Antonio Di Giampaolo: En Venezuela no existe separación de poderes sino servilismo

5 Julio, 2017

Enrique Meléndez / especial ND / 5 jul 2017.- El periodista Antonio Di Giampaolo afirma que no sólo se trata de que la constituyente se hace “sin soberano”, sino que “más bien estamos ante una constituyente contra el soberano, que es distinto, pues aquí lo que busca el gobierno es enfrentar al ciudadano”.

“Este planteamiento está destruyendo un principio fundamental como es el derecho al voto tomando en cuenta que están tratando de diseñar un sistema electoral muy complejo”, afirmó el periodista y constituyente del 99.

Al inicio de su intervención afirmó que el tema de la separación de los poderes es algo que se nos está metiendo en nuestra vida cotidiana tanto más ahora, que se ha planteado la convocatoria a una constituyente por parte del presidente Nicolás Maduro, y en ese sentido expresó que la Constitución venezolana es la segunda de América Latina, después de la de Haití, y la primera de habla hispana; la cuarta en el mundo.

“En el Congreso de Angostura Bolívar plantea el tema de la separación de los poderes con absoluta claridad. Habla del poder Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial y el Moral. Este último es el que tiene que ver con la vigilancia de los valores éticos de los gobernantes, y Bolívar consideraba que debía existir el equilibrio entre esos poderes”.

Agregó que el artículo 136 de la Constitución de 1999 es el que se refiere a esta arquitectura del pentapoder y donde están contemplados el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial, que, menos mal, que allí se habla de un poder Ciudadano, en lugar de un poder Moral ya que a su modo de ver, así se torna más digerible desde el punto de vista del concepto y que, finalmente, está el poder Electoral.

Hizo ver que en la letra este pentapoder parecía ideal y que, no obstante, desde el mismo momento en que se realizaba la constituyente, el gobierno de Chávez realizaba una serie de nombramientos de funcionarios que formaban parte de esa constituyente, que entonces mostraban que esta gente había aprobado la Constitución de 1999, no para ellos acatarla, es decir, los que tenían la mayoría en esa constituyente, sino otros, y que esta no es una situación nueva, que se vive en nuestra historia republicana.

“A partir de ahí comienzan los problemas. Yo, por lo demás, respaldé la Constitución de 1999 porque me parecía bastante buena en varios aspectos, con todo y que había muchos otros puntos con los cuales no estaba de acuerdo y que critiqué en su momento. Pero era tan esencialmente buena que los que no quieren vivir con esta Constitución son ellos, y la quieren reformar y transformar como hemos visto, no sólo ahora con Nicolás Maduro, sino antes con Hugo Chávez también”.

Según Giampaolo, hasta el intento de reforma de Chávez se pensaba que esa arquitectura del poder con sus cinco poderes era instrumental, que tenía un efecto normativo esto de la separación de poderes y que una vez que se rechaza dicha reforma, comienza a cambiarse ese criterio, al punto al que hemos llegado hoy en día, donde se considera, según palabras de Luisa Estela Delgado, que la separación de poderes debilita al Estado.

Dijo que desde entonces se ha venido viviendo el período de las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia: “Hay una sentencia, por cierto, muy peligrosa, del TSJ, donde se establece que esa arquitectura del poder tiene sólo un criterio organizacional. Estamos hablando ya del 2009, 2011, que este tema de la separación de poderes es meramente organizativo, y tanto es así que una de las modificaciones que se pensaban hacer con la reforma de 2007 era en el artículo 136, y donde se decía que el presidente de la República era el coordinador de los poderes”.

Aquí trajo a colación el hecho de que uno de los magistrados que, por cierto, se puso de moda hace unos días, porque está en contra de la constituyente, declaró en la apertura del año judicial de 2011 que tanto el TSJ como los demás tribunales de la República debían aplicar severamente las leyes a aquellas causas o conductas que vayan en desmedro de la construcción del socialismo bolivariano y democrático.

“Las sentencias 155 y 156 son muy peligrosas porque crearon además un punto de inflexión y porque pusieron al descubierto la intención de Nicolás Maduro, con la 155 en especial, de arrogarse una Ley Habilitante muy extensa sobre todo en materia de reserva legal y penal, y la 156, entre otras cosas, termina diciendo que no hay inmunidad parlamentaria”.

