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Juan Pablo Guanipa: “Los venezolanos somos víctimas de un régimen desquiciado”

Primero Justicia Zulia

Desde una interminable cola de personas de la tercera edad deseosos de poder cobrar su pensión, Juan Pablo Guanipa, gobernador electo del estado Zulia se pronunció ante los anuncios en materia económica que hiciera el “usurpador de Miraflores”, Nicolás Maduro, y aseguró que el aumento de sueldo no le alcanzará a los venezolanos “ni para un kilo de algo”.


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Rector Virtuoso en la jornada Reto País: “la esperanza no ha muerto en Venezuela”

PolítiKa UCAB

Diseño sin título (44)

30 de noviembre de 2018

Elvia Gómez

El rector de la Universidad Católica Andrés Bello, Francisco José Virtuoso, s.j., afirmó que las reflexiones recogidas durante las jornadas Reto País, donde en once estados de Venezuela y Caracas los ciudadanos pensaron sobre la nación con la que sueñan, quedó claro que todas esas aspiraciones son coincidentes con el marco jurídico e institucional contemplado en la Constitución de 1999.

“En el último año se hicieron 119 ejercicios prospectivos, con un promedio de participación de cinco mil personas. El primer hallazgo es que la esperanza no ha muerto en Venezuela”, sentenció Virtuoso, durante la introducción del foro “La Venezuela deseada y posible”, en la que también presentaron las conclusiones recogidas las profesoras Matilde Parra y Beatriz Valdez, docentes de la UCAB; todo dentro del marco de la Feria del Libro del Oeste (FLOC 2018).

En la jornada, con el lema central “es la hora de…

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Hacia el #10Enero: una competencia por el equilibrio, en tres memos estratégicos

PERSPECTIVAS

POR Carmen Beatriz Fernández

TEMAS PD
30/11/2018

La semana pasada un grupo de analistas fuimos convocados por la profesora Egleé González Lobato a conversar sobre las implicaciones de la fecha del 10 de enero 2019. Allí, bajo la batuta de Mibelis Acevedo, y con un buen número de interesados, estuvimos dando nuestros pareceres en la Sala E de la UCV. Tan solo la convocatoria, y el interés que despertó en redes sociales ya parece sugerir que el 10 de enero de 2019 es, en efecto, una fecha relevante.

El #10E, fecha en que de acuerdo con la Constitución Nacional debe asumir funciones el presidente electo, sí representa entonces un hito importante. Pero no solo es un hito por las implicaciones constitucionales, mucho menos porque Maduro vaya a sufrir de un súbito arranque de rectificación democrática, sino porque esa fecha llega en el momento oportuno con la magnificación de la crisis venezolana extrafronteras. Representa el 10 de enero esa gota que derrama el vaso de la hecatombe nacional.

El éxodo venezolano ha vuelto a poner al país en los reflectores globales. Y las alertas de ese éxodo sobre los países receptores imprimen un sentido de urgencia a una acción de presión colectiva desde el exterior.Curiosamente fue un aliado coyuntural del gobierno de Maduro quien puso acento en la fecha de marras. “Maduro hasta el 10 de enero tiene la legitimidad de unas elecciones que nosotros reconocemos, pero el 10 de enero se le acaba ese mandato, y empieza uno en base a unas elecciones que no reconocemos”, dijo hace escasos días Josep Borrell, el canciller español del gobierno del socialista Pedro Sánchez. Defender el régimen de Maduro más allá del 10 de enero de 2019 es muy cuesta arriba, hasta para sus aliados, puesto que la “elección” que le reeligió no ha sido reconocida por ningún país occidental.

Venezuela llegará al 2019 con los niveles de producción petrolera que tenía en 1946, una merma de más de las dos terceras partes de la producción de hace una década, y con cerca de un millón de enfermos de malaria para el cierre de este año, similar a la cantidad de enfermos palúdicos que tenía en 1936. Casi un siglo de retraso esbozan ambos indicadores. Pero además estrenará el año con una inflación interanual próxima al millón por ciento. Aún sin mayor elaboración ni más análisis socioeconómicos sólo estas tres cifras nos explican que la tragedia venezolana cobre hoy millones de víctimas de una expatriación forzada. De acuerdo a estimaciones realizadas con base en la data de Facebook, entre 3,3 y 5,2 millones de venezolanos que se han visto forzados al exilio en los últimos años.

