Publicado en ANALISIS, OPINIONES

Venezuela en la Asamblea General

Foto: Cortesía.

Félix Arellano

24 de septiembre de 2019

Nos encontramos en el 47 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con  una agenda ambiciosa y compleja.  Una intensa jornada de diálogos y negociación sobre temas tan difíciles como: Irán, Siria, Corea del Norte, las guerras comerciales, el cambio climático y, obviamente, el caso venezolano, que será objeto de atención especial en los diálogos privados, en las reuniones informales y en varios eventos especiales que pudieran definir nuevos rumbos de acción.

Adicional al trabajo administrativo, la Asamblea General constituye una oportunidad política para el diálogo y la negociación, entre los 193 países miembros que la integran. Una organización plenamente universal en su membrecía y absolutamente multidisciplinaria en su dinámica de trabajo. Pero tales características también generan algunas limitaciones; el sistema se ha burocratizado y resulta lento, de rutinas administrativas que no siguen el ritmo de los graves problemas mundiales que están enfrentando.

En este contexto, el caso venezolano se presenta como un importante desafío. Será tema de atención formal en diversas comisiones, tanto por el contundente Informe de la Sra. Bachelet sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela, como por la Comisión de Investigación, que sobre la crisis venezolana, ha adoptado recientemente la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Sobre la situación venezolana también están planteadas reuniones específicas fuera de la agenda de la Asamblea, como la reunión de Cancilleres del TIAR o la reunión de alto nivel, que sobre Venezuela, coordinará el Presidente Donald Trump. Son eventos que pueden cambiar el rumbo de los acontecimientos, y representan claras evidencias del interés de la comunidad internacional de restablecer nuestra democracia.

El proceso bolivariano también aprovechará la oportunidad para promover su narrativa, en particular contra las sanciones del imperio, propiciando resoluciones seguramente contará con el apoyo de la experimentada diplomacia cubana, los miembros radicales del Movimiento de Países No Alineados y el club de gobiernos autoritarios.

Pero, en esta oportunidad, el caso venezolano se presenta más complejo. El eventual fracaso de la mediación del gobierno de Noruega, estimula la radicalización de las posiciones. Recordemos que Noruega se suma a otros fracasos de mediación como los realizados por el Vaticano y la República Dominicana, lo que evidencia la intransigencia del proceso bolivariano para avanzar por la vía pacífica y democrática.

Tratando de reducir los daños el proceso bolivariano ha promovido una presunta negociación, cortada a su medida, con grupos políticos minoritarios. Este escape no resuelve la crisis, por el contrario la agudiza; ni fortalece al proceso bolivariano ante la comunidad internacional; empero, si logra uno de sus objetivos fundamentales, ganar tiempo y endurecer las estrategias para perpetuarse en el poder.

El potencial fracaso de Noruega tampoco beneficia a la oposición democrática ni a la comunidad internacional. Desde una perspectiva dura se estiman que ha llegado el momento para escenarios más contundentes y por eso privilegian la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). Es cierto que este foro representa un nuevo escenario sobre la crisis venezolana, que en principio reúne un grupo de países bastante cohesionados frente a la crisis venezolana y que abre mayores posibilidades de acción que las previstas en la Carta Democrática Interamericana.

Pero no conviene sobredimensionar el TIAR, también puede generar fraccionamiento en el Grupo de Lima, ya que acciones de mayor contundencia, como por ejemplo, el tema militar, generar divergencias entre las partes. Por lo pronto es posible esperar mayor presión política y económica sobre el proceso bolivariano, podrían aparecer en escena, en el incremento de la escalada de la presión, conceptos como bloqueos o embargos.

La comunidad internacional democrática mayoritariamente ha respaldado el esfuerzo de mediación de Noruega, pero todo indica que ha faltado efectividad, creatividad y coordinación para fortalecer ese esfuerzo. En tal sentido, resulta fundamental lograr una mayor coordinación de los diversos actores internacionales: Unión Europea y su Grupo Internacional de Contacto, el Grupo de Lima, el Vaticano y otros potenciales colaboradores.

El heterogéneo grupo de países que apoyan la salida pacífica, deberían incrementar sus acciones de presión efectiva e inteligente, que afecte directamente los intereses del bloque en el poder. También deberían incrementar los incentivos que faciliten la salida pacífica y democrática.

Una tarea que requiere mayor atención es el trabajo con los países aliados al proceso bolivariano, en particular, Rusia, Cuba, Irán, China; para que no obstaculicen la salida pacífica. Una nueva Venezuela democrática será un espacio seguro para la inversión de todos los países del planeta, que respeten las normativas nacionales e internacionales.

Como se puede apreciar, avanzar en esta agenda u hoja de ruta creativa y ambiciosa exige de una enorme participación de nuestra oposición democrática unida, propiciando iniciativas que se puedan complementar; agendas que se puedan articular, diversos escenarios todos encaminados al objetivo de restablecer la democracia en Venezuela.

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Venezuela abraza a sus hijos, no seamos cobardes, nos atropellan con el dólar

03/09/2019 04:37 0 Comentarios Lectura: 4 min (1139 palabras)

No seamos apáticos, el dólar juega con nosotros, hay que detenerlo

La Tecla Fértil

Venezuela, necesita una mano fuerte que sea capaz de sostener una antorcha encendida en la mitad de la penumbra que sirva para alumbrar a otros, incluyendo sus pasos y proponga abrir caminos, para que otros puedan trasegar. Es una luz, un faro, un referente, que inspira a quienes le siguen a las mejores cosas y fruto de su visión, capacidad y pasión, logra activar en quienes le rodean sus cualidades más representativas y ponerlas al servicio de causas comunes, beneficiosas para todos.

El liderazgo es algo fundamental en la sociedad y son los líderes en las diversas áreas: educación, economía, política, comunidad, arte; los que impulsan las grandes transformaciones de la historia y son la simiente de obras que marcan la vida de muchos. Existen para incidir, motivar, avizorar, crear y proponer, para concebir, para soñar, para imaginar alternativas en espacios donde otros solamente ven diversos tonos de gris. Son una promesa y definitivamente, quienes tienen la posibilidad de activar los cambios que se requieren en los diversos contextos.

En tiempos complejos para el país, vale la pena reflexionar sobre nuestros líderes y la manera en la que algunos han obrado. La verdad reside solamente en el corazón y la mente de quien la conoce, ignoramos los demás, el contenido completo de las cosas y las intenciones que en su momento movilizaron la voluntad de quienes tenían en sus manos el poder.

Que gane quien tenga mejores posibilidades para guiar este gran barco a puerto seguro, que exista participación masiva y que la única fuerza que direccione el voto, sea la de la conciencia. Es oportuno reflexionar en torno al liderazgo, como una condición necesaria y una habilidad que debe activarse y educarse en las nuevas generaciones, porque sombras habrá siempre y necesidad de luz, también.

Debemos cuestionar lo ocurrido, para aprender de ello y generar cambios a futuro, tenemos que preguntarnos qué ocurre en Venezuela, para que quienes han tenido oportunidades de liderazgo, hayan terminado con su destino comprometido en acciones legales e incluso privados de la libertad. Debemos ver en profundidad lo que está ocurriendo, pues no es coyuntural: llevamos años observando hechos de corrupción, viendo investigaciones fiscales, disciplinarias y penales; este es quizás el momento más agudo de la crisis, pero no es el primero, ni el único.

Al mismo tiempo, es necesario que pongamos la mirada en nuevos hombres, que los respaldemos y valoremos a quienes a lo largo de los años han hecho cosas buenas y han mantenido recto su trasegar —sí existen y debemos visibilizar su existencia—.

Esperanza y liderazgo son dos hilos que se entretejen: los líderes generan esperanza y esta promueve y respalda el ejercicio del liderazgo.

Renovemos la esperanza y entendamos que siempre, después de la noche más oscura, ocurre un brillante amanecer.

La investidura de un presidente en Venezuela genera un poder enorme, y también una gran responsabilidad. Habrá incidencias, es lógico, pero de ahí a pensar que alguien gobierne detrás de quien sea que gane, es una manifestación de ignorancia.

