Publicado en OPINIONES

Una Carta a los Venezolanos: ¡No Tiremos La Toalla!

Escrito por Jose Miguel el . Posteado en Venezuela

Voy a comenzar con lo malo, una realidad que tristemente nubla a casi cada venezolano. Luego termino con la solución. Voy…

Es triste ver que en el espíritu, en el alma del venezolano -especialmente el que está adentro- reina la resignación. Sheyla Dallmeier lo llama: “Desesperanza aprendida”; y sí, las tristezas, las depresiones y absolutamente todo en esta vida se aprende, hasta el no atreverse a defenderse.

No sé si usan la redes sociales, pero si lo hacen, estas hoy día representan un termómetro social muy poderoso. Lamentablemente, en lo que va de 2019 la desesperanza del venezolano habrá incrementado a la misma velocidad y en la misma proporción que la inflación. Miles de personas hablan de “rendirse”, de que “ya no pueden más” y que “tiran la toalla”; especialmente por la impotencia y el daño psicológico que causa la actual crisis eléctrica -que es intencional- y sus consecuencias.


La desesperanza aprendida en Venezuela

De seguro se acuerdan de la historia de los Judíos. De seguro -como yo- al ver los videos en los campos de concentración, gritaron: “¡Pero si sabes que te van a matar, al menos defiéndete, mételes un coñazo!” Eso -mis panas- se llama: Indefensión aprendida. El alma de los Judíos -en ese momento- estaba llena de un poderoso “no puedo hacer nada”. Esa idea inoculada por la represión, el aparato de propaganda de los Nazis, la impunidad y las injusticias perpetradas frente a sus ojos hicieron que los Judíos olvidaran algo importante: que se podían defender.

Lamentablemente a los venezolanos nos pasó lo mismo: sufrimos una desesperanza aprendida. El creer que no podemos cambiar nada. El creer que no somos lo suficientemente fuertes para vencer al monstruo construido por el chavismo.

Sobre la base de esa desesperanza aprendida, los venezolanos -promedio- depositan sus chispazos de “sí se puede” en manos de cúpulas que sirven de escudo protector al régimen chavista. Esta cúpula política hace un trabajo genial en la consolidación de la desesperanza aprendida. ¿Cómo? Así:

Al convocar, reunificar y convencer a la gente de que “hay un camino” o que “vamos bien”, aplicando métodos que ellos saben que no funcionarán, pero que hacen creer a la gente que sí, esta cúpula de dinosaurios políticos perversos enciende la poca chispa de esperanza que le queda al venezolano. Una vez que esa chispa -momentánea- es encendida, los ciudadanos tienen una ligera sensación de bienestar, de alegría, de que todo “estará bien”. Este estado es solo comparable con la sensación que experimentan quienes consumen drogas: es literalmente un subidón emocional.

Y aquí viene la parte fea, que le pasa a los drogadictos también: una vez que el venezolano anda por las nubes con la ilusión de cambio, le causan una desilusión. Esta desilusión -en forma de “nos volvieron a engañar”- es justamente el concreto vertido en la cabeza y el corazón del venezolano para sellar la idea de la desesperanza. Es la realidad golpeando a la ilusión.

Todo esto es fácil hacérselo a una sociedad que desconoce los valores, principios e ideas que mueven a los individuos y a las sociedades hacia el progreso.


Seguid el ejemplo de los Estados Unidos de América

¿Se han preguntado por qué a EEUU no les pasa eso? Si bien pasaron por una Guerra Civil, Guerras Mundiales y crisis económicas fuertes, siendo una nación muy joven EEUU siempre ha salido a flote con la grandeza que solo los caracteriza a ellos. Se llaman: principios libertarios.

Los estadounidenses -y lo dicen con orgullo- reconocen que, mientras los socialistas y comunistas son colectivistas, ellos son extremadamente individualistas. Que mientras la izquierda pervierte la unión familiar, ellos son radicalmente defensores de la familia.

En la constitución de los estadounidenses están talladas estas ideas: “derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Eso -señores- es una idea filosófica poderosa, que mueve el alma, el espíritu y el corazón de cada estadounidense. ¿Teórico? Sí, y 100% práctico también.

