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De asueto en asueto

Maduro decreta nuevo asueto

FERNANDO PEREIRA | @CECODAP | @FERNANPEREIRAV

EDUCADOR. FUNDADOR DE CECODAP.

“La sabiduría no estaba en la cima de la montaña de la universidad, sino allí, en el arenero. Todo lo que hay que saber sobre cómo vivir y qué hacer y cómo debo ser lo aprendí en el jardín de infantes.

Estas son las cosas que aprendí:

  • Compártelo todo
  • Juega limpio
  • No le peques a la gente
  • Vuelve a poner las cosas donde las encontraste
  • Lávate las manos antes de comer
  • Sonrójate
  • Dibuja, pinta, canta, baila, juega y trabaja cada día un poco
  • Duerme la siesta
  • Cuando salgas al mundo, ten cuidado con el tráfico
  • Tómate de las manos y no te alejes
  • Permanece atento a lo maravilloso
  • Los peces de colores, los ratones blancos e incluso la pequeña semilla del vaso, todos mueren y nosotros también
  • Recuerda una de las primeras palabras que nos enseñaron: mira
  • Todo lo que necesitas saber está allí, en alguna parte. La regla de oro, el amor y la higiene básica. La ecología y la política, la igualdad y la vida sana

Toma cualquiera de esos ítems y tradúcelo en términos adultos, sofisticados; aplicados a tu vida familiar o a tu trabajo, a tu gobierno o a tu mundo y se mantendrá verdadero, claro y firme”.

Este maravilloso texto corresponde a Robert Fulgum; lo comparte como su credo después de alcanzar el otoño de su vida.

El mundo al revés

Este artículo sale publicado un día que los niños no estarán en los jardines de infanciani escuelas, liceos (aunque deberían estarlo). Las maestras y familias harán malabares para explicarles que el carnaval se adelantó.

Cuesta arriba formar en la construcción de hábitos, el cumplimiento de responsabilidades, el valor del trabajo, la constancia y el esfuerzo para lograr lo que quieres en la vida.

Los niños y adolescentes recibirán todo tipo de explicaciones o quizás ninguna: “Maduro decretó adelantar el carnaval y celebrar la cultura venezolana y ofreció un nuevo bono”.

El mismo Maduro que hace unas semanas vociferaba en la cocina de la casa que la radio reproducía todo volumen en una interminable cadena: “Venezuela debe producir todo lo que necesita y exportar alimentos” “Llamo a la recuperación de la producción” “Llamo a todos los sectores económicos a producir” “Yo me pondré al frente de la batalla de la producción”

“Lo que haces habla tan duro de ti que no escucho lo que dices”

Frase inequívoca de Emerson. Los niños y adolescentes (y los adultos también) aprenden por el ejemplo; por lo que ven; por lo que viven.

Nunca antes se han perdido tantos días de clases por las dificultades con los servicios públicos (agua, transporte, luz), falta de alimentos, ausencia de docentes; por elecciones; decreto de nuevos asuetos.

El sentido común indica que el país necesita trabajar, producir. De la misma manera la vida laboral vive la misma realidad de inasistencias que se suman a las múltiples dificultades que tienen a la producción en barrena.

Valorar el trabajo

María Montessori revolucionó el mundo de la pedagogía con su método que tenía como uno de sus preceptos que el cerebro de los niños es como una esponja, absorbe todo lo que está a su alrededor.

Madres, padres, maestras, profesores tienen que hacer un esfuerzo descomunal en los tiempos que vivimos para que sus hijos, estudiantes, familiares tengan otros referentes. Valorar el trabajo, esfuerzo, estudio como herramientas para tener el timón de la propia vida sin hacer caso a cantos de sirenas que ofrecen la vía fácil, sin sudor y esfuerzo.

No es fácil, el trabajo es nuestro espacio, en casa, en el aula. No nos podemos paralizar porque mientras vamos de asueto en asueto el país va de abismo en abismo. Por eso yo no acato ese asueto porque siendo niño con mis padres aprendí a cumplir mis responsabilidades.