Más allá de las ofertas, quizás inviables desde la lógica de la gerencia de lo público, y solo pensadas para cautivar a quienes desconocen cuáles son las competencias y alcances de este nivel de la gestión estatal, debe captarse la gran visión de país de cada uno y, sobre todo, su coherencia con el momento histórico y las demandas de los contextos globalizados. Sistemas que coartan la iniciativa privada y el desarrollo empresarial, pueden resultar contraproducentes, insostenibles y retrógrados frente a las tendencias mundiales.

Estamos en el momento más crudo de la crisis

Renovemos la esperanza, aprendamos de lo ocurrido y miremos al pasado con sentido crítico, para comprometernos como pueblo a evitar que los hechos que hoy nos colman de desazón, se repitan.

No seamos cobardes, menos temerosos, hay una libertad y debemos cautivarla para avanzar y liberar a los oprimidos. Saliendo del país no ganamos nada.

Es muy importante que la decisión se base en un concepto personal y no en lo que se escucha decir de otros; también, que se mire al ser humano, que se aprecie la posibilidad de liderazgo que cada uno es, y no se quede solamente la mirada en quien le acompaña o no, porque siempre habrá predilecciones y rechazos, adeptos y disidentes.

Asiste a tu Consejo Comunal y lucha.

Los habitantes de este territorio, somos responsables de lo que ocurra en el futuro, no es fruto del azar, tampoco es una inercia imparable de la historia; es el resultado de lo que hacemos, de la manera en la que ejercemos la libertad, que tiene una expresión rotunda en la democracia y en el ejercicio serio del voto.

Votar, y hacerlo con criterio informado, es un fruto maduro de la conciencia política con la que debemos contar. Es una obligación moral hacerlo, por la opción que integralmente considerada, ofrezca una mejor perspectiva.

Muchas tareas convocan a cada ser a en su vida: amar y servir a los demás, crear nuevas cosas, abrir caminos y recorrerlos, generar soluciones ante los problemas y, propiciar innovaciones, originar la belleza en el arte, desplegar el talento, ser solidario, dejar una huella en muchos… Sin embargo, existe una misión fundamental y es la de ser padre o madre.

Están destruyendo nuestras familias, estos grupos anárquicos en el poder.

Podría catalogarse como el encargo esencial de la vida, pues se trata de volcarlo todo: la sangre, la propia esencia, la sustancia de los huesos y la carne, todo lo que somos, en otro ser, que viene de nosotros y nos refleja. Se trata de alguien que, de una manera misteriosa, lleva puestos los rasgos de nuestro rostro sobre el suyo, sin que sean iguales; y que, en sus palabras y gestos, en sus convicciones y comportamientos, habla de quienes somos su origen y de lo que hemos sembrado en su vida, desde el vientre.

Por eso, el examen más importante en la gran tarea de la trascendencia, es la vida de los hijos, el legado que queda cuando debemos partir y la alegría principal que ilumina los días. Sus sueños se vuelven propios, sus esperanzas, las nuestras; sus éxitos, el mayor orgullo y sus dificultades, desafíos y problemas, una angustia personal.

Esta tierra es nuestra, aquí nacimos y nos formamos académicamente, queremos una libertad plena, alejada del anarquismo y los factores de poder que provienen del extranjero.

Siendo conscientes de lo que un hijo – una hija –, representa en la historia, hemos de desempeñarnos de la mejor manera, combinando de la forma más sabia que se pueda: dulzura y exigencia, derechos y deberes, consejos y autonomía, generosidad y disciplina; y pensando día a día que lo que sembramos en el alma, pensamiento y convicciones de ese ser que nos ha sido confiado, le acompañará.

Somos una patria y una tierra, Venezuela, no seamos cobardes.

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Carlos Mendoza Pottellá: Expansionismo Petrolero; ¿Resiliencia competitiva o “viveza criolla”?

 

Preámbulo indispensable

Concluida la redacción de este trabajo, percibo la aparente incongruencia de hablar de “expansionismo petrolero” en momentos de desmoronamiento de nuestra industria petrolera y  caída perpendicular de sus niveles de producción, pero mantengo el título porque me refiero a una tendencia histórica profundamente arraigada en el alma venezolana, fundada en la mitología neoliberal y  privatista que, con ropajes de modernidad, se postula como la única salida de la crisis actual. CMP

El próximo mes de septiembre se cumplen 59 años de la fundación de la OPEP. Excusa a partir de la cual pienso desenrollar un ovillo problemático, reiterando viejos enfoques críticos y tratando de aportar nuevos:

Desde esa fecha, y partiendo de los debates protagonizados en varias oportunidades por el proponente de esa controversial Organización, Juan Pablo Alfonzo, y su principal detractor,  Arturo Uslar Pietri, los venezolanos estamos inmersos en un dilema irresoluble en términos de mercado ¿cómo producir más y a mayores precios?

La OPEP no nos ha beneficiado mucho. Esa Organización nunca ha tomado en cuenta a Venezuela ni sus intereses para nada. El sistema de cuotas es contrario a los intereses de Venezuela.

“Yo no sé quién tiene la responsabilidad, pero alguien la tiene, de que Venezuela haya aceptado que la OPEP establezca cuotas de producción petrolera. Eso va contra el interés de Venezuela.” [1]

Con esta afirmación, el Dr. Uslar pretendió olímpicamente desconocer –cosa ésta impensable en él- que los objetivos declarados de la Organización en su acta fundacional fueron, precisamente, defensa de los precios y prorrateo de la producción,vale decir, establecimiento de cuotas.

Que eso no se hubiera cumplido durante sus primeros 16 años de existencia, para amargura de su principal promotor, no significaba que fuera un invento de 1986.

Por cierto que, el afirmar irónicamente que desconocía quién había sido el responsable de esta política, es también un despectivo estilo mayestático, clásico y propio de los que se sienten con derecho y poder para decidir quién es digno de mención y quiénes no.

En distintas épocas desde entonces, el debate original ha adquirido connotaciones existenciales y de enfrentamiento agónico entre el expansionismo a todo trapo, que pugna por quitarse las gríngolas de la OPEP, promoviendo su abandono y quienes abogan públicamente por la defensa de los precios pero que, íntimamente, también sueñan con el aumento millonario de la producción.

Ambas posiciones impregnan los actuales enfrentamientos de los liberales, competitivos, modernos defensores de la iniciativa privada, profetas de los nuevos tiempos de globalización y apertura post guerra fría y muro de Berlín, con los “estatistas”, extremistas socialistas, defensores del carácter de propiedad pública que asignan a los recursos petroleros, cicateros promotores de un nacionalismo desfasado y premoderno, anclados en la preservación de una soberanía inútil, de origen absolutista y feudal, que obstaculiza el desarrollo de las fuerzas productivas, el emprendimiento y la generación de riqueza por y para los más eficientes ciudadanos de este país.

En distintas oportunidades y tonos me he referido a estas circunstancias, pero mi motivación actual proviene de recientes  intercambios de ideas con otros colegas, entre los cuales salta la liebre competitiva cuando, a la manera de Uslar Pietri, colocan a los demás miembros de la OPEP, dentro de “nuestros competidores”, quienes se han apropiado de las cuotas que hemos dejado vacantes por la caída de nuestra producción, razón por la cual debemos considerarlos también como interesados en el mantenimiento de las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela, al lado de los demás países latinoamericanos productores de petróleo, los cuales disputan también por el cada vez más estrecho mercado norteamericano.

