Por la boca muere el pez

opinión

Sergio Arancibia

Sergio Arancibia

2 Junio, 2017

Un dirigente gubernamental de alto rango hizo recientemente unas declaraciones sorprendentes. Dijo que “entre los años 2006 y 2012 Venezuela se dedicó a importar, sin producir”. Esa frase merece algunos comentarios.

En primer lugar, es importante recordar quien gobernaba este país durante los años mencionados en la frase que comentamos. Esa política de alegres importaciones, sin prestar la debida atención a la producción nacional, fue llevada adelante por el extinto Presidente Hugo Chávez Frías. Ni más ni menos. Así que las críticas a esa política de comercio exterior se convierten directa y derechamente en una crítica al Comandante Supremo.

Pero también es necesario reflexionar sobre cómo se hizo posible esa política. Muy sencillo. Manteniendo barato el dólar. Con un dólar artificialmente barato y abundante era posible importar de todo, con lo cual de hecho se hacía difícil la competencia para el productor nacional. Se amasaron así grandes fortunas ligadas al comercio exterior, pues la asignación de las divisas -aun cuando abundantes – se hacía no a través del mercado, sino a través de las decisiones de las instancias gubernamentales. Pero resulta que esa política de antaño – que parece que no resultó conveniente para los intereses del país – se mantiene en sus líneas generales. Ya no hay dólares abundantes, pero siguen los dólares baratos, con el agravante de que son baratos solo para los bendecidos que logran acceso a ellos por medio de sus amistades o sus militancias. No es cierto, por lo tanto, que no se produjera nada: se produjo una cantidad muy interesante de nuevos ricos, que no en pequeña medida han contribuido a cambiar la ética, la visión y la política del equipo gobernante.

Esa política de importar mucho y producir poco solo es posible en la medida que el petróleo genere un chorro de renta que alimente toda esa maquinaria, y/o que existan agentes en el mercado financiero internacional que estén dispuestos a prestar fondos al gobierno que lleva adelante esa política. Ambas cosas se complementan y ambas estuvieron presentes en la Venezuela del 2006 al 2012. Mucho dólar y mucho crédito externo. Es decir, se trataba de un gobierno que exacerbaba la condición rentista del país y que miraba con poca simpatía la existencia de producción interna. Hoy en día no se es más rentista no solo porque los precios internacionales del petróleo no lo permiten, sino porque la ineficiencia – por decir lo menos – de la industria petrolera, ha conducido a niveles ínfimos el aporte de ésta al erario nacional. Pero, como no se hubieron políticas de incentivo a la producción nacional en los tiempos de alta renta, ahora no tenemos ni renta, ni reservas internacionales, ni producción, pero sí una cantidad importante de deudas externas que hay que pagar.

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