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La embestida populista

PARALAJE

LIÉBANO SÁENZ

Es pregunta de nuestro tiempo si la democracia liberal está en crisis. No es algo particular en México, sino en todo el mundo. Los populismos son el rasgo común de nuestros días y lo mismo se presenta aquí que en el vecino del norte, en la Europa democrática y la del Este. La amenaza a la democracia ya no viene de la izquierda revolucionaria y rupturista, sino del populismo, es decir, un movimiento que invoca al pueblo, construye en el imaginario colectivo a un enemigo —con anclaje en fenómenos reales, pero de características desproporcionadas— (como “la mafia del poder” en el caso de nuestra arena política actual) y moviliza al conjunto de la sociedad no solo para ganar la elección sino para imponer un modelo de ejercicio del poder personalista y autoritario.

Al tiempo que crece el populismo en regímenes democráticos, cobran relieve las naciones no democráticas que por sus logros económicos, políticos y militares disputan los referentes tradicionales de éxito, asociados a las democracias liberales. El sistema político de Estados Unidos, merced a sus instituciones, ha podido contener y mantener a raya la embestida populista que representa Donald Trump. La pregunta, insisto, es si México está preparado para la eventualidad de que ganara el populismo el 1º de julio.

En mi opinión, una de las principales fortalezas de López Obrador ha sido la de establecer el criterio de que quienes le cuestionan o critican forman parte de “la mafia del poder” que, a decir de él, es un grupo que se ha beneficiado de las dificultades que enfrentan los mexicanos. Esto le ha blindado del escrutinio de muchos que, por miedo o corrección política, han decidido inhibirse de enfrentar los absurdos y lineales planteamientos del candidato de Morena; por otra parte, para sus seguidores cualquier cuestionamiento a su proyecto es convalidar que los enemigos del pueblo atacan a su caudillo para impedir que llegue al poder.

Las razones del resurgimiento del populismo tienen que ver, en buena parte, con la economía. Trump no hubiera prevalecido sin una base social que diera por hecho que los “malos” acuerdos comerciales y la migración de hispanos son causa del deterioro de la economía doméstica, las oportunidades laborales y hasta de la elevada criminalidad en Estados Unidos. Trump explotó electoralmente el enojo y la frustración de esos electores con una retórica antimexicana y antiliberal.

En México, la sociedad civil acusa debilidad y el poder político y económico está concentrado y a veces centralizado. La división de poderes no tiene la fortaleza de la representación territorial que sí tiene el sistema estadunidense. Los gobiernos locales son dependientes en extremo en dos rubros fundamentales: finanzas y seguridad. Tengo la impresión de que estamos mal preparados para contener una embestida antiliberal desde la Presidencia, mucho más si el populismo, como lo anticipan las encuestas, se alza con victorias en el Ejecutivo y el Legislativo.

La misma campaña da cuenta de la debilidad de la sociedad para hacerse valer en el debate de los temas que deben interesarnos a todos. En este contexto, llama la atención positivamente, en un capítulo inesperado, cómo organizaciones civiles han hecho eco del hecho de que Morena haya postulado en un lugar privilegiado de la lista de senadores a Nestora Salgado, para unos, una luchadora social y, para otros, una delincuente. Más allá de la polémica al respecto, lo cierto es que actualmente, Salgado enfrenta varios procesos penales por secuestro, homicidio y, desde mi punto de vista, también de desaparición forzada, precisamente por el argumento que ella misma y sus defensores esgrimen en el sentido de que en el momento de los secuestros, la candidata era autoridad.

La información pública es suficiente como para cuestionar que un partido la haya promovido y le conceda inmunidad procesal a partir del encargo legislativo; el hecho es un mensaje ominoso, como muchos de Andrés Manuel. Lo que llama la atención es que la sociedad civil, el sector social o empresarial, así como los medios de comunicación, no asuman una postura más enérgica en muchas de las propuestas y de los dichos, particularmente su iniciativa de ganar la paz mediante la amnistía a los criminales. Es inevitable concluir que la amnistía que propone AMLO inicia postulando candidatos con procesos penales en curso, como es el caso.

En este escenario, la cuestión que importa es si la sociedad y el sistema político mexicano están preparados para encarar el desafío que acompaña al populismo, peligro que se deriva de la tesis de que nada vale, ni la ley, ni las instituciones, ni la crítica, frente al que se asume como único y legítimo representante del pueblo.

Lo peor en este panorama consiste en minimizar el tema bajo la tesis de que la amenaza habrá de conjurarse de manera mágica antes de la elección o de que lo que más preocupa del candidato no habría de ejecutarse porque él cambiaría ya en el poder o, bien, porque no tendría los elementos legales a su alcance. Considero que esta es una postura de avestruz, cómoda, medrosa —y hasta irresponsable— y que, al final, no resuelve el motivo de la preocupación, esa sí real y más que justificada.

El caso de la amnistía es el de mayor preocupación; el candidato no se ha retractado de la propuesta, solo ha dicho que integraría una comisión negociadora en la que participarían, incluso, personalidades internacionales como el papa Francisco. Lo cierto es que hay una postura clara e inequívoca del candidato: amnistía a criminales como vía para alcanzar la paz. Y es precisamente por esta consideración que el caso de Nestora Salgado cobra relieve y deja de ser un evento aislado.

El tema surgió en el segundo debate presentado por José Antonio Meade, quien se hizo eco del testimonio de una de las víctimas. Nestora respondió sin medir su vulnerabilidad política, legal y ética. Ahora se ha vuelto uno de los asuntos no solo de polémica, sino de cuestionamiento a Morena y a su candidato presidencial. Además de haberse hecho evidente que no hay exoneración de la candidata, también se pone a debate legal su candidatura y se abre un obligado curso para evaluar los antecedentes de todos los candidatos de todos los partidos a cargo de elección popular. Si los partidos no toman esa iniciativa, será la sociedad, en las urnas, la que convierta la elección en un plebiscito donde se vota por los criminales, o por las víctimas.

http://twitter.com/liebano

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Mercedes Montero: Y después del último fraude electoral ¿Qué?

26 de mayo de 2018

Venezuela otro fraude




Me tomo unos dos días apaciguar mi alma ante la terrible realidad que los venezolanos tenemos enfrente; aunque al igual que la mayoría de los venezolanos y todos los países y organizaciones multilaterales que defienden la democracia estábamos seguros que el írrito Consejo Nacional Electoral venezolano montaría un nuevo fraude electoral con el cual se afianzaría el régimen Castro comunista de Maduro, a pesar de lo cual siempre golpea fuerte sufrir el impacto de la misma. 

