¡Resiste, Persiste!

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Lo que Maduro y sus enchufados celebraron como una victoria en la OEA, no es más que una alegría de tísico, una simple alegría efímera e irreal producto de un acto de extrema injusticia, porque aún siendo minoría en el organismo operan apunta de favores contra todo un pueblo que clama el apoyo internacional, no porque los venezolanos no seamos capaces de resolver nuestros problemas, sino porque el mundo no puede seguir siendo complaciente ante regímenes totalitarios y violadores de derechos humanos.

Les voy a contar de manera muy sencilla por qué digo esto… Los países presentes en la votación a cargo de los cancilleres suman más de 930 millones de habitantes. Quienes respaldan la lucha del pueblo venezolano (20) representan 867 millones de habitantes, los que votaron en contra y apoyaron al gobierno de Maduro (5) suman un poco más de 17 millones de habitantes, mientras que los abstencionistas, que fueron 8, representan a 44 millones de personas.

Proporcionalmente hablando, el 6,5% del continente decidió sobre el 93,4%. Así como oyen, porque el primer porcentaje representa el número de habitantes de los países que votaron en contra o se abstuvieron para que la OEA aprobara resolución contra la constituyente de Maduro, y el segundo es la suma de las personas que viven en los países que reconocen abiertamente que en nuestra Venezuela se rompió el orden constitucional.

Siendo más directos… un grupo de islas del Caribe decidió silenciar su voz y ser cómplice de una narco cúpula corrupta que intenta poner de rodillas a 30 millones de venezolanos que exigimos respeto a nuestros derechos. La pregunta que nos hacemos es: ¿a cambio de qué?

Mientras tanto, el grupito nefasto que pretende perpetuarse en el poder, sigue adelante en sus pretensiones de disolver la República a través del fraude constituyente. Así que estamos en conteo regresivo, resistiendo en la calle, ante una cruenta represión que con el paso de los días sigue llevándose la vida de nuestros jóvenes con sus balas, perdigones, metras, bombas lacrimógenas, etc.

Al estilo de los genocidas más famosos de la historia mundial, Nicolás Maduro ha dado instrucciones para que se practiquen un sinfín de violaciones a los derechos humanos de quienes han sido detenidos por el régimen. Se han multiplicado exponencialmente las denuncias sobre torturas, descargas eléctricas, golpes, personas abusadas sexualmente y bombas lacrimógenas arrojadas dentro de cuartos cerrados con la intención de asfixiar. Una vez más debemos recordar a quienes cometen estas atrocidades que estos actos representan crímenes de lesa humanidad que no prescriben.

Todos los funcionarios de la GNB, PNB, Conas, que están cumpliendo órdenes y desarrollando estos actos despreciables, deberían leerse el artículo 29 de nuestra Constitución, el cual reza textualmente: “El Estado estará obligado a investigar y sancionar legalmente los delitos contra los derechos humanos cometidos por sus autoridades. Las acciones para sancionar los delitos de lesa humanidad, violaciones graves de los derechos humanos y los crímenes de guerra son imprescriptibles. Las violaciones de derechos humanos y los delitos de lesa humanidad serán investigados y juzgados por los tribunales ordinarios. Dichos delitos quedan excluidos de los beneficios que puedan conllevar su impunidad, incluidos el indulto y la amnistía”. Pero además es conveniente que consulten el Estatuto de Roma y las recomendaciones de la Corte Penal Internacional.

El costo de la represión lo cargará en las espaldas la FANB que, repetimos, actualmente es la institución (según los sondeos de opinión) más desprestigiada de todo el país. Una vez más le decimos a la familia militar que están a tiempo de enmendar su papel ante la historia de nuestra Venezuela. Es lamentable que una institución tan querida por los venezolanos como lo fue, esté manchada hoy de sangre inocente solo por la ambición de un grupito de personas que no quieren dejar el poder porque para ellos significaría perder todos sus privilegios. ¿Hasta donde están dipuestos a manchar su honor los uniformados por la ambición de otros?

Sabemos que la Fuerza Armada Nacional tiene un rol fundamental en este proceso que estamos viviendo. Hay divisiones internas y llegó el momento de exigirle con firmeza a Nicolás Maduro que detenga la locura del fraude constituyente, más aún tras los recientes cambios hechos en la GNB, que lejos de corregir la actitud represiva cobarde, indican que se desplegará con más saña contra un pueblo que decidió aferrarse a la Constitución para recuperar su democracia y su libertad.

Quien estará a partir de ahora al frente de la comandancia de la Guardia, Sergio Rivero Marcano, fue jefe de la REDI oriental y está muy ligado a los paramilitares. También fue comandante de la Guardia del Pueblo y está vinculado a la llamada masacre de Barrio Kennedy.

Este gobierno, conformado por un grupo minúsculo de corruptos y narcotraficantes, está profundamente debilitado, ya que cuenta con el rechazo casi unánime del país, se esconde tras las togas de la inconstitucionalidad y se propone acabar con todo aquel que se le oponga. A ellos no les importa el país, ni la paz ni el futuro. Solo pretenden avanzar a sangre y fuego y gobernar sobre las cenizas de las instituciones y el cadáver de la democracia.

Ante esto no nos queda otra que mantenernos más firmes que nunca en nuestra lucha, porque le vamos a demostrar al dictaduro que no podrá imponer su fraude constituyente contra la voluntad de más del 80% de los venezolanos, civiles y militares.

Tenemos que derrotar ese terrorismo de Estado con la unidad de todo un pueblo que se cansó de morir de hambre, que se cansó de morir por falta de medicinas y que se cansó de la inseguridad, porque el ocupante temporal de Miraflores escogió el camino de profundizar la crisis económica y liquidar los vestigios del Estado de Derecho.

Ahora más que nunca, como dice nuestra Constitución, estamos llamados a desconocer cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe nuestros valores y principios republicanos y menoscabe los derechos humanos y las garantías democráticas. Todos los venezolanos estamos llamados a defender nuestra Constitución, la de todos los venezolanos, la que a ellos les incomoda. Tal como lo establecen los artículos 333 y 350 constitucional, el pueblo de Venezuela debe permanecer firme a su tradición de lucha por la independencia, la paz y la libertad. Mantengámosnos de pie, inquebrantables, en la lucha por el rescate de nuestra democracia. Persistir, nunca desistir.

¡Qué Dios bendiga a nuestra Venezuela y nos de fuerzas para recuperar nuestra libertad!

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