Las cuatro mosqueteras de la democracia del siglo XXI

opinión

Enrique Viloria Vera

Enrique Viloria Vera

11 Junio, 2017

No son del rey, de un reino, ni monárquicas por convicción; todo lo contrario: son civilistas y republicanas, demócratas de la más genuina estirpe. Me refiero a cuatro mujeres que han emergido -por necesidad y por convencimiento-, como firmes y aguerridas defensoras de la democracia, la libertad y la salvaguarda de los conculcados derechos humanos por parte de los dirigentes de la llamada Revolución Bolivariana, o, más descabelladamente, por el ineficiente y depredador Socialismo del siglo XXI. Paso a homenajearlas:

Lilian Tintori de Mendoza: La conocí de estrenada novia de su actual marido: el preso político por antonomasia del castrismo – chavismo – madurismo: Leopoldo López Mendoza. Fue en la Universidad Metropolitana de Caracas, donde coordinaba el diplomado sobre el Proceso Histórico Venezolano, y un tanto osado me atreví a dictar la materia Pensamiento Precolombino. Leopoldo López Gil, padre, primo por parte de madre de mi querido y fraterno José Antonio Gil Yepes, me comentó – en tono un tanto íntimo y familiar -, en un pasillo del entonces edificio de posgrado de la UNIMET: la nueva buena sobre el romance de Leopoldito y Lilian. Responsable y siempre apurada por salir a tiempo para cumplir con sus compromisos laborales, asistió al curso y espero que de algo le haya servido. Ahora, más madura, esposa solidaria y madre y nuera ejemplar, se ha convertido en una de las protagonistas más destacadas de la lucha por la libertad y la defensa de su marido encarcelado injustamente en una oprobiosa ergástula del régimen. Su imparable actividad es encomiable y digna de admiración, los presos políticos venezolanos deben mucho a esta ubicua mosquetera que – indistintamente – recorre las calles ensangrentadas de su patria, o los despachos y oficinas de los líderes mundiales reclamando justicia, democracia y libertad para su esposo y todos los demás confinados.

Mitzy Capriles de Ledezma: Personalmente no la he tratado, mi otro fraterno amigo Milos Alcalay me comenta de su empeño y vitalidad. Empero a su marido, Antonio Ledezma sí lo conocí también en la UNIMET, cuando exitosamente culminó la Maestría en Gerencia Pública, coordinada por ese venezolano de primera de nombres Ramón Guillermo y de apellidos Aveledo Ponte. Serio, igualitario, sin aspavientos, respetuoso nos cruzábamos en los pasillos o en el cafetín del posgrado ¿Cómo está profesor?, muy bien estimado alcalde. Lamento – muy de veras – el injusto castigo impuesto por un régimen que convierte los hogares en cárceles y al país en un cuartel.

María Corina Machado: Nos hemos cruzado varias veces, admiro su valor y templanza, su decisión de poner de lado una vida de comodidades para convertirse en una mosquetera a tiempo completo, verdadero adalid del país que todos debemos recuperar, el que era para querer.

Delsa Solórzano: Es a la que menos conozco personalmente, política de las nuevas generaciones de servidores públicos, es – por derecho propio y transparente trayectoria -, la cuarta mosquetera de la Democracia del siglo XXI.

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