Archivos del mes: 26 junio 2017

¿Los generales venezolanos hablan? Por: Eddie A. Ramírez S.

LA PROTESTA MILITAR (III)

¿ Los generales venezolanos hablan?

Eddie A. Ramírez S.

Después de la II Guerra Mundial el británico Liddell Hart, conocido por sus artículos sobre estrategia militar, entrevistó a los principales generales alemanes prisioneros que fueron juzgados por un tribunal internacional establecido en Nuremberg. Hart publicó en 1948 esas entrevistas en su libro “Los generales alemanes hablan”, el cual logró cierto impacto en su época, aunque hoy día algunos lo cuestionan.

Sobre la sumisión de los generales a Hitler, Hart sostiene que es justo que sean criticados por mantenerse ajenos a los excesos de los nazis y por su falta de valor para protestar, con algunas excepciones. Sin embargo, añade que ” el valor moral para protestar no es una característica común en ningún ejército”. También, que era difícil que los generales decidieran derrocar a Hitler, porque temían que sus tropas no los apoyaran, dado el efecto hipnótico que ejercía el…

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EL FIN DE UN CICLO. Por: Robert Gilles Redondo

LA PROTESTA MILITAR (II)


EL FIN DE UN CICLO

El 17 de diciembre de 1830 se cerró por así decirlo nuestro segundo ciclo histórico, el de mayor trascendencia e importancia. Se cerró con la muerte de nuestro Libertador, Simón Bolívar. Ya en 1810 una gigantesca presión que se alimentó por la invasión napoleónica a España y el empeño de la oligarquía de conservar sus derechos y privilegios, puso fin al bienaventurado ciclo colonial que aun estando terminado fue la base sobre la cual avanzó nuestro país hacia su propio proyecto. El 5 de julio de 1811 no nos divorció de la colonia, apenas la transformó para que de ella misma surgiera la nueva tierra de gracia. Y así fue.

En nuestra carta fundacional se realizó lo más atrevido, lo más significativo. Nos declaramos libres aun estando totalmente solos; éramos un territorio en orfandad política y con una apabullante soledad histórica, no había respaldo…

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Venezolanos al límite: hambre del otro lado de la frontera

Miles de personas sobreviven como pueden en Cúcuta y otras ciudades de Colombia, que cada vez recibe más inmigrantes; crece el rol de la Iglesia para asistir a los que perdieron todo

Nicolás Maduro

Francisco Batista/DPA

Maduro, ayer, en su habitual programa de los domingos

Por DANIEL LOZANO | LA NACIÓN | ARGENTINA

26 DE JUNIO DE 2017 08:50 AM | ACTUALIZADO EL 26 DE JUNIO DE 2017 08:53 AM

“Yo me voy a quedar en Cúcuta, aunque no me quede ninguna plata para guardar. Aquí mi hija come y tiene pañales. En Venezuela solo comíamos plátanos y auyama [calabaza] y sus pañales eran de trapo.” José Muñoz tiene 27 años y es de Barinas, la cuna de la revolución, donde trabajaba en la construcción.

El joven venezolano carga hoy en sus brazos a su hija, Kelyángel, de siete meses, con un ojo mirando a quién puede vender uno de sus chupetines y con el otro oteando el horizonte para que no le caiga encima la policía. Normalmente su mujer se encarga de ella, pero Carmen Castillo, de 23 años, también está vendiendo unos cuantos semáforos más adelante. José puede sacar tres dólares limpios al día, y tan contento, pese a que él y su familia resisten amenazados por la mendicidad.

“Solo vivimos esperando que cambien ese gobierno, han saqueado Barinas y han saqueado Venezuela”, resume Muñoz con tristeza, pero sin una migaja de odio. Al igual que miles y miles de sus compatriotas, sobrevive como puede en las calles de la capital colombiana más importante de la frontera. Esta ciudad es hoy paradigma de la tragedia venezolana, el espejo donde se miran quienes llegan a sus calles desesperados, hambrientos, sin otra cosa que la esperanza. Una ciudad abatida por una crisis humanitaria que sus gobernantes no quieren reconocer por miedo a no saber cómo enfrentarla.

No existen estadísticas fiables de cuántos venezolanos malviven hoy en la frontera, pero el representante colombiano en la OEA dijo la semana pasada que 20.000 venezolanos atraviesan todos los días los más de 2.000 kilómetros de frontera entre los dos países. La mayoría regresa a las horas o a los días, tras comprar los alimentos que no encuentran en su país. Pero varios miles se quedan en Colombia y por lo menos 20% de ellos, los más desesperados, lo hacen en Cúcuta. Investigadores afirman que en Colombia ya viven al menos 1 millón de venezolanos.

El padre colombiano Hugo Suárez entona una oración para pedir “por la paz de nuestros hermanos venezolanos”. La situación es tan extrema, “mientras los políticos hablan y hablan”, que a los creyentes solo les queda invocar el poder divino y arremangarse dispuestos a contener la ola de la desesperanza que amenaza con inundar Cúcuta y el Norte de Santander.

“Estamos en zozobra y caminamos hacia el caos”, explica el padre Suárez ponderando sus palabras. No han pasado todavía un mes desde que su parroquia de San Pedro Apóstol y la diócesis inauguraron la Casa de Paso, muy cercana al famoso puente Simón Bolívar, para regalar un almuerzo diario “porque atraviesan la frontera hambrientos y llegan hasta aquí pidiendo comida”. El comedor, que era mensual, ha pasado a llenarse todos los días, dependiendo de donaciones y de solidaridad. El día que más consiguieron se ofrecieron 1.700 platos de comida, con una media en estas semanas de 500. Gente de paso, que come y se va y que no vuelve.

