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Paracaidismo Derelicto | Por Edwin Ríos

28/02/2018 1:04 PM

Edwin Rios

Puertorriqueño dedicado a la causa de la libertad. Participó por nueve años en las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Egresado de la Universidad del Estado de Nueva York y de la Universidad de Phoenix.

Venezuela es un país abandonado. Derrelicto y a la deriva. No está abandonado sólo porque se le ha negado el derecho a sus ciudadanos. Mucho nos enfocamos en los derechos, levantamos nuestra voz, y estamos dispuestos a ir a la cárcel cuando somos negados. ¿Pero qué hacemos cuando hay fallas en los deberes? ¿Quién se queja?

Yo considero que una sociedad donde hay un empeño igual o mayor en los deberes, que por los derechos, es una sociedad que se mantiene estable. Ahora, puede haber polarización de ideologías y partidos; pero hay una división obligada, altamente necesaria, pero que muchas veces no es reconocida, ni pensada, que es la división entre aquellos que cumplen sus deberes, y aquellos que los abandonan. El fallo a cumplir deberes puede ocurrir en cualquier corriente política, entre ricos y pobres, y nos atañe a todos. Y cuando los que no cumplen sus deberes terminan usurpando el poder, el andamiaje fragil de la democracia se destruye.

De manera que la primera señal de que hay abandono en los deberes es el hecho de la misma usurpación del cargo. Y si los que usurpan se mantienen de manera permanente en el poder, entonces hay que presumir que los usurpados tampoco cumplen sus deberes y se han convertido en parte de esa misma epidemia.

La palabra derelicto tiene raíces en la palabra latina “derelictus”, como también puede estar relacionada con el verbo “relinquere”, que significa: dejar atrás, dimitir, ceder, renunciar, desistir, abandonar. La traducción al inglés de la palabra derelicto es “derelict”, y una de sus derivaciones anglosajonas es muy parecida al verbo latino, con la palabra “relinquish”. Yo considero que la palabra “derelicto” es un término clave, o termómetro importantísimo, que define cuán saludable se encuentra la sociedad. Cuando el termómetro de la derelicción bulle en rojo vivo, entonces reina la corrupción, y si no se apacigua esa fiebre, entonces queda un poder que reina más por su abandono, que por sus resultados.

Podemos pensar de manera figurada que la derelicción es una enfermedad, pero verdaderamente lo es. Es una enfermedad social que afecta directamente al impulso de defenderse, en el empeño universal por la sobrevivencia. Es una enfermedad donde nos pueden atacar los peores males, y donde nuestro espíritu queda sin impulso de lucha. Si no existe quién defienda nuestros derechos, entonces existen derelictos en el poder, quienes son los que deben estar velando por esos derechos. La derelicción, o abandono de los deberes, tiene la capacidad de opacar a todos los derechos.

Para explicar que la derelicción es una enfermedad, debo ir a la instancia militar. Cuando yo estaba en el Ejército de los Estados Unidos y fui educado sobre el código militar, el llamado Uniform Code of Military Justice (UCMJ); uno de los detalles que me percaté es que la falta de de cumplir con los deberes es un acto criminal. Esa falta es conocida por “dereliction of duty”. O sea, en una democracia tenemos dos bases muy importantes: derechos y deberes. Y los deberes son tan importantes, como los derechos, que en la instancia militar una persona es criminalizada por no cumplirlos. Y lo curioso es que algunas personas llegan hasta los extremos, por no cumplir sus deberes.

Por ejemplo, cuando yo era recluta en el entrenamiento básico, una vez vi a otro recluta coger el cable eléctrico de una pulidora de pisos, y se enrolló ese cable alrededor del cuello. Claro, esas pulidoras de piso son muy pesadas y no nos habíamos percatado de la payasada que venía de camino. El hombre abrió la ventana, levantó la pulidora, y la tiro por la ventana. Me imagino que el efecto que él buscaba es que la pulidora debería arrastrarlo por la ventana, cayendo desde el segundo piso, o por lo menos el peso de la pulidora debió haberlo ahorcado en la caída. Bueno, pues resulta que la pulidora cayó sola en el suelo, fuera del edificio, porque el cable eléctrico se rompió cuando le dio el jalón por el cuello. Los demás quedamos atónitos, pero a la misma vez riéndonos de lo idiota que era ese compañero, que no volvimos a ver más, después de ese incidente.

Claro, este individuo posiblemente pensó que su contrato militar pudo haber sido un error. Que se equivocó en aceptarlo y que esto no era para él. Pero él pudo también haberse acercado a uno de los “drill sergeants”, o instructores militares, y haberles dicho que no quería seguir en el ejército. Se hubiese ahorrado todo el dolor de un intento de suicidio. Pero tal vez pensó también que quedaria mal con un record de abandono militar. Prefirió lanzar la pulidora por una ventana para que lo tildaran de loco, y para que los médicos fuesen quienes lo separaran por condición psiquiátrica.

La persecución de los derelictos está en su punto más alto durante el periodo de entrenamiento básico. Ellos quieren sacar a los derelictos de las filas. Les gritan todo el dia, los ponen hacer guardias seguidas de seguridad, los privan del descanso, y mientras están cansados física y mentalmente, los ponen a correr, a brincar, a saltar; abusando del cuerpo y de la mente hasta el extremo, para que se descubran en ese ejercicio a los derelictos del deber. Para que se revelen los que tienen dudas en seguir hacia adelante con todo aquello que deben cumplir. Y debido a que existen esos seres extraordinarios que cumplen sus deberes con un alto nivel de disciplina, por eso que el resto de la sociedad, los civiles, pueden gozar a sus anchas de sus libertades.

Disciplina significa hacer lo debido cuando nadie está mirando y en el ejercito no se puede tener a personas que no están dispuestas a cumplir con sus deberes. A esas personas se le aplica el adjetivo de “DERELICT” y viven bajo la sospecha y lupa de sus compañeros. Porque ellos saben que esa falta de disciplina puede poner la seguridad de ellos mismos a riesgo.

Eso también me hace recordar a mi amigo Ronald Mafnas. Ronald era de la isla de Guam y fue soldado mío, cuando yo estaba destacado como sargento en la Zona del Canal de Panamá, allá para el año ‘90. ÉL se enojaba conmigo cuando yo le preguntaba si Ronald Mafnas era la versión guameña de Ronald McDonald. Claro, cuando yo hacía esa clase de chistes, lo hacía en el mismo afán de un drill sergeant, mofándome de una manera jocosa, para ver cuánta resistencia podía tener el recluta. Pero Ronald era muy inteligente y me echaba cuentos de cuando él estaba en la escuela. Me decía que los muchachos allá eran muy violentos y peleaban por el mero deporte de la pelea. Y a veces hasta lanzaban a otros estudiantes desde el segundo piso de un plantel, como si eso fuese un chiste, como los que yo le echaba a él.

¡Muy bien! 10-4, 10-4, mensaje recibido.