Y se trata de colegas que concuerdan en la necesidad ineludible de un nivel de precios que permita el sostenimiento de nuestra crecientemente costosa producción, tanto por agotamiento y necesidad de recuperación secundaria ampliada en nuestros yacimientos convencionales, como por las elevadas cotas de ese parámetro -80 a 130 dólares el barril- que debe remontar una cada día más inviable expansión de la producción y mejoramiento de los crudos extrapesados de la Faja del Orinoco, en donde paradójicamente reposa más del 20% del petróleo  de este planeta. [2]

De hecho, el carácter contradictorio de ese discurso “competitivo” que simultáneamente clama por mayores precios, me llevó recientemente a comentar, en un evento público, que el único consenso que existe en la aguda confrontación política actual es el de que todas las facciones enfrentadas “planifican” para alcanzar en el corto plazo una producción de 5 o 7 millones de barriles diarios… si los dejan aplicar sus respectivas fórmulas milagrosas, que eludirán el estancamiento de la demanda, la vertiginosa emergencia de las lutitas norteamericanas,  los nuevos hallazgos de crudos livianos en Guyana, Brasil, Uganda y el Mar del Norte, la expansión de campos gigantes en Arabia Saudita y las crecientes limitaciones al consumo petrolero que impondrá, en el mediano plazo, la inevitable transición energética.

Pese a todo, esa disputa, doméstica y autista, se centra en tratar de demostrar cuál de las opciones políticas actuales está mejor preparada para alcanzar las elusivas metas, legítimas herederas del “megadisparate de PDVSA” de 1982 [3], y de las  planteadas posteriormente en 1992 para ser alcanzadas en el 2002, de 5 millones de barriles diarios, con las “políticas volumétricas” (“compensaremos la caída de los precios con el aumento de la producción”) de las Guías Corporativas de PDVSA, elaboradas por los entonces Planificadores Mayores Ramón Espinasa y Bernard Mommer [4].

Estas “Guías” nos permiten calibrar la magnitud de los sueños que se formularon en ese año y que se replican hasta nuestros días:

En primer lugar, Espinasa y Mommer estimaron que Venezuela tenía reservas probadas  de petróleo, gas y carbón, que sumaban 88 mil millones de barriles de petróleo equivalente “…y si se incluyen las especulativas, los recursos recuperables pudieran alcanzar los 504 MMM BPE”

Si se deseara explotar por lo menos 160 MMMBPE en vez de los 504 MMMBPE totales, a fin de aprovechar el ciclo de vida de estos recursos, se tendría que alcanzar rápidamente una producción de 9 MMBPED, donde los crudos pesados llegarían a los 5 MMBPED [5]

Esa “política volumétrica”, feneció con el hundimiento de los precios de la mezcla de crudos venezolanos, por debajo de los 14 dólares esperados, a menos de 7 dólares el barril en 1998:

Pero fue resucitada en 2005,  “coincidencialmente” por vía de uno de sus progenitores en tiempos de ”apertura”, el entonces Asesor Mayor Bernard Mommer,  y ahora Viceministro de Energía y Minas de la nueva era,  luego de que los precios alcanzaron los 40 dólares y siguieran rumbo a los 100, dado el estricto cumplimiento, a partir 1999, de las cuotas pactadas por todos los integrantes de la OPEP, paradójicamente espoleados, en esa oportunidad, por los intereses petroleros independientes… norteamericanos, los cuales no soportaban precios debajo de 10 dólares el barril.

Un renovado respeto a las cuotas que, finalmente, fue refrendado por la II Cumbre de Jefes de Estado de la Organización, convocada por el Presidente Chávez y realizada en Caracas en el 2000.

De tal suerte que, comenzando en el referido año 2005, se volvieron a desatar los sueños expansivos, registrados en el Plan de la Patria de  PDVSA inicial, y en todos los sucesivos, reincidiendo en la fijación de metas inalcanzables de 5, 7 y 8 millones de barriles diarios, en 20010, 2012, 2015 y… septiembre de 2018, cuando se estableció, por enésima vez, que el país produciría 5 millones de barriles diarios en 2025.

 

Contradictoriamente, todos estos planes fueron –y todavía son- coetáneos con el sostenimiento, dentro de la OPEP y en el discurso público, de la sedicente posición de “halcones”, al lado de Irán, como los  principales aupadores del mantenimiento y profundización de las cuotas para defender los precios.

¡El propio comportamiento esquizoide!

En descargo de nuestros planificadores petroleros, sin embargo, debo decir que esas tendencias centrífugas se han manifestado a través del tiempo en todos sus miembros. A este respecto, en otras oportunidades he citado el trabajo del Profesor iraní Abbas Alnasrawi, titulado “OPEC: The Cartel that it is not”[6], en el cual describe el comportamiento muchas veces tramposo de sus miembros, en el seno de cada uno de los cuales sectores influyentes alimentan complejos de culpa, por lo que consideran como una dejación de soberanía: la fijación, por consenso internacional, de los niveles de producción de sus respectivos países:

 Es importante destacar, sin en  embargo, que el carácter conflictivo de la pertenencia a esta Organización es generalizado: en cada uno de los países miembros actúan fuerzas opuestas a prorrateos de producción y fijación concertada de precios.

 En nuestro trabajo de ascenso anterior citábamos el artículo del Profesor iraní Abbas Alnasrawi, en el cual  analiza la resistencia de los miembros de la OPEP a la acción colectiva. Resistencia que, durante los primeros años de su existencia, dificultó la defensa de los precios y convirtió a la OPEP en una organización marginal. En Venezuela pervive esa resistencia y  en las opiniones de destacados dirigentes del país subyace todavía la idea de que la OPEP es una Organización de árabes donde nuestro país está arrimado. De factura más reciente y vinculada a la idea de que el subdesarrollo y el tercermundismo son condiciones ideológicas, mas bien psicológicas, y no materiales, es la percepción que tienen algunos “modernos” analistas sobre la OPEP como instrumento de un pasado de confrontación, no cónsona con las nuevas realidades internacionales: el subdesarrollo estriba justamente en permanecer en ella.[7]

Haciendo énfasis en las diferencias, políticas, religiosas, culturales e históricas entre todos y cada uno de sus miembros, se resaltan los potenciales antagonismos.    

Pero a la postre, siempre se ha impuesto el interés común a todos los propietarios del recurso, naciones o particulares, de maximizar el ingreso petrolero unitario. Interés que en muchas oportunidades fue compartido por productores nativos de países no miembros de la OPEP, como Noruega, México, Canadá,  Kazajastán y… los Estados Unidos.

Ese interés ha superado situaciones de guerra entre algunos de sus miembros, como sucedió durante casi una década entre Irán,  Irak y Kuwait. Confrontaciones político-religiosas entre los sunitas del Golfo Pérsico y los shiitas iraníes. Diversidad política extrema entre países socialistas y musulmanes, árabes y latinoamericanos occidentales, cristianos y anticomunistas, reinos feudales, democracias y dictaduras.

Creo pertinente, entonces, rememorar mi propia visión, asentada en la obra citada en la nota anterior, sobre el origen y significado de esta “resiliencia competitiva venezolana”, que en los últimos años ha adquirido connotaciones de “viveza criolla”, al pretender estar al mismo tiempo con Dios y con el diablo.

 Es oportuno mencionar el hecho de que, un punto focal, de convergencia de los intereses privados nacionales y foráneos, con los defensores dentro del sector público del inversionismo petrolero a ultranza, es precisamente la oposición a la pertenencia de Venezuela al único organismo desde el cual, independientemente de sus contradicciones internas y de nuestros gustos históricos, políticos, raciales o culturales, estamos en posibilidad de ejercer el poder al que hacemos referencia: la OPEP.

Siglas de pesadilla para algunos de estos sectores, en tanto que representan limitación y techos de producción, con la consecuente reducción de desembolsos, de negocios y de ejercicio del poder. Son antológicas y grotescas las manifestaciones de alegría que se generan en el entorno gerencial y comercial de la empresa petrolera estatal venezolana durante los momentos de mayores dificultades para la organización. Momentos durante los cuales han ejercido todas sus facultades de presión para lograr la defección de Venezuela. [8]

¡Nos vamos y san se acabó!, Quiros Corradi dixit.

Reseñaba, también, que las corporaciones petroleras internacionales se ocuparon siempre de desalentar cualquier iniciativa integradora de los países exportadores netos, propalando la urgencia de incrementar la competitividad, vale decir, de bajar la participación nacional en el negocio para enfrentar el creciente “poder de captura de mercados” de los demás:

Se postula, por el contrario, la necesidad de ser competitivos y de lanzarse a una política agresiva, a una escalada de inversiones “down stream” y acuerdos tipo “netback” que, aunque comporten en definitiva un incremento en el costo de ventas, garanticen el “acceso preferente” a los mercados que permita compensar con mayor producción los disminuidos rendimientos unitarios que tal política determina. 