El equilibrio es la meta

La situación es insostenible, y no solo en Venezuela. Viene causando un severo desequilibrio hemisférico y llevando las fronteras de la tragedia venezolana a varios países latinoamericanos, con duras implicaciones en la saturación de los sistemas sociosanitarios de países hermanos como Colombia, Perú y Ecuador, así como brotes xenofóbicos. La migración forzosa en Venezuela puede superar la de la crisis siria, que alcanza a 6 millones de personas para una década de conflicto bélico. Puede hacerlo, además, de una manera mucho más acelerada y con menos capacidad paliativa.

Pero además cerca de un 38% adicional de la población venezolana tiene planes de emigrar, según una encuesta reciente de C21. Esto significa que otros diez millones de venezolanos podrían hacerse parte del éxodo en el mediano plazo y convertir a la región en un verdadero polvorín. Muchos actores estiman que al fenómeno hay que atajarlo antes de que ocurra, y es ante esto que el 10 de enero de 2019 luce como un oportuno e inequívoco “deadline”.

Así las cosas, hay que partir de una premisa: el objetivo último de toda acción internacional respecto a Venezuela va a ser lograr restaurar el equilibrio perdido. Pero esto no es necesariamente sinónimo de restablecer la democracia. Si la democracia contribuye al equilibrio, bienvenida de sea, de lo contrario la comunidad internacional podría hacer ciertas concesiones. Por eso el régimen de Maduro y sus actores claves se empeñan en hacer creer que pueden lograr una mínima estabilidad. Se equivocan quienes creen que recuperar el necesario equilibrio hemisférico significa automáticamente deponer a Maduro.

Primer memorándum:

Lo que recomendaría un asesor a Maduro: la competencia es por el equilibrio. Demuestre que tiene el control

“La receta es simple, presidente: controle la hiperinflación, controle la emigración, elimine la bicefalia en su gobierno, divida a la oposición y convenza a la comunidad internacional de que Ud. puede”, le debe haber dicho ya a Nicolás Maduro un asesor cubano, o del célebre grupo CEPS, think-tank del español Podemos. Por esto el gobierno hace esfuerzos por demostrar que puede controlar el país, con las promesas de disciplina fiscal, con el plan Vuelta a la Patria, y con la destitución de González López a cargo del aparato represivo del Estado. Otro elemento de trabajo del equilibrio por parte del gobierno es la “policía de fronteras” que viene anunciando el ministro Padrino.

Hace poco más de un año el responsable del Departamento de Estado Michael Fitzpatrick afirmó que “En Venezuela hay una dictadura, pero el Gobierno de Maduro es legítimo”Como en aquel imperecedero consejo de Sun-Tzu en su célebre Manual de la Guerra, el Departamento de Estado dejaba una puerta abierta por donde pudieran salir los enemigos. Si esa puerta no existiera, una fiera herida peleará con fiereza hasta morir, y un adversario acorralado se tirará al conflicto como única salida. Pues bien, esa puerta entreabierta se cierra el 10 de enero. Hasta entonces, hay oportunidades de negociar.

Los esfuerzos del Grupo de Boston y la incorporación del negociador Tull van encaminados a cruzar esa puerta entreabierta. Tendrían por objeto bajar los costos de salida y convencer a los interlocutores de que el gobierno puede mejorar. Ese espacio de encuentro y de diálogo transversal, que permitiría crear canales mínimos de comunicación con Washington, incluye a Maduro, como pieza central de una eventual negociación. Pero también incorpora piezas de recambio, como los gobernadores de Carabobo o Miranda, ante una no descartable posibilidad de “refrescamiento” de imagen del gobierno. Hay que entender, sin embargo, que allí la oposición que está lo hace en carácter de acompañante de Maduro, no como actor protagónico. Ese es un espacio de encuentro gobierno-gobierno, en la que la oposición solo está como un importante actor secundario; tanto como puede serlo un padrino de boda.