Pero lejos de mi experiencia con él, Ronald ya habia tenido un rose relacionado con la falta de los deberes. En una ocasión él había aceptado ir a la escuela de paracaidistas. Eso no es una obligación, pero una vez que el entrenamiento es completado, usualmente el soldado es asignado a unidades militares de paracaidismo. Resulta que en la última fase del entrenamiento consiste en tirarse desde el avión. A Ronald le dió el frio olimpico, y a pesar de que el maestro de brincos quería tirarlo a patadas desde el aire, él se congeló y se rehusó en hacer el brinco inicial. Bueno, en ese sentido no fue criminalizado, pero vivió el escarnio continuo de sus compañeros, hasta que le tocó abandonar el curso de paracaidismo, no aprobado.

Ustedes se han fijado que el tipo de paracaídas que usa en el ejército es el de tipo barquilla de helado. Un paracaídas que se abre directamente al salir del avión. ¿Por qué será eso? Si el abrir el paracaídas dependiera del soldado mismo, ¿ustedes creen que aquel soldado que tiró la pulidora por la ventana sería capaz de no abrir su paracaídas? Es posible, pero el ejército tiene que evitar de todas formas el abandono del deber, y a la vez lograr que se cumpla la misión, y ese paracaídas es el más seguro para lograr estos propósitos.

Un soldado derelicto puede no brincar, pero hay otro derelicto capaz de cortarse del mismo paracaídas mientras viene descendiendo. Por lo menos Ronald tenía esperanzas de salvarse como un soldado respetable, y siguió adelante con su carrera.

Pero hay derelictos que son capaz de darse un tiro ellos mismos para no ir al frente de batalla. Eso es una enfermedad. Hay derelictos que son capaces de “accidentarse” la noche antes de cumplir con el deber de montarse en un avión, para ir al otro lado del mundo a pelear por la patria. Eso es una enfermedad. Como también hay derelictas que se accidentan de otra forma para no participar con sus obligaciones. Quedan preñadas, curiosamente cuando les toca enfrentar el momento de la verdad. Y siempre parecen estar preñadas en ese momento, cuando saben que el ejército no puede llevarlas en esas condiciones a una zona de batalla.

Claro, aunque todas las faltas del deber no pueden ser criminalizadas, por lo general quedan abiertas al escarnio público de los compañeros que pueden ser puestos a riesgo por esa derelicción. De manera que puede existir el sentir político de las ideas, y nos diferenciamos unos de otros de esa manera, pero la polarización más importante es la que define quién está o no dispuesto a cumplir con los deberes básicos de todos los ciudadanos. O se és un derelicto, o no se és, y si la ley no se encarga de dar de baja al derelicto, en ocasiones ocurre lo trágico. Al derelicto se le da de baja en el fuego cruzado. Y eso, precisamente, es lo que trata de prevenir la ley. Que el soldado de honor no tenga que estar envuelto peleando dos batallas a la misma vez.

Una vez Ronald me invitó a su casa para la celebración del bautizo de su primer hijo. Yo estaba en el patio de su casa y notaba algo raro. Habia un señor que lucia muy serio, con los brazos cruzados, parado en una esquina en un punto alto, mirando al resto del grupo mientras celebraban, pero sin interaccionar con ellos. En ocasiones, este observador señalaba a una persona y, sin falta de dilación, el individuo se iba, casi hasta corriendo, para hablar con ese señor.

Yo le pregunté a Ronald que quién era ese maestro. Él me explicó que en Guam hay un código de respeto profundo hacia las personas mayores. Tanto así que el mayor del grupo asume una postura de observación y corrección de comportamientos, en el momento en que lo guameños, como sociedad, se reúnen. Todos alli eramos soldados y vivíamos de acuerdo al código militar, pero en ese momento, ellos imponían el código de Guam, y hacían todo lo que el más viejito les indicaba. Ciertamente, es un deber del mayor de edad, en esa sociedad, asumir ese rol, como también es un deber de los menores en respetar sus directrices. Ronald me decía que, teóricamente, ese observador podía ser un privado razo, un soldado nuevo del primer nivel militar, pero si resulta que él fuese el mayor de edad del grupo, en ese momento todos los del grupo, aunque fuesen generales del nivel más alto militar, ahora tenían que cumplir sus directrices, y respetar la sabiduría de esa persona. De algo debe valer llegar a viejo, especialmente si hemos sobrevivido por tanto tiempo.

Venezuela está plagada por todos lados por fallas de derelicción. En primer lugar, nunca deshabilitaron políticamente a Chávez, quien nunca debió haber tenido participación política después de su intento fallido del golpe de estado. Algo asi como lo que está ocurriendo hoy con las FARC en Colombia. Los jóvenes podemos tener memoria corta, pero en ese momento hubo una persona de mucha experiencia, y de edad respetable, que decía que el experimento de Chávez terminaría en un desastre para Venezuela. Cuando Carlos Andrés Pérez nos dio la advertencia, debimos haber aplicado el código guameño, olvidándonos por un segundo de nuestras diferencias políticas, y escucharlo como una persona que hablaba desde el punto de vista de una experiencia universal, y para el bien de todos. Pero no lo hicimos, y terminamos en una desgracia.

Y el experimento continúa, desgarrando deberes por todos lados. Continua con la FAN, que han vendido la gloria de su honor, dejando atrás a un pueblo indefenso y enfermizo. Continua con. la falsa oposición. Con el narco-elector. Inclusive con Oscar Pérez, que nunca debió haber buscado refugio en una casa donde quedaría parapetado sin reserva de defensa o retroceso. Si Oscar Perez fuese un líder militar al comando de un grupo de fuerzas especiales de Estados Unidos, yo te aseguro que Pérez hoy estaría en medio de una corte marcial por cargos de “dereliction of duty”. Le estarían haciendo todo tipo de preguntas tácticas. Si se estaba moviendo continuamente. Intentarían definir por qué Oscar había decidido mantenerse en comunicación con los medios. El por qué había decidido escoger a ese chalet arrinconado para refugiar a su grupo. Si tenía o no un círculo de seguridad fuera del chalet, con una posta de guardias 24 horas al día, mientras estaban allí. El por qué había decidido negociar con estos truhanes que no negocian con nadie, en vez de tratar de huir del lugar desde las 4:30 am, cuando todavía estaba oscuro. Inclusive le hubieran preguntado si llevaba un celular en su bolsillo, sabiendo que el mismo celular puede servir como delatador de localización.

Sí, es verdad, Oscar Pérez y su grupo fue ajusticiado. Pero ese ajusticiamiento pudo haber sido evitado si él hubiese cumplido con sus deberes; si acaso buscaba algo más allá que una realidad mediática. Lo curioso de todo es que hablamos de Oscar Pérez, y de su grupo, como personas que fueron ajusticiadas, cuando ya no existe justicia. Y cuando hablamos de esa manera, nos olvidamos del deber que debió haber cumplio Oscar en defensa de su vida y de las personas que le seguían; los cuales dependían tanto de su liderazgo.

Si Venezuela se quiere encargar de reestablecer su democracia, sus derechos, y libertades, primero se tienen que encargar de reestablecer el respeto a los deberes. Yo no tengo el espíritu para decir que Oscar era un santo, debido a que por su culpa murieron otras personas que dependían de su sano juicio. Para mí, Oscar Pérez era un cobarde indisciplinado, como lo pudo haber sido aquel individuo que tiró la pulidora por la ventana. No supo cumplir con sus deberes, y como resultado de ello, también afectó a la inocencia de un vientre. Si yo dijera que Oscar Pérez fue un cordero santificado de las armas, olvidando que se negó a cumplir con sus deberes, entonces siento que estoy hablando de ellos como mera carne de cañon. Porque al hablar de esa forma, siento como si yo estuviese apoyando a un propósito ulterior. Un propósito de imagen exclusiva de dolor, que de alguna forma enardezca y mueva a alguna fuerza extranjera. Pero eso no resuelve el asunto verdadero; que sin deberes cumplidos no hay libertad, ni derechos, ni democracia.

