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Iracundo

Julio Portillo/Historiador/ julioportillof@gmail.com
El mandatario Nicolás Maduro se presentó al estrado nervioso e iracundo, es decir, hablando con insultos. Dedicó su intervención a insultar al Gobierno de los Estados Unidos y a todos los gobiernos que ha tenido este país desde el 4 de julio de 1776 en que obtuvo su independencia

Las Naciones Unidas es el foro mundial más importante. Anualmente, en el mes de septiembre, en Nueva York sede de la ONU, se realiza la Asamblea General, donde jefes de Estado y de Gobierno, exponen sus ideas sobre las relaciones internacionales y presentan la realidad de sus países. Esos discursos, por lo general, se llevan escritos, por razones de tiempo y porque no se debe improvisar.

La televisora nacional de Venezuela, haciendo gala de la parcialización ideológica que la caracteriza, no transmitió los discursos de varios presidentes latinoamericanos que no pudieron evitar referirse a la grave situación venezolana. El mandatario Nicolás Maduro se presentó al estrado nervioso e iracundo, es decir, hablando con insultos.

Dedicó su intervención a insultar al Gobierno de los Estados Unidos y a todos los gobiernos que ha tenido este país desde el 4 de julio de 1776 en que obtuvo su independencia. Llamó a varios países latinoamericanos satélites de los Estados Unidos. Muy especialmente acusó a los gobiernos de Colombia, Chile, México y Estados Unidos, de ser los responsables del supuesto atentado del 4 de agosto en Caracas.

Al referirse al pueblo de Venezuela informó que este se encuentra con fuerza y de pie y que no padece ninguna crisis humanitaria. No estuvo lejos de la realidad. Con fuerza resiste la dictadura, de pie está en inmensas colas en los bancos para obtener efectivo, en las farmacias y mercados, en kilométricas colas de vehículos para dotarse de gasolina o para obtener la cédula de identidad o pasaporte.

No dijo que se le negó al Vaticano y otros Estados el envío de ayuda humanitaria. Negó que hubiera una emigración de venezolanos a otros países. Y la otra parte del discurso, fue de lugares comunes, a saber, el bloqueo a Cuba, la situación de Siria y Libia, el problema palestino-israelí y el recuerdo al heroísmo de Mandela.

El auditorio de la ONU estaba casi vacío. Varias delegaciones anunciaron que no asistirían en protesta contra el déspota. No conoce Maduro lo que es la majestad que debe exhibir un jefe de Estado, no sabe lo que es la Comitas Gentium y lo inconveniente que es para la nación que pretende representar seguirle sumando enemistades.

Denuncia Maduro intervención, pero le pide a Estados Unidos que envíe al FBI para esclarecer el misterioso intento de magnicidio. Insulta a Trump, pero quiere estrecharle la mano. A todas luces una intervención contradictoria.

Esta reseña de lo ocurrido en Nueva York son datos para la Historia de la Diplomacia en Venezuela y el mundo, porque esta ciencia es testigo del tiempo, y este episodio de indignidad debe quedar registrado para el juicio implacable de las futuras generaciones.

 

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Maduro, México y la Corte Penal Internacional

El miércoles pasado seis países –cinco latinoamericanos y Canadá– anunciaron en Nueva York que presentarán una solicitud a la Corte Penal Internacional en La Haya para que inicie una investigación preliminar sobre crímenes de lesa humanidad de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Se trata de una decisión trascendental, que rompe con una tradición latinoamericana, y con la breve historia de la CPI.

Chile, Colombia, Argentina, Perú y Paraguay pidieron a la fiscal de la CPI, Fatou Bensouda, que iniciara la petición de estos gobiernos, a diferencia de lo que ya emprendió la CPI en febrero. Exigen que se investigue a altos funcionarios venezolanos por violaciones de derechos humanos en ese país. Aunque el proceso se prolongue durante varios años, el precedente así establecido es inédito. En la región que ha vuelto sacrosanto el principio de no intervención, y en donde en los 16 años de vida de la CPI no ha abierto ningún caso latinoamericano, ahora viene este paso decisivo por parte de varios países importantes de América Latina. Es un elemento adicional en el proceso de aislamiento de Maduro y del régimen venezolano.

Brillan por su ausencia varios países. Estados Unidos, obviamente, no podía participar, en parte porque no es miembro de la CPI, porque Trump la ha denunciado más que Bush y Obama, incluso en su discurso ante la Asamblea General de la ONU. Brasil se encuentra en pleno proceso electoral y resultaría absurdo que el gobierno actual firmara una solicitud que el siguiente equipo gubernamental quisiera borrar en enero. La firma faltante más curiosa y reveladora es la de México.