Todos sabemos la debacle del régimen, la maldad de sus funcionarios, la grosera apropiación de nuestro país por parte de Raúl Castro y sus aliados. Y así como lo sabemos los venezolanos que luchamos contra el régimen también lo sabe la Comunidad internacional y, los organismos que supuestamente defienden los derechos de los pueblos, lo cierto es que cualquier gestión que se lleve a cabo para hacer justicia toma un tiempo interminable y, cuando se logra, el país y pueblo victima ha quedado en la más profunda miseria y sufrido todo tipo de vejaciones. Esto no parece importarles a los llamados organismos internacionales.

Chávez destructor 5
Todo el mundo sabe ya que ha sido ampliamente publicado por los medios cual ha sido la intensidad con la que el “Comandante” Hugo Chávez comenzó el destrozo de nuestro país y pueblo, en 20 años llevo a la miseria más profunda a Venezuela, que paso de ser un emporio a ser un país maula, saqueado, atacado por el narcotráfico y viviendo una crisis humanitaria que se llevara décadas para poder ser solventada, ya que ha invadido como un cáncer a todos y cada uno de los niveles socioeconómicos de la población.

También es necesario recalcar que el régimen que destroza a Venezuela ha prostituido la vía electoral valiéndose de toda la tecnología moderna, de tal forma que cuando el pueblo “vota” realmente su voto no cuenta ya que desde la carga de información hasta la totalización de los votos ha sido intervenida para que el régimen siempre “gane” las elecciones, cualesquiera que sean estas. Si por casualidad las pierde el Poder Electoral se vale de cualquier artificio para rebanar votos, descalificar y anular candidatos, de la persecución y encarcelamiento de líderes de oposición, basta y sobra que sean revisadas las listas de prisioneros para darse cuenta que por el hecho de hacer honor y respeto a la verdad verdadera hay una pléyade de líderes de oposición, gremiales, policías, académicos, profesionales, comerciantes, militares presos y condenados injustamente.

Venezuela otro fraude el 20 de mayo
El “triunfo” de Maduro en estas últimas “Elecciones” es tan inválido que el mundo libre se ha sumado a todas las acciones que exigen el acabose de este cruel régimen, a pesar de los gritos, amenazas, regalos repartidos entre todos las sanguijuelas que lo apoyan y, que hacen un ruido que los países democráticos miran con estupefacción, critica y desprecio.

El pueblo venezolano que ya ha sufrido lo indecible por parte de un régimen diabólico más temprano que tarde se sacudirá al régimen Castro chavista y volverá por sus fueros, pero esa vez habrá aprendido la lección que es que charlatanes, encantadores de serpientes, asesinos y ladrones deben ser juzgados y pagar en una cárcel por los crímenes cometidos. 

Mercedes Montero foto1 Mercedes Montero
Columnista de Opinión
mechemon99@yahoo.co.uk / @Mechemon

El drama que vivimos los venezolanos es producto de un diseño comunista, cuyo objetivo principal es destruir el país y someter al pueblo

DestacadoOpiniónVenezuela

Por José Curiel

El drama que vivimos los venezolanos es producto de un diseño comunista, cuyo objetivo principal es destruir el país y someter al pueblo.

El derecho a la vida es la base de los derechos humanos y sin él pierde sentido cualquier otro derecho. Es un atributo permanente, vigente desde la propia concepción hasta la muerte del hombre. No solamente es una cualidad exclusivamente material como podría ser la de un vegetal sino que tiene una condición superior, o sea, la posibilidad de acceso a una vida digna. Esto supone la satisfacción de otros derechos como el derecho a la alimentación, a la salud, a la libertad, a la educación, entre otros muchos. Por supuesto que el goce de los mismos presupone el ejercicio de deberes para poder ser factible su concreción.

En Venezuela, el régimen actual ignora el derecho a una vida digna. De muchas formas, al someter a la población a subsistir con una ración cada vez menor de alimentos y medicamentos; con deficiencias cada vez mayores de transporte, agua y electricidad; con la amenaza permanente de la delincuencia común y de la delincuencia política; al stress agobiante de las infinitas colas para tratar de conseguir lo indispensable.

Todo este drama no solamente es generado por una inmensa incapacidad del gobierno y una gigantesca corrupción promovida desde la cúpula del mismo, que extiende sus tentáculos en la actual administración, sino lo más grave es que es producto de un diseño. Un diseño comunista que persigue desbaratar el país y someter a su población. No importa cuánto sufra la población con tal de mantenerse en el poder. Stalin encarceló miles de personas y mató de hambre a millones de rusos y ucranianos.

Aquí se niegan a cambiar la política económica que ha generado una hiperinflación, la mayor a nivel mundial así como a aceptar la ayuda humanitaria y paliar el hambre de la gente. No importa cuántos mueran.

Maduro que acaba de ser “reelecto” en unas votaciones fraudulentas, con una concurrencia del 20 % presionada por el gobierno y no de la cifra falseada por el CNE, compró petróleo por 400 millones de dólares para enviárselo a Cuba mientras los venezolanos se mueren de miseria.

Esto nos confirma lo que siempre hemos repetido, que este personaje no es venezolano, que no le importa ni quiere a Venezuela, y que es un agente del castrocomunismo y tiene que salir del poder.

¡Haciendo uso de su soberanía democrática, el pueblo lo sacará!

La reelección de la censura

mayo 26, 2018 6:53 am
¿Qué sentido tiene reforzar la censura contra los medios de comunicación en momentos en que el señor Maduro acaba de obtener un resonante triunfo que, contra todo pronóstico, le llevó a acumular cerca de 6 millones de votos? ¿O es que acaso no se siente satisfecho con el resultado obtenido en esa jornada electoral que, entre otras cosas, resultó pacífica, ordenada y tranquila como nunca antes en esta Venezuela convulsionada y hambrienta?

 

 

 

Algo parece oler mal en Dinamarca porque no existe razón alguna para que el candidato ganador esté de malhumor con la prensa escrita, con las emisoras de radio, con las estaciones de televisión y, para peor, con las redes sociales. No es culpa de los periodistas el hecho cierto de que las cosas no salieran tan brillantemente bien como se había pregonado desde las tarimas del oficialismo, o que los militantes y simpatizantes no acudieran en masa a los mitines y a las marchas del PSUV.

 

 

 

Debe existir alguna razón (o algunas, todo es posible) muy poderosa que enredó y motivó el traspiés en el transcurso del paseo triunfal del candidato oficialista el pasado domingo 20 de mayo. Lo cierto es que no fueron los periodistas, ni los reporteros gráficos, ni los camarógrafos, y muchos menos los técnicos y los choferes que con toda paciencia pasaron el día con una botellita de agua mineral y un bocadillo colocado en una bandeja de anime.