Una sociedad sin deberes no puede existir y de esta manera siempre estaremos persiguiendo nuestro propio rabo, pero sin resolver el problema básico de la rasquiña de los deberes. En este momento hay que volver a considerar que la derelicción es una enfermedad, y que debemos estar todos contaminados por esa epidemia. Y en esa vuelta y vuelta, continuaremos prefiriendo que mueran los hijos de madres extranjeras en nuestra tierra, pero que de ninguna manera mueran nuestros propios hijos por ella.

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#EntrevistaCabilla con Daniel Lahoud: “Aquí se le tiene miedo a la Libertad”

Daniel Lahoud, profesor de la UCAB y articulista de La Cabilla28/02/2018 12:27 PM

Equipo Cabilla

El Equipo Cabilla realiza trabajos especiales, de investigación y análisis.

El profesor Daniel Lahoud ha convertido su pensamiento, expresado en sus clases, libros y artículos, en un verdadero apostolado en pro de las libertades económicas, pero también de la Libertad como concepto. Ha sido capaz de explicarnos que detrás de muchos que se suponen liberales, no se esconden sino tiranos y farsantes. Ha logrado demostrar que lo que se da por cierto en cuanto al Estado empresario, es rotundamente falso y los hechos están a la vista.

Prescinde de las soluciones fáciles y mágicas que manejan muchos de sus colegas economistas, más mediáticos que él. Logra, con palabras sencillas, hacer entender algo que se nos ha escapado en medio del marasmo causado por hiperinflaciones, dolarizaciones, billetes que no sirven o monedas que se disuelven: el problema no es ni la administración, ni el administrador ni el administrado, El problema es la Libertad. Y de eso, nos habló extensamente.

Vamos al último mes del primer trimestre del año, tradicionalmente el mes de cierre fiscal y pago de impuestos. ¿Hay de verdad un país que tenga alguna ganancia que declarar después del calamitoso año económico que hemos vivido?

La inflación hace creer a quienes la viven que ganan cuando realmente están perdiendo sin saberlo. Esa es la razón por la que cualquier persona calcula su ingreso hoy en moneda dura, verifica que es menor que el de hace dos años, mucho menor que el de hace 10 años y así sucesivamente. Entonces, puede haber algunas empresas que están ganando en este ambiente, pero esas ganancias no son perdurables, porque la moneda está sometida a una pérdida de valor también importante. Con respecto al impuesto, el gobierno no ha hecho los ajustes en la unidad tributaria para trasladar la pérdida de valor a los impuestos, esto puede ocasionar problemas serios, porque los bolívares de hoy no valen nada y si calculan los impuestos con los bolívares de la Unidad Tributaria todos van a llevarse una sorpresa bien desagradable. Ahora, hay algo en lo que algunos están equivocados, que creen que todo el dinero sale del petróleo, desde el gobierno de Caldera II la participación privada en los ingresos del gobierno ha ido creciendo, y creo que este año eso no va a ocurrir así, y la primera sorpresa va a ser que el gobierno no va a tener todo lo que quiere como ingreso fiscal. Por una parte, redujeron las alícuotas del IVA si se cancela con pagos electrónicos, y eso ha ido reduciendo el ingreso fiscal, lo otro es que considero que se va a recaudar muy poco por concepto de ISLR, lo que llevará al gobierno a realizar aun más emisiones sin respaldo de dinero para financiarse, y eso va a significar mucha más devaluación y por supuesto un mayor malestar económico y social.

Aquella pregunta que se hizo Luis Herrera Campins en la campaña de 1978 “¿Dónde están los reales?” ¿Podría responderse hoy luego del inmenso caudal de dinero que ingresó a las arcas del Estado sin que la Nación la disfrute hoy?

Igual que en aquel entonces no. El tema del 78 fue la corrupción del gobierno de CAP y cómo manejó la danza de millones que provocó el petróleo, y ahí la historia es sencilla se invirtió y se perdió, lo que no se dañó se pudo privatizar y sobrevivió hasta que llegó el chavismo y lo destruyó. Fundamentalmente porque el error es que el gobierno no debió invertir en esas empresas, hay la creencia en Venezuela de que eso puede ser posible e incluso, hay gente que cuando le dicen que es necesario privatizar, empiezan a soñar con la existencia de gente pura, que como los ángeles pueden administrar esos negocios y llevarnos a una felicidad que no existe. La única manera de que un negocio funcione es que lo administre el sector privado, porque la alternativa de hacerlo bien y ser exitoso, es quebrar y arruinarse. Cuando el negocio le pertenece al gobierno, quien lo quiebra se convierte en millonario, y como sabe a quién sobornar, no le pasa nada. Lo triste es, que al final administrándose quiebra, porque lo único que sabe hacer es hacer quebrar cualquier negocio, no hacerlo producir. Por eso los corruptos no subsisten en el tiempo, desaparecen y dejan un rastro de miseria.

De la misma manera, lo que entró desapareció en un montón de negocios mal hechos, licitaciones a dedo, y enriqueció a algunos, pero esos tarde o temprano se arruinarán y los veremos, tratando de perder esos dineros en intentos por volver al poder para repetir la misma tarea. En Venezuela tenemos que lograr que ser político sea un negocio poco apetecido, hay que acabar con el concepto del “estado empresario” un gobierno debe hacer lo que le toca, gestionar el cumplimiento de las leyes, no cientos de miles de cosas y al final olvidándose que lo que tenían que hacer, era gobernar. Además, hay que acabar con el concepto de que gobernar es mandar. Gobernar es servir, hay que entender que el país es como un condominio, que su congreso es como la junta de condominio y que el presidente es como el conserje. Si no funciona se cambia la junta, o el conserje. Lo que ocurre es que el concepto de la propiedad horizontal no ha calado en Venezuela, y ocurre lo mismo con la república, la gente no se compromete y asume sus responsabilidades, y terminamos esperando que otro lo haga para criticarlo. Todos quieren ser conserje para meterse en el baño de los dueños y decirles que tienen que lavarse los dientes en el inodoro y hacer sus necesidades en el lavamanos. Esa no es la función del conserje, pero le hemos dejado que lo haga. La esquizofrenia en Venezuela es tan mayúscula que nos mudamos y no cambiamos o ponemos en su lugar al conserje.

Con respecto a los políticos, quieren el petróleo para usufructuar sus beneficios y gastarnos los reales hoy. Eso fue lo que hizo al final Luis Herrera Campins y a pesar de todas sus buenas intenciones y sus críticas, su gobierno fue tan o más corrupto que el de CAP. En el gobierno de Caldera II se creó el FEM y cuando Chávez tomó el control de PDVSA tomó los reales del FEM y se los gastó, ¿alguien impidió eso? Eso es como si el conserje de nuestro condominio toma el carro nuestro y se lo lleva, sale a pasear y lo choca y luego no podemos reclamarle. Hay que colocar las cosas en su lugar, y la oposición no hace nada, porque lo que quiere es tomar el poder para hacer lo mismo.