Por esto, en Venezuela, las proposiciones de Pérez Alfonzo chocaron con el escepticismo mayoritario de la opinión pública y la hostilidad manifiesta de las concesionarias extranjeras. La lucha no ha cesado desde entonces. Cada cierto tiempo resurgen los partidos contra y pro OPEP. Unos decididos y con claridad de metas e intereses y otros vergonzantes, consumidos por la duda de estar defendiendo a una organización de perdedores frente a los dueños del éxito, al atraso frente a la modernidad. [9]

Cabe aquí destacar que un instrumento de este camino competitivo, promotor de la salida de la OPEP y de la garantía de acceso preferente a los mercados lo constituye, precisamente, la citada escalada de inversiones down stream y acuerdos tipo “netback”, iniciada en 1983 por el Ministro de Minas de entonces,   Humberto Calderón Berti, con la anuencia expresa del entonces ex-Pesidente Rafael Caldera, quien alegón, con meridiana claridad, que la “internacionalización” sería la alternativa venezolana a la OPEP. [10]

En las investigaciones promovidas en el Congreso ha quedado de manifiesto el hecho de que los consultores jurídicos de PDVSA y el Ministerio de Energía y Minas, de consuno con el Procurador General de la República, constituyeron un “jurado complaciente” para escudriñar en los vericuetos de la Constitución Nacional y las leyes específicas del sector petrolero a fin de encontrar una fórmula que permitiera a la industria eludir la obligatoriedad de someter un contrato de evidente interés nacional a la consideración y aprobación por parte del Poder Legislativo. [11]

A partir de entonces se adquirieron 17 refinerías chatarra en las cuales invertimos montos gigantescos para su modernización y de las cuales nos queda el residuo pírrico de las 4 refinerías de Citgo.[12]

Posteriormente, en 2005, y siguiendo el mismo comportamiento utópico ya referido,  de simultaneidad entre el reconocimiento de la necesidad de defender los precios y la multiplicación de las metas expansivas  de la producción, en materia de refinación, PDVSA se planteó la adquisición de nuevas refinerías, que se sumarían a las 17 mencionadas antes, para colocar en ellas nuestras “crecientes exportaciones”, tal como lo muestran las siguientes láminas:

  

En 2010, todavía se registraba triunfalmente el resultado expansivo:

Y simultáneamente, se anunciaban los planes de elevar el número de refinerías poseídas por PDVSA en todo el mundo a 37 para 2030.

Estos planes se basaron, desde 2005, en un “Análisis de Entorno” lleno de consideraciones ilógicas, tales como la de constatar que no existían en el mercado nuevos proyectos para la construcción de  refinerías, e inferir de ello, por imperio absurdo, que esa era una señal para “actuar ya”:

Los descuidados capitales petroleros internacionales estaban dejando el campo libre a los perspicaces conquistadores internacionales de PDVSA.

Desde luego que estos planificadores no son idiotas ni inocentes, por el contrario, se pasan de avispados, porque están seguros de que estos mensajes serán comprados, como “paquete chileno”, por la ignara dirigencia política y económica venezolana, la cual también se come el cuento de que en Venezuela están las mayores reservas probadas del globo y, en consecuencia, soñando con el chorro de dólares que administrará, está dispuesta a liberar ingentes cantidades de recursos que, como ya el país entero ha constatado, arderán en las hogueras de los negocios, inviables para la Nación, pero ampliamente favorables para sus gestores particulares. 

Estas 37 refinerías, con 4 millones 485 mil barriles de capacidad conjunta, se sumarían  a los 10 “mejoradores” con capacidad de procesar 1 millón 630 mil barriles diarios de crudos extrapesados que estarán instalados para la época.

La sola visión de la infraestructura requerida para el funcionamiento de este complejo mejorador, que se presenta en el siguiente gráfico, es la prueba más palpable de su carácter funambulesco, de pirotecnia para el público de galería:

Seis mejoradores nuevos, una refinería, 282 taladros, 2 nuevos terminales marítimos y la ampliación de Jose, 25 tanques de almacenamiento con una capacidad total de 15,5 millones de barriles, 3.739 kilómetros de oleoductos.

Pues bien,  59 años después de la fundación de la OPEP, tales siguen siendo las posiciones sostenidas  ahora, abiertamente por algunos y solapadamente por otros, en momentos en los cuales las expectativas del mercado petrolero internacional son menos que moderadas en el mediano plazo y con seguridad declinantes en el largo plazo,  etapas en las cuales sólo los países del Medio Oriente pertenecientes a la OPEP podrán elevar, aunque a ritmos decrecientes, sus niveles de producción, según se muestra en el cuadro y gráfico siguientes: [13]

Las expectativas de crecimiento de la producción venezolana son evaluadas como muy limitadas por todos los analistas y organismos internacionales especializados, fundándolas todas en los recursos de la Faja del Orinoco y precios requeridos entre 80 y 130 dólares el barril, como ya referí, y con una ventana volumétrica mínima, como lo reflejan cuadros y gráficos de distintas fuentes [14], dos de los cuales presento aquí:

Pese a todo lo anterior, el germen expansionista, la resiliencia competitiva y la viveza criolla, atacan desde el fondo de una industria hundida por una pésima gestión gerencial y técnica, la corrupción y la planificación de pajaritos preñados, la cual ha consumido una parte sustancial de los ingresos netos de la Nación, desde 1978 hasta nuestros días. Todo ello potenciado a la enésima potencia por las sanciones norteamericanas que pesan sobre el país.

Y para muestra conclusiva de las consecuencias del expansionismo petrolero “nacionalizado”, que ya pasa de 40 años, tres botones finales:

En primer lugar, los resultados de la Internacionalización 1998-2001 y los de CITGO en los últimos cuatro años registrados: [15] [16]

De seguidas el gráfico que registra el incremento de los costos netos y la consecuente caída de la suma de la participación fiscal y los aportes al desarrollo social, que se traducen en la desaparición de la renta petrolera, en cumplimiento de la profecía de Pérez Alfonzo en cuando a la inevitable caída de la capacidad generadora de excedentes de la industria petrolera venezolana. [17]

Y finalmente, el gráfico que registra el principal y más indignante resultado de la “internacionalización” y el “posicionamiento en los mercados internacionales”:

El porcentaje  representado por el costo de adquisición de crudo y productos no venezolanos requeridos para alimentar el parque refinador internacional, dentro de los costos totales de la industria.[18]

En resumen, considero que este terrible panorama de caída libre sólo puede ser abordado con un enfoque político nacional de amplio espectro, autocrítico, múltidisciplinario, transversal e integrador de las diferencias, con la supeditación de los intereses particulares legítimos al interés general, con un diagnóstico descarnado y sin contemplaciones, que supere la ignorancia generalizada, que castigue, cauterice y prevenga las corruptelas, que abra las puertas al escrutinio público de esa caja negra donde se han perpetrado y se sigue perpetrando negocios turbios y, por ende, lesivos del patrimonio público e intergeneracional.

Tareas para las cuales, según mi opinión y muy lamentablemente, no estamos todavía preparados ni dispuestos a afrontar. Perdóneseme el optimismo. 

 cmp, agosto de 2019

[1] El Universal, 12 de agosto de 1990, Entrevista a Arturo Uslar Pietri.

[2] USGS, Heavy Oil and Natural Bitumen-Strategic Petroleum Resources.  Richard F. Meyer and Emil D. Attanasi. http://pubs.usgs.gov/fs/fs070-03/fs070-03.html

Citado en https://petroleovenezolano.blogspot.com/2019/02/recursos-reservas-faja-y-lutitas.html

[3] El primer gran plan de inversiones en la Faja del Orinoco: 100.000 millones de dólares  entre 1980 y 2000, muerto al nacer por la caída de los precios desde 34 dólares en 1983  hasta  29 en 2984 y 11 en 1986.