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Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores

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Lo que se dice en la calle “K” de Washington sobre Venezuela

Trump y los lobistas

LEOPOLDO PUCHI

SOCIÓLOGO. SECRETARIO GENERAL DEL MAS 1996-2006. EX DIPUTADO AL CONGRESO Y A LA ASAMBLEA NACIONAL. MIEMBRO DE LA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE DE 1999. EX MINISTRO DEL TRABAJO Y DE LA FAMILIA. PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO DE OPINIÓN. ANALISTA. COLUMNISTA

La fama de la Street K se debe a que ha sido la vía donde se encuentran las oficinas de los grandes lobistas y bufetes de abogados que trabajan para las grandes corporaciones que necesitan el cabildeo en Washington. El lado oscuro de la calle es el tráfico de influencias que ha repercutido en sonoros escándalos.

En la otra acera, están las terrazas, los cafés y pizzerías donde, desde temprano en la mañana, conversan abogados, contabilistas, empleados, en medio de cotilleos, cruces de información y conversaciones ligeras. Y en el corazón de la calle, en las lujosas oficinas o magníficos restaurantes, se pasa de la taza de café a la de cacao, luego de ser batido con esmero.

“Boots on the ground”

Se ha hecho frecuente que en esos cafés cada día se hable más de Venezuela. Cuentan que en una de esas tertulias matutinas, entre un sorbo de café y una porción de pizza, uno de los habituales visitantes alzó un poco la voz y se pudo escuchar que decía: “Bootths on the ground were never contemplated”.

Y, efectivamente, el consenso en ese lado de la calle K es que Donald Trump pudiera hacer en cualquier momento algún tipo de acción armada, una operación puntual de comando o de tipo electrónica, pero no un desembarco en forma, como en República Dominicana en 1965.

Se piensa que es viable todavía una solución negociada, que conduzca a elecciones, que pudieran estar supervisadas por la Organización de Estados Americanos.

El interés por Venezuela, un país que no conocen y del que poco habían oído hablar, puede tener su origen en una mezcla de varios elementos. Obviamente el mundo de lobistas es el de los negociones, dinero, petróleo, inversiones, commodities. Pero también se habla del móvil personal de Trump, su interés electoral, de la influencia de los venezolanos que frecuentan su club de golf en Doral, de la visión radical de sus asesores y hasta se llegan a comentar las tesis geopolíticas de los neoconservadores. Y, claro, no faltan las teorías conspirativas.

Se impone Hillary

Por lo general, Trump ha mantenido sus promesas electorales. Y aunque los medios de comunicación se le han ido encima, siempre ha seguido adelante en función de sus metas. Y uno de sus compromisos electorales era evitar intervenciones extranjeras para cambiar los gobiernos.

En la elección de 2016, Hillary Clinton era la más agresiva en su visión del papel de su país para ordenar el mundo. Trump era un aislacionista, opuesto a intervenir en asuntos internos de otros países que no representaran una amenaza real para Estados Unidos.

De manera que ha causado extrañeza en la calle K la actitud beligerante que ha asumido Trump con Venezuela, que lo ha llevado a convertir el asunto en una prioridad de su política exterior, como si este país latinoamericano representara algún tipo de peligro para la potencia americana. De hecho, ha asumido el mismo discurso y tono de su rival demócrata, Hillary.

Lobistas, petróleo, Cuba y geopolítica

Los lobistas tienen razón al pensar que el petróleo y las riquezas de Venezuela importan, lo entienden así las compañías mineras de Ottawa y también la Exxon. Cualquiera lo hace. Y, sin duda, sus intereses influyen, seguro que tanto o más que el de los líderes cubanoamericanos, que aspiran a un envite simultáneo en Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Los intereses de los lobistas tienen su expresión en las tesis geopolíticas de la distribución del mundo entre las grandes potencias. No por casualidad se ha sacado de nuevo a la superficie la doctrina Monroe para detener a los competidores comerciales como China y Rusia.

Hasta los pequeños países centroamericanos, fieles a Washington, como Panamá, Honduras o Guatemala, han sido reprendidos por hacer lo que Estados Unidos hace: reconocer a China y no a Taiwan.

Posiblemente estamos cerca de llegar al punto en que un cambio de gobierno en Venezuela por medio de una intervención militar esté siendo pensado bajo la  óptica de las tesis doctrinarias de Donald Rumsfeld y Arthur Cebrowski lo que conduciría a una reestructuración del Estado venezolano en el rango de países como Panamá.

Las elecciones, estúpido

Pero no es sólo exilio cubano, petróleo y geopolítica. También hay que tomar en cuenta que pronto en Estados Unidos comienza la carrera de las primarias y que hay elecciones presidenciales el año entrante.

