revendedor ilegal –de los que son conocidos como “bachaqueros”– ante la evidencia de que los pequeños distribuidores comerciales carecen de inventarios. La última de ellas era probar un camino que podía no dejar resultados: llamar por teléfono a la principal fábrica para confirmar si esa mañana podía tenerse un golpe de suerte como el que vive un defensa, digamos Sergio Ramos, que anota el gol de la victoria en el minuto 94 o como el que experimenta un bateador de Grandes Ligas, como Miguel Cabrera, quien con un jonrón en el último inning se lleva la gloria en un bolsillo.

La suerte de las estrellas favoreció ese día. “Venga rápido”, dijo una representante de ventas, al otro lado de la línea. “Hoy nos quedan, pero mañana quién sabe”. Era una buena noticia y había aún algo de dinero en la cuenta. Correspondió entonces cancelar las reuniones de trabajo de la mañana. No hizo falta urdir excusas complicadas, sino tan solo explicar la verdad. “Me quedé sin batería y me dijeron que si iba ya podía comprar una”. Así terminaba un modelo de texto despachado por la mensajería del teléfono. Lejos de respuestas con recriminaciones, llegaron líneas de apoyo y con los mejores deseos: “Te entiendo, buena suerte”.

La solidaridad vía WhatsApp y Telegram fue como un soplo inspirador para dar el siguiente paso. Pedir ayuda de un vecino para empujar el diminuto Renault y encenderlo. Cuando las baterías tienen mínimas cargas, es posible echar a andar un vehículo estándar si se le hace avanzar con suficiente velocidad y se cuenta con destreza para coordinar el embrague, la palanca de cambios y el encendido. El carro reaccionó y así se hizo el trayecto rumbo a la fábrica. ¿Por qué era necesario llevarlo para hacer la compra?  Sí; hay que aclararlo. Por regulaciones del Gobierno para evitar el mercado negro, la empresa solo vende a quienes acuden a ella con su vehículo y con una batería evidentemente desgastada. No puede presentarse cualquier conductor, sino específicamente el propietario del automóvil con los documentos originales que así lo acrediten. Si el comprador ha sido víctima de un hurto, entonces se debe mostrar la denuncia policial. En casos como esos, es frecuente que el vendedor pida al afectado una batería en mal estado así haya sido de otro vehículo. El requisito, ilógico para muchos que han recibido la visita de la delincuencia, ha hecho prosperar de modo inesperado la venta de acumuladores inservibles. Es el tipo de negocios fértiles en una economía donde hay mayor abundancia de controles que de bienes.

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La oferta de baterías tuvo una reducción sustancial en el país luego de la intervención estatal en el mercado a finales de 2013.

(Foto: Ana V. Fernández)

El camino rumbo a la fábrica, en la zona industrial de Los Cortijos, se logró sin contratiempo. Llegar con cierto retardo supuso una desventaja ante quienes habían arribado mucho antes. Desde las puertas de la instalación había una fila de 136 automóviles. La esposa del conductor que estaba justo delante se tomó el trabajo de contarlos uno por uno. Eran las 9:30 a.m. y ella quería calcular si para las 3:00 p.m. habría terminado para poder buscar a sus hijos que esa hora concluirían sus actividades en el colegio. “Ojalá nos alcance el tiempo”, dijo resignada después de concluir el inventario. No bien había terminado de decir la frase cuando llegaron más vehículos a la última posición de la hilera. En los primeros segundos fueron dos o tres, pero en cuestión de una hora, 40 se sumaron a la espera. Después dejó de ser importante reconfirmar cuántos automóviles había allí ese día.

Lo único relevante, en cambio, era recorrer aproximadamente el medio kilómetro que faltaba para llegar a la meta. El motor del pequeño Renault estaba encendido pero por una maniobra descuidada se apagó y esta vez no fue posible prenderlo de nuevo de nuevo. Así que no existió otra alternativa sino la de empujarlo a lo largo de un trayecto que se completó en casi cinco horas bajo el generoso sol caribeño. Para nada resultó un consuelo confirmar que había otros conductores que hacían lo mismo con vehículos y camionetas bastantes más pesados y voluminosos. ¿Una grúa para remolcarlos? Ni pensarlo: en ese caso es un gasto suntuario.

Pueden pasar muchas cosas en un período equivalente a un cuarto de día. Las conversaciones de trabajo que no pudieron ser reprogramadas, tuvieron lugar vía telefónica en los momentos durante los cuales la hilera no avanzaba. Si por casualidad había que hacer adelantar el carro, bastaba una advertencia: “No cuelgues. Dame un segundo y retomamos la conversación”. También fue posible, como sucede con frecuencia en esperas tan largas, trabar una nueva amistad. Sucedió con el anciano que conducía una Toyota Terios y quien ayudó a empujar al diminuto Renault a lo largo del camino.

