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Venezuela′s Communist Club // José Domingo Blanco


Finanzas Digital

En mayo de este año, antes de las elecciones que el régimen organizó para legitimar a Nicolás como Presidente de Venezuela, escribí un artículo que titulé La Patria del Carnet. En él alertaba que, más temprano que tarde, el Carnet de la Patria sería el único documento válido en Venezuela. Abría ese escrito diciendo: “¿Cuánto falta para que el Carnet de la Patria sea el documento obligatorio en Venezuela? Obligatorio para salir del país. Obligatorio para gestionar el pasaporte. Obligatorio a la hora de ir a los Registros o Notarías. Obligatorio y único documento requerido para cobrar las pensiones en los bancos. Exigido como identificación por los policías y guardias que se apostan en las alcabalas. Solicitado junto con la tarjeta de débito a la hora de pagar nuestras compras. ¿Cuánto falta para que reemplace a nuestra cédula de identidad?”.

Cuando escucho a alguien decir “en el Banavih me pidieron el Carnet de la Patria para darme la solvencia que necesito para liberar la hipoteca que tengo con el banco” y observo la cara de asombro de quien lo comenta; cuando Nicolás insiste que, de la gasolina subsidiada sólo se beneficiarán quienes tengan el Carnet de la Patria, y veo a más de uno sacando las cuentas de cuántos millones se les irán llenando el tanque del carro si no tienen ese documento; cuando a los viejitos les condicionan el pago de la pensión y el bono, al registro de sus datos en el Sistema de la Patria; cuando oigo otras amenazas más en las que el documento revolucionario será obligatorio; entonces, con mucha tristeza compruebo que, en un plazo muy corto, el régimen avanzó hacia el fortalecimiento de su sistema comunista. Este modelo inédito que les comienza a dar resultados. Y, por supuesto, el Carnet de la Patria es, obligatoriamente, un paso importante que les permite consolidar sus objetivos y, a nosotros, ponernos a pensar si formaremos parte, o no, de la membresía del novedoso Venezuela′s Communist Club.

¡La venganza del comunismo! El régimen no ha dado puntada sin hilo. Venezuela ha sido el tubo de ensayo donde los comunistas del mundo mezclan lo mejor de su doctrina para volver a la vida un sistema de dominación prescrito y repulsivo. Como insistía la semana pasada, encontraron el ingrediente que le faltaba a la fórmula para que, esta vez, no fallara. Y Venezuela es su prueba piloto. Es la revancha de los comunistas derrocados en otros tiempos. Tiempos en los que no existían las criptomonedas, ni se hacía tanto dinero gracias al narcolavado. Por eso, celebran cada cuerpo que languidece ante la falta de comida o medicinas. Porque la pobreza incrementa su poder. Dominar es mucho más fácil cuando las dos únicas opciones que ofrece el opresor son obedecer o morir. “El comunismo te quiebra las rodillas para que tengas que darle las gracias por las muletas”, una frase contundente con la que cerraba mi programa de radio.

El pueblo venezolano huye. Los venezolanos huyen. Quieren librarse de la pobreza y de su amargura. Huyen de la maldad, del dolor y los gritos. Huyen de los golpes de la vida en dictadura. Huyen de la calle, del sufrimiento, de su tristeza. Huyen de un país rudo, desconocido, injusto…huyen.

Huyen, aunque Nicolás diga lo contrario e intente desmontar la realidad con su plan “Vuelta a la Patria”, una vulgar propaganda salida de los laboratorios del neo Goebbels criollo. La malicia, me susurra al oído: “¿cuánto les habrán pagado a esos venezolanos que recogieron en Perú para traerlos de regreso a Venezuela? Seguro les dieron su apartamento de Misión Vivienda, una caja Clap, algunos bonos y hasta un lingotico de oro. ¿Cuánto crees tú, Mingo? Porque a mí, malicia al fin, me huele a teatro”. Inevitable no pensar de esa manera, porque la realidad desborda el cerco propagandístico del régimen.