Sin embargo, hay otro actor secundario, que no está invitado a la boda, y es más peligroso, mucho más parecido a un exnovio matón. En la revolución hay al menos dos grupos claros en un juego suma cero, donde la ganancia de un grupo es la pérdida del otro. Se percibe que el Grupo de Boston sería claramente un factor de apoyo a Maduro, quien es miembro del mismo desde sus orígenes a principios del año 2000.

Con frecuencia se analizan sólo dos actores de la crisis venezolana: gobierno y oposición. Suelen hacerse referencia a los conflictos de la oposición por ser más visibles, pero el chavismo tampoco es monolítico. Muerto Chávez quedó un archipiélago de poderes con puentes que se interrelacionan, donde cada islote mantiene sus intereses particulares. Hacer creíble la promesa del equilibrio geopolítico también implica para Maduro eliminar ese archipiélago de poderes. Tal como lo hizo ya con Rafael Ramírez y PDVSA, y lo acaba de hacer con González López, pieza clave del aparato represivo de la dictadura, y de Diosdado Cabello.

El peor enemigo de esa oferta de equilibrio desde el gobierno es, desde luego, el propio Maduro. El presidente Maduro posee una pulsión al caos, que le mueve a “huir hacia adelante” ante las crisis políticas serias. En cada punto de inflexión vivido desde 2013, cuando el agua le llegaba al cuello, Maduro decidió crearse un problema mayor a futuro, buscando sobrevivir el presente. Un día a la vez. Tras la derrota en las parlamentarias de diciembre 2015 se estrangulaban las irresponsables finanzas maduristas, y el 28 de marzo mediante dos sentencias del máximo tribunal bajo su control, intentó concentrar todo el poder y expropiar a la Asamblea Nacional de esa facultad. Fue ese el preludio de las vigorosas protestas nacionales. De las protestas por el referéndum revocatorio, Maduro dio un salto adelante hacia la constituyente. De las negociaciones en República Dominicana de diciembre de 2017, huyó al adelanto de las presidenciales en 2018.

Conocido ese patrón de conducta, no puede desestimarse que la presión por la fecha del 10 enero pueda llevar a Maduro a otra acción desesperada, como un referéndum constitucional o una convocatoria a elecciones presidenciales, tomando en cuenta la desarticulación opositora.

Segundo memorándum:

Lo que le recomendaría un asesor a la oposición: La competencia es por el equilibrio. Evidencien que pueden tener el control, a una única voz

“La receta es simple de enunciar, aunque difícil de llevar a cabo: manténgase en unidad de propósito y de acción, respeten la institucionalidad, no tengan miedo de medirse, demuestren que sabrían gobernar una transición y convenzan a la comunidad internacional de que quieren tomar el poder”diría el memorándum de otro hipotético consultor, asesorando a la oposición.

He escuchado frecuentemente la queja entre actores políticos internacionales de que en la oposición venezolana no se sabe con quién se debe hablar. La oposición democrática es dispersa, fragmentada y variopinta, y esto, que podría ser un activo, se percibe como signo claro de desorganización. Mientras la oposición no sea unitaria, o no sea claramente dominante una de sus posturas, no será una opción de poder. Si esto no ocurre, la comunidad internacional podría pasar del apoyar a la oposición para que sea alternativa, a un indeseable ayudar al gobierno para que mejore su gobernabilidad. Puede sonar duro, pero es real politik.

Podemos agrupar hoy las posturas opositoras en dos tendencias divergentes: los electoralistas y los intervencionistas. Además, tal como el resto de la población venezolana, muchos se encuentran fuera del país. Así, la clasificación del espectro opositor puede simplificarse como una matriz 2×2: afuera y adentro, electoralistas e intervencionistas. Casi todos los actores opositores pueden inscribirse en uno de los siguientes cuatro cuadrantes.

Los llamados “electoralistas” que suelen argumentar que la oposición ha ganado elecciones cuando ha sido mayoría, y remiten con frecuencia al caso 2015 y la Asamblea Nacional. Tratan al sistema político como una constante K ignorando que tras cada proceso electoral el régimen le dio una vuelta de tuerca al sistema, llevando lo que constituía una “cancha inclinada” cada vez más a una pared vertical.