“Estoy admirada, las bodegas están aquí llenas de alimentos, es una bendición”, exclama atónita una mujer que pareciera haber llegado de otro mundo hasta la Casa de Paso. Pero no, es venezolana, el país bendecido con las mayores reservas de petróleo del planeta, las más grandes de oro del continente y las terceras de gas y coltán.

La Iglesia Católica y voluntarios colombianos y venezolanos se han convertido en el batallón de los primeros auxilios. Los ecos de su labor, titánica, llegaron hasta Roma. A través del obispo del Norte de Santander. “El papa Francisco nos ha felicitado y nos ha bendecido”, dice padre.

Los desheredados de la revolución caminan las calles sin rumbo definido, ni siquiera saben las exigencias legales y las dificultades que van a encontrar. Vendedores de golosinas y agua, malabaristas, limpiacristales y fruteros improvisados con acentos caraqueños, zulianos, llaneros y hasta de Punto Fijo, la península situada a casi 800 kilómetros de Cúcuta. Como Juan Manuel Sánchez, que era chef internacional, y Jaiker Salas, estilista en Yaracuy. Como Félix Sánchez, operador de buques de la armada, y Eneida Oviedo, técnica de laboratorio.

El gota a gota migratorio del año pasado se ha convertido en las últimas semanas en un diluvio. “Solo un ciego puede minimizar lo que aquí ocurre”, resume el padre italiano Francesco Bortignon. Su fuerza lidera a un grupo de sacerdotes y voluntarios al frente de la Casa de la Migración, de varias escuelas y del comedor de urgencia para chicos inaugurado hace unos días en uno de los barrios marginales junto al aeropuerto.

En las Comunas 6 y 7 los venezolanos están levantando sus vidas en ranchitos peores de los que dejaron más atrás. Una “situación límite, pero si las cosas cambiaran en su país, te aseguro que 80% volvería corriendo”, sentencia Bortignon.

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Nicolás Maduro

Qué viene después del fin del régimen

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Miguel Henrique Otero

LA OPINIÓN DEMiguel Henrique Otero@miguelhotero

26 DE JUNIO DE 2017 12:11 AM

En las últimas horas se vienen produciendo importantes movimientos, muchos de ellos rodeados de la precaución necesaria, relativos al final del régimen y al inicio de una nueva etapa en la historia política de Venezuela. Es importante hacer una breve revisión de los avances obtenidos por la lucha de los ciudadanos en todo el país y, en consecuencia, prepararse para lo que viene.

La lucha en las calles de Venezuela ha producido resultados. Se podrían escribir largos tratados al respecto. Me limitaré a mencionar solo algunos de los logros. En primer lugar, estos meses han sacado a flote la profunda vena democrática, republicana y ciudadana de venezolanos y venezolanas dispuestos, incluso a riesgo de la propia vida, a expresar su rechazo a la dictadura.

No han sido días sino meses de protestas pacíficas. El régimen ha reprimido y asesinado, pero no ha logrado liquidar la idea del cambio. A pesar de los cientos de miles de bombas lacrimógenas, los perdigones, los disparos de plomo, los atracos, los ataques realizados con salvaje ferocidad, las tanquetas atropellando, las ballenas escupiendo sobre el cuerpo de personas indefensas, a pesar de la desproporción, la protesta ha continuado.

De forma simultánea se ha ejercido la protesta y se la ha documentado. Los cientos de miles de videos y fotografías que han circulado por las redes han sido herramientas preciosas de esta lucha: han permitido mostrar el carácter de las operaciones conjuntas entre los colectivos, la PNB y la GNB; han derrotado los intentos del gobierno y de algunos de sus voceros, como el defensor de la dictadura, Tarek William Saab, de distorsionar los hechos, y, beneficio fundamental, han servido para que organismos de inteligencia y seguridad de otros países establezcan una correlación firme entre narcotráfico y represión, puesto que en la línea de mando, en la dirección de las operaciones de calle y entre los ejecutantes de la represión aparecen funcionarios vinculados a la protección y al envío de droga desde Venezuela a otros países. Es importante que los ciudadanos de Venezuela tengan en sus pensamientos que existe un sólido vínculo entre narcotráfico y represión.

La lucha ha prodigado consecuencias políticas que no son frutos de temporada sino de largo plazo. Los demócratas han logrado aglutinar a la inmensa mayoría del país en contra de la dictadura. Hace tiempo que esto dejó de ser un conflicto entre dos grupos de la sociedad. Ahora es la lucha de un país, que incluye a la totalidad del chavismo de vocación democrática, que se declara defensora de la Constitución vigente y que ha reaccionado con inequívoca firmeza ante la propuesta ilegal e ilegítima de la constituyente comunal.

Esta lucha, además, derrotó la trampa urdida por el gobierno, y su socio Rodríguez Zapatero, de un diálogo que no tenía otro objetivo que paralizar las protestas y ganar tiempo para el gobierno. Hemos llegado a un punto en el que el tiempo para el gobierno se acabó.

