El intento de magnicidio: Claves históricas

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OPINIÓN
06:30 AM / 11/08/2018
Yldefonso Finol

 Parece normal que la derecha criolla y extranjera no crea la versión denunciada por el presidente Maduro sobre planes para asesinarlo, ni siquiera con las imágenes contundentes de un atentado en plena ejecución; la historia, sin embargo, nos ofrece un sinfín de claves que le dan la razón a Nicolás.

En un artículo del 2008, afirmábamos: “El magnicidio siempre ha sido una alternativa en la lucha por el poder. Lo vivió la Roma imperial y nos ocurrió en la gesta independentista cuando Santander junto a otros traidores como Padilla, intentaron matar a Bolívar en Bogotá. ¿O acaso qué fue el crimen de Berruecos? La muerte de Sucre es un caso de magnicidio”.

“Porque el magnicidio no solamente abarca el asesinato de un Presidente, también ocurre cuando la víctima es un alto funcionario o, incluso, una personalidad con fuerte influencia en la opinión pública. El fondo de la definición está en el hecho de que la intención de los asesinos es provocar efectos políticos; es decir, frustrar un proceso y favorecer unos intereses determinados”.

“En Estados Unidos, el magnicidio ha sido frecuente. Cuatro Presidentes fueron asesinados en ejercicio. Lincoln, el 14 de abril de 1865. James Garfield, el 2 de julio de 1881. William Mc Kinley el 6 de septiembre de 1901. Kennedy el 22 de noviembre de 1963. En todos los casos los autores materiales resultaron ser tipos extraños que rápidamente desaparecieron física y noticiosamente. Expedientes no quedaron ni para las oficiales estadísticas criminales”.

La larga lista de víctimas de esta práctica criminal de desestabilización política y asalto del poder, incluye a voceros de causas contradictoras del sistema dominante como Martin Luther King y John Lennon, así como gobernantes que llegaron a ser molestos para los imperialismos como Salvador Allende y Mohamar Ghadafi.

“En el marco de la Operación Cóndor montada por la CIA con los dictadores pro-gringos Pinochet, Stroessner, Bordaberry y Videla, mataron a Juan José Torres, ex presidente boliviano refugiado en Argentina, y a Joao Goulart, ex presidente brasilero a quien la derecha fascista derrocó en 1964 con apoyo de Estados Unidos. Ambos eran temidos por el liderazgo popular que tenían. También cayeron bajo la garra del “Cóndor”, el Canciller de Allende, Orlando Letelier, y el General demócrata Carlos Prats González.

En Venezuela sólo teníamos el precedente de Carlos Delgado Chalbaud asesinado el 13 de noviembre de 1950, en un complot con aroma a petróleo aún por descifrar. En Colombia mataron a Rafael Uribe Uribe, a Gaitán, a Pardo Buelvas, a Galán, a Pizarro, a Lara Bonilla, a Pardo Leal, a Jaramillo Osas.

A tres mil militantes de la Unión Patriótica, y en los últimos dieciocho meses, a 311 líderes sociales.

II

Ya hemos expuesto que el santanderismo es un apéndice de la Doctrina Monroe, que consiste, en lo internacional, en la sujeción absoluta de Colombia a los intereses de Estados Unidos, y en lo interno, el sostenimiento del régimen oligárquico a través del terrorismo de Estado disfrazado de democracia representativa.

El tétrico personaje Álvaro Uribe insinuó un pedido de asesinato contra Hugo Chávez y manifestó públicamente que “le faltó tiempo para una acción militar contra Venezuela”, y su acólito Abelardo de la Espriella escribió el domingo 9 de julio de 2017 en El Heraldo de Colombia: “Los venezolanos de bien y la comunidad internacional en pleno deben entender que la muerte de Nicolás Maduro se hace necesaria para garantizar la supervivencia de la República. No se trataría de un asesinato común, sino de un acto patriótico que está amparado por la constitución venezolana y que resulta, por demás, moralmente irreprochable”.  Es decir, en Colombia se habla abiertamente del magnicidio como “remedio” para Venezuela. ¡Que hermanos tan generosos!
Así lo pedían los esbirros y propagandistas de Santander contra Bolívar y sus leales compañeros, antes del atentado de septiembre de 1828. También intentaron minimizar el hecho y hasta negarlo, lanzando una despiadada campaña de desprestigio contra la testigo por excelencia del suceso: la Libertadora Manuela Sáenz; que la misoginia es típica de los momios.