A partir de las regionales de 2017 se obstaculizaron las salidas electorales. La actitud de Henri Falcón y otros actores claves como Francisco Rodríguez tras la elección del 20 de mayo de 18 reforzó esa tesis. Hay problemas serios en una sociedad cuando buena parte del electorado se convence de que no hay salidas por la vía electoral, porque es entonces cuando verdaderamente se legitiman las salidas “por fuera” del sistema, por eso cualquier sistema político sensato busca ser incluyente con los factores políticos disidentes. (Léase con cuidado: sensato)

En el corto plazo, la salida electoral pareciera no viable, argumentan los intervencionistas. Abogan por una más vigorosa intervención internacional, en lo comercial, lo diplomático, lo financiero, e incluso lo militar. Para ellos, todas las opciones deben estar sobre el tapete, puesto que para que en Venezuela sean posibles las elecciones nuevamente, como opción para dirimir conflictos, deben darse antes cambios fundamentales.

¿En verdad son tan distintas e irreconciliables las opciones? Las salidas por fuera se verán cada vez más como válidas, conforme el tiempo avanza sin soluciones concretas. El rechazo a las elecciones es solo coyuntural, y habría consenso de aplicarse algunos cambios básicos con mediación internacional. Sería posible que un nuevo proceso de negociación, presionado por la amenaza realista de la intervención, condujera a una nueva constitución del CNE o incluso a un arbitraje electoral internacional, salida que fuera propuesta por el expresidente Santos hace algunos meses.

Demostrar que la oposición es capaz de lograr el equilibrio implica varias cosas: en primer lugar, la existencia de una unidad que sume dentro/fuera, electoralistas/intervencionistas, o al menos una dominancia muy clara de una de las facciones sobre las otras. En segundo lugar, el reconocimiento de las instituciones, y allí es la Asamblea Nacional el principal resquicio institucional del que pudiera asirse una transición a la democracia.

Tanto la comunidad internacional como los electores necesitan percibir jerarquías y muestras de liderazgo; no hay que temerle a la conducción de primarias abiertas. Existe una enorme necesidad de articular unicidad del mensaje político, coincidente en un mínimo de una decena de elementos claves, en los que se comprometan los actores fundamentales. Tener media docena de actores fundamentales recorriendo el país con una unidad de mensaje en lo fundamental, y otros tantos en el exterior, puede ser una gran fortaleza si se sabe articular. Lo ideal es preservar las diferencias y que ellas fortalezcan. Los partidos que armaron la Unidad son muchas veces complementarios, más que competitivos. Esa complementariedad geográfica hay que aprovecharla desde el todo, y explotar las ventajas competitivas de cada quien, las cuales han quedado explícitas en varios procesos electorales. Puede hacerse. El Frente Amplio ofrece hoy una plataforma que ha logrado enormes avances en acuerdos políticos y sociales, en un marco generoso y amplio que puede cobijar esa diversidad.

Tercer memorándum:

Lo que le recomendaría un asesor a la comunidad internacional: la competencia es por el equilibrio. Hay que buscar alianzas con quien mejor lo garantice

“La receta es simple: crea alianzas con quien prometa el equilibro de manera verosímil. Y juega a dos, tres, o cuatro bandas de ser necesario”poco más o menos diría el memorándum de un hipotético asesor de la Unión Europea y el Departamento de Estado.

El Banco Mundial publicó recientemente una gráfica muy elocuente que muestra cómo la hiperinflación venezolana corre a la misma vertiginosa velocidad del éxodo masivo. La hiperinflación se correlaciona de manera casi perfecta con la hiperemigración. Sin embargo correlación no implica causalidad, es una de las primeras cosas que nos enseñan a los científicos sociales. Y la causa de fondo del éxodo forzado es un gobierno que ha fallado sistemáticamente en proveer los mínimos que proveería cualquier otro gobierno.

Y no. Maduro no puede resolver el problema de la hiperinflación. No sólo por la falta de disciplina fiscal que las finanzas públicas exhiben desde que asumió el poder, ni siquiera por el fuerte dogmatismo que rodea al círculo de poder. La razón fundamental es la profunda desconfianza que Maduro inspira en los mercados y en la población venezolana. Siendo la economía la más “blanda” de las ciencias “duras”, la confianza es un elemento fundamental para cualquier plan de ajuste destinado a controlar la hiperinflación que diezma a la población venezolana e impulsa a su éxodo.