La lucha de los demócratas venezolanos ha llegado al punto decisivo: al desconocimiento del régimen, tal como lo ha anunciado Julio Borges, rodeado de la totalidad de las fuerzas políticas democráticas. El resultado será el final del régimen. Una vez que el gobierno asuma la derrota será necesario negociar –insisto, con el régimen fuera del poder– los términos según los cuales operará el gobierno de transición: quiénes lo integrarán, entendiendo que la transición debe ser regida por un criterio de amplitud y representatividad, y que todos los sectores de la sociedad, incluso el chavismo democrático, debe ser incluido; deberá definirse en el mejor plazo posible el llamado a elecciones, una vez que todos los elementos necesarios garanticen un proceso electoral limpio e inequívoco; y, por supuesto, debe ponerse en marcha un programa social y económico de emergencia, que atienda las situaciones de hambre, enfermedad y exclusión que se viven hoy en nuestro agobiado país.

Todas estas cosas que he señalado en apenas un largo párrafo son tareas extremadamente complejas y, a la vez, urgentes. Exigirán que todos los sectores organizados del país, y ello incluye a empresarios, sindicatos, trabajadores de la administración pública, universidades y otros, también a la amplia base institucional de la FANB, una actitud flexible y abierta a la negociación. Por fortuna, fuera de Venezuela cada día crece la comprensión de que se aproxima la hora de aportar soluciones y apoyos que faciliten el inicio de la nueva etapa venezolana.

A la pregunta de qué viene después del final del régimen, una de las respuestas es negociación. Un amplio espíritu de negociación que marque con buen pie y buena voluntad el inicio de una Venezuela más justa y digna.

Alberto Barrera Tyszka: ¿De qué hablamos cuando hablamos de dialogar?

Emisora Costa del Sol FM 25 Junio, 2017 Opinión0

El presidente Nicolás Maduro en el acto para conmemorar el día de la Batalla de Carabobo. Fotografía de Cristian Hernández para EFE

A esta altura de los tiempos, que es lo mismo que decir a esta altura de los muertos, o a esta altura de los perdigones y de los gasecitos, a esta altura de los presos y de los injustamente detenidos, ¿se puede acaso dialogar con el gobierno? En estas circunstancias, asediados con la misma violencia por los militares y por la inflación, negados o humillados por el discurso oficial, ¿es posible sentarse a hablar con el verdugo? ¿Cómo? ¿De qué manera?

No es fácil. Las palabras también tienen geografías particulares. La palabra diálogo tiene su propia tradición en Venezuela. Es parte de una historia reciente pero muy sonora y dolorosa. Aquí, la palabra diálogo no viaja sola. Uno la escucha y de pronto puede pensar en el Ministro Néstor Reverol, siempre conversando consigo mismo, culpando a otros de las muertes que producen día a día sus soldados. Uno ve escrita la palabra diálogo en un titular y puede recordar a Tibisay Lucena dialogando pausadamente para paralizar el calendario electoral del año pasado. O puede recordar también a todos los altos jerarcas del oficialismo diciendo y repitiendo que la crisis humanitaria es mentira, que no hay hambre, que las medicinas sobran, que el país es un paraíso extraordinario, perturbado tan solo por la derecha golpista y blablablá. Uno oye la palabra diálogo y siente que cruje la miopía, que el aliento raspa, que tal vez haya dolor nuevo en el futuro.

¿De qué hablamos cuando hablamos de dialogar? Porque el diálogo no es una simple instancia de trabajo. No es solo un instrumento para la resolución de conflictos. También es una puesta en escena, una acción comunicativa. Es un espacio de significación dentro del mismo conflicto. Es un mensaje que puede ser muy útil a un gobierno que ha practicado un perverso doble juego: mientras asesina, invoca a la paz. Lo que se debate en el fondo es cómo se reparten las culpas de la violencia. El oficialismo, en todos sus frentes y de todas las maneras posibles, ha insistido en responsabilizar a la oposición de todos los daños. Incluso ante evidencias palpables, los ministros y funcionarios han mentido descaradamente. Su fanatismo es oportuno. Siempre los salva.

Pero a medida que nos vayamos acercando al 30 de julio, posiblemente el fantasma del diálogo aparecerá cada vez con más urgencia. Ya, esta semana, después de la reunión de la OEA, tan llena de espectáculos y tan carente de soluciones políticas, un grupo de países liderados por Estados Unidos se ha propuesto trabajar para “facilitar el diálogo” en Venezuela. También el Vaticano, no faltaba más, invoca el diálogo. Y José Luis Rodríguez Zapatero, por supuesto, después de pasear por los pasillos de Ramo Verde, también alude al diálogo. ¿Quién se va a poner en contra? En medio de la trágica situación que vivimos, rechazar el diálogo es algo más que ser un aguafiestas. Es casi una inmoralidad. Y sin embargo, la tradición de la palabra insiste, la sensatez y la honestidad se siguen preguntando ¿cómo? ¿Para qué?

Tomemos por ejemplo lo que dijo Maduro ayer en la celebración de los 196 años de la Batalla de Carabobo: “La Fuerza Armada Nacional Bolivariana debe estar de frente contra la oligarquía y el antiimperialismo y el injerencismo. Estamos en rebelión”. Pasemos por alto el evidente tropiezo de neuronas y papilas gustativas que lo llevó a decir “antiimperialismo” en vez de decir “imperialismo”. El sentido central de la frase es lo que importa: la rebelión no está en la calle sino en los soldados, quienes deben enfrentar con todo a los oligarcas descamisados, a los miles de imperialistas desarmados. Otra cita: “Estamos obligados a mantener las instituciones y la Constitución operativas, sirviendo al pueblo, es nuestro deber”. Y por eso mismo, precisamente, es que, sin consulta y con unas bases comiciales fraudulentas, pretenden cambiar la Constitución. Por eso mismo, están tratando de cercar y sabotear a la Fiscalía General de la República. ¿Tiene sentido dialogar con alguien que habla así, que dice esto?