Desde la salida de José Antonio Meade de la Cancillería, la postura mexicana hacia la crisis venezolana ha ido evolucionando en la dirección que muchos deseamos. Primero, Claudia Ruiz Massieu abandonó el mezquino desprecio de Meade por la oposición a Maduro recibiendo a Lilian Tintori, esposa del opositor Leopoldo López. A partir de enero de 2017, Luis Videgaray adoptó una postura más moderna, digna y valiente.  Pronunció una serie de críticas a las violaciones de los derechos humanos y la falta de democracia en Venezuela, y luego unirse y encabezar el llamado Grupo de Lima, que solo o dentro de la Organización de Estados Americanos ha buscado una solución a la crisis en ese país y censurado las repetidas afrentas a los procesos electorales en Venezuela. Desconocieron las elecciones presidenciales de mayo, y han votado a favor de varias resoluciones en la OEA de condena al régimen venezolano.

Por eso extraña la ausencia de la firma de México. Solo veo dos explicaciones, ambas lamentables. Una es la lógica injerencia creciente del próximo gobierno en estos menesteres. Es bien conocida la indiferencia de Andrés Manuel López Obrador y de Marcelo Ebrard por todo lo que sucede en el mundo, y su fascinación anacrónica y plagada de ignorancia simplista por la no intervención. Es posible que AMLO y Ebrard hayan convencido a Peña Nieto y Videgaray de que ya no fastidien al compañero Maduro.

La segunda explicación podría consistir en la renuencia o franca repugnancia de Peña Nieto ante cualquier cosa que huela a CPI. Puede temer, con o sin razón, que en algún momento grupos que no lo quieren en México –y que abundan– pretendan llevarlo a La Haya por crímenes también de lesa humanidad. Se entendería entonces que no quisiera abrir tentaciones o legitimar un procedimiento. Conoce bien el precedente de Calderón: en 2005 y 2006 grupos adversos a él juntaron las firmas necesarias para presentar un mal caso ante la CPI, que fue rechazado. En parte lo fue por el apoyo del nuevo gobierno –EPN– y su pacto de impunidad con Calderón.

En realidad, Peña Nieto no tiene nada qué temer: de la misma manera, el pacto de impunidad entre él y AMLO seguramente le salvará el pellejo. Es una lástima que otra vez nos quedemos atrás en temas como este, pero quizás es lógico: los cinco países latinoamericanos tienen gobiernos de derecha y Canadá ya no es amigo nuestro porque Trump no quiere a Trudeau.

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Para fabricar un exterminador socialista del siglo XXI

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Va la fórmula:

  1. Identifique un resentido social, un frustrado vital, un militante de la venganza familiar, un sujeto que – encapuchado – lanzó piedras, bombas molotov y disparó contra las fuerzas del orden en manifestaciones obreras y estudiantiles.
  2. Un fanático oyente de las canciones e himnos de protesta y de las tonadas de los republicanos en la Guerra Civil española.
  3. Un cantamañanas, un pico e´plata, un encantador de serpientes y fino seductor capaz de cantar y recitar.
  4. Prepare un batido ideológico básico con citas y fragmentos de Marx, Bakunín, el Che, Rosa Luxemburgo. Gramsci, Cristo, Bolívar y Zamora.
  5. Admirador de Perón y Evita, de Velasco Alvarado, de Mao, Lenin, y de Fidel, con quien desea tener una foto en la ansiada visita a Cuba.
  6. Capitalice el descontento con los partidos políticos tradicionales, en el entendido de que la política es sucia y los políticos corruptos.
  7. Conspirador pertinaz en activa espera de su ocasión para dar un golpe de Estado y asaltar el poder.
  8. Aliado con todo quisque, sea electo como Presidente de la República.
  9. Desde temprano dedíquese a excluir y no a integrar.
  10. Buchón, ahíto de dólares provenientes de los ingresos crecientes del ingreso petrolero, establezca una economía de puerto para beneficiar a sus aliados revolucionarios, y dilapidar los recursos nacionales en dádivas, corruptelas y regalos con el fin de expandir su proyecto socialista del siglo XXI.
  11. Alíese con grupos terroristas internacionales y carteles de drogas; ofrézcales pasaportes nacionales, asilo y protección.
  12. Culpe a USA y al Imperialismo norteamericano de todos los fracasos del gobierno.
  13. Concentre todo el poder en manos del cachorro de dictador que se va forjando.
  14. Descuide el mantenimiento de todo lo que requiera ser mantenido.
  15. Establezca un control de cambio, para favorecer las empresas de maletín de la familia, los aliados y enchufados, y expropie sin miramientos.
  16. Insulte a los mandatarios y gobernantes extranjeros que osen criticarlo.
  17. Entréguese sin más a los intereses de los Hermanos Castro y compañía, regáleles el petróleo y sus derivados, cédales los registros y notarías, él servicio de identificación nacional, las FFAA y las labores de espionaje.
  18. Endéudese sin límite con los países llamados amigos, sin reconocer que más que amistad lo que tienen son intereres.
  19. Ofrezca felicidad, y luego desde el Balcón del Pueblo contemplé – regocijado -, la hambruna, la mortandad y las masivas migraciones de los compatriotas que huyen despavoridos del Socialismo del siglo XX.
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Alberto Garrido el analista/profeta