El cataclismo que generó la batería de anuncios que soltó Nicolás durante agosto, es planificado, premeditado, es una cucharada rebosante de comunismo que nos empujaron a todos los venezolanos. El régimen asesta nuevos golpes a las rodillas para doblegar la moral de quienes nos negamos a aceptar sus muletas. Porque Nicolás y sus secuaces saben que los responsables de la hiperinflación no son ni los comerciantes ni los empresarios. Sin embargo, gracias a sus medidas, arreciará la toma de fábricas y el cierre de empresas. Se abona el terreno para arremeter contra la propiedad privada. Es destruir lo que queda del aparato productivo. Y eso, por supuesto, afianza a Maduro en el poder. Mientras todo este proyecto avanza, la Vice “P” Delcy Rodríguez nos pide a los venezolanos que no pensemos más en el dólar. Que solo hablemos del Petro. Y, sin embargo, en la Asamblea Nacional Constituyente afirman que el nuevo salario se adaptará a los cambios del dólar paralelo.

Venezuela sufre una neodictadura. Necesario es comprenderlo. Somos víctimas de un experimento cultural/ social sin precedentes en la historia contemporánea de la humanidad; incluso, fuera de cualquier fanatismo ideológico. Hoy tenemos una cita con nuestra historia para deslastrarnos de esta pesadilla, “arrancada de la vida misma”, que saltó de las psiquis de un grupo de comunistas psicópatas con mucho deseo de venganza.

@mingo_1

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Designación del gobierno de Transición // Nitu Pérez Osuna


Informe 21

El “paquetazo rojo” pronto cumplirá 15 días y el salario mínimo que se fijó entonces en 30 dólares (180 millones de bolívares), se ahogó por la hiperinflación que nada la detiene. Al día de hoy ese salario se ubica en unos 15 dólares. En las próximas semanas se reducirá a 10, luego a 5 y llegará a 1. ¿Qué logró este desastroso anuncio? Un efecto imaginario por poco tiempo y el crecimiento real de la hiperinflación en un 30 % más.

Amigo lector, todo sube y lo regulado desaparece ¿Encuentra usted pollo y/o carne? si lo consigue… a cuánto? Se esfumaron, desvanecieron. El mercado tiene sus reglas. Nadie produce a pérdida.

Esta nueva tragedia del “paquetazo rojo” coincide con otras circunstancias: la condena y destitución de Maduro por parte el TSJ Legítimo refrendada por la AN; el éxodo masivo de venezolanos que afecta y desestabiliza a toda la región; la decisión de al menos cinco países de acusar a Maduro ante la Corte Penal Internacional; y, la investigación por conspiración para esconder, disfrazar, blanquear $1.200 millones robados a PDVSA. El banquero Matthias Krull, luego de ser apresado en el aeropuerto de Miami por este caso, accedió colaborar con la justicia norteamericana. Ha prendido el ventilador y afinado la voz y se dice que la lista de involucrados señalados por él, es extensa.

Solo esta investigación que se adelanta en el estado norteamericano de Florida por blanqueo de capitales, junto al caso Odebrecht (existen otros), son suficientes para reconfirmar la urgente necesidad de desalojar a Maduro del poder antes que continúe destruyendo nuestro país y afectando la seguridad y la defensa regional. Sobre esto existe amplio consenso dentro y fuera de Venezuela.

Si Maduro no es presidente sino reo de la justicia con una sentencia de 18 años por cumplir, tal cual lo ha reconocido la AN, el siguiente paso es nombrar el gobierno de transición el cual será reconocido por la comunidad internacional y apoyado por los venezolanos. Con él se abrirá un canal humanitario de emergencia, en coordinación con los gobiernos democráticos del mundo,

El nuevo gobierno deberá impartir órdenes al sector institucional de las FAN que haga valer la destitución de Maduro y la detención de quienes impidan ejecutar la orden emanada del Tribunal legítimo

Quienes dudan de la capacidad de un gobierno de transición para llevar a cabo sus decisiones deben analizar la debilidad del régimen, su aislamiento, el rechazo masivo del pueblo venezolano, la disposición de la comunidad internacional de salir de Maduro y la fractura inocultable en las Fuerzas Armadas y cuerpos policiales del país.

