La amada ausente

opinión

Pedro Luis Echeverría

Pedro Luis Echeverría

19 Junio, 2017

Te conocí en mi pre adolescencia, desde ese entonces te amé y sentí que en lo sucesivo no podía vivir sin ti. Llegaste a mi vida y me fuiste enseñando las virtudes que tienes; también tus defectos que afortunadamente son perfectibles y que juntos, a través del tiempo, hemos venido trabajando para superarlos, sin alcanzar el éxito que anhelábamos. Es verdad que durante varios años de recíproco aprendizaje, el tránsito vital no ha estado exento de dificultades,perturbaciones,inestabilidad, crisis y contratiempos, pero también es cierto, que hemos tratado siempre de superar esas vicisitudes momentáneas, mediante la estricta observancia de las reglas y preceptos que soberanamente habíamos decidido que normarían nuestra existencia en común. Crecimos empeñados en hacer que, con el esfuerzo sistemático, nuestra relación produjera los mejores resultados posibles y lo estábamos paulatinamente logrando. El respeto, el reconocimiento recíproco, la mutua tolerancia, la búsqueda de consensos, el diálogo constructivo y la libertad de acción y pensamiento han sido, entre otros, los visibles y merecidos logros obtenidos por la voluntad y la perseverancia desplegadas para alcanzarlos.

No obstante, durante el camino recorrido no todos los problemas fueron satisfactoriamente resueltos, especialmente aquellos relacionados con la inclusión, la equidad y con la necesidad de dar cabida a las legítimas aspiraciones de los que confiaban que caminando contigo alcanzarían a cristalizar sus sueños y expectativas. Al no lograr lo esperado, se desarticuló el apoyo que siempre te habían brindado y se puso en tela de juicio la conveniencia de tu existencia, generando con ello frustraciones, incredulidad y escepticismo respecto a tus capacidades y virtudes.

Un aciago día, “del cuál no quiero acordarme”, un grupo de felones y aventureros irrumpió violentamente en nuestra casa, te raptó, se apropió de ti, te violó, mancilló tu buen nombre, te rasgó las vestiduras y trató infructuosamente de cambiar tu esencia pretendiendo inculcarte otros valores y principios distintos a todo lo que tu habías sido. Desde ese momento, iniciamos una asimétrica y desigual lucha contra tus opresores; día tras día nos confrontamos con ellos para liberarte y reivindicarte de tanto daño que te han hecho, para rescatarte de la sevicia y perversidad con la que has sido maltratada y demostrar que tu orientación y desarrollo no es, ni podrá ser un asunto de su estricta y exclusiva competencia. Ten la certeza mi amada Democracia que no descansaremos ni un momento hasta que vuelvas a ser una realidad presente y no una ausencia añorada por todos los que te necesitamos y creemos en ti.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: