Archivos del mes: 31 enero 2018

Las horas más oscuras

ENERO 31ST, 2018 Analítica ANALÍTICA

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Las horas más oscurasEL EDITORIAL

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“Se necesita el corredor humanitario ante la guerra silenciosa y genocida”
Diputados de la Unidad se solidarizaron con Tomás Guanipa
Unidad, mirando a la Patria que sufre

No nos referimos a la actual situación del país, que para muchos pareciera ser como una larga noche sin fin, sino a la película que está generando en las salas cinematográficas una reacción inusual de aplausos cuando termina el filme.

Esta maravillosa película se refiere a cómo un hombre, en el momento más crítico vivido por su país, pudo lograr despertar la esperanza y el espíritu de lucha de su nación. Se trata de los primeros 21 días a partir de la designación, por demás renuente, por parte del Rey George VI del Reino Unido a Winston Churchill como Primer Ministro.

Fueron días agónicos para Churchill, porque la derrota de las tropas inglesas parecía inevitable después la exitosa ofensiva alemana en su llamada blitzkrieg ( guerra relámpago), que en poco tiempo acabó con toda resistencia en Holanda, Bélgica e, incluso, en la otrora poderosa Francia, y el grueso del ejército inglés estaba literalmente rodeado en el puerto de Dunkerque.

Frente este panorama catastrófico, en el partido conservador británico la inmensa mayoría de los miembros del Parlamento quería pactar con Hitler, lo que equivalía a rendirse ante uno de los peores y más desalmados tiranos de la historia. Churchill, prácticamente solo políticamente, supo convencer a su pueblo que nunca había que rendirse, que era necesario luchar hasta la victoria y solo podía ofrecerles sangre, sudor y lágrimas y, sobre todo, exigir un máximo esfuerzo.

Tal vez el público venezolano se vean en cierta medida reflejado en esa epopeya y por ello cada día son más los que presionan para que se designe un candidato de consenso que una a los venezolanos en la lucha por recuperar la democracia.

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Los antecedentes de nuestro personalismo

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Carlos Balladares Castillo

LA OPINIÓN DE Carlos Balladares Castillo@Profeballa

31 DE ENERO DE 2018 12:11 AM

En diciembre de este año se cumplen dos décadas de la discusión sobre la naturaleza del régimen que fundó Hugo Chávez. ¿Autoritarismo electoral, régimen híbrido, dictadura, oclocracia, totalitarismo? A medida que ha transcurrido el tiempo, las acciones de su gobierno y el de sus herederos han demostrado su indetenible personalismo político. Este hecho, según unos cuantos, es la prueba de un mal arraigado firmemente en nuestra cultura política, por lo que consideran que mejor es ¡huir! Pero toda “enfermedad”, mal hábito o conducta reiterada tiene cura. No estamos condenados. Aunque debemos conocer la naturaleza e historia de lo que nos trajo hasta acá, y de esa manera desandar lo que nos impide vivir con dignidad. ¿Dónde están nuestros antecedentes autoritarios? Trataremos seguidamente de dar algunas respuestas.

Nuestra perspectiva para analizar el problema sigue los pasos de la historiadora Graciela Soriano de García-Pelayo, la cual ha dedicado grandes esfuerzos al estudio del personalismo político en Hispanoamérica. El fenómeno del personalismo explica las diversas formas de autoritarismo que hemos padecido en el continente, el cual nace de la debilidad institucional (desinstitucionalización y reinstitucionalización) generada por el “desarrollo discrónico” (coexistencia en un mismo tiempo de diferentes niveles de desarrollo político) de nuestras sociedades. ¿Qué es el personalismo? Es cuando la autoridad impone su voluntad personal por encima de las instituciones. Es evidente que siempre se trasladan rasgos personales en el ejercicio del mando, y especialmente cuando se viven momentos fundacionales, pero no es lo que debe prevalecer porque, de ser así, la inestabilidad y el abuso del poder sería lo dominante.

Algunos autores señalan que el cacicazgo en nuestros pueblos indígenas sería el primer antecedente, aunque es algo absurdo debido a que esta forma de autoridad sería lo normal en las sociedades seminómadas donde los vínculos biológicos prevalecen por encima de los culturales. Los historiadores positivistas, en cambio, identifican al conquistador español como el primero de todos. Pedro Manuel Arcaya (1874-1958) afirmará que el medio y el mestizaje fueron debilitando sus hábitos de legalidad, y favoreciendo el poder personalista. Sin duda, hay un claro parecido con el señor feudal, aunque la monarquía se encargará de evitar ennoblecer a los descendientes de los conquistadores. De manera que no pudieron convertirse en una aristocracia legalmente, pero lo fueron de algún modo, y el historiador Robert L. Gilmore llegará a hablar de un “personalismo oligárquico” por parte de los mantuanos. Otro aspecto personalista, aunque en esto existen sus críticas en contra, es la implantación del dominio de una monarquía tradicionalista y con intenciones absolutistas. 300 años no pueden haber pasado en vano. El historiador Germán Carrera Damas habla de las formas que se “desprenden del cadáver en descomposición que es la monarquía”.