Así las cosas, el cambio político es imprescindible para desatar el nudo gordiano que tiene en vilo a toda la región latinoamericana. Debemos saber que aquí no hay ningún manual explícito. La dictadura de Maduro es un proceso inédito en el mundo, derivado de lo que muchos han calificado como entramado de corrupción y delito. Dictaduras han habido muchas, pero la de Maduro combina dos elementos singulares:

1. Es la conclusión de un proceso de tiranización de una sociedad democrática (han sido mucho más frecuentes los procesos de democratización de las sociedades, decenas de ellos en el siglo 20, que el inverso: de tiranización, solo el de Maduro y acaso alguno más, menos consumado).

2. El de Maduro constituye un régimen que para muchos analistas combina lo que se ha caracterizado como Estado fallido (incapaz de proveer los estándares mínimos admisibles a la sociedad) con el Estado forajido (se le acusa de inclumplir convenios internacionales, de tener vínculos con el mundo del crimen y de irrespetar los derechos humanos).

Si a ello agregamos que está sentado sobre las reservas energéticas más grandes del mundo, se puede concluir que es ciertamente imposible encontrar aquí un “manual” de democratización. Sin embargo, es claro que el caso venezolano tiene interés global, tanto por ser un “antimodelo” que atenta contra los valores democráticos y de DDHH del mundo occidental, como en términos de seguridad global. Ambas cosas conducen a la acción internacional, tanto preventiva como defensiva.

Hay por tanto una convicción: una situación sin precedentes probablemente requiera para resolverse de una solución también sin precedentes. Y esa solución posiblemente derive de la convergencia entre las posturas del espectro electoralista y el intervencionista de la oposición venezolana. Esa solución no convencional, como respuesta a un problema hasta ahora poco conocido en la geopolítica mundial, podría llevar a una elección forzada por presión internacional de toda índole, con unas reglas explícitas de transición democrática.

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Venezuela libre

Cuando parece que todo muere de sed, arde de desolación y nos hace pensar que nunca más reverdecerá, con las primeras lluvias se produce el milagro y descubrimos que las raíces no estaban muertas…

  • LUIS UGALDE

30/11/2018 05:00 am

Estoy emocionado al vivir en estos días el Congreso Venezuela Libre en todos los 24 estados del país y ahora en esta hermosa aula magna de la emblemática UCV que vence las sombras y no se rinde a la tiranía. Permítanme compartirles con cuatro breves palabras mi emocionada esperanza.
1- Verano y Samán 
Durante 25 años desde 1970 fui asesor en Apure de la escuela granja de Fe y Alegría de La Guanota. En mis frecuentes viajes de Caracas a San Fernando en los meses de febrero-marzo y hasta la entrada de lluvias, me parecía desoladora la inmensa llanura prendida en incendios y humaredas, con el ganado famélico y muriéndose por falta de agua y alimento. Así luce hoy a primera vista Venezuela: un paisaje desolador y sin esperanza. En aquellos desiertos resecos de pronto me sorprendían unas manchas verdes con ganado refugiado a su sombra: Soberbios samanes que – gracias a la profundidad de sus raíces – resistían la sequía y generosos acogían a su sombra al ganado y lo alimentaban con su semilla rica en proteínas. ¿Cuál era el secreto de esos samanes cuando todo parecía morir? ¿Cómo se mantenían verdes y majestuosos abriendo sus brazos con sombra y comida? ¿Cuál es el secreto del samán para vencer al verano? Es su raíz profunda hasta conectar con el agua subterránea y así mantenerse vivo.
En el terrible verano, preñado de desolación y de muerte que vive hoy Venezuela, vemos en miles de lugares de nuestra amplia geografía numerosos puntos verdes que se resisten a morir y abren sus brazos de esperanza. Ustedes son sus mensajeros que vienen a decir a Venezuela que no todo está muerto y que ya se acerca la entrada de lluvias. Cada uno de ustedes y sus organizaciones, gracias a sus profundas raíces, han resistido y vienen al encuentro de otros testigos de la esperanza.
2- El Desierto Reverdece 
Cuando parece que todo muere de sed, arde de desolación y nos hace pensar que nunca más reverdecerá, con las primeras lluvias se produce el milagro y descubrimos que las raíces no estaban muertas sino ocultas. De pronto la pradera brota, el desierto reverdece, la alegría renace en el hombre del campo y en el canto de los pájaros, el ganado celebra la vida y el trabajador vuelve cantando a soñar y a preparar la tierra para que la vida florezca y la cosecha sea generosa. Descubrimos que las raíces estaban ocultas pero vivas. La desolación y la muerte se transforman en esperanza y vida por el prodigio del desierto convertido en vergel. La lluvia es generosa y común para árboles, hierbas y ganado, pero no los uniforma, sino que cada uno revive con su identidad propia. La lluvia común se transforma en vida diversa. Así es el Congreso de Venezuela Libre. 
3- Nacer de Nuevo 
En 1902 en la Rusia zarista, el país más atrasado de Europa, con gran parte de su población en régimen de semi-esclavitud campesina Lenin se preguntó en su libro Que Hacer para liberarla. Qué hacer es la pregunta de los pueblos en tiempos de grave dificultad y de perplejidad. Que hacer es hoy la pregunta de cada uno de nosotros y de todos juntos. Hace 2.000 años un sabio judío Nicodemo lleno de inquietud y de búsqueda fue de noche a visitar al Maestro de Nazaret con la misma pregunta Qué hacer. Jesús le sorprendió con su respuesta: hay que nacer de nuevo. Nacer de nuevo en Espíritu y en Verdad. 
De la misma manera hoy esta Venezuela de muerte está con dolores de parto y necesita nacer de nuevo: la política, la economía, la sociedad, el alma de Venezuela, necesitamos nacer de nuevo. No se trata de pequeños cambios superficiales, sino de renacer profundo, en Espíritu y en Verdad, dejando atrás lamentables prácticas políticas del pasado y del presente. Realmente el renacer ciudadano será nuevo y nos hará libres, si mi verdad sin sectarismos va abierta al encuentro de tu verdad, de la verdad del otro, para llegar juntos tú y yo a nuestra verdad. 
 