Todos estos factores, unidos a la férrea voluntad política de quienes asuman la transición, redundará en el pronto cambio que tanto añoramos los venezolanos. No se me ocurre tarea más hermosa, demandante y urgente.

@NituPerez

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El carnet de una patria secuestrada // Luis Manuel Aguana


Fuente: http://ticsddhh.blogspot.com/

En el momento de la efervescencia de los movimientos de calle del 2014 escribí una nota que titulé “País Secuestrado”. Recibí algunas invitaciones de medios de comunicación de radio y televisión para explicar esa nota en la que comparaba a Venezuela con una vivienda secuestrada por una banda de delincuentes y se presenta una situación de rehenes. Cada personaje en esa trama tenía un rol y un comportamiento: los secuestradores, la familia secuestrada, los policías afuera y los vecinos de la casa.

En aquel entonces, hace cuatro años cuando di cuenta de este secuestro, decía que consideráramos que Venezuela era “la casa donde vivimos y un día dejamos entrar pacíficamente a unos individuos porque pensábamos que iban a ayudarnos a arreglar nuestra casa. Al pasar el tiempo los individuos se adueñaron de la casa y lo relegaron a usted y a su familia a un solo cuarto e instauraron reglas draconianas para comer, usar el baño y circular por la casa”. Pues bien, el secuestro no ha terminado y por el contrario se ha profundizado con herramientas sofisticadas para la dominación de los dueños de la casa.

Esas herramientas producto de la utilización impropia de la tecnología para el control de las personas se ha sofisticado cada día que pasa, al no resolverse todavía el problema político del país. Los secuestradores poco a poco, y haciendo uso de la fuerza han obligado a punta de pistola a hacer que la gente haga lo que desean para mantenerse en el control de la situación, valiéndose de los instrumentos de vigilancia y control más sofisticados de la era tecnológica en la que vivimos, lo que les ayuda muchísimo a continuar en el poder. Es en ese contexto que debemos analizar el uso de una tarjeta que ha ido evolucionando hasta convertirse en eso que llaman “Carnet de la Patria”.

Comencé al dar cuenta de este fenómeno en el 2013: “El gobierno al hacer un uso intensivo de estas herramientas para incidir en la vida de las personas sin el debido control ciudadano, como existe en otras partes del mundo-menos en Venezuela-, nos deja solo a nosotros, los técnicos, con alguna responsabilidad ética de no permitirlo, en la medida de nuestras posibilidades. Pero de permitirlo, los expertos se hacen cómplices. Ya hemos publicado de la inexistencia en Venezuela del Derecho de Autodeterminación Informativa y que es en cierta medida la causa por la cual los gobiernos pueden hacer uso indiscriminado de la información de los ciudadanos.

Sin embargo, la oposición no tomó debida cuenta de la advertencia.

El régimen continuó su labor de araña tejiendo una red que dura mucho en tejer envolviéndonos en ella a todos los venezolanos. Los políticos deben entender que no se le pueden dar largas a este problema. Y eso es lo que están haciendo ahora los Diputados en la Asamblea Nacional al no tomar las decisiones que el país les reclama. Un minuto que pasa, un minuto en el que perdemos más de nuestros derechos. De allí que no se puede seguir esperando.

Al año siguiente 2014 volví sobre el tema: “Como ya lo había señalado el año pasado, con un gobierno que ha demostrado hasta la saciedad ser criminal, retaliativo y practicante abierto del apartheid político, todos los venezolanos deberíamos estar muy preocupados porque se cruce esa base de datos de compras con la muy triste célebre Lista de Tascón y de la importancia de evitar que esto se desarrolle.¿Por qué el régimen anuncia esa tarjeta ahora? ¿Por qué se profundiza el esquema cubano en este preciso momento? Alguno pudiera decir que la crisis económica, de la que por cierto son ellos los responsables, les obliga a racionar y controlar la venta de los productos de primera necesidad. Pero por la experiencia y los golpes recibidos desconfiamos que ese sea el único propósito de este sistema”.