La mayor parte de los historiadores ven en el caudillo (protagonista de nuestro siglo XIX) la principal semilla. El hombre de armas se vinculará fuertemente con las masas más humildes en una relación paternalista y clientelar. La violencia será el medio para el ejercicio de la política, y en medio de esa anarquía será imposible la consolidación de las instituciones. El personalismo se impondrá y paradójicamente será este el que lleve a cabo finalmente, a principios del siglo XX, la construcción del Estado. La tesis del “gendarme necesario” se convertirá en mito al igual que la relación de la dictadura con la construcción de obras, por lo que desde ese entonces cada vez que surgen las crisis tendemos a anhelar su intervención salvadora. Aunque, posiblemente, el rotundo fracaso del último militar que nos mandó y el actual dominio de la Fuerza Armada nos ha ido ayudando a superar dicho mito.

El personalismo lamentablemente no es monopolio exclusivo de los caudillos y militares, de manera que se ha expresado también en los civiles, especialmente dentro de los partidos políticos entre los cuales han prevalecido los personalistas por encima de los doctrinarios. Por no hablar de las pocas instituciones que funcionan sin el peso dominante de las autoridades. Esas que poseen una gran conciencia institucional (Iglesia, muchas empresas e instituciones educativas, etc.) deben ser motivo de estudio exhaustivo para ofrecer su ejemplo a toda nuestra sociedad.

La breve revisión de los antecedentes de nuestro apego por los mandones no debe llevarnos a pesimismos. Porque, a pesar de su predominio, ha tenido que convivir con una cultura civilista, institucional y democrática. Es dicha cultura, la cual tiene en los 40 años de democracia puntofijista (1958-98) su mejor expresión, la que ha evitado que este país termine de desaparecer en el mar caótico del chavismo-madurismo.

Cortocircuito (in)comprensible

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Carlos Blanco

LA OPINIÓN DE Carlos Blanco@carlosblancog

31 DE ENERO DE 2018 12:13 AM

En la mayor parte de la comunidad internacional enfrentada al régimen venezolano y el sector que ha sido parte del diálogo zapateril ha habido un cortocircuito casi permanente. Resulta incomprensible que mientras más apoyo logra la causa democrática en el mundo entero, haya partidos y dirigentes que se ponen perezosos a la hora de reconocerlo e impulsarlo. De estos, hay quienes argumentan que la línea opositora no puede ser impuesta desde el exterior; que son los dirigentes nacionales los que tienen la primacía a la hora de la estrategia, y que mejor sería un apoyo a la causa democrática mediado por la ex MUD o por los negociantes del G4 (ahora G3 y pronto G0 –G cero–).

En esta larga marcha de lograr apoyo internacional la lucha en la calle, desde 2014 hasta 2017, ha sido determinante. A un costo demasiado elevado esas luchas cumplieron el papel de abrir los ojos a un mundo demasiado ocupado en otros asuntos considerados más importantes. Ha habido momentos luminosos, uno de ellos fue cuando el secretario general de la OEA, Luis Almagro, tomó la causa venezolana como suya. Igualmente, el apoyo formidable de los ex presidentes agrupados en IDEA, así como el movimiento sancionatorio progresivo de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. Partidos políticos y líderes de todo el planeta se han manifestado en la misma dirección.

Este apoyo magnífico se ha debido, en muchos casos a un espíritu de solidaridad ante la violación sistemática de los derechos humanos (recientemente llevados a su más grotesco nivel con el asesinato ordenado por el régimen de Óscar Pérez y sus compañeros) y la monumental corrupción de 18 años, la cual acaban de descubrir varios protagonistas para enfrentar a otros protagonistas. Pero, además, están los temas de un Estado que internacionalmente es considerado como tomado por el narcotráfico y con vínculos con el terrorismo internacional. Para los norteamericanos, europeos, latinoamericanos, estos no son temas “internos” de Venezuela, sino riesgos de seguridad nacional para sus países. También es una amenaza el intento de condicionar el sistema político de Colombia, México y otras naciones, por la vía del apoyo a movimientos, partidos y candidatos. Por lo demás, desde el día uno Chávez concibió y desarrolló su proyecto con un obvio carácter internacional y solo muy tarde los actores mundiales lo reconocieron.

Lo que sorprende es el rezago de cierta dirigencia, extremadamente local (o interesada), al desconocer e intentar anular lo que significa el movimiento mundial por la democracia en Venezuela.

La dictadura perfecta

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Marianella Salazar

LA OPINIÓN DE Marianella Salazar@AliasMalula

31 DE ENERO DE 2018 12:14 AM

El simulacro de elecciones presidenciales rechazado de plano por la comunidad internacional sigue adelante con la venia de los partidos de la MUD, a pesar de las claras advertencias y valientes críticas de la Conferencia Episcopal Venezolana a través de un comunicado en el cual rechaza de forma categórica el adelanto de unos comicios que no son más que un fraude que le garantizará a Maduro otros seis años en el poder, con la complicidad de los candidatos de la falsa oposición, dispuestos a blanquear a la narcodictadura en las urnas.