Peor aún: en realidad, el nombramiento del General Benavides como Jefe de Gobierno del Distrito Capital dice mucho más que todas las alocuciones y declaraciones oficiales. Esta designación solo tiene una lectura posible. A Nicolás Maduro no le importa la política. No le interesa. Prefiere las balas. Nuevamente, le deja el gobierno a los uniformados ¿Cómo se conversa con alguien que piensa de esta forma?

Obviamente, es necesario concertar. La única salida que tiene el país pasa, sin duda, por una negociación. Pero cualquier negociación pasa, también, por un cambio en los parámetros mismos de la comunicación, en las expresiones y en los códigos a la hora de resolver los conflictos en todos los espacios. Ahora, en este país, no se puede volver a hablar en términos de diálogo. Quienes, desde afuera, pretendan ayudarnos deben entender que antes que un mediadornecesitamos un traductor. Aquí no hablamos el mismo lenguaje.

En el idioma oficial la palabra diálogo significa otra cosa. Es una trampa. Una emboscada. La retórica gubernamental está dirigida a normalizar la muerte. Su destino es invisibilizar al pueblo. Existe para desmovilizarnos, para paralizarnos, para saquear cotidianamente cualquier esperanza. Resistir también es reinventar los lenguajes. Lo que hicieron esta semana los estudiantes de Mérida es un excelente ejemplo. Luchar es nombrar de nuevo. De otra manera.

MANUEL MALAVER: Julio Borges y la aplicación del 350º

26.06.17, 5:30 am / Editor /

MANUEL MALAVER, Julio Borges y la aplicación del 350º

Borges, llama al 350, pero de hecho, se venía
aplicando desde el comienzo de los “80 días”

Convocar al país para la aplicación del “Artículo 350º” de la Constitución a la dictadura de Maduro no fue quizá la “salida” –o la continuidad de la “salida”- que Julio Borges, presidente de la AN, aspiró para llegar al fin de la crisis política nacional…”.

■   Y ello por razones de temperamento, de estilo, de sofística, más que de ideología y partidismo, pues siempre ha pensado que existe un “más allá” en los seres humanos, una suerte de reserva moral o religiosa que los inclina más a las soluciones pacíficas y racionales que a las violentas y transgresoras.

Es parte de su formación agustiniana y jesuítica, socialcristiana y calderista, de la cual se proveyó con creces durante los años en que cursó su carrera de abogado en la UCAB y que reclama entre sus contribuciones grandes al establecimiento de la democracia en Venezuela aquel “Acuerdo de Paz” que el gobierno del primer Caldera (1968-1973) firmó con las organizaciones guerrilleras que se declararon en armas contra la República a comienzos de los 60.

Por eso, no puede extrañar que tan pronto la oposición democrática y el pueblo venezolano le aplicaron al chavismo la catastrófica e irrecuperable derrota del 6-D, Julio Borges, que era presidente del partido que más contribuyó a la “primera muerte del castrochavismo”, Primero Justicia”, se planteara, no el fin “definitivo” del colectivismo a través de la confrontación, sino del diálogo, de la negociación, de la presión que convenciera a los socialistas que les resultaba menos costoso una despedida institucional del poder, que una caída por la “fuerza” y de la “fuerza” del pueblo y de la Constitución.

Estrategia que jamás habría sido una opción si Borges hubiera notado que, el chavismo no era una continuidad del “socialismo democrático” que iniciaron en España Felipe González y el PSOE, sino una resurrección del cadáver que permanecía enterrado en las catacumbas cubanas y en los escombros de la caída del Muro de Berlín y del colapso de la Unión Soviética.

De ahí que, si Borges y el conjunto de la oposición democrática, acogen, de un lado, “la salida” del Revocatorio planteada por Henrique Capriles, y del otro, las grandes movilizaciones que se realizan en septiembre y octubre, nunca olvidan -porque la creen posible- “la salida” del diálogo y la negociación, y es aquí donde los encontramos ( con la excepción de “Voluntad Popular”, “Vente Venezuela” y “Alianza Un Bravo Pueblo”) en los días finales de octubre y comienzos de noviembre, enfriando la calle y apostando todo a que la dictadura entregaría el poder firmando un acuerdo, en el cual, se realizarían las elecciones de gobernadores y alcaldes, la libertad de los presos políticos y el fin de la crisis humanitaria que es, uno de sus principales soportes.

Error que pudo significar la pérdida total de la democracia si los comunistas hubieran cumplido algunos, o fragmentos de algunos de los acuerdos, y como siempre, no hubieran optado por no respetar los compromisos, burlándose de quienes habían creído en ellos y tomando el atajo de desechar la política para enfocarse en lo único que saben y pueden hacer: la guerra.

Y en cada contienda donde se enfrentan la guerra y la política, gana la política, como se demostró durante la “Segunda Guerra Mundial” y la “Guerra Fría”, en las cuales, la victoria estuvo siempre de los países democráticos que creían sinceramente en la paz y la derrota del lado de los sistemas del odio, la violencia y la muerte: el nazismo, el fascismo y el comunismo.

No sé si a Julio Borges le pasaron por la cabeza estas ideas en el que pudo ser el peor diciembre de toda su vida, el del 2016, pues, enfrentado al desastre del diálogo y viendo en las encuestas que, a consecuencia del mismo, “Primero Justicia” ya no era el primer partido de la oposición sino “Voluntad Popular”, y su candidato a la presidencia, Henrique Capriles, era desplazado por Leopoldo López como primera opción en caso de que surgiera cualquier evento electoral, es seguro que Borges pensó, meditó y concluyó que en política, todo es reversible, y se preparó para demostrarlo, cuando el seis de enero la Asamblea Nacional lo eligió presidente para el período 2017-18.

