Magnicidio e hiperinflación

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FÉLIX CORDERO PERAZA. La población mayoritaria expectante y angustiada sin saber qué hacer ante la subida diaria de los precios en alimentos y medicinas. Mucha gente buscando algo de comer

  • FELIX CORDERO PERAZA

12/08/2018 05:00 am

El magnicidio frustrado acaparó la atención de la sociedad venezolana. La duda y la incertidumbre, sobre la verdad o no del hecho, prevalece en la percepción y creencia del país. Sin embargo, el interés primario de la gente sigue acaparado en los precios de los alimentos y las medicinas y en cómo adquirirlos. La hiperinflación continúa haciendo estragos en la capacidad adquisitiva de las grandes mayorías. Y el país metido en un proceso de empobrecimiento exponencial sin que el gobierno haga nada para evitarlo. ¡Pareciera que es planeado! Ocupado principalmente en sus problemas de mantenencia y defensa. Las colas y las horas en ellas se han cuadriplicado y no se ven señales de mejoría y eficiencia en la distribución de bienes y servicios. Los servicios públicos -agua, luz, aseo y telefonía- en crisis y algunos hasta en estado caótico. La delincuencia libre como los pájaros y las ciudades solas y oscuras en las noches.

Deshojando la margarita
Mientras esta pesadilla se extiende a todos los estatus sociales, sin posibilidad de retorno, en pueblos, ciudades y caseríos, el liderazgo opositor deshoja la margarita entrampados en sus propias triquiñuelas y rivalidades. Aspiraciones e intereses grupales y personales. Divididos en cuatro toletes deambulan como ánimas en pena por calles y poblados proclamando sus posiciones unilaterales y particulares. Haciendo frente al gobierno de manera raquítica y solitaria. Un esfuerzo titánico, si se quiere, pero con poco resultado en la opinión pública. Que continúa desorientada y enredada en sus propias elucubraciones. Carente de orientación e información utilitaria a los efectos de una consciencia opositora de aliento y espíritu de lucha. La incertidumbre campea y las debilidades divisionistas no dan sentido a la necesaria oposición a este régimen arbitrario y despótico. Que maneja a su bien y entender un poder omnímodo y supraconstitucional: Asamblea Nacional Constituyente.
Conflicto de intereses
El pueblo pasando el páramo en escarpines y los gobernantes ocupados en sus quehaceres excluyentes y clientelares. Pareciera que la lucha principal es por permanecer en el poder, en lugar de trabajar por el bienestar y progreso de las personas. Hay que cambiar el modelo y las políticas aplicadas para salir de este marasmo socioeconómico y desequilibrante conducta de la gobernabilidad. Donde nada funciona bien y la vida de los venezolanos se ha convertido en un verdadero caos existencial. Los conflictos de intereses se han agudizado y la batalla entre unos y otros se expande por todo el andamiaje que forman la pirámide social de la nación. El clarín del sálvese quien pueda fue hace rato tocado y la estampida, en todas direcciones, corre como alma que lleva el diablo. ¡Todos tenemos temor del otro y la desconfianza prevalece activa! Influyendo en el grado de solidaridad del cual hemos hecho siempre gala como lema y conducta personal, familiar y grupal. Redímase como pueda, “póngase las alpargatas que lo que viene es joropo”; recordando a Luis Herrera.
Si proyecto alternativo
La población mayoritaria expectante y angustiada sin saber qué hacer ante la subida diaria de los precios en alimentos y medicinas. Mucha gente buscando en los desechos algo de comer. Deambulando por las calles en espera de un alma caritativa. Mientras, la diáspora continúa a todos los niveles socioeconómicos por carreteras y autopistas. Colombia, Panamá, Ecuador, Brasil, Argentina, España y la Florida en Estados Unidos, los principales receptores. Van a iniciar una nueva vida. Caracterizada por el sacrificio, el trabajo duro y la terrible nostalgia de no estar en su país. Gente, la mayoría de ellos buenos ciudadanos respetuosos de las leyes y las buenas costumbres. Gente de bien, que abandonaron a sus familias (padres) en busca de una mejor vida y para ayudar a su propia familia.
El país reclama a sus políticos un proyecto alternativo que estimule la lucha y anime a la gente a bregar por un mundo mejor. Esto no se logra con acciones personalistas y aisladas. ¡Como gritos en el desierto!… La nación necesita la unidad de pensamiento y la organización del liderazgo opositor. Combativo, democrático, pacífico y constitucional. Lo peor es lo que está pasando ahora: una población sin guía y carente de planes y programas para hacerle frente a esta tragedia de mil problemas. ¡La meta es devolverle la esperanza al país!
fcordero@eluniversal.com
efecepe2010@gmail.com
@efecepe2010
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