Venezuela tiene un doble interés electoral. De una parte están los venezolanos que viven en Miami. Unos votan y otros no, pero todos se relacionan, hablan y pueden hacer campaña. Y Florida es un estado donde no solo queda un hotel y un club de golf de Trump, sino en el que hay un electorado latino que decide las elecciones nacionales.

Por otra parte, Trump y sus asesores consideran que pueden  presentar a Venezuela como un espejo frente al ala progresista de los demócratas y las crecientes simpatías entre la juventud hacia las ideas del socialismo, y decir que llevarían a Estados Unidos a ese nivel.

El factor Mike Pence

No fue Marco Rubio, sino Mike Pence quien llevó a Lilian Tintori a la sala oval a reunirse con Trump, relata el columnista Jonathan Swan en su artículo Inside Trump’s Venezuela pivot.

Dice Swan que el encuentro no estaba planeado, sino que Rubio la había llevado a uno reunión con Pence y hacia el final de la conversación éste le dijo “te voy a presentar a alguien” y la llevó con Trump, y así salió la foto.

Según Swan, Pence tiene un gran peso en la política exterior estadounidense y considera que nadie más tiene tanta influencia sobre Trump en relación a Venezuela. Señala que fue el vicepresidente el que hizo la primera visita a Latinoamérica, en 2017, y el que llamó a Juan Guaidó en enero y se ha reunido con los venezolanos en las iglesias de Florida. Por lo demás, Pence es un republicano conservador, y en la calle K creen que eso tiene una gran influencia.

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ENCOVI y El Plan País

encovi

El Plan País tiene como objetivo sentar las bases de la acción social del Estado, articulado con una propuesta integral (plan de estabilización económico), que oriente las acciones inmediatas para la atención de la emergencia humanitaria y que posibilite la continuidad de una estrategia de desarrollo económico y social de largo plazo.

Para conocerlo completo entra la link:

Presentacion Encovi 2018 y Plan País

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La diplomacia hace su trabajo

El Grupo de Lima no tiene a mano un botón rojo para mandar misiles contra Miraflores después de apretarlo y, si lo tuviera, no lo presionaría de buenas a primeras. Lo mismo le sucede a Guaidó y al resto de los líderes americanos y nacionales que se han manifestado contra la usurpación de Nicolás Maduro. Por fortuna, la suerte de la democracia venezolana no depende todavía del envío de soldados extranjeros en su rescate. La diplomacia tiene caminos más sutiles, pero eficaces, para cumplir su misión de imponer soluciones democráticas y civilizadas a los países cuyos regímenes las aplastan.

El Grupo de Lima ha reafirmado su decisión de continuar y profundizar esfuerzos para lograr la expulsión del usurpador que todavía permanece entre nosotros. Los esfuerzos implican el mantenimiento de su vigilancia sobre los sucesos venezolanos para actuar en consecuencia, la atención sobre cómo evolucionan las circunstancias y llegar a las desembocaduras que ellas determinen. No hay flaquezas en su determinación, no hay vacilaciones en su solidaridad con un pueblo flagelado por la usurpación, conducta que, en lugar de conducirnos a la frustración, debe ser motivo para levantar el ánimo. El hecho de que los países hermanos sigan los pasos de la situación nacional con ejemplar perseverancia, debe trasmitirnos la sensación de una cálida y útil compañía que dará frutos oportunamente.

Gracias a las reuniones del Grupo de Lima, al eco que ha llevado hasta todos los confines del mundo, se sabe de la existencia de una fuerza plural que sirve de sostén a nuestros empeños democráticos. La lucha que antes era solitaria cuenta ahora con un conglomerado de auxilios caracterizado por su compromiso y por su lucidez. Una agrupación de gobiernos democráticos hace ver que nuestra tragedia no es aprovechada en sentido unilateral por el gobierno de Estados Unidos, como ha querido afirmar la tesis superficial y arbitraria de los voceros del usurpador, sino que es apreciada con preocupación genuina por sociedades regidas por principios democráticos y por valores superiores de concordia y pluralismo.

Como reunión de gobiernos que, así como están pendientes de nosotros, tienen la precedente obligación de considerar la opinión de sus sociedades y los intereses de las fuerzas políticas que en cada jurisdicción las representan, los miembros del Grupo de Lima no se pueden ir de bruces. Tampoco el Ejecutivo de Estados Unidos, por muy poderoso que parezca. Debe mirar con cuidado las exigencias geopolíticas del caso, la posición de los países de la Unión Europea y los intereses de potencias relacionadas con la dictadura venezolana que no puede ignorar sin correr riesgos de importancia. De allí que también rijan para Washington los tiempos habitualmente parsimoniosos del juego diplomático.