Alberto Garrido

PIERO TREPICCIONE

POLITÓLOGO CON ESPECIALIZACIÓN EN GERENCIA SOCIAL. ACTUALMENTE ES EL COORDINADOR GENERAL DEL CENTRO GUMILLA EN EL ESTADO LARA. PROFESOR UNIVERSITARIO DE PRE Y POSTGRADO. ANALISTA POLÍTICO Y DE TENDENCIAS ELECTORALES. COLUMNISTA DE OPINIÓN. LOCUTOR Y CONDUCTOR DE PROGRAMAS DE RADIO.

Si alguien conoció a fondo la “revolución bolivariana” desarrollada en Venezuela en términos visibles para todo el mundo a partir de 1999, fue el analista argentino-venezolano Alberto Garrido, fallecido lamentablemente en 2007. Por razones periodísticas, científicas-sociales y además personales (por un largo tiempo vivió en la ciudad de Mérida y pudo conocer de cerca la gesta de los líderes de la izquierda marxista en el país) se adentró sin cortapisas especulativas o adivinatorias en lo que teóricamente se conoce como “proceso”, que ha sido reivindicado  por el propio Hugo Chávez y también por los conductores políticos y militares orquestados alrededor del denominado “Polo patriótico”.

Garrido describió las características de este proceso político desde sus orígenes históricos, los actores nacionales e internacionales involucrados, los intríngulis ideológicos, los factores geopolíticos, geo-energéticos y geoestratégicos; además de un sinfín de detalles personales de los protagonistas que correlacionados en sus análisis, arrojaron serias evidencias de las rutas a seguir por sus fuerzas propulsoras.

Nadie llegó tan cerca y tan profundo a las perspectivas de acción de la revolución bolivariana ni en Venezuela ni en el exterior. Los resultados arrojados en esta pesquisa investigativa fueron publicados en diversos libros, artículos y también los pudimos conocer en múltiples entrevistas que dio a los medios televisivos y radiales.

Lamentablemente, como suele suceder con estos procesos históricos, ni los líderes políticos, ni las agencias de inteligencia de los países de la región, los Estados Unidos y la Unión Europea, y mucho menos, un amplio sector de la población venezolana, captó en su debida magnitud, las orientaciones estratégicas esbozadas con un esquema ideológico muy bien soportado.

Las implicaciones a largo plazo fueron absolutamente obviadas o menospreciadas. Los países de la región prefirieron apostar a los grandes negocios producto de los altos precios de la canasta petrolera venezolana que a encender las alarmas de prevención diplomática. Tanto así que, en un momento determinado, el impacto ideológico y geopolítico impulsado desde Venezuela hacia el hemisferio entero logró amalgamar gobiernos desde la Argentina hasta Centroamérica pasando por Paraguay, Ecuador, Brasil, Perú, algunos países del Caribe, entre otros, que promovieron la Celac y la Unasur y dieron al traste con el Pacto Andino y debilitaron a la Organización de Estados Americanos (OEA), cambiando radicalmente la correlación de fuerzas políticas en toda la región.

Luego vino el deslave financiero del gobierno venezolano. El déficit público alcanzó cifras astronómicas junto con el deterioro del ingreso fiscal petrolero y las políticas de planificación centralizada. El modelo económico comenzó a hacer aguas y la diáspora no se hizo esperar. Las repercusiones en los países vecinos son extremadamente graves y las reacciones -aunque tardías- se alinearon para abordar con un foco de emergencia el caso venezolano.