Y en efecto ese no fue su único propósito. Ahora pretenden controlar quien puede cobrar su pensión que con todo derecho los trabajadores pagaron durante su vida laboral, quien puede comprar gasolina, quien puede o no disponer de su dinero desde el exterior, y en el futuro quien puede o no puede hacer cualquier cosa en esta prisión en que se ha convertido Venezuela.

Ante las innumerables reacciones preguntándose que hacer con esto, las respuestas no son fáciles. El régimen va cercando los pocos espacios de libertad restantes y la gente está empezando a entender que aquí hay un régimen autoritario que pretende gobernar sobre lo más íntimo de su vida personal. Algo que yo ya advertía al negarme a censar en el 2011, y en el 2013 al negarme a votar y colaborar a partir de ese año con un sistema electoral corrupto, hasta que retornara el Estado de Derecho y tengamos elecciones auténticas en Venezuela.

En esas ocasiones, tome una decisión personalísima, sin recomendarle a nadie que hacer. Cada venezolano debe tener una posición clara en relación a cómo proceder frente a lo que el régimen hace y actuar en consecuencia. Mi posición ha sido y seguirá siendo la misma: Resistencia Civil frente a estos delincuentes.

Debemos tomar decisiones basándonos en el hecho que estamos secuestrados, y en situación de resistencia a los secuestradores, a la espera de una ayuda que debería aparecer pronto y de alguna forma. Es posible que la policía afuera decida entrar o no, pero mientras tanto, no cooperaré como rehén con los delincuentes que irrumpieron en mi casa, ni me echaran de ella porque es mi herencia de más de 200 años.

Es también posible que impidan que cobre una pensión que yo pagué y a la que tengo derecho, así sea poco. Pero al igual que en una situación de rehenes nadie pensó que ocurriría, pero ocurrió; y todo el que coopere no ayuda a que termine el secuestro. Y si eso ocasiona que no cobre mi pensión, porque no suscriba ese “carnet” que viola mis derechos, eso lo consideraré la agresión que reciben los rehenes que no cooperan con los secuestradores, y contra los que seguiré luchando con lo único que manejo: ideas y convicciones. Eso si será imposible que me lo arrebaten.

Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

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Ante un régimen despersonalizante // Ovidio Pérez Morales


Reporte Católico Laico

El gravísimo deterioro nacional tiene como causa principal –lo han repetido los obispos– la pretensión del régimen de imponer un proyecto totalitario comunista (Plan de la Patria, socialismo del siglo XXI), acompañado de una buena dosis de narcorrupción y soberbia despótica. Expresiones patentes de ello son el éxodo masivo, el empobrecimiento general y la represión desaforada. Todo está calculado para aplastar material y espiritualmente a los venezolanos y convertirlos así en una masa humana domesticada y mendicante. Todo ello urge un cambio de régimen y una pedagogía de responsabilidad personal-comunitaria, que posibiliten un nuevo rostro de país.

Algo que caracteriza un recto humanismo y tiene un papel decisivo en la Doctrina Social de la Iglesia es la centralidad de la persona humana. Aparece como un primer principio o premisa fundamental en lo concerniente a la Constitución y al genuino desarrollo de la sociedad en sus varios aspectos, económico, político y ético-cultural.

Dimensiones básicas de la persona humana son su subjetividad y relacionalidad, su conciencia y libertad, de modo que se la puede definir como un sujeto consciente, libre y social. Es esencialmente también  existencia in-corporada, que incluye la materialidad como componente básico, manifestándose como una especie de microcosmos, de gran riqueza y potencialidad. Estas características personales guardan íntima interrelación, de modo que un auténtico desarrollo personal ha de integrar lo espiritual y lo corporal, lo  individual y lo social como un conjunto orgánico.

Esta peculiaridad de la persona humana confiere a esta una dignidad inalienable, originaria, que es fuente de múltiples derechos, comenzando por el de la vida. La persona reviste de tal modo la condición de fin y no de medio, de manera que moralmente no puede ser instrumentalizada para el logro de objetivos como no sea el propio perfeccionamiento. Se entiende entonces cómo la persona humana es una criatura que Dios ha querido por sí misma y no en función de ninguna otra. No es, por tanto, peldaño o herramienta para el logro de cualquier cosa. Los totalitarismos y sistemas salvajes disuelven esta unicidad y originalidad de la persona, valorándola solo en función de una raza (nazismo), una estructura social (comunismo) o una supremacía nacional (fascismo). De modo semejante el término “capitalismo salvaje” expresa la subordinación de lo personal a las leyes del mercado y los indicadores financieros. La centralidad de la persona se contrapone también a la deificación de las ideologías y la idolatría del poder político.

Lo anterior explica por qué la Declaración Universal de  Derechos Humanos se aprobó en 1948, a raíz de la trágica experiencia de campos de concentración, de horrendos genocidios y de globales enfrentamientos fratricidas. Se percibió dramáticamente que la autodestrucción del ser humano se evitaría solo a través del reconocimiento de su dignidad original y del respeto de derechos fundamentales derivados de ella. Por cierto que la tabla de derechos del 48 se ha enriquecido con el correr de los años a medida que se ha venido ahondando en los requerimientos de un progreso integral de la humanidad. Tabla aquella a la que habría de acompañar de modo explícito otra, ciertamente no menos amplia, de deberes humanos.

La referida Declaración no ha significado una humanización automática del relacionamiento humano, falla comprensible, por lo demás, en una historia de seres que no son solo limitados y frágiles, sino también pecadores, por cuanto abusan de la libertad convirtiéndola en instrumento del mal. Los creyentes, conscientes de esta distorsión, han de apelar, por ende, tanto al auxilio divino que sane y fortalezca la propia libertad, como al ejercicio de una permanente ascesis liberadora.

Regímenes como el vigente en Venezuela reclaman un urgente y robusto esfuerzo humanizador, que busque colocar a los ciudadanos y su desarrollo integral en el horizonte de una política y no utilizarlos como piezas de un juego de ideologías y poderes.

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La Constitución herida

En casi 20 años, un poco menos quizás, el oficialismo golpista ha convertido al ciudadano en nadie. Sí, suena extraño, raro, como un error, pero en verdad ya somos eso: nadie, personas a las que no se les reconoce ningún valor, cuya influencia es poca o nula. Que solo sirven para ser usadas para los fines generales o particulares de otros. Hasta ese punto de degradación hemos llegado en esta revolución bolivariana que nos martiriza.

Para llegar a ser ciudadanos, con ciertos y muy limitados derechos, estamos en la obligación de portar en nuestra flaca cartera un carnet de la patria. Como los hombres llevan la cartera en el bolsillo posterior del pantalón, sucede que si deseamos descansar de una larga caminata no nos queda otra que colocar parte de nuestro trasero sobre la patria, lo cual, a nuestro modo de ver, es poco menos que una falta de respeto, o algo parecido.

Las mujeres suelen llevar el carnet de la patria en sus amplias carteras, repletas de objetos inevitables como bien lo aseguran enfáticamente a quien se atreva a criticar semejante desmesura. Allí, en la oscuridad del interior del bolso femenino, el carnet de la patria termina conviviendo con lápiz labiales, polvos para retocar el maquillaje, delineadores de cejas, espejos de mano y, en ocasiones, con toallas sanitarias. En verdad, la patria da para todo en esta maledetta época que vivimos.

Si extraemos el carnet de la patria del bolso o la cartera nos damos cuenta de que su exhibición pública tiene poderes superiores a los señalados por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, algo muy extraño porque la carta magna fue obra, entre mal y bien, de una amplia discusión entre los integrantes de la asamblea constituyente.

Sus integrantes fueron escogidos por el voto popular directo y secreto, las deliberaciones fueron públicas y los debates transmitidos por los medios de comunicación. Fue en esencia un instrumento democrático, amplio y participativo, de lo cual podemos estar hasta cierto punto orgullosos como ciudadanos. No fue un acto violento, ni producto de la venganza de unos hermanos que le pasan factura a un país. Tampoco fue producto de un cuartelazo ni nació de una serie de trapisondas para dotar de más poderes, que no merece, a un señor corto de entendimiento.

Lo verdadero y lo justo es que no se hubiese nunca manchado y pisoteado la Constitución, tan legalmente conseguida, solo para darle continuidad a una gestión gubernamental que no se lo merecía ni ayer ni mucho menos hoy. Pero triunfó la maldad, el engaño y, por supuesto, el delito electoral. También triunfó la desvergüenza, el irrespeto a los ciudadanos y a las leyes de la república.

El caos que nos ahoga hoy, la tempestad social que se está incubando, la quiebra económica de la nación que cada vez está más cerca, el malestar y la decepción que recorre amplios sectores de la sociedad, la inquietud en el estamento castrense, las permanentes movilizaciones de los sindicatos y los gremios, de los estudiantes y los habitantes de los barrios son, a no dudarlo, el producto de las maquinaciones y las burlas contra la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela alentadas por el oficialismo.

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Tomar el toro por los cachos

AMANCIO E. OJEDA SAAVEDRA. Se trata de hacerse cargo de convertir la realidad de lo que no deseo, por lo que sí; es la decisión de no permitir imposiciones, es mostrar al mundo mi mirada del mundo

  • AMANCIO OJEDA SAAVEDRA

31/08/2018 05:00 am

En la vida nos llega uno o varios momentos en el que nos corresponde revelarnos, mirar al sistema de frente, a los ojos, y decirle: ¡No! ¡Alto! ¡Basta! ¡Me voy! Y tomar las riendas de la situación, es el momento preciso de “Tomar el toro por los cachos”.

Viendo un documental sobre la carrera del músico Alejandro Sanz, me llamó la atención entre tantas cosas de su trayectoria, que a partir de su disco “3”, asumió el liderazgo y control de todas sus producciones, y decidió que las canciones de sus discos la escribiría él (o quien él permitiese) y les marcaría su estilo, estilo que está curtido de su historia flamenca. Esa decisión no pudo ser más acertada, dado el éxito y la autenticidad de la propuesta musical de Sanz, y el liderazgo que ha sumado.
Todos somos parte de un sistema, y jugamos en él creyendo que funciona a nuestra conveniencia, pero para bajarnos de la nube, llega un momento en que el sistema te invita u obliga hacer algo que no se conjuga con tus principios y tus deseos como ser humano. En ese momento de contradicciones puedes decidir: a) quedarte en el sistema y hacer lo que te pide, b) quedarte e intentar liderar un cambio, o c) salir del sistema a buscar o crear uno que mejor se adapte a tu forma de querer vivir.
En el pasado me autoflagelé con mucha rudeza por no haber “tomado el toro por los cachos” con antelación, y hoy, me doy cuenta que necesitaba pasar por ello, experimentar la sensación de estar preso, sentirme así, evidenciar mis diferencias con el sistema, para luego poder tomar la decisión; no era antes ni después, era ese el momento justo. Hoy comprendo que vivir dentro del sistema me mostró lo que hay y lo que no hay allí para mí, descubrí contra lo que quiero luchar y contra lo que no vale que le dedique ni mi tiempo, ni me energía, pero ese “darme cuenta” sólo podía pasar dentro del sistema.
2 indicadores
Cuando a mi mente llega con fuerza la frase: “caducó el plazo”, refiriéndome a las oportunidades que le brindo al sistema, llega porque está relacionada a dos situaciones muy particulares:
La primera, cuando me descubro que las actividades que hago y le sirven al sistema, me las cuestiono porque entran en disonancia con mis valores, mi misión en la vida y mi visión del lugar donde deseo estar.
La segunda, cuando se da que dentro del sistema no estoy aprendiendo, o mi percepción de crecimiento es muy baja o nula, que ya no hay nuevos proyectos que me desafíen a dar lo mejor de mí; es en esos momentos, que aunque sea muy cómodo estar, es tiempo de mirar el sistema a los ojos para saber qué no es lo que necesito y, decidir “tomar el toro por los cachos”.
Se trata de hacerse cargo de convertir la realidad de lo que no deseo, por lo que sí; es la decisión de no permitir imposiciones; es la necesidad de mostrar al mundo mi mirada del mundo, a través de acciones coherentes que no me desvían de mi búsqueda.
Esos momentos de lucidez deben estar acompañados de coraje para tomar la decisión, capacidad de riesgo y, gallardía para mantenerse firme en el propósito; de menos juicio al pasado y más acción en el presente; y de menos sumisión al sistema y más amor propio.
“Tomar el toro por los cachos” es una invitación a desafiar nuestros miedos, para vivir de forma más autentica; es ver la verdad que a veces nos empeñamos en disimular con excusas; es dedicarle al sistema esa parte de la canción de Alejandro Sanz que dice: “Yo ya logré dejarte aparte, no hago otra cosa que olvidarte… Te lo agradezco pero no”.
@amanciojeda
amancio@alianzasdeaprendizaje.com
 www.amanciojeda.com
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ÁNGEL MACHADO|Reconversión de mierda

