Tabaré al desnudo

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11 DE AGOSTO DE 2017 12:30 AM

No hay dudas sobre la importancia de la batalla que los demócratas venezolanos han ganado en el plano internacional. La dictadura de Nicolás Maduro y su camarilla civil y militar están arrinconadas y sometidas a críticas rotundas que le llueven por todas partes. Incluso, a la “izquierda caviar” europea no le ha quedado otra alternativa que dar pasos atrás y refugiarse en las viejas acusaciones que por rancias ya no convencen a nadie.

Ya no quedan sino pequeños bolsones de resistencia en Italia y España. Buena parte de los partidos italianos siguen apegados a viejos esquemas y poco les importa la suerte de los ciudadanos itálicos que llevan vida en Venezuela con decencia, sudor y trabajo incansable.

A veces, en épocas electorales, los políticos se acuerdan de ellos y recorren suelo venezolano para trajinar algunos votos; pero hoy, en verdad, no hacen presencia activa para proteger a los miles de italianos y sus descendientes que están siendo expropiados y perseguidos por Maduro y su camarilla. Como ovejas cegatas han comprado el invento fascista de Maduro que tilda a la oposición de ultraderecha. Basta con preguntarle a cualquier italiano que viva en Venezuela si ha presenciado un acto de la extrema derecha parecido a lo que inquieta a Europa y a Italia.

Deberían mirar el caso de España que lleva en sus entrañas el virus de un lumpen ilustrado que imita en su vestimenta casual a una revolución de fachada, pero que han sido mercenarios bolivarianos antes que españoles. Insurrectos contra el capitalismo, pero que no desdeñan el pago en dólares porque les hace ascos el euro.

Sin embargo, la prensa española se ha mostrado generosa y solidaria con la resistencia venezolana, incluso más allá de cualquier compromiso lógico y civilizado porque conocen de dictaduras y de atropellos militaristas. Aquí Maduro se ha ensañado contra la colectividad española sin que existan razones para ello. Todo lo contrario, españoles, italianos y portugueses han sido un motor de nuestra economía desde que llegaron aquí a sembrar otra vida, y así se les ha reconocido hasta que llegó el socialismo militar, destructor y corrupto.

Ahora han tenido que regresar a su patria para, luego de tantos sacrificios, retomar sus vidas que en ningún momento fueron dañinas para Venezuela. Nos duele esa estridencia de odio, mezquina y brutal que busca extirpar algo que significa mucho para nosotros: los amigos que llegaron del otro lado del océano y tendieron un puente histórico indestructible.

Pero siempre se descubre una oveja negra en el rebaño. Ayer la agencia AFP transmitía un despacho en el cual el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, admitía que “Uruguay aprobó la suspensión de Venezuela del Mercosur por temor a medidas comerciales de sus socios en su contra, en una entrevista publicada por el semanario Búsqueda”.

Explicaba Tabaré Vázquez su cínica posición de esta manera más propia de un magnate de Wall Street que de un mandatario democrático: “¿Qué pasa con el Uruguay si se mantenía en una situación intransigente dentro del Mercosur? ¿Y si lo aíslan a Uruguay del Mercosur?”. (…) ¿Y cuántos puestos de trabajo se pueden perder? ¿Y si hay acciones que pueden perjudicar a los trabajadores uruguayos, a los empresarios uruguayos”.  Menudo capataz capitalista tenemos entre nosotros.

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