Consulta soberana

Consulta soberana

18-07-2017
LUIS SÁNCHEZ luisantoniosanchez@yahoo.com

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Ciertamente el gobierno aún conserva fuerzas con sustento en una masiva represión pero, a la vez, por todos lados la desobediencia civil, la irreverencia, el hastío ante la crisis que vive el país, los arrincona


El deslinde institucional que sufre el país en los actuales momentos es evidente. Desde que se inició el periodo de este gobierno, próximo a cumplir 18 años en el poder, se comenzó a producir la ruptura del poder formal, solapándolo mediante artilugios “constitucionales” que les permitiera generar un estado informal que hoy, a través de una constituyente, pretenden constitucionalizar.

Nunca, quienes asumieron el poder el año 1999, tuvieron la intensión de respetar la institucionalidad del estado venezolano; la misma que le permitió acceder a ese poder. Por eso cada vez que sufrían una derrota electoral, siempre generaban alguna alternativa al margen de la institucionalidad que les permitiera contraponerse a la institución perdida. Así, ante la derrota de la reforma constitucional de 2007, activaron una enmienda con el mismo propósito. Ante la derrota en la Alcaldía Mayor, crearon el gobierno del distrito capital y transfirieron las más importantes competencias de esta. Ante la pérdida de la gobernación de Miranda, crean la vicepresidencia para el estado Miranda, así como vicepresidencias regionales con el objeto de no entregarle recursos para inversión a gobernaciones y alcaldías que no estuvieran alineados con el gobierno.

Ante la contundente derrota en la Asamblea Nacional, lanzan la propuesta de AN comunal, declaran a la AN en desacato con argumentos al margen de la ley y por último intentan quitarle competencias para abrogárselas al TSJ de manera inconstitucional. Ante la postura institucional y valiente de Luisa Ortega Díaz, Fiscal del Ministerio Publico, la acción inmediata del gobierno es nombrar írritamente a través del TSJ una vice fiscal veleta, además de quitarle competencias a la fiscalía para trasladárselas a otras instituciones como la Defensoría del Pueblo. Sin dudas, un proceso de resquebrajamiento institucional que ha llevado a una situación extremadamente delicada al país, agravada por la convocatoria inconstitucional de una Asamblea Nacional Constituyente sin consultar al pueblo venezolano, que solo busca formalizar el estado informal que han venido promoviendo.

Los venezolanos que viven en completo estrés por la crítica situación política y económica, solo quieren paz institucional. La mayoría del país desea que se respete la constitución. Cree en la alternancia republicana, en el estado federal descentralizado. Los venezolanos desean abatir la inflación, minimizar la delincuencia y el delito, acabar con la impunidad del estado, activar las capacidades productivas del país, hoy subutilizadas. Desean que se genere confianza a la inversión privada, que se equilibre la economía para lograr crecimiento y desarrollo, que se Implemente una educación masiva y de calidad que valore y premie el esfuerzo. Los venezolanos desean que se normalice el abastecimiento de alimentos y medicinas.

Es urgente la atención a sectores más pobres y desasistido de la población que requieren, en los actuales momentos, del apoyo irrestricto del estado, con la firme idea de que parte importante de ellos sean incorporados en mediano plazo al sector productivo del país. Todo ello es posible en un estado institucional y de derecho, democrático, en donde se puede gobernar mal o bien, pero nunca quebrar las instituciones para perpetuarse en el poder, como pretenden quienes gobiernan actualmente con la imposición de una constituyente espuria.

El gobierno, al apartarse de la institucionalidad, ha logrado activar la civilidad en cada venezolano al extremo de producir una verdadera rebelión constitucional que reta a un estado forajido que se encuentra al margen de la constitución. Ciertamente el gobierno aún conserva fuerzas con sustento en una masiva represión pero, a la vez, por todos lados la desobediencia civil, la irreverencia, el hastío ante la crisis que vive el país, los arrincona. Este domingo 16, la consulta popular y soberana, mostró contundentemente que el pueblo venezolano quiere cambio político en el país. Fue una consulta soberana.

Docente universitario

(ljm1802@hotmail.com y @luisjosemart)

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