Hasta Padrino López pudo estar tras el atentado contra Maduro // Manuel Malaver

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Noticiero Digital

¿Sucedió un atentado con un dron contra Maduro la tarde del sábado 4 en la Avenida Bolívar mientras se iniciaba un desfile para celebrar los 81 años de la fundación de la Guardia Nacional Bolivariana?

Y de ser así: ¿quiénes lo ejecutaron? ¿partidos de la oposición o facciones del Ejército que conspiran contra Maduro? O más bien ¿grupos opositores radicales y militares que los apoyan como los que estuvieron tras las operaciones de comando del Fuerte Paramacay y del difunto, Oscar Pérez?

¿Y si se tratara de otro de los potes de humo del Sebín y el G-2 cubano que buscan, a toda costa, dar pretextos para una ola represiva que afecte, sobre todo, a “Primero Justicia” y su Secretario General, Julio Borges, de quienes piensan, incitan a los políticos y militares colombianos para que invadan al país y desalojen al presidente indocumentado y sin nacionalidad conocida de Miraflores?

Este artículo trata de contestar estas preguntas y más que sobre el fondo, voy a referirme a las imágenes que las rodean y que ofrecen, más que las teorías, las hipótesis y las especulaciones, los símbolos que podrían conducirnos a resolver el misterio de las mismas.

Al respecto, no hay nada más importante que la estampida que se produjo entre los oficiales del Alto Mando, los miembros de la Guardia Presidencial y la tropa tan pronto percibieron que un peligro se cernía sobre ellos y que fue consecuencia de la parálisis -más bien el congelamiento- que tomó al generalato que, en ningún momento, reaccionó para mantener la formación, defender al presidente o ejecutar ninguna otra maniobra para dejar en alto el honor militar.

Nadie lo escribió tan bien como la presidenta de la ONG, “Control Ciudadano” y comunicadora social experta en asuntos militares, Rocío San Miguel, quien, en el artículo, “¿Qué pasó con los militares y la Guardia de Honor Presidencial”, publicado en portales nacionales y extranjeros el miércoles pasado, resaltó los items que sembraron asombro y estupefacción: “Lo que pudimos ver los venezolanos el pasado sábado fue lamentable. Un palco presidencial confundido, asustado, sin subordinación ni mando para la defensa del presidente. Hasta el ministro de la Defensa, el militar activo con más soles en Venezuela, salió empujado, y Jorge Rodríguez, ministro de la Secretaría, sin formación militar alguna, impartió instrucciones a la Guardia de Honor Presidencial.

Segundos más tarde, pudo apreciarse una desbandada de soldados, producto del pánico que creó la huida presidencial y en la que nadie tomó el liderazgo”.

En otras palabras que, por las imágenes y su elucidación por Rocío San Miguel, podemos concluir que Maduro, el Alto Mando, la Guardia Presidencial, el SEBIN y el G-2 cubano fueron tomados por asalto, literalmente, sorprendidos por los sucesos que desfilaban ante sus ojos, pues de haberlos planificado desde alguno, o todos los cuerpos de seguridad de Estado, es evidente que los habrían aprovechado para dar muestras de cohesión, disciplina, eficacia en el mando y la ejecución de sus órdenes, de modo de transmitirle a la tropa, al país y a la oposición que se enfrentan a un enemigo aguerrido, disciplinado, hueso duro de roer y que no morderá el polvo de la derrota por atentados más, atentados menos.

Por el contrario, la demostración de indisciplina, confusión y desbandada, fue la primera derrota militar de Maduro y “su” FAN, si como sostienen clásicos de la guerra, entre otros, Sun Tzu, una maniobra perfectamente ejecutada que paralice y ponga en desbandada al enemigo, es preferible a una batalla que, aunque resulte victoriosa, es inevitable que acarree muertos y heridos en nuestras propias filas.

Se ha argumentado entre críticos que dudan que la tarde del sábado 4 haya ocurrido un atentado con un dron en la Avenida Bolívar que, más bien Maduro, el Alto Mando, la Guardia de Honor y la tropa fueron sorprendidos por la explosión de una bombona de gas en un apartamento cercano a la tarima del desfile, pero un análisis de las imágenes trae a todos los que presidían el acto viendo hacia arriba y no hacia los lados, que era lo que correspondía si se hubiese producido la explosión.

Quiere decir que, despejadas las primeras incógnitas y demostrado que el atentado ocurrió y que no pudo ser un “falso positivo” de Maduro y su pandilla, la pregunta que sigue es: ¿Quién lo ejecutó, entonces?, y a este respecto lo primero que tendríamos que señalar es que la tecnología de los drones está más o menos extendida en Venezuela, pues, no solamente la dominan y usan empresas de seguridad y marketing político, sino que el gobierno, partidos de oposición y facciones militares “en rebeldía” también la usan para medir su capacidad de movilización de calle y la de quienes se le ponen.

