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Ni un niño más

opinión

Lester Toledo

31 mayo, 2019

El corazón se nos paraliza y el alma nos duele profundamente cada vez que recibimos la fatal noticia de la muerte de otro niño en el Hospital JM de los Ríos de Caracas.

Al inicio del mes de mayo en ese hospital contabilizaban 30 niños cuyas vidas dependían de un trasplante, de una medicación especial o de algún procedimiento específico, la condición de salud y la esperanza de vida de estos pequeños no solo se agravaba por la crítica escasez de insumos y medicamentos que ya desde hace años provocó la dictadura, sino además por la indolencia de este régimen, que con su inacción demostró, una y mil veces, que poco o nada le importa la vida de los venezolanos.

Hoy esa indolencia nos pone al frente de una nueva matanza de niños, de pequeños venezolanos cuyas vidas se apagaron ante la mirada impotente de unos padres que lo dieron todo para mantener la esperanza en ellos, pero que, lamentablemente, en numerosos casos, perdieron esa batalla por la vida.

Son niños, con nombre y apellido, a quienes Maduro truncó su futuro, que tenían padres y madres amorosos, con abuelos y hermanos, cuya partida inesperada, dejó una honda huella de dolor y vacío en sus hogares. Hablamos de 14 pequeños del Hospital JM de los Ríos que han fallecido en lo que va de año esperando su debida atención, ellos son Diego García de 13 años, Marianyi Serrano quien falleció a los 5 años de edad, Giovany Figuera de 6 años, Robert Redondo de 7, Mariángel Romero 15 años y Frandynson Torrealba de 7 añitos; Juan Sebastián Arnao quien falleció antes de cumplir su primer añito y Harold Alcalá de 11 años, hablamos de Víctor Pacheco de 13 años y Noemí Oliveros de 15 años, Yeiderbeth Requena que murió de 7 años, Erick Altuve de 11, Yoider Carrera de 2 años y el más reciente fallecimiento, el de Nicol Díaz, una bebé que falleció a los 3 meses de nacida.

Todas estas muertes, por tan solo mencionar los casos de una sola institución de salud de gobierno, muestran a Nicolás Maduro como el Herodes venezolano, un criminal que lleva en sus manos la sangre de todos estos pequeños y que con gran indolencia y frialdad ha convertido a nuestro país en una gran morgue.

Un Herodes que prefirió invertir el dinero del Estado en más armas y muerte, y no en salud y transplantes que significaban la vida para estos pequeños a quienes sin reparo les arrebató su esperanza de vida.

Que no se nos olviden nunca los nombres de estos niños, por ellos debemos continuar luchando, para que no muera uno más, para que en Venezuela haya atención médica de calidad, un país donde todos tengamos los mismos derechos.

Esa es la razón de ser de la Coalición Ayuda y Libertad, salvar vidas, y por todos estos hoy ángeles, aunque la dictadura se empeñe en negar la crisis, en rehuir de su responsabilidad en cada muerte, desde la Coalición damos un paso al frente para ayudar a como dé lugar a estas familias y a estos pequeños que hoy sufren.

El Hospital JM de los Ríos hoy es la punta del iceberg de la aguda crisis que afecta a todo un país, donde 7 millones de venezolanos están en peligro de muerte de acuerdo a la ONU y donde, según reportes de Codevida, 18.7 millones no tienen acceso a la salud. Esa es la gran verdad tras las lamentables muertes de estos niños que tanto nos han dolido.

A cada familia cuyos corazones se encuentran desolados por estas irreparables pérdidas, nuestras oraciones pero también nuestro compromiso. Sepan que no están solos.

Reafirmamos nuestro compromiso para hacer frente al usurpador, para hacer lo que haya que hacer para cesar la usurpación, propiciar un gobierno de transición y lograr elecciones libres. Única salida para poner fin a esta mortandad que tanto dolor causa en el corazón de Venezuela. Ni un niño más.

@LesterToledo

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El dilema, votos o balas

opinión

Carlos Tablante

31 mayo, 2019

La ambición desmedida de mantenerse en el poder como sea del autócrata Nicolas Maduro es la causa principal de la tragedia y del colapso que padecemos en Venezuela.

Cuando mueren niños por falta de tratamiento médico, y la población en general no tiene alimentos ni medicinas. Estamos en una emergencia, una verdadera y profunda crisis humanitaria que nos plantea la urgencia de detener la destrucción del país evitando mayores traumas y dolor.

Un acuerdo para realizar elecciones generales con un nuevo CNE, con todas las garantías democráticas que estamos exigiendo, es decir, sin presos políticos, sin inhabilitados, sin exiliados y con la presencia de observadores internacionales independientes que sean garantes de la mas absoluta transparencia en el respeto al derecho al voto que ha estado asediado por el ventajismo y el fraude, de lo cual hay suficientes evidencias como demostró el robo de las elecciones regionales a Andrés Velásquez.

El cambio político que exige el país pasa por abrir la vía electoral que ha sido cerrada por el abuso y las trampas del régimen.

Toda nuestra lucha y la presión internacional tiene como objetivo lograr la plena vigencia de la Constitución y las leyes para sustituir a la casta corrupta que se ha adueñado de Venezuela, principal causa de el hambre y la violencia.

Debemos detener la destrucción. Esa es la prioridad. Como lo ha dicho el presidente encargado Juan Guaidó, cuando vamos a Noruega con el respaldo de la comunidad internacional, estamos exigiendo a Maduro que se aparte para facilitar desde la Asamblea Nacional la hoja de ruta que nos lleve a un desenlace político y pacífico para atender de manera inmediata la grave crisis humanitaria que sufre la mayoría del país.

¿Cómo resolver entonces los nudos críticos? De entrada, los representantes de Guaidó deben exigir a los de Maduro la liberación de los presos políticos ilegalmente encarcelados, muchos de ellos incomunicados y sometidos a una sistemática violación de sus derechos humanos.

Por ejemplo, ¿qué hacer con la falsa asamblea constituyente? Cómo lograr un equilibrio con contrapesos que dé garantías a las partes desde el TSJ y la AN?, Cómo organizar y preparar un proceso electoral complejo en medio de tanta desconfianza?

A estas y otras preguntas debemos encontrarle respuesta para evitar que la violencia y el conflicto armado nos trituren aún más como país en esta diabólica mecánica que trata de imponer la dictadura.

Es comprensible la desesperación y la falta de racionalidad política de quienes creen que lo deseable es una intervención militar multilateral, sin revisar las experiencias de otros pueblos que han pasado por guerras y conflictos para finalmente tener que negociar acuerdos encima de miles de cadáveres y una historia manchada de sangre cuyas heridas son de muy difícil curación.

El régimen utiliza las consignas guerreristas para intimidar, la presencia cubana y rusa para amedrentar, la represión, torturas y asesinatos para aterrorizar. Estamos frente a una cleptocracia y por ello el desafío es mayor para utilizar todas las herramientas de la política con inteligencia y creatividad, debe servirnos para lograr, con el apoyo contundente de la comunidad internacional, una salida por la calle del medio para construir una verdadera democracia de todos y para todos.

Debemos evitar entonces que la politica se convierta en un mantra, en un dogma. Nuestra propuesta debe ser flexible y ajustable en lo estratégico.

La dinámica política y la correlación de fuerzas, deben priorizar el orden de las opciones. Lo deseable sería iniciar la transición luego de realizar unas elecciones generales libres con un gobierno de unidad nacional. Es decir, lograr entre todos el cese de la usurpación con votos y sin balas.

Twitter: @TablanteOficial
Facebook: Carlos Tablante
Web: www.carlostablante.com

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Privados de libertad

Héctor FaúndezLA OPINIÓN DE 

Una persona puede encontrarse privada de su libertad porque ha sido detenida o arrestada como presunto responsable de la comisión de un delito, o porque, en relación con ese delito, mediante una sentencia judicial, ha sido condenada a una pena privativa de libertad. A estas personas, por estar en prisión, tradicionalmente se les ha llamado “presos” pero, en el lenguaje revolucionario de la señora Iris Varela y sus camaradas, como si la semántica aliviara el hacinamiento carcelario y el sufrimiento de aquellos que se encuentran tras las rejas, ahora se les llama “privados de libertad”. Esta nueva denominación, además de ser una obviedad, tiene el inconveniente de que no permite distinguir entre quienes están tras las rejas en espera de juicio o en cumplimiento de una sentencia judicial, y quienes están privados de su libertad por razones totalmente ajenas a la comisión de un delito, como es el caso de los presos políticos, de quienes han sido detenidos y hoy se encuentran desaparecidos (como es el caso del diputado Zambrano), o de personas que, en contra de su voluntad, han sido internadas en una institución psiquiátrica o en un centro de salud, que también están “privados de libertad”, y sin muchas de las garantías legales que sí existen para los presos.

Menciono lo anterior porque, a través de la prensa, me acabo de enterar del caso de María “la Marrurra”, una cantaora de flamenco, nacida en Estados Unidos, enamorada de España y del flamenco, y cuya única familia eran sus padres, que quedaron atrás en su país natal y que periódicamente le enviaban dinero. Los vecinos de María se cansaron de sus excesos nocturnos, y la denunciaron, entre otras cosas, por su vestimenta estrafalaria y porque acumulaba mucha ropa en el piso. El resultado fue que, a los 73 años, a partir del informe de una trabajadora social, fue llevada a la fuerza a una residencia especializada en enfermos de alzheimer. Tomó varios días a sus amigos conocer su paradero y enterarse de que tenía restringidas las visitas. Cuando, finalmente, una amiga la pudo visitar, se abrazó a ella y, llorando desesperada, le decía que no estaba loca y que quería irse a su casa. Esta vez, el asunto terminó relativamente bien pues, un año después, el Tribunal Constitucional ordenó la inmediata puesta en libertad de la víctima en este caso. Pero ella estuvo privada de su libertad.

Un caso similar es el de un eminente intelectual español, ampliamente conocido por sus publicaciones, a quien tuve oportunidad de conocer y tratar, y a quien su esposa y uno de sus hijos le diagnosticaron alzheimer y, sin su consentimiento, lo encerraron en una institución privada. Este personaje ilustre, que también afirmaba estar en pleno uso de sus facultades mentales, y que quería irse a su casa, falleció hace un par de meses. ¿Quién determina si una persona padece alzheimer? En caso afirmativo, ¿quién decide su tratamiento? ¿Es el alzheimer una razón suficiente para que una persona sea privada de su libertad? Porque, si no hay garantías adecuadas para la libertad, el simple diagnóstico de un médico -o de una trabajadora social- podría ser fuente de abusos.

Lo mismo podría decirse de una persona que padezca una enfermedad infecciosa pues, probablemente, el bienestar general y la seguridad de todos requiere que esa persona sea internada. Pero tendrá que haber unas garantías mínimas a fin de demostrar la existencia de esos supuestos, cuya persistencia habrá que demostrar para mantenerla encerrada.

En la época de la antigua Unión Soviética fue una práctica frecuente que disidentes políticos perfectamente sanos, en vez de ser encarcelados, fueran enviados a instituciones para enfermos mentales, con lo que, además de desacreditarlos, humillarlos y someterlos a tratamientos psiquiátricos no consentidos y perjudiciales para su salud, se les mantenía privados de su libertad sin ninguna forma de juicio y en forma indefinida. En 1971, estos métodos fueron denunciados tanto por el renombrado científico Andréi Sájarov como por el disidente Vladimir Bukovski. En agosto de 2007, la BBC emitió un reportaje denunciando la misma práctica en la Federación Rusa. Pero el internamiento de una persona sana en una institución psiquiátrica no tiene, necesariamente, que ser parte de una política de Estado para perseguir y torturar a disidentes políticos; también podría ser el resultado de un informe suscrito por un médico inescrupuloso que, de acuerdo con la familia de la víctima, por razones económicas o de otro tipo, prive a ésta de su libertad.

Quienes estén privados de libertad, ya sea porque estén presos o porque estén sometidos a un tratamiento médico, tienen derecho a ser tratados con humanidad. Por supuesto, esto no tiene ninguna relevancia en un país en el que, desde hace dos décadas, ya no hay Estado de Derecho. Pero que se tenga presente para cuando recuperemos la democracia.

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La criminal burla a los jubilados petroleros y pueblo de Venezuela

Guillermo A. Zurga's picture

Cuando el difunto presidente Hugo Chávez, líder del “proyecto político del socialismo del siglo XXI”, actualmente bajo la presidencia de Nicolás Maduro, convertida hoy día, en una macabra y cruel narco dictadura; declaró a Venezuela marxista leninista, y al unísono, le declaro la guerra política e ideológica a los EE.UU., al capitalismo a la DEA, y a la democracia en general; a pesar de la derrota que sufrió Hugo Chávez y el chavismo de parte del pueblo venezolano el cual prefirió continuar en democracia, mediante un referendo o consulta nacional. Desde ese entonces, se entró en una etapa de confusión y anarquía parcial en el país, que hasta la fecha no se ha podido ni aclarar, ni controlar, ni solventar, ni mucho menos resolver. Peor aún, existe la posibilidad de que se convierta en anarquía total.
Para que el lector ajeno a Venezuela entienda y asimile la razón de esta dramática y criminal trama, es menester que sepa que antes del chavismo, la industria petrolera se administró sensatamente, en democracia plena, donde los trabajadores tenían sindicatos que defendían y abogaban por sus derechos legales, económicos y ciudadanos, lo cual con el correr del tiempo se permitió y logró que, se les otorgaran jubilaciones apropiadas y suficientes para que los ex trabajadores jubilados, vivieran decentemente el resto de sus días junto a sus familias, sin problemas económicos sustanciales. Al inicio de la las operaciones petroleras en Venezuela, las empresas petroleras eran extranjeras y privadas y las jubilaciones no existían. Cuando un trabajador por diferentes motivos dejaba de trabajar o era despedido de esa empresa, este era compensado por sus servicios con una cantidad de dinero única y definitiva, como compensación final por sus servicios.
Las jubilaciones en Venezuela, fueron un gran e inmenso logro humano y social de los sindicatos petroleros de la época, los cuales, por supuesto, defendían los intereses y beneficios de los trabajadores y negociaban muy diligente y respetuosamente con los directores/gerentes de las empresas, las condiciones, mejoras y beneficios de los trabajadores sindicalizados o no. Hoy día, los sindicatos venezolanos, defienden básicamente los intereses de la narco dictadura y están tácitamente subordinados a esta. Antes, en el tiempo, se logró un arreglo, en el cual el trabajador dejaba un (X %) parte de su sueldo bajo la custodia de las empresas que en ese entonces funcionaban en el país, mientras que tales empresas abonaban a ese mesa de jubilación el otro (X %) correspondiente para la futura jubilación del empleado. Al final, cuando le llegaba el tiempo de su jubilación al empleado y se arreglaba el finiquito; al empleado se le entregaban sus prestaciones sociales y beneficios económicos correspondientes por ley a ese ejercicio, que sumado a lo que tenía depositado en custodia, sumaba una cantidad suficiente de dinero para cada jubilado, la cual dependía del último sueldo logrado durante su tiempo en la empresa. Con el dinero depositado y en control de la empresa, se creó un fondo de ahorro, perteneciente a los trabajadores petroleros jubilados el cual genera ingresos adicionales a repartir periódicamente entre los jubilados. Por estar invertidos en el exterior, genera dineros adicionales en dólares que supuestamente beneficiaban y benefician a sus trabajadores jubilados. Lamentablemente, en la contabilidad y control de ese fondo de pensiones, PDVSA tiene injerencias malignas y manipula descaradamente el mismo. Estamos exigiendo, que se reestablezcan las reglas de juego originales, y se nos page correctamente, con retroactivo, tal como se establece en los estatutos del contrato original, con los jubilados petroleros y petroquímicos.
Cuando el chavismo llego al poder, la industria petrolera estaba nacionalizada, casi en un 100%, con algunas empresas funcionando como empresas mixtas, en las cuales, PDVSA, era un financista minoritario, y las decisiones eran tomadas mediante acuerdos operacionales y económicos positivos para todos los socios participantes de tales empresas. Estas empresas mixtas eran parte del proyecto de producción del petróleo de la Faja Petrolífera del Orinoco, que si mal no recuerdo en esa época, eran 4 empresas mixtas denominadas mejoradoras de crudo.
Las demás empresas; Lagoven, Maraven, Corpoven y Meneven, eran operadoras que producían petróleos livianos y medianos así como gas natural. Además refinaban y generaban gasolinas, aceites y lubricantes; suficientes para el mercado interno y el externo. CVP antes era empresa petrolera, fue convertida en empresa de suministros para dar servicios a las empresas operadoras. La empresa petroquímica Pequiven, generaba productos que se utilizan en las industrias de los; fertilizantes, plásticos, alimenticia, farmacéutica, química y textil, entre otras. Las jubilaciones petroleras logradas en el pasado en democracia y en justicia, se consideraron justas y terminaron resolviendo un viejo y gran problema económico, humano y social a todos los trabajadores petroleros y petroquímicos que se jubilaban en esas épocas anteriores al chavismo.
Al llegar el chavismo al gobierno, y declarase marxista leninista, y enemigo de la democracia, todo empezó a cambiar para mal de nosotros los jubilados y demás trabajadores del país. En ese entonces éramos los jubilados venezolanos mejor compensados de la nación, con la excepción de jubilados de empresas transnacionales quienes recibían su jubilación en dólares u otras monedas extranjeras.
El régimen dictatorial marxista leninista del chavismo, empezó una política y campaña de unificar sueldos y salarios así como las jubilaciones; uniformemente hacia abajo, como parte del libreto comunista declarado a todas voces. Todos oímos recientemente al maestro Izturiz, vociferar a viva voz, por televisión, que ningún trabajador venezolano debería ganar menos que un maestro o profesor de escuela. Es decir las reglas de juego salariales cambiaron en Venezuela por decreto, no por acuerdos ni por justicia, ni por consensos; simplemente ha sido por acciones impuestas por la fuerza del poder político chavista del régimen narco dictatorial. La pretensión ha sido, la de igualar todos los sueldos de todos los trabajado del país, por debajo, léase mínimo salario o sueldo.
Los trabajadores petroleros hemos siempre sido muy respetuosos de las leyes y empresas en las que nos jubilamos. Hemos sido consistentes y estado prácticamente clamando durante 20 años por justicia y humanismo a PDVSA y al régimen, para que cumpla con las leyes, a objeto que nos paguen nuestras pensiones correctas según lo acordado cuando nos jubilamos.
Si el régimen desea cambiar las reglas de juego y jubilaciones de los nuevos jubilados y estos aceptan las condiciones, allá estos. Pero nuestras jubilaciones no deben ni deberían ser cambiadas sin que al menos exista unanimidad de aceptación legal y consensuada a nivel de los todos los jubilados de la Industria Petrolera y Petroquímica anteriores al chavismo.
El chavismo ha pretendido y aún continua haciéndolo, intentar cambiar radicalmente a Venezuela, a su democracia, a su composición social, a su industrialización, y a su división interna, algo que jamás se había visto en el mundo entero, excepto en las revoluciones sangrientas donde lo que se acostumbra es barrer con todo vestigio de la sociedad anterior, para reconstruir una nueva sociedad. Simplemente, esa visión es un absurdo, una brutalidad y un exabrupto que nuestro pueblo no aceptará jamás.
En conclusión, la situación de Venezuela y todos los otros problemas colaterales que están siendo afectados por la narco dictadura, el socialismo y el marxismo leninismo; solo serán resueltos con la salida del régimen del poder en Venezuela. Cese a la usurpación, gobierno transitorio y elecciones libres y transparentes con un nuevo y remozado CNE.
A continuación mi recomendación y puntos de vista personales a los miembros de la Asociación de Jubilados Petroleros de Venezuela (AJIP), chavistas o no que deseen recibir sus pensiones dignas, legales y suficientes, como para vivir decentemente el resto de nuestras vidas, tal como hecho en anteriores oportunidades, les sugiero que se olviden de PDVSA y del régimen de Nicolás Maduro, puesto que tal como lo mencioné en un escrito anterior, han mantenido un juego psicológico perverso y macabro contra los jubilados de buena fe, que no vale la pena seguir jugándolo e insistiendo, puesto que está demostrado, que es más de lo mismo.
Entiendo que muchísimos de nosotros no tenemos otros ingresos económicos, como para olvidarnos de nuestra pensión y dejarla a los designios de lo que el régimen y PDVSA desee hacer con estas. Lo cierto y razonable es el hecho, de hasta la fecha no nos han resultado las estrategias anteriores de llamar bastonazos, rogar, conversar, esperar, para volver a llamar los bastonazos, a rogar, conversar y esperar sin resultados satisfactorios a la vista. El régimen narco dictatorial de Venezuela, ni PDVSA, jamás aceptaran ni cambiarían las reglas de juego que han impuesto a AJIP y a sus afiliados. Tampoco cambiaran su política salarial de igualar, sueldos, salarios y pensiones por debajo. Solo un nuevo gobierno democrático, justo y legal satisface ría nuestros justos reclamos.
Es sabido que existen jubilados muriendo de hambre y de enfermedades graves crónicas que requieren de inmediata atención médica y dinero. A estos, les recomiendo que, sigan solicitando ayuda piadosa a sus amigos y familiares, u organizaciones benéficas, para soportar y subsanar tal horrible situación. Al mismo tiempo, tal como lo hice anteriormente; recomiendo que este bochornoso e inhumano caso, se lleve a la ONU, a la Cruz Roja internacional, a la OEA, y a todos los tribunales internacionales de justicia, con varios propósitos. A) legalizar el reclamo ante la justicia y los organismos mundiales de ayuda social e internacional, que al menos puedan contribuir con paliativos y ayudas puntuales en alimentos y medicinas para los casos extremos. B) Hacer del conocimiento formal a los miembros de la Asamblea Nacional y de ser necesario a los EE.UU., a fin de que se les informe de esta grave situación por la que estamos pasando injustamente los jubilados y trabajadores petroleros. A través de esta vía, también se podría lograr una ayuda humanitaria, temporal, que nos permita comer y vivir; hasta que la situación de Venezuela sea totalmente resuelta.
C) El arreglo definitivo de nuestra condición de jubilados petroleros se tendría que resolver por el nuevo gobierno de Venezuela que sin duda alguna, será un gobierno democrático, abierto y diligente, que tendrá un apoyo internacional importante y solvencia para resolver los problemas que está dejando el chavismo. D) Dado que esto tomara algo más tiempo indefinido lograrlo; rezar, razonar, actuar y esperar, son las únicas opciones que tenemos hoy los jubilados petroleros y de toda Venezuela, de lograr jubilaciones dignas y permanecer vivos en el intento. E) A PDVSA y al gobierno, que hagan lo que tengan que hacer, hagan lo que les dé la gana y les cause excitación, puesto que al fin, hemos entendido cual es el problema. Son ustedes mismos, los vendidos y dejados convencer por Cuba para imponer el perverso marxismo leninismo en Venezuela, quienes pagaran al final el gran daño hecho a Venezuela, a su gente y a sus costumbres.
Sorprende, la ingenuidad de algunos jubilados, quienes recomiendan acudir a la Defensoría del Pueblo, al Tribunal Supremo de Justicia, a la Contraloría y a otras organizaciones del Estado venezolano, cuando saben perfectamente que todas éstas organizaciones y poderes del Estado, con excepción de la Asamblea Nacional, están alineadas con el proyecto político del régimen, cuyo propósito ha sido explicado anteriormente, el cual es el de destruir nuestra democracia y nuestro “Status Quo”, para imponer al terrorismo narco comunista. Seguramente, como sería de esperarse, algunos o muchos jubilados chavistas no estarán de acuerdo con el análisis, sugerencias de este planteamiento.
Posiblemente, quizás a muchos, les parezca una solución muy radical, que complique el conflicto. No obstante, honestamente, la verdad y realidad; es la de que, estamos empeñados en continuar en un círculo vicioso sin salida, en el cual no se vislumbran soluciones justas inmediatas. En especial, algunos miembros de las juntas directivas de AJIP, que sin duda alguna, rechazaran esta propuesta.
Hoy día, nuestra pensión no alcanza para comer, mucho menos para pagar enfermedades, puesto los servicios médicos que antes recibíamos también colapsaron y desaparecieron dejándonos desprotegidos, con una inflación medida en 10000 millones de %, que no existe manera ni posibilidad viable de poder sobre vivir por mucho tiempo. En realidad, el caso de los jubilados petroleros es tan cruel, vil y humillante; que no existe manera de explicarlo y mucho menos aún de entenderlo, al menos que el lector, sea uno de nosotros.
Quizás, esto sucede, porque muy probablemente, algunos de nosotros los jubilados, seamos parte del equipo del narco régimen, que ha sido utilizado para, mantener vivas unas esperanzas que jamás serian satisfechas, ni cumplidas. No obstante, como buen samaritano, ruego a Dios estar equivocado, puesto que de tener razón, tales jubilados, no se salvarían de ir al infierno junto a los demás miembros del chavismo, que avalaron, contribuyeron, colaboraron y defendieron esas políticas sucias y absurdas que han hecho tanto daño a Venezuela y a su pueblo. “Amanecerá y veremos.”
Guillermo A. Zurga