Después de abril, cuando el dictador logre salvarse por un tiempo más de los juicios que le esperan en una Corte Penal Internacional por delitos de lesa humanidad y violación de los derechos humanos, terminará de aplicar su plan de tierra arrasada sin importarle los frenos que implica el cúmulo de sanciones de la comunidad internacional, el desconocimiento de los gobiernos demócratas del mundo, y obtendrá entonces el control absoluto sobre toda la sociedad.

Tenemos un pueblo sitiado y temeroso que, agobiado por las penurias, está dispuesto a venderle hasta el derecho de nacer a cambio de una triste bolsa de comida, o del bozal de arepa de los bonos para mantener la instantánea ilusión de un auxilio económico que de inmediato se esfuma ante la brutal devaluación de la moneda.

Hay una realidad muy sórdida, el régimen ha venido orquestando con mucho éxito una oposición hecha a su medida, para que se diga que esto es una democracia que hace elecciones, cuando en realidad es una dictadura perfecta, con una oposición oficial que se presta a sus desfachatados juegos, como eliminar la tarjeta electoral de la Mesa de la Unidad Democrática para beneficiar por descarte a candidatos de su preferencia –Henry Ramos o Henri Falcón– y borrar del mapa a otros partidos políticos, entre ellos Voluntad Popular, que muestra la mayor cantidad de presos políticos, unos 500, incluido su máximo líder, Leopoldo López, sus principales dirigentes exiliados y refugiados en embajadas, como el caso del diputado Freddy Guevara, a quien le allanaron su inmunidad parlamentaria.

La inhabilitación de Voluntad Popular al menos logró que ese partido reaccionara y despertara después del largo letargo que lo llevó a traicionar una iniciativa como “la Salida”, que en 2014 se propuso el desalojo del gobierno bajo el impulso del movimiento estudiantil y de Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado, a quienes el tiempo les dio la razón. Ahora, más vale tarde que nunca, VP se retiró del falso diálogo en República Dominicana, al entender que debe colocarse al lado de la historia, volver a su objetivo de salir del régimen y no validar la inminente farsa electoral.

¡Despierta y reacciona!

El documento de la Conferencia Episcopal Venezolana ante la convocatoria a elecciones presidenciales adelantadas es un enjuiciamiento implacable de la realidad política y social de Venezuela, donde ratifica el carácter inconstitucional e ilegítimo de la asamblea nacional constituyente y considera como “un despropósito ético y humano, un verdadero crimen que clama al cielo, que en medio de una situación de penuria, hambre, parálisis de servicios, muerte y colapso nacional, se privilegie un espectáculo de distracción y alienación en condiciones desiguales”.

También hace una crítica severa a los dirigentes políticos al afirmar que “la dirigencia de los partidos políticos ha sido en muchas circunstancias deficiente e incoherente”. Traducidas a buen cristiano, significa cómplices y colaboracionistas. El comunicado concluye con las vigentes palabras de Juan Pablo II cuando visito el país: “Despierta y reacciona, es el momento”.

Los obispos, de nuevo

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31 DE ENERO DE 2018 12:01 AM

La Conferencia Episcopal Venezolana ha publicado un nuevo documento sobre la convocatoria electoral llevada a cabo por la asamblea nacional constituyente que merece especial atención. Como la MUD todavía no ha respondido el llamado a elecciones, la voz de los obispos aparece como la única reacción oportuna que ha circulado hasta ahora.

No solo llama la atención el comunicado de la CEV porque es la primera reacción institucional ante la insólita invitación de la dictadura, sino por las afirmaciones que ofrece. No deja aspecto esencial sin tratamiento, mientras los partidos políticos deshojan la margarita.

El documento de los obispos toma el toro por los cuernos desde el principio,  debido a que alude a la ilegitimidad del organismo que nos llama a votar en una nueva justa por la Presidencia de la República. No duda en tachar de ilegítima la fuente que nos convida, debido a que su mandato no procede de la soberanía popular. Solo el CNE puede hacer el llamado electoral, afirman los mitrados. Los otros poderes carecen de legitimidad para llevar a cabo un acontecimiento de tanta trascendencia. ¿No lo advierten así, sin necesidad de sesiones interminables, los partidos que deben reaccionar frente al llamado?

También los obispos llaman la atención sobre la parcialidad del CNE y sobre las ventajas que, desde ahora, se observan ante una convocatoria apresurada que deja todo en las manos del oficialismo sin permitir un tiempo prudencial que conduzca a una contienda capaz de provocar la confianza de la sociedad. Si así lo saben y anuncian los prelados, ¿no deberían saber y entender lo mismo los dirigentes de la oposición? ¿No se sienten concernidos como los voceros de la Iglesia Católica?