Para sorpresa de muchos que esperaban que Borges empezara tendiéndole puentes al gobierno, los rompió todos al prometer en su discurso de toma de posesión que, una de las primeras decisiones de la AN sería declarar “el abandono del cargo por parte de Maduro”, y otra destituir a los magistrados exprés del TSJ, y otra nombrar un nuevo CNE.

Pero más sorprendente fue que Borges y “Primero Justicia” se negaran a caer en la trampa de un nuevo “falso diálogo” y por todos los medios demostraran que, era mediante la presión de calle y aislando al madurismo con una política internacional que advirtiera a los países aliados y semialiados de la catadura rapaz y tramposa del neototalitarismo, como se avanzaría en la reconquista de la libertad y la democracia en Venezuela.

Para ello, Borges, trabajó para que la unidad opositora se fortaleciera en la AN y en la calle, estrechando vínculos con “Voluntad Popular”, “Vente Venezuela”, y Alianza Un Bravo Pueblo”, consolidando su alianza con Acción Democrática”, y negándose a cortar lazos con “Avanzada Progresista” y UNT.

Un día –no me acuerdo si de febrero o marzo- oí al fraterno y colega, César Miguel Rondón, preguntarle a Borges en su programa de radio de las mañanas: “¿Quiere decir, Borges, que los radicales tenían razón?” Y a Borges responderle:” Si César, tenían razón”.

No quiero detenerme en la trascendencia del diálogo, pero sí en el coraje y la inteligencia de Borges para rectificar y avanzar frente a las villanías del neototalitarismo castromadurista, convencerse de que su lenguaje y acciones no actúan sino para perpetuar la dictadura y que derrotarlos es no hacerles concesiones como el diálogo y la negociación que siempre utilizan para ganar tiempo, no cumplir los acuerdos y llevar desánimo y desaliento al pueblo.

Pero haciéndoselo entender con un pueblo que multitudinaria, abrumadora y aplastantemente se lance a la calle, los enfrente, acorrale, sitie y ahogue por la sola fuerza de su volumen, persistencia, permanencia y convicción.

Es lo que, desde el pasado martes, Julio Borges, a nombre de la AN, la MUD, la calle y la sociedad civil, llama “aplicación del “Artículo 350” de la Constitución, pero que, de hecho, se venía aplicando desde el comienzo de los “80 días” -y yo diría que desde la ejecución de la primera muerte del chavismo, el 6D del 2015-, pero que solo ahora, cuando el pueblo y la sociedad civil han tomado las riendas de lo que es el destino inescapable de Venezuela, ejecutar la segunda muerte del castrochavismo, es pertinente declarar constitucionalmente.

No tardará, aunque no se me escapa que nos esperan días difíciles, días en que la política que siempre derrota a la guerra, la paciencia que vence a la impaciencia, y la perseverancia que da cuenta de los inconstantes, se impondrán y para ellos son imprescindibles estos líderes que saben rectificar, que una vez que asumen convicciones luchan por llevarlas hasta el final, y hablan poco, como si “el hablar” los distrajera de sus pasiones.

Conozco a Julio Borges desde hace muchos años, muchos años antes de que conociera al resto de la actuales líderes de la oposición democrática del país. Nos presentó un amigo común que resultó inolvidable para los dos y falleció hace algún tiempo para desgracia de quienes lo conocíamos y siempre extrañamos: Manuel Jacobo Cartea, economista, filósofo y de intuiciones que bordeaban la genialidad.

Un adelantado que trajo a Venezuela a comienzos los 80 la buena nueva del liberalismo económico, la escuela de Viena, la escuela de Chicago, Hayek, Von Mises, y animador de un grupo de neoliberales donde nos encontrábamos Alberto Mansueti, Emeterio Gómez, Aníbal Romero, Fernando Salas, Álvaro de Armas, Hugo Farías, Carlos Raúl Hernández, Marcel Granier, Jean Maninat, Wladimir Gessen, Thaelman Urguelles, Rocío Guijarro y Leandro Cantó, entre otros.

Fue el responsable de que Frederick von Hayek y Jorge Luís Borges (dos liberales fundacionales) visitaran Venezuela a comienzos de los 80, y de que yo, un redactor de “El Diario de Caracas”, recibiera la exclusiva de la cobertura periodística.

Años más tarde, -una noche, recuerdo-, cuando nos despedíamos en su casa de Cumbres de Curumo después de haber hablado durante horas con Julio Borges, me dijo: “No pierdas de vista este muchacho, Malaver. Algún día vas a tener que escribir sobre él”. Lo acabo de hacer.

*Manuel Malaver. Periodista y analista político venezolano.

Por: Manuel Malaver
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Politica | Opinión
Caracas, Domingo, 25 Junio, 2017

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¡CON PETRÓLEO ARRODILLAN MENDIGOS! Así se gestó boicot a condena de Venezuela en cumbre OEA

DolarToday / Jun 26, 2017 @ 5:00 am

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¡CON PETRÓLEO ARRODILLAN MENDIGOS! Así se gestó boicot a condena de Venezuela en cumbre OEA

Todo transcurría según lo previsto. Los discursos de los diplomáticos solo parecían la tediosa antesala de una condena sin precedentes al Gobierno de Venezuela en la Organización de Estados Americanos (OEA), el organismo más crítico con el chavismo en la región. Los 23 votos necesarios parecían amarrados cuando El Salvador tomó la palabra.