[4]  PDVSA, Guías Corporativas 1993-1998: Orientación Estratégica, Caracas, julio de 1992.

Ramón Espinasa y Bernard Mommer, Asesores Mayores en Planificación Corporativa de Petróleos de Venezuela, “La Política Petrolera Venezolana en el Largo Plazo”. Mimeografiado, Pág. 14.

[5] Ibid.

[6] OPEC Bulletin, febrero 1981, págs. 2 y 3.

[7] . C. Mendoza P., El Poder Petrolero y la Economía Venezolana, Cap. VII. Pág. 285.  UCV-CDCH, Caracas, 1995.

[8] Ibid., Pág. 282.

https://petroleovenezolano.blogspot.com/2010/04/la-opep-venezuela-y-el-poder-petrolero.html7y

[9] Ibid., págs. 283-284.

[10] CITGO, La internacionalización revisitada,https://petroleovenezolano.blogspot.com/2019/01/citgo-la-internacionalizacion-revisitada.html#.XWWBlt5KjIU

[11] https://petroleovenezolano.blogspot.com/2009/12/universidad-central-de-venezuela.html#.XWSN-N5Khdg

[12] Ibid.

[13] Referidos en https://petroleovenezolano.blogspot.com/2019/02/recursos-reservas-faja-y-lutitas.html?spref=bl

[14] IHS-CERA, Wood-Mc Kenzie, Rystad Energy, Agencia Internacional de Energía, FMI, EIA-DOE, OPEP.

[15] http://publicacionesbcv.alejandria.biz/cgi-win/be_alex.cgi?Documento=T210000170350/0&Nombrebd=BCV&CodAsocDoc=6185&DSalida=CRes&Sesion=1795489705&DSalida=CRes– La Internacionalización, Págs. 157-215

[16] https://petroleovenezolano.blogspot.com/2019/01/citgo-la-internacionalizacion-revisitada.html

[17] Ibíd.

[18] Ibíd.

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El Cartel de Sao Paulo sin caretas

Por: Miguel Henrique Otero
Fuente: El Nacional
Lo llamo Cartel de Sao Paulo, tal como lo han hecho algunos otros comentaristas, porque en lo esencial, el que en algún momento se autodenominó Foro de Sao Paulo, hace tiempo que perdió su disfraz. Se le cayó a pedazos.
Han transcurrido casi tres décadas, de aquel 1990, cuando Lula da Silva ?todavía faltaban 13 años para que accediera el poder, es decir, a las riquezas de la nación brasileña? creó aquella entidad que prometía contribuir a liberar a los pueblos de América Latina de la explotación y los sufrimientos. Quien indague en las hemerotecas podrá verlo por sí mismo: el foro se presentaba a sí mismo con un lenguaje mesiánico, hecho por frases que hablaban de la lucha de los oprimidos, el combate al imperialismo, la construcción de un futuro de felicidad. De aquella campaña de redención, dos promesas no deben pasar inadvertidas. Una, la que hablaba de paz como el fin primordial de la iniciativa. Otra, de carácter más táctico, según la cual esta asamblea de revolucionarios (afirmación que hoy adquiere una relevancia enorme) se comprometía a combatir la corrupción, “flagelo que carcome los derechos de los pueblos”.
Casi una década después de creado, Hugo Chávez alcanzó el poder en 1999. Muy pronto comenzó a robar las arcas de la nación venezolana para financiar campañas de desestabilización en varios países de América Latina, y para alimentar las campañas políticas y electorales de movimientos izquierdistas. Lula da Silva triunfó en las urnas en 2002; Néstor Kirchner en 2003; Tabaré Vásquez en 2004; Evo Morales, Michelle Bachelet, Daniel Ortega y Rafael Correa en 2006. El foro crecía y se expandía. Tal como lo ha recordado el periodista Emily Blasco en el diario ABC, en 2009, alcanzó su apogeo político: 14 gobiernos de la región estaban encabezados por sus miembros o simpatizantes.
Visto en retrospectiva, hay quien podría pensar que la verdadera naturaleza del foro se puso de manifiesto en 1996, cuando en mayo Raúl Reyes, asesino ?en cuyo expediente figuran 3 violaciones de menores, 12 reclutamientos forzados y 19 abortos obligados? e integrante de la alta dirección de las FARC, participó en el VI Encuentro realizado en El Salvador, donde leyó una carta enviada por uno de los mayores delincuentes que ha tenido el siglo XX, Manuel Marulanda, “Tirofijo”.
En mi perspectiva, lo de 1996 fue un aviso relevante: mostró que el Foro de Sao Paulo podía desprenderse sin pudor de sus supuestos ideológicos, y establecer vínculos orgánicos y políticos con organizaciones terroristas y narcotraficantes. Así estaban las cosas cuando Hugo Chávez comenzó a gobernar en febrero de 1999.
Chávez marca el inicio de una nueva etapa en el Foro de Sao Paulo: su conversión en un cartel delincuencial, el más articulado y peligroso que se haya producido en los cinco siglos del continente. Apenas tomó el control de la partida secreta y de la unidad de finanzas de Petróleos de Venezuela, comenzó la exportación masiva de maletas cargadas de dólares que viajaban en aviones de la petrolera, en vuelos privados y en valijas diplomáticas. De repente, los revolucionarios incorporaron a sus rutinas, lo que llamaré “la experiencia del dólar petrolero”.
Es importante anotar lo que olvidamos por obvio: cada uno de numerosísimos destinatarios de esas maletas atestadas de billetes, incluyendo al mismísimo Fidel Castro, sabían que el dinero que recibían era robado. Por lo tanto, todos esos destinatarios, muchos de los cuales acaban de participar en el encuentro que tuvo a Diosdado Cabello como anfitrión ?curiosa metamorfosis: el que fue líder de la derecha endógena, denunciado por Mario Silva en Venezolana de Televisión, se ha reconvertido en responsable del catering y el ramito de flores plásticas que fueron colocadas en las habitaciones de los invitados? son cómplices del saqueo.
Se equivocan los que sostienen que la constructora Odebrecht lidera el ranking como la corporación más corrupta en la historia de América Latina. No es así. Probablemente esté en la segunda posición. El primer lugar, de forma indiscutida y con una ventaja de miles de millones, lo ocupa el Foro/Cartel de Sao Paulo ?por cierto, la agrupación española Izquierda Unida es una de las organizaciones titulares del mismo?.
Basta con hacer un cálculo superficial, y estimar el costo de las operaciones de corrupción de los gobiernos de Fidel Castro, Raúl Castro, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Lula da Silva, Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Rafael Correa, Evo Morales, Daniel Ortega y Rosario Murillo, para que sea evidente, groseramente evidente, que el Cartel de Sao Paulo no tiene antecedentes ni tendrá sucesores en la historia, porque sus cifras, cuando menos, multiplican por cien o más los montos que se han señalado en el caso Odebrecht.
Pero, además, el que hayan entregado la organización del encuentro de Caracas al teniente Diosdado Cabello, capo de las finanzas, y que la más importante declaración política emitida haya sido en defensa de los prófugos asesinos Jesús Santrich e Iván Márquez, expone, en toda su crudeza, que el Cartel de Sao Paulo ha dejado atrás cualquier disimulo. No solo es la más poderosa banda delincuencial que haya operado en América Latina, sino que, entre sus miembros, cada vez tienen más relevancia los torturadores, los represores, los enemigos de la libertad de expresión, las narcoguerrillas, los traficantes de oro y coltán, los operadores del negocio de las drogas, los blanqueadores de dinero, las bandas paramilitares y los acusados de delitos sexuales cometidos contra menores como Daniel Ortega e Iván Márquez, este último señalado por la ONG Rosa Blanca, como autor de 2 violaciones, 7 reclutamientos forzosos y 9 abortos.
Con todo esto quiero decir: hace dos décadas se rompió el disimulo. Hoy no es sino una banda de chulos, ladrones, corruptos y violentos, que organizan fiestas y desfiles en el único lugar del planeta donde pueden ser acogidos: en el reino de la delincuencia liderado por Nicolás Maduro.
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El endiablado acertijo de Guaidó

POLÍTICA

Al finalizar este año la economía venezolana habrá perdido el 80% de su valor y las cifras económicas habrán retrocedido 30 años

El endiablado acertijo de Guaidó

 

Venezuela es a fecha de hoy, cuando se cumplen seis meses de la proclamación de Juan Guaidó como presidente encargado,un Estado fallido. Al finalizar este año la economía venezolana habrá perdido el 80% de su valor y las cifras económicas habrán retrocedido 30 años. Las clases sociales simplemente han desaparecido, siendo sustituidas por dos clases de individuos:un 20% que recibe algún ingreso en dólares desde el exterior y el 80% que deambula en las calles, como si fueran zombis.