Pero el punto más destacado del documento de la Conferencia Episcopal es, según nuestro entender, la denuncia del proceso electoral como un subterfugio para desviar la atención sobre la terrible crisis que padecemos en Venezuela. La hambruna, la carestía de medicamentos, la multiplicación de la violencia, el desbordamiento del hampa y el crecimiento de las denuncias sobre la corrupción del oficialismo se ocultarían en el ruido de los mítines, en la bulla de las caravanas y en el ambiente festivo que acompaña la pesca de los votos.

Las elecciones presidenciales solo son una búsqueda de distracción, una manera de ocultar el sufrimiento de la sociedad en el oropel de un juego democrático que solo existe en el reino de las fantasías. El mensaje se dirige a todos los electores del futuro, por supuesto, pero especialmente a las organizaciones opositoras que se animen a participar en la comparsa.

¿Qué hacer, entonces? Cosas distintas y de mayor efectividad, dice la voz contundente de los obispos; una unión de los partidos con la sociedad civil que conduzca a rectificaciones de fondo, una modificación de conducta en el seno de la dirigencia de oposición que nos saque del pantano dictatorial.

Estamos ante una advertencia contundente, ante un llamado de extraordinaria entidad, que conmina a los líderes de la oposición a mirar el panorama con la seriedad que últimamente han perdido. ¿Los obispos saben más que ellos, son más valientes, más transparentes  y más cercanos a las angustias venezolanas?

Dámaso Jiménez: Hiperinflación y costo de salida

By biendateao

enero 31, 2018

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La hiperinflación en Venezuela es un carro bomba que explota en cámara lenta. Terrorismo urbano.

Los precios aumentan súbitamente de media mañana para el mediodía con una violencia descarnada. Un círculo vicioso que destruye patrimonios, borra de tu cara toda la normalidad que puedas disimular, te empuja al abismo del hambre y la desesperación en cada niño demacrado pidiendo en la próxima esquina, o en la camada de desempleados o indigentes hurgando de la basura. Nadie te salva, ni porque pases por un lado de la cruel postal con la única bolsa de pan que puedes llevarte a tu casa a un precio superior a lo que te costó tu vehículo.

Cada detalle de la vida se va haciendo impagable, las esquirlas de los precios queman en carne viva, la angustia corroe la garganta y la esperanza se paraliza cuando los billetes de 100, 500 y 100 mil bolívares terminan convertidos en mercancía que ya no encuentras en los bancos, sino entre mafias del mercado del lavado y del contrabando que te cobra el doble, a sabiendas que la moneda patria es un papelito sin valor que solo sirve para la propina que pagamos los venezolanos por la gasolina, o para pagar la merienda escolar de nuestros hijos que cambia de precio entre un timbre y otro.

Lo único que baja es el poder adquisitivo del salario, la fuerza de trabajo productiva. Es el cruce de 2 caminos: o la gente trabaja por nada o decide huir desesperadamente sin planificación alguna. ¿Qué perdimos? La confianza. ¿Quiénes? Primero la mayoría de los ciudadanos comunes, después los comercios que al no poder reponer la mercancía se ven obligados a cerrar sus “santamarías”. En países con historias similares la banca sucumbe  y por lo general los gobiernos tampoco logran salvarse ante el reclamo de la gente que históricamente permanece unida contra los políticos responsables de la tragedia.

Con conocimiento de causa el gobierno procura adelantar las elecciones porque el tiempo juega en su contra.

La depresión y desesperación de la gente entró en estado de ebullición, la hiperinflación se agudiza y el gobierno prevé que un triunfo manipulado le podría dar la solvencia suficiente y necesaria para reprimir el hambre y perseguir la disidencia enemiga, como ocurrió en 2017 en la guerra de los 4 meses previos a la bomba atómica constituyente.

Maduro se muestra distante a la tragedia. Lo vital para el gobierno es sostener su premisa de que la revolución y el gobierno no son los responsables de las carencias del país. Pero como dice el diputado y economista José Guerra, “Maduro llevó la economía a los brazos del mercado paralelo en un ejercicio de irresponsabilidad e impericia del manejo de la economía.”

Su principal apóstol, el Jesucristo de la economía marxista, Alfredo Serrano Mancilla, la cuota del Podemos español en la hecatombre financiera, mantuvo impávida su posición de que la hiperinflación en Venezuela es consecuencia de las sanciones internacionales contra los corruptos y no de la irresponsable emisión monetaria del modelo populista.

Esta semana en un artículo titulado “Domando hiperinflación: una perspectiva de un escéptico del monetarismo”, publicado en el website Caracas Chronicles y escrito por el experto Richard Vague, socio gerente de Gabriel Investments, presidente de The Governor’s Woods Foundation, y autor de The Next Economic Disaste, se desmiente a Serrano Mancilla explicando por qué el fenómeno hiperinflacionario venezolano sí fue causado por la impresión excesiva de dinero.

Vague señala que cuando hay un gran déficit recurrente y existe la incapacidad de obtener financiación a través de un tercero, los países recurren a una de dos cosas: Lo primero es vender deuda a su propio banco central, que ese banco central paga dándole moneda fiduciaria o haciendo un crédito fiduciario a la cuenta del gobierno que puede utilizarla para hacer pagos. Ambos son en efecto la creación o “impresión” de dinero nuevo. Lo segundo es simplemente imprimir más billetes, emisión que no está respaldada por cosas como oro, reservas o deudas. Dinero de la nada.