En esta tesitura, es oportuno informar que el desfile en la Avenida Bolívar para celebrar los 81 años de la fundación de la GNB, fue casi subrepticiamente convocado por el Comandante General de la GNB, mayor general, Richard López, quien sustituyó a otro mayor general, Sergio Rivero Marcano, elevado al cargo por el solo mérito de ser el fundador de la “Guardia del Pueblo”, un cuerpo de élite agresivo, superviolento y al margen de la ley, profundamente comprometido con el FAES en la persecución y asesinato del comisario, Oscar Pérez.

Y por el cual -pues se trató de un acto delictivo ejecutado a plena luz del día-se presumió que Maduro lo separaría de la Comandancia de la GNB, como en efecto lo hizo, pero no para hacerle un juicio o pasarlo a retiro, sino para nombrarlo “Inspector General” de la FAN, un hecho sin precedentes en la historia militar venezolana -que un general de la GNB fuera nombrado “Inspector General” de la FAN- y que aún se discutía entre Maduro y el generalato del Ejército cuando sacó de la manga su vieja aspiración de que Padrino López fuera sustituido en el Ministerio de la Defensa por el general, Néstor Reverol.

Volvió a arder Troya, porque ya la candidatura de Reverol había sido rechazada hace año y medio en un primer intento de Maduro de premiarlo con la máxima jerarquía militar, pero que fue pospuesta cuando se llegó a una solución de compromiso manteniendo más allá de los plazos que se estilan en el ejercicio del ministeriato de la Defensa a Padrino, pero no sin que Maduro y mucho menos Reverol, archivaran a una aspiración que juzgan merecida por los servicios prestado por la GNB a la “revolución”.

De todas maneras, días u horas antes del atentado, el generalato del Ejército había comunicado a Maduro que aceptaría a Reverol en el ministerio de la Defensa si se destituía al general Manuel Quevedo de la presidencia de PDVSA y se nombraba a un general del Ejército -concretamente al general, Jesús Suárez Chourio-, cuando el mayor general, Richard López, Comandante General de la GNB, le propuso a Maduro hacer una demostración de fuerza en el desfile de celebración de los 81 de fundada la GNB, y toda Venezuela y el mundo vieron como ocurrió y terminó: Maduro ninguneado en un desfile militar, puesto en ridículo por un dron e inmerso en una crisis cívico-militar de los que muy pocos dudan no saldrá con vida política.

Y aquí respondemos la pregunta sobre quiénes serían los autores del atentado con dron contra Maduro, aparte de detenernos en sus motivaciones y las perspectivas que aguardan en una confrontación que tiene más que ver con las cuotas de poder que cada facción militar piensa que merece por sus méritos en los orígenes y desarrollo del proceso y aquellos que se niegan a reconocérselos.

En este contexto, si hay algún partido o grupo de oposición aliado a los militares disidentes creo que no pasarán de los mismos que participaron en la toma del Fuerte Paramacay de Valencia, o de las que secundaron a Oscar Pérez mientras se mantuvo alzado en armas.

De todas maneras, más allá del atentado, el gran malestar contra Maduro cunde en todos los componentes de la FAN y el último tiene que ver con el aumento de los 200 y tantos millones de bolívares que se les ofreció a los oficiales como paga mensual y no se les ha hecho efectivo sino por cuenta gotas, por fracciones que no alcanzan a los 10, 20, o 30 millones de bolívares mensuales.

Hay también quejas dentro de la oficialidad del Ejército, porque desde afuera, y más específicamente, desde la GNB, el SEBIN y el G-2 cubano, hay grupos que promueven la deserción entre oficiales del Ejército, a fin de que se vaya quedando sin oficialidad ni tropa, y sea más fácil la toma de la FAN por los GNB, el Sebín, el G-2 y otros cuerpos de inteligencia del madurismo, para convertirla en la guardia pretoriana del “comandante en jefe”.

Un dato importante a no dejar pasar en este orden es que, mientras el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada son minimizadas por las deserción “estimuladas” por el Maduro, Reverol, el Sebín y el G-2, la GNB aumenta sus efectivos que, de los 17.000 que tenían en el 99 cuando Chávez tomó el poder, a comienzos de esta año se elevó a 37.000.

En otras palabras que, Maduro y Reverol se preparan para una guerra entre la GNB y las otras fuerzas de las FAN (Ejército, FAV y Armada) si es que se les ocurre rebelarse contra el dictador y su pandilla de narcosocialista.

Una guerra de la cual, el atentado con dron contra Maduro pudo ser la primera batalla, -escandalosamente perdida por el dictador y su pandilla-, y entre cuyos estrategas, en el Estado Mayor de la insurgencia, no es descartable que estuviera el propio Padrino López.

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