El escenario de la confrontación

Pero ya Garrido se nos había adelantado con sus análisis. Gracias a ellos, logró determinar mucho antes que todas las agencias, el escenario futuro de la revolución bolivariana. Él predijo en 2005, que la confrontación ideológica del gobierno bolivariano con los Estados Unidos iba a avanzar -inevitablemente- a una confrontación militar. Dijo Garrido, que de la retórica se pasaría a los hechos vistas las enormes diferencias que representan ambos modelos. El escenario actual y la reciente asamblea general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) nos revelan que la mayoría de países latinoamericanos, los Estados Unidos y la Unión Europea se están alineando para provocar un cambio de gobierno en Venezuela.

Las negociaciones están cerradas por ahora. Hasta el nuevo presidente de España Pedro Sánchez lo acaba de decir. Y es lógico que si no hay negociación habrá conflicto bélico. Lo dijo Garrido en 2005. En lo personal, apuesto por la sindéresis y al alma de los estadistas. Ojalá juguemos ajedrez y no bolas criollas en esta hora política.

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Todos angustiados

José Manuel Rodríguez/Asesor/Consultor Político/ josemrbconsultor@gmail.com
Es angustiante también ver que aún hay gente, que a sabiendas de lo que está sucediendo en el país, se niegan a aceptar otra cosa que no sea ese discurso repetitivo, casi que un estribillo macabro de “la guerra económica, los gringos y la maldad imperial”

Nada más triste que el espectáculo de un país, que por temor, soporta a un gobierno detestado. André Murois

Angustia es lo que siento al ver cómo están gobernando nuestro país, pero más angustia siento aún por ver quienes nos gobiernan. El descaro supino de los voceros del Gobierno para tratar de negar la catástrofe que vive Venezuela fronteras adentro, me hace experimentar esa sensación de desespero que conocemos así: Angustia.

Parece ser que, para el único que es un secreto el hambre, la crisis de salud, la hiperinflación, el desempleo, la inseguridad, el caos y el colapso casi completo de los servicios del país, que han empujado a más de cuatro millones de compatriotas, de todos los estratos sociales a aventurarse a abandonar el país, es el Presidente de la República.

Es angustiante también ver que aún hay gente, que a sabiendas de lo que está sucediendo en el país, se niegan a aceptar otra cosa que no sea ese discurso repetitivo, casi que un estribillo macabro de “la guerra económica, los gringos y la maldad imperial” y que porque quién sabe qué razón, por mucha bola que estén pelando y por mucho trabajo que estén pasando, deciden huir de la triste realidad que sufren, al igual que todos y cada uno de los que aquí nos quedamos, pero viendo durante las 24 horas, en todos sus televisores a VTV y aplaudiendo la indolencia, la ineficiencia y la ineficacia de un Gobierno que los utiliza magistralmente para hacerlos votar, pero que luego le da también la espalda como al resto de los ciudadanos.

Que el Presidente de la República pretenda venderle a alguien la idea de que el éxodo es al revés, es decir, que hay una oleada de inmigrantes hacia Venezuela, es un exabrupto que no tiene cabida en ninguna teoría del absurdo y más bizarro que trate de explicarle semejante cosa a las autoridades de esos países que, con las manos en la cabeza, están recibiendo a los miles de compatriotas nuestros que a diario se lanzan a sus fronteras.

El caso es que con conspiraciones, guerras de cuarta generación imaginarias contra la revolución bolivariana, que parece no ser tan revolucionaria ni tan bolivariana como ellos pretenden hacer creer, el “emperador ha quedado desnudo” y no hay más que contar cuántos y cuáles países votaron a favor de la última resolución de la ONU, para obligar al Gobierno a aceptar la ayuda humanitaria en Venezuela, más de 90 naciones. A favor del Gobierno… bueno los socios de siempre que ya tampoco son tan socios, muchos ya son también acreedores.

Vimos al Presidente prácticamente solo en la Asamblea de Naciones Unidas, dando un discurso ante una sala muy poco concurrida, dando una alocución que nadie quería escuchar y cómo no haberse dado cuenta, eso era lo que él quería decirle a “Trump” en privado, reunión que nunca se dio.

Pero si el común de los venezolanos padecemos de angustia por la situación que nos agobia, el consuelo que tengo es que a estas alturas del partido, ellos también deben estar muy angustiados. El Estado no tiene plata, la renta petrolera no da para más, y la única forma que tiene el Gobierno de financiarse, es meterle la mano en el bolsillo al pueblo por la vía de los impuestos. Qué arrecho verdad, a los que le dieron el “bono de la patria”, ya se lo habían sacado cuatro veces antes, a través del IVA que todos los días le pagan los mortales al Estado.