¿Y qué queda de la economía venezolana después de 20 años de chavismo?

Una inmensa destrucción. Pero esa destrucción sólo fue posible, por cómo entendemos la relación de la política con nosotros. Venezuela ha pasado por este trance tres veces, la primera es esa secesión que todos llamamos Independencia, Venezuela era rica, producía, exportaba, comerciaba y había riqueza hasta que llegaron los independentistas y acabaron con todo. Los venezolanos que pudieron emigraron, y luego regresaron. Ejemplo de ello es Vargas, Guzmán, etc. La segunda destrucción la provocaron los gobiernos que siguieron a Guzmán Blanco y la concluyó Cipriano Castro, ahí ocurrió cosa parecida a la llamada independencia y la tercera es ahora, Chávez no la comenzó, comenzó con el primer gobierno de Caldera y el primero de Carlos Andrés Pérez, y estamos presenciando sus estertores. En la reconstrucción puede ocurrir lo mismo y por eso es que tenemos que repensar el país y no podemos sentarnos sobre las mismas bases del pasado. Hay que reconstruir, y estamos obligados a revisar para no cometer los mismos errores.

Varios movimientos emergentes se declaran liberales hoy en Venezuela. María Corina Machado en su movimiento así se asume y hasta el más reciente de Leocenis García se asume como liberal también, al menos en discurso. ¿Hay liberalismo en la mente de algún político venezolano, más allá del discurso?

El liberalismo es libertad total. De conciencia, de propiedad, de empresa, de expresión. Por eso es un absurdo llamar a Gómez, o a Medina liberales, incluso a Pinochet. Los dos primeros eran antagónicos al concepto de liberalismo económico, y el último que aunque si llevó a cabo un programa de libertades económicas, no lo podemos calificar de liberal, porque no permitía las libertades políticas. María Corina Machado, se ha mostrado en esa línea. Sin embargo, creo que es la única que hoy lo asume sin preocupaciones y por eso, no le llega a todos los venezolanos, menos a los intelectuales que sueñan con un nuevo antiliberal para liderar los destinos del futuro desastre venezolano. Lo que si hay que reconocer es que es valiente, decir que uno es liberal y ambicionar la presidencia es valiente. Porque aquí le tienen miedo a la libertad. Sin embargo, eso poco a poco se va convirtiendo en una realidad del pasado, porque creo que el desastre chavista ha provocado cambios, que en la sociedad son lentos, y creo que poco a poco veremos cómo cada vez va a haber más personas en Venezuela pensando de esa manera y espero que de las palabras pasemos a los hechos. Si eso ocurre, seremos realmente un país importante e incluso, un país de referencia.

Para no dejar nada en suspenso, soy liberal y como liberal creo en la redención del individuo. El error es una condición humana, por eso el liberalismo es contrario a la pena de muerte, o a otras formas de resolución traumática de los problemas. Es posible que Leocenis García se declare liberal, pero eso también puede ser una pose para ganar adeptos de este lado que está creciendo.

¿Cuál es el problema real? ¿La hiperinflación, la falta de billetes, la escasez?

La escasez ocurre porque no se produce, ni se importa. Esto ocurre porque el gobierno le hizo un “corralito” a los dólares, que llamamos control de cambios, y en Venezuela no se produce nada, a menos que usted importe insumos, capitales, etc. Entonces por eso no se produce. La ausencia de billetes es porque como el gobierno tampoco produce nada, se ha dedicado a inflar la economía añadiéndole dinero y no previeron que los billetes en ese ambiente hay que cambiarlos con una velocidad mayor, porque se hacen obsoletos, y esa reposición no se realiza. Ese crecimiento de la masa monetaria es lo que causa el alza de los precios, que hoy llaman hiperinflación, porque la emisión descontrolada hace que los precios suban en bolívares, y hay que tener claro esto, todo proceso de crecimiento de precios es un desorden que causa daños irreparables en los sistemas económicos. Eso a su vez, contribuye a que haya mucha incertidumbre y retroalimenta la ausencia de producción y la creencia que mañana el tipo de cambio será mayor. Todo un drama, causado por la inviabilidad del sistema que viene funcionando así desde 1974, cada vez con más velocidad y mayor daño colateral, y ahora cuando el gobierno quiere abarcarlo todo, hace aún menos viable el sistema.

¿Usted ve salida a la tragedia económica venezolana?

El problema realmente es el tamaño del gobierno. Venezuela es un gobierno con treinta millones de habitantes y el gobierno hay que reducirlo consistentemente. Eso no sólo significa privatizar. Privatizar es sólo un punto en eso de disminuir el tamaño del gobierno. Hay que reducir el número de oficinas gubernamentales y reducir el número de los empleados públicos. No son compatibles con un estado moderno ministerios con edificios enteros llenos de gente que no hace nada productivo. Todos hablan maravillas de los estados nórdicos, y pocos saben que ahí no hay escuelas públicas, pero la educación es gratuita. ¿cómo hacen? Bueno todas las escuelas son privadas y los niños reciben unos bouchers con los que se cancela la educación, por lo que todos los empleados son privados y son gerenciados por unos empresarios de la educación, no tienen oficinas del ministerio de educación, ni profesores del ministerio, por lo que se ahorran toda la estructura. Eso es un estado moderno, hacia allá debemos ir.

Un menor tamaño del gobierno, requeriría menores impuestos, y eso tiene como consecuencia el ahorro, la riqueza, los capitales y todo eso nos pondría en un escenario en el que la economía privada crezca de una manera sana, y eso es lo que le hace falta al país. Un ambiente así, también disminuiría la corrupción porque acaba el estado empresario, y convertirse en presidente no representa el privilegio de mover grandes cantidades de dinero, ese elemento hará menos atractivo el negocio de la política y puede llevar a la presidencia a personas que realmente hagan un buen trabajo. La solución es reducir el tamaño del gobierno en todos los sentidos.

Se cumplieron 35 años del “Viernes Negro”. ¿Qué aprendimos de esa experiencia?

Cuando comenzó esto a caerse a pedazos, un amigo historiador me dijo, “para ti esto debe ser una experiencia interesante” y le comenté “…he vivido esta vida tres veces y todavía no me he muerto, ¿eso no es un deja vu?” La historia no sirve sino para que el historiador se luzca mostrando la erudición sobre un determinado tema. Porque al final nadie aprende de eso. Para llegar al Viernes Negro fue necesario nacionalizar el petróleo y crear PDVSA, de la misma manera todas las otras empresas llamadas “básicas”, y manejarlas de una manera política, agigantar el tamaño del gobierno, creer soberbiamente que las políticas públicas son importantes para generar crecimiento económico. Es decir para gestar el Viernes Negro debiste cometer errores importantes desde 1973 hasta 1983. Esos mismos errores se ejecutaron desde 2003 y tienen como producto el colapso que estamos viviendo desde 2017 ¿te acuerdas que Chávez decía que estábamos inmunizados contra la crisis del 2008? Esa es la soberbia que lleva a los errores magnos, lo que los griegos llamaban Hibris. Creo que experiencia no es lo que nos ocurre, es lo que hacemos con lo que nos ocurre. Si salimos a la calle y le preguntamos qué creen que debería hacerse y comienzan a decirnos que el gobierno debe hacer esto y aquello y lo otro, entonces no aprendimos nada. Eso es lo que nos ocurre con la historia.

