ALFONSO HERNÁNDEZ|La rebelión de los pobres

30 de Junio de 2017

Ante la pregunta que me han realizado como consultor político y profesor de Ciencias Políticas, sobre la situación de crisis política en Venezuela, me remito a evaluar a nivel de Política Comparada escenarios ocurridos con eventos similares en otros países latinoamericanos, como Chile, Argentina y Paraguay,  bajo escenarios totalmente distintos al contexto que vive la sociedad venezolana, sin embargo con variables análogas que pueden tomarse como referencia desde la Psicología Política, permitiendo identificar la ruptura del orden social, producto de la impunidad como recurso de gobernabilidad, las violaciones de los derechos humanos, las corrupción, el exceso de represión y militarismos, el debilitamiento genuflexo del sistema de justicia y el ajustes del texto normativo en detrimento de la democracia y el favorecimiento de los gobernantes para mantener el control político.

En los países estudiados el conflicto político ha estado dentro de su proceso de desarrollo y conformación de la estructura y estabilidad de las instituciones del Estado y de la ciudadanía, es decir en la historia de cada país existen cenizas y fragmentos de conflictos políticos producto de regímenes autoritarios y desenlaces frustrantes, arropados de luchas sociales que dejaron heridas profundas en la construcción de la ciudadanía, permitiendo en el presente la profundización y ampliación de los espacios democráticos, derivados de procesos de reconciliación política, enmarcados en los dilemas entre la verdad y la justicia y la reparación de la impunidad política sobre las violaciones de los derechos humanos.

Desde la Psicología Política, se ha logrado interpretar la realidad política contemporánea de dichos países, considerando las variables en los procesos de cambio; la transición política y la crisis de gobernabilidad, tal como ocurre actualmente en Venezuela, tomando como referencia de análisis la presión ciudadana y la crisis de legitimidad del Estado, como elementos para predecir las conductas colectivas que podrán incidir en el desenlace del proceso político venezolano.

Particularmente al estudiar el caso venezolano, puede notarse que el detonante de la presión social no solamente está circunscrito a las condiciones políticas o debilitamiento del sistema democrático, el mayor punto de ruptura que pone en jaque la permanencia del régimen, son las condiciones económicas que sufre la ciudadanía, derivados de la imposibilidad de poder paliar la crisis alimentaria y el hambre que hoy padece el pueblo.

Ciertamente, los elementos políticos han conllevado a la presión de calle, sin embargo las manifestaciones populares que se han evidenciado últimamente están relacionadas directamente con la dificultad que tiene la gente para poder alimentarse, dada la incapacidad del gobierno de resolver la depresión económica que vive el país, por lo tanto no está siendo la ilegitimidad política la que está socavando al régimen, es la economía que forma parte del sistema político en su conjunto.

Los estudios de opinión pública, han señalado que mientras los estratos más bajos de la sociedad vean insatisfechas sus aspiraciones y observan cómo se desmorona las esperanzas creadas por el Comandante Chávez al vender al Socialismo Bolivariano del Siglo XXI como alternativa al modelo salvaje del capitalismo y con ello asegurar la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad para el pueblo”, el nivel de apoyo y conexión con la “revolución”, cada día se desvanece, ya que la paciencia es superada por el hambre y apelan a la calle como reacción de desespero al verse abandonados, decepcionados y engañados ante las promesas hechas, derivando el punto de quiebre del gobierno, ante su incapacidad de poder responder ante las variables económicas que no pueden resolverse con decretos leyes ni bayonetas.

En tal sentido, puede afirmarse que la incapacidad del régimen para atender el tema económico y mitigar las condiciones de hambre y de pobreza de un pueblo desesperado y el enriquecimiento de una pequeña elite que pregona el socialismo como sistema político que brinda la mayor felicidad posible, pero a la vez se desnuda como una oligarquía política – militar, con ambiciones de convertirse en una tiranía comunista, puede terminar en una rebelión social, en palabras Alexis de Tocqueville “solo quienes no tienen nada que perder se rebelan”.

@AlfonsoZulia|Politólogo|dialogopublico@gmail.com

Presidente del Partido Unión y Entendimiento  San Francisco|@PuenteSanFsco

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