Veremos hasta cuándo la gente se lo va a calar. Tienen además la papa caliente del aumento de la gasolina en las manos y no hay quien se atreva a probarla, porque sabe que se va a quemar, al Gobierno le están creciendo hasta los enanos y la mujer barbuda se le puso lampiña, nada funciona en el país y para completar su desolador panorama, ya la comunidad internacional en pleno, tiene claro qué y quién es el Gobierno actual. ¿Verdad que tienen que estar muy angustiados ellos también?

Este es el momento de unirse, de ser prudentes, de olvidarse de personalismos y ambiciones partidistas o individuales. Aquí hay un solo objetivo y ese es salvar a Venezuela. Entonces señores de la oposición, angustiense ustedes también y pónganse a trabajar juntos, unidos, en gran acuerdo nacional, execrando a quienes juegan a la antipolítica, para salvar lo que nos queda de Venezuela.

 

 

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“EnTrumpado”, artículo de Rafael Ramírez

OPINIÓN
06:00 AM / 30/09/2018
Rafael Ramírez

Salió Maduro disparado a Nueva York a ver si Trump lo recibía. Sus asesores y “negociadores secretos” con la administración norteamericana y un desliz o “peine” del mismo Trump desde la ONU, hizo que todo el gobierno se agitara. Rápido contactaron al encargado de negocios de la embajada en Caracas, en Nueva York había expectativas de la avanzada, emoción. “Ahora si lo va a ver”, “teníamos razón”, “resolveremos todo”, mientras la maquinaria de propaganda del madurismo se apresuraba a cantar “victoria” en las redes sociales, a regodearse con la posibilidad de que Trump recibiera a Maduro.

 

Un frío y preciso vocero del Departamento de Estado fue suficiente para hacer “un contacto con la realidad”: Trump no tenía interés alguno en recibir a Maduro con ocasión de la Asamblea General de la ONU, pero ya el avión había salido. Muy tarde.

 

Maduro no tenía agenda para el 73 período de sesiones de la Asamblea General de la ONU en su segmento de alto nivel. El gobierno está “EnTrumpado” o entrampado en sus propias contradicciones. Más allá de los “fuegos de artificios” y discursos altisonantes, lo que está claro, es que el madurismo, como un todo, insiste en intentar que la administración norteamericana los tome en cuenta o los “legitime” de alguna manera en el poder.

 

Al fin y al cabo, no hay razones para que no sea así, Maduro está dispuesto a hacer lo que sea para mantenerse en el poder, lo que pasa es que, a la administración norteamericana, ni le interesa Maduro, ni le conviene, por extraño que parezca, que su gobierno siga desbaratando el país, entregándoselo a otras potencias y creando un foco de inestabilidad en la región. Ni los “halcones” más retardatarios de Washington se creen el cuento de que Maduro representa una opción revolucionaria, ni socialista, que ponga en “peligro” su hegemonía ideológica, ni su influencia política, en la región, ni siquiera para sus intereses económicos.

 

Por el contrario, el gobierno de Maduro, le ha hecho un favor a la derecha norteamericana, porque su desastre ha contribuido, como nunca antes, al descrédito y desprestigio de la causa del socialismo y del ejemplo, de Chávez en la región. Situación injusta para nuestras ideas y para la trayectoria del Comandante, pero es consecuencia del pésimo gobierno de Maduro, no tiene nada que mostrar, ni nada que ofrecer, como esperanza, ni alternativa a los pueblos del mundo.

 

Ellos saben que Maduro no es Chávez, que ni de lejos representa el peligro estratégico, que el Comandante representaba para el imperialismo norteamericano en la región y el mundo. Probablemente lo que, si le preocupe e interese al Pentágono, son nuestras Fuerzas Armadas Bolivarianas y nuestro Petróleo.

 

Maduro llegó a la ONU sin agenda, ni porque tuviese “una avanzada” inusualmente grande, ni porque la Misión de Venezuela en Nueva York este bajo control de “los suyos”, pero fracturada en su seno. Se hizo una movilización de toda la jerarquía del madurismo vinculada a Cancillería y Casa Militar, con un derroche de recursos, mientras los Diplomáticos en Nueva York, y el resto de las Misiones y Embajadas llevan cinco meses sin cobrar su sueldo. Es la ética de este gobierno.

 

El segmento de alto nivel de las Naciones Unidas, es la oportunidad política, por excelencia, para los encuentros bilaterales entre los Jefes de Estado, para el debate de los problemas del mundo, para proyectar al país y hacer propuestas que interesen al resto mundo. Pero también es la oportunidad donde se puede tomar el pulso a la percepción que existe del país, a los resultados del trabajo diplomático en el seno de la ONU y de la política exterior.

