Jorge Antonio Galindo: ¿Quién nos entiende?

30.06.17, 5:21 am / NoticieroDigital.com /

opinión

30 Junio, 2017

La tarde del pasado martes 27 de junio sin duda fue muy acontecida. Se cumplía otra jornada de protestas convocadas por la Mesa de Unidad Democrática en defensa de la libertad de expresión y respaldo a los comunicadores sociales que han sido víctimas del abuso de autoridad en el cumplimiento de su trabajo. Sucesivamente se realizó la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional que se vio afectada por una situación irregular en la que efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana agredieron a varios diputados, incluyendo al Presidente del Parlamento Julio Borges, acción que condenamos enfáticamente.

Paralelamente a estos eventos del Palacio Federal Legislativo se presentaron una vez más un grupo de afectos al oficialismo que tienen como “profesión” agredir a todo el que les resulte sospechoso de ser opositor y que se atreva a merodear el recinto que funge como la Casa de las Leyes y al que todos tenemos derecho de visitar. Estuvieron allí para hacer lo que saben hacer: agredir y amedrentar a los diputados electos por la voluntad de aproximadamente catorce millones de venezolanos, manteniéndolos retenidos y lanzando explosivos artificiales, por supuesto bajo la mirada complaciente de los “custodios” funcionarios de la guardia nacional. Por otra parte, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia cometía otra aberración jurídica al despojar ilegalmente de sus facultades a la Fiscal General de la República Luisa Ortega Díaz que en los últimos días ha venido calentando la atmósfera al régimen acostumbrado a mangonear a todos los poderes del Estado.

Ante semejante embestida informativa es perfectamente entendible que los ciudadanos estuviésemos tratando de poner orden en nuestra mente para poder formarnos una perspectiva medianamente ajustada al contexto de lo que ocurría. Asimilar lo que ocurría no era fácil en medio de la angustia y ansiedad que tenemos por el futuro cercano del país. Se entiende que cada quien desarrolle su mecanismo de defensa para no cruzar la línea de la locura, porque francamente lo que tenemos que vivir los venezolanos es de condición psiquiátrica.

Pero cuando comenzábamos a digerir todo, mientras tomábamos el lujoso y tradicional café vespertino (sí, algunos todavía lo hacemos) convencidos que se había culminado otra faena política, los caraqueños presenciamos el sobrevuelo de un helicóptero perteneciente al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas que sorprendió a todos al realizar varios disparos y arrojar algunas granadas al edificio sede del TSJ al norte de la ciudad y a pocos metros del Palacio Presidencial de Miraflores. Algunos captaron con sus cámaras que desde la aeronave se mostraba una tela donde se podía leer: “350, Libertad”.

Por supuesto, hasta el que viene mostrando indiferencia con lo que ocurre en el país concentró su atención ante lo que estaba ocurriendo, comenzó a reinar la confusión, los promotores de las cadenas de audios telefónico saturaron las líneas, las vecinas que tienen un sobrino que está casado con la hija de un asistente del mensajero del chofer de un Coronel del ejército nos acribillaron con sus “tubazos” de que estaba pasando de todo en todas partes y en cada dimensión, pero lo más común fueron los escépticos, algunos que religiosamente son fanáticos de las teorías conspirativas del G-2 cubano al que le atribuyen hasta la gripe que le da al perro de la casa y que en seguida dispusieron: “eso fue un show del gobierno”.

Curiosamente, muchos de los que aseguran que el régimen está debilitado o derrotado y que es cuestión de horas para que termine de irse son los mismos que le atribuyen el poder y la fuerza sobrenatural de controlar todos los sectores del país, en especial de los distintos organismos de seguridad y defensa del Estado. Así, siempre supondrán que todo lo que se salga del margen en el acontecer nacional se trata de una olla que se pretende montar para tapar algo, pero siendo justos, no se les puede culpar: tenemos casi dos décadas sobreviviendo al chavismo, sin embargo hay que ponerse de acuerdo: ¿es débil el gobierno de Nicolás Maduro o no?

Cuando estamos urgidos de transitar un cambio en la situación del país, solemos ver distintas luces al final del túnel sin tener la certeza de tratarse de la salida o de un tren que viene en sentido contrario, pero a pesar de eso tenemos que poner orden en lo que buscamos. ¿No sé supone que constantemente exigimos a los oficiales de los cuerpos de seguridad y defensa del Estado que se pongan los pantalones para enfrentar a quienes han enterrado a la República y que se pongan del lado de quienes queremos rescatar la democracia y libertad?, ¿Entonces, por qué cuando alguien desde los componentes da un paso al frente en su desconocimiento del régimen entonces lo acusamos de ser un “show para distraer la atención”? Caramba, ¿quién nos entiende?

Amigos: para cualquier miembro de las fuerzas públicas no es fácil desmarcarse del gobierno ilegítimo y persecutor, para ellos hacerlo significa arriesgar hasta su propia vida y las de sus familias. Si queremos que salgan a hacer su trabajo en el recate del orden constitucional no podemos atacarlos nosotros mismos.

La acción emprendida por el grupo comando encabezado por Oscar Pérez no fue ningún montaje. Es cuestión de tener sentido común e investigar un poco. Al gobierno le conviene siempre generar la opinión de que todo fue orquestado por ellos porque así se tiene la percepción que Nicolás Maduro tiene el control de todo y la verdad es que no, no hay manera alguna que lo ocurrido le haya servido para sacar algún beneficio, por el contrario, dejó al descubierto su debilidad y las fracturas profundas que son más que evidentes.

Tampoco permitamos que los dirigentes políticos guerreros de micrófonos pretendan minimizar la acción de estos hombres con su inteligible requerimiento de un cambio pacífico y democrático que desplace a los que han sepultado la Constitución y han cerrando las vías legales aferrándose al poder a costa de la sangre de decenas de venezolanos asesinados en su lucha por la libertad. Captemos el mensaje que nos envían desde los círculos institucionalistas de los cuerpos policiales y militares que quedan y respondamos con inteligencia y respaldo, porque sin ellos será muy difícil conquistar nuestros objetivos republicanos En próximas entregas abordaremos este tema con algunas precisiones importantes.

Profesor en Ciencias Sociales

Twitter: @jaggalindo
[email protected]

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