 

 

 

Y den las gracias jóvenes y jóvenas, porque otros ni eso (los pasantes subpagados como los llama acertadamente El Chiguire Bipolar), se tuvieron que conformar con ver comer a los demás y, como el perro de Pávlov, ensalivaron sus bocas mas no llenaron sus estómagos. Y para mayor desgracia, a alguna gente del gobierno (sí, no se rían, existe gobierno) no se les ocurre otra que cerrar periódicos, revistas, radios, canales de televisión y no pare usted de contar. Y siga contando porque lo que viene es joropo a pesar de que las alpargatas cuestan hoy un dineral.

 

 

 

Pero volvamos a lo nuestro, a lo que nos da de comer (es un decir… de los gerentes) y es que si siguen cerrando medios pues lo mejor, señor Maduro (¿madurará alguna vez?) es que cierren las escuelas de Periodismo, o de Comunicación Social, porque a la postre no habrá Periodismo, ni Comunicación y mucho menos Social.

 

 

Tome usted, reelecto presidente de la hambrienta república de Venezuela, una de sus decisiones más difíciles pero que, sin duda, decidirá el futuro de millares de jóvenes que, hipnotizados por los desbordados medios de comunicación de la derecha (¿existe una derecha en Venezuela?) cometen el error garrafal al inscribirse en las escuelas de Comunicación Social. Desconocen el futuro, no saben ni advierten que en el socialismo no hay lugar para ellos.

 

 

 

Son jóvenes al fin, muchachos y muchachas, presidente Maduro. Sea paciente con ellos, después de 20 años no entienden todavía el socialismo como puente directo hacia la felicidad. Sea usted prudente y, por qué no, paciente con quienes se niegan a ver lo que está ante sus ojos. Habrá que reeducarlos, ya esa experiencia se ha intentado mucho pero con errores garrafales. Las técnicas no han sido las adecuadas. Hay que preguntarle a Putin para que, si su majestad quiere, nos ilumine con una autocrítica.

 

Editorial de El Nacional

El militarismo es una enfermedad senil del comunismo que ahora, en pleno siglo XXI, nos regresa al oscurantismo, al atraso, al hambre y a la miseria

DestacadoOpiniónVenezuela

 

Por Antonio Ecarri Bolívar

El militarismo es una enfermedad senil del comunismo que ahora, en pleno siglo XXI, nos regresa al oscurantismo, al atraso, al hambre y a la miseria.

Las bayonetas sirven para todo menos para sentarse sobre ellas. Charles Maurice Talleyrand-Perigord.

En estos momentos de angustia y desasosiego no queda más que estudiar la historia de Venezuela  para ver qué nos pasó, cuándo nos desorientamos y quiénes son, sociológica y políticamente, los responsables de esta catástrofe colectiva. Por mi parte, estoy trabajando para publicar un libro, a fin de año -si aún quedara papel en Venezuela- sobre el tema del militarismo desde nuestra génesis de nación independiente, es decir, desde 1830 hasta nuestros días.

En ese trabajo voy a tratar de explicar cómo el Cesarismo Democrático -tesis positivista del eminente sociólogo Laureano Vallenilla Lanz-  justificaba en el siglo XIX al “Gendarme Necesario”, pero verlo renacer en el siglo XXI es una aberración política, histórica, sociológica, sin explicación alguna. En efecto, el cesarismo impregnó toda la política venezolana del siglo XIX y parte del XX, aunque ese trauma fue interrumpido durante cuarenta años de civismo, de democracia y progreso; ah, pero resulta que ahora, en el presente siglo, estamos viendo aparecer de manera preocupante un gendarme innecesario, reminiscencia de ese pasado inmerso en el alma y en la psicología social de nuestro pueblo.

La independencia de Venezuela fue lograda por militares, lo que permitió a este estamento lograr un prestigio merecido por sus luchas en la liberación de la patria, pero tampoco debió convertirse, aunque siga ocurriendo, en una factura que fuese cobrada en una especie de tracto sucesivo eterno, por cuotas pagadas ad infinito y nunca saldadas por el resto de la sociedad. El cobro de esas facturas no es una especulación teórica, sino un hecho legalizado, desde el proceso independentista, a través de la “Ley de haberes militares” que terminó siendo el inicio de una etapa conocida en nuestra historia como del “feudalismo militar”.

Los héroes de la independencia se pasearon durante todo el transcurso del siglo XIX, con sus armas, alternándose en el poder detrás de José Antonio Páez, de José Tadeo Monagas o de Antonio Guzmán Blanco. El propósito de ese trabajo no es denostar del estamento militar, sino más bien convenir que fue inevitable su preeminencia, durante una época que el cambio de régimen se resolvía en el campo de batalla. Además, eso ocurría porque aquella clase social civilista, privilegiada y elitista, que había roto con la Madre Patria, había quedado tan diezmada, durante todo el siglo XIX y buena parte del XX, que estuvo rezagada detrás de aquellos héroes en una situación sub judice o de capitis diminutio, conformándose, al menos, con seguir influyendo en los gobernantes como un “poder detrás del trono”.

Los militares en política son un desastre, porque las diferencias las resuelven como solo saben hacerlo: a plomo limpio. Para muestra un botón: (…) “Se cuenta que entre 1892 y 1900 (en apenas 8 años del final de aquel siglo) se registraron seis rebeliones mayores y ¡437 encuentros militares! En esas actividades militares miles perecieron, 80% del ganado fue destruido y la deuda de la nación pasó de 113 millones a 208 millones de bolívares. Esta deuda y su incremento por Castro se convertirán en la fuente de innumerables conflictos internacionales, particularmente con el bloque de las costas venezolanas de 1902”. (Consalvi. 2007).

Después vino Gómez, con su “paz en los cementerios, unidad en las cárceles y trabajo en las carreteras” luego, los gobiernos transicionales de López y Medina, seguidos por “la revolución de octubre”, con su paréntesis democrático de apenas 3 años, interrumpidos de nuevo por la bota militar y, con ese retorno, diez largos años de la tiranía perezjimenista. Por fin el pueblo se obstinó y, en alianza con militares demócratas, en 1958, puso término a la etapa de dictaduras militares durante cuarenta años, la época más larga de nuestra historia que Venezuela ha vivido en paz, en progreso y bienestar. Era la época del militar profesional, sin poderse inmiscuir en la deliberación política, que le estaba constitucionalmente vedada, pero dedicado a la preservación de la soberanía de la nación, su auténtica misión.

Ahora, en pleno siglo XXI, apareció esta montonera que nos vuelve a regresar al siglo del oscurantismo, del atraso, del hambre y la miseria. Maduro arrebata en estas elecciones que nadie reconoce y ahora, ¿para dónde va su gobierno y qué hará la oposición? Busquemos la brújula todos: la oposición, deberá unirse en torno a una política coherente, sin dejarse chantajear por un radicalismo enfermizo o por un oportunismo logrero y ramplón. Y, el gobierno: deberá sacudirse el yugo y chantaje militarista mafioso, dar un vuelco de 180 grados a la política económica, de acuerdo con Díaz Canel (con Trump atrás), si quiere mantenerse en el poder un rato más.