 

Pues el resultado ha sido un rotundo fracaso. El discurso de Maduro fue ante una Asamblea General con escasa presencia de Diplomáticos, una intervención de un presidente que no genera interés, no emociona. Él fue a exponer “su” verdad, a hablar de un “dron” que a nadie le interesa y a pedir que el FBI, algo insólito y sin precedentes, fuera a Venezuela a investigar este “atentado”, como si fuéramos un país tutelado por fuerzas extranjeras. No habló de la verdad de todo un país.

 

Hizo un discurso, de sí mismo, no se refirió a nuestra situación, ni buscó apoyo para enfrentarla. A pesar de que la Constitución lo faculta para ejercer las relaciones internacionales de la República, para que cumpla un interés general, nos represente a todos. Se trataba de cumplir un deber, a favor del país, del pueblo. Nó sólo de ir para sí mismo.

 

En este segmento de alto nivel del 73 período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU, la mayoría de los presidentes y Jefes de Estado de la Región, se han pronunciado contra el país. Han sido muy pocos los apoyos o expresiones de solidaridad.

 

El presidente norteamericano, sigue amenazando con una intervención militar en nuestro país, porque, a diferencia de sus otros enemigos, como Corea del Norte, Irán, Siria o Cuba, Venezuela luce debilitada y vulnerable por una errática e incoherente conducción del país. Debemos estar atentos y prestos a defender la patria, porque la irresponsabilidad e incapacidad del gobierno puede estimular una agresión contra la misma.

 

En su discurso, Maduro minimiza el desastre que él mismo, ha provocado, de la salida del país de más de dos millones, dos millones trescientos mil venezolanos según los reportes de la propia ONU, prefigurando una delicada y sin precedente situación de refugiados y emigrantes venezolanos. Maduro dice que esta situación no existe, pero el Secretario General Guterres, nombra un enviado especial de la ONU para hacerle seguimiento al tema.

 

No mencionó Maduro nada de las operaciones ilegales de la “Exxon Mobil” en aguas territoriales del Esequibo, en reclamación con Guyana. No dijo Maduro nada en apoyo a nuestra Fuerza Armada Bolivariana, de la cual, Mr. Trump hizo burlas en referencia a la reacción, inexplicable, de la parada del componente de la Guardia Nacional Bolivariana durante los eventos del pasado 4 de agosto.

 

No habló con humildad, no tuvo vuelo, ni altura estratégica. Utilizó esa tribuna, la misma donde se han dado discursos vibrantes e inolvidables de jefes de Estado, para victimizarse, mentir y evadir la realidad del país. No hubo iniciativa política, ideas, propuestas.

 

Por otra parte, Maduro no realizó mas de tres bilaterales con otros Jefes de Estado, no tuvo actividad política en el seno de la ONU, no tuvo actividad comunicacional, no participó en ninguno de los eventos, que son muchos, donde los Jefes de Estado debaten, fijan posiciones. No mencionó nada de los temas del debate, las preocupaciones del mundo con respecto al aislacionismo, la suerte del multilateralismo, los Objetivos del Desarrollo, el colonialismo, Palestina, nada.

 

No se llevó a cabo ninguna iniciativa del Movimiento de Países No Alineados, el cual nuestro país preside casi que, para extinguirlo, con una gestión fría y burocrática que ha provocado que el Movimiento este paralizado, sin iniciativas ni peso político efectivo. No hubo ningún tipo de actividad propia de Venezuela. Maduro se fue a Harlem a un evento organizado por Cuba para el presidente de aquellos.

 

Al día siguiente de su discurso, en Ginebra, el Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, aprueba una resolución se condena a Venezuela por violación de los Derechos Humanos. Con abstenciones de países que han sido tradicionales aliados del país: Catar, Arabia Saudita, Angola, Suráfrica, entre otros, se aprueba este instrumento que reviste un serio peligro para nosotros, porque es la antesala a una acción en el seno de la Asamblea General de la ONU en Nueva York y de allí, en una operación de pinzas, puede llegar a convertir los asuntos internos de nuestro país en tema del Consejo de Seguridad.

 

¿Cómo llegamos a este punto? Estas decisiones y posturas en el seno de la ONU, son reflejo de una política exterior, marcada por la irresponsabilidad e inconsistencia. Una política exterior que ha pasado varios años insultando a otros Jefes de Estado, cancilleres y embajadores por tuiter o en intervenciones estridentes e irrespetuosas en organismos multilaterales. Es muy peligroso cuando un país resulta estar aislado en su propia región. Una política exterior incoherente, donde se abandonan causas y posturas tradicionales de nuestra Revolución como la lucha contra el Colonialismo, o el apoyo a la Causa Palestina. No tenemos nada que mostrar al mundo.