“Cuando un país recurre a esta estrategia, el valor de su moneda cae en picada en relación con las monedas externas como el dólar. Cuando esto sucede las personas e instituciones que mantienen su moneda se esfuerzan por tratar de vender la moneda a cambio de oro de una divisa externa más estable antes de que el valor de esa moneda siga cayendo. Esta venta masiva solo debilita aún más la moneda, creando una rápida espiral descendente mientras los precios pueden literalmente aumentar exponencialmente. En Alemania, a principios de la década de 1920, los precios aumentaron en diez a la potencia de quince. Una gran parte de la inflación proviene no solo del gran aumento en la moneda sino del hecho de que, con una moneda depreciada, el precio de los bienes importados se dispara. (Las importaciones son a menudo un factor importante en la inflación regular también).”

Sin embargo resalta, basado en la experiencia histórica de 56 países, que la hiperinflación se puede detener en un período de tiempo muy corto, a menudo solo días o semanas.

Escribe que el antídoto apropiado es detener el gasto deficitario y cita a Jeffrey Sachs, en su libro “El fin de la pobreza”, tomando como ejemplo la hiperinflación de Bolivia en 1985, detenida en semanas por la siguiente estrategia y cita:

“Buscamos un paquete de medidas fiscales que pudieran alejar rápidamente al gobierno de su dependencia del financiamiento del déficit del Banco Central. Pronto nos dimos cuenta en las discusiones con nuestros colegas bolivianos y al revisar los libros que, la clave presupuestaria estaba en el precio del petróleo. Los ingresos del gobierno dependen fuertemente de los impuestos a los hidrocarburos, principalmente pagados por la compañía petrolera estatal, YFPB. El YFPB fijó el precio del petróleo y la gasolina (en pesos). En general, el precio del petróleo se cambió cada pocos meses, por lo que el precio del petróleo cayó bruscamente en comparación con otros precios y en términos del dólar estadounidense durante el período en que el precio en pesos se mantuvo constante.

El bajo precio del petróleo estaba, a su vez, destruyendo el presupuesto. Dado que el presupuesto del gobierno depende de los impuestos sobre el petróleo, la base impositiva colapsó. Camiones enteros de gasolina estaban siendo contrabandeados a través de la frontera con Perú. Calculamos que si el precio de la gasolina (y de otros combustibles) aumentara diez veces, volviendo al precio mundial de alrededor de $ 0.28 por litro, este aumento en sí mismo cerraría la mayor parte del déficit presupuestario. Un paquete de otras medidas en el lado del gasto y los ingresos podría cerrar el resto.”

Pero por supuesto que no existe la voluntad política de parte del gobierno para tratar la infección y llevar a cabo un tratamiento quirúrgico que implicaría desmontar el excesivo control que los llevó irónicamente a perder todo el control.

Cuando Nicolás Maduro asumió la presidencia en abril de 2013 el dólar paralelo costaba 25 bolívares y hoy se ubica en 266 mil bolívares o millones como prefiera, cerrando enero 2018. El diputado Elías Matta revela con esta fotografía de ambas cifras lo que realmente es una destrucción sistemática de nuestra moneda.

“No hay bolsillo que lo aguante porque el dólar sufrió una depreciación de 1.063.900%. Venezuela ha dejado de percibir cerca de 90 mil millones de dólares por la baja en la producción petrolera, algo que tampoco asumen de manera responsable los encargados de este desastre gubernamental y que agrava la falta de divisas en el país”.

Un nuevo gobierno de Maduro solo podría prometer a los venezolanos un mayor aislamiento del mercado, la pérdida casi absoluta del negocio petrolero, la pérdida definitiva del control del bolívar, del petro o de cuanta moneda pueda ser inventada en adelante, y una implacable escasez de alimentos que desatará tarde o temprano la furia, imparable por cualquier represión de cualquier ejército. Puede ganar unas elecciones espúrias pero nadie le gana al tiempo.

¿Estará dispuesto Maduro a pagar tan alto costo de salida del poder?

@damasojimenez

El régimen usa su espuria “anc” para disparar a los acuerdos políticos

31 Enero, 2018

Por:

Carlos Canache Mata

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Si el régimen ejecutó con un tiro en la cabeza a Oscar Pérez y a sus acompañantes, ahora usa su espuria “anc” para disparar a los acuerdos políticos.

Las dictaduras se cuidan, ante la comunidad internacional de un mundo cada vez más globalizado e interdependiente, en aparentar una fachada democrática mediante la realización de elecciones; pero elecciones no competitivas, es decir, unas elecciones en condiciones que le garanticen un falso triunfo y aseguren la derrota de la oposición. Y si por alguna circunstancia falla la trampa, entonces recurren a la alteración franca y fraudulenta de los resultados, para lo que cuentan con el apoyo vergonzoso de una autoridad electoral parcializada y sumisa.

