Publicado en OPINIONES, Sociedad

Nivelados a la baja

Sociedad

Ene 23, 2018

por Ana Cristina García

Ana Cristina García

Escrito por Ana Cristina García

Si de verdad tenemos la creencia de que no somos en absoluto responsables de lo que ocurre en nuestro entorno y que mirar hacia otro lado, o que al enterrar la cabeza cual avestruz nuestros problemas serán solucionados mágica y automáticamente, mejor tomemos la decisión de desaparecer de ser posible, porque la tendencia siempre será a que las situaciones irán agravándose de no ser atendidas.

Estamos expuestos permanentemente a procesos evolutivos e involutivos, fluyendo entre fuerzas ascendentes y descendentes. Por ley de nivelación, quien rige lo inherente a los aspectos  descendentes e involutivos, actúa como una fuerza que produce igualación de valores entre personas, objetos y fenómenos que interactúan al relacionarse. Al no encontrarnos exentos de relaciones, intercambios, influencias y afectación, la ley cobra mayor rigor.

Analizando el escenario de la sociedad venezolana y las formas como ésta viene comportándose, debemos enfatizar en elementos que ejercen fuerza dominante para atraer o igualar aquellos que son susceptibles de ser nivelados. Tratemos de comprender el punto en la mayor dimensión posible, porque en alguna medida todos, dependiendo de situaciones, objetivos y direcciones que nos hayamos marcado, posiblemente hemos estado sujeto a algún tipo de nivelación y quizás aún lo estemos.

Podríamos interpretar cuando hablamos de nivelación, que lo grande siempre actúa igualando a lo pequeño. No obstante esta ley tiene una particular relación en los procesos descendentes, degenerativos e involutivos y allí resalto el comportamiento de la sociedad venezolana, donde un pequeño grupo carcomido, ha ido nivelando al resto de un conglomerado a condiciones de profunda involución. Cuando se está en presencia y se frecuenta tendencias degenerativas, ésta puede nivelar a otros a su estado, lo que actualmente experimentamos.

Hemos enfrentando este proceso que se vive en Venezuela, con absoluta inocencia, ingenuidad y gran parte con irresponsabilidad, nos hemos convertidos en susceptibles a ser nivelados, cumpliendo a cabalidad. Hemos permitido relacionarnos con un entorno en que se ha establecido a la baja valores, costumbres y modelos que se nos ha impuesto apoyado por la fuerza y respaldo de un convencimiento colectivo. No hemos contado con fundamentos sólidos para ser autónomos y terminamos siendo atraídos y nivelados. El avestruz por naturaleza entierra la cabeza para cavar y se mezcla con el entorno buscando no ser detectada, pero nosotros no somos y no podemos continuar imitando el avestruz, el descenso debe dejar de ser opción.

A lo largo de aceptar los comportamientos que hoy vivimos en Venezuela, experimentamos adaptación y nos convertimos en extensión de lo que tanto hemos criticado, eso lo logramos a través de alimentar el concepto de ser sobrevivientes. Al no construir ni ser parte activa, nos transformamos en dependientes de hábitos y prácticas de las imposiciones de un colectivo, adaptándolas como propias bajo débiles cuestionamientos y sin acciones claras.

Los últimos acontecimientos en Venezuela han dado luces del nivel de adaptabilidad que tenemos ante situaciones cada vez más alarmantes. En el proceso de nivelarnos a la baja lo anormal nos parece normal. Nuestro proceso de degeneramiento colectivo basado en vicios, malas prácticas y complejos defectos, todo lo que no teníamos o quizás no en esas proporciones nos frecuenta con total dependencia. Propios y extraños, los de adentro y los de fuera han terminado nivelados cuando la defensa por la vida ha generado tan poca acción y firmeza. Leer algunas opiniones en las redes sociales es indicativo de sentirnos cómodos caminando los mismos pasos, pensando, hablando, viviendo y valorando de la misma forma.

Se impone la necesidad del sentido común, del discernimiento, la coherencia y nuestra capacidad de ser autónomos, pero no desde una trinchera, con posiciones asumidas como dueños de verdades absolutas, sino asumiendo la responsabilidad que nos otorga la individualidad y el habernos conducido a los escenarios de hoy. Se nos ha extraviado la capacidad de juzgar con ponderación y requerimos de revertir esa nivelación soltando anclajes de forma progresiva. No se requiere de un respaldo colectivo para llamar por su nombre lo que es absurdo, nocivo y tóxico para los intereses de la mayoría. Hagamos consideraciones lógicas y razonables y actuemos definitivamente en función a ello.

Si continuamos transitando el mismo camino, creyendo y esperando que seguramente algo pasará, que alguien vendrá o que alguien haga lo que yo como individuo y parte de este colectivo llamado Venezuela no hago, seguramente tendremos los mismos resultados y la nivelación en aumento.


Ana Cristina García  –  @accristina7

Autor:

Pendiente a el acontecer nacional en busqueda de la libertad de mi pais

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