 

Desde que acepté representar a nuestro país como Embajador ante las Naciones Unidas, a partir del 05 de enero de 2015, me concentré en el trabajo político y diplomático, para blindar a nuestro país y neutralizar cualquier decisión política que pretendiera vulnerar nuestra soberanía.

 

Desde el Consejo de Seguridad de la ONU, mantuve las posiciones de principios, sin hacer concesiones de ningún tipo, que marcaron la política exterior del Comandante Chávez. Extendimos nuestra solidaridad a los países africanos y del norte de África, árabes, azotados por los conflictos bélicos, el intervencionismo, la pobreza y la desestabilización. Estrechamos las relaciones con nuestros aliados estratégicos y grupos de países en desarrollo.

 

Presidimos durante dos años consecutivos, a pesar de no tener el apoyo de Caracas, el Comité de Descolonización, donde se lleva la causa Saharaui, Puerto Rico, Las Malvinas y otros 17 casos de territorios bajo ocupación Colonial.

 

Por iniciativa propia, nos propusimos para ocupar la Vicepresidencia de la Primera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y la obtuvimos. Igualmente, postulamos nuestra candidatura a la presidencia de la Cuarta Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, también sin apoyo de Caracas, pero con el apoyo de nuestra región, en el “Grulac”, fuimos a votación en el seno de la Asamblea a solicitud de la embajadora norteamericana y les dimos una paliza, sólo votaron en contra: Estados Unidos, Israel y Marruecos. Fue una victoria en toda la línea, que era un termómetro del apoyo que habíamos logrado para el país en casi tres años de intenso trabajo político en el seno de la ONU.

 

A pesar que desde Caracas se nos negaban todos los recursos y apoyo político, teníamos una importante presencia y una estrategia de alianzas que nos hicieron imbatibles en todas las iniciativas y candidaturas en el seno de la Organización. Nuestro país, sus logros y avances, los tuvimos siempre presentes en el ambiente diplomático del organismo.

 

Cuando nos correspondió asumir la presidencia del Movimiento de Países No Alineados, Maduro no quiso que lo manejáramos desde la Misión de la ONU en Nueva York. Se llevaba de forma aérea desde Caracas. Perdimos una tremenda herramienta política, por las fijaciones personales de Maduro.

 

Cuando finalmente renuncio a mi posición como Embajador Representante del país ante la ONU, el 04 de diciembre de 2017, el madurismo entró “a saco roto” en la Misión de Venezuela en Nueva York. Movieron, maltrataron al personal, fracturaron el equipo de trabajo y comenzaron a pactar en el seno del Organismo. Se retiraron de la Presidencia del Comité de Descolonización, disminuyeron al mínimo su posición en el Comité de Palestina, abandonaron la Presidencia de la Cuarta Comisión de la Asamblea General, ya que la región no quiso apoyar al nuevo embajador, abandonaron la Vicepresidencia de la primera comisión. Venezuela desapareció de la actividad y dejó de tener presencia política. Es lo que yo llamaba la “política de la Guacamaya” en referencia a un símbolo, previo a nuestra gestión, que estuvo en los eventos de la Misión cuando se desarrollaba allí la política de “no hacer, no decir, no moverse”. La Guacamaya volvió a la Misión.

 

Mientras la visita de Maduro a la ONU, pasa sin pena ni gloria, de fracaso en fracaso, mientras siguen “EnTrumpados” en sus contradicciones. Agitan los aires de guerra con Colombia. Es muy peligrosa la manera cómo el gobierno se está moviendo en la frontera con Colombia. Se está creando un ambiente que puede dar origen a un enfrentamiento que escale a una situación insospechada. Se agita el trapo de la guerra, para ocultar el fracaso y la falta de apoyo popular e internacional del gobierno de Maduro. Son capaces de utilizar sangre venezolana y colombiana, hijos de Bolívar, para distraer la terrible crisis a la que han llevado al país.

 

Al mismo tiempo, intentan ocultar y distraer la entrega de nuestros recursos naturales: el oro, petróleo y gas, la privatización de PDVSA, entregando a sus empresas relacionadas y amigas, actividades primarias reservadas por la Constitución al Estado, a través de PDVSA; la venta por partes de PDVSA, ellos lo deciden, le colocan un precio que nadie conoce, ni discute; siguen guardando silencio ante los avances de la “Exxon Mobil” en el Mar Territorial del Esequibo, sigue el paquetazo de Maduro erosionando y castigando a nuestro pueblo; sigue la improvisación y debilitamiento del país. Lo vuelvo a decir, y espero que nadie se moleste con la verdad, la Asamblea Nacional Constituyente no dice y no hace nada frente a esta situación. Entonces, ¿Cuál se supone que es su papel?, si no ván a controlar al Ejecutivo o ejercer el poder originario, entonces ¡devuélvanle las competencias a la Asamblea Nacional!