 

Este de la Espriela es profesor de derecho penal de la universidad Sergio Arboleda,  asidua patrocinante de CNN que empleó al huidizo tirano Pedro Carmona Estanga, y donde recientemente se realizó el bochornoso espectáculo que un club de litigantes piratas han montado para vergüenza del gremio abogado venezolano.

El ex presidente Santos apareció en escena, casi saliendo de Casa de Nariño, con un arrebato prestidigitador: “a Maduro le quedan pocas horas”.

¡Y boom! ¡Boom! Como en un juego de videos, dos drones explotan en Caracas.

III

El emperador Trump amenazó con una intervención militar para derrocar a Nicolás Maduro. Los drones son actualmente armas de guerra. “Los sistemas de aviación no tripulados, comúnmente conocidos como drones, están desempeñando un papel cada vez más importante en los conflictos armados. Estos sistemas se usan tanto para recolectar datos de inteligencia como para desplegar la fuerza letal. En 2007, en Afganistán, se lanzaron 74 ataques por medio de drones por parte de Estados Unidos. En ese mismo año, se lanzaron cinco ataques del mismo tipo en Pakistán. Ya para 2012, las Fuerzas Armadas de EEUU llevaban a cabo un promedio de 33 ataques mensuales con drones en Afganistán y el número total de los ataques realizados en Pakistán hoy en día suma más de 330”, según afirman expertos en diversas revistas especializadas.

Uno de los requisitos que la doctrina militar estadounidense requiere para el uso de dron, es que el objetivo debe ser considerado una “amenaza inminente”. Para eso tienen el decreto de Obama del 9 de marzo de 2015, declarándonos “una amenaza inusual y extraordinaria”.

En 2000 el senador Coverdell pidió ocupar militarmente a Colombia para controlar a Venezuela. En 2009 Estados Unidos instaló siente bases militares en Colombia.

IV
“Santa Marta para los bolivarianos es sinónimo de muerte. Hasta allí fue el Presidente Hugo Chávez el 10 de agosto de 2010 a reunirse con Juan Manuel Santos. El mediador de ese encuentro fue el flamante primer Secretario General de UNASUR, Néstor Kirchner. El 27 de octubre de 2010 muere sorpresivamente el ex presidente argentino. Meses después, Chávez comienza a sufrir fuertes dolores. El10 de junio de 2011 –tras diez meses de Santa Marta- el Comandante Hugo Chávez es intervenido de urgencia en Cuba. El 20 vuelve a ser operado de un tumor.
El 30 de junio el Presidente Chávez informa que está en tratamiento contra el cáncer. Cumplido el primer ciclo de quimioterapia, regresa a Caracas con la buena nueva que no detectaron células malignas en su cuerpo. El 21 de febrero de 2012 informa que estuvo en Cuba y que le han detectado una “lesión”. El 26 de febrero es operado en La Habana, por una recurrencia del cáncer”.

De familia longeva, sin antecedentes en esa patología, el Comandante Hugo Chávez muere el 5 de marzo del 2013 a causa de un tipo raro de cáncer que se reproduce velozmente sin responder a los mejores tratamientos.

Hay alguna literatura disponible con explicaciones y evidencias del uso del cáncer como arma de guerra por parte de Estados Unidos, particularmente a través de la CIA, que desde los sesenta ya disponía de un departamento dedicado al tema. Tecnologías como los microchips y tubos de carbono, y las versiones bioquímicas inoculables, están muy desarrolladas, como hechicería maligna del siglo XXI.

Las intimidaciones de los enemigos de la Revolución Bolivariana se han ido cumpliendo: ocuparon militarmente a Colombia que ahora es socio OTAN, mataron a Chávez, declararon amenaza a Venezuela, nos aplicaron sanciones unilaterales, bloquearon nuestras finanzas internacionales, nos aplican un cerco diplomático, patrocinaron la violencia fascista interna, introdujeron mercenarios paramilitares colombianos y terroristas de otras nacionalidades, destruyeron nuestro poder adquisitivo y ya comenzaron atacarnos con armas sofisticadas. Nuestra fortaleza ha sido la resistencia del pueblo chavista y la unidad revolucionaria, hoy crecidas en torno al apoyo a Nicolás frente al cobarde atentado terrorista. Tenemos la razón histórica, debemos defenderla con inteligencia y con fuerza.

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