¿Dolarización es solución?

La dolarización es una de las soluciones. Venezuela funcionó muy bien entre 1940 y 1974 cuando su banco central no hacía política monetaria, y el bolívar se llegó a convertir en la moneda más fuerte del planeta. Mostrando que las cajas de conversión sirven, porque eso era lo que teníamos una caja de conversión no declarada. Lo único que hacía el BCV era cambiarle los dólares a las trasnacionales y más nada, sin embargo se creó toda una estructura burocrática para ello y esos son los errores. Todo se acabó con la estatización del BCV y con la aplicación consecuente de política monetaria y lentamente fueron acabando con toda la estabilidad del país hasta que llegamos al Viernes negro que comentamos. Incluso, cuando los bancos emitían sus propios billetes y no había un banco central estábamos mejor que desde 1940. El asunto es que hay que anular la capacidad que el banco central tiene de hacer política. No existen personas “idóneas” No hubo jamás un presidente de banco central bueno entre 1974 y 2018, por tanto lo mejor si no vamos a regresar a un esquema de caja de conversión, puede ser bueno la dolarización y mejor aún la banca libre y privada. Pero eso sí, hay que reducirle el tamaño al BCV también. Resulta que si usted hace política monetaria, emite moneda sin respaldo, eso es fatal para la economía y si no me cree salga a la calle y vea qué hemos hecho de Venezuela y de la moneda más fuerte del planeta que en algún momento se llamó bolívar.

¿De qué le han servido a usted, en lo personal y al país en general estos 20 años de chavismo?

En lo personal he aprendido mucho. Tengo casi 60 años y he vivido muchas situaciones, y en mi caso he sacado muchas experiencias de esas situaciones. Por mi forma de pensar, no soy “políticamente correcto” y hay personas a quienes no les gusta el tono, ni la crítica que hago, pero alguien tiene que hacerlo. Mi personaje favorito en la Iliada de Homero es Casandra, a ella le tocaba decirle a Paris, a Priamo, a Hector e incluso a Poseidón aquello que no les gustaba, pero ese también es un trabajo importante. Pienso de una manera extraña para el resto de mis colegas y por eso no les gusta, algunos dicen que enuncio muchos juicios de valor, ellos también lo hacen, pero como a todos les gustan esos juicios, les parecen bien y los aceptan como verdades reveladas. Ahora con respecto al país, creo que no aprendió nada, y aprenderá menos. Lo importante es que haya un liderazgo que entienda y que conduzca al país a un buen término. El argumento actual de la MUD de que no hacen falta líderes y que líderes somos todos, es vacío. Tiene el resentimiento de que ellos no logran colocar un líder, porque no lo tienen. Su solución es volver a lo mismo de antes, pueden hacerlo, pero como eso es lo mismo que esto, no será duradero.

Bueno seguiré viendo como se equivocan, se los diré y no me creerán, lo llamo el Síndrome Casandra, por eso adoro ese personaje de Homero. Creo que mi aporte es educar a los venezolanos, estoy aquí para quien quiere oír y aprender, alguien que también decía cosas inconvenientes dijo, “quien tenga oídos que oiga”. Lo único que espero es que haya gente con el suficiente liderazgo para sacar al país de este marasmo que se llama chavismo, que es una mutación perversa de lo que tuvimos con AD, COPEI y todo el chiripero que llevó a Caldera a su reelección. Espero eso, porque los países con pasado no tienen futuro. El futuro no existe, se construye y hay que hacerlo ya, en el presente.

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Más vale tarde que nunca

opinión

Froilán Barrios

Froilán Barrios

28 febrero, 2018

Es tiempo de “cosas veredes” que se remontan al cantar del Mío Cid, “donde los males que vivimos faran fablar las piedras”, todo a colación por la reciente decisión de la MUD de convocar a la conformación de un Frente Amplio Nacional. Al fin, luego de haberse escrito durante años toneladas de artículos a través de este diario, revistas y redes sociales, proponiendo un gran acuerdo nacional, escucharon la voz del pueblo que alguien afirmara alguna vez es la voz de Dios.

Como manifestara un reconocido viejo escribidor Kotepa Delgado “Escribe que algo queda”. Esto no es obra de la casualidad, tuvo que sufrir la MUD cruentas y dolorosas derrotas, producto de sus dislates, inconsecuencias y falencias, para entender que no eran los únicos representantes de la nación oprimida, siendo lo lamentable del caso que el pueblo quien obedientemente apoyara con votos, sangre y calle terminara siempre, a decir de Walt Whitman, pagando los platos rotos.

Desde el momento del nacimiento de la MUD en 2008 hasta el presente 2018, los venezolanos presenciamos un permanente chantaje, de ambos bandos, del lado de la dictadura ésta le ha impuesto rodilla en tierra, a sus vasallos del Polo Patriótico todas las humillaciones posibles, si no acatas la decisión del PSUV estás con la oligarquía y el imperio, del lado opositor si no estabas con la MUD simplemente le hacías luego al régimen, en resumen eras calificado como infiltrado chavista.

Los efectos de esta política excluyente eran muy simples y de profundo sectarismo, la torta política de candidatos a concejales, diputados a consejos legislativos y a la asamblea nacional, y los candidatos a alcaldes, gobernadores y a presidente de la república, es de absoluta propiedad del G-4, concediéndole si acaso a partidos minoritarios alguna candidatura en Guiria, San Fernando de Atabapo o por los caños de Casacoima en Delta Amacuro. Entre tanto a la sociedad civil (Ongs, sindicatos, empresarios, académicos etc.) a pesar de reiteradas promesas, no le concedieron ninguna participación, para muestra la composición de la actual Asamblea Nacional. En conclusión la población presenció en numerosas oportunidades torneos electorales, donde se dirimía quien era el primer partido de la oposición.

Por tanto, son bienvenidas en estas horas menguadas de la república las actitudes de humildad, de corregir los errores, de reconocer la urgencia de conformar una gran plataforma nacional unitaria, por cierto asumida recientemente por algunas regiones en Mérida y en Anzoátegui. Propuesta que es fundamental expandir a todo el territorio nacional y a nivel internacional, ya que es la condición para derrotar la dictadura.

Por ello mas allá de las posiciones divergentes, es esencial comprender que permanecer en una permanente confrontación, donde prive la descalificación de conciliadores o de radicales, o creer que solo las redes sociales son suficientes, o los llamados a la calle, o solicitar intervenciones extranjeras, son un esfuerzo perdido, si no se logra conformar la Unidad Nacional que requerimos los venezolanos para la liberación nacional.

La dictadura que oprime al pueblo venezolano es la de peor estigma que hayamos conocido en estos lares, se le quedan en pañales la de Juan Vicente Gómez y la de Pérez Jiménez, enfrentarla sólo con centimetraje en los medios de comunicación, redes sociales y poses de valentía es una vana ilusión, requiere la organización y estrategia de quienes se orienten sin exclusiones en la perspectiva de la reconstrucción nacional, donde lo electoral es un escenario, mas no el definitorio.