A esta regresión histórica la llama el Maestro Carrera Damas: “una ideología de reemplazo”; a mí me parece, en cambio, que mantener a los militares decidiendo los destinos del país es una enfermedad de viejo, de anciano, en sus últimos estertores. Sí, se podría denominar esa enfermiza regresión histórica como “El militarismo, enfermedad senil del comunismo”. Así se llamará el libro. Espero que Venezuela se cure mucho antes de su publicación.

PS: Después les cuento la paradoja que significa el odio comunista a los militares y cómo ahora, sin embargo, gobiernan con ellos (por ahora), como una necesidad para poder repartirse cuotas de poder con cierta impunidad. Ya veremos cómo se comportarán los alacranes.

aecarribgmail.com

@EcarriB

Maduro podrá haberse juramentado ante el mismísimo papa Dios, pero lo que sí es cierto es que su gobierno carece de toda legitimidad

DestacadoOpiniónVenezuela

Por J. Gerson Revanales

Maduro podrá haberse juramentado ante el mismísimo papa Dios, pero lo que sí es cierto es que su gobierno carece de toda legitimidad.

Al igual que en los años 70 la novela “La levedad del ser” de Milan Cundera fue el éxito literario del momento, Nicolás Maduro se inscribe en la historia como novelista de cuentos de terror a lo Allan Poe, al escribir las páginas más escabrosas de la historia política venezolana; mucho más horrendas que la “guerra a muerte” de la independencia.

Luego de la millonada invertida para barnizar de legitimidad a un proceso que nació viciado por la ilegitimidad de su convocante; de la compra de votos; del amedrentamiento a los funcionarios públicos y amenazas de los Puntos Rojos; el país en su gran mayoría, por un lado, dijo ¡No!, basta de atropellos y vejaciones, de falsas promesas e ilusiones; por otro lado la comunidad internacional desconoció la burda mascarada del régimen. Luego tanto la MUD, el frente amplio, el Grupo de Lima, la mayoría de los miembros de la OEA, la Unión Europea tienen razón al desconocer este proceso electoral y sus pírricos resultados.

Al contrario de lo que afirma el comando de campaña madurista, por primera vez en unas presidenciales la abstención llego casi al 70 %, con una participación entre 32 % y 30 %, un porcentaje muy diferente a las cifras ofrecidas por el CNE, que informó una participación de 48 %. Maduro en estas elecciones perdió más de dos millones de votos en comparación a las anteriores elecciones. ¿Pero quiénes son los culpables de esta derrota? La incompetencia de Nicolás, los Castro, el comando de campaña. La respuesta está en el dicho criollo que dice: Que culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se ensarta; si el sapo salta y se ensarta, la culpa no es de la estaca. A Maduro lo tienen saltando los hermanitos Rodríguez, los gorilas; los enchufados y bolichicos que, conociendo las limitaciones del candidato, lo han hecho saltar hasta ensartarse en un proceso electoral y fraudulento con un rechazo monumental del tamaño de la catedral de San Pedro en el Vaticano.

Maduro el elegido por la gracia del eterno comandante; de Tibi y su combo, no solo logró un monumental deslave del chavismo, sino del chavismo duro, el “patria o muerte”, pero que con Nicolás “ni nai ni nai”. De nada valieron las UBCH, los CLAP o los simulacros, Maduro seguro que la levedad de su ser no le permitirá reconocer que sufrió la mayor derrota del socialismo del siglo XXI. ¿Y ahora qué? Seguro que responsabilizará a la guerra económica, a Mickey Mouse y hasta al propio Bambi de Walt Disney, sin aceptar que uno de los grandes culpables de su derrota es otro Bambi, mejor conocido como Rodríguez Zapatero dentro de los círculos del PESOE español.

La solución a la crisis no está en un programa de ayuda humanitaria, ni la salida de Maduro ni de su gobierno. La solución está en arrancar de raíz el cuarteto ideológico denominado “árbol de las cuatro raíces”, ideado a partir de un plagio del pensamiento de Bolívar y Simón Rodríguez con las ambiciones de dos aventureros, Zamora y Chávez que ha penetrado y corrompido hasta lo más profundo nuestras instituciones.

La “guerrilla” en las redes sociales ha resultado más eficiente que las que en los años sesenta instalaron en varias montañas de Venezuela y Colombia

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DestacadoOpiniónVenezuela

Por Jaime Granda

La “guerrilla” en las redes sociales ha resultado más eficiente que las que en los años sesenta instalaron en varias montañas de Venezuela y Colombia.

Pasadas las elecciones presidenciales en Venezuela, la confusión se mantiene porque la oposición que juega al lado del gobierno se dice ganadora por lograr alta abstención, mientras el presidente reelecto muestra su poder y sigue ofreciendo arreglar lo que él mismo dañó.

Lo cierto es que el cuestionado mandatario logró su objetivo aunque sus soñados 10 millones a favor no llegaron ni sumando a todos los que fueron a votar.

Hay regocijo entre los analistas que dijeron que el otro candidato no tenía ninguna oportunidad y que el gobierno responsable de la más grave crisis humanitaria sufrida por Venezuela, con miles comiendo de la basura y otros muriendo de mengua y falta de medicinas, seguiría en el poder porque le ha tomado el pulso a la oposición que sigue bailando al son que el gobierno le toque.

La guerra sucia a través de las redes sociales es parte de ese son que toca el gobierno y rusos y cubanos han probado que lo que podemos denominar “guerrilla digital” es más eficiente que los grupos armados que en los años sesenta instalaron en montañas de Venezuela y Colombia.

Muchos temen que con los resultados del domingo, Venezuela se encamine hacia otra Cuba. La oposición venezolana ha dejado su tarea en manos de la comunidad internacional y algunos advierten que si la comunidad internacional pudiera “tumbar dictaduras” no existirían desde décadas el régimen de Cuba, el de Corea del  Norte, el de Turquía y otros. Los que piden que Venezuela sea execrada de la OEA olvidan que Cuba sufrió eso. En cuanto al embargo económico que le aplicó EEUU al régimen cubano, le sirvió de pretexto para las miserias que sufre el pueblo cubano y ahora sufre el pueblo venezolano. El Imperio siempre ha sido una excusa para todos los males en Cuba y los presos políticos.

En ese camino apunta la expulsión de Venezuela del Encargado de Negocios de EEUU, Todd Robinson. Busca que el “maluco imperio” apriete sus sanciones económicas y acrecentará su culpabilidad de todos los errores del gobierno venezolano.

