Revolución: estancamiento y retroceso

Nuevas tecnologías

18-07-2017
FÉLIX ARELLANO felixarellano50@yahoo.com

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El proceso bolivariano no solo está ausente, sino que menosprecia la gran mayoría de tales transformaciones y se mantiene en un pasado obsoleto que le resulta eficiente para perpetuar su autoritarismo


En la dinámica mundial la incertidumbre parece la nota determinante, empero también encontramos diversas tendencias creativas que tratan de marcar ritmos y procesos. En este contexto, en el plano político destacan, entre otros, la democratización, la promoción del diálogo, la negociación y la cooperación y una creciente sensibilidad ecológica; en el plano jurídico el fortalecimiento de los derechos humanos, el derecho humanitario y la regulación de la institucionalidad democrática.

Ahora bien, en el ámbito económico es donde se presentan las transformación más aceleradas, profundas y retadoras y tiene que ver, entre otros, con la virtualización de los procesos productivos que estimulan cadenas globales de agregación de valor; el incremento de los flujos digitales transfronterizos de bienes, servicios y capitales; el desarrollo de un nuevo modelo energético, nuevas tecnologías y nuevos materiales. El proceso bolivariano no solo está ausente, sino que menosprecia la gran mayoría de tales transformaciones y se mantiene en un pasado obsoleto que le resulta eficiente para perpetuar su autoritarismo.

El tema económico amerita una mayor reflexión pues el país, con muchos errores, ha aprovechado la vigencia del modelo energético basado en los hidrocarburos, que en sus primeros años se presentaba como una energía abundante y barata, pero con el tiempo dejo de ser barata, sobre todo luego de la crisis energética de los setenta, estimulada por el boicot árabe a las principales economías industrializadas en 1973. Que se transformara en una energía cara, por una parte, beneficio a los países petroleros, pero no todos han sabido manejar la enorme riqueza recibida, el proceso bolivariano aprovecho la bonanza para el gran despilfarro y la corrupción. Por otra parte, también estimuló la búsqueda de nuevas fuentes energéticas.

Adicionalmente, un mayor conocimiento técnico sobre los efectos negativos del CO2 para el ecosistema, en particular en lo relativo al cambio climático, también ha estimulado una mayor consciencia energética y la búsqueda de nuevas fuentes energéticas más sustentables ecológicamente. En este marco, se puede apreciar como el transporte avanza a fuentes como los biocombustibles, el biodiesel o los autos eléctricos. Ya se va tornando común oír que los hidrocarburos están perdiendo espacio y hegemonía; recordando que “la edad de piedra desapareció, no por la falta de piedras”.

Todos estos nuevos procesos técnicos y tecnológicos tienen su fundamento en la capacidad creativa e innovadora del ser humano, la revolución de la inteligencia que tanto desprecian los regímenes autoritarios. Son las mentes estimuladas en la libre y amplia capacidad creativa, que arranca con los sistemas educativos transformadores que privilegian la libertad, la investigación, la innovación y culminan en centros de excelencia donde interactúan y se refuerzan el cerebro, la educación, la producción y el mercado como Silicon Valley. El proceso bolivariano sataniza todos estos procesos, rechaza la meritocracia y premia la sumisión, el sistema vertical militar donde se cumplen ordenes, que no se discuten y mucho menos se innova.

Bajo la ceguera ideológica el proceso bolivariano ha destruido la capacidad industrial y productiva del país, incluyendo a PDVSA, buena parte de las industrias del estado se han transformado en chatarra, con enormes nóminas de personal, incluso algunos han denunciado que hasta grupos paramilitares se financian desde tales nóminas. Tenemos una empresa petrolera que cada día produce menos, de un bien que está dejando de ser estratégico. Pero los ideólogos del proceso se mantienen en los años sesenta, promoviendo escenarios de invasiones imperialistas a nuestros vastos recursos, sin reconocer que ellos los han destruido y que no resultan ni tan rentables, ni tan estratégicos como sus mentes revolucionarias los presentan.

Pero no todo está perdido, si se logra un cambio de mentalidad y de acción existen amplias alternativas para aprovechar los recursos existentes. Sobre estos temas se debatió en el reciente congreso de Conindustria y, para mencionar algunos de los múltiples aspectos abordados, podemos destacar que la innovación humana está promoviendo nuevas formas sustentables de utilizar los hidrocarburos, como el grafeno que por sus amplias bondades lo definen como “el material del futuro”; pero, también se habla de nuevos materiales como los plásticos bioinspirados, o las proteínas desarrolladas a partir del carbono.

Existen diversas oportunidades para aprovechar nuestros recursos energéticos, pero eso no será posible bajo el obsoleto modelo económico que promueve el proceso bolivariano y que aspira perpetuar con su ilegal e ilegítima asamblea constituyente. Para aprovechar eficientemente las oportunidades que se abren se requieren de una nueva mentalidad y un nuevo modelo de desarrollo que conlleve profundas transformaciones en la educación y en la economía.

Este medio no se hace responsable por las opiniones emitidas por sus colaboradores

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