Movimiento Laborista

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¿Corea unida?, por Jesús Elorza

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Publicado  Febrero 28,  2018


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Autor: Jesús Elorza | @jesuselorza


El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, anunció el pasado sábado 3 de febrero 2018, la participación de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos de Invierno en la ciudad surcoreana de Pyeongchang bajo la bandera de Corea unificada junto a los deportistas de Corea del Sur. Los norcoreanos, un total de 22 deportistas, participaron en tres deportes y cinco disciplinas en esta simbólica cita deportiva tras el acercamiento entre Pyongyang y Seúl de las últimas semanas.

Los 22 deportistas compitieron en patinaje artístico, patinaje de velocidad en pista corta, esquí de fondo, esquí alpino, y hockey sobre hielo. En este último deporte integraron un equipo femenino compuesto por atletas de los dos países, como habían acordado recientemente las dos naciones. Será la primera vez en unos Juegos Olímpicos que haya un equipo unificado de ambas Coreas. “Hoy es un gran día, en el que el espíritu olímpico ha unido a todas las partes”, afirmó el presidente del COI.

Más allá, de los discursos de buenas intenciones sobre el espíritu olímpico para la unión de los pueblos a través del deporte, afloraron las complejidades políticas que han marcado a la península de Corea desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y la derrota de Japón. EEUU y la URSS ocuparon el territorio, dividiendo el país en dos zonas de ocupación, tomando como referencia el paralelo 38º. Al norte del paralelo se estacionarían las tropas de ocupación soviéticas y al sur los norteamericanos.

En el acto, de izamiento de las banderas en la Villa Olímpica de Gangneung, como era de esperarse los norcoreanos colgaron la de su país. Hecho este que, a diferencia del resto de estandartes que fueron izados por militares surcoreanos, en este caso se tuvo que recurrir a voluntarios civiles dado que los militares surcoreanos no pueden rendir ningún tipo de tributo o acto de respeto a dicho símbolo.

Pese a las buenas palabras, la fusión entre las dos partes del equipo fue complicada. En la Villa, ambas delegaciones no residen juntas —debido al deseo de Pyongyang de no aflojar el férreo control que mantiene sobre sus representantes; las norcoreanas se alojaron con el resto de la delegación de su país, en un edificio separado.

La “Olímpica”, por no decir forzada, integración de los deportistas de ambos países, generó una considerable polémica en Corea del Sur, donde miles de personas firmaron una petición pública para que la administración que dirige el presidente Moon Jae In se retractara en su decisión, al considerar que la precipitada inclusión de las patinadoras norcoreanas perjudicaba a las locales, que no han ocultado su oposición a la medida.

El malestar de los surcoreanos, alcanzó su máxima expresión, cuando en el estadio Seonhak de Incheon, al suroeste de Seúl, se celebró un encuentro amistoso de Hockey sobre Hielo entre la selección de las dos Coreas y el equipo de Suecia. Durante el desarrollo del partido miles de personas protestaron ruidosamente contra el “Equipo Conjunto” rompiendo y quemando banderas norcoreanas e imágenes de Kim Jong-un, líder supremo del norte.

“No son los juegos de Pyeongchang —la localidad surcoreana de la competición—, sino los juegos de Pyongyang”, la capital norcoreana, se lamentaban los presentes en el estadio, mientras agitaban banderas del sur y otra de Estados Unidos. “No podemos hacer sonar nuestro himno, no nos dejan hacer ondear nuestra bandera, pretenden las autoridades olímpicas que la sustituyamos con globos y banderas blancas. No debería ser así. Son nuestras Olimpiadas”.

Destacaban entre los manifestantes, los veteranos de guerra, que decoraban sus gorras con la bandera del sur, y no dejaban de calificar de “asesino” al líder supremo norcoreano, Kim Jong-un. “Por supuesto que estamos a favor de la unidad, es el deseo de todos. Pero no a favor de que Kim decida un buen día que su país participa y que se le permita. Lo hace con un objetivo político. Quiere conseguir beneficios, ganar tiempo para seguir con su programa nuclear”.

Este rechazo a la forzada integración olímpica, según los medios de comunicación, contó con el apoyo de más del 70% de los surcoreanos y afectó en más de seis puntos porcentuales los índices de aceptación del Presidente Moon Jean-in.

¿Corea Unida? Es una pregunta que salta a la luz pública. El simple hecho de integrar un equipo deportivo o desfilar unificadamente no significa la superación de problemas socio-políticos que marcan la historia de un pueblo.

Congraciarse con un criminal dictador como lo es Kim Jon-un, amparado en el falso principio de la “neutralidad del deporte”, como lo hace el Comité Olímpico Internacional, es hacer el papel de servil de la más abyecta monarquía dictatorial del mundo. Los pueblos tienen su historia de luchas y sacrificios, y pretender pasarla por alto es desconocer su derecho a la autodeterminación y a la Libertad. Las dictaduras deben enfrentarse en todos los terrenos y el deporte es un campo para ello. Así lo demuestra hoy el pueblo surcoreano, como ayer lo hicieron las naciones africanas contra el Apartheid.

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Escasez de liderazgo

opinión

Noel Álvarez

Noel Álvarez

28 febrero, 2018

El general Collin Powel dijo que, los mediocres cumplen órdenes y esperan. Los mejores, no necesitan pedir permiso, tampoco el líder espera que le pidan permiso. Si usted es una persona de honor y trata de ser querido por todos es un signo de mediocridad que lo llevará a eludir las decisiones difíciles y precisamente allí es donde se pone en práctica el liderazgo, según el general.

“Ejecutivos líderes afirman que el verdadero trabajo del líder no es el ser el organizador principal, sino el desorganizador principal”, continúa el ex militar. Un buen líder debe confrontar a quienes deben ser confrontados. El liderazgo no emerge de obedecer ciegamente a nadie. Barry Rand, de Xerox, estaba en lo cierto cuando alertó a su gente diciéndoles: “Si usted tiene un “yes man”, trabajando para usted, uno de los dos sobra en la organización”.

Los líderes efectivos articulan valores y metas vívidas y exigentes, las utilizan para influenciar la conducta diaria de las personas y escogen entre las diferentes alternativas disponibles. Su visión y sus prioridades son sencillas pero motivadoras, carentes de complejidad y de palabras altisonantes. Sus decisiones son concretas y claras, sin muestras de ambigüedad. Transmiten firmeza y consistencia con sus acciones, alineadas con el futuro que han dibujado. ¿El resultado? “Claridad y constancia en el propósito, credibilidad en el liderazgo, e integridad en la organización”, dice Powel.

Los buenos líderes no esperan por la aprobación oficial de su organización antes de probar nuevos enfoques; son prudentes, pero no atolondrados. Su experiencia les ha enseñado una realidad que se vive en las organizaciones: “si se toma el tiempo necesario para pedir permiso a suficiente gente, inevitablemente encontrará a alguien que piensa que su trabajo es igual a “cero”. No pregunte”, expresa la máxima autoridad militar de USA durante la Guerra del Golfo.

“Ser responsable a veces significa molestar a algunas personas”, dice el general. Un buen liderazgo involucra responsabilidad por el bienestar del grupo, lo que significa que algunas personas se molestarán por sus acciones y sus decisiones. Los líderes efectivos delegan y facultan a otros en forma liberal, pero mantienen una mirada vigilante en los detalles, todos los días. Luego añade: “observe a entrenadores deportivos como Tony la Rusa, Jimmy Johnson, Pat Riley, John Wooden, entre otros”. Los malos son aquellos que se auto denominan “visionarios progresistas” y se comportan como si estuvieran “por encima” de los detalles operativos.

