Carlos E. Aguilera A.: El periodismo, artillería de la libertad

20.06.17, 5:21 am / NoticieroDigital.com /

opinión

20 Junio, 2017

“La pluma es un fiel instrumento para transmitir con libertad los sentimientos sinceros” Simón Bolívar

La función primigenia del periodista es informar… buscar la verdad, una verdad que muchas veces cuesta encontrarla. El periodismo es una actividad sociocultural íntimamente vinculada al desarrollo de la sociedad en la que se desenvuelve. Por esta razón, el rol del comunicador social en la sociedad es esencial, por cuanto satisface la necesidad del colectivo de estar enterado de lo que ocurre en el país y en el mundo. Por ello, el periodista tiene como objetivo primordial informar y orientar en torno a los acontecimientos que ocurren en el país, por cuanto es una funció0n medular para formar y fomentar la opinión pública.

Existen distintos criterios en torno al rol del periodista en la sociedad moderna. Para algunos los hay buenos y malos, como en todas las profesiones, pero sin embargo la sociedad venezolana tiene claro conocimiento del rol que juega el periodista, por cuanto está consciente de que somos trabajadores sociales a su servicio, aun cuando en Venezuela la profesión se ha convertido en estos 19 largos y penosos años de esta llamada revolución socialista, marxista y por ende comunista, en un peligroso riesgo por decir la verdad.

Con el régimen chavista-madurista, antes con el padre de la tragedia que vivimos los venezolanos, y ahora con su hijo putativo y heredero de la corona, el periodismo venezolano ha tomado un impredecible giro, pues el ejercicio de la profesión se ha convertido en un peligroso riesgo por publicar la verdad.

De nada vale para el inquilino de Miraflores, con pre aviso de desalojo, la responsabilidad, principios y ética de los comunicadores sociales y de los medios en los cuales prestan servicio. Jamás imaginó que estos tuvieran tanta importancia, para el poder político. Por esa razón, no vaciló con el pretexto de “crear conciencia en la sociedad”, utilizar los medios de comunicación del Estado: VTV, Radio Nacional y posteriormente Radio Caracas TV, facultar mediante resoluciones oficiales un poder mediático del que dispone en los actuales momentos, con más de 185 televisoras y 450 radiodifusoras en todo el territorio nacional, a través de las cuales diariamente y en flagrante violación de la ley, las utilizan para divulgar propaganda política del régimen. Su aviesa idea o propósito no es otro que el de procurar con estos medios en sus manos construir un contrapoder informativo capaz de desbaratar las verdades que publican los medios independientes o privados, e imponer al mismo tiempo la imagen única, el pensamiento único y el discurso único, como el del fallecido Chávez, que aún a tres años de su ausencia física, lo transmiten cansonamente todos los días del mundo, al más puro estilo fascista de Joseph Goebels.

Denunciar es encarar con valentía, personalidad y coraje situaciones que a veces desdibujan la realidad o laceran la dignidad de terceros. Quienes actúan inmoralmente prevalidos del poder, que cual patente de corso los induce a realizar hechos que atentan contra la moral y la ética, lejos están de pensar que el papel primigenio del periodista es sacar a la luz pública, todo cuanto afecte el cuerpo social del país. Olvidan las normas elementales que deben imperar en una sociedad y las sabias enseñanzas que se supone recibieron en sus hogares, para evitar a futuro actitudes, comportamientos, desórdenes y otras manifestaciones que contraríen la dignidad de sus semejantes.

La Venezuela maravillosa revestida de paz y de bonanza, de pronto se ha visto afectada con tantos escándalos y situaciones, que nos exponen ante el mundo como un país en el que se han perdidos los valores éticos y morales, por culpa de quienes sin escrúpulos de ninguna naturaleza exhiben orondos no solo la riqueza de sus bienes materiales, sino le pesada carga de su inmoralidad, desfachatez, abuso, humillaciones, vejaciones y todo cuanto significa atentar contra los más elementales principios de respeto y consideración, para con un pueblo al que se le ha engañado y burlado grotescamente, solo con el pérfido afán de perpetuarse en el poder.

Quienes desempeñamos el oficio periodístico, “el más hermoso del mundo” como lo calificara el Premio Nobel de Literatura, el periodista colombiano Gabriel García Márquez, tenemos la ineludible obligación no solo de informar oportuna y verazmente sino de develar todo cuanto mediante artificios y maniobras se pretenda ocultar en perjuicio de la opinión pública. Luego, porque además de contribuir con el rescate de la verdad, hoy en día hundida en un peyorativo concepto de que es culpable de todo cuanto acontece en el recinto dictatorial de la revolución socialista, marxista y mal llamada bolivariana, los periodistas tenemos que luchar por mantener el hábito de la democracia y batallar contra el oprobio de grupos de caudillos ambiciosos, incultos e insaciables que pretenden impedir que ejerzamos nuestra soberanía nacional y gocemos de las instituciones democráticas. Es pues una lucha que recogerá la historia del presente siglo, de un contraste de luces y sombras, donde la tiniebla es la residencia cicunstancial, iluminada a ratos por el resplandor de un faro marinero.

Los periodistas no podemos ni debemos callar ante todo aquello que afecte la buena marcha de un país en lo social, económico o político. Cómo ocultar la desbordante corrupción en todos los estratos del estado; la inseguridad que mantiene a los venezolanos en vilo; los desastres que ocasionan los paramilitares colectivos al servicio del régimen; la escasez de alimentos y medicinas; los pésimos servicios públicos; la presencia de elementos extranjeros en las filas de las Fuerzas Armadas; la criminal represión a manos de efectivos de la Guardia y Policía Nacional, mal llamadas bolivarianas; el decrecimiento de la economía que se ubica alrededor de 7% anual, endeudado “per se” con China Rusia, Irán y quien sabe que otros países más, lo cual está a punto de convertir a Venezuela en un estado fallido, y a seguir pagando las consecuencias por la ineptitud, incapacidad y negligencia de quienes se creen dueños del país.

En resumen, no podemos permitir que un régimen abusando del poder pretenda romper los cánones de la moralidad, ética y principios que nos obliga a cumplir a los periodistas en función de nuestra misión profesional. No existe libertad de información porque el régimen de Maduro no garantiza el libre ejercicio periodístico y por el contrario asume una actitud hostil y delincuencial, pues no solo se reprime y agrede físicamente al o la periodista, sino que además se les despoja de su instrumento de trabajo: cámara fotográfica (medios impresos) y de videos (televisión).

No solo hay que parecer ser demócrata sino ser demócrata, y ese bastión le queda muy grande a Maduro y sus huestes rojas rojitas…

Periodista, historiógrafo, autor de la columna “Toque de Diana”, excorresponsal de la agencia de noticias internacional AFP, Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela y de la Academia Nacional de Ciencias y Artes Militares y Navales y Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122).

[email protected]
@_toquedediana

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