Si la dictadura venezolana ejecutó con un tiro en la cabeza  a Oscar Pérez y a sus seis acompañantes, ahora acaba de utilizar a su espuria asamblea nacional constituyente (con minúsculas) para disparar a la cabeza de los acuerdos políticos al ordenar, usurpando funciones del CNE, que la elección presidencial correspondiente al período 2019-2025 se realice en el primer cuatrimestre de este año, antes del 30 de abril, en lugar del mes de diciembre, como ha sido tradicional.

Como han señalado analistas y expertos electorales, al reducirse el tiempo de organización del proceso, habrá que omitir varios pasos del cronograma electoral, entre otros, la actualización del Registro Electoral que no se hace desde mayo del año pasado, las auditorías de verificación del software y del Registro Electoral, los lapsos de postulaciones y sustituciones de candidatos, y, en fin, un conjunto de garantías que, al desaparecer, facilitan la trastada. En Miraflores se piensa, con la asistencia del tutelado consejo cubano, que había que fijar de una vez la fecha electoral para aprovechar los problemas internos de la MUD y adelantarse a la profundización de la hiperinflación (el FMI la estima en 13.000% para 2018) y  del derrumbe total de los indicadores económicos.

Otro zarpazo fue la decisión de la asamblea nacional constituyente obligando a los partidos políticos que no participaron en las elecciones municipales últimas a validar su nómina de militantes, lo que ya se había hecho el año pasado, además pasando por alto que esa exigencia legal sólo procede cuando la no participación se refiere a dos elecciones nacionales seguidas. Todos pudimos comprobar, adicionalmente, las limitaciones añadidas por el CNE al ordenar el fin de semana pasado que, en la mayoría de los casos, sólo se instalará una máquina única para la validación simultánea de la militancia de Acción Democrática y Primera Justicia.

Como si no bastara lo anterior, la Sala Constitucional del TSJ, en sentencia del 25 de enero, inhabilita a la MUD para participar en las próximas elecciones presidenciales, ordenándole al CNE la no validación de su tarjeta, la famosa tarjeta “de la manito”, la más votada en toda la historia electoral venezolana, con el alegato de que tal validación “contraría abiertamente la prohibición de la doble militancia”. Al día siguiente de la ilegalización de la tarjeta de la MUD, Nicolás Maduro anunció que, para que funcione como alianza electoral, “hemos decidido legalizar, por petición de las bases, al movimiento «Somos Venezuela»”.

El régimen, en su soledad dictatorial, ya hace cualquier atrocidad.

La Masacre del Junquito y las elecciones

opinión

Luis Manuel Aguana

Luis Manuel Aguana

31 enero, 2018

(Intervención en la Cátedra Pío Tamayo el 29 de enero de 2018)

Muchas gracias a la Cátedra Pio Tamayo por la oportunidad de participar de nuevo en la discusión de temas de especial trascendencia para Venezuela como lo es ciertamente este caso gravísimo que toca muchas dimensiones del problema que enfrentamos en el país.

Escribí a los días siguientes de la masacre una nota donde manifestaba que el caso de Oscar Pérez no ha sido todavía evaluado en su justa dimensión, no solo por sus implicaciones para el régimen por la violación de los derechos humanos de aquellos que fueron masacrados en presencia todo el mundo a través de las redes sociales, sino por su trascendencia en la política actual, las reacciones militares, así como en la reafirmación del carácter forajido del Estado que conduce Nicolás Maduro. Creo que el régimen ha desestimado las implicaciones de este vil asesinato, despachándolo como cualquiera de los que ha cometido desde el año 2002, siendo este muy diferente.

Pero ese relato ya lo esbozó el Prof. Blanco Muñoz en su extenso y explicativo artículo “De la Masacre del Junquito a la Masacre Electoral” (http://historiactual.blogspot.com/2018/ … sacre.html). Muchas preguntas que aparentemente apuntan a un escandaloso mensaje abierto y amenazante del régimen a la sociedad en su conjunto, que comprueba todo lo que hemos visto en las calles cuando lanzan a los colectivos a agredir a las marchas, pero que a la vez demuestra su sorprendente debilidad y propias contradicciones.

Sin embargo en lo personal no creo que este trágico episodio sea la consecuencia de un frío cálculo de aumento de la agresión en contra de la sociedad a fin de lograr su dominación final. No me mal interpreten. Ciertamente lo que pasó en el Junquito fue una masacre al estilo de las ya utilizadas por otros gobiernos en el pasado como indica el Prof. Blanco Muñoz, pero a diferencia de ellos, a mi juicio esta responde a un descomunal desorden del régimen y sus líneas de jerarquía indefinidas.

Las posiciones de poder en Venezuela fueron repartidas antes del fallecimiento de Hugo Chávez entre los dos delfines del Galáctico: Diosdado Cabello y Nicolás Maduro. Para que Cabello aceptara que Maduro se quedara como heredero en la Presidencia pidió como precio a PDVSA, el SENIAT y las Fuerzas Armadas. Las joyas de la corona pues. De allí que a partir de la muerte de Chávez, el país se convirtiera en un saco de gatos con rumbo desconocido sin un jefe único. Las intrigas, las ordenes y contraordenes, los funcionarios traidores a una u otra corriente han hecho de un gobierno que de por si es malo en uno descomunalmente peor. Y sumamente peligroso para los venezolanos. Y eso hizo implosión en 15 de enero con el asesinato de Oscar Pérez. A ambas corrientes las une solo el instinto de supervivencia.