Harry Truman estaba en lo cierto: “aquellos en posición de responsabilidad están muy solos”. “Sea usted el presidente de una organización empresarial, Presidente de un país o quien encabeza un proyecto, el camino termina allí. He visto muchos pseudo líderes que eluden esta responsabilidad”, dice Collin Powel. Aun cuando usted haya creado una cultura corporativa de amplia colaboración, “prepárese para la soledad”, si no toma la decisión que su país o su empresa necesitan.

Elegí esta opinión del General Powel porque ratifica la tesis que yo he venido sosteniendo desde hace unos cuantos años: en Venezuela tenemos muchos dirigentes pero pocos líderes. Me hubiera gustado pulsar la opinión de los cultores de la democracia venezolana para saber cómo ellos habrían actuado ante una situación como la que estamos viviendo. Me parece que, mientras la dirigencia siga operando basada en estudios de opinión, es decir, levantando el dedo para ver hacia qué lado sopla el viento, tendremos el rumbo perdido. Como dicen Powel y a quien él parafrasea: el líder debe ser un gran desorganizador. Eso va en línea directa con mi pensamiento, cuando afirmo que un líder debe ser, una persona capaz de abandonar su zona de confort, dar un paso al frente, sumergirse dentro del marco de la incertidumbre y construir un nuevo camino de esperanza para él y también para quienes lo acompañen. Mi interrogante final es ¿Conoce usted, en Venezuela, un desorganizador que sea capaz de organizar el caos?

*Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE
noelalvarez10@gmail.com

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LEONARDO PÉREZ|Solo la unidad salva

28 de Febrero de 2018

Si de algo estoy convencido, es que un tiburón se puede comer uno o dos peces a la vez, tal vez a algunos más; así como también que ante un cardumen de los mismos el escualo se repliega, y eso se logra gracias a la unidad.

Podemos llamarla como sea, MUD, Frente Amplio, Alianza Democrática o como mejor se convenga mientras se actúe bajo ese parámetro.

El gobierno ante los últimos actos de la oposición, los cuales a mi juicio han sido en unidad se ha visto sorprendido y le ha correspondido responder en tal sentido. La decisión unitaria de no presentarse al proceso electoral del 22A provocó que el  oficialismo arrecie en sus acciones de pretender tomar todas las instituciones por cualquier vía que ellos llaman democrática.

El llamamiento a elecciones parlamentarias generales de manera abrupta es una clara evidencia de esa actitud que solo busca a lo interno motivar a la participación por parte de los factores políticos opositores, que ante su decisión unitaria de no presentarse en la contienda por considerar que las condiciones electorales son disparejas, le ha movido el piso a Nicolás y su gente para procurar a lo externo el reconocimiento de las mismas y sus resultados.

El gobierno está cada día más desolado y le es hasta ahora imposible conseguir réditos que le permitan moverse en su gestión y aceptación internacional, al punto que hasta han asomado la alternativa de postergar unos días más la fecha electoral como un claro mensaje de necesidad de ese reconocimiento.

Ante estos eventos, la unidad opositora se mantiene en pie firme de indicar que se mantendrá abstraída de presentarse, aun cuando otras personas, quienes tienen la plena libertad de participar lo hagan, solo que lo harán de manera individual.

La aparición de varios candidatos de forma personal no le ha permitido al gobierno recibir el visto bueno de la comunidad global, así como tampoco el intento de presentar  Somos Venezuela como una plataforma de participación y ampliación del capital votante nacional.

El mensaje de Maduro de “permitir” que voten los venezolanos en el extranjero fue otro fallido intento de alcanzar la aprobación mundial. Por cierto, una participación de nuestros nacionales en el extranjero muy limitada y escueta ante un derecho concebido que tenemos los ciudadanos de Venezuela de expresarnos.

La coalición democrática mayoritaria agrupada en la MUD ha reiterado que el detalle de la participación va más allá del hecho mismo de presentarse, tiene que ver con las condiciones de juego que hoy son desequilibradas entre las partes; rectoría del CNE, migraciones aleatorias, padrón electoral sin verificar, participación de quienes están fuera del país limitada a tan solo poco más de 107 mil venezolanos aun sabiendo que existen más allá de nuestras fronteras con capacidad de elegir más de dos millones; el plan república controlando a favor del gobierno, la observación internacional restringida, las cadenas partidistas electorales del gobierno en contraposición al balance que debe existir entre las partes de enviar su mensaje, entre otras, son puntos de honor de la participación justa en el proceso comicial.

El gobierno necesita que el ya confirmado desconocimiento a los resultados electorales se revierta, y eso solo se podría lograr si en unidad se participa. Una golondrina no hace verano dice la sabia popular, por ello la participación de individualidades jamás alcanzará ese objetivo. Necesitan que la unidad opositora participe en bloque unitario y mientras las condiciones se mantengan eso no se dará.

Por parte del ala opositora, además de la actitud válida y firme de evitar convertirse en escudero garante del gobierno con su participación, es necesaria mantener una unidad discursiva, un mensaje claro, diáfano y transparente para los venezolanos que desean el cambio del sistema, es menester una vocería conjunta que evite la proliferación de protagonismos distractores; considero que debemos mantener la coherencia y la congruencia en base a lo que se solicita para la equilibrada participación y ejercicio democrático, para que el ánimo y la maltrecha confianza y esperanza se reaviven y puedan sentir los electores, que la actuación de la dirigencia opositora es cónsona con los intereses nacional en vez de en favor de grupos o partidos político o individuales.

Participar es fundamental y hacia eso debemos disponernos siempre, de manera que los ciudadanos mantengamos el ánimo histórico y eterno de hacerlo, ahora bien, el tema se centra en las condiciones de esa participación.

“Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir” dijo Hamlet en su soliloquio.

Con esta frase harto conocida deseo simplemente referirme al hecho político de votar, creo que hay que votar, siempre y cuando están las condiciones de igualdad. Corresponde a los representantes políticos de la oposición mantener esos aires de unidad para que, en caso de alcanzarse esas condiciones mínimas de participación, los habitantes del país podamos elegir más allá de votar.

Estemos preparados partidos y ciudadanía juntos, ya que SOLO LA UNIDAD SALVA.

Leonardo Pérez Álvarez|Secretario General CNP Zulia|@leoperez74

perezleo74@gmail.com 

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En este país, tu país, mi país, por Pedro Luis Echeverría

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Publicado  Febrero 28,  2018


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Autor: Pedro Luis Echeverría | @PLEcheverria


Nuevos actores irrumpen en la escena nacional en la disputa por el ejercicio del poder; las sistemáticamente ilegales y equivocadas acciones gubernamentales han engendrado resistencia, escepticismo y desconfianza en la población, lo que a su vez, ha generado una nueva dinámica político- social caracterizada por la proliferación y aparición, conjuntamente con el segmento político tradicional, de nuevas agrupaciones políticas con nuevas propuestas, de jóvenes decididos cultores del cambio, de incansables activistas sociales que no dejan de denunciar los abusos del régimen, la combativa actitud de grupos humanos preocupados por el presente y la suerte del país, de ONG’s para la defensa de variados aspectos de la vida cotidiana, asimismo, de asociaciones vecinales, gremios, sindicatos, universidades, la comunidad internacional, las iglesias y finalmente grupos de personas organizadas local y espontáneamente para tomar las calles de ciudades y pueblos para protestar contra los abusos, la intolerancia, la ineficiencia y el autoritarismo del régimen y sus secuaces.