Todos los analistas serios entienden que la oposición dividida no tiene oportunidad frente al aparato comunicacional que respalda al gobierno y algunos aconsejan que dejen los odios internos. Ningún frente amplio sin paz interna puede ofrecer paz al resto de la nación.

Viene al caso lo dicho semanas atrás por el sacerdote colombiano Francisco De Roux, actual presidente de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición. El padre De Roux considera que un entendimiento pasa por reconocer que es imposible construir una nación simplemente entre buenos, porque ninguno de nosotros es un ángel, pero nadie debe ser excluido por sus fallas.

En cuanto a los que piden a los militares un Golpe de Estado, olvidan que eso puede terminar en un régimen tutelado por Rusia o China porque EEUU tiene décadas que perdió contacto con el ejército venezolano y eso sería otra ganancia para los promotores de la “guerrilla digital” que ha logrado victorias recientes en EEUU, en Cataluña y con la fractura de la Comunidad Europea, según apuntan varias investigaciones.

@jajogra

¿Qué esperar luego del 20M?

PERSPECTIVAS

POR Margarita López Maya

25/05/2018

La coyuntura electoral vino y ya pasó. Fueron unas presidenciales convocadas anticipadamente por un cuerpo institucional ilegítimo, la Asamblea Nacional Constituyente. Desde que se abriera el proceso y aún antes, estuvo plagado de irregularidades, bajo la mirada impasible de un CNE controlado por Nicolás Maduro y al servicio de los intereses de su cúpula militar y civil. Fueron unas presidenciales que la comunidad internacional rechazó, por no cumplir estándares democráticos internacionales, y la mayoría de los partidos políticos opositores también, por negarse el gobierno durante las negociaciones en República Dominicana a dar mínimas garantías para unas elecciones justas y transparentes. No obstante, algunos candidatos opositores hubo, pero a nadie tomó por sorpresa que esa noche el CNE proclamara a Maduro presidente para un nuevo período de seis años.

En mi criterio, estos comicios no son ningún momento de inflexión en la larga y abismal crisis venezolana, en el sentido de producir un cambio significativo de lo que ha venido ocurriendo. Fueron un episodio más en la continuada marcha del gobierno hacia su meta, que es la estabilización de un régimen autoritario de vocación totalitaria. Lo veo como un episodio donde Maduro sobrevivió una vez más gracias a que talló a su medida este proceso. El chavismo evaluó la necesidad de darle un maquillaje seudo democrático al régimen y encontró algunos actores políticos que le hicieron comparsa. Sin embargo, no todo salió como Maduro esperaba. Así es la política.

El domingo en la noche hubo dos elementos que sorprendieron porque no estaban previstos. El primero fue la no participación de una porción amplia de los ciudadanos que, en números oficiales poco confiables, alcanzó el 53% del registro electoral. Otras fuentes la ubican más bien alrededor del 60%. Como no hubo una infraestructura política opositora suficiente que monitoreara la votación a lo largo del día en las mesas de votación, y como el software de las máquinas de votación está bajo el control de las autoridades electorales que carecen de independencia frente al Ejecutivo Nacional, quedémonos con estos dos estimados de este fenómeno. Cualquiera que sea, ha sido el promedio de abstención más elevado en la historia electoral de presidenciales del país. Y eso nos debe decir algo. Independientemente de si atendieron el llamado de la MUD, que no creo que fuera el caso de una porción significativa de los ciudadanos que se quedaron en sus casas, lo cierto es que fue la no participación la que mejor expresó el rechazo de la ciudadanía a la permanencia de Maduro y su gobierno.

El otro elemento fue la decisión de Henri Falcón, candidato opositor por Avanzada Progresista, una fracción del partido COPEI y el MAS quien, a última hora, y antes de que Lucena, la presidenta del CNE diera los numeritos oficiales, desconoció el proceso electoral, al cual se sometió contrariando en su momento a los compromisos unitarios acordados a principios de año por partidos de la MUD, cuando falló la mesa de negociación en República Dominicana. Alegó que el proceso violó los compromisos que había firmado el oficialismo con él para esta elección y la calificó por tanto de irreal e ilegítima. Creo que lo salvó la campana, porque de haber reconocido los resultados como legítimos, o haberse ido a la cohabitación con el nuevo gobierno de Maduro, hubiera pasado a la irrelevancia. El otro candidato opositor, Javier Bertucci, también exigió, al menos esa noche, un nuevo proceso electoral.

Gracias a estos dos elementos resaltantes de la jornada del 20M, el lunes Maduro amaneció, en mi criterio, un poco más débil políticamente de lo que estaba. O, quizás más vulnerable, según la evaluación que hiciera John Magdaleno de su interpretación de los resultados electorales. Las declaraciones de Falcón han dado pie a la apertura de un potencial espacio político para que factores opositores puedan conversar y quizás ponerse de acuerdo. Ahora todos comparten que las elecciones fueron fraudulentas. Unos por origen, otros por rompimiento de un acuerdo, que cualquiera que conociera al gobierno de Maduro, sabía que iba a romper. Con ello, también, todos se ponen a tono por el momento con el Grupo de Lima, varios gobiernos de occidente y la comunidad democrática internacional. Esto es muy valioso políticamente y si no se aprovecha se nos irá la oportunidad.

Por otra parte, Maduro y su gobierno, aunque quizás un poco preocupados, no acusan recibo. Para ellos su objetivo pareciera ser desde hace ya bastante tiempo simplemente sobrevivir, seguir en el poder y eso vale para cada día que permanecen en Miraflores. Esa noche sobrevivieron una vez más. Eso les basta.

Pero la crisis socioeconómica sigue su curso al abismo, la crisis humanitaria se agrava, la migración se acrecienta y los militares… ¿qué pasa con ellos? Pues nada, siguen lucrándose a costa de la sociedad, el país, el territorio. Sin embargo, tensiones hay -se han visibilizado nuevas detenciones y circulan rumores e informaciones sobre su descontento- pero, ya veremos si este mensaje de la población del 20M les dice algo, cale en algunos, a ver si usan la cabeza y terminan por tomar alguna decisión para presionar a Maduro y su combo para que se vayan. Hoy, de modo análogo a lo que viene sucediendo en Nicaragua, no pareciera haber lugar para la cohabitación, sino para negociar condiciones de salida. Son cinco años de luchas infructuosas y costosas por parte de la sociedad civil y política contra un gobierno que cierra toda salida pacífica, todo porque los militares y unos civiles desalmados no tienen escrúpulos para saquear este país, maldito por sus recursos.

¿Por dónde seguimos?