Los impacientes deben considerar este panorama. Solo una extremidad puede variar el parecer internacional sobre Venezuela, o lo que hagamos en su interior para hacer que la visión extranjera cambie.

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Ahora Más que Nunca — Bernard Horande

Bernard Horande El Grupo de Lima se ha reunido después de los acontecimientos sucedidos el fin de semana con el ingreso a Venezuela de ayuda humanitaria. Frente a los desmanes criminales del régimen de Maduro, las expectativas de los venezolanos se elevaron. La petición general, abierta o a sotto voce, es que es necesaria ya […]

a través de Ahora Más que Nunca — Bernard Horande

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¡MOSCA! Antonio de la Cruz: UE y Grupo de Lima pecan por omisión en Venezuela

Dolar Today / Feb 27, 2019 @ 8:05 pm

¡MOSCA! Antonio de la Cruz: UE y Grupo de Lima pecan por omisión en Venezuela

Los acontecimientos ocurridos el 23 de febrero en Cúcuta, Colombia,mostraron el rostro del Estado mafioso que sostiene a Nicolás Maduro en la usurpación de la Presidencia de Venezuela. La ayuda humanitaria, prometida por el presidente encargado Juan Guaidó fue rechazada por grupos paramilitares e insurgentes colombianos, quienes confrontaron a la población civil indefensa que buscaba introducirla. A tal punto, que quemaron los dos camiones con insumos médicos y alimentos.

Esta forma de actuar del Estado mafioso ha sido la conducta típica de Maduro contra las grandes luchas pacíficas de la oposición en 2014 y 2017. Las protestas públicas -derecho humano- fueron oprimidas por los órganos de represión y los grupos paramilitares conocidos como colectivos.

Por lo tanto, los actos del fin de semana pasado en Cúcuta disminuyen las opciones políticas “no violentas” para el cese de la usurpación de Nicolás Maduro, dejando la solución militar como el mecanismo más probable para resolver la crisis de gobernabilidad en Venezuela.

Una salida sería un golpe de Estado por parte del cogollo que sostiene a Maduro en el poder. El ministro de la Defensa le solicitaría al usurpador que abandone el país para instaurar un gobierno de transición, y unas elecciones libres, justas y democráticas. Esta solución depende de la amenaza que representa seguir apoyando a Maduro. El dilema es entre la seguridad que le brinda a la cúpula militar el Estado mafioso o el Decreto de Amnistía de Guaidó. Hasta ahora, el primero está proporcionando más confianza al Alto Mando Militar.

La otra salida es una operación militar multinacional. Una fuerza militar, tipo cascos blancos de Argentina o cascos azules de las Naciones Unidas, que incluya a Estados Unidos, Colombia, Brasil, Chile, Argentina, Canadá, Brasil para acompañar la ayuda humanitaria solicitada por el presidente encargado, Juan Guaidó. Esta propuesta depende de la intención de los países que reconocen a Guaidó como presidente encargado en acompañar la solicitud de “mantener todas las cartas sobre la mesa”. El debate sería en defender la democracia en la región, o dejar la lucha para acabar con el Estado mafioso al “libre albedrio”de los venezolanos.

Los pronunciamientos como: “No estamos apoyando el uso de la fuerza en Venezuela” del Grupo de Lima; “Evitar una intervención militar en Venezuela y su apuesta por una salida pacífica, política y democrática a la crisis” de la Unión Europea; “Responsabilidad de proteger incluye medidas diplomáticas, sancionatorias y, en circunstancias absolutamente excepcionales, militares. Comunidad internacional tiene una responsabilidad de implementar medidas diplomáticas, sancionatorias, pero no militares, en Venezuela” que colocó en un tweet José Miguel Vivanco de Human Rights Watch; refuerzan la solución democrática -tesis del libre albedrío- a la crisis de gobernabilidad que atraviesa el país bolivariano.

Esta vía ha sido utilizada ampliamente por la oposición los últimos cinco años, obteniendo los mismos resultados del pasado sábado, 23 de febrero, muertos, heridos, y escasos resultados tangibles y sustanciales.