Bastaría con leer las demoledoras cifras del informe de la ONU sobre la situación de los Derechos Humanos en Venezuela , para entender de que se trata vivir en un Estado fallido. Es el panorama más aterrador jamás esbozado en alguno de sus informes sobre América Latina: Venezuela se equipara con naciones como Sudán, y más asombroso aún, es que el informe ha sido suscrito por una de las campeonas olímpicas del socialismo latinoamericano: Michelle Bachelet. Pero nadie sabe qué es peor: si leer en el informe en el que la misma FAO que entregó un premio a Chávez ahora reporta casi cuatro millones de venezolanos desnutridos, o la respuesta gubernamental de que el 80% de las familias, depende de una precaria cajade la beneficencia, para poder seguir con vida.

Pero, como bien reza el informe, con lo que ganan las familias apenas da para “adquirir aproximadamente cuatro días de comida por mes” y por eso los entrevistados por la Comisión solo “comían una vez, o como mucho dos veces”, y lo que reciben de la beneficencia pública, es “bajo en proteínas y vitaminas, y alto en grasas, azucares y carbohidratos. Los artículos de una caja no alcanzan para cubrir las necesidades alimenticias semanales de una familia” (2018), mientras que sencillamente “no cubre las necesidades nutricionales” (2019). Pero además, considera la Comisión que se trata de un mecanismo de “propaganda y control político” (2018) pues “monitorean la actividad política de las personas beneficiarias” (2019), no sin antes alertar que en ocasiones algunas mujeres beneficiadas “se vieron forzadas a intercambiar comida por sexo” (punto 15).

Esa es, sin duda, una de las realidades más aterradoras, manifestadas por Bachelet en su informe. El 80% de los venezolanos son tan pobres que están unificados en un carné de beneficencia que les proporciona una comida al día, pero bajo un control y monitoreo de la actividad política de los beneficiarios. Los encargados de supervisar este procedimiento son los mismos elementos que hay que disolver, pues son usados, en palabras del informe, “como instrumento para infundir miedo a la población y mantener el control social”.

Cualquier lector le preguntaría a Josep Borrell, ministro español de Asuntos Exteriroes y designado Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad de la UE¿Cómo acudirán a unas elecciones, cuando el 80% de las familias están hambrientas y el único alimento que reciben lo da el régimen y, según lo que sostiene el informe de la ONU, están controladas o amenazadas por grupos acusados de causar miles de muertes?

Y es a su vez una parte importante del acertijo endiablado que tiene la oposición que resolver, con una comunidad internacional tan o más candorosa que algunos políticos locales, porque en el mejor de los casos, ya es difícil asistir a unas negociaciones con una pistola en la cabeza,  y parece que cuando exclaman que “los venezolanos son los que tienen que encontrar la salida a su crisis”, lo que pareciera que realmente quieren decir es que les importa un comino el caso venezolano.

El mayor problema que tiene que resolver el acertijo venezolano es la ingenuidad de quienes tratan de resolver la crisis… Tanto los estadounidenses como la oposición acaban de darse cuenta de que ‘la partida de Maduro es insuficiente’

Por eso, el mayor problema que tiene que resolver el acertijo venezolano es la ingenuidad de quienes tratan de resolver la crisis. Porque un segundo problema que ha sido tratado igualmente de manera simplista es precisamente el brutal sistema dictatorial. Tanto los estadounidenses como la oposición acaban de darse cuenta de que “la partida de Maduro es completamente insuficiente”, porque tras el llamado mundial y los continuos emplazamientos  de Juan Guaidó a los militares,el régimen permanece intacto.

Ahora bien, si yo apreciado lector, le digo a usted que un cabo colombiano, en dos días gana lo mismo que un general venezolano al mes, usted me dirá que hay algo raro. Si le explico que un alférez español, estudiando en la academia gana al mes el equivalente a seis años de sueldo de un capitán venezolano, pues lógicamente usted sacará la conclusión de que no viven precisamente de su sueldo. Y es exactamente eso lo que ocurre, un cabo argentino puede comprar cien kilos de ternera, mientras un general venezolano puede comprar apenas seis, un sargento colombiano podría hipotéticamente comprar un coche popular con un año de salario, mientras que un capitán venezolano necesitaría 80 años.

Bastaría con ver eso, para comprender que nadie en Venezuela vive de su sueldo y que hay un sistema creado mucho más complejo y que por ello no tiene sentido pararse con un megáfono a llamar candorosamente a los militares a conquistar la democracia. Y es, más por ingenuidad, que por malas prácticas, que la oposición venezolana llega a mitad de año casi desarticulada y con los venezolanos sumidos en una profunda desesperanza. La mayoría de sus políticos importantes están presos ,asilados en embajadas o en el exilio, y nadie parece vislumbrar como salir del atolladero. Pero para lograr una verdadera solución, lo primero que tiene que acabarse es el trato ingenuo y casi infantil del problema venezolano.

Entre las simplezas que se expresan desde el exterior está la excusa de que el problema no es el poderoso monstruo que hay que enfrentar, sino que la oposición está ‘desunida’

Y entre las simplezas que se expresan desde el exterior está la excusa de que el problema no es el temible adversario que dibuja Bachelet en su informe, no es el poderoso monstruo que hay que enfrentar, alimentándose de un Estado fallido, sino que la oposición está “desunida”, pero ese no es el único motivo. En el caso de que eso importara realmente, ¿por qué lo está? Un ejemplo práctico de la ingenuidad se puede estudiar tras la filtración de las palabras del secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, sobre lo “endiabladamente difícil” que es el acertijo de mantener a la oposición venezolana unida, lo que desvela la posición de los estadounidenses sobre Venezuela. Entre bromas, lo más importante que dijo claramente fue: “La partida de Maduro es importante y necesaria, pero completamente insuficiente”.

Si la filtración fue a propósito o no, importa poco. Es simplemente lo que piensa y representa exactamente la visual de lo que muchos creen en el exterior, pero en vez de concentrarse en el problema, sueltan cosas como:  “La triste verdad es que muchos en la oposición están más interesados de verse como los Nelson Mandela, que en encontrar un camino pragmático hacia el futuro”, reza un artículo de The Washington Post, que fue leído por todos en el Congreso estadounidense.

Pero la verdad es que en Venezuela importan poco los Mandelas, pues la oposición venezolana sabe que no tiene más remedio que estar unida y las bases opositoras lo tienen más claro aún. Si mañana se celebraran elecciones presidenciales, Juan Guaidó  alcanzaría el 80% de los votos. El problema es que la única división seria que enfrenta hoy realmente a la oposición es precisamente la impuesta desde el exterior.

Es “endiabladamente difícil” el acertijo porque la retorica incendiaria del presidente estadounidense creó un verdadero sisma en Venezuela con su discurso de “todas las opciones están sobre la mesa”, solo porque desde el exterior alguien ingenuamente pensó que el régimen chavista colapsaría con la simple mención de un tuit. Pero el resultado no solo hizo que se cohesionaran todas las facciones del régimen, sino que debilitó profundamente a la oposición dividiéndola entre quienes claman desesperados por una invasión salvadora y quienes saben que es más factible que venga una de Narnia.