Considero que en el país existe hoy una estructura de oportunidades propicia para alcanzar en los próximos meses el cambio político en paz. Así pareciera revelarlo la combinación del agravamiento de las condiciones socioeconómicas por la hiperinflación, las amenazas de embargo sobre la producción y los bienes petroleros de la nación, como consecuencia de la sentencia favorable a la Conoco-Phillips en un tribunal de EEUU, con la firmeza y creciente coherencia de las acciones de la comunidad democrática internacional sobre el gobierno para que regrese al hilo constitucional y atienda la crisis humanitaria. Ahora, las señales emitidas el 20M por la ciudadanía que usó las elecciones para transmitir su inconformidad, y unos actores políticos opositores que participaron y luego rechazaron el evento de votación, le echaron un poco más de leña al fuego.

¿Cómo aprovechar esta oportunidad para convencer al gobierno de Maduro o a alguna de las facciones militares que lo apoyan que el tiempo ya se agotó y es tiempo de irse? ¿Cómo se fractura el bloque de dominación?

Las próximas semanas y meses serán complicadas, pero quizás decisivas. Ante ello, es necesario repensar tanto la acción colectiva, como las estrategias de actores políticos para impulsar el desenlace.

Para ello, la sociedad, sus ciudadanos, sus organizaciones sociales, sus ONG, deberán seguir poniendo su parte, además de su sufrimiento. No existe fórmula mágica para superar las dificultades impuestas por un régimen que camina hacia un mayor autoritarismo, y hace uso de instrumentos de represión y guerra psicológica propias de una mentalidad totalitaria, es decir, sin escrúpulos.

En este contexto, es importante tomar conciencia de que una salida en paz hacia una transición democrática no es fácil, es casi inédita y exige mucha creatividad, perseverancia, cabeza fría, solidaridad y apoyo internacional. No pareciera ya que los venezolanos solos podemos derrocar semejante régimen. El estado de necesidad de la mayoría es una importante limitación. Como lo es la fragmentación y debilidad que hoy muestran los partidos políticos de vocación democrática. Pero, dicho esto, sólo nosotros podemos dar las estocadas decisivas para ese final, eso no lo puede hacer la comunidad internacional.

Entonces, para la ciudadanía, para nosotros civiles desarmados, que apostamos por la vida, no existe otra opción que la salida pacífica, no violenta. De eso debemos convencernos y cada uno actuar en consecuencia. Las fórmulas para esa salida no son tan variadas: se lucha por la renuncia de Maduro, algo en lo que debemos siempre insistir, porque sería la menos dolorosa para el cuerpo social, ya que podría iniciarse una transición incruenta; o, sin que sean excluyentes, nos nucleamos en torno a la transición por medio de unas elecciones en condiciones justas, equitativas y transparentes para conformar un gobierno legítimo. No renunciemos a ninguna de las dos, pero en este momento ambas se dificultan por la desmovilización de la ciudadanía y el descrédito que ambas estrategias padecen. Eso debemos superarlo.

Otro gran problema que tenemos se encuentra en la desconfianza, rechazo y/o el descrédito de muchos dirigentes y partidos opositores. Es también un gran escollo pues sin partidos robustos difícilmente podremos alcanzar una transición pacífica y democrática. Enfrentar un gobierno como éste de Maduro ha implicado para muchos políticos persecución, prisión, amenazas a sus familias. Los diputados van para dos años sin sueldo, algunos han sido malheridos por paramilitares chavistas ante la mirada impávida, si no la complicidad, de la Fuerza Armada. Diputados, alcaldes y otros dirigentes se encuentran hoy presos, en el exilio o enfermos. Recordemos eso a la hora de criticarlos, y sin dejar de hacerlo, reconozcamos también aciertos como las parlamentarias de 2015.

Pienso que, ante el panorama actual, la sociedad civil y la ciudadanía debe tomar un rol más activo. En los años recientes se ha visto una multiplicación de organizaciones civiles, de ONG y de distintos grupos y plataformas sociales, constituidos para proteger y garantizar derechos que nos han sido despojados por la dictadura. Están casos como las organizaciones que defienden el derecho a la salud de la  ciudadanía, otros que atienden a niños, adolescentes y  mujeres, expuestos a la violencia y pobreza, redes sociales que periodistas valientes han tejido para garantizar el derecho al acceso a información veraz y la libertad de expresión, ONG que monitorean la violación de los DDHH de los presos políticos, de las cárceles, de los trabajadores, en fin, Venezuela tiene hoy un tejido social más denso, más solido, que será invalorable cuando hayamos llegado a la puerta de esa transición que anhelamos, porque garantizará unas bases más enraizadas en la sociedad de las instituciones democráticas. Una sociedad civil que sabe por propia experiencia la necesidad de protegerse de las arbitrariedades del poder y defender su autonomía.

Esa sociedad deberá, sin embargo, dada la gravedad de la coyuntura, tomar, en mi opinión un protagonismo mayor ante el colapso de los actores políticos democráticos. No para desplazarlos de sus responsabilidades, pero sí, quizás, para demandar de ellos mayor madurez para resolver la conflictividad entre ellos, que vergonzosamente expusieron en este proceso electoral; exigirles mayor responsabilidad en sus obligaciones, ayudándolos entre otras tareas urgentes a dibujar y componer, con las demandas de la ciudadanía, una narrativa del futuro compartido, que sirva para incentivar y movilizar de nuevo. La ciudadanía, la sociedad civil y la militancia de los partidos deben exigir una renovación de los liderazgos de los políticos. Vemos a algunos liderazgos agotados o limitados por ópticas que no corresponden a estos tiempos. Los relevos deben, a su vez, prepararse para administrar un país devastado con austeridad y honestidad. Otra gran urgencia es volver a encontrar una dirección política unitaria cuya estrategia no se limite a lo electoral, sino que abarque múltiples estrategias de resistencia y lucha en dictadura. Una dirección con coordinación de lo social con lo político, frenando la cooptación a la que suelen estar acostumbrados los políticos frente a los activistas sociales.

¿Cómo se hace esto? Las respuestas son nuestro desafío. Las innovaciones deben estar a la orden del día. Insistamos en una salida pacífica, que el bloque de dominación militar y civil que se ha apropiado del Estado y ha desmembrado a la nación, hoy nos niega. Pero, la política es el arte de lo posible y a ellos debemos remitirnos: con movilización, consultas, asambleas, innovaciones organizativas, estrategias múltiples, con vasos comunicantes entre actores políticos, sociales, academias, iglesia, participando y respetando los espacios de cada quien en las tareas de construir primero en el imaginario, para luego plasmar en el territorio a través de instituciones y estructuras organizativas, otro país donde podamos reunirnos de nuevo, reconocernos como nación. El gobierno ha logrado desacreditar la vía democrática y pacífica, dividir a los partidos, y frustrar a la población. A esto debemos sobreponernos para mostrarle que no puede truncar nuestras aspiraciones de un país libre y con bienestar. Ahora más que nunca debemos levantarnos y continuar, pues las condiciones nos favorecen, muchos países con sus ciudadanos nos están echando una mano. El eslabón que falta para rematar la tarea está en cada uno de nosotros, en nuestra responsabilidad política como ciudadanos de informarnos y actuar, y en las organizaciones que constituimos, apoyamos y controlamos, actuando colectivamente y con firmeza, desprendimiento personal y honestidad.