Rusia y Cuba han determinado que la región, en su mayoría, no apoyaría el acompañamiento militar de la ayuda humanitaria. Por lo que una intervención por parte de Estados Unidos sería muy difícil. Algo similar ocurrió en Siria, cuando Vladimir Putin decidió sostener a sangre y fuego a Bashar al-Assad en la presidencia.

En el caso Venezolano, son los países, que han reconocido a Juan Guaidó como Presidente interino, los que rechazan su solicitud del uso de una fuerza internacional para garantizar el ingreso de la ayuda humanitaria. Lo que permitiría a Guaidó mostrar el respaldo internacional a su gestión presidencial.

El Estado mafioso sabe que Maduro no abandonará la Presidencia de Venezuela con la pura lucha democrática.

Las sanciones estadounidenses a individuos no han sido un factor de cambio en la lealtad de la cúpula hacia el usurpador. Y el resto de los países que reconocen a Guaidó no son una amenaza real a la estabilidad de las personas que sostienen a Maduro porque no sancionan a la cúpula ni a su círculo cercano. Después de los hechos del 23 de febrero la propuesta de la Unión Europea y del Grupo de Lima,“salida pacífica, política y democrática”, tiene un bajo impacto para el fin de la usurpación.

El Estado mafioso de Maduro tiene alianzas estratégicas tanto con el narcotráfico como con el terrorismo internacional. Por lo que resolver la crisis de gobernabilidad requiere no solo la opción política sino también la militar.

Si los países que reconocen a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela mantienen una vía unidireccional, la usurpación de la presidencia continuará,al pecar por omisión el Grupo de Lima y la Unión Europea. Similar a lo que sucedió en Ruanda (1994) con la comunidad internacional.

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La ayuda humanitaria, sin custodia, no es ayuda

La experiencia internacional indica que no es posible llevar un cargamento humanitario a ningún lado sin custodia militar.

El mundo ya vio qué sucedió cuando se intentó ingresar ayuda humanitaria sin custodia militar.
(Foto: EFE)

Por Luis Manuel Aguana*

“Por Dios amigos del Grupo de Lima una verdadera intervención humanitaria involucra el acompañamiento de fuerza militar si realmente se quiere lograrla. Así hicimos en Bosnia durante nuestra presencia en Consejo Seguridad ONU”, dice en Twitter el ex embajador ante la ONU, Diego Arria, al Grupo de Lima. Entonces yo me pregunto, ¿qué pretendía entonces la dirigencia política al enviar personas desarmadas a recibir y distribuir esa ayuda? ¿Estaban llevando irresponsablemente al matadero a civiles creyendo que unos asesinos dejarían pasar la ayuda mansamente? ¿O ese mensaje “la ayuda humanitaria entra sí o sí” era un bluff irresponsable de Guaidó?

En cualquier caso, suponiendo que la parada ya era pública y no se podía echar para atrás, todos los venezolanos creímos que se tenía claro de que si la cosa era “sí o sí”, se tendría el respaldo necesario para que la ayuda llegara a su destino, independientemente de cualquier cosa que pasara. Pues pasó lo que pasó: asesinaron pemones y a la gente que pasó con los camiones, aterrorizaron y aún aterrorizan a las poblaciones fronterizas con Colombia y Brasil, y quemaron los camiones con medicinas y alimentos.

Entonces, tengo que llegar a la conclusión de que la vaina era improvisada e irresponsable al dejar a su suerte y bajo la amenaza de unos asesinos, la entrega de esa carga tan importante y valiosa, que debía pasar por innumerables alcabalas y caminos inseguros para llegar a su destino. ¿Era que pensaban que caería el régimen al pasar los camiones y que los asesinos se quedarían en sus casas cuando fue el mismo Maduro el que anunció que enviaría a sus matones? De allí la afirmación de Arria: “una verdadera intervención humanitaria involucra el acompañamiento de fuerza militar si realmente se quiere lograrla”.

En otras palabras, la experiencia internacional indica que no es posible llevar cargamento humanitario a ningún lado sin custodia militar. No se trata de que esos militares vengan a tumbar a Maduro ni a nadie. Vienen a custodiar un cargamento de alimentos y medicinas para que no ocurra lo que ocurrió en el Puente Santander o lo que le ocurrió a los Pemones en Santa Elena de Uairén: vienen a proteger la carga y a quienes la reciban.