Una frase estrenó la conversación. “Somos afortunados”, dijo él. Sus palabras, desde luego, deben ser entendidas en su contexto. No reflejaban resignación: eran la constatación de un hecho. En los meses precedentes, era difícil que cinco horas en una cola bastaran para comprar una batería en la fábrica. Era necesario llegar de madrugada a las puertas de la industria, dormir allí, resistir el sereno y rogar a Dios que ningún delincuente se aproximara, como más de una vez ocurrió, a robar a mano armada a los conductores que pernoctaban para buscar baterías. Las colas recientemente se han reducido mucho más por el ascenso de los precios que han hecho a los conductores incluso desistir de intentar la compra, al punto de hacer lucir despejados algunos centros de ventas donde no hay colas aunque el predicamento de los consumidores no desaparece.

Hace cuatro años comenzaron a aparecer los síntomas del desbalance en el mercado. Fue entonces cuando se desplomó la entrega de dólares preferenciales por parte del gobierno para los principales importadores de baterías que cubrían entre 30 y 40 por ciento de las necesidades del país. La parte restante era atendida y aún lo es por una empresa privada nacional, Inversiones GB, cuyas fábricas no han sido capaces de abarcar toda la presión de la demanda interna, según lo han explicado sus voceros. Un hito de 2013 quedó grabado en la memoria de los consumidores como el momento cuando nunca más fue posible adquirir una batería sin las dificultades que después se hicieron rutinarias. Ocurrió en noviembre de ese año cuando el gobierno ejecutó una medida de ocupación temporal en las instalaciones de la compañía fabricante y les obligó a reducir los precios de sus productos en 25 por ciento. Luego de esa intervención, los inventarios se agotaron y a la larga los consumidores enfrentaron las semanas más difíciles de acceso, se multiplicaron las colas maratónicas y proliferaron los hurtos: dos años más tarde policías y transportistas afirmaban ante reporteros de sucesos que conocían más de 100 denuncias semanales solo en Caracas.

REGULACION PRECIOS DE BATERIAS PARA AUTOMUVILES

La demanda desbordó a los fabricantes nacionales de baterías en vista de la caída de las importaciones

(Foto: William Dumont/ Cortesía El Nacional)

A días como esos, cuando las esperas interminables alcanzaron el cénit, se refería el viejo conductor de la Toyota Terios cuando afirmaba que, después de todo, se sentía con suerte por no tener que realizar un madrugonazo. Aguardar junto con él hizo la jornada más llevadera. Entre un avance y otro, él habló de su trabajo, de su familia y de la época, para nada lejana, cuando comprar una batería era una transacción rutinaria que no merecía un recuerdo especial. Esa historia sí sonó como una postal de los buenos tiempos. De tanto en tanto el viejo conductor miraba adelante y repetía en voz alta el número de vehículos que restaban antes de llegar a la entrada del centro de servicio de la fábrica, donde son reemplazadas las baterías. “Nos quedan 30 adelante”; “Nos quedan ocho”; “¡Llegamos!”. Era un alivio: no nos cerrarían las puertas en el rostro.

Uno de los técnicos de la compañía está en la entrada con un aparato para recargar por última vez las baterías de quienes han empujado su carro con paciencia hasta llegar allí. Será la última carga, suficiente para encender el vehículo y estacionarlo en un punto donde será cambiado el repuesto. Antes hay que pasar por la caja y pagar. El monto que toca hoy, cuando no ha terminado 2016, es 27 veces superior al que gobierno estableció tres años antes cuando ocupó la empresa y en vano intentó controlar por decreto lo que no era posible con racionalidad económica. Los precios en los primeros meses de 2017 siguieron aumentando. Reemplazada la batería, el diminuto Renault se activa otra vez como un caballito brioso. Oír el sonido del motor da alivio y cuando el vehículo comienza a rodar es imposible no pensar que es verdad, que esa mañana fuimos afortunados por una razón: porque buscábamos una batería y no un alimento para un bebé o una medicina para un enfermo.

* Relatos del Absurdo es una iniciativa periodística liderada por IPYS Venezuela y CONNECTAS, que busca ofrecer insumos informativos para entender las dificultades que vive la sociedad venezolana hoy. Vea todo el especial acá http://connectas.org/relatos-del-absurdo/