-En nombre de la democracia, que se dé un espacio, un receso, lo que sea.

El reclamo del canciller, Hugo Martínez, fue aceptado entre las miradas cariacontecidas de algunos ministros. La reunión de cancilleres se detenía 45 minutos. La derrota se había consumado.

México había preparado el terreno para llegar a la Asamblea General y salir victorioso. El pasado 31 de mayo, los cancilleres de la OEA aplazaron su reunión en Washington en aras de llegar a un acuerdo sobre las dos resoluciones que había sobre la mesa: la promovida por México y 13 países más –los más poderosos de la región- exigía la liberación de los presos políticos, el cese de la violencia y que no se celebrase la Asamblea Nacional Constituyente, que el chavismo prevé para el próximo 30 de julio. El segundo texto, impulsado por los 14 países de la Comunidad del Caribe (Caricom), era mucho más tibio y apenas pedía el diálogo entre el chavismo y la oposición. En ningún caso exigía la liberación de los presos o hacía referencia alguna a la Constituyente.

La negociación estaba en marcha. Por delante, dos intensas semanas. Había que dar un paso más allá de los pronunciamientos de esa suerte de G-14 y del activismo del secretario general de la OEA, Luis Almagro, que este sábado anunció que dejará la OEA el día que haya “libertad en Venezuela”. De lograr sacar adelante la resolución, México se apuntaría una gran victoria para su diplomacia, ausente de América Latina en las últimas décadas. La diplomacia mexicana recurre a Contadora frecuentemente para recordar los tiempos en que su prestigio internacional le permitió ayudar a lograr la paz en Centroamérica.

Nada más aplazarse la reunión del 31 de mayo comenzaron las negociaciones, según la reconstrucción que se ha hecho a partir de la versión una decena de fuentes, entre embajadores, diplomáticos de diversos países y miembros de la OEA. Ambas partes acordaron crear un pequeño grupo de negociadores para agilizar las conversaciones: Estados Unidos, Brasil y Perú, por una parte; Barbados, Guyana y Antigua y Barbuda, del lado caribeño. Antes de llegara a Cancún se reunieron al menos cuatro veces. México prefirió no participar directamente en los encuentros. La crispación con el Gobierno de Venezuela ha aumentado en los últimos meses. La crisis ha derivado también en un tema de política interna, toda vez que al partido gobernante, el PRI del canciller, Luis Videgaray, le sirve para azuzar al principal candidato de la oposición, Andrés Manuel López Obrador, quien se ha mostrado tibio ante el Gobierno de Maduro. Pese a no participar, México estuvo al tanto de estos encuentros a través del embajador ante la OEA, Luis Alfonso de Alba, un diplomático con más de 30 años de experiencia.

Hasta la madrugada del domingo, solo unas horas antes del arranque de la cumbre, las delegaciones intercambian llamadas, mensajes y borradores sobre la condena a Venezuela. El último texto había suprimido la mención a la liberación de los presos políticos y sobre la Asamblea Constituyente apenas se pedía que se reconsiderara su celebración. A unas horas del comienzo, México había logrado humo blanco. Se lo confirmó a varios representantes del G-14 el embajador de Antigua: “Podéis estar tranquilos”. Se había conseguido lo impensable semanas antes: al menos 10 países apoyarían la condena a patrón petrolero. Las posibilidades de superar el umbral de los 23 votos necesarios eran muy altas y México pensaba ya en lograr un resultado abultado, con el apoyo de El Salvador.

Para entonces, Venezuela se había puesto en marcha. Había llegado a Cancún con una delegación de casi 20 personas, la más numerosa. Comenzó entonces la embestida contra la débil diplomacia caribeña, una suma de islas endeudadas y dependientes del petróleo bolivariano. La presión fue total. Delcy Rodríguez, en su última misión como canciller, se vio con todas las delegaciones y consiguió una reunión con el Caricom en pleno, algo que no se le concedió a México.

El humo blanco se fue oscureciendo con el paso de las horas. La estocada definitiva ocurrió durante la reunión de cancilleres. Después de horas de discusión, El Salvador pidió un receso en la sesión. Aseguraba que ellos sí, pero otros países –San Vicente y las Granadinas, Haití o Dominica, entre otros- no habían visto el nuevo texto. La sesión se detuvo casi una hora.

Al regreso, solo seis países caribeños votaron a favor del texto. Otros tantos se abstuvieron, entre ellos Antigua y Barbados, cuyo embajador había garantizado los apoyos horas antes. República Dominicana y El Salvador, dos países a los que Venezuela ha puesto en el radar para una posible mediación con la oposición, también se abstuvieron.

La posición del país centroamericano irritó sobremanera a México, según varios de los presentes. Los anfitriones se sintieron, en cierta manera, traicionados por un país de su órbita de influencia. Unos días antes, había impulsado en Miami una reunión al máximo nivel entre los países centroamericanos y Estados Unidos. Mexico dio por hecho que el gesto de promover aquel encuentro sería recompensado.