30 de Agosto de 2018

Decidí titular este artículo con esa frase, no porque precisamente este citando al fallecido presidente Hugo Chávez Frías, sino a los venezolanos que cada día manifiestan su rechazo a la reconversión monetaria con la que se le eliminaron cinco ceros a la moneda.

Nicolás Maduro con esta reconversión solo busca resolver altos volúmenes de precios y cantidades en los pagos de los venezolanos, pero es una medida que no soluciona el problema de fondo. Esto no es más que una medida cosmética, porque las reconversiones con hiperinflación no van a ningún lado.

En 10 años esta es la segunda vez que se le eliminan ceros a la moneda nacional, en 2007 el fallecido Hugo Chávez eliminó tres ceros cuando no había hiperinflación, pero si una alta inflación. Ahora, Maduro elimina cinco ceros y promete un cambio en nuestra economía, que no es más que una nueva mentira para tapar su fracaso económico. En una década de la mal llamada revolución nuestra moneda ha perdido ocho ceros.

Quitándole cinco ceros al Bolívar solo nos están hundiendo más en la miseria, el 20 de agosto entró en vigencia la reconversión y el Bolívar soberano, desde ese día la confusión al momento de hacer un pago llegó para quedarse. Se ha vuelto común, ver a los ciudadanos confundidos a la hora de cancelar la compra de un producto, porque no estaban preparados para el cambio. El régimen ni siquiera diseñó campañas informativas para preparar a los venezolanos sobre los nuevos billetes y el valor de estos.

Junto con la reconversión monetaria, el dictador anunció un conjunto de medidas económicas que solo están creando más caos en el país; pretende apagar el fuego echándole más gasolina. Por quinta vez ajustó el salario mínimo integral a mil 800 bolívares soberanos, lo que sería equivalente a 180 millones de bolívares.

Esta medida lo único que está trayendo es efectos negativos para el bolsillo de los venezolanos, porque diariamente perdemos poder adquisitivo, el nuevo salario mínimo integral entra en vigencia el primero de septiembre y todos los productos ya se ofertan a un nuevo precio.

El 30 de este mes los trabajadores venezolanos cobrarán en su quincena dos mil 598 bolívares, correspondiente al pago de salario fijado en junio de este año y este monto no les alcanzará ni para llevar 10 panes a su casa. Maduro se sigue equivocando y lamentablemente los venezolanos somos quienes estamos pagando las consecuencias.

Con el nuevo ajuste salarial, muchas empresas cerrarán porque no tienen para cancelar las nóminas a sus empleados, lo que traerá más desempleo al país. También reguló el precio de al menos 25 alimentos de la cesta básica y estos han desaparecido por completo de los anaqueles de supermercados. Desde hace más de una semana en el Zulia no hay carnes, pollos, huevos, arroz, pasta, entre otros.

Con este “plan de recuperación económica”, el régimen está apresando a comerciantes, multando comercios, entre otras medidas que no frenarán la debacle económica que estamos viviendo. Quitarle ceros a la moneda no servirá de nada si no se toman las medidas económicas correctas, con la inflación que tenemos actualmente, a finales de año el billete de más alta denominación no va a alcanzar para comprar nada.

La salida a la crisis económica es que Maduro salga del poder. En Venezuela tenemos que fortalecer la producción nacional y recuperar la industria petrolera, y sobretodo, se necesita voluntad política para solucionar la crisis.

¡Fuerza y Fe Venezuela!

 

@angelmachadove|Concejal de Maracaibo