“DICOM” por @nlazardim

CriteriosPolítica

May 25, 2017

por Criterio de Lectores

Criterio de Lectores

Escrito por Criterio de Lectores

Con más de un mes de retraso, el ejecutivo ha puesto en marcha un nuevo esquema cambiario buscando solventar una crisis cambiaria con el mismo régimen fallido.

En primera parte; un sistema cambiario es concebible como un compromiso por parte del banco central de intervenir o no en el mercado de divisas extranjeras con el fin de lograr un nivel de valor deseado sobre la moneda local. En este contexto, de no intervenir se estaría en presencia de un sistema de flotación puro, se deberían definir claramente las reglas del juego o por lo menos las características generales del diseño del régimen cambiario próximamente a implementarse.

Si obtendríamos información perfecta del sistema, me refiero a conocer la interacción entre oferta y demanda en el mercado cambiario, que permita un tipo de cambio competitivo que logre el éxito del sistema, entendido éste como la reducción entre la brecha de la tasa oficial y la paralelapudiésemos saber cuál sería la zona objetivo o cual sería los parámetros esenciales en un sistema de bandas cambiarias que se intentó implementar con el DICOM. Anterior a este nuevo régimen cambiario, los límites eran iguales, y el tipo de cambio era fijo, lo que llevo a que ese límite se rompiera.

También hay un esquema de crisis que el ejecutivo no maneja, no se tiene diseñado la prevención explícita o implícitamente de que ocurrirá si el Banco Central de Venezuela (BCV) no puede ejercer las intervenciones a las que se va a comprometer en los próximos periodos. Por ejemplo, si hay un ataque especulativo sobre las reservas, esto dejaría vulnerable y dejará de ser sostenible, y debería establecerse a priori a qué régimen se pasaría si esto llegase a ocurrir, a saber, libre flotación, zona unilateral, o zona objetivo realineada.

Para que el próximo sistema cambiario sea óptimo, la economía venezolana debe mostrar una evolución estable del tipo de cambio nominal, es decir, que no existan movimientos bruscos e impredecibles y lamentándolo mucho dependemos de un marcador como lo es el paralelo que es muy volátil. El actual régimen cambiario extremo, en esta última década  -tipo de cambio fijo- no cumplió a cabalidad con estas características básicas y esta es la característica principal por la cual se pone en práctica el nuevo régimen cambiario.

Este sistema ya se ha tenido en Venezuela, Simadi lo fue, fue un híbrido entre el régimen del tipo de cambio fijo y un flotante: el Banco Central de Venezuela determinó un valor del tipo de cambio nominal basado en algún criterio (por ejemplo, paridad del poder de compra) y fijó limites inferiores y superiores, dentro de los cuales osciló el tipo de cambio observado de acuerdo con las condiciones del mercado que era determinado por medio de una subasta. La autoridad monetaria, el BCV,  intervino en este mercado, cada vez que el tipo de cambio se acercó a alguno de los límites y trató de mantenerlo dentro de las bandas establecidas.

La experiencia con este sistema es que no funcionó, debido a la falta de inyección de divisas, -en ese momento había ingresos permanentes por la renta petrolera- lo que hoy en día significa que podríamos estar casi en el mismo sistema, pero con la situación más agravada ya que los ingresos por las rentas petroleras no son los mismo.

Se debería tener un sistema puro de flotación limpia, en que también faculta a las autoridades económicas a intervenir en el mercado cambiario, pero estas toman criterio con respecto al nivel deseable del tipo de cambio y actúan es esa dirección.

Con un sistema de flotación administrada las autoridades establecerán una zona-meta para el tipo de cambio, para que en un periodo futuro la conducción de una buena política monetaria pueda llevar los niveles del tipo de cambio a mantenerse dentro de la zona establecida.

Debe de haber credibilidad perfecta, los agentes necesitan confianza dentro de los límites inferiores y superiores de las bandas, el tipo de cambio deberá permanecer fijo dentro de esa zona y que la autoridad monetaria intervendrá para mantener el tipo de cambio nominal entre los limites anunciados.

Por último, si el tipo de cambio tendría la flexibilidad suficiente para responder a choques internos y externos se minimizarían los posibles efectos adversos sobre la asignación eficiente de los recursos, al tiempo que se le otorga alguna autonomía a la política monetaria.

La intervención de la autoridad encargada de la política cambiaria debería mantener el valor de la divisa dentro de ciertos límites, permitiendo una menor variabilidad del tipo de cambio nominal con lo que se logra dar estabilidad al tipo de cambio real y a los precios internos.

Además, se introduce a un ancla a las expectativas cambiarias en el mediano plazo. El tipo de cambio siempre tiende a ser más estable bajo un sistema flexible, ya que el tipo de cambio pasa la mayor parte del tiempo cerca de los límites de la banda, ya que es más insensible en lugares donde no se mueve tan lentamente como en las bandas.


Napoleón Lazardi  –  @nlazardim

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