Los estadounidenses no se enamoran de los políticos de turno, ellos son defensores radicales de sus tres derechos fundamentales: su vida, su libertad y su propiedad. Antes de apoyar a alguien, los estadounidenses escuchan las ideas, las cuestionan y fijan su posición en base a sus principios.

Venezuela -a pesar de la desesperanza aprendida- tiene una oportunidad de oro hoy para reconstruirse sobre principios libertarios. ¿Copiar a los estadounidenses? ¡Por qué no! Si son el mejor ejemplo a seguir.

Pero el Venezolano tiene un trabajo previo que hacer.


Superando la desesperanza aprendida

Los venezolanos debemos borrar de su subconsciente, esa matriz de opinión engendrada y sembrada por la izquierda política. Necesitamos dejar de seguir políticos, influencers y medios tradicionales: todo lo que vemos apenas enciende el TV y colocamos las noticias, o apenas agarramos el celular para leer “qué está pasando”.

Para librarse del chavismo, el venezolano -promedio- primero debe librarse de lo que Juan Carlos Sosa Azpúrua llama “los sospechosos habituales”: un grupo de políticos e influencers que nos han hecho mucho daño. Hay que dejar de consumir esa droga que todos los años nos hace lo mismo: nos da un subidón emocional a principios de año, nos llena de “sí se puede”, luego nos desilusiona y sella en nuestro corazón la desesperanza aprendida.

Esto -mis panas- es una guerra ideológica. Esto sí es entre izquierda y derecha. Entre libertad y encarcelamiento. Entre el individuo o las masas. Entre la República o la democracia. Entre la propiedad privada o el control estatal. Entre el capitalismo o el socialismo.

Esa es la primera guerra que hay que ganar.


Esto sí es una guerra de dos extremos totalmente opuestos

Miren -mis panas- Ayn Rand decía: “No hay ejército más fuerte, que un ejército de voluntarios”. Yo le agrego: “Nadie puede ganar una guerra si no sabe qué ideas defiende ni por cuáles principio está luchando”. Pero para lograrlo rápido, Venezuela debe: apagarle el TV a los medios tradicionales. Cuestionar fuertemente a los políticos. Dejar de seguir a los influencers de siempre.

Para ganar esta guerra hay que arrancarse de la cabeza ideas como “todos los extremos son malos”. No, hoy día estar en el extremo opuesto al chavismo, al socialismo, es precisamente lo mejor que podemos hacer.

Hay que borrar ideas como “si criticas, entonces buscas dividir. Eres del G2”. No, precisamente la critica -bien argumetnada- es lo único que deja en evidencia a quienes mienten, por eso la satanizan.

Y hay que remover del cerebro la idea de que “esto no tiene nada que ver con izquierda o derecha, con socialismo y capitalismo”. Sí, sí tiene que ver con eso. Lo tiene que ver todo, porque fue la izquierda y el socialismo quienes nos trajeron a esta desgracia y solo el capitalismo, cuyos principios deberían ser asumidos por nosotros, es el que nos sacará de este hueco.

Gánenle a la desinformación. Dejen de repetir bobadas. No vean medios tradicionales. Critiquen a todo político que se rodee de los mentirosos del pasado, no escuchen a sus periodistas de los principales canales nacionales e internacionales. Y -por lo que más quieran- dejen de seguir a los influencers del entretenimiento que hablan de política como verdaderos borregos de izquierda.

¿Y para dónde van a coger? Defínanse, con criterio propio: o son de izquierda o son de derecha, o son socialistas o son capitalista. ¿Y qué plan o propuesta hay para salir de Maduro? Lean el Plan Jaque Mate a Maduro de Juan Carlos Sosa Azpúrua que publicó aquí, en nuestra revista.

Den ese paso para superar la desesperanza aprendida y la desinformación. Su corazón y mente se lo agradecerán.

La oscuridad es dura, pero es temporal.