GUSTAVO TOVAR-ARROYO: Salva a México…

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GUSTAVO TOVAR-ARROYO, Salva a México…

Andrés López Obrador, es un
peligro, pero es derrotable

 

A mes y medio de las cruciales elecciones presidenciales, México, que en el pasado ha sospechado y negado dos veces al escorpión socialista, está tentado a darle ahora sí una suicida oportunidad…”.

Tovar-Arroyo.

 

■ Nunca imaginé que algo así fuera posible en un México que parecía vacunado contra el chavismo.

La incredulidad de los faroles

Mis amigos venezolanos –en especial, los periodistas, artistas e intelectuales, esa suerte de faroles de la cultura– siempre despreciaron la idea de que Hugo Chávez pudiere ocasionarle una ruina a Venezuela semejante a la que Fidel Castro le causó a Cuba.

“Es imposible –decían–, Venezuela es el país más rico de América Latina, con la democracia más sólida y consolidada del continente, una dictadura como la cubana es un fenómeno irrepetible y nuestro país está curado contra esa peste. Los venezolanos somos mucho más arrechos que los cubanos”.

Obviamente, se equivocaron.

¿Y México?

Llevo varias semanas residenciado en la prodigiosa y lúcida Ciudad de México, preparo un documental sobre las elecciones presidenciales que sucederán el próximo julio en este país y, no miento, cada día estoy más desconcertado.

Mis amigos mexicanos –en especial, los periodistas, artistas e intelectuales– desprecian la posibilidad de que López Obrador pueda ocasionarle a México un daño semejante al que Hugo Chávez le causó a Venezuela: “Es imposible –dicen–, México es el país más rico de América Latina, es vecino de Trump, quien supuestamente impedirá… (¿“impedirá” o promoverá?) el advenimiento de un populismo socialista como el que sucedió en Venezuela, aquí no es factible un colapso como el venezolano. Los mexicanos somos mucho más chingones que los venezolanos”.

También se equivocan.

“No te picaré, ranita…”

Como sabemos, en la celebérrima fábula de la antigüedad, un escorpión logra persuadir a una rana para que lo suba a su espalda y lo ayude a cruzar el río. “No te picaré –le dice–, hacerlo nos ahogaría a ambos”. Harto conocido es que el escorpión incumplió la promesa, clavó su aguijón a la rana en medio del río, quien incrédula increpó al escorpión: “¿Por qué lo hiciste?”. La respuesta del escorpión fue tan lacónica como apocalíptica: “Es mi naturaleza”.

El escorpión en política, ya lo sabemos, es el socialismo, siempre pica a los pueblos crédulos y los hunde…, se hunde con ellos.

La prehistoria del escorpión

Los orígenes prehistóricos de la figura del escorpión revolucionario se remontan a la Revolución francesa cuando la primera camada de escorpiones mesiánicos lograron encarnar las rabias sociales contra la corrupta monarquía, llegaron al poder para “purificarlo”, prometiendo –como siempre– refundar a la patria y terminaron instaurando un reinado de terror: picaron a la crédula rana del pueblo y se hundieron con ella en el río de la historia.

El escorpión revolucionario volvió a aparecer y picar años más tarde con Lenin en la Unión Soviética (es él, y no Putin, la verdadera influencia venenosa de los escorpiones latinoamericanos), con Castro en Cuba y en Venezuela con Chávez. ¿Lo hará con López Obrador en México?

Seguro que sí, es su naturaleza.

¡Salva a México!

No hay nada más complejo en política que luchar contra escorpiones revolucionarios. Nada. Uno no debate ideas o visiones políticas con ellos, uno debate tabúes y fantasías: no hay un duelo de razones, sino de alucinaciones y de utopías: ¿cómo contradecir un acto de fe?

A mes y medio de las cruciales elecciones presidenciales, México, que en el pasado ha sospechado y negado dos veces al escorpión socialista, está tentado a darle ahora sí una suicida oportunidad. ¿Lo subirá sobre su espalda política? No lo sé; no lo sabemos. Solo un acto de suprema conciencia política lo impedirá. Un acto de lucidez individual y colectivo expresado a través del voto. Ojalá no sea demasiado tarde para advertirlo. No permitamos que el escorpión nos pique y hunda. Insisto: no lo permitamos.

México eres tú, soy yo, somos la mayoría: salva a México…

*Gustavo Tovar Arroyo, Abogado, escritor, poeta, educador y activista de los Derechos Humanos.

Por: Gustavo Tovar-Arroyo
Politica | Opinión
@tovarr
Mexico, sabado 19 de mayo, 2018

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SEBASTIANA BARRÁEZ: Así tratan a los generales

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SEBASTIANA BARRÁEZ, Así tratan a los generales

SEBASTIANA SIN SECRETOS

 

Nunca hubo tantos altos oficiales presos, por razones políticas, como sucede en este momento. La lista de los detenidos en prisiones militares o con casa por cárcel, más los que están bajo sospecha es larga…

■ Gran “cantidad” de militares activos aparecen como miembros de mesa para las elecciones de este domingo…

BADUEL. Es el general en Jefe del Ejército, Raúl Isaías Baduel. Tiene mes y medio incomunicado en las instalaciones del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). Nadie explica por qué. A este alto oficial, quien fue comandante del Ejército, el componente más importante de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), y ministro de la Defensa lo quieren mantener preso e incomunicado. En los últimos días han sido detenidos varios oficiales activos. La sospecha es que estarían involucrados en una conspiración, en la que aun no han determinado si el liderazgo lo tiene Baduel o el Mayor General (Ej) Miguel Rodríguez Torres, quien fuera jefe del Sebin y Ministro del Interior y Justicia. Ambos generales detenidos. Baduel en el Sebin y Rodríguez en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim). En el caso de Baduel y el capitán (GNB) Juan Carlos Caguaripano Scot, quien también está en el Sebin, tienen más de 100 días sin permitirles visitas de familiares, amigos o abogados. Al MG Rodríguez Torres lo mantuvieron 50 días incomunicado pero luego ha podido visitarlo los padres, hermanos y las hijas. Cuando las familias de los oficiales presos piden explicaciones, porque están incomunicados, una perversa y violatoria norma que se ha impuesto en las cárceles venezolanas donde hay militares y políticos, la respuesta más común es: “por orden de la superioridad”.