Para Giampaolo la situación, que se establecería a partir de la ejecución de esas sentencias, nos lleva a la época de José Antonio Monagas, quien proclamaba que la Constitución sirve para todo y que en cierta medida la estamos viendo en hechos, como el episodio que acaba de suceder con Julio Borges y coronel Lugo luego de que éste le diera unos empujones al otro,

Recordó que cuando se emitieron esas dos sentencias un grupo de constituyentes del 99 advirtieron en un documento que dieron a conocer a los medios de comunicación que aquí no se busca sino conferirle por parte del poder Judicial al poder Ejecutivo las facultades, que le estaba arrebatando a la Asamblea Nacional, además de hacer con la AN y los demás poderes lo que le daba la gana al Ejecutivo.

“Nosotros decíamos en ese documento que el sistema político venezolano es presidencialista y que debe establecer la cooperación entre los demás poderes, pero que en modo alguno la sumisión o la subordinación. En Venezuela no existe ni separación ni independencia de poderes ni mucho menos equilibrio. Sino servilismo y convivencia”.

Seguidamente, Giampaolo pasó a plantear la coyuntura en la que estamos en el día de hoy: hay un quiebre institucional, hay una ruptura del orden constitucional, hay conflictos políticos, hay caos económico, hay crisis social y en medio de esta situación, se desata el planteamiento de la constituyente, pero está claro que Maduro no quiere hacer una constituyente, como lo dice la propia Constitución, sino que lo que busca es otra cosa.

En este punto se permitió corregir el título del foro: “¿Constituyente sin soberano?”, pues le pareció que más bien era Constituyente contra el soberano, que es distinto, pues aquí lo que busca el gobierno es enfrentar al ciudadano. Agregó que este planteamiento está destruyendo un principio fundamental, como es el derecho al voto, tomando en cuenta que están tratando de diseñar un sistema electoral muy complejo y que parte de varias cosas.

“Primero dijeron: no tiene que votar la gente para ver si vamos a una constituyente, sino que la convocó directamente, con lo cual se confunde la convocatoria con la iniciativa. Pero, además, en el caso de la iniciativa el 15% de los electores puede convocar una constituyente pero no para aprobar una Constitución que nos conduzca a una monarquía, de modo que el 15% de la población le estaría imponiendo un Estado monárquico al 85% del resto. Bueno, eso es lo que está pasando con Maduro”.

En ese sentido, Giampaolo afirmó que ni el presidente es el pueblo ni el 15% de los electores constituyen el pueblo, como tampoco las dos terceras partes de la AN.

Por otra parte, se mostró en desacuerdo ya desde la primera de las frases del decreto presidencial de convocatoria, ya que allí se habla de calidad revolucionaria en la conducción hacia el socialismo, aparte de ese intento de introducir el tema de las misiones sociales en la Constitución. Le pareció que, a ese respecto, había que también incorporar allí el tema de la cola del pan, del ruleteo de farmacia en farmacia, etcétera, y que, entre tanto, se propone promover el diálogo para la paz buscando arrasar con la derecha o con la oligarquía, como declaran un Isaías Rodríguez o una Iris Varela.

Al abordar el tema de las bases comiciales, hizo ver que allí se observaban distorsiones, a partir del capítulo de la elección de los candidatos en función de la base poblacional, así como en la elección de los 181 constituyentes sectoriales, que entonces le dan un carácter corporativo al proceso, tomando en cuenta que la votación no es universal.

“Hay tanta improvisación en este tema de la Constituyente que se parece mucho al tema del billete de cien bolívares, porque según se dice, 545 constituyentes se van a instalar en el Salón Elíptico. Bueno, no caben. Por otra parte, la Constituyente se trata de una dictadura constitucional (en buenos términos, hizo la salvedad) por el tiempo que dure su ejercicio de sus funciones. Pero si usted no le pone límites a ese poder, el poder no conoce fronteras, y eso es muy grave porque ellos con esta constituyente pueden durar hasta el 2021”.

A su modo de ver, esta constituyente se va a instalar sin fecha en el calendario, se va a arrogar la hegemonía en la toma de decisiones, va a significar la concentración de poderes, en lugar de la separación, que vamos a regirnos por la doctrina de Eudomar Santos, “conforme va viniendo, vamos viendo”, y se aplicará el Código de Hammunarabí, la Ley del Talión, así como la Ley del Embudo.

Cerró su peroración considerando que, en efecto, la constituyente de Maduro se puede instalar pero de todas formas, la historia continúa y el deber de los venezolanos que se oponen a ella es el de seguir luchando, tomando en cuenta que este tema de la constituyente nos ha puesto a caminar en la misma senda a unos y a otros, chavistas disidentes y opositores se están encontrando abajo y eso puede tener un valor, partiendo de la circunstancia de que estamos en un país de libertadores, de luchadores.

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