Por otra parte, lo cierto es que Donald Trump no tiene “muchas opciones sobre la mesa”. Si bien es cierto que la economía privada estadounidense crece como nunca, también lo es que las finanzas publicas colapsan con un déficit que mantiene a un Gobierno Federal en perpetuo cierre. Trump no tiene siquiera para pagar sueldos, mucho menos para construir su muro, por lo que todos en el mundo, amigos y enemigos, saben que carece de fuerza para emprender una aventura militar importante. Tampoco tiene los votos ni siquiera en su propio partido y tiene que enfrentar una campaña electoral para preservar los estados, donde la sola idea de gastar más en aventuras militares, lo haría perder estrepitosamente.

El discurso ‘unificador’ de la opción de la guerra no sólo soldó a las facciones del régimen en pugna, que se agruparon para sobrevivir, sino que los aprovisionó de un arsenal retórico interno y externo de magníficas excusas

Por eso, el discurso unificador de la opción de la guerra no sólo soldó a las facciones del régimen en pugna, que se agruparon para sobrevivir, sino que además los aprovisionó de un arsenal retorico interno y externo de magníficas excusas que, como en el caso cubano, todo lo malo es ocultado bajo la alfombra de las sanciones, mientras que sus aliados se han dispuesto también a socorrerlos por solidaridad automática.

El acertijo se complica aún más, pues desde el punto de vista estadounidense, luce que Venezuela solo es un hito importante para ganar las elecciones por el estado de Florida. Pero ha perdido toda importancia económica como nación, el petróleo venezolano ha sido eliminado del mercado estadounidense desde hace ya más de cinco meses, siendo sustituido por producción local ya que Estados Unidos superó los 12 millones de barriles y Venezuela ha sido barrida del mapa mundial de exportadores, sin que esto causara siquiera un aumento en los precios de la gasolina. El litro en Estados Unidos es ahora más asequible que el año pasado a esta fecha, y el barril es diez dólares más barato que antes de las sanciones económicas a Venezuela.

Y el panorama tampoco luce alentador con la Europa post Gadafi y Siria, debido a que, tras la realidad actual de los resultados de la Primavera Árabe, tiene clarísimo que no se involucrará más nunca en una aventura militar solo para sacar a un dictador. Para Europa hay un antes y un después de Libia, pues la antigua comarca del dictador es hoy un desastre, o como diría Barack Obama “un espectáculo de mi**da” en la mente de todos los políticos europeos. El pecado de ingenuidad fue quizás el más costoso de la historia europea, pues lanzaron miles de bombas hasta agotar los arsenales europeos y hoy es un drama humanitario de proporciones increíbles. Europa aprendió que cañonear cuesta billones, pero reconstruir y controlar el caos cuesta cien veces más. Así que bombardeó, pero no pudo controlar y reconstruir porque no tenía posibilidades de hacerlo.

Por lo tanto el discurso europeo post primaveras árabes sugiere una tendencia clara de que es preferible un buen dictador a un mal caos. Asunto que es hábilmente aprovechado por el régimen venezolano que aplaude a rabiar la Opción Borrell. De allí a que la dramática realidad venezolana choque contra la pared de dos retóricas antagónicas y falsas. Desde Estados Unidos solo pueden amenazar con portaaviones desde Twitter, mientras la izquierda europea opta por sacar de la manga al frigorífico de Oslo, donde siempre han enviado los problemas que nadie tiene la menor intención de solucionar.

La oposición tiene que escoger entre convertir a Venezuela en la Ruanda del siglo pasado, o negociar con alguien que no se pueda dar el lujo de negociar

Y de allí lo endiabladamente difícil de la solución al acertijo venezolano. Si Guaidó pide la intervención, lo mandan a callar los interventores, porque no hay portaaviones. Si no lo pide, es un cobarde, si va a Oslo, un traidor, y si no va, entonces los europeos sostienen que no quieren arreglar el problema. ¿La verdad detrás de todo? Es que a nadie parece interesarle. La oposición tiene que escoger entre convertir a Venezuela en la Ruanda del siglo pasado, o negociar con alguien que no se puede dar el lujo de negociar. Es decir escoger solo la rapidez con la que se llega a la hambruna.

Pero la Opción Borrell tiene una segunda particularidad igualmente catastrófica, pues lleva no solo a la pasividad europea, sino a abrir una caja de Pandora muy difícil de cerrar. Bajo ese terrible alegato que reza “De qué han servido en 50 años las sanciones a Cuba” no sólo se esconde el desconocimiento más terrible, sino el llamado a crear un nuevo orden latinoamericano que llama al fin de sus precarias democracias y el sueño latente de dictadores de todo cuño, oculto en la región.

La Opción Borrell puede conducir a un nuevo feudalismo decimonónico en las sociedades latinoamericanas, que tras el aval de la Unión Europea para que Venezuela se convierta en una Cuba haitiana, puede constituirse en el grito “Y por qué ellos y nosotros no”. Porque la realidad, es que detrás de esos supuestos socialismos lo único que se esconde son dictaduras caribeñas al mejor estilo de los Batistas y Pinochets del siglo pasado.

Por eso hay dos maneras de responder a la pregunta sobre de qué ha servido el aislamiento cubano. La primera es la obvia: las sanciones no han servido para que caiga el dictador, pero la segunda no tan obvia es que han servido para que la situación no sea tan grave. Detuvo los fusilamientos masivos y la necesidad de ser reconocidos mundialmente, los llevó a regímenes híbridos, mucho menos sanguinarios que cuando no estaban sancionados.

Es la misma respuesta que obtendríamos si preguntáramos de qué sirvió el aislamiento de Francisco Franco en Europa y de qué sirvieron las políticas de intervención posterior (Crespo MacLennan): ¿qué habría pasado si, en vez de las protestas severas por la represión, Franco hubiera sido incorporado y protegido por la Unión Europea, aunque fusilara a todo el mundo? ¿Qué le habría sucedido al PSOE si, en vez de ayudarlos y tratar de fortalecer la democracia española, se les hubiera obligado a acudir a Oslo a negociar con la dictadura? ¿Qué habría pasado si Europa hubiera dicho que con quien hay que hablar es con el franquismo porque, a fin de cuentas, es el que tenía el control y gobernaba España?

La respuesta siempre estará en el terreno de la adivinanza, pero la presión internacional y el aislamiento sirvió de mucho y llevó a la apertura, pues hace inviable el modelo económico y hasta el más sanguinario de los dictadores siente la necesidad imperiosa de negociar. Hace más costosa –no imposible- la represión, convierte a los regímenes en inviables, y una vez que sobreviene la crisis, obliga al cambio, aunque este sea tímido.

La Opción Borrell de enviar a Oslo a la oposición, sin aumentarle el costo al régimen, es, si se quiere, igualmetne ingenua que los portaaviones de Twitter

Por eso, lo que se debe entender tras la falsa pregunta sobre el mal servicio de las sanciones es qué habría pasado en Cuba, sin la vigilancia y la celosa atención de Europa. ¿Acaso no cedió varias veces Castro, solo con la finalidad de lavar su imagen? ¿Acaso Mugabe y Gadafi no se vieron obligados a negociar mejores condiciones durante las duras sanciones? En otras palabras, antes de preguntar de qué sirvieron, piense en cuántas vidas salvó y fusilamientos evitó. De allí que la Opción Borrell de enviar a Oslo a la oposición, sin aumentarle el costo al régimen, es, si se quiere, igualmente ingenua que los portaaviones de Twitter.

Por esa razón el acertijo de Guaidó es tan complicado de resolver. La oposición puede tener diferencias, pero la verdad es que cohabita lo más unida que puede en un Estado fallido, en el que nadie sobrevive con su sueldo y tiene que enfrentar a todo un complejo sistema dictatorial sin un verdadero, o más bien contundente, apoyo internacional, atrapada entre dos retóricas tan irrelevantes, como peligrosas porque nada hace más daño a la resolución de conflictos como el nuestro que las políticas cándidas de los grupos de poder.

A fin de cuentas, el acertijo de Guaidó no es lo endiablado, sino la respuesta a cómo negociar con todo un sistema que se hunde y no con un hombre. Pero eso sólo podrá ocurrir cuando todas las partes se quiten la careta, sea esta verdadera o falsa, y comiencen a resolver el problema de fondo.