Consultando en estos días con gente que sabe de inteligencia militar y me dicen que Oscar Pérez hizo todo lo contrario a lo que se hace cuando se pretenden realizar operaciones de comando con expectativas de éxito: era mediático, no se dedicó a lo que realmente hacen los grupos irregulares armados como el caso colombiano, razón por la cual nadie lo tomo realmente en serio. Resultado: fue localizado y muerto por un régimen que está en crisis de pánico. Esa fue su tragedia. Sin embargo estaba en contacto con muchos cuadros activos de las Fuerzas Armadas y eso tiene al régimen en un alto grado de alerta y peligrosidad.

¿Cómo se conecta esto con el tema electoral? Claramente el régimen huyo hacia delante, cubriendo la masacre con un llamado a elecciones desde la inconstitucional constituyente. Sabe que no es posible sostener este estado de cosas por mucho más tiempo sin hacer algo. Y ese algo es el carnaval electoral, acompañado por una oposición marioneta entregada y fácilmente comprable. Pero como a todo mal cirquero le crecieron los enanos.

La comunidad internacional rechazó de inmediato ese llamado a todas luces fraudulento. Por todas las razones esbozadas desde hace tiempo por este escribidor y un grupo de destacados venezolanos, el CNE es una trampa técnica a la que la oposición concurre sin condiciones. El resultado: perderán de nuevo, así traigan a Donald Trump como candidato. Es un completo sinsentido ir a elecciones con una Constituyente oficialista en funciones, eso sin hablar de ausencia de condiciones mínimas.

¿La salida? Cerrar filas en contra de ese proceso electoral, dejando solo al régimen. En Venezuela se acabaron las elecciones tal y como las conocíamos. Ahora lo que resta es convocarnos en una solución que presione por una salida del régimen desde adentro y desde afuera del país, que no les permita la gobernabilidad hasta que acepten contarse de una manera auténtica, entendiendo por contarse una Consulta Popular con preguntas concertadas, sin el CNE y al estilo del, 16J pero esta vez con consecuencias.

¿Qué será difícil? ¡Claro que será difícil! Pero el juego tendrá ahora que ser otro que involucre la resistencia civil no violenta en cualquiera de sus manifestaciones desde todos los sectores de la sociedad. La otra salida es la huida del país o la resistencia hasta alcanzar ese objetivo con el riesgo de perecer en el intento. Total, la muerte ya la estamos contemplando todos los días quienes decidimos enfrentar el problema en el país, sea por hambre, delincuencia, enfermedades o la misma violencia del régimen. Entonces que cada cual decida lo que quiere hacer…

Muchas gracias…

Blog: http://ticsddhh.blogspot.com/
Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

Presidenciales trágicas

opinión

Leandro Rodríguez Linárez

Leandro Rodríguez Linárez

31 enero, 2018

El gobierno más rechazado de nuestra historia se encuentra desplegando lo que pueden ser sus últimas jugadas, en menos de un año suma el fracaso de la ANC y posteriores procesos electorales en los que sus “triunfos” no les significó nada, pues fueron flagrantes las violaciones a la Constitución y a todos los preceptos democráticos. Asimismo, intenta modificar el control de cambio con repetidas fórmulas fracasadas y apuesta a un bono disfrazado de criptomoneda, más lleno de dudas que de esperanzas, el gobierno tiene credibilidad cero en el mundo entero. Su último cartucho son hilvanar unas presidenciales con el mismo patrón de ilegalidad e ilegitimidad, al respecto:

Escenario 1) En un hipotético caso que el gobierno ceda ante la presión internacional (la nacional le importa un comino) y se vea obligado realizar elecciones presidenciales transparentes, estas las perdería, pero el nuevo presidente tendría que humillarse ante la “constituyente”, es decir, no tendría poder alguno, quedaría supeditado a la voluntad de 545 asambleístas del Psuv. Sí éste no acepta humillarse sencillamente no podrá ni siquiera investirse, en ambos casos, la comunidad internacional lo ha dicho, no reconocería un poder ejecutivo distinto al que emane de la verdadera voluntad de la nación.

Escenario 2) El gobierno contra viento y marea decide finalmente realizar las presidenciales con el mazo dando, con trampas y ventajismos inusitados, ello le daría un “triunfo” al gobierno, “triunfo” que redundaría en otro estruendoso fracaso, así la comunidad internacional (geopolíticamente determinante) ha dicho que bajo ningún concepto reconocería a Maduro, lo cual traería consecuencias muy graves. También es probable que en este escenario la oposición dignamente decida no competir, lo que traería mismas consecuencias de no reconocimiento al gobierno.