 

Por: José Miguel


Jose Miguel
Fundador de iF Revista Digital. Escribo para no morir en el tiempo; opino para defender lo que sé y cuestiono para descubrir lo que no. Capitalista | Libertario | Egoísta | Amante de la libertad individual
Publicado en OPINIONES

El caso Venezuela

La diplomacia del mundo sobre Venezuela

PIERO TREPICCIONE

POLITÓLOGO CON ESPECIALIZACIÓN EN GERENCIA SOCIAL. ACTUALMENTE ES EL COORDINADOR GENERAL DEL CENTRO GUMILLA EN EL ESTADO LARA. PROFESOR UNIVERSITARIO DE PRE Y POSTGRADO. ANALISTA POLÍTICO Y DE TENDENCIAS ELECTORALES. COLUMNISTA DE OPINIÓN. LOCUTOR Y CONDUCTOR DE PROGRAMAS DE RADIO.

Por el entrecruzamiento de factores e intereses, la descomposición social y política, la compleja dimensión de la crisis económica, el rasgo geopolítico y geoestratégico que la compone, la desarticulación organizativa interna, la creciente migración de millones de venezolanos hacia la región,  la importancia energética del país, el creciente deterioro en materia de derechos humanos y la composición de los cuadros de apoyo a los factores internos de poder, hacen de Venezuela un caso demasiado particular. Un caso que está adquiriendo ribetes internacionalescon extremada rapidez y al cual, cada día se suman elementos que aceleran el camino hacia una “alta definición”.

Federica Mogherini, la más alta vocera de la diplomacia europea, ha calificado a Venezuela de una forma demasiado elocuente: “es un problema global” dándole un peso diplomático y político sin par en estos últimos años. Esta calificación da cuenta del respaldo que ha recibido Juan Guaidó por parte de más de cincuenta países alrededor del mundo al formato de presidencia interina que ha asumido desde su posición como líder de la Asamblea Nacional (poder legislativo). Por tanto, sobre Venezuela se mueven toda la diplomacia y las agencias de inteligencia del hemisferio occidental y de otras latitudes, tratando de consolidar una transición que detenga la ola migratoria y el impacto de su crisis. Pero, también se suman otros elementos que particularizan nuestro caso.

La diplomacia china ha sido una caja de pandora con el caso Venezuela. El tradicional pragmatismo de la potencia oriental más apegado a los temas económicos que a los  políticos,  ha mostrado una nueva cara. China se ha venido pasando de la raya con Venezuela. Ha desplazado su tradicional prudencia diplomática por una cada vez más encarnizada defensa del gobierno de Nicolás Maduro. Ha tomado posición clara y abierta cerrando puertas contra la oposición venezolana y jugando cuadro cerrado con Rusia. Aunque se entienden los compromisos económicos de la administración Maduro con el gigante asiático, es mucho más grande la interdependencia con la Unión Europea y con los Estados Unidos que –en teoría- deberían hacer más prudente su posición con respecto a Venezuela. Pero pareciera que el caso venezolano está inaugurando una nueva forma de hacer política de los chinos cuyas consecuencias las verá el mundo en un mediano plazo.

La diplomacia rusa también juega

En cuanto a los rusos, Venezuela les ha caído como anillo al dedo. Los deseos de grandeza de Putin han sido facilitados por un aliado además de gratuito, excelente comprador de armas y de una enorme importancia en la región. Con Cuba, los soviéticos ponían el dinero y el desgaste. Con Venezuela, reciben dinero y una pieza de ajedrez que pueden mover para sus grandes negociaciones globales. Tremendo negocio para los rusos, que tienen una “extrañísima” situación de complejidad en su relación Putin-Trump, con la cual han venido recuperando terreno en el concierto internacional de naciones.

En medio de todo esto, el “pueblo”  sufre lo indecible cada día y poca importancia tiene en el juego global. Es un actor que frecuentemente es ignorado o minimizado en los cálculos políticos y diplomáticos que se hacen. Pero la realidad cuenta y mucho, en el caso venezolano. Las agencias yerran en sus cálculos si no ven el deterioro enorme y con velocidad creciente de una población sometida a un desgaste físico y emocional similar a una especie de laboratorio humano donde se busca “quebrar” la voluntad de cambio. Esa “bomba social” puede precipitar acontecimientos particularísimos asociados al caso Venezuela. Están a la vuelta de la esquina aun cuando se trate de ignorarlos “olímpicamente.

