Represión

opinión

Rafael Pinto

16 Junio, 2017

La represión es un acto que tiene vertientes, una es la política en la cual participa en estos tiempos la sociedad venezolana. Para la Real Academia (RAE) se refiere a un acto o conjunto de actos, ordinariamente desde el poder, para contener, detener o castigar con violencia actuaciones políticas o sociales, Wikipedía agrega que con ella se niegan derechos civiles y la libertad política. Entonces cabe en Venezuela determinar qué se pretende contener, detener o castigar, por qué sucede y qué se pretende lograr.

La política oficial de Venezuela iniciada en 1999 pretende cambiar la forma de convivencia y orden social, entre otros fundamentos pasar de la economía liberal de mercados a la comunista, desde la libertad de empresa hacia la economía centralizada y planificada, desde la empresa privada a la empresa pública. Esto revestido con un plan político que consiste en despojar al ciudadano de los instrumentos que le permiten actuar a voluntad, como lo es la posesión y disposición de riquezas, para hacerlo dependiente de los favores oficiales y con ello dominarlo para forzar su aceptación a la ideología en montaje.

Esta ideología afecta las instituciones de producción y distribución de bienes y servicios, algo que había sido previsto por el régimen, que al afectar todo el esquema económico, en virtud del pase de la estructura productiva que estaba manos privadas a la pública, como consecuencia de ello se producen mermas en los niveles de existencia de los bienes y servicios, quedando los remanentes en manos oficiales, mientras el ciudadano, con las manos vacías, pide ser abastecido, y lo será quien se identifique con el régimen. Esto ha venido andando de manera exitosa para el oficialismo, especialmente cuando como producto del negocio petrolero disponía de grandes volúmenes de dinero con el cual compensar la caída de la producción con la importación de recursos, así la población no sufrió, por el contrario no le importó al poder resolver sus necesidades con la política clientelar de reparto, donde con poco esfuerzo y cediendo su voluntad política era posible pasarla bien. Entonces el régimen avanza en su proyecto de dominación con muy poca resistencia. La estrategia se resume en quien se pliegue, podrá ver resuelta, a criterio del régimen, sus necesidades.

Esta acción tiene elementos determinantes y vitales, entre ellos dos, la aceptación y plena participación en la implantación y desarrollo del proyecto político por parte de la población, lo cual lleva al logro de la meta ideológica, ello a lo interno, y uno segundo que mira a lo externo, que la sociedad mundial tenga como alternativa deseable el modelo implantado en Venezuela a objeto de lograr su internacionalización.

Ante el defraudo del modelo muchos son los esfuerzos del régimen en “maquillar” realidades para frenar las críticas que llevan a hacer fracasar su plan político, mas cuando resulta imposible mantener el abastecimiento de bienes y servicios, especialmente a su militancia, quienes olvidaron aquella vieja conseja de que “con hambre y desempleo con Chávez me resteo”, algo que nunca cuajó, entonces esa militancia se suma al país para pedir, no por propuestas políticas, algo que seguramente nunca han entendido ni es su preocupación, si por resolver el malestar personal, que se hace nacional. Entonces, el país tiene motivaciones para salir a la calle y manifestar, por lo tanto si se deja actuar a voluntad al pueblo, levantará un lado más el otro hasta llegar al todo, construyendo un escenario que llegaría a malograr los planes políticos del régimen. Entonces hay que acabar la protesta en beneficio de su plan ideológico político. Ahí la represión.

Así, la represión tiene como objetivos contener, detener y castigar a quienes protestan, para con ello evitar el deterioro del proceso de instalación del modelo y con ello poder continuar hasta el final. Entonces el régimen tiene que reprimir si quiere lograr sus objetivos. La ecuación es acabar la protesta con la represión, así la represión y violencia, si llega a inmovilizar a la sociedad, beneficia al régimen, en contrario, a menor represión y mayor protesta pacífica aumenta el caudal antimodelo, lo cual deberá mover los hilos del poder para generar los cambios necesarios y al final se beneficia Venezuela.

Ahora, para el régimen las cosas han salido mal, por cuanto la represión debió acobardar a la población y entonces fueran dóciles a sus acciones. Mas la respuesta de la población fue contraria, mientras más represión más protesta pacífica, ecuación que le resulta ingrata.

La confrontación es entre la represión y la movilización, entre ceder y aceptar vivir en miseria o recuperar las posibilidades de crecimiento y bienestar.

Venezuela ganará.

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