Sergio Arancibia: ¿Podrá Lazaro resucitar?

30.06.17, 5:21 am / NoticieroDigital.com /

opinión

30 Junio, 2017

Todos sabemos que los dólares provenientes de la venta internacional de petróleo no están fluyendo hacia la economía venezolana en la cuantía en que lo hacían en años anteriores. Ello, como consecuencia de la caída de la producción, de la carencia de inversión, de la falta de mantenimiento, del endeudamiento de la empresa petrolera, del aumento de la nómina fuera de todo raciocinio, de la asociación con empresas que no aportan tecnología ni capital, por la comercialización a lo amigo y por el cobro cuando se pueda. También por la baja de los precios internacionales del petróleo.

El oro- proveniente de las reservas internacionales del BCV- tampoco se puede seguir vendiendo para sacarle las patas del barro al gobierno. Ese oro se acaba, y si no se acaba, se reduce a niveles peligrosos. No se trata de un recurso renovable.

La posibilidad de endeudarse es casi nula, pues la tasa riesgo país es sumamente alta – más del 20 % – pues el sistema financiero internacional no tiene confianza en las locuras económicas que aquí se llevan adelante.

La inversión extranjera tampoco llega, pues no hay normas claras al respecto, sobre todo en materia cambiaria, en lo concerniente a la repatriación de utilidades y de capitales y en lo relativo a los tribunales en los cuales resolver eventuales conflictos

La posibilidad de exportar mercancías distintas al oro y al petróleo tampoco se visualiza como una salida de corto plazo, pues no hay políticas de promoción de exportaciones, no hay divisas para importar insumos y materias primas, ni existe una tasa de cambio que permita las rentabilidades requeridas para hacer posible el proceso exportador.

Por lo tanto, no hay políticas serias que permitan decir que se construye una economía que no descanse en el rentismo petrolero. En el fondo de las cosas se sigue poniendo la esperanza en que el precio internacional del petróleo repunte en el mercado internacional y saque al gobierno actual de sus apuros. Desgraciadamente para el gobierno y para el país, el precio del petróleo no da señales de que vaya a repuntar. Los esfuerzos de la Opep – con recortes de producción y con acuerdos con los países `productores no Opep – no han dado los resultados esperados. La Opep ha perdido, al parecer, la capacidad de influir en forma decisoria en el mercado petrolero, y a este fluye en forma creciente el petróleo extraído por medio de las técnicas de fraking, especialmente proveniente de Estados Unidos. La demanda de China, a su vez, no es suficiente en esta oportunidad para mantener altos los precios.

Por lo tanto, el rentismo petrolero yace agonizante en su lecho de muerte, por causas internas y externas, pero no se hace nada para buscarle reemplazante. La única política es esperar que resucite.

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