Publicado en OPINIONES, Politica

La estrategia del régimen: sembrar desesperanza

Política

Brian Fincheltub
Escrito por Brian Fincheltub

La estrategia del régimen: sembrar desesperanza

Las “victorias” de la dictadura saben a todo menos a gloria. De la llamada “revolución victoriosa” que celebraba bañada de pueblo cada paso avanzado frente a sus adversarios, pasamos al sin sabor de la “victoria” arrebatada, esa que se impone con plomo y sangre. Es por eso que ni ellos mismos son capaces de creerse ganadores, por más que nos lo hagan creer. Porque hay que tenerlo muy claro, uno de los frentes de la dictadura es aplastar al oponente, pero otro muy importante no se juega en la calle, sino en la psiquis de cada venezolano. Una de las campañas más importantes para el régimen es la desmoralización. No es que les cueste matar, pero si pueden ahorrarse unas cuentas balas haciéndole creer a miles que todo está perdido y que no vale la pena seguir luchando, les saldría mucho más barato y se habrán impuesto a usted, no esta vez con el poder de las armas, sino con el poder de manipulación.

Aunque hagan casi todo mal, hay que reconocer que son expertos en manipular mentes y un contexto como el nuestro donde al más fuerte se le quiebra el espíritu no es cosa complicada. Solo hay que pensar en quien pasa días sin agua, sin luz, pero que también tiene años sin seguridad, sin justicia, sin derechos. El estado anímico de millones es vulnerable, susceptible de recaer, de sumergirse en la desesperanza. Estos sistemas totalitarios buscan que el ser humano se convierta en un guiñapo, que tras años de tanta humillación y control termina convencido que no hay nada que hacer. Es importante que también como un acto de rebeldía creemos anticuerpos contra la desesperanza, no depositando nuestra confianza en un tercero, sino confiando en nosotros mismos.

Mientras ellos celebran que millones morirán por no recibir ayuda humanitaria, celebran porque sus grupos de exterminio siembran terror y derraman la sangre de todo aquel que se atreva a protestar, celebran porque secuestran, torturan y persiguen a quienes ven como una amenaza, lo que debemos ver más allá de sus sonrisas de hienas es que nunca antes estuvieron tan débiles ni tan aislados y nosotros nunca antes estuvimos tan cerca y con tanto apoyo internacional. Eso no significa que vayamos ganando, porque para ganar toca seguir luchando, ellos apuestan a que esto se agote, a que crezca el desencanto y nos internemos en nuestras casas a esperar la muerte llegar. La respuesta debe ser contundente: aquí nadie se rinde. Solo así lograremos lo que todo anhelamos: una Venezuela libre y en democracia.

Brian Fincheltub  –  @BrianFincheltub

Publicado en OPINIONES

Susana Seleme Antelo – LA CORRUPCIÓN EN LA BOLIVIA DE MORALES

el marzo 30, 2019

Luego de 13 años de ejercicio de poder rudo y severo le llegó el ocaso al régimen de Evo Morales. Él creyó que la bonaza económica gasífera, de la que se benefició, malgastó y enfangó en la corrupción sistemática y sistémica, era “para toda la vida”.  Creyó que la bonanza sustentada tanto en los exorbitantes precios del gas y la minería, como en la doctrina populista, autoritaria y excluyente del “socialismo del siglo XXI” era ajena a lo efímero.

Nadie le dijo que en el Gran Reino Animal la existencia de lo humano es perecedera y temporal. De ahí que al “proceso de cambio” también le llegó el ocaso, pues el curso de la historia es implacable: movimiento perpetuo ycambio incesante. Puede demorar más o menos tiempo, pero su ocaso está en marcha.

Hoy, la contradicción entre el discurso y la realidad los obliga a tomar recaudos, no para salvaguardar la ética y la honestidad -valores de los que nunca han dado pruebas- sino porque este 2019 es año electoral. Aunque Morales y su Vice están inhabilitados merced al Art. 168 de la Constitución, que permite solo una reelección continua, son candidatos por cuarta vez, desde 2005. Al serlo, violan también el Referéndum de 21 de febrero de 2016, cuando la sociedad boliviana dijo NO a esa pretendida re-re-reelección.  Ganó el NO, con más de 60 % de votos, pese a las trampas que redujeron la cota a 52% y fracción.

