El bigote de Stalin

opinión

Jorge Antonio Galindo

Jorge Antonio Galindo

9 Junio, 2017

Por el centro de Caracas transitamos miles de personas diariamente en medio del bullicio habitual de una ciudad anárquica, donde muchas veces no nos tomamos el tiempo para percibir los secretos y mensajes que esconden los rincones urbanos. Los ciudadanos que hacemos vida en el municipio Libertador tenemos un ritmo cotidiano tan apresurado, que apenas cuando estamos atrapados en un tráfico vehicular, de esos que detiene el tiempo por varios minutos que parecen eternos, prestamos atención a los detalles murales de nuestras calles.

Justamente entre esos rasgos citadinos, destaca uno que resulta indiferente al ojo común, pero captura la atención de quienes tenemos conocimiento básico de la historia. Se trata de un arte grafitero, muy bien elaborado vale decir, con el rostro del otrora líder de la Unión Soviética Iósif Stalin, acompañado de la inscripción: “Puño de acero contra la burguesía”. Tales imágenes han aparecido progresivamente en varias avenidas capitalinas y su autoría se la atribuye un conocido movimiento adepto al oficialismo.

Cuando me topé con semejantes imágenes, no pude evitar recordar que el jefe del gobierno, Nicolás Maduro, en ocasión de la inauguración de la Feria Internacional del Libro el 12 de marzo de 2015, señaló con animoso orgullo su coincidencia física con el dictador soviético, “Stalin se parecía a mí, el bigote es igualito”, afirmó mientras sostenía un texto en cuya portada aparecía el sucesor político de Lenin y del bolchevismo.

Stalin, quien gobernó a la Rusia soviética durante casi treinta años hasta su muerte en 1953, fue un despiadado dictador que ejerció el poder imponiendo el terror a sus súbditos. Se valió de infames procedimientos para eliminar a todo el que pudiera representar una amenaza para él, estableció las purgas para ejecutar a sus señalados como enemigos del pueblo, provocó intencionalmente la hambruna ucraniana entre 1932 y 1933 (El Holodomor) que dejó unos siete millones de muertos, estructuró el método de la colectivización de la producción que sumergió a millones de personas entre la miseria y el deceso por inanición, llenó los GULAG (campos de concentración) de millones de almas que fueron sometidas a cruentas torturas e inimaginables métodos de exterminio, en fin, en nombre del socialismo mató por lo menos a unas veinte millones de personas, aunque muchos investigadores señalan que sus víctimas pudieran duplicar dicha cantidad.

Si evaluamos lo que ha significado el socialismo para el mundo, nos tomaríamos más en serio la amenaza que se cierne sobre Venezuela por el inquietante proyecto que representa la llamada “Constituyente Comunal” que pretende imponer el régimen de Nicolás Maduro con procedimientos completamente inconstitucionales, ese diseño de Estado comunal no es originario de la autodenominada “revolución bolivariana”, es el mismo modelo implementado en la URSS y copiado en los experimentos comunistas de China y Cuba entre otros, hemos señalado anteriormente que de concretarse, se estaría enterrando a la República.

Los objetivos comunistas no se esconden. Hemos oído a los perpetradores de la ruptura constitucional vociferar sin recato alguno sus pretensiones constituyentistas, las mismas se tranzan desde eliminar al parlamento democrático, suprimir la democracia directa, abolir la propiedad privada sustituyéndola por la comunal, aniquilar lo que quedan de libertades civiles, incluso, al momento en que son escritas estas líneas, hemos escuchado al señor Maduro decir en cadena nacional de radio y televisión que la próxima Asamblea Nacional Constituyente debe realizar un “juicio político histórico” para castigar a los “traidores de la patria”, si esto último no se nos parece a las purgas de Stalin, entonces estamos siendo demasiado ingenuos.

No nos sigamos equivocando, los que hoy controlan el poder saben muy bien lo que hacen y para consolidarse se valen de la inocencia de muchos, incluyendo de los que les apoyan inconscientes del peligro que nos acecha a todos por igual. Aquellos que dicen enarbolar la lucha del pueblo han sido los mismos que han liquidado a millones en nombre del socialismo universal y que siguen demostrando que están dispuestos a matar para concretar sus planes, por lo que resulta angustiante la indiferencia perceptible en muchos sectores determinantes del país.

Los venezolanos debemos entender que no debemos escatimar esfuerzos en la lucha por recuperar nuestra libertad y que conquistarla requerirá de sacrificios muy grandes, si no estamos dispuestos a salir de nuestra zona de confort y nos dejamos vencer por el miedo, habremos contribuido por omisión al final de la era republicana y de nuestra condición humana. ¡Libertad o nada!

Profesor en Ciencias Sociales
Twitter: @jaggalindo
jorgeantoniogalindo@gmail.com

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