Entender el problema venezolano pasa por la comprensión del informe Bachelet en toda su dimensión, pero lo primero que hay que hacer es querer resolver el acertijo y siento que en muchas partes, muy pocos quieren o les interesa resolverlo.


 Thays Peñalver es abogada, periodista y escritora.

El Idenpendiente 

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Victor Machado 

Para:Victor Machado

28 may a las 10:00

Resultado de imagen para Delcy Eloina y Jorge Rodríguez

Los hermanos “caradura” Rodríguez están disfrutando de la invitación a las “negociaciones” en Oslo. Gastos pagados por el gobierno noruego. Es obvio que quienes gobiernan a este país escandinavo son tan “inocentes” como los gobiernos de algunas naciones que creen que Maduro $ Cía. son merecedores de respeto y consideración. No pueden o no quieren creer que el régimen está conformado por una banda de delincuentes, mentirosos y sinvergüenzas. Menos creen que son criminales.

Los comunistas no negocian. Obsérvese el ejemplo de la negociación ocurrida entre Santos y las FARC. Hoy en día los guerrilleros “en reposo obligatorio” se arrepienten de haber entregado las armas. Están re-agrupándose y seguramente están conversando con el ELN para combatir al gobierno colombiano, al que consideran aliado de los imperialistas gringos y, por supuesto, promotor del capitalismo.

Los comunistas no ceden. Allí está el ejemplo de Cuba. 60 años recibiendo sanciones, oportunidades de negociación, algunas aperturas comerciales, etc. Nada que ver. Para ellos el comunismo es lo que debe imperar y que los EEUU deben cambiar su modelo.

Los comunistas no cambian su modelo en el cual mandan los militares, colocan a un civil como marioneta frente al gobierno y mantienen al pueblo hambriento y sumiso.

Los comunistas no creen en la democracia participativa. Sólo imponen una especie de democracia representativa con un solo partido ¡el comunista! En Venezuela lo llaman “socialista”.

Los comunistas no pueden negociar ni ceder ni entregar el poder por las buenas. Sólo pueden ceder ante la muerte producto del enfrentamiento con sus enemigos.

La guerra mundial va a llegar para destruir a los comunistas norcoreanos, cubanos, nicaragüenses y venezolanos, entre otros.

Pareciera que Trump está empleando negociaciones verdaderas, es decir, negocios bilaterales con Rusia y China para evitar que interfieran en los ataques a esos países comunistas y re-instalar la democracia y el capitalismo auténtico. Es necesario que Trump sea re-electo, porque un gobierno demócrata mantendría el estatus quo en esas naciones comunistas.

Hay que acabar con el comunismo en el mundo. Los rusos y los chinos lo saben, y por ello es que han ido cambiando su forma de gobernar. Saben que sus pueblos prefieren la democracia y el capitalismo que gobiernos autoritarios y enraizados en el poder. Fíjese que Putin ya no tiene aceptación, y el modelo capitalista de Hong Kong está influyendo en las mentes comunistas más radicales  que todavía existen en China.

Venezuela debe alcanzar en este siglo la plena conciencia de que el comunismo es una aberración, y que los militares son sus promotores y soporte fundamental.

La oposición venezolana RUEGA que los gobernantes de Noruega impulsen la salida de Maduro y sus esbirros criminales. No ruega seguir promoviendo negociación alguna con estos delincuentes.

Saludos, Victor Machado

CC: Embajada de Noruega en Venezuela.

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MADURO, PODEROSAS RAZONES PARA NEGOCIAR Micro Análisis / Jesús Seguías

MADURO, PODEROSAS RAZONES PARA NEGOCIAR

Micro Análisis / Jesús Seguías

1. El gobierno de Nicolás Maduro, aun cuando conserva un gran poder de coacción interno, está prácticamente contra las cuerdas.

2. Pretender avalar unas negociaciones para “comprar tiempo”, es mentirse a sí mismo. El tiempo se le agotó. Ya no hay ningún “tiempo” que comprar.

3. El país está colapsado por 5 mega crisis simultáneas y devastadoras (ni Cuba ha pasado por eso):
– Mega crisis económica (que también impacta gravemente al sector salud y es el principal motivo de éxodo para el 80% de los venezolanos que han huido al exterior).
– Mega crisis de seguridad ciudadana.
– Mega crisis de servicios públicos (especialmente electricidad, agua potable, comunicaciones, gasolina y gas).
– Mega crisis política (crisis de democracia, ausencia de instituciones públicas imparciales, y crisis de liderazgo individual y colectivo).
– Mega crisis humana (crisis ética y crisis emocional).

4. Enfrentar estas 5 mega crisis no exigen sólo muchísimo dinero y recursos humanos competentes y decentes sino mucha paz social y política en el país.

5. Nadie invertiría en un país incendiado e inestable. Y eso lo garantiza única y exclusivamente una negociación ganar-ganar. Eso vale también para la oposición en caso que ocupen el poder por la vía de la confrontación.

6. Cualquiera confrontación (así sea electoral) implicará un ganador y un perdedor. El ganador saldrá a cobrar todo y el perdedor saldrá con un cuchillo en la boca a defender sus interés personales y políticos.

7. Ese escenario es totalmente inútil para la reactivación económica del país y solución de las 5 mega crisis.

8. A decir verdad, Nicolás Maduro sabe en su intimidad que cada día es peor que el anterior y que está gobernando la nada, sin dinero suficiente para salir airoso y escalar la cuesta.

9. Donald Trump y la Comunidad Internacional están hablando muy en serio. Rusia, único aliado importante de Maduro, está siendo emplazado seriamente por USA. Los colosos saben repartirse el mundo.

10. Trump ha advertido a Putin que Venezuela forma parte de su espacio geoestratégico vital (“patio trasero” en lenguaje de Monroe) y no es negociable. En Miraflores saben que Putin es pragmático y nacionalista (no es socialista), y se lleva bien con Trump.

11. Ya Nicolás Maduro sabe que debe apresurarse a buscar una salida con el menor costo personal y político.

12. Millones de chavistas y el líder que yace en el CDLM le reclaman ser responsable en estos momentos.

13. Conclusión: Las presiones dentro de la FANB, el aislamiento internacional, la severa crisis financiera, las 5 mega crisis que devastan al país, el desmoronamiento de su aparato confiable de poder, el riesgo de llevar a la tumba el proyecto de Chávez, el desamparo en que quedarían millones de chavistas son muy poderosas razones para sentarse a negociar… y urgente.

14. Las negociaciones son el único camino que le queda como antesala al suicidio político. El gobierno de Nicolás Maduro no tiene futuro tal como está concebido, ni tiene salvavidas internacionales confiables. Pero una negociación ganar-ganar puede ser su mayor victoria política.

15. Él sabe que sí es posible una transición honorable, donde quedarán intactos los derechos políticos y personales del PSUV y sus dirigentes. Rechazar esta oportunidad puede ser mortal para el proyecto fundado por Chávez.

16. Nicolás Maduro debe facilitar una transición ordenada. No lo decimos por que tenga un alto rechazo en los venezolanos, ni tampoco por la legitimidad o ilegitimidad en el cargo que ocupa. Simplemente es un problema ético, muy personal, muy humano. Hacer tanto daño a millones de personas debe generar un mínimo de reflexión. Él dice que es Cristiano. Pues que se arrodille ante Cristo y medite. Es su prueba de votos.

17. En un país normal y democrático, los presidentes renuncian cuando su gestión no es productiva y están haciendo daño al pueblo.

18. Gamal Abdel Nasser, el líder del nacionalismo árabe, amado por millones de personas, puso su cargo a la orden cuando llevó a los egipcios a una derrota en la Guerra de los 6 días con Israel. Esa fue una de las primeras lecciones de alta política que me impactaron cuando apenas era un niño apasionado por la política. Ese día conocí el rostro noble y decente de la política.

@JesusSeguias
20 de Mayo 2019

Mañana: La Oposición y el gran viraje