 

Nuestro país necesita una opción progresista, patriota, revolucionaria, Bolivariana, verdaderamente Chavista, ante el Madurismo y la extrema derecha injerencista. Nuestro Pueblo y las Fuerzas Armadas Bolivarianas deben estar prestos para rechazar cualquier injerencia o intervención extranjera, así como, rechazar e impedir cualquier aventura guerrerista del madurismo. Si nuestro Ejército sale de sus cuarteles, será solo para restablecer nuestra soberanía y proteger nuestras conquistas sociales. Es el Ejército Libertador, no agresor. Hay que recordar lo que siempre dijo el Comandante, acerca del papel y doctrina de nuestras Fuerzas Armadas Bolivarianas. Con Chávez siempre ¡Venceremos!

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Las rupturas de amor

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Hoy hablaremos de un tema de la vida diaria. No es común hacerlo en este tipo de escrito dominical, pero les aseguro que el tema es importante y puede afectar, y luego beneficiar, a más de uno de los lectores. Veamos:

“Estar enamorado es, descubrir lo bella que es la vida”…

Pónganle música a estas letras y reconocerán, de inmediato, que es una canción del inefable Miguel Rafael Martos Sánchez, más conocido como ‘Raphael’, popular “divo” de la balada romántica en español (Linares, España, 1943). Pero no toda las personas se enamoran, ni cantan al amor. Tampoco, todos los emparejados o casados se separan o divorcian. Pero dicen los fatalistas (¿quizás precavidos?), que “debemos prepararnos” para enfrentar el creciente rompimiento afectivo entre las parejas. Para esto hay una consejería seria, efectiva y profesional, que puede  intervenir a favor de los que sufren por pérdidas de amor. Escuchen algunas recomendaciones:

1. Lo primero es llorar por el pesar: soltar la pena y “echar” la rabia, sin oír a los amigos, sin escuchar a mamá o papá (en este orden), ni a quienes invitan a olvidar. ¡Además, jamás programar cuándo llorar! Debe rechazarse la compasión. Debe llorarse con gusto, con tristeza, ¡pero “sabroso” y a fondo! Es muy importante “autorizarnos” a estar mal, y a llorar, porque así acortamos el sufrimiento reprimido, y el duelo que puede durar semanas y meses.

2. No buscar culpables, ni inventar historias sobre buenos o malos ex parejas. No perseguir a los “malos”, ni encontrar “salvadores” que nos traigan nuevos fracasos. Las culpas llevan a más depresiones devaluativas, y a hirientes auto agresiones, en cadena.

3. Evite hablar del tema (fracaso). Al “colgarnos” de un hombro amigo, nos sentimos débiles y humillados, como “perro apaleado”. Para los psiquiatras y psicólogos, al verbalizar mucho sobre el fracaso, la herida sigue abierta y doliente: Quizás sea posible encontrar “comodidad” y “relax” en el momento, pero pronto fluyen los amargos recuerdos, y se regresa al atolladero. Los amigos creen ayudar, pero no es verdad, a menos que distraigan al sufriente hacia otra situación, y esto requiere buen entrenamiento profesional.

4. Descarte iniciar una nueva relación inmediata (¡no al revanchismo!). Porque con una nueva relación sin haber pasado el duelo, el sufriente podría no estar en condiciones de dar cariño a otra persona, por estar enganchado a dolorosas situaciones previas. “Sería usar un parche emocional para un momento, pero no la solución”.

¡Un dato extra, contundente!: “Durante cuatro meses o más, no saber de él o de ella. Cuidado con la tentación de Facebook (la mayor). Nada con chequeos de WhatsApp, o app’s parecidos.

Hernani Zambrano Gimenez

Egresado de Universidad Central de Venezuela. Estudios de PostGrado en la Universidad de Stanford (USA). Profesor y Ex Director de Escuela de Educación (Universidad Carabobo, Valencia, Venezuela. Ex Director Escuela de Psicología (Universidad Arturo Michelena, Valencia, Venezuela). Asesor de Empresas y Productor Radial en Universitaria 104,5 FM (Universidad Carabobo, Venezuela). Correo Electronico: hernaniz@yahoo.com