Ello, fundamentado en plataformas de comunicación modernas y en el desarrollo de eficientes formas logísticas de cooperación ciudadanas. Se trata, claro está, de la aparición de un libre y voluntario movimiento de hombres y mujeres que se han formado en la modernidad del pensamiento y cuyas emociones y recuerdos no proceden de las tristes experiencias de la revolución cubana y mucho menos del entusiasmo por una ideología que ha demostrado fehacientemente su ineficiencia e incapacidad para generar bienestar colectivo.

Este nuevo entorno político-social en que se desenvuelve el país nos ofrece claras señales que indican que el poder omnímodo que, en el pasado reciente, tenía el régimen se ha venido a menos y ha mermado su capacidad de imponer y mantener el control para conducir el país. La acción cotidiana de estos nuevos actores ha socavado el ámbito de poder de la descomunal y corrupta burocracia que desde tanto tiempo y tan ineficientemente gobierna en Venezuela. El poder, inexorablemente se le está yendo de las manos.

Consciente de ello, el régimen desarrolla una desenfrenada actividad mediática, y de chantaje a los desposeídos, para tratar de imponer el culto al madurismo en la conciencia del ciudadano. Es un proceso que procura construir una nueva épica en torno a la figura de un improvisado y desangelado líder, al tiempo que concienzudamente trata de destruir el pasado histórico de Venezuela. El régimen esparce por doquier la semilla de su propia deificación mediante un pertinaz y tosco adoctrinamiento que funciona en parte, debido al control que ejerce sobre los medios de comunicación y al demagógico reparto de la pobreza. Se arropa con el engañoso manto del altruismo para mostrarse implacable con los supuestos enemigos de su causa como un acto de lealtad con el pueblo, y así creen que se garantizan la sumisión total del pueblo a su liderazgo. Saben que el desarrollo del culto a la personalidad es una forma de dominación. Se valen de una retorica rimbombante y falaz en la cual no falta la autocompasión y la feroz agresión a sus adversarios , sino que también se presentan como trágicos héroes que enfrentan a un enemigo colosal al que supuestamente están llamados a combatir por voluntad de designios divinos.

El régimen se vende como la encarnación de una revolución reivindicadora que le demanda convertirse en una dictadura dotada de autoridad plena que concentre, en sí misma, lealtad y obediencia absolutas. Es la exaltación del culto al poder, por el poder mismo; en la cual la desinformación y la opacidad de la gestión de gobierno ocupan un lugar preponderante. La verdad es la más grave amenaza a esos descabellados propósitos. Y la verdad es que la República que hoy tenemos es el resultado de una combinación de incompetencia y brutalidad del gobierno con un pragmatismo corrupto para hacer buenos negocios al amparo del Estado.

Por otra parte, el régimen no ha tenido escrúpulos para usar a altos oficiales militares para otorgarle prebendas y canonjías y con ello procurar anular la disidencia al interior de la FANB y reforzar y estabilizar su permanencia en el poder.

Para lograr todo esto, han creado un ambiente de terror que paraliza y neutraliza a sus colaboradores, le gana la adulancia de ciertos grupos de la clase media y la interesada devoción de los sectores más humildes y vulnerables para continuar recibiendo el magro producto de años de pobreza, repartida a conciencia. Adicionalmente, como instrumento de dominación, el régimen ha hecho de la justicia del país una gigantesca componenda de intereses y corrupción.

La pretendida simbiosis del culto al régimen y la lucha de clases forman parte del plan de subyugación de los venezolanos. Al que usufructúa el poder, la visión liberal del manejo de la economía le molesta. No soporta que la vía capitalista sea de éxito y que el modelo que propugna haya resultado un verdadero desastre. Se siente amenazado cada vez que los hechos reales demuestran su incompetencia como gobernante y por ello necesita reforzar considerablemente su autoridad, para lo cual su propia deificación resulta imprescindible. Pero a pesar de ello, el enorme fracaso de gestión de maduro se hace dramáticamente patente en los resultados de la Encuesta sobre condiciones de vida en Venezuela ( Encovi 2017). Esta encuesta confirma el deterioro acelerado de todos los indicadores, entre otros aquellos, relacionados con la sanidad, esperanza de vida, nutrición, educación, ingresos, pérdida del poder adquisitivo, pobreza extrema, migración, etc. que vivimos todos los venezolanos. Este acusado deterioro social ha acarreado innumerables problemas, en muchos casos, con consecuencias trágicas para los segmentos de población más vulnerables.

Igualmente, la clase media ha venido depauperándose durante los dieciocho años en que “la revolución bonita” ha detentado el poder; tal situación, no ha permitido que el emprendimiento y prosperidad asociados a esta clase social siga avanzando y continúe siendo el motor, por excelencia, que impulsa el crecimiento económico del país y que genera el talante de búsqueda y perfeccionamiento permanente de cambios e innovación en otros aspectos y valores de nuestra sociedad, tales como, la libertad, la política, la organización social, la ciencia y la cultura. Por el contrario, la errática y malintencionada acción del régimen ha causado un profundo cambio de las expectativas de la gente y ha propiciado la emigración masiva de los individuos más calificados y preparados como una forma de defensa ciudadana frente al caos nacional.

En tal sentido, ¿cómo puede pretender el gobierno, utilizando la coacción y su descarado control sobre el árbitro electoral, reafirmar su mandato con un ilegal llamado a la realización de unas elecciones fraudulentas e írritas en su origen y maliciosamente adelantadas, cuando su modelo político y social ha condenado a la mayoría de los ciudadanos a la indigencia y, en consecuencia, a ser más desvalidos, dependientes y vulnerables?

Asimismo, ¿cómo puede pretender el gobierno que su actitud de obstrucción sistemática a las iniciativas de cambio, el saboteo a la posibilidad de alcanzar acuerdos necesarios y convenientes para el país como un todo y la parálisis e indolencia en su gestión sean aceptados pasivamente por los ciudadanos y le acompañen en su delirio totalitario?

Las nuevas circunstancias del poder político ya no son las de antes, el gobierno posiblemente ganará unilateralmente las elecciones del 22 de Abril, pero ese pírrico triunfo inexorablemente se extinguirá muy rápidamente dando paso a más frustración por su comprobada y manifiesta incapacidad y falta de voluntad política para satisfacer las necesidades de la población venezolana y resolver los urgentes problemas que la atosigan. Entonces, ¿ tiene sentido pretender continuar dirigiendo a un país al que no le ha podido y/o querido resolver nada y que no le funcionará?

Todo esto que estamos viviendo esperemos que contribuya a la mejor comprensión de los cambios políticos y de manejo de la cosa pública, que más pronto que tarde y con tesón y valentía, la oposición deberá emprender para restituir la verdadera democracia y reorientar al país y a sus ciudadanos por el camino del crecimiento y bienestar colectivos.