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¿Radicales?

Escrito por Williams Caballero | @wcaballerolopez 
Viernes, 31 de Mayo de 2019 05:44

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Algunos se afanan en autodenominarse como “radicales”, pero qué significa este término en verdad.

Un radical es una persona que no utiliza en su totalidad su capacidad de raciocinio, de análisis y menos reflexiona sobre sus actos como la del resto de personas que lo rodean.

Un radical es una persona que no acepta la divergencia, no que admite que los demás opinen diferente, que no le gusta debatir porque rechaza cualquier argumento que no sea el propio.

El radicalismo es el hermano del extremismo. Ser radical es no tener empatía con el resto, no reconocer los propios errores y creerse superior a los demás.

Radicales son los comunistas que matan por sus ansías de hegemonía a la libertad de pensamiento. Radicales son los fascistas que, al igual que los rojos, exterminaron a todo aquello que percibían como amenaza a su dogma político.

Radical es el fundamentalismo islámico que se inmola con el simple placer de eliminar a todo aquello que sea diferente a ellos y a sus creencias religiosas y sociales.

¡Señores! Venezuela no necesita más radicales, nos basta y nos sobra con el radicalismo marxista que se apoderó del Palacio de Miraflores y se empeña en sostener la usurpación sobre las penurias de millones de venezolanos.

No es hora de hombres o mujeres radicales. ¡No!

Es el momento de hombres y mujeres valientes, y esto significa que la corrección, que la humildad, que el reconocimiento del otro son factores esenciales. Uno no es valiente por la bravura de sus actos o discursos, uno es valiente cuando reconoce errores, cuando escucha críticas, cuando piensa antes de actuar y asume las consecuencias de sus acciones.

Prefiero un movimiento de ciudadanos valientes a uno de personas radicales. El radicalismo es sinónimo de desenfreno, irresponsabilidad, locura e improvisación, y el país está para lo diametralmente opuesto.

Como demócrata respeto a aquellos que optan por llamarse radicales, pero solo espero que esta definición sea simplemente un movimiento propagandístico y no una expresión real de un pensamiento político, porque de serlo sería catastrófico admitirlo.

Y aún peor sería que el calificativo de “radicales” sea empleado como una estrategia para socavar la imagen del presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, en un afán extemporáneo de “candidaturitis” o de “egoísmo insanos”.

A través de estas líneas llamo a la rectificación, no seamos radicales sino valientes. No seamos intolerantes sino compresivos. No allanemos el camino de la división sino que facilitemos la cohesión y el trabajo en equipo de quienes estamos luchando por el mismo objetivo: Un mejor mañana para Venezuela.


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Haciendo más estruendoso el silencio

Desde hace tres semanas los militares destacados en el Palacio Legislativo impiden el acceso de los periodistas a la sesión parlamentaria de la Asamblea Nacional y hay que preguntarse, no sin desconcierto, qué busca el régimen –qué ganan los obedientes y leales militares– con estos despliegues violatorios de la Constitución que juraron defender.

Si fuese como décadas atrás, cuando había que esperar horas para que los reporteros y camarógrafos llegaran a sus periódicos, emisoras y televisoras a redactar las notas para la edición del día siguiente o los noticiarios de la noche, podría uno entenderlo, retrasar, trabar la información, incluso enredar con versiones propias e interesadas.

Pero llevamos años en la era de la informática, grabaciones y transmisiones por Internet, WhatsApp, Telegram, Instagram, Twitter y demás redes sociales, cuando los diputados, sus suplentes, asistentes pueden generar las informaciones que gusten o no al gobierno, rodear la sede legislativa con la prepotencia y soberbia de las armas, uniformes, cascos, escudos, el aparataje intimidante de los antimotines, no se entiende más allá de molestar o de hacer sentir esa chocante sensación de aquí estamos nosotros, los propios, los duros, los chévere y solo pasa quien nos dé la gana.

Debe existir alguna estrategia política, algún plan, pero francamente no se logra descifrar. El país está convulsionado por desabastecimiento de gasolina, dinero que cada día compra menos, pensionados que se quitan las camisas para demostrar hambre, falta de medicina, venezolanos que siguen buscando comida en las bolsas de basura, masas que ya no se dejan impresionar por los mensajes presidenciales aburridos, repetidos y engañosos, pero sí por el contraste entre millones de euros aprobados para material bélico mientras niños mueren por falta de atención, equipos e insumos en los hospitales.

Es inevitable la pregunta: ¿para qué?, ¿qué sentido tiene?, ¿qué cavilan los estrategas sociopolíticos y comunicacionales del régimen?, ¿una muralla de militares alrededor de la Asamblea Nacional hará olvidar los problemas, distraerá la atención de los molestos, generará admiración hacia Maduro?

Que no dejen pasar a los periodistas no significa que el público no se enterará de lo que discutan, se pondrán al corriente a través de las versiones personales de cada diputado opositor y, además, llamará la atención hacia esos parlamentarios, no los periodistas, o el Parlamento reconocido y legítimo, acosado, cercado, bloqueado, o sea, martirizado.

¿Es esa la recomendación de los expertos cubanos, iraníes, turcos y rusos? Asesoría por lo que se ve muy poco eficiente. Juan Guaidó, los diversos diputados, incluidos algunos que hasta no hace mucho eran desconocidos y silenciosos ignorados, crecen en conocimiento público. La impresión que da es que el régimen está desconcertado, vacilante, experimentando con patadas de ahogado que, como se sabe, suelen ser bastante inútiles.

No puede pretender –aunque parezca– el usurpador captar voluntades para convocar unas elecciones parlamentarias adelantadas, nadie va a ir conscientemente contra los victimizados que, repetimos, no son los profesionales de los medios de comunicación que de la prohibición sacarán titulares y notas, sino contra el victimizador. ¿Acaso no leen novelas, no ven telenovelas ni películas, los jerarcas castromaduristas? Los malos abusadores siempre pierden al final, el bien triunfa eternamente, ya no es solo cuando el presidente interino habla, es también cuando el régimen ocupa militarmente el centro de la capital cuando Guaidó en particular y la oposición en general suman los puntos que el gobierno blindado, equiparado y con protecciones pierde.

Por eso lo que tratan de callar suena más, la fuerza de un régimen no se ve tanto en el control como en el bienestar de los ciudadanos, y es allí, precisamente, donde está fallando el gobierno militarizado que trata de distraer. Pero el dolor del pueblo venezolano cada día empeora la crisis humanitaria y son muchos los ciudadanos afectados. El hambre y la angustia se entretienen poco tiempo con frases, duelen diariamente mañana, mediodía y noche.

@ArmandoMartini

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El cangrejo

Sin ninguna clase de explicación modificaron el Código Civil, concretamente el artículo 185 quedó derogado. ¿Y cuáles son las consecuencias?

  • REINALDO GADEA

31/05/2019 05:00 am

Cada vez que conversando se toca el tema del país, muchos afirman que vamos como el cangrejo, crustáceo muy conocido por su manera peculiar de ir hacia atrás. Hasta comentan, en chanza, hacen esfuerzos por comprar una mula, solípedo en extinción en Venezuela, para usarla, como antaño, de medio de transporte cuando ya sea casi imposible comprar gasolina.

Hay quienes califican al régimen de “Revolución Terrible” parafraseando al egregio Dr. Ángel Bernardo Viso, quien escribió un libro en el cual analiza las revoluciones de esa naturaleza.
El medio jurídico no es, en forma alguna, señalan connotados abogados del foro nacional, excepción a la revolución, porque las sentencias van y vienen con argumentos cambiantes que no permiten, a criterio de ellos, establecer una jurisprudencia adecuada, uniforme y mucho menos, garantizar una administración de justicia como la estipulada en el artículo 26 de la Constitución, que sea transparente, autónoma, idónea y demás calificativos.
En una de esas reuniones de leguleyos, como a veces se nos llama, uno de ellos indicaba que en materia civil no se estaba cumpliendo con lo pautado en el artículo 49 de la Carta Magna, allí se establece que el “debido proceso” se debe aplicar a todas las actuaciones tanto judiciales como administrativas, y de manera muy especial, refirió que la defensa y asistencia jurídica son inviolables en todo estado y grado de una causa, afirmando que se trata de un derecho humano.
Un colega, experto litigante en materia de familia, comenzó a comentar el desorden y los desaciertos que existen en los procesos judiciales donde se ventilan los temas de divorcio, que han dado al traste con el derecho a la defensa y el debido proceso.
Libreta en mano señaló: Sentencia 446 del 15/05/14, de la Sala Constitucional estableció la apertura de una articulación probatoria ante la negativa del demandado a separarse de su cónyuge; Sentencia 693 de fecha 02/06/15, misma Sala, indicó que las causales de divorcio no son sólo las que establece la ley; Sentencia 136 del 03/03/17, sede Constitucional, señaló que cuando uno de los cónyugues manifieste el desafecto para con el otro, es suficiente para que se decrete el divorcio sin contradictorio. Cerró la libreta donde tenía los datos, y lapidariamente dijo: Sin ninguna clase de explicación modificaron el Código Civil, concretamente el artículo 185 quedó derogado.
¿Y cuáles son las consecuencias? Bueno, cualquier cosa puede pasar, sobre todo en materia contractual. Por ejemplo, ya no quiero que seas mi inquilino, o no quiero continuar con la sociedad que tenemos. El argumento es el mismo que el del matrimonio, que era de orden público. La voluntad de una de las partes entonces será suficiente para terminar con las obligaciones contraídas, simplemente porque no le da la gana de continuar, de manera que dentro de poco nadie será responsable de las consecuencias de sus actos, y lo más grave, sin debido proceso, sin derecho a defenderse, como lo establece el artículo 49 constitucional: El debido proceso se aplicará a todas las actuaciones judiciales y administrativas. Para muestra tienen al Contralor de la República con Guaidó, que por una sospecha, sin proceso alguno, lo inhabilitó por 15 años.
Hizo énfasis quien hablaba, que el Código de Procedimiento Civil, también reformado por esas sentencias en materia de Separación de Cuerpos y Divorcios, pues el artículo 755 ordenaba a los jueces no admitir una demanda sobre esos temas que no estuviese fundada en las causales señaladas en el artículo 185, judicialmente derogado. Vamos a ver cómo sigue evolucionado la jurisprudencia en revolución, afirmó.
@gadeaperez