En ambos escenarios las sanciones no se harán esperar, con trágicas repercusiones al pueblo. Lo peor de todo, es que el gobierno sabe cuáles serán las secuelas al continuar burlando la voluntad del pueblo, pueblo que desde hace años no lo quiere en el poder… por su ineficiencia, indolencia y corrupción. En defensa de un pueblo inerme, humillado, explotado en su buena fe, la comunidad internacional ha decidido actuar.

Un escenario aparte es que producto del “diálogo” la oposición se le ocurra reconocer la ANC, en este capitulo los resultados serán peores, se constitucionalizaría el modelo castrista en Venezuela de élites políticas privilegiadas y un pueblo esclavizado a racionamientos, controles y represión. Incluso, la presidencia de la república en manos de un independiente o un opositor sería inútil.

Así, las venideras presidenciales, como los últimos procesos electorales planificados por instituciones secuestradas por el Psuv, cuyo único objetivo es lograr la forzada sobrevivencia del chavismo, solo traerán consecuencias trágicas a los venezolanos. Venezuela prosperará cuando se supere al chavismo y elijamos gobernantes obedientes a la ley, al pueblo.

@leandrotango

La dimensión desconocida

opinión

Froilán Barrios

Froilán Barrios

31 enero, 2018

Los venezolanos vivimos a merced de un régimen que mueve sus tentáculos sin escrúpulo alguno para detentar el poder, igual manipula la constitución, estadísticas socioeconómicas, creencias religiosas, la diplomacia internacional, con la finalidad de mantener eternamente a un país en vilo, distraído en su desgracia, mediante patrañas que carcomen como cáncer terminal a una Venezuela, que forjó instituciones y condición de vida digna en los avatares del siglo XX.

Este cuadro dantesco que presenciamos a diario no necesita explicación, lo leemos, visualizamos y sufrimos en la calle, tomando aquella reconocida frase “no me lo cuentes, yo estuve allí”. Tragedia que no afecta en lo más mínimo el rictus gubernamental, no tiene piedad alguna solo su cara de piedra, al aplicar el guión tramado en la Habana, que el castrismo conoce perfectamente, manipular hasta la saciedad y erigirse como víctima permanente del imperio, y de ello fagocitarás per secula seculorum.

Su maestría y destreza es colosal, juega a placer en el escenario que disfruta diseñar, tanto que le impone al adversario político opositor hasta el terreno donde pueda atreverse a soñar, en este caso el electoral, aún cuando manifiesta sin empacho alguno al mundo entero el verdadero curso, trazado en su norte franco: Plan Socialista 2013-2019, Plan Socialista 2019-2025, Plan Socialista PDVSA 2019- 2026, rumbo al Estado Comunal, orientado a implantar un apartheid con el carnet de la patria.

Moviéndose a sus anchas con el peso del estado impone un ritmo avasallante, que enfrenta como contraparte a una oposición que juega con un solo argumento las condiciones electorales, y en este caso las presidenciales, esgrimiendo una espada de papel frente a un régimen que ya ha prefigurado el resultado, a tal extremo que va a Santo Domingo con la picardía criminal de excluir partidos opositores y al mismo tiempo imponer sus condiciones a las presidenciales.

Tanta ingenuidad en verdad no tiene precio, pretender derrumbar la dictadura sólo con la participación en las presidenciales. La oposición en general, MUD y resto de versiones, deben analizar que la agenda política para superar esta tragedia, se inicia con la conformación de un gran acuerdo general ceñido a un gran objetivo, la liberación nacional, de un país ocupado e hipotecado a potencias extranjeras, donde existe un solapado ejército de ocupación incrustado en nuestra geografía, a través de los convenios de asistencia médica con Cuba y acuerdos económicos antinacionales.

Cuando la MUD coloca como su carta predilecta las elecciones está partiendo de un iluso escenario de salida del régimen, en el que se pudiera participar, sólo con el objetivo de desenmascarar ante la comunidad internacional las dimensiones de la trampa. Tal como sucediera el 30/11/1952, cuando el fraude cometido por el general Pérez Jiménez, lo calificó oficialmente ante el mundo de ser una dictadura, y de paso lo ilegitimó ante al pueblo hasta su caída en 1958, ya que para salir de los regímenes totalitarios hay que elaborar un libreto original, que lamentablemente la oposición venezolana del siglo XXI no se ha dignado reflexionarlo, o si lo tiene es un secreto bien guardado.

Lo cierto del caso es que el régimen maniobra en varios tableros, la oposición sólo en uno, cuando se trata de construir un mensaje integrador, claro, de propuestas factibles, más allá de la euforia del cortoplacismo y la pretensión de llegar al poder, creyendo que los mangos están bajitos. En política, sin método no se llega ni a la esquina, y tal como prefigura una oposición dividida, morderá el polvo de la derrota anunciada ya sufrida en las preliminares de gobernadores y alcaldes 2017, como ilustrara un viejo proverbio francés “en política quien se deja manipular pierde”. Y de ese costal bastante ha masticado el pueblo venezolano.

Movimiento Laborista