Igual de hiriente, aunque no tan sorprendente, fue el cambio de posición de los países del Caribe. Venezuela desplegó su artillería diplomática para llevarlos a su terreno. El as en la manga del Gobierno bolivariano sigue siendo el oro negro. De nada sirvió el trabajo de las semanas previas. Ni siquiera que el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Julio Borge, en un reciente viaje a Washington tratase de convencer a algunos de estos países. “A ustedes no les interesa una Venezuela que no sea próspera”, les advirtió. Dio igual. El Gobierno de Maduro no tuvo que ofrecer más petróleo, bastó presionar con la deuda para atraer a los timoratos. Solo entre República Dominicana, Haití, Granada y Antigua y Barbados suman más de 2.100 millones de deuda con Venezuela a través de acuerdos en el marco de Petrocaribe. El Salvador debe más de 900 millones de dólares, según información oficial. “Nunca vi un ejemplo de cubanización en la diplomacia de un país tan profunda como esta”, asegura un diplomático al tanto de las negociaciones.

La impotencia la consumó Estados Unidos. La ausencia en el último momento del secretario de Estado, Rex Tillerson, fue un jarro de agua fría. Su participación, coinciden los consultados, incluso entre los críticos, hubiese podido cambiar el panorama. La Administración Trump decidió enviar en su lugar a John Sullivan, vicesecretario de Estado, confirmado en el cargo a finales de mayo.

-Estados Unidos no hizo su trabajo. No había nadie al otro lado. Pensar que te puedes sumar a un esfuerzo y no incorporar a la caballería es absurdo, resume uno de los embajadores consultados

Las dudas sobre el interés, y la capacidad, que tiene el Gobierno de Trump en mirar hacia América Latina, más allá de Cuba o las provocaciones hacia México quedaron evidenciadas en Cancún. Su esfuerzo se centró en tratar de sacar adelante la creación de un grupo mediador, con la resolución ya tumbada. Tampoco se logró. No obstante, el vicepresidente, Mike Pence, aseguró este jueves que estaban “francamente decepcionados por la inacción de la OEA en la crisis de Venezuela”.

Las declaraciones de Pence fueron el colofón a la incapacidad, una vez más, de un organismo regional de ponerse de acuerdo ante una realidad que, día a día, desde hace años, golpea sin cesar. El 90% del continente no pudo con el 10%. El continuo ir y venir en el enmoquetado recinto de Cancún, un resort del Caribe mexicano, contrastaba con las imágenes que llegaban de las calles de Venezuela, donde las protestas se encaminan a los 100 días y rondan los 80 muertos. Un día después del último revés al país, un oficial venezolano asesinaba de un disparo a bocajarro a un manifestante. Tenía 22 años.

Por Javier Lafuente / El País de España

Fuente: La Patilla

Editorial De El País De España: Muerte En Venezuela

Opinión

junio 26, 2017

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El asesinato de un joven durante una protesta contra Nicolás Maduro cuyas imágenes han sido ampliamente difundidas muestra sin paños calientes cuál es la actitud del régimen venezolano ante la crisis institucional que atraviesa el país. Mientras un agente de la Guardia Nacional Bolivariana disparaba prácticamente a bocajarro contra David Valenilla, de 22 años, causándole la muerte, el mandatario aseguraba cínicamente a la prensa internacional que su policía apenas utiliza contra los manifestantes “agua y gasecito lacrimógeno” porque las armas mortales “están prohibidas”. La cifra de muertos desde que se iniciaron las protestas se eleva ya al menos a 76 y aumenta prácticamente a diario, reseñó El País.

Lamentablemente, Maduro parece cómodamente instalado en esta especie de guerra de baja intensidad contra los manifestantes a la espera de que la población se amedrente, o se canse, de una protesta que no le ha hecho variar un milímetro de sus planes para aferrarse al poder. Por ello, sigue adelante con su convocatoria de elecciones a una Asamblea Constituyente para el próximo 30 de julio, comicios desprestigiados en el interior y en el exterior de Venezuela por cuanto suponen un burdo truco para no acatar la legalidad vigente.

Resulta absolutamente desgraciado e inaceptable que un país como Venezuela se esté convirtiendo en un paria internacional. El que la Organización de Estados Americanos (OEA) no haya sacado adelante una condena al régimen de Maduro no debe llevar a engaño. Basta con comparar la lista de países que han votado en contra o se han abstenido —entre ellos San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas o Granada— con la de quienes pedían una condena —Brasil, Argentina, México, Colombia, Chile…— para demostrar la soledad de un Nicolás Maduro empeñado en una sangrienta carrera hacia ninguna parte.

Batalla Espiritual

JUNIO 26TH, 2017 JOSE LOMBARDI

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“Creo que fallamos al olvidarnos de que, para arraigar y dar frutos, la democracia necesita una tierra abonada. Venezuela era un país muy atrasado económicamente, con un alto porcentaje de analfabetismo, azotado por el hambre y las enfermedades, y nosotros actuamos tácitamente como si Venezuela fuese un país con un mayor desarrollo educativo, cultural y ciudadano. Olvidamos que, además de construir obras materiales, había que fortalecer la capacidad y la conciencia de la gente para que fuese sustento poderoso de la democracia.”

La cita anterior corresponde a una de las últimas entrevistas que se le hizo al Dr. Octavio Lepage, en ella se perciben a través de sus palabras una profunda frustración por haber cumplido a medias la tarea encomendada, así como un honesto arrepentimiento sobre la mucha o poca responsabilidad de su generación política en torno a la grave crisis que atraviesa actualmente Venezuela.

La sociedad es un cuerpo social, grupo de seres humanos delimitados por un espacio territorial, pero que en esencia son seres compuestos de cuerpo y alma, corazones que laten a ritmos distintos pero capaces de darle vida al cuerpo social, nos dice el pensador francés Fabrice Hadjadj que nos hallamos en la época del “in vitro veritas” un mundo desencarnado en donde prevalecen los vidrios y cristales de las pantallas y la probetas y nos recuerda que el verdadero amor al prójimo no se aprende sino acercándose a él. La esperanza en el cara a cara con Dios sólo se transmite a través del cara a cara con el otro.