4- Verdad que nos hará libres 
Hoy en este magnífico y rebosante escenario de la UCV se encuentran y se complementan verdades diversas, que incluso a veces vienen de negarse mutuamente. Pero ahora se encuentran en un solo abrazo de la verdad de la Venezuela libre y plural, la verdad de NOS-OTROS. En ese abrazo de vida y esperanza, juntos queremos proclamar tres cosas:
1) Basta ya de la ruina y hundimiento del país, con millones de venezolanos huyendo en busca de vida en otros países, y muchos millones más sobreviviendo en depresión y resignados a la agonía.
2) Todos unidos en el rescate de la Constitución democrática cínicamente violada y ahora amenazada de muerte por un poder que descaradamente se proclama supra-constitucional y decidido a perpetuar su dominio tiránico y desolador.
 
3) Todos con la mirada y las acciones puestas en el necesario y constitucional cambio de gobierno el 10 de enero de 2019. El cambio vendrá, no porque la dictadura lo facilite, sino porque la movilización de Venezuela entera que quiere renacer y recuperar la vida se hará indetenible, con unidad en la diversidad, y la libertad reverdecerá con pluralidad democrática productiva y creadora. Estamos en la entrada de lluvias y nos apresuramos a preparar la tierra, pues descubrimos que los samanes no están muertos y que la hierba de la pradera logró salvar sus raíces del fuego para volver a sonreír al primer beso de la lluvia generosa.
Hoy ustedes, este Congreso Nacional de Venezuela Libre, entrelazados en los 24 estados y empeñados en una unidad superior, ustedes traen las primeras lluvias de alegría y de esperanza. Unidad superior que, con la bendición de Dios y nuestro esfuerzo responsable, logrará que todos nos pongamos en marcha hacia una pronta Venezuela libre, democrática y próspera.
fernandamujica@gmail.com
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¿Más anuncios económicos Señor Maduro?