En los hechos, han estado en campaña los más de 13 años de su dictatorial mandato revestido de democracia. Utilizan la democracia método para legitimarse vía el voto, aunque hagan fraude, una forma más de corromper la democracia. Amén del desconocimiento a la pluralidad política, el desmantelamiento de la institucionalidad democrática y, de suyo, la independencia de poderes con la intromisión abierta del Ejecutivo en los poderes Legislativo y el Judicial. Así, han dejado a la ciudadanía en total indefensión frente a las arbitrariedades de la administración de justicia -jueces, fiscales, policía, abogados venales y otros chancros- subsumida al poder político. Hay excepciones, pero una golondrina no hace verano.

Ahora, Morales afirma muy orondo que en su Gobierno “La corrupción no se perdona y la lucha será caiga quien caiga”. Cree que con dos o algún otro ‘chivo expiatorio’ actual, la sociedad boliviana mandará ‘a la cuenta del otario’, como reza el tango, muchos sonados hechos de corrupción pasados. En un arranque de sinceridad, Morales dijo que “la designación de amigos y familiares en puestos claves del Estado” contribuyó al aumento de corrupción. Afirma que “Ya no habrá cero corrupción, sino cero tolerancia”, y concluye que la corrupción es una“herencia colonial”. ¡Qué bien la aprendieron sus huestes!

Y puso el dedo en la llaga, pues ese escenario habla de la deformación/desfiguración de la práctica política, sometida a un Estado corporativo clientelar, con caudillos sindicales como los de Chapare, cocaleros y afines,que son el principal sustento político de Morales. También las famosas “trillizas de oro” [1]: la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia y la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas, Indígenas, Originarias de Bolivia “Bartolina Sisa”. Hay otras redes que se arrogan la representación política con poderes fácticos reales, dando carta de ciudadanía a la antipolítica que convierte a este Estado, en un Estado Pluridelictivo.

En el libro “Crónica de una traición. Investigación del Fondo Indígena”, el senador cruceño Óscar Ortiz señala que la estrategia política de Morales se tenía que financiar de alguna forma, finalizados los desembolsos del venezolano Hugo Chávez (+).  “Eligieron la prebenda disfrazada de obras con mecanismos de control directo, sin filtros ni fiscalización, sin burocracia que los trabe ni transparencia que los cuestione”. Ortiz afirma que el “modus operandi” de financiar la estrategia política con recursos “discrecionales, no era una excepción sino una regla”,acorde con una estructura de poder político, pensada para perdurar en el tiempo.

El descalabro del Fondo Indígena fue también una traición a la confianza que diversos pueblos indígenas depositaron en un proyecto que enarboló sus banderas demagógicamente, en función al proceso de cambio, la construcción del mito de Evo Morales” y el programa Bolivia Cambia, Evo cumple. “Lejos de fortalecer sus estructuras”, apunta Ortizlas debilitó, dividió e instrumentalizó, afectando su reivindicación más sensible: “que los pueblos indígenas lograran libertad a través el desarrollo”.

De 2010 a 2014 el Fondo Indígena recibió cerca de 730 millones de bolivianos, para un total de 1100 proyectos en los 9 departamentosHubo personas que recibieron millones de Bs. en una sola transferencia y en cuentas particulares. En esta trama está implicada la ex ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Nemesia Achacollo, por un daño de 102 millones de bolivianos en 743 proyectos. Este caso es uno de los más paradigmáticos de la corrupción en la era Morales. (Continuará)

Publicado en OPINIONES

Las leyes del mercado barrieron al socialismo venezolano

OPINIÓN

En ciudades como Caracas, productos básicos se cotizan en dólares, en efectivo y a precios extravagantes ante la desaparición del bolívar

Las leyes del mercado barrieron al socialismo venezolano

 

Por Maximilian Camino

El dólar corre en los mercados como si fuera la moneda de curso legal. En las tiendas se sugiere que pueden ser recibidos y los más audaces se atreven a colocar carteles de aviso en los ventorrillos.

Al parecer mucha  gente tiene dólares, lo que hace recordar que muy poco tiempo atrás y por largo rato el dólar era de las cosas más baratas que se podían conseguir en Venezuela; otra razón, son las remesas que venezolanos en el extranjero envían a familiares y amigos. Una última explicación, es que el gobierno está poniendo a circular efectivo en moneda extranjera para mitigar la escasez de moneda local.