MILITARES. Nunca hubo tantos altos oficiales presos, por razones políticas, como sucede en este momento. La lista de los detenidos en prisiones militares o con casa por cárcel, más los que están bajo sospecha es larga. Generales: Baduel, Rodríguez Torres, Ángel Vivas Perdomo, Oswaldo Antonio Hernández Sánchez, Lozada Saavedra. También, y sin mayor explicación, el año pasado fue detenido el GD (Av) Rolando Esser de Lima y el vicealmirante de la Armada Pedro Manuel Pérez Rodríguez. En el pasado habían sido detenidos generales, tales como: Ramón Guillén Dávila, ex jefe de la División Antidrogas de la Guardia Nacional, acusado de promover una rebelión militar contra el gobierno del presidente Hugo Chávez. Ahora bien, esos altos oficiales han estado cerca de 30 años en la institución militar, se han destacado en sus promociones pues han logrado los más altos rangos, han sido lideres o por lo menos han tenido ascendencia sobre sus subalternos. Es posible que estuviesen conspirandito, como dice el Gobierno. Lo inaceptable es el trato de delincuentes que les han dado, incluso negándoles atención médica a quienes presentan problemas de salud. Han usado el poder del Estado para negarle el derecho a la defensa. Les suspenden o dilatan las audiencias. Les prohíben las visitas sin previo aviso. Les retiran los libros. Los envían a incomunicación sin motivo alguno. Y lo mismo sucede con los oficiales de rango menor. No parecen actos de justicia, sino actos de venganza contra quienes no sólo tienen una trayectoria en la Fuerza Armada, sino que en algún momento fueron factores importantes para la revolución bolivariana. Si así tratan a los generales, qué más pueden esperar los subalternos.

INTERCABLE. Ocurre en los altos mirandinos. Tiene más de mes y medio cobrando servicios que no presta. La ausencia de Internet es sistemática y la caída de los canales de televisión se va haciendo reiterativa. Lo peor es que no hay manera de hacer reclamos. Cerraron todas las vías. Eso ante la complacencia de Conatel y el Gobierno. Quienes han pagado adelantado es como si no lo hicieran, porque la empresa ajusta los precios a lo dolartoday. De manera que lo pagado ellos se lo agarran a cuenta de que  “aumentó por el dólar”. Ahora les ha dado por sabotear la señal de Televen, de manera que solo se ve un rato y se cae. No hay manera de colocar denuncias por la página web. Tampoco las aceptan en las sedes. Menos por Twitter.

ARMAS. Fue un lote las que se robaron de la policía del estado Sucre. Fue en la madrugada del 15 de mayo. Desaparecieron 22 armas orgánicas, marca glock, modelo 17 con sus cargadores. Se las llevaron de la parte interna del parque de armas, que está en la parroquia Altagracia, del municipio Sucre, en el sector 2 de la urbanización Brasil. No saben cuántas municiones se llevaron. No rompieron cerraduras, ni hay boquetes en las paredes ni volaron candados. El G/D Francisco Tabera, director de la policía del estado Sucre, ordenó averiguación de 14 funcionarios, incluyendo el Comisionado Willy Marcano.

INAPCET. Es el Instituto Autónomo para el Poder Comunal del estado Táchira. Lo preside María Eugenia Alviarez. La dama se ha encontrado empresas a las cuales les dieron anticipos especiales y comenzaban la obra cuando el dinero ya estaba devaluado. Otro tanto encontraron con el robo de cemento. Cuando Vielma perdió la Gobernación, sus funcionarios desaparecieron los documentos. No dejaron datos del código, ni soportes de compra, eliminaron todo, hasta el código lo bloquearon. Las denuncias están en el Ministerio Público pero allí se hacen los ciegos, sordos y mudos. El caso es que al Estado llegaron 15 vehículos por el Fondo interterritorial. Uno de ellos camioneta sincrónica, 4×4, Toyota, modelo Land Cruiser Hard Top LX 10 WGN, con capacidad para 10 pasajeros. La factura tiene fecha 16 de septiembre 2015. El 10 de diciembre 2015, el entonces gobernador Vielma Mora le entrega ese vehículo a Carlos José Guerrero Gámez, presidente del Inapcet. Cuando llega la nueva administración, nombrada por la gobernadora Laidy Gómez, al hacer la inspección de los vehículos, solo aparecen asignados cinco, todos en mal estado, sin motor, sin cauchos, sin baterías. El anterior director tenía un Toyota blanco, que no aparece entre los bienes. “El ex presidente carga un carro igualito”, es lo que dice un trabajador de Inapcet. He ahí el día que a Guerrero Gámez le asignan el Toyota Land Cruiser.

(Andrés Eloy Blanco

BLANCO. Es Andrés Eloy ese magnífico poeta nuestro, quien escribió. “Y cuando se tienen dos hijos/ se tienen todos los hijos de la tierra,/ los millones de hijos con que las tierras lloran,/ con que las madres ríen, con que los mundos sueñan,/ …/ Cuando se tienen dos hijos/ se tiene todo el miedo del planeta,/ todo el miedo a los hombres luminosos/ que quieren asesinar la luz y arriar las velas/ y ensangrentar las pelotas de goma/ y zambullir en llanto ferrocarriles de cuerda./ Cuando se tienen dos hijos/ se tiene la alegría y el ¡ay! del mundo en dos cabezas,/ toda la angustia y toda la esperanza,/ la luz y el llanto, a ver cuál es el que nos llega,/ si el modo de llorar del universo/ el modo de alumbrar de las estrellas”.

Última Hora

  • Gran cantidad de militares activos aparecen como miembros de mesa para las elecciones de este domingo.
  • Otro medio de comunicación cierra definitivamente; La Prensa de Barinas.
  • Ese extraordinario Rafael Cadenas rescató el nombre de Venezuela para colocarlo en las páginas culturales al ganar el premio de poesía Reina Sofía.
  • El coronel (GNB) Bladimir Lugo exhibe su odio contra medios y periodistas. Me remito a la manera como rompió la cámara en el Palacio Federal.
  • Esta semana hubo demostración de agresión brutal contra periodistas, médicos y enfermeras por parte de la policía y la Fuerza Armada.
*Sebastiana Barráez, Periodista del Semanario Quinto Día, egresada de la Universidad de Los Andes como licenciada en Comunicación Social. Ex jefe de prensa de la comisión de Finanzas del Senado. Con amplio conocimiento de la fuente militar y de fronteras. Publicaciones en varios medios de Venezuela y el extranjero. Conferencista en eventos nacionales e internacionales.

Por: Sebastiana Barráez
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Táchira, viernes 18 de mayo del 2018