Y, en consecuencia, para que esa carga venga adecuadamente custodiada, debe permitirse la entrada de misiones internacionales armadas de ejércitos amigos, que, repito, no vendrían a tumbar a nadie sino a custodiar el embarque precisamente de esas hordas asesinas que causaron toda la tragedia del 23 de febrero.

Ahora bien, independientemente de la torpeza, planeada o no, de la dirigencia política opositora venezolana, si después de haber visto todo lo que sucedió en vivo y en directo desde Cúcuta, los cancilleres en representación del Grupo de Lima o de cualquier otro país de la comunidad internacional, insisten en que el régimen pacíficamente permitirá otro intento de introducir ayuda a un pueblo que se muere en los hospitales y de hambre en las calles, entonces es perfectamente exigible a ellos la responsabilidad de proteger (R2P) porque ellos saben de cierto que el gobierno del país no esta protegiendo a su población, tenemos entonces el derecho a solicitarla en virtud que todos ellos firmaron en 2005 estar “dispuestos a adoptar medidas colectivas de manera oportuna y decisiva (…) si los medios pacíficos resultan inadecuados y es evidente que las autoridades nacionales no protegen a su población del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad”.

Si tienen dudas de ello, que le pregunten a los pemones del estado Bolívar o a las poblaciones fronterizas de Ureña y San Antonio del Táchira. Es por esto que la ayuda humanitaria que necesitamos desesperadamente debe venir custodiada por un contingente armado de aquellos países que nos quieran ayudar. ¡Punto!

Tan conscientes estábamos de esta situación, que para que esa ayuda humanitaria pudiera darse era necesario que la Asamblea Nacional autorizara “el empleo de misiones militares extranjeras en el país” tal y como reza el Artículo 187, numeral 11 de la Constitución vigente. Un grupo de venezolanos pertenecientes a la Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO), asistidos por el Dr. José Vicente Haro, propuso y envió directamente a la Fracción 16J de la Asamblea Nacional, antes de su sesión del 19 de febrero, un borrador de acuerdo para que fuera considerado en el seno del parlamento para autorizar esa misión extranjera en el país antes del 23 de febrero de 2019.

Lamentablemente, esta propuesta fue desestimada por el mencionado organismo el mismo día de su presentación, aprobando en su lugar un “acuerdo para la autorización de ingreso al país de la ayuda aumanitaria”, sin tomar en cuenta este aspecto fundamental para asegurar que esa ayuda pudiera efectivamente entrar de manera segura al país. Esta propuesta fue realizada sin otro interés que el de colaborar con el país y para que los diputados tomaran la decisión correcta, cosa que lamentablemente no ocurrió, y por eso lo doy a conocer públicamente.

No entro a calificar si fue irresponsable o no la decisión de los diputados de aprobar un acuerdo que no considerara la autorización de una misión militar extranjera para la custodia de la ayuda humanitaria –ellos sabrán porqué lo hicieron-, pero lo que sí creo es que no se le pueden crear falsas expectativas a un pueblo hambriento y muriéndose en los hospitales para luego darle una excusa que ya conocemos perfectamente desde los sucesos de Puente Llaguno en el año 2002: que este es un régimen asesino capaz de cualquier barbaridad para mantenerse en el poder, como soltar a los presos de los penales y armarlos para agredir a ciudadanos inocentes. Eso ya en sí mismo es un crimen de lesa humanidad aplicable a todos aquellos funcionarios del régimen que participaron en eso.

Vistos los sucesos del 23F, la oposición oficial no puede seguir ofreciendo la entrada de ayuda humanitaria sin autorizar una misión militar extranjera que la custodie. Si la comunidad internacional no desea acompañar esa ayuda, será preferible que se quede afuera porque se perderá, así como las vidas de quienes se atrevan a introducirla a este país controlado por asesinos. Pero es indispensable que la Asamblea Nacional la autorice apegada a la Constitución. Si el régimen teme que esa misión militar extranjera venga al país para desalojarlos del poder, ese es su problema. Viene para asistir a los venezolanos que mueren a diario; y si se atreven a impedirlo habrá violencia armada pero de verdad,  ya no entre asesinos y gente desarmada como ocurrió el 23F, sino con militares profesionales internacionales altamente entrenados. Si vamos de nuevo y de verdad con la ayuda humanitaria, entonces la Asamblea Nacional tiene la palabra.

*Luis Manuel Aguana es analista político e investigador en Derechos Humanos