Recientemente el expresidente Bill Clinton en el encuentro anual de alcaldes de los Estados Unidos, expreso categóricamente lo siguiente: “Las sociedades creativas tratan sobre multiplicación, no división y ser un buen político consiste en solucionar problemas y ensayar oportunidades, no en tener que probar los límites del poder aceptado” (…) “Grupos con diversidad toman mejores decisiones que grupos homogéneos. Grupos con diversidad toman mejores decisiones que genios solitarios”

Todo lo que está ocurriendo en Venezuela obliga a los venezolanos a plantearnos como reto la recuperación espiritual de la sociedad, estamos llamados a reencontrarnos en la diversidad y establecer un plan nacional de recuperación centrado en el enriquecimiento espiritual de cada ser humano “venezolano”, alcanzada esa meta todas las demás cosas buenas (progreso, paz, estabilidad, etc.) llegaran en consecuencia.

Para tener éxito en esta lucha espiritual será necesario darle espacio a hombres de estado que sean capaces como dice Ortega y Gasset de tener virtudes magnánimas y carecer de las pusilánimes, muchos se preguntaran: ¿Y los tenemos?  La respuesta es: ¡Y muchos!

@lombardijose

Vivir en una obra de arte

JUNIO 26TH, 2017 EDGAR CHERUBINI

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Vivir en una obra de arteOPINIÓN

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En los espacios urbanos modernos, la fusión del arte y la arquitectura ha conseguido crear una nueva poética del hábitat, logrando que la funcionalidad trascienda en belleza. De allí que los artistas adquirieran un papel protagónico, al participar con sus creaciones en la conformación del bienestar espiritual del habitante de la ciudad.

Un ejemplo notable lo constituye Montalbán 11, la edificación de un conjunto de viviendas en la ciudad de Madrid. El estudio de arquitectura In Situ Art Projects invitó al artista cinético Carlos Cruz-Diez a participar en el proyecto desde su concepción, logrando que sus obras se integren armoniosamente con el hecho arquitectónico, convirtiendo a la estructura en una obra de arte habitable. La señorial edificación, antigua sede de la empresa Azucarera Nacional, cuya fachada, patio central y entrada han sido preservados debido a su valor histórico, exhibe en su interior la Ambientación Cromática concebida por el artista para los espacios comunes y las ocho plantas del inmueble.

En el hall de entrada, el visitante se topa con un mural de Induction Chromatique à double fréquence. A medida que avanza hacia el vestíbulo, distintas gamas cromáticas aparecen y desaparecen continuamente en función de la dirección e intensidad de la fuente luminosa y del ángulo y distancia de observación.  Al utilizar el ascensor, se contempla desde la cabina una vibrante Chromointerférence que evoluciona durante el tiempo del trayecto y que se modifica en cada planta, de donde resultan ocho armonías cromáticas diferentes. En el interior de cada vivienda, las Transchromies producen reflejos de colores, que se modifican con el desplazamiento del sol durante el día. Es un recorrido cromático en perfecta simbiosis con el espacio, que contribuye al enriquecimiento del conjunto.

“En esta edificación, el hecho arquitectónico se transforma en un escenario donde los habitantes y visitantes del edificio, al interactuar con las obras, se convierten en coautores de la misma, al generar variaciones cromáticas en el espacio y el tiempo de su trayecto. Las obras de arte le confieren a este entorno patrimonial, un valor emocional y afectivo, contribuyendo a afianzar el sentido de referencia, pertenencia y orgullo de residir en este excepcional inmueble”, afirma Carlos Cruz-Diez, quien desde 1967 ha realizado más de un centenar de obras de integración a la arquitectura y a los espacios públicos en diversas ciudades del mundo.

In Situ Art Projects, filial del Grupo Odalys, es el estudio de arquitectura madrileño que concibió el proyecto de integración de las obras de arte a la edificación. Su directora, Arq. Karina Saravo Sánchez, expresa sus motivaciones: “Nuestro objetivo es el de convertir a la arquitectura en una experiencia multisensorial y sublime a través de la integración de obras de arte a sus espacios, de forma inseparable y respetando las peculiaridades del enclave; este es el caso de Montalbán 11, un edificio centenario que ha adaptado su significado a través de una experiencia artística del siglo XXI en donde el color es el protagonista”.

Las obras serán elaboradas por el Atelier Cruz-Diez Paris. Su director, Carlos Cruz Delgado, resumió así su participación en este proyecto: “Tenemos una experiencia de más de 50 años elaborando e instalando las obras del artista. Para Montalbán 11, el taller de París, implementa nuevas tecnologías en la ejecución de este proyecto monumental, materializando la obra concebida por el artista a sus 94 años y logrando su perfecta instalación en un entorno considerado patrimonio histórico de España”

Montalban 11, el nuevo ícono de la ciudad de Madrid, se erige como una máquina del tiempo donde convergen el estilo constructivo de la era industrial, lo orgánico de la era moderna y el confort y lo sensorial de la contemporaneidad. Estamos hablando de un nuevo concepto de hábitat, para quienes tendrán el privilegio de vivir en una obra de arte.

El proyecto de integración de las obras se puede apreciar en esta animación: https://www.youtube.com/watch?v=7ovddOKZTak

El proyecto Ambientación Cromática Montalbán 11 se puede apreciar y dar seguimiento en: www.insituartprojects.com

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