 

Escrito por Leandro Rodríguez Linárez | @leandrotango 
Viernes, 30 de Noviembre de 2018 06:45

altDesde el inicio, debemos aclarar que los planes económicos (en plural) del gobierno nunca han existido, siempre ha sido uno,

al cual cambian nombre según la coyuntura, basta revisarlos para darnos cuenta que siempre es lo mismo; mismo control de cambio (corruptísimo), controles de precios, imposición de salarios, centralismo de la distribución, infinidad de diálogos tan desgastados como inútiles con diversos sectores, todo esto siempre va acompañado de operativos especiales del organismo de turno encargado de “defender” a los usuarios/clientes, operativos que duran pocas semanas para generar la impresión que “ahora sí funciona la cosa”… al poco tiempo todo sigue su rumbo de empeoramiento y destrucción, cada vez más aprisa.

¿Por qué no funcionan? El principal interesado que dichos planes económicos no funcionen es el propio gobierno, pues una economía sana brindaría independencia a los ciudadanos, no tendrían que depender de furtivas “políticas sociales” cuyo fin es la manipulación electoral, una economía destrozada como la actual fabrica venezolanos débiles, susceptibles a las manipulaciones/amenazas del gobierno.

Ahora bien, desde Chávez la revolución Socialista del Siglo XXI sacó mal las cuentas, tal como aseguró varias veces desde su ególatra programa televisivo “Aló Presidente”, el “comandante” creyó el barril de petróleo jamás descendería e incluso afirmó ingenuamente llegaría a 500$ o más, desde esa errática comprensión del tema, diseñó su Estado paralelo con miras sustituir definitivamente al que conocemos desde que la democracia anidó en nuestra historia. Por tal motivo, la revolución chavista es innatamente petróleodependiente, por ello tenía estampado en su frente el fracaso, agudizado por la quiebra de la Pdvsa roja rojita, por la corrupción más espeluznante que haya conocido la humanidad, por la desidia tras la partidización de las instituciones públicas y demás secuelas propias de la cubanización de Venezuela.

El Presidente Maduro acorta los intervalos entre anuncios económicos, cada uno de ellos con mayor rimbombancia al anterior, al unísono, cada fracaso es también más rimbombante al anterior. En esta etapa sin petrodólares al chavismo se le ven los huesos, no tiene la cualidad ni interés requerido para salir de la peor crisis de nuestra historia pues requiere del trabajo y la educación los cuales se encargó de destruir, es lo único en lo que ha sido sumamente eficiente. Por tal motivo, trata de ganar tiempo con más y más anuncios mientras trata de extraerles las entrañas a nuestra patria extrayendo las inconmensurables riquezas que posee, eso sí, con métodos y transacciones llenos de opacidad e irregularidades.

Así como ocurre con los procesos electorales, las medidas económicas anunciadas por el régimen, estas de “corrección” y cualquier otra, pasarán por debajo de la mesa, los aumentos salariales lejos de alegrar al venezolano lo atemorizan, aparte de ser dramáticamente insuficientes, disparan la inflación y el desempleo. Lamentablemente, no caben expectativas positivas, no importa cuántos planes económicos continúe anunciando el régimen, los resultados serán siempre los mismos, cada vez peores. Venezuela necesita girar 180° de dirección y conductores, es lo único que detendrá este país agonizante. @leandrotango

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Aprendizajes // Juan Guerrero


Opinión y Noticias

El ser humano se hace consciente y crece psicológica y espiritualmente con la pérdida, el dolor y la añoranza. Quizás por ello dicen que amar duele.

Las sociedades europeas y asiáticas, pudieron fortalecerse después de experimentar grandes pérdidas, tanto de vidas como materiales, por las guerras y hambrunas que padecieron.

Las experiencias extremas nos llevan a valorar más la vida y sus entornos. En estas situaciones vemos aparecer lo peor del ser humano, su capacidad para generar sufrimiento y terror. Pero también su inmensa e infinita bondad para la solidaridad, la compasión y la entrega al Otro semejante o diferente.

En la Venezuela del genocidio planificado por el Estado, las pasiones están desatadas desde hace varios años. No son tanto las razones políticas que se han ido a los extremos, como los sentimientos de odio, venganza y resentimiento.

Es evidente que el venezolano de estos tiempos no es ni la sombra de aquel distraído, bonachón, simpático y hablador de años atrás. Ese elegante, presuntuoso y vanidoso venezolano, oloroso a perfume francés y luciendo la última moda europea. O la mujer ultra arreglada que se vestía de punta en blanco para ir de compras al supermercado.

Ya los tiempos que semejaban una grata existencia de comodidad, confort y apaciguamiento quedaron sepultados con el horror de la vida vivida ahora al filo de la muerte casi inminente. Todo en la Venezuela del siglo XXI es riesgo, incertidumbre, dolor y pérdida.

El venezolano de estos tiempos es un ser quejumbroso, enflaquecido, huraño, receloso y temeroso. Ha perdido hasta la gracia para caminar. Su olor corporal ha cambiado como también su fenotipo. Hasta hemos perdida algunos centímetros en el crecimiento y, obviamente, en el peso corporal. Las estimaciones de los especialistas indican que existe una pérdida promedio, de 18 kilos y una pérdida en talla, de entre 3-4 centímetros.

También la esperanza de vida se ha reducido en estos últimos 10 años y se espera que alcance, entre 75-77 años. En los países industrializados de gobiernos democráticos y llamados políticamente de derecha, se sobrepasa los 85 años.

La extrema descomposición de la sociedad venezolana ha desembocado en una población, en su gran mayoría, volcada a la mendicidad, sea esta específicamente de basureros o aquella mantenida por el régimen de Estado totalitario a través de la subvención alimentaria y social.

Esta precariedad de existencia, astutamente planificada por el liderazgo izquierdista, llevó al límite la vida del venezolano. En las grandes ciudades como en los pueblos y caseríos, la mendicidad es rutina diaria y permanente. Dolorosamente estamos ahora frente a un fenómeno social donde hasta los profesionales deben mendigar. Abogados, arquitectos, economistas, docentes jubilados, ingenieros, artistas, comerciantes, son una vasta red de pordioseros confundidos entre los pocos perros y gatos callejeros que se arremolinan frente a cualquier establecimiento de expendio de alimentos, buscando un poco de carne, pollo, harina de maíz, azúcar. O en las emergencias de los destartalados hospitales públicos, para suplicar atención médica. Los observas con sus viejos zapatos, pantalones y camisas desteñidas y llenas de flecos. Todos hemos envejecido en pocos años. Es una vejez del alma.

Este venezolano del siglo XXI sabe qué es y cómo se siente la humillación de un régimen totalitario. Ha sido un sometimiento calculado, persistente y certero. La humillación viene combinada con el miedo, el temor y el terror del régimen que lo usa como política de Estado.

Hemos perdido la capacidad de vivir y convivir en una sociedad libre y democrática. En los regímenes totalitarios como este de izquierda revolucionaria y socialista, no es posible vivir democrática ni libremente. A cada momento observas y sientes el peso de la violencia, del terror de Estado.

La presencia militar-policial cada vez es más abrumadora. Está en cada esquina. En cada estación de gasolina. En los establecimientos de alimentos. En los comercios. Las alcabalas se multiplican y en vez de darte seguridad, sientes temor cuando se te acerca un efectivo militar.

El venezolano de estos tiempos es un ser que ejerce su resistencia pasiva mientras busca sobrevivir en medio de la violencia y la escasez. Porque hasta para buscar dinero en los bancos es un enorme esfuerzo y pérdida de tiempo.

Todo en la Venezuela de estos años es un inmenso esfuerzo. Hay que hacer colas, pedir y suplicar a un funcionario lo que son tus derechos. Sientes una descomunal y fría desolación y abandono. Sabes que ni el régimen, ni el Estado ni tampoco el liderazgo opositor te protegen.

Vives con la sensación de estar desprotegido de absolutamente todo y por todos. Porque todo es escaso, precario y de mala calidad.

Quienes podamos sobrevivir saldremos de esta experiencia devastadora con la firme convicción de apreciar mucho más lo poco o mucho que tenemos, comenzando por la vida. Abandonar el capricho de las cosas banales. Apreciar y valor el esfuerzo por el trabajo y la vida digna. Superar la vanidad y la trivialidad, y sobre todo, nunca volver a esperar nada del Estado ni mucho menos, de regímenes totalitarios ni de falsos políticos.

Volverán los tiempos de la vida y sus encantos. Pero de seguro serán vividos desde la valoración de la existencia como principio humano irrenunciable, y la convivencia en una sociedad verdaderamente republicana y democrática.

(*)   camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1