Eso nos lleva a la conclusión de que las monedas institucionales: el bolívar fuerte y el bolívar soberano, quedaron hechas añicos por la implosión; la fuerza de la realidad del mercado se les vino encima.

El Gobierno satanizó el dólar desde la entrada en vigor del control de cambio. Luego, hizo el intento de penalizar el hecho de mencionarlo en prensa, recordemos que para ese entonces, según el gobierno, DólarToday era el culpable de la desgracia económica del país.

Hoy la realidad es otra, el culpable es un enemigo imaginario con un fusil que dejó sin luz a toda Venezuela. Pero sigamos en el tema de dólar, por que lo otro es harina de otro costal.

Retomando la idea quisiera exponer algunos ejemplos básicos que estamos viviendo en Venezuela:

  • Hoy día, los prestadores de servicio de internet corporativo cobran 500 dólares por 20 megas y no quieren sino recibir dólares. No euros, mucho menos yuanes y jamás bolívares. Esa tarifa es una locura internacionalmente más aún cuando es un servicio inestable. Pero ¿por qué lo pagan?: Por que pueden. Sencillamente no tienen opciones. Son escasos cinco proveedores a todo el territorio nacional ante una demanda corporativa que tiene dólares y su necesidad no es elástica. No hay producto que lo sustituya. Tienen que morir con estos precios absurdos hasta que la economía se estabilice y exista más competencia.
  • Caso diferente es el de algunos vegetales, verduras u hortalizas como el plátano, que no puede dolarizarse. Pero un tubo de pasta de diente sí. El plátano se produce y lo hay. Escaso pero lo hay. Y nadie está dispuesto a pagar dólares por el plátano. Si fuese el caso la gente comprara yuca y se olvida del plátano. El otro lado es que la pasta de diente es vital para la clase media que no tiene otra opción que pagar el precio que le pongan. Así sea 5 o hasta 10 dólares por un tubo de Colgate, la pasta de diente en este caso no tiene producto sustituto como el plátano.

Pero volvemos a preguntarnos: ¿Por qué ponen esos precios tan ridículamente caros?  Porque hay mas gente que puede pagar cinco dólares por una pasta de dientes que la oferta existente del producto en el mercado. Ley de oferta y demanda.

Hay mucha gente con dólares en Venezuela queriendo comprar el mismo artículo, entonces el comerciante se da el lujo de subirle el precio. Hay una inflación en dólares porque hay más demanda que oferta. Esa es la causa que está generando la pérdida del poder adquisitivo del dólar, ya que con la misma cantidad de dólares se puede comprar cada vez menos.

Desde hace varios años se venía hablando de la dolarización en Venezuela y de la necesidad de prevenir precisamente lo que ha ocurrido con la moneda nacional. Hoy la población misma ha impuesto al dólar como moneda de cambio, independientemente que la administración lo haya anunciado o no. Mucha gente carga dólares porque los tenía y ahora los está usando. Muchos que no tenían, ahora comercian con la divisa y la hicieron suya y los que no lo han tenido, sencillamente lo desean y tratan de adaptarse a vivir en ese mercado.

Desde hace dos años la gente solo quiere que le paguen en dólares. Y recientemente exigen en efectivo. Hasta los perros calientes en la urbanización Las Mercedes, Caracas, se pueden pagar en dólares en efectivo y los comerciantes dan vuelto también en efectivo.

Las leyes de mercado revolcaron al socialismo y pulverizaron al bolívar y todo lo que se le pare en frente. Lo que ha venido ocurriendo con el dólar es su implantación en la realidad venezolana.

Si antes la divisa solo era usada por el común en algunas transacciones de inmuebles, luego fueron las consultas médicas, ahora la propia sociedad lo está imponiendo como de curso normal. La gente buscó protección y ahora no quiere salirse del cobijo que le proporciona la divisa.

A esto se añade que no hay energía ni hay efectivo. Ahora la gente quiere que le paguen dólares en efectivo para poder transar y adquirir bienes y servicios. Una locura más allá de vivir en Zimbabue o el Congo. Pero como siempre menciono: las leyes del mercado son infalibles. Cuando tengamos estabilidad política habrá estabilidad económica